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No recomendado para menores de 7 años ¡Cómo nos reímos! - Gila. Capítulo 4 - ver ahora
Transcripción completa

Tengo un novio que se llama Nicolás.

(TARAREA) Y es peluquero.

Te corta el pelo por delante y por detrás

con un compás.

Y un lapicero.

Yo tengo un novio que se llama Nicolás.

Hay un problema peor: el de la vivienda.

Que no es como cuando yo era pequeño,

que pagábamos al mes... no sé, una porquería

el mes que pagábamos.

Y que, además, es peluquero.

Y qué casa teníamos.

Nos poníamos nosotros en el comedor.

Se iba mi madre a la cocina y empezábamos: "Madre".

Tengo un novio que... Nicolás.

Ay... Es que estaba cantando

la de "Nicolás".

¿Cómo estás, Rafael? Bien.

Que ya tengo piso.

Sí, ya me he animado y me he comprado un piso.

¡Madreeeee!

Pues está muy bien, ¿sabes?

No es céntrico, pero tienes el metro,

que te deja en la parada del taxi

y luego el taxi, que te lleva hasta la estación

y ahí hay un tren.

Te dicen: "Vivo en las afueras".

Vives en Logroño. ¿Qué vas a vivir en las afueras?

No, el tren va a Irún, pero tirándote en marcha,

te deja en la puerta.

¡Madreeeee!

Y al rato escuchaba abajo: "¿Qué?"

Y decía mi padre: "Tráete la sopa".

Y se oía en el pasillo: "Opa, opa, opa".

Pues mira, está... Está muy bien, ¿sabes?

Tiene un recibidor,

que si la visita es chupada, te entra.

Salíamos todos a esperarla al pasillo.

"¡Eh, aquí, madre! ¡Eh, aquí! ¡Eh!"

Como si viniera del Canadá.

Llegaba mi madre y decía: "Tú estás más delgado.

Tú has crecido. ¿Este quién es?".

Ahora pagamos 40 veces más

y nos limpiamos los dientes de canto. Así.

Porque ni cabemos en el baño.

Baño. Es un aseo moderno.

Sí, que te tienes que bañar sentado.

O sea, que no te puedes enjabonar las corvas.

Me acuerdo cuando yo era pequeño. Qué distinto.

Ahora llegas al cuarto de baño, llamas. "Está ocupado".

Y te quedas con una cosa.

Dices: "¿Cómo puede ser que mi hermana,

que es de mi familia?" "Está ocupado". ¿Pero cómo...?

Y te entra como una flojera y una...

Como descorazonamiento. No sé.

Porque yo, cuando era pequeño, llegaba: Tan, tan.

Y decían: "Pasa". Y decías: "Córrete a un lado".

Te corrías a un lado. "Dame la página de deportes".

Y leías. Había una conversación.

El último tiraba de la cadena. Era otra cosa.

Era como que la familia estaba más unida.

El baño. Igual. Ahora cada uno se baña

cuando le parece.

Cuando yo era pequeño, todos juntos, el sábado.

Lo que era la bañera en mi casa.

Mi padre, mi madre, mi hermana, el cartero, yo.

Todos ahí. Joder.

Y cómo lo pasábamos de bien, sobre todo el cartero. Joder.

Y cómo buceaba. Le decía a mi hermana:

"Abre las piernas, que paso por debajo".

Y salía y decíamos: "Se ha ahogado".

Porque aguantaba debajo... ¡Jo!

Está muy bien. Ya te digo. Está muy bien.

Y las condiciones... Ni te cuento.

Golpes.

Espera. Es una bolera que hay arriba.

Sí.

O sea, que el día que no tenga sueño,

me subo arriba y me juego a los bolos.

Trompeta.

El de la trompeta. ¡Eh!

¿Se puede callar un momento? Estoy hablando con un amigo.

Espera. ¿Se puede callar un momento?

Trompeta. Pero...

Es un trompeta, que vive aquí al lado, ¿sabes?

Tren. Espera un momento,

que pasa un tren. Espera un poco, que pasa un tren.

Que no te oigo, que pasa el tren. Bajo la persiana.

Vaya trenes.

Aquellos trenes con los asientos, con las maderas a lo largo.

Una sí y otra no.

Llegabas de viaje al hotel y decían:

"¿Le plancho algo?" "Pláncheme este".

Con un señor que se te dormía encima del hombro

en Miranda de Ebro

y le llevabas 500 kilómetros durmiendo.

Y cuando hacías así, decía:

"Me estaba quedando traspuesto".

Y había uno que conocía las estaciones,

que cada vez que por las noches te quedabas dormido,

te metía un codazo y decía: "¡Butillos!

¡Vaya rosquilla que hay aquí, vaya!

Hay unas rosquillas aquí en Butillos...".

Te volvías a dormir...

"¡La Aldaba! Vaya leche que hay aquí.

Vaya leche que hay aquí en La Aldaba.

De la vaca, directamente al tren. Vaya leches".

Te volvías a dormir: "¡Alcalá!

Vaya almendras que hay aquí en Alcalá".

Unos codazos en el hígado...

Es distinto ahora. Los trenes, qué distinto.

El Talgo. Qué tren. Cómodo.

Tu reserva.

Bueno, es cómodo hasta que vas

al coche-restaurante y pides un café con leche

con una ensaimada.

Para meter la ensaimada en el café con leche...

Como no vaya un guardia civil y digas: "¡A ese, a ese!"

Y te coja el café... ¿Qué vas a meter la ensaimada?

Yo cuando voy de Madrid a Barcelona,

si quiero merendar en Zaragoza,

empiezo a tomar puntería en Alcalá de Henares.

Para cogerle el tranquillo a la taza.

Cómo se mueve.

Teléfono.

¿Quién? Sí. ¿Quién es? ¿Quién es?

Sí, soy yo. Dime, dime, dime.

¡Hombre!

Qué alegría. Cuánto me alegro.

Hombre, me alegro mucho. Felicidades.

Bueno, me alegro mucho. Adiós. Adiós.

Es un amigo mío que acaba de tener un hijo.

La cara que va a poner la mujer cuando se entere.

Hola, mamá. ¿Cómo estás? Bien.

Bien. ¿Cómo estás tú? ¿Bien?

Bueno, ¿qué te ha dicho el médico?

O sea, que no es nada, ¿no?

Bueno, está bien. Me alegro mucho.

Bueno, mamá. Sí.

Pues el niño, aquí está. Aquí está. Muy rico.

Sí, aquí está. Espera, que te va a saludar.

Espera. Dile hola a la abuelita.

Dile a la abuelita hola. Dile: Hola.

Dile hola a la abuelita.

Dile: Hola, abuela.

Dile hola a la abuela.

Dile hola, idiota. Dile hola a la abuela.

A la abuelita, dile: Hola.

Dile hola a la abuelita, imbécil. Dile hola.

No quiere, mamá.

Di: Hola. Te voy a dar un telefonazo...

Hola. Hola.

No quiere. No quiere. No quiere.

Bueno, adiós, mamá.

Y luego el niño todo el día: "¡Hola! ¡Hola!"

"¡Hola! ¡Hola!"

"¡Hola! ¡Hola! ¡Hola!" "¡Hola! ¡Hola!"

¡Bum!

El teléfono suena, suena, suena, suena.

El teléfono.

Qué aparato útil este. Fíjense ustedes

si este aparato es útil, que hace unos días en mi casa

estaba leyendo yo un diccionario de sinónimos.

Habían tres palabras que, según el diccionario,

querían decir lo mismo. Que eran:

molestar, irritar y cabrear.

Y dije yo: No es lo mismo.

Molestar sería si yo marco un número cualquiera, a bulto.

El primero que se me ocurra.

Y me pienso, también a bulto, un nombre cualquiera.

Y digo...

¿Está Basilio?

Perdone, ¿eh? Perdone. Perdone.

Esto sería molestar.

Pero si a las 11 de la noche marco el mismo número

y digo...

¿Está Basilio?

Perdone, ¿eh? Perdone. Perdone.

Esto ya sería irritar.

Pero, claro, si a las 4 y media de la mañana

marco el mismo número

y digo:

Soy Basilio. ¿Ha preguntado alguien por mí?

Aplausos.

Esto sería cabrear.

Muchas gracias.

Aplausos.

De todas maneras, les digo la verdad.

Estoy contento con lo que hago, porque me da la oportunidad,

aunque nada más sea así, muy de vez en cuando,

de estar con ustedes. Muchas gracias

y hasta otro sábado, que estaré aquí.

Aplausos.

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  • Gila. Capítulo 4

¡Cómo nos reímos! - Gila. Capítulo 4

06 nov 2018

Fragmentos de los grandes momento de los cómicos en la historia de TVE.

Histórico de emisiones:
04/10/2016

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