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Para todos los públicos Crónicas - Estimado inquilino - ver ahora
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Subtitulado por Accesibilidad TVE.

Nos mandaron una carta que se había vendido,

se ha vendido la vivienda

y el nuevo propietario es un fondo buitre, ya está.

Tú sabes que no van a ser las mismas condiciones

una empresa privada que una empresa del estado.

Ellos tienen el dinero y el aguante para hacerte trizas la vida,

y que llegue un momento en que te des por vencido.

-A medida que se acercaba el momento de finales de contrato nos topamos

que la propiedad no tenía intención de renovar,

lo que quería era que nos fuéramos

una vez que acabaran los contratos vigentes.

¡Este desahucio lo vamos a parar!

¡Este desahucio lo vamos a parar!

-Llevo trece años viviendo aquí

y un gran tenedor se nos ha acabado el contrato

y ha decidido no renovarnos.

Ha dicho que no entramos en el perfil para sus pisos y...

yo tengo cuatro niños, están en el colegio aquí,

está todo aquí... pero no quiere

lo que quiere es reformar y subirlos mucho más

pero no a nosotros, a otras personas.

Cumplíamos unos requisitos

para estar en una vivienda social con una reducción

y, de repente, de la noche a la mañana,

te ves metido en que te piden más del doble de lo que estás pagando.

-Fue descorazonador y dices

pero ¿a quién se le ha ocurrido este plan maquiavélico

de querer echarnos de nuestras viviendas?

porque es que la casa es lo básico,

sin una casa donde dormir y ducharte o cocinar ¿qué haces?

Es que, que te quiten el techo...

es que es lo básico para vivir, es imprescindible.

-Lo que ha ocurrido en los últimos cinco o seis años

es que los alquileres se han disparado.

De 2013 a ahora han tenido una subida impresionante

en las grandes ciudades, en Madrid, en Barcelona, en Zaragoza, Sevilla..

y no solo en las capitales, sino también en los alrededores.

Ese aumento impresionante ha supuesto

que mucha gente se vea ahogada,

sigue pagando el alquiler

pero puede destinar al alquiler más de la mitad de sus ingresos.

Esto unos, y otros, sencillamente, no han podido satisfacer el alquiler

y tienen que dejar la casa y se ven condenados a desahucios.

-Para solucionar el problema del alquiler

necesitamos una batería de medidas

pero una de las más importantes

es mejorar nuestro mercado del empleo, nuestro mercado laboral.

Mientras mantengamos la temporalidad, los bajos sueldos,

propios de nuestro sistema laboral,

va a ser muy difícil que la población pueda acceder a la vivienda,

ya sea en compra o en alquiler.

Según nuestros datos,

que son datos de oferta de la vivienda que está en nuestro portal,

el precio medio de un piso de 80 metros cuadrados,

de media en España estaría en 680 euros,

pero este precio, claro, se eleva a mil cien, mil doscientos

en ciudades como Madrid o Barcelona, ¿no?

que es donde registramos los mayores repuntes.

En las ciudades con oferta turística, universidades,

mayores posibilidades de empleo y oportunidades de negocio,

los precios del alquiler se disparan.

En Madrid y Barcelona han subido un 50% en los últimos cinco años.

-La media del alquiler en Vallcarca ronda los 700/800 euros

y la media de sueldo son 1000,

nadie se puede pagar un alquiler con estos precios.

¿Qué es lo que implica?

O que nos tengamos que ver expulsados a otros barrios

más allá de la periferia,

o que nos quedemos sin recursos más allá de poder resistir

y poder pelear por quedarnos donde queremos estar

con las condiciones dignas para poder seguir aquí.

-Jauma llegó al Sindicat, nos contó su caso.

Estaba viviendo un caso de mobbing inmobiliario,

que le estaban haciendo presión para que abandonara su casa

a pesar de que tenía un contrato vigente

y, bueno, él se quería quedar allí.

-El edificio entero era propiedad de una sola mujer

que vivía aquí en el ático,

decidió trasladarse a Madrid y se lo vendió a una empresa,

una empresa dedicada a la reforma y rehabilitación de edificios.

Entonces esta empresa empezó a reformar los pisos

y a las ocho de la mañana empezaban con las máquinas taladradoras,

y así hasta las siete u ocho y media de la tarde sin parar.

Cuando terminaron el piso de al lado,

empezaron con el de debajo, luego el de arriba,

o sea, ocho o nueve meses sin parar de obras.

El ascensor de subir materiales estaba hecho una birria,

cables sueltos fuera en la entrada,

la zona comunitaria del piso completamente abandonada,

supongo que también como motivo de presión.

Jaume, convertido durante un tiempo en el único vecino de la finca,

presentó ante el Ayuntamiento de Barcelona una denuncia

por acoso inmobiliario

que documentó con fotografías de los desperfectos

y de los cortes de sumistro que padeció.

-Esto es el cable de fibra que me lo cortaron

y hasta que vino telefónica a arreglarlo

estuve cuatro días sin internet,

como quien tiene una tienda y se queda cuatro días sin trabajar

porque yo estoy todo el día trabajando en internet.

Después fue la luz, fueron casi tres semanas,

o sea, cortes continuos de luz.

Y después estuve casi dos semanas con continuos cortes de agua.

Fue un mobbing en la palabra inglesa, assetjament, que decimos en catalán,

y acoso en castellano, como una casa.

La denuncia por mobbing inmobiliario no ha prosperado por el momento.

La inmobiliaria niega el supuesto acoso

y argumenta que las incomodidades que sufrió Jaume

son las normales en un proceso de reformas.

-La idea era dar un apoyo y un reforzament hacia su persona,

y a la vez comenzar unas ciertas negociaciones con la propiedad,

que en este caso era una inmobiliaria de fincas

y poder dejar claro también que Jaume no estaba sólo,

que no es una persona a la que estaban tocando

sino que tenía el respaldo de todo un colectivo,

de toda una organización tanto barrial como a nivel de ciudad.

Hablamos en el sindicato e hicimos una visita por sorpresa, sin avisar,

en el cara a cara con el propietario nos concedió

que nos renovaría el alquiler y por debajo del precio actual.

Ahora tengo un contrato de siete años a 675 euros

y yo estaba pagando 705 euros.

-Se ha podido visibilizar

que el que te quieran echar de tu casa,

el que te quieran subir el alquiler, que vayas de tu casa,

o acabes asumiendo unas contratos o unas condiciones que no son dignas

o que no son asequibles a las que nosotros queremos,

es una cuestión que se puede cambiar.

Con los precios del alquiler por las nubes

y una demanda que se prevé cada vez mayor,

la pregunta es hasta cuándo y hasta cuánto van a subir las rentas,

si ya han tocado techo

o estamos ante una burbuja del alquiler.

-En la compra venta si que puede haber una burbuja

porque un piso se compra normalmente con una hipoteca

y, por tanto, si el sector financiero da crédito sin límite,

el precio crecerá sin límite.

Ahí si puedes tener una burbuja que se extiende muchísimo en el tiempo.

Yo no puedo ir a alquilar con crédito.

Yo tengo que alquilar con mi salario.

Y por tanto el salario, o una proporción del salario,

marca el límite de lo que se puede pagar.

Tu puedes estar pagando el 40 o 45% de tu renta una temporada

pero sistemáticamente no puedes pagarlo,

por lo tanto, esto tendría que tender a moderarse.

Yo diría que la vivienda libre es un mercado que se autorregula.

Es evidente que los precios han subido

porque los precios de adquisición han subido.

Es evidente que tenían que subir

porque la crisis de los últimos diez años supuso caídas del cuarenta,

cincuenta por ciento de los precios.

Hoy hemos recuperado una parte de esa caída, pero no todo.

Solamente hay dos ciudades

que, hoy, tienen precio de vivienda libre por encima

de los que tenían antes de la crisis, Barcelona y Palma de Mallorca.

Ambos dos, son ya precios estancados.

Para que una familia pueda pagar, sin ahogarse,

un alquiler de 800 ó 900 euros,

tiene que tener unos ingresos mensuales de al menos 2.500.

Las clases más desfavorecidas y la población joven

están atrapadas en un mercado que les niega el pan y la sal.

La oferta de precio libre es inalcanzable,

y cuando solicitan vivienda social o protegida, casi no existe.

-Son mercados en los que encontramos una deficiencia de oferta,

la ausencia de vivienda protegida y de vivienda social

lo que está empujando a las clases sociales

que tenían que moverse en esa tipología,

a moverse en el mercado libre y a pagar precios de mercado libre

cuando debían estar pagando precios de mercado protegido.

¡Este desahucio lo vamos a parar!

¡Este desahucio lo vamos a parar!

¡Este desahucio lo vamos a parar!

-Llevo trece años viviendo aquí

y un gran tenedor ha decidido "pos", echarnos,

se nos ha acabado el contrato y ha decidido no renovarnos;

ha dicho que no entramos en el perfil para sus pisos, que no quiere,

que lo que quiere es reformar y subirlos mucho más,

pero no a nosotros, a otras personas.

-Yo tengo cuatro niños, y mis niños están en el colegio aquí,

y todo está aquí,

y por no quitarles del barrio podría pagar un poco más,

pero ella quiere echarnos.

-Es una empresa, la propiedad, no son unos particulares,

tienen varios edificios,

y lo que hacen los propietarios

cuando llegan a adquirir estas viviendas, estos edificios,

es ver nivel económico,

a lo que se alquilan los pisos en el mercado,

y un contrato que era de 400

automáticamente en el área metropolitana a 800, 900, 1000...

entonces, claro, es especulación.

-Tenemos una ley que permite subir los precios del alquiler

sin ningún tipo de límite,

es decir, que un propietario puede decidir subir el precio

un 200% si le da la gana y, además,

la ley permite expulsar a una familia sin ninguna justificación.

Actualmente, 173 familias son desahuciadas cada día.

Al final de este documental

habrán sido desahuciadas aproximadamente diez familias.

Con la llegada de la comitiva judicial,

empieza una tensa negociación

de la que depende el futuro inmediato de Samuel y su familia.

-Para intentar presionarla,

yo le dije que si no me renovaba pues le dejaba de pagar el alquiler,

pero que ella no me ha denunciado por impago,

ella me ha denunciado por fin de contrato.

No tenemos ningún lado donde ir, no te voy a engañar,

pues nos iremos a la calle;

si no es que los servicios sociales nos dan una alternativa,

nosotros no podemos alquilar un piso si ninguno de los dos trabajamos.

Se ha suspendido el desahucio hasta el mes septiembre...

¡Bien!

-Un momento.

si en septiembre Samuel y su familia no han encontrado

cómo solucionar su problema,

el desahucio a partir de septiembre será abierto, que quiere decir

que no sabremos ni qué día ni a qué hora puede venir la policía.

-Aquí estaremos. ¡Bien!

-Mientras los desahucios hipotecarios han bajado en número,

los desahucios por impago de la renta de alquiler se han disparado.

Para mí la causa principal

es que no hay parque de vivienda en alquiler.

Estamos hablando de un parque raquítico, de vivienda en alquiler.

Y dentro de eso el agravante de que las administraciones públicas

gestionan muy poca vivienda.

Gestionan menos del 1% de las viviendas en alquiler.

Con esas cifras es muy difícil controlar el mercado,

es muy difícil impedir que los precios suban.

Los países de nuestro entorno nos ganan por goleada.

Sus parques de vivienda pública en alquiler son

entre quince y treinta veces mayores que el nuestro.

Viviendas que no se pueden vender,

que siempre permanecen en régimen de arrendamiento

y que gestiona la administración.

Nada que ver con la política que se ha seguido en España.

-¿Qué es lo que ha pasado durante muchos años?

Que nos hemos dedicado a vender las viviendas de protección oficial.

En lugar de hacer un parque de alquiler social

donde ahí sí el sector público

tiene toda la capacidad de controlar los alquileres

a los niveles que le parezca socialmente deseable,

lo que hemos hecho ha sido venderlas.

Con una sustancial ganancia a esa persona

a la que se daba una enorme subvención

y a los cinco o diez años se iba al mercado privado y la podía vender.

A este argumento, los movimientos por el derecho a la vivienda suman

las políticas gubernamentales que favorecieron,

en plena crisis del ladrillo,

la llegada de los fondos de inversión.

Hay un gobierno del Estado

que en el año 2012 pone la alfombra roja

a los fondos buitre de todo el mundo y les dice: si ustedes se quedan

con las viviendas, con miles de viviendas

que ahora mismo están a su disposición,

las pueden destinar al alquiler y no pagarán impuestos.

Los fondos de inversión, actualmente, no están pagando

impuestos de sociedades.

-Nosotros a los fondos de inversión los llamamos fondos buitre

porque actúan como los buitres, ¿no? de forma carroñera,

digamos que se quedan con todos los activos que ya no son rentables

o que tienen dudoso cobro o difícil cobro,

se los quedan a un precio muy barato, absolutamente rentable para ellos,

y ellos lo que hacen es

o, bien, lo retienen esperando que suban los precios

o, bien, los comercializan aumentando muchísimo las rentas

que piden por esos inmuebles.

-Nos prometieron un sueño, que era tener una vivienda,

y nos han vendido una pesadilla,

porque llevamos seis años peleando por recuperar las casas,

que se supone que eran nuestras, y ahora las tiene un fondo buitre.

Cumplíamos unos requisitos

para vivir en una vivienda social con una reducción

y, de repente, de la noche a la mañana,

te ves metido en que te piden más del doble de lo que estás pagando.

Fue descorazonador y dices

pero ¿a quién se le ha ocurrido este plan maquiavélico

de querer echarnos de nuestras viviendas?

El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid

gobernados en 2013 por el Partido Popular,

vendieron parte, de su ya escuálido parque de vivienda,

a dos fondos de inversión internacionales.

Blakstone, el mayor casero del mundo,

compró 1860 viviendas municipales,

y Goldman Sachs casi 3000 pisos del Instituto de la Vivienda de Madrid

que gestiona la empresa Encasa Cibeles.

-Mi problema de la vivienda la tenía solucionada, eso en lo que pensaba,

de hecho ellos te lo dicen, mientras cumplas los requisitos

y seas un vecino que se comporta normal y tal... la casa es tuya,

es que te lo dicen así, la casa es tuya.

-En el 2013 nos mandaron una carta diciendo que se habían vendido,

así directamente, sin preguntar, sin nada.

Se ha vendido la vivienda

y el nuevo propietario es Encasa Cibeles.

A mí es que directamente me denunciaron,

porque me querían echar de ahí

y dijeron que se me había acabado el contrato, y ya está,

me negué a irme, me pusieron una denuncia,

les gané en primera instancia,

porque la jueza dijo que...

que no se podía aplicar la ley de arrendamientos urbanos

a los pisos de protección oficial.

Mientras yo tuviera las mismas condiciones económicas y pagara,

que ellos no tenían porque echarme de ahí.

Recurrieron, fui a la Audiencia Provincial

y he vuelto a ganar

y han vuelto a recurrir al Supremo.

Es jugar un poco con los sueños de la gente,

la desconfianza para mí,

la desconfianza que me ha creado con el Estado,

lo digo como lo siento, no la voy a recuperar ya jamás.

-Políticamente es un auténtico disparate.

Socialmente, yo creo que es una crueldad,

porque vendes las viviendas y te desinteresas de los inquilinos,

además de ser tus ciudadanos, de ser tus vecinos,

son tus inquilinos, y les has abandonado a su suerte

sabiendo que iban a perder las subvenciones

y sabiendo que pasado un tiempo el fondo buitre, el adquiriente,

iba a actualizar las rentas como le diera la gana.

-Tardaron casi cinco años en construir los edificios,

finalmente, en diciembre de 2011,

nos dieron las llaves en un evento por todo lo alto

en un pabellón enorme del IFEMA, con Esperanza Aguirre

y los alcaldes donde estaban situadas estas viviendas.

Esta es tu vivienda, son tus llaves y nadie te la va quitar...

si tu pagas, nadie te la va a quitar.

Para mí supuso una alegría muy grande,

porque yo sabía que el Ivima concedía reducciones de alquiler

a los que teníamos una renta baja.

Hasta que al cabo de menos dos años llega esta carta de Ivima, diciendo

que había sido transferida la propiedad a esa empresa,

Encasa Cibeles.

Llamamos a la empresa para decirles si nos iban a renovar la reducción,

porque en unos meses ya se cumplía,

y nos dijeron que no, que no nos renovaban,

que teníamos que pagar el importe entero del alquiler.

Cobro una ayuda al desempleo,

una renta mínima, que se llama, de 400 euros

y... a ver yo podía pagar los 172 de Ivima

pero no los 480 que me pedía la nueva empresa.

-La idea de esta sociedades no era meterse a propietarios

para dedicarse al mercado del alquiler,

como hay empresas que sí lo hacen,

sino directamente comprar algo

que estaba muy por debajo del precio del mercado,

desplomado por la burbuja,

y venderlo en cuanto subiese,

es decir, oportunismo y especulación de libro.

Las personas les damos lo mismo, ellos van a su interés,

a su dinero y a su negocio, como tampoco le importamos al IVIMA.

Vender vivienda pública a una empresa privada,

y luego decir que es que no eran necesarias,

pero cómo no van a ser necesarias

si sigue habiendo miles de personas en una lista de espera,

miles de personas esperando años una vivienda social,

pero cómo no van a ser necesarias, esa lista de espera sigue ahí.

Hola, buenos días, soy Richard,

casado y padre de familia de tres niñas menores,

una de ellas con quince días de vida.

Nosotros vivíamos y hemos vivido siempre en alquiler

y manteníamos un alquiler de renta libre de 525 euros.

Cuando estalló la crisis, en el 2012, nos alcanzó también a nosotros,

de tal manera que nos quedamos sin trabajo

y al no poder pagar esa cantidad de dinero mensualmente

nos vimos en la triste y penosa necesidad

de tener que salir de la casa

para no generar una deuda con el casero de la casa.

Unos familiares y amigos nos hablaron de una vivienda

que llevaba vacía cuatro años y medio propiedad del BBVA.

Entonces decidimos ocupar esta vivienda

y desde el minuto uno no hemos parado de buscar una vivienda

alternativa y social para mi familia.

Somos solicitantes de vivienda pública desde hace doce años

y nunca nos han adjudicado una vivienda tipo social.

Entonces el banco ha preferido llevarnos siempre a juicio

antes de hacernos un alquiler social,

porque el banco, una de las cosas que ha hecho,

ha sido vender la vivienda con nosotros dentro a un fondo buitre,

y mañana miércoles día 10 de julio a la una de la tarde está prevista

la séptima orden de lanzamiento.

-Para ellos es un activo inmobiliario más,

un número más en el Registro de la Propiedad

y para Richard y su familia es su única opción de vida,

su única solución.

Es la única vía para muchas personas que han sido desahuciadas del sistema

que han sido expulsadas del sistema, de sus hipotecas,

que no pueden acceder al alquiler

o también han sido desahuciadas del alquiler,

que no encuentran otra fórmula para acceder a la vivienda.

De ahí que desgraciadamente veamos cada vez más en nuestras asambleas

personas que, por pura supervivencia y en situación de absoluta necesidad,

tengan que ocupar viviendas vacías de entidades financieras,

que son las que más hay.

-Nos cansamos de echar solicitudes de la vivienda

para que luego venga la carta famosa diciendo, por ser ocupación

y no tener los requisitos que necesitamos

para pagar una vivienda se rechaza.

Por el hecho de que estuvieses ocupando,

no significa que ya tengas que estar condenada

a tener que estar ocupando toda tu vida.

Ya no es que te rechacen la solicitud de vivienda,

es que estás penalizada por estar ocupando, cinco años

sin poder solicitar vivienda.

Tenemos derecho a una vivienda digna,

pedimos lo necesario para vivir como todo el mundo,

no por la cara, queremos pagar,

pero quiero una casa para mí y para mis hijas,

porque tengo dos menores a mi cargo y nada más.

Si tuviéramos un sistema por el que pudiéramos acceder a la vivienda

probablemente la ocupación no existiría como fenómeno,

sería una cosa marginal y residual.

A día de hoy, 22.000 familias inscritas

en la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid,

esperan, a veces durante años,

que les adjudiquen un piso en alquiler.

Es que han pasado años en los que no se ha construido

una sola vivienda pública en esta ciudad.

Ese es el gran problema,

Existe un gran número de personas dependiente de la Administración

y la Administración no le ha dado respuesta

ni soluciones a su problema.

-En los últimos cuatro años prometieron construir 4200 viviendas

y se terminaron 63,

pero es que si cogemos los 4 años anteriores

no se construyó ni una, ni 63 siquiera.

El Ayuntamiento de Madrid se ha comprometido a sacar

cinco mil viviendas de titularidad municipal

antes de que acabe el mandato.

Pero construir exige, además de dinero, tiempo,

y hay familias que no pueden esperar.

-Necesitamos encontrar nuevas vías de actuación

con los grandes tenedores de vivienda que a día de hoy la tienen cerrada,

y queremos que nos la cedan al ayuntamiento

para poderlas poner a disposición de esas familias

que tengan un alquiler social,

y que el ayuntamiento esté detrás, por así decirlo, esté en la sombra,

dando seguridad tanto al inquilino como al arrendador.

-Nos hemos acampado 48 horas delante de esta casa

primero para que se vea, para que si visibilice el tema,

porque hay gente que cree que estos son temas de gente pobre,

y no es ver verdad, no son sólo temas de gente pobre,

sino de mucha ciudadanía de este país.

Esta vivienda en la que estamos hoy llevaba cinco años vacía,

el BBVA tenía cinco años vacía esta vivienda,

así que una familia, la familia de Josefina y de Ricardo

la han llenado de vida.

-Desde el primer día que llevamos ocupando aquí esta vivienda,

desde el año 2015,

hemos empezado a hablar con nuestro casero.

Siempre hemos querido pagar,

siempre hemos querido regularizar nuestra situación,

como personas normales,

y nunca jamás hemos querido vivir por la cara.

Una vida entera es un poquito de ropa, ¿no?

no solo de nosotros, sino de tres niñas que tengo,

bueno, la pequeñita lleva días solamente,

pero tengo dos niñas de cinco y diez años también,

entonces es un poco de todo;

medicamentos, carpetas, documentos, fotos,

en una casa hay de todo no sólo ropa.

Lo saben de sobra,

saben que acabo de dar a luz, hace 15 o 18 días;

coger peso y trasladar bolsas y demás... yo no puedo,

que no estoy para afrontar una orden de desahucio ahora mismo,

que tengan humanidad, que hay un bebé de días.

Es un desgaste emocional terrible,

cada vez que viene una orden de lanzamiento,

otra vez presión, noches sin dormir,

frustración, sensación de fracaso.

La Comunidad de Madrid sabe

que somos solicitantes de vivienda pública,

y no ha hecho caso,

la EMVS, que es el Ayuntamiento, lo mismo,

el padre Ángel lo sabe, la Cruz Roja lo sabe,

Cáritas en su programa de vivienda social también lo sabe;

ninguna de las partes implicadas en este asunto

nos han ayudado para poder cambiar

y regularizar nuestra situación.

En un mes hemos recibido tres órdenes de lanzamiento.

Así que solidaridad y benevolencia ninguna.

El último cartucho ha sido pedir amparo

al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU.

Y Naciones Unidas nos dio la razón e instó al Estado español a tomar

todas las medidas necesarias y oportunas

para evitar el desahucio de Richard y su familia

hasta que la Administración cumpliera su obligación,

su mandato constitucional,

de proveer una vivienda alternativa a Richard y su familia.

¡Este desahucio ya lo hemos parado!

¡Bien!

La patronal del alquiler estima

que hacen falta dos millones de viviendas

y una inversión de al menos 350.000 millones de euros

para solucionar el déficit

de vivienda social y protegida en España.

Una inversión ingente

que la administración no puede asumir en solitario.

¿Existe la posibilidad de una colaboración público privada?

Sin ninguna duda que sí.

El capital lo único que va a pedir

es una rentabilidad razonable y un marco jurídico estable,

que no le cambien las reglas del juego a mitad de camino.

Eso destroza en muchas ocasiones las estrategias de inversión

y perjudica, claramente, el desarrollo normal del negocio.

El Real decreto en materia de alquiler

que aprobó el gobierno a principios de año,

ya ha cambiado algunas reglas del juego.

No pone tope a los precios, sin duda, el tema más espinoso,

pero sí amplía la duración de los contratos,

vincula las subidas anuales de las rentas al IPC

y exige menos garantías a los inquilinos.

-Establece un horizonte de limitaciones

de incrementos de los precios,

y, además, unas restricciones a la figura del desahucio.

En esa inestabilidad, lógicamente el capital se retira.

Y cuando el capital se retira

y encima la oferta que ya es escasa se retira un poco más,

lógicamente los precios tienden a subir.

Necesitamos seguridad jurídica,

tanto para el inquilino para que tenga una estabilidad, ¿no?

y pueda estar en una vivienda durante un largo periodo de tiempo,

pero también para los propietarios, ¿no?

porque, según nuestros informes,

muchos no ponen su vivienda en el mercado

por miedo a los desperfectos, a los impagos etc.

Bueno, esta es la calle Huertas,

que es una calle muy significativa del barrio,

en la mayoría de estos pisos se ha cambiado

el uso residencial por un uso de hospedaje

relacionado con las viviendas de uso turístico.

Y ahora mismo nos encontramos con edificios

donde el vecino o la vecina es minoritario,

es una especie en extinción.

Llevo 15, 16 años viviendo aquí,

y la verdad es siempre ves vecinos nuevos,

pero vecinos siempre con maletas, que van, vienen,

yo creo que estamos rodeados, ¿no? al frente, a los lados...

Por el cálculo que hicimos antes del verano

yo creo que de la calle León hasta la puerta del Ángel,

apenas quedan 40 vecinos, una cosa de esas.

Yo sé de compañeros de trabajo que han intentado buscar piso por aquí

y a lo mejor un apartamento de 50 m2 interior, buhardilla,

con frio en invierno y un achicharre de calor en verano

son ¿1500 euros al mes?

la verdad es que es vergonzoso.

En todo el barrio hemos detectado en total 68 edificios

que en su totalidad están ocupadas como viviendas de uso turístico.

Ninguna cumple la normativa.

Primero, porque la normativa establece

que son viviendas de uso residencial, no de uso terciario,

que en este caso sería el hospedaje,

para so requieren una licencia municipal al respecto y no la tienen.

Ni tienen licencia ni la pueden tener

mientras siga en vigor el plan de hospedaje

aprobado por el anterior equipo de gobierno municipal

para regular la actividad de las viviendas de uso turístico.

-Lo que ha hecho este plan de hospedaje realmente ha sido

ilegalizar todas las viviendas turísticas

al exigir un acceso independiente.

Tenemos que tener en cuenta que el noventa y dos por ciento

de la oferta de viviendas turísticas en la ciudad de Madrid se produce

en planta segunda, planta tercera, planta cuarta y planta quinta

¿qué has propiciado y que has generado?

Que ninguna de esas viviendas se pueda legalizar

¿qué has generado?

Que todas esas viviendas las has llevado

a una economía sumergida.

Yo compré este piso en 1994, era un edificio residencial,

de hecho, legalmente lo sigue siendo,

y, simplemente, empezaron a alquilar pisos turísticos,

al principio algunos, dos, tres, cuatro,

ahora pues casi... llegaron casi cuarenta

y ahora no sé cuántos habrá, por lo menos veinte.

Evidentemente no se puede vivir así,

un vecino no puede vivir en medio de un hotel.

Te encuentras constantemente gente que no conoces,

gente que puede estar borracha, meten mucho alcohol;

hay gente joven muy poco respetuosa, es ruidoso,

en el portal puedes encontrar de todo, bolsas de basura,

una vecina se encontró un hombre desnudo.

Lo que ha pasado es

que el ocio depredador que se ha consentido en la calle,

ahora está dentro de los edificios.

Hay una orden de cese de actividad del ayuntamiento de Madrid

desde julio del año pasado que no se cumple.

El ayuntamiento ni precinta ni multa, el ayuntamiento no hace nada.

-Estamos en la Plaza de Santa Ana, la plaza emblemática del barrio,

aquí apenas tenemos 24 vecinos,

que se ubican en aquel edifico y en aquel otro,

el resto de todo lo que vemos son viviendas de uso turístico

o viviendas destinadas al sector turístico.

Es un barrio que efectivamente se va quedando sin alma

y en esta parte ya se ha quedado sin alma,

deja de ser barrio para convertirse en parque temático.

Aquí quien pierde son los vecinos, las vecinas, la gente común.

Quién está ganando mucho son los grandes inversores,

los grandes fondos que están invirtiendo aquí.

-En Barcelona estamos sufriendo problemas

que son comunes a otras ciudades del estado,

pero incluso también de Europa y de otras partes del mundo,

la turistificación de ciertos lugares que hace que muchos pisos

que podrían dedicarse a residencias habituales sean pisos turísticos,

el hecho de que haya flujos inversores internacionales

que ahora están muy dedicados al mercado del alquiler

y que provocan subidas de precios

que luego arrastran los precios hacia arriba

del resto de los propietarios de la ciudad.

Eso no ocurre porque sí,

ocurre porque ha habido cambios legislativos en la última década

que han provocado que igual que antes eran las hipotecas,

ahora los alquileres sean un producto especulativo.

El caso de Carme 106 es una finca en la que vivimos seis vecinos,

en el 2015 esta finca fue adquirida por un fondo de inversión,

y a medida que se acercaba el momento de finales del contrato nos topamos

que la propiedad no tenía intención de renovar.

Lo que quería es que nos fuéramos al acabaran los contratos vigentes.

Los vecinos empezamos a notar ciertas actitudes de dejadez de la finca,

de omisión de las responsabilidades de la propiedad

en el tema del mantenimiento y de la seguridad.

Empezamos a tener un problema de entrada de toxicómanos

que venían a drogarse,

tráfico de personas entrando y saliendo a todas horas del día

incluso a altas horas de la mañana,

aparte de que vivíamos en unas condiciones sanitarias pésimas.

Entonces fue cuando empezamos a contactar con organizaciones

como el Sidicata de Llogaters,

y a partir de ahí empezó la movilización ya más en serio.

Cuando recibimos una carta de un propietario

que nos dice: usted tiene un mes para aceptar una subida de 500 euros

o de 600 euros o más,

o irse del barrio, deshacer su vida, sacar a los niños de la escuela,

pues nosotros decimos no, nos plantamos,

le decimos yo me voy a quedar, me voy a quedar con mi familia,

y usted tiene que entender que sus intereses de negocio

no pueden poner en riesgo la función social de esta vivienda

y proyectos de vida como el de mi familia y la gente de mi barrio.

Y, por lo tanto, una vez que se acabe el contrato

voy a seguir pagando

y vamos a llegar a un acuerdo tarde o temprano.

Siempre hemos sido vecinos que hemos pagado religiosamente el alquiler,

incluso en el momento en el que se nos acabaron los contratos

continuamos haciéndolo.

Los vecinos Carme 106 se quedaron en casa, presentaron

una denuncia administrativa por acoso inmobiliario,

que ha terminado en una multa por desperfectos,

movilizaron al barrio y sumaron a su causa otros edificios

propiedad del mismo fondo de inversión.

-Al principio te sientes fatal, te sientes una miniatura,

te sientes David contra Goliat,

por eso que hay que hacer fuerza,

porque te puedo asegurar que sola te comen, solo te comen.

Intento negociar y me dicen que no, que me tengo que ir,

que me tengo que ir.

Entonces descubrimos un día, bueno no fui yo, fue mi vecina,

un papelito en la puerta que decía:

si algún vecino se encuentra que los están echando

poneros en contacto con nosotros, estos era en Carme.

Empezamos a hacer piña y a decir que nosotros no nos íbamos,

que nosotros nos quedábamos,

que teníamos derecho a una vivienda digna;

nos costó muchos meses, muchos, pero, bueno, cedieron

y aquí estamos.

Prácticamente todos los vecinos conseguimos

una renovación de contrato con las mismas condiciones

o muy parecidas a las que teníamos antes,

así que nosotros lo valoramos como un éxito absoluto.

En Barcelona lo que hemos hecho

es desplegar al máximo normativas autonómicas que ya existían

pero que en 20 años casi no se habían aplicado,

y nos hemos dedicado a sancionar a aquellos grandes propietarios

que desahucian sin que la ley les autorice a hacerlo,

sancionar los pisos vacíos;

hemos puesto la sanción más alta si no me equivoco,

de casi tres millones de euros a dos fondos buitre

que tenían dos bloques vacíos en el centro de la ciudad.

Hemos también puesto sanciones a grandes propietarios

que estaban llevando a cabo acciones de acoso,

para obligar a que esos inquilinos al finalizar los contratos se vayan,

es decir, lo que hemos hecho es poner el derecho a la vivienda en el centro

y tratarlo como una prioridad a proteger.

-Aquí en el Pau de Carabanchel donde se vendió la vivienda pública,

vamos a tener la primera reunión del sindicato de inquilinas e inquilinos

con afectados de Blackstone-Fidere

de diferentes territorios de la Comunidad de Madrid

que están en bloques en lucha,

en la campaña nos quedamos para obligar a Fidere Blakcstone

a sentarse y a negociar colectivamente.

Se mandó un burofax a Fidere diciendo:

no vamos a pagar la subida de los alquileres,

si finaliza nuestro contrato nadie va a renovar esos alquileres

y nos quedamos en la vivienda pagando lo mismo.

Que sepan que vosotras vivís aquí,

que no van a poder hacer... que se tiene que visibilizar

que estáis en conflicto y en guerra con Fidere Blakcstone

porque os quieren subir los alquileres de 400 a 800 euros.

Hola, buenas, vecinos.

Lo primero que me ha chocado cuando he entrado aquí,

que no tenéis ni una pancarta ni tenéis nada.

Nosotros hemos venido de Torrejón, hemos mandado el burofax ya

y estamos en lucha para conseguir lo que todos queremos.

A mí me pasa lo que a vosotros,

pagaba 426 euros por una casa de 55 metros cuadrados

y ahora me piden 860 incluso yo pagando el IBI,

que me parece algo exagerado.

-Dar caña, poner carteles, poner de todo lo que podáis

y que se vaya viendo que estáis en lucha con nosotros.

No os calléis, que si no se van a reír de nosotros.

El mes pasado se nos acabó a la mayoría el contrato

y directamente no te dan opción: si quieres pagar la subida os quedáis

y si no os vais.

Nosotros no nos vamos, tampoco vamos a dejar de pagar nunca;

no queremos que se nos tache tache ni de morosos ni de ocupas,

nosotros lo único que pedimos es un contrato de siete años

para estar un poco más tranquilos y una subida normal del IPC.

Estamos en Torrejón de Ardoz, somos mileuristas,

y es que no nos da para más...

Yo por ejemplo ¿qué hago?

¿ me voy con mi niño a casa de mis padres?

Es que no me queda otra.

Si salgo de aquí salgo ¿dónde voy yo?

a casa de mis padres con 34 años;

llevo desde los 20 independizado, sería imposible.

Ellos dicen que el precio que han estipulado en esta vivienda

es que son los precios que están en la zona,

pero también hay que pensar que tienen el 90% urbanizaciones cogidas,

ellos son los que marcan el precio de esa zona.

Es más, yo soy un particular y quiero alquilar mi vivienda;

primero voy a mirar los precios de la zona

y si los precios de la zona están a 860

yo no voy a ser menos, voy a alquilar por 860.

Los precios de la zona los marcan ellos, claro.

El Sindicato de Inquilinas

está trasladando la negociación colectiva del mundo laboral

al ámbito de la vivienda.

Se organizan por bloques y negocian con la propiedad una solución común

para todos los vecinos.

Más de cien familias de esta urbanización del Soto del Henares,

en Torrejón de Ardoz,

ya se han sumado a la campaña Bloques en Lucha contra las subidas

que les ha comunicado Fidere,

filial española del fondo norteamericano Blackstone.

Si no hay acuerdo, puede que haya desahucios...

una experiencia demasiado dura para vivirla dos veces.

Esta situación me está haciendo revivir todo otra vez,

coger a mis hijas, empaquetar mis cosas,

y salir con una mano adelante y otra atrás.

Salir de mi casa, porque para mí es mi casa,

aunque sea alquilada.

Yo llevo ocho años aquí;

mis hijas se han criado aquí prácticamente, tienen 13 y 16 años,

han venido chiquititas,

ellas tienen sus amigos aquí, sus vecinos, sus institutos,

para mi puede ser muy duro como para muchos vecinos más,

pero puede ser muy duro.

¿Mis sentimientos? Incertidumbre, mucho miedo.

Sobre todo por mis hijas muchísimo miedo y mucha rabia,

muchísima rabia.

-Mientras las instituciones no tomen cartas en el asunto

y cercenen esta pandemia especulativa,

solo nos queda proponerles una cosa a los vecinos

y es la desobediencia.

Estamos hablando de población precaria, de clases obreras,

de clases trabajadoras,

supervivientes de esa clase media que se supone que ya no existe,

gente que ya va al día con muchas cosas en su vida;

que va al día con el sueldo, que no va sobrado de problemas, ¿no?

y de repente se le presenta una circunstancia que hay que vivirlo,

o tener alguien cerca que lo ha vivido,

que es realmente estresante.

¡No nos vamos, nos quedamos!

¡No nos vamos, nos quedamos!

El hecho de llegar a tu casa y no saber si es el último día

si alguien aporrea la puerta, ir sorteando todas las dificultades,

no tener al final del día un agujero donde meterte

y estar seguro con tu familia, eso es realmente criminal.

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Crónicas - Estimado inquilino

22 nov 2019

Vivir de alquiler en una gran ciudad se ha convertido en una misión imposible para amplios sectores de la población. Las clases más desfavorecidas y los jóvenes, afectados por la temporalidad laboral y los bajos salarios, se encuentran atrapados. Ni pueden comprar casa, porque no tienen acceso al crédito hipotecario, ni pueden alquilar a precio de libre mercado. Y cuando solicitan vivienda social o protegida, la oferta es casi inexistente.

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