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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Rollitos de morcillo y lechuga - ver ahora
Transcripción completa

Bueno, familia, a ver qué os parece hoy el plato que nos espera,

unos rollitos de lechuga rellenos con morcillo al oporto.

Plato muy sencillo, muy económico, muy fácil de hacer y, bueno,

la presentación, Pepa...

La verdad es que no se pueden hacer cosas más bonitas

con una simple lechuga.

Bonita y fresca como la lechuga, tú.

Y fresca, también. Pero bueno...

Yo esperaba que lo ibas a decir por verde o que era un piropo

pero bueno... Pero es que hasta para decir piropos hay que tener salero,

hijo de mi vida, sí.

Es que uno nunca acierta. En esta casa uno nunca acierta.

Se nota muchísimo que esta lechuga no es de su huerto.

Hombre, es que cómo iba a poner yo, por ejemplo el cabro a cuidar

de las lechugas o de los postres.

¿Eso qué significa? Que zapatero a tus zapatos,

cocinero, a tus cacerolas. Es lo que hay.

Y que te dejes de piropos porque está claro que no es lo tuyo.

La verdad es que si ponemos al macho de la cabra a cuidar las lechugas,

podréis imaginar la que se lía. Se comería todas las lechugas.

Estoy seguro que Pepa, con ese producto tan popular,

tan sencillo, tan económico,

estoy completamente seguro que tienes historias sobre las lechugas.

Sí, pero más que curiosidades traigo preguntas. A ver si sabes

qué relación tiene la lechuga con la leche.

Hombre, no sé si irá por ahí la pregunta

pero cuando damos un corte a una lechuga fresca en el tallo,

¿Qué pasa?

Pues que la savia, ese liquidillo que sale...

Cuanto más fresca, más, es blanquecino, parecido a la leche.

Y capaz serás, a este paso,

de relacionar también la lechuga con la Vía Láctea.

Pues tiene muchísima relación, te lo voy explicar.

La lechuga cuando florece, florecen también

diminutas florecillas que se parecen, la verdad,

bastante a las estrellas y de hecho, pertenece a la familia

de las asteráceas, que viene del latín, Asteraceae.

No te enfades conmigo, se me fue de las manos,

dejé una lechuga plantada mucho tiempo y, bueno, era tremendo.

¿Eso sí te ha crecido? Qué cosa más rara.

Se fue de madre la lechuga.

Se fue de madre, yo volví y eso... En fin.

Lechuga, producto al que hoy vamos a dar un giro muy saludable.

Muy saludable pero antes de hablar de todas las propiedades que tiene,

tenemos que hablar de los romanos.

Hemos mencionado términos en latín,

los romanos fueron unos grandes aficionados a la lechuga,

fueron de los primeros pueblos que se adicionaron a ellas

hace ya unos 2500 años y, fíjate, se dice

que hubo un emperador Augusto, que sanó de un problema de hígado

a base de lechuga.

Yo creo que se depuró.

Claro, porque la lechuga, como decimos, es prácticamente agua,

tiene muchas propiedades depurativas pero, además, tiene una cosa

muy curiosa, tiene un aspecto sedante.

Tiene un componente, el lactucarium que incita al sueño,

eso sí, si no es en grandes cantidades porque si no,

te puede poner un poco nervioso.

Ya decía yo que siempre que tomo en la cena un poquito de lechuga

me daba un poquito de sueño.

Pero bueno, si esa lechuga se aliña bien,

se acompaña con un buen condimento, no abusamos de la sal,

obligatoriamente tenemos que pasar por nuestro rincón de las especias.

Hoy pondremos un toque de pimienta negra.

Podríamos decir la más intensa, la que pica un poquito más

pero hoy, la pimienta negra junto con la verde,

que también es potente, nos va a acompañar en este plato.

En este plato que en cuanto Pepa nos cuente los ingredientes

nos pondremos a cocinar pero, eso sí,

pasando antes por la escuela de pastelería.

Por supuesto que sí.

Yo sé que a Pepa le gusta eso de los dulces.

Hombre, claro que me gusta y a todos en casa, ¿A qué sí?

Por eso estamos aquí, en un programa de cocina.

Bueno, pues venid conmigo.

Ahí tenéis los ingredientes del plato que necesitamos hoy.

Y me decía Pepa hace un instante, "cómo eres, cómo te complicas,

las lentejas que van en guiso, hoy nos las pones en ensalada;

la lechuga, que suelen ir en ensalada, hoy va a ir cocinada"

es que la cocina es magia, es estar constantemente

dando un giro, jugando. Es que Sergio es como un niño.

Lo soy, lo he de confesar.

Al igual que estoy seguro que si le buscamos por casa

algún trocito, alguna tableta de turrón seguro que sigue estando.

Esas tabletas que se pasan en casa dos o tres meses

hay que gastarlas.

Por eso hoy en la escuela de pastelería,

siguiendo la técnica de las cremas, esas cremas dulces

que hemos aprendido hacer, crema pastelera, crema catalana,

natillas, hoy tenemos una crema de turrón fría.

¡Que viva el reciclaje y olé!

Claro que sí, y bien rico que va a estar este chupito de turrón.

He aprendido mucho de otra Pepa como tú, Pepa Chacón,

que tiene un libro de reciclaje, se pueden reutilizar alimentos,

reconvertirlos en otra elaboración como esta que vamos a hacer hoy.

Me parece perfecto, voy de buscar ese libro para mí

que me va a venir al pelo.

Espero que no sean reciclados los barquillos que se usan de pajita

para tomar la crema.

Todo le viene bien, el barquillo...

Luego veremos qué hacemos con el barquillo pero,

en cualquier caso, familia, si tenéis turrón...

Luego queremos que vamos a hacer.

Si tenéis turrón en casa, chupito de turrón.

Vente conmigo que vamos a preparar un plato 10.

Un plato 10 que también podría ser de reciclaje,

si te ha sobrado un guiso de ternera en casa, lo podríamos reconvertir

en el plato que vamos a elaborar.

Como nosotros no tenemos sobras de ternera de momento,

lo vamos a hacer, por lo tanto, el paso uno...

Subimos un poquito el fuego.

Vamos a hacer un guiso tradicional. Puedes poner aceite.

La base, hortalizas de condimentación,

podréis utilizar apio, puerro, pondremos también zanahoria,

una ramita de tomillo, es decir, aportando sabor, aroma.

Puedes añadir la zanahoria y mientras tanto voy a introducir

puerro, puerro que ya tengo lavado.

Lo troceo como veis.

No hace falta que las porciones sean muy pequeñas.

Al menos, medianas.

Una porción mediana que voy a incorporar en el paso uno,

elaboración del guiso.

Mi consejo es hacerlo sin tapa,

en casa podéis hacerlo con olla a presión.

Añadimos el puerro y una ramita de tomillo.

Un par de ellas.

Ahí está.

También aroma que vamos a poner con el apio.

Qué rico.

Mi consejo es que al principio pongáis poquito apio,

si en casa hay alguien a quien no le gusta,

tened cuidado, que haya poquita cantidad.

Ahí lo tenemos. Añadimos el apio.

Observad cómo poquito a poquito se va a reogando,

va liberando sabor, aroma.

Al fin al cabo es de lo que se trata,

que aportemos al plato desde el segundo uno

toda la gracia que podamos.

Aunque luego regaremos con oporto y todavía nos quedará mucho más rico.

Por otra parte, tengo la carne, carne de morcillo como veis.

La he troceado, el carnicero me la troceó

más o menos en porciones de unos 40 o 50 g, no obstante,

yo con el cuchillo la he cortado en porciones más pequeñas,

en torno a unos 10 g más o menos.

Como vamos a rellenar con ellas las hojas de la lechuga,

por eso es importante que sean pequeñas.

Antes hemos cogido pimienta negra, vamos a salpimentar toda esta carne.

Marchando sal y pimienta.

Ahí va cayendo poquito a poquito.

Esos granos recién molidos, ya lo sabéis, yo defiendo totalmente,

si es posible, que la pimienta sea molida en el momento.

Más aroma, más sabor.

Además, como a veces compramos en casa pimienta en grano

y se pasa con nosotros una temporadita si está en grano

va a mantener mucho mejor el aroma que si está molida.

En cuanto veáis que cae un poquito estas hortalizas.

No me has dado la sal y así vamos de lentos. Pásame la sal.

Es que no quiero que suelten mucha cantidad de agua.

Porque ahora va a entrar la carne en dados muy pequeñitos.

Carne que voy a enharinar y voy a introducir en ese recipiente.

Ahora sí que puedes poner el fuego a tope.

Venga.

Este toque mínimo de harina que va a llevar

nos va a ayudar a que espese.

Fijaos que otras veces lo que hago primero es sellar la carne.

Como los dados son tan pequeñitos se van a dorar en un visto y no visto.

Y como va de relleno de la lechuga,

no me preocupaba demasiado que quede supersellada.

Por eso, como veis, hoy la carne no ha ido lo primero.

Si se supone que lo hemos hecho en la olla express,

¿Cómo sería? Igual, seguimos el mismo proceso.

Una vez hechas las verduras, abrimos la olla y ponemos la carne.

No, igual, haríamos sin tapa lo que tú has hecho, hasta este punto.

En cuanto pongamos el oporto...

A mí se me está pegando esto. Añade un poquito de aceite.

Hay que añadirlo porque ha entrado harina. ¿Lo veis?

No se está cociendo, eso es muy buena señal.

No se está cociendo, se está empezando a dorar

y por eso se agarra un poquito. Bien.

Si lo hacemos en olla a presión este proceso lo hacemos

exactamente igual, las hortalizas, ese toque de tomillo.

Añadimos en este caso los dados de ternera

y cuando pongamos el líquido, me da igual que sea el oporto,

si no queremos nada de alcohol, un poquito de caldo.

Cubrimos, tapamos y en olla a presión, unos 18 o 20 minutos.

Tú ve dando vueltas y vueltas.

Si te pide un pelín más de aceite no dudes en echarlo

y en los ingredientes, habéis visto que también teníamos habas.

Pues bien, las habas van al final.

Las habas están desgranadas simplemente y hervidas.

Ni más ni menos, desgranadas y hervidas.

Al final las pondremos por encima.

En el paso dos vamos con las hojas de lechuga

que ya tengo aquí lavadas.

Las lechugas ideales, las romanas.

Vamos a seleccionar las hojas grandes de la lechuga romana.

Mi consejo es que quitemos un poquito de la parte más fibrosa,

esta parte de la penca, que como veis, es un poquito más gruesa.

Las vamos a ir dejando así, las introducimos en agua

que tengo con sal. Ni más ni menos.

Quitamos otro poquito.

Si ves que la punta está un poquito dañada, la quitamos y miedo.

Las vamos a escaldar, es decir, dar un ligerísimo hervor,

poquito tiempo, aproximadamente unos 30 o 40 segundos

en agua hirviendo.

A su vera tengo agua fría, con cubitos de hielo para refrescar.

Para que esta lechuga, luego, mantenga el color verde intenso.

Vamos a dejar que esta se vayan escalando ligeramente.

Añado el oporto y lo dejo a presión.

En una olla a presión lo dejo 18 minutos.

Con cocción tradicional, aproximadamente casi una hora.

Cuando rompa a hervir añadiré un pelín de agua y que siga cociendo.

Me quedo al tanto de la lechuga.

De acuerdo, y te quedas al tanto de la carne.

Fresca lechuga, y de la carne, y luego ya os seguimos contando.

Mientras, Pepa tiene allí tarea.

Claro, venid conmigo porque tenemos que seguir hablando de la lechuga.

Seguro que alguno se ha fijado ya en casa

que además de lechugas de todo tipo, aquí también tenemos acelgas.

¿Por qué? ¿Veis un folio? Es porque la lechuga

y todas estas hortalizas de hoja muy verde están repletas

de ácido fólico y por tanto son buenísimas

tanto para las embarazadas, para la formación del feto

como, por ejemplo, para adquirir defensas y para tener fuertes

y muchos glóbulos rojos.

Seguimos hablando de la lechuga porque la verdad es que tiene miga.

Vamos a ver, la primera lechuga, la que hemos utilizado en cocina,

la primera que se empezó a cultivar, la lechuga romana o española,

que también se le llama así pero también tenemos la hoja de roble,

la iceberg, los cogollitos... Cada una va a cumplir una misión.

A veces queremos una ensalada mucho más carnosa,

entonces seleccionamos una hoja más canosa.

En otras elaboraciones queremos suavidad, colorido,

entonces nos vamos por ejemplo a esa hoja de roble o incluso,

fíjate, para hacer cremas, la crema de lechugas está riquísima.

Creo que alguna vez la hemos hecho con puerro, patata

y un poquito de caldo. Pues antes hablábamos de reciclar,

esas hojas feas las podemos aprovechar para hacer una crema.

Pues si hablamos de alimento marca España,

tenemos que mencionar por supuesto los típicos cogollos de Tudela,

en Navarra y otras variedades como la batavia, la mantecosa,

la hoja de roble, la rizada...

Se producen al año en España 870.000 t.

A la cabeza, la región de Murcia.

Consumo, nos comemos unos cinco kilos por persona al año,

es decir, 16 millones de kilos al año entre todos los españoles.

Yo creo que el consumo es considerable.

Es que invitan a ello, mirad qué maravilla.

Invitan a ser consumidas.

Aunque tú y yo superamos la cifra de cinco kilos anuales.

Sobre todo tú,

porque al autoservicio al que va Pepa se prepara la ensalada,

empresa que suele llevar a la quiebra normalmente,

porque las ensaladas de Pepa tienen tres, cuatro y hasta cinco alturas.

Y a veces se enfada porque dice: "uy esto bascula".

¡Qué chivato eres!

No he dicho nada, no he dicho nada. Es una cosa normal.

Me voy al comedor y me van a vetar la entrada.

También lo sabe nuestro productor Fermín

y nuestro realizador Juan Carlos. Eso es público ya.

Mirad qué color tan bonito mantienen las hojas de la lechuga

que voy a apoyar con sumo cuidado en papel de cocina.

Mirad, importante, gracias a esa agua que está helada,

ese agua con unos cubitos de hielo,

se han quedado como veis en su punto, bien hervidas,

al dente, tampoco muy deshechas porque sino menuda gracia,

como veis las vamos a extender con cuidado, con mucho mimo,

se rompe solamente con mirarlas, con mucho cuidado.

Las extendemos un poquito.

Con suavidad también, papel de cocina,

le quitamos el exceso de humedad.

¿Qué sucede? Las hemos refrescado,

están frías pero como el contenido interior va a ir en caliente,

rápidamente van a recobrar esa temperatura ideal

para llevar al plato.

Ahora, haremos lo siguiente.

Ya tengo adelantada una carne al Oporto.

Como veis totalmente troceada y cocinada.

Veis los trocitos del apio, el puerro, la zanahoria.

Vamos a colocar por aquí.

Así.

Si lo queréis más troceado, no hay problema.

Si lo queréis más troceado es más troceado.

Incluso podríamos hacer otra versión,

en lugar de la carne guisada,

podríamos hacer una versión como si fuera una boloñesa,

es decir, la carne picada con todas las hortalizas,

con todos los ingredientes y hacer una versión mucho más rápida,

no hay que esperar a que se cocine tanto.

Esto lo retiro.

Ahora, con mucho cuidado, vamos a ir de atrás hacia adelante,

poquito a poquito así, enrollando, vamos enrollando, enrollando,

enrollando, ahora tenemos este mini rollito.

Aquí tenemos uno.

Ahora vamos con el otro.

Vamos a cortar la parte más dura para que gire mejor.

Ahí está.

Es igual que cuando hacemos el brazo gitano,

que no quede el bizcocho demasiado hecho

porque sino no va a ver quién lo gire, vamos girando así,

ahí, perfecto, ahora otro rollito, ahí lo tenemos.

Porque ponemos un poquito así en los bordes.

Esto como presentación, fijaos que buena pinta tiene,

cuando llega el plato es un bocado muy agradecido.

Esas hojas de lechuga, les ponemos bien la forma, ahí lo tenemos.

Vamos ahora con la salsa.

Las salsa simplemente por un lado es separado la carne

y la salsa la he colado.

No la he triturado, la de colado para que mantenga

ese color y esa densidad, no quiero que esté ni muy líquida

ni que tampoco esté superespesa sino pierde gracia.

Todo el sabor de la carne el sabor del Oporto concentrado.

Paso tres como habéis visto, hemos refrescado y las hemos rellenado.

Ahora vamos con el paso cuatro, esa presentación,

una presentación elegante, va a quedar muy pero que muy elegante.

Como tienes por ahí el aceite y un trocito de papel de cocina

os voy a dar un consejo, un consejo práctico,

ese pequeño truco que siempre nos va a ir muy bien.

Por un lado, mirad, espátula de cocina,

vamos a pintar la espátula de cocina muy bien porque a veces,

como la lechuga se ha acercado con el papel se le puede quedar pegada.

Luego en cada paquetito de lechuga, le ponemos unas gotitas por encima.

En el interior está caliente

y va a agradecer un poquitín así que lo pintemos,

fijaos como cambia la cosa. Cómo empieza a brillar.

La presentación no tiene nada que ver si el plato

algunas elaboraciones llevan también algo de brillo,

se va a agradecer. ¿Veis cómo cambia?

Rollitos sorpresa. Son rollitos con sorpresa.

Bueno vamos a ponerlos en el plato, por ejemplo, se me ocurre,

vamos a colocar este debajo,

este lo vamos a poner aquí, hacia un lado.

Este otro que tenemos por aquí lo que vamos a hacer para que se vea

el contenido es dar un ligero corte, así. Lo vamos a poner por aquí.

Pero entonces ya no son sorpresa.

Vale, pero es para la presentación,

si tú quieres yo te hago una sorpresa.

Ahí, míralo. Lo vamos a poner así, mirad que buena pinta.

Ahora la salsa.

Vamos a añadir salsa con el cacito mejor,

porque quiero que lleve bastante.

Vamos a poner salsa arriba del plato.

Como veis, la salsa la he puesto al final,

porque si no, los rollitos hubiesen bailado demasiado

y la gracia es abrir estos rollitos e ir disfrutando,

hidratando la carne con su propio jugo, su propia salsa.

Ahí está. Marchando.

Para terminar decíamos, unas habas que teníamos hervidas,

como están hervidas y todavía mantienen la temperatura,

vamos a medir unas poquitas por aquí.

Tres o cuatro habas.

Yo creo que para ser un plato con una humilde lechuga,

como decíamos, yo creo que tiene buena pinta, buena presentación,

y el sabor no os quiero contar.

¿Nos llevamos el plato a la mesa?

Coge tú el mantel y marchando, plato económico,

si no queréis ternera, pollo,

si no queréis pollo podemos utilizar cualquier tipo de carne,

el pavo también es una opción.

Quitamos el ácido fólico en versión folio,

ahí lo ponemos y familia a disfrutar.

Observando con atención lo que el ojo no ve,

vemos esa salsa

que ha quedado perfectamente homogénea con mucho sabor.

Las habas al dente, en su punto.

Lo que más me interesa las hojas de lechuga,

que una vez escaldadas en agua fría,

han recuperado el verde inicial y esa carne de morcillo,

melosa, sabrosa y jugosa.

Una conjugación 10 por muy poco precio.

Bueno, familia, gracias a cada uno de vosotros

porque somos de los programas más visto los fines de semana.

Formamos una gran familia, servicio público, que no falte nunca.

Servicio público también es solucionar dudas,

escuchar vuestras sugerencias,

ver fotos, ya veremos si algún día podremos ver vuestros vídeos,

como por ejemplo.

Por ejemplo, te sugiero lo primero de todo un paseo por Florencia,

que ciudad más bonita. Ahora mismo, Florencia, qué bonito.

Yo también me iba pero no nos podemos ir porque tenemos

que responder a la duda que nos manda Ana Graciela Rica,

desde Florencia.

Dice: Me regalaron cinco kilos de mandarinas y me gustaría hacer

una salsa para acompañar la carne que no tenga ni vino ni azúcar.

¿Por cortesía me podrías dar alguna receta?

Muchas gracias y felicidades a ti y a tu equipo.

Por supuesto que sí, querida amiga,

espero llegar a tiempo y que las mandarinas están en perfecto estado.

Mi consejo, con un poquito de mantequilla,

sofríe chalota luego incorpora ralladura de la mandarina,

parte del zumo de la mandarina y como no quieres nada de vino,

previamente una pizca de harina, dejamos que vaya reduciendo,

le agregamos un pelín de caldo o agua, un toque de sal y pimienta

y la cosa queda reduciendo,

para acompañar una carne asada o a la plancha nos va a ir muy bien

una salsa de mandarina sencilla y sin nada de vino.

Luego nos escribes a ver qué tal te ha quedado.

Tenemos más dudas, por ejemplo, la de Teresa Victoria.

Y nos cuenta además, en una carta muy cariñosa,

que ella y su marido ya han cumplido los 70

y que nos siguen con mucho cariño.

Unos chavales sois, totalmente.

Bueno, pues si quieres unas salchichas doradas, ricas,

tipo salchicha fresca, las compramos,

podemos hacerles incluso unos pequeños agujeritos,

para que no revienten, sartén caliente,

doramos por ambos lados, al principio temperatura fuerte,

luego bajamos un poquito a temperatura media,

retiramos las salchichas y luego sobre esa grasilla

que nos queda, sobre ese sabor, vamos a desglasar.

¿Qué es eso? Ahí añadimos

un poquito de vino blanco, si queremos un pelín de agua,

alguna hojita, alguna hierba aromática

no nos va a venir mal, justo van a salir todos los jugos,

regamos por encima, las llevamos al plato

y el día que las hagáiS yo me apunto y seguro que Pepa también.

Por supuesto que sí.

Bueno, enseguida os enseño donde nos podéis mandar

todas vuestras dudas, dónde están todas nuestras recetas,

que es en nuestra página web, pero antes yo quiero mandar

un saludo muy, muy cariñoso a los chavales del Instituto El Quint,

de Ribarroja del Turia, en Valencia.

¿Por qué?

Pues porque llevan un montón de meses, desde noviembre,

trabajando en un libro de recetas de postres.

Han copiado la recetas, han hecho este fantástico libro,

que es el tercero que hacen,

todo por mediación y por iniciativa de una profe que se llama Lola.

Además de Lola, nos habla una de las chavalas del Instituto

que se llama Arancha, nos ha escrito esta carta.

Preciosa carta, preciosa carta.

Y nos cuenta, pues eso, que lo han encuadernado

y que no sólo han aprendido cocina si no que eso ha servido

para aprender ortografía y una redacción buena del castellano.

Felicidades, chicos.

Lola, pon nota a estos chavales porque vamos, se lo han ganado,

unas recetas muy bien hechas...

Está así de ancho ...

... muy bien trabajadas, me voy a quedar yo con ese libro

para usarlo yo y felicidades también a Arantxa por esa carta.

Y yo os voy a pedir que os quedéis con esta dirección:

www.rtve.es/cocinaconsergio.

Es nuestra página web, la página donde podéis encontrar

todas las recetas que vamos a hacer,

las que ya hemos hecho, que son más de 215 recetas,

también esa escuela de repostería y un montón de consejos prácticos

a la hora de ponerse a cocinar y, por supuesto,

ese enlace donde nos podéis mandar vuestras dudas.

No dejeis visitarla,¿eh?

Vuestra cocina. Y seguimos disfrutando

porque llega la escuela de pastelería donde hoy

va ser una escuelita, decíamos también, para aprovechar.

Ojo, que aprovechar o reutilizar alimentos

no significa que estén en mal estado, muy importante, ¿eh?

Claro que no.

Sino que los vamos a reconvertir en otra cosita.

Y hoy el turrón, ese turrón que tengamos por casa,

vamos a coger turrón, del blando, entre 50 y 100 gramos.

¿Por qué digo eso?

Ahí os voy a dejar, si os gusta más el turrón

o un poquito menos.

¿Qué queremos una crema muy suave, muy suave de turrón?

50 gramos.

¿Qué la queremos un poco más densa, con más sabor?

Pues ponemos hasta 100 gramos.

Vamos a incorporar también unos 40 ó 50 gramos de azúcar

para los golosos.

Si nos sois nada golosos, no le pongais nada de azúcar,

con el turrón es suficiente.

Removemos un poquitín y vamos a añadir un ingrediente

que va a ser el espesante, cuatro yemas de huevo.

Mezclamos bien todo esto. No te escapes.

Mezclamos bien todo esto hasta obtener, como veis, una pasta,

una pasta densa.

A ver, en casa, ir rompiendo así el turrón,

poquito a poquito, se ha de convertir

en una pasta muy espesa, como si fuese miel,

miel muy expresa.

Aparte, en el fuego, ¿qué es lo que tengo en el fuego?

Medio litro de leche que está a punto de romper a hervir.

Ahora añadimos aquí toda la mezcla y vamos a mantener

unos tres o cuatro minutos al fuego sin dejar de remover.

¿Qué va suceder?

Mirar el turrón se va a ir fundiendo,

poquito a poquito, la yema de huevo va a espesar

y nos va quedar como una crema. Tendríamos dos opciones.

Después de que dé un hervor, esos trocitos que veis por ahí,

de turrón, se van a medio derretir pero algún tropezoncito va a quedar.

No le va mal a la crema.

Pero si quereis una crema totalmente triturada,

totalmente pasada, trituramos con la batidora

una vez que haya espesado. Tres o cuatro minutos,

lo vamos a mantener a fuego medio tirando un poquito a alto.

El resultado, como decía Pepa, hasta el barquillo le viene bien.

Lo servimos bien frío, como si fuera unas natillas o crema catalana.

Y en versión chupito, si lo poneis en vasos de chupitos,

pues como merienda o para terminar un buen menú.

Pues no me digáis que no es fácil, eh?

He guardado una copa con barquillo.

Pues me parece fenomenal. Eso es lo que tienes que hacer.

Y yo ahora, así, con esa buena voluntad ...

Lechuga mía, cuéntanos el resumen.

Os resumo, pasito a paso, cómo hemos hecho el plato de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos para hacer

los rollitos de morcillo y lechuga.

Y esta, la receta paso a paso.

Paso número uno.

Pica la zanahoria, el puerro y el apio

y rehógalos con dos ramitas de tomillo.

Añade el morcillo salpimentado y pasado por harina.

Cuando esté la carne, rehoga con Oporto

y una vez evaporado el alcohol, cubre con agua y manten al fuego

entre 18 y 20 minutos en la olla a presión.

Paso número dos.

Selecciona unas hojas grandes de lechuga,

escáldalas en agua con sal y refresca en agua fría.

Paso número tres.

Seca bien la lechuga con papel de cocina,

rellena con el guiso de morcillo y sella formando paquetitos.

Paso número cuarto.

Con ayuda de una espátula afeitada, sirve los rollitos,

salsea con el jugo de la carne colado

y adorna el plato con las habas cocidas.

Deja algo para el final.

Lo dejo todo. Vale, vale.

Lo dejo todo porque, además, tenemos que ver las fotos

que nos ha mandado una amiga del programa

que tiene 80 años y es bloguera.

Bueno, casi 80 años.

¡Qué bueno!

Fijaos en los platos que prepara.

A ver ... ¡Olé, olé, olé!

Oye, qué presentación más bonita, ¿eh?

Bueno, pues fíjate.

Mira, ¡los tomates mariquitas, qué ricos!

Y espérate, que hay más,¿eh?

A ver.

Bueno, se llama María Luisa, es una auténtica artista.

Además es muy entusiasta y la verdad es que nos ha encantado.

Dice que tiene cuatro bloggs ya en Internet, así que enhorabuena.

Mira, me llevas ventaja, me llevas cuatro blogs de ventaja

porque yo de blogs ... cero, cero, cero.

Lo que sí que me gusta es la cocina. ¿A que sí?

Felicidades, María Luisa. Así da gusto.

Y si os gusta la cocina, cómo te pasa a tí,

sábados y domingos... Cocina con Sergio,

Nos os lo podéis perder, porque la verdad es que,

además de aprender, lo pasamos fenomenal.

Así que os esperamos.

Os esperamos. Hasta luego.

Y ala, toma termínate esto porque ...

Oye, está bueno ¿eh?

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Cocina con Sergio - Rollitos de morcillo y lechuga

17 ene 2015

INGREDIENTES:

1 lechuga

500 g morcillo

1 puerro

1 rama apio

2 zanahorias

1 vaso oporto

200 g habas

Tomillo

Aceite, sal, pimienta negra

PASO 1. Pica la zanahoria, el puerro y el apio y rehógalos con dos ramitas de tomillo. Añade el morcillo salpimentado y pasado por harina. Cuando selle la carne, riega con oporto y, una vez evaporado el alcohol, cubre con agua y mantén al fuego entre 18 y 20 minutos en la olla a presión.

PASO 2. Selecciona unas hojas grandes de lechuga, escáldalas en agua con sal y refresca en agua fría.

PASO 3. Seca bien la lechuga con papel de cocina, rellena con el guiso de morcillo y sella formando paquetitos.

PASO 4. Con ayuda de una espátula aceitada, sirve los rollitos, salsea con el jugo de la carne colado y adorna el plato con las habas cocidas.

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