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Conversatorios en Casa de América - Darío Sztajnszrajber - 19/06/19 - ver ahora
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Se propuso divulgar la filosofía

y lo ha conseguido.

con sus clases, con sus libros,

con sus programas de televisión

con sus programas de radio

y hasta en el teatro.

Bienvenidos a los conversatorios en casa de América.

Darío Sztajnszrajber

autor de

filosofía en once frases.

¿Qué tal, cómo está?

Muy bien. Bienvenido a los conversatorios...

Un placer.

¿Qué es la filosofía?

Para mí

la filosofía es un ejercicio de construcción.

O sea,

hacer filosofía es ...

preguntarse y cuestionarse todo

siempre con el norte,

en tratar como de desarmar

las formas que constituyen nuestro sentido común.

Hacer filosofía,

es pelearse contra las formas en que se piensa la realidad

de modo ... cotidiano.

Pero al mismo tiempo, canónico, ¿no?

Porque uno creer que la realidad

es más amor, para distintas interpretaciones

pero se nos baja un sentido único,

que uno reproduce casi sin darse cuenta.

Hacer filosofía

es como un grito, como un clamor,

que busca ir

hasta la frontera de ese sentido común

y mostrar

que todas aquellas certezas de las que uno no duda

esconden un interés,

esconden un ordenamiento posible de la realidad,

que no es el único.

Por eso,

hacer filosofía es

preguntarse todo, todo el tiempo,

para desarmar formas

en que el poder instala

un dispositivo que le es funcional

pero que de algún modo, nos enajena

y nos arroja

a una inautenticidad existencial cotidiana.

Usted cuando va al límite del sentido,

¿qué es lo que ve allí?

Las luces y las sombras.

Hay un autor italiano que se llama

Agamben

que haciéndose la pregunta

acerca de lo que es lo contemporáneo,

compara con este juego,

entre las luces y las sombras,

porque dice que

pensar lo contemporáneo sería

pensar aquello que vemos iluminado, ¿no?

aquello que se nos ilumina para ser visto.

Como que con contemporáneo son las luces de nuestro tiempo.

Ahora, toda luz, supone una sombra.

Supone una frontera que no se visualiza.

Supone además, quién tiene el foco

y quien decide iluminar.

¿Y por qué se prioriza poner bajo la luz

un aspecto y no otro?

Entonces,

la filosofía va a esa frontera,

para entender este mecanismo,

para entender

que siempre, detrás de una verdad,

hay un interés.

Y que la eficiencia de la verdad

es presentarse como la única luz,

cuando en realidad

hay múltiples formas diferentes

de iluminar o de oscurecer las cosas.

Es más,

yo soy más proclive a una filosofía de la oscuridad

una filosofía que confunde,

una filosofía que pone todo en vaguedad.

Yo le temos a las certezas.

Porque siempre las certezas

vienen de la mano de una intención,

vienen de la mano del poder.

Fíjate que la certeza

siempre viene de la mano de algún tipo de dispositivo

que trata de instalar una lógica

como si fuese la única lógica posible.

Confundirnos, ambigüarnos, perdernos,

tal vez sea un ejercicio de libertad

aunque no enganche bien

con la lógica del mercado contemporáneo.

Viene del poder de la resistencia también, como diría Foucolud.

Luego hablaremos de ello

en algún capítulo

de este primer libro que presentamos aquí

en conversatorios de casa de América

Filosofía en once frases

usted ha escrito otros dos antes,

para animarse a leer Platón y este.

¿Para qué sirve la filosofía?

Esta es la pregunta que le querría hacer.

Lo que pasa es que es un título irónico,

porque es la pregunta que más me han hecho,

desde que hago filosofía, ¿no?.

Me preguntan:

- ¿A qué te dedicas? - A la filosofía.

¡Que simpático! -te dicen-.

Y la pregunta es

¿y para qué sirve?

Que es como si te están diciendo:

anda a trabajar...

Como es la pregunta que más me han hecho,

me animé a escribir un libro desde ese lugar

y la respuesta, digamos ...

puedo espoiliar el final del libro

en la respuesta de para qué sirve la filosofía

que la filosofía no sirve para nada.

O sea, que es un saber inútil.

Pero que es un saber inútil y que eso no lo menosprecia,

sino que es un saber inútil

porque se pregunta

por qué todo tiene que ser útil.

Para qué sirve la filosofía,

para cuestionar que todo tenga que servir para algo.

O para alguien.

Porque detrás de ese servir,

la servidumbre no solo se esconde,

el servilismo digamos de lo utilitario

sino también

el servilismo de una gran cantidad de gente

que vive a expensas

o que vive al servicio de otra.

Entonces, correrse de la lógica de la utilidad

me parece que es una forma así ...

como de abrir dimensiones distintas.

Sirve para eso,

sirve para cuestionarlo todo,

aunque ese cuestionamiento radicalizado

nos arroje a una zona de angustia,

nos intranquilice, nos perturbe,

pero la filosofía busca eso,

reconciliarnos con la perturbación originaria

y entender que no está mal angustiarse

cada tanto un poco

por las grandes cuestiones de la existencia,

porque eso es lo que nos hace más humanos.

Usted está triunfando en la divulgación de la filosofía

en sus clases,

en sus libros,

ahora hablaremos del último,

también tiene programas de televisión,

tiene programas de radio

e incluso un espectáculo

en el que hemos visto como miles de personas

se sitúan delante de un escenario

para verle a usted

mezclando filosofía, con música rock.

¿Cómo es ese espectáculo?

Ah es hermoso.

Me encanta hacerlo.

Tenemos dos espectáculos,

uno se llama "Desencajados"

que fíjate que ya en el título está esta idea de

que la filosofía busca así como, inoportunarnos,

hacernos desencajar del sentido común, ¿no?

Y el otro se llama "Salir de la caverna"

que es como una especie de... versión de la caverna de Platón

donde de nuevo

es como con el rock de trasfondo,

el rock tiene algo del rompeteo,

del martilleo propio de la filosofía.

Nietzsche decía

que no se puede hacer filosofía sino a martillazos.

Y el rock tiene algo así

como de golpe,

en el sentido de que te saca del lugar cómodo.

Me parece que ahí ...

Lo que hago en el espectáculo

es con una banda de rock

ir dialogando e interactuando con grandes temas

famosos o clásicos del rock nacional argentino,

entendiendo que también en la música

hay una fuerte vocación existencial.

¿Por qué hago esto,

¿por qué hago filosofía en la tele, con programas, con actores,

porque creemos que

la divulgación es lo que necesita

para poder desplegarse,

es un diálogo de géneros.

O sea,

que le filosofía se desenclaustre,

salga de ese lenguaje por ahí,

tan críptico, solemne

o que lo haga en la academia,

que está muy bien,

pero por fuera de la academia

mantener ese lenguaje ante un gran público

no suma.

Entonces en este encuentro con otros géneros

logra que la filosofía se cotidianice,

se afane,

pero también, digamos,

logre como sensibilizarnos, ¿no?

La práctica filosófica tradicional es muy mental.

Y me parece que está bueno también poner el cuerpo,

porque lo que hace la filosofía cuando uno se la toma en serio,

es generar una zozobra corporal muy fuerte,

cuando uno se pregunta a fondo a cerca de la muerte,

a cerca de ...

los bordes de la realidad misma,

la sensación que uno tiene es como de vértigo muy importante

y eso se siente con el cuerpo,

entonces recuperar lo corporal es lo que de algún modo buscamos

al mechar a la filosofía con el arte.

Y su último libro, se llama:

Filosofía en once frases,

un libro para pensar, sin ser subestimados,

¿se puede sintetizar

la historia de la filosofía en once frases?

No se si sintetizar,

si entiendo

que las once frases son disparadoras, ¿no?

o sea,

son frases que de algún modo,

atraviesan gran parte de la historia de la filosofía,

tal vez algunas por muy famosas,

otras por los temas que toca,

o los mismos autores,

pero la frase es, este,

de algún modo lo que expongo en el libro,

es que

uno no puede reducir la filosofía a once frases,

pero sí puede tomar esas frases

once o más, yo empecé con setenta,

terminé en once por una cuestión de edición, ¿no?

pero digo,

esas frases pueden ser la punta de lanza

de una reflexión,

acerca de lo que la frase, digamos, propone,

pero justamente,

en pos de una reflexión

que busque el conflicto, la contradicción, la ambigüedad,

digamos, uno puede tomar frases sobre el amor,

sobre la amistad o sobre el poder

y quedarse solo con el recurso marketinero

de la frasecita que todo el mundo recuerda,

sin embargo,

es muy interesante,

porque eso mismo

que puede ser visto como algo negativo,

posibilita,

después que uno, como que se prenda en la frase,

a ver, doy un ejemplo,

probablemente alguien que no sepa nada de filosofía,

haya escuchado alguna vez

la frase de Sócrates: "Solo se que no se nada".

No has estudiado nada de filosofía,

te detienes dos segundos en la frase

y ya solo haces la siguiente reflexión:

solo se

que

no se

nada.

O sea,

se que no se,

a ver,

¿cómo puede ser

que sepa que no se,

si se,

entonces se algo,

entonces cómo puedo estar afirmando

que lo que se es que no se,

ahí hay una contradicción.

En el texto decimos una paradoja.

Ahora, esa reflexión,

donde uno se encuentra a sí mismo diciendo una contradicción,

o se

o no se,

no puedo afirmar las dos cosas al mismo tiempo.

Ese es un ejercicio filosófico que tú has hecho

sin haber leído nada.

Ahora,

si te quedas con eso

y sales y dices

se filosofía

¿por qué?

Porque explicar en dos minutos

la contradicción a la que me lleva la frase

"Solo se que no se nada"

el libro fue un fracaso.

Ahora,

si esa frase

es la puerta de entrada

a una reflexión un poco más intensa,

acerca de las limitaciones de nuestro conocimiento,

¿y qué honda al final? ¿sabes o no sabes?

Y que uno diga "guau"

o sea,

tal vez

al asumir que no se nada

estoy asumiendo

la necesidad de salirme de la omnipotencia

en la que mi sociedad de consumo me arroja.

Me endulza,

con omnipotente

con un gran productor de cinismo

para salir después a consumir en el mercado

lo que el mercado necesita,

uno logra ese rebaje

y entiende que uno tiene sus limitaciones

que la ignorancia no es algo negativo en esencia

sino la forma de impulsarnos a querer saber más,

la frase tiene éxito.

Ahora,

la frase llega porque tiene como ...

melodía, ¿viste?

o sea,

y entonces aposté a un libro con esas frases

muchas de ellas remanidas,

que sin embargo,

si uno se las toma en serio y las abre,

posibilita este ejercicio al pensamiento.

El "todo fluye" de Eráclito,

de "nadie puede bañarse dos veces en el mismo río"

pero una cosa es el río

y otra cosa son las escaleras mecánicas.

Si, en el libro ...

el libro está atravesado por una ficción,

que lo hace también como más llevadero

y en la ficción explico la frase de Heráclito,

"Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río",

con

"Nadie puede estar subiendo dos veces por el mismo escalón

de la escalera mecánica".

Y se hace todo un juego para entender eso.

También es una frase muy conocida, ¿no?

Heráclito

dicen que Heráclito dijo,

en realidad parece que no,

"Todo fluye, nada permanece".

Pero esta idea de que todo cambia todo el tiempo

y de que

los que principalmente cambiamos todo el tiempo

somos nosotros.

Ahora, la frase ...

nos hace pensar de nuevo, paradójicamente,

que si nadie puede bañarse dos veces en el mismo río

porque las aguas siempre son otras,

podemos decir que el río es siempre el mismo.

Parecería que no,

porque el río son sus aguas

y sus aguas siempre están mutando.

Ahora, sin embargo, aunque las aguas muten,

reconocemos al río en su identidad, como haciendo lo mismo.

Nosotros mismos, somos los mismos,

pero ahora ya no somos similares

a lo que éramos antes de empezar esta entrevista,

porque hemos tenido todo este diálogo hasta ahora

y seguiremos mutando.

Ahora somos los mismos.

Yo soy más sabio que hace unos minutos,

escuchándote.

Yo estoy más feliz,

porque me encanta esta conversación

entonces ya no soy el anterior,

ahora, somos los mismos.

Entonces,

tal vez la forma de salirnos de esta paradoja

es decir

que somos y no somos los mismos,

al mismo tiempo.

Pero nuestra sociedad nos priva de ser contradictorios.

Porque si tu asumes

que sos y no sos el mismo al mismo tiempo,

es como que

la sociedad te exije: Sos o no sos.

¿Quiénes son tus amigos y tus enemigos?

¿Qué es lo bueno y qué es lo malo?

Y cuando tu empiezas a hurgar

y te das cuenta

que el bien y el mal son casi lo mismo

y que las diferencias son

de perspectiva,

yo no conozco a ningún ser malo

que haga el mal en nombre del mal.

En la Argentina,

los grandes dictadores argentinos

han destruido al país en nombre del bien.

¿O tú conoces a alguien

que haga el mal diciendo: soy malo.

El guasón,

el batman, en la literatura.

Entonces, digamos,

¿Cuál les el límite entre el bien y el mal?

Cuestionar eso.

Después uno ve cómo lleva la vida cotidiana,

pero en nombre del bien,

se han cometido

los más grandes exterminios de la historia.

No en nombre del mal.

Son verdades en parte, ¿no?

"Oh amigos, no hay amigos" decía Aristóteles.

Si.

Aristóteles trabaja muchos temas.

Bueno aquí la ética en cómaco que es digamos

el texto prototípico de la ética aristotélica,

aquí ha sido muy trabajado en España por Fernando Sabater,

es reconocido, digamos, el tema, si.

A mi me encanta el tratamiento que hace Aristóteles de la amistad.

Y se cuenta,

no está en sus textos,

se cuenta,

en vida de los grandes filósofos,

que parece que Aristóteles

después de dar un curso sobre la amistad,

terminó el curso diciéndole a sus alumnos-amigos

amigos míos, la amistad no existe, ¿no?

y plantea otra paradoja más,

¿cómo nombras a alguien amigo

diciéndole que la amistad no existe?

Es esta idea.

Con el amor pasa algo parecido.

A mi me encanta siempre pensar

al amor en esa paradoja.

Yo creo que

el día que dejemos de creer en el amor,

vamos a poder enamorarnos de verdad.

Pero porque

vamos a poder reconstruir

una romantización idealizada del amor

que lo pone en otro lugar.

Con la amistad pasa lo mismo.

La amistad es básicamente la prioridad del otro, ¿no?

y sin embargo,

en esa prioridad del otro,

uno siempre choca,

porque uno entiende la amistad desde el punto de vista interesado.

Recuerda las famosas dos características

que siempre se relacionan con la amistad,

que es un vínculo incondicional y desinteresado.

Explícame alguien,

un ser humano,

que haga algo de modo desinteresado.

Me parece que ahí hay una idealización de la amistad

que la pone en un lugar tan extraño,

que después no se materializa.

Yo prefiero lidiar con amigos

con los que se que un día no me quieren escuchar,

humanizarlos,

parece que la humanización de estos grandes ideales

es una forma como de vivenciarlo, del modo más real,

aunque eso implique

entender su limitación.

Esos siglos después nos pueden llevar a ese

"El hombre es el lobo del hombre" de Hobbes?

Si.

La frase, es una frase que no es de Hobbes,

Hobbes la trae,

para explicar

lo que él concibe como el estado de naturaleza,

que es lo que exige después

la construcción del contrato social, ¿no?

Es un capítulo que a mí me gustó mucho,

el capítulo seis,

porque en esta frase "El hombre es el lobo del hombre"

hay como una explicación

de que parecería

que hay una naturaleza originaria del ser humano

que tiende al egoísmo.

Y entonces ...

o que tiende al mal.

Por eso es necesario

el contrato, la ley, el estado, diríamos,

como para lidiar con eso,

como si en el estado no existiera el mal

y como si en el estado

no hubiera un interés de sometimiento.

Ahora, yo me quedo con el lobo.

En el libro también

¿por qué tomar al lobo como figura de los malicioso?

Es en realidad,

moralizar la vida animal.

El lobo no es ni bueno, ni malo.

El bien y el mal son creaciones del ser humano.

Espinosa decía:

No queremos las cosas porque son buenas,

son buenas, porque las queremos.

O sea,

construimos la idea del bien y del mal,

en función de un deseo,

así que me parece

que la frase abre el capítulo en dos dimensiones.

La idea de lo que es el contrato social

pero también la idea

de nuestra diferencia con lo animal,

que es un tema que está muy de punta hoy en filosofía.

También le dedicas un capítulo a Descartes ¿no?

"Pienso luego, existo".

Si.

Una frase como muy trivializada,

tal vez la más conocida, ¿no?

de las frases filosóficas ...

la de Sócrates y la de Descartes.

Yo la he visto en publicidad de televisores,

si, si, en lugares ...

"Pienso, luego, existo",

ha sido como muy ...

en el sentido de su quichificación,

su utilización para ...

y sobre todo su lectura muy lineal,

el que no sabe de filosofía

se queda con esta idea

de que en realidad

el pensamiento es lo que crea la existencia.

El "luego", ahí es el problema.

Eso tiene que ver

con no haber leído a Descartes

un poco el libro va en esa dirección,

porque uno dice,

al pensar, le doy existencia a algo.

No.

El "luego" tiene, digamos,

como estoy pensando,

me doy cuenta que estoy existiendo.

El ser humano básicamente,

es un ser que es autoconsciente de lo que hace.

Eso es una diferencia fundamental. Muy interesante.

Tú y yo ahora estamos teniendo esta conversación

y podemos autoexindirnos

y una parte nuestra puede estar pensando

en lo que estamos haciendo.

Yo ahora, mientras hablo contigo

estoy pensando:

"Guau, que loco, estoy aquí en Madrid,

llegué ayer

y estoy pensando y me estoy dando cuenta

que estoy conversando contigo de filosofía.

Jamás pensé ....

Y hay una parte mía que se va ahí, ahí, ahí ...

Jamás pensé

que iba a estar en una entrevista

en Madrid,

hablando en la televisión sobre mi libro

y mientras estoy diciendo lo que digo

y casi es como, ¿no?

esta especie de esquizofrenia existencial

es muy propia de lo humano.

Descartes nos habilita eso.

Me parece hermosa su filosofía

y todo un tratamiento que hace Descartes

sobre el problema del sueño

y sobre la imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño

que está ahí en el libro, que sigue siendo vigente.

Un tema que plantea Descartes hace quinientos años.

Y un asunto que también plantea Marx

tal vez no es su frase más conocida,

"Todo lo sólido se desvanece en el aire".

Si.

Me enganché mucho con esa frase

como para poder explicar a Marx desde un lugar diferente,

tratar de entender

cuál es la lógica de acumulación del capitalismo.

Que en su derrotero

y su impulso intempestivo

va como destruyéndolo todo, ¿no?

La experiencia de la modernidad, explica Marx,

de como de repente estamos en una especie

de locura desenfrenada

por ir siempre en pos de lo nuevo, de lo original,

de lo distinto ...

y bueno,

eso está mercantilizado y arrasa con todo.

Y hay un Marx,

-es una frase del manifiesto comunista-

hay un Marx que uno desconoce, también ahí.

Un Marx que también se ve deslumbrado por el capitalismo, ¿no?

En esa relación entre el amigo y el enemigo

que es una relación, digamos, de confrontación

y hasta de respeto también.

El capítulo sucede en el metro.

Justo ese capítulo

y como viendo

cómo van pasando las estaciones

y como la vida

se te puede volver de nuevo,

una desenfrenada carrera hacia la nada.

Esa especie de expansión ilimitada que promete el capital

que digamos, este,

por más billetes que juntes, morir, te morís igual.

Y eso no lo ha resuelto ninguna riqueza.

Podrás vivir mejor,

tendrás mejores servicios de salud,

ahora, hay una edad,

donde hayas juntado el dinero que hayas juntado,

morir, te morís igual.

La muerte democratiza,

aunque parezca casi una ironía.

El siglo XIX fue la muerte de Dios,

según Nietzsche.

La famosas frase de "Dios ha muerto"

¿qué es lo que quiso decir Nietzsche ahí?

Uff, tenemos para horas ...

Un buen divulgador

tiene capacidad de sintetizarlo en un minuto, hombre!

¡Me has corrido con la mía!

¿Qué NO significa esa frase?

Yo creo que por un lado,

hay una lectura más lineal.

La metáfora de Dios

hoy ya no nos dice nada, no nos interpela.

La metáfora del Dios bíblico.

Eso no significa

que no podamos seguir metáforas,

no podamos seguir creando metáforas

sobre lo divino.

Quiero decir,

una cosa es

que haya muerto el Dios de la Biblia,

otra cosa es el ateísmo.

Otra cosa es pensar un mundo sin creencia.

Yo creo que, digamos ...

la filosofía, digamos,

te exige estar todo el tiempo dudando de todo,

entonces yo no podría afirmar taxativamente nada.

Yo creo que

un ateo afirma la verdad de que Dios no existe

y un creyente afirma

la verdad de que Dios existe.

Yo no creo en la verdad.

Entonces,

ninguna de las dos posturas

me terminan como de ...

de tomar, ¿no? de convencer.

Me siento más cerca de un ateo

porque entiendo

cómo la Iglesia en general, las instituciones religiosas,

se han aprovechado de esta búsqueda,

por la pregunta para su propio pecunio, digamos.

Pero también me irrita el ateísmo extremo

digamos que lo niega todo.

Yo creo que Nietzsche

pone la pelota en otro lado, ¿viste?

como en el fútbol

cuando en el número 5 para la pelota,

levanta la cabeza

y la pone, ¿no?

pega un cambio de paradigma.

Dios ha muerto,

significa que ya no hay, centro, fundamento,

que ordene el sentido.

¿Cómo pensarnos descentradamente?

Parece que eso es

lo que trae de algún modo la frase de Nietzsche.

Se nos ha agotado el tiempo,

pero a tí que te gusta,

que ves la filosofía como una reconstrucción,

sí me gustaría preguntarte por Jacques Derrida,

el padre de la Reconstrucción, de alguna manera

y que dice que

"Nada hay fuera del texto".

O sea,

dándole importancia sobre el lenguaje, ¿no?

Somos lenguajes, ¿no?

No somos otra cosa.

Yo creo que es lo que trae derridado un modo tan irreverente

y ha generado, digamos,

mucho enquistamiento, ¿no? mucha crítica.

Porque

"Nada hay fuera del texto"

significa entender

que fuera del lenguaje no hay nada.

No, es muy duro.

O sea,

aquí hay,

aquí hay una puerta y una ventana.

Ahora,

decir: "aquí hay una ventana"

ya es un texto.

Todo lo que diga sobre lo que estás visualizando

ya es un texto

y el texto responde a una lógica gramatical,

a un ordenamiento del lenguaje,

o sea,

me parece que está bueno entener

que el lenguaje

no es una herramienta que utilizamos

como algo exterior,

sino que

en lo que nos entendemos en tantos seres humanos,

el lenguaje nos es constitutivo,

o sea,

yo no estoy pensando ...

y después... hablando.

Tú cuando hablas

no estás primero diciendo:

hay voy a ver lo que le pregunto a Darío.

Abres la boca,

yo ahora abro la boca y salen palabras.

Pienso mientras hablo,

hasta te puedo decir,

que primero hablo y después pienso.

Porque cuando corto con el habla y me meto para adentro

y pienso en ...

huy, ¿qué voy a comer al medio día?

y pienso para mis adentros, digo:

Huy, ¿qué voy a comer hoy al medio día?

Esa es una frase gramaticalmente perfecta.

O sea,

que la gramática

condiciona nuestra forma de pensar,

pero la gramática supone una normativa que nos excede.

Nietzsche decía:

¿Podremos liberarnos de Dios?

pero seguimos siendo esclavos de la gramática.

O sea,

es mucho más profundo el poder que ejerce,

una normativa del habla que la idea de Dios.

A parte,

Dios ...

es fácil pelearse contra Dios.

Ahora,

pelearse contra el modo en que hablamos ...

te la regalo,

porque es pelearse

contra uno mismo

y contra lo que uno cree que es una creación autónoma,

por eso en la última frase, la de Foucault

"Donde hay poder, hay resistencia"

pone el acento ahí,

en lo que se llama la construcción de la subjetividad.

O sea,

corrernos de esa lectura del poder

como algo externo que viene a coaccionarnos.

El poder, dice Foucault, no reprime, el poder normaliza.

O sea,

el poder lo tenemos instalado

en nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos.

Por eso es tan difícil poder pelearnos contra el poder.

Y con Foucault llegamos al final del libro,

se resuelve el crimen, del que se habla en el libro,

salimos del metro y ...

hemos hecho un buen repaso a la historia de la filosofía,

en once frases.

Este libro ya ha vendido más de ochenta mil ejemplares

en Argentina,

así que, mucha suerte,

en el resto de trayecto que le queda a esta obra,

muchas gracias

por estar en los conversatorios de casa de América,

Darío Sztajnszrajber

y hasta una próxima ocasión.

Vale, muchísimas, muchísimas gracias

por la entrevista.

Y a ustedes

les emplazamos aquí, la próxima semana,

a la misma hora, en el mismo lugar,

seguiremos conversando.

Subtitulado por: María Victoria CEREZO OLIVARES

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Conversatorios en Casa de América - Darío Sztajnszrajber

20 jun 2019

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.
 

Entrevista a Darío Sztajnszrajber, autor de 'Filosofía en once frases'.

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