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Para todos los públicos  Cocina con Sergio - Pastel de bacalao sobre crema dulce de zanahoria - ver ahora
Transcripción completa

(MÚSICA)

Hoy, familia, un pastel de bacalao con crema de zanahoria dulce.

Con ese tono que nos sorprenderá en color, sabor y aroma.

En cuanto a color sí, porque esa crema no parece zanahoria.

Tiene un color mucho más tostadito. Claro.

Estamos acostumbrados a que sea de un naranja intenso, como esa.

Esa zanahoria será protagonista.

Cuando es caramelizada con miel,

esa crema coge mucha intensidad y quedará más suave.

Y lleva un ingrediente que le refuerza y le da sabor.

Y hoy no has dicho ningún refrán.

Te dejo a ti la iniciativa, fíjate. Por ejemplo...

Zanahorias y nabos buenos están casados.

Cuando los combinamos en un guiso, qué rico.

No piensen mal. Por favor.

Culinariamente hablando.

Con buena zanahoria cualquiera mueve la noria.

Y otro. Zanahoria, pan y centeno, llenando la tripa todo está bueno.

Alimento básico. Alimento. Y hablábamos de color.

Pues debo contaros

que en un origen, la zanahoria, la primera que se cultivó,

en Afganistán hace 5000 años, era de color púrpura.

De esas primeras zanahorias quedan algunas especies derivadas.

Qué bueno. Aún hay zanahorias así.

También las había muy pálidas, de un amarillo pálido.

Casi blanquecino. Y la que conocemos aquí

empezó a cultivarse en Holanda

allá por el siglo XVI, muy bien entradito.

Luego se popularizó,

eran zanahorias grandes y jugosas, y se popularizó por toda Europa.

Hay una anécdota que me encanta. Verás.

Datos de Pepa.

Sí. Pues se dijo en Gran Bretaña

que las zanahorias ayudaban a ganar la II Guerra Mundial.

Que de hecho la habían ganado los británicos

gracias a la gran visión nocturna que proporcionaba

el tomar tantísima zanahoria como tomaba el ejército.

Un dato curioso. Sobre todo un piloto,

John Cunningham.

Decían que tenía una gran visión nocturna por comer tanta zanahoria.

Y luego confesaron que era una técnica de ventas,

también para despistar al enemigo.

Lo que pasa es que inventaron el radar, y localizaban los aviones

a través de los radares, y no por las zanahorias.

Pero fue muy buena técnica. Curiosas las historias que surgen

alrededor de los alimentos. Claro que sí.

Y esos toques de cultura vienen muy bien. No solo cocinar.

Conocer esas curiosidades.

Alimento protagonista, muy económico.

Tanto en postres, una tarta de zanahoria,

Buenísima. en crema, en guarnición...

La usamos día sí, día también.

Pero esa crema que veíamos con ese toque dorado, caramelizado,

tendrá un sabor muy agradable. Hoy vamos a usar

cúrcuma. Un poquito, en su justa medida.

Que es aromática, ¿eh? Nos dará aroma, nos dará color.

Y esa crema lo llevará muy bien. Así probamos otro sabor.

La pongo aquí.

Vamos a los ingredientes. Exacto.

Vemos los ingredientes necesarios para hacer el pastel de bacalao

que Sergio nos promete. Vamos con él.

Para empezar, 200 gramos de bacalao, un puerro, un vaso de nata,

dos huevos, una patata,

cuatro zanahorias, dos cebolletas, aceite, pasta brick,

azúcar, caldo, sal, pimienta molida,

miel, cebollino y cúrcuma.

Y podríamos realmente trocear porciones de bacalao,

rebozar, dorar y acompañar con un salteado de zanahoria.

Sería una versión muy rica, pero muy vista.

Pues en lugar de rebozar y saltear la zanahoria,

le daremos un giro.

Ese bacalao, en pastel, como decía antes.

Lo veíamos con esa crema y con un sabor especial, y dorado.

Luego, en el rincón de pastelería, si tenéis fruta en almíbar,

melocotón, manzana o pera en almíbar,

haremos tarta tatín.

Una versión de tarta tatín. Una versión para aprovechar frutas.

Tarta tatín con manzana y melocotón.

Últimamente

mezclamos mucho el dulce con el reciclaje.

La vía de escape de lo que puede ponerse malo,

que no sabemos qué hacer con ello.

Ideas para sacar partido a esos alimentos,

o ¿qué postre hago hoy?

Pues cuatro ingredientes, cortas una porción, y si le ponéis

una salsa cremosa por encima,

una salsa de frambuesa, triunfamos. Qué hambre.

Siempre le da hambre a Pepa.

Empezamos a cocinar. Ponte a mi vera. Coge la cuchara.

Empezaremos con el primer paso.

Decíamos, hago hincapié, una crema de zanahoria caramelizada.

Es decir, es dulzona,

y el caramelo nos dará un toque muy original.

Lo primero, aceite de oliva.

Y vamos a empezar,

ligeramente, a sofreír las cebolletas que tengo por aquí.

También emplearé

la parte del tallo, un poco verde.

Nos dará un sabor muy agradable, muy rico.

Y sobre todo, no debemos tener miedo a buscar nuevos sabores,

nuevas texturas. Por ejemplo, el bacalao:

un bacalao rebozado con una salsa

de frambuesa, pues tiene un sabor muy agradable.

Hoy haremos el pastel de bacalao.

A lo mejor siempre lo probamos rebozado. ¿Por qué no

probar otras técnicas. Corto en juliana,

pero luego se va a triturar todo.

Se va a colar. Quedará una crema

muy suave, muy suave,

con ese intenso sabor y color.

Pues la cebolleta, y no cebolla.

Nos dará más suavidad.

Pusimos aceite, ¿verdad? Sí.

Pues marchando. Va.

Esto por aquí. Voy a por la sal, ¿vale?

Un poco de sal, y lo primero, vamos a sofreírlo.

Un poquito, que caiga.

Que caiga esa cebolleta. Ahí está. Un poquito más.

Marchando.

Junto con la cebolleta pondremos zanahoria.

También en tiras finas. Una crema podríamos ponerla

directamente a hervir. Cebolleta, puerro, zanahoria, con caldo,

y quedaría muy agradable.

Pero si os dais cuenta, empezamos distinto. Empezamos

pochando los productos. Y en cuanto pochen un poquitín,

añadimos una pizca, tampoco mucha, de azúcar,

dejamos que semicaramelice.

Y si otras veces nos gustó la cebolla caramelizada,

los pimientos caramelizados,

es una manera de aportar este toque dulce al plato. Bueno,

pues ese paso uno muy sencillo.

Marcamos, hacemos poco a poco. Rápidamente se queda blanda.

En casa mejor taparlo.

En casa, mi consejo: tapamos. No tengáis prisa.

Cuanto más pochado esté, mejor.

Cuando queráis caramelizar,

este vapor que marcha por aquí, es importante.

Si se concentra mucha humedad,

al azúcar le costará más caramelizar.

O sea, que debe estar destapado.

Que se seque poco a poco

esa base que estamos haciendo. El espesante.

La zanahoria espesará.

Pero si le ponemos patata, no nos irá nada mal.

Por lo tanto, patata pelada.

Con una. Tampoco quiero una crema demasiado espesa.

Si nos damos cuenta, la densidad de las cremas

ha cambiado con los tiempos.

Hace décadas, el puré tendía a ser espeso,

contundente.

Ahora es mucho más ligero, más suave, más agradable.

Bueno, pues ya que tienes esa base, subimos el fuego

a tope. No lo muevas mucho.

Y dejamos un poquito que el azúcar caramelice.

Con su temperatura, y si no lo movemos,

ya ha empezado a dorar. Pues venga, añadimos azúcar.

Y dejamos ligeramente

que caramelice. Cuidado,

no se os vaya a quemar.

Porque si el azúcar se quema... Huy.

Tranquila. Ya empieza a cambiar de color.

Mira cómo va cambiando.

Y empieza a dar olor.

Lo dejamos un poquito.

Déjalo unos 20 segundos.

Rápidamente, tengo aquí un caldo de verduras.

En cuanto que veamos que el caramelo se nos puede ir, rápidamente.

Ya lo puedes ir removiendo.

Ha cogido un poco de color. Ya ha cogido color.

Suficiente para dar sabor y un tono dorado.

Huele rico, rico. Añadimos la patata.

Vamos a poner una pizca de cúrcuma. Un poquitín.

Así. Poquito.

En principio empezamos con esta cantidad.

Nos dará color y aroma.

Azúcar caramelizada, cúrcuma, zanahoria,

patata. Cuando lo trituremos, imaginaos.

Sale un aroma rico. Riquísimo.

Pues cubrimos

con el caldo.

Mirad cómo la tonalidad ya es dorada. Empieza a tener

un color muy bonito. Y dejaremos cocer

aproximadamente unos 15,

18 minutos, más o menos. Ya tiene sal. Al final

trituramos, le damos un toque de pimienta,

y esa crema ya, muy sencillo.

Colamos. Trituramos muy bien. Sigue a tope.

Cuando rompa a hervir, bajamos.

El caramelo

y la cúrcuma nos dan una tonalidad entre amarillo, pajizo, dorado.

Eso por un lado.

El paso dos es sencillo. Vamos a limpiar

y a trocear el bacalao. Tengo bacalao que está desalado.

Está desalado. Y vamos cortando

porciones pequeñas que nosotros luego vamos a rehogar

con el puerro. Se triturará.

Y otra forma de disfrutar de un pastel de bacalao.

Lo probamos en tempura, en muchas

elaboraciones. Al chilindrón. El bacalao da tantas posibilidades

que cualquiera es buena. En Portugal lo hacen de mil formas

y está de morirse de todas. Pero fijaos.

Hace unos programas hacíamos un pastel

de morcilla. Dijisteis que os gustaba, y os dijimos más opciones.

Pues el de bacalao, para los peques queda suave gracias al puerro.

Gracias a su sabor. Y los peques lo comen mejor.

Lo bajo.

Me quedo controlando esto. El bacalao

irá al plato, y sabrá mucho mejor

después del bodegón. Venid conmigo.

Aunque Pepa no es piloto. No soy piloto.

Y en un avión me estrellaría.

Pero sé lo buenas que son las zanahorias.

Hay una base científica sobre lo de que son buenas para la vista.

Se lo debemos al color, al beta-caroteno.

Esa propiedad, que además de ser antioxidante

Nuestro cuerpo lo convierte en vitamina A,

buenísima para la vista y para el corazón.

La zanahoria es fuente de salud. Deberíamos comer mucha.

Pero mira el consumo que tenemos.

Te doy el global. A ver.

El sector, entre verduras y hortalizas,

genera en España más de 15 000 millones de euros al año.

Producimos 360 000 toneladas de zanahorias al año.

Casi la mitad se produce

en Castilla y León. Y nos comemos, consumimos

170 millones de kilos

al año. Salimos a cuatro kilos por persona y año.

Está bien, pero debería ser más.

Ya decimos que la zanahoria es fuente inagotable de salud.

Incorporándola

en cualquier guiso, cualquier crema.

Esa salsa de zanahoria irá muy bien.

Y no tenemos excusa. Nos venden ya, si tenemos

poco tiempo, en lugar de hacer la crema, podemos comprarla hecha.

Congelada, en conserva, zumo de zanahoria.

Zanahoria de distintos tipos.

La verdad, es un producto que en mil y una formas

debemos sacarle partido

e incorporar a la dieta y subir

ese consumo. Hablando de curiosidades,

¿a que no sabes quién cultivó la zanahoria más grande del mundo?

Veréis el peso. Miedo me da.

Un granjero de Alaska. La tierra fértil que tendrá.

Pues cultivó una zanahoria de 8 kilos y 600 gramos.

Imaginad el tamaño. "Ve a comprar una zanahoria,

que con una tenemos". Y traes una de 8 kilos.

Para todo el mes, o casi el año.

Si tocábamos a 4 kilos por persona, al año os podéis imaginar.

Morados en el pueblo.

Vamos con el paso tres. Calentamos la sartén.

Añadimos aceite, y un pastel muy básico

que vamos a hacer con bacalao. Por un lado

el puerro. Puerro siempre muy bien lavado.

Cortado en cruz.

Totalmente lavado, de cualquier resto de tierra.

Ahí sed muy escrupulosos.

Un granito de tierra puede destrozarnos

un plato. Por ese motivo, tenemos que mimarlo un montón.

Te echo el puerro

y le damos una vuelta. Toquecito también de sal.

Toda la sal que le pongamos

en el pochado no se la ponemos al sazonar.

Ya está incorporada.

Un toque de sal, y le das vuelta y vuelta

a ese puerro con aceite de oliva para que nos quede bastante rico.

Todo pochado, mucho mejor.

Bueno, pues que vaya Pepa dándole. Y cuando ese puerro esté un poco ya

caído, añadiremos el bacalao troceado y desalado,

pero que mantiene un sabor muy rico.

Por lo tanto, llevas nada de tiempo con el puerro y ya está.

Lo decíamos en el paso uno.

Cuanto más tiempo esté, mejor que mejor.

Eso por un lado.

Por otro, la mezcla base para elaborar un pastel.

Ya lo sabéis. Vamos a poner dos huevos, que como siempre

primero fueron cascados en un bol, y nata.

Ojo, si no podemos tomar lácteos,

si no queremos usar nata,

no hay problema. Ponemos huevo

y podemos añadir fumet. No habría problema.

Ponemos fumet y nos irá muy bien también.

El huevo es el responsable de que todo esto se cocine poco a poco.

Vamos a incorporar esos dados de bacalao.

Les damos vuelta y vuelta.

Se quedarán medio hechos. Te subo la temperatura.

Y trituraremos todo muy bien. Trituraremos todo bien

y lo meteremos al baño maría en el horno.

En el horno, temperatura suave. Empezaremos con calor abajo.

Como veis, unos 160-170 grados.

Los pasteles han de hacerse poco a poco,

sin prisa, para estar mucho más ricos.

Pues este le vamos a dejar que le dé Pepa vuelta y vuelta.

Elemento decorativo para el plato:

por aquí,

esta pasta brick. Como veis, láminas muy finitas.

Viene así, en un rollito. Son láminas muy, muy finas.

¿Y qué he hecho? Mirad el resultado.

Esas láminas las he cortado en tiras rectangulares.

Les he dado un golpe de horno,

y nos quedan así, retorcidas, con distintas formas.

Como elemento decorativo nos dará un punto muy gracioso al plato.

Esta pasta

la podemos freír, hacer como empanadillas.

La verdad, es una pasta para muchas elaboraciones.

Hoy solamente irá como elemento decorativo.

¿Se deshace el bacalao? Sí.

Se me escapó un trozo fuera. Adentro otra vez.

Y aquí ya se está cocinando.

Ya va oliendo. Mira qué color blanquito.

Pues tres, dos, uno... Y apagamos.

¿O me echas? No.

No, no te echo. Perdería una joya.

Por dios, eso ni en broma.

Retiramos el sofrito

y lo trituramos con el huevo y la nata.

La temperatura del sofrito nos ayudará

a que en el horno se haga antes.

Si damos temperatura, mejor. Apago.

Venga, apagas. Y esto lo vamos a añadir a la nata

y al huevo.

Toquecito de sal y pimienta.

Ahí tenemos la sal y la pimienta.

Apuramos bien. Que el puerro nos dará un sabor

muy rico. Venga. Sal y pimienta

al pastel. Ahí está.

Queremos la crema más intensa de sabor.

El pastel, muy suave: bacalao, puerro, sal, pimienta y poco más.

Y poco más. Nada más.

Ahora, con la batidora empezamos a triturar.

Que nos quede la mezcla.

Como si fuese una crema. Luego no quiero rellenar un molde

hasta arriba. Lo dejaré más o menos a dos centímetros,

para luego poder decorarlo y trocearlo.

Por ese motivo, le damos un poquito.

Y veis cómo rápidamente el pescado,

si fuese pollo, pavo, gambas, langostinos también,

pues rápidamente se deshace sin ningún problema.

Bueno, suficiente. Si hay peques...

Exacto. Buena forma de camuflar la verdura

y el pescado, que les cuesta.

Incluso en casa, si lo queréis triturar más, lo hacéis.

Esto, a la pila.

Recipiente que tengo de cristal, engrasado.

Sobre otro con agua

para hacer al baño maría.

Rellenamos, y a 160-170 grados, a temperatura suave,

calor abajo, unos 25 minutos aproximadamente.

En el paso cuatro

vamos con la presentación. Ya tengo un pastel adelantado

y una salsa.

Para que veáis en casa cómo nos queda.

Ponemos aquí el plato con su mantel.

Y lo primero será la crema.

Ese color dorado que teníamos, pues incorporamos un poco

en el centro del plato.

Mirad qué color tan bonito. Colada.

Triturada y colada.

Lo movemos un poquitín.

No quiero que llegue a los extremos.

Y por aquí tengo pastel.

Pastel que como veis, no más de dos centímetros de grosor,

para que no me quede muy alto.

Y voy a empezar por aquí. Le quitamos primero

un poquito así.

Mirad qué esponjoso.

Cortamos una porción, un poco en diagonal.

Ahí está. Lo suyo, dejar enfriar este pastel

un poquitín. Dejadlo enfriar. Colocamos este

así, por aquí. Ahí está. Y casi, casi...

Bueno, otro. Ponemos otro pequeño.

Una cuña pequeña.

Ahí está. Esta se la ponemos al pastel.

Por ejemplo por aquí.

Medio caída. La ponemos ahí.

Ahora, un toque de cebollino y un plato muy limpito,

muy fácil de decorar. Ponemos un toquecito de cebollino.

Incluso otra ramita no irá mal. ¿Y la pasta brick?

Y la pasta brick... este así.

Ahí está. Y luego este toquecito de pasta.

¿Qué os parece si por ejemplo

este lo ponemos por detrás.

Que asome por ahí. Y no lo recargamos más.

Mirad qué elegante, qué limpio. Plato

que además apetece. Con ese toque dulzón de la crema caramelizada.

Cojo el plato, coges el mantel,

y solo falta que vosotros lo degustéis.

Marchando. O hacedlo y nos mandáis una foto.

También nos gusta saber

cómo os quedan los platos. Ahí está.

Tenemos una crema de zanahoria dulce con tonos dorados preciosos.

Todo aroma, sabor, textura. Ahí está la gracia de esta crema.

Vamos viendo cómo ese pastel de bacalao

ha dorado por fuera, ha cogido una capa crujiente,

y por dentro muy jugoso.

Pastel suave que combinará con la crema.

Para acabar, el simpático crujiente de pasta brick.

Bueno, y como cada programa, servicio público,

entran vuestros "mails", con dudas, sugerencias, fotos,

y Pepa lo selecciona, abre todo el correo y dice:

"Hoy, 500 'mails'". Se queda con alguno.

No solo lo abro. Me invita a viajar.

Y con ello a todos ustedes.

Este programa llega a mucha gente, alguna de muy lejos.

Por ejemplo, Elia Chávez nos ha mandado un correo.

Pero antes... nos lo ha mandado desde México.

Yo quiero dar una vuelta por México. Qué bonito.

¿No te ibas tú? Ahora mismo.

No sé, a la Riviera Maya. Por la playa y por hacer turismo.

Y conocer lugares tan apasionantes como este.

Pero vamos ya con esa duda No estaría mal ir.

que debemos resolver. A ver.

A ver. Dice que nos ve desde que empezamos.

Que te sigue desde hace años, que compra tus libros. Y dice:

Bueno, gracias por vernos desde México.

Damos la vuelta al mundo con el programa y las recetas.

A mí las de acero

me van muy bien. Son duraderas.

Hay que invertir en una buena olla de acero inoxidable.

Como en todo, hay calidades.

A veces algo más barato nos sale un poquitín más caro.

Hay que renovarlo. El acero inoxidable aguanta mucho,

es fácil de limpiar, de mantener. Y es más difícil

que los alimentos se agarren si está cuidado. Por tanto,

para no darle muchas vueltas, nos quedamos con el acero inoxidable.

Pues es un material

a tener en cuenta. Y si disponemos de dinerete,

lo invertimos bien. Invertimos.

Seguimos con los viajes. A ver.

Hemos visto la Riviera Maya.

Ahora vamos a ver una localidad de Cataluña.

El Masnou, en Barcelona. Mirad qué bonita es.

Pues también me iba a la playa. Y yo.

No sé si tendrán tan buen tiempo como tendrán en México ahora.

Pero sí tienen dudas de cocina. A ver.

Nos ha mandado un correo Enrique López, desde El Masnou.

Nos ha escrito un correo muy cariñoso.

Y nos pide que nos acordemos en esta cocina de los diabéticos.

Porque él lo es, y no es fácil cocinar.

Claro. En aquellos postres en los que sea fácil

cambiar la cantidad de azúcar, o eliminarla del todo,

con edulcorante líquido. O la naturaleza,

que nos da ingredientes que van muy bien.

Darán sabor, aroma. Así reducimos

la cantidad de azúcar. Por ejemplo la canela.

Es un buen aliado. El anís en grano.

La vainilla en polvo, por supuesto.

Y la ralladura de cítricos: lima, limón, naranja, mandarina.

Combinando

cualquiera de ellos y usando edulcorante,

unas gotitas de edulcorante líquido,

añadido a unas natillas sin azúcar, por ejemplo,

con algunas de estas especias

de la familia de los dulces,

nos irá muy bien. Lo tendremos en cuenta.

¿Dónde pueden enviar dudas?

En nuestra estupenda web. Es un manual interactivo

de cocina. Tenemos más de 200 recetas a su disposición.

Las pueden imprimir directamente, pueden recuperar los vídeos.

Bueno, www.rtve.es/cocinaconsergio.

Ahí está el enlace donde podéis mandarnos correos.

Está todo lo que hemos hecho en el programa

en estos más de dos años.

Todo está ahí. Y vamos a la escuela de pastelería.

A hacer una versión de tarta tatín

que vamos a usar pensando en las frutas que tenemos por casa

que están a puntito de madurar demasiado y queremos gastar.

Lo primero, un consejo: 20 gramos de mantequilla

con 30 gramos de azúcar. Mezclo estos ingredientes.

Podrían no llevarlos. Podríamos echar directamente

la fruta y ya está, pero esto envolverá las piezas de fruta

y le va a dar un sabor muy rico.

Si os gusta, añadid vainilla, o canela, o un toque de anís.

Gajos grandes de mantequilla.

Perdón, de manzana y de melocotón en almíbar.

En almíbar porque no todo el año

estamos en temporada. Pero si hay fresco, fresco.

Lo haríamos igual. Me gusta mezclar,

para que cada trozo de fruta quede impregnado

con mantequilla y azúcar.

Tengo un molde bajo con una base de caramelo. Una base

de caramelo. Vamos a añadir aquí todas las frutas.

Se van a hornear, como cuando hacemos tarta de manzana.

Vamos a repartir así las frutas.

Que se amontonen sobre el caramelo, que se fundirá en el horno.

Repito, una variante de la tatín clásica francesa.

Sobre todo por el aprovechamiento.

Pasta de hojaldre, y como si fuese una cama, se lo ponemos

por encima y los bordes los metemos así.

Los vamos metiendo. Por eso

lo apartaste de los bordes. Metemos los bordes.

Una cama muy mal hecha.

Ahora le daremos forma, tranquila.

Vamos moldeando y le damos forma.

Que llegue a los bordes. No os preocupéis. Luego se le dará

la vuelta. Hornearemos a 190 grados.

Termináis en casa

de dar bien forma y lo metéis al horno.

Este hojaldre se quedará muy dorado

y luego se le dará la vuelta.

Encontraremos el hojaldre muy crujiente,

y todas esas frutas horneadas, intercambiando sabor y texturas.

Pues una versión de tarta tatín muy fácil para que disfrutéis.

¿No me dejas probar? Tras el resumen.

Pues venga. Era broma.

Un resumen para que os salga perfecto, y luego probamos.

Estos son los ingredientes

para hacer el pastel de bacalao sobre crema dulce de zanahoria.

Y esta, la receta paso a paso.

Sofríe la cebolleta y la zanahoria cortadas en tiras.

Cuando se pochen, añade azúcar y deja caramelizar.

Espolvorea por encima cúrcuma, añade la patata, riega con caldo

y mantén al fuego 15 minutos.

Tritura, cuela, sazona con sal y pimienta y añade miel.

Segundo paso: limpia el bacalao de piel y espinas,

trocea en tacos pequeños y reserva. Tercer paso:

sofríe el puerro cortado finamente, añade el bacalao

y mantén al fuego unos minutos.

Vierte la mezcla en un bol, bate con nata y huevo

y rellena un molde engrasado.

Hornea al baño maría 30 minutos a 170 grados

y hornea también tiras de pasta brick hasta que se doren.

Cuarto paso:

corta el pastel en porciones, sírvelas sobre la crema

y adorna con el crujiente de pasta brick.

Y sobre todo, os damos las gracias

a los que trabajáis en los mercados centrales de toda España

que nos mandáis los productos, que abastecéis a todos los mercados.

Que os levantéis prontísimo y estáis hasta los sábados.

Claro. Gracias a vosotros

podemos hacer "Cocina con Sergio". Os esperamos.

Hasta el próximo programa.

Hasta luego, chao.

¿Sacamos cuchillo y tenedor? Bueno, vale.

Venga, voy a por ello.

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Cocina con Sergio - Pastel de bacalao sobre crema dulce de zanahoria

07 feb 2015

INGREDIENTES:

200 g bacalao

1 puerro

2 huevos

1 vaso nata

4 zanahorias

2 cebolletas

1 patata

Pasta brick

Aceite, caldo, sal

Pimienta molida, azúcar

Cebollino, miel

Cúrcuma

PASO 1. Sofríe la cebolleta y la zanahoria cortadas en tiras. Cuando se pochen, añade el azúcar y deja caramelizar. Espolvorea por encima una pizca de cúrcuma, incorpora la patata, riega con caldo y mantén al fuego 15 minutos. Tritura, cuela, sazona con sal y pimienta y añade miel.

PASO 2. Limpia el bacalao de piel y espinas, trocea en tacos pequeños y reserva.

PASO 3. Sofríe el puerro cortado finamente, añade los taquitos de bacalao y mantén al fuego unos minutos. Vierte la mezcla en un bol, bate bien con la nata y el huevo y rellena con ella molde engrasado. Hornea al baño María 30 minutos a 170º y aprovecha para hornear unas tiras de pasta brick hasta que se doren. 

PASO 4. Corta el pastel de bacalao en porciones, sírvelas sobre una base de crema y adorna el plato con el crujiente de pasta brick.

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