www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4547032
No recomendado para menores de 7 años ¡Cómo nos reímos! - Splungeces - ver ahora
Transcripción completa

Oye, cariño, programa de televisión de humor.

-¿Cuántas letras? -Siete.

-Joder. "Splunge". -¿"Splunge"?

-Sí. ¿Y qué es "Splunge"?

-No lo sé. Ponlo. "Splunge". -"Splunge".

(Silbido)

(Música)

Bienvenidos a "Splunge".

Porque todo va bien. -Todo va bien.

-Qué buena suerte. -Qué buena suerte.

-Esto es genial. -Esto es genial.

-Marcha. -Marcha.

Vamos a hacer una fiesta

en el mundo de Wayne.

Bienvenidos a... -"Splunge".

-"Splunge".

-"Splunge". -"Splunge".

-"Splunge".

-"Splunge". -"Splunge". Con todos ellos.

Lo tienes que coger aquí y lanzarlo con fuerza, con fuerza, con fuerza.

Ahí va. Es raro porque siempre vuelve al mismo lugar del que ha salido.

(Música)

Un poquito, un poquito más.

Venga, venga, respira, tranquilo.

Vamos, venga. Ya no te queda nada. Un poquito.

¿Lo ves? ¿Ves cómo te puedes cortar las uñas de los pies tú solito?

Pues venga. Ahora el otro pie, que las tienes como tejas.

(Risas)

Tía, ¿qué ha pasado? -Tía, que dice que me falta léxico.

-Ali, ¿tú qué le has dicho?

-Pues... Entonces...

-Nada, que nos tiene manía.

¡Ay!

-A mí me suspendió porque no sabía si conjugar los verbos, tía.

¿Qué te pareciera?

-¡Eh!

-Sí, hola, buenas. ¿Es aquí para cambiarse el nombre?

-En efecto, señor. Aquí es. ¿Cuál es su nombre?

-Soplagaitas Martín Izquierdo.

(Risas)

¿Y por qué nombre desea cambiarlo?

-Pues por Soplagaitas Fernández Izquierdo.

(ARCADAS)

Bueno, bueno. Te vas a reír.

Me he confundido y he cogido la espada del lanzador de cuchillos.

Por favor, si es que tengo un pavo...

-No os mováis de ahí.

-Caipirinho, unos toquecitos para los chicos de la prensa.

-Se le ha ido. -Se le ha ido.

-A lo mejor es el frío. -Vamos, Caipirinho, campeón.

-Golfo, que sois unos golfos. Menos salir y más entrenar.

-Vamos.

-¡Sinvergüenzas!

-Papá, ¿vale ya, no? -Tú te callas, hombre.

Que luego para pedir chuches te falta tiempo.

Que jugáis con la ilusión de la gente.

(Música)

Vamos.

(Gritos)

¿Esto qué es, esto qué es?

Sin queso. Te dije que con queso.

Jamón york sin queso a mí no me gusta.

(Música heroica)

(MEGAFONÍA) Comienza la prueba, 50 kilómetros marcha.

(Música disco)

Arriba, Valencia. -Esta noche no duermo.

-Fiestón, fiestón.

(Risas)

Una cervecita, compañero. -Gracias.

-Que lo estás haciendo fenomenal.

-La Gacela de Alpedrete. Vendaval de Puerto Lumbreras.

¿Quién ganará? Es un rifirrafe tremendo.

Atención, porque quedan 50 m.

Parece que el ganador de la maratón va a ser la Gacela de Alpedrete.

Atención, porque está cambiando el Vendaval de Puerto Lumbreras.

Se adelanta. La gacela no se rinde.

Aún le queda gasolina y aguanta el tipo.

Gacela. Vendaval. Gacela, Vendaval.

¡Vendaval de Puerto Lumbreras claro campeón!

-Muy bien. Lo único que la salida ha sido nula.

-¿Eh? -Vamos a hacerlo otra vez.

-¿Dígame? -¿Me podría poner un whiskyto?

-Lo siento, pero no me está permitido servirle alcohol.

(MEGAFONÍA) "Señores pasajeros, les habla el copiloto.

No se alarmen, pero el comandante acaba de sufrir una lipotimia

y se ha desmayado.

No se alarmen, que está todo controlado,

pero ¿hay algún médico en el avión?".

-Yo, yo soy médico.

(Música heroica)

¡Sálvenos!

-¿Me da fuego, por favor?

-Lo siento, pero aquí no se puede fumar.

-Vamos a ver, esto es un rollo.

¿Pero es que no se puede hacer nada aquí o qué?

-Pues no.

Y ya que estamos con las normas, le diré que este no es su asiento

y que debe usted ocupar el suyo, así que, si me acompaña.

-Si hay un montón de asientos libres. ¿Por qué me tengo que cambiar?

-Señores pasajeros, les habla el médico.

No se alarmen, pero el copiloto acaba de sufrir un infarto.

No se alarmen, que lo del infarto está controlado.

Ahora bien, ¿no habrá por casualidad un piloto para que lleve el avión?

-Sí, yo, yo soy piloto.

(Música heroica)

-Fina. ¿Qué?

Voy, perdona. Lo siento. Perdona, ¿eh?

¿Sí?

-Mira, Fina...

Yo ya sé que eres nueva, pero aunque en el billete ponga pasillo,

no significa que a los pasajeros los tengas que sentar ahí.

-¡Ay, Dios! -¿Qué pasa?

-Que estoy pensando en los pobres que les ha tocado ventanilla.

(Risas)

Ahora bien, el panel de control está en chino y no lo entiendo.

¿No habrá por casualidad un traductor de chino en el avión?

-Yo, yo. Yo soy traductora de chino.

(Aplausos)

Así que acompáñame, por favor. -Pues mire, no.

No le voy a acompañar. Yo no me muevo de aquí.

Es que parece que está usted para amargarme el viaje

en vez de hacérmelo más agradable. Que no me muevo, hombre.

¿Qué pasa? Me quedo aquí. ¿Hay algún problema?

¿A ver, qué? ¿Me va a pasar algo a mí?

A ver, lista, ¿qué me va a pasar?

-Por mi parte, puede hacer lo que usted quiera, comandante.

Pero esta gente quiere despegar. -¿Qué pasa?

Que tengo que pilotar yo, ¿no?

Siempre tiene que pilotar el mismo pringado.

Uno puede pilotar esto. Pero siempre yo.

Venga, vaya armando rampas.

-Es que venía a por un Opel Corsa que dejé yo la semana pasada

en el taller. -Que tenía un piloto roto.

-Sí, sí. Ese. -Vale, ya lo tienes.

Te he cambiado el piloto del intermitente.

-Sí, muchas gracias. ¿Me dice cuánto es?

-40 E de nada.

Lo que sí, te he cambiado el manguito.

Lo tenías un poquito gastado. -Muchas gracias, ¿eh?

-Nada.

Y las pastillas de freno antiguas las llevas en el maletero.

Para que veas tú cómo estaba.

-Ah, que también las ha cambiado entonces, ¿no?

-Ya. A ver si ahora me va a salir esto por un pico.

-No, si son tres chorradas, hombre.

-Oye, perdona. Mira, acabo de pinchar y yo de mecánica no entiendo mucho.

¿Me podrías ayudar a cambiar la rueda?

-Faltaría más. Pero no hace falta que me ayudes, ya puedo yo solo.

-¿Sí?

-Venga, pues cuando termines me avisas, ¿vale?

Estoy en esa cafetería.

-Hombre, lo que te ha subido un poco son los amortiguadores.

Pero eso tenías que notarlo tú, que se te iba el coche...

-No, yo no lo he notado.

-Pues ya no se te va. -Muchas gracias entonces.

-Y con los neumáticos nuevos menos. -¿Los neumáticos también?

Es que a mí no me dicho usted que los iba a cambiar.

-¿Para qué, para qué? Si hay que cambiarlo pues hay que cambiarlo.

-No, no, no... Si hay que cambiarlo...

-¿Este autobús pasa por el hospital? -Sí, señor.

-Venga, vamos allá.

Baje usted y así se distrae, no piense en el infarto.

-¿Me puedes ayudar a empujar? Es que no me arranca.

-Sí, claro. -Gracias.

-Venga, cuando quieras, ¿eh?

-Lo que tienes impecable es el motor, ¿eh?

-Porque te lo he cambiado. -¿El motor?

-¿Cuánto es esto?

-Hombre, cuánto es. Siempre estáis igual. Cuánto es...

Esto es la vida del coche, hombre. Esto es la vida del coche.

Otra cosa es que me digas que la tapicería que te he puesto

no te gusta. -¿La tapicería?

-¿No ves que el coche es blanco? Te va mucho mejor esta.

(TARTAMUDEA) -Pero vamos a ver. Mi coche no es blanco, es rojo.

-Bueno, pues ahora es blanco.

Porque el Ford Fiesta lo que está pidiendo es un blanco.

-No, vamos a ver. Es que, claro... Se ha confundido.

Mi coche es un Opel Corsa rojo. No es un Ford Fiesta blanco.

-No, era. Te he montado la carrocería del Fiesta.

Te pega mucho más.

No me lo agradezcas, hombre, que te llevas un cochazo.

Y nuevo, ¿eh? Porque está nuevo.

8000 E.

(RÍE NERVIOSO) -Pero me dice usted que yo tengo que pagar...

-¿Apagasteis el gas? -Sí.

-¿El agua? -Que sí.

-¿Y las luces?

-Que sí, hombre. Que se ha llevado todo en orden.

-Bueno, así me gusta. Que seremos ladrones, pero ordenados.

(RÍEN)

-Dadme lo que tengáis, que no me quiero poner nervioso.

Rapidito. Vamos, venga. -Déjame que esta la pago yo.

-No, que tú has pagado antes.

-No, déjalo. Da igual. ¿Qué más da que haya pagado antes?

-Tú has pagado antes. Me toca a mí. -No seas pesado.

Déjame pagar a mí. -Vamos a ver, Luisito.

¿Por qué vas a pagar siempre? -Porque estamos en mi barrio.

-Estamos en mi barrio, dice. -Que me robes a mí...

-Me están poniendo ustedes en un compromiso.

-Me cago en la leche, ¿qué te he dicho?

Que me robes a mí. Como le robes a él me mosqueo y te arranco...

-Me cago... ¡Todos atrás!

-Me vas a robar a mí. Vamos, vamos. Coge el dinero.

Quieto, que me la clavo. Venga, saca la tarjeta.

Hay 500 E por si acaso alguna vez me pasa algo.

Venga, largo, fuera. -El cuchillo...

-El cuchillo, toma.

-Quieto parado. ¡Dame la pasta o te rajo! Vamos, que me pongo nervioso.

-Me va a venir usted bien, ¿eh? -¿Y eso?

-Resulta que estoy dando unas clases de defensa personal,

que me cobran una pasta y a esto no le saco yo rentabilidad.

Y mira por dónde, esta situación así...

Fíjese, usted atracándome hoy,

es que me compensa y todo.

-Pero vamos a ver, hombre...

Yo me gano la vida con esto, esto no es para jugar.

-No, si no es para jugar.

Pero si no le importa usted, se mete otra vez ahí,

vuelve otra vez a pasar como si no pasara nada

y si yo uso mis técnicas de defensa personal.

Es un momento nada más.

¡Voy! (SILBA)

-Quieto parado.

-Así... -Esto yo no lo veo.

No lo veo...

-Jo, desde luego, es que... Ahora se me ha olvidado.

Mira, vamos a ver. Deme usted una patada.

¡Ah! (GRITAN)

Ahora sí. Ahora sí, ahora sí. -Hombre, pues me alegro, ¿eh?

-Espere un momento, que voy a llamar a la policía.

Oiga, por favor.

(Música oeste)

(Disparos)

¿Te he dado? -¿Qué?

-¡¿Que si te he dado?!

-¿Y si nos acercamos? -¿Qué?

-Al escondite inglés, un, dos, tres, sin mover la cadera y los pies.

Se ha movido. -Te has movido, sí.

-¡Gané!

-Mataste a mi madre. -Yo no maté a tu madre. Yo no fui.

-¡Ay!

-Muere. ¡Por matar a mi madre!

-Hijo...

Hijo... -¿Madre?

¿Pero tú no estabas muerta?

-Creí que estabas muerta, creí que estabas muerta.

Llevo todo el día buscándote. ¡Todo el día!

Venga, tira para casa, que se te va a quedar fría la cena.

Venga, delante de mí. Venga. ¿Y a tu amigo Montorio qué le pasa?

-Que se ha mareado, déjalo.

-¿Lleva hora? -Pues claro.

Bueno, es que además yo llevo la hora exacta, exacta, exacta.

La llevo yo, vamos, como el Big Ben.

Mira, mira qué reloj más chulo me he comprado.

¿A que tú no tienes uno igual que este?

-No, no tengo. Pero si tuviera...

-Me lo he comprado yo, para mí, para toda la vida.

Llevaba una caja y se la regalé a mi novia.

Además brilla en la oscuridad.

Lo siento, me voy volando. Me tengo que ir.

-Perdone, ¿tiene hora? -Sí.

-Van a dar las cuatro. -Vale, gracias.

-Por cierto, ¿tendrá hora? -¿Hora? Sí.

¿Tiene usted fuego? -Perdone, ¿tiene fuego?

-Sí. -Sí.

-Hasta luego.

(Música)

Muchas gracias.

-¿Y qué te parece si nos vamos este fin de semana

a la que se tienen mis padres en Soria?

Preciosa, ¿eh?

Arbolitos, tranquilidad, vaquitas y buena comida, ¿eh?

No te pienses tú.

Una barbacoa, unas chuletas. ¿Te parece bien?

-Oye, ¿no te parece que vas muy deprisa?

-¿Por qué dices eso?

-Porque yo solo te he pedido fuego, tío.

-¿Tiene usted fuego? -Sí.

-Toma.

(Risas)

¿Paco? Paquillo.

El Juanillo. Tío. -Juan, dame un abrazo, tío.

¿Qué tal estamos?

Oye, qué bien te veo.

-Joe, puesto tú estás más gordo, ¿no?

-Tú eres un gilipollas.

-¿Qué es eso que llevas ahí, un llavero?

-Hombre, mi talismán.

Mi pata de conejo de la suerte. -¿Pero tú crees en esas cosas?

-Mira, será una tontería, pero me da mucha tranquilidad porque...

-Ni de coña, hombre. Trae, déjamela, déjamela.

Además, me han dicho que no la toque nadie, que trae mala suerte.

-Anda, trae, que es un momento, hombre.

Si esto seguro que no es conejo ni es nada.

-Tío, cuánto tiempo sin vernos. Cuánto tiempo, tío.

¿Desde cuándo? -Mucho, mucho.

Desde la discoteca aquella, ¿te acuerdas?

¿Te acuerdas de la discoteca...? -Que estábamos ahí...

-Sí, que te liaste con mi mujer en el cuarto de baño.

-Venga...

-Vámonos de copas, siempre vamos al cine.

¡Al cine! Todo el día de copas... ¿Al cine?

-Vamos a hacer una cosa. Lo echamos a pares o nones.

-Venga, va, va.

-Pares. -Nones.

Una, dos y tres...

-Pares, al cine.

(GRITA)

-Nones, de copas. -Vale. Vamos de copas, venga.

Que lo vas a necesitar.

-Paco. -Juan, Juanillo.

-¿Qué tal estamos, tío? Macho.

-¿Qué tal, tío? -Qué bien te veo, macho.

-Sí, ¿qué tal? -¿Qué tal todo? ¿Bien?

-Bien, aquí con... -¿Su mujer bien también?

-Pues viviendo contigo, tú sabrás...

-Sí... Te dejo, que...

Dime, sí.

-¿Cuál de estos elementos no pertenece a "Splunge"?

-Loles León. -¿Cómo que no?

-¿El último? -El último es usted.

-Vamos con el siguiente, venga.

El ocho. El ocho.

¿El ocho? -Yo.

Tírese a la lona, hemos hecho esto cientos de veces.

Tírese a la lona. No hay tiempo que perder.

-Que era una broma, hombre.

-Eres un payaso.

-¿A quién estás llamando tú payaso, imbécil?

¿A quién estás llamando tú payaso? ¿Quién es aquí el payaso?

-Que no, que no va contigo esto. -Ah.

-¿Puede quitarme la corteza, por favor?

(RISAS)

-Rápido, al aeropuerto. -Vale.

-¡Taxi!

-Hola, buenas. ¿Ve por dónde va ese taxi?

-Sí. -Sígalo, por favor.

-Vale, gracias.

(Música)

Ha llegado la hora. ¿Cuál es su última voluntad?

-Que no me ejecuten, no te jode.

-Pues te has librado por eso, macho. -No jodas.

-Pues muchísimas gracias, ¿eh? -A ti, hombre.

-Si te lo has ganado. -Has estado muy bien.

-Para mí que esto va a ser más grave de lo que me ha dicho el médico.

-¿Se quiere estar usted quieto, hombre?

¿No ve que se mancha de tiza? Coño, yo no tengo total la mañana.

-¿Qué te pasa?

-Que en ocasiones veo muertos.

-Vamos a ver, Paco. Si eres forense, eres forense.

-Lo que no entiendo es la causa de la muerte.

-Permíteme un momentito. Vamos a ver.

Bueno, pues... Aquí está todo bien.

Pues eso, que está vivo.

Constitución "hipoatlética". A fase articular.

No "síndromes de Hodson".

No respuesta "ardopler".

Sin respuesta a las "ondas Belson".

-Entonces... -Pues que está muerto.

(Risas)

¿Es este su marido? (LLORA)

-Lo siento mucho, venga, tiene que ser fuerte.

No se preocupe.

(LLORA) -Que me haría tanta ilusión que fuera él.

-Dios mío, no, ¿por qué?

-Antes de iros he de deciros que Ramón estaría feliz

de veros aquí todos juntos despidiéndole.

-Perdone, ha dicho usted Ramón. -Sí.

-Ay, ay, que creo que me he confundido.

¿Sabe usted dónde entierran a Marisa Pérez?

-¿María Pérez? Segunda calle a la derecha.

-Perdone, ¿y Luis Manuel Sánchez?

-¿Manuel Sánchez? Nicho calle siete.

-Perdone, ¿y Juanma López?

-No, Juanma López no ha llegado todavía.

-Bueno, Ramón, al menos aquí está tu esposa, dándote el último adiós.

-Perdone, ¿ha dicho Ramón?

-Sí, Ramón, sí. -No Román, ¿no?

-No, no, Ramón, Ramón.

-Se ve que con las lágrimas no le he escuchado yo bien.

(Risas)

Y yo venía a una comunión.

-Cariño. -Sí, amor.

-Cuando me dijiste que comiera más con tus padres

no pensé que te refieras a esto.

(Risas)

(Música de miedo)

¿Quién me convoca desde el más allá? -Paco, que tenía que decirte...

¿Cuántas veces te dije que te pusieras el cinturón

y que no hicieras el machito conduciendo, imbécil?

Pero tú no, tú con el bracito en la ventanilla.

Anda que no te dije veces: "Haz testamento, haz testamento,

que nunca se sabe lo que puede pasar".

Y tú ni caso. Y yo llevo de abogados desde que la palmaste.

Inútil, que eres un inútil.

Anda hijo, que hasta morir lo has tenido que hacer como el culo.

Ah, y que sepas, que llevo dos años liada con el vecino, tontolaba.

Anda, descansa en paz, hijo, que a mí me has dejado en la gloria.

-Paco, Paco, Paco es cojonudo,

Paco.

Paco.

Dame una P, dame una A, dame una C, dame una O.

Paco.

Bueno, ¿qué? ¿Te convences ahora que me ha gustado mucho

y que no he fingido el orgasmo?

Tienes una guitarra, ¿sabes tocarla? -Si, sí, sí, pero cuidado.

Cuidado, porque esta es una guitarra muy especial para mí, ¿sabes?

Tócame algo, por favor, anda, tócame algo para mí, por favor, por favor.

-Esta guitarra perteneció a Jimi Hendrix.

Dicen que fue una de las primeras que tuvo en su adolescencia

y que se la bendijo un chamán.

Por eso sonaban tan especiales los riffs, tan únicos.

Me costó una pasta en una subasta.

Mira, está firmada y todo.

-Oh, déjame tocarla, por favor. -Pero con cuidado.

-¡Una cucaracha!

(Risas)

¿Qué has hecho, desgraciada?

-A capela, cántame algo a capela.

-Esta guitarra tiene alma.

El alma de las cosas pequeñas.

El sonido del corazón, bañado de garganta.

-Tócame algo.

(Risas)

¿Te pongo algo? -Pues no.

Me pone más aquel.

-Cagüen diez y ese culo que está para partir nueces,

para partir nueces, y cómo lo mueve.

Eso no es moverlo, es hacer coreografía.

(Teléfono)

Sí.

-Hola, llamaba por lo del anuncio.

-Te comía, te comía hasta que me reventara el colesterol.

Contigo me hacía un chupa chups, contigo...

-Por el anuncio de conejita caliente 24 horas,

hazme tuya, dominante, discreción.

-Te ponía una naranja en la boca y te tocaba el culo

hasta que te saliera Fanta.

¿A que jode?

-¿Oiga? ¿No es el 677 46 46 12? Oiga.

-Estoy tan tonta, pues he vuelto a cambiar tu teléfono por el mío.

De mañana no pasa que te regale uno diferente. Cari.

(Música romántica)

Bueno, pues ahí se la dejo. -Muchas gracias.

-Hola. -Hola.

-¿Te acuerdas de mí? -Pues no.

-Ana, de la facultad. -Que no.

-Que nos tocó hacer juntos el trabajo de fin de curso.

Fuimos a casa de tus padres a hacerlo, que no estaban.

-Ni idea.

-Que terminamos liados,

que una noche nos dio el punto y nos casamos

y llevamos siete años casados, tenemos dos hijos.

-Ah, coño, Carmen. -Ana.

-Bueno.

-Está mi marido viendo la tele.

-Hola, qué tal, buenas tardes.

-Aquí es donde hacemos vida. Este es el baño.

-Ah, muy bien, muy limpito.

Yo creo que me la voy a quedar. -¿Si?

-Sí. -No sabes la ilusión que me hace.

Muchísimas gracias, de verdad. -Gracias a ti, por Dios.

-Te va a encantar. Ya te contaré.

Gracias.

-¡Pero bueno! ¿Se puede saber por qué...?

¡Quita los pies de la mesa!

Luego como viene la esclava recogiéndolo todo.

¡Harta me tenéis!

(Música)

Espera.

Que no sé si voy a soportar que no estés.

Es que son muy malo para las despedidas, me ponen muy triste.

No,

solo quiero que me digas que me echarás de menos.

Dímelo, por favor, que no te olvidarás de mí, solo eso.

-Mira, tal y como te pones, Carlos,

es que a una se le quitan todas las ganas

de irse al baño, de verdad te lo digo.

-Me cagüen la leche. ¿Qué hace usted ahí?

-Hola, mire, soy el vecino de arriba.

No habrá visto usted un anillo así, pequeñito, doradito.

¿Eh?

Venga, hasta otra.

(Música)

Perdone, pero este no es su baño. Se ha equivocado.

(Música)

¿Yo?

(Risas)

(Música ópera)

Que no entiendo el lenguaje de los abanicos.

(Música)

Que no, que no insistas, que no lo entiendo.

(Risas)

Mal, mal, esto está lleno de estrechas,

hoy no nos comemos nada aquí.

Cucamonas, tonterías, mírala.

¡Sosa! Qué querrá, qué querrá.

-Te dejo, estoy en la puerta de casa y mi mujer está

con la mosca detrás de la oreja.

Sí, mañana la misma hora. Adiós, tigresa.

(Música)

¿Se puede saber de dónde vienes?

Cariño, ¿pero qué te ha pasado? -¿Que qué me ha pasado?

El coche otra vez, que me ha dejado tirado, me ha dejado tirado

en mitad de la carretera y ahí una hora esperando a la grúa

y que no ha venido la grúa.

Me dicen que el mecánico jefe que no puede venir,

no me atiende esta mañana, ¿qué te parece?

-¿Sabes una cosa, mi amor? Que creo que hoy es tu día de suerte.

-Oye, ¿qué coche es? Eso habrá que mirarlo.

-Uno. -Y está a terceros, todo riesgos.

-Tápate un poquito, tápate un poquito.

-Explícamelo, más vale que me lo expliques.

-Tranquilo, por favor.

Es que, verás,

me he encontrado con este tío que está buenísimo por la calle

y me han entrado unas ganas horrorosas de enrollarme con él.

-¿Ves que cuando me explicas las cosas no me enfado, cariño?

-Cariño, no es lo que piensas.

-Ah, o sea que no te estás acostando con mi mejor amigo

mientras yo me estoy matando a trabajar.

-Ah, entonces sí, sí es lo que piensas, es eso.

-¿Pero como que se acabó, Arantxa? Tía, tú no me puedes hacer esto a mí.

Y encima con ese imbécil.

Esta noche Ibiza os vais, pero, por favor, Arantxa, piénsatelo.

No me dejes aquí plantado.

Arantxa, escúchame.

Sabe lo que eres tú, ¿no?

¿Sabes lo que eres tú, Arantxa?

No, no, no, no me cuelgues, tía,

pero, Arantxa, Arantxa.

(Música)

Qué te iba a decir, no conocerá usted a alguien que se llame Arantxa.

Hacer una fiesta

en el mundo.

Juan, ¿tú crees que hemos cambiado mucho desde que nos conocemos?

-Hombre, yo no, pero tú, Ramón, tienes que reconocer

que un poco sí.

-Es uno de los mejores trabajos que hemos hecho últimamente.

Y usted ha quedado exactamente igual que antes del accidente.

(Música)

¿Que? ¿Qué le parece?

-Hombre, a mí me gusta.

Ahora, yo no sé qué va a pensar mi mujer

cuando vea que soy más guapa que ella.

-¿Usted no es Roberta López? -Roberto López, Roberto.

(CARRASPEA) -Roberto...

(Música dramática)

-Lo he perdido, Dios mío. Lo he perdido.

(LLORA)

(Teléfono)

Ah, no, que está aquí, mira. Mira, le había perdido.

Siéntese. ¿Qué pasa, cachorro? Un 28, sí.

-Siguiente. -Lo he perdido.

Lo siento, lo he perdido. -No...

(ASIENTE)

-Dios mío, pero ¿cómo puede ser? ¿Morirse por quitarse un lunar?

-Qué morirse, que lo he perdido, que no sé dónde está su marido.

Voy a ver si lo encuentro, quite. ¿Cómo se llamaba? ¿José? ¡José!

-Siguiente.

-Lo siento, ha muerto.

-Vamos, no me venga con tecnicismos, hábleme claro, doctor.

-Siguiente.

-Lo siento, ha muerto.

-¡Usted, corte esa hemorragia! -Dios mío, está perdiendo el pulso.

-Doctor, las constantes son más débiles.

-Lo estamos perdiendo, lo estamos perdiendo.

(LLORA) -No, Dios mío.

(RÍE)

-Que no, no se vaya, que es broma.

-Está perdiendo el pulso.

-Doctor, las constantes son más débiles.

-Lo estamos perdiendo, lo estamos perdiendo,

se nos va, se nos va.

-A ver, cómo no me voy a ir, si me están poniendo nervioso.

Hombre, ya está bien. Qué estrés, por favor.

Que es que llevo un día como para que estén ustedes aquí:

"Se nos va, se nos va".

Vamos a estar más tranquilos, si no pasa nada.

¿El dueño del fox terrier atropellado?

-Sí, yo. ¿Qué tal?

-Bien, hemos hecho todo lo posible

y, bueno, la correa no ha quedado mal.

Se habían perdido dos remaches, se los hemos colocado

y el corchete. -Pues muy agradecida, ¿y el perro?

(RÍE) -El perro dice... Bueno, venga.

-¿Liborio Pérez? -Sí, soy yo.

-¿Y mi hámster? -Está dentro.

-Pikachu, ¿estás ahí? ¿Me oyes?

-A ver, ¿quién ha traído el cochinillo con la pata rota?

Muy rico. Rico, rico. ¿No habrá traído vino?

¿Quién de ustedes ha traído una pitón albina del Serengueti?

-Yo, mía. -¿Y para qué la ha traído?

-Para saber si es venenosa.

-Lo siento, vamos a tener que amputarle la pierna.

-Pero doctor, no, doctor, tiene que haber otra solución.

Doctor, dígame que hay otra solución, por Dios.

-Bueno, podríamos operarle durante dos horas

y le salvaríamos la pierna, pero es que yo he quedado,

tengo prisa, ¿comprende? -Vale, vale, perdone, ¿eh?

-El enemigo conoce 1000 formas de tortura.

Les apagarán cigarrillos en los ojos,

les clavarán agujas en las ingles,

les arrancarán la piel a tiras

y harán con ellas alfombrillas para el baño.

Caballeros, si hay algún voluntario, que dé un paso al frente.

De lo contrario, yo mismo decidiré quién va.

Señores, me he encontrado mi gorra de esta guisa, ¿eh?

Quiero que salga inmediatamente el culpable.

Cuando vuelva, quiero que el responsable salga

y si no, lo encuentro yo.

-Lo que tenemos que hacer es que uno se tiene que levantar

y decir que ha sido él y luego los demás repiten lo mismo, ¿eh?

Y así no nos puede meter un paquete a toda la compañía, claro.

-Sí, sí.

-Muy bien, ¿quién ha sido el culpable?

-Mi capitán, he sido yo.

-Si les descubren ahora,

les meterán los dedos en una sandwichera.

Les taladrarán el cerebro con una Black & Decker desenchufada

y se harán fundas de móvil con los párpados de sus ojos.

Señores, si hay algún voluntario, que dé un paso al frente.

De lo contrario, yo mismo decidiré quién va.

Pero antes...

Media vuelta, ahí.

¿Otra vez usted? ¿Otra vez usted? Es usted un valiente.

(Música militar)

Deje que le abrace como a un hijo.

-Capitán, ha sido él.

-Sí, es verdad, capitán, yo lo he visto, ha sido él.

-Lo mismo ha hecho con la gorra del coronel

y va fumado todo el día.

-Y tiene la taquilla hecha una mierda

y se mete en el baño de las tías para espiar.

-Oh...

-Usted, es usted la vergüenza, ¡la vergüenza de este ejército!

-...a la izquierda.

a la izquierda.

(HABLA DE FORMA INCOMPRENSIBLE)

¡Ey!

(HABLA DE FORMA INCOMPRENSIBLE)

-¿Qué hay? Buenos días. -Hola, buenos días.

-¿Sabe que viene circulando a 230 por un tramo

en el que solo puede circular a 90? -Sí.

Es que tenía un poco de prisa. -¿Tenía prisa?

Y porque tenga prisa tiene que venir usted a toda leche circulando

por un sitio donde no se puede circular a más de 90,

arriesgando la vida de todo el mundo incluso de los que pueda llevar.

Tanta prisa, ¿dónde va usted con tanta prisa?

-Al fútbol.

Atleti.

¿A ver al Atleti? -Sí.

-¿Juega el Torres? -Sí, ya no está lesionado.

-Madre, ¿me llevas? ¿No le importa? ¡Eh, eh!

¿Cuántas veces te he dicho que cuando yo llegue a casa

quiero ver recogida tu habitación? -Con esta... 870.

-Vale, pues solamente era eso, ¿eh?

A ver, es que tu madre dice que te lo he dicho 1000 veces.

Cariño, ¿no ves cómo no llega a 900 que se lo he dicho?

Venga, gracias, ¿eh?

¿Saben ustedes que están incumpliendo la normativa 24-A que dice

que no se puede montar escándalo a partir de las 12:00 de la noche

y ustedes están sobrepasando en 30 dB el límite?

-Sí, lo sabemos, sí. -Lo saben, ¿no?

-Sí. -Bueno, nada más era eso, ¿eh?

-Gracias.

-¿Qué hay? Buenos días.

Propongo las notas y el carné de la biblioteca.

-Papá, trabajas demasiado. -Bueno.

(Música estridente)

-Buenas noches. -¿Qué hay? Buenas noches.

¿Qué está pasando aquí? -Que estamos de fiesta.

-¡Vámonos! ¡Eh!

(Música melancólica)

Nada, negativo.

-¿Quieres que probemos con mi orina?

-¿Tú qué quieres? -¿Yo? Yo lo que tú quieras.

¿Y tú? -Yo lo mismo que tú, mi amor.

Mira.

-Bien. -No...

-No... -Bien.

-Ay. -¿Qué?

-Ay. -¿Qué?

-Ay. -¿Qué? ¿Qué dice?

-¡Que estás embarazada, cariño, que estás embarazada!

¡Qué ilusión, qué ilusión! -¿Y también dice quién es el padre?

-Yo quiero dos corazones, cuatro nubes y media

y una de ellas pintada de verde. -Y uno de pipas,

pero no todo el bote, solamente quiero 27

y peladas, claro.

-Yo quiero que te pongas a la pata coja

y bailes y cantes "Los pajaritos".

Pajaritos a bailar...

Jo, papá, cómo mola venir a trabajar contigo.

-Has visto cariño, ¿eh?

Eh, tú, dame la pasta, ¿eh? Vamos.

-Proceso en donde las cargas gaseosas

se le sustituyen hidrógeno por un radical líquido".

-Aniquilación.

-Pintor fallecido en París en 1863, nueve letras.

-De la Croix.

-Población de la India en el 2001. -1027 millones.

-Eso, lo que decía yo, 1027. Me voy al bar, hala.

No juegues tanto a la maquinita que te vas a quedar tonto.

Estudia como tu padre.

-Aunque las veas tan cerquita, tan cerquita,

realmente están muy lejos de nosotros.

Son como... como de otro mundo.

-¿Tú sabes cómo se llaman, papi?

-Pues mira, la más chiquitita, la del camisón rojo se llama Elena

y la que está regando las plantas en pelotas se llama Conchi.

-Qué guay.

-Que me voy al cuarto con mi novio.

-¿Has visto qué pintas?

-Déjala, mujer, están en la edad. Qué más da.

-¿Cómo que qué más da?

Que se han mentido en nuestro cuarto y se han encerrado por dentro.

-Pues ya ves tú. Me estás dando el fútbol, ¿eh?

Vamos a ver, ¿qué tendrá de malo que una chica de 18 años

se meta en una habitación con su novio? A ver.

-Cómo que a ver, que nosotros no tenemos hijos,

que no conocemos a esa gente de nada.

-¡Pues más a mi favor, te estás metiendo donde no te llaman!

-Nuestra familia ha mantenido esta tradición durante años.

Mi abuelo Román se la pasó a mi padre,

mi padre me lo pasó a mí

y ahora te ha tocado el turno a ti.

Hijo mío, con todo el cariño y todo el amor

que le puede dar un padre a su hijo, la hipoteca es tuya.

Míbor más 0,15 y sin comisiones, ¿eh?

Splunge Flo.

Vamos a guardar silencio.

(Música acción)

¡Ah!

(Teléfono)

¿Sí? Oye, que es que me pillas aquí...

Te llamo luego. Vale, hasta luego.

(Aplausos)

(Música)

Vamos, que lo tienes, que lo tienes.

Lo tienes.

(HABLA DE FORMA INCOMPRENSIBLE)

-Trae el protector, anda. -Que si estoy ganando.

-¿Ganando? Macho, estás arrasando.

Le estás destrozando los nudillos con el hígado. ¡Ahí, campeón!

-Está muy bien. -Pero ¿no me está machando él a mí?

-No, hombre, no, míralo, que está asustado, uh, uh, está...

Míralo. ¿Qué ves, qué ves allí?

-Le veo que se está fumando un cigarro.

-Un cigarro...

Eso es porque a lo mejor piensa que es el último de su vida.

-¿Qué? -¿Qué?

-¿Qué de qué? -¿Qué?

-Dime lo que me decías antes. -Que estás muy gordo,

que estás muy gordo, que no te doy porque me das pena.

Que te voy a meter con la mano abierta, así.

-Pero ¿tú qué vas a meter? Pero ¿de qué vas?

¡Tú tócame, tócame y, vamos, te pego una así

que te reviento la cabeza! -Que empiece el combate ya.

-Siéntate, vámonos. -Venga.

-Vamos a hacer una cosita, campeón, vamos a ir dosificando la sangre

para que nos dure todo el combate.

-La técnica que vamos a practicar hoy con la ayuda de Patricia

se basa en el control absoluto de la musculatura

y del sistema nervioso.

Ahora quiero que intentes darme con él con todas tus fuerzas.

¿De acuerdo?

Lo vas a hacer cuando yo esté desprevenido.

Dale fuerte.

-Es una mala bestia. -Que no.

-Venga. -Me está machacando.

-Que lo tienes desmoralizado, hombre, mírale. ¿Qué ves? Si está ya...

-Si está hablando por el móvil. -¿Eh?

-Suéltale, hombre, suéltale. -¿Qué pasa?

-¿Qué te pasa? -¡A mí no me pares!

¡No me pares que cuando me caliento se me pone un velo en los ojos

y es que le mato! ¡Me lo como!

-¡Os pegáis vosotros u os pego yo, joder!

-Señores, para repeler el ataque de Patricia

voy a usar la técnica llamada "ukaido".

Esta técnica no quiero que la intentéis

porque se basa en re...

-Maestro, si la técnica es tan buena, ¿por qué está usted sangrando?

-Sí, sí, ahí. Y la boca.

-Venga. -¡A por él!

-Ay, ay, ay. -Cuidado, cuidado.

-Madre mía, no, cómo... -Ahí va.

-Cómo lo está poniendo de sangre, se está cebando, se está cebando.

(Campana)

-Por favor...

-Bueno, porque ha saltado la campana, si no te hacía así, así te dejo.

-Porque no hay tiempo, que si no te...

-Pero ¿qué...? -Sí, sí...

-De esta manera podemos hacerle ver al contrario

que no nos va a atacar más. -¡Ah!

-¿Qué dices tú, imbécil? Tontito.

-Pero ¿tú de qué vas? -Cobarde.

(Campana)

-¿Qué?

Venga, no, sacad otros. No, que vengan otros dos más, cinco.

-Bueno, cómo vamos, ¿eh? Venga, ya está.

-Tengo mucha sangre en la cara. -A ver, ¿dónde? Nada.

-Nada, un raspón, un raspón. Si le estás machacando.

-¡Es cierto! -Vamos, le has dado con el mentón.

Qué paliza le estás dando. Míralo. -Lo siento, ¿eh?

Pero voy a tener que parar la pelea. -Mamá, ¿eres tú?

-¿Cómo va a parar la pelea? Eso es una injusticia, hombre,

que todavía ve un poco por este ojo.

-Es que me está diciendo el otro que ya no sabe dónde darle,

que le da como cosa ya. -Anda, toma.

Pobre chaval, se ha estado machacando en el gimnasio.

Mire qué figura estilizada. Este abdominal antes no lo tenía.

Lo ha sacado. Me cago en la leche.

No se puede hacer esto, hombre.

(Música)

Sí. ¿Informática?

Oye que no, que a ver si me miráis lo del ordenador.

No, o me quitáis el virus, o yo no puedo seguir trabajando así.

Ya. Sí, reinicio, ya.

Chicos, acaba de entrar un virus

en el sistema informático de la empresa.

No podemos ni usar internet ni usar los ordenadores ni nada.

Y, claro, no podemos parar la producción por esto.

-No se preocupe, que eso no va a pasar.

Nosotros haremos lo que hacemos todos los días, aunque sea a mano.

-Muchas gracias.

-Con lo lento que va esto, macho, lo que son las nuevas tecnologías.

-Pues estábamos en plena "brain storming", ¿no?

Entonces, hicimos un "break"

y yo aproveché para meterme en el "smoking room"

y estaban todos ahí con sus "laptop" intercambiando software

y le digo a uno que va de webmaster, digo: "Vamos a ver.

¿A que no tienes un "spyware" que te detecte el "black windows"?

Listo, que vas de listo.

-"Excuse-me, what time is it, please?"

-Lo siento, no sé inglés. Pregunte a otro.

-Agradezco a todos su presencia aquí, a los sindicatos,

a los jefes de departamento, jefes de sección,

jefes de planta, coordinadores de zona,

a los responsables de atención al cliente,

a los directores de I+D, publicidad y marketing,

así como a los integrantes del gabinete de comunicación

y relaciones con la prensa.

Me veo obligado a comunicar

que según un estudio de administración

somos demasiada gente para un puesto de perritos.

(Música)

¿Cómo sé yo que cuando tengas el maletín

me vas a entregar a la chica? -Ahí llevan razón ellos, un poco.

-Si tú la matas a ella,

yo quemo la mercancía delante de tus narices.

-Pues si tú quemas la mercancía delante de mis narices, yo la mato.

-Tú dejas a la chica ahí, que venga hacia acá,

cuando esté aquí, el pequeñito llevará el maletín.

¿Qué te parece? -¡Ja!

¿Y cómo sé yo que me vas a entregar el maletín

cuando la chica esté allí? ¿Eh? -Eso también es verdad, ¿eh?

Yo no me fiaría de nosotros.

(Música)

-¿Y si nos damos nuestra palabra de gánsteres

de que vamos a respetar el trato?

-No, no. -¡Detengan a ese hombre!

-¡Ocupado! -Perdone.

Pues por eso te has librado.

-Ya lo tengo.

Nosotros dejamos aquí a la chica, vosotros dejáis allí el maletín,

cogemos los coches y nos cambiamos y ya está. ¡Ya está!

-No, no, no. -No, no, no.

-¿Por qué?

-Pues porque si tú vienes aquí, coges el maletín, lo abres,

y no hay nada, ¿qué? Saldrías perdiendo tú.

-Ahí tiene razón. Muchas gracias. -Nada.

(Continúa música)

-Ya está, lo tengo. Vamos a ver, yo me acerco hasta allí,

os enseño el maletín, si estáis de acuerdo con la mercancía,

me matáis, y es entonces cuando mi jefe activa el explosivo

que hay dentro del maletín y morís también vosotros

y, entonces, el francotirador que tenéis allí en la esquina

mata a mi jefe. Eh, así salimos perdiendo todos.

-No, no lo veo. Mucha sangre.

Y, además, ¿quién se carga después al francotirador?

(Continúa música)

-A ver, a ver. -¡Te pillé!

¡Mierda! ¡Por esto!

Joder, claro, no fumo.

-¿Por qué no nos vamos cada uno a nuestra casa,

pensamos propuestas y la semana que viene las ponemos en común?

-Dos semanas, dentro de dos semanas. -Bueno, pues dentro de dos semanas,

pero a la misma hora, ¿eh? -Pero ¿de verdad? De verdad, ¿no?

Es que llevamos así 12 años con la tontería.

Algún día me tendréis que liberar, digo yo.

-Venga, vámonos. -Hala, ya está la cagaprisas.

-Una escopetita aquí, una escopeta.

Vamos a ver. -Está cargada ya.

-A ver.

¡A ver, tú, pringado, rapidito, la jirafa! ¡Venga!

¡Venga, que tengo el dedo muy nervioso! ¡Vamos, aquí!

La jirafa, aquí, vamos. Venga, para atrás, para atrás.

Y cuenta hasta 10 hasta que no me veas. Va.

-Gracias, churri. -Si es que soy un fenómeno.

-¿Qué quería? -¡Vamos, dame todo el dinero, rápido!

(Gritos)

-No dispare, por favor, no dispare. -Venga. Llena la bolsa, rápido.

Es que tengo el dedo muy nervioso. Venga, va, va.

Ay, que se me dispara, ay, ay. Venga.

Vale, vale, ya está. Venga, hala.

(RÍE) Este es el golpe de mi vida.

Te iba a decir una cosa, ¿esto dónde se puede cambiar?

Porque yo es que de casinos no...

-Pues va a ser que va a haber que llamar al jefe.

-Me planto. -Muy bien. ¿Señor?

-Carta, por favor.

Vamos...

-Carta.

Carta.

¡Burro! -¡Burro!

(RÍEN) -Ha perdido usted otra vez.

-¿De trabajar? ¿De trabajar? ¿De trabajar vienes?

¡Hueles a tabaco, traes las manos manchadas de rotulador azul

y mi hermana te vio anoche entrando en el bingo!

¡Tú vienes del bingo!

-¡Carmen, por favor!

Sabes de sobra que soy el director del bingo.

-¡Excusas!

(Música)

Hombre, sí, dale, dale, que es un pato.

-Que no es un pato.

-Trae para acá, hombre.

¡Toma!

-¿Qué te dije? No era un pato. Mira.

-Ah, es un paracaidista.

-Uf, alcance inimaginable, la que más del mercado.

Esto se sabe dónde sale, pero no dónde llega.

(RÍE) -¿Podría...? ¿Eh?

-Por favor.

Va usted a comprarla sin probarla, hombre.

-Me he comprado una escopeta y la verdad que es una maravilla,

es que no fallas ni un tiro, de verdad,

es que es cargar, apuntar y pum, y ya está.

-Coño, yo que creí que exagerabas, macho.

(Disparo)

Eh, ¿qué pasa, Toni?

(Disparo)

-Coño, ten un poco de cuidado, hombre.

-Pero, bueno, ¿qué está ocurriendo aquí?

-Vamos a ver, señor agente,

yo primero he apuntado con la mano al cielo, ¿no?

(Disparo)

Y luego venía este amigo por aquí...

(Disparo)

-Alto ahí. ¡Tire la mano al suelo!

No haga ningún movimiento extraño, ¿vale?

-Pero vamos a ver, pero ¿qué pasa? Pero ¿nos estamos volviendo todos...?

(Disparo)

¡Ah!

-Pues sí que tiene alcance, sí.

(Música)

-¿Qué, pican?

-Qué va, son de fresa. ¿Quieres?

-¿Pican? -Aquí mucho.

¡Ahí va, ya está! ¡Ya está, ya está...!

-Sujétalo, sujétalo. -Que es broma.

(RÍE) Si no pican. Tú sí, tú has picado.

¡Hemos coronado el Awaniki!

Manolo, han sido dos meses de expedición muy dura.

Tú puede que no vuelvas a andar bien nunca más.

-No.

-Hemos dejado a dos sherpas en el camino... muertos.

Yo tengo asma crónico, pero ha merecido la pena.

¡Somos los primeros! -¡Así se habla!

-¡Inmortalicemos este momento! Saca la cámara.

-Venga, la cámara. Vamos.

La cámara, ¿la de fotos? -Claro.

-Sí.

-Esto va a ser que me encargaba yo. Eh...

Bajo en un momento. Bajo, es un momento, es un momento.

La cámara, aquí está la cámara. -Muy bien, valiente.

-Y ahora sonríe y pasa a la historia.

-Esto no... Que no tiene... -Carrete.

Si es que te tienes que reír. -Pues qué mala suerte.

Te va a tocar otra vez... -Que tengo que bajar yo.

-Toma. -Ya, se me ha olvidado a mí, claro.

-Claro, venga. -Voy.

-Y ahora no tardes tanto, ¿eh?

-Manolo. -¡Ya estoy aquí!

-Nunca me has fallado. -Sonríe con orgullo.

-¡Sonrío!

-Y saca la bandera, que salga en la foto

y que todo el mundo sepa de dónde somos.

Venga, saca la bandera.

-¿La bandera? -Sí.

-¿Lo del palo con el trapo?

Ya bajo yo, ya bajo yo.

-Venga, va. -Ya bajo yo si eso.

(GRITA) ¡Ah!

-Toma, o no se ha matado.

(Música)

Esto del cine en casa, el home cinema o eso,

es un poco raro, ¿no?

-Bueno, es como el cine, pero en casa. ¿Qué te parece?

-Hombre, la pantalla gigante es estupenda

y el sonido espectacular, pero no sé, lo veo... poco íntimo.

-No, hombre, es que lo pedí con todos los extras, ahí, para...

(CHISTAN)

¿Estáis conmigo? (TODOS) ¡Sí!

-Es cierto que ellos son 10 000 hombres más que nosotros

y es cierto también que tienen veloces caballos,

pero nosotros, nosotros tenemos...

dos piernas. ¡Dos!

Bueno, todos menos McMilan. (GRITA) -¡Eh!

-Sí, dos entradas de adulto, por favor,

porque, bueno, los niños no pagan, ¿no?

-¿Y cuántos añitos tiene? -36.

-Pues sí, con 36 ya sí.

-Es cierto que ellos tienen catapultas,

pero nosotros tenemos, nosotros tenemos...

Uno menos.

-¿Me da dos entradas, por favor?

-¿Para la película en la que la chica muere al final

o para la que resulta que el protagonista es un agente doble?

-Pues no sé, ¿tú cuál prefieres? -No sé.

-¿En la de la chica se sabe quién la mata?

-Sí, el novio.

Parece bueno toda la película y al final resulta ser un psicópata.

-Pues vaya, pues deme dos para la de la chica. ¿Sí?

-Muy bien. Tengan cuidado porque hay un susto

al entrar ella en la cabaña que para qué.

-Venga. -Gracias. Hasta luego.

-¡Oye, oye! No os encariñéis con la hija de la chica, ¿eh?

Que muere en la mitad de la peli. -¡Gracias!

-Venga.

(GRITAN)

-Es verdad que ellos tienen arqueros,

pero nosotros tenemos...

(GRITAN)

-Nosotros tenemos sus flechas.

McMilan, sabía que podía confiar en ti.

-¡Sí! -¡A por ellos!

-¡Sí! -¡Rodéales, yo te cubro!

-Ah... Señor, me han herido.

-Toma, ahora le han herido. Ahora te han herido.

Ya me estoy...

Ahora no lucho yo tampoco, ahí te quedas.

Tira. -Ay...

Hola, buenos días. ¿Me da algo para la tos?

(Música)

(TOSE)

Gracias.

(SUSURRA) -Perdone, yo quería...

-Ya, condones, usted lo que quiere son condones,

pero no lo diga tan bajo, hombre,

que no hay que pasar vergüenza por estas cosas.

Paco, prepárame unos condones para este caballero.

-Si son necesidades naturales. Seguro que usted usa muchos.

-Tenga usted, vergonzoso.

Luego no pasa vergüenza

cuando viene a pedir la crema para las almorranas.

-Ojalá pudiera pedir yo condones, digo, y no pañales para la orina.

-¿Ve cómo no pasa nada?

Seguro que se le ha pasado la vergüenza.

-Ronquera, yo lo que tengo es ronquera, gilipollas.

Mire hacia la derecha, por favor. ¿Ve algo?

-No, nada.

-Y ahora mire hacia la izquierda.

¿Ve algo por este ojo?

-Sigo sin ver nada. Doctora, ¿qué es?

-Nada, la linterna, que te deslumbra.

Mira, eh. Y a mí, y a ese...

-Venía porque últimamente tengo bastantes dolores de cabeza

y muchos mocos y picor en los ojos... -Nada, no se preocupe.

Eso es un virus que anda por ahí y ahora está a degüello.

Yo también ando con mocos, tos... -Ah, ¿sí?

-¿Y se siente con la garganta irritada?

-Muy irritada, especialmente la amígdala derecha,

yo creo que la tengo inflamada. -Déjeme ver.

-Entonces, no es nada grave, ¿no? -Dese la pomada que le he dicho

esta noche y si quiere, mañana puede hacer el amor tranquilamente.

-Pues eso sí que me apetece porque no lo he hecho nunca.

(Música dramática)

Lo siento mucho, pero no podemos hacer nada.

Vamos a ver, si hubieran venido con los primeros síntomas,

hubiéramos podido hacer algo, pero ahora me temo que ya es tarde.

¿Cuándo conocieron los primeros síntomas?

-Hace cinco minutos. -¿Lo ven?

Es que lo van dejando, lo van dejando...

(Música suave)

-Relájese. ¿Qué tal todo?

-Pues mire, es que últimamente estoy un poquillo preocupado

porque la verdad que soy tan feliz, tan feliz,

que me va todo muy bien, muy bien.

-Bueno, a ver qué podemos hacer.

¿Qué, mucho follón en el trabajo? -No, qué va.

Últimamente muy tranquilo. -Bueno, eso está bien.

¿Y su mujer?

-Pues cada día está más guapa, ella está impresionante.

-Eso está bien.

Bien, le va a dar recuerdos, ¿eh?

Qué le iba a decir, ¿cómo ha venido? ¿Andando?

-No, qué va, en coche.

-¿Ha venido en coche? -Sí.

-Pues le habrá costado por lo menos una hora llegar.

¿Eh?

-Una hora no, pero mis 25 minutitos me he pegado para aparcar.

-Anda que... Si es que...

Ya verá usted, pues aquí últimamente se llevan los coches la grúa así.

-No me jodas porque lo he aparcado, lo he aparcado mal.

¿No me jodas que se lo lleva la grúa? -Mire, en cuanto salgas, ya no está.

-Me cago en la leche. -Venga.

-Esto es la leche, o sea, paga uno sus impuestos

y pagas tu circulación, el permiso de circulación. ¡Ah!

¡Y encima para que no tengas sitio para aparcar y encima te multen!

-Me cago en la leche y, además,

es que no hay nadie que les plante cara

y ahí están, haciendo lo que les apetece.

-Diga: "A".

-E.

-Efectivamente, me lo tenía. Disléxico.

-¿"Is"?

-Pues mire, como salga ahora mismo a la calle y no tenga el coche,

le juro que me como a alguien, ¿eh? ¡Me como a alguien!

(GRITA) ¡Eh! ¿Dónde está el coche?

Oiga, perdóneme, pero es que con el mosqueo que llevo

no me ha dado tiempo ni a despedirme de usted. Hasta luego.

(GRITA) ¡Ah!

-¡Venga, tira! ¡Que te están tomando el pelo!

-¡Oiga, hombre, traiga el coche aquí!

(Música créditos)

A ver, ¿qué tal? ¿El trabajo mucho?

(RÍEN)

-Qué hostia me ha dado. (RÍEN)

(Risas)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Splungeces

¡Cómo nos reímos! - Splungeces

01 abr 2018

¡Cómo nos reímos! dedica un segundo monográfico a "Splunge", palabra con la que el programa definÍa las tomas falsas. Por cierto, el término Splunge viene del Universo Monty Phyton.

ver más sobre "¡Cómo nos reímos! - Splungeces" ver menos sobre "¡Cómo nos reímos! - Splungeces"
Clips

Los últimos 111 programas de Cómo nos reímos

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios