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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Pechugas rellenas con ensalada de pepino - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hoy vamos a preparar un plato muy sencillo.

Pechugas de pollo rellenas con ensalada; acompañado de ensalada

de pepinos y salsa de yogur y mostaza. Pepa, ¿qué te parece?

Qué bonito el colorido. El pepino, ¿has pelado uno sí y uno no?

Mira el brillo que tiene la salsa y el contraste con la blanquita.

Tiene buena pinta. Muy al detalle vienes hoy, ¿eh?

Te fijas demasiado y empiezo a entender por qué.

Porque hoy viene con cuatro ojos: dos muy atentos y otros dos.

Qué delantal más bonito. Eso, mínimo 12 eurillos te habrá costado.

Por 12 E te planteo unas preguntas. Miedo me da.

¿Símbolos de la India? ¿Alguna letra o alguna cosita?

Por la T, pero no tiene por qué.

Taj Mahal. Bien, pero no es eso.

Tigre. Tampoco. Tiene que ser un vegetal.

¿Por la T? No, por la T no. Esa, no.

Sandía, melón, pepino... Me lo pones muy difícil.

Pepino, sí. Me lo imaginaba. Pepa es así.

Si uno mira la gastronomía hindú, descubre sopas, ensaladas,

platos frescos hechos con pepino. El pepino tiene su origen en India.

Documentado, sabemos que se cultiva desde hace 3000 años.

Se cree que llevaban 2000 años cultivándolo, así que 5000 años.

Por eso es uno de los símbolos de la India.

El nombre originario es uruaru.

¿Cómo llega a nuestra península? A través de Túnez.

A Túnez llega porque se extendió el cultivo cerca del s. X,

habían pasado un montón de siglos. En el libro de particularidades

sobre la dieta, datado en el año 920,

ya se refiere al cultivo del pepino. A España, ¿cómo llega?

Por Al-Ándalus. Ha cruzado la península y entra en Europa.

Al mundo anglosajón tarda un poco más en llegar.

Desde el cultivo, descubrimiento y demás, esto va tardando.

Los productos no eran llegar y cultivar.

Nosotros debíamos poner freno a la expansión de los alimentos.

Al mundo anglosajón llega en el s. XIV.

A América, ¿quién lo lleva? Cristóbal Colón.

Sí. En su segundo viaje lo lleva para allá, en el s. XV.

Cuando hablamos del pepino en sus orígenes, no nos referimos

al pepino que consumimos habitualmente. Era mucho más amargo.

Por eso los romanos acostumbraban a tomarlo con miel.

Suavizando el sabor. Suavizaban mucho el sabor.

También eran muy aficionados a tomar un aperitivo que perdura:

el pepinillo encurtido, tal y como lo vemos ahí.

Imagino que no sería exactamente igual pero ellos también lo tomaban.

Ellos el tema del vinagre lo trabajaban.

Recordad esa mezcla garum que hacían con pescado, con toque de vinagre.

El vinagre, en sus platos, tenía cierta importancia.

Es un aperitivo ideal porque es muy bajo en calorías

y tiene un amplio poder digestivo. Si alguien tiene tentación de picar,

no es un mal picoteo. Saciante. Calma, calma.

Hablaremos de datos de producción, de consumo y de exportación

que son muy importantes, pese a la crisis de los pepinos.

¡Es verdad! ¿Os acordáis? Luego lo recordamos.

Esos pepinos en ensalada, licuados, triturados para salsa.

Incluso a la plancha. No estamos acostumbrados a tomarlo en caliente

pero lo cortamos, lo marcamos vuelta y vuelta

y le ponemos ese chorrito de miel, sal y pimienta y están riquísimos.

Si los aliñamos con un toque de orégano,

todo nos va a traer aromas y sabores mediterráneos.

Por ese motivo hoy pondremos orégano en los ingredientes

que Pepa pasa a detallarnos ya mismo.

Para nuestro plato de hoy necesitamos estos ingredientes.

Venid a vernos en primer término.

Pechugas muy sabrosas, rellenas. Pechugas que, si van en filetes,

tenemos que cuidar al hacerlas para que no se queden secas.

En este caso van rellenas, van a quedar supersabrosas

y acompañadas del toque refrescante de la ensalada.

El plato pinta bien, ¿verdad? Pechugas, ensalada...

Si lo acompañamos con los toques de la Escuela de Hostelería...

La aportación para hoy la tenemos... Viene servida en copa.

Esta es la aportación de la Escuela de Pastelería de hoy.

(SORPRENDIDA) Han llegado las vacas flacas.

No. Con su ramita de canela, y todo. (IRÓNICA) Y todo, y todo.

Tenemos las copas vacías porque vamos a hacer un frappé de café.

Como es una versión entre granizado y helado,

con los focos se nos derretiría. No sabe qué inventarse

para que no lo pruebe. Observa bien las copas

que luego quedarán rellenas. Me voy a concentrar.

Hoy, cuatro ojos y nos morimos las dos de hambre.

En realidad, una estaba llena. Nuestra compañera se la ha tomado.

Está un poco afónica. A lo mejor es por eso.

Vamos a cocinar, familia. Paso uno. Tus platos dejan a la gente afónica.

Si tomas bastante hielo, al final... No. No lo hemos puesto por los focos

que nos lo derrite y la liamos. Vamos con el paso 1, muy sencillo.

Aunque hemos elegido paté de foie, aceitunas y pimientos

lo bueno es que podemos rellenas las pechugas con lo que nos guste.

Abrís la nevera. ¿Qué tenemos zanahorias, calabaza y puerro?

Cortadlo en juliana, lo podéis saltear y lo rellenamos.

Resulta que tengo bacon y pechuga de pavo, también va bien.

Tengo 3 quesos y no sé qué hacer con ellos, también.

Lo podemos rellenar con lo que más nos guste.

¿Con chocolate? ¿Con chicle? No. No te vayas a la versión...

Qué peligro tiene Pepa. Los pimientos los aplastamos un poco

y los cortaremos en tiras finas.

No solamente por el sabor que nos aportarán los pimientos

sino por ese colorido. Pensad que cuando cortemos la pechuga

va a quedar muy bien que tenga colorido, que sea atractivo.

Por un lado, los pimientos. De momento con esto tenemos.

Luego, las aceitunas. Simplemente las cortaremos a la mitad.

Cortaremos a la mitad aceitunas sin hueso verdes, negras

o, repito, si tenemos uvas pasas que no hemos gastado.

Eso me convence. O unos orejones, unos dátiles...

Para que veáis todas las opciones. Salvo meter chocolate,

cualquier cosa va bien. El chicle tampoco es buena idea.

Nunca las he rellenado de chocolate. A lo mejor está bueno.

Por aquello de que me chirría un poco, vamos a dejarlo...

Cuando cocinamos conejo o alguna pieza de caza

lo hacemos en salsa de chocolate y no está nada mal.

De hecho hemos hecho varias recetas con salsa de chocolate.

Por un lado tenemos las aceitunas, el pimiento cortado

y vamos a rellenar las pechugas que podríamos comprar de corral

o, como veis, unas pechugas normales.

Vamos a extender la pechuga y le pondremos un toquecito

de sal y pimienta en el interior. Si no somos muy duchos

en el arte de abrir la pechuga... Le pedís al pollero.

Le decís: una pechuga abierta para rellenar, en un solo filete.

Los polleros controlan. Me apasiona verlos cómo van con el cuchillo

y te lo dejan perfecto. Y los pescaderos. Da un gusto...

Yo disfruto mucho cuando voy a hacer la compra. Sobre todo por ese arte

que tenéis cortando la carne, el pescado, el pollo.

Lo bien que aconsejan. Les preguntas sobre una receta y dicen: coge esto.

(BALBUCEA) Eso es la práctica. Vamos a añadir aquí una capa

para que nos dé ese toque jugoso de paté de foie.

Vamos a extenderlo para tener esa primera capa.

Una capa que, cuando se hornee, se caliente, va a ser un aporte

y un toque jugoso que le viene bien. Siempre que hagamos un relleno,

pensad que nos aporte sabor, aroma y si nos da un toque jugoso, mejor.

De momento, va bien. Vamos colocando estas tiras de pimiento rojo.

Hace tiempo hicimos una pechuga rellena con distintos tipos

de pimiento. Creo que eran los tres pimientos caramelizados:

amarillo, verde y rojo, y quedó muy rico. Es otra opción.

Unas aceitunas negras sin hueso que repartiremos también.

Ojo con el relleno. Si empezamos a meter cosas,

luego, para enrollar, la cosa se complica. Ahora con cuidado

vamos enrollando y esta pechuga de pollo

ni siquiera la vamos a bridar. Se pega ella solita.

Aceite. Lo tienes ahí. Vamos a poner en la bandeja

del horno un chorrito de aceite. Ahí lo tenemos. Marchando.

Vamos a colocar, en un lado, esta primera pechuga.

Mirad qué bien ha quedado. Le puedes poner un toque de sal y pimienta.

Vamos con la segunda. Repetimos la operación. El plato lo quito.

Por dentro no le has puesto, ¿o sí? Sí. Por dentro le pusimos un toque.

Mi consejo: todo lo que vaya empanado, rebozado, relleno,

sazonad en el interior. Aquí, por favor ponme otro poquito.

Qué arte, cómo controlas. No creas. Con la izquierda, fatal,

y es la pimienta. Cuesta un poco más.

Espera, que me cambio. Eso es. Tú, sobre todo...

(CON ESFUERZO) Tampoco fundas el metal. Con cariño.

Perfecto. Suficiente. Terminamos de rellenar. Añadimos lo que queda,

apurando bien. Vamos a rellenar. Este toque sabroso que nos dará.

Otro tipo de relleno eran los recortes del pollo,

que lo aprendimos en un programa, con un poco de clara de huevo,

un pelín de nata y nos quedaba muy bien. Es otra opción

para hacer esa versión de paté. Es verdad.

Te acuerdas. Qué bueno.

Ahora las tiras de los pimientos. Terminamos con las que tenemos

y al horno. El horno: 185 , calor arriba y abajo.

Les pondremos a las pechugas un poco de aceite en la base;

otro poco, por encima; y hornearemos.

Si veis que se os reseca mucho, podemos incorporar un chorro de vino

o de agua, que le va a ir bien. Qué bueno.

Mi consejo, para que no se os manche demasiado el horno,

ponerle un poco de papel por encima y evitamos que el horno

se nos quede un poco sucio. Así manchamos menos.

Sal, pimienta y, por encima... Un poquito de aceite.

Y listo para meter en el horno. Recordad: calor arriba y abajo,

185 . ¿Cuánto tiempo? Unos 28-30 minutos.

Le das un poquitín. Como haremos una ensalada en el paso 2,

una ensalada de pepinos... ¿Esto al horno?

Ahora lo meto al horno, sí. Tenemos la mandolina.

Cuidado con ella, que uno se emociona y como va cortando bien

nos emocionamos y llegan los sustos. Ponemos la tabla a lo largo

y pásame uno de los pepinos pelados. Empezamos a cortar láminas finas

para que cojan ese toque de sabor. Empezamos a cortar así

y mirad qué os digo: igual que con las patatas,

al principio no corráis. Es mejor ir despacio porque, muchas veces,

como vemos que la cuchilla hace un corte limpio y va rápido...

Nos entusiasmamos. Nos venimos arriba. Rápido, rápido.

Cuando empieza a llegar la parte del culete de la patata o el pepino

nos damos el corte. Tened cuidado. Mirad, tiras muy finas

porque luego nos decorarán más, será más agradable de degustar

y, en cuanto le pongamos la salsa por encima, va a macerar muy rápido.

Ese es el secreto. Si te parece, termino de laminar el pepino,

las pechugas las meteré en el horno y, mientras, prometiste unos datos

sobre el cultivo, la producción... Del rey de las cucurbitáceas.

Es la planta que más se da, que mejor producción da en huerta.

Nos quedamos antes con la crisis de los pepinos, en el año 2011.

Alemania dijo que los pepinos españoles eran responsables

de una bacteria alimentaria que causó muertes.

Luego se descubrió que no tenía nada que ver. El sector sufrió

un importante bajón pero se ha recuperado.

Ahora somos una gran potencia exportadora.

Exportamos, ni más ni menos, que 545 000 Tm.

Eso fue el año pasado, en 2014.

Es la hortaliza más exportada junto al pimiento y la lechuga.

Nuestra producción anual no es mucho más grande. Es 744 000 Tm.

¿Qué significa? Pues que 3 de cada 4 pepinos producidos en España

se van fuera de España. Nuestro consumo no está mal.

113 000 Tm de consumo anual. Decíamos antes que en ensaladas,

triturándolo para una salsa o pelamos el pepino,

cortamos unos discos de unos 4 cm, con la cucharilla vaciadora

podemos vaciar y hacer una cavidad en el interior,

hacemos un picadillo de cebolleta, tomate, pepinillo en vinagre,

un toquecito de pimiento rojo... Todo muy picadito.

Rellenamos estos vasitos de pepino. Aparte hacemos una vinagreta

con aceite, vinagre, un poco de mostaza y perejil picado.

Lo aliñamos por encima; lo ponemos como aperitivo, como guarnición

o como un entrante. El pepino nos da mil fórmulas para su cocinado.

Poquísimas calorías, bueno para la piel, muy diurético.

Te he de decir que en ese huerto, que Pepa no apuesta por el huerto,

lo que mejor se me dio fue las calabazas y el calabacín.

Lo único que se te dio; porque tiene un limonero muerto de asco,

otro arbolito... Todo va para abajo. Poco a poco. Hay que dar tiempo.

Igual hay que regar, Sergio. Tiene su goteo.

Yo planté calabacín y eso crecía por todos los lados.

Nos vamos a cocinar. Al paso tres. Me gusta mucho la crema de calabacín

y a nuestros amigos, también. Luego te lo demuestro.

Pepa no apuesta demasiado... No te veo a ti de hortelano.

Por un lado, el calabacín. Láminas muy finas.

En un plato he dejado como si fuese carpaccio. Añadimos un aliño

y queda perfecto o, en este caso, lo he colocado en forma de rosetón.

Luego le pondremos el aliño. ¿Qué salsa le pondremos?

Una salsa muy sencilla de elaborar. Tengo el yogur. Lo batimos un poco.

Una vez que lo hemos batido y queda con un aspecto más homogéneo,

incorporamos toquecito de sal y de pimienta.

Una salsa muy sencilla. A veces tenemos que salir de las típicas.

Fijaos en qué poquito tiempo tenemos una elaboración sencillísima.

Toque de sal, toque de pimienta. Esto lo dejo por aquí.

Añadimos una pizca de orégano. Siempre vamos batiendo.

Este orégano que tenemos por aquí. Toquecito de orégano.

Ponemos también un chorrito de miel. Tú, como los romanos.

¿Has visto? Yogur, miel, pepino. Todo esto le va muy bien.

Marchando por ahí la miel... y un toquecito de mostaza.

Mostaza vamos a poner, en principio, así. Con esto es suficiente.

Si os gusta mucho más el sabor de la mostaza, jugáis y ponéis más.

Lo vamos mezclando... Mirad enseguida la mostaza y la miel

qué color nos da tan agradable. Un toquecito así.

Esto va oliendo que no os quiero ni contar.

Vamos a regar con un poco de aceite de oliva y, según regamos,

removemos y mezclamos para dar un toque más cremoso.

Esta salsa la dejamos en la nevera tapada con papel film

o metemos en un biberón de cocina. Evidentemente.

(RÍE) No. He visto muchas cosas con lo del mundo biberón.

Tú a Lucía le dabas esto, ¿no? No. Pero he visto cosas por ahí...

En cuanto ha crecido, no ha habido campo para correr.

Huele la salsa y verás qué rica. Una salsa muy sencilla de elaborar.

Muy rica. Fresquita. Tenemos aquí la pechuga.

Mirad: voy a cortar un disco. Ahí está, quieto.

Fijaos el paté cómo está. Mirad qué buena pinta.

El paté, el pimiento, la aceituna.

Una forma de disfrutar de algo tan sencillito.

Ahí lo tenemos. Mirad qué bonita. No se desarma nada.

Hay que ir con cuidado y dejarla enfriar, que esta no está fría.

Si la dejamos enfriar, mejor. Una vez que la pechuga esté fría

no nos queda más que presentar. ¿Qué os parece si acompañando

a este minicarpaccio de pepino colocamos, por ahí, una lonchita

y, por aquí, otra apoyada? Ahí lo tenemos, mirad.

Esto, por un lado. ¿Qué más? Saca del cajón, por favor Pepa,

una cucharita pequeña en este paso 4, la presentación.

Una cucharita pequeña y otra más pequeña.

Una, para la propia salsa que hemos elaborado

de mostaza y yogur e irá para la ensalada.

Otra, con la que recuperaremos parte del jugo del asado,

todos los sabores que nos ha dejado la pechuga de pollo.

Le ponemos un poquito así. Fijaos. Muy, muy refrescante.

Eso queda muy bonito así servido pero, ¿si lo vamos a poner en casa?

Se lo echamos... imaginaos a esta ensalada.

Se lo pondríamos por encima. Y lo dejamos reposar un poco.

Tapamos con papel film, dejamos reposar un poco y lo coge muy bien.

Por otro lado, ligo un poquitín. Simplemente voy a mezclar

todos los jugos que nos ha liberado esa pechuga y, como a la salsa,

por el otro lado del plato. Listo para que lo llevemos a la mesa.

Mi consejo: calentad la pechuga con ese jugo antes de servirla.

El pepino con la salsa de yogur, en frío. Contraste de sabores.

Ideal para primavera, verano que queremos un plato refrescante.

Nos lo llevamos a la mesa, ¿no? Venga.

Preparad cuchillo y tenedor que ahí van estas pechugas rellenas

con su ensalada de pepino. Fijaos qué apetecible.

Lo que el ojo no ve nos muestra cómo esa salsa de yogur y mostaza

ha ligado perfectamente y baña ese pepino cortado en láminas finas.

Ensalada ideal como complemento de las pechugas.

Pechugas, como veis, que han quedado muy jugosas en el interior,

gracias al paté de foie, las aceitunas y el pimiento,

quedando con todo el sabor de la pechuga de pollo.

Sabéis que nos encanta que participéis en esta cocina

porque está abierta. ¿Cuál es la forma de hacerlo?

Mandándonos un correo a través de nuestra web.

Sabes que selecciono algún correo que me parece interesante

y que puede ayudar a aprender cocina.

Vamos con el primero seleccionado. Vamos a ver.

Nos lo manda Gabi, desde Guadalajara.

Otro beso para ti. Claro que sí y estamos a tiempo.

Sencillo. Una vichyssoise: patatas, puerro, mantequilla, sal, pimienta,

algo de nata y caldo de ave para la cocción.

Los puerros, una vez que los hemos cortado, lavado y troceado finos,

los vamos a rehogar suavemente con la mantequilla.

La mantequilla enseguida se quema, por eso a temperatura suave.

Cuando el puerro esté bien pochado, esté blandito,

pelamos las patatas, las cortamos en láminas

o trozos, se lo añadimos y seguimos unos minutos más rehogando.

Cubrimos con el caldo de ave; un caldo que sea suave.

Toquecito de sal, de pimienta, cocemos bien, trituramos, colamos

y, al final, añadimos la nata. Seguimos batiendo...

¿En caliente? A mí, la nata me gusta

que haya atemperado un poquitín. Solamente al final me gusta ponerlo.

Hay quien lo pone y le da un ligero hervor. A elegir.

Lo colamos bien, lo dejamos enfriar y ya sabéis que la vichyssoise,

aunque hay quien la toma templada o caliente, su origen es fría.

Una crema muy saludable: puerro, patata, caldo.

Gabi, a seguir las instrucciones y a triunfar el fin de semana.

Más correos. El de una golosa. Se llama Silvia, desde Huelva.

"Gracias por tus lecciones y perdona por abusar de ti,

en el buen sentido. Gracias, Pepa, por elegir mi pregunta".

Empezaré por el final. El bizcocho soletilla no lleva grasa

y no lleva levadura. Si decimos un bizcocho sin levadura...

esto ni espuma ni nada. Va a pasar algo, ¿verdad?

Lo bueno del bizcocho soletilla es que partimos de dos huevos

que batimos con 100 g de azúcar, o a mano o con la batidora,

hasta que triplica el volumen y se queda una crema blanquecina.

Cuando ya ha montado tanto, no nos hace falta poner levadura

porque ha quedado como una espuma. Añadimos 110 g de harina despacito

con un colador, lo mezclamos con suavidad

y rellenamos un molde de tarta y obtendremos un bizcocho, sin más,

o podemos hacer pequeños bizcochos soletilla.

Respecto a la conservación, una vez que esté horneado

durante unos 18-20 minutos a 170-175 ,

lo dejamos enfriar y tapamos con papel film.

Antes de hacer una tarta con ello, lo emborrachamos con almíbar

y de esta manera estará más jugoso. No obstante, si hay alguna duda

¿dónde pueden mirarlo? No os cortéis. Él responde a todas.

Tenéis que mandar vuestras dudas a www.rtve.es/cocinaconsergio

Os vais a encontrar un enlace donde enviarnos ese correo.

Hoy quiero destacar de esta página, que está a rebosar de recetas,

trucos de cocina, utensilios...

Es una sección nueva: Las 10 recetas más vistas.

En estos últimos tres años. Las recetas que más han triunfado.

Por ejemplo: Pechugas de corral rellenas de manzana y aceitunas,

Berenjenas rellenas de gambas al pesto, Milhojas de salmón

con pimientos caramelizados. Estas y otras muchas más recetas

que os encantarán y tenéis que mirar con tranquilidad y cariño.

Disfrutad de la página. Ahora, la Escuela de Pastelería.

(Música suave)

Vamos a repasar los ingredientes para esta versión

frappé de café, granizado. Una elaboración muy sencilla

y no solo de café. Ahora os contaré cómo hacer versiones con frutas.

No tiene nada que ver pero también están muy ricas.

Vamos a emplear...

Café que tenemos en casa... Que ha sobrado del desayuno.

Leche o nata, elegid lo que tengáis en casa.

Si queréis más cremoso: nata. Si lo queréis más light: leche.

En la jarra de la batidora, 250 g de hielos que han estado un rato

triturándose. No le doy más porque si no, no os escuchamos.

Hasta que se ha quedado el hielo formando como escarcha, como hielo.

El hielo formando como hielo. Bien. Hielo formado escarcha.

Vamos a incorporar el café. Vamos a añadir ese café.

Mejor a temperatura ambiente, ¿no?

Si está frío, mejor, porque le damos vida a este hielo.

Vamos a poner azúcar y también vamos a incorporar

un chorrito de nata. Importante: este es el típico postre

que tenéis que hacer un momento antes de llevar a la mesa.

Ahora cerramos, lo trituramos todo un poquito y rápidamente

todos los cubitos de hielo se van a mezclar

y el propio hielo nos va a semicongelar todo.

Mirad cómo se ve la versión de granizado.

Nada más triturar, y antes de que se nos derrita,

tenemos dos presentados. Mirad qué buena pinta. Los hemos servido

antes de que se vayan derritiendo y tenemos otra versión.

En lugar de poner ese toque de café podemos congelar distintas frutas:

mandarina, mango, naranja... Cuando están bien congeladas,

las sacamos del congelador, añadimos una pizca de azúcar,

un poquito de una bebida: cava le va o algo de mosto o zumo de naranja,

trituramos muy bien y obtenemos la misma versión pero con frutas.

Para niños. Hay quien dice: qué rollo,

otra vez fruta o macedonia. Congela las frutas y las trituras.

Mientras haces el resumen, que te toca a ti, yo voy probando.

No me lo enseña, no me lo deja probar.

Cómo huele, qué textura. Vosotros, apuntad en casa

que luego lo pienso probar.

Estos son los ingredientes para hacer las pechugas rellenas

con ensalada de pepino. Y esta, la receta paso a paso.

Paso 1: sazona con sal y pimienta las pechugas de pollo abiertas.

Extiende una capa de foie y rellénalas con pimiento rojo

y aceitunas negras por la mitad. Paso 2: cierra las pechugas,

sazónalas con sal y pimienta por fuera y coloca en una fuente

con un chorrito de aceite. Hornea 30 minutos a 180 .

Paso 3: con una mandolina, corta el pepino en rodajas muy finas

y déjalo macerar unos minutos en una salsa de yogur,

una pizca de orégano, miel, mostaza, sal, pimienta y aceite.

Paso 4: corta la pechuga rellena en rodajas,

salsea con el jugo del asado y acompaña el plato

con la ensalada de pepino.

Cómo me gustaría dos cosas: que los olores, los aromas

pudiesen llegar a casa. Igual nos pilla mayores.

Esto se conseguirá. Y otra opción: que pudieseis, por la pantalla,

meter la mano y probar. Eso sería... Eso, ya no lo sé.

O enviar la comida a cada uno de vosotros, para que la probaseis.

Sé quién se alegraría mucho: Mamen. Nos ha escrito desde Londres.

"Mis amigas españolas y yo organizamos, de vez en cuando,

un taller de cocina; la excusa para contarnos cosas

y disfrutar comiendo. Adivina de qué programa de TV hablamos.

Da gusto aprender a cocinar contigo y en español suena requetebién.

Seguid así". Un beso muy grande para Londres.

Un beso. Para todas las amigas.

Para todas. Ve preparando los platos, invítalas a todas.

Que tampoco te quede muy bien. Si no, las tendrás todos los días.

Ya lo sabéis: platos, ideas, guarniciones, trucos, postres,

vuestras dudas, vuestras fotos, vuestras sugerencias,

todo lo que queráis. Programa de servicio público,

canal internacional, da la vuelta al mundo y es para vosotros

y está hecho por vosotros. Ahora no nos queda más, Pepa,

que... Toma el tuyo. ¡Por fin me deja comer!

Esta es tu cuchara, esta es la mía y, familia,

os esperamos en el próximo programa. Lo vamos probamos por vosotros.

No os lo perdáis. Os esperaremos. Con cosas tan ricas como las de hoy.

Adiós. Buen provecho. Adiós.

(Música créditos)

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Cocina con Sergio - Pechugas rellenas con ensalada de pepino

28 nov 2015

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