Clásicos y Reverentes La 2

Clásicos y Reverentes

Domingos a las 12.00 horas

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Para todos los públicos Clásicos y Reverentes - Programa 7 - ver ahora
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Esto es "Clásicos y reverentes".

Por fin has dejado los nervios en la funda del chelo.

Una luz por el recuerdo del flagelo de la partita.

No puedo.

"Cuando llegue la nota aguda, vas a fallar".

¡Teresa con nueve luces encendidas! Enhorabuena, Teresa.

Y hoy vienen, dispuestos a darlo todo,

David Cano Barranco y su percusión.

Mi intención a corto plazo es viajar a Alemania

y poder formarme allí con diferentes profesionales.

Antonio Lasheras Torres y su trompa.

Mi objetivo es ser componente de una orquesta.

Iván Jiménez González con su flauta travesera.

Por acierto o error, aquí estoy con la flauta.

No podría vivir sin ella.

Juan Camilo Tróchez Guzmán con su trombón.

Sirvo a Dios con la música, entonces es algo que me encanta.

Y María Martín Ruíz con su fagot.

Poder entrar en una orquesta que me permita viajar y ver mundo.

Bienvenidos, chicos y chica.

Sabéis que tenéis una grandísima responsabilidad

porque hoy vosotros sois los protagonistas

de "Clásicos y reverentes";

así que todos animados y ¡a por ello!

David, Antonio, Iván, Juan Camilo y María.

Lleváis muchísimo tiempo preparándoos para este momento,

ya unas semanas.

¿Qué habéis hecho desde las audiciones?

Estudiar como una loca.

-Y en los ratos libres, estudiar.

Si es que estos chicos son muy aplicados.

Han venido aquí con un objetivo:

tocar con la Orquesta y Coro de RTVE.

Y eso no es nada fácil, lo sabéis.

Nada fácil.

Y todavía más difícil si delante de vosotros tenéis

a un jurado como el que tenemos en "Clásicos y reverentes".

Ramón Torrelledó.

Judith Mateo.

Albert Batalla.

Máximo Pradera.

Y es que tenéis una gran responsabilidad.

Hoy tenéis que hacer buena música.

Y ahora sí, voy a presentar

a alguien que está siempre con nosotros,

que es un pianista chapó; para mí el mejor del mundo:

Eduardo Frías.

Ya estamos todos.

"Clásicos y reverentes";

el programa que debería ver todo el mundo.

Y hoy empezamos a la percusión con David Cano.

A por ello, mucha suerte.

Soy David Cano, vengo de Jaén;

de la mejor tierra realmente, la del olivo.

Empecé con cinco años en el mundo de la percusión

de la mano de mi padre y de mi hermano.

Desde muy pequeño, al ver a mi hermano tocar,

yo estaba tocando en todo lo que pillaba por mi casa.

Mis mayores aficiones con el fútbol y el Carnaval de Cádiz;

mucho, me encanta.

Y viajar; por el tema de la música puedo pegarme horas viajando.

Disfruté mucho una vez que fui a Bamberg,

una ciudad alemana.

Mi día a día es... estudiar; estudiar todo el día.

Mi objetivo musical es

conseguir una plaza en una orquesta sinfónica.

Creo que lo mejor en este caso es salir fuera.

Ojalá pudiese quedarme en Jaén, en mi tierra,

o en España incluso,

pero hoy día es muy difícil.

Muy bien, David. ¡Guau!

¿Cómo te has sentido? Bien.

¿Cuántas luces crees que puedes haber conseguido, David?

Ni idea.

¿Dos? Alguna más.

Alguna más...

¡Nueve luces!

Así de primeras.

Vamos a ver las impresiones de nuestro jurado.

Judith Mateo, que creo que ha dado todas.

Yo las he dado todas, sí.

Ha sido un gustazo escucharte; una relajación, además.

Yo me he puesto en estado zen, en estado yogui, creo.

O sea, me has transportado a otro mundo, escuchándote.

Me ha gustado mucho.

Gracias. Albert.

David, qué gustazo escucharte, la verdad.

Con qué sentimiento tocas. Técnicamente eres muy bueno.

Has tocado de memoria, que también es un punto añadido.

Claro. Así que nos has hecho

disfrutar muchísimo... Pero solo te ha dado dos.

Enhorabuena por todo, por todos los aspectos.

Ha sido un placer.

Gracias. Maestro.

David, enhorabuena, de verdad.

Las manos individuales, alternándolas;

acordes verticales...

Y después, el máximo control que creo que has tenido;

bueno, lo has tenido, en los intervalos.

Realmente, precisión rítmica, acentos...

Igual en algún momento algún acento,

ya que tenías esa actitud en el escenario

tan importante,

debieras de haberte volcado aún más.

De todas formas estos nueve puntos, estas nueve luces,

pueden empezar a brillar un poquito más.

Ahora, David, tienes unos segunditos

para camelarte a este jurado y contestarles,

y decirles lo que tú piensas,

y a ver si subimos las luces. Venga, a por ello.

Bueno, pues la verdad es que me ha faltado

ese final de pieza,

que es un poquito más larga, pero muy poco,

y quizá ahí hubiese sonado alguna estrellita más.

Y quizá puedo, si me permitís,

en una segunda oportunidad,

demostrar que serán así esos pequeños detalles.

-Yo voy a dar otra. Máximo va con todas entonces.

Pues vamos por la diez...

Y yo te voy a dar otro. ¡Eh!

Judith no te da más porque no tiene más.

¡Mira qué bien!

¡Tenemos pleno! Pleno en "Clásicos y reverentes".

Además me ha encantado que las has llamado "estrellitas",

que tú ves esto como un cielo, y se han iluminado las estrellas.

Aquí la estrella eres tú.

El total de luces para David Cano: ¡doce!

Hola, buenas. Soy Iván Jiménez,

vengo de Valdepeñas, un pueblo de Ciudad Real,

y como veis soy flautista.

Valdepeñas tiene tres cosas fantásticas:

su vino, por supuesto;

el equipo de fútbol sala, que sin duda es

el mejor equipo de fútbol y hay que apoyarlo a muerte;

y, por supuesto, yo.

Empecé a tocar la flauta a los siete años

gracias a mis padres y no podría vivir sin ella.

Siempre me apasionó la música.

Y es un medio con el que poder expresar todo lo que siento

y, ya que aquí se apoya poco la música,

hay que intentar participar en estas cosas

para promoverla un poco más.

Mis aficiones son, sobre todo, el deporte.

También me gusta mucho hacer cubos de Rubik;

al menos me relajo.

Actualmente tengo la suerte de estar en varios grupos,

tanto coros rocieros como bandas de música,

y ojalá me sigan llamando y pueda vivir de la música.

Es muy complicado, pero ojalá.

Iván, madre mía,

ni que acabases de jugar un partido de fútbol, eh.

Pues casi. Casi, casi.

El mismo esfuerzo, la misma pasión. Se intenta por lo menos.

¿Cuántas luces crees que se han podido iluminar

al paso de tu flauta?

Ni idea. Espero que algo normal al menos; ni muy bien ni muy mal.

Cuatro luces.

Don Max.

A ver, Iván,

tenemos que ver brujas,

tenemos que ver criaturas de la noche.

Un nocturno es una pieza misteriosa;

parecía un salón rococó vienés.

Bastante tienes con ponerte ahí arriba,

en medio de un plató de TV, con todo este público,

y no haber dicho: "¿Puedo repetir?".

Lo has hecho de arriba a abajo. Un aplauso para este señor.

Y otra cosa.

Yo creo que el cacharrito este de Max está averiado.

No funciona. No funciona.

Porque si no, tío...

Le tiene alergia. Esto tendría que ir funcionando ya.

Albert Batalla.

Te he dado un voto porque es una obra difícil

y la verdad es que la presión del plató, como dice Judith,

pues ayuda a no hacerlo tan bien...

Y con vuestros años. Y con vuestra edad.

Y esa corta experiencia. Pero vamos a ver, Judith.

Dime, Ramón. ¿Tú qué pretendes?

Pues... ¡otro aplauso para él!

De todas formas, creo que es necesario que dejemos hablar

a nuestro protagonista, Iván.

Yo reconozco que no he llegado al nivel que me hubiese gustado.

Estar aquí en plató hace mucho

y delante de vosotros también hace mucho...

Pero bueno, si no pasase por el número de luces,

me quedo con los aplausos, que es lo que mueve la música,

y agradecer a mi familia su apoyo y que gracias a ellos estoy aquí.

Es que es más bueno...

Además seguro que puede hacerlo muchísimo mejor.

Muchas gracias.

Yo... Yo quiero comprobar que lo de Max funciona.

Déjame, Max.

Le ha dado uno, ¿veis?

Votación.

Iván se va... ¡con seis luces!

Me llamo Antonio Lasheras, soy trompista.

Vengo de un pueblo de Alicante

que se llama Rafal;

un pueblo muy pequeñito, pero acogedor.

Yo empecé a tocar la trompa a los siete años.

Mi padre es trompista también, mi madre es profesora de chelo.

Lo vi... y me gustó.

A mi hermano lo veía poquito, tocaba la trompa,

y yo lo veía solo en vacaciones. Mi hermano es como mi ejemplo.

Dije: "Yo también quiero la trompa".

Y nada, llevo once años tocando la trompa.

También me gusta jugar al fútbol, pero no tengo mucho tiempo

porque la música ocupa mucho, mucho, mucho tiempo.

Mi objetivo es ser componente de una orquesta,

ir tocando todas las semanas y disfrutando de la música.

Si lo consigo, es un reto conseguido en mi vida.

Ya estoy aquí contigo. Ay, qué nervios, Antonio.

Antonio, ¿quieres saber las luces que tienes...

encendidas ahí detrás?

Tienes cinco, cinco luces.

Vamos ver qué opina nuestro jurado.

Don Max.

Te he dado un punto porque tocas

un instrumento dificilísimo, la trompa.

Ya solo por eso lo mereces. Y has tocado sin pianista;

sé que lo has matado de camino para brillar tú,

para que no te eclipsara el acompañamiento.

Has dado las notas,

pero creo que te faltaba el carácter, que es más pomposo.

Teníamos que haber visto

a nobles aristócratas vieneses paseando,

y eso ha faltado.

Albert.

Antonio, gracias por tu actuación.

Lo primero, destacar lo valiente que has sido por tocar sin piano;

que todas las partes en las que te hemos visto esperando

eran partes de piano que no ha entrado;

no es que te hubieras parado ni te hubieras equivocado.

Enhorabuena por tu valentía.

Y después decir que la actuación

ha sido un poquito plana musicalmente.

No nos ha trasmitido mucho,

no había muchas articulaciones o cambios de dinámica.

Pero igualmente, destacar la valentía que has tenido.

Ramón.

Antonio, yo te he dado un punto precisamente

porque el fin de este proyecto no es tocar el instrumento,

sino tocarlo en la orquesta sinfónica;

con lo cual tienes que mostrar una eficacia importante.

¡Cómo has entrado ya tan derrotado! No te lo creías ni tú.

Las dos primeras notas; no te lo has creído nada.

Has llegado absolutamente... nervioso

y lleno de miedos.

Tienes unos segunditos.

Convénceles. ¿Por qué merece algunas luces más?

No sé, yo estoy de acuerdo con todo lo que habéis dicho.

Con todo el amor, además.

Sí, sí. Te hablo en serio.

Pero no sé, la trompa... Es muy difícil.

No sé qué decir porque tienen la razón.

No puedo aportar nada.

Pues el total de luces para Antonio son cinco.

Mi nombre es Juan Camilo.

Nací en Colombia, pero desde los cuatro años

vivo en Cáceres.

Es una ciudad maravillosa;

tiene una parte antigua impresionante

que recomiendo que todo el mundo vaya a visitar.

Toco el trombón desde los siete años.

Mis padres me apuntaron al conservatorio

y la verdad es que me enamoré del trombón.

Voy a una iglesia evangélica

y toco tanto el trombón como la guitarra.

La música para mí es algo muy importante;

es algo que me llena por dentro

y, aparte, sirvo a Dios con la música.

Entonces es algo que me encanta.

Una de mis metas es terminar la carrera y encontrar un trabajo;

ojalá sea dentro de la orquesta.

Mis aficiones son más que todo

disfrutar con mi familia, con mis amigos...

Me considero una persona amable

y me encanta poder ayudar a los demás;

es una pasión, vamos.

Juan Camilo, ¿qué tal? Bien, muy bien.

Muy bien. Sí.

Te veo una sonrisa... Estás muy contento, ¿no?

Después de tocar siempre quedas contento, emocionado.

El público además, ¿no? Claro.

Los aplausos, que no son normales en unas audiciones,

donde es todo más... Sí.

¿Cuántas luces crees que se han ido encendiendo a tu paso?

Pues la verdad que no lo sé. ¿Más de cinco?

Ocho.

¡Ocho luces!

¿Suficientes? Bueno, está bien.

Juan Camilo está deseando

saber las impresiones de nuestro jurado.

Maestro Torrelledó.

Enhorabuena.

Una claridad de ataque muy importante.

Y el concepto.

Quizá el comienzo, esa afirmación del trombón,

grandiosa, un poquito más;

porque una vez que has llegado a la negra con puntillo,

has hecho un diminuendo... No, mantente.

Como in crescendo, no pierdas la tensión.

Enhorabuena. Gracias.

Don Max.

Me ha encantado tu actuación; solo puedo decir eso.

Me ha encantado, además, cómo has trasladado

al público, a nosotros en este caso,

la diferencia de carácter entre el rubato,

un ad libitum muy libre del principio,

y luego cuando has entrado en el ritmo de vals.

Creo que lo has hecho muy bien.

-Gracias. Qué bien. Judith.

Están todos encantados de la vida, ¿has visto?

Oye, yo también. Me has encantado.

O sea, chapó, porque ha sido un momento muy relajante

escuchar el trombón.

Obviamente escogí esta obra

porque es una obra de muchísimo nivel;

es una obra de concurso, compuesta en Francia y tal,

y creo que es algo con lo que puedo jugar muchísimo.

Tiene muchísimo timbre para el trombón

y quizá se podría valorar un poco más eso,

el nivel que tiene la obra...

-Me has convencido.

¿Ahí nos quedamos?

Muy bien, ¿no? Contento, con esa sonrisa.

¿Otro más? ¡Eh, otro más!

Dale otra. Tus compis están...

Ramón, venga... ¿Aquí nos quedamos?

Nos quedamos. Pues aquí nos quedamos.

Las luces para Juan Camilo son... ¡diez!

Me llamo María Martín y toco el fagot.

Soy de Granada; nacida y crecida allí.

Desde pequeña siempre he estado encima de los escenarios.

Empecé en la guardería haciendo teatro.

No me he vuelto a bajar.

Cantar, bailar, actuar...

Con diez años hice la prueba del conservatorio

y llegó el día de elección de instrumento y dije: "Fagot".

"No sé lo que es, pero yo lo pruebo".

Y aquí estoy ahora, diez años después,

orgullosa de mi instrumento

y con muchas ganas de seguir aprendiendo.

Del programa espero poder llegar a la final, claro.

Si no llego, me quedaré con la experiencia,

que es una pedazo de experiencia,

y muy contenta de estar aquí.

No me imagino una vida sin música; aparte de aburrida, sería muy sosa.

¿Qué tal, María? Ya no estás sola.

Ya... Ya somos tres.

Ya somos tres. Cuatro.

¿Qué tal? Nerviosilla.

Qué pasión.

Se hace lo que se puede. ¡Siete luces, chicos, para María!

Esas sonrisas y esa pasión es la que queremos ver aquí,

en "Clásicos y reverentes".

Maestro Torrelledó.

Un sonido muy heterogéneo; un poco heterogéneo;

quito el adverbio "muy", es demasiado.

Cuando estás en el acompañamiento,

cuando has estado en mi menor has estado más o menos...

No estás masticando cada una de las notas.

Aunque sea en legato...

Me ha sorprendido porque ha habido cosas muy diversas, muy variadas.

No ha sido homogéneo.

Don Max.

Yo te he dado un punto porque es una obra muy difícil;

el instrumento que tocas es endemoniado.

Tocas el fagot evidentemente bastante mejor que yo...

Pero sí que he notado, quizá por los nervios,

que ibas un poco con el bofe fuera.

Lo que ha dicho Ramón de las semicorcheas...

-Sí. -Los ritmos del Barroco

son de máquina de coser.

Tiene que parecer que estás cosiendo alegremente.

E ibas un poco... Como si te viniera grande el tempo.

Vale. Querría saber yo

si has cosido con máquina alguna vez.

Judith, por favor.

Pues a mí me has encantado. Tengo una sobrina que toca el fagot

y me parece un instrumento muy bonito.

Y que seas mujer, que además es un instrumento

en el que se ve a mucho hombre tocando y a poca mujer.

Muy pocas. Y verte ahí,

tocando con esa facilidad...

Lo único que no me gusta son los dichosos arneses

que están hechos para hombres.

Creo que ya estamos en el s. XXI... Judith, le quedan muy "fashion".

Por eso te digo. A mí me encantan.

Yo creía casi que eran de su vestimenta.

No, yo lo que digo,

que hay que meter aquí un poco de caña

porque los arneses siempre se han hecho hombre,

y que podrían aplicarlos ya para las mujeres;

que hay mujeres fagotistas. Desde "Clásicos y reverentes",

reivindicamos unos arneses buenos. Sí, por favor.

¿Verdad? Para chicas.

Hacen falta. Se tendría que tener en cuenta.

Muy bien, te voy a dar esos segundos...

Está la pobre sudando de los nervios.

Calor.

Para que demuestres que todavía te pueden dar más luces.

Bueno, en mi defensa a lo mejor tengo que decir

que llevo cuatro días con este fagot;

que habituarse a un instrumento es complicado;

he tenido que hacer en cuatro días el trabajo de un año o año y medio.

Es verdad que todavía se puede hacer muchísimo más

y que me queda muchísimo más.

¿Te lo acabas de comprar? Sí

Pero bueno... El fagot también ha ayudado.

Y ya está, eso... La obra es complicadita,

pero siempre se puede mejorar. Ay, veo que levantan por ahí...

Ramón, te he visto la intención; no puedes cortarte

en el último momento. ¿Algún voto?

Venga, vamos a por el octavo. ¡Ocho votos para María!

He llegado el momento de que mis chicos,

mis participantes, suban al escenario, por favor.

David, Iván, Antonio, Juan Camilo, venid aquí a escenario.

Con vuestros instrumentos, con la música

y con vuestro talento.

Vamos a colocarnos por aquí.

Porque ha llegado el primer momentazo

de "Clásicos y reverentes";

a partir de ahora, justo en este momento,

solo tres de los participantes van a pasar a la segunda fase

de "Clásicos y reverentes".

Ellos son...

¡María con ocho puntazos! Ocho luces encendidas.

¡Juan Camilo con diez luces encendidas!

Y David, que con un pleno en"Clásicos y reverentes",

¡sale con doce luces encendidas!

Enhorabuena, chicos. Nos vemos en la siguiente fase.

"One", "two", y...

-La experiencia con Raúl ha sido genial.

-No te pongas nervioso y no mires la partitura.

Estás cambiando la mirada. Mírame a mí tres segundos...

Nunca había podido recibir esos conocimientos

y me han parecido geniales.

-¿Puedes cerrar los ojos?

No te rías.

Concentrado. Ahora sonríe.

Crece. Crescendo...

-El aspecto técnico que más destacaría

en esta clase ha sido el...

-¿Puedes hacer un redoble mucho más grande?

Concentra más el sonido, que sea más...

-El conocimiento de Delecluse, de la obra en sí,

que tenía Raúl.

-Delecluse tiene que ser... El estilo es un poco más así.

No...

-El silencio musical...

-Los silencios hay que musicalizarlos.

-Muchas veces descuidamos los momentos de pausa.

-El silencio no es

me paro, miro el reloj o me rasco o mando un whatsapp.

-Pero los confundimos con...

-El silencio es música.

-Una pausa musical con un descanso.

-Tienes que pensar: "One, two, y...".

No... (IMITA EL SONIDO DE LA CAJA)

Entonces, musicaliza bien el tiempo de espera en tu interior.

(IMITA UN REDOBLE)

Y aquí estoy con Raúl Benavent,

que ha sido el profe de David en esa "master class".

¿Qué tal como alumno David?

Pues David es un chico que tiene mucho talento

y ahora lo vamos a poder escuchar.

Y ha ido muy bien.

Todo lo que le he dicho lo ha absorbido con mucha rapidez

y seguro que ahora lo va a demostrar,

y le deseo la suerte más grande del mundo.

Así que, David, mucho ánimo, y vamos a ganar.

Qué ánimos ya de tu profe.

Pero aquí estoy con tu mamá, con Carmen,

que qué ojazos tiene.

Ya los podía haber sacado David. Sí...

Además, sé que le animaste mucho para que estuviese aquí.

Exacto. Hubo un momento que él dijo:

"Bueno...". Le dije: "Venga, para adelante".

"Esto lo has empezado y hay que terminarlo".

Muy bien dicho.

¿Qué le quieres decir ahora para animarle?

Pues que siga el camino que lleva,

que va estupendamente,

y que tendrá siempre mi apoyo...

¿Y qué le voy a decir? Que lo quiero mucho.

Que te queremos, David. A por ello.

Que siga por el camino que lleva. ¡Hala!

Mucha suerte.

Increíble, guau.

Le has puesto pasión... Y el final, apoteósico.

Jurado, por favor, impresiones. Os he visto concentradísimos.

No os había visto así nunca... Mirando.

Ramón, por favor.

David, yo no sé si tienes los ojos de tu madre;

no te tengo muy cerca;

pero lo que sí tienes es un grandísimo talento.

Con ese instrumento de sonido indeterminado

has logrado un discurso

cargado de seducción,

de intensidad y de mucha potencia.

Muchísimas gracias. Gracias.

Don Max.

Impresionante, mi querido amigo. Me han venido a la mente

esos versos de mi bisabuelo D. Víctor Pradera que decían:

"Con la caja o el cajón triunfarás en televisión".

Enhorabuena.

Buena frase. Judith.

Pues yo me he quedado alucinada. Esa técnica que tienes...

Además, a los percusionistas como que no les damos importancia,

dentro del mundo de la música; pero en realidad sois

los que lleváis y manejáis a todos los músicos,

porque marcáis el ritmo.

Y esa técnica que tienes; esos pianísimos tan pianos,

que es que era alucinante...

Vamos, yo me he quedado impresionada.

Guau, qué de cosas buenas. Gracias.

Albert Batalla. Me gustaría tocar la caja como tú;

pero solo tengo el poder de la campana.

Tienes una técnica limpia, perfecta.

Aparte, hemos visto la clase,

y has reaccionado muy bien a las indicaciones de Raúl.

Así que enhorabuena, eres un musicazo,

un percusionista de primera línea.

Gracias. Sí, sí.

Bueno, menudas valoraciones. Estarás contento.

Mucho. Nos vemos ahora en la final.

Mi experiencia con Mario ha sido bastante buena.

Creo que es una persona que tiene muchísimo conocimiento.

-Eso está compuesto justo después de la II Guerra Mundial.

-Y sabe exprimirnos al máximo como músicos.

-La música francesa es como la comida francesa;

llena de cosas pequeñas, de sabores especiales.

(TARAREA LA MELODÍA)

Como si se parara, pero no acaba, sigue,

y sigue, y sigue, hasta el infinito. Venga, vamos.

-Al final no somos instrumentistas, sino músicos.

-Suena muy triste; después suena "ay"...

Luego otra vez viene. Y eso hay que venderlo.

-Tenemos que hacer llegar

ese sentimiento, esa emoción, a los demás;

y hay que mostrarlo un poco corporalmente.

-No puedes estar quieto todo el tiempo.

Pareces un zombi.

(TARAREA LA MELODÍA)

-Mario me ha aportado muchísimo a nivel musical.

(TARAREA LA MELODÍA)

-Y técnico también.

-Acuérdate; nota larga, vibrato, y al final.

No un vibrato tipo... -Sí, sí.

Me ha hablado mucho sobre la línea melódica,

la respiración...

(TARAREA LA MELODÍA)

-La intención que lleva la música.

-Y vamos a por algo. Vamos a por algo.

Dirección siempre, dirección.

-Y eso es bastante importante.

-Esto está ganado.

Esto está ganadísimo, venga.

Mario Torrijo; aquí con el profe que ha tenido Juan Camilo.

¿Cómo ha ido? Muy bien.

La verdad es que es un chaval muy especial;

tiene un sonido muy bonito.

Es una obra... Muy difícil.

Una obra impresionista, principios del s. XX,

con una armonía complicada,

y yo creo que lo va a resolver muy bien; ya veréis.

Y cómo no, estoy con el papi.

¿Tú eres músico? No, para nada.

Para nada; pero nada de nada. No toco nada;

solamente sacó la vena él. Pues desde aquí, mándale ánimos

para que lo haga increíble.

Que disfrute, que aproveche este momento,

esta oportunidad, y que si no es ahora,

yo sé que el Señor tiene grandes cosas para él.

Hala, a tocar lo mejor que puedas.

Qué sonido, madre mía. Qué delicadeza de obra.

Muchas gracias. Qué talento hay en este plató.

Jurado, por favor... Judith.

Pues mucho talento, como tú bien dices.

Yo me he quedado ahí, haciéndome mis imaginaciones,

volando con la música...

Me encanta el trombón y lo he descubierto contigo.

No es un instrumento que me llamase mucho la atención,

en clásico; en jazz sí lo había escuchado más,

pero en clásico no me había detenido,

y me parece muy interesante.

A mí me ha gustado mucho. Me alegra.

Maestro Torrelledó.

Has creado un clima frío... Muy gélido.

Muy gélido.

Y ha sido muy eficaz.

Ha habido cosas...

Ya lo sabes.

Pero eres un tío fantástico.

Albert.

Muy emocionante;

has tocado una balada muy difícil para trombón;

has dicho todo lo que está en la partitura

y aparte le has puesto música.

No solo decirlo tal como está escrito,

sino aportar tu musicalidad.

Así que enhorabuena por el trabajo hecho.

Muchísimas gracias.

¿Contento? Sí, bastante.

¿Te has sentido bien, además? Sí, sí.

Ahora solo queda esperar.

Mi experiencia con Raúl ha sido muy enriquecedora.

-Respira. -Vale.

-La respiración es fundamental. -Me ha aportado bastante.

Salgo bastante contenta.

-No te apresures.

Aunque yo te diga "ya", tómate tu tiempo.

¿Has afinado? -Sí.

Es que no hay manera.

Con la afinación ha sido la guerra constante,

con un instrumento nuevo, que no controlas.

No hay manera. Todavía no le pillo yo las notas.

Escucharte un poco, saber dónde está cada nota...

-Ahora está mejor la afinación

y las notas están. -Sí.

Pero al principio siempre cuesta.

-Te propongo un ejercicio.

Quiero que cierres los ojos y visualices, y pienses tú,

cómo sonarías.

-Cuando he cerrado los ojos para imaginar el fagot...

-En ese acompañamiento improvisa lo que quieras;

pero necesito que te liberes.

-Al principio me ha costado más, me daba más vergüenza...

-Algo muy apasionado. Toca algo muy apasionado.

-Eso, que necesito demostrar la intención que tengo al tocar.

-Yo siempre digo que el DNI del músico es el sonido.

Ahora grandioso.

-Sacar más sonido, más interpretación,

y para adelante.

-Ahora piano.

-Que se puede hacer.

-Ahora fortísimo, el fuerte de tu vida.

Raúl ha sido el profe de María en la "master class".

Tú no tocas el fagot, pero sí que diriges

grupos de instrumentos de todo tipo.

Sí, de música contemporánea;

básicamente música de cámara,

con compañeros a veces de la Orquesta,

a veces de otras formaciones de fuera...

Entonces he intentado darle consejos a nivel musical

y sobre todo a nivel de interpretación,

que es lo que pienso que le va a venir muy bien

y que lo necesita mucho María.

Entonces este concierto de Mozart

es el primero que Mozart compuso para instrumentos de viento,

con tan solo 18 años;

así que lo vamos a disfrutar.

Es un movimiento cargado de ingenio,

creatividad e imaginación, como no podía ser de otra manera

viniendo del maestro Mozart.

Así que, María, mucha suerte y que disfrutes.

Muchas gracias, Raúl.

Aquí estoy con la mamá, con Piedad.

No creo que me vayas a hablar de Mozart;

me vas a hablar más de la música.

¿Qué tal tú con la música? Yo con la música fatal.

Ni oído ni nada. ¿Nada de nada?

Nada.

Y cuando te dice tu hija que quiere meter un fagot en casa,

¿qué piensas que es?

Nos quedamos... No sabíamos lo que era.

Le tocó por sorteo

y, cuando vimos aquello, dijimos: "¿Y ahora qué?".

Cómo suena esto, ¿no? Pero a ella le gustó mucho;

empezó a dar clases, nos gustó, y aquí estamos a muerte con ella.

Te gusta ahora el sonido, ¿no? Sí.

Muy bien. Unos ánimos.

¿Qué mensaje le podemos mandar a María?

Que te faltan tres años para acabar el Superior

y que tienes mucho tiempo por delante.

Y aquí estás. Aquí estamos para apoyarte

y llevarte adonde haga falta. Madre mía, qué largo. ¡A por ello!

Muchas gracias, María.

Genial, ¿no? ¿Te has sentido bien? Sí.

Te he visto bailando, hacías una danza.

No sé, sale solo.

Muy bien esas clases de interpretación que te han dado.

Jurado, vamos a decir algo, ¿no? ¿Qué impresiones hay?

Maestro Torrelledó.

Resultado eficaz.

Igual si te incorporas la sensación de que es un aria,

que se está cantando... Sí.

Igual das un paso más,

porque de esto se trata.

Imagínate a un bajo lírico cantando este maravilloso aria.

Vale. Gracias.

Gracias. Albert Batalla.

Te he visto como si tocaras con la partitura muy cerca.

Te falta un poco alejarte de la partitura,

no estar tan pendiente de ella,

y eso va a hacer que te quites la coraza que tienes

y con eso seguro que das un gran paso.

Eso te lo habían dicho, ¿no?

Veo que asientes mucho. Sí.

"Sí, sí, sí".

Don Máximo.

Bueno, en esta pieza en concreto te ha faltado carácter.

Estamos a finales del s. XVIII.

Me faltaban miriñaques, pelucas, polisones;

me faltaba ver un salón de finales del XVIII.

Has tocado las notas, pero no me has trasladado

a la época a la que se remite la partitura.

Yo es que lo que creo es que te pones muy nerviosa.

Seguro que en el salón de tu casa te sale perfecto, ¿no?

Se te nota cuando coges la mano y vas a la boquilla

cómo te tiembla.

Mucha tensión. Yo creo que dentro de poquito,

cambiarás el chip y disfrutarás con la música,

y ese sufrimiento será disfrute,

y cuando llegues a ese punto lo vas a pasar bomba,

porque se te ve que lo pasas bomba

sufriendo todavía un poco de los nervios,

con lo cual cuando des ese salto, va a estar genial.

M ha gustado mucho y me gusta verte con el fagot.

Muchas gracias, jurado, por las impresiones,

y hemos llegado al final; pero necesito aquí a mis chicos.

David, Juan Camilo, por favor, venid al escenario.

Momento decisivo:

la final;

momento de votaciones,

donde queremos que este plató se convierta

en una fiesta de luces

y cuantas más luces se iluminen, muchísimo mejor;

así que, jurado, por favor,

mirad que funcionen bien vuestros botoncitos

y a ver si dais todos los que podáis.

Empezamos.

Luces para María.

No podéis mirar, chicos.

Sé que es tentador.

Guau.

Aquí está pasando de todo.

Bien.

Jurado, por favor, luces para David.

Chis...

Nuestro público, que se emociona; se viene arriba.

Jurado, por favor, luces para Juan Camilo.

¿Qué estará pasando?

Parece que ya... Parece que no.

No quieres ni mirar, eh. No.

El participante que pasa a la gran final

de "Clásicos y reverentes"

es...

¡Juan Camilo con once puntos!

Pero, pero, pero...

Un momento, público, porque he dicho que iba a haber sorpresas,

porque hemos doblete.

Tenemos otro participante con once puntos

que pasa a la final: ¡David Cano!

Enhorabuena, chicos. Enhorabuena a todos.

Muchísimas gracias.

Nosotros nos vemos la semana que viene,

ya sabéis, en este programa, "Clásicos y reverentes";

un programa que debería ver todo el mundo. Muchas gracias.

Mi paso por "Clásicos y reverentes" ha sido una experiencia muy buena.

-Increíble.

-Me ayuda a crecer como músico.

-Intenso; es un trabajo muy intenso.

-Pienso que va a ser muy gratificante

para todos los que hemos participado.

-Ha sido una oportunidad que agradezco.

-Y que ojalá llegue a muchos lugares de España.

-Es una oportunidad que no voy a olvidar.

  • Programa 7

Clásicos y Reverentes - Programa 7

21 ene 2018

Programa concurso que trata de encontrar a jóvenes intérpretes que sean capaces de formar parte una Orquesta Sinfónica. Los elegidos interpretarán un concierto junto a los profesores de la Orquesta y Coro de Radiotelevisión Española.

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