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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Huevo escalfado con morcilla y mermelada de pimiento - Ver ahora
Transcripción completa

Marchando para hoy huevo escalfado con morcilla,

Marchando para hoy huevo escalfado con morcilla,

con una confitura de pimiento rojo asado,

toque de vainilla y un crujiente de hojaldre.

Pepa, yo sé que a ti este plato te gusta un montón.

Buena pinta tiene, pero morcillas hay muchas.

¿Cuál de ellas has puesto?

Aunque a ti te gusta la de arroz, que es la de Burgos.

Anda que no está dando guerra con la morcilla de Burgos,

sí, la pondremos algún día.

Pero para el plato que veis

he utilizado una crema de morcilla de cebolla,

muy suave y ligera, y aunque parece complicado,

vais a ver que este plato se monta en nada de tiempo,

y vais a triunfar en la mesa sí o sí.

Me parece muy bien.

Hoy alimento protagonista: la morcilla.

Nos hemos puesto literarios, porque haber refranes, haylos,

y también hay un saber popular que a ti te gusta mucho

y te dejo que lo leas tú.

¿No te apetecía buscar refranes hoy? Espérate, hombre, tú lee.

Tenemos un dicho popular que dice así,

"trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento".

Yo le he encontrado ni pies ni cabeza,

por eso he dejado que lo leas.

Pies y cabeza es la poesía, porque también la hay.

Os voy a leer primero una que escribió Baltasar Alcázar.

La ensalada y salpicón hizo fin, ¿qué viene ahora? La morcilla.

Oh, gran señora digna de veneración.

Qué oronda viene y qué bella, qué través y enjundia tiene.

Mas di, ¿no adoras ni aprecias la morcilla ilustre rica?

Qué llena está de piñones. Ves, esta no es de Burgos.

Morcilla de cortesanos asada por esas manos,

hechas a cebar lechones.

Pero la morcilla de Burgos que tanto nos gusta a Laura y a mí,

esa también ha inspirado versos.

Burgos lo que atesora es un morcilla gran señora,

su soberana morcilla, sabio pueblo que practica el arte de la cocina,

que es ciencia casi divina cuando morcillas fabrica.

No se enseña en las escuelas y en los libros publicaron,

¿cómo este plato inventaron? Nuestras geniales abuelas.

Pan reciente y vino añejo son su mejor compañía,

la comen con alegría el niño, el mozo y el viejo.

Solo te daré un consejo, nunca te la comas fría.

Y es un buen consejo.

Sí, la verdad es que mejor en caliente, pero en cualquier caso,

¿cuántas variedades hay de morcilla?

Un producto para aprovechar toda esa sangre de una u otra forma

y la verdad es que en cocina,

desde esos potentes guisos con las legumbres,

hasta frita vuelta y vuelta, o el plato de hoy.

Y que sepáis que no solo se consume en España, de hecho,

tiene nombres muy graciosos.

En Centroamérica la conocen como moronga,

en Colombia como rellena, en Chile prieta y en Perú sangrecita,

es un nombre muy gráfico.

Pero si hablábamos antes de una de las morcillas más conocidas,

la de Burgos, tenemos que decir que en realidad

solo lleva dos siglos haciéndose en Burgos.

Cada familia tiene su propia receta tradicional,

pero lo básico es: arroz, sal y pimentón.

¿Por qué solo lleva dos siglos haciéndose en Burgos?

Porque el arroz tardó en llegar.

En el siglo XVIII empezaron a conocerlo

y a cocinarlo en torno a esa receta.

Y después de Burgos tendríamos que dar un salto hasta Sevilla,

porque allí también hacen buena morcilla.

En España se lleva siendo unos 3000 años.

Y ya en la época de los Reyes Católicos,

allá por 1500 se aprobaron las ordenanzas de Sevilla,

impresas en 1526, que reglaban lo que tenía que tener dentro

porque ahí cada uno metía lo que quería.

No, tenía que estar regulada por ley.

En cuanto a las propiedades, tenemos que hablar del hierro.

Este refrán y esos versos que leíamos antes,

tienen mucha razón.

Es buena para los niños, para las mujeres y los mayores.

Y de esas primeras morcillas a los formatos más modernos,

crema de morcilla, que tenemos en versión tubo.

Luego os contaremos,

la verdad es que la morcilla evoluciona como la gastronomía.

¿Qué sabor vamos a poner hoy?

Hoy tenemos distintos sabores y distintas texturas,

por eso vamos a ponerle hoy un toque de vainilla.

¿Qué pintará la morcilla con la vainilla?

Ponemos un toque de vainilla, que habitualmente va en los postres,

y lo va a bordar.

Pepa nos da los ingredientes, yo pongo la vainilla y a ver qué pasa.

Vamos a leerlos.

Este plato va a tener sabores, toques salados, crujientes...

Pero, ¿a ti te gustan los caramelos de toffee?

¿Esos que se te pegaban en los dientes?

Ay, los empastes que habrán volado.

Pues sí, ese toffee lo aprenderemos a hacer,

lo haremos en la escuela de pastelería,

y lo mezclamos con un poco de nata montada.

¿Qué obtendremos? Espuma de toffee.

Es muy sencillo de hacer.

He montado dos, Pepa, para que no te quejes,

porque luego me dices que soy un tacaño.

Luego no me da, a ver. Familia, mirad qué buena pinta.

Son unas espumas muy sencillas de toffee que vamos a disfrutar hoy.

Ya era hora de que pensaras que el pinche come.

Venimos exigentes hoy. Un poquito reviradita.

¿Y el chocolatito o polvito este? Es un secreto, luego lo veremos.

Es algo que soléis tener en casa.

Es una decoración, crujiente, espumoso, aromático...

En fin, no voy a desvelar todo ahora.

Familia, postre muy sencillo, ya lo veréis.

Pero antes tenemos que cocinar el plato principal del día

con distintos pasos.

Hoy con ingredientes muy de andar por casa.

El pimiento lo usamos habitualmente para un sofrito o un guiso,

la morcilla solemos enharinarla freírla y está muy rica;

y el huevo, o bien lo freímos o lo escalfamos.

Pues vamos a darle un giro a cada uno de los ingredientes,

de manera que lleguen todos estos ingredientes al plato

en otro formato.

Por eso, lo primero. Subo un poco el fuego

y vamos a hacer una confitura muy suave de pimientos asados

con un toque de vainilla. Imagináos qué sabor tan rico.

Los pimientos los tengo aquí preparados,

los corto en tiras finas y no pongo en el recipiente nada,

ni aceite ni nada.

Simplemente vamos a dejar que se vayan evaporando.

Puedes subir el fuego sin miedo, Pepa.

¿No se nos van a pegar?

Esa es tu labor, que no se peguen.

Por eso, vamos a retirar de los pimientos parte de su humedad

aunque ya están escurridos.

Se trata de que en principio evaporen, y luego,

al añadir el azúcar, sacarán el resto de agua que les queda.

Marchando.

Aquí se ha quedado un trozo. Aquí hay que aprovecharlo todo.

Junto con los pimientos, Pepa,

puedes añadir el toque de vainilla que tienes ahí.

¿Así tal cual? Tal cual.

Dejamos que esa rama de vainilla se vaya calentando poco a poco

y al final impregne de sabor.

Podemos hacer varias cosas,

la vainilla, como va a estar un rato al fuego no hay problema,

va a dejar sabor. De hecho, ya huele.

Sí, la he puesto en el fondo.

No obstante, luego podemos abrir la vaina de vainilla,

sacar las semillas pequeñas del interior y dará mucho más aroma.

En principio, fuego al 9, dejamos que evapore,

después veremos que se empiezan a quedar un poco secos.

El agua está saliendo, se va evaporando.

Cuando empiecen a quedarse secos, para conseguir esa confitura,

más o menos, mirad, tenemos aquí unos 30 g de azúcar,

un chorrito de miel que nos dará un punto cremoso,

brillo y densidad deseada, y por si acaso, mi consejo,

guardad siempre el jugo de hacer los pimientos al horno.

Porque, imaginad que esta confitura os queda muy espesa,

en lugar de añadir un poco de agua...

Para rectificar.

Claro, usamos el jugo del asado de los pimientos.

Le vas dando ahí, y pasamos al paso 2.

Va a ser ya la elaboración de esos huevos escalfados

con toque de morcilla.

Crema de morcilla que tengo por aquí.

Por otro lado, tengo los huevos.

Sabéis que los podemos escalfar directamente en un recipiente

con agua, vinagre y sal.

Recordamos que la mezcla de vinagre y sal

hace que no se expandan tanto, que se queden en un rinconcito.

O también tenemos la versión de utilizar papel film,

que os recomiendo porque quedan muy bonitos, bien recogidos.

Y es fácil de usar. Atentos en casa que os va a encantar la técnica.

Ya hemos hecho otras veces, pero siempre viene bien recordar.

De esta manera, si tenemos varios comensales en casa,

tendremos varios huevos ya envueltos,

y justo un momento antes los escalfamos.

Regla de oro, hacemos una pequeña cavidad,

ponemos un chorrito de aceite de oliva porque a veces se pega

y la liamos un poco.

Este paquetito de papel del film podemos personalizarlo.

Si te gusta la sobrasada, los frutos secos,

o unos ajetes salteados... no hay problema.

Nosotros vamos a poner morcilla.

Por cierto, esto ya empieza. ¿Le echo del azúcar?

Espera un poquito, en cuanto tenga el primero formado, lo añadimos.

Mirad, crema de morcilla de cebolla, una cucharadita.

Ahora con mucho cuidado cascamos el huevo,

lo añadimos y un toque de sal.

Ahora unimos las cuatro esquinas del papel film

y hacemos un paquetito.

Y desde la base os acercáis mucho al huevo,

para que quede prieto.

Le damos varias vueltas y hacemos un nudo.

Ahora haré otro más y Pepa, puedes echar el azúcar.

Vais a ver cómo todos los pimientos empiezan a quedarse secos,

pero rápidamente el azúcar

va a extraer toda la humedad que ha quedado en los pimientos.

Mirad, no tenía nada de agua,

y ahora ya de repente otra vez están llenos de agua.

Y además, rapidísimo.

Lo he bajado un poco, ¿lo vuelvo a subir?

No, que se mantenga a esa temperatura.

Y también un chorrito de miel para darle un toque cremoso.

Vamos a mantener estos pimientos con el azúcar unos 6 o 7 minutos.

Luego los trituraremos con la batidora y ya tendremos

esa confitura de pimientos asados con el toque de vainilla.

Qué fácil. No tiene más misterio.

Por otro lado, mirad cómo ha quedado el huevo.

Muy prieto, es importante que quede así.

Si no hacemos bien el nudo se nos queda un poco chafado,

y después de la cocción, va a parecer un huevo frito y muy mal.

Por eso, que quede recogido.

La morcilla por un lado y huevo por otro.

Aquí tengo agua que está cociendo, ha roto a hervir.

Mi consejo es que al principio hagamos así.

Vamos moviendo para que el contraste de temperatura tan brusco

no rompa el papel film.

Ya veis cómo en nada, la clara se empieza a poner blanca.

Cómo se nota el azúcar, cómo huele. Riquísimo.

Estos vamos a dejarlos un poco más.

Voy a hacer un cuarto huevo, me quedo vigilando la confitura

y mientras tanto, Pepa se va al bodegón.

Nos han quedado pendientes datos de producción y de consumo,

que la verdad, son bastante interesantes.

A ver, en España, al año producimos 1 millón de toneladas

de elaborados cárnicos. De embutidos de cerdo, 240.000 t,

entre jamón, salchichón, chorizo, longaniza, panceta, baicon.

En cuanto al consumo, la verdad, es que consumimos, sólo de morcilla,

14 millones de kilos al año,

lo que supone unos 80 millones de euros

gastados sólo en este producto cárnico.

Hay incluso un estudio sociológico que a mí me ha encantado.

A ver, ¿quiénes son los españoles que más morcilla consumen?

El retrato es este: españoles de clase media y media alta,

mayores de 50 años, en hogares formados por dos personas

o por una sola persona, es decir, parejas con hijos ya mayores,

y que residen

o bien en pueblos pequeños, menores de 2000 habitantes,

o bien en ciudades mayores de 500.000.

No me digas que no es curioso.

Hablábamos antes de que cada pueblo y cada localidad tiene su receta,

es decir, cada familia en realidad.

Si hablamos de morcilla en España tenemos que hablar también,

por ejemplo de León, que tiene muchísima cebolla,

es una morcilla muy hortelana. También la morcilla de Soria,

que además es un poquito dulce porque suele tener, por ejemplo,

canela, tiene también azúcar, tiene un sabor muy característico.

Pero bueno, hay morcilla buenísima en toda España.

Aromas, sabores.

Hay que mencionar la de Aragón, la de Requena, en Valencia,

también en la comunidad valenciana la de cebolla y piñones,

morcilleta de carne y morcilla de pan.

Y este producto, que yo sé que os estáis preguntando todos

en casa qué es, es morcilla en un tubo

para un consumo muy fácil, para tenerla guardada

de una forma fácil, ¿y de dónde viene? Pues de Palencia.

De Villada, que nunca nos fallan, siempre nos mandan

esta crema deliciosa y un envase super cómodo.

Por lo tanto, no hay excusas para no introducir en nuestra dieta

un poco de hierro mediante la morcilla

en todas las versiones que habéis visto,

o bien, como veis, en tubo, así de sencillo.

Un formato muy original, tan original como el huevo

que estamos haciendo hoy.

Claro, y que ya vamos a ver cómo nos va quedando.

Ya lo he retirado pero, antes de nada, vamos con el siguiente paso.

Con un paso en el cual vamos a servir ese huevo escalfado.

Tengo la plancha de hojaldre, como veis, por aquí.

Muy sencillo, vamos a ir cortando porciones iguales.

En el mortero tenemos unas nueces peladas, como veis.

Simplemente, Pepa, le das unos golpes muy suaves

para que quede la nuez medio molida.

Vamos hacer un crujiente, un crujienteen en el cual

nos vamos a encontrar la base, esa base de hojaldre

con las nueces por encima, aportando sabor, aportando textura.

Podríamos poner dos vasos de hojaldre,

uno abajo y otro arriba, en versión lasaña,

pero yo creo que, para esta presentación,

con uno abajo es más que suficiente.

Los recortes del hojaldre, ya lo sabéis, no los tiréis.

Los voy a dejar aquí doblados para luego, simplemente,

pintarlos con un poco de agua, poner un poco de azúcar por encima

y los horneamos y los aprovechamos.

Las bases que vamos a colocar las pinchamos bien con un tenedor

y, ahora, sobre cada una de ellas vamos a colocar, vamos a repartir

este toque de nueces molidas.

También valdrían pistachos, por ejemplo, anacardos,

por qué no poner unos piñones.

Al fin y al cabo es dar un toque de sabor

y de presentación diferente.

Antes de repartir esa nuez, colocaré la bandeja del horno,

vamos a ponerla por aquí, y ahora, Pepa,

reparte por encima esa molienda que tenemos.

Ahí está. El horno en torno a 185 o 190°.

¿Cuánto tiempo vamos a tener estas bases?

Más o menos mantener en torno a unos 10 o 12 minutos.

¿El resultado cuál va a ser? Esas mismas, que tiene ahí Pepa,

se van a convertir en estas que están por aquí, ¿veis?

Las nueces se han tostado un poco, van molidas,

el hojaldre se ha dorado y es una base muy buena

para colocar el huevo escalfado por encima.

De momento ponlo ahí y luego lo terminamos de hornear.

Esto ponlo por ahí y luego va al horno.

Los huevos, mirad, una vez veais que están jugosos por dentro

pero que empiezan a estar cuajados por fuera,

es bueno que paralicemos la cocción, es decir,

los metemos rápidamente en ese paso cuatro:

de agua caliente, donde estaban cociendo, a agua fría.

¿Y la cocción cuánto tiempo, más o menos?

Calculad unos 6 minutos, 5 o 6 minutos.

Va a depender también de si os gusta más hecho o menos hecho.

Hay gente que le gusta el huevo muy poco hecho.

Bueno, pero para que nadie se lleve un sofocón,

vaya a ser que lo abra y se le desparrame todo.

Como veréis, el papel de film se retira sin ningún problema.

Pero antes de retirarlo del todo vamos a empezar ya,

en ese paso cuatro, con la presentación.

Mirad, acerca el plato, Pepa, por favor.

Estupendo.

Mirad. Ponemos, por un lado, nuestro plato.

Mirad cómo ha quedado esta confitura con todo del sabor de la vainilla.

Colocamos un poco en la base para que no se nos mueva al llevarlo

a la mesa. De esta manera va a bailar un poco menos.

Pero también va a reblandecer, así que cuidado.

Montaje y a mesa.

Ahora vamos a coger así, con mucho cuidado, retiramos así, despacio,

mirad qué buena pinta la grasa de la morcilla.

No os quiero ni contar cómo va a estar esto,

lo vamos a colocar con mucho cuidado. Ahí lo tenemos.

Muy bonito.

Fijaros cómo podemos jugar con un plato.

Ahora, añadimos un cordón con esta confitura que tenemos preparada.

Si os gusta, podemos ponerla más líquida,

pero para que podamos ir mojando el hojaldre lo vamos a dejar así.

Marchando. La morcilla, con ese toque de vainilla,

va a ir muy bien. Mirad cómo se desliza.

Ponemos un toque de cebollino y si nos queda una rama de vainilla

que me voy a traer por aquí, un toque de vainilla para dar pistas

de qué le hemos puesto al plato.

Además, la vainilla la vamos a poner ligeramente abierta.

Queda muy bonita.

Así, abierta, para que nos decore y es otra manera de disfrutar.

No le vamos a poner nada más. Minimalismo, todo sabor,

salado, dulce, crujiente, mucho aroma y nos lo llevamos

porque solamente falta ... ni pan. Con el hojaldre tenemos.

Marchando con mucho cuidado ese huevo escalfado con morcilla,

su crujiente de hojaldre y su confitura de pimientos.

Disfrutarlo, que es muy sencillo de elaborar.

Lo que el ojo no ve, nos muestra al detalle

cómo ese hojaldre ha dorado, ha quedado crujiente

y se ha enriquecido con el sabor de las nueces.

Vemos el huevo perfectamente cuajado por fuera,

el sabor que ha impregnado a la morcilla

y que va a combinar muy bien con esta confitura de pimientos

y el toque de vainilla.

Por lo tanto, maridaje perfecto para el día de hoy.

Bueno y llega el gran momento, el gran momento

donde el programa de servicio público

"Cocina con Sergio" abre las ventanas de par en par,

o mejor dicho, las tablets de par en par,

lee Pepa vuestros mails y nosotros intentamos solucionarlos.

¡Mientras que se puedan solucionar!

Pues claro que sí, porque para eso somos un programa abierto a vosotros

siempre, las 24 horas del día y los siete días de la semana,

aunque sólo nos veamos "el finde".

Bueno, vamos con el primer correo de hoy, el de Juan.

Si me invitas a la isla del Encanto yo llevo varias bolsas de canónigos,

preparo yo la ensalada ...

Ha sonado bien, ¿eh? Ha sonado bien.

Una cosa son los canónigos, hojas muy tiernas, comestibles,

que añadimos en las ensaladas, que vienen en pequeños matojos.

Y, por otro lado, tenemos las hojas de espinaca baby.

No es lo mismo.

Se parecen, ¿eh? Se parecen.

La verdad es que podemos sustituir canónigos por espinacas baby

en las ensaladas.

El sabor del canónigo es mucho más intenso.

Carnosos, si están frescos, más o menos a la par,

pero no es lo mismo, no confundáis las hojas de espinacas baby

con los canónigos.

Bueno, tenemos más correos. Vamos con ellos.

Este es nacional.

Bueno, muy bien eso de hacer pan en casa.

Cuando empezamos a hacer la masa de pan y vemos que está muy compacta,

que no está hidratada, que está muy dura, cuidado,

te va a costar fermentar, nos va quedar luego,

después de hornear, como una piedra.

Que os quede siempre hidratada,

hincar los dedos en la masa y notad humedad y,

transcurridos 30 o 35 minutos, en un lugar cálido,

vais a ver que en esa masa pasa algo:

empieza a crecer, señal de que está bien de hidratación

y que la masa está bastante bien, va por buen camino.

De esa manera conseguiremos un pan esponjoso,

seguir esa regla de tres y muy importante:

a la hora de amasar, que aportamos calorcito

y vamos notando elasticidad,

cuidado si os queda seco al añadir más humedad o más harina.

porque, por ejemplo, tenemos una compañera,

nuestra productora, Cristina, que empezó con 500 g de pan

y terminó con una masa de dos kilos.

Por lo tanto, importante ese juego de hidratación.

A ver, ¿dónde nos podéis mandar los correos?

¿Dónde podéis consultar todas las recetas que ya hemos hecho,

que son más de 230, que son muchas?

¿Dónde podéis recuperar los vídeos, ver los consejos,

ver la escuela de repostería, que yo sé que eso se encanta?

En www.rtve.es/cocinaconsergio, nuestra super página web.

Mirad, las recetas que vamos hacer, las que ya hemos hecho,

esa escuela de repostería, un "cómo se hace" que es muy divertido,

en fin, una página para pasarse un buen rato,

para navegar y disfrutarla.

Bueno, y tenemos pendiente lo que os prometíamos

en escuela de pastelería, las espumas de toffee

que ya tenemos montadas y que hay una persona

que está deseando ya catarlas. ¿Pero cómo conseguimos esto?

Muy sencillo, postre que no tiene ningún misterio.

Venid para acá. Lo primero.

Por un lado tenemos 100 g de azúcar, unas gotas de agua,

unas gotas de zumo de limón y dejamos que se haga un caramelo.

Lo podéis ir removiendo. Cuando tengamos ese caramelo hecho

vamos a añadir 100 g de nata para cocinar,

mirad cómo va, poco a poco, espesando.

Al principio, como veis, se solidifica, como es obvio,

pero luego el calor le va ayudando y se va a fundir.

Dejarlo a hervir todo unos 6 o 7 minutos.

Ese caramelo que ahora veis que es un bloque, como es lógico,

se va a ir derritiendo y se va a ir mezclando con la nata.

Lo podemos ir removiendo de vez en cuando.

Vale.

Eso mismo, cuando se funda por completo

y empiece a cocer, nos va a quedar así, el toffee.

El toffee, si lo dejamos espesar más,

se va a convertir en ese toque de caramelo,

o, si lo dejamos menos hecho, en una crema.

Yo lo que quiero es una crema, una crema que tenga cierta densidad

pero que no sea un bloque.

Por lo tanto, eso a cocer, no te preocupes,

de vez en cuando lo puedes remover.

De hecho, la nata se va poniendo ya de color marrón, claro,

se va derritiendo.

100 g de azúcar, 100 ml de nata, a cocer, no tiene ningún misterio,

el caramelo con la nata.

Aparte tengo 100 g de nata para montar.

Entre 100 g o 150 g va bien.

No le he puesto nada de azúcar, es obvio,

el toffee ya lleva gran cantidad de azúcar.

Ahora me vas volcando el bol,

¿pero cómo tiene que estar este toffee una vez hecho?

Así, despacito, lo vamos mezclando.

¿Cómo está de temperatura, Pepa? Pues esto está templado.

Templado tirando a frío, no está caliente del todo.

Si estuviera caliente, ¿qué pasaría aquí?

Bajaría la nata.

Se cortaría la nata por completo y, como veis,

la nata mantiene la estructura.

Eso es lo que a mí me parece increíble porque esto es muy espeso.

Mirad, término de echarlo. Tiene que estar frío,

templado tirando a frío, mejor frío.

Si está muy frío se puede solidificar.

Puedes seguir removiendo y, como veis,

se va convirtiendo en una espuma con todo el sabor y si lo pruebas

no te quiero ni contar.

Ya tenemos la espuma de toffee por un lado y, aparte,

he cogido galletas de chocolate.

Las he molido, las he metido en el mortero de las he molido.

He hecho tierra de galleta, ni más ni menos.

Eso me parecía a mí, pero no me atrevía a decirlo

por sí te parecía mal. Parece tierra de plantar.

Tierra, tierra, pues es, ni más ni menos,

que esas galletas intensas de color pasadas por el mortero.

Ya tenemos la espuma, ya paramos de mover,

la podemos meter en la nevera.

El toffee sigue cociendo, poco a poco se va derritiendo.

Lo servimos en unas copas, le ponemos por encima

ese toque de tierra que, al fin y al cabo,

es un toque crujiente ... Y lo probamos.

Pero primero resumen, ¿no?

Hacemos un resumen y luego lo probamos.

Bueno, venga.

Apuntar en casa que lo voy a decir muy rápido,

muy rápido, para luego que lo podamos probar.

Estos son los ingredientes que necesitamos para hacer

el huevo escalfado con morcilla y confitura de pimiento.

Y esta la receta paso a paso.

Paso 1: corta los pimientos asados en tiras y rehoga con la vainilla

en un recipiente sin aceite.

Cuando pierdan el agua, añade el azúcar, la miel y deja evaporar.

Paso 2: corta un trozo de papel de film

y con ayuda de un bol rellénalo con un chorro de aceite,

la morcilla, la sal y el huevo crudo.

Cierra bien haciendo paquetitos y escalda en agua hirviendo

con cuidado de que no toquen el fondo.

Paso 3: tritura la confitura de pimientos,

corta el hojaldre en porciones, espolvorea con nuez molida

y hornea 10 minutos a 185°.

Paso 4: retirar papel de film de los huevos

y sírvelos sobre una base de hojaldre.

Decora con la confitura y una rama de cebollino.

Bueno eres una máquina, ¿ya te has tomado uno?

Sí, mala sombra, puedo hacer dos cosas a la vez.

Es que estaba blandito y no había que masticar.

Bueno, venga.

Voy a dar paso a una foto que nos manda una espectadora,

voy a dejar aquí la copita. Se llama Raquel y nos dice:

"Hola chicos, ahí va mi empanada de morcilla",

la tenemos ahí ... ¡Qué preciosa esa empanada!

"Estaba riquísima, fue vista y no vista."

"Siempre triunfo con tus recetas, Sergio, que lo sepas".

"Me encanta vuestro programa. Gracias, Pepa, por elegir mi foto".

Besos a ti, Raquel.

Si me pones, Raquel, esa empanada yo también me animo y cae.

Bueno, familia, ya lo sabéis, platos, postres como el que había,

hablo ya en pasado porque Pepa se lo ha comido,

sábados y domingos ... "Cocina con Sergio".

Que no os lo perdáis, que lo pasamos muy bien,

aprendemos un montón de cosas y, además, os vamos a estar esperando,

así que, hasta el próximo. Hasta luego.

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Cocina con Sergio - Huevo escalfado con morcilla y mermelada de pimiento

18 abr 2015

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