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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Trucha en escabeche de cítricos - ver ahora
Transcripción completa

Hoy familia, un plato muy sencillo, rápido y económico.

Unos paquetitos de truchas con escabeche de cítricos.

¿Qué te parece, Pepa?

Rápido y económico no lo parece, porque la verdad,

últimamente estás volviéndote de un refinado...

A pesar de todo eso, te quiero mucho.

Claro, como la trucha al trucho, ¿a que sí?

¿Lo dudas? Lo dudo.

Hoy todo va relacionado con nuestro bodegón,

y te voy decir un refrán más relacionado con las truchas:

Manos duchas comen truchas. Y ese tan bonito que dice:

no se pueden pescar truchas a bragas enjutas.

Que significa, no penséis mal, que para conseguir algo hay que mojarse,

aunque sea una trucha. Hablamos de manos duchas,

así que vamos a hablar un poco de las truchas.

Venga, historia, cultura.

Más que historia, os digo, por ejemplo,

que es uno de los pescados más sanos que podemos tener en nuestros ríos.

La especie que más se produce en piscifactorías es esta de aquí,

la trucha arco iris, que además tiene una historia muy curiosa,

porque empieza su vida en el río, cuando se hace adulta se va al mar,

y luego, al final de su vida adulta vuelve al río en el que nació

para desovar y que los pequeñajos se críen allí.

Luchando todo el día contra la corriente, una campeona.

Y una carne muy sabrosa, que si se le da un buen punto de cocinado,

si la tratamos muy bien, mejor.

Estamos viendo también salmón,

que también nos va a dar un punto muy bueno en la cocina.

Y detrás de ti, unas imágenes de pesca que a mí me encantan ver,

porque la trucha es un pez luchador.

Anda que no cuesta sacarlas del río,

si es que tienes la suerte de que piquen a cucharilla,

o con las lombrices. A mí es un deporte que me encanta,

por eso se pesca mucha trucha en la pesca deportiva,

porque tiene su gracia.

Si luchases como una trucha, te quedarían los postres de lujo.

Yo lucho como una trucha y como un salmón.

Y te gustas como una trucha, ¿verdad?

Familia, ahí tenemos el producto de hoy, la trucha,

pero vamos a darle más sabor y aroma.

Hoy lo tenemos muy fácil en nuestro rincón,

y en esa lucha que tenemos de reducir un poco el consumo de sal,

con la dieta mediterránea,

vamos a disfrutar de ella con menos sal y más aroma.

En este caso vamos a poner un toque de clavo.

Va ir muy bien, va a aromatizar y esa trucha lo va a agradecer.

Ya que me has quitado el trabajo de incorporar el clavo

a los ingredientes, voy con la lista,

pero primero tenéis que acercaros y ver el espectacular despliegue

que tenemos hoy aquí, para hacer ese plato tan estupendo.

Vamos con la lista, a ver si tenéis alguno en casa

y lo podéis hacer hoy mismo.

Con todo esto, un escabeche intenso en cuanto a aroma y sabor,

pero su vez le daremos un toque muy agradable

para que estos trocitos, que luego formaremos los paquetes de trucha,

al sumergirlos, cojan todo el aroma.

Y podríamos poner como plato único esta combinación y como postre,

en la escuela de pastelería, si os ha sobrado pan, bollería,

frutas escarchadas de las Navidades, momento de gastarlas,

porque aprenderemos a hacer pudin con frutas en el interior.

Seguimos reciclando sobras, ¿no?

Es una manera de sacar partido a los productos ya pagados,

que los tenemos en casa y no tenemos que tirar.

Y que ya no tenemos cuerpo para comérnoslos, así que,

los reciclamos en postres y nos endulzamos la vida.

Además, las frutas que vienen en almíbar o escarchadas

duran un montón, por tanto, les podemos sacar partido.

Y nos vamos a poner a cocinar esos paquetes de trucha.

Vamos con el paso uno.

La trucha nos da mil y una formas de cocinarla,

pero aunque es un producto económico, popular,

dignificamos más su presentación en el plato, su sabor,

en esta versión de paquetitos.

Está muy rica por ejemplo a la Navarra,

frita con ese toque de jamón,

pero vamos a hacer un mini paquete a la Navarra.

Cortamos primero los filetes de trucha.

Los he limpiado muy bien,

hemos retirado la mayor cantidad de espinas

y vamos a dejarle la piel.

Vamos a hacer pequeños paquetes.

En el interior de cada uno pondremos jamón,

no le voy a poner nada de pimienta ni de sal,

porque ya el jamón nos va a dar sabor.

Luego, al escabeche y al aliño ya le pondremos.

Intentad en la medida de lo posible

que cada paquete encaje cada oveja con su pareja,

vamos a conseguir que sean rectángulos parecidos,

que no quede uno muy pequeño y el otro muy grande.

En este nos van a entrar dos lonchas.

Mirad qué forma tan graciosa de disfrutar de la trucha,

porque incluso, a veces, a los peques de la casa,

si se les pone directamente la trucha frita, no les emociona,

pero si buscamos una fórmula más divertida de comer,

pues mejor que mejor.

Ahora, a cada paquetito le vamos a hacer un pequeño nudo.

Os doy varias opciones con la cuerda, podemos quitarla,

o la podemos dejar formando un paquete.

Como si estuviésemos envolviendo un regalo, así de sencillo.

Con esto, conseguimos que después de freír cada paquete,

no se nos abran ni se nos rompan, y van a quedar muy divertidos.

Además, los podemos dejar así atados en la nevera y justo momento antes,

si queremos solo freírlas, las freímos,

si las queremos en escabeche, lo podemos tomar en frío,

en caliente... como más os guste.

Si queremos un sabor muy intenso del escabeche, le damos un hervor,

y lo dejamos dormir, al menos 24 horas en ese escabeche.

Sobre gustos os dejamos que elijáis.

Hasta aquí, sencillo, ¿no?

Sencillo y muy mono, porque la verdad es que queda monísimo.

Esto que hacemos con trucha, si os apetece con otro tipo de pescado,

no hay ningún problema.

Con trozos de pescadilla, con filetes de gallo... lo mismo.

A ver si llega este trozo de cuerda, yo creo que sí.

Ya que están troceadas... Muy bien, aprovechando.

Estamos en plan de aprovechar, de no malgastar producto,

que no está la cosa para tirar nada.

Termino con este y prepárate, Pepa, porque te va tocar freírlas.

Las vamos a enharinar ligeramente.

Por fuera se le pondremos un toque de sal y de pimienta,

pero en el interior que solo sea el jamón el que aporte sabor.

El aceite lo puedes echar en la sartén, un poquito.

Este paso dos es dorar un poco, porque luego va a hervir.

Si doramos, lo de siempre, sellamos, concentramos sabor en el interior

y luego nos va a quedar más rico. Suficiente con eso.

Voy a poner toque de sal y de pimienta por fuera, enharino,

y prepárate que va para allá, Pepa.

Luego, recordad, podemos dejar la cuerda o no.

Ya sabéis que un producto que vaya bridado,

es conveniente quitarle la cuerda,

pero como el paquete queda muy gracioso, os doy la opción.

Que la quite el comensal en la mesa y vea el nudo gracioso.

Mi consejo es que empecemos dorando por la parte más bonita,

sube un poco el fuego, en torno al 7 o 8.

Enharinamos bien, pero luego,

sacudimos con las manos para que no haya exceso de harina.

Que se vea la piel, hay una finísima capa de harina,

tan fina que en cuanto yo rasco un poquitín, se ve la piel.

Si pusiésemos mucha harina se haría protagonista

y mataría parte del sabor.

Si ves que va cogiendo temperatura, puedes bajar.

Se va a hacer muy rápido, ¿eh?

Y además, como luego va a dar un ligero hervor,

termina ya la temperatura de rematar.

¿Le doy ya una vuelta? A lo mejor ya a la primera.

Me da miedo cargármelo.

No se va a romper, sería muy difícil.

Tú, Pepa, todo lo puedes conseguir.

Todo es posible en la viña del Señor.

Conseguir de bonito, jamás en el negativo, siempre positivo.

Que ya te lo llevas al terreno negativo gastronómico.

Mirad qué bonito queda y veis cómo hace el amago de abrirse,

pero gracias a que tiene la cuerda, no lo consigue.

Muy bien, fíjate qué buena pinta.

Los ponemos en el centro para que les dé un poco más de temperatura,

y tampoco nos tenemos que exceder en su fritura, porque si no,

estaría muy seca y sería una pena.

De todas maneras, se ve por el color de la trucha,

que va tomando color. Rosado.

Además, en el centro se ve que queda la diferencia de tonos,

está poco hecho, pero en cuestión de segundos cambia de color,

por tanto, vamos a mantener estas truchas 10 segundos y las retiramos.

Con cualquier otro pescado, lo mismo, salpimentamos por fuera,

enharinamos, marcamos vuelta y vuelta y retiramos,

porque la gracia es que luego dé un hervor en un escabeche suave.

Y así, en la mesa, también es muy fácil de degustar,

porque a veces, la trucha, cuando hay que ir quitando espinas,

se nos complica un poco.

Estas ya las podemos sacar, y voy a echar otra tanda más

que tengo aquí que preparé antes, para que tengamos dos por persona.

Repetimos la operación, mini paquetitos de trucha.

Incluso, si te han regalado truchas o has comprado muchas,

le puedes poner jamón, las bridas y sin pasarlas por harina,

las metes en el congelador en crudo.

Cuando vayas a hacer este plato, simplemente es descongelar,

enharinar y freír.

Remato estas, y tú tienes por ahí truchas para dar y tomar.

Tengo truchas y tengo datos sobre salud, que es importante conocer.

Sabemos que la trucha es un pescado azul,

aunque hay mucha gente que todavía tiene dudas.

Sí, es un pescado azul y es fuente importantísima de omega 3,

pero dentro de todos estos pescados azules expuestos,

es el pescado azul que menos grasa tiene.

Concretamente, tiene 3 gr por cada 100 g de trucha,

es además un alimento rico en fósforo,

que significa que es bueno para dientes, huesos, músculos y nervios,

y es un ingrediente fundamental de la dieta mediterránea,

si nos atenemos a lo de buena grasa, grasa de omega 3.

Y por ese motivo, un día sí y otro también,

os vamos dando recetas a base de pescado.

Hoy la trucha, tenemos también salmón, boquerones, sardinas.

Importante, si estamos defendiendo la dieta mediterránea,

y encima, en nuestro país tenemos una flota pesquera muy potente

y muchísima cantidad de pescado, vamos a aprovecharlo,

tanto de río como de mar, tenemos de lo mejorcito.

Sería una pena desaprovechar este producto que tenemos.

Fijaos qué limpieza de agua tienen en las piscifactorías,

y es que la mayoría de truchas proceden de piscifactorías.

Vamos con los datos de lo que comemos y lo que producimos.

Producimos en acuicultura, 275.000 t de truchas.

Y nos comemos unos 15 millones de kilos al año,

que en realidad, no es demasiado,

porque en total comemos 541 millones de kilos de pescado fresco al año,

la verdad es que es un porcentaje pequeñito,

pero va subiendo porque es un alimento muy sano.

Por tanto, mirad el bodegón, el consumo de pescado,

en este caso trucha, que puede ser perfectamente de piscifactoría.

Vamos a por el paso tres,

que ya nos está pidiendo la receta que sigamos avanzando.

En el paso tres aprenderemos a hacer un escabeche muy sencillo.

En este recipiente vacío haremos el escabeche,

y aquí tengo ya uno terminado.

Mientras nos ponemos a hacer ese escabeche,

estos trozos de trucha que ya los hemos enharinado, dorado...

Por cierto, una cosa. Si uno tiene complicaciones

a la hora de tener unos filetes limpios de espinas,

¿se le puede pedir al pescadero? Sin problemas.

Incluso, en muchas pescaderías aparecen ya los filetes de trucha,

los compráis y directamente.

Les damos un hervor de unos 3-4 minutos.

Os decía que se puede tomar en caliente o en frío.

Si lo dejamos reposar de un día para otro,

el escabeche va a intensificar aún más todo su sabor.

De momento, que dé un hervor y luego apagaremos, y mientras,

vamos a aprender a hacer un escabeche muy sencillo.

Añade aceite, yo voy a laminar estos dientes de ajo.

Vamos a poner todos los aromas en este escabeche, ajos, tomillo,

clavo, un toque de pimienta.

Empezamos dando mucho aroma, la gracia de un escabeche,

que nació como un método de conservación,

que no solo daba aroma, conservaba, ablandaba las carnes, por tanto,

todas las recetas tienen una lógica

de por qué están en nuestro recetario.

Bueno, el ajo por un lado

con un toque que le vamos a poner de laurel.

También vamos a incorporar un toque de tomillo y el clavo.

Al principio protesta. Luego, se calma, un poco de clavo

y un toque de pimienta por ahí.

Pues ya simplemente esto huele...

Ya te va recordando a la esencia del escabeche.

Le falta el vinagrito, que no sé si lleva.

Eso llegará después, pero antes,

cuando vemos que ese ajo se empieza a dorar

y va depositando sabor y todo el aroma...

Lo tenemos a fuego bajo.

Bajo el principio para que no se queme mucho.

Ahora ya cebolleta cortada en tiras,

y también en pequeñas tiras la zanahoria.

Como veis una vez que el ajo ya está dorado

podemos añadir el resto de ingredientes,

y ahí sí se puede poner algo de sal, ahí tienes el molinillo salero.

Ponemos una pizca de sal y que se vaya haciendo poco a poco.

¿Podríamos hacer un escabeche sin la cebolleta,

sin la zanahoria y sin apio?

Podríamos, pero así matamos dos pájaros de un tiro,

nos va a dar sabor, nos va a acompañar

y también tenemos guarnición, gran cantidad de hortalizas,

todo en uno.

Bueno, le puedes ir dando un poquitín,

que a continuación vamos a incorporar apio,

que nos va a dar un aroma muy agradable.

Lo voy a cortar así, en láminas muy finas.

Yo siempre lo digo, en las recetas en las que utilizo apio,

si en casa no gusta demasiado, moderación. Marchando el apio.

Recuerdo en Francia que la parte del apio blanco,

todo lo que es el bulbo, para la ensalada, rallado, riquísimo,

disfrutaba un montón, se come mucho. Decíamos que un toque de cítricos.

Vamos a incorporar ralladura de naranja.

Si huele bien, verás ahora, en cuanto caiga

lo que es la ralladura de la naranja.

¿Cuanto has rallado, poquito?

Pues media naranja más o menos, y lima, que también es muy aromática,

y nos va a ir dando un aroma muy agradable.

Vuelvo a repetir, si lo dejáis reposar

el cítrico se va a intensificar. ¿Huele rico, verdad?

Pues así de sencillo es ir dando vida a un escabeche.

A continuación cuando esto lleve un rato

vamos a hacer lo siguiente. Tengo vinagre y vino blanco.

Proporciones, si lo queréis muy suave,

chorrito de vinagre y de vino blanco y dejamos evaporar,

y luego un poco de agua.

Si lo queréis más intenso, id añadiendo más vinagre.

Si queréis más sabor, un vinagre por ejemplo de jerez,

es decir, os voy dejando que juguéis,

y también, por supuesto, parte del zumo de esa naranja y esa lima.

Ahora, mi consejo, paso atrás.

Cuando echéis el vinagre en el escabeche, un paso atrás,

porque el primer golpe de vapor es muy intenso.

Añadimos un toque de vinagre, un toque de vino

y vamos a dejar que evapore. Pepa se ha echado para atrás.

Nuestros compañeros cámaras están ahí

y ahora le espera un subidón con esto que no os quiero ni contar.

Al principio subimos el fuego a tope, que reduzca,

que evapore un poco.

Nuestro compañero Pablo ya está teniendo problemas para centrarse,

no me extraña, porque le hemos dejado con todos los vapores.

Le va a sustituir Juan en breve.

Toque de zumo de los cítricos, un poco, ahí está, marchando,

y vamos a dejar que dé un hervor. Ahí tenemos un vaso con agua.

En cuanto dé un hervor añadimos el agua

y ya tendremos un escabeche muy suave.

Digo muy suave, pero bueno,

hay a quien le gustan los escabeches más bravos.

Mi consejo, si queréis suavizar el escabeche, no pasa nada

si al final se le pone una pizca de azúcar.

Rebajamos un poco la acidez del propio escabeche

y va a estar más agradable.

Ya le puedes poner si quieres el agua,

y vamos a dejarlo cocer unos 10 o 12 minutos.

Por eso veíamos antes que el otro escabeche había ya reducido un poco.

Aparte, mientras todo va cociendo tengo un bol y unos germinados,

unos brotes de alfalfa. Los añadimos aquí.

Simplemente ponemos un toque de sal, un toque de pimienta

y un poco de aceite de oliva, y ya los tenemos aliñados.

Con esto es más que suficiente.

En el paso cuatro vamos a aliñar los brotes,

que están bien lavados y escurridos, toque de sal y de pimienta

y echamos un chorro de aceite, que luego lo vamos a remover muy bien.

Ya es suficiente, ahora lo movemos un poco y ya está.

Vamos con la presentación en el paso cuatro.

No les hemos dado la vuelta a los paquetitos.

No les he dado la vuelta, ¿pero sabes por qué?

Porque para la presentación quiero que se vea

la parte que está bien dorada.

En casa mi consejo es darle la vuelta.

Entonces empezamos por el lado contrario al que queremos dejarlo.

Exacto, lo meteríamos por el otro lado.

Como quiero que nos quede un poco dorado, no le he dado la vuelta.

Como siempre, regla de oro, voy a coger un plato

para no marchar los bordes del recipiente,

y venga, voy a coger este por aquí. ¿Le quito la cuerda?

No, no. ¿Lo quieres con cuerda?

Sí, así parecen regalitos y me hace mucha gracia.

Unos regalos bien bonitos.

Vamos a dejar este por ahí, a ver si se sostiene.

Cogemos parte del escabeche, se lo echamos alrededor del plato,

un escabeche como habéis visto muy suave, no tiene por qué ser bravo.

Y no lo hemos molido,

¿pero podríamos hacerlo o no es recomendable?

Podríamos triturarlo, pero el problema es que el clavo,

por ejemplo, cuando se tritura sale un sabor demasiado fuerte,

demasiado bravo, por eso mi consejo es dejar los trozos tal cual.

Simplemente lo ponemos por ahí.

Vamos a incorporar para terminar

un toque de los brotes germinados de alfalfa por encima,

y mirad, la trucha, la sencilla trucha se convierte,

un toque por aquí y por aquí, y nos lo llevamos a la mesa.

Yo llevo el plato.

Me adelanto, que tengo que quitar la tablet.

Bueno, familia, con cualquier pescado

os va a quedar así de rico y de sabroso, marchando.

Observando lo que el ojo no ve vemos un escabeche

con una tonalidad naranja gracias al zumo de los cítricos

y ha espesado gracias también a esa mínima cantidad de harina

que aportaba la trucha,

que como veis ha quedado jugosa en el interior y muy dorada,

perfectamente sellada en el exterior,

manteniendo todos los jugos ahí guardados,

y rematamos con ese acompañamiento, esos germinados de alfalfa

aliñados con sal, pimienta y aceite de oliva.

Bueno, momento del consultorio, vuestro momento,

al igual que durante el programa,

pero este, con más cariño, porque nos mandáis correos, fotos,

sugerencias, y Pepa se encarga de abrir ese correo,

como el caso de hoy, que tenemos alguna pregunta.

Y que nos llega desde muy lejos, nada menos que desde Cuba.

Nos la manda Gisele, y dice así.

La verdad es que con todo lo que nos cuentas sí debería coger sabor,

mucho aroma desde luego.

Mi consejo, por un lado, si haces todo el guiso tal cual cuentas,

deja reposar la víspera como hacemos con el escabeche de hoy,

coge mucho más sabor, pero si antes de cocinarlo

trituras con un poco de aceite el ajo,

los condimentos que más te gusten, el ácido del limón, un poco de lima,

incluso ralladura también, lo dejas reposar,

ese pollo se va a ir macerando y luego a continuación

lo puedes guisar de una manera tradicional.

¿En crudo?

Sí, en crudo lo dejamos macerar y luego lo cocinamos,

y si no quieres macerar, una vez cocinado

deja reposar en el guiso,

porque el reposado intensifica más el sabor.

Prueba a ver qué tal,

y seguro que los muslos de pollo te quedarán mucho más ricos.

Y luego nos mandas un correos y nos cuentas qué tal han quedado.

Por cierto, en su correo añade que le encanta el programa,

que muchas gracias y que lo ve siempre, aunque esté en Cuba.

¿Y dónde podéis mandar todos estos correos,

dónde se pueden consultar las recetas que llevamos, más de 200?

Pues en nuestra página web.

Mirad, la tengo aquí abierta, mirad qué página tan bonita,

que en realidad es como un libro de cocina abierto.

Tenemos las recetas que vamos a hacer, las que ya hemos hecho,

la escuela de pastelería, que a mí me encanta.

Está el enlace para que nos mandéis vuestras dudas.

En fin, una página de cocina abierta a vosotros permanentemente

y en la que nos encanta que participéis.

Claro que sí, disfrutadla, al igual que quiero que disfrutéis

de nuestros consejos de pastelería,

esas técnicas que vamos dando de bases, bizcochos, cremas,

merengues, de todo.

Hoy vamos con una elaboración muy sencilla también, un pudin.

En su momento vimos los flanes, son primos hermanos,

casi podríamos decir que es un derivado del flan,

pero para que nos quede cremoso y mucho más rico

vamos a hacer lo siguiente.

Lo primero es mezclar 80 g de azúcar con, tenemos dos opciones,

o tres huevos o seis yemas.

Si ponemos solamente las yemas vamos a conseguir que quede más cremoso

y con un color más rico,

y en cuanto a sabor no os quiero ni contar.

Si en lugar de seis yemas ponemos tres huevos

nos va a hacer más o menos lo mismo, nos va a dar la textura deseada,

que quede compacto y que cuando salga del horno esté perfecto.

Para esos 80 g de azúcar y seis yemas o tres huevos

vamos a incorporar medio litro de leche perfumada,

¿te acuerdas de lo que era?

Sí, cocida ligeramente con canela por ejemplo.

Por ejemplo, canela, ralladura del limón, de naranja, vainilla,

o a lo mejor te gusta poner un toque de anís estrellado.

Hasta aquí lo que tenemos es la crema flanera ni más ni menos.

Es la base con la que se hacen los flanes, y en este caso el pudin.

¿Qué vamos a hacer a continuación?

Tengo un molde con caramelo en la base,

le he puesto también magdalenas, aunque podría haber puesto bollería,

lo que más os guste.

Ahora podemos repartir frutas escarchadas, deshidratadas,

en almíbar, lo que más os guste.

Si a alguien no le gustan las frutas nos podemos saltar este paso,

pero estas frutas luego se van a hidratar

y va a quedar muy rico el pudin.

Repartimos en este caso ciruelas pasas, lo que más os guste,

y por encima la crema flanera, la misma que hemos hecho

solo que la he puesto en una jarra para que sea más fácil de añadir.

Vamos incorporando para que se vayan empapando

poco a poco estas magdalenas,

y podemos poner todas las capas que queráis.

Si queréis que sea un pudin hasta arriba

vamos alternando capas y capas.

Al baño maría, horno, 170°, calor abajo, importante,

en la base del horno, y en cuestión de unos 35-38 minutos

ese pudin vamos a dejar que se enfríe,

lo vamos a desmoldar y es este que tenemos por aquí.

Me cuesta creer que Pepa todavía no lo haya troceado ni catado.

No, es que me lo voy a llevar a casa para desayunar mañana.

¿Directamente te lo vas a llevas a casa?

Es que tiene tan buena pinta. Anda, haznos el resumen...

Venga, vale. Atentos en casa, que vamos a resumir la receta de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos para hacer

la trucha en escabeche de cítricos, y esta es la receta paso a paso.

Paso uno, trocea los filetes de trucha,

colócalos en capas con una loncha de jamón en medio

y átalos formando paquetitos.

Paso dos, sazona con sal y pimienta, pásalos por harina

y dóralos en la sartén por ambos lados.

Paso tres, sofríe el ajo, el laurel, el tomillo y el clavo,

añade la cebolleta, la zanahoria y el apio troceados y deja pochar.

Ralla piel de naranja y la lima, riega con el zumo

y deja hervir unos 12 minutos.

Incorpora la trucha y mantén al fuego cuatro minutos más.

Puedes suavizar con una pizca de azúcar

y añadir más agua si ha quedado demasiado seco.

Paso cuatro, sirve los paquetitos de trucha,

salsea el plato y decóralo con los germinados aliñados con sal,

pimienta y aceite.

¿Y aquí qué ha pasado, si esto parece un solar?

A mí no me mires, que en el tiempo que ha transcurrido

no me ha dado tiempo a comérmelo...

Pero si es dejado hasta una pasa, como que aquí no ha pasado nada.

Es una pasa testimonial y un trocito testimonial para que lo probéis,

pero yo ya he avisado que me lo llevo para desayunar en casa.

Bueno, vale, aquí tenemos excusas para todo.

Conténtate y calcula en cuánto tiempo serías capaz de comerte

este plato que nos han mandado.

Si me pongo, me pongo, no sé, cinco minutos.

Es un plato light, una propuesta que nos hace un espectador

que se llama Alfredo Fuentes García

y que dice que es para que nos depuremos un poco

después de las fiestas. Oye, pues bien presentado.

Importante, depurarse, combinar alimentos sanos,

como en este caso, y si están bien presentados, mejor que mejor.

Felicidades, y ya lo sabéis, propuestas como estas a diario,

platos saludables, marca España

y dieta mediterránea, servicio público.

Sábados y domingos... ... "Cocina con Sergio",

y con vosotros, porque seguro que os gusta hacer nuestras recetas.

Pues nada, a participar todos y hasta el próximo.

Hasta luego. Venga, cómete el que queda, porque...

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Cocina con Sergio - Trucha en escabeche de cítricos

18 ene 2015

INGREDIENTES:

4 filetes trucha

4 lonchas jamón serrano grandes

1 cebolleta

2 zanahorias

1 rama apio

3 dientes ajo

¿ vaso vinagre

¿ vaso vino

1 lima, 1 naranja

Pimienta, laurel, tomillo

Aceite, sal, harina

Brotes de alfalfa

Clavo.

PASO 1. Trocea los filetes de trucha, colócalos en capas con una loncha de jamón en medio y átalos formando paquetitos.

PASO 2. Sazona con sal y pimienta, pásalos por harina y dóralos en una sartén por ambos lados.

PASO 3. Sofríe el ajo, el laurel, el tomillo y el clavo, añade la cebolleta, la zanahoria y el apio troceados y deja pochar. Ralla la piel de la naranja y de la lima, riega con el zumo y deja hervir unos 12 minutos. Incorpora la trucha y mantén al fuego 4 minutos más. Puedes suavizar con una pizca de azúcar y añadir más agua si ha quedado demasiado seco.

PASO 4. Sirve los paquetitos de trucha, salsea el plato y decora el plato con los germinados aliñados con sal, pimienta y aceite.

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