www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
3333339
Para todos los públicos Cocina con Sergio - Ensalada de naranja - Ver ahora
Transcripción completa

Hoy, familia, marchando un plato templado, una combinación

en versión ensalada: ensalada de naranja y sepia a la albahaca.

Fíjate, qué pinta tiene esa sepia, recién sacada de la plancha.

Una sepia que tiene buenísima pinta,

y que hay que decir que es congelada.

Hoy hemos utilizado sepias congeladas,

porque el producto congelado, si lo mimamos, si lo cuidamos,

si lo respetamos a la hora del cocinado,

nos puede dar un resultado tan bueno como si fuese fresco.

Bendito hielo, y bendita técnica de conservación.

Sí, señor. Hoy el hielo es el protagonista de nuestra cocina,

no es ningún alimento en concreto.

¿Por qué? Porque es fundamental como método de conservación.

Desde luego. Y si hablamos de hielo,

un poco de historia... A ver.

Y sobre todo, de literatura.

¿Quién con más estilo literario ha escrito sobre hielo?

Te vas a unos cuantos años de soledad, ¿verdad?

A "Cien años de soledad", a Gabriel García Márquez.

A ese primer capítulo de esa magnífica novela,

el coronel Buendía está ante el pelotón de fusilamiento,

y empieza a recordar su infancia,

aquella tarde en la que su padre le llevó a conocer el hielo,

y otros muchos inventos. Era todo tan nuevo,

que no tenía ni nombre. Había que bautizar las cosas.

Él, a través de su padre, iba bautizando muchas cosas

y conociendo muchos inventos que llegaban a Macondo.

Pero el hombre, aunque no se conocía en Macondo el hielo,

ha convivido siempre con el hielo. No en todas partes, pero sí

en los casquetes polares. Claro que sí.

Adaptándose a ese clima, y a ese... Las glaciaciones nos han hecho

evolucionar como raza, nos han hecho ser más inteligentes,

aprovechar a protegernos, conocer el fuego, tan importante en la cocina.

Y sobre el hielo conocemos muchas cosas ahora,

pero hay que recordar que como método de conservación,

es bastante reciente.

Por ejemplo: 1918 es una fecha que marca el descubrimiento

de la primera heladera, el primer frigorífico doméstico.

Podéis imaginar, un método de conservación que hasta ahora,

no había forma. Aunque bajases bloques de hielo ¿cómo lo mantenías?

Pues cómo lo manteníamos. Fecha importante.

Nosotros tardamos un poco más. Desde luego.

En España pasaron unos 40 años más hasta que llegó la primera nevera.

Hasta entonces, lo que se utilizaban eran neveros.

Se bajaba la nieve de las montañas, y se conservaba bien preservada.

Mira, en un nevero, ahí se ha conservado los meses más cálidos,

para tener los alimentos frescos. Claro.

Ahora sabemos mucho sobre la congelación, ¿no?

Exacto.

Hemos estudiado, sabemos que no se puede

romper la cadena de frío. Muy importante.

Y sabemos que la congelación debería ser lo más rápida posible.

Porque si es rápida, se forman cristales pequeñitos, redondos,

las propiedades de los alimentos no se perturban,

pero si la congelación es muy lenta, los cristales son más grandes,

las proteínas, todo, se rompe y pierde el alimento.

De ahí la diferencia al comprar un producto ultracongelado,

que decimos: "Qué bien ha quedado", o si lo congelamos en casa,

se congela pero no es lo mismo al final.

¿Te suena de algo Francis Bacon? Un poquito, también.

Un poquito, ¿no? Un poquito.

Filósofo, escritor... Tantas cosas...

El pobre hombre tuvo una muerte un poco curiosa.

No se sabe muy bien cómo definirla.

Él tenía mucha inquietud científica, y quería descubrir

cómo congelar alimentos.

Había una gran tormenta de nieve y dijo: "Voy a rellenar un pollo,

y me voy a esperar con él, a ver si se congela con la tormenta".

El que se congeló fue él. Error.

Se cogió una neumonía, y de esa no salió el pobre.

No hagáis esa práctica nunca. Mejor en el congelador.

El congelador no es el cuarto trastero, ¿eh?

Aunque los productos aguanten ahí,

de vez en cuando... Ponedles fecha, e id mirando.

Dadles una vuelta de vez en cuando.

Lo digo: "si los precios siguen en pesetas, vamos por mal camino".

Producto que nosotros íbamos a preparar.

Ese toque refrescante de la ensalada,

con esa sepia, que era congelada,

pero para dar más sabor, no os perdáis cuando le toque a Pepa

freír un poquito de albahaca. Que me va a achicharrar viva.

Que no, lo habéis visto más veces.

Protagonista el hielo, se quema Pepa.

¿Cuándo voy yo a poner a Pepa en peligro? Jamás.

Hoy, albahaca. Menuda tapadera, ¿no?

Albahaca que vamos a poner como acompañamiento, para decorar,

para dar textura y aroma, con esa ensalada.

Si Pepa nos da los ingredientes, nos ponemos ya mismo a cocinar.

Venid para acá, que leemos la lista de ingredientes.

A ver si los tenéis en casa, y podéis cocinar con nosotros.

Color por todos los rincones. Sabores, aromas, apetecen ya

platos un poco más refrescantes. Hablabas de los casquetes polares,

del hielo... Los icebergs.

Cuando se sueltan van flotando... Vamos a hacer en repostería

no un iceberg, pero una versión de islas flotantes sencillas,

las traigo con mucho cuidado. ¡Hala, qué bonito!

Mirad esa cremita muy ligera, con su isla flotante.

Luego te dejaré que eches la canela por encima, para decorar.

Un barquito, no, ¿no? Postre.

Lo vamos a dejar en una isla flotante.

Postre muy sencillo de elaborar,

vamos a aprender a hacer ese merengue, y a dejarlo consistente.

Muy sencillo, práctico y económico.

Yo me lo tomaba así, sin canela ni nada.

Directamente. Sí, una cucharita y...

Está muy rico, porque vamos a dejar una versión de natillas muy ligeras,

casi más una crema inglesa, con ese merengue flotando...

Luego lo disfrutamos. ¿Merengue italiano o nacional?

Normalito, un merengue sencillo, pero con un truco, eso sí.

Vamos ahora con el paso uno de nuestra ensalada,

esa ensalada que ni fría ni caliente.

Va a llegar con ese toquecito entremedias muy agradable.

Lo primero, tengo las sepias secando sobre papel de cocina.

Por la parte del interior le damos unos ligeros cortes,

muy superficiales, para que luego quede ese enrejado decorando.

Primero para un lado,

y luego vamos a ir cortando así. Echa un chorrito de aceite.

Eso es para que no se retuerza luego sobre la plancha, ¿no?

Sobre todo es para que nos decore, para que quede ese enrejado,

y como va en ensalada... Si la sepia fuese a ir troceada

para degustarla como una tapa, la cortaría y la pondría.

Este enrejado es solo como elemento decorativo.

Hacia un lado, hacia otro lado,

y ahora, con un poquito de papel,

le voy a dar una última pasada,

para evitar que ese exceso de humedad llegue a la plancha,

y que se quede en el papel. De esta manera, los chopitos,

los chipirones, calamares... Cualquier producto a la plancha,

nos va a quedar mejor. Pusimos aceite, ¿verdad?

Sí. La plancha la tenemos,

el teppanyaki a 220,

ahora vamos a hacer lo siguiente.

Las vamos a colocar con la parte del enrejado hacia abajo.

Quitamos esta por aquí, bien sequita,

y con la espátula te vas a ayudar un poquito. Así, mantenla.

Sin presionar, solo la mantienes.

Y que se vaya dorando. Me acabo de abrasar, que lo sepas.

Me vas a tener que poner un kiosko. Eres una chica dura...

Una chica que ya está acostumbrada a estos menesteres.

Prepárate, que luego llega la albahaca.

Ya, ya. Albahacas fritas vamos a hacer.

Mañana, con guantes. Tranquila, que de esta sales.

Al principio la plancha bien caliente.

No presiones demasiado, simplemente es...

Apoyo, apoyo solo. Apoyar para que coja la forma.

Ni más, ni menos.

La plancha, como veis, calentita,

240, ahora la hemos subido, no la vamos a mover.

Dejamos que se vaya dorando, y como veis, prácticamente

no ha liberado nada de humedad. Muy, muy importante.

Siguiente paso del plato.

Cojo un bol, y vamos a hacer un picadillo de distintos productos.

Tenemos la cebolla morada, las grosellas, la naranja sanguina,

que nos va a dar un sabor muy intenso,

y las aceitunas negras sin hueso. Añadimos en este bol

aceitunas, grosellas por otro lado,

y mirad qué bonita esa naranja sanguina, combinando los colores,

esos colores tan bonitos que tiene.

Añadimos esos dados pequeñitos de la naranja.

Fijaos el jugo que nos deja, para que veáis ese color intenso.

Luego lo aprovecharemos para la salsa, para esa vinagreta.

Un picadillo cargado de sabor, aromas, texturas...

He elegido cebolla morada para que nos siga dando un poco más de color.

Al principio le damos cortes en vertical,

luego un corte en horizontal, llegando casi al final,

deslizamos y nos salen dados muy pequeñitos.

Vinagretas, cuando hacemos un cóctel de marisco,

intentad que todos los alimentos vayan muy picados, se agradece.

Luego se agradece poderlo degustar, y solo al final una ligera pasada,

y ya tenemos esta cebolla lista.

Se llora poco, ¿verdad? Se llora poco.

Ahora, con esto, nada. Casi, nada, porque el cuchillo

tiene el corte muy limpio, y no lloramos.

Vamos a poner por ahí esta cebolla morada.

Hasta ahora hemos combinado sabores, colores, texturas,

que van a jugar muy bien con esa vinagreta, de lo más sencilla.

Otras veces hemos puesto en las vinagretas frutas,

hoy el perejil va a ser protagonista de esta vinagreta.

Qué colorido.

Vamos a cortar esta última. Fíjate qué buena pinta.

Pepa, ¿tú eres de ensaladas en casa? Me encantan, sí.

Casi todas las noches.

Importante, ensaladas que aparezcan en casa.

Es una manera de tomar muchísimos productos,

nos dan mil y una combinación, podemos jugar con las salsas,

y eso se agradece. La sepia va muy bien. Ahora, con la espátula

le vas a dar la vuelta, muy bien.

No ha soltado agua, mira qué bonito.

Ahora ya no quema.

Ya lo tienes dominado.

Muy bien así. Que se me arquea.

No te preocupes, mantenemos un poco, y que se vayan haciendo.

Solo está manteniendo.

Sabéis que yo odio lo de presionar muy fuerte,

las hamburguesas, el pescado, porque aceleramos la deshidratación.

Mirad qué bonito va quedando el enrejado.

Mientras se terminan de hacer las sepias,

naranja pelada, y cortamos en lonchas finas.

Lonchas finas que luego colocaremos rodeando la sepia,

y es importante, aparte de que esté bien pelada,

que el cuchillo esté bien afilado, para que esas lonchas sean finas.

Cuando os quede poquito, apoyáis, ponéis la mano en paralelo,

y si el cuchillo corta bien, va a ser dócil.

Lo vais a poder llevar por donde vosotros queráis.

Ni más, ni menos.

Habéis visto hasta aquí, el picadillo ya está mezclado,

las sepias ya las tenemos hechas,

y fijaos qué buena pinta. No han soltado nada de agua.

Las vamos a dejar. El truco está en secarlas bien, ¿no?

Hay que secarlas bien, y bien caliente el teppanyaki.

De esta manera no sueltan gran cantidad de agua,

van a quedar muy jugosas,

y en 20 segundos, retirada.

¿Qué le ocurre a la sepia, al calamar, a los chipirones

si nos excedemos en su cocinado sobre la plancha?

Cambiamos la técnica,

y si empieza a liberar agua, en lugar de dorarse, se cuece.

Una sepia que tarda dos o tres minutos en hacerse,

puede irse a una hora si la ponemos a cocer.

Por eso es muy importante lo del secado.

Las vamos a retirar. Venga.

Ahí está, marchando una,

marchando la otra, luego jugaremos con ellas para la decoración.

Ahora te esperan todos los congelados.

Vamos a repasar datos de productos congelados,

y enseguida me incorporo contigo.

Vamos para allá.

Hemos comentado que las primeras neveras llegaron a España en los 60.

Parece mentira que haya transcurrido tan poco tiempo,

porque consumimos muchos alimentos congelados.

Voy a dar las cifras.

Siete kilos de pescado congelado al año nos comemos por cabeza.

Haciendo multiplicaciones... No está nada mal.

Salen unos 142 millones de kilos de pescado congelado al año.

Tela.

Aparte hay que contar 112 millones de kilos de marisco.

El pescado que más comemos. Merluza, pescadilla y bacalao.

Y además, que lo tenemos representando en el bodegón,

comemos unos 146 millones de kilos de verduras y hortalizas congeladas,

que ya es, ¿eh? Es que viene muy bien tener

en el congelador siempre una pequeña despensa.

Unas judías verdes, unos guisantes, algo de pescadilla, de merluza.

Importante. Vamos a descongelar siempre

pasando el producto del congelador a la nevera con un bol o un plato

para que no haya goteo y pueda contaminar otros alimentos.

Cadenada de frío. Mucho cuidado...

Justo al final de cuando hemos realizado nuestra compra,

cogemos el congelado y pitando para casa.

Que esa cadena no se rompa.

Por lo tanto, siguiendo esas normas básicas, y muy importante...

Cuando un producto se nos ha descongelado,

no volver a congelar. Eso por supuesto.

Son pequeñas normas que nos van a venir muy bien

para disfrutar de un buen producto congelado

de máxima calidad como este que vemos aquí.

Fíjate qué maravilla esa merluza o esas judías verdes, ¿verdad?

Y mejor pinta va a tener nuestra sepia, ¿no?

Y mejor pinta aún va a tener esas hojas de albahaca

que Pepa ya está deseando freír. Uy, madre...

La verdad que freír perejil, cebollino, albahaca,

espinaca, rúcula...

Me parece que da un toque de decoración bonito.

Te he dejado aquí el escudo protector.

Echa de tres en tres o de cuatro en cuatro.

El aceite ya está caliente. Voy a bajar un poco la temperatura.

Están sequitas.

Lo digo para que en casa no os sorprenda.

Si las tenéis mojadas ya la liamos.

La liamos parda...

Por un lado, Pepa, prepara con una mano un poquito y tapas.

Ya está.

Esto es como el dentista.

Es el pinchazo, luego ya no te enteras.

Mientras que Pepa va friendo unas poquitas,

nosotros por otro lado... Mirad.

¿La sepia qué hice con ella? La he retirado del fuego.

Le he cortado los bordes que aprovechamos...

Yo os lo voy a poner en plan bonito,

pero hay que aprovecharlos, y he hecho un rectángulo.

Nada, simplemente la he puesto así, en forma de cilindro,

y queda muy bonita. Simplemente es un truco que os doy.

Cortáis un poco los laterales, la enroscáis

y la tenemos lista para la presentación.

Pero claro, nos falta la salsa en este paso tres.

La fritura de la albahaca y la salsa.

¿La puedo sacar ya o no? Déjala diez segundos.

Que no se dore, y la retiras. Vale.

En la jarra de la batidora tengo aceite de oliva,

tengo perejil, un toquecito de sal, un poquito de pimienta...

Ahí está, sal y pimienta...

Unas gotitas de vinagre y vamos a triturar.

Una vinagreta, como veis, muy sencilla, muy rápida...

Ya las puedes sacar, Pepa. Vale.

Escúrrelas bien y las ponemos sobre papel de cocina.

Una vinagreta muy sencillita.

Cualquier hierba aromática que tengamos en casa

mezclada con aceite, con vinagre, sal, un toque de pimienta

y si queréis una pizca de azúcar, te va a dar como resultado

una vinagreta.

Cuando hagáis un salpicón de marisco,

cuando preparéis en casa cualquier tipo de ensalada,

es una vinagreta exprés que os va a quedar siempre bien.

Trituramos...

Quiero triturar sin que este perejil se me deshaga demasiado.

Quiero que se vean los trocitos de perejil por ahí pululando.

Por ese motivo no voy a seguir triturando.

Voy a dejar que se vean un poquitín.

Una vinagreta que podríamos meter en un biberón,

en un recipiente de plástico y en el último momento añadir.

Pero nosotros, esta vinagreta, ¿qué vamos a hacer?

Unas gotitas van a ir sobre todo el picadillo

que tenemos por aquí.

No demasiado. No le quiero robar ni color ni protagonismo.

Mezclarlo siempre con muchísima suavidad.

Sería una pena que la grosella, que la naranja,

que la aceituna al final quedasen dañadas.

¿Veis esos trocitos de perejil que yo os decía

se quedan por ahí encima, que siempre le van muy bien.

En el paso cuatro, como ya tiene Pepa unas cuantas hojas fritas,

vamos con la presentación, con el paso número cuatro.

¿Qué os parece si hacemos lo siguiente?

Tengo aquí el plato.

Vamos a colocar la naranja.

Como veis que está muy bien pelada, vamos a formar en el centro...

Vamos a ponerla encabalgada esa naranja,

formando un círculo, donde, en el interior del círculo,

podremos colocar nuestro picadillo de productos,

la sepia coronando, y prepárate, Pepa,

que las hojas de albahaca las vas a colocar tú

sobre esa sepia que tenemos, ¿eh?

Una forma de tomar vitamina C, que tanto nos recomiendan

los nutricionistas. Importante.

Vitamina C.

Si hubiésemos puesto en este plato, por ejemplo, se me ocurre...

Si hubiésemos puesto...

un toquecito de pimiento rojo, pimiento verde,

pues más vitamina C.

Es una manera también de cargar las pilas a tope.

Esta última ahora... Vamos a levantar.

Ahí, mirad. Así.

Vamos a colocar todas las naranjas formando un pequeño redondel,

un circulito en el centro.

Ahora, ¿qué más cosas vamos a poner?

Vamos a añadir un toquecito del picadillo que tenemos

justo aquí, en el interior. Sabores, olores...

Venga, así. En el interior.

Y en breve va a llegar aquí la sepia.

Sepia que vamos a colocar sobre todos estos productos.

En casa tranquilidad. Podéis mezclarlo todo en un bol.

Eso te iba a preguntar. ¿Cómo se come luego?

Nosotros lo vamos a poner en plan un poco más decorativo.

Pero en casa ya sabéis lo que yo siempre os digo.

Lo podéis mezclar todo en un bol... Perfecto.

La naranja y la sepia incluso cortada en dados,

como decíamos antes, ¿eh?

La sepia. Con mucho cuidadito vamos a colocarla justo ahí.

Perfecto, no te muevas. Colocamos...

¿Y dónde la pongo? ¿Arriba?

Yo la pondría encima. La que más te guste.

Mira, esa está preciosa, ¿eh? Esa te ha quedado muy bonita.

No sabía yo...

Para qué me preguntará... Ahí, mira. Perfecto.

Y únicamente, mirad. Vamos a poner a un lado

un toquecito así, como si se nos hubiese caído,

del picadillo por un lado,

otro toquecito por allí.

No le vamos a poner nada más.

Unas gotitas de la vinagreta sobre la salsa...

sobre las naranjas

y es una manera de disfrutar por poco dinero.

¿Habéis visto? Frutas, tiempo...

Lo acabáis de ver, visto y no visto.

Por lo tanto, muy importante.

Dejamos caer unas gotitas sobre la naranja.

¿Que no tenemos naranja en casa?

Tampoco queda mal si tenéis, por ejemplo, manzana.

Cogemos una manzana, la cortamos en láminas muy finitas

y lo colocamos más o menos.

O, por ejemplo, si esta misma vinagreta que hemos hecho,

cogemos la sepia en crudo, la cortamos en láminas muy finas,

aliñamos en crudo con la vinagreta, la plancha muy caliente,

lo echamos sobre la plancha y listo para servir.

Qué bueno.

Ensalada que podemos dejar aliñada, preparada.

Solamente a falta de colocar encima a última hora, la sepia.

Ese es mi consejo...

Lo que yo siempre os digo.

No hace falta que la maceréis con mucho tiempo ni que la aliñéis.

En este caso, podríamos tenerlo todo preparado, todo tapadito.

Llega el momento de servir, la sepia se calienta,

se dora, la colocamos encima, aliñamos por encima.

¿Y ya está? Y ensalada templada.

¿Te apetece? Hombre, por supuesto.

Venga. Vamos a llevárnoslo con mucho cuidado.

Quitamos el aceite de allí. Venga.

Y un mantel de color verde, para que nos recuerde el toque refrescante.

Hoy triunfa el colorido en la cocina.

Fijaos. Ensalada rápida y sencilla. Muy pero que muy resultona.

Disfrutadla, que os va a gustar.

Lo que el ojo no ve nos muestra esa ensalada con las láminas

muy finas de naranja, ligeramente salseada

con la vinagreta de perejil.

El picadillo como base, donde vamos a encontrar muchos sabores,

muchos aromas para rematar con la sepia en forma enrejada,

como veis, bien caliente, contraste de temperaturas

y coronando la hoja de albahaca frita y con un toquecito de sal.

Llega el mejor momento del programa.

Abrimos el mail, escuchamos vuestras sugerencias,

vemos vuestras fotos, las dudas.

Canal Internacional, servicio público, sin duda.

La que se encarga de eso es Pepa.

La responsable... Veo el correo, selecciono dudas

para que Sergio nos las responda en el programa.

Vamos con la primera.

La verdad que tenemos una batería de primera.

Estas cocotte que veis tan bonitas, con colores vivos

que tenemos habitualmente.

Hierro fundido. ¿Qué sucede?

Que transmite muy bien la temperatura y la mantiene.

Por eso tú dices al máximo de lo que va cada plata, ¿que tengo?

La mitad...

Una vez que se ha calentado, conserva muy bien

y calienta muy bien el producto.

Por eso no es necesario tenerla al máximo.

En cuanto coge un poco de temperatura,

tú mantienes constante y este recipiente tan versátil,

tan bueno, te va a cocinar los productos sin ningún problema.

Así es que, la cocotte ideal.

Y sobre todo si hacemos un guiso lento, lento,

con su "chupchup", va a quedar de lujo.

Como las abuelas o como los que se hacen en Burgos.

Están buenísimos. Vamos, en Burgos. Qué gastronomía.

Qué gastronomía, qué productos así nos vienen de Burgos.

El cordero... Pues ahora, así, vuelta y vuelta...

Nos ha escrito un burgalés que está un poquito enfadado...

¿Qué ha pasado? Que vio un programa

donde hablábamos de la morcilla y no mencionábamos la de Burgos.

Si la hemos cocinado muchas veces... Y hemos hablado de ella.

Ya nos encargamos Laurita y yo de reivindicar lo buena que está.

Claro que sí.

Pero es que hay que explicar que la morcilla de Burgos

no tiene indicación geográfica protegida,

ni denominación de origen y que por eso, ese día,

no hablamos concretamente de ella. Pero vamos, va a seguir triunfando.

Eso por supuesto. Buen producto.

Tiene más dudas, ¿eh? Por cierto, no he dicho el nombre.

Se llama Óscar García Molina.

Pues morcilla y pimiento, fíjate. Hemos hecho el camino, como dicen.

Mira, mi consejo es el siguiente.

Los pimientos, a mí personalmente, una vez que están lavados,

los seco muy bien y les dejo el tallo.

Al principio los meto en el aceite. Un aceite que esté en torno

a 130 grados pocos minutos. Uno o dos minutos.

Sería como un pochado previo. Luego subo el fuego a tope,

que esté bien caliente, y le termino de rematar.

Al estar el tallo en el interior, como que se va a concentrar

ese vapor y va a quedar muy jugoso y por fuera nos va a coger color.

Es una manera que funciona.

Un par de minutitos a temperatura media.

Sí, primero que se pochen y remato con la temperatura

a 180 grados, hasta que se doren.

Es una manera, a mí personalmente me gusta garantizar

que por dentro se te quedan muy jugosos ypor fuera dorados.

Los escurrimos bien, un toquecito de sal en caliente

e ideal como guarnición.

¿Y todas las dudas que van surgiendo dónde se pueden mandar?

A nuestra página web www.rtve.es/cocinaconsergio.

No os olvidéis. Una página que tenéis que disfrutar.

Así está. Podéis imprimir las recetas. Es toda vuestra.

Ahora vamos con la escuela de pastelería.

Qué rico.

Con esas islas flotantes que terminarás de decorar ahora mismo.

De hecho, la canela que tengo molida la voy a dejar aquí

y luego, Pepa decorará.

Antes de explicar cómo vamos a hacer la base,

tengo un merengue. Un merengue muy sencillo.

Un merengue en el cual simplemente he montado dos claras,

40 gramos de azúcar y cuando ya estaba montado, consistente,

le he puesto una cucharadita de maicena, un pelín,

para que tenga más consistencia. Vale.

Este merengue podríamos meterlo en un molde, el horno,

unos 100, 105 grados y dejarlo, aproximadamente,

unos 45, 50 minutos, que se vaya cuajando bien,

haciéndose sin que tome color, lo sacaríamos del horno,

lo dejaríamos enfriar, cortaríamos porciones y nos valdría.

Pero si queréis una versión más rápida, tengo agua cociendo.

¿Te acuerdas cuando con las cucharas hacíamos las quenelles?

Como las croquetas.

Vamos a dejar a Pepa, que luego me decís que no le dejo hacer nada.

Vamos a hacer unas quenelles.

Y las vamos a poner... Es una versión rápida.

Ahora voy y me luzco. No, tú tranquila...

Simplemente es moldear.

Vas haciendo así presión y vas moldeando.

Que te coja como una forma ovalada, sin miedo, ¿eh?

Así... Lo vas presionando bien. Y ahora en ese agua caliente.

Lo vamos a introducir ahí, muy bien.

Y vamos a dejarlo simplemente dos minutitos, más o menos.

Que se vayan terminando de cuajar. Luego las escurrimos bien.

Por otro lado mirad lo que vamos a hacer.

Tengo cuatro yemas de huevo por ahí que voy a añadir en el bol

las cuatro yemas de huevo.

80 gramos de azúcar que tengo y lo vamos a batir muy bien.

Cuatro yemas de huevo y 80 gramos de azúcar.

Una vez que las tengamos bien mezcladas,

voy a incorporar medio litro de leche.

Si es leche perfumada, mejor que mejor.

Recordad qué es eso de perfumar. Simplemente dar un ligerísimo hervor

a la leche con piel de naranja, limón o canela.

Nuestro compi Fermín tiene otra definición para perfumar.

No, desde luego. Ya lo sabes tú que...

siempre, nuestro gran gastrónomo Fermín lo borda.

Esta mezcla que tengo aquí vamos a llevarla al fuego.

Vamos a darla un ligero hervor y nos va a quedar muy ligerita.

Una cremita inglesa muy ligera.

Que queremos que nos quede más como una natilla más densa,

incorporamos un poquitín de maicena.

¿Qué sucede? Que en cuanto esas quenelles que está haciendo Pepa

les hayamos dado la vuelta... Esta última te va quedando muy bien.

Claro, la práctica. Cuando hiervan un poquitín...

Vente conmigo, Pepa.

Vamos a servir esa base de crema que tenemos ahí,

la isla flotante por encima y ahora venga.

Pon ese toque de canela molida por encima.

Mira qué bonito. Y esto lo llevamos al plato, a la mesa,

una cucharita, disfrutamos de ello y mientras, Pepa,

nos hace el resumen.

Por supuesto que sí. En casa muy atentos,

que vamos a repasar paso por paso cómo hemos hecho el plato de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos

para hacer la ensalada de naranjas y sepia a la albahaca.

Y esta la receta paso a paso.

Paso número uno. Seca bien la sepia,

hazle unos cortes superficiales en forma de cuadrícula

y dórala en la plancha por ambos lados.

Paso número dos.

Trocea finamente las naranjas anguinas,

la cebolleta y las aceitunas negras.

Paso número tres.

Aliña el picadillo con un triturado de perejil, aceite,

vinagre, sal y fríe unas hojas de albahaca.

Paso número cuatro.

Sirve la ensalada sobre una base de rodajas de naranja,

coloca encima la sepia y decora el plato con la albahaca frita.

Espero que te haya gustado, y a vosotros,

la propuesta de hoy.

Esa ensalada muy decorativa. Parece una torreta esa sepia...

Hay quien dice por ahí que se parece a la casa de Bob Esponja.

Lo mismo tocamos a la puerta y sale Bob Esponja

o Calamargo, a saber.

Bueno, a Calamargo no le haría mucha gracia

ver a la sepia así. No creo...

A su primo, ay, el pobre... El postre.

Esa isla flotante muy sencillita, como habéis visto.

En lugar de la versión de hornear el merengue,

que también quedaría muy rica, la versión ligeramente hervida.

Un golpecito con esa base.

Y, claro...

Si dentro de cuatro o cinco días dudamos de los ingredientes...

Te pones a hacer el plato y dices: "Ay, cómo era esto".

Si falta algo... Están todos en nuestra web.

Una web de la que estamos muy orgullosos.

Venid conmigo, que la vamos a ver aquí.

Tenemos la receta.

Podemos repasar tranquilamente los detalles,

todos los ingredientes...

Es más, hemos incorporado nuevas secciones,

como, por ejemplo, las diez recetas más vistas,

las que más han triunfado. El top ten.

Esta sección en la que Sergio te ayuda a hacer pequeños trucos

que te pueden resolver muchos problemas.

Y hay un montón de cosas.

Os recomiendo que os metáis en ella y que la disfrutéis.

Y felicidades a todos vosotros. ¿Por qué digo esto?

Porque llevamos tres años cocinando juntos los fines de semana.

Felicidades. Tres añitos.

Empezamos ayer y ya son tres años. Lo que ha llovido, ¿eh?

"Cocina con Sergio". Os esperamos el sábado, ¿verdad?

Los fines de semana cocináis con nosotros, no falléis.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Ensalada de naranjas y sepia a la albahaca

Cocina con Sergio - Ensalada de naranjas y sepia a la albahaca

24 oct 2015

Vamos a dorar una sepia que aderezaremos con una salsa de perejil, aceite y vinagre. De base una ensalada de láminas de naranja, cebolletas y aceitunas negras.

ver más sobre "Cocina con Sergio - Ensalada de naranjas y sepia a la albahaca" ver menos sobre "Cocina con Sergio - Ensalada de naranjas y sepia a la albahaca"
Programas completos (265)
Clips

Los últimos 358 programas de Cocina con Sergio

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Patricia sanchez

    Hola Sergio saludos desde México d.f me encanta tus recetas en breve te mando fotos de los platillos que preparó. Saludos pepa Patricia Sanchez

    06 dic 2015