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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Espárragos a la vinagreta de cominos - Ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Marchando para hoy una de espárragos a la plancha.

Con una vinagreta de comino.

Fíjate, Pepa, el sofrito, el salteado de las gambas,

los piñones, este toquecito de salmón

y el sabor concentrado de los espárragos.

No me digas que las tiras finas son espárragos también.

Efectivamente, también son espárragos.

Bueno, unos tallarines que parecen espárragos.

Porque no solo los distintos cortes que nos permite,

en este caso, tallarines,

o cuando los troceamos para un salteado.

O si compráis espárragos blancos de gran calibre,

de un grosor bastante grande, se pelan, se hierven,

y los podemos abrir a la mitad como si fuesen un bocadillo.

Unos espárragos que los podemos rellenar con lo que más nos guste.

¿Técnica de cocinado? Ni os cuento, a la plancha...

Horneados también quedan muy ricos.

Pero el espárrago no puede faltar en nuestra dieta.

Qué cosa tan rica. Y muy sana.

Le has dado al refranero un poco. Sí, de hecho,

hoy estoy dispuesto a mandar a freír espárragos a Pepa

si se porta mal. Se ha quedado en la A del refranero.

Es que no lo veo mal lo de freír espárragos.

Hay gustos para todo. Yo tengo otras aficiones.

A ver. He seguido más adelante

en el refranero y mira qué he descubierto.

El espárrago de abril, para mí. El de mayo, para el amo.

Y el de junio a ninguno di. Hay una versión más castellana

que a mí me gusta más, que es de la abuela de Laurita.

Tiene 91 años. La mando un beso.

Ella dice que el de junio, para el burro.

Bueno, está bien. Mola más.

Tiene mucho refranero Laura.

A lo tonto empieza a soltar refranes.

Es una forma de aprender gastronomía gracias a los refraneros.

Las temporadas de los productos.

Muchos refranes aluden a eso de los productos.

Yo sé que tienes datos para dar, tomar y vender.

Por ejemplo, el origen del espárrago.

¿Dónde se sitúa? A orillas del Éufrates, del Tigris.

Lo consumían mucho los egipcios.

Los griegos incluso hacían ofrendas a los dioses.

Pero a quienes les chiflaba era a los romanos.

A ellos les debemos que el espárrago se empezara a plantar en España.

Muy bien. Entre los monumentos

que nos dejaron los romanos: los acueductos, los puentes,

las calzadas, también debería haber un símbolo de un espárrago.

Es una de las herencias que tenemos de ellos.

Era un capricho de emperadores.

En tiempos de Octavio, por ejemplo, las despensas reales

tenían que estar plenamente abastecidas.

Incluso se construían barcos específicos

para llevar espárragos a Roma. Sabían del producto.

Los barcos recibían el nombre de asparagus.

¿Qué significa en latín? Pues "botón" o "brote".

Pero en griego significa "lleno de savia".

Se refiere a los espárragos verdes porque en aquellos tiempos

no se conocían los blancos. Un árbol en pequeño.

Ellos ya sabía de las propiedades curativas, diuréticas

y nutricionales. Los árabes también fueron incondicionales.

Al final del reino nazarí, había afición por el cultivo.

Y lo hacían sobre todo por el remedio medicinal.

Por eso se bebían también el agua de cocción.

Aquí hay también mucha gente que lo hace.

Diurético, ¿verdad? Exacto, es muy diurética.

Y hay a quien le gusta el sabor.

Los espárragos verdes que conocemos nosotros

se empezaron a cultivar en Holanda en el siglo XVIII.

Y los espárragos blancos son un poco posteriores.

Hasta el siglo XIX no se empezaron a cultivar.

¿Por qué son blancos? No les da el sol nunca.

Están siempre tapados por la arena.

El campeó mundial de producción de espárragos es China.

Pero nosotros estamos en el top ten. Manteniendo el tipo.

En cuanto a calidad. Tenemos unos espárragos fantásticos.

Y hay una anécdota curiosa, como que los espárragos

siguieron su curso por Europa. Llegaron, por ejemplo, a Versalles.

Al "Rey Sol" le encantaba comerlos.

Sobre todo por sus propiedades naturales.

Le encantaba asomarse al palacio y ver los huertos de espárragos.

Y hay una anécdota que a mí me ha encantado.

El espárrago, por su forma, se le atribuían propiedades

de fertilidad, sobre todo masculina. Me imagino.

Todo esto se debe a un tratado médico

de la Escuela de Medicina de Salerno.

Caló tanto entre la gente que, durante siglos,

atuvieron prohibidos en los conventos.

Qué pena. Un producto tan saludable, tan rico.

Pero no vaya a ser que se revolucionara el clero.

Muy curiosas las historias gastronómicas.

Esos tópicos que acompañaban a determinados ingredientes.

Bueno, hoy sabemos que de todo aquello

solo queda el recuerdo de la forma. Claro.

Pero quedan variedades que den su nombre a ellos.

Por ejemplo: colosal, hércules o eros.

Luego cuento más de los espárragos. A cocinar espárragos.

Pero ya de por sí tienen buen sabor.

Si los marcamos en la plancha, ni os cuento.

Pero si luego los bañamos con una ligerísima salsa

que va a tener un ligerísimo aroma,

no vamos a poner demasiado de los cominos,

entonces ya bordamos el plato.

Solo falta, Pepa, que nos cuentes los ingredientes,

y nos ponemos a cocinar. Los tenemos aquí colocados.

Vamos con ellos.

Venid conmigo que los vamos a ver en primer término.

Y con todo esto, un plato muy sencillo,

rápido de hacer y con ese toque refrescante.

La salsa, en frío; el sofrito, calentito;

los espárragos, calientes.

Muy apetecible para esta época del año.

Pero si este plato...

Como plato único, con un poco de pan, algo de bebida,

y lo acompañamos con una cremita de vainilla

y un sirope de frutos rojos, ya lo bordamos.

Luego te contaré, que sé que lo vas a preguntar,

cómo podemos hacerlo para que se quede

con las formas geométricas. Me lo imagino.

A eso llego, Sergio. ¿Estás segura?

Sí. ¿De verdad?

Sí. Pues disfruta de este postre.

Con una escuadra y un cartabón, ¿no? Yo estaba pensando lo mismo,

que no tengo otra cosa que hacer que tomar medidas.

Mira, un cateto, otro cateto... Ángulos rectos y demás.

Luego os explicaré... Es que mis niños están con eso.

Madre mía. Bueno, un postre muy sencillo de elaborar.

Lo podemos tener en la nevera. Y llega el momento del postre,

en vaso de chupito, caen doblados.

Ya el tamaño elegidlo. Pero vamos a cocinar.

Vamos con el paso 1 de este plato.

Ese sofrito que llevaban por encima los espárragos

y que le va a dar un sabor muy agradable.

Ponemos algo de aceite y empezamos troceando los ajos.

Un consejo, como siempre os doy.

Los ajos, cortadlos a la mitad. Van a tener más apoyo en la tabla

y es más difícil que nos cortemos.

Como hacemos con la cebolla, le damos cortes sin llegar al final.

Me quedo un segundito antes de llegar al final.

Si no, lo que haría sería laminarlos y se quedarían sueltos por la tabla.

Le damos unos cortes así,

y luego ya los cortaremos

de manera vertical

para conseguir un buen picadillo de ajos.

A mí, personalmente, los ajos, cuantas menos pasadas mejor.

A veces hay que darle otra pasadita.

Ahora vamos así cortando y van saliendo dados pequeñitos

que luego, solo con una pasada final,

los tendremos listos para el sofrito.

Que todo vaya picadito se agradece.

Sobre todo en sofritos de este tipo.

Y no hemos puesto en principio nada,

porque podríamos haber ido tostando los piñones,

pero el piñón se quema rápidamente. Claro.

Y sí aún no tengo los ajos troceados,

corremos el riego... ¿Vamos a empezar por los piñones?

Vamos a poner los piñones, los dejamos unos segundos,

y después entra el ajo.

Tanto piñones como ajo vienen a tardar lo mismo.

Ahora le damos a todo una pasadita rápida

y tenemos un picadillo de cuatro dientes de ajo visto y no visto.

A veces da pereza cortar el ajo, pero da más guerra

no tener un buen cuchillo y una buena tabla

que los cuatro dientes de ajo. Esta es la última pasada.

Si nos liamos, al final machacamos el ajo.

Y no sabe igual el ajo cuando está picadito...

¿Lo voy poniendo ya? Venga.

¿Todo? Añade la mitad.

En principio, suficiente. Vas a ir removiendo.

Y cuando veas que salen burbujitas, que empiezan a dorarse,

pondremos los ajos. Lo tenemos a...

Al seis. Vamos a darle uno más, al siete.

Primero, los frutos secos: avellanas, almendras,

nueces, piñones, se agradece mucho en cuanto a sabor,

en cuanto a aroma y en cuanto a color,

que vayan ligeramente dorados.

Lo vamos a dejar... Ya empiezan a sonar.

En cuanto alguno de ellos... Ya empiezan a burbujear.

En cuanto el aceite empieza a hacer burbuja...

Y ya huele. Por lo tanto, no voy a arriesgar más.

Marchando va el ajo.

Y vamos mezclando ajo con los piñones.

Fijaos, unas hojas de albahaca y tendríamos un salteado

para pasta muy rico. Huele fenomenal.

Para que veáis cómo la misma base, muchísimas veces,

según para lo que lo vayamos a emplear,

nos da bastante juego.

Pues eso por un lado.

Los langostinos los tengo por aquí. Voy a empezar a ir troceándolos.

Los voy a tener preparados. En cuanto ese ajo dore,

no nos la podemos jugar. Bajaremos el fuego,

añadimos los langostinos, y esto malo no va a estar.

Os podéis imaginar. Los frutos secos, los ajos...

Cómo huele, ¿verdad, Pepa? Muy rico.

Y va muy bien. Van poco a poco cogiendo color.

Removiendo. No os paséis con el fuego.

Al siete, suficiente. Al siete.

En cuanto pongamos el marisco, lo dejamos unos segundos

y bajamos la temperatura.

Gambas, gambones, langostinos...

O resulta que tienes tres o cuatro chipirones en casa

y no sabes bien qué hacer con ellos.

Trocéalos, los secas bien y lo añadimos al sofrito.

No queremos que se dore en exceso. Mirad qué buena pinta.

Además, veis cómo... Sobre todo Pepa, que remueve.

Notarás cómo ese ajo se va como intentando pegar a la sartén,

señal de que lo tenemos cocinado. Huele de escándalo.

Esto huele muy muy bien. Mirad cómo los ajos empiezan...

A dorarse. Algún piñoncito tiene color.

En ese momento, añadimos.

Ve removiendo para ir separando los trocitos de marisco.

Ese marisco que va a seguir aportando un sabor muy agradable.

Mirad qué rico.

Esto marcha muy bien.

Cuando haya dorado, le pondremos...

Si pide un poco de aceite, perfecto. Yo creo que sí.

Déjame un segundo. Si pide un poco de aceite, perfecto.

Y un pelín de sal le va a ir muy bien.

Venga, marchando por ahí. Un poquito.

Esto, en el paso 1. En el paso 2, ¿qué vamos a hacer?

Pues vamos a preparar los espárragos.

¿Cómo los vamos a preparar? Muy sencillo. Consejos.

El espárrago, más o menos, cuando lo compramos...

Mi consejo es dos dedos. Más o menos dos dedos

lo vamos a quitar. Esto lo vamos a desechar.

Es una parte muy leñosa, muy fibrosa.

Más o menos. Mucha más tampoco.

Si nos liamos a quitar espárrago, nos quedamos sin nada.

Con eso es suficiente.

También es importante coger un pelador.

Con mucho cuidado, vamos a ir quitando

las capas externas, que son las más fibrosas

y son las que nos pueden dañar el plato.

Damos una pasadita. Al igual que hacemos con el apio

o como hacemos con las pencas de la acelga.

Y lo va a agradecer mucho el plato. Vamos quitando una capa exterior.

Con esto, más que suficiente. Los gambones ya tienen...

Tiene buena pinta. Qué buena pinta el sofrito.

Ya lo puedes bajar al dos.

Mantienes unos segundos y apagaremos.

La parte de las yemas y esta parte de aquí

es mucho más tierna.

Solo he pelado de medio espárrago para abajo.

Tengo un recipiente preparado con agua que está cociendo.

Agua que está cociendo fuertemente.

Le voy a poner sal. Vamos a poner sal.

Y los blancos los vamos a ir cociendo.

Aproximadamente, unos tres minutos. No más.

¿Por qué tan poco tiempo? Luego van a ir a la plancha.

Les quiero dar un golpecito ahí, y después a la plancha.

Estos que tengo aquí los podríamos repartir en una bandeja de horno,

regamos con un poquito de aceite, ponemos unos granitos de pimienta,

ponemos laurel, tomillo, y los horneamos un cuarto de hora,

y van a quedar muy ricos.

Ahora, en cuanto rompa a hervir, bajaré un poquito,

para que la ebullición no sea violenta y no lo rompa.

Vamos a dejar esos tres o cuatro minutos.

El sofrito lo vamos a apagar. Sí.

Y nos quedan por aquí los espárragos verdes.

Esos que tú antes decías: "Anda, tallarines".

Efectivamente. ¿Qué vamos a hacer con los verdes?

Las yemas las voy a guardar. Me las voy a guardar.

Y ahora, ni más ni menos que lo que voy a ir haciendo,

o bien con la mandolina,

o también podéis emplear el pelador,

voy a ir haciendo así. Vamos a ir sacando pequeñas lonchas

que nos van a recordar a los tallarines.

Cuando tomamos tallarines de pasta italiana.

Simplemente vamos a ir sacando lonchitas.

Que luego, ¿dónde van a ir? En el teppanyaki.

Qué rico, ¿verdad?

Que queden un poco sueltas, que queden finitas.

Y como decoración y como sabor se va a agradecer.

Voy a ir preparando los verdes para saltearlos en el teppanyaki.

Que vayan cociendo los blancos.

Y me incorporo contigo a que nos des datos.

Teníamos pendientes los datos de producción,

que os decía antes que España es campeona en calidad.

Y fijaos si somos campeones que ya exportamos un total...

Bueno, en realidad más de 16 000 toneladas de espárragos.

En cuanto al consumo, también es importante.

31 000 toneladas de espárragos frescos.

Está un poco resumido, para que nos entendamos.

Consumo en España, frescos: 31 000 toneladas al año.

Consumo en España de espárragos en conserva:

22 000 toneladas al año. Son cifras importantes,

pero hablamos de un producto que es pura salud.

Claro que sí, una producción tremenda.

Al igual que os animamos programa a programa

que tenemos que añadir a la dieta marisco, frutas,

hortalizas, carnes...

Al final tenemos una riqueza en nuestro país,

una gran combinación de ingredientes

que, jugando con técnicas, con ingredientes, con temporadas

y con sabores, podemos hacer una barbaridad de menús.

Por eso nunca digáis: "No sé qué hacer para comer".

Tenemos muchas cosas que podemos combinar,

y no tienen que ser caras o productos de lujo,

sino productos sencillos, humildes, que tenemos en el mercado.

Para eso nació este programa, para daros ideas

y que podáis jugar y divertiros en la cocina.

Hoy le toca el juego a los espárragos.

Todo esos datos que os facilitamos de consumo, de producción,

son datos del Ministerio de Agricultura

que nos facilitan a través de Mercasa,

que es la red de mercados centrales de España.

Datos fiables. Estamos informados.

Vamos con el paso 3, que lleva dos partes muy sencillas.

Por un lado, vamos a hacer en el teppanyaki, ligeramente,

los espárragos. Aceite de oliva, que tengo por aquí.

Vamos a poner un poquito. Marchando.

Y voy a dar ahora un golpecito de plancha.

Como ya han pasado esos pocos minutos de cocción,

ahora los vamos a rematar.

Quiero que al final queden al dente, que queden ricos.

Es importante. Cuando tomamos un producto

que está muy hecho, muy castigado, luego no es agradable.

Además pierde propiedades por el camino.

Por un lado, estos, los blancos. Y aquí abajo, los tallarines.

Los vamos a dar vuelta y vuelta. Te vas a encargar tú, Pepa.

Vuelta y vuelta, porque son tan finitos

que a la mínima se van a quedar hechos...

De vez en cuando les vas dando vuelta y vuelta.

Les pondremos al final un toquecito de sal y ya está.

No tiene más misterio. Mira cómo van cogiendo color.

Vamos a terminar de hacerlos. Los dejas un minuto por cada lado.

Y estos los vas moviendo, los tallarines,

para que queden bien hechos. Más cositas.

Por aquí tengo un bol. Al final, un toque de salsa

que vamos a conseguir incorporando un poco de comino.

Los cominos, igual que el jengibre,

igual que cuando aliñamos otros platos.

Cuidado, graduad.

Menos, más... En función de los gustos de la familia.

Tiene bastante sabor y bastante aroma.

Un poquito de vinagre. Sal, pimienta...

En sí es una vinagreta que no tiene ningún misterio.

Un toquecito de pimienta. Una vinagreta muy refrescante

y muy aromática por el poder que tiene el comino.

Toquecito de sal. Esto ya lo tenemos marchando.

Aceite, necesito que me lo pases. Venga.

Y puedes ir removiendo, puedes ir entremezclando,

eso es, esos tallarines para que se terminen de hacer.

Voy incorporando aceite de oliva y no dejamos de remover.

Le vamos dando una pasadita.

Y quedará semiemulsionada.

A última hora, un varillazo y lo ponemos en el plato.

Si sois muy amantes del comino, echad sin miedo.

Pero con un poquito de comino que yo he puesto,

huele toda la cocina a comino. Por eso mi consejo es

que no le pongáis mucho más que esto.

Huele riquísimo. Está superapetecible.

Esto por aquí. Toquecito más de aceite,

que le vendrá muy bien a esos tallarines

y al resto de los espárragos.

Los vamos a mantener un minuto más.

Y el paso 3, como habéis visto.

Ese toque de vinagreta con los cominos y los espárragos.

En general, cuando hagáis parrilladas,

zanahorias, por ejemplo, berenjenas, calabacín...

Cuando combinéis muchas hortalizas, separadlas por orden de dureza.

Unas se hacen muy rápido y otras tardan más en hacerse.

Orden de dureza. Y después del orden de dureza,

tened en cuenta cuáles van a absorber más grasa.

Por ejemplo, la berenjena es muy delicada.

Rápidamente absorbe aceite. Por eso, cuando tengáis

mucha cantidad de hortalizas y vayáis a colocarlas, tantead.

La zanahoria, con un poco de cebolleta y calabacín,

puede ir a la par.

La berenjena casi la dejo para el final.

Y lo más duro que sea lo primero.

Si no, se te enfriaría lo más tierno.

Les vamos a dar una vuelta más. En breve los vamos a sacar al plato.

Me voy a ir llevando el plato de presentación

que tengo por aquí.

¿Qué nos faltaría rematar? Muy sencillo.

Mirad, vamos a envolver los espárragos blancos

con un toque de salmón para dar más sabor.

Siempre que vayáis a presentar el plato,

los bordes del plato, agua, papel de cocina,

y dadles muy bien.

Que no lleven más yemas que las de los espárragos.

Es muy importante.

Nunca cojáis el plato poniendo la yema en el interior.

Esto es un error. Lo cogemos ligeramente por el borde

y así lo llevamos a la mesa.

Porque encontrarnos más yemas no es agradable.

Sácame de los blancos, los que estén hechos,

los más finitos. Esos son finitos.

Estos cuatro. Esos cuatro.

Venga, perfecto. Los pones en el plato primero.

Y un poquito de los tallarines.

Me llevo un poquito de los tallarines.

Y vamos a emplatar. Que quede todo muy al dente.

Venga, marchando. Pues ahora, ni más ni menos...

No te escapes. Quieta por aquí.

Vamos a montar el plato. Tenemos los espárragos,

y ahora haremos lo siguiente.

Voy a colocar en la tabla de trabajo el salmón.

Voy a coger estos tres. Fijaos qué brillo,

qué buena pinta tienen. Los vamos a envolver.

Los vamos a abrazar con ese toque de salmón.

Así. Y vamos a colocar estos tres por aquí.

Ahí los tenemos abrazados con el toque de salmón.

Vamos a añadir parte de ese sofrito que tenemos marchando.

Mirad qué buena pinta. Cruzaremos por aquí el sofrito.

Los piñones, el ajo y el marisco. Plato muy sencillo,

como os prometí al principio. Saludable.

Que vienen invitados, no sabéis qué hacer,

ponedles este plato, que no tiene nada más.

Ahora vamos con esos falsos tallarines.

Visto así parecen tiras finas de pasta.

Incluso nos recuerda a los tallarines

cuando llevan espinaca, de un color intenso verde.

Esto es por aquí. Marchando.

Y un momento antes de llevar, añadimos la salsa,

que va en frío, la salsa de cominos.

Tenemos los espárragos en caliente.

La salsa de cominos, que va en frío.

Y listo para llevar. Plato refrescante.

Tiene una pinta y un colorido... Apetece, ¿verdad?

Un último varillazo para que vaya semiemulsionada

esa salsa de cominos. Listo por aquí.

Vamos a salsear este plato.

Por aquí atrás un poquitín. Así lo llevamos.

Yo no le pondría nada más. Un toquecito de pan

y listo para que la familia disfrute esta sencillez de plato.

Quitamos aquellos que han sobrado. Lo ponemos por aquí.

Y ahí está la propuesta de hoy. Equilibrada, saludable y rápida.

Lo que el ojo no ve nos muestra el toque al dente

que conseguimos gracias a los tallarines de espárragos.

Reforzando y complementando el sabor,

el salteado con los langostinos, los piñones y el ajo.

Los espárragos blancos, envueltos con el salmón ahumado,

que aportarán ese toque de sabor.

Y un plato que, si lo servimos templado,

es la combinación perfecta para triunfar.

Llega el momento de los mails.

Momento en el cual Pepa abre el correo

y ve las dudas que nos habéis ido dejando.

O vuestras fotos, o vuestras sugerencias,

o vuestras ideas, que también nos iluminan.

Claro que sí. Por ejemplo, ¿hoy?

Vamos a empezar por el primer correo, de Luis Miguel.

Lo envía desde Ciudad Real.

En realidad, Luis Miguel, el gazpacho...

Estas maravillas de sopas frías que tenemos.

El gazpacho, el salmorejo, el ajo blanco...

Una auténtica delicia. Pero como empezamos a poner aceite

para que quede emulsionado, ahí van las calorías.

El resto de ingredientes, fíjate, hortalizas trituradas.

El punto de más ligero o menos ligero en cuanto a calorías,

depende del aceite que pongamos.

Y el pan, que se puede ahorrar. El pan es muy inocente.

Tiene menos calorías que el aceite. Mi consejo es, personalmente,

a mí me gusta emplear pimiento rojo porque es más suave de sabor.

Nos va a dar un color más vivo, más intenso.

Y en función de las temporadas, cuando haya fresón en el mercado

puedes ponerle un poco de fresón. Quitar tomate y añadir fresón.

O cerezas, o frambuesas.

De esa manera, con los frutos rojos, vas a jugar a que ese gazpacho

tenga colores, aromas y sabores diferentes.

Y que nos quede más suave de sabor depende de la cantidad de ajo,

de vinagre o de cominos que queramos poner.

Tú tienes que ir jugando. En cualquier caso,

plato muy saludable. Pues nada, Luis Miguel,

corriendo a la frutería a ver con qué fruta de temporada

haces tu gazpacho suave. Vamos al correo

que nos ha mandado Mari Carmen desde Vigo.

Atengo a la posdata, porque dice: "Saludos de mi abuela Carmiña.

No se pierde ningún programa desde hace la tira de tiempo".

Un beso, Carmiña. Vamos a por la crema pastelera.

Mi consejo: en vez de usar los huevos enteros,

vamos a usar solo las yemas. Y para medio litro de leche

vamos a usar cinco yemas más o menos.

Las cantidades, ¿dónde están?

Vamos a hablar de medio litro de leche.

Vamos a usar unos 90-95, incluso hasta 100 gramos de azúcar,

que batiremos, primero mezclaremos, con unos 15-20 gramos de maicena.

Para que nos dé cierto punto de densidad.

Lo batimos bien y añadimos las cinco yemas de huevo.

Ya tenemos una pasta de azúcar, de yemas y de la maicena.

El medio litro de leche lo vamos a perfumar.

Lo dejamos cocer un poco, o bien con canela

o bien con vainilla, y una piel de un cítrico.

Cuando haya perfumado, haya cogido ese sabor tan rico,

mezclamos ambos ingredientes y, sin dejar de remover,

cuajamos a fuego muy lento.

En cuanto haga el primer "plop", separamos del fuego.

Enfriamos, tapamos con papel film, dejamos que cuaje,

que coja cuerpo, y listo para utilizar.

Qué rica la crema pastelera. Buenísima.

Estas dos recetas las tenéis que hacer

y nos tenéis que mandar una foto. ¿Adónde?

A nuestra página web: www.rtve.es/cocinaconsergio.

Ahí están las recetas. Las podéis descargar en vídeo,

podéis imprimirlas... Un montón de trucos de cocina

que os van a encantar. Hay secciones nuevas.

Está la escuela de repostería. Es una página hecha para disfrutar

y para que echéis un rato con la cocina.

Y hablando de repostería, vamos a ella ahora mismo.

(Música)

Para esta sencilla crema de vainilla,

muy refrescante también, vamos a utilizar

400 mililitros de nata, nata de 35 % de materia grasa.

Emplearemos 60 gramos de azúcar, azúcar blanquilla.

5 gramos que tengo ahí de gelatina neutra en polvo.

Media rama de vainilla y un poco de sirope de frambuesa,

que ya está elaborado. De frambuesa o de frutos rojos.

Con todo esto vamos a hacer esa crema,

que no tiene nada más que mezclar.

Tenemos aquí los 60 gramos de azúcar.

Vamos a incorporar media rama de vainilla.

Y esos 5 gramos de gelatina neutra en polvo.

Removemos bien. No lleva huevos,

no lleva mantequilla, no lleva harinas.

Añadimos los 400 mililitros de nata.

Y esto, a fuego muy lento, muy lento,

vamos a dejar que cueza unos 8 minutos.

Una vez que ha hervido, abrimos la rama de vainilla.

Raspamos bien y dejamos enfriar. Ahora llega el truco.

Para conseguir que esto gelifique y quede con esa forma, un consejo.

Cogéis un vaso de chupito, añadís crema de vainilla.

Dejamos así, apoyado tumbado, y dejamos que solidifique.

Una vez haya solidificado,

echamos encima el sirope de frambuesa.

El resultado, aquí lo tenemos. Esos vasos que, geométricamente...

Cada uno va de una manera. Muy bonitos.

¿Haces el resumen del plato? Por supuesto.

Tengo que aclarar que yo sí me imaginaba cómo se hacía.

Eso me tranquiliza. Vale.

Atentos en casa, que vamos a resumir el plato de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos para hacer

los espárragos a la plancha con vinagreta de cominos.

Y esta, la receta paso a paso. Paso número 1.

Sofríe los piñones y el ajo picado.

Cuando se doren, añade los langostinos troceados

y mantén a fuego medio hasta que se hagan.

Paso número 2. Pela los espárragos blancos

y cuécelos 3-4 minutos en agua con sal.

Dóralos en la plancha junto a los espárragos verdes

cortados en tiras muy finas en forma de tallarín.

Pasó número 3. Haz una vinagreta con aceite,

vinagre, comino en polvo, sal y pimienta,

y bátela bien hasta que emulsione. Paso número 4.

Sirve los espárragos envueltos en una loncha de salmón

y acompañados por el sofrito y los falsos tallarines.

Aliña ligeramente con la vinagreta.

Lo importante en la cocina es disfrutar.

De eso entiendo un rato. No me digas que no soy buen público.

No hace falta que lo digas. Prueba esa cremita de vainilla.

Familia, ya lo sabéis. Platos, postres, ideas,

vuestras dudas, vuestras fotos, criterios, sugerencias,

en "Cocina con Sergio". No nos falléis. ¿Cómo está eso?

Buenísimo. Probadlo en casa, que está de morirse.

Mientras, se lo acaba ella. Hasta luego.

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Cocina con Sergio - Espárragos a la vinagreta de cominos

14 nov 2015

En el el programa de hoy el plato principal que se cocina es ESPÁRRAGOS A LA VINAGRETA DE COMINOS
Ingredientes:
1 manojo espárragos blancos
1 manojo espárragos verdes
400 g langostinos
4 lonchas salmón ahumado
20 g piñones
4 dientes ajo, aceite, vinagre, sal, pimienta, cominos en polvo

PASO 1. Sofríe los piñones y el ajo picado. Cuando se dore, añade los langostinos troceados y mantén a fuego medio hasta que se hagan.
PASO 2. Pela los espárragos blancos y cuécelos 3 ó 4 minutos en agua con sal. Dóralos en la plancha junto con los espárragos verdes cortados en tiras muy finas, en forma de tallarín.
PASO 3. Haz una vinagreta con aceite, vinagre, comino en polvo, sal y pimienta y bátela bien hasta que emulsione.
PASO 4. Sirve los espárragos envueltos en una loncha de salmón y acompañados por el sofrito y los falsos tallarines verdes. Aliña ligeramente con la vinagreta

CREMA DE VAINILLA Y NATA CON FRAMBUESAS
Ingredientes:
400 ml de nata
60 gr de azúcar
5 gr de gelatina neutra
Media rama de vainilla
Sirope de frambuesa

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