Después de probar lo que supone planchar y poner la lavadora con las niñas, al mismo tiempo que se intenta sacar tiempo para ensayar, a José Juan la cosa comienza a hacérsele cuesta arriba. Carmen, la niña mayor comienza a portarse muy mal y a preguntar insistentemente por su madre. Lucía, la pequeña, tampoco se lo ha puesto nada fácil. Juan Juan asegura que todavía no está desbordado, pero tiene claro que esta situación a diario puede volver loco a cualquiera; "hay que repartir".