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No recomendado para menores de 7 años Cómo nos reímos - ¡Viva Gila! - ver ahora
Transcripción completa

Un hombre pegado a un teléfono,

y uno de los humoristas en español más importantes

de toda nuestra historia.

Presentarle es muy sencillo,

porque es sin duda alguna el maestro del humor en este país.

Aquí llega victorioso, jugando siempre a ganar,

el campeón del humor, ¡Miguel Gila!

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

¡Gila!

¡Qué se ponga!

Hola, soy Gila, ¿quién eres?

Gran humorista, Miguel Gila.

Adiós, abuela. ¡Abuela!

¡Gila!

¡Abuela!

Señora su paraguas, su paraguas, su...

Ahora con permiso de ustedes voy a hacer un encargo...

¿Es la parroquia de San Benito? ¿Está San Benito?

Ah, este... el párroco.

Sí, que se ponga.

Que se ponga.

Que se ponga.

Escúcheme, padre, yo no sé si se acordará usted de mí.

Yo estuve oyendo misa ahí hace dos años...

Donde está la estatua de San Roque, abajo,

uno que había ahí con boina, bueno, ese era yo.

Le quería preguntar, esto,

que tengo un primo que se quiere casar y le da vergüenza

no, casarse, no, preguntar el precio

y quería preguntarle yo, ¿a cómo sale una boda?

¿En cuánto sale una boda?

Sí, no, que sea una boda a lo me cagüen diez pero...

Sí, o sea, usted me habla de una boda con misa cantada,

con coro.

Y si la silbamos, digo yo, porque...

Vamos a reducir gastos.

En lugar de la alfombra ponemos periódicos viejos

y así al mismo tiempo que se arrodillan leen las noticias.

Y otra cosa que le quería preguntar,

la novia, ¿la pone mi primo o la ponen ustedes?

La novia quién la pone, ¿usted o mi primo?

No, él tiene una, pero es feísima, por si tenía usted una mejor.

La llamamos la metro cúbico porque es igual de ancha que de alta.

Y otra cosa, ¿los padrinos también los ponen ustedes?

Bueno, entonces, ¿qué tenemos que poner nosotros?

La novia, el novio, el padrino también lo ponemos nosotros,

la madrina,

¿y el acompañamiento? también nosotros.

Usted no pone "na", usted no pone más que los pone ahí

y que si quieres a este y que si tu quieres a esta y ale.

Lo que si le quiero pedir, por favor,

que ya que sea una boda barata que le dure.

No, que no me diga eso,

que estuvo ahí mi hermano y se casó ahí,

usted dijo, hasta que la muerte los separe

y los separó un viajante de comercio a los dos meses.

De acuerdo, adiós, adiós, un beso.

Adiós, adiós.

Ustedes saben qué una de las cosas más difíciles de esta profesión,

si a esto se le puede llamar profesión,

es presentarse.

Yo durante muchos años salía o me ponía delante de una cámara

y decía: Hola.

¡Hola! ¡Hola!

Parece mentira que una persona como tú que viaja por el mundo

se presente tan mal.

¡Aló! ¡Aló!

¿Qué es eso de hola ni hola?

¡Hola! ¡Aló!

Y me escribió una presentación

que desde entonces la llevo yo presente siempre con ella.

Y dice: Señoras y señores, muy buenas noches,

y firma Gabriel García Márquez.

¡Hola! ¡Aló! ¡Aló! ¡Hola!

La presentación no es muy buena

pero la firma me han dicho que es lo que vale.

Siempre, Gila, Miguel Gila.

¡Teléfono!

Ahora voy a hablar de este aparato que es un teléfono,

que lo inventó el señor que se llamaba, Graham Bell.

Es un aparato muy divertido pero no hay que equivocarse de número

porque yo me acuerdo que me equivoqué una noche a las cuatro de la mañana,

me dio una pena.

¡Pobre hombre! Dije: discúlpeme que le haya despertado a estas horas.

Perdóneme que le haya despertado a estas horas.

Dijo, no importa me tenía que despertar igualmente

porque estaba sonando el teléfono.

Se me olvidaba añadirle el IVA.

Me parece como mentira no tener que meter el dedo en un agujero

a darle vueltas.

Que ahora los teléfonos modernos vienen con unas teclas,

que las aprietas, clic, clic, clic, tienen memoria,

los hay ya sin cordón, inalámbricos,

que te los traen en el restaurante a la mesa.

Que el primer día que me trajeron uno,

digo: No me he tomado la sopa

y ya viene este desgraciado con la calculadora.

Molestar, gritar y obrar con mala leche,

y dije yo: No es lo mismo.

Molestar sería, si yo marco un número cualquiera,

a bulto, el primero que se me ocurre ¿no?

El primero que se me ocurre.

Y me busco un nombre al azar.

¿Está Basilio?

Perdón, perdón, eh.

Perdone, eh, perdone.

Esto sería molestar.

Pero si dos horas más tarde marco el mismo número

y pregunto: Por favor, ¿está Basilio?

Perdone, eh, perdone.

Esto ya sería irritar.

Pero si dos horas más tarde marco el mismo número

y digo...

Soy Basilio, ¿ha preguntado alguien por mí?

Soy Basilio, ¿ha preguntado alguien por mí?

Ah, ¿cómo está, don Basilio?

Sí, bueno, pues precisamente acabo de recibir los análisis

y los tengo aquí.

Sí, espere un momento.

¿Está usted todavía ahí? Sí.

Está gravísimo y en cualquier momento...

¿Sigue usted ahí?

A ver, respire.

(RESPIRACIÓN)

Bueno, aquí tengo los análisis. Vamos a ver.

Tiene usted...

Mire, en el colesterol, el colesterol tenemos...

Tiene usted el colesterol pero altísimo.

No, este no es.

No, este es de otro señor que se murió el año pasado.

Tiene usted, bilirrubina ocho y reiman ocho, o sea una equis ahí.

Ah, no, es que como hago la quiniela todas las semanas.

Las transaminasas, bien.

No, no le digo lo que tiene.

Se lo digo y se me muere usted.

El colesterol total, que es lo que importa aquí...

No, es nervioso.

No, cómo me voy a reír, hombre.

O sea que, pues no sé, usted, pues...

Acabo de descubrir...

Acabo de descubrir lo que tiene usted, anda que...

No, no, no es nada, no es nada,

usted vaya preparando a la familia, pero...

no es nada.

Usted ponga, aquí yace y hace bien y debajo el nombre y la fecha.

Bueno, sí, esto es serio, lo que pasa es que me pongo nervioso.

Sí, nada tranquilo. Tranquilo, nada. De acuerdo.

Bueno, yo mañana no le llamo porque a lo mejor mañana...

¡Ey! ¡Ey! ¡Ey! ¡Ey!

¡Ey! ¡Ey! ¡Ey! ¡Ey!

¿Es el enemigo?

¿Y ustedes van a avanzar mañana?

¿A qué hora?

Jo, a las siete estamos todos acostados.

¿Y no pueden avanzar por la tarde?

Después del fútbol.

¿Y van a venir muchos?

Jo...

Yo no sé si habrá balas para tantos.

Bueno, nosotros las disparamos y ustedes se las reparten.

A mí lo que más me cabrea de la guerra,

las broncas que tengo con mi mujer por la noche cuando vuelvo.

Empieza mira como vienes de guarro,

que te has ido hecho un pincel y como vuelves.

Digo: Porque nos tenemos que arrastrar por el barro,

dice: Pues pon periódicos.

Tenemos un follón con la guerra que no nos aclaramos

y todo lo tengo que hacer yo.

El general se pasa el día con los prismáticos diciendo:

¡Joer, cómo está esa!

Nunca mira para las trincheras, siempre para los balcones.

Y cuando llega la hora de repartir las medallas todas para él.

Empieza, dadme esa, y esa, y la redonda,

esa no que la tengo repe, esa.

Yo tengo esta porque me la ha dado un cura.

Dije: Padre deme una medallita, le dio pena y me la dio.

Es de San Antonio y está dedicada por detrás,

dice: A Gila con un abrazo de su amigo, San Antonio.

La guerra tiene sus cosas buenas y sus cosas malas,

porque también tiene muchas ventajas porque oye, te hinchas a matar

y la policía...

Yo un día maté a cuarenta y tantos y pasaba la policía

y dije: He sido yo, ¿qué?

Dijeron: Ah, perdón.

Y por si fuera poco,

tengo un teniente bizco que me da una vida,

dice: Yo donde pongo el ojo pongo la bala.

Y yo todo el día pendiente a ver donde pone el ojo, y cuál,

que si pusiera los dos para el mismo lado,

pero como los cruza, te vuelve loco.

Un día me dice: Dame el bazuca que viene un tanque.

Hizo así, apuntó al tanque,

le metió un bazucazo a un carrito de helados

que lo destrozó.

¡El gran humorista, Gila!

¡Gila!

Con todos ustedes, ¡Gila!

¡Miguel Gila!

¡Gila! Al aparato.

Gila, en la selva.

Verás tú como a él si le funciona el aparato.

Hola, ¿cómo estás?

Que estoy en África.

Hemos estado en África, en lo salvaje.

Que estamos en África en la selva. Sí.

En lo salvaje.

Esta mañana hemos visto un leopoldo o un leonardo, espérate...

no, un leopardo.

Pues es como el Pichichi, como el gato del señor Andrés pero...

Que se ve que come.

Que come, que se ve que come, hermoso.

Y hemos visto un hipopótamo,

pues el hipopótamo es como tu hermana Mercedes...

Cuando se quita la faja.

Otra cosa, a Julita se la ha llevado un gorila.

No, que le digas a su novio que no la espere.

Pues no sabemos, a lo mejor va en buen plan

porque parecía un gorila serio.

El que no anda bien es tu hermano Enrique.

Porque le ha comido la pierna un cocodrilo y cojea.

El cocodrilo, no, tu hermano.

Se puso los prismáticos al revés y dijo...

Uy, una lagartija, fíjate.

Hemos visto también, un rinoceronte,

y que es como tu tía pero con un cuerno solo.

A mí, el animal que me cae muy bien, la hiena.

Es más simpática, oye.

Le cuentas cualquier tontería y dice, jaja, ja.

Le entra una risa por cualquier cosa.

Ah, una cosa, mándame un grifo que aquí no hay agua.

No, no es que la corte el ayuntamiento,

que no hay, que no...

Y fíjate que en el grifo, en la parte de arriba tenga una F,

para que sea el agua fría.

Bueno, pues nada, mándame lo que te digo.

Bueno, adiós. Un beso.

Para cualquier cosa me llamas,

pero como aquí no tienen teléfono me llamas con el tambor del niño.

De acuerdo, adiós, guapo.

Qué país Brasil.

Qué país, ese sí que es grande.

Qué país.

Tiene una selva el Amazonas que es como la Casa Campo

pero a lo bestia, chico.

Como si llegaras a La Coruña y te dijeran: Siga que hay más.

Así.

Así.

Y llena de animalitos de todas las clases,

hay la araña peluda, el picoatí.

El picoatí.

Pico a ti, a tu padre.

A todo el que pilla.

El jején, el yaca reté...

Pero lo peor de todo las pirañas,

las pirañas son como los boquerones pero tienen una mala leche...

Las pirañas son, como les diría,

como los boquerones pero con una mala uva.

Metes el pie en un río para ver como está el agua y sacas el muñón.

Allí no se puede usar remos, se usan muletas.

¡Uy, la madre que...!

¡Ah!

¡Ay!

(ININTELIGIBLE)

Pues muy bien, dice que muy bien.

Y muy bien, muy bien.

Por lo general, a mí me cuentan muchos chistes,

yo nunca cuento chistes.

Yo, por lo general, nunca cuento chistes.

Pero me cuentan, algunos que son graciosos.

Me contaron hace unos días

que llegaron unos cazadores a un pueblo

y había un muchacho ahí en la puerta de la cantina, así...

y le dijeron los cazadores:

Oye muchacho, ¿en este pueblo hay conejos?

Hay conejos.

Y dije, ¡ahí va, conejos...! (RESOPLA)

Total que al día siguiente se van...

Y todo el día río abajo y ni un conejo,

y por la noche fueron a la cantina, estaba el muchacho ahí...

Oye niño, tú eres tonto, para qué dices que hay conejos.

Para qué dices que hay conejos aquí si no hemos visto ninguno.

Si no hemos visto ninguno.

Y dijo, qué cosa tan rara,

porque se pasan toda la noche cri-cri, cri-cri...

Estoy intentando ahora un tipo de humor nuevo,

porque yo le decía el otro día a mi hermano

Oye, ¿por qué los chistes tienen que ser graciosos?

Porque me encontré un pobre en la calle a las tres de la mañana

con una temperatura de cinco grados bajo cero

pidiendo limosna en camiseta y le digo: ¿Usted no tiene frío?

y me dijo: Para qué lo quiero, no tengo abrigo.

Un chiste serio sería este...

Iba por la calle, saco un pitillo, no tenía lumbre,

pasaba un señor y digo:

Por favor, señor, ¿tiene usted una cerilla?

Hace así...

Pues no, no tengo cerillas, pero ¡coño! ¡qué gordo estoy!

Es un chiste serio, no, no tiene porqué ser gracioso.

Resulta que uno de mi pueblo tenía que ir a Inglaterra

y se encuentra con otro y dice:

Oye tengo un problema que tengo que ir a Inglaterra

y no sé inglés.

Y dice el otro: No te preocupes, habla despacito y te entienden,

los ingleses te entienden.

Llegó a Londres se bajó del avión, se subió en un taxi y dice:

Por fa-vor, llé-ve-me al ho-tel Ri-al-to

y dice el taxista:

¿Por dón-de le lle-vo por el cen-tro o por la au-to-pis-ta?

Y dice el de mi pueblo: Por don-de us-ted va-ya más có-mo-do.

Y al rato dice el taxista: ¿Us-ted de dón-de es?

Y dice el de mi pueblo:

De la pro-vin-cia de To-le-do ¿y us-ted?

Dice el taxista: Yo de Va-lla-do-lid.

Y dice el de mi pueblo: Y si los dos so-mos es-pa-ño-les

¿por qué los dos es-ta-mos ha-blan-do en in-glés?

Le dijeron que su mujer le engañaba con su mejor amigo,

zacas, se mató al perro.

Les cuento lo último que es lo de mi pueblo.

En el bar de mi pueblo había dos individuos

que tenían doce ginebras dentro y una ya para entrar

y estaban hablando y dice,

el que no ha venido más es el Santiago.

Es verdad que no ha venido más, hace ocho días que no viene,

¿qué le pasará?

Dice el otro, está "internao". No me digas.

Sí, está en el hospital "internao". ¿Y qué le pasa?

Dice: Que va a tener un hijo.

Estás loco, ¿qué estás diciendo?

Santiago, ¿cómo va a tener un hijo el Santiago?

¿Tú sabes lo que dices?

Que sí, que va a tener un hijo. Que no, que no puede.

¿Por qué? Porque es soltero.

Como ha bajado el dólar y cómo sube la vida, oye.

Y a la velocidad que sube.

Llegas al "mercao", ¿a cómo está el kilo de merluza?

A 1.600. ¿A cómo? a 1.800.

En cuanto preguntes.

Otra broma muy buena que estamos preparando ahora

porque nos ha dicho el alcalde que hay que fomentar el turismo

y vamos a hacer una fiesta con los turistas,

el Turifest que le llamamos.

Le vamos a colgar un cencerro a cada turista

y lo vamos a soltar por el campo.

A todos los turistas que vayan al pueblo

les atamos unos cuernos de cabra y los soltamos por el monte.

Y nosotros con las escopetas, y cuando oigamos un cencerro ¡pum!

Y el que salga vivo le regalamos un garrafón de vino.

Así, va a estar el pueblo.

Va a venir el turismo así.

Lo que más me gusta de mi pueblo,

tenemos un párroco, don Clemenciano, que tiene una vista...

Resulta que últimamente no iba mucha gente a misa

y dice don Clemenciano: ¡Coño! No dijo coño, no...

lo pensó.

Pensó, ¡coño! ¿qué haría yo para que venga gente a misa?

¿Saben ustedes qué ha hecho? Ha puesto un bingo en la parroquia.

Y como no le dejaban en el Vaticano vender los cartones

se manejan con los santos.

Dice: Cuando los apóstoles... El 12.

El Día de Navidad... El 25.

Vinieron los Reyes Magos... El 6.

Y cuando tienen el cartón, dicen: Dominus vo...bingo.

Y ahora dice que va a cambiar los cepillos y va a poner maquinitas,

se va a forrar, se va a forrar.

Se trata del fichaje del año, del siempre aplaudido, Gila.

Gila.

G I L A.

Gila.

Miguel Gila y su risa garantizada.

Quiero hablar con los Estados Unidos.

Con todos no, con uno.

Y hablando de los americanos,

ustedes se han fijado qué pies tienen los americanos.

Qué pies tienen los americanos, tienen unos pies, así.

El otro día iba un limpiabotas por la calle con su caja...

Con su caja: ¡Limpia! ¡Limpia!

le vio los pies a un americano y empezó: ¡Bombón helado!

¡Bombón helado! ¡Bombón helado!

Jo, qué país, Nueva York, qué ciudad, qué tráfico.

Qué tráfico.

Y un tráfico...

Leí en un periódico una estadística que decía...

En la ciudad de Nueva York un hombre es atropellado por un coche

Cada cinco minutos.

Cada cinco minutos.

Y dije yo: Joer, cómo estará el pobre.

Pa, pa, pa, pa...

Pero como yo le diría: Súbete a la acera jirulo.

Súbete a la acera jirulo, no ves que vienen más.

Y qué edificios.

Miras para arriba

y es como si hubieras puesto la calle Fuencarral de canto.

Hace cuestión de tres años

crucé la frontera de México a Estados Unidos

y me meto en un autocar

y veo que los negros iban todos atrás de pie, todos,

con un calor que hacía.

Y en la parte de "alante" todos los blancos sentados

ahí con refrigeración.

Y le digo al chófer:

Parece mentira que esto exista todavía

en la época que estamos viviendo.

Los negros, los blancos,

vamos a terminar con esto de una vez ¿eh?

Desde ahora se acabaron los negros y los blancos,

vamos a ser todos verdes.

De acuerdo, todos verdes.

Los verdes claritos que se sienten "alante"

y los verdes oscuros, atrás, de pie.

Ahora que problema tienen los Estados Unidos

con el asunto ese de los negros.

Me metí en un bar y había un letrero en la puerta que decía:

Se prohíbe la entrada a los negros.

Estaba tomando una cerveza,

aparece el camarero y le dice al dueño:

Hay un negro que quiere un whisky, dice: Está bien, cóbrale 10 .

Al rato, dice: Que el negro que quiere otro whisky.

¿Otro? Cóbrale 20 .

Otra vez, otro whisky "pal" negro. 30 .

Viene el camarero y dice: Que quiere otro.

Pues pónselo, 40 y pon un letrero en la puerta:

Se prohíbe la entrada a los blancos.

Me para uno en la calle y me dice: Usted es negro,

y digo: ¿Qué? Que usted es negro

Digo: No, no soy negro. Va, pues usted es negro.

Digo: Que no, que no soy negro. Que sí, que usted es negro.

Digo: Bueno pues sí, soy negro. Dice: ¡Coño! No lo parece.

Me contaron que hace cuestión de tres meses

se presentó un negro en la Universidad de Houston y dijo:

Quiero estudiar Filosofía y Letras y le preguntaron: ¿En qué rama?

Y dijo: No, en pupitre como los blancos.

Le preguntaba un negrito a su papá,

decía: Papá, ¿por qué tenemos este color tan oscuro?

Y dice el papá: Hijo mío,

esto lo tenemos porque en la selva, ¿comprendes?

con el sol, pues claro, la piel aguanta mucho más los rayos solares,

tú sabes que los rayos solares en África, pues son muy duros.

¿Y por qué tenemos la palma de la mano así tan finita y eso?

Dice: Esto es para la cosa del tacto ¿comprendes?

para subir por las palmeras a por los dátiles, los cocos...

¿Y el pelo tan rizado, tan "apretao"?

¿Por qué tenemos el pelo así tan "rizao"?

Para que no se nos enganche con la maleza

cuando vamos detrás de las gacelas...

¿Y la nariz tan ancha?

Pues tenemos la nariz ancha por el olfato,

porque así presentimos cuando viene un tigre, la pantera y tal.

Y dice el niño: Entonces, ¿qué hacemos en Chicago, papá?

¿Qué hacemos en Chicago?

Bueno, hasta luego, no se vayan.

Cuando uno entra al avión, lo palpan, lo pasan por un detector de cosas,

le meten los cacharros por un sitio,

y hay países para el asunto de la droga

a unos le sacan la pasta del tubo de dientes.

A mí no me molesta que me saquen la pasta del tubo de dientes,

lo que me molesta es tener que meterla dentro otra vez

porque eso lleva muchas horas.

A mí el avión me gusta porque son precavidos.

De entrada cuando subes te atan un cinturón

y un día viajaba un mexicano a mi lado y dijo:

Esto lo hacen para que no se desparramen los cadáveres.

Me dio un viaje.

Yo, por echarle una mano, digo:

No, porque cada uno tenemos nuestro día señalado.

Dice: Pues, como sea el día del piloto...

Qué viaje me dio.

Y luego sale la azafata esa y hace así,

que hace todo el show ese de que cae el canuto, que te pasa no sé qué,

cuando salga, bueno.

Lo peor del avión cuando llega la hora de comer

que te ponen encima de los muslos una cosa cuadrada,

con los espárragos de "costao"

porque si te los ponen así medio raros

te los chupan los de al "lao", chupando el espárrago,

que es de mi compañero, que es de mi marido,

bueno, se arman unas.

Un artista conocido por todos ustedes

y que a pesar de llevar tantos años haciéndonos reír

no ha perdido su frescura.

Con ustedes, Gila.

No hay más remedio que seguir haciendo humor

sino de qué vamos a vivir.

En primer lugar, les quiero pedir disculpas

si se me va alguna palabra rara o fea

que no es mi intención decir malas palabras.

¡Coño!

¡Gilipollas!

Como estoy constantemente viajando por esos países de América

donde se habla nuestro idioma, pero de pronto hay palabras

que en cada país quieren decir unas cosas distintas

se me puede escapar.

Gilipollas.

Fíjense, la primera vez que fui a Puerto Rico

me bajo del avión, me estaba esperando el empresario

y dice: Deme usted el pasaporte y el pasaje

que le voy a hacer todos los trámites de aduana y de inmigración

y mientras tanto vaya usted a echar un palito con mi señora.

(RISAS)

Le dije yo: Me habrá confundido con Julio Iglesias,

porque Julio va mucho a Puerto Rico.

Y luego lo pensé y dije: Qué va,

lo que pasa que la mujer de este será un callo

y a todos los que venimos aquí se la coloca

y justifica el matrimonio.

Pero no, vino la mujer y bien, eh, muy bien, sin desmerecer a nadie,

muy bien.

Los ojos bonitos, la nariz también, los labios sensuales,

tenía los dientes como perlas; escasos.

Abría la boca y era un portal con dos sillas,

un cuello estilizado, tenía un pecho divino,

el otro una porquería.

Llegamos al bar del aeropuerto

y dice: ¿Dónde echamos el palito, sentados o en la barra?

Lo de la barra me desconcertó,

no porque uno no se acostumbre a cualquier cosa

pero como salen los camareros con el café hirviendo

te lo tiran encima y...

Bueno, para no hacer la historia larga,

resulta que en Puerto Rico le llaman echar un palito

a tomar el aperitivo.

Me gustaría mucho tener la oportunidad alguna vez

de estar frente a las cámaras en calidad de humorista

y ofrecerles a ustedes uno de mis shows, ¿no?

Es muy importante indicar

que a los extranjeros no debemos darles gritos

porque si ustedes se fijan en el pasaporte

verán ustedes que pone: Súbdito inglés o súbdito francés

pero nunca pone: Sordo inglés, ni sordo francés.

Yo no sé porqué en España tenemos la manía de gritar a los extranjeros.

Ustedes van por la calle y ven un grupo

y en medio del grupo un extranjero

y entonces hay un señor en medio diciendo: Extranjeros ser ¿no?

Notar yo rubio usted pelo, decir este extranjero ser.

Extranjero.

Calle que buscar encontrar, ir seguido, seguido,

estatua haber plaza caballo, caballo, torcer derecha, allí encontrar.

Y el extranjero nada, entonces pasa el listo

que por la calle siempre hay un listo

que es el que dice como hay que levantar la mula y eso

y dice el listo: Pero qué es una cosa de idiomas como francés,

por favor, me dejan a mí un momento.

La callé o sea la rué, la rué seguidé

y pa' bajer a la dereché, tre jolie, tre jolie...

a la dereché.

Y nada no se entera.

El humor, como es una especie de estafa cerebral

donde tienes que sorprender...

¡Ah...!

¡Hola! ¡Hola! ¡Hola! ¡Hola! -(RISAS).

-¡Hola, hola, hola, hola...!

¡Ah...!

¡Hola! -(RISAS).

-Hola, ¿cómo estás?

¡Hola, hola, hola, hola...!

¡Hola! ¡Ah...!

Mi abuelo tiene una cosa naval,

tiene un puesto de nabos, pero él cree que es lo mismo.

Mi padre era carpintero, mi madre, no...

Porque en mi familia no hay antecedentes.

Mi padre era buzo...

Pero, pero que... no es pasión de hijo,

¡y que buzo era mi padre!

Empezó en un charco, muy modestamente...,

-(RISAS).

- y luego ya, le destinaron a un puerto de mar,

y no es pasión de hijo, pero ¡qué buzo!

Le llamaban "el temerario".

Metía el brazo en la boca de los tiburones hasta aquí.

Ahora, le llaman "el manco". -(RISAS).

-Se ha retirado, vende globos. -(RISAS).

No le va bien, porque como tiene un brazo solo...

suelta los globos para cobrar y se le van.

Pues, tengo yo un sobrino que está en la RENFE de revisor

y sale al mes por un millón y medio de pesetas,

dos millones...

Ha tirado lo de picar los billetes, se ha comprado un revolver,

y dice: ¡billetes, por favor, billetes!

y le dan todo lo que llevan, 40, 50 mil...

-(RISAS). -Se está forrando.

Me he encontrado amigos míos que tienen los dientes como perlas.

Escasos...

Porque yo tengo un amigo que siempre que le digo:

¿qué tal está tu mujer?, me dice: comparándola con quién.

Como he encontrado de cambiada a la juventud, chico...

Qué distinta, la juventud de ahora a la juventud de mi época.

Los jóvenes de ahora, los encuentro yo como...

como muy frescos, muy bien, muy... muy sonrientes, con pelo...

Y los jóvenes de mi época están sin dientes, calvos todos... (RISAS).

Claro, es porque como tienen 70 años... (RISAS).

Se les han ido cayendo las cosas.

Telefono -¿Gila?-Sí, que se ponga.

Sí, que se ponga.

-Que se ponga. -Que se ponga.

-Que se ponga. Se ponga... se ponga...

¿Es la oficina de archivos y ficheros por orden alfabético?

-(RISAS). -¿Está don Severo?

Sí, que se ponga.

De parte del niño de Rodríguez. -(RISAS).

-Este es... el jefe de la oficina de mi padre.

Tiene mi padre una quiniela de 14...

le han tocado 40 millones;

me va a oír a mí... je, je... el desgraciado este, je, je...

-(RISAS).

-Pues, no tenía yo ganas de decirle a este...

A ver...

¡Don Severo!

¿Cómo está?

Que dice mi padre que "tururú, tururú, tururú".

-(RISAS). -¡Desgraciado!

¡Idiota! Sí...

¡El tuyo!

Tampoco tenía yo ganas de...

No hay nada como la venganza. -(RISAS).

-¡Papá! He llamado a tu jefe a la oficina y le he dicho,

como te han tocado los 40 millones, le he dicho...

que como te han tocado los 40 millones, le he dicho...

¿qué sillones? -(RISAS).

-Pero, ¿qué rifa? -(RISAS).

-A mí me habían dicho 40 millones... en la quiniela.

Ah... O sea, son sillones... -(RISAS).

-No, yo he llamado normal, como todos los días.

-(RISAS). -Nada, para decir que vaya, normal.

Nada, tú tranquilo.

Este... Papá, yo me voy unos días fuera.

-(RISAS).

-Pues, no sé, ya te escribiré.

Adiós, adiós.

Y yo creo, pienso, siento,

que los políticos tienen que ser serios.

Tú imagínate si, si..., por ejemplo, un ministro,

cuando va a hacer el discurso ministral,

ese que hacen,

le diera risa, pues ¿qué pasaría?

Pues, pasaría más o menos, una cosa así, como esto:

El balance se coordina de la siguiente manera:

Los ingresos por, por, por, por cápita son de una,

de una totalidad de... je, je, je...

o sea, ja, ja, ja...

el ingreso bruto, muy superior, ja, ja, ja...

Y dejando de lado el ingreso bruto,

vamos a pasar a lo que se llama la balanza de pagos por eh...

por los conceptos de exportación e importación.

Tenemos... ja, ja, ja...

Según los datos, ja, ja, ja...

Según los datos que constan en el último balance,

las cifras, ja, ja, ja...

o sea, la diferencia que hay en las cifras,

entre el balance, ja, ja, ja...

entre la exportación y la importación,

nos deja un déficit, ja, ja, ja...

un déficit en contra, ja, ja, ja...

de 172.800 ja, ja, ja...

o sea...

que no va, ja, ja, ja...

Ay... ja, ja, ja...

Ahora se me han borrado los números y solo queda deuda. Ja, ja, ja...

-Miguel Gila.

-Sí, soy Gila.

-¡Don Miguel Gila!

-Gila. -Gila.

-Les dejo con... ¡Gila!

-Y citada por el Ministerio de Trabajo ja, ja, ja...

la cifra de parados con relación ja, ja, ja...

ay... asciende a un total, ja... a un total de 50 ja, ja, ja...

No puede ser, o se han equivocado o lo estoy leyendo al revés.

Ja, ja, ja...

La diferencia, ja, ja, ja...

Tenemos que, ja, ja, ja...

un aumento en el ja, ja, ja...

ay...

Pasamos al ingreso bruto, ja, ja, ja...

el ingreso bruto, como no ingrese mi primo...

Ja, ja, ja...

El impuesto al estornudo, ja, ja, ja...

o sea, ahora ponen un impuesto que estornude para, ja, ja, ja...

En Educación... ja, ja, ja...

Tendremos un ingreso total de 785 mil dólares... ja, ja, ja...

En el capítulo de Sanidad, tenemos el proyecto de comprar...

Ja, ja, ja...

8 paquetes de algodón, ja, ja, ja...

50 vendas y un frasco de tintura yodo, ja, ja, ja...

Es que no puedo, es que me vuelvo loco, ja, ja, ja...

Hay un problema peor que es el de la vivienda.

Es tremendo, ¿eh? y mundial.

Que no es que no haya, porque viviendas hay, pero...

-(RISAS).

-Dice: vivo en las afueras.

¡Que leche! Vives en Logroño. -(RISAS).

-Como cuando yo era pequeño que pagábamos al mes una porquería.

El mes que pagábamos...

Y el mes que pagábamos...

Y qué casa teníamos,

nos poníamos nosotros en el comedor,

se iba mi madre a la cocina y empezábamos: ¡Madreee!

Y al rato escuchábamos: ¡Queee!

Y decía mi padre: ¡Tráete la sopaaa!

Y se oía en el pasillo: opa, opa, opa...

-(RISAS).

Llegaba mi madre con la sopa, fría, claro.

-(RISAS).

-Salíamos todos los hijos a esperarla al pasillo:

¡Madre, madre!

Salíamos todos al pasillo a esperarla: ¡Eh, aquí, madre!

Como si viniera del Canadá.

¡Madre, aquí! -(RISAS).

-Como si viniera del Canadá. -(RISAS).

-Nos miraba y decía: Tú estás más delgado, tú has crecido,

este quién es... -(RISAS).

-Ahora, pagas 200 veces más,

te tienes que limpiar los dientes de canto...

para no romperte el codo con la pared...

con esos cuartos de baño que hacen ahora...

Bueno, baños. Esa cosa cuadrada que le llaman el "puligan", "puliman"

Que tiene un chorro "p'arriba" y un chorro "p'abajo".

¡Qué aparato! -(RISAS).

-Cuando te crees que has dado al chorro de abajo,

sale el de arriba... -(RISAS).

-Y cuando estás esperando el chorro de arriba, ¡ah...!

Ahora, llegas al cuarto de baño, llamas: "está ocupado".

Y te quedas con una cosa...

Dices: ¿cómo puede ser que mi hermana, que es de mi familia,

"está ocupado", pero cómo... -(RISAS).

-Y te entra como una cosa, una flojera y una...

como descorazonamiento, no sé...

Porque, yo cuando era pequeño, llegabas, "tan, tan" y decían: "pasa"

y decías: "córrete a un lado".

Te corrías a un lado, dame la página de deportes,

y se leía, se abría una conversación...

-(RISAS). -El último tiraba de la cadena...

Era otra cosa, era como... -(RISAS).

-como que la familia estaba más... más unida.

El baño, igual.

Ahora, cada uno se baña cuando le parece.

Cuando yo era pequeño, todos juntos, el sábado.

-(RISAS). -Lo que era la bañera en mi casa...

Mi padre, mi madre, mi hermana, el cartero, yo; todos ahí...

¡Jo! y cómo lo pasábamos de bien, sobre todo el cartero, ¡joe!

-(RISAS).

-Y cómo buceaba.

Le decía a mi hermana:

abre las piernas que paso por debajo.

Bruuu...

Y salía y decíamos: se ha ahogado, porque aguantaba debajo... ¡joe!

-(RISAS).

-Era otra cosa. Ahora...

Y el respeto que le teníamos a nuestros padres...

Yo hasta que no cumplí 25 años no le pegué una paliza al mío.

-(RISAS).

-Yo tengo amigos que tienen hijos mayores

que están desesperados.

Yo no sé qué hacer, porque fíjate,

porque mis hijos vienen a las 7 de la mañana,

porque se van, porque no aparecen,

porque están dos días sin venir, bueno, una locura.

Yo creo que lo que está pasando ahora

es que se ha perdido el diálogo de los padres con los hijos.

Y digo esto porque cuando yo tenía 17 años,

mi padre me decía: hijo, siéntate, que voy a hablar contigo.

Me sentaba y me decía: cuando vengas a casa a las 11 de la noche,

te doy una patada en la cabeza que te la reviento.

-(RISAS).

-Y le entendía...

Había diálogo. Había... comunicación.

Estaba pensando...

el invento ese de la cámara, que decía yo:

qué cosa... tan curiosa.

O sea, yo hablo aquí y me meto por ahí...

y salgo en las casas.

O sea, es como un retrato, pero...,

que te ven en las casas. -(RISAS).

-Uno de mi pueblo, el Fabián, se presentó a un concurso

de esos que hacen ahora en la televisión

de preguntas y respuestas...

y tenía en el bote 8 millones de pesetas.

La última pregunta.

Le dice el presentador:

¿en qué ciudad de España está el acueducto de Segovia?

-(RISAS). -Dice el de mi pueblo:

¿Me puede repetir la pregunta? -(RISAS).

-¿En qué ciudad de España está el acueducto de Segovia?

Y dice: en Logroño.

¡Joe...! -(RISAS).

-Dice: ¡Ay, no!

Que en Logroño lo que está es el Monasterio de El Escorial.

Ahí la cagó ya. -(RISAS).

-Ayer, por la tarde, sin ir más lejos,

el anticiclón de las Azores amenazaba con entrar en Vigo.

-(RISAS). -Entonces, yo...

me he permitido trazar este semicírculo

con el cual desplazo el anticiclón y se lo mando a los ingleses.

¡Toma ya! -(RISAS).

-Aquí, en esta parte de Murcia, no sé que ha pasado,

porque tengo parientes pero, no me hablo, o sea que...

-(RISAS). -¿Y qué madera?

Ah... esto no es nada.

Esto es que ha salido en la ONCE por si lo lleva alguien,

que sepa que... -(RISAS).

-Que le ha tocado.

Dentro de 6 o 7 meses, va a hacer calor...

entre la parte de Alicante... -(RISAS).

-Y... mañana, a lo mejor llueve o a lo mejor no.

Depende del tiempo, ¿no? O se que...

-(RISAS).

-Viento flojo, moderados que soplarán...

y... y otro viento que va "p'allá" y... o sea que...

viento que se... -(RISAS).

-Que "p'a qué te cuento".

Yo les aconsejaría, de todas maneras, por las dudas,

que para saber si va a llover esta noche, hay un sistema:

ustedes ponen en el balcón una tabla,

que mañana está mojada, pues es que ha llovido.

-(RISAS). -Que está seca la tabla,

pues es que no ha llovido. O sea, que más claro... A ver...

A mí, esto del tiempo, le digo la verdad, me vuelve loco.

Porque pensaba yo, el otro día, bueno y ¿por qué...

en el verano, un calor que te achicharras

y luego, en el invierno, un frío...?

-(RISAS).

-Porque, digo yo, ¿no podría ser al revés?

-(RISAS).

-O sea, que hiciera frío en el verano y calor en el invierno.

Claro, que luego lo pienso y digo: Joe, también...

un invierno con calor y la calefacción...

-(RISAS). -A ver quién aguantaba eso.

Con permiso de ustedes, voy a hacer una llamada...

porque hombre, ya saben que llevo un tiempo por aquí, en el cielo,

y hombre, esto no está mal, así por la novedad, pero...

para toda la eternidad, pues como que no, ¿no?

es un poco aburrido. -(CANTO GREGORIANO).

-San Pedro, oye que soy yo, ¿Está Dios por ahí?

-(RISAS). -Pues, que se ponga.

Vale, espero. Que va a mirar.

Me cago en...

Con estos funcionarios nunca se sabe, ¿eh? Es que llevan su propio ritmo.

-(RISAS). -El otro día llamaron de la Tierra,

porque dice que tenían una urgencia, un milagro de urgencia que hacer,

y resulta que no había ningún santo disponible,

estaban todos en el bar, con San Miguel.

-(RISAS). -Sí, que se pone el Señor.

¿Qué Señor? Ah... Nuestro Señor. Sí, que se ponga.

Señor, ¿qué tal va todo? Mire, verá,

es que, resulta que como llevo ya un tiempo aquí en la Gloria,

la verdad es que muy a gusto, muy bien,

pero, es que estaba pensando si podía iniciar una guerra de broma.

-(RISAS). -¿Contra quién?

Pues, contra el enemigo. -(RISAS).

-Mire, si yo digo una guerra, pero, como deben ser las guerras,

o sea, con sus tanques, con sus ametralladoras,

con sus torpedos, con todo, ¿no? o sea, una guerra como Dios manda.

Quiero decir, como usted manda. -(RISAS).

-Madre mía, es que Dios es de un susceptible.

Sí..., sí..., sí..., que no.

Bueno, no pasa nada.

Si, no, si es que como la guerra a mi me da mucho juego, pues digo...

Vale, de acuerdo. Venga, vaya usted con Di..., con usted mismo.

-(RISAS). -Adiós, adiós.

Muy majo, pero dice que la guerra va en contra de la política del cielo

que mejor me espere al Apocalipsis.

-¿Es la fábrica de armas?

El submarino que mandaron el martes...

de color bien, pero no flota.

Nada, lo echamos al fondo del mar después de comer

y todavía no ha subido.

No me diga que era un barco...

¡Joe, nos costó un trabajo hundirlo! -(RISAS).

-Que no me esperes a cenar,

porque tengo que ir a una guerra no sé dónde, a...

no sé, a un sitio de esos. Sí...

No, si acaso, me lo dejas en la nevera,

y luego me lo caliento en el microondas.

-(RISAS).

-De acuerdo.

Bueno, ¿cómo estáis?, ¿bien?

Pues, yo bien, aquí todo el día... desde esta mañana,

con la bayoneta calada. -(RISAS).

-No, que ha llovido mucho

y se me ha calado la bayoneta, el pantalón..., todo.

-(RISAS). -Sí, bueno, tú no te preocupes.

Es que, he estado hablando con el Pentágono

y me han dicho que no me preocupe, que no me voy a quedar en el paro,

porque siempre tienen alguna guerra pendiente, ¿comprendes?

Es que, da gloria trabajar para los norteamericanos.

Oye, llegas y dices: Quiero seis misiles.

Toma, "p'a ti". -(RISAS).

-Te acuerdas que he estado en otra guerra

que decían: 50 balas "p'a t'o el mes" y a ver como las administras.

-(RISAS).

-Bueno... Y dile al niño que le llevaré algo.

Pues, no sé. Alguna bala usada... -(RISAS).

-Una careta antigás...

No, yo la careta antigás la uso en el metro.

Cuando levantan así, para agarrarse... ¡buf!

-(RISAS).

-Bueno, yo te llamo con lo que sea.

De acuerdo.

Un beso.

Mi abuelo era inventor y empezó inventando tonterías:

una taza con el asa en el lado izquierdo, para zurdos,

para que no se tuvieran que ir al otro lado de la mesa,

que se tomaran el café desde aquí...

Un colador para pobres,

sin agujeros, para que no se les fuera el caldo

y mojaran pan...

Mi abuelo era mayor que yo... -(RISAS).

-Eh... Sí.

¡Qué inventor era mi abuelo!

Murió loco. Quería inventar la radio en colores.

-(RISAS). -Tenían que haberlo visto.

Se pasaba el día en el balcón, dando brochazos al aire...

diciendo: el día que le coja la onda...

-(RISAS). -¡Qué va a coger! Una pulmonía...

Pero, como le querían en el pueblo y en el barrio.

La gente que vino al entierro... Le tuvimos que enterrar seis veces.

La gente... ¡Otra, otra...! Bueno...

Y mételo y sácalo y mételo... -(RISAS).

-Parecía un bizcocho, mi abuelo.

Abuelo, déjale los inventos a los japoneses.

Porque, es verdad, ¡cómo inventan esos tíos!

Y todo chiquitito.

Eso es lo que me gusta a mí de los japoneses,

la delicadeza que tienen para los inventos.

Han inventado un televisor de pulsera que tiene:

televisor en colores, frecuencia modulada... calendario,

horóscopo, termómetro, despertador

y tiene un botón que lo aprietas y te dice la hora que es en Bruselas.

Que parece una tontería,

pero, quién de nosotros no ha ido un día por la calle y ha dicho:

¿qué hora será en Bruselas? -(RISAS).

-¿Qué hora será en Bruselas?

Y lo último que han inventado que es la locura:

un ojo de cristal que ve.

¿Ustedes saben la ventaja de tener un ojo de cristal que ve?

Por ejemplo...

Por ejemplo, en el fútbol:

Nos toca un cabezón delante,

haces así... -(RISAS).

O no tienes ganas de ir y le dices a un amigo:

Llévame el ojo al fútbol. -(RISAS).

-Ahora, parece mentira,

con lo delicados que son para los inventos,

los nombres que se ponen: kagamoco, kagasaki, ah...

-(RISAS).

-Sin embargo, los chinos no me terminan de convencer.

Inventaron el arroz y se quedaron ahí.

-(RISAS).

¿Cómo estás?

Bien, que te quería preguntar una cosa.

Oye, ¿qué hay que hacer para ser independientes

como el Congo y todos esos?

Porque en mi pueblo queremos la independencia.

-(RISAS).

-Y hemos formado un Gobierno provisional

con el sistema margarita.

Y que... No, no de la princesa Margarita,

de la margarita corriente, o sea, tú sí, tú no, tú sí, tú no.

-(RISAS).

-Y hemos nombrado ministro de Educación

a don Agapito, porque no dice palabrotas.

-(RISAS).

-Nada, ese se da un martillazo en un dedo y dice:

Caray, huy, me di, vaya... -(RISAS).

-Sí. Y tenemos...

Bah..., Ejercito, un simulacro... porque no tenemos Caballería,

pero, estamos enseñando a galopar a los más bestias.

Claro. Una cosa que te quería preguntar:

¿Tú sabes si presta dinero La Nati?

Este... La Nati, la NATO. -(RISAS).

-Claro, dices la OTAN porque lo lees "p'acá",

pero, yo lo leo "p'allá".

No, porque andamos mal de balas

y en caso de guerra tendríamos que disparar con supositorios.

-(RISAS).

-Y lo que dice el ministro:

Encima que no matan, se mejoran. -(RISAS).

-Y otra cosa que te quería preguntar:

¿Cómo hacéis el cohete ese...

que da vueltas a la Tierra...

que lleva un tío dentro, haciendo retratos?

Y ¿eso no vendrá en el "Mecánica Popular"?

Nosotros hemos probado con el fotógrafo del pueblo.

Pues, le hemos atado seis cohetes a la cintura,

y le hemos arrimado una cerilla, pero, no ha hecho ni un retrato.

Nada, ha subido 30 metros, ¡ay madre! y los dientes en la era.

-(RISAS).

-Pues, no sé si habrá atravesado la barrera del sonido.

De salida, ha traspasado la tapia del corral.

-(RISAS).

OFF: Y aquí tenemos al popularísimo Gila.

Le han pillado un dedo con la claqueta.

-Soy un hombre que vive la vida con buen humor.

-¡Miguel... -Gila!

-Miguel Gila.

-Gila y su mujer, escuela de analfabetos.

-¡Miguel, Gila!

-Buenas tardes. -Buenas tardes.

Se llaman buenas tardes a las tardes primaverales

en que la temperatura... -(RISAS).

-No, no, no. Son buenas tardes de saludo.

Yo te digo: buenas tardes. -Ah, no. Creí que era como examen.

-No... -(RISAS).

-Siéntate.

Ahí hay un hombre que dice: ¡Ay...! -¿Dónde?

-(RISAS).

-¿Qué?

-¿Dónde está? -¿Quién?

-El... el señor ese que dice ¡ay!

-Pero, qué burro eres.

Yo te estoy dictando: Ahí hay un hombre que dice ¡ay!

-Ah... -¿Cómo es ese ay?

-¿El ay? -Sí, el último.

-Es ¡ay...! -(RISAS).

-Vamos, lee.

-Y uf eg ot iguef... -(RISAS).

-Este libro está en extranjero.

Como ruso, es.

-Pero, ¡qué burro eres! Si lo tienes al revés.

-A lo mejor es que estoy mal sentado, que tendría que estar ahí.

-(RISAS).

-Bueno, lee.

-La ni, con la ña: niña.

La chu, con la pa: chupa. -(RISAS).

-La me, con la sa: mesa.

La niña chupa la mesa. -(RISAS).

-¡Será guarra! -(RISAS).

-La leche sale de la vaca.

-¿No me diga? Ja, ja...

-La horchata sale de la chufa.

-No empiece usted con la horchata y la chufa

que yo estoy todavía con la leche de la vaca.

Horchata, ¿se escribe con h o sin h?

-Con h.

-Claro, porque si no diría "horcata". -(RISAS).

-Las preposiciones.

-¿Las preposiciones?

O sea... -Ante, bajo...

-Ante, va, viene... -No, bajo.

-(RISAS). -Bajo, feo, asqueroso...

-(RISAS). -Bueno... muy mal.

-Es el con, contra, por, si..., tras, "p'arriba", "p'abajo".

-(RISAS).

-Damián, el de la cantina,

que yo diría que es medio parapsicólogo.

Fíjese. Un día entró uno en la cantina,

por primera vez y dijo: ¿Me da una copa de coñac?

Hizo así el Damián, le sirvió la copa,

le miró fijo y le dijo: usted es bombero.

Y dijo el otro: ¿cómo lo sabe? je, je, je...

El tono de la voz...,

esa forma tan especial de pedir el coñac...,

el modo de apoyarse en el mostrador...,

el casco, las botas, la manguera... -(RISAS).

-Aquí la bombería, sí, ¿quién es?, ¿quién?

Sí, ¿y qué es lo que quiere?

¿Usted qué nota? como sofoco, ¿no? -(RISAS).

-Como..., como calor, ¿no?

¿Y mucho humo?

¿Y huele a chamusquina? -(RISAS).

-Sí, eso va a ser un incendio, sí. -(RISAS).

-¿Y dónde es?

Ah... sí, ya sé, que hay una zapatería en la esquina...

que la dueña se llama Isabel... -(RISAS).

-Pues, ¡no le he apagado yo fuegos a esa!

-(RISAS).

-Cuando de soltera. -(RISAS).

-Y ¿qué sabe usted de ella? porque tuvo un lío con la cuñada...

La... ¡Ah! Bueno, sí, el incendio este. Vamos a ver.

Esto... Yo es que, ahora tengo... A usted, ¿qué día le viene cómodo?

-(RISAS).

-Es que, estamos de trabajo que ni le cuento.

Vamos a ver...

Por ejemplo, el miércoles tengo...

El miércoles tenemos un cumpleaños...

No, es que es un viejecito que tiene que apagar las velas

y está sin fuelle ya y se las tenemos que apagar nosotros.

-(RISAS).

El lunes, ¿a qué hora le va bien? -(RISAS).

-Por la mañana, pero, ¿a qué hora, más o menos?

Sí, bueno, de todas maneras, si usted tiene que salir,

nos deja la llave debajo del felpudo. -(RISAS).

-Eso es.

Y ahora, una cosa:

hasta que lleguemos, usted, cada media hora,

echa un jarrito de agua.

Fría, ¿eh? -(RISAS).

-Porque la caliente apaga menos. -(RISAS).

-De acuerdo.

No, no se preocupe que vamos.

Por favor, señorita,

¿usted me podría dar el número del teléfono erótico?

Deme un número cualquiera, me da igual.

802..., 33..., 3333...,

Jo..., muchos treses, ¿no? -(RISAS).

-O sea, seis y me llevo dos. -(RISAS).

-Ah...

Hola... -(RISAS).

-Sí...

Dime... ¿ah? -(RISAS).

-Ah... -(RISAS).

-Pues mira, yo soy rubio... -(RISAS).

-Eh... mido 1,85... -(RISAS).

-Ojos azules...

Sí, 27 años... -(RISAS).

-¿Eh?

Ay... ay...

¿Cuantas piernas tienes? -(RISAS).

-¿Dos?

¿Iguales?

¡No me digas eso! -(RISAS).

-Ay... oh... ay...

¿Y cuantos ojos tienes?

Y ojos, ¿cuantos tienes? -(RISAS).

-Ja, ja, ja... ¡Ah, claro! Contando... sí...

-(RISAS).

-Esto... je, je...

O sea, de los de mirar, dos. Je, je... sí.

Bueno...

Adiós, don Vicente, llámeme mañana. -(RISAS).

Aplausos

-Gracias a ustedes por estar viéndome.

Y creo que no me queda nada más por contarles hoy,

solamente darles las gracias y hasta la próxima.

Buenas noches, muchas gracias.

Muchas gracias.

Buenas noches, les quiero mucho.

Aplausos

Hasta siempre.

¡Adiós!

Bueno, adiós.

Subtítulos realizados por Rosa Romero y Chus Suárez.

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Cómo nos reímos - ¡Viva Gila!0

12 nov 2019

En el año de su centenario, Miguel Gila tenía que tener un cariñoso homenaje. Hemos encontrado perlas del archivo de Televisión Española que hace muchísimos años que no se ven y que mantienen el espíritu de Gila, por muchos años que pasen.

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