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Conversatorios en Casa de América - Carlos Jean - ver ahora
Transcripción completa

¿Es posible componer la canción perfecta?

Ese es el objetivo del músico e hispanohaitiano Carlos Jean.

Hola, ¿qué tal?

Bienvenidos a "Los conversatorios en Casa de América".

(Música)

(CANTAN EN INGLÉS)

Carlos Jean, hola, ¿qué tal? Bienvenido.

¿Cómo estás? Hola, ¿cómo estás tú?

Tienes un espíritu renacentista.

Músico, cantante, DJ, compositor.

Productor, publicista.

Jurado de "Operación triunfo" ahora, ¿me dejo algo?

Bueno, padre.

No, bueno, al final, si uno se dedica a la música,

yo creo que lo más bonito es entenderla

desde todos los puntos de vista.

Para mí, no entiendo la música sin un todo.

Me gusta tocar la batería, me gusta tocar la guitarra,

me gusta tocar el bajo, el piano.

Me gusta programar.

Me gusta producir, me gusta entender a los artistas

estando en la otra parte,

ser artista y estar en un escenario,

y cantar mis canciones.

Me gusta ser un "curator" de música.

Qué canción elegir

en los momentos que la gente se lo está pasando bien.

Y empecé montando escenarios.

O sea, creo que para vivir algo que te gusta realmente,

yo he tenido siempre muy claro que la música

ha sido algo muy importante para mí.

Creo que lo mejor es empatizar con todos los puntos de vista.

Sí, pero una cosa es empatizar y que te guste todo,

vivir esa música, y otra cosa es vivir de esa música

y poder vivir de todas esas facetas.

Eso no es fácil.

Bueno, yo creo que tiene mucho que ver con el sistema educativo.

Yo soy muy fan de cómo nos hemos educado

y cómo nos hemos criado.

Y creo que tenemos un error muy grande,

porque yo en el fondo soy fracasado escolar.

O sea, yo tengo el título oficial,

según el sistema educativo, que soy fracasado escolar,

porque me echaban del colegio y tal.

Y yo estaba todo el día pensando en música.

Es muy importante detectar,

cuando somos pequeños, qué nos gusta,

porque cuando hay una persona... Todos siempre tenemos algo.

Yo he tenido la suerte que tenía muy marcado

que me gustaba la música.

Pero cuando alguien tiene una actividad, una cualidad,

o una pasión muy marcada, hay que ir a por ello.

Yo, sin embargo, en aquel momento, estaba fuera de la ecuación.

Lo que era estudiar, lo que era ir a matemáticas, a lengua,

a repetir en mi mente todo lo que me decía el profesor.

Teóricamente yo era un fracasado de todo esto.

Yo creo que quien era un fracasado era el sistema educativo.

Creo que tenemos que intentar dar ese placer a las personas,

porque al final, yo cada lunes es como el viernes

de una persona que disfruta el viernes como tal.

A mí me encanta cuando empiezo a trabajar de nuevo.

Cuando llega el lunes y dices: "¿Qué tengo esta semana?

Hoy voy a estar con Bebe, o me tocar estar con Najwa.

O tengo que preparar un proyecto con una marca

y tengo que trabajar con la música alrededor.

O tengo que hacer una banda sonora".

No sé, yo creo que lo importante es

localizar qué es lo que tienen las personas,

sobre todo cuando son muy pequeñitos los críos,

qué es lo que quieres de ellos

y explotarlo, y sobre todo masajearlo al máximo

para podernos convertir en obsesos

de nuestras actividades.

Yo al final soy un obseso de la música,

llevo 20 años trabajando, y creo que me quedan muchísimos.

Tocando madera, que aquí hay mucha.

Te decía si se podía describirte con algún otro adjetivo,

con alguna otra profesión,

se me ocurre una más, que es alquimista.

Ahora, igual que algunos hace tiempo buscaban la fórmula del oro,

tú estás buscando la fórmula de la canción perfecta.

¿Cómo es la canción perfecta?

Bueno, la canción perfecta, es más provocativo,

es más provocador, perdón, que definitivo.

O sea, la canción perfecta es imposible.

Se basa en un proyecto, además, dije:

"Voy a utilizarlo para intentar llevar

una canción distinta a Eurovisión".

Me han dicho siempre:

"¿Por qué no haces algo para Eurovisión?".

Este año me invitaron desde Televisión Española:

"¿Por qué no compones algo?".

Entonces yo lo veía con la responsabilidad melódica

de trabajar en esa parte.

Entonces, lo que hice fue algo muy sencillo, subir una base,

y que la gente suba su composición.

Siempre digo que todos tenemos música dentro.

Una base con ya... Una base.

Una base musical, como si fuera un "playback" de una canción.

Pero sin melodía ni letra.

Entonces, para invitar a la gente a que subiera sus propuestas.

Porque hay algo innato en nosotros, que todos sabemos hacer música.

Tú coges la primera melodía que hizo Alejandro Sanz

y coges la última melodía, y no es mejor una que otra.

Es de Alejandro Sanz.

Él lo que mejora es en la armonías, en la manera de arreglar,

en la manera de construir esa melodía.

Porque tiene unos cimientos un poco más sólidos.

Pero en el fondo, la espontaneidad que tenemos a la hora de crear,

si yo te pongo una base, tú ahora serías capaz

de crear una melodía, y sería tuya.

Y yo siempre digo que es imposible hacer la canción perfecta.

Pero la canción perfecta para representarnos en Eurovisión

sería una canción hecha por todo el mundo.

Entonces es: "Abro la composición, que todo el mundo componga,

que todo el mundo aporte".

Y yo, en este caso, soy un poco el "curator".

El que dice: "Si cogemos esta parte, de esta melodía

que ha hecho Pedro de Málaga,

con este trocito que ha hecho Eladio de Cuenca,

con este trocito que ha hecho María de Salamanca,

al juntar esas tres partes me sale una melodía superbonita,

que está compuesta entre todos".

Es un ensayo, error, e ir probando muchísimas melodías

que te han ido enviando, y con eso construir.

La canción de Haití, por ejemplo, se construyó así.

Yo, cuando ocurrió todo esto, hice una base

y se la mandé a todos mis compañeros de trabajo,

a todos los artistas que participan, y todos encantados hicieron eso.

La cantaban. Cada uno...

Sí, cada uno. La canción de Haití,

para explicárselo a nuestros telespectadores,

es la canción que se llama "Ay, Haití",

fue una canción, un proyecto que lideraste,

para conseguir recaudación para ayudar a ese país

del que es tu familia,

después del terremoto del 2010, ¿verdad?

Sí.

Pues ahí era poner en práctica:

"¿De qué manera nos ponemos a hacer una canción,

un 'We are the world', que apoye un poco,

que ayude, o que sobre todo recaude,

que al final era el objetivo.

Y a parte de concienciar, creo que estamos concienciados

y no hacemos nada, ya era una cuestión de:

"Venga, vamos a conseguir dinero directamente, que es lo mejor

que podemos hacer".

Y resultaba muy sencillo en el fondo el poner en práctica esa fórmula.

"Oye, yo hago una base, cada uno escribís un trocito,

o cada uno escribís ocho compases que vais a cantar".

Allí participaron... Qué sorpresa

cuando empiezas a juntar todos los trocitos

y es una sola canción.

Allí participaron, entre otros, Alejandro Sanz,

Estopa, Shakira, Hombres G.

Todos volcados desde el primer momento

con el proyecto. Sí.

Sí, a ver, todo el mundo me dice:

"¿Cómo pusiste de acuerdo a tanta gente?".

Yo no soy capaz de nada, fue una tragedia tan grande

que todo el mundo tenía ganas, de alguna manera, de participar.

Y yo estoy seguro que si te pones a analizar

con analistas melódicos,

hay gente que está siempre buscando esa canción perfecta,

es muy difícil decir:

"Es que esta canción, ese trozo lo ha hecho este, este el otro".

Y en el fondo, cada vez que sale, por ejemplo, Estopa,

cantando su parte, dices: "Joder, es que es Estopa".

No es Estopa porque interprete algo,

es Estopa cantando algo que ha compuesto Estopa.

Sale Juanes, y es algo que ha compuesto Juanes.

Sale La Mala Rodríguez, y es algo que ha compuesto La Mala.

Y sale José Mercé, y es algo que ha compuesto José Mercé.

En el fondo es una sola canción.

Es una canción, encima, comercial.

No tiene un punto que digas:

"Es un experimento muy raro".

No, es una canción pegadiza.

Pero en este caso, lo que vendía es cada uno su parte,

sus compases, con su imagen, con su personalidad,

que en este caso, en "Operación Triunfo",

son personas desconocidas que mandan su fragmento,

y si uno nos manda, por seguir la metáfora del cuerpo humano,

una pierna, el otro nos manda la barbilla,

el otro nos manda el cuello, el otro un brazo,

¿no hay riesgo de que haya salido un Frankenstein?

Es un Frankenstein absoluto.

Todas las canciones son Frankenstein.

Lo que pasa que algunos Frankenstein se construyen

en la cabeza de una sola persona, y aquí es...

A ver, vivimos en un mundo

en el que estamos absolutamente conectados.

Yo creo que todo lo que nos ofrece internet,

si lo utilizamos como herramienta de conexión, es maravilloso.

Otra cosa es que utilicemos internet para destrozarlo todo.

Yo creo que, si yo en vez de sacar mi agenda,

llamar a los músicos que conozco para hacer una canción,

hago dominio público y utilizo un poco la manera masiva

de pensar, el pensamiento masivo en aportar esa canción,

tendré muchas más opciones, mucha más diversidad melódica,

y podré encontrar algo que jamás se me ocurriría a mí.

La canción perfecta tiene que ser

la canción perfecta en un momento determinado

y situación determinada.

Claro. Porque lógicamente las modas

la alterarán. Es provocador.

Canción perfecta no existe.

Canción, existen canciones de las personas.

Por eso, fíjate que es muy fácil replicar

en tema de video, de sonido.

Yo, como productor,

dentro de un ordenador ya puedo llegar a tener

la cantidad de colores de mesas de mezclas que ha habido

a lo largo de toda la historia de la música.

Puedo replicar muchísimos instrumentos.

Pero luego, todo lo que tiene contacto humano directamente,

es prácticamente imposible imitarlo.

Y para mí, no hay nada más humano en la música

que la creatividad.

Perdón, no hay nada más humano que la creatividad.

En todo.

Lo que nos diferencia realmente de los animales,

yo tengo clarísimo que es la creatividad.

La manera de hacer cosas.

Cómo hacemos todo esto.

Nuestra madriguera acaba siendo así.

Imagínate ya en el mundo tecnológico cómo es nuestra madriguera.

Hay algo innato en nosotros, que es la melodía,

que la hacemos para entretener, esa melodía

pertenece a cada persona.

Cada uno tenemos capacidad de hacer una melodía.

Es como digo, escuchas una canción de Chris Martin

de cuando lanza su primer disco

y escuchas una canción, perdón, de Coldplay ahora,

los productores son absolutamente distintos,

la música que llevan alrededor es absolutamente distinta,

pero suena a Coldplay siempre.

¿En qué ha cambiado el papel de músico desde que comenzaste?

Depende del punto de vista que lo veamos.

El músico, al final, es una persona que puede ser un intérprete,

o puede ser un creador.

Yo, para mí, el músico se completa siendo creador.

Tienes que ser intérprete, es muy importante.

Hay gente que se dedica a especializarse en un instrumento

y a interpretar ese instrumento,

pero para mí la música es como decía al principio;

son muchos puntos de vista,

creo que hay que empatizar con todos,

hay que entenderlos

y para empatizar hay que meterse un poco

en la trinchera de cada uno.

La música, a día de hoy, para mí es un gran medio de comunicación.

Es un medio de comunicación de emociones.

La música se puede utilizar en muchos sentidos.

Pero en el fondo, yo siempre pongo un ejemplo,

yo soy nieto de un general de División de Infantería de Marina,

y cuando me echaron del colegio

acababa discutiendo muchísimas veces con él.

Me reñía.

Evidentemente, echan a tu nieto del colegio, te echa la bronca.

Pero yo defendía a ultranza la música.

Tanto, que uno de los motores

de la baterías que a mí me dan esa fuerza

para seguir trabajando

y seguir queriendo encontrar cosas en la música,

era una repuesta que le di a él.

La manera en la que yo defendía la música, que me decía:

"Es que un país nunca se ha levantado con música".

Refiriéndose a arquitectos, a médicos, y tal.

Que evidentemente, es lo más importante.

Y entonces, mi respuesta, tenía 13 o 14 años,

mi respuesta fue muy directa.

Me salió como de corazón, y dije:

"Cuando estabas en el frente, en la guerra, ibas cantando".

Entonces, al final, la música forma parte de nosotros,

y tenemos todos una banda sonora.

Entonces, es un papel tan importante,

que yo creo que ya, a día de hoy,

habiendo cambiado las cosas como han cambiado,

donde la música antes para mí era puro entretenimiento,

y luego el tiempo decidía si era cultura o no,

porque hablamos con mucha facilidad de la palabra "cultura".

Creo que la música es una forma de entretenimiento

que a veces se convierte en cultura.

Dependiendo de su calidad, de su durabilidad.

Y entonces, llegados a este punto, yo creo que la música

se convierte en un medio de comunicación.

La gente necesita comunicarse a través de la música.

A través del baile.

Incluso las marcas.

En mi faceta más de publicidad,

hay un medio de comunicación, la televisión, otro que es internet,

para mí las canciones pueden trasmitir muchísimas cosas.

A día de hoy es un gran medio de comunicación

que conecta a muchísimas personas.

Llegó el papel del músico en su relación profesional

o en su posibilidad de subsistir haciendo lo que le gusta

con la revolución tecnológica.

Me dicen muchos compositores que vivían de derechos de autor,

ahora los derechos de autor, ya no hay discos, casi como tal,

o desde luego no tienen influencia o la importancia de antes,

y lo que han hecho es multiplicar sus conciertos

para poder recaudar y seguir viviendo

de lo que les gusta.

Esto ha cambiado mucho desde que comenzaste, supongo,

hace 20, 25 años.

Sí, ha cambiado una barbaridad.

A mí hay una palabra que me gusta mucho, es "adaptación al medio".

Y creo que nunca podemos estar llegando a la meta.

Siempre tenemos que estar en los tacos de salida.

Es muy importante.

No sabes nunca hacia dónde va la carrera.

Pero siempre hay que estar en los tacos de salida

y previendo qué va a ocurrir.

Yo tuve la suerte de ser muy ambicioso

a la hora de buscar nuevas maneras de cómo comunicar la música,

o cómo hacer mis discos.

O porque a lo mejor, yo pensaba en la música

desde otro punto de vista

en su momento me salí un poco de las normas,

o las reglas o las pautas de la industria musical,

y me uní a gente que venía de toda la parte tecnológica,

las tecnológicas de las Terra,

de todo este mundo de las páginas de internet.

Había un punto de vista muy interesante

que a mí me hizo ver que todo iba a cambiar muy rápido.

Y era el tema de la fotografía.

Había un discurso como: "La fotografía se va a acabar".

Todo lo contrario, ahora se hacen muchas más fotografías que antes.

¿Qué desapareció? La industria.

Que se lucraba de la fotografía.

Nacieron nuevas industrias.

A la música le ha pasado algo parecido.

Hay mucha más música que antes.

Pero quien se lucraba de la música con un modelo más antiguo,

no se lucra de la misma manera.

Toda esa estructura industrial que estaba hecha

alrededor de la música, ha cambiado.

Y fíjate que ha ido a parar, de estas dos actividades,

casi todo ha ido a parar

en el pensamiento que tenían personas

que hablaban de nuevas formas de vida.

Al final, llevamos un teléfono móvil

que va cargado de fotografías, que va cargado de música.

E indiscutiblemente, las personas que pensaban

en la adaptación al medio, en cómo todo va evolucionando,

que conservar las cosas tanto no es tan bueno,

sino que hay que estar siempre mirando 5 o 6 años por delante.

Por esto, la filosofía debe ser

una de las asignaturas más importantes a día de hoy.

Es muy importante estar pensando qué es lo que va a pasar.

Intentar ser lo más cauto a la hora de conservar,

y lo más provocador a la hora de progresar.

Porque si no, al final es indiscutible que te quedas atrás.

Y tu modelo de negocio se hunde.

Y la sociedad no se para a pensar en ti.

La sociedad quiere comodidad, quiere hacer cosas con un tiempo relativo,

y al final tú puedes pensar que si nace internet, la piratería,

tienes a toda la industria protestando diciendo:

"La piratería es nuestro mayor enemigo

porque se copian las canciones".

Todo el mundo quiere que su canción se virilice.

Cuando nació la radio, pasó lo mismo, todos los músicos decían:

"Este cacharro infernal, ¿quién va a ir a vernos en concierto?".

Sin embargo, todos los músicos quieren sonar en la radio.

Lo que demuestra esto,

el conservar y el intentar aferrarte a las cosas que funcionan

y acomodan tu vida, es muy malo.

Porque de un plumazo...

Los carretes de Kodak, ¿dónde están?

Y era un modelo de negocio que entrabas en un Corte Inglés,

y tenías una franja entera llena de carretes.

Pero invadido.

Y eso es muy significativo, es lo que consume la gente.

Tú, cuando entras en un centro comercial,

lo primero que ves es lo que más consume la gente.

Es un buen termómetro.

Con ese espíritu, has sido nominado seis veces a los Grammy,

que no está nada mal, a los Grammy Latinos.

Incluso habéis conseguido uno con Bebe.

Con Bebe, sí, bueno, al final el disco,

es que el primer disco de Bebe,

yo siempre digo que los grandes artistas

hacen muy grandes a los productores.

Yo tuve la suerte de que Bebe me eligiera para producir sus discos

y el primero fue una maravilla.

Encontrarte con una artista que cantaba

con esa capacidad de callar a todo el mundo.

Yo me acuerdo que la primera vez que la vi fue en el Búho Real.

Y empezó a cantar.

Y en esos sitios, lo que llama la atención es si la gente

se calla y te escucha, o la gente sigue con sus cervezas.

Y de repente, ella empezó a cantar, y dio una hora y media de concierto,

y lo único que se oían eran aplausos entre canción y canción.

Me resultó maravilloso.

Entonces, esa capacidad de atrapar, te permite, como productor,

vestir esas canciones y poner la ropa adecuada.

Y la verdad es que yo ahí tuve mucha suerte con ella.

Y me hizo crecer mucho como productor.

Fruto de eso, hubo muchas nominaciones a los Grammy.

También por Miguel Bosé con otros proyectos.

Pero el más significativo fue esa artista revelación,

que marcó una época en la música.

Ahora se te acumulan proyectos.

Tienes uno con la ONCE de integración.

Sí, me invitaron a hacer una canción,

y el tener un "claim" para hacer una canción siempre es bonito.

Y además, yo de pequeño me pillé el brazo con un ascensor,

y tengo aquí una cicatriz que va desde aquí hasta aquí.

Cuando tenía dos añitos.

No puedo cerrar bien este puño.

Empecé a tocar la guitarra, porque el médico me decía

que era muy bueno que movilizara y tocaba el teclado.

Con la cejilla lo pasarías regular.

No, yo toco mal la guitarra porque tengo la mano impedida.

Puedo hacerlo,

pero no puedo hacerlo todo lo bien que debería.

Con el piano toco mucho más con la derecha que con la izquierda.

Entonces, me hablaban de que en el fondo,

cada uno podemos bailar nuestro ritmo,

y el "claim" iba por ahí.

Que hay mucha gente que tiene problemas de integración,

o alguna discapacidad que parece que puede tropezar

en esa integración.

Pero en el fondo, puedes hacer tu vida.

Y me pareció un proyecto muy bonito.

Y hemos hecho una canción que creo que le va a gustar mucho a la gente.

Además, el "spot" que se rodó era muy bonito.

Entonces, me metí de cabeza.

Ese tipo de aventuras siempre me gusta

porque tiene un reto musical,

que es lo que decía antes de ser un medio de comunicación.

Esa canción que a su vez va por los medios de comunicación,

se convierte en un medio en sí.

Tú tienes varios retos, variopintos,

y todos con su particular dificultad.

Otro es el patinaje sobre hielo musical,

traerlo a España y que triunfe.

Sí, bueno, lo trae un grande de nuestro país.

Una persona de la que tenemos que estar orgullosos,

Javier Fernández, que es un campeón del mundo,

que España no es un país de tradición de patinaje,

y tenemos un gran campeón.

Y ha hecho un proyecto que se llama "Revolution on ice",

y es una manera de traer a casa.

Él se siente orgulloso de lo que ha hecho ahí fuera,

y lo trae a casa.

Y he tenido la suerte que me eligió como director musical

del proyecto y actúo con ellos.

Es un espectáculo en el que vienen un montón de campeones del mundo,

de estrellas de toda la vida del patinaje sobre hielo.

Y entonces se trata un poco de esa parte más musical,

de todos los interludios, de esa música incidental

durante todo el espectáculo,

incluso hay algún reto en el que con percusión

y con micrófonos en los patines

vamos retándonos a hacer ritmos y tal.

Y la verdad es que es muy visual y muy bonito.

Y otro es aprovechar el impulso de la inversión publicitaria

para seguir creando contenidos musicales.

Sí, los últimos seis años, yo me he involucrado muchísimo

en proyectos que además, me dieron a conocer mucho,

como es el Plan B;

ese proyecto integrado dentro de "El hormiguero",

que lo que hacía era dar muchas oportunidades a mucha gente

para cantar canciones y todas estas cosas.

Eso en el fondo, era un proyecto de una marca,

de Ballantine's, que necesitaba buscar proyectos

para conectar con la gente.

Y es aquí donde sí que veo la música como gran medio de comunicación.

Las marcas tienen un problema,

no se pueden anunciar en todas las televisiones,

la inversión publicitaria es distinta.

Y nosotros tenemos una gran oportunidad como músicos

como para brindarles esa ventana.

Somos ventanas, en muchos casos,

que podemos mostrar esa parte de publicidad.

Y creo que la publicidad también necesita una manera distinta

de comunicar esa publicidad.

Ya no se trata de decir

"cómo molo", o "cómo mola mi coche", o "cómo mola mi marca",

o "cómo mola este reloj",

sino que las marcas hagan cosas por las personas.

Y que nos ayuden y faciliten cosas.

Yo creo que una de ellas es la música, festivales, patrocinios,

todo este tipo de cosas.

Entonces, me sumergí en una historia bastante bonita,

que es mi puesto de trabajo, donde suelo estar todos los días,

que es en Ogilvy,

y abrimos un departamento, que es Ogilvy Music,

y lo que hacemos es intentar utilizar toda esa parte,

porque la verdad es que da para tres o cuatro entrevistas

la incidencia que puede llegar a tener la música

en las compras, en los tiempos de permanencia de la gente

en los centros comerciales.

Vivimos en un mundo muy visual, que estamos muy acostumbrados

a ver, por ejemplo, un logotipo.

Y como todo el mundo sabe, imagínate que cambias el logotipo

de una marca, le cambias el color.

Y de repente, los dueños de la marca entrarían en trance absoluto.

Sin embargo, los logos sonoros

que hay alrededor de las propias marcas,

se están cambiando constantemente.

Sin ningún tipo de criterio, muchas veces.

Y no nos damos cuenta que estamos haciendo lo mismo.

Entonces, hay una identidad sonora, hay, como digo,

no es lo mismo comerte un dulce con una música o con otra,

los agudos pueden endulzar más lo que estás comiendo.

Hay un mundo de ciencia alrededor de la música,

y eso es en lo que estoy trabajando, me parece un proyecto muy bonito,

porque al final, lo que haces es convertirte en la banda sonora

de las personas a tiempo real.

Hablabas de Haití, la canción que hiciste

después del terremoto de 2010, tu familia paterna es de allí,

no querría terminar este programa, estos minutos de conversación,

sin hacer una referencia a ese país

con el que tienes una estrecha relación.

¿Cómo es la situación en Haití ahora mismo?

Yo lo resumo siempre diciendo que mi padre... Yo no conozco Haití.

Yo no conozco Haití, yo no he estado allí.

Y siempre lo resumo diciendo que mi padre no me deja ir.

Yo soy mayorcito, sé si puedo ir o no, él ha estado.

Mi abuelo está ahí.

Y la respuesta siempre es...

Estuve en República Dominicana,

y dije: "Oye, y si damos...", y dijo: "No, a Haití no vayáis".

Es un país que está absolutamente destruido.

Es un país que es prácticamente imposible construirlo.

Que cada vez que hay unas elecciones,

imagínate aquí, con cuatro, cinco, o seis partidos los líos que hay,

ahí cada vez que hay unas elecciones se presentan 300 candidatos.

Es un follón, hay una corrupción tremenda.

Y hay una pobreza tremenda.

Entonces, es cobarde por mi parte

el mero hecho de hacer la canción y no ir.

Realmente, cuando te empiezas a plantear las cosas,

a medida que te vas haciendo más mayor, dices:

"Deberíamos dejar todos todo".

Y por gente que son nuestros hermanos.

En el fondo es así.

Es realmente dantesco.

Y bueno, yo, en una posición muy egoísta,

no me atrevo ni a calificarlo.

Cada uno aporta lo que puede.

En ese momento, con esa canción...

Lo que quiere, creo. Lo que quiere, lo que puede.

Lo que queramos poder. Efectivamente.

Sí, hablábamos hace dos semanas con la SEGIB,

que Haití es el país más pobre de todo el hemisferio occidental

y el país más pobre de toda América, por eso...

Sí, estuve con ella hace poco, hicimos un proyecto con Bebe,

que era una canción que cada instrumento era de un país,

era el himno del SEGIB, y la verdad es que lo hizo muy bonito.

Bueno, Carlos, pues muchas gracias por estar en esta, que es tu casa,

en "La Casa de América".

Mucha suerte con los proyectos que tienes por delante.

Incluida esa canción perfecta.

El nuevo disco de Bebe, que lo estás grabando ahora.

Y toda esa serie de proyectos que nos has ido contando.

Y esperamos tenerte aquí en una próxima ocasión.

Muchísimas gracias e igualmente, que vaya todo muy bien.

Y a ustedes les esperamos la semana que viene aquí, en su casa,

en "La Casa de América".

(Música)

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Conversatorios en Casa de América - Carlos Jean

10 ene 2019

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.

Entrevista a Carlos Jean, músico, productor, DJ y cantante.

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