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Para todos los públicos Crónicas - Medicina animal - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Música)

Álvaro tiene 12 años,

tiene un trastorno del espectro autista.

Se lo diagnosticaron con tres añitos o así.

Se lo pasa fenomenal, viene muy contento a las terapias.

Las personas con autismo tienen mucha ecolalia,

es muy repetitivo, canta mucho,

cuando se monta en el caballo,

tiene como mucha conexión con él.

Y noto que está más tranquilo, duerme mejor, y, sobre todo,

es el tema de los movimientos de las manos, del cuerpo en sí.

De todas las terapias que he probado,

desde que Álvaro tiene tres años, tanto logopedia,

natación también le gusta mucho,

pero el tema del caballo veo mucha compenetración.

Y que él, luego en el coche va muy tranquilo,

y se divierte muchísimo, le veo muy feliz.

(Música)

En la relación humano-animal

se ve que se establece un vínculo especial.

Un vínculo que de ser humano a ser humano, muchas veces,

no conseguimos establecer.

Personas que, a veces,

tienen problemas a la hora de comunicarse

o de mostrar cariño,

con el animal le sale,

vamos, casi de inmediato.

Es algo mucho más instintivo.

Los animales no juzgan a las personas,

por tanto, yo creo que cuando estamos con un animal

nos sentimos mucho más tranquilos.

Lo más importante, que tengan tranquilidad,

tienen que tener buen carácter,

no morder, no dar patadas...

Eso sería lo principal.

Luego es muy importante la forma de la cadencia

que tienen ellos al andar y todo eso,

para distintos tipos de terapia.

Se les va enseñando a que tengan el mismo terapeuta, normalmente,

que va con ellos, para haya una afinidad,

y que vayan juntos haciendo las terapias.

Porque él es tan importante como un terapeuta.

Para los otros usuarios que ya tienen más movilidad,

más independencia,

les produce una...

sensación de libertad, de potencia...

Ellos se suben a un animal muy fuerte, muy grande,

y ellos no están acostumbrados a...

A ser siempre un poco menos.

Van como que ellos dominan.

Miran a los demás desde arriba.

También los chicos que van en sillas de ruedas,

van siempre mirando desde abajo.

Para ellos todo esto...

Y dominar un animal tan fuerte, tan grande,

para ellos esto es psicológicamente muy bueno.

Empecé con una yegua que ha sido la estrella de la asociación,

que es cordobesa,

que tiene una sensibilidad increíble.

Sabe tratar a las personas diferentes

de una forma bastante sensible y maravillosa.

Dio a conocer la equinoterapia,

porque mucha gente empezó a conocer sus efectos con ella.

Y empezamos muy poco a poco, con amigos ayudándonos,

con personas que estaban aquí montando,

empezamos a ser una gran familia con voluntarios, amigos...

Y estuvimos dos años sin ganar ninguno un duro,

peleando por este proyecto, y al final,

conseguimos que se llevara a cabo

gracias a la Fundación Alma Tecnológica,

que empezó a ayudarnos.

Ya empezamos a comprar caballos.

La gente venía, ya nos conocían,

y venían a cedernos sus caballos para que los pudiéramos utilizar.

Y así probando caballo a caballo

empezamos a tener un equipo de ecoterapeutas equinos,

con los que hemos trabajado y estamos supercontentos con ellos.

Luego conocí a Álvaro en el tema de las aves,

me enamoró su pasión por estos animales.

Empezamos a trabajar con ellos y con naturaleza activa.

Y empezamos a trabajar con las aves también para las terapias.

-¿Qué es en lo que encontramos más mejoría?

En la atención, en la motivación, pero también la memoria,

la motricidad fina,

el control postural,

el equilibrio corporal, la coordinación...

Y, luego, autoestima, autocontrol...

A partir de ahí,

la relación que entre ellos establecen

hace que mejoren de manera muy natural.

-Plumas suaves...

Es un ave.

¡Ah! Son plumas.

-¿Más o menos colores que esta?

-Con los pequeños mamíferos ellos se acostumbran a tocar,

a acariciar.

El autocontrol que comentaba antes.

A veces, son muy impulsivos para lo bueno, para lo malo,

para lo regular, como todos nosotros.

Entonces, hay veces que: "¡Ah! Qué bonito".

Ellos tienen que autocontrolarse, y decir:

"Esto lo tengo que acariciar

pero con suavidad, de forma muy suave".

Iván nos comentaba antes,

uno de los chavales que estaba aquí con nosotros,

que hay que tener mucho cuidado con los animales.

Con los pequeños mamíferos ellos cuidan, protegen,

son animales suaves,

sensibles, tranquilos.

Y luego con las aves rapaces,

que yo reconozco que a mí me encantan,

bueno, tampoco estar uno abatido, muy triste,

cuando tienes en la mano algo así, tan derechito, tan confiado,

tan seguro de sí mismo, pues algo se transmite.

Hasta el más retraído, el más introvertido,

mira así un poco, aunque solo sea por la atención.

Cómo me mira, ya ves...

Ojalá pudiésemos hacer cosas

de ver volar a los pájaros en plena naturaleza

y tener esos sentimientos y esas emociones.

(Música)

Y luego en función de los trabajos que queramos realizar,

de las actitudes que queramos desarrollar en ellos,

depende del profesional con el que estemos trabajando.

Si es con un psicólogo, las aves rapaces vienen muy bien.

Porque chavales que, a lo mejor, se encierran mucho en sí mismos,

que no son capaces...

Siempre cuento un poco la anécdota de un gabinete de logopedia

que había un niño que casi no hablaba.

Llegamos allí:

"Lo que has hecho el fin de semana cuéntaselo al pajarito

mientras nosotros trabajamos por otro lado".

Y el niño: "Sí, sí, qué pajarito, tal...".

Claro, el profesional dijo:

"Ya sé que el niño habla perfectamente".

Según parece, fue en Estados Unidos,

a raíz de los pilotos de la Guerra Mundial,

se veían afectados psicológicamente,

y a alguien se le ocurrió: "Los halcones".

Para un piloto tiene que ser muy llamativo.

Y efectivamente, funcionó muy bien.

Luego se vio que esos beneficios que podían sentir gente

que tenía tantos conocimientos sobre principios de vuelo,

podía ser también extrapolable

a gente que no tuviese esos principios,

pero que los beneficios le aportaban gran claridad.

¿Qué es lo que más te ha gustado?

-Son las aves, que en el momento que vuelan

y que hacen con las plumas movimientos

que en las manos me da.

Y los mamíferos que son las cobayas, o conejos,

que hay que tratarlas bien y acariciarlas bien.

-Con mucho cuidado. -Así es.

Y las aves, como la águila grande hay que cogerla con un guante,

para no hacer daño con las manos, ¿verdad?

Y, entonces, bien.

-Conozco a Iván aproximadamente desde que tenía diez añitos,

en ese transcurso él ha estado en un colegio,

con 18 entra en el centro ocupacional

en el que estamos ahora.

Y llevamos como un año haciendo terapia de aves con Iván,

y es alucinante verle su evolución.

Iván está diagnosticado de autismo,

sabemos que el tema de las emociones y demás,

les cuesta mucho expresarlas,

pero es que aquí es otra persona.

Los terapeutas y todos los que están aquí

alucinan con él porque se relaciona,

muestra cariño a los profesionales,

a gente que no conoce.

Y en el centro sí que muestra afecto,

pero a las personas con las que tiene más afinidad,

o las conoce de mucho tiempo.

Entonces es increíble verle cómo se transforma

con la terapia de aves.

Hola, Lauriti, qué grande... -Qué campeona.

-Madre mía, Lauri.

-Muy bien.

Mi hija Laura ha tenido una enfermedad genética grave.

Es una enfermedad rara que solo hay

20-30 casos en España.

Claro, como hasta ahora no hay muchos fondos para investigación

ni nada de esto, montamos una asociación

que es esta que tenéis aquí,

para aprobar la investigación.

Y mientras tanto, estamos haciendo por nuestra cuenta

varias terapias, y entre ellas, venimos una vez a la semana

a hacer la terapia equina, la terapia con caballos.

Notamos que a Laura le viene muy bien.

Además, es una actividad que le gusta mucho.

Disfruta un montón.

Y notamos que para su hipotonía le viene fenomenal.

Va mucho más recta, y, en fin,

la verdad es que es una actividad estupenda.

-Cógele la crin, cógele la crin.

Cógele la crin, ahí.

El movimiento del caballo genera en la pelvis del usuario

un movimiento que es parecido al nuestro andando.

Ellos pasan el día en la silla,

entonces es como si dieran un paseo,

igual que nosotros estamos andando,

pues ellos el movimiento del caballo les hace este mismo efecto.

¿Esto qué hace?

Pues todos los órganos internos, la circulación,

la temperatura del cuerpo, todo funciona.

Y para ellos esto es como una terapia

que no consiguen en ningún otro sitio.

-No puedo decir que el caballo cure por sí mismo,

pero sí que es cierto, que conjunto con todas las terapias

que las personas hacen, además de la equinoterapia

o de la hipoterapia, vemos bastantes buenos resultados.

Hay gente que ha llegado a caminar,

hay gente que monta sola en un caballo,

gente que se pone encima de un caballo y quiere competir.

Al final, estamos dando ilusión y, sobre todo,

motivación para hacer algo grande en cada persona.

Eso también es importante.

¿Le das un abrazo a India?

¡Ay! Un besito... Qué buena es.

(Música)

¿Hay bases biológicas demostradas que sustentan esta evidencia

de que el ser humano y animales interactúan?

Pues sí las hay.

Hay de varios tipos.

Quizás de las más populares en estos momentos,

está hecho con lo que se llama la hormona del abrazo.

La oxitocina que es una hormona

que es la que induce al parto en los mamíferos,

también tiene otras propiedades.

Y es una hormona que aparece con los abrazos,

aparece en el beso, aparece en la sexualidad...

Bien, pues esta hormona,

que por tanto sería una hormona que es viva en la comunicación,

sí se ha estudiado si el propietario,

en este caso, de perros,

respecto al animal, si cuando los dos se encuentran,

esta oxitocina aumenta.

Y de los varios estudios, algunos realmente muy ingeniosos,

efectivamente, un propietario en vista de varios perros

no le sube la oxitocina, excepto cuando está con el suyo.

Y viceversa.

A ese perro su oxitocina sube cuando está con su propietario.

Por tanto, esta capacidad de inducción

de esta mejor sintonía social, es realmente así.

Eso nos da una base biológica muy interesante,

y que nos permite entender, pero en todo caso corroborar

lo que desde el punto de vista de conducta ya sabemos,

pues cuando hay otros animales u otras personas

que están recibiendo el tratamiento,

probablemente a ellos también, les aumenta esta hormona,

que además de inducir el parto,

que no es lo relevante en este caso,

sí que es especialmente favorable para la relación social.

¿Qué quiere decir?

Que uno entiende y acepta mejor al otro,

empatiza mejor y lo acepta mejor.

-La antropología es la disciplina

que se encarga de estudiar la relación que se establece

entre las personas y los animales

en un sentido amplio.

Tanto los aspectos positivos de la relación,

como los aspectos negativos de la relación

que puede haber con el animal.

Por ejemplo, aquí estoy hablando del maltrato.

Vivimos con animales, es decir,

los animales forman parte de la sociedad.

Prácticamente el 50% de las familias españolas

tienen uno o más animales de compañía en casa.

Y durante mucho tiempo no le hemos prestado atención

a esta relación.

Hemos dado por supuesto que lo sabíamos todo.

No solo de los animales,

sino de nuestra forma de relacionarnos con ellos.

Y la antropología,

podríamos decir que es el intento de abordar la relación

desde una perspectiva científica.

Es decir, de medir los aspectos que son importantes de la relación,

de cuantificarlos y de aprender de ellos

para que, en definitiva,

podamos conseguir que la calidad de vida del animal,

y la calidad de vida de la familia con la que convive,

sean mejores.

-La Fundación Affinity fue pionera hace 30 años

en la introducción de las terapias con animales en España.

Hay que pensar que hace 30 años

el que un animal entrara en cualquier centro

era ciencia ficción.

Y empezaron un modelo a seguir, era introducir animales,

donar animales a centros geriátricos.

Donde el animal viviera de manera permanente,

y donde ese animal formara parte del día a día del centro.

A partir de ese modelo

y viendo que las terapias empezaban a tomar auge,

la Fundación Affinity fue pionera en introducir en otros campos:

escuelas de educación especial, centros penitenciarios,

hasta los últimos programas de terapias

que hemos trabajado con víctimas de violencia machista.

O, por ejemplo, el programa en la escuela ordinaria

contra el bullying.

-El pie lo que marca es: "Esto es lo que quiero decir".

Nosotros estamos en positivo

porque reforzamos lo que el perro hace bien.

-Hace tres años que empezamos este proyecto,

este es el tercer curso que lo estamos llevando a cabo.

Y empezamos con un grupo de tercero de la ESO,

un grupo de medio voluntarios...

Y vimos que los beneficios

empezaban a verse desde el primer momento.

-Y con la voz, no es lo mismo decir:

"Ostras, tío, ¡qué bien!".

-Este es un curso de adiestramiento en positivo.

Ellos se dan cuenta de manera inmediata,

porque los perros son muy reactivos,

de que hablando en positivo y siendo cariñoso,

se consiguen muchas más cosas que con órdenes y gritos.

Esto luego se extrapola muy fácilmente

a la comunicación con los compañeros.

La cosa realmente estaba funcionando,

y decidimos incorporarlo como parte del proyecto educativo.

Entonces decidimos aplicarlo

en todos los grupos de tercero de la ESO.

Y además añadir a sexto de primaria.

-Los perros nos muestran mucho cómo somos nosotros.

Si tengo paciencia, al revés,

y enseguida me frustro.

Si me adapto al tipo de perro,

no es lo mismo, ya lo veréis, trabajar con ella

que es muy ansiosa,

está claro que es ansiosa,

que trabajar con él.

Los perros no hacen magia, ayudan a hacer magia,

pero por sí solos no curan.

Pero si tú tienes un buen equipo profesional,

que está al tanto de lo que sucede en una sala

y puede aprovechar estos momentos, se pueden sacar grandes cosas.

-Mejor, ¿no?

-También intentamos que los perros siempre trabajen sueltos,

algo que puede parecer irrelevante,

pero el hecho de que el perro pueda decidir

en qué momento se quiere ir,

o en qué momento está incómodo,

es algo que para nosotros es importante.

Siempre, siempre, siempre trabajamos en positivo.

Primero porque somos un modelo para el grupo con el que trabajamos,

hoy mismo trabajábamos con chicos que pueden estar teniendo conductas

no adecuadas hacia otros.

Si nosotros tratásemos mal a los perros,

esto es muy fácil de replicar.

Pero al margen de que somos un modelo,

también porque es una filosofía.

Si podemos trabajar en positivo,

si podemos sacar el máximo partido con la colaboración,

no vamos a utilizar la fuerza ni la coacción.

Entonces tenemos mucho en cuenta que los animales estén bien,

se diviertan, estén sanos, que para ellos sea un juego.

E intentamos que cuando trabajamos en las sesiones salgan contentos,

salgan igual un poco que nosotros,

felices de trabajar con la gente.

Me gustaría que del uno al diez

me dijerais cómo os habéis sentido.

-Muy bien, un nueve o un diez.

-Bueno, ya veo, ya veo que...

-Al perro le da igual si yo soy gordo, si tengo gafas,

si no rindo lo suficiente en el colegio,

o si soy una superestrella del fútbol,

de natación o de lo que sea...

Te va a tratar igual,

entonces ya tienes un elemento que está igualando,

que pone a todo en el mismo rasero.

-Para que no le pegaran, seguramente,

ha tenido que ser más cauto.

Milú le importa todo un pepino.

¿Por qué creéis?

Porque desde los dos meses está conmigo,

jamás le hemos levantado la mano,

siempre hemos trabajado con ella en positivo,

entonces ella sabe que siempre recibe premios, fiestas...

¿Y qué pensáis de Pipa?

La encontraron en un contenedor de basura.

Quiere decir que también sufrió abandono.

El abandono marca mucho a los animales,

como marca mucho a las personas.

-Yo de formación soy pedagoga,

he estado ocho o diez años trabajando con infancia en riesgo,

infancia y adolescencia, desde un centro de acogida.

Después, un centro donde se trabajaba con las familias,

y, entonces, haciendo prácticas

vi el poder de cómo yo sin perro no llegaba,

y con un perro llegaba muy rápido.

La terapia con perros, con el colectivo de jóvenes,

es muy potente.

Porque el perro es un animal que no les está juzgando,

que no les está mirando de si ese día se han portado mal,

o si se han portado bien.

Si tienen padres, si no tienen padres...

Es un ser que viene a ti

y te viene con todo el cariño del mundo.

Que a ellos muchas veces es lo que les ha faltado,

sentirse queridos de una forma tan especial.

Entonces, ya simplemente por el hecho de traer al perro

ya se les abre una forma de relacionarse

que no habían conocido.

Una forma en la que se pueden dejar ir

con el perro, y están emocionalmente seguros.

Los perros son miembros de mi familia,

yo ya lo tenía incorporado.

Siguen siendo miembros de mi familia...

Aparte, me ayudan en mi trabajo.

Para mí es como trabajar en equipo, ellos me dan y yo les doy.

Es lo que me implica, que tengo que asegurar

que tengan sus horas de paseo.

Piensa, cuando están en una sesión

les exijo un nivel de concentración y atención grande para ellos.

Entonces la compensación, les dejo que...

Vamos al bosque, corren, hacen de perros.

Hay ciertos momentos al día que tienen que ser medicados

para entrenamiento de habilidades, y entrenamiento de comportamiento.

Por ejemplo, Grub que es el último perro que he incorporado,

hace tres meses que lo tengo, viene de una protectora,

y tiene ciertos problemas cuando ve una moto o un coche.

Entonces, cada día tengo que buscar un lugar

para poder ir a trabajar esto con él,

porque luego necesito que esto no lo tenga,

cuando yo quiera salir a la calle a la hora de hacer terapia.

¡Muy bien!

También hay otra parte de educación, de estar en sociedad.

Por ejemplo, el otro perro que tengo es un labrador,

es joven y es muy impulsivo todavía,

tiene mucha intensidad por la comida.

Tienes que trabajar, no solo yo,

sino todos los miembros a mi alrededor,

me tienen que ayudar a hacer este trabajo.

Me tienen que ayudar a darle la comida con cuidado,

a cuando juguemos no hacer determinadas cosas...

Los perros son un gran lubricante social,

hace que las personas se comuniquen, se conecten, se abran.

Crean un clima íntimo y cálido, y a veces, esto cuesta de entender.

Tú dices: "¿Pero tanta diferencia hay?".

Sí, se crea.

Porque todos compartimos un poco esa voluntad de querer tocarlos,

de acariciarlos y que nos hagan caso.

(Música)

Cuidadores de perros somos tres.

Venimos por la mañana, les abrimos,

salimos al campo de fútbol a dar una vuelta con ellos,

limpiamos el senil,

les damos algo de comer y después pasamos por los módulos

para que interactúen los internos con los perros.

El tema de los usuarios, vienen aquí,

no solo a estar con los perros, viene el que le apetece leer a leer,

el que le apetece estar en el huerto, en el huerto...

Y, después, el que le apetece estar con el animal

pues está con ellos y juega, y les peina, o...

Poder estar en contacto con cualquiera de ellos

es quitarte todo lo que tienes dentro.

Pensar en el bien de ellos. En estar tú bien.

Te ayudan bastante a relajarte.

¿Qué pasa?

¿Cómo era la primera vez que tocaste a un perro?

-Cuando era pequeño,

yo me acuerdo ese momento en Somalia...

Había una Guerra Civil, y como había tantos cadáveres,

pues los perros se acostumbraron a comer a los cadáveres,

y cuando llegamos nosotros ahí vinieron a por nosotros.

Lo que hice es agarrarme a una rama y subir arriba.

Y el niño no pudo salvarse y vi cómo le comía la cara.

-¿Los perros?

-Claro, se lo comían, claro, al niño.

Por eso no podía ni acercarme, ni tocarles... Tenía miedo.

Pero ahora se me ha quitado todo lo que tenía.

Puedo tocarlos, acercarme, porque son inofensivos estos.

¿Vale? -Estos son buenísimos.

-Estos son buenísimos, claro.

(Música)

Luego hay que hacer deporte un poco, andar.

-Muy bien, así, así.

-La verdad es que tener la libertad de coger el perro,

y estar acompañándole es una buena cosa.

-Hombre, esto sirve como terapia,

sirve como terapia para nosotros también.

No es lo mismo estar en el patio todo el día metido,

que salir aquí al jardín y estar con los animales.

Poder salir y hacer salidas terapéuticas

con ellos también.

-Y desde que he llegado a esta prisión,

la verdad es que llevo bastantes años,

llevo 11 años,

y desde que he venido a esta prisión

y siguen esta actividad,

pues me cuesta menos hablar con los compañeros,

y hacer cosas en grupo con ellos.

Cuando antes estaba más aislado.

Desde que estoy con los animales me ha cambiado un poco la vida.

Y para mí, la verdad,

es que me ha dado mucha fuerza para seguir luchando.

-En 26 años que llevo ya por esta casa, por desgracia,

nunca había visto perros en la cárcel,

nada más que los de la Guardia Civil.

Cuando entraron en el módulo dije: "¿Y esto?

La Guardia Civil aquí otra vez".

(RÍE) Pero bien.

Ya me di cuenta que los animales servían para terapia,

hay chavales que lo necesitan también,

hay chavales que, como le pasa a Somalia,

como le pasa a Dave,

que necesitan tocar animales,

que necesitan "dispandirse" con ellos,

acariciarlos, quitarse el miedo...

Sirve para mucho, estos perros sirven para mucho.

Y si hubiese caballos, servirían para más.

-La sociedad nos encarga

a instituciones penitenciarias dos misiones,

una es tener aquí a los internos, custodiarlos,

lo que es vigilancia, y otra que es más difícil,

otro objetivo que es procurar su reeducación

y reinserción social.

Para ello contamos con equipos de profesionales

que intervienen sobre los internos con lo que llamamos tratamiento,

tratamiento penitenciario.

El tratamiento, lógicamente, es voluntario.

Y hay una serie de internos

que rechazan participar voluntariamente

en esos programas.

En ese sentido, el programa de terapia con animales,

en este caso con perros,

pues tiene la virtud de que atrae a internos

que no tienen la sensación

de que están participando en un tratamiento.

Son internos con un perfil, digamos que difícil.

Y que gracias a ese programa es la puerta abierta

hacia otras intervenciones tratamentales.

-Dan cariño, dan mucho cariño.

Hay gente aquí que no tiene a nadie.

Encontrar un momento

donde un animal, en este caso, rey o princesa,

se te acerque, juegue contigo, te haga cariño,

saque la parte buena de ti.

El perro lo único que entiende es que tú le das cariño,

él te da cariño y ya está.

Y le das de comer y se hace tu amigo,

no importa quién seas, lo que hayas hecho, ni nada.

Ahí no hay juicios de valores ni nada de eso.

-El programa de prisiones nace hace 28 años,

fue pionero en España

cuando no existían perros en ningún centro.

Y menos en centro de prisiones.

Es un programa...

En la actualidad seguimos teniendo 14 centros con 31 animales,

que viven de manera permanente en los centros penitenciarios,

pero es un programa muy grande.

La idea era, por un lado, normalizar,

y que los internos que normalmente son escogidos,

y además tienen que tener un perfil terapéutico determinado,

se hacen cargo y son responsables del cuidado de los animales.

En su época, cuando los animales eran más jóvenes

también de su adiestramiento.

Es un programa que tiene grandes éxitos,

hay grandes historias donde personas o internos

con un perfil delictivo importante, a veces,

con problemas de comportamiento entre ellos,

de aceptar la autoridad, las normas...

Con el programa de terapias con perros

consiguen relajarse,

consiguen adecuarse al medio...

-Todos los seres vivos tenemos, especialmente los mamíferos,

tenemos lo que se llama la biofilia, o sea,

una especie de bienestar y apego a los otros animales,

a la naturaleza.

Este aspecto que, a veces,

sobre todo viviendo en entornos como la ciudad, se olvida,

en cambio, sabemos que tiene un efecto muy favorable

desde el punto de vista de lugar ambiental.

Entonces, claro,

cuando uno estudia cómo uno se recupera

de las enfermedades,

cuando uno tiene dificultades de comunicación,

cuando uno tiene un ambiente que le es poco favorable,

el recuperar esta relación con la naturaleza

y, en particular, con los animales resulta sumamente favorable.

Y de esto hay mucha evidencia, desde el punto de vista científico,

evidencia empírica.

Por ejemplo, se sabe que desde ya, casi en tiempo de los romanos,

que los animales ya domesticados,

e incluso los animales de compañía menos domesticados,

ya tenía un valor para ellos de tipo terapéutico.

(Música)

Noelia lleva mucho tiempo viniendo a la hípica,

montando conmigo...

-Realmente necesitan una inversión económica importante,

hay que tener instalaciones, cuidar a los caballos,

la alimentación, veterinarios,

equipación especial para realizar las equinoterapias,

y nosotros lo que hacemos

es buscar ayudas, subvenciones, patrocinios...

Desde grandes empresas, los propietarios de la yeguada,

hasta gente anónima y voluntaria que dice:

"Bueno, pues yo le voy a pagar la terapia a un niño,

a dos, a tres... Lo que pueda".

Realmente los costos de una terapia son altos,

pero nosotros nos hemos centrado en gente sin poder adquisitivo,

que nadie se quede sin hacer una terapia

porque no tenga recursos económicos.

Desde que empezamos en el 2014, que empezamos con dos boxes,

hasta ahora que tenemos una cuadra de 18,

hemos peleado muchísimo y hemos luchado mucho

por tener una instalación apta para llegar a tener 150 usuarios,

que ahora mismo es más o menos lo que tenemos.

Yo empecé a montar a caballo porque una amiga de mi madre

le recomendó a mi madre que fuera a terapias.

Y entonces, a partir de ahí, ya llevo cinco años montando.

Y montando ya normal llevo montando ya tres años.

Y me ayuda, por ejemplo, en el equilibrio y la flexibilidad,

en el sistema motor para moverme mejor y todo eso,

y también, aparte de eso,

vengo también a ayudar como voluntario.

Y lo que me ayuda es a relacionarme con gente de mi edad,

y a relacionarme también con los caballos

que es lo que me gusta.

-En el caso de Dara,

que lleva cuatro o cinco años en la asociación,

la primera vez que se subió al caballo,

la postura era totalmente diferente a la que hemos podido observar hoy.

Tenía las piernas totalmente estiradas,

digamos encima del caballo, no podía doblarlas.

Y hoy, por ejemplo,

lo estábamos comentando con los otros miembros del equipo,

que prácticamente ya le podíamos poner hasta estribos

porque ha adquirido la postura de jineta.

Ha habido momentos en los que ya podía ir sola.

O sea, realmente a nivel muscular y de postura se nota muchísimo.

A nivel psicológico,

Dara siempre ha sido una persona muy abierta,

lo que sí que se ha visto es que se acerca al caballo

con mucha más seguridad.

Y realmente se ve que confía en sí misma

cuando interviene con el caballo.

-Me encanta ese sitio porque es un lugar de desconexión,

y, no sé, te da como mucha paz,

los caballos me encantan.

De hecho, tuve un vínculo muy fuerte con un caballo que ahora ya no está,

que se llama Jasper.

Fue con el primero que empecé a montar,

y, la verdad, es que Jasper es como el amor de mi vida

porque fue como un flechazo.

Y, no sé,

me ayuda a mejorar en muchos aspectos de mi vida.

Yo tenía equilibrio,

pero al montar a caballo lo he notado más.

Y a la hora de ir al baño,

por el movimiento del caballo y tal,

también se nota muchísimo.

Yo antes tenía escalas

que me salían en las piernas,

y cuando empecé a montar y eso,

pues se me fueron curando solas.

Yo creo que todo el mundo debería venir a montar a caballo

porque es un lugar donde te puedes encontrar a ti mismo

y, no sé, estar bien contigo mismo,

rodearte de naturaleza y de la paz que te dan los caballos,

en mi caso.

(Música)

El proyecto es terapia doble

tanto para el humano como para el gato.

Por una parte, para el gato,

son gatos que son de carácter doméstico,

es decir, se han criado con gente sí o sí,

pero han acabado en una situación de abandono.

Entonces, han sufrido un trauma,

ya sea por lo que han vivido o por el abandono,

les viene genial sociabilizar tanto con humanos

como con otros felinos de cara a esa nueva adopción,

a ese hogar definitivo.

Pero también para el humano,

hay mucha gente que tiene pensado adoptar un gato,

con lo cual, si está socializado es mucho más sencillo

conseguir esa familia.

Pero también personas

que no pueden tener una adopción responsable,

el venir aquí les hace poder tener ese contacto con el animal,

sin toda esa responsabilidad que conlleva tener una adopción

durante 15-18 años que puede vivir un gato.

A la gente le aporta, sobre todo, mucha tranquilidad.

Sí que está comprobado que el gato aporta unos beneficios de salud,

digamos que ya está completamente demostrado

que ayuda tanto para la presión arterial,

para la gente que tiene la tensión alta

les ayuda a equilibrarla,

al tema de la osteoporosis, para la pérdida de calcio...

Pero realmente es un beneficio que aporta al humano,

pero principalmente le aporta al gato.

Es decir, cuando el gato ronronea

es una habilidad terapéutica que sirve para el gato y el humano.

Al margen de eso,

el hecho de estar conviviendo con ellos es algo muy relajante.

Muchísima gente que vive aquí en Madrid,

pasan un ratito por "La Gatoteca",

no quiere salir, pierde la noción del tiempo,

porque nuestra vida va tan rápido,

tan locura, horarios, citas, trabajo,

cosas en casa, etc., que el venir aquí un ratito,

relajarte...

Y hay veces que la gente quiere desestresarse,

acariciar un gato, jugar con él...

Y otras veces, simplemente lo que quieres es ver

cómo el gato duerme plácidamente,

se acicala, simplemente eso ya le relaja.

(Música)

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Crónicas - Medicina animal

28 nov 2019

La especial relación que los seres humanos establecemos con ciertos animales de compañía es indiscutible, así como los beneficios que esas relaciones pueden suponer para muchas personas, tanto a nivel emocional como físico. Desde hace años, el uso de animales con fines terapéuticos ha proliferado.

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