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No recomendado para menores de 7 años Comando Actualidad - Los imprescindibles - ver ahora
Transcripción completa

Si yo le digo "Navidad", ¿qué palabra le viene a la cabeza?

Turrón.

-La gamba blanca de Huelva. -El cordero lechal es el rey.

Tú vas a un contenedor el día 24 y está lleno de cajas de Navidad.

Los hay que duplican el precio, dan trabajo a destajo,

y sus ventas pueden salvar el año.

¿En ventas cuánto supone la Navidad?

Un 70 % que las ventas... Del resto del año.

¿Está buena o qué? Está a unos 80 o 100 euros el kilo.

Salir ahora a pescar es mucho más rentable

con la Navidad a la vuelta de la esquina.

En pocas semanas os jugáis la facturación de todo el año.

Sí, en temporada podemos llegar a ser 60.

¿El resto del año cuántos estáis? Seis.

¿Ustedes duplican la plantilla ahora en Navidad?

Sí, la doblamos.

¿Qué hay detrás de los productos que no faltan en la mesa en Navidad?

¿Cuánto tiempo lleva trabajando aquí?

37 años.

¿Esto es vida? ¿Está pagado? No.

¿Cuánto se puede sacar uno al mes aquí?

Pues igual... mileuristas.

Tres años sin tener trabajo.

Para usted esto es un regalo, ¿no? Sí, me ha tocado la lotería.

¿Se imaginan ahí dando vueltas ustedes?

Qué trabajo, ¿eh?

Quien no tiene, hace eso.

Ahí te pones cachas.

Me dan ganas de meterle el diente.

"Los imprescindibles", hoy en "Comando actualidad".

¿Tú entenderías la Navidad sin chocolate ni turrón?

Imposible.

A brindar.

Feliz Navidad. Muchas gracias.

(Música)

Son las 2:30 de la madrugada en la costa de Huelva.

A esta hora nos vamos a embarcar en uno de estos pesqueros

en busca de uno de los productos únicos de la Navidad.

Solo les diré que en esta aventura tardaremos 16 horas

en regresar a tierra.

Es lo que cuesta pescar la gamba blanca de Huelva.

Javier, tú eres patrón de este barco.

En total, ¿cuántos años lleváis saliendo a pescar gamba blanca?

Pescando la gamba blanca llevamos desde chicos.

A los 16 años me firmó mi padre un permiso para irme a pescar.

Cómo se mueve ya esto.

Tenéis hasta vitrocerámica.

Vitrocerámica, freidora, frigorífico, horno...

Como en casa no es. (RÍE)

No tiene nada que ver con una casa,

pero buscamos las mayores comodidades.

Duermen normalmente ahí, en esos camarotes.

Ahí hay un compañero ya que está durmiendo, ¿no?

Se ha acostado un rato.

Cuando ya echemos la red, él se queda de guardia.

¿Esto es vida? ¿Está pagado? No.

No.

Y este señor que acaba de llegar es el cocinero.

Sí, mi tío. ¿Tu tío?

Muy buenas, don Luis. ¿Qué tal? ¿Qué tal, amigo?

Ahí lo tienes, con cuatro años.

Ese de ahí es tu hijo y te ayuda a limpiar este barco.

Pero ¿porque él quiere? ¿Porque le gusta?

Le encanta, ni llora.

Llora por venir al barco.

Siempre se pregunta: "¿Papá cuándo viene? ¡Ozú!".

Como dice él, ¡ozú!

¿No le deseáis esta vida a nadie? Yo creo que no, vamos.

Así nos apañamos, café de puchero de toda la vida.

Le voy a llevar al capitán un poquito de café.

Después de tres horas de travesía a bordo del barco

a unos 25 kilómetros de la costa,

la tripulación tira las redes de arrastre,

porque van a barrer el fondo para encontrar esta gamba.

Ya está agarrado el barco ya.

Y ahora, a esperar.

¿Cuántos kilos de gambas esperáis sacar?

Yo qué sé, 50 o 60. ¿50 o 60? Está bien.

Sí, pero todo el día.

Salir ahora a pescar es mucho más rentable

con la Navidad a la vuelta de la esquina.

El doble puede valer.

Las gaviotas están ahí esperando vuestros descartes.

Sí.

¿Lo que tiréis? Claro.

(Música)

¿Esto qué es? Igual queda electricidad.

Es una tembladera. ¿Una tembladera? Esto se conoce...

Le tocas la cabeza y te da calambre, como si fuera electricidad.

¿Eso qué es? Es una araña.

¿Una araña? Sí, es familia del escorpión.

Si esto te pica, el dolor es fino y superfuerte.

Y este es vuestro preciado tesoro, la gamba blanca de Huelva.

¿Ves?Estas son gambas vetadas, tienen la vena. Vale más cara.

Esta puede valer unos 12 o 13 euros el kilo.

Y esta ya puede salir a 18 o 20 euros el kilo.

Esto después en los restaurantes, ¿a cuánto se vende?

A un montón.

Este es un calamar de la mar.

-Salmonete.

¿Por qué esta gamba es tan buena?

-Por el sabor que tiene.

Esta costa a lo mejor tiene muchos nutrientes.

Y la gamba pues se cría bien, y está rica.

Es una gamba blanca, pero ahora la veo transparente.

Sí, ahora sí. Cuando la cueces se ve de otro color, naranjita.

Tenéis ahora mismo unos 25 kilos de gambas.

Sí.

Terminaréis el día entonces con tres lances, unos 75 kilos.

Pero todos los lances tampoco son iguales.

No son iguales.

¿Está buena o qué?

Esa está a unos 80 o 100 euros el kilo.

¿80 o 100 euros el kilo? Sí.

¿Cuántas de estas habéis cogido? ¿Has visto alguna de estas?

-La que tienes tú, y no la pierdas.

Que si no voy al agua, ¿no? Al agua detrás de la gamba.

Las mejores.

Gordas, con la cabeza negra, con la veta.

Gordas y fuertes como yo.

Si ustedes en vez de 25 kilómetros mar adentro, hubiesen ido 35,

hubiesen cogido mejor gamba

pero hubiésemos regresado también más tarde a la lonja para subastar.

Claro. Si no, no sirve de nada.

Rico, ¿eh?

Esta es una venta que hicimos ayer.

Este es el resultado de todo vuestro trabajo ayer.

Primero se vende la gamba chica, luego la gamba mediana,

luego la gamba gorda,

y luego una gamba que sacamos un poco más aventajada de la gorda.

Tiene un precio de 26 euros.

Me doy cuenta que tenéis de todo.

Tenéis pintarroja, calamares, pescadillas...

Pero sin la gamba no hacéis nada. Nada.

Pone aquí que gracias a la gamba ayer ingresasteis

1056 euros. De los 1500 que vendimos.

Lo que tú te llevas en realidad no son 1500 euros.

Claro. Luego están los gastos.

El 10 % de IVA, le metes la comisión del vendedor,

le metes los gastos de lonja, los gastos de pescadería...

De aquí te llevas tú unos 1000 euros.

Y ahora 1000 euros no son para repartir entre vosotros cuatro

porque están los gastos del barco. Quitas los gastos del día.

Por ejemplo, ¿tú al día cuánto gastas en combustible?

Al día, 400 euros.

O sea, que ya os quedan 600 euros. Ya nos quedan 600 euros,

y ahora de los 600 euros le quitas los seguros sociales,

le quitas los gastos menores, que pueden salir unos 100 euros.

120 o 110.

Quedan para repartir 450 euros entre los cuatro.

Sí, más o menos.

Pero el reparto no es equitativo. No.

Nosotros cobramos un 50 %.

La mitad de esos 450 euros netos se los queda el dueño del barco.

Sí. Que está en su casa.

En su casa, sí.

Y ahora del resto, que es la mitad, pues a repartir.

¿Cuántos somos, cuatro o cinco? Pues a repartir entre los cinco.

¿Me dices que todos estos hombres están aquí por 50 o 60 euros al día?

Al día. Cuando pasa Navidad, estos precios bajan.

Y ya nos vendes 1500, ya vendes 1000 euros.

¡Venga, hombre!

También tenemos arroz.

Esto es pijotita frita.

¿Pijotita frita? Sí, pijota frita. Un variado.

Filetito de araña, de los que no podíamos tocar.

Pero yo le he quitado todo y me ha quedado el filetito.

El trabajo es muy duro, pero sois unos privilegiados

que podéis comer todos los días pescado.

En la comida sí.

He comprobado que pasáis 16 horas en la mar

y el jefe me acaba de decir que ganáis 50 o 60 euros al día.

Nos podemos llevar la semana entera fuera de casa.

Viven más en el barco que en la casa.

Viven más en el mar que en tierra.

Y viven más por la noche que por el día, prácticamente.

Aquí está la cuadrilla al completo. La boda, la boda.

¡A ver si repartimos!

Dense un abrazo, hombre, que han terminado bien.

(RÍEN)

Qué chiste llevan ustedes. Sí.

Es lo mejor que hay, el bienestar y el buen humor.

La gamba blanca que habéis pescado nos la comemos ahora.

Sí, claro. ¿Esta es buena?

¿O me has puesto de la de ocho euros el kilo?

No, no, esta es la buena. ¿Esto cómo nada?

Esto nada así.

(RÍEN)

Te han confundido muchas veces con una gamba, ¿verdad?

Soy una gambita.

¿Este arroz cuánto valdría en un restaurante? Dime la verdad.

Con lo que le hemos echado, 50 euros por lo menos.

Con muchos nutrientes.

Dale ahí.

¿Cuánto dices tú que valdría esto en un restaurante?

En cualquier restaurante o bar,

una parrillada de esto, 25 o 30 euros tranquilamente.

¡Bua!

Por fin, después de un largo día de pesca.

Señores, ha sido muy duro.

Sobre todo tú lo has tenido que tener duro.

Este pruébalo, verás qué rico. Verás que cosa he pescado más rica.

¿Este de aquí? Sí.

No tiene espinas, es todo carne.

(Música)

Salimos de noche y llegamos casi con la oscuridad del día siguiente.

Son las 18:00, la subasta en la lonja a las 16:00,

y los tripulantes deben descargar la mercancía lo antes posible.

(Música)

¡Patrón!

Tenemos el botín, hemos llegado ya a puerto.

¿Qué es lo que ha salido? ¿Qué tenéis?

Unos 70 kilos de gambas.

70 kilos de gamba blanca.

Unos cinco kilos menos que ayer.

De pulpo, unos 40 kilos. Cinco o seis kilos menos que ayer.

La lonja de Isla Cristina es de las más importantes de España.

Mueve anualmente cerca de 30 millones de euros.

La mitad, las gambas blancas.

Esa es la lista de barcos en orden de llegada.

En orden de llegada.

¿Dónde estamos nosotros? Nosotros estamos en el 54.

El Narcisa.

Nos quedan unos 11 barcos. ¿11 barcos?

Tu tripulación se ha ido a casa, a ver a la familia,

a dormir un poco y a levantarse... Dentro de nada.

A las 21:30 o 22:00 están acostados ya,

y ya hasta las 2:00 de la mañana que suena el despertador,

se levantan y vuelta a empezar.

Tú te encargas de poner el precio de salida.

Eso es. Precio y peso.

¿Y eso lo haces solo echando un vistazo?

¿Ya sabes la calidad? Sí, claro.

¿Qué precio de salida va a tener esta gamba blanca?

Esa gamba, más o menos, la voy a poner a 11 euros.

Porque es gamba rota.

Le habéis sacado tarjeta roja porque está rota.

Esa puede llegar sobre seis o por ahí.

Lo pones a 11 y se puede quedar sobre seis.

¿Ya te la sabes? Más o menos.

¿Cómo son los dos o tres días antes de la Navidad aquí?

Una locura, porque aparte de la gente que hay aquí

viene mucha gente de fuera a ver la lonja.

¿Y los precios se disparan de una manera loca?

Sobre todo en lo que es el marisco el precio llega hasta 120 euros.

120 euros el kilo de gamba. Sí.

Ese chaval de ahí es español pero es dueño de un barco portugués.

Y es vuestra principal competencia. Sí.

Ellos tienen otros horarios. Tienen otros horarios.

Ellos tienen, por ejemplo, para pescar, 180 días al año.

Y de esos 180 días puede salir las 24 horas si quiere.

O pescar continuo cuatro días.

Nosotros no, tenemos un horario, desde las 3:00 de la mañana la salida

y regreso a las 21:00, como muy tarde.

Entonces, si tú traes 20 cajitas y él trae 300 cajas...

Sí. Fíjate la diferencia que hay.

Claro, ellos se aprovechan de su legislación.

Claro. La que tienen allí en Portugal.

Son aguas portuguesas y se aprovechan.

Pero puede vender, como es la Comunidad Europea,

en España, en Portugal...

¿Le ha tocado delante o detrás esta vez?

Me ha tocado detrás. Qué alegría, ¿no?

Sí, esta vez sí.

Con lo poco que traemos, y una cosa así...

pierdes 200 o 300 euros tranquilamente en la venta.

Esa es la cara de un pescador después de 16 horas de trabajo

en el momento en que están subastando su pan.

Miguel, ¿qué tal? ¿Cómo va? Se han equivocado.

¿Se han equivocado? Sí, han saltado 19 euros.

Da para 19 y no, vale 26.

La he echado yo para atrás, el dueño del barco.

¿Tú puedes echarla para atrás? Claro, me ha valido poco.

Ponme esa, Juan.

-Vamos, la gamba. -La gamba gorda.

-¡La gamba blanca!

¿No te lo he dicho? ¿En cuánto se ha quedado? ¿27 euros?

27,50.

Y el pescador puede pedir resubastar esa caja.

Claro, porque ha valido muy poco, no es su precio real.

Esto es para los compradores y esto para los barcos.

Yo como soy un barco, le doy al barco.

Y ahí tienes, vamos a saber lo que has ganado hoy.

1267 euros.

La gamba hoy ha salido más cara, con mejor precio para vosotros,

pero habéis pescado menos, que son 100 euros menos.

A los chicos hay que decirles

que van a cobrar un poquito menos. Sí.

¿Cuánto será entonces? Pues sobre 40 euros.

¿40 eurillos? Sí.

Javier, muchísimas gracias. Un placer.

Una aventura increíble.

Gracias por traernos las gambas a la mesa de Navidad.

Vale.

Mucha suerte esta madrugada. Gracias.

(Música)

Prácticamente todo el sector turronero de España

se concentra en Jijona y Alicante.

Aunque al mapa del dulce más célebre de la Navidad

se suma también Agramunt,

un pueblecito de Lleida de 5000 habitantes

que tiene hasta cinco fábricas de turrón.

¡Buenos días!

¿En Huesca? Sí.

¿Y son de alguna asociación?

Sí, de amas de casa, de la zona.

¿De amas de casa? Sí.

Son ustedes las que controlan la cena de Navidad.

Y los dulces, y lo que se come y no se come.

Todo, todo, todo.

¿Sabían ustedes que aquí en Agramunt hay turrón?

Sí.

¿Es un buen plan venir aquí a descubrir las fábricas?

Sí, porque es una forma de conocer cosas

que tenemos oídas pero no vistas.

Entonces, es bueno para todo el mundo.

-Además, las fechas que estamos... -Es ideal.

Si me seguís, por favor.

Delfina, la guía oficial de este museo del turrón.

Sí.

¿Cada día vienen visitas? Sí, muchos autocares,

mucha gente que viene a comprar y a visitar el museo.

"El turrón de Agramunt no sería el mismo

sin la calidad de sus productos.

Y aquí el fogón para cocer la pasta de turrón.

Se llenaba de grasas por la portezuela,

y en el perol de cobre se desvía la miel

que no se podía dejar de remover porque corría el riesgo de quemarse".

Pensad una cosa: turrón todo el año.

Muchas gracias.

(Aplausos)

¿Qué tal? ¿Qué les ha parecido?

-Ay, muy bien. -Muy buena, la verdad.

¿Qué han aprendido?

Pues hombre, que el turrón tiene mucha tradición.

¿Se imaginaban ustedes

que detrás del turrón hay tanto trabajo?

Ahora nos damos más cuenta, cuando lo compras no.

Estas Navidades, cuando se lo metan en la boca...

Lo valoraremos más.

Es caro, pero no es caro.

-Hay turismo de turrón, aunque parezca mentira.

Vienen a hacer la visita y vienen a comprar turrón aquí.

Y, sobre todo, las otras tiendas que tenemos en la costa.

No te lo creerías de tanto turrón que se vende en verano.

Tenemos el turrón de yema, la especialidad de la casa.

También tenemos un turrón salado, que tiene sal y tomate espolvoreado.

Y luego, en el centro, os he puesto el turrón suflé,

que lo ponen en un molde y le inyectan aire.

¿Les ha gustado el turrón? ¿Rico? Está muy bueno.

¿Te ha sorprendido alguno? ¿El de sal?

El de sal está muy bueno. Todos, todos.

¿Lo van a comprar estas Navidades? Sí, compraremos.

-Engorda mucho, pero está buenísimo. -No tiene nada que ver.

¿No tiene nada que ver con cuál? Con el turrón de las tiendas.

¿No? No.

Pero venden en grandes superficies. Ya, pero claro...

Claro que se vende, pero vamos a lo económico.

Ah, son más caros. ¡Hombre!

Pero la calidad se paga.

¿Qué les parece? Vamos a probar.

Uy, sí.

¿Cómo puede ser eso con almendras y sal?

Es como chocolate con sal, está muy rico.

No había visto nunca chocolate con sal.

Oye, rarísimo.

Es la abuela, ella.

¿Es usted la abuela de Marc Márquez? Sí.

¿El campeón de motos? Sí.

¿Eso es de cuando estuvo en la carrera?

Claro. ¡Anda!

Y el reloj también de él. ¿Sí?

¡Enhorabuena!

¡Es la abuela!

Y va usted a pasar con él las Navidades, imagino.

Comiendo turrón con Marc Márquez. Sí, claro.

¿Le gusta el turrón? Sí.

¿Sí? Pero que no coma mucho, a ver si se cae de la moto.

No, ahora ya se han terminado las carreras.

Hasta que no vuelva a empezar.

¿Se imaginan ahí dando vueltas ustedes?

Qué trabajo, ¿eh? Quien no tiene, hace eso.

Ahí te pones cachas.

-Ya lo creo que requiere fuerza.

Tenemos la almendra ahora bien torrada.

Vacía el cesto.

Bien, poquito a poco.

Bien escampadita.

Está perfecta.

Ángel Velasco, está usted aquí con su hijo.

Padre e hijo, se llaman igual. Igual, igual.

Este es uno de los secretos mejor guardados de la familia?

Sí, claro. Turronera y de la almendra,

la materia prima. Tanto la almendra como la avellana.

Si no tienes buena almendra es difícil hacer turrón.

¿Y de dónde viene esa almendra? Casi toda es la provincia de Lérida.

Antes se importaba mucha almendra,

y ahora todos en el mundo de la agricultura planta almendra.

Han cambiado campos de otros cereales por la almendra.

Tenga en cuenta que de toda la almendra de España,

solamente el 25 % es de aquí de España.

El 75 % se importa.

Menéala.

¿Esta almendra la tiene que enfriar? Sí.

-Y cada vez se va quedando más seca.

Ya no tiene aquella humedad que tenía antes. ¿Ves?

Queda torradita por dentro.

Con estos guantes mantienen el calor y no se quema usted.

No, si no sería imposible.

Se va dejando escampar un poquito, que se enfríe.

Ustedes dos, Ángel padre e hijo, son los dueños de esta empresa.

¿Lleva en pie cuánto tiempo? Desde 1775.

Nosotros esta empresa la compramos ahora hace 16 años, este mes.

Me presentaron esta empresa, una empresa de turrones

que estaba con las persianas un poquito bajas ya.

¿Sí? ¿Iban a cerrar? La iban a cerrar.

Y recuerdo que vine aquí y tuve un gran sentimiento.

Tenemos tiendas en Dubái, en París...

¿Sabes ya si es buena o mala, así en una toma...?

Sé que tiene un buen crujiente y un buen torrado.

¿Sí?

¿Qué tenemos aquí?

Aquí tenemos miel y azúcar, todo dulce.

Este producto está en muchas mesas de todos los hogares,

en unas épocas tan entrañables. Tan bonitas.

Le gusta a usted hacer un producto

que vayan a degustar siempre de fiesta.

Claro, nosotros hacemos, aproximadamente,

unos tres millones de barras.

Calculamos que hay unos diez millones de personas

que comen turrón.

¿Ves cómo queda esto?

Y ahora se engancha el azúcar,

porque para hacer el turrón el azúcar tiene que estar al punto.

Dale la vuelta.

Esto quema mucho, lo ha cogido usted, pero...

Por eso llevan guantes de látex.

Esto ya sería turrón, de guirlache. Esto es turrón de guirlache, sí.

Y lo que hace ella es medir... El peso.

Lo pone aquí en esta máquina, que lo aplana,

y ahora la acabamos a mano toda, pieza por pieza.

Sale tierno el turrón, y se hace todo totalmente artesanal.

¿Qué tenemos aquí? El azúcar y la miel.

Entonces le tiramos claras de huevo, y acabaremos meneándolo a mano.

¿Hay que estar fuerte para remar? Hay que estar fuerte.

Metes el remo para dentro, y lo avanzas.

(RÍE) Oye, pues sí que estás fuerte.

¡Es que me estoy resbalando! Costará menos por el lado.

¡Madre mía!

Pero bueno, ya has hecho turrón de Agramunt.

Es muy importante.

Eso no lo dice cualquiera. Claro.

El turrón de Agramunt no lo hace todo el mundo.

¡Uy, qué duro!

Ya va saliendo.

Esto es turrón blando. Sí.

Simplemente han molido... Hemos molido lo que habéis visto.

¿Ves que no se engancha?

No se pega, claro, se saca muy fácil.

El turrón está a punto cuando se queda despegado.

Solamente hay dos municipios en España

que pueden fabricar turrón con IGP, Indicación Geográfica Protegida.

Ese tipo de turrón. Ese tipo.

El turrón blando y el duro. Y son Jijona y Agramunt.

En Agramunt se hace en barras y en tortitas redondas.

Es un turrón que hace más de 400 años

que los turroneros de Agramunt lo elaboramos.

¿Ustedes duplican la plantilla ahora en Navidad?

La doblamos, sí.

Durante todo el año tenemos una media de 100 o 110,

y después doblamos la plantilla.

En campaña de Navidad duplican, 213.

Desde el mes de septiembre para acá, tenemos 200 personas.

¿Qué está haciendo usted ahora, Marisol?

Ahora estoy comprobando la máquina para que corte correctamente.

¿Cuánto tiempo lleva usted trabajando aquí?

37 años.

-Se rompe muy fácil.

Porque la barra es la mitad de gruesa.

Si fuera una pieza entera, costaría mucho de romper.

Esto es típico turrón de Agramunt.

Es la forma del típico turrón de Agramunt.

Qué rico. ¿Verdad que sí?

No está nada empalagoso. No, no, está al punto del turrón.

Nos contaba que usted era la encargada,

que él llegó a la fábrica y la encontró jugando a las cartas.

¿Esta fábrica iba a cerrar? Sí, sí.

Esta empresa, de estar abajo del todo el señor Velasco la ha hecho conocer

aparte de España, estamos exportando en muchos sitios.

O sea, que él la ha llevado arriba del todo.

Les ha tocado el Gordo. No me lo habría imaginado, ¡y tanto!

Nos tocó cuando vino.

¿Se come turrón en casa, después de estar todo el año aquí?

¡Y tanto! ¿No se empachan?

Cuando se termina la campaña, la cesta desaparece.

Entre uno, otro y otro, desaparece todo.

Este es el sello de... De la IGP.

De la IGP. Sí.

Indicación Geográfica Protegida.

En toda la campaña de Navidad hacemos unos cinco millones de tabletas.

De Agramunt. ¿Tantos millones?

De unidades, elaboradas artesanalmente, uno.

¿Eso es turrón de oro? Sí.

¿Sí? ¿De 24 quilates? (RÍE) No.

No, es un turrón pintado con esta pintura.

Esto es turrón "coco thai", inspirado en la cocina tailandesa.

Sí, claro.

Estas son las novedades de Albert Adrià.

Que es el hermano de Ferrán.

Llevamos cinco años haciendo turrones con él.

¿La gente compra este turrón "thai" con coco

turrón salado, turrón con pimiento? ¿Esto se vende?

-Sí, se vende. -Mira, la novedad de este año.

El turrón de vinagre.

¿Turrón de vinagre? Con frambuesa.

-Ese es para mi hijo. -Para su hijo, venga

-¿Cómo te llamas? -¿Yo? Úrsula.

Este es el de mojito.

Turrón con mojito.

¿Qué vale? 8,10 euros, pone ahí.

¿Qué les gusta por aquí?

Nos vamos a poner cachondas de vermut y gin-tonic.

¿Cuánto lleva usted?

Una barbaridad, ¿no? Sí.

¿Está comprando ya para Navidades? Y para los nietos.

Les gusta el chocolate mucho. ¿Qué ha cogido? A ver.

Esta es la especialidad, el inflado que le meten aire,

el de chocolate... Chocolate blanco para los nietos.

Ah, chocolate blanco. Para los tres nietos.

El de yema. Este es artesano.

Esta señora se lleva el de mojito y el de queso.

Por probar.

¿Con qué presupuesto viene la gente? 50 como mínimo.

50 mínimo es lo que gastan aquí cuando vienen a por turrón.

Sí. ¿Y lo normal?

De normal, 200, 300, 400.

50...

3,30 faltan.

Gracias, hasta luego.

Mirad todas aquí.

¡Aquí están las buenas!

(Risas)

-Muchas gracias. -Mucho gusto, hasta la próxima.

Un placer. A mí dos besos. Encantada.

(Música)

Lo calentamos con leña, que es un gusto totalmente diferente.

Tiene el gusto del quemado de la leña.

Esto es lo que está en la tostadora.

Sí, ahí lo vamos torrando.

Estamos en la fábrica de chocolate más antigua de Europa.

Sí, lo es.

Y se sigue haciendo como hace 300 años.

Chocolate a la piedra, es un chocolate especial.

Una vez que se ha tostado la semilla del cacao...

Lo tiramos aquí en esta máquina, que lo que hace es romperlo.

Por una parte saca el cacao y por la otra saca lo demás.

Las máquinas son... Estas máquinas tienen 90 o 100 años.

Esto es cacao puro, totalmente muy amargo.

Si lo pruebas, verás que es muy amargo el cacao.

¿Ves? Haz esto.

Ese gusto que tiene es por el torrado.

Es un gusto fantástico. Muy, muy amargo.

Pero esto es un auténtico museo.

La fábrica de chocolate... Es como un museo viviente.

Esta es la razón de que el chocolate se llame "a la piedra".

Estos dos rodillos... Son de piedra, y el de abajo también.

Yo creo que todos los habitantes de Agramunt se sienten chocolateros.

Esta tradición del pueblo nadie quería que se perdiera.

Antonio, ¿tienes hijos? Sí, una niña de seis años.

De seis años. Sí.

Y ella sabe en qué trabajas, ¿no? Sí, claro.

Es de aquí y me viene a ver siempre. Siempre que puede.

¿Se escapa del colegio y viene? Sí, con las amigas.

¿Sí? Sí.

¿Y piensa que tienes el mejor trabajo del mundo?

Como todos los niños.

El chocolatero, claro, no todo el mundo se puede hacer.

¿Con cuántos años empezó aquí a trabajar?

Con 25 años, y tengo 49... Pues suma.

Le pone azúcar, ¿no?

Sí, azúcar y harina a la vez.

Ahora tenemos que refinar, está... Está duro.

Esto es el sueño de todos los niños de España.

Madre mía, esto es chocolate.

Y lo echas allá. Ajá.

Y luego sale. ¿Sí?

¿Y esto?

Y esto ya lo tenemos listo para poner en la fresadora

y hacer los moldes.

Juana, ¿aquí hay trabajo?

Poquito, pero bien.

¿Bien? Sí.

¿Contenta? Sí.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?

Un año. Y no estás en campaña de Navidad.

no, no, ya llevo todo el año.

No hay una pastilla igual a la otra. No, es manual.

Cada tableta de chocolate, es todo muy, muy manual.

Sí.

¡Vaya!

Y a la nevera. ¿Esto es una nevera?

¿Y de qué año?

-Bueno... -Tiene 100 años.

-Más de 100 años. -Más.

Los compartimentos.

Sí, está frío.

Rompe una, a ver si puedes.

¿Piensas que no? ¿Está dura?

A ver.

Me dan ganas de meterle el diente.

No se rompe.

¡No se rompe, Ángel! Por la mitad.

Mira, esto es muy fácil.

A ver, a ver.

No, que ya me he enfadado yo. ¿Así? No, no, así.

Así sí es fácil. Ah, vale.

Pasas un cuchillo y vas cortando.

Es un chocolate tradicional. Bastante.

Lo suyo no es comprar chocolate a la piedra y comérselo así.

Sí, también.

¿Cuántas tabletas...?

Hacemos unas 2000 tabletas diarias.

Esta es la etiqueta original que llevaba el chocolate.

Al cabo de los años ha ido cambiando.

Esta pastilla de chocolate entonces valía 4,45 pesetas.

Esto es un papel antiguo.

Este papel es de 1910. Sí, del siglo pasado.

Lo etiquetaban como cacao que procedía de la Guinea Española.

Claro, Guinea Ecuatorial. Claro.

Antiguamente se vendía a 4,40 pesetas.

Esta pastilla con 350 gramos.

Cuatro con 40 céntimos. Céntimos de peseta.

¿Ahora? Ahora se vende a cuatro euros.

¿Cuatro euros? Sí.

Salen 7 u 8 tazas de chocolate, al final sale barato.

¿Se lo pasa usted como un niño aquí cada vez que viene?

Lo paso como un niño, disfruto muchísimo.

Además, cada mañana recorro todas las fábricas,

y esta es la primera que recorro cada día.

¿Cuántos años tenías cuando empezaste a hacer chocolate?

En nuestra casa éramos pasteleros,

y mi padre el tema del chocolate...

De toda la vida, vaya.

Se junta pasión, sentimientos.

¿Tú entenderías la Navidad sin chocolate, sin turrón?

Imposible.

-Esta es una foto de cuando yo era pequeño.

Mi madre, que acababa de quedarse viuda.

Y este soy yo, aquí en medio.

Y este es un hermano mío, que ha fallecido hace dos meses.

Y este otro hermano mío pequeño.

Se hacía la típica chocolatada.

Aquí está esta señora, que se llamaba Teresina, me acuerdo,

y su hijo Jorge.

Un poco de chocolate rallado.

Esto va a ser chocolate a lo comando, ¿no?

A lo comando.

¿Puedo ver las manos del chocolatero?

Mira cómo están.

Qué maravilla.

Si le digo yo: "Navidad", ¿qué palabra le viene a la cabeza?

¿Navidad? Primero, turrón, ¿no?

Y luego, chocolate.

¿Y luego? Luego... vacaciones.

(RÍEN)

¡Hum! Está buenísimo.

Este sabe a chocolate. Sabe a chocolate.

Te pasa que vas a otro sitio y saben un poco a harina.

Sí.

Que dices: "qué oscuro es y qué poco sabe a chocolate".

¡Hum! Es chocolate de toda la vida.

-Que todo el mundo tenga mucha felicidad en su casa,

que coman turrones, y que seamos todos felices un año más

y que seamos siempre así.

-A brindar. -Buenas Navidades.

Feliz Navidad. Muchas gracias. Venga.

(Música)

Si hay una carne que no falta en la mitad de las mesas en Navidad

es el cordero.

Zamora es la provincia que más produce.

De aquí sale uno de cada cuatro corderos

que nos vamos a comer por estas fechas.

(Música)

Hay que preparar dos de lechazo,

y tienes que estar cortado para asar.

Pilar, Verónica, para vosotras empiezan semanas de mucho trabajo.

Sí, Nochebuena es muy fuerte.

Nochevieja se calma un poquito, pero también es fuerte.

El cordero que más se come en estas fechas es el lechal.

Es el rey. Sí.

Hay alguno que come también cordero pascual,

pero la mayoría es lechal.

Son una familia que vive por y para el cordero.

-Sí. -Así es.

Tú eres la hija, Verónica, tú la matriarca del clan.

No, la matriarca es mi madre, que vive todavía.

Son los que empezaron. Los que empezaron el negocio.

¿Hace cuánto? 61 años.

Y luego empezamos mis hermanos y yo.

Y ahora han continuado mis hijos.

¿Esta es una fotografía de los orígenes de la carnicería?

Yo aquí tendría 10 u 11 años.

Y ya metida entre corderos, vendiéndolos.

Me encantaba. Estabas predestinada.

En ventas, ¿cuánto supone esto para vosotras estas semanas,

estas fechas de Navidad?

Un 70 % más que las ventas... Del resto del año.

¿La gente compra mucho a última hora el cordero?

Sí. ¿O son previsores?

No, seguimos siendo... Hay quien encarga mucho, pero...

Pero los días fuertes son los dos días...

Previos.

El día de Nochebuena y el día anterior.

¿Sube un poquito?

Posiblemente, un poquito.

¿Un euro o dos euros más? Como mucho.

En casa, el día de Navidad...

Pues lechazo.

-¿Como cuánto? -Todo.

¿Todo? ¿Es cordero para Navidad?

¿O este es para hoy? -Es para el cumpleaños de mi hijo.

Para Navidad es asado al horno.

Ajá, como lo hace usted en casa.

Claro, está muy rico. Les gusta a todos.

A mis hijos, por lo menos.

Es un pilar fundamental de la Navidad el cordero.

Nunca falta en mesa. Sí, el cochinillo también.

¿Usted ya ha comprado el cordero? Yo me he comprado la paletilla.

Te voy a decir por qué.

Porque he hecho una bechamel, me ha salido muy rara,

entonces lo envuelvo y luego lo rebozo

y queda un plato extraordinario para Navidad.

¿Ya lo hace para Navidad esto?

No, la Navidad en mi casa son todos los días.

¿Es previsora a la hora de comprar el cordero de cara a Navidad?

¿O va el mismo día 24? Yo al día.

Pero si paga más entonces. Ya, pero...

¿Está un poquito más caro ese día? Yo creo que no.

Luego lo compras de calidad, ya congelado pierde.

¿Sí? Para mí sí.

-Aquí, Pilar.

No se vaya sin la bolsa.

¿Qué tipo de cordero comen ustedes? El pascual.

¿Cómo lo hacen ustedes? Yo al horno.

¿Al horno?

Lo pongo en una bandeja de barro... ¿Sí?

y le echo un poquito de orégano, sal gorda y vino blanco.

Y nada más, ni aceite ni nada.

Un poquito de champán, y a cantar.

(RÍE) Y a celebrar la Navidad, que de eso se trata.

A celebrar.

¿Qué se ha vendido más? ¿El lechazo o el cabrito?

El lechazo.

Pilar, estos son los hijos, ¿no? Sí.

Quique y Mario.

Vosotros no estáis en la carnicería, estáis en el otro lado.

sí, estamos en la sala de despiece.

Bueno, pues que vaya bien la venta.

Muchas gracias. Hasta luego.

Adiós.

Esta es la cámara de los lechazos.

Este es el cordero estrella de la Navidad.

Sí, este es el caviar del cordero.

Limpios, con cabeza.

En Navidades hay una gran cultura de comer en asado tanto la cabeza

como hacer un guiso con la asadura.

Estos lechazos podéis observar que son IGP.

Es una denominación de origen de aquí de Castilla-León.

¿Qué puede suponer para vosotros en ventas la Navidad?

Bueno... En tanto por ciento.

El 80 %.

Puedes sacrificar en un día

lo que a lo mejor sacrificas en un mes de verano.

Son más o menos unas 6000 cabezas. Al día.

Bueno, como podéis ver aquí, estos lechazos son de gran calidad.

Tiene un buen recubrimiento de grasa en el riñón.

¿Eso es lo que nos demuestra que es de alta calidad?

Sí, y luego también el color rosado de la carne

debido a la leche.

¿Vosotros también coméis cordero en Navidad o no?

¿O termináis hartos de cordero todo el día?

No, porque está muy bueno.

-No nos cansamos. ¿No os cansáis?

Yo, a la semana, un par de veces como cordero.

Mira, eso de "en casa del herrero cuchillo de palo" no se cumple.

No, en este caso no.

En Navidades el corte estrella es el cuarto de lechal.

En concreto, el cuarto delantero es lo que demanda la mayoría.

¿Eso es lo más rico y sabroso o no?

-Sí, para nosotros sí. -Depende del cocinero.

¿Vosotros sois los reyes del cordero de Zamora, como mínimo, o no?

Nosotros tenemos una pasión por esta actividad

que nos han inculcado nuestros abuelos y nuestros tíos,

y bueno, es un trabajo mamado y vivido desde la infancia.

¿Cuántos corderos manipuláis al año aquí en la empresa?

-Actualmente estamos sacrificando 450 000 cabezas.

¿450 000 cabezas?

Entre cordero, lechazo y ovino.

Hacéis las tres edades del cordero. Sí.

¿Zamora es la provincia que más produce cordero de España?

Sí, Zamora es la provincia de España con mayor producción de lechazo,

de cordero de leche.

Luego hay también...

Es un poco la carencia que tenemos los zamoranos

y que estamos intentando invertir,

que es que el lechazo donde mayor censo hay es en Zamora,

pero luego han sabido vender la fama o bien Segovia o bien Burgos.

¿Hay alguna explicación del por qué comemos en España tan poco cordero?

Estamos hablando de kilo y medio por persona al año.

Teniendo en cuenta que hay otros muchos países

que comen muchísimo más, sobre todo países árabes.

Y teniendo en cuenta que somos el segundo productor de Europa

después del Reino Unido.

Pues la explicación es, primero, que es una carne cara,

y que la gente ha bajado el consumo.

Es una carne muy orientada también a la restauración

El lechazo, a lo largo de todo el año,

donde más se demanda es en los restaurantes,

y con la crisis la gente ha ido menos.

¿La crisis os ha afectado mucho o no?

Sí. ¿Habéis podido resistir bien?

A nosotros, como empresa, hemos sabido afrontarlo.

Un 30 % de la facturación es de exportación.

Estamos en más de 30 países, y eso ha sido también

lo que nos ha permitido mantener el crecimiento.

Esta es la cocina que tenéis aquí, donde cocináis productos al vacío.

Sí, aquí está la línea de platos preparados.

Sí. Y hacemos pruebas de I+D.

Horno a 220 grados, metemos la pieza en el horno,

y en 50 minutos tenemos un lechazo crujiente.

-Mira.

-Está crujiente como...

¿Y esto también se lleva mucho en Navidad?

Se lleva mucho todo el año. Pero digo...

En Navidad más.

(Música)

José, muy buenas. Hola, buenas.

¿Qué estáis haciendo ahora aquí?

Estamos ahora mismo separando machos de hembras.

Toda la familia hemos visto que vive por y para cordero

Como decía también tu hermana Pilar,

al pie del cañón en la carnicería. Eso es.

¿Qué es, realmente, un cordero lechal?

Un cordero lechal es aquel que se cría con leche.

Exactamente.

¿Qué período tiene que tener? Hasta 30 días.

Esas son las madres, ¿no?

Están preñadas, terminando la lactación,

y en breve se secarán, dejarán de dar leche,

descansarán para prepararlas para el siguiente parto.

Aquí todos los días...

hay algún parto. Mira.

Como veis ahora mismo.

Si ves que sale fácil bien, si no...

Mira, mira.

Mira.

Así de sencillo.

Recién nacido. Hasta la primavera está en la hierba.

Los animales van engordando y van cogiendo fuerza

para cuando preñados para parir de cara a Navidades.

Eso explica también por qué lo comemos en Navidad.

Efectivamente. Porque había carne...

Todo tiene su lógica ancestral, de alguna forma.

(Música)

Turrones, polvorones, vino, cava.

Y si el jefe es generoso, incluso jamón.

Es lo que nos encontramos al abrir las cestas de Navidad.

Es una de las grandes tradiciones por estas fechas,

y un negocio que en pocas semanas se juega la facturación del año.

Perdonen, muy buenas.

¿Todos ustedes llevan años haciendo cestas?

Nosotros el primero. Es el primer año.

¿Llevaba mucho sin trabajar? Tres años.

Tres años sin tener trabajo.

O sea, que para usted esto es un regalo.

La verdad es que sí, me ha tocado la lotería.

¿Es el único ingreso que entra en casa?

¿Sí? ¿En estos momentos sí? Sí.

Yo llevo dos años. Dos años también.

¿Y el resto del año tiene trabajo? No.

Son tres meses, ¿no? Es una ayuda, sí.

Es una ayuda muy importante.

La situación está complicada. Muy complicada.

Para gente de mi edad, mucho.

¿Cuántos años tiene usted? 60 años.

Yo he sido comercial. ¿Y ahora no sale...?

Nada.

A ver si el 2017 nos regala un trabajito.

De momento termina bien el 2016. Sí, el 2016 termina de lujo.

¿Y qué tal esto de hacer cestas?

¿Se habían imaginado haciéndolas? No, no.

Jamás. A mí me gustaba que me la dieran, no hacerla.

Tú te encargas de poner la caja. Pongo una toallita.

Porque en este lote va toalla incluso.

Es la primera vez que la veo.

La primera semana fue mortal, después de tres años parada.

Claro Pero bueno.

Costó un poquito adaptarse a la rutina.

A la rutina, a volver a empezar.

¿Tú antes qué hacías?

Trabajaba en una fábrica de gominolas.

Hicieron modificaciones, y una modificación fui yo.

Pero bueno.

Pero estas van a ser unas Navidades más felices, por decirlo así.

Sí, la verdad es que sí.

Las primeras que estás trabajando, tienes para los Reyes.

¿Tú tienes niños? Una nena de nueve años.

¿A ti qué te toca? Poner el licor y los dulces.

Turrón y el mazapán tradicional. Sí.

El lote no está mal, veo yo.

Esta cesta debe ser de las generosas.

-Con una de esas nos conformamos todos.

¿Cuánto se puede sacar al mes aquí?

Pues igual mileuristas.

Pero haciendo horas también, trabajando fines de semana.

Ahí falta una del blanco, díselo.

Una de blanco, Juani.

Es todo.

Aquí hay que estar al tanto porque uno se despista un momento

y de repente...

Algún trabajador se va a quedar con la cesta vacía.

¿Y el resto del año qué haces, Janet?

Pues en lo que se puede.

Hostelería, intento buscar en lo mío, auxiliar administrativo.

Ahora está muy mal, la verdad.

Está complicado. Lo que cae.

Me han dicho que vais a tener cesta, al final.

Sí, siempre decimos: "¿Esta será la nuestra?".

Esta está bien, a ver si nos toca...

Vosotros os hacéis vuestra propia cesta, claro.

Si sabes cuál es, sí.

La que vais a recibir la vais a hacer vosotros también

sin saber cuál es. Sí, exacto.

A todos nos gusta recibir una cesta de Navidad.

Hace ilusión, sí.

El que diga que no... A mí me hace ilusión.

La abres y dices: "¡Mira qué tiene!". La abres...

Sobre todo si tienes nanos. "¡Mira, mamá!".

-Si tampoco tiene tanta prisa, que se espere el camión.

Te lo ha dicho Fernando ya.

Pepa. Hola.

Tú eres una de las jefas de la empresa, ¿no?

Superjefa. Te veo controlando.

Es que este es mi cliente,

le estamos haciendo un pedido especial,

un lote especial hecho para ellos que se va a Polonia hoy mismo,

y el camión tiene que cargar.

Ya no solamente vendéis en España sino que también vendéis fuera.

Tenemos distintos clientes, de empresas, son abogados, autónomos,

amas de casa para la profesora del cole...

Es un pilar, está en todas partes.

Luego vas a un contenedor el día 24 y está lleno de cajas de Navidad.

En pocas semanas os jugáis la facturación de todo el año.

Sí, tienes que estar haciendo una labor comercial continua

pero sin recompensa, y todo te lo juegas en el último mes.

¿Cuánta gente estáis trabajando aquí ahora en temporada?

En temporada, podemos llegar a ser 60.

Pero ¿el resto del año a cuánto estáis?

Seis.

Pepa, esta es la típica cesta de Navidad de toda la vida,

con mimbre.

¿Esto sigue funcionando o ha pasado a la historia?

Pasó a la historia y ahora vuelve a resurgir,

porque muchas empresas quieren regalar algo mucho más vistoso

donde se da el producto.

¿Cuánto se suelen gastar de media los clientes?

En empresas, ronda 30 o 40 euros el gasto medio.

Y en particulares, ya 60 o 70.

Sube un poco. Hasta 80, sí.

Son un poquito más generosos. Sí.

¿Hay afortunados que les llega esto? Sí, sí.

¿Esto es en empresas también?

No, son regalos a clientes.

Ya estamos hablando de precios de 500 euros.

Claro. Es un precio más elevado.

Se va de la media un poquito.

Ahora te vamos a presentar al resto de la familia.

Muy bien. El fundador, a los hermanos,

y algunos clientes.

Hola, buenos días.

Vicente, muy buenas. ¿Qué tal?

Usted es el patriarca y fundador. Me llaman así.

Aquí estamos.

Y ahora ya... Almorzando con unos clientes.

Es lo único que hago. (RÍE)

Usted se ha convertido en el relaciones públicas.

No, solo para los almuerzos.

"Papá, mañana viene no sé quién, haz una tortilla".

Dicen que hago las mejores tortillas de España.

Ustedes son clientes. Sí.

Y vosotros sois los hijos. Sí.

Pepa, tú eres Miguel Ángel, y tú Elena.

Sois la familia de las cestas de Navidad.

¿Cuántas cestas de Navidad tenéis previsto hacer este año?

Es una de las empresas más potentes del sector.

-Bueno, este año... -Cestas, 75 000.

Que se dice pronto. Si se cumplen las previsiones, claro.

Si los clientes nos compran. (RÍEN)

Oye, os los estáis trabajando bien.

-Por eso los invitamos a almorzar, no te creas que...

¿La crisis ha hecho mella?

¿O a pesar de la crisis ustedes han aguantado todos los años

y han hecho cada año el regalo de la cesta?

Nuestra empresa no ha dejado de hacerlo.

Más amplia o menos amplia, pero nunca dejarlo.

Hay que apretarse el cinturón. Efectivamente.

Esto es tradición, y la tradición no se puede perder.

¿Cuántas cestas vas a encargar tú este año?

200 cestas. No está mal.

200 entre trabajadores y clientes. Sí.

¿Y en tu caso, Fernando? Nosotros somos 150 personas.

Elena.

-Ya lo has mirado, ¿no? -Me fío mucho de ella.

Estos son clientes de toda la vida. Toda la vida, la verdad es que sí.

Aparte, llegan a ser ya amigos.

La verdad es que ya no se consideran como clientes.

Te llaman y te dicen: "Quiero 150 y prepáramelo como tú consideres".

Exacto.

Tú intentas comprar lo que te dan en el lote

y te sale muchísimo más caro, bastante más.

Sin embargo, con la crisis muchas empresas han decidido

no hacer cestas, ¿no?

Lo han decidido, sobre todo, las grandes.

Bancos, grandes multinacionales...

Aprovecharon el momento de la crisis para dejar de hacer lote de Navidad.

No deja de sorprender un poco que las grandes empresas,

que en el fondo son las que tienen más dinero son...

¿Las menos humanas?

Son las que hayan decidido quitar eso.

Las menos humanas. La pequeña y mediana empresa,

con todos los esfuerzos que ha tenido que hacer

para pasar esta época, y que todavía estamos pasando,

es la única que quiere agradecer a su empleado el esfuerzo realizado.

-Tira tú de ahí. -Vale. Una, dos y...

-Vale, falta... -Una.

-La zona de preparación de pedidos

donde ya tenemos las cestas y los lotes terminados.

Hay gente del sector que dice

que este sector, valga la redundancia,

es como un termómetro para saber cómo está la economía del país.

Yo creo que sí, porque aquí se nota.

Si tú aumentas las ventas,

regalas tus lotes de Navidad a tus nuevos clientes,

haces promociones...

2008 fue el año clave, donde empezó todo a caer,

y fue el año que nos pilló a todos los fabricantes

con unas expectativas grandes, y de repente la caída fue de un 20 %.

Al año siguiente fue otro 10 %, más o menos, un 50 % de media.

La mitad del negocio ha desaparecido durante esos años.

Hasta 2012, aproximadamente, sí.

¿Qué es lo que nunca falta en ninguna cesta?

Siempre suele haber turrón.

Turrón es lo básico. Sí.

Siempre sobra en la bandeja de Navidad,

pero siempre hay en los lotes, nunca lo he entendido.

¿Qué cantidad de turrón compráis?

Podemos llegar, sin problemas, a las 400 000 unidades.

400 000 unidades.

-Ah, pues... -"Molt bé".

Veo que vosotros sois de los trabajadores afortunados

que tenéis cesta de Navidad. La recibimos todos los años.

Y estamos esperando siempre este día para ver lo que hay.

Nosotros y nuestros hijos.

Turrones... -Turrón, mazapán...

Chuches también, para los más pequeños.

O para los mayores, que a veces también...

¿Eso es una forma de ahorrar en la cesta de la compra navideña?

Con esto ya hay bastante para la Navidad.

Por lo menos para una comida, si hay mucha familia, está bien.

¿Se puede decir que las cestas son un pilar de la Navidad?

Es como el principio.

-Cada vez que recibes la cajita... -Es que las vacaciones están aquí.

Eso es lo bueno. Es la señal de las vacaciones.

Ya vienen las vacaciones.

¡Qué envidia! Ya me cogía yo una ahora.

¡Vente aquí! (RÍEN)

Voy a tener que cambiar de trabajo.

Oye, que disfrutéis de la Navidad. Gracias, igualmente.

Hasta luego.

  • Los imprescindibles

Comando Actualidad - Los imprescindibles

14 dic 2016

Los hay que duplican el precio, que dan trabajo a destajo, y que gracias a sus ventas pueden salvar la facturación del año. La Navidad no sería lo mismo sin ellos: el cordero, las gambas, el turrón, el chocolate o las tradicionales cestas, son los pilares sobre los que se sustenta la gastronomía de las fiestas navideñas y los cimientos en los que se asienta la economía de muchas familias durante los dos últimos meses del año. ¿Qué hay detrás de los productos que no faltan en la mesa por Navidad?

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