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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Croquetas de cecina y setas - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Marchando para hoy unas croquetas con cecina, setas

y salsa de pimientos, Pepa. Croquetas para hoy.

Hombre, yo creo que es la primera vez

que te voy a ver hacer croquetas. Claro que sí. Hoy tocan croquetas.

¿Por qué? Porque para poder aprovechar

ese pollo asado que me quedó, que tienes en casa bacalao,

el cocido... Es superversatil. Un plato que gusta a casi todos,

crujiente por fuera, jugoso por dentro y hoy Pepa está feliz.

Es como una niña. Igualita, igualita.

Le encantan las croquetas. Estas te las dejo para ti,

pero estas me las voy a llevar, que así ya tengo la cena.

Recientitas, ¿verdad? Claro...

No sabe nada... Bueno, hablamos de croquetas.

Hablamos de historia y de nuestra cocina.

Nuestra cocina actual tiene, como una familia numerosa,

tiene dos padres. La cocina tradicional española,

la cocina tradicional francesa, y tiene un montón de primos, tíos...

Tenemos influencia anglosajona,

ahora mucha influencia latinoamericana...

Pero si nos centramos en Francia la verdad es que tenemos que decir

que la croqueta tiene un toque muy francés,

vamos, que su padre, su patria gastronómica es Francia.

Procede de una bechamel. Claro, exactamente.

Bueno, pues si hablamos de la historia de la croqueta en Francia

tenemos que hablar del cocinero de Luis XIV, del rey sol.

Dejó una receta escrita, fijaos, 1691,

dedicada a cómo le gustaban las croquetas

a su serenísima majestad. Se servía en palacio, en cenas de mucho postín

pero triunfó también entre el pueblo llano porque era una forma

de aprovechar muy bien las sobras. Y además era un plato típico de lunes

porque los domingos de comía un poquito mejor y con lo que sobraba,

si es que sobraba algo, era un plato muy de lunes...

y aprovechar todas las sobras. ¿De dónde viene la bechamel?

Pues debe su nombre al duque Luis de Bechamel.

Tenía un chef francés y lo que hizo este chef fue una versión mejorada

de la salsa velouté, que tú seguramente sabes cómo se realiza.

Yo no tengo ni idea y... Una de las grandes salsas.

Pero si seguimos rebuscando un poquito en la historia

tenemos que hablar de Catalina de Medicci.

Los expertos dicen que en realidad esa salsa es de origen italiano,

que llevaron a Francia los cocineros de Catalina de Medicci

y que como sabemos nació en Florencia y también fue

una gran mecenas de arte y madre de tres hijos,

que los tres fueron reyes de Francia durante el siglo XVI.

Una figura importantísima, pero gracias a sus cocineros

tenemos una receta que ha perdurado hasta hoy.

Carême, el chef de los reyes y el rey de los chefs.

Se le llamaba así, servía habitualmente

recetas hechas con bechamel en los banquetes.

Triunfaron en la corte, se extendieron por el pueblo,

se extendieron por el resto de cortes europeas y hoy por hoy

es una receta que está habitualmente en las cocinas de medio mundo.

Cuánto debemos a esos grandes chefs...

Ordenaron un poco todo esto de las recetas.

Había un poco de jaleo. Muchas, recetas, muchas técnicas,

pero al final las ordenaron y por eso perduran.

Aquí en España, fíjate, una cosa muy curiosa

uno de los restaurantes con más prestigio de finales o principios

del siglo pasado se llamaba el Café Restaurante Suizo y en 1915

en su carta servían unas croquetas de gallina a una peseta la unidad.

Que para entonces era una barbaridad.

1925... una peseta... Es un plato de ricos y de pobres.

De todo el mundo. Depende de lo que le pusieras y la forma que le dieras

tenía más o menos categoría. Es que hay croquetas de jamón,

que están muy ricas, o de pollo, hasta las de alta cocina,

unas croquetas líquidas, por ejemplo.

Y a estas croquetas que vamos a elaborar hoy nosotros

les vamos a poner un toquecito más de sabor, como siempre,

porque les vamos a poner un toquecito de nuez moscada.

Como siempre en su justa medida. En general, a la bechamel,

la nuez moscada le va como anillo al dedo.

Pero antes, Pepa, me tienes que contar los ingredientes.

Vienes y los vemos en primer plano.

Bueno, y partiremos de una bechamel donde las setas y la cecina

van a dar un sabor muy agradable, aromas...

y luego coger cada una de las croquetas y dar ese bocadito...

Una auténtica delicia. Los pimientos y el ajo, una salsa muy sencilla

de elaborar pero que va a acompañar a esas croquetas y, como siempre

el toquecito crudo que nos gusta poner: unos germinados.

Y también lleva una parte cruda el postre de hoy

porque vamos a hacer un cóctel, ojo, cóctel de mango con una cremita

muy sencilla de elaborar a base de mascarpone.

Pongo los vasitos por aquí. Lejos, lejos...

Por si acaso... Pero los pongo sin cuchara.

Ya sabes por qué... una medida de... Disuasoria...

Un día va a poner una jaula... Electrificada voy a poner la jaula.

Anda, vamos con el paso 1, que nuestras croquetas

tienen que quedar con sabor, muy ricas y lo primero las medidas.

Es importante. Unos 120 más o menos,

hasta 130 gramos de grasa por litro de leche

y la misma cantidad, 125 o 130 gramos de harina por litro.

A partir de esa proporción nos va a salir bien.

Que las quieres más ligeritas, más blanditas, que ahí está la gracia,

menos cantidad de harina. Va a costar más formarlas,

pero no hay ningún problema. Añade todo el aceite ahí, Pepa.

Los 75 de aceite, vamos a subir el fuego

y ese vaso me o llevo.

En este caso lo que vamos a hacer es lo siguiente, mirad.

Por un lado las setas sí que las vamos a echar ya

para que vayan soltando sabor y se nos vayan cocinando.

Podemos comprar setas frescas, de cultivo, o de las que venden

deshidratadas, como un poco de boletus deshidratado.

Lo hidratamos un poquín con agua y lo ponemos. Ahí lo tienes.

Vamos cocinando estas setas. El fuego medio. Al 6 lo tenemos.

Al 6 más o menos. Vamos a añadir primero las setas.

A continuación pondremos la harina, esa cantidad que nos va a garantizar

que tengan consistencia, ese puntito de espesor deseado.

Terminamos de cortar las setas. Y si hubiésemos utilizado otro producto

que fuese en crudo, por ejemplo chorizo,

sería el momento de añadirlo. Pero en el caso de la cecina la pondremos

casi al final para que no se deshidrate demasiado.

Va a cocer un poquitín, nos va a coger sabor,

pero si pongo la cecina desde ya

corremos el riesgo de que se quede demasiado seca.

Por lo tanto, según qué productos utilicemos,

los vamos a mimar más o menos.

Y si le pones queso, también al final.

El queso se va a fundir y si lo pones al principio

va a costar un poco más y corres el riesgo de que se pueda pegar

o agarrar. Marchando ahí las setas en ese paso 1.

Bueno, esto por un lado. Una vez que le hayas dado una vuelta

ni más ni menos vamos a incorporar harina

y trabajamos la harina. La mezcla, Pepa,

de grasa y de harina, acuérdate, término francés...

Empezaba por R. Roux.

Roux que nos ayuda, una base,

un elemento de ligazón para algunos caldos

o algunas elaboraciones que queremos conseguir.

Bueno, al principio, lo veis, se queda todo unido,

parece que esto no tiene ningún futuro, pero no pasó nada.

Lo vamos a ir removiendo un poquitín y a continuación la leche.

Hay quien hierve la leche y le gusta añadirla hervida.

A mí me gusta fría porque es más fácil

que vaya deshaciendo los grumos de la harina.

Añado y es importante que trabajes muy bien la mezcla

y que vayas deshaciendo cada uno de los grumos

de esa mezcla de harina. Por otro lado voy a coger la cecina.

Voy a coger la cecina que tenemos aquí en lonchas.

Cortaré primero así, tiras finas, como veis,

y luego en dados pequeños. Cecina, un poquito de jamón...

Va a ir muy bien, pero ese sabor tan intenso y tan bueno

que tiene la cecina combina muy bien con las setas.

Por ese motivo hoy me he decantado por un poquito de cecina.

Ya la estoy cortando y esta oliendo de maravilla. Marchando la cecina.

Te puedes imaginar, Pepa, el sabor y el aroma que va a tener esto

cuando haya reposado y formemos las croquetas.

Pues muy rico. Una auténtica delicia.

¿Cómo vamos a sazonar y con qué vamos a hacerlo?

Pondremos un poco de sal, un toque de pimienta y nuez moscada.

Mi consejo con la sal, sobre todo, es que llevamos un ingrediente

que va a aportar bastante sabor, la cecina. Ojo. También si ponemos

jamón o bacón mucho cuidado. Pondremos una pizca de pimienta.

Eso sí que sí. Vamos a poner un poco de pimienta. Ahí está.

¿Y la nuez moscada cuándo? ¿Ahora?

También. Podemos poner un poquitín ahora.

Como en general este tipo de salsas va reducir mi consejo

es no emocionarse en aromatizar y sazonar desde el principio.

Como va reducir se va a concentrar el sabor puede suceder que,

aunque nos parezca que esté soso, en 10 minutos cambiemos de opinión.

Un poco de nuez moscada que si la rallamos en el momento

fijaos el aroma que va a dar. Mira que rico.

Y mínima cantidad de sal.

Mínima cantidad porque esto va reducir

y no nos la podemos jugar a que nos quede como una piedra.

Por lo tanto vamos trabajando muy bien la bechamel poco a poco.

No ha quedado ningún grumo. Y va reduciendo.

Lo que se ven son las setas.

Ya podemos bajar un poco el fuego

y cuanto más tiempo trabajéis la bechamel,

cuanto más tiempo la estéis trabajándola, mejor.

Va a quedar mucho más rica una bechamel bien trabajada.

El paso 2 es una salsa que vamos elaborar a base de pimiento.

Es muy sencilla y no tiene ningún misterio

pero nos va a aportar ese toque,

todavía más, de sabor que le va a venir muy bien al plato.

Para ello vamos a ir cortando los ajos que tengo por aquí.

En este otro recipiente ponemos aceite de oliva, un chorrito,

una base de ajo, pimiento y parte del asado,

parte del jugo del asado del pimiento como elemento líquido.

Como lo vamos a triturar y lo vamos a colar,

no hace falta que piquemos demasiado los ajos.

Unas láminas que no son demasiado finas y que vayan dejando sabor.

Y a continuación pondremos los pimientos.

Mantenemos, más o menos, unos cinco o seis minutos,

sazonamos, trituramos y colamos. Una salsa muy sencilla,

una salsa exprés, no solamente para las croquetas

sino también para las carnes en general.

Los pimientos ya están asados, los he pelado y quitado las semillas.

Les voy a dar una pasada a lo largo y otra a lo ancho.

Y entran junto con el ajo cuando empiece a dorar, antes no.

¿Qué tal va esa bechamel? Fíjate qué cuerpo tiene ya.

Va bien, ¿verdad?

Bueno, la vamos a mantener unos segundos más y la dejaremos reposar.

El enfriado es muy importante, un enfriado para que quede bien.

Los ajos poco a poco se van haciendo. Voy a coger la cuchara.

Y me he guardado parte del caldo,

el jugo que restó del asado de los pimientos

que añadiremos a la salsa

si vemos que nos queda muy espesa. Estos ajos ya se empiezan a dorar.

Si te parece, Pepa, la bechamel en breve la voy a sacar a que enfríe,

voy a incorporar los pimientos, le doy una vuelta a la salsa

y me incorporo contigo, que tienes datos muy curiosos.

Venga, pues yo necesito que vengáis conmigo también.

No tenemos datos de producción y consumo.

Es muy difícil calcular cuántas croquetas,

porque es un plato muy casero, se hacen en España

pero hemos enlazado el tema croquetas con la literatura.

Y es que también es un plato que conquistó grandes plumas

de la historia como Alejandro Dumas, el padre de "Los tres mosqueteros".

Realizó frecuentes viajes España

y decía que le encantaban nuestras croquetas,

sobre todo unas que se hacían con puré de patata.

Bueno, una versión de croqueta con puré de patata.

Y una insigne novelista española,

Emilia Pardo Bazán escribía un ensayo

de la cocina española antigua, muy famoso y muy bonito.

Mira que bueno todo lo que decía de las croquetas.

"Frito es el manjar que se prepara con arte en la sartén.

La croqueta francesa es enorme, dura y sin gracia.

Aquí, al contrario, las hacen bien.

Las croquetitas se deshacen en la boca

de tan blandas y suaves como son". Esto data de 1913.

Bueno, arte, historia, cultura, gastronomía...

siempre han ido de la mano.

La verdad que cuando uno busca recetarios antiguos,

de hace 100 años o 150 años las recetas casi casi parecen poemas

de cómo lo describen.

"Brídese el ave que habrá estado en reposo..."

Me encanta leerlas.

De hecho tengo un tratado de repostería del 1920

e incluso cada una de las recetas te dice receta de primera,

de segunda o de tercera. Y según va bajando la calidad

de la receta los ingredientes empiezan a ser un poquito peores.

Un poco más baratos.

Pero en el caso de las croquetas lo bueno que nos da es la alternativa.

Tú decías que era plato de lunes. La croqueta... uno no tiene

más que abrir la nevera y ver qué le ha sobrado carne asada.

Leche, harina, un poco de grasa, el relleno que más nos guste

y su aroma. Bien trabajadas, bien trabaditas, con su reposo

y el empanado crujiente se convierte en una auténtica delicia.

Por lo tanto de vez en cuando croquetas en nuestra dieta,

que a todos les gusta.

No, si gustan más nos gustan a todos, pero a todos nos ha pasado

que te sale una masa estupenda, tiene una pinta perfecta,

te pones a freír y se revienta la mitad.

Vamos a ver qué pasa con el paso 3, que las va a freír ella.

No por nada, que confió plenamente, pero bueno.

Por un lado, familia, la que hemos hecho la he volcado aquí

con los trocitos de cecina y de setas. Va a reposar.

Dejamos que se atempere en la encimera de la cocina,

tapamos con el film y a la nevera.

Aquí tenía ya una hecha para que podáis ver el proceso.

Cuadraditos. Si, las vamos a cortar cuadradas.

Es una forma que en su momento ya expliqué.

Es una forma de terminar muy rápido. Si tenéis peques en casa

los podéis poner y se lo van a pasar bien.

Mira, eso me viene bien,

mejor que las cucharas o que la manga pastelera.

Sí... Es otra forma la de la manga pastelera.

Vamos a ir cortando porciones

y vemos como las setas y la cecina asoman. Se ven por ahí.

Quito un poco los bordes, que también os voy a aprovechar,

para que queden bien cuadradas.

Aquí tengo unas cuantas empanadas que vas empezar a freír.

El consejo que os daría, primero, es aceite caliente,

segundo, es importante...

¿Caliente al máximo? Al máximo.

Este ya lo tenía caliente. Bájalo un poco.

Lo vamos a poner ahora el seis o el siete.

Echa una, echamos una y vemos cómo se va dorando.

Vamos echando así, de pocas en pocas.

Si sacamos un montón del congelador, por ejemplo, y las echamos de golpe,

enfriamos el aceite. Por eso mi consejo es echar una,

verificar que el aceite está caliente

y una vez que verificamos que está caliente echamos el resto.

De seis en seis, de ocho en ocho, más que suficiente.

Eso sí son recién hechas. ¿Si están congeladas?

Pues también de seis en seis, pero que el aceite esté bien caliente.

Importante. Voy a subir un poco para que no se baje la temperatura.

Otras veces veis que habéis puesto muchas croquetas y se han deshecho.

Lo que queda es la carcasa del pan rallado.

La bechamel, si no estaba el aceite bien caliente,

no ha sellado la parte exterior del pan rallado

y no nos ha dejado un sellado perfecto,

hemos atemperado la bechamel antes de que el pan rallado

hiciese una capa crujiente, se ha fundido, se ha salido

y han quedado huecas.

Las que ya te he puesto las puedes ir dando la vuelta. Estarán doradas.

Mira que pinta más buena tienen. Doraditas y en su punto.

Voy a hacerte unas poquitas más. En el equipo somos muchos

y entran muy bien. Jugosas, blanditas...

Hay por aquí alguno que se está relamiendo.

Estas van a ir cayendo, no van a durar mucho.

Voy a poner otra tanda por aquí. Otra más. Y otra más.

Ahora, por ejemplo, yo tengo sitio en la sartén, ¿puedo poner más?

Sí, porque el aceite no se te ha venido abajo.

El problema es si las echamos de golpe

y el aceite baja de 180° a 150.

Ahí te garantizo que las que vayas echando se van a deshacer.

Es lógico. En lugar de freír cocemos y ahí está el error. Siempre freír.

Si cocemos la croqueta lo lleva muy mal. Revienta y la liamos.

¿Las saco? Sí, sácalas.

Es preferible de poco en poco, que no emocionarnos,

echar muchísimas y luego viene...

Ese es el problema de la cocina, que queremos correr y tampoco.

Cada cosa lleva su tiempo.

Es simplemente ir cogiendo el punto, irlo viendo...

De momento hazte esa tanda y luego terminaremos el resto.

Por otro lado ya tengo la salsa triturada y colada.

La salsa nos ha quedado con un color intenso.

Y el sabor del pimiento, del ajo y del propio jugo,

no os quiero ni contar. Una auténtica delicia.

Ahora vamos a poner con la salsa de acompañamiento, pero antes,

en el paso 3, vamos a aliñar esos germinados que tenemos por ahí.

¿Qué tal? ¿Va bien la cosa?

Vale, unos germinados que tengo por aquí de cebolla.

Germinados de cebolla que simplemente, una vez lavados,

les voy a poner un toque de sal, un poco de pimienta,

un chorro de aceite de oliva y ya está. Acompañando siempre

de algo crudo las elaboraciones que hagamos. Toque de sal,

toque de pimienta, aceite de oliva y suficiente en el paso 4.

Simplemente los aliñamos.

No voy a poner ninguna gotita de vinagre,

como os digo en otras ocasiones.

Permítame, Pepa. Esto lo vamos a apagar.

No pondré ninguna gota de vinagre por una sencilla razón,

porque la salsa ya tiene intensidad.

Y como yo tiene intensidad, no voy a poner nada más.

Voy a pasar por aquí un poco de papel

para quitar el pan rallado que se salió,

y nos ponemos con la presentación. Trabajando con limpieza.

Muy importante. Bueno, ¿qué tal?

Aliñándolas. No ha habido ningún drama.

Oye, perfectas. Fijaos qué buena pinta.

Aquí las tenemos. Mirad qué buena pinta.

Vamos a ponernos con el emplatado.

Luego acabaremos de freír estas que quedan por aquí.

¿Qué os parece si vamos a poner una hilera con las croquetas?

Por ahí. Vamos a colocar esa también aquí.

Pondremos de momento cuatro para la presentación.

En casa, ya sabéis, podéis poner las que más os gusten.

Gran cantidad, que yo sé que van a ir cayendo todas.

Esta, por ejemplo, también. Las vamos a colocar así.

Cuatro en línea. Ahí está.

Ahora pondremos esta salsa de color intenso con los pimientos.

Colocamos por aquí un poquito de salsa así.

Un plato que, ojo, aunque va como plato,

pero como aperitivo puede dar un resultado perfecto.

Ahí está. Toquecito de salsa.

Y ahora, los germinados. Voy a sacar una cuchara.

Vamos a colocar detrás de las propias croquetas

un poco de germinados. Los removemos bien.

Que se impregnen con la sal, con el toque de la pimienta.

Ya sabéis que a mí me gusta bastante utilizarlos.

En ensalada va muy bien. Vamos a colocar justo aquí

un poco de brotes acompañando. Plato muy muy sencillo.

No tiene ningún misterio. Plato que todos podemos elaborar.

Podemos empanar las croquetas y, antes de freírlas,

meterlas en el congelador tapadas para que no cojan olores,

y cuando llegue el momento de degustarlas,

se fríen y listas para llevar a la mesa.

Pepa, aquí las tenemos. Vamos a poner otro toque de salsa.

Ahí está, un poquitín. Y otro poquitín aquí detrás.

Y nos las vamos a llevar ya mismo

para que lleguen calientes a la mesa.

Y para que se puedan disfrutar. Colorido, ¿verdad?

Muy bonito. Crujientes y jugosas por dentro.

Familia, nos las llevamos, que no quiero que se enfríen.

Venga, marchando esas croquetas de cecina y setas.

Lo que el ojo no ve nos ayuda a descubrir

una homogénea salsa de pimientos cargada de sabor y color

que acompañará muy bien a esa croqueta.

En el interior veis la cecina, las setas, con toda la bechamel.

Muy importante el empanado. Muy crujiente.

Y con ausencia de grasa.

Y ese toque del germinado de cebolla

intensificará aún más el sabor del plato.

Programa de servicio público, y llega el momento

en el cual leemos vuestros mails. Cada vez más interesantes.

Cuestiones que tienen su lógica. Pues sí.

"¿Por qué no me sale una cosa?". Aprendemos todos a través de ellos,

así que no dejéis de mandar vuestras dudas.

Empezamos con la de Francisco Javier,

que escribe desde Pamplona.

Un buen fumet, verdad, clave cuando vamos a hacer

una salsa de pescado o de marisco, para una buena sopa...

Además, es sencillísimo.

Mi consejo, emplead las raspas, las espinas de pescados blancos.

Mejor pescados blancos, porque va a dejar

un sabor muy agradable y, a la vez, un sabor neutro

que podemos combinar con otros ingredientes.

Podemos añadir un poco de apio, algo de puerro,

cebolla no le va mal, incluso zumo de limón.

Mi consejo, no más de media hora.

Una cocción de más de media hora puede modificar el sabor del fumet

quedando muy fuerte. Con 25-30 minutos,

las espinas lo han dado todo, o las cabezas del marisco,

han dado todo el sabor. No lo sazonéis.

No condicionéis el sabor del fumet.

Sin sazonar, lo guardamos, va a durar más tiempo,

y de esa manera lo podemos añadir donde queramos

sin necesidad de que ya lleve sabor. Con el toque de sal, lógicamente.

Lo colamos bien, dejamos enfriar,

incluso ese fumet lo podríamos congelar.

Una manera de realzar más nuestros platos

gracias a esos fumets y esos platos que hacemos en casa.

El toque casero, que se dice.

Para eso tenemos programas como este.

Para que aprendamos todos. Por supuesto.

Vamos con otro correo. Nos lo ha mandado Miriam,

desde Gandía, en Valencia.

Bueno, esa crema de limón de Gandía no sé cuál es.

No estuve allí, no puedo decirlo. Da la tuya particular.

Por un lado, en nuestra web tienes tarta de limón.

Y una crema muy sencilla de limón consiste en combinar

más o menos 100 ml de zumo de limón con 100 ml de agua.

Así rebajamos la intensidad del zumo de limón.

20 g de maicena. Vamos a añadir tres yemas de huevo.

Y 50-60 g de azúcar. Lo mezclamos bien.

Lo llevamos al fuego. Cuando llegue al fuego,

que no haya un solo grumo, bien batido todo.

Y según va espesando, poco a poco,

echamos unos dados de mantequilla. Poco a poco.

Dados de mantequilla, seguimos trabajando, trabajando.

Y de esa manera obtenemos una crema de limón muy muy suave.

En función de la intensidad de los limones,

los hay más o menos fuertes, te va a quedar más o menos,

pero de esta manera la dejas enfriar,

y para rellenar buñuelos, pasteles, tartas...

Crema de limón. La veo paseando por ese sitio

donde no le dieron la receta con el tupper diciendo...

A lo mejor tienen una fórmula secreta que desconocemos.

Así te va a quedar muy bien. A ver si os dejáis tentar.

Voy a leer algunos títulos.

Canelones de marisco con salsa de naranja,

rape con salsa de ñoras y nueces, coca con caballa y tomate,

huevo escalfado con morcilla y confitura de pimientos.

Estoy leyendo recetas que están a vuestro alcance

en nuestra web, en www.rtve.es/cocinaconsergio.

Recetas que podéis ver foto, que podéis descargar el vídeo,

que podéis descargar para imprimir y tener vuestro recetario.

Es una página llena de novedades. Está muy abierta a vosotros

y tenéis que sacar un rato para disfrutar.

Y vuestras fotos nos las podéis enviar.

Los platos que hacéis. O los del programa

o vuestros platos personales, esos que heredaste de la abuela.

Y ahora, ¿adónde nos vamos? A la escuela de pastelería.

(Música)

Bueno, postre muy sencillo. Se trata de hacerlo en 10 minutos.

Lo metemos en la nevera, dejamos enfriar,

y, llega el momento del postre, lo sacamos.

Propuesta, que no nos compliquen la vida.

Que nos ayuden y mejoren ese menú que tenemos previsto.

Los ingredientes son los siguientes.

Vamos a emplear 150 ml de nata.

100 g de queso mascarpone, que tenemos en el bol.

65 g de azúcar.

Y un mango pelado y troceado en dados muy pequeñitos.

Este mango se aromatizará con un toque de vainilla.

La elaboración no tiene ningún misterio.

Por un lado, ¿qué vamos a hacer?

Vamos a rascar parte de la rama de vainilla.

Mirad cómo salen las semillas del interior.

Esa vaina de la vainilla.

Sale la esencia, el aroma y el sabor que nos va a aportar.

Estas semillas las vamos a añadir al mango que tenemos aquí.

Y lo vamos a entremezclar bien para que se aromatice.

Si tenemos una vaina de vainilla, lo sacamos.

Y si compramos vainilla seca, añadimos un poco directamente.

Si lo dejamos macerar con la vainilla unos 5 o 10 minutos,

se va a aromatizar.

De hecho, vainilla y mango es un aroma espectacular.

Además, elegid un mango que esté maduro,

que no se llegue a deshacer, pero que esté maduro.

Mira cómo huele, qué aroma tan rico.

Ahora, aparte, en un bol, vamos a incorporar

el mascarpone que tengo por ahí. Pepa, coge la varilla.

Con el azúcar. Vamos a ir poco a poco mezclando.

Ese mascarpone, despacito, con azúcar.

Parece que lo va a absorber todo y se va a meter en la varilla.

Se mete al principio, pero luego ya...

Y luego, poco a poco, vamos a ir incorporando nata.

Añadimos nata. Chorrito fino.

Hasta que nos quede una crema. ¿Ves cómo lo va cogiendo?

Va quedando una cremita que, cuando salga de la nevera,

va a estar más solidificada.

Lo trabajamos un poco, que quede semimontada.

No tiene mas el postre. Cogemos, por ejemplo,

vasos de chupito. ¿Qué os parece si en el interior

rellenamos con nuestra crema? Esa crema de mascarpone.

Seguimos rellenando por aquí.

Ya que es un cóctel de mango,

sobre esta crema de mascarpone y nata,

el aroma del mango y la vainilla.

Oye, que en vez de mango te apetece poner cerezas.

Pues cambiamos la receta, no pasa nada.

Puede ir con muchos tipos de frutas. Pero fruta un poco dulce, ¿no?

Dulce y que tenga también ese toque ligero ácido,

que le va a ir muy bien. Ligero, que no sea demasiado.

Añadimos ese toquecito. Presionamos un poquitín.

Metemos en la nevera. Y nos lo llevamos,

estos cócteles que tenemos aquí, con los otros.

No digo nada, Pepa, nos haces un buen resumen.

Como te has dejado uno aquí... Lo sabía, lo sabía.

Vosotros, atentos en casa, que yo resumo el plato

sin ninguna prisa, y luego lo probamos.

Estos son los ingredientes que necesitamos

para hacer las croquetas de cecina y setas.

Y esta, la receta paso a paso. Paso número 1.

Sofríe las setas troceadas con el aceite.

Cuando se poche, añade la harina, la leche, la cecina picada,

sal, pimienta y nuez moscada, y remueve hasta que reduzca.

Paso número 2. En otro recipiente,

sofríe el ajo cortado en láminas.

Incorpora los pimientos asados cortados en tiras con su jugo.

Y deja cocer cinco minutos. Tritura y cuela.

Paso número 3. Una vez fría la bechamel,

forma las croquetas, pásalas por huevo y pan rallado

y fríe en aceite caliente. Paso número 4.

Sirve las croquetas ligeramente salseadas

y acompañados por unos germinados aliñados con aceite, sal y pimienta.

Cómo está esto, por favor. Está rico, ¿verdad?

De eso se trata, de facilitaros la vida.

Postres, platos, trucos, vuestros mails, vuestras fotos.

Todo muy sencillo. En "Cocina con Sergio",

y no os podéis perder el próximo, porque también vamos a tener

platos fáciles, divertidos y accesibles para todos.

Os esperamos, hasta luego. Qué bueno.

Tienes cuatro más, tú tranquila. (RÍE)

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Cocina con Sergio - Croquetas de cecina y setas

21 nov 2015

En el programa de hoy el plato principal que se cocina es croquetas de cecina y setas.

INGREDIENTES:
140 g cecina
140 g setas
2 pimientos rojos asados
3 dientes ajo
500 ml leche
75 g harina
75 ml aceite
Germinados de cebolla
Sal, pimienta, pan rallado
Nuez moscada

PASO 1. Sofríe las setas troceadas con el aceite, cuando se pochen añada la harina, la leche, la cecina picada, sal, pimienta y nuez moscada y remueve hasta que reduzca.
PASO 2. En otro recipiente sofríe el ajo en finas láminas, incorpora los pimientos asados cortados en tiras con su jugo y deja cocer 5 minutos. Tritura y cuela.
PASO 3. Una vez fría la bechamel forma las croquetas, pásalas por huevo y pan rallado, fríe en aceite caliente.
PASO 4. Sirve las croquetas ligeramente salseadas y acompañadas por unos germinados aliñados con aceite, sal y pimienta.

También se prepara un cóctel de mango y nata.

INGREDIENTES:
150 g nata para montar
100 g mascarpone
80 g azúcar
2 mangos
1 vaso agua
1 rama vainilla

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