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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Solomillos de pollo empanados a la salsa de mostaza - ver ahora
Transcripción completa

Marchando para hoy unos solomillos de pollo empanados a la mostaza.

¿Qué te parece?

Me llama la atención dos cosas, primero, la lombarda y el repollo,

que tienen pinta de estar sin cocinar, en crudo,

y luego el crujiente con ese aspecto tan bueno que tiene el rebozado.

Bueno, la lombarda y el repollo os daré un truquito

para disfrutarla en el plato en crudo.

Un proceso de cocinado, pero diferente al habitual.

Y ese toque crujiente de empanado sale de nuestro protagonista,

el pan, la harina de trigo.

Tú pones los pollitos, mira cuánto llevas en el delantal...

... Y yo pongo el pan para hacer ese crujiente.

Yo también he hecho los deberes y he traído los refranes del pan.

Más de 120 he encontrado pero he elegido unos cuantos.

Te dejo abrir fuego.

Por ejemplo, pan candeal, pan celestial.

Pan de centeno para tu enemigo es bueno.

Con esto yo no estoy de acuerdo, porque a mí me gusta mucho.

Qué vozarrón te ha salido...

Bueno, el muerto a la mortaja y el vivo a la hogaza.

Quien no da migas no tendrá amigas, roñica.

Ya estamos con las indirectas, pero sí arrampla con todo

y me dice que no le doy migas. No tengo palabras para esto.

Pan rebanado sinvergüenza es masticado.

Pan y agua, comida hambrienta o vida sana.

Con vino añejo y pan tierno, se pasa el invierno.

Bocado de pan, rajilla de queso y de la bota un beso.

Tú siempre todo a probar, pero seguro que el pan

no solo nos alimenta, sino que nos deja un legado precioso.

De hecho, creo que la civilización está superligada al pan

o al cultivo, y hasta que no nace la agricultura

no se empezaron a hacer esos cultivos.

Seguro que los primeros que se hicieron fueron de cereales,

sobre todo de trigo,

aunque hay que decir los primeros panes eran de centeno.

¿Dónde se hacía muy buen pan? En Egipto, a orillas del Nilo,

que es una tierra magnífica para cultivar todo tipo de cereales.

Los egipcios inventaron esa costumbre de colocar

un trozo de pan junto a cada comensal cada día.

De ellos también viene la costumbre tomar pan y cebolla todos los días,

de ahí viene el refrán,

y seguramente inventaron los hornos y la fermentación,

ese pan que ya no era ácimo clarito, sino que estaba fermentado.

Los griegos perfeccionaron la técnica,

los romanos todavía mucho más, porque le añadían otro tipo de cosas

para hacerlo más rico y nutritivo.

Y el pan nos recuerda un poco a la diosa Cibeles.

Es la jefa de Ceres, que es la diosa de los cereales.

La diosa Cibeles es la madre tierra.

Y esa fuente de la diosa Cibeles, que es un poco la enseña de Madrid,

fue colocada en 1782, justo enfrente donde estaba la fuente de Neptuno,

para que luego los madridistas se pongan chuletas,

estaba primero la fuente de Neptuno.

Ya en 1900 se la llevaron a su propia plaza, que conste.

Me imagino a esos egipcios que de repente pasaron

de sus panes ácimos duros a una levadura que cayó en esa masa,

empezó a fermentar y qué rico. Se cree que todo fue casual.

Y luego, a Roma le preocupó mucho lo de perfeccionar el pan.

Tuvieron problemas para conseguir unos panes esponjoso, sabrosos,

pero luego cogieron la técnica y le introducían cosas al pan,

como la cebolla. Y claro, con pan y cebolla, todo va muy bien.

Y precisamente hoy tenemos cebolla deshidratada en pequeñas lascas,

nos va a dar mucho aroma

y lo vamos a aprovechar para hacer ese crujiente.

Lo incorporamos a la lista de ingredientes

y ahora venid conmigo que empezamos por el principio,

por si acaso tenéis en casa o si no, con alguna variante.

Y efectivamente, de harina de trigo, un poco de levadura

y un poco de agua, nos salen estas pequeñas lascas muy crujientes,

que nos van a dar el resultado del pan rallado,

una capa crujiente alrededor del producto

y que en el plato va a estar muy rico.

Ese es el truco de la pinta que tenía el rebozado, ¿verdad?

Luego aquí pondremos algo más, pero ahora vamos a ir con ello,

porque antes no sé si Pepa se va a contener.

Ya te digo yo que no, pero bueno.

Si os hablo de leche condensada... Ya la hemos liado.

Y si hacemos un flan muy pero que muy jugoso,

sabroso y cremoso con leche condensada

es lo que nos espera hoy en la escuela de pastelería.

Vamos a aprender otra forma de hacer el flan.

Aprendimos en su momento la crema flanera sin más

y yo hoy la leche condensada será la protagonista

en este flan tan sencillo y económico.

¿Y esto así está cremosito? ¿Y si lo abres sale liquidito?

Mucho, bueno, líquido por dentro no.

Como dice Carmen, me lo como ahora o me lo como luego.

20 o 25 minutos puede esperar, ¿verdad?

Nos espera el plato. ¿Eres capaz?

Lo voy hacer por vosotros, por este no.

Vámonos a preparar el plato con el paso 1,

que tanto te llamaba la atención el repollo, lombarda, chalotas.

¿Hay sartén? No, hay recipiente.

Hay un cazo para freír, tampoco hay ninguna olla.

Vamos a macerar, medio encurtir con un poco de sal, azúcar, vinagre,

y un chorrito de aceite, la lombarda y el repollo.

Normalmente, cuando hacemos una ensalada

decimos que no la aliñes por mucho tiempo,

porque las hojas se quedan muy lacias.

Como estas hojas son muy duras y normalmente van cocinadas,

necesitamos bastante tiempo de reposado para que el vinagre

empiece a modificar, ablandar y a dar sabor.

Por ese motivo, vamos a ir cortando el repollo en tiras muy finas.

Si os dais cuenta, son finísimas.

Repollo que vamos a dejar un poco macerando.

Lo primero que haremos es lavarlo, escurrirlo bien,

y el resto lo aliñamos.

Lo cortamos en tiras finas.

Si no habéis probado nunca este repollo o lombarda,

la verdad es que os va a gustar bastante.

Tiene un punto diferente, es darle un giro al plato.

Cuanto más tiempo esté con el vinagre,

más blandito nos va a quedar, que es lo que queremos.

Otra opción para una ensalada de repollo, saltearlo.

En crudo lo podemos saltear, no hay problema.

¿Ah, sí? Pues un día lo hacemos, que yo lo quiero probar.

Le damos una pasadita y cuando se empiece a ablandar,

retirada y lo añadimos a la ensalada y listo para usar.

Quitamos la parte del tallo que es la más durita.

¿Cuánto tiempo necesitamos para que se macera de verdad, perfectamente?

Lo suyo, a partir de media hora ya vais a notar que suceden cosas,

notas cómo cambia el sabor, va quedando un poco más suave.

Si lo tienes una hora, mejor, y si lo dejas la víspera en casa,

ya ni te cuento, extraordinario. Más no, ¿no?

Al final va estar en vinagre, es como si estuviese en curtido.

La chalota misma operación, va todo junto.

Si tenemos cebolla, ¿tampoco pasa nada?

Cebolla nos va a ir muy bien, las dulces también, cebolleta,

así que fijaos cuantas alternativas para hacer esta base del plato.

Introduciendo como siempre dieta mediterránea,

sin excedernos en grasas, ni en cocinados, ni en sal.

Mimando el producto.

Y lo último que troceo la lombarda, que es la que más mancha,

por eso la he dejado para el final.

El color intenso que nos da la lombarda lo vamos a aprovechar,

porque así nos va a decorar y a dar sabor.

No es solo para la Navidad, sino para el resto del año.

Esta riquísima además.

Si veis que las hojas son muy grandes como estas,

cortamos a la mitad y seguimos.

Importante, que el corte sea finito

porque será más fácil que el vinagre penetre

y empiece ese proceso de curación y de maceración.

Cuando veáis que tenemos en casa apio, alguna alcachofa

o un trocito de lombarda, en lugar de cocinarlo,

una ensalada, macerado queda muy bien.

Con esto, más que suficiente.

Le daremos una pasada por el agua,

escurrimos bien y empezamos a macerar.

Lavamos todo muy bien.

Una vez que esté lavado, el reposado.

Productos tan económicos, la sal, el azúcar, el vinagre,

que siempre se han usado como métodos básicos de conservación,

y que nosotros hoy los empleamos para dar sabor.

Escurrimos a tope, aunque nos quede un poco de agua no importa,

porque luego nos va a ayudar a que el vinagre se reparta mejor.

Coge, Pepa, por favor, el vinagre, la sal y un poco de azúcar

y nos ponemos a aliñar.

Lo primero, echamos un poco de sal, luego lo mezclaremos poco a poco.

Que sepáis que la sal aquí está en piedritas

y la vamos moliendo, que no estoy echando una exageración,

aquí somos contenidos en eso.

Es suficiente, un poco de azúcar, no tengáis miedo que esto no es sal,

y ahora el vinagre.

Con el vinagre seremos generosos, neutraliza la fuerza del azúcar,

chorrito de aceite de oliva, y lo vas a ir removiendo, Pepa.

Lo removemos y lo tapamos con film,

lo podemos meter en la nevera y que repose.

Ahí tenemos ya esa base riquísima.

Si no lo habéis probado nunca, os sorprenderá ese sabor tan rico.

Por un lado, Pepa está haciendo esa versión de ensalada,

por otro vamos con el paso 2.

Teníamos el panco, que es harina de trigo,

un poco de levadura y algo de agua, y queda muy crujiente.

Pero le vamos a dar más sabor, añadimos cebolla deshidratada.

La cebolla, que la hemos utilizado de muchas formas,

pero hoy va con este crujiente que empleamos igual que el pan rallado.

A esa textura que le gustaba tanto a Pepa le vamos a sacar partido.

El panco es harina de trigo, agua, un poquitín de levadura

y una pizca de sal, y luego ya se muele y queda como lo veis aquí.

Empezamos a empanar estos filetes.

Los solomillitos, la parte más noble del pollo.

Les pongo un toque de sal por ambos lados.

¿Subo el fuego o no? Por favor, sí, súbelo.

Si en lugar de solomillo tenéis en casa pechuga de pollo,

ningún problema, pero nosotros, para la presentación,

queríamos el solomillo.

Incluso ya te venden bandejitas, que vienen ya todos colocados

y a un precio asequible.

Como veis, escurro bien el huevo, que no haya exceso,

y lo mismo con el pan rallado. Enterramos un poquito.

Mi consejo es siempre, enterrar el producto

una vez pasado por el huevo y presionamos, os mancháis menos,

el producto va a quedar mejor empanado y aquí ya tenemos uno.

Quedan esos trocitos como si rodeasen el producto

dándole un toque crujiente mucho más original.

Pepa, voy a terminar de empanar todos estos solomillos,

el aceite se está calentando, tiene que estar bien caliente

porque el solomillo se hace muy rápido,

y es importante que se frían

un momento antes de llevarlos a la mesa,

pero seguro que te está entrando hambre

con todo el pan que tenemos allí. Hambre, y hambre de datos.

Nos hemos quedado antes en la antigua Roma.

En la Roma imperial había más de 300 panaderías, ahí es nada,

¿y cuántos tipos de pan hay ahora mismo en España?

También más de 300, 315, no sé quién será quién los haya probado todos.

El mejor pan de España, deberíamos hablar del de Sea, en Galicia,

el único con denominación de origen,

que se hace con una harina autóctona y que se cuida muchísimo,

pero el consumo es bastante elevado.

Nos comemos en España de pan fresco 1.300 millones de kilos al año,

de fresco integral, 134 millones de kilos,

de industrial, 262 millones de kilos,

y en total son 1.700 millones de kilos al año,

y veo que has sacado la báscula, porque hemos hecho los cálculos

para saber a cuánto salimos de pan, más o menos de media cada uno,

y esto es lo que nos comemos al día, 102 g de pan.

Antes era menos, hubo una época en que bajó muchísimo el consumo

porque tenía mala prensa, que engordaba,

y ahora se ha descubierto que no, que hay que comerlo,

y que esto es una cantidad razonable.

Además felicitar a todos los panaderos que estáis ahí trabajando.

Vaya horas, los pobres, y qué rico el pan que hacéis.

Y estáis innovando.

Uno va a una boutique del pan, a una tahona, a un despacho

y encuentra variedades de todo tipo, sabores, aromas, con pasas,

antes decíamos con cebolla, de ajo, de tomate, en fin,

eso es una riqueza, seguid trabajando y mil gracias,

porque mientras algunos todavía estamos durmiendo

vosotros ya lleváis ahí horas dándole a la masa.

Mirad qué maravilla, este es el resultado de vuestro trabajo.

¿Cómo era el refrán? Quién no da migas no tendrá amigas.

Te voy a dar la hogaza. ¿Con eso me gano tu amistad?

Me conformo con el pan de pasas, ese, que tiene una pinta...

Maíz y pasas, que se lo lleve Pepa,

porque con lo de las amigas y no amigas...

Que si no me "ajunto".

Me deja de hablar, que Pepa cuando se pone...

Anda, vamos a cocinar.

Pero a cambio de esa hogaza se va a poner a freír,

no a freír monas, sino que vamos a empezar con la fritura.

Con el aceite caliente, queremos ese toque crujiente.

Además este tipo de empanados, muy asiáticos, echa uno primero,

en ese panco que decíamos, y al fin el cabo nos va a recordar mucho

a nuestro pan rayado, pero le hemos metido la cebolla,

y además en la elaboración le ponen un poquito de aceite,

y así queda muy crujiente.

¿De dos en dos, de tres en tres?

De tres en tres, así hacemos dos tandas,

que queden bien dorados, el solomillo del pollo

se va a hacer muy rápido y va a quedar muy sabroso,

y esos los vas dejando ahí para que doren.

Por otro lado, mirad, el aliño que teníamos

de la lombarda y el repollo, ¿qué sucede?

Según se va curando con el vinagre, según se va encurtiendo,

merma un montón.

Fijaos, la misma cantidad, una vez ha pasado un rato por el vinagre,

la sal y el azúcar, fijaos en lo que se queda, merma mucho,

pero esto está ya mucho más rico, ha cogido sabor.

Decíamos que el azúcar va a neutralizar la acidez

tan fuerte del vinagre, pero ahora vamos con una salsa muy sencilla,

una salsa que se compone principalmente de yogur.

Podemos coger un yogur tipo griego, que nos va a dar cremosidad,

un toque muy rico.

Añadimos el yogur apurando bien en un bol, una salsa en frío.

Va a quedar muy bien el pollo crujiente y la salsa en frío.

Un toque de sal, no demasiada, un pelín.

Incorporamos también en este paso cuatro la miel, fijaos,

jugando con sabores, esta salsa va a estar que no os quiero ni contar.

Esto por ahí, gracias, Pepa.

Vamos incorporar un toque de mahonesa,

más o menos una cucharadita y media, y un pelín de mostaza, no mucha.

Si en casa no os gusta mucho, simplemente un toque,

pero le va muy bien.

Yo voy a poner un poco más de media cucharada de momento, no más.

Ahora con la varilla a trabajar bien

para que nos quede una salsa lo más homogénea posible.

Voy a quitar esto de aquí, siempre trabajando bonito,

siempre trabajando con limpieza, todo recogido.

Mezclamos bien y veis que nos queda una salsa homogénea,

de un sabor muy agradable, le va muy bien al pollo

como en este caso este pollo frito, crujiente.

Incluso le vamos a poner un poco más de mostaza,

no demasiado, suficiente.

Veis lo sencillo que es, una salsa que aparte de la mahonesa,

el alioli, esas salsas frías que tenemos y que son superprácticas,

ya tenemos otra opción, muy rica. La miel va hacer su trabajo.

En este paso cuatro, aparte de la salsa

vamos a empezar con el montaje.

Ya tenemos unos cuantos para presentar, ¿no?

¿Has visto lo limpia que estoy hoy?

Estoy por irme y dejar que Pepa termine el plato, porque hoy está...

Pues sería capaz.

Preocupada de su hogaza de pan y ese flan.

Mirad, ha quedado dorado, crujiente, y con esos trocitos de cebolla,

que se ha dorado un poco antes que el resto,

pero la verdad es que vamos a disfrutarlo mucho.

Si queréis hacer por ejemplo una tempura

o mezclar un poco de harina de trigo refinada

o harina de arroz con el panco también nos quedaría muy bien,

haríamos una tempura con esos toques crujientes,

le va bien. Os doy opciones. Vamos con la presentación.

Por supuesto voy a coger la lombarda y el repollo

que ya tenemos aliñados, que poco a poco han ido cayendo.

Empezamos a colocar un poco, marchando.

En el interior metemos una capa.

En sí va a ser una ensalada de acompañamiento,

pero lo voy a poner de esta manera para que quede más fino presentado.

La chalota, fijaos, que casi siempre va cocinada

para una salsa como base, la podemos poner también así, macerada.

Tiene un sabor muy rico, muy agradable.

Igual que ponemos en las ensaladas cebolleta y nos gusta mucho,

aquí el punto de la chalota va muy bien.

Vamos a poner un poco más de lombarda

y marchando esa base, jugando con sabores, texturas y colores.

Esa es la gracia de los platos, además hoy un plato,

casi siempre intentamos que sean muy sencillos,

pero es que el de hoy no tiene ningún misterio,

plato muy sencillo.

Esto lo tengo por aquí, voy a retirar así.

Con que quede la forma, perfecto. Más cosas que vamos a poner.

Cogemos uno de estos solomillos, ponemos uno así, cruzado por ahí,

y otro que venga por aquí, cruzados.

Mirad qué bonito va quedando el plato.

Por este lado queda más chulo. Solamente queda salsear.

Le damos un varillazo más y marchando la salsa de miel,

mostaza, yogur, un poco de sal, y simplemente vamos a marcar un poco

por encima así, ahí está, otro poco por este lado el plato

y no nos pide nada más.

Nos lo llevamos a la mesa para que llegue muy crujiente,

que es la gracia.

Si queréis poner en casa un poco más de salsa, adelante.

Mi consejo es poner al lado del plato un bol

y el que quiera más, se la echa,

porque quiero que el protagonismo del toque crujiente salga,

esa cebolla que hemos puesto, y combinándolo con la ensalada.

Plato muy sencillo, muy rápido, pero que vais a triunfar con él.

¿Nos lo llevamos? Por supuesto que sí.

Me adelanto porque está ahí la báscula y no sé si va a caber.

Con esos gramos de pan recomendados. Ahí lo tenemos.

Mira, lo tenemos todo como un bodegón.

Marchando, a disfrutar del plato, rápido, económico y sencillo.

Lo que el ojo no ve nos delata

unas tiras muy finas de repollo y lombarda al dente pero maceradas,

con todo el sabor, ideales para acompañar estos solomillos de pollo.

Importante, la fritura, no hay brillos, está mate,

señal de que de que se han dorado perfectamente

y no han absorbido demasiada cantidad de grasa.

Para rematar la suave y delicada salsa de yogur, mostaza y miel.

Bueno, servicio público, cocina abierta de par en par

y vuestras dudas, sugerencias, fotos, lo que queráis,

entráis en la web y Pepa rápidamente lo mira y selecciona.

Pues hoy no quiero empezar por una duda sino por una sugerencia

que nos llega no de París pero sí con sabor parisino.

Vamos a ambientarnos, imagínate paseando por el Sena.

Es una duda y una sugerencia

que nos manda una amiga de Córdoba, Diana.

Vivió en París y aprendió con la familia de su marido

a hacer la receta de las crepes Suzette,

y dice que el otro día te oyó diciendo una receta

y que a ella le chirría alguna cosa, como por ejemplo,

ella no usa mantequilla

y nos dice que una cucharada sopera de harina

por cada crepe que se quiera hacer,

que tienen que tener el tamaño de un plato de postre

y que por ejemplo también utiliza una mezcla de leche y agua,

que se va viendo la cantidad a medida que se mezcla con la harina.

Va añadiendo, muy bien... Pero tienes que leer despacio,

prueba la receta y luego se lo comentas,

y ella remata muy cariñosa diciendo:

"Gracias, Sergio y Pepa, por hacernos pasar un rato tan ameno

los sábados y domingos. Aprendemos mucho sobre cocina.

Un saludo muy afectuoso". Un beso, Diana.

Ahí está el secreto, que todos aprendamos,

esa cocina internacional que nos une,

y esos truco lo pondremos en práctica.

Porque ella sugiere como con miedito, pero nada, Diana,

todo lo que se te ocurra nos lo cuentas,

que nosotros lo agradecemos mucho.

Y los Suzette con esa naranja, un poquito de mantequilla,

azúcar, el licor... ¡Qué mantequilla, no!

¡La receta parisina, no!

Pero no para los Suzette, para la salsa que va a llevar.

Vale. Voy a pasar al correo de Julia, no nos vamos a enzarzar aquí.

A ver, Julia está preocupada por el gluten.

Lo primero que tenemos que hacer es explicar qué es el gluten

para el que no lo sepa, la proteína...

Exacto, la proteína de los cereales. Mira las imágenes para ilustrarlo.

Ahí lo tenemos.

Yo sé que es complicado a veces buscar alternativas,

sobre todo para ver cómo responden esas masas sin gluten,

porque no siempre es tan fácil.

Por eso es importante practicar, ensayar.

Nosotros os daremos alternativas.

Julia pregunta exactamente las cantidades.

Por ejemplo, en el caso de los roscones y panes

ya venden una harina panificable sin gluten que funciona muy bien.

El lugar del doble de agua

normalmente te va a pedir un poquitín más,

esa masa tiene que quedar hidratada, bien trabajada.

Déjala reposar para que la levadura,

que también hay que verificar que no lleva ninguna traza de gluten,

los que compramos todo sin gluten lo tenemos que verificar,

y en el caso por ejemplo de pastelería un poco más ligera,

por ejemplo un bizcocho,

la harina del almidón de maíz refinado, es decir, maicena,

lo podemos mezclar, cuatro huevos muy bien batidos,

que entre aire, esos 100 g que podemos poner de maicena,

100 g de azúcar, un toque también de gasificante

que no lleve nada de gluten, un pelín de mantequilla,

lo trabajamos bien y hacemos un bizcocho.

Al fin y al cabo es buscar alternativas que iremos dando.

Consejos que podemos poner en práctica

si te parece en nuestra sección de repostería, que tiene mucho éxito.

Lo estás deseando ya. Ya te estoy peloteando.

Bueno, vamos a dejarnos llevar por una tentación de unos flanes,

la crema flanera, azúcar, huevos, leche aromatizada y ya está,

pero en estos flanes vamos a poner leche condensada.

Por tanto el toque cremoso, sabroso, va a ser total.

Muy sencillo, tres huevos que vamos a batir muy bien.

Si en lugar de tres huevos ponemos cinco o seis yemas

todavía nos va a coger más color y nos quedará más rico,

pero os doy la opción.

Incorporamos unos 30 g de azúcar,

porque los 140 gramos de leche que va a entrar, esta leche condensada,

ya nos va a dar ese toque dulce que queremos.

140 de leche condensada, seguimos trabajando bien

y vemos cómo se va quedando cremoso. ¿Veis cómo cambia la textura?

Se va haciendo una crema, claro, está haciendo su trabajo

la leche condensada.

Ahora incorporamos 200 ml de leche entera

perfumada con un poquito de vainilla.

Le he dado un hervor con vainilla,

he colado para que no haya ningún trozo ni demasiada nata,

lo batimos bien y vamos a rellenar flaneras.

Esta vez no les he puesto una base de caramelo

como hago habitualmente

porque quiero que se vea todo el color amarillo,

ese toque cremoso que nos dan los flanes.

Rellenamos las flaneras y las ponemos al baño María

en la base del horno. ¿Traigo un cacito?

No, simplemente con explicarlo, los ponemos en la base del horno

al baño María, 170°-165° unos 20 minutos.

El resultado, se van a ir haciendo poquito a poquito,

se va a ir cuajando el huevo y la leche condensada

nos va a dar esta textura y este sabor.

Solo te dejo que lo disfrutes si nos haces un buen resumen.

Por supuesto que sí.

Muy atentos, porque me voy a lucir, que me tengo que comer

este flan tan rico. Vamos a ver.

Estos son los ingredientes que necesitamos

para hacer los solomillos de pollo empanados a la salsa de mostaza,

y esta, la receta paso a paso.

Paso uno, corta el repollo y la lombarda en tiras muy finas,

aliña en un bol con vinagre, aceite, sal y azúcar

y déjalas macerar unos minutos.

Paso dos, sazona con sal los solomillos,

pásalos por el huevo y el panco y fríe en aceite caliente.

Paso tres, mezcla la miel, la mostaza, la mayonesa,

el yogur y la sal y bate bien hasta obtener una crema homogénea.

Paso cuatro, sirve una base de ensalada con ayuda de un molde,

coloca encima los solomillos de pollo y salsea ligeramente.

Bueno, pues hoy vamos a despedir el programa,

si te parece, con el correo que nos han mandado Soria y Jorge,

españoles de corazón y en el DNI. Nos ven desde Boston.

Trabajan como pueden y de paso mejoran su inglés,

aunque lo que más les gusta, nos cuentan,

es escuchar en español los platos de cocina. Ahí es donde mejor suena.

Gracias por vuestros consejos, os seguimos siempre que podemos

por el Canal Internacional o por Internet. ¿Por Internet, dónde?

En nuestra página web.

Una página que tenemos aquí y que os recomendamos visitar,

pero hoy no tenemos tiempo para más explicaciones.

Desde luego que sí, ya me haría falta a mí

aprender un poco más de inglés y recordar lo que voy olvidando.

Pues a Boston.

Familia, platos, propuestas como las de hoy, salsas diferentes,

una guarnición, el postre en la escuela de pastelería

y el alimento principal, sábados y domingos...

... "Cocina con Sergio".

¿Vas a ser mi amiga? Voy a ser tu amiga.

Entonces te doy un trocito de pan. Pero era el de maíz y pasas.

De momento toma este. Qué paciencia hay que tener...

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Cocina con Sergio - Solomillos de pollo empanados a la salsa de mostaza

28 feb 2015

INGREDIENTES:

8 solomillos de pollo

60 g panco (pan especial para rebozar)

1 yogur natural

2 cucharadas mostaza

2 cucharadas miel

1 cucharada mahonesa

200 g repollo y lombarda

3 chalotas, vinagre

1 huevo, azúcar

Aceite, sal

Cebolla frita

PASO 1. Corta el repollo y la lombarda en tiras muy finas, aliña en un bol con vinagre, aceite, sal y azúcar y déjalas macerar unos minutos.

PASO 2. Sazona con sal los solomillos, pásalos por el huevo y por el panco y fríe en aceite caliente.

PASO 3. Mezcla en la miel, la mostaza, mahonesa, yogur y sal y bate bien hasta obtener una crema homogénea.

PASO 4. Sirve una base de ensalada con ayuda de un molde, coloca encima los solomillos de pollo y salsea ligeramente

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