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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Pencas rellenas con salsa de yogur - Ver ahora
Transcripción completa

Bueno, familia, y hoy marchando una auténtica delicia,

de la huerta al plato, unas pencas de acelgas

rellenas con salsa de yogur, plato muy sencillo

y no os quiero ni contar lo económico que es.

O sea, que hoy el yogur en lugar de en el postre va en el plato.

Hombre, por supuesto que lo tiene el plato, yogur,

pero también lo tenemos hoy como invitado especial,

un bodegón con unos yogures muy especiales.

Y bastante diferentes.

De hecho se han llevado un premio a la innovación,

pero de ellos os vamos a hablar luego, porque si te parece,

como siempre... ¿Lo quieres probar o qué?

De hecho quiero probar, porque la cremosidad y la textura que tiene...

¡Hoy es el mundo al revés! Hoy lo prueba todo Sergio.

Lo tenéis que probar, es espectacular.

Bueno, pues ya que lo tenemos entretenido,

¿qué os parece si hacemos, como siempre,

un poco de historia sobre el yogur?

Para hablar de los orígenes nos tendríamos que ir a Turquía

y mencionar una palabra, "yogurmak", que en turco significa amasar,

amasar esa leche fermentada,

pero también tendríamos que remontarnos a hace 4500 años.

Hay pruebas documentales de que en esa época

ya se consumía, por ejemplo en Bulgaria,

un antiguo pueblo llamado los tracios ya tomaba yogur.

Probablemente lo descubrieron de forma casual,

en ese traslado de tribus nómadas, en los pellejos de cabra

donde llevaban la leche.

Con el calor se fermentaba con las bacterias y producían yogur.

Empezaron a tomarlo, y luego ya en el siglo XIX un biólogo ruso,

Elías Méchnikov, que obtuvo el Nobel precisamente por descubrir

todas las propiedades curativas que podía tener el yogur.

Bueno, el yogur de hecho se introdujo en todo occidente

por el siglo XIX y XX y se vendía en las farmacias.

Ya se sabía que era muy bueno para el tránsito intestinal,

sobre todo para la flora intestinal, para reproducirla.

Y este, con más motivo, porque luego contaremos qué ingrediente lleva

que lo hace especial.

De hecho, prueba, te dejo otra cuchara, prueba.

En esa textura notarás que hay un ingrediente que le da un toque...

Quiero probar este, porque me ha gustado el sabor,

que es manzana, pera...

¿Has visto la textura? Qué rico.

Bueno, familia, luego lo veremos.

Decía Pepa que el yogur nacía un poco por casualidad.

Como casi todo.

Muchas elaboraciones son por casualidad.

De repente, ahí va, este pan ha fermentado,

de estas uvas sale algo parecido al vino.

Luego también las distintas civilizaciones

encontraban alimentos que iban aportando a la dieta,

como por ejemplo todo el mundo de los condimentos,

todo el tema de las especias.

Vente conmigo, porque tenemos mucho aroma.

Utilizaremos poco, pero está molido ya.

¿Comino?

Hoy, unos cominos molidos que añadiremos a esa salsa de yogur,

pero ojo, al estar molidos, menos cantidad y más sabor.

Cuidado, no os emocionéis.

Pepa, cuéntanos los ingredientes que tenemos

y en breve nos ponemos a cocinar.

Venga, porque tenemos un plato muy original, así que venid conmigo,

los véis en primer plano y os los voy diciendo.

Y de esta manera damos un giro a un plato tradicional, acelgas.

Ojo, que rehogadas, a la manchega, con un poco de huevo por encima roto

están muy ricas, pero de esta manera

hasta los más peques van a ver en un plato de acelgas

algo muy divertido, y divertido también, seguimos aportando calcio,

seguimos jugando con los lácteos.

Un postre muy sencillo

con ingredientes que todos tenemos en casa.

Hoy aprenderemos a hacer estos chupitos que tenemos aquí

de leche merengada.

Mirad, cremosidad y aroma, todo en uno. Fijaos qué maravilla.

¿Pero esto es tipo helado, más espumoso, cómo va?

Entre helado y espuma, porque la gracia de la leche merengada

es que tenga mucho aroma, textura,

que en el interior nos encontremos esas burbujas de aire

que han quedado semicongeladas, y por supuesto, ya lo dije, leche,

una parte, leche aromática, y por otra, merengue.

Luego aprenderemos a hacerla,

porque es un postre no muy calórico, suave...

Sería mejor que yo lo probara y luego le contara a los espectadores

la textura que tiene... Pero mejor al final. Espera un poco.

Bueno, hoy la cosa va de lácteos, vamos a ponernos.

Vamos con el paso uno de este plato, muy sencillo.

Por un lado vamos a darle a las hortalizas,

vamos a hervir primero esas pencas.

Me he quedado con la parte blanca, con las pencas de las acelgas.

La parte verde las podemos cortar en juliana fina,

dar un hervor, refrescar y sofreír con un poco de bacon, ajo,

piñones, y nos va a quedar muy rico, pero mirad, para hacer esto

vamos a cortar las pencas más o menos así.

Si vemos que la parte debajo está un poco oxidada, la quitamos.

Lo importante es que aproximadamente sean más o menos del mismo largo,

porque luego lo importante es casar.

Vamos a casar estas pencas unas con otras,

de manera que nos quede como una versión de San Jacobo

en versión de la huerta,

un San Jacobo totalmente de la huerta.

O sea, que al final no es que vayan rellenas sino que sirven de tapita.

Van a ir rellenas, pero lugar de utilizar,

por ejemplo, como cuando hacemos los flamenquines ese toque de lomo

o hacemos San Jacobos, en lugar de usar jamón en el exterior

vamos a poner las propias pencas.

Es una forma muy divertida,

que aunque le vamos a poner jamón y queso,

en casa si hacéis pisto, por ejemplo,

le añadís un poco de harina para que nos quede con más cuerpo,

más unido, lo podríamos rellenar con una cucharada de pisto

y nos quedarían también muy bien,

una opción que si os quedáis con la técnica

luego en el interior podéis poner lo que más os guste.

Os dejo que juguéis en casa.

El agua ya rompe a hervir y vamos a empezar a cocerlas,

más o menos unos 14 minutos para conseguir que esas pencas

queden al dente.

Si quedan muy cocidas se van a romper y no nos van a quedar bien.

Si por el contrario quedan poco hechas se van a quedar fibrosas,

por eso tenemos que ir jugando.

Muy importante, Pepa, durante la cocción

puedes ir cogiendo una cuchara porque, importante,

siempre las acelgas intentar que estén hundidas,

es decir, sumergidas.

Si flotan, se oxidan, les da el aire

y se oxidan rápidamente entre el vapor y el aire.

Por tanto la precaución de andar con una cuchara hundiendo esas acelgas.

Dentro del paso uno llevamos más partes.

La siguiente es la calabaza.

De esta calabaza vamos a sacar bolitas.

Ya tengo aquí unas cuantas.

La cuchara vaciadora, que la hemos utilizado tantas veces,

pero mi consejo, como la calabaza es muy dura,

antes de poner aquí la cuchara vaciadora,

apoyar bien la calabaza en la tabla, porque es muy dura,

puede resbalar y, hombre, es difícil que nos cortemos con una vaciadora,

pero nos la puede liar.

Por eso siempre la calabaza bien apoyada en la tabla

y no correremos ningún riesgo.

¿No te entra la duda de qué hacer con estos recortes de calabaza?

No, porque lo sé, una crema o alguna cosa para aprovecharlo,

porque nunca tiras nada.

A nosotros en esta cocina, como en casa, lo aprovechamos todo.

Una vez sacadas las bolitas de calabaza pelamos la calabaza,

troceamos y por ejemplo podemos hacer, si os apetece, una crema,

que nos va a ir muy bien con lo que nos va quedando.

Con estas tengo de sobra, y como quiero que se doren

las voy a poner ya en la sartén.

Simplemente un toque de aceite, una pizca de sal

y que se vayan haciendo como si fueran patatas risoladas,

es decir, doradas por fuera y en el interior se van a quedar hechas.

Si alguna vez nos entra la duda de que la calabaza es muy dura,

de que no la ponéis en la plancha por aquello de la dureza, engaña.

Al principio es muy dura. Durísima, y luego, no.

Luego te das cuenta de que se deshace sin querer.

Por tanto voy a poner ahí esas bolas de calabaza

y de vez en cuando vas moviendo un poco.

Le pondremos también un poco de sal, no demasiado,

y estas van a quedar en su punto, marchando.

Una guarnición muy rica, dorada por fuera,

dulzona gracias al sabor propio de la calabaza, y va a ir muy bien.

Por otro lado, aceite, que vamos a poner a calentar en ese paso dos.

Importante, siempre que hacemos una fritura, un plato,

y el papel de celulosa hará que el exceso de grasa

se quede en el papel.

Y ahora, prepárate, Pepa, porque tienes que estar a tres bandas,

con la cocción, con el salteado de las bolas de calabaza

y con la fritura.

Ya era hora de que me aumentaras competencias.

Ya lo verás, ahora no vas a parar.

Aquí subimos bien el fuego y mirad de lo que vamos a hacer.

Tengo yo por aquí pencas que han hervido, entre papel y papel.

Antes de quitar el papel las golpeé con la maza.

Igual que espalmamos la carne,

igual lo hacemos con estas pencas de acelga.

Las vamos colocando así, y ahora en el interior

os podéis imaginar, vamos a ir introduciendo el jamón y el queso.

Vamos a ir poniendo en cada una su toque de queso, marchando,

y por encima, jamón.

Repito, el relleno, lo que más os guste.

Si resulta que me sobraron habas en casa, cocinadas, no pasa nada,

se pueden poner.

Mi consejo, repito, una pizca de harina para que se unan entre sí,

y así quedan mucho más unidas y no se nos salen durante la fritura.

A esta le voy a poner doble ración de jamón,

y ahora vamos a buscar más o menos la pareja que cuadre.

Por ejemplo, esta va bien con esta.

Esta, una más alargada, que creo que va a ir muy bien.

Esta es ancha, esa encaja bien, y una tercera, por ejemplo, esta.

Fijaos que está flexible pero al dente,

ideal para hincarle el diente, pero no se han deshecho.

Voy empezar con estas que tengo por aquí.

Tengo huevo batido, harina, y voy a coger una espumadera,

echarlas para dorarlas un poco y retirada.

Con mucho mimo vamos a impregnarlas con harina

y es muy importante al pasarlas por harina

que entre un poco de harina por los laterales y nos una bien.

Presionadlas, no pasa nada.

Las presionamos y la harina hace también de unión,

es un pegamento ni más ni menos. Claro, con la humedad.

Tienen que quedar bien, y la capa de harina, fina.

Aquí tengo huevo batido, le damos huevo por ambos lados,

y visto no visto, el aceite que ya está bien caliente,

la introducimos, ahí está, y se va a dorar, nada,

vuelta y vuelta, porque está cocida por dentro.

Vamos a dejarla dorar.

Si te parece sigo dorando unas cuantas más...

Al final no me ha dejado hacer nada. Luego terminas de hacerlas.

Voy dorando unas pocas más, salteo la calabaza

y estoy deseando que empieces a hablar de los yogures.

Pues venid conmigo de nuevo.

Antes de meternos con estos yogures tan originales y especiales

os tengo que hablar un poco de los datos de producción en España

y de consumo, que son altísimos, y también mueven mucho dinero.

La elaboración de yogures y leches fermentadas

generan más o menos 2000 millones de euros al año.

Los yogures bio, con bifidus, están subiendo en producción

y en consumo, ya suponen el 25%.

Nos comemos unos 450 millones de kilos de yogur al año,

140 de ellos son desnatados y 110 de sabores.

En total tocamos a unos 10 kilos por persona y año.

Ahora sí que nos toca hablar de estos yogures tan especiales.

Tenemos aquí el primer yogur del mundo

con aceite de oliva en lugar de grasa animal.

Son completamente desnatados y les han añadido ese aceite

para obtener una cremosidad.

Esta empresa, que es catalana, se empezó a gestar allá por 2001

aunque tomó forma en 2005.

Forma parte de dos hermanos y a esos hermanos les gusta decir

que proceden de una larga saga de agricultores y ganaderos,

de siete generaciones, instalados en la zona de Penedés

y a ellos les encanta innovar.

Además no solo han innovado en la fórmula de yogur

sino en los sabores.

Mira, por ejemplo, ese que tienes en la mano es de naranja y granada.

De higos con tomillo, fíjate qué sabores tan diferentes.

Manzana, con pera, con canela...

En fin, algo que es digno de probar porque acaban de obtener

un premio a la innovación en París.

Es decir, que ya están teniendo prestigio internacional.

Ya se está vendiendo fuera de España

y aquí tenemos que darles también un empujoncito.

Claro que sí, a los dos hermanos felicidades, primero, por innovar;

segundo, porque hay que probar combinaciones,

lo que decíamos, ese toque de higo, con hierbas aromáticas...

En textura, una auténtica delicia.

Es uno de los yogures que te tomarías uno tras otro.

Aroma, textura, sabores y luego,

podría ser un fiel reflejo de la dieta mediterránea,

hablamos de yogures, de aceite de oliva...

Una auténtica maravilla.

Y para quien tenga problemas de incorporar grasa animal a su dieta,

esta es una buenísima solución.

Propuesta que introducimos en nuestra cocina, ya sabéis,

servicio público y aquí damos muestra de ello.

Cuando tengáis un producto original, nos lo enviáis,

como estos yogures que, desde luego, doy fe de ellos, están de lujo.

Y seguimos con nuestra salsa de yogur y nuestro aceite.

A ver si me dejas hacer algo, a ver el qué.

Tú tranquila, que Pepa se moría de ganas por freír.

A cualquiera que se le diga...

Una ama de casa que adora las fritangas.

Y no a freír espárragos, no he mandado a Pepa a freír espárragos.

Familia, el paso tres, por un lado, mirad las bolitas de calabaza,

ya las he apagado.

Están tiernas, en el centro, un poquito al dente, pero lo mínimo.

También apetece dar ese pequeño mordisco y que esté rico.

Por otro lado he elaborado unas cuantas pencas, ¿de acuerdo?

Ahora, vas a hacer tú estas dos que te dejo aquí. Están enharinadas.

Al aceite le falta un pelín, ¿no?

Empieza a estar caliente.

Lo apagué un poquitín, lo bajé mientras estuve contigo allí

pero ahora simplemente, recoge la penca con cuidado,

que no lleve mucho huevo y, lo más importante,

ya habéis visto cómo han quedado estas.

Lo importante es que queden bien selladas.

Que no se te caiga, que queden bien selladas las pencas

para que en el interior se funda el queso y el jamón

y hagan un matrimonio perfecto y luego al plato

lleguen bien dorados y de lujo. Perfecto, Pepa.

El huevo y el tenedor ya los puedes dejar por allí.

Ahora, en cuanto se doren un poquito, las rematas.

Deja que se doren, darles la vuelta en un segundito.

Por otro lado, vamos con la salsa. Una salsa muy sencillita.

Una salsa de yogur.

Tengo yogur natural, un poquito de mahonesa, el comino en polvo,

algo de menta y un diente de ajo.

Mi consejo con el ajo, si no os va mucho,

empezad poniendo un cuarto de diente de ajo

porque a todo el mundo no le emociona mucho lo del ajo.

Tenemos que ir con precaución.

Vamos a poner también muy poquita cantidad de este comino molido.

Como veis, insignificante la cantidad que he puesto,

aparentemente pero ya nos va a aportar sabor.

No hay que excederse que a quien no le guste...

Por eso tenemos que ir siempre con cuidado.

Vamos a poner tres o cuatro hojas de menta, también hierbabuena.

Ahora lo que voy a introducir es la mahonesa.

Empezaré poniendo la mahonesa, nos va a quedar muy cremoso,

muy suave de sabor porque, en un principio,

lo que voy a triturar es la menta con ese toque de mahonesa.

¿Por qué no añado desde el segundo uno en este tercer paso de yogur?

Porque a base de triturar se nos podría llegar a cortar.

Por eso, primero vamos a triturar esos ingredientes

y luego ya añadimos el yogur.

Vamos a triturar un poquitín. Ahí lo tenemos.

Ya el diente de ajo está difuminado por completo,

desde luego que sí.

Ahora vamos a incorporar este yogur. Lo añado, es natural.

Con los aromas que os hemos enseñado antes,

imaginaos que rico nos quedaría,

antes los veíamos, con hierbas aromáticas, una auténtica delicia.

Para ese plato yo creo que la mejor es yogur natural.

Ahora vuelvo a triturar pero visto y no visto.

Un poquito de sal, que antes no puse.

Un toquecito de sal y listo. La menta, el ajo, los cominos...

Así de sencillo es hacer una salsa fría y rápida.

Le damos un poquitín.

Ya la tenemos. ¿Qué tal vas con las pencas?

Ya, ya las tengo. Perfecto.

Bueno, con esto, ya más que suficiente.

Una salsa de yogur muy rica que si la ponéis en casa

y os gusta, os va a servir, incluso, para salsear alguna ensalada.

Esto lo quitamos porque si no te va a empezar a pitar.

Ahí está, ya apagado.

Esta salsa es otra versión de salsa fría

que podéis poner en casa de moda.

Vamos con el paso cuatro, en este paso nos queda

el sésamo tostado que tengo por aquí.

Ahora vamos a traer nuestro plato,

negro para que haga contraste con la salsa, con las pencas.

Lo voy a poner por aquí.

Muy importante, las pencas, no os excedáis

en el tiempo de fritura porque si no, vamos a correr el riesgo

de que el queso se funda y se salga al exterior,

empiece a salpicar y la liemos.

Podéis utilizar el queso que más os guste.

Desde quesos más intensos, más suaves...

El relleno, con lo que más os guste, incluso, por qué no hacerlo

con pescado. También va a ir muy bien.

Vamos a colocar ahí una penca rellena.

Fijaos qué bocado más rico.

Otra penca cruzada por aquí, marchando.

Esas hebras de huevo...

Y una última penca, por ejemplo, esta, aquí, me gusta esta.

Vamos a coger esta.

Siempre quitamos un poquito con la cuchara

estos filamentos de huevo y ponemos esta por aquí, suficiente.

De momento, va bien.

Colocaremos un toquecito de menta coronando estás pencas.

Mira qué buena pinta.

Ya antes te daba pistas cuando presentábamos el plato.

Claro. Es verdad que cuando leí el plato que nos tocaba hoy,

la verdad que pensé: "¿uy, eso cómo irá?".

¿Cómo se rellena una penca? Bueno, pues todo se puede rellenar.

Un toque aquí de salsa de yogur y ahora, para rematar,

para decorar pondremos un poquito de sésamo tostado.

Que vaya cayendo por los laterales del plato.

Fijaos, unas humildes acelgas, siempre estamos acostumbrados

a verlas hervidas, que está muy bien;

salteadas, está muy bien, en pastel...

Pero por muy poco dinero, hemos gastado jamón,

hemos gastado jamón, queso, las pencas de las acelgas,

un yogur natural...

Es decir, ingredientes muy de andar por casa

pero nos falta el último ingrediente que también es muy económico,

ese toque de calabaza.

Lo ponemos justo al final para que llegue bien caliente.

Ponemos un toquecito de calabaza y fijaos,

la huerta nos vuelve a sorprender con una propuesta económica,

saludable y que vamos a llevar ahora mismo a la mesa.

Como siempre, el plato que hacemos, lo cogemos...

Ayúdame con el mantel.

¿Sabes lo que más me gusta de este plato?

Pues que seguramente todos los ingredientes

los podemos tener en casa.

Yo creo que se tiene de todo.

Es decir, que hoy mismo podéis hacer el plato la mayoría de vosotros.

A lo mejor, como mucho, como mucho, el sésamo,

que hay que ir a comprarlo pero, nada más, familia.

A disfrutar de ello.

Lo que el ojo no ve, nos avisa de una calabaza al dente, en su punto,

dorada por fuera, muy dulzona, muy tierna,

pasando por esa salsa de yogur, homogénea, cargada de sabor,

la menta, cominos, ajos...

Un rebozado perfecto y en el interior,

esas pencas jugosas, el jamón, el queso y, rematando,

con esos granitos, esas pepitas de sésamo que realzan el sabor.

Bueno, como en cada programa abrimos las ventanas de par en par

para que vuestras dudas, vuestras sugerencias,

vuestras fotos, vuestras curiosidades

entren en la cocina y podamos compartirlo, no solo aquí

sino también en el Canal Internacional.

Cada día, poco a poco, somos muchos más.

Hoy, Pepa, ¿qué correos han entrado?

Hoy tenemos preguntas.

Vamos con el primer correo, un correo que nos manda Gely.

Dice así.

Lo primero te diré, este bacalao, fijaos qué tajada

tenemos aquí de bacalao, que ha estado previamente en salazón

y se tiene que desalar. Agua fría, vamos cambiando el agua

hasta que esté en su punto y nos guste.

Trocéalo en dados no muy grandes y sécalos un poquito

en papel de cocina.

Aparte, en un bol mezcla aproximadamente unos 80 g de harina,

100 ml de agua y 3 o 4 g de levadura de panadero,

una pizca de sal, un chorrito de aceite

y lo vas a batir hasta que te quede

con la densidad de la miel o de una salsa bechamel.

Déjalo en un lugar cálido de la casa

y vas a ver como la levadura empieza a trabajar, empieza a burbujear.

Prepara aceite caliente, impregna los dados de bacalao,

los fríes en aceite caliente.

Digo caliente para que rápidamente se doren por fuera

y en el interior tengamos ese punto jugoso.

Nada más.

Dorar, que estén crujientes y a la mesa.

Ya verás qué elaboración tan rica y tan fácil.

Bueno, Gely, punto por punto, sigue los pasos

que te ha dado Sergio y luego nos mandas una foto.

La siguiente duda, en realidad, más que duda es un problema de utillaje.

A ver, a ver. Es un correo de Julia Bueno.

Querida amiga, lo primero, te diré que muele,

lo que hace es moler.

Mira, de hecho veis aquí en el interior

los granitos de pimienta que están enteros

y cuando yo empiezo a darle es un molinillo pequeñito,

un molinillo muy práctico que va moliendo.

Lo mismo ocurre con la sal.

La sal la tengo en granitos y en cuanto empiezo a apretar

sale perfectamente molida.

En tiendas de menaje de hostelería

lo puedes encontrar sin ningún problema. Son molinillos.

Molemos en el momento la pimienta para que tenga más aroma

y la sal también se muele en el momento.

Son muy prácticos también para llevar a la mesa.

Para práctica, nuestra página web. Por supuesto.

Es un portal de cocina que os va a encantar.

Mirad, la tengo aquí, tenemos los platos

que hemos hecho ya, platos que vamos a hacer.

la escuela de repostería.

Podéis descargarlo, directo para imprimir,

para tenerlo luego archivado.

También podéis recuperar los vídeos

y también está el enlace al que podéis mandar vuestras dudas

y nosotros vamos a estar encantados,

Sergio va a estar encantado de responderlas durante el programa.

Página que no os podéis perder.

Recetas, guarniciones, salsas y la escuela de pastelería.

Claro.

También hacemos elaboraciones frías.

Hemos hecho elaboraciones de todo tipo.

Ya no sé cuantas llevamos en pastelería.

Hoy vamos a hacer una receta muy sencillita de leche merengada.

Un postre que es tan sencillo como mantener en el congelador

y sacarlo cuatro o cinco minutos antes de degustarlo, listo.

Por un lado, en este bol tengo tres claras de huevo

con unas tres cucharadas de azúcar y unas gotas de zumo de limón.

Hay que batirlas muy bien.

El limón nos va a ayudar a que coja consistencia.

No hay que excederse en azúcar, por eso digo, tres cucharadas.

Una cucharada, más o menos, por cada clara.

¿Cuándo sabemos que este merengue empieza a estar a punto?

Muy sencillo.

Cuando veáis que podemos dar la vuelta al bol

y el merengue no se nos cae.

Menos mal que no se cae. No se nos cae, buena señal.

Pues bien, una vez que el merengue tenga consistencia,

aparte he aromatizado 400 ml de leche con canela

y con piel de naranja.

Lo he dejado que cueza, que vaya reduciendo poco a poco

y consigo una leche muy aromatizada.

Dejad que la leche se enfríe por completo

y como lo que quiero es espuma, es decir, esa leche merengada

que al tomarla no sea un bloque de hielo

sino que sea ligeramente espumosa, que el merengue haga su trabajo.

Sujeta el bol, por favor, Pepa.

Vamos añadiendo poquito a poco la leche.

Conseguiremos una especie de crema, una crema, como veis,

pero se mantiene la estructura de aire que nos aporta el merengue.

Ahora quito esa ramita de naranja, no pasa nada.

Se veía venir. Ahora la quitamos, no pasa nada.

Si la dejamos, nos va a dar sabor.

Como veis, al final lo que he conseguido

ha sido una crema muy aromática gracias a la canela,

gracias a la naranja. Riquísimo.

Ahora llega el momento de meter en el congelador.

Mi consejo, volcad esta crema en una fuente,

metedla al congelador y cada media hora rompéis la crema,

es decir, para que no se haga un bloque.

Cada media hora, con un tenedor, con una espátula,

le vais dando golpes, así, como veis

y rompéis las posibles estructuras de hielo que se formen.

¡Ah, y así se consiguen los helados! Bueno, en realidad...

Va a quedar más cremoso gracias al toque de aire que lleva el merengue.

Luego lo ponemos...

Saca esa piel que me está poniendo de los nervios.

Venga, no te preocupes. La quitamos.

Mira, sigue aquí, no pasa nada. Aquí está, no pasa nada.

Vais rompiendo un poquito esa leche merengada.

La servimos, por ejemplo, en vasos de chupito

con un toque de canela y según la vayamos comiendo

se va a ir derritiendo y nos va a dar un sabor 10.

Te invito a una, que todavía no hemos terminado,

nos queda un bodegón que no os podéis perder.

Pues atentos en casa porque el plato de hoy,

ya sabéis que lo podéis hacer seguro porque lo tenéis todo en la nevera.

Así que vamos con las instrucciones.

Estos son los ingredientes que necesitamos

para hacer las pencas rellenas con salsa de yogur.

Y esta la receta paso a paso.

Paso número 1: corta las pencas de acelgas

en trozos uniformes y hiérvelas en agua 15 minutos.

Con una cucharilla vaciadora saca trocitos de calabaza

y saltéalas hasta que estén doradas por fuera y tiernas por dentro.

Paso número 2: rellena las pencas

con el jamón y el queso, rebózalas en huevo y fríelas en una sartén.

Paso número 3: tritura en la batidora el ajo

con la mayonesa, la menta, los cominos triturados y sal.

Añade el yogur y continúa batiendo hasta obtener una salsa homogénea.

Paso número 4: sirve las pencas, salsea ligeramente

y acompaña el plato con las bolitas de calabaza.

Pues hoy en nuestro último bodegón tenemos un queso campeón.

Para hablar de él nos tendríamos que remontar al siglo XIII.

A la conquista de Trujillo en plena dehesa extremeña.

A uno de los nobles que participó en esa conquista,

como premio se le dieron unas tierras.

En esas tierras, evidentemente, había agricultores y ganaderos

y para completar la dieta que en aquellos años te puedes imaginar,

era pobre, empezaron a hacer quesos

con los excedentes de leche de oveja.

Esas recetas fueron pasando de generación en generación

y ahora hay una empresa que se dedica a venderlos

y a ganar premios.

Son unos quesos espectaculares.

Los hay con mayor y menor grado de maduración,

luego tenemos queso un poquito más maduro.

En fin, un queso con un sabor espectacular

que si lo vierais, yo os recomendaría que lo probarais

porque la verdad es que convence.

La retorta, como veis, en versión pequeñita.

Un queso campeón, tradición, cuidado, esmero...

Pues esto aporta a la cocina una riqueza tremenda

para poder elaborar recetas o incluso como aperitivo.

Desde luego, un queso campeón.

Familia, ya lo sabéis, productos así de buenos, platos, postres,

todo lo que queráis.

Cada sábado y cada domingo... En "Cocina con Sergio".

Os vamos a estar esperando así que no nos falléis.

Hasta luego. Hasta la próxima.

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Cocina con Sergio - Pencas rellenas con salsa de yogur

04 ene 2015

INGREDIENTES:

700 g acelgas.

300 g calabaca ( bolitas).

100 g queso manchego.

100 g jamón serrano.

2 huevos.

1 yogur natural.

2 cucharadas mahonesa.

10 g sésamo tostado.

1 diente ajo.

Aceite, sal.

Harina, menta fresca.

Cominos molidos.

PASO 1. Corta las pencas de acelga en trozos uniformes y hierve en agua durante 15 minutos. Con una cucharilla vaciadora saca bolitas de calabaza y saltea hasta que queden doradas por fuera y tiernas por dentro.

PASO 2. Rellena las pencas con el jamón y el queso, reboza en harina y huevo y fríelas en una sartén.

PASO 3. Tritura en la batidora el ajo con la mahonesa, la menta, los cominos triturados y sal. Añade el yogur y continúa batiendo hasta obtener una salsa homogénea.

PASO 4. Sirve las pencas, salsea ligeramente y acompaña el plato con las bolitas de calabaza.

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