Conversatorios en Casa de América Canal 24H

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Conversatorios en Casa de América - Mirtha Ibarra - ver ahora
Transcripción completa

Es uno de los rostros indiscutibles del séptimo arte en Cuba.

Fue la musa del mejor director de cine

de la historia de la isla.

Hoy está aquí,

en "Los Conversatorios en Casa de América".

(Música)

(Música)

Profesora.

Mariano.

En homenaje a un gran tema.

Disculpe, debe ser mi sobrino.

# Y bebo los vientos dispuesta

# a encontrarte.

Te dije que tengo varios guiones escritos para la televisión.

Tiene un libro de cuentos que fue finalista.

Eres brillante, de verdad.

-Televisión, ¿eh? -Sí.

Hoy tenemos con nosotros a Mirtha Ibarra,

guionista, dramaturga, actriz.

¿Qué tal? Bienvenida.

Muchas gracias, muy bien, gracias.

Bueno, usted se formó en el teatro, en los años 60,

¿cómo fueron esos primeros tiempos?

Muy hermosos.

No por esa frase de que los tiempos pasados fueron mejor,

si no porque realmente, fueron muy bellos.

Me eduqué en la Escuela Nacional de Arte,

es decir, después de la campaña de alfabetización,

en la cual participé,

estuve becada cinco años en la Escuela de Actuación,

y después participé en montones de grupos teatrales

que se crearon en ese momento,

pero que fui pasando por cada uno de ellos

y fue, realmente muy lindo, primero fue muy hermoso

esos cinco años de preparación porque eran los 60,

era el comienzo de la Revolución,

y muchos latinoamericanos de distintos teatros,

por ejemplo, de Uruguay,

de Argentina, de Méjico,

vinieron a dar clases en la Escuela de Arte,

eran gente muy preparada, muy culta,

y nosotros, que éramos casi guajiros, que veníamos del campo,

ignorantes de lo que era la cultura,

fue como una..., de pronto lanzarte así

a la cultura sin conocimiento ninguno.

Y era muy lindo porque hacíamos competencia:

"¿Tú te leíste ya tal libro?" "Pero, ¿no te has leído ese libro?"

Y entonces, como a las diez de la noche teníamos que acostarnos,

porque la tía venía y revisaba,

pues cuando la tía ya se acostaba,

la que cuidaba los albergues,

nos íbamos a los garajes, al baño,

donde podíamos encender las luces, a leer,

hasta la una de la mañana.

Entonces fue, realmente, una época muy linda,

salías y encontrabas los músicos tocando el violín,

tocando el piano,

por allá aquel haciendo pintura, el escultor.

Esos fueron momentos bellísimos, bellísimos, bellísimos.

Y después ya comencé en teatro, empecé en teatro estudio,

después pasé por el Bertolt Brecht, teatro de arte caribeño.

Yo creo que los he recorrido todos,

hasta que empecé en el cine.

Hasta llegar al cine, que en el cine se consagró,

luego ha vuelto al teatro en ocasiones,

pero dice que se siente más cómoda en el cine.

Es que el cine me gusta más. ¿Por qué?

Bueno, primero por la perdurabilidad, quizás,

porque hay gente que dice: "Me encanta lo efímero del teatro".

No, realmente, no.

El teatro me gusta, tiene esa adrenalina

que sientes con el público,

pero a todo el mundo le gusta perdurar,

ya sea en un hijo, en un libro o en cualquier oficio,

y en este caso, el cine tiene eso,

y tiene otra ventaja, te pagan mejor que el teatro.

El teatro es como la ovejita negra de las artes.

Y tiene otra ventaja, que te puedes criticar a ti mismo,

dices tú: "Mira, pero ¿por qué hice esto así?".

El teatro no,

el teatro hay noches en que crees que estás maravillosa,

y te llaman y te dicen: "Hoy estuviste fatal".

O sea, pierdes hasta la conciencia, un poco,

de tu actuación.

En el cine, si te equivocas, además,

tiene eso maravilloso que te dicen: "Vamos a hacer otra toma".

Eso te da una tranquilidad espiritual increíble,

cosa que no te da el teatro.

Cada vez que una entra en el teatro es como si fuera la primera vez,

los nervios..., es terrible,

por eso no me gusta mucho hacer teatro,

porque realmente, esos nervios nunca se terminan.

Y con la televisión y el cine te da esa tranquilidad, que tú sabes

que si te equivocaste, te van a decir:

"Esta toma no es buena, vamos a cortar y volver a hacer".

Eso es maravilloso.

Eso te relaja

tremendamente.

Hay una persona,

importantísima en su vida, esencial,

que es Tomás Gutiérrez Alea, Titón,

¿cómo es el momento

en el que el mejor director de cine de la historia de Cuba,

se encuentra con su musa?

Bueno, el encuentro...,

el encuentro lo he contado muchas veces, yo estaba casada,

fui a una fiesta, él estaba, me lo presentaron,

y cinco minutos después como que trató de besarme

y yo dije: "Bueno, pero..."

Fue muy impactante, de todas maneras.

Yo siempre he dicho que, aunque me molesté,

se anotó puntos, esa cosa como que te quedas un poco

un "background" detrás, ¿no?

Y se lo conté a mi marido cuando llegué,

"me he molestado", le dije,

había un señor director ahí que...

Y fue muy agradable también porque en esa fiesta conocí

a Antonio Saura, a Mercedes, la que sería su mujer.

Y yo me fui a vivir a París tres años,

y al regresar de París,

estaba trabajando ya en una obra de teatro

y él me esperó a que terminara

y me abordó y me preguntó si yo estaba sola,

y le dije que sí, que sola

y que si completamente sola y le dije que sí,

que completamente sola.

Y nada, pues entonces,

ahí empezó todo.

Y ahí empezó una historia. Hasta 23 años.

23 años, pero tardaron casi una década

en rodar una película juntos, ¿no?

Sí.

Porque nosotros hicimos la última escena, yo hago ahí

como una aparición realmente, porque

era en el 73, él quería que yo estuviera junto con él,

fue en el 76,

y quería que estuviera en "Matanza", era la filmación,

pero ya después hasta diez años, hasta el 83,

porque él siempre me dijo: "Yo te voy a dar un personaje,

cuando yo crea

que ese personaje puedes hacerlo,

y yo estoy conforme con que lo hagas".

Entonces, yo continué haciendo teatro,

él continuó haciendo cine,

hasta que llegó "Hasta cierto punto",

y "Hasta cierto punto" fue realmente un punto de giro,

no solo en mi carrera, que empecé a hacer cine,

si no en nuestra relación también de pareja, ¿no?

Eso era lo que quería decir.

"Hasta cierto punto", en esa película

él encuentra el personaje perfecto para usted,

¿cómo era el personaje perfecto para usted?

Bueno, en realidad nosotros empezamos

una investigación en el puerto,

porque el guion se fue creando en la medida que se investigaba,

Titón quería lograr ese realismo

de que todos los problemas del puerto,

contados por los propios obreros,

se reflejaban en la película.

De hecho, la mayoría de los personajes no son actores.

No, hay cuatro actores nada más, todos los otros son

los obreros del puerto.

Entonces, yo entrevistaba y conversaba con las portuarias

y veía cómo se vestían, cómo caminaban,

como todo.

Y a partir de ahí,

en discusiones en la sala de la casa

con el guionista, con Titón y eso, se fue armando el guion.

Entonces para mí fue también una revelación,

desde el punto de vista del conocimiento también,

de cómo Titón quería hacer cine, de cómo dirigía Titón,

pero a su vez, de conocer un poco

los problemas del puerto también,

que son esferas que uno desconoce totalmente.

¿Por qué tardaron diez años en trabajar juntos, tenían miedo,

de alguna manera? Yo tenía mucho miedo.

Usted sí, él no sabemos.

No sé, yo creo que él también.

Yo creo que sí, era un problema de miedo,

yo estoy convencida de eso,

que ambos teníamos temor a que eso incidiera

de una manera quizás negativa

y fue todo lo contrario.

Una vez que empezaron a trabajar, ¿cómo era trabajar con su marido?

Bueno, al principio, no creo que haya sido fácil,

porque realmente por miedo, ¿no?

por mi inseguridad porque es la primera vez que hacía cine,

y aunque uno..., hay diferencias, ¿no?

yo creo que, sobre todo, en el tono,

que hay que bajar del teatro al cine.

Pero él era un agente muy paciente,

pero con mucho rigor

a la hora de dirigir, en el sentido de que debería

estudiar y llevar estudiado el personaje,

pero también tenía esa flexibilidad

con todos los actores,

de que aportaran,

él decía que el cine es un arte colectivo, debe aportar el cámara,

deben aportar los actores,

las luces, todo el mundo debe aportar.

Y en ese sentido, él hacía croquis y todo,

donde iba la cámara, la noche anterior horas,

pero después llegaba allí y decía, Mario García Joya, por ejemplo,

que era uno de los que trabajó más con él,

"¿dónde pones la cámara?

a ver, muévanse los actores, muévanse libremente".

Y después decía: "Vamos a ajustar la cámara,

la cámara va para allá, la cámara va para acá".

¿Entiendes? Esa libertad

de que se siente el actor libre, que no es una camisa de fuerza, ¿no?

Ve hasta la ventana, mira. No.

Esa no era su manera de dirigir.

Lo tenía todo muy bien estudiado.

Hasta ese momento, porque él decía que todo lo que salía

de una improvisación y que podía aportar

a la puesta en escena o a la película,

había que incluirlo, y así fue como él decía

que él descubrió el telescopio,

que después se convirtió en la metáfora o en el símbolo

de "Memorias del Subdesarrollo",

este individuo que mira a través del telescopio la realidad

sin involucrarse, desde lejos, sin participar,

y eso fue descubierto en el set,

había ese aparato ahí, en ese lugar,

donde fueron a filmar,

y cogió y lo utilizó,

completamente al azar.

Se refiere a "Memorias del subdesarrollo",

que cumple 50 años ya. Sí.

¿Está ahora haciendo algo especial?

Bueno, estoy aquí precisamente, por el homenaje que le hacen a Titón

porque cumpliría el 11 de diciembre 90 años,

y porque "Memorias" cumpliría 50.

Entonces, el año pasado

la presenté en Cannes,

la restauración, que es muy hermosa,

digitalizada, hecha por Martin Scorsese,

la Fundación y la Cineteca de Bologna y la Fundación de Luca,

y realmente es una película que no pierde vigencia

y que en todas partes, ahora la están de nuevo presentando.

Ha trabajado en un documental, lo ha dirigido usted,

que es "Titón, de la Habana a Guantanamera", ¿no?

Sí, lo hice hace unos años, ya tiene varios años,

que también está saliendo con la película,

¿Cómo era vivir con Titón?

¿Convivir con Titón? bueno,

era un ser muy amoroso,

con mucho rigor, trabajaba mucho,

estaba casi todo el tiempo en la biblioteca,

salía de la biblioteca a desayunar, a almorzar y a cenar,

y a dar un paseo,

después de comer, caminar y salíamos a caminar

después del almuerzo o después de la cena,

pero pasaba la mayor parte del tiempo en la biblioteca,

ya por la noche se relajaba más.

Le gustaba tocar la organeta, tocaba a Bach, a Vivaldi,

porque estudió música,

por eso podía seleccionar y le gustaba,

por ejemplo, cuando hablaba con Leo Brower,

enseñarle modelos,

sobre este modelo es que quiero

que esté la música de esta película.

Era un apasionado de la música.

Dicen sus amigos que ustedes tenían una relación intensa,

amor, el amor también lleva a alguna discusión.

Claro, por supuesto.

Cuéntenos la historia de la vez que fueron al psicólogo

a hablar de desapego.

¿A dónde? Al psicólogo.

¡Ah! A hablar de desapego.

Sí, porque él estaba yendo al psicólogo porque, a veces,

se ponía muy bravo y de pronto la presión le estaba subiendo,

y entonces había un psicólogo muy famoso allá, Alvisa,

y le dijo: "Vamos a hacer el tratamiento autógeno".

El tratamiento autógeno es ese que tú te relajas,

y no pienso en nada, estoy relajado,

mi brazo derecho está relajado,

después de varios días, mis dos brazos están relajados,

y después de mis dos brazos, mi pierna derecha,

después así, pero realmente funciona.

A mí me ha funcionado de maravilla.

Entonces, ese día nos tocaba el desapego,

no me acuerdo qué color era, si era el morado, no me acuerdo.

Entonces empezó a hablar del despego a las cosas materiales,

porque las cosas materiales, rompes un búcaro

y te pasas una semana: "Ay, aquello que yo quería tanto".

"Ese cuadro que yo amaba",

y es una semana: "Ay, ¿por qué me ha pasado esto?

Energía negativa todo el tiempo.

Y dice, de eso nada, todo lo material se queda, y es verdad.

Todo lo material se queda,

y uno tiene que vivir la vida y dejar atrás lo material,

que hay gente que vive para lo material,

entonces, no vive,

es una dependencia absoluta de eso,

de tener y tener y tener.

Y cuando llegamos a la casa,

habían robado, estaba la Policía,

no sabes la anécdota cómo es.

Estaba la Policía, no podíamos entrar,

nos sentamos en la calle,

y empezamos a reírnos, y el policía decía:

"Yo no he visto a nadie que le hayan robado y se ría,

así como ustedes". Y no podíamos aguantar la risa,

y risa y risa,

y decía: "No, debe ser que están nerviosos".

Y era que Titón me dijo al oído:

"Esta es la brigada de Alvisa para saber

si funciona o no lo del desapego".

Realmente, fue increíble.

Y es verdad que funciona.

Lo del despego funciona.

Y sobre todo, cuando pierdes un ser querido como Titón,

ya te das cuenta

de que, con 67 años, con un montón de proyectos,

viene la muerte y te lleva, ¿y entonces, qué? ¿qué dejas?

Todo lo material no tiene ningún valor, entiendes.

Usted, se ha planteado alguna vez,

¿cómo sería su vida si no lo hubiese conocido?

Seguiría siendo actriz, tal vez de teatro.

La verdad es que no me lo he planteado,

nunca me he planteado eso, yo realmente, vivía en Francia,

y dije: "No tengo nada que hacer en este país, me voy para Cuba".

Estaba la Revolución, yo quería participar,

y he vivido en París, he vivido aquí un montón de años también,

peor donde único me siento, realmente,

con ese sentido de pertenencia, es en Cuba.

Y por eso retorno siempre. Es su casa.

Ha pasado a la historia como la protagonista de "Fresa y chocolate"

Hace 25 años ya, en el año 93.

No se me olvida. 25 años de éxito,

¿en qué le ha cambiado el éxito?

¿En qué me ha cambiado?

No puedo decirte en qué me ha cambiado realmente,

no creo que me haya cambiado mucho.

Me ha cambiado en que la gente me conoce por esa película,

en ese sentido, sí.

Y que quizá, ahí surgieron muchos otros proyectos, ¿no?

Pero, cambiarme así la vida, no creo.

Lo que pasa es que es una película

que cada vez que me piden que hable de ella,

siento que la vigencia de esa película, no ha pasado.

Por ejemplo, ahora yo pienso que estamos en un momento,

porque el tema fundamental de la película es la intolerancia,

frente al que es diferente o piensa diferente,

o tiene una religión diferente,

todo, la intolerancia frente a cualquier tipo de cosa diferente

a uno, o al que lo piensa.

Y yo creo que en este momento, en el mundo,

en general, hay mucha intolerancia.

Hay un problema con emigrados, terrible de intolerancia,

hay problemas todavía con la homosexualidad,

hay problemas con la religión,

se confunde la religión con el terrorismo,

y se discrimina.

Entonces, yo creo que tiene una vigencia tremenda la película,

en ese sentido, si hay es lectura profunda

que es la que propone la película,

porque la película no se queda en el hecho

de la discriminación por el homosexualismo,

la película va más allá,

cuando Diego me dice: "Quiero pensar con cabeza propia".

Esa temática y la de otras películas hacen...,

¿usted piensa que Titón o sus películas siguen vivas?

Yo creo que sí,

y digo que, lamentablemente, como decía Titón a veces:

"'Memoria' sigue vigente y es de lamentar".

Y yo te digo que es de lamentar que "Fresa y chocolate" siga vigente

porque si sigue vigente es que esos problemas están palpables,

y en la realidad en este momento.

Si la película hablara de un problema que caducó,

que ya no existe,

entonces diríamos:

"Mira los problemas que había en aquella época,

que no los hay ahora".

Creo que, en ese sentido, es que es actual y vigente.

Nos habla de ahora.

¿De qué haría hoy una película Titón?

¿De qué? Tenía muchos proyectos.

Tenía uno que se llamaba "Inocencio Izquierdo",

es un tipo solo que quiere transformar un pueblo,

basada en un hecho real

de un individuo en Isla de Pino, en los años 50,

con Cabrera Infante fue, y conocieron a esta persona,

que quería arreglar y ayudar a todo el mundo

y arreglar el pueblo él solo.

En un momento determinado llamó a participar.

Entonces, de pronto él se quedó sin dientes

y se hizo unos dientes de tecla de piano,

que quisiera que vieras esa foto, de aquel hombre riéndose

con aquella dentadura, hizo una pierna de palo,

para los que habían perdido su pierna,

con un zapatito, un palo con un zapatito.

Y trató de hacer una carretera que fuera hasta el mar.

Y trató de llamar a la gente del pueblo y se fue quedando solo.

Se llamaba así, Inocencio Izquierdo.

¿Cómo ha evolucionado el cine cubano en las últimas décadas?

¿Cómo ha evolucionado?

Bueno, yo creo que hay,

hay muchos temas, yo creo que los jóvenes ahora

tocan distintos temas y tienen la posibilidad

con las nuevas tecnologías, de hacer películas

quizás más económicas, ¿no?

También es un momento de crisis económica en Cuba,

que toda la cinematografía anterior,

realmente, fue el Estado quien la producía,

y ahora hay una colaboración, pero no es,

hay que buscar producciones extranjeras

para poder hacer las películas.

Y, en ese sentido, hay menos producción.

Nosotros teníamos una producción bastante grande,

de documentales, de dibujos animados de películas,

pero ha mermado mucho por eso.

Ahora dice que se va a crear un fondo,

que va a dar el Estado para las películas,

inclusive para los independientes, las productoras independientes.

Así que creo que, en ese sentido, están escuchando

todas las demandas de los cineastas que han estado todo el tiempo

una ley de cine, que no sabemos si es la ley de cine,

pero por lo menos ya están contando

con los productores independientes.

¿Cree que la realidad cubana está bien reflejada en las películas

que se producen allí, en la isla?

Yo creo que sí,

a mí me parece que sí, realmente.

La gente sigue metiéndose con los problemas,

como el cine de Titón, en este sentido, ¿no?

quieren hacer un cine crítico, y yo creo que eso es bueno.

En la media en que se critique lo mal hecho, mejoramos.

Eso decía Titón muchas veces, ¿no? Lo decía todo el tiempo.

Sí, él hablaba de la crítica, de una sociedad que no se critica,

no mejora, no se desarrolla.

Y en la medida que criticamos, seremos menos manipulables.

¿Cuál es la situación hoy en Cuba?

porque en los últimos años hemos visto,

¿cambios?

Bueno, hay muchos cambios lo que pasa es que van lentos.

Está cambiando mucho,

ya hay autorizaciones para todas las cosas privadas,

de una manera más legal, con leyes,

y muchas inversiones extranjeras también, que yo creo

si de momento no se ve, yo creo que va a ser

un poco más lento en verse el producto de esas inversiones

que están llevándose a cabo, y hay que esperar, a ver qué pasa.

Aunque, realmente ahora no se nota una gran,

un gran cambio en el sentido de la vida cotidiana,

hay gente con negocio y todo, pero todavía no se siente

en la vida cotidiana un cambio

en el sentido de mejorar la vida.

Y a las películas,

algún problema de censura que hubo hace tiempo documentado,

¿sigue habiendo problemas de censura?

Bueno, lo hubo, creo que fue,

no me acuerdo cómo se llama la película.

Yo pienso que eso es una gran tontería,

yo creo que es no tener memoria.

no tener memoria, en el subdesarrollo

no hay memoria ni hay relación con las cosas,

no se logra relacionar.

Porque si uno se pone a pensar, en Cuba se han prohibido

pocas películas, realmente,

pero una de ellas fue un documental, "PM"

y hasta hoy se habla de eso,

y es un documental que tú pones y dices: "¿Por qué?".

Porque tampoco tiene grandes valores para que la ciudad se entere, ¿no?

no es "El acorazado Potemkin", no es nada de eso, ¿no?

Y sin embargo, la gente habla y habla porque se prohibió,

si no se hubiera prohibido, nadie se enteraría del documental.

Por eso te digo que no hay memoria, no se aprende,

Sí, que es contraproducente.

Claro, lo que hace es darle publicidad y propaganda

que quizá, no tiene esos grandes valores,

quizás los tiene, pero quizás no los tiene.

Mirtha Ibarra, ¿en qué está trabajando ahora?

Supongo que nos sorprenderá con nuevas cosas.

Una actriz nunca se retira.

Bueno, no sé si me voy a retirar alguna vez.

Yo estoy trabajando ahora en una obra

basada en la obra de teatro que escribí,

que se llama "Neurótica Anónima",

que precisamente la hice acá,

y la hice por todas las Islas Canarias.

Aunque hice el argumento con Juan Carlos Tabío,

el director de cine, y después Juan Carlos

ya no quiso continuar,

entonces, ahora estoy trabajando con una alumna,

que se graduó hace tres años, Laura,

y estoy trabajando el guion, el guion basado,

se aleja un poco de la obra, pero es eso.

Toca el tema de la frustración personal,

toca el tema del abuso a la mujer,

toca muchos temas.

El abuso de la mujer, que se ha convertido en un tema...

Sí, en este caso, la obra hablaba del marido maltratador.

Mi marido lo va a hacer Jorge Perugorría,

el proyeccionista de cine será Joel Angelino,

el que hacía de escultor en "Fresa y chocolate",

así que creo que vamos a estar algunos de "Fresa", de nuevo unidos.

25 años después. ¿Como es la situación

de la mujer en Cuba?

Yo creo que la mujer en Cuba ha ganado muchísimo.

Yo creo, en todos los aspectos,

cuando tú ves cuántas mujeres hay en el Parlamento,

te das cuenta de que, efectivamente.

Ahora, en el plano de los bajos fondos,

de los barrios más marginales, que siempre los hay,

yo creo que hay,

que siempre hay, y en otros estamentos también,

porque yo creo el machismo todavía no se ha erradicado,

ni mucho menos.

Y creo que hay casos.

Yo he visto, de pronto casos en la calle

de maltrato, ¿no? de maltrato hasta físico.

Y sobre todo, a veces, hay hombres que si ellos controlan

la parte económica de la casa,

pues tienen un poco

ese estado de sojuzgar a la mujer.

Bueno, ¿Mirtha Ibarra ha hecho ya su película perfecta?

¿o sigue trabajando para hacerla?

Yo no he hecho mi película perfecta,

yo creo que estoy en mi mejor momento,

lo que pasa es que no hay guiones, no hay proposición,

pero creo que estoy en un momento

que pudiera hacer cualquier personaje.

Es porque tengo una madurez que creo que me lo permite,

por ejemplo, en la obra que hice, canto,

bailo, canciones mías que he compuesto,

he empezado a componer canciones,

y cogí y lo puse en la obra,

porque si no me han dado esa posibilidad,

aunque en "Cuarteto de La Habana" yo cantaba un poco,

y me gusta mucho hacerlo, y bueno, lo voy a poner en una obra,

y lo voy a hacer,

ya que no me llaman para una comedia musical.

Todo se verá.

Mirtha Ibarra, guionista, dramaturga, actriz.

Muchas gracias por estar aquí,

en "Los Conversatorios en Casa de América".

Gracias a ustedes por invitarme.

Y a ustedes les esperamos en su casa, la casa de América

la próxima semana, gracias.

(Música)

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Conversatorios en Casa de América - Mirtha Ibarra

24 ene 2019

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.
 

Entrevista a la actriz Mirtha Ibarra.

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