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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Cazuela de fideos con navajas al aceite de albahaca - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Y hoy, familia, un plato cargado de aroma, de color, de textura.

Una cazuela de fideos con muchas hortalizas,

navajas a la plancha con un aliño de albahaca, que bueno.

Esto, Pepa, nos va a quedar. Bueno, albahaca.

Hoy el protagonista es el aceite.

Imagino que habrás utilizado un buen aceite de oliva.

Tenemos un producto del cual nos tenemos que sentir orgullosos.

De hecho, yo en cuanto que puedo y hago un viaje fuera de España

y tengo que llevar un regalito.

Nuestro buen aceite de oliva virgen extra.

Felicidades a todos los que lo producís,

porque tenemos el mejor.

Luego os hablo de datos de producción.

Seguro que si les llevas un jamón también te hacen la ola.

Pero si hablamos de la dieta mediterránea

como carta de presentación,

tenemos que decir que tiene tres pilares básicos.

El pan de trigo,

el vino, que viene de la uva,

y el aceite que viene de la aceituna,

ese zumo de oliva con ese verde intenso,

que según las variedades, varía un poquito.

Es el mejor amigo del corazón y del cerebro.

La mejor grasa, la grasa más saludable

que puede haber en el mercado.

Si nos retrotraemos en la historia,

que ya sabes que nos gusta viajar un poco en el tiempo,

pues tendríamos que hablar del Guadalquivir,

del Imperio romano.

Desde Bética, que era una antigua provincia de Hispania,

navegaban barcos y barcos

en dirección hacia la capital del Imperio, Roma.

Iban por el valle del Guadalquivir, desde Córdoba y Sevilla hasta Cádiz.

Y en esos barcos que luego emprendían rumbo hasta Roma,

llevaban el aceite en ánforas. De hecho, en Roma,

todo el mundo habla de las siete colinas de Roma,

pues los romanos de pura cepa saben que hay una octava colina,

una colina que recibe un nombre muy curioso, el "Testaccio",

y está formada por todas las ánforas de aceite

que se fueron depositando allí durante más de 300 años de Imperio.

Tiene una altura de 50 m de alto.

Y el 90 % de todo ese aceite que venía en esas ánforas

venía del valle del Guadalquivir.

O sea que nos podemos sentir orgullosos.

Claro que sí, base de la dieta mediterránea,

se coja por donde se coja.

Bueno, Olivares.

Olivares se asocia a poder económico, a riqueza,

pero también a poder político.

¿Quién no se acuerda del conde-duque de Olivares?

El hombre más poderoso en tiempos de Felipe IV.

Aquí lo tenemos en un magnífico cuadro de Velázquez,

que está en el Museo del Prado y que es una delicia contemplar.

¿De dónde le viene el título?

Pues de una parte de Sevilla,

de una localidad que recibe ese nombre,

de Olivares, que era una tierra además de origen romano.

De hecho allí aún se conservan los restos de un acueducto.

Y luego hablamos de los datos de producción,

que son impresionantes, y de exportación.

Claro que sí y de hecho, para que Pepa no me eche la bronca,

mi olivo sí que agarró.

¿Ah, sí? Y me ha dado aceitunas, bueno...

Es que ese se cría solo.

Una vez que agarra, ya no hay que hacerle nada.

Manzanilla cacereña.

Me dio un montón. Y varearlo un poquito.

Lo justo, ¿eh? Y unas gotitas de agua.

Es de un agradecido la criatura.

Pues con ese plato que veías le vamos a poner

un toquecito picante. Si no queréis picante, no pasa nada.

Aquí tengo pimentón picante, le pondremos un poquitín,

para que al final cuando nos tomemos esa cazuela de fideos,

el paladar, pero muy en el fondo, nos diga que tiene un toque picante.

¿Que no queréis picante? Pimentón dulce.

¿Que no queréis pimentón?

Pues un poco de azafrán al final para dar color y listo.

El caso es que ese plato mantenga el gusto, el color y el aroma.

Pero para hacer el plato tenemos que saber los ingredientes.

Así que venid conmigo. Los vemos en primer término.

Bueno, pues con todo esto os podéis imaginar.

Hortalizas, en este caso, el marisco.

Me decía Pepa ya que marcara unas poquitas navajas.

Espera un poco.

Hoy ya no se tiraba al postre, se tiraba a las navajas.

No sabe nada.

Un plato muy sencillo que podemos dejar el sofrito elaborado

y a última hora añadimos el caldo, marcamos y listo para servir.

¿Y de postre? Pues de postre...

Hoy no solo vamos a tomar hortalizas en el plato,

sino que en el postre de hoy los más peques y los grandes

van a tomar zanahorias, porque vamos a aprender a elaborar

un bizcocho muy sencillito de zanahorias

que luego ya quien quiera rellenarlo o decorarlo,

quien le quiera poner lo que quiera...

El caso es un bizcocho muy esponjoso, cargado de sabor

y os sorprendería la cantidad de zanahoria

que lleva cada una de estas elaboraciones.

Bueno, pero no hay que ser peque para probar esto.

No, desde luego que no es ninguna excusa ser peque,

pero es que entre las navajas, el bizcocho de zanahoria,

hoy me va a salir un poco caro darte de comer.

Pero ¿a qué te crees que vengo yo,

además de a aprender un poco de cocina?

Es que es ella, es ella. Bueno, luego le daremos un trocito,

porque queda muy jugoso y tomamos zanahoria sin darnos cuenta.

Ahora vamos con el plato, con la cazuela, con el paso 1.

Vamos con ese paso 1, muy sencillo.

Nosotros le vamos a poner ajo,

cebolla, pimiento, unas judías, algo de bacón.

En casa, mi consejo, abrir la nevera,

y para hacer este sofrito, esta base,

mirad un poco lo que tenéis por casa,

si tenéis algo de cebolleta, por ejemplo, zanahoria...

Gastad esos productos que tengáis.

Un poco de aceite, Pepa, que vamos a echar.

Subiré un pelín el fuego.

Y vamos a empezar sofriendo, sin que se queme, el ajo.

Ese ajo muy picadito, porque lo suyo es que cuando vayamos a degustar

esta cazuela, cada vez que pinchemos y nos llevemos distintos productos,

pues saquemos el sabor del ajo, de la cebolla, un poquito de todo.

Por otro lado, tenemos la cebolla, tenemos el pimiento

y vamos a cortar también en este caso las judías.

Las judías no están hervidas, como veis,

y van a ir directamente en crudo.

Las voy a echar, están bien lavadas, junto con el ajo,

porque estas judías no van a liberar prácticamente nada de agua,

por ese motivo las podemos poner ya sin ningún riesgo.

Voy a ir cortando las judías.

Mi consejo, porciones de medio centímetro va a ir muy bien

y es agradable encontrarnos luego una judía que esté al dente,

por eso, después del ajo, lo primero que voy a añadir, la judía

para dar tiempo a que se haga bien.

Hay quien la hierve un poquito

para echarlas en alguna elaboración de este tipo.

Para mí, si podéis echarlas en crudo cortadas...

¿Para un arroz o algo así con verduras?

También me gusta echarlas así.

Me gusta mantenerlas como estás haciendo tú, un poquito.

Las mantengo un poco así, que se vaya sofriendo,

que se vaya empezando a cocinar.

Y que luego, cuando terminemos de hacer el plato,

que ya estén hechas al dente.

No hace mucho hacíamos lo mismo en un arroz con unas alcachofas.

Las alcachofas las poníamos directamente en crudo,

bien cortadas, limpias, para que se vayan haciendo.

Es importante cuando vayamos a elaborar un plato de este tipo,

donde varias hortalizas empiezan a formar parte

de la base del sofrito, que queden al dente,

que no nos encontremos las hortalizas deshechas.

A mí me da mucho coraje cuando te encuentras las hortalizas

que a lo mejor han entrado a la olla troceadas

y al final, por un exceso de cocción,

están por ahí medio deshechas, medio rotas.

Y además saben menos. Saben menos.

Pierden color y gracia en general.

Tenemos el ajo, tenemos las judías.

Vamos a incorporar la cebolla.

Ahora voy a subir el fuego, porque evidentemente,

cuantos más productos vayan entrando en la olla, más baja la temperatura.

¿Le ponemos un poco de sal o no?

Sí, pon un poquito de sal. Marchando un poquito de sal.

La judía verde en cuanto ha entrado en contacto

con la temperatura y con el aceite cómo ha cambiado de color,

cómo se ha puesto un verde un poco más intenso,

bueno, se está empezando a cocinar.

Y el pimiento.

Empuja un poco lo que queda.

Y ahora ya ve jugando con el fuego.

Si ves que está muy caliente, directamente lo bajas un poquitín.

Aceite, vamos a poner unas gotitas más.

Cómo huele y llevamos cuatro ingredientes.

Pero todavía faltan más productos.

Tenemos el bacón y tenemos los fideos.

El bacón lo voy a poner

para encontrarnos un toquecito de producto cárnico.

Si en lugar de bacón queréis poner jamón, por ejemplo.

Si tenéis algo de jamón curado o cocido le va a ir bien también.

En este caso, como es bacón ahumado,

nos va a dar un toque bastante bueno, bastante rico.

Venga, añadimos el bacón.

Y esa sería la base que luego junto con los fideos,

os podéis imaginar el sabor que nos va a ir dejando,

una auténtica delicia.

El aroma que va saliendo, tremendo.

Bueno, pues el paso 1 sería todo esto.

En el paso 2,

en cuanto ese sofrito haya caído un poquitín, pondremos el fideo.

Hay a quien le gusta el fideo muy fino, muy fino.

A mí, personalmente, me gusta que sea gordito,

que después de la cocción ese fideo se haya hinchado,

se haya hidratado, haya cogido sabores,

pero es una cuestión personal.

Si os gustan los finitos, ningún problema.

Incluso los que venden para tipo fideuá,

que son medio retorcidos, huequitos en el interior, también.

Tenéis una gran variedad.

Este es un calibre 5.

Me gusta, me parece que para este tipo de platos le va a ir bien.

En el paso 2 nos queda todavía el caldo.

El caldo puede ser de verduras, puede ser de ave, no hay problema.

Las navajas que luego marcaré en la plancha

y tomate que pondremos a continuación.

Vamos a poner el tomate.

Dejamos que ese tomate también se entremezcle con los ingredientes,

que cambie un poquito de color, que reduzca,

por eso ahora vamos a subir el fuego a tope.

Ahí está el fuego a tope. Vamos a añadir tomate.

Ahí está.

Y lo vas a ir repartiendo.

Ahí está el tomate.

Y vamos a dejar que se vaya poquito a poquito...

Mira cómo cambia de color rápidamente.

En cuanto que empiezo a cocinar este paso 2, el tomate marchando...

Y sobre todo que coja la parte que se ha empezado a dorar.

Así nos irá aportando color.

Y un truco que os voy a dar antes de poner los fideos.

Y antes de añadir el caldo.

Mirad, las navajas. Un consejo, un truco.

A mí, personalmente, me gusta así.

Cuando compro navajas, me gusta purgarlas, es decir,

las dejo en una jarra o vaso con agua, sal gorda

y os vais a dar cuenta de una cosa.

Veis todas las valvas, la carne del interior

y hay una parte de la navaja que es más oscura,

que es esta que tengo por aquí

y parte, el otro extremo, que es blanquecino.

A mí me gusta ponerlas con la parte oscura hacia abajo.

Van cogiendo agua, van expulsando

y así se van purgando y cualquier resto de arena

lo va depositando en la base de la jarra.

Bueno, pues ya lo sabéis, de pie, sal, agua fría

y la parte oscura hacia abajo.

¿Y lo del agua con gas que dicen por ahí

que sirve para limpiar el marisco?

Si ponemos en lugar de agua del grifo, agua con gas,

esas burbujitas, el carbónico, lo que va haciendo es ir limpiando,

acelera ese proceso... O sea que es verdad.

Ayuda, ayuda un poquito.

Pero si no hay agua con gas no pasa nada.

Fijaos qué pinta.

Un truco, el pimentón picante que teníamos, tenemos dos opciones.

O haberlo añadido antes del tomate

o dejar que el tomate reduzca bien e incorporarlo

o bien triturar un poquito del pimentón con aceite y albahaca

que luego le pondremos por encima a las navajas.

Por lo tanto, vamos a utilizar esa segunda opción.

Los fideos, los vamos a poner y los vas a ir removiendo así.

Como con el arroz, ¿no? Sí, como el arroz.

A ver, en realidad, al fideo en sí, no le haría falta,

pero a mí me gusta ponerlo así porque van cogiendo sabor.

Voy a bajar el fuego, porque la vamos a liar ¿o no?

Yo creo que de esta salimos, ¿eh?

Mira, mira, se van impregnando ya.

No te preocupes que todo lo que está dorado con el caldo va a salir.

Toquecito de sal.

Un pelín más de sal.

Ahora añadimos el caldo.

Y mientras yo escurro las navajas y los fideos van cociendo,

te acuerdas, Pepa, que querías darnos los datos de producción,

producción de ese oro líquido del cual decíamos

orgullosísimos nos teníamos que sentir

y presumir allí donde vayamos. Me quedo vigilando esto.

Por supuesto.

Pues vamos con esos datos, porque son de verdad interesantes.

Decíamos antes que teníamos que estar orgullosos

por la calidad de nuestro aceite,

que nos está abriendo las puertas del mercado internacional.

De hecho, ahora mismo, somos el primer exportador mundial.

Exportamos 919 500 t de aceite al año,

una cantidad importantísima.

Nuestros mejores clientes, fijaos qué curioso, Italia sigue siendo

el principal consumidor de aceite español desde la época romana.

¿Os acordáis de las ánforas de la que os hablaba?

Pues de cada provincia del Imperio que viajaban hacia Roma,

cada provincia tenía su propia ánfora

para distinguir los distintos usos de aceite.

¿Segundo consumidor de aceite español?

Pues Francia, después vienen Portugal, EE. UU.,

Reino Unido, China y Japón,

donde nos estamos abriendo mercado muy rápidamente.

Y un dato más.

1740 son el número de almazaras que hay en España

y la mitad está en Andalucía.

Claro que sí.

Este producto que además es la base de los platos, es decir,

esa grasa, esa base, luego como elemento de conservación.

Tenemos ahí queso. ¿Por qué hemos puesto queso?

Cuando conservamos el queso, el chorizo en aceite es una delicia.

No solamente en versiones saladas. En versiones dulces.

Un helado, por ejemplo, de aceite de oliva.

Qué bueno está, por cierto. Es una delicia.

Si tenéis la ocasión, probadlo de verdad.

Muy bueno.

O en repostería, cuando hacemos un bizcocho, por ejemplo,

le añadimos aceite de oliva, batimos bien y nos da densidad y sabor.

Por lo tanto, no hay excusa para comer de manera saludable.

Segundo, hacer patria de nuestro producto, utilizarlo, claro que sí.

Y tercero, desde luego que aumenta el sabor y la calidad de los platos

con este oro líquido que tenemos aquí en estos vasos.

Hasta cuando está muy usado tiene una segunda vida.

Le echas un poquito de sosa,

un poco de aceite o esencia de un olor rico,

y un jabón estupendo.

Y jabón que lava como vamos.

No hace mucho aproveché aceite que estaba muy utilizado,

con su sosa, le metí un poco de vainilla para dar aroma...

Quedó muy blanquito.

Para los baberos de Lucíita va muy bien ese aceite casero,

aunque yo creo que ya... Si te cuento...

Ya hemos salido del túnel con los baberos.

Familia, paso 3.

Por un lado, aproximadamente

la cocción de este fideo que es un poco más grueso,

pues unos seis o siete minutos. Id viendo en casa.

Mirad qué buena pinta, cómo ya ha evaporado

y cómo ya los fideos han absorbido, han cambiado de color

y cómo va mermando un poquito.

Pero a la que va mermando, va evaporando.

Y se van concentrando los sabores.

La verdad es que esto está diciendo: "Cómeme".

Y ahora vas a probar un poco la judía

para que veas lo que yo quería, esa judía al dente.

Vamos a dejarlo un minuto más y ya está.

Por otro lado, en el paso 2, tengo la jarra de la batidora,

aceite, voy a poner un toquecito de pimentón picante,

con eso más que suficiente,

vamos a incorporar unas hojas de albahaca.

Y lo que vamos a hacer es un aceite aromatizado

que yo recomiendo que de vez en cuando en casa lo hagáis,

que no lleva nada, lo tenéis preparado

y cuando llega un pescado y lo queréis hacer a la plancha,

quieres hacer una carne, un filete de pollo,

y le quieres dar un poco más de vida,

en general es darle un poco más de vidilla,

este aceite lo tienes preparado, se lo echas por encima

y el sabor cambia por completo.

De esa pechuga de pollo un poco sosa...

Ahora que estamos en operación bikini,

que hay tanta gente sufriendo en su casa...

Lo ha dicho ella, esto es así.

Cuatro meses o medio año nos tiramos picando turrones,

luego llega Semana Santa, luego llega el verano...

Y lo que dura el jersey grande y gordo.

Y otro medio año quitando los excesos.

Bueno, pues ya está.

Esto por aquí ya está.

Como veis, triturado el aceite de oliva, albahaca y pimentón.

Ya tenemos sabor, tenemos aroma.

Y esto mismo, como os comentaba,

en un frasquito de cristal o una botellita en la nevera,

y cuando llega el momento, plas, se le añade.

Además, como el aceite es conservante, aguanta.

¿Cuánto tiempo puede aguantar?

Esto lo puedes tener sin problema una semana o diez días.

Vamos a poner un poco así por encima de las navajas.

Y ahora, las navajas van a la plancha.

Van a tardar muy poquito.

Han purgado sin problema.

Casi todo ahí está.

Y ahora, visto y no visto, estas navajas se van a hacer,

no van a tardar nada.

Le puedes poner, Pepa, si quieres, un poquitín más del aceite.

Un chorrito así por encima.

Perfecto, ahí está.

Mira qué maravilla, qué escándalo de sabor y de aroma.

En breve vamos a subir un poco la temperatura.

Más o menos 210-220, porque quiero que sea vuelta y vuelta.

En cuanto las empieces a mover, verás cómo se abren del todo.

Y estas, en nada, en cuestión de 10 segundos,

les darás la vuelta.

Mira cómo se van abriendo, por lo tanto,

el paso 3 lo habéis visto muy fácil.

Triturar el aceite, albahaca, ese toque de pimentón que decíamos

o bien, en el sofrito o en el aceite y que lo notemos ligeramente.

Si quieres, les das la vuelta.

Les puedes ir dando la vuelta y que se terminen de abrir y hacer.

Que llegue como cuando hacemos los mejillones al vapor o como...

Qué torpe estoy yo con esto. No pasa nada.

O como cuando hacemos berberechos, es decir,

que llegue el marisco es su punto, hidratado.

Mira qué buena pinta.

Es ponerlas boca abajo. Sí, pero no me sale.

No se dejan.

Te voy a dar ayuda si necesitas.

Mira, si lo necesitas, les puedes dar así la vuelta.

Les vas dando la vuelta

y que la carne esté un poco en contacto.

Y te voy a dar un plato, porque van a estar pero ya.

No se tarda nada.

Bueno, no me miréis, vosotros a lo vuestro.

Yo me sigo aquí peleando discretamente.

Aunque "Cocina con Sergio" dé la vuelta al mundo

y estén ahora, no sé, 14 millones de hogares observándote,

tú tranquila.

Tengo totalmente asumido mi "torperío".

Que no hombre, que no.

Estas, tres, dos, uno.

Y retirada.

Para que no se nos deshidraten.

Esas ya las puedes sacar.

Y por el otro lado, vamos a empezar ya con el paso 4,

con el montaje del plato.

Tenemos esta cazuelita de fideos. Fijaos qué buena pinta.

También os voy a decir que quedaría muy bonito coger la cazuela

sin que nadie se queme,

llevarlo a la mesa con un salvamanteles

y ya en la mesa repartir para que se vea la buena pinta,

pero nosotros vamos a presentarlo.

No le vamos a dar ninguna presentación extraña,

sino que se vean bien los fideos.

Vamos a empezar poniendo en el centro del plato estos fideos.

Fijaos, en su punto también. Todo al dente.

El pimiento, al dente, las judías, al dente, esa es la gracia.

Que todo lo que hemos troceado minuciosamente disfrutemos de ello.

Por eso lo hemos troceado.

Si lo quisiésemos deshecho, lo hubiésemos triturado yo qué sé.

Pero así, mirad qué buena pinta.

Ese fideo que está elástico, cargado de sabor.

Y ahora vete seleccionando, Pepa, una navaja que tú veas bonita

para poner justo encima de estos fideos.

Voy a poner un poquito más.

Y llegan las navajas. Tú dirás.

Ahí está, esto así.

Qué buena pinta. ¿Y cuál te gusta?

Por ejemplo, a ver...

Esta tiene buena pinta, esta también.

Esta, mira qué bonita. Está tostadita.

Vamos a poner la navaja justo ahí.

Vamos a poner una en casa, pero si queréis poner más, adelante.

Ya que tenemos el aceite con ese toque de pimentón,

lo pondremos en un ladito así del plato.

Pásame el pimentón.

Un toquecito de pimentón también para decorar

cruzando por encima así.

Y una ramita de albahaca. Una hojitas que me he guardado.

Y, Pepa, nos lo vamos a llevar,

porque el plato ya está pidiendo ser devorado.

Llévalo tú.

Llévalo que yo tengo las manos de pimentón

y no quiero arruinar el plato.

Familia, preparad en casa el tenedor que esto está diciendo "cómeme".

Lo que el ojo no ve nos muestra

cómo los fideos han quedado al dente, cargados,

han absorbido el sabor, desde luego y el aroma.

Vemos que tanto el pimiento, las judías, han quedado al dente.

Los dados pequeñitos que se entremezclan con esos fideos.

Muy meloso, mucho aroma, para terminar y rematar

con esas navajas que hemos marcado a la plancha

con el sabor de la albahaca y el pimentón.

Deseando estoy ver vuestras dudas, vuestras inquietudes

o vuestras sugerencias, que ya lo sabéis, lo digo siempre,

Pepa abre el buzón de correo... Me lo leo todo, así que cuidadito.

Y luego seleccionamos algunas

que puedan venir bien un poco a todos los espectadores.

Hoy vamos a dar paso a la consulta que nos hace Rocío.

La verdad es que es un detalle y un regalito muy bueno.

Es más, vamos a ir nosotros, Rocío.

No te preocupes que nosotros seremos los siguientes.

Mi consejo, mira, mejor que congelar,

deja la patata pochada la víspera.

La dejas pochada en aceite,

la tapas bien con papel film y la dejas preparada.

Y cuando llegue el momento de, pues haces la tortilla.

¿Por qué? ¿Se podría congelar?

Se puede congelar bien envuelta con papel de film,

en un recipiente de plástico, pero después de la congelación,

la patata se queda como una esponja, absorbe agua,

incluso se vuelve dulzona, a mí, personalmente, no me gusta.

Y textura final de esa tortilla que ha sido congelada

no es demasiado buena.

Por eso, tú deja la patata pochada la víspera bien tapada

para que no se oxide y una vez pochada, mezclar con el huevo.

También otra idea es que les deje una botella de aceite

para que puedan hacer una buena tortilla ellos mismos.

Un taller de cocina de tortillas.

Y una buena receta para que la puedan seguir.

Vamos a pasar al correo que nos manda Iván.

En la sopa de cebolla es muy muy importante

que esa cebolla esté cortada en tiras muy finas.

Y que se poche a fuego muy lento

con la tapa del recipiente y una pizca de sal.

Si esa cebolla no queda bien pochada en ese momento,

luego flotará en la sopa y no quedará rica.

Dejadla muy muy pochada.

Cuando esté ya casi como una pasta, añades un buen caldo,

da un hervor, sazona, si quieres, una pizca mínima de orégano,

y cuando vayas a presentar la sopa de cebolla,

pon una tosta de pan que haya salido del horno bien tostadita,

unas lonchitas de queso y lo sirves. Y eso está de escándalo.

¿Dónde pueden dejar nuestras dudas?

Pues en nuestra superpágina web.

Yo os recomiendo una visita, que os toméis un ratito para verla.

www.rtve.es/cocinaconsergio.

Están todas las recetas que hemos hecho hasta la fecha.

Las podéis imprimir directamente e incluso podéis ver los vídeos

para recordar más fácilmente cómo se hacían.

Hay un montón de trucos de cocina.

Está ese enlace para dejarnos vuestras dudas,

está la Escuela de Pastelería que os encanta.

Todo vuestro, así que tomaos vuestro tiempo,

disfrutadla, que es para vosotros.

Y hablando de la Escuela de Pastelería,

vamos que nos está esperando ese bizcocho de zanahoria.

Muy sencillo de elaborar.

Ingredientes, todos de andar por casa.

Yo me voy a quedar ahí con el hecho.

Aquí en este bol tengo cuatro huevos y mi consejo, batid mucho,

hasta que veáis que empieza a coger una tonalidad pastel,

amarillo pastel, y que empieza a quedar como una espuma.

En este momento vamos añadiendo en este caso 180 g de azúcar moreno.

Y seguimos batiendo, dándole, dándole.

¿Y no se baja?

No se baja, y veis que va quedando como una espuma.

Una espuma natural.

Una vez que ya veáis que esto va quedando más denso, más denso,

vamos a poner 200 g de zanahoria que tengo por aquí rallada.

Muy ralladita. Muy rallada, finita y en crudo.

Como hacíamos antes con las judías, todo en crudo,

porque de esa manera vamos a conseguir que esa zanahoria

luego nos quede mucho más rica.

Bueno, seguimos batiendo.

Aunque hemos batido para meter aire, fijaos la densidad,

añadiremos unos seis o siete gramitos de gasificante.

Con tanta espuma ya... Química para que luego salga bien.

Y para terminar, fijaos qué color va cogiendo,

200 g de harina que vamos a ir echando poquito a poquito

y para no sacar el aire iremos despacito, mezclando,

porque si lo que hemos hecho ha sido meter aire

y ahora cogemos y batimos fuerte, pues se pierde ese aire.

Vamos añadiendo toda la harina

hasta que esta mezcla que tengo por aquí

os quede como una que tengo preparada en la manga pastelera.

Tengo unos moldes, podríamos hacer un molde grande,

o los podemos hacer pequeñitos.

Si los hacéis individuales, un consejo.

Tengo el molde engrasado con mantequilla.

He recortado un papel de horno

y se lo he puesto a lo que es el contorno.

Porque así el pastel va a ir subiendo

y no se va a ir por los laterales.

Nos va a quedar muy bonito, muy crecido.

El horno a 170, calor arriba y abajo.

Veis que echo la mezcla del pastel de zanahoria

justo hasta el borde del recipiente cerámico.

Y lo que le falta por crecer,

le ayudará el papel a que no se nos salga.

Tiempo para estos pequeños, más o menos unos 18 minutos.

Una tarta grande se nos iría a 35-38 minutos.

Va a crecer hasta arriba y este es el resultado.

Aquí tengo uno, como veis, que ha llegado justo,

si levanto el papel, hasta arriba del todo.

La gracia es que tenga todo el sabor de la zanahoria,

un color muy agradable y superesponjoso.

Fijaos lo esponjoso que está.

Presiono y está blandito blandito.

Danos el resumen y te invito, por lo menos, a medio.

Vale, pues trato hecho. Me parece un buen negocio.

Apuntad en casa rapidito y claro, que repasamos el plato de hoy.

Paso número 1.

Sofríe el ajo con las judías verdes troceadas.

Cuando empieza a dorarse, añade la cebolleta y el pimiento picados

y deja pochar, incorpora el tomate y mantén al fuego unos minutos más.

Paso número 2.

Cubre el sofrito con el caldo

y continúa la cocción hasta que la pasta esté al dente.

Para purgar las navajas colócalas en vertical en un recipiente alto

y cúbrelas con agua y sal.

Paso número 3.

Tritura el aceite con unas hojas de albahaca y pimentón picante.

Riega con ello las navajas y márcalas a la plancha.

Paso número 4.

Sirve la cazuela de fideos

y decora cada plato con una navaja a la plancha y unas gotas del aliño.

Bueno, y un saludo a Móstoles que hace poco celebraban

la primera feria de la empanadilla de Móstoles

y muchísimos hosteleros trajeron tapas de muchos sabores,

texturas, aromas. La verdad que una feria de primera,

gastronómica por todos los rincones. Saludos.

¿Y dónde pueden disfrutar de platos salados, de postres, de ideas?

En "Cocina con Sergio" todos los fines de semana.

Nosotros os vamos a estar esperando. No nos falléis, nos veremos aquí.

  • Cazuela de fideos con navajas al aceite de albahaca

Cocina con Sergio - Cazuela de fideos con navajas al aceite de albahaca

17 oct 2015

En el programa de hoy el plato principal que se cocina es: Cazuela de fideos con navajas al aceite de albahaca.

INGREDIENTES:
180 g fideos gruesos
8 navajas frescas
4 dientes ajo
3 tomates
100 g pimiento rojo
100 g judías verdes
50 g bacón ahumado
Aceite de oliva, albahaca
Sal, azafrán
Caldo verdura

PASO 1. Sofríe el ajo con las judías verdes troceadas. Cuando empiece a dorarse, añade la cebolleta y el pimiento picados y deja pochar. Incorpora el tomate y los pimientos y mantén al fuego unos minutos.
PASO 2. Cubre el sofrito con el caldo y continúa la cocción hasta que la pasta esté al dente. Para purgar las navajas, colócalas en vertical en un recipiente alto y cúbrelas con agua y sal.
PASO 3. Tritura aceite con unas hojas de albahaca y pimentón picante, riega con ello las navajas y márcalas en la plancha.
PASO 4. Sirve la cazuela de fideos y decora cada plato con una navaja a la plancha y unas gotas del aliño.

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