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Conversatorios en Casa de América - Fernando Sabater - ver ahora
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Fernando Savater, filósofo, intelectual, escritor,

gracias por estar aquí lo primero.

Encantado.

¿Cómo se definirá usted?

Bueno, yo he sido un lector.

Si por leer pagasen, no hubiese hecho otra cosa

otra cosa en mi vida.

Sería multimillonario.

Pero como hay que hacer alguna cosa de estas rentables,

he hecho lo que más deudores,

de mi afición a la lectura.

Que es escribir y hablar sobre los libros que he leído.

Pero vamos,

a mí lo que me gusta es verdaderamente leer,

y ahora que ya estoy jubilado

de casi todas las cosas,

de lo único que no pienso jubilarme es de la lectura.

Pues hoy hablamos con un lector.

Bienvenidos a "Los Conversatorios en Casa de América".

(Música)

Bueno, un filósofo, ¿cuestiona la realidad?

¿Y ayuda a los demás a cuestionársela?

Ser un filósofo superventas tiene que ser un éxito.

Bueno, vamos a ver, primero, seamos sensatos.

Eh...

Yo soy un profesor de filosofía,

no he sido otra cosa.

No...

No es lo mismo un profesor de solfeo

que Arthur Rubinstein.

Son cosas distintas.

Yo soy un profesor de filosofía

que me parece que tiene su interés, porque sirves de mediador

entre los grandes pensadores y los jóvenes,

sobre todo, que se interesan por la filosofía.

La filosofía es una reflexión sobre aquellas preguntas

que no podemos responder.

Es decir, las preguntas se pueden responder

si entran dentro de parámetros manejables, digamos,

esto se llama ciencia.

La ciencia es las preguntas que podemos responder,

y la filosofía,

las preguntas que no podemos responder.

Pero con las que tenemos que aprender a vivir.

Entonces, la filosofía no enseña,

crean lo que crean los filósofos,

la mayoría de los filósofos han creído

que dejaban las preguntas completamente resueltas.

Pero, naturalmente, al día siguiente salía otro

con otras respuestas.

Los filósofos, lo que han hecho es enseñarnos a convivir

con una serie de preguntas

que no seríamos humanos si no nos hiciésemos.

Lo característico de la filosofía

es que se hacen preguntas que, a cualquier ser humano le interesan

por ser humano.

Otras son porque vas a hacer un viaje

y te interesan las preguntas de geografía.

Porque vas a lanzar un cohete a la luna y te interesan

las doctrinas físicas.

Pero, las preguntas de filosofía, interesan solo porque eres humano.

Y, por lo tanto, están relacionados con nuestra condición.

Y con esas preguntas, que no sabemos responder,

tenemos que convivir.

Y eso es lo que enseña la filosofía.

Hay un libro, de los más de 80 que ha escrito,

que asegura que le persigue, que se llama "Ética a Amador",

"Ética para Amador".

¿Cuánto ha vendido?

¿Más de un millón y medio de ejemplares?

Sí, en español.

Porque luego hay, por ejemplo, en italiano o en francés,

se ha vendido mucho también.

Pero efectivamente, en español, en España y en América,

por supuesto.

Se ha publicado en más de 30 países.

Sí, en muchos países, se ha traducido en muchas lenguas

y bueno, ya la última vez que pregunté,

hace tres o cuatro años,

ya había pasado el millón y medio de ejemplares.

Y afortunadamente continúa vendiéndose.

Se acabará antes o después, pero todavía continúa.

Y ese libro, intentaba responder a una de esas preguntas,

que es: ¿de qué va la ética?

El libro tenía una ambición modesta,

que era ayudar a la enseñanza de ética en el bachillerato.

Durante toda la dictadura franquista,

en el bachillerato se estudiaba religión, y además doctrinal,

un catecismo, digamos.

Entonces,

una serie de profesionales de la educación,

conseguimos que se introdujera una asignatura de ética

que se planteó como una alternativa a la religión.

Lo cual, tampoco tiene mucho sentido porque...

la ética la necesitan las personas que tienen religión y las que no.

Pero bueno.

En fin, se planteó así, lo que pasa es que no había textos

para la ética.

Todos los profesores de ética, los cuales conocía yo,

porque eran compañeros míos de la facultad, etc.

Pues tenían que resolver las preguntas de la ética

con los periódicos, la píldora, la bomba atómica.

Cosas que salían en el periódico y plantearon los alumnos.

Pero claro, esa casuística no era propia de una enseñanza,

digamos,

reglada de las cosas. Hay que buscar un poco los principios.

Entonces una amiga, profesora de instituto allí en Barcelona,

como veía que yo me las arreglaba bastante bien,

y solía simpatizar con los chicos,

y los chicos se reían conmigo, ya tal...

Pues me dijo:

"¿Por qué no haces un libro así,

que más o menos un chico pueda leer?".

Y así, por darle el gusto a ella, no por una idea mía,

escribí la "Ética para Amador".

Bueno, el título es una broma sobre "La Ética de Aristóteles".

Entonces, escribí "La ética para Amador",

sin otra pretensión que servir de ayuda al profesor

que quiere dar la asignatura de Ética,

y también quizá a padres,

que quieren hablar de esas cuestiones con sus hijos

y que necesitan un punto de apoyo.

Porque claro, no le vas a decir:

"Hijo, siéntate ahí que vamos a hablar de moral y ética...".

El chico sale corriendo, como es natural

A partir del libro se podía establecer esa conversación.

Esa era la pretensión.

No era otra cosa,

no pretendía sustituir los grandes tratados de ética,

ni muchísimo menos.

Pero debió tocar una fibra de algo necesario

porque verdaderamente no existían ensayos dedicados a jóvenes.

Que los jóvenes pudieran leer sin ayuda.

Como un joven lee un cuento de Stephen King.

No con un alien encima del hombro diciéndole:

"Esto es así".

Que ellos pudieran leer y reconocerse,

y elucubrar a través de lo que leían

sin más ayuda que otros amigos.

Y eso fue "Ética para Amador".

¿Y cuál es la línea maestra? ¿De qué va la ética?

La ética es una reflexión sobre la libertad.

Sobre las opciones de la libertad.

Cuáles son los motivos.

Somos libres, en el sentido obligatorio del término.

Sartre habló de que estamos condenados a la libertad.

Pero esa condena hace que tengamos que elegir.

La mayoría de los seres animales,

la evolución ha decidido por ellos.

Ellos toman, relativamente, pocas opciones.

Todas las abejas saben hacer celdas hexagonales,

pero ninguna hace celdillas circulares.

Todas hexagonales porque ya la opción

de que las hexagonales eran las buenas

la tomó la evolución por ellas.

Todas lo hacen así.

Y cada uno de los animales, más o menos ha tenido esas opciones,

tomadas por la evolución, y gracias a eso

se equivocan menos que los humanos, hacen las cosas mejor.

Hay pocos animales torpes, lo que tienen que hacer,

lo saben hacer porque la evolución piensa por ellos.

En cambio, los seres humanos tenemos que elegir.

Y claro, así nos equivocamos muchísimo.

Pero también, trascendemos nuestra propia condición,

nuestros límites, vamos siempre más allá,

para bien o para mal.

Después de "Ética para Amador", ese triunfo editorial,

se planteó una segunda fase, una segunda parte que era política.

Ya desde el origen,

la asignatura de Ética nunca quedaba muy claro.

Siempre se había pensado que fuese así como una ética cívica,

en relación con el uso de la democracia.

De hecho, la mayoría de los profesores

hablaban de ética y política, más o menos juntos.

Yo siempre he intentado distinguir

entre la ética y la política. Son dos cosas diferentes.

Obviamente, confluyen como todos los usos de la libertad humana,

confluyen en la búsqueda de una vida buena, una vida mejor.

Naturalmente la ética y la política,

ambas buscan una vida mejor para los humanos.

Pero desde vías diferentes y de caminos distintos.

Una, desde la reflexión de la conducta personal individual,

y otra, desde una reflexión

que incluye a los colectivos e instituciones.

Entonces, yo, en el primer libro solo hablé de ética y después,

desde el principio, estaba pensando en que si el libro funcionaba,

porque no sabía y nunca había escrito para niños,

digamos, ¿no?

Si eso funcionaba,

intentaría hacer uno de política.

Y como funcionó, pues lo hice.

¿En qué ha cambiado la política desde que se concibió?

No, la política es constantemente un cambio,

tienes que afrontar las situaciones históricas

de cada momento.

No hay pautas políticas...

Uno puede inspirarse en las grandes reflexiones sobre política,

"El Príncipe" de Maquiavelo, en fin, cosas de esas.

Pero nadie pretende que eso ya sea un prontuario

que se pueda aplicar en cualquier época...

Cada época presenta retos diferentes.

Todavía, cuando yo hice esos dos libros,

no existía Internet.

Los jóvenes de 15 años a los que yo me dirigía

con "Ética para Amador",

eran jóvenes que todavía todavía no conocían Internet.

Que no conocían los WhatsApp...

Era muy diferente.

Claro, lógicamente esas realidades nuevas

han ido introduciendo nuevos retos, desafíos, amenazas...

No es que no conociésemos Internet,

es que no conocíamos ni los teléfonos móviles

cuando leíamos sus libros.

Pues yo creo que no, efectivamente.

Yo puedo decir, porque de eso me acuerdo,

que el primer libro que escribí en un ordenador directamente

fue "Ética para Amador".

Era un IBM, un IBM.

Ahora lo recuerdo casi como un objeto artístico,

estará en algún museo.

Era como una pantalla azul,

que después salían unas letras blancas parpadeantes.

Entonces, lo primero que escribí, efectivamente fuese libro,

pero claro, no existían todos los complementos que hoy

consideramos imprescindibles.

Hace un par de años,

me dio por revisar un verano todas las películas de James Bond.

Y entonces, claro, te dabas cuenta de que,

el bueno de James Bond, que nos parecía que llevaba

todo tipo de gadgets y objetos sorprendentes y tal,

el pobre llevaba unas cosas

que ahora nosotros no compraríamos ni en ninguna tienda de chinos.

Si hubiera sacado James Bond una cosa como un smartphone

en una de las películas, habría sido la revolución absoluta.

Y hoy lo llevamos todos, sin darle importancia,

en el bolsillo.

Hay algunas ideas que quedan, hace unos meses,

estuvo en Conversatorios en Casa de América, Enrique Krauze,

historiador mexicano,

y decía que la democracia es mortal,

que la democracia es débil.

Nos ponía como ejemplo los sofistas

en la Atenas de Pericles. ¿Está de acuerdo con eso?

Toda la democracia,

es decir, las relaciones humanas no son eternas.

Es verdad que, cuando una idea como la idea democrática,

se ha introducido en los seres humanos, esa idea no acaba.

Es decir, puede desaparecer.

Los griegos, llegaron a someter a votación si querían

seguir siendo demócratas o no.

Es decir, en la asamblea de Atenas,

se llegó un día a plantear una votación por si querían seguir

siendo demócratas o preferían elegir un tirano,

o que un tirano les eligiera a ellos. Más bien.

Y bueno, todos hemos visto que dentro de democracias asentadas,

que parecían...

muy difíciles de trastocar,

pues, de pronto, han caído las instituciones,

y han aparecido dictadores y una división brutal.

Países civilizados como Alemania, una cultura extraordinaria,

una música, una literatura,

pues ha producido los mayores horrores

y errores del siglo XX.

Entonces, eso, no podemos nunca dar por sentada las cosas buenas,

las cosas buenas,

siempre hay que mantenerse vigilante y luchar por ellas,

porque son perecederas, y por supuesto la democracia,

no tiene ningún piloto automático.

"Hala, ya, continúe solo".

No.

Napoleón decía que con las bayonetas se podía hacer cualquier cosa

menos sentarse uno encima.

Y yo creo que con la democracia es igual.

La democracia es un instrumento, una herramienta,

un mecanismo, digamos, de progreso social.

Pero no tiene piloto automático, no funciona solo.

Y tiene muchos adversarios, o muchos pervertidores.

Que quieren tomar...

la cáscara democrática introduciendo contenidos que no lo son.

¿Quiénes son los pervertidores?

Bueno, yo creo que muchas veces los pervertidores

son aquellos que al halagan...

Bueno, que se llamaban en otra época demagogos.

El demagogo es el que pretexta

que lo está haciendo todo por el pueblo,

pero en el fondo prescinde de los demás, de su apoyo, etc.

Los manipulan, los engañan, todo aquellos que dice:

"Tú no te preocupes, déjanos a los que sabemos,

diviértete con tu serie de televisión,

con una copa con los amigos, esto lo resolvemos los que sabemos".

Pues eso, esa postura antiilustrada,

que viene a aceptar una especie de minoría de edad, como diría Kant,

en su famoso ensayo sobre la Ilustración.

Aceptar que uno sí...

con una edad infantil te dedicas a jugar, a divertirte,

a tal, y otros, se dedican a hacer cosas serias.

Esos son los pervertidores de la democracia.

Muchos de sus libros se centran en la libertad, como intelectual,

usted fue una de las voces de referencia vasca contra ETA,

vivió amenazado durante muchos años.

¿Pesó más la valentía que el miedo?

Hombre, valentía es la capacidad de aguantarse el miedo.

Las personas que no tienen miedo,

no sé, están un poco grillados.

Cuando tú ves un peligro, es un peligro.

Si te metes en una piscina y hay un cocodrilo,

un poco absurdo decir:

"A mí no me da miedo".

Hombre, pues sí, hay que tener cierta prudencia,

respeto.

Las personas, a las que llamamos valientes.

Yo creo que un valiente es una persona que va más allá

de lo que le obligaría su deber.

Pero las personas que,

simplemente en unas circunstancias conflictivas,

nos hemos aguantado el miedo y hemos procurado no perder la cara

frente a intentos de acabar con la libertad colectiva,

como ocurrió en el País Vasco o con el franquismo.

Pues eso,

no es que sea...

Pero no me considero, ni mucho menos...

Desgraciadamente he tenido ocasiones de ver

que no son valiente.

Las cosas que más miedo me daban,

que era que pasaran males a las personas que yo quería,

cuando han ocurrido me he encontrado desprotegido

ante esos males.

Pero en cambio, bueno, los matones nunca me han intimidado,

es la verdad.

Tengo miedo a otras cosas, pero a los matones no,

no les he tenido miedo.

Entonces, sobre todo,

cuando era más joven estaba dispuesto

a enfrentarme a ellos.

¿Hay hoy alguna amenaza a nuestra libertad?

No física, tal vez intelectual.

Siempre. Claro que lo hay.

Por ejemplo,

la falta de control y de poder contrastar las noticias

que corren por Internet.

Hoy Internet es el instrumento

de información más extraordinario

que ha existido nunca, nunca,

nunca las personas hemos tenido al alcance de la mano

tal cantidad de información en todos los campos.

En todos los temas.

Pero también, nunca esa información

ha venido tan mezclada,

tan combinada con falsedades, exageraciones, manipulaciones, etc.

Y claro, es más difícil que nunca entonces, o más necesario,

distinguir lo que es, además de ser verdad,

es útil e imprescindible para nuestra vida

y lo que es superfluo o es decididamente falso

y son bulos que tratan de dañarnos.

Por un lado, tenemos los populismos de uno y otro signo,

por otro lado lo políticamente correcto.

Los populismos siempre han existido.

El componente demagógico, antes se llamaba demagogia.

Los demagogos han existido siempre

y eso eran las personas

que hablaban al pueblo disculpándole y capando a otros.

Es decir, el populista, lo que dice es:

"Tú eres bueno, pueblo,

no has hecho nada malo,

te han engañado, te han manipulado,

los malos son...

los que interesan, los judíos, empresarios...".

Entonces, esos son la lista.

Y eso, viene desde la época clásica,

viene de los demagogos.

En nuestra época es verdad que el instrumento de Internet

es extraordinario para los demagogos.

Porque llega a todas partes.

Antes, tenías que irte a una plaza pública

y hacer que la gente fuera ahí a escucharte.

Hoy nos metemos en casa de todo el mundo

y podemos hacernos oír por todo el mundo, sobre todo,

si tienes unos reclamos suficientemente vistosos.

Pues, la gente, voluntariamente escucha a los demagogos.

Hoy en su casa, tranquilamente.

Y por eso tiene mucha más fuerza.

"El Contenido de la Felicidad" es otra de sus obras,

la publicó hace más de tres décadas,

ya ha pasado.

¿Qué es hoy para usted de la felicidad?

La felicidad,

hay un verso que me gusta mucho del poeta francés Jacques Prévert,

que dice:

"Descubrí lo que era la felicidad

por el ruido que hizo al marcharse".

Y yo, a mí me pasa lo mismo,

yo he descubierto lo que es la felicidad

por el ruido que hizo al marcharse cuando dejé de ser feliz.

¿Hay algún sentimiento que pueda asociar a la felicidad?

La felicidad es un asentimiento

al presente sin pegas ni requisitos.

O sea, uno es feliz cuando acepta el presente sin poner ninguna pega

ni exigencia, lo cual es muy difícil por eso,

normalmente todos decimos:

"Fui feliz".

En una época determinada. Como acabo de decir yo.

O: "Voy a ser feliz cuando o no sé quién me dé el sí".

Pero decir: "Hoy y ahora soy feliz",

es difícil en un mortal, porque claro,

todos tenemos una serie de pegas y ponemos pegas al presente.

Es decir:

"Yo sería feliz si no me pasase esto, si no me doliera aquí...".

De modo que...

Pero ese sentimiento pleno, al presente, sin condiciones,

eso sería la felicidad.

Le falta escribir un libro sobre el amor.

Bueno, ya está escrito, está escrito sobre el amor que fue,

pero en fin, sobre el amor.

Además, intentando aclarar lo que es el amor, porque claro,

la palabra amor hoy se utiliza,

pues un poco como la palabra filosofía.

El otro día oía en un anuncio que hablaban

de la filosofía de ventas de El Corte Inglés.

Bueno, no es esa filosofía de la que hablaba Aristóteles,

evidentemente.

También la palabra filosofía se utiliza para cosas

que no son filosofía.

Y la palabra amor, pues se utiliza,

en fin,

para que cuando vas en el autobús y ves una chica al fondo y te gusta,

dices: "Me he quedado enamorado".

Bueno, eso está muy bien y es simpático,

pero no es el amor al que yo me refiero,

el amor al que yo me refiero en el libro

es cuando alguien se convierte en destino de otra persona.

Cuando tu destino se corporiza en una persona,

eso es el amor.

Y ese amor, ni es único,

ni es así...

ni claro, ni tiene fecha de caducidad.

Tenemos fecha de caducidad nosotros, pero el amor no.

El problema es claro, a veces,

ese amor sigue cuando el sujeto ya no está

y tú sigues poseído por el amor, aunque el objeto no esté.

Ese es un poco el problema y lo que ha ocupado mi último libro.

Pues nada, lo leeremos dentro de unos meses

cuando se publique con interés.

Ojalá que sí, que lo puedas leer, yo...

tengo ilusión con ese libro dentro de eso,

de que sé que es un tema muy doloroso,

a mí me ha costado mucho escribirlo, la verdad.

Es de los libros,

yo suelo escribir con alegría y con humor y pasándolo bien.

Y este libro no, este libro ha sido...

Me ha costado, como cuando te arrancan una muela.

Doloroso.

Bueno, usted le ha dado a bastantes géneros,

unos 85 libros tiene de ensayo, de todo, pero también de novela,

de teatro, artículos en periódicos que sé que sigue escribiendo,

en revistas, una veintena de premios, entre otros;

el Premio Nacional de Ensayo,

el Anagrama y el Planeta de Novela,

el Francisco Cerecedo de periodismo,

¿en qué género se siente usted más cómodo?

Vamos a ver, los libros de ensayo, no he escrito 80,

muchos de mis libros son recopilaciones de artículos.

Yo he escrito muchos artículos, eso sí.

Debo agradecerle a Franco que me convirtiera,

al expulsarme de la Universidad, me convertí en articulista.

Obligadamente.

Muchos amigos que han seguido una carrera académica regular,

y que han tenido siempre sus posibilidades en la Academia,

no se han puesto nunca a escribir artículos a lo loco.

como he hecho yo.

Yo tenía que hacerlo porque tenía 20 pocos años,

recién casado, pues tenía que ganarme la vida

y por eso escribí artículos.

Y a partir de ahí, he escrito miles de artículos.

Y muchos de ellos se han recopilado en libros y tal.

Hay cosas, y yo como lector, me gusta la ficción,

me gusta mucho la novela.

He sido un gran espectador de teatro.

Y he sido un gran lector de poesía.

Lo que pasa es que, bueno,

lo que me sale menos mal son los artículos de los ensayos.

Pero bueno, todo lo demás también lo he intentado.

La poesía la verdad que con menos éxito.

Incluso que lo demás.

¿Hay algún libro del que esté especialmente orgulloso?

Que no sea...

Los escritores somos un poco como los padres,

que el hijo tonto,

al que no le quiere nadie, es el que más nos conmueve.

La palabra orgullo, es decir,

yo creo que, por ejemplo,

un libro como "Las preguntas de la vida",

responde bastante a lo que yo quería hacer.

Es un libro de esos que me propuse un tema,

no menor,

porque era una introducción accesible para la filosofía,

gente que no supiese nada de filosofía,

y que después de leer ese libro

tuviere una idea relativamente válida de qué es la filosofía.

Y yo creo que eso lo cumple.

Sinceramente es la mejor introducción a la filosofía

que conozco. Y he leído varias.

Usted es gran conocedor de Iberoamérica.

Ha estado prácticamente en todos sus países.

y amante.

¿Usted cree que estamos a un océano de Iberoamérica

o estamos más lejos o más cerca?

Bueno, primero creo que nosotros somos iberoamericanos también,

es una de las cosas que he defendido siempre.

Lo mismo...

O hispanoamericanos, por decirlo de una forma más cordial.

Lo mismo que ellos son hispanoamericanos,

nosotros también somos hispanos y americanos.

La relación es mutua.

La hermandad hispanoamericana nos engloba a todos.

Y es nuestro campo cultural natural.

A mí me interesa muchísimo Francia por ejemplo,

Italia, el mundo anglosajón, y culturalmente todo eso,

como a cualquier otra persona culta,

pero cuando estoy en América estoy en mi mundo cultural,

ese es mi mundo.

Es el mundo

que digamos, que nosotros, hemos ayudado a fraguar.

Fundamentalmente,

lo que hicimos o lo que ha hecho la cultura española,

tiene su reconocimiento en América,

en otras culturas también hemos aportado cosas.

Pero es que en América estamos dentro

de cada uno de los logros culturales de América.

Lo mismo que nuestro país está lleno, digamos,

triunfado,

de americanismo.

Usted ha escrito un libro como por ejemplo el de Borges.

España no se puede entender sin la cultura iberoamericana.

Insisto, creo que no hay nadie...

Es verdad que ha evolucionado un poco con el tiempo.

Yo empecé a ir a América muy joven.

Por supuesto, voy a decir hace casi un poco menos de medio siglo.

Empecé a ir a América,

a veces mitad por diversión

y mitad porque conocía a amigos.

Por empezar algunas clases, en fin.

Entonces, no era tan común que la gente quisiera ir a América.

Quiero decir los españoles.

Pero los españoles soñaban con ir

a las grandes universidades europeas.

Lo que pensábamos que nos correspondía,

estar en lugares preeminentes de Europa, pero América...

Y eso ha ido cambiando a lo largo de los años,

poco a poco he ido viendo que cada vez hay más españoles,

Que se dan cuenta de hasta qué punto América

es nuestro destino cultural.

Estamos destinados a América.

Igual que los americanos están destinados

a penetrar en Europa

y en el resto del mundo a través de la puerta que es España.

¿Podemos hacer algo más?,

si tuviese que responderme un titular para profundizar

en ese espíritu iberoamericano.

Podemos y debemos, es decir,

yo creo que los mejores gobiernos que ha habido en España,

son los gobiernos que tienen la agenda americana,

como parte de sus obligaciones.

O sea,

un país como el nuestro no puede mirar

lo que ocurre en los países americanos

como ocurre, o lo que pasa en Tailandia.

Bueno, todos nos podemos solidarizar humanamente

como un desastre natural, por ejemplo que ocurra en Xi'án,

Pero claro,

si vemos una dictadura en Venezuela

tenemos más obligación de intervenir.

No podemos mirar eso y decir: "Bueno, a ver cómo se arregla".

No, no, eso nos está apelando a nosotros.

Es decir,

americanos está apelando a nosotros

y tenemos que tener unas obligaciones económicas,

comerciales, pero también culturales, de valores, morales.

Y eso, yo creo que los gobiernos mejores

que hemos tenido en nuestra democracia,

se han dado cuenta mejor de eso, de que América es nuestro destino.

Pues esta media hora de conversación ya hemos terminado,

podríamos estar hablando horas más, Fernando Savater,

profesor de filosofía, y sobre todo, lector,

muchas gracias.

Yo ya profesor nada, fui profesor,

he sido escritor y ahora ya solo soy lector.

Eso.

Muchas gracias por estar en Los Conversatorios

y hasta una próxima ocasión.

Y a ustedes, les esperamos dentro de una semana aquí,

en su casa,

en La Casa de América, aquí seguiremos conversando.

(Música)

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Conversatorios en Casa de América - Fernando Sabater

14 feb 2019

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.

Entrevista a Fernando Sabater, filósofo y escritor.

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