El 1 de diciembre de 1931, se superó el último obstáculo para lograr en el Congreso la aprobación del voto de la mujer. Clara Campoamor fue la principal impulsora de este logro histórico.

La película de Televisión Española Clara Campoamor, la mujer olvidada, grababa el 1 de diciembre de 2010, casi 80 años después, en la escalinata de la Cámara Baja, su última secuencia. La del momento en el que la histórica política española entra en el Congreso por primera vez para defender el voto de la mujer.

La película biográfica Clara Campoamor, la mujer olvidada, que dirige Laura Mañá, narra el logro de la política sufragista española. El guion, a cargo de Yolanda García Serrano y Rafa Russo, se centra en los días posteriores a la proclamación de la República y reproduce las sesiones en el Congreso en las que Clara Campoamor convenció a la cámara de la necesidad de lograr el voto para la mujer. Lo consiguió, y desde entonces es referente en la lucha por la igualdad de la mujer.

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Para todos los públicos Clara Campoamor. La mujer olvidada - Ver ahora
Transcripción completa

Manuel Fernández Delgado.

Dámaso González Peña.

Manuel Fernández, vota.

Luis Sánchez, vota.

Alberto Gracia, vota.

Clara Campoamor Rodríguez, vota.

Óscar Tejero, vota.

Mi cliente interpone este recurso a la sentencia del 26 de abril.

Pedimos que se reconozca la paternidad de su hijo

habido tras las relaciones con don Guillermo Martínez.

Durante tres años, Rosa López

sirvió como empleada en su casa.

Se estableció entre ellos una relación que duró 24 meses.

Fruto de esa relación, nació un hijo,

cuya paternidad se niega a reconocer don Guillermo,

quien despidió a mi representada.

Confiamos en que revertirán la sentencia de 26 de abril,

dictarán una pensión para que mi cliente

críe a su hijo con dignidad.

¿Qué alega la defensa?

-Señoría,

mi defendido reconoce haber contratado a doña Rosa López

para las labores de limpieza. Reconoce también

haberla despedido tras conocer su embarazo

para prevenir complicaciones físicas en el desempeño de su trabajo.

Pero no reconoce la paternidad de ese hijo.

Como prueba de la imposibilidad de que mi cliente sea el padre,

alegaré que don Guillermo tenía ya la edad de 59 años.

Como este tribunal sabrá,

a esa edad es imposible procrear.

Solicitamos sea desestimada la demanda.

Reconozco mi incapacidad femenina

para especular sobre el vigor masculino de un cincuentón.

Esa misión se la dejo a usted

y a los añejos varones de la magistratura que han de fallar.

No me ofenda, abogada.

Su actitud hacia este letrado y hacia el tribunal

es una insolencia.

He engendrado suficientes hijos como para no soportar esto.

El abogado es alguien importante, ¿verdad?

¿Alcalá Zamora?

Sí, fue ministro del Rey.

¿Qué hago contra un ministro?

Rosa, yo sé que ahora parece imposible.

Pero hace unos años, no podíamos ser abogadas.

Y aquí estoy. Lo sé.

Le estoy muy agradecida de que se tome tantas molestias.

Va a ir todo bien.

Este tribunal,

tras escuchar a ambas partes

y analizar los documentos presentados,

tiene a bien desestimar la demanda de paternidad

y declarar a don Guillermo Martínez Cuesta

exonerado del pago reclamado por la demandante.

Se levanta la sesión.

-Señorita Campoamor.

Su elocuencia y perseverancia son dignos de admirar.

Pero mi cliente nunca quiso llegar a juicio.

Les propuso un generoso pacto que rechazaron.

Su cliente quería lavarse las manos buscándole un nuevo trabajo.

Pero su hijo seguía sin tener padre.

Le sugiero que no busque hacer titulares de periódicos.

Intente ayudar a sus clientes. Buenos días.

Una mujer contra hombres. Habría sido un milagro.

Es desesperante. Nos escuchan o hacen como que nos escuchan.

Pero tienen la última palabra.

Ellos hacen las leyes y las interpretan.

Es como chocarse contra un muro. Las americanas lo han derribado.

La clave es que nos escuchen en las urnas.

Contra eso no tendrán última palabra.

¿No te parece que es una lástima que esto esté en un cajón?

¡Qué pena!

¡La de noches en vela cosiendo!

¡Ay, Señor!

Se echará a perder sin que nadie lo estrene.

-Pero si es precioso. Hola.

-Hola. -Tu madre tiene unas manos divinas.

-Hija, he pensado que ya es hora

de que alguien aproveche esto.

Como me temo que no hay plan de boda... ¿Me equivoco?

No, madre, no se equivoca.

Voy a preparar un poco de té.

No se hable más.

Hoy mismo te lo llevas.

-¿Has oído, Ignacio? Muchas gracias, doña Pilar.

-Muchas gracias, madre.

Esa pobre chica.

Quizá debió aceptar el trato.

Hiciste bien.

Era una cuestión de principios.

Ella sigue con sus principios intactos.

Pero con ellos, no da de comer a su hijo.

Mientras siga la monarquía, las cartas están marcadas.

Pero el rey caerá.

Vendrá la república.

Traerá unas leyes nuevas, unas leyes justas.

Vendrá la república.

La traeremos.

¿Cuándo vuelves a San Sebastián?

Ya no falta mucho.

¡Abajo la monarquía!

¡Abajo la monarquía!

-¡Policía, policía!

-¡Policía, dispérsense!

¡Dispérsense!

Clara, han dicho que han detenido a varios manifestantes.

Estoy bien.

El pueblo no lo está tanto.

Cada vez puedo comprar menos.

¿Qué tal con la señora Galíndez? No vamos a juicio todavía.

Mientras no haya divorcio y se despenalice el adulterio.

La república está al llegar.

Más nos vale.

Mañana vuelves al Supremo. Aquí tienes los datos.

Os quieren ver a ti y a Victoria.

Les he dicho que llamaré.

Y la secretaria de Azaña. Te quieren ver mañana a la una.

Algo se cuece.

Timbre

-Buenas tardes.

Buenas tardes.

Ya me apaño sola, Justina.

No hagas esperar al chico. Quiere perderme de vista.

Gracias.

¿Llevo la falda demasiado corta?

¿Tú qué crees, Raúl?

-Yo lo veo bien.

¿Lo ves?

El sostén y la falda corta hacen más por la libertad que los políticos.

-Hasta mañana.

-Hasta mañana.

Asistirán los catalanes y Lerroux. Y también Indalecio Prieto.

-¿Y usted va a ir a la reunión, señor Azaña?

-Sí, Acción Republicana debe estar.

Es el momento de ponernos de acuerdo para acabar con la monarquía.

Hasta los conservadores, como Alcalá Zamora, quieren estar.

¿Alcalá Zamora?

Él es quien ha convocado el pacto.

Tendrán sus más y sus menos.

Pero su compromiso con la república es indudable.

No lo pongo en duda.

Se tratará de formar un comité revolucionario.

Así es.

Eso no es verdad, cariño.

No es verdad que no te haga caso.

Pero tenemos bastante trabajo.

Las cosas están muy feas. Hay mucha agitación.

Ha habido una sublevación en Jaca.

-Han tomado la ciudad. ¿Quién?

-Galán y otros capitanes.

¿Otro golpe? -Han proclamado la república.

-Antonio.

Dime. El jefe quiere verte.

¿Sí? Ateneo, a las siete.

Clara Campoamor.

¿La feminista? ¿Algo que objetar?

Hay una revuelta en España.

He enviado a Bermejo y a Dueñas.

Quiero ese artículo mañana en mi mesa.

Búscale un ángulo interesante.

Pedro.

¿Quieres un buen tema?

Sí. Anótalo.

A las siete, en el Ateneo. Una mujer interesante.

Te dará un buen titular.

Entre tú y yo.

Sí, sí. Venga, a triunfar.

Según el artículo 57 del Código Civil,

la esposa debe obedecer al marido.

El único acto que la mujer casada puede realizar es hacer testamento.

Y esta vergonzosa desigualdad

se ve en el Código de Comercio.

Una mujer soltera puede trabajar

de dependienta.

Pero si contrae matrimonio,

necesita una carta oficial de su marido

que ratifique que puede continuar trabajando.

¿Quién le mandaría a Galán adelantarse?

Tenían que alzarse todos a la vez.

-Decía que la nieve iba a cerrar los puertos.

-El alzamiento ha fracasado.

Van a fusilar a Galán y a García Hernández.

-¿Y en las demás ciudades? -Nada.

Solo en San Sebastián. Han asaltado el gobierno civil.

-No podrán resistir ellos solos. -Yo salgo del país.

Os aconsejo que hagáis lo mimo.

¿Te veré mañana?

No sé, tengo trabajo atrasado.

¿Qué opina sobre el divorcio? Debe establecerse cuanto antes.

En caso de separación, ¿quién gana?

Ambos cónyuges. Y los hijos.

-Señorita Campoamor. -¿Qué expectativas tiene?

La república dará a la mujer lo que no le da la monarquía.

-¡Señorita Campoamor!

-Han detenido a tu hermano junto a un grupo de sublevados.

Vamos.

-¿Qué prefiere, monarquía o república?

República. Siempre república.

Se oye toser

Clara.

Deja que te mire.

¿Cómo está madre, y Lola? Bien.

Todas estamos bien, no te preocupes.

Vas a salir. Lo sé, tengo la mejor abogada.

¿Qué noticias traes?

Alcalá Zamora y los demás están en la cárcel.

Les juzgarán tribunales civiles.

Voy a intentar que os incluyan a todos en el mismo sumario.

¿Sabes qué penas piden?

No van a condenaros.

Por favor.

Te lo pido por favor.

Pena de muerte para Andrés.

Cadena perpetua para los demás.

Pero eso no va a ocurrir.

Hablaré con el comité. Nos ayudarán.

¿No están en la cárcel? No todos.

Azaña está escondido y Prieto logró huir a Francia.

Él mueve los hilos con los abogados del comité.

Hablaré con él.

No voy a dejarte solo.

Se ha extendido a Barcelona, Salamanca y Puertollano.

-Suena a cuenta atrás. -Veremos en las municipales.

Por cierto, Antonio.

Magnífico artículo sobre la Campoamor.

¿La Campoamor? Sí, el discurso en el Ateneo.

Por fin hay una mujer que te impresiona.

Bueno, el discurso fue

vibrante.

Así me gusta.

Señor Prieto.

Señorita Campoamor, creí que estaba en San Sebastián.

Así es, de allí vengo.

Las cosas no pintan bien para los encausados.

Todos estamos atravesando momentos duros.

Ocultos, la cárcel o fuera del país, ya lo ve.

Desde luego.

Pero para algunos, son más duros.

¿A qué se refiere?

Los de Madrid van a salir en libertad condicional.

En San Sebastián, se enfrentan a penas durísimas.

La monarquía usa un doble rasero.

Y esta revolución la están pagando más los pobres.

Usted está en contacto con los abogados.

Convénzales para que soliciten un mismo proceso.

Si rebajan las penas de Alcalá y los demás,

rebajarían las de mi hermano y sus compañeros.

Nos arriesgamos a que no rebajen las penas.

Sino que las endurezcan.

El comité revolucionario está para luchar por el cambio de régimen.

Por eso están en la cárcel.

Por luchar por el cambio.

Ayudarles es lo mínimo que se puede hacer.

Veré lo que puedo hacer, pero lo que me pide no es fácil.

Debemos ser prudentes. Buenos días.

Prudentes.

¿Cómo está la situación?

Jaca, Sahagún y Éibar ondean la bandera republicana.

La revuelta se está expandiendo. ¿Con qué titular salimos?

-Con las municipales.

-Los republicanos han sacado tres veces más.

En Barcelona, cuatro. -¿Cuatro?

-El pueblo da la espalda al Rey.

-Alcalá Zamora negocia su salida del país.

Otro titular se quedaría obsoleto. -Poned la radio.

(RADIO) "Las elecciones del domingo me revelan claramente

que no tengo el amor de mi pueblo".

"Mi conciencia me dice que no será definitivo".

"Porque Dios sabe que procuré siempre

servir a España".

"No renuncio a mis derechos".

"Más que míos, son depósito acumulado de la historia".

"Pero suspendo el ejercicio del poder real y me aparto de España".

-¡Oh!

Nos vamos a San Sebastián.

Viva la república.

Que paren las máquinas y que traigan champán.

¡Abajo la monarquía!

¡Que no falte el champán!

-¿Adónde vas? A celebrar con alguna republicana.

O a consolar a alguna monárquica.

¿Te vienes?

Venga, aprovecha.

Más fácil que hoy no lo vas a tener.

Venga.

No deberían salir así, por atrás y sin ninguna autoridad republicana.

Nunca debió estar ahí.

Mi hermano tiene unos ideales. Deberías sentirte orgullosa.

Han sido los tres meses más largos de mi vida.

Mira, ahí está.

¿Cómo estás, cariño? -Bien.

Estoy bien.

Siento no haberte podido sacar antes.

Bueno.

Siéntate.

Después de las elecciones, las Cortes redactarán

una nueva constitución.

Habrá debates de lo más calientes.

Ya, como siempre.

Quizá esta vez no.

Es la primera constitución en 50 años.

Dictadura, monarquía.

Alcalá Zamora era ministro del rey.

Esos siempre acaban volviendo.

El decreto del gobierno provisional

permite a mujeres y curas ser diputados.

El decreto de las faldas.

Quizá escuchemos nuevas voces. ¿Qué voces?

Si no pueden votar, ¿quién las va a votar?

No lo sé.

Pero quiero que seas tú quien siga los pasos

de lo que se vaya gestando.

Creí que iba de corresponsal a Europa.

Quizá el Congreso te sorprenda.

¿Por qué yo?

Nadie te socia a ninguna tendencia.

Contigo, tendrán la lengua más suelta.

Cúbremelo bien

y prometo recompensarte.

No entiendo ese decreto cuando son favorables al voto femenino.

Era un problema práctico.

No daba tiempo a realizar el censo.

La nueva constitución se encargará de eso.

Por eso he venido.

En las Cortes, se van a debatir

cosas que afectan a la mujer.

Cosas por las que he luchado.

Quiero ser diputada.

Ya veo.

Podríamos encontrar un hueco en alguna candidatura provincial.

Quizá en San Sebastián.

En San Sebastián, muchos compañeros se han jugado la vida.

No les quitaré lo que les corresponde.

¿Y en Santander? Sus padres eran de allí.

En Santander, no me conocen.

Veo que de Madrid ni hablamos.

-Señor Azaña.

-Enseguida estoy con usted.

La ambición es una virtud, señorita Campoamor.

Pero también lo es la paciencia.

Somos un partido pequeño.

Aunque tengamos altas aspiraciones, debemos ser prudentes.

Entiendo.

Ya sé que cuando se me pide prudencia, se me está diciendo no.

Si no quieren que sea diputada, deberían decírmelo.

-¡Trepadora descarada!

"Debemos luchar por que se oiga la voz de la mujer".

"Es ahora, compañeros, cuando me rechazáis".

"Me veo obligada a renunciar

y buscar otro lugar desde donde seamos escuchadas".

"Sé que algún miembro del partido no entenderá mi renuncia".

"Espero que volvamos a encontrarnos".

"Eso querrá decir que tenemos el lugar que nos corresponde".

Antonio García, de "La voz liberal".

Siéntese, por favor.

¿Quiere tomar algo? Sí.

Un café, por favor.

Gracias.

No tengo mucho tiempo. Seré breve.

O lo intentaré.

Necesito conocer

sus razones para abandonar el partido en un momento así.

En mi partido, no me dejaban ser candidata.

Sé que es una decisión arriesgada.

Espero entrar en las listas de otro partido.

Ha impartido clases en la escuela de adultos.

Sacó plaza como funcionaria.

Empezó a estudiar Bachillerato... A los 32.

A los 32.

Lo terminó en dos años. Hizo Derecho en dos años.

Abrió un bufete, entró en Acción Republicana, cargo en el Ateneo.

Si le pidiera que echara la vista atrás,

¿qué ve?

Siempre he preferido mirar hacia delante.

¿Y no queda nada de aquella joven,

aún más joven,

que ayudaba a su madre.

Dar clases a mujeres que llegan agotadas tras duras jornadas

cambia a cualquiera.

¿Y fue entonces cuando se hizo feminista?

No soy feminista.

Me considero humanista.

Clara. ¿Qué?

El Partido Radical. ¿Quién?

Lerroux. ¿Dónde?

Ayúdame.

Es igual, hazle pasar.

Adelante, señor Lerroux.

-Buenas tardes. Buenas tardes.

Señorita Campoamor, un placer hablar con usted personalmente.

Siéntese, por favor.

Perdone el desorden. Acabo de llegar de un juicio.

No hace falta que se disculpe.

Me he presentado sin avisar.

No la entretendré demasiado.

¿Qué puedo hacer por usted? Por mí no, por el país.

Una persona tan valiosa no puede estar al margen

del proceso constituyente. Gracias, pero...

Quiero ofrecerle un puesto

en las listas de mi partido en Madrid.

Cuente conmigo.

Estupendo.

Estoy seguro de que una persona con su compromiso

y su humanismo será un gran activo para el partido.

Y, por supuesto, para el país.

Espero estar a la altura de sus expectativas.

Lo estará, seguro. No la entretengo más.

Si quiere, mañana puedo presentarle a sus compañeros de partido.

Sería un placer. Muy bien.

Gracias. A usted.

Permítame.

Gracias.

Pase, por favor.

Señorita Campoamor, sus nuevos compañeros de partido.

Don José Álvarez Buylla.

Por fin nos conocemos.

Dará lo mejor al partido.

Gracias por su confianza.

Le presento a los compañeros.

¡Acuda al mitin de las sufragistas!

Gritan

Gritan

"Gritan las mujeres"

¡Sí al voto femenino!

-¡Una mujer, un voto!

-¡Derechos!

-¡Luchemos! -¡Queremos votar!

"Gritan las mujeres"

¿Qué se siente al ser las primeras diputadas?

Hablo por mí, y creo que por ella.

Sentimos orgullo.

Y responsabilidad: detrás de nosotras hay miles

de mujeres y no podemos defraudarlas.

Señorita Campoamor, ¿quiere ser de la comisión?

Por supuesto.

Nuestros votos valen tanto

como los demás. No vamos a ser convidadas de piedra.

Te han traído esto.

¿De quién es?

Nada.... Del partido.

¡Ya! Bueno, yo me marcho. Hasta mañana.

Hasta mañana, Justina.

Se abre la puerta

-¿Clara Campoamor? Sí.

Pero no estoy en horario.

¡Oiga!

¡Y ahora límpielo!

¡Eso debería hacer en su casa!

"Así que ahora"

todos deben llamarte su señoría.

-¿"Su señoría"?

Ya me había acostumbrado

a "letrada". Y mira que tampoco

me gustaba al principio.

¡Madre! Ya sé que a usted

solo le gusta lo de "señora de".

¡No!

Es que veo muchos títulos y pocas alegrías. Y no entiendo

por qué no sigues al resto

en vez de dedicarte a cosas que solo te traen disgustos.

Pero lo de "su señoría"

suena mejor, mira por dónde, más distinguido.

Pero tendrás que vestirte mejor que ahora.

¡Por favor! -Allí hay muchos hombres.

Alguno te gustará, ¿no?

¿Creéis que el Congreso es un salón?

Las dos mujeres ríen

-¡Un salón!

La madre ríe

Le he pedido a Lerroux entrar en la comisión constituyente.

¿Y te lo ha concedido? Sí.

No te fíes de él. Es uno de los del comité

que no movió un dedo por nosotros cuando estábamos en San Sebastián.

Ándate con cuidado.

Sé cuidarme.

Ya.

¿Y tú?

Te echo de menos.

Hay otras cosas, Clara.

No todo es la causa...

y la república.

-Cariño, pero ¿qué haces en la cocina?

¡Quita, anda, que ya acabo yo! Tú acompaña a tu madre.

¿Te puedo ayudar? Sí.

¿Cómo se han tomado sus colegas

lo de Campoamor? -Dicen que ella manda

en el partido.

Es muy buena oradora. Tiene la confianza de Lerroux

y de todos nosotros.

Creemos que es una buena incorporación.

¿Asumen lo que defiende? Si se refiere a la igualdad

de sexos, siempre lo hemos defendido.

En el divorcio nos enfrentaremos. Sí, lo sé, lo sé.

Es raro que le preocupe quién manda en mi partido

cuando en la derecha manda gente con faldas.

-¿Qué tiene que decir a esto, señor Gil Robles?

Buenos días. Buenos días.

Bienvenida.

-Buenos días, caballeros.

-Buenos días. -Señorita.

Esta comisión...

que tengo el honor de presidir...

está aquí reunida para redactar la Constitución de la república.

Es un privilegio y una responsabilidad.

Iremos debatiendo

los artículos uno a uno hasta consensuar

una redacción que aprobará el Congreso.

Rogaría un poco de paciencia y respeto para todos nosotros.

Procedamos ahora a debatir el artículo 1

de la Constitución. El artículo dice:

"España es una república...".

Música de fondo

Pasemos a debatir el artículo 23.

El anteproyecto dice:

"No serán fundamento de privilegio jurídico el nacimiento,

la clase social, la riqueza

y las ideas políticas o religiosas".

"Se reconoce en principio la igualdad de derechos de los dos sexos".

¿"En principio"?

Esas dos palabras limitan el derecho que se afirma antes.

Si no pueden ser fundamento de privilegio

la clase social, las riquezas,

las ideas políticas o religiosas,

hablamos de un derecho que nos corresponde a todos.

Voto por que se quite esa locución y se incluya

el sexo como una de las condiciones. -Me opongo.

¿Por qué razón?

Le da demasiada importancia a eso.

Si en principio se reconoce la igualdad, se reconoce.

Es un engendro jurídico

al que algunos podrían acogerse para recortar los derechos.

Eso no pasará. Pues deje que se quiten

las palabras.

-Votemos.

¿Votos a favor de suprimir "en principio" del artículo 23?

¿Votos en contra?

Queda rechazada la propuesta.

Se cierra la sesión.

-Señor Rico, por favor,

¿puede responderme?

¿Qué tal la comisión?

He perdido mi primera votación.

¡Vaya! Resulta que hombres y mujeres

somos iguales solo en principio.

¡Solo en principio!

No vaya a ser que seamos demasiado iguales.

En fin... ¿La invito a tomar algo?

¿Por qué no?

Quisiera agradecerle su artículo: sé que influyó

en la decisión de Lerroux para incorporarme.

Bueno... Mucha gente la conocía

como abogada, pero yo quería mostrar lo que creo que es: una trabajadora

que se está abriendo camino.

Y gracias también

por las flores. Les habrá mandado un ramo a todos los diputados varones.

¡Claro! Espero que se lo pueda permitir.

Me alegra que le gustaran. También.

Su padre trabajó

en varios periódicos, ¿no?

Sí, como contable.

Le debo mucho. Nos enseñó a mi hermano y a mí

a luchar por lo que uno cree. Por la república.

Estoy seguro

de que estaría orgulloso de usted.

Trátame de tú.

De acuerdo.

¿Te gusta tu oficio?

¡Uf, el periodismo!

Quiero estar donde pasa algo. Y no juego mal

con las palabras.

¿Y se puede ser objetivo?

No. Me temo que no.

Pero hay que intentarlo.

Y alguien debe contarlo.

¿Tienes convicciones políticas?

Antes sí.

Pero ahora tengo más dudas que certezas.

Señorita Campoamor...

No hemos podido conocernos en persona,

pero estoy al tanto de su trayectoria.

Es un placer saludarla.

También le sigo con interés. ¿Conoce al señor Prieto?

-Su determinación es un ejemplo para todos.

Antonio García, de "La Voz Liberal". -Pero...

¿antes no estuvo en el "ABC", "El Sol"

o "La Nación"? ¡En todos!

-Creo que el debate de hoy en la comisión

se ha encallado durante horas

en pura retórica. No era

solo pura retórica.

Si no, ¿por qué se iban a agarrar a esas palabras?

Reserve sus fuerzas, señorita, que ya vendrán debates...

de más enjundia. Señor García...

La suficiencia del más votado.

Sí.

Todo pasa por ellos.

¿Sabía que Cordero fue

panadero antes que diputado?

Algo había oído, sí.

Cordero, panadero. ¡Fíjate!

"Los padres deben alimentar, educar e instruir a los hijos".

"Propongo que los hijos nacidos fuera del matrimonio"

tengan los mismos derechos que los habidos en él.

"Protejan el sacramento si quieren,"

pero no tienen derecho a...

A imponer a todos su criterio.

No tienen derecho a imponer su criterio.

No se divorcien, pero dejen a los demás.

Estamos protegiendo también a los hijos.

El bien filial es la excusa que ponen para esclavizar a los padres.

"Los hijos sufren más con las desavenencias".

"Y serán personas equilibradas

mientras su entorno lo sea. Es responsabilidad nuestra...".

Y la paternidad se investigará según determinen las leyes.

Me gustaría especificar a qué nos referimos al poner eso.

Exactamente a eso, señor Rico.

¿Qué no entiende? ¿"Determinen" o "leyes"?

Señores, hemos terminado esta primera redacción

de la futura Constitución.

Hemos acabado y el gran momento hay llegado.

Mucha suerte en el Congreso.

Madre, he de sentarme a trabajar.

Mira, hija, yo seré madre de diputada y me tengo que aguantar.

Pues tú eres hija de modista y te tienes que aguantar también.

No puedes ir al Congreso de cualquier manera.

Deben fijarse en mis palabras.

También lo harán en tu aspecto.

Ir guapa no quiere decir que seas menos lista.

Es muy bonito, doña Pilar.

¡Ay! Gracias.

¡Clara, Clara, Clara!

(VARIAS MUJERES) ¡Clara!

-¡Clara!

Bullicio

Orgullo y responsabilidad.

-¿Cómo se han preparado?

Llevamos muchos años preparándonos.

-¿Cree que serán escuchadas?

Tendrán que hacerlo. Para eso venimos.

-¿Teme enfrentarse a tanto hombre?

No, al contrario. -Mire a la cámara.

-¡Luchad por nosotras!

Perdona, ahora te veo.

Hola. Hola.

¿Cómo está?

Me toman el pulso

y rompo el segundero. ¡Bah!

Con su dominio será como hablar en su casa.

Muy elegante. Señorita.

Adiós. Señor presidente.

Felicidades.

Viniendo de usted, se lo agradezco de manera especial.

No es solo estar preparada, sino tener agallas.

Y aquel día en el tribunal vi que le sobraban.

Olvidemos, por favor, las viejas rencillas.

Bueno, ambos cumplíamos con nuestra obligación.

Y seguimos haciéndolo, pero ahora no defendemos encausados, sino ideales.

¡Vaya!

Creía que entonces los defendíamos.

Ahí es precisamente donde se equivocaba.

Le deseo mucha suerte.

Gracias.

Hoy, 1 de septiembre de 1931,

nos hallamos reunidos en lo que ya puede considerarse

un momento histórico de gran trascendencia. Doy la bienvenida

a los señores diputados y a las dos primeras mujeres que pisan hoy

esta cámara, señorita Clara Campoamor y señorita Victoria Kent.

De todos ustedes dependen

las leyes que van a regir este país

a partir del momento en que quede redactada

la nueva Constitución. Inauguramos la sesión.

En el día de hoy se va a tratar el artículo 23,

debatido ya en la comisión. El artículo dice que:

"No podrá ser fundamento de privilegio jurídico el nacimiento,

la clase social, la riqueza,

las ideas políticas y la fe".

"Se reconoce, en principio, la igualdad

de derechos de los dos sexos".

La diputada Clara Campoamor presenta

su voto particular y propone

que el artículo quede de la siguiente manera:

"No podrá ser fundamento de privilegio jurídico el nacimiento,

el sexo, la clase social, la riqueza,

las ideas políticas y las creencias

religiosas". -Nadie nos ha explicado

el fin del voto.

Se trata simplemente de subsanar un olvido.

Solo por un olvido se ha podido omitir

de este párrafo que tampoco será fundamento de privilegio el sexo.

Propongo que se incluya en el primer párrafo.

-Para mí, la redacción

del artículo está bien como está.

-Es el primer párrafo el que está bien como está,

y es el segundo el que debe suprimirse.

Reconocer la igualdad en principio, es decir, solo en teoría,

hace temer que en la práctica no se garantice.

Seguro que más de uno se sentiría inquieto

si redactáramos un artículo que dijera:

"Se reconoce a las iglesias el derecho,

en principio, a enseñar

sus doctrinas en sus establecimientos".

¿Y si se reconociera solo

en principio los derechos de las lenguas en regiones?

-No puede haberlo dicho mejor.

¿Por qué condicionar entonces la igualdad de sexos?

Aplausos

-Vamos a proceder a la votación.

Antonio Viñas de Rueda. -No.

-José María Gil Robles. -Sí.

-Hilario Ayuso. -No.

-Muchas gracias.

Hecho el recuento, el voto particular de la diputada Campoamor

queda aprobado por 74 votos de diferencia.

El artículo queda de la siguiente manera:

"No podrá ser fundamento

de privilegio jurídico el nacimiento,

el sexo,

la clase social, la riqueza,

las ideas políticas y las creencias religiosas".

Pues esto no es nada, su batalla

será el voto de la mujer. Sí, esa va a ser buena.

Más si los contrarios sacan la artillería.

¿Quién? Novoa Santos.

Novoa Santos, dice.

¿Ese quién es? Un médico muy reconocido

en Europa. Más vale que Clara

esté despierta o se la va a comer.

-Tampoco hay para tanto.

Ya se sabe qué significa el voto femenino. Un hombre soltero, un voto.

Uno casado y feliz con su mujer... (AMBOS) Dos votos.

-Y uno en discrepancia con su mujer. Papeleta en blanco.

-Antonio. Dime.

¿Qué pasa, no saludas?

Charo,

¿qué haces aquí? Pensé que podría

encontrarte por aquí y tomarnos algo

por los viejos tiempos.

Es que no puedo, estoy trabajando.

¿Qué pasa, que ahora hay que pedir cita contigo?

No es eso. Yo te llamo luego, ¿va?

Ya. Entiendo.

-¿Qué os parece esta?

Un simpático soltero y mujeriego, infinidad de votos.

-Sí, reíros, sí, pero ¿la realidad cuál es?

Un cura confesor, más votos que Antonio.

Varios confesores,

triunfo electoral.

A ver si a los republicanos no les sale mal.

-Comienza la sesión. Tiene la palabra

el diputado Novoa Santos.

-¿Por qué hemos de conceder a la mujer los mismos privilegios

que al hombre?

¿Son acaso organismos igualmente capacitados?

La mujer es toda pasión,

toda emoción, toda sensibilidad. No es, en cambio,

reflexión, no es espíritu crítico,

no es ponderación ni mucho

menos sensatez.

Las mujeres son histéricas por naturaleza

y por ello son volubles, versátiles. Y yo me pregunto,

¿en qué despeñadero nos meteremos

si concedemos el voto a la mujer?

Aplausos

Tiene razón su señoría

al mencionar la sensatez como cualidad fundamental

para ejercer la política, pero quizá su señoría tendrá

mejor memoria que yo y podrá recordarme

en qué periodos de la historia política, reciente o no, los hombres

hemos hecho gala de esa sensatez.

Aplausos

Creemos que el lugar propio

de la mujer es el hogar.

Es desgraciada una sociedad

donde la mujer no se conforma con ser esposa y madre.

Aplausos

Esta Constitución ya puede decir en su primer artículo

que España es una república democrática

en la que todos sus poderes emanan del pueblo.

Si no se deja votar a la mujer, para mí y para todos los demócratas

solo diría una cosa, que España es una república aristocrática

de privilegio masculino

y que todos sus derechos emanan solo del hombre.

Histéricas por naturaleza.

Ahora que por fin están cambiando las cosas, se inventan algo

para justificar la inferioridad de la mujer.

Le he oído cosas peores.

En el Ateneo dijo que las mujeres que trabajan están enfermas

y suelen tener poco pecho y demasiado vello.

¿Demasiado vello, dijo? Facial.

Por las congregaciones religiosas. La izquierda las quiere ilegalizar.

¿Será algo aislado o Gil Robles habrá hecho un despliegue?

No lo sé, pero no me gusta nada.

-Clara.

Mira, es Clara, la mejor profesora que he tenido.

Es abogado, como tú.

Y como tú también, ¿no?

No, yo me casé. Me gusta más ser la mujer de González Rojas.

Manuela de González Rojas.

¿Verdad que suena bien?

"Un millón de firmas de mujeres católicas pidiendo la protección

de las órdenes religiosas".

Un millón, Clara. No me parece mal que ellas

se movilicen y defiendan sus ideas.

¿No queremos que participen? Gil Robles

tiene un millón de votos de mujeres.

Quedan otros cuatro millones que podemos conquistar.

¿Vamos a defender un derecho solo

si juega a nuestro favor? Abra los ojos,

la República es frágil y la derecha

sigue siendo monárquica. La República se hará más fuerte

si la construimos sobre los principios de justicia,

como la igualdad en el voto.

Tengo que pasar por el despacho.

Señor Buylla, confíe más en las mujeres.

Señor Lerroux, es evidente que el voto de la mujer

perjudicaría a este partido, a todos los republicanos

de izquierdas y al país entero.

El Partido Radical prometió el voto para la mujer, ¿cómo quedaríamos

si ahora retiráramos la promesa?

Como un partido que vela por la República

y que defiende a su país.

La señorita Campoamor se lo dejó claro,

no vamos a anteponer nuestros intereses electorales.

Es un derecho fundamental.

La señorita Campoamor tiene una visión algo idealizada

de la realidad, que es que ocho

de cada diez mujeres en este país son analfabetas.

¿Vamos a dejar el futuro de la República

en sus manos. o lo que es lo mismo, en manos de los curas?

No, no vamos a retractarnos.

Es una cuestión de principios. Quizá no sea este el momento

para los principios, sino para la altura de miras.

Confunde altura de miras

con condescendencia.

A Clara le ciega la pasión

y no se da cuenta del daño que puede causar.

He tanteado la lista de diputados que hay

y puede que lo logre, pero aún hay tiempo.

Eso sí, habría que movilizarse,

hablar con diputados de otros partidos

y generar una corriente de opinión en la prensa.

Su jefe Lerroux, por lo que me dice, es un escollo.

Ya,

pero no descarto que cambie de opinión cuando se dé cuenta

que no hemos llegado hasta aquí para tirarlo todo por la borda.

Comparto absolutamente sus temores, señor Buylla.

Hablaré con la dirección de mi partido.

Pero no confiaría en encontrar apoyo, seguimos la disciplina de voto

y, en contra de mi opinión,

el PSOE votará a favor del sufragio femenino.

Ya, pero bastaría

con que algunos diputados se abstuvieran

o se ausentaran el día de la votación.

¿Cuántos?

Dependerá del apoyo que consigamos.

Es evidente que tendremos a Gil Robles y a la derecha en contra,

pero tenemos tiempo para conseguir los apoyos necesarios.

Cuente conmigo.

¿Qué tal te integras

en el partido?

Bien, muy bien. Me llevo bien con la mayoría de mis compañeros,

particularmente, con Lerroux. Aunque Buylla está nervioso

con el millón de firmas. Cree que las mujeres votarán

a la derecha. Porque votan lo que dicen los curas.

O sus maridos. No lo entiendo.

De ese modo, si hay mayoría de diputados de izquierda,

con el voto de los hombres, y ellas votan lo que dicen sus maridos,

¿qué miedo hay?

¿O es que solo votan a la izquierda los solteros?

¿Puedo utilizarlo

en el Congreso? Puedes.

Lo que me preocupa

es que los demás diputados apoyen a Buylla.

¿Alguna vez piensas en algo que no sea

la política?

San Sebastián es una ciudad maravillosa.

Pasé cuatro años allí cuando tenía veintitantos,

en pensiones baratas y tirando de una maleta.

Los mejores años de mi vida. Porque te enamoraste.

No me hagas hablar de amor. ¿Por qué?

Porque los hombres no entienden que las mujeres tengan

otras inquietudes que no sean cuidar del hogar,

no entiendan que quieran ganar dinero y trabajar,...

Aquí.

¿Ves? No me deberías haber hecho hablar.

Yo no soy así.

No, tú no,

por eso estoy contigo. ¿Ah, sí?

¿De verdad estás conmigo?

No puedo.

Mañana tengo un día muy duro.

Claro.

Buenas noches.

Hija, te estábamos esperando.

¿Qué hacéis aquí a estas horas?

-Hay noticias. -Estoy embarazada.

¿De verdad? Sí.

Enhorabuena. -Por fin un nieto.

Vamos a celebrarlo. -Voy a por el champán.

Me alegro por vosotros. -Gracias.

Así mi madre me dejará tranquila. ¿Te da la lata?

Espero que tú también

dejes de dársela a Ignacio.

No te entiendo. Ahora va a ser padre.

Vamos a ser una familia. Si tuvieras marido,

lo entenderías.

No te creas más mujer por tener un hombre al lado.

Ni tú más lista

por no tenerlo. -Venid a brindar.

-¡Un niño en casa! ¡Un niño en casa!

-Venga, mamá, que estás contenta. -Sí.

Sí. -¿Brindamos?

-Salud. (TODOS) Salud.

-Enhorabuena. -Gracias.

-Por fin un nieto.

Puerta

¿Sí?

¿Podemos hablar un momento?

Pues claro.

Lo siento, hoy no soy buena compañía.

No, no, no, no se trata de eso, Clara.

Te van a devorar,

y no porque seas mujer, sino porque tienes principios

y ellos no.

Son capaces de cualquier cosa para buscar su propio provecho.

No todos son así.

Yo sé que te sientes traicionado por lo que pasó en San Sebastián...

Y que he cambiado.

Sí, sí, he abierto los ojos

y quiero que los abras tú también

antes de que te ocurra lo mismo que a mí.

-"Les recuerdo la redacción del artículo

que estamos discutiendo".

"Los españoles de uno y otro sexo mayores de 23 años

tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen

las leyes".

Rico tiene la palabra.

-Representando el sentir de mi partido,

debo decir que negar el derecho electoral de la mujer

sería una injusticia,

pero reconocerlo ahora sería una imprudencia

que podría perjudicar a la República.

Barullo

-En nombre del Partido Socialista, debo insistir

en que el voto femenino

es una conquista democrática a la que

no renunciaremos jamás.

Aplausos

Como no renunciamos a que la edad del voto sean

los 21 años y no los 23.

La juventud, señorías, debe participar

en la vida política.

Negarles el derecho al voto solo hará que busquen

expresarse de otras maneras. -Qué barbaridad.

Aplausos

A los 21 no se está preparado políticamente.

El ingenuo idealismo juvenil puede inclinar su voto

a las opciones más extremistas,

esto, sin duda, debilitaría la cohesión republicana.

-Eso no es así.

-Dígalo claramente, diputado, usted teme que los más jóvenes

nos den el voto a los socialistas.

-Ese matiz de dos años no es tan relevante, señorías,

es con el voto de las mujeres con el que deberíamos ser cautelosos.

Propongo esta redacción.

"Los ciudadanos varones desde los 23 años y las hembras desde los 45

tendrán los mismos derechos electorales

conforme determinen las leyes".

-A los 45 años.

-¿Creen que antes de esa edad

está bien capacitada la bella mitad del género humano?

¿No está disminuida antes de entonces

la voluntad, la inteligencia, la psiquis de la mujer?

Estamos hartos de excusas amparadas en la biología femenina,

y más cuando su señoría

ha dicho que una mujer nunca podría

ser parte de un gobierno. Lo dije y lo reitero.

No podrían porque habría una crisis cada mes.

Pero me refería a las mujeres jóvenes,

en edad de procrear, y no, evidentemente, a su señoría.

Barullo y risas

Lamento que cosas de esta altura

puedan servir como base de una broma

indecorosa y soez.

Las cosas se están complicando mucho.

Rico es capaz de todo, pero no lo hubiera dicho sin el permiso

de Azaña, de quien no lo esperaba. Cree hacerlo por la República.

¿Y Lerroux qué dice? Está a favor.

Señorita Campoamor, ¿podemos hablar?

Ahora te veo. Sí, claro.

Qué tarascadas ha tenido que aguantar en el hemiciclo.

Lamento que se traspasaran los límites

de las buenas formas.

Gracias, pero no necesito su protección.

Pero sí nuestro voto.

No es una cuestión de necesidad, sino de principios.

¿Cree usted o no en el derecho al voto de la mujer?

Por supuesto que creo en él.

Me parece una falta de respeto para la mujer que se diga

que ella votará lo que diga el confesor,

como si no tuviera discernimiento,

como si asistir a misa no fuera el ejercicio de su libertad.

Tengo que estar de acuerdo, aunque me disguste la Iglesia.

Lo celebro. Espero poder juntar las fuerzas.

¿Qué es lo que quiere, señor Robles? Mi partido

se compromete a apoyarla en el derecho al voto de la mujer

frente a la oposición republicana,

si usted matiza su posición sobre el divorcio.

No voy a preguntarle qué significa para usted matizar

porque no negociaré con los derechos de las mujeres.

Buenas tardes, señor Robles.

Clara.

Mira esto.

¿Tú sabes el daño que me hace esto? ¿Cómo lo publicas?

Intento ser objetivo, es mi trabajo.

Ya. Alguien tiene que contarlo, ¿no?

Así es.

A continuación, se debatirá

la propuesta del señor Álvarez Buylla al artículo 36.

El señor Álvarez Buylla tiene la palabra.

La intención de la enmienda es dejar para una futura ley electoral

el derecho al sufragio de la mujer.

Barullo

-Así se habla.

Señorías, compartimos

los anhelos de cuantos aspiran a la igualdad de sexos,

pero proponemos que el voto femenino quede fuera de la Constitución

en beneficio de las mujeres.

Si las mujeres dan el triunfo a los curas,

estos impedirán la emancipación de la mujer.

No es con paternalismos como se ayuda a la mujer.

Si tanto le preocupa

nuestro futuro, trabaje en una Constitución que garantice

nuestros derechos.

Aplausos

-Cuando se promulgó el sufragio universal,

los trabajadores vivían una vida inferior, su incultura

era enorme. Aquellos que pensaron en implantar

el sufragio universal no repararon en los peligros que eso pudiera tener

porque sabían que al implantarlo

abrían una puerta a la ciudadanía

para ir formando la conciencia,

y lo mismo ocurrirá, señorías, con el sufragio de la mujer.

Aplausos

-Es absurdo que las mujeres puedan acceder a todos los cargos públicos

y que ahora, en cambio, se pretenda imponer una condición a su voto,

además sería antidemocrático que por temor

a que un sector se manifieste en un sentido, se le trate de silenciar.

Aplausos

-La señorita Kent

tiene la palabra.

Se discute en este momento el voto femenino,

y es significativo que una mujer como yo se levante

en la tarde de hoy para decir sencillamente a la cámara que creo

que el voto femenino debe aplazarse.

Murmullos y abucheos

Quiero significar a la cámara que el hecho

de que dos mujeres opinen de manera diferente no significa nada,

también hay divergencias

entre los hombres de la cámara.

¿No es cierto? La mujer

será la más ferviente defensora de la República, pero se han recibido

firmas de mujeres que creen que los ideales

de España deben de ir

por otro lado. Yo hubiera deseado

a las mujeres gritando: "Viva la República".

Señores diputados, creo que hoy

es peligroso conceder el voto a la mujer.

Y lo dice una mujer que, en el momento crítico de afirmarlo,

renuncia a un ideal.

Yo no puedo sentarme sin aclarar mi pensamiento.

Abucheos y tímidos aplausos

-¡Te has vendido!

Lejos de atacarla y censurar las declaraciones de la señorita Kent,

comprendo la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance

de negar la capacidad inicial de la mujer.

Señor Lerroux, no sé si está al corriente de la intervención

del señor Buylla en el Congreso.

Haga el favor de sentarse, Clara.

Dígame que no tiene su respaldo.

Ningún partido de centro apoyará

el voto femenino.

Incluido su partido.

Ahora solo queda conseguir las abstenciones

suficientes en las filas socialistas. ¿Cómo va?

Hay dudas sembradas

en los diputados, pero no decantarán la votación a nuestro lado,

la dirección del partido sigue estando a favor.

Ya, ya.

Nosotros podríamos sacrificar alguna

de nuestras aspiraciones para ayudarles a dar el paso,

accederíamos a rebajar la edad del voto

a los 21 años. Los diputados deben elegir,

los jóvenes o la mujer.

Lo siento, Clara.

Me equivoqué.

No tenía que haber hecho esa entrevista.

No te disculpes, solo hacías tu trabajo. Nada más.

No.

Intentaba ser imparcial, pero no se puede.

Yo creo en el voto de la mujer, y defenderlo

es mi deber como periodista.

No creo que pueda conseguirlo.

¿Lo dices por Buylla o por Kent?

Ahora Lerroux también.

Pues vas a tener que esforzarte,

y no por las mujeres, por los hombres, por nosotros.

Nos estás abriendo los ojos.

Si te caes tú, nos caemos todos.

Gracias.

Hija,

Cristina me lo ha contado.

Has hecho

lo que has podido.

Clara. Clara, te estaba buscando.

Mujer, deja al menos que me explique, ¿no?

Te explicaste en el hemiciclo.

Las mujeres no están listas para votar.

No todas son como nosotras.

¿Qué pasa, que ahora tenemos la última palabra los licenciados?

Todas tienen derecho

a expresarse. Aunque creamos ser justas

dándoles el voto, podría ser una desgracia

para el futuro.

¿Para quién, para tu partido? No, Clara,

si cae la República las mujeres retrocederemos.

¿Retroceder adónde?

¿Se puede retroceder más?

El Partido Radical se compromete a apoyar los 21 años si nosotros

no apoyamos el voto de la mujer.

-Lo siento, Indalecio, hace tiempo que cerré la panadería,

no voy a ponerme a pastelear.

-¿No te das cuenta de lo que eso supondría para nosotros en votos?

Aquí.

Paso. Gracias.

-Gracias.

Gracias. -Hagan sitio, por favor.

Es la madre de la diputada Campoamor. Gracias.

-El diputado Rico tiene la palabra.

-Al pronunciarse por el voto de la mujer,

sus señorías piensan en mujeres preparadas y capaces,

pero la República necesita de la clase media,

y la clase media, por desgracia,

no logró la emancipación de sus mujeres,

que siguen en el confesionario.

Si tanto miedo tenéis al poder

de la Iglesia, ¿por qué no alejáis a vuestras

mujeres de su influencia,

por qué lleváis a vuestros hijos a colegios de frailes?

La mujer no puede votar mientras siga en la Iglesia,

y yo os digo, la mujer seguirá en la Iglesia mientras no tenga el voto.

Aplausos

Si se lo concedemos, ganarán las extremas derechas

y la inteligencia será alejada de la influencia política.

¿Tenéis derecho a negar el voto a la mujer? No.

Tenéis el derecho

que os ha dado una ley, la ley que vosotros hicisteis,

pero no el derecho fundamental basado en el respeto

a todo ser humano.

Detentáis un poder.

Dejad que la mujer se manifieste y lo perderéis.

-Las mujeres se manifiestan en las procesiones.

Muchos diputados republicanos

serán recordados sujetando el palio en una procesión,

pero no hablemos de esto,

porque lo que importa es el principio.

Lo que aquí de verdad importa es la República,

y concederle el voto a la mujer significa que vuelva la monarquía.

Tiene la palabra

el señor Companys.

-Creo sinceramente que no existe peligro alguno para la República

concediendo el voto a la mujer. Yo votaré a favor.

En Cataluña el voto de la mujer

no perjudicará, sino que será un extraordinario refuerzo

para la Republica española. -¿O la catalana?

Abucheos

Si ayer votasteis igualdad de sexo, no podéis hoy condicionarla.

Los sexos somos iguales,

lo somos por naturaleza, por derecho

y por intelecto.

No cometáis un error que no tendréis bastante tiempo para llorar.

Y al decir esto,

creo que no hago otra cosa que servir

a la República española.

Ha llegado el momento de proceder

a la votación.

Vayan diciendo su nombre y añadan únicamente...

Señorías, orden.

-¿Adónde vais? -Quietos.

-¡Escapistas!

-¿Ese no estaba

a favor del voto?

-Bien, señorías, vayan diciendo su nombre

y añadan únicamente sí o no,

a favor o en contra del artículo.

-José Gómez. Sí.

-Pedro Rico López. No.

José Álvarez Buylla. No.

-Manuel Cordero. Sí.

-Niceto Alcalá Zamora. Sí.

-Alejandro Lerroux.

No.

Victoria Kent.

No.

José María Gil Robles. Sí.

-Ramón Suárez Picallo. Sí.

-Hilario Ayuso. No.

-Hecho el recuento,

el artículo queda aprobado

por 40 votos de diferencia y queda así:

"Los ciudadanos de uno y otro sexo mayores

de 23 años tendrán los mismos

derechos electorales conforme determinen las leyes".

-¡Viva la República, también de las mujeres!

(TODOS) ¡Viva!

-Se levanta la sesión.

Señora Campoamor.

-Un día histórico para la República. Sí.

La culminación

de 120 años de lucha. -¿Llegó a temer?

Las deserciones me preocuparon.

Afortunadamente, Cordero les disuadió.

Necesitamos hombres

como él.

Es indignante que voten las mujeres. Ha sido una puñalada trapera.

No podía haberlo dicho mejor. Ha sido una puñalada trapera.

Pero una puñalada trapera

que todavía tiene remedio.

¿En qué está pensando?

El peligro del voto de la mujer está en los confesionarios,

ellos son el peligro de la República.

Si disolvemos

las órdenes religiosas, salvaremos el peligro.

Ahí sí le puedo asegurar

el apoyo total de mi partido.

He puesto: "Furia de la derecha por las leyes anticlericales".

"Las Cortes proponen nacionalizar los bienes de las órdenes religiosas".

-"Los jesuitas podrían ser expropiados".

-"Enseñanza laica".

Se propone nacionalizar los bienes

de la Iglesia. Se debate la prohibición

de la enseñanza religiosa. Los jesuitas expulsados.

Griterío de fondo

¡Contra la Constitución se coloca la España católica!

¡Seréis los responsables de la guerra espiritual!

-Diputados, vuelvan a sus escaños.

¿Qué ha pasado? -Las derechas han salido.

Azaña dice que España no es católica.

Caballeros, este es nuestro momento.

Son 40 diputados menos a favor del voto femenino.

¿Berlín? Sí.

Has hecho un buen trabajo estos meses. Te lo has ganado.

Europa es un hervidero en estos momentos.

¿Qué pasa?

Es lo que siempre has querido.

Por fin te veo más tranquila, hija.

¿Hoy no tienes que ir a las Cortes?

Con la expulsión de los jesuitas ya no soy el blanco

de todos los dardos.

Ahora soy solo lo que tengo que ser, una más.

Y no como otras.

Timbre

Voy.

Pasa.

-Clara, han presentado una disposición

transitoria para aplazar el voto de las mujeres.

Pero eso no puede ser.

Pues parece que están dispuestos a todo.

Y hay 40 diputados menos que votaron a nuestro favor.

-Y luego hablan

de puñaladas traperas.

Vamos, Cristina.

Se ha presentado a esta cámara la siguiente proposición

de disposición transitoria a la Constitución.

"Se propone que el voto femenino quede pospuesto en las elecciones

legislativas hasta que se hayan celebrado por dos veces

elecciones municipales". El diputado

Álvarez Buylla tiene la palabra.

No se trata de arrebatar a la mujer el voto que se le ha concedido,

se trata simplemente de posponerlo.

Barullo

Señorías.

Señorías, ¿no les resulta extraño que la extrema derecha

votara a favor de esa disposición?

Pues nosotros al votar a favor de esta disposición votamos

con los republicanos, con Victoria Kent

y contra la extrema derecha. Amigos socialistas,

¿seréis vosotros los que aprovechéis ese voto femenino

y no los comunistas?

Abucheos

Pido la palabra. -La tiene.

Señores diputados, yo no voy a defender hoy el voto de la mujer,

eso ya está defendido, voy a defender la Constitución.

Se está diciendo en campañas públicas por parte

de algunos diputados de esta cámara que la mujer es la hipoteca

del confesionario.

Y desde 1908, que se tocó este argumento,

no habéis hecho nada por liberarla de esa hipoteca.

Algunos decís que la mujer votará bajo la hégira del confesionario,

otros que votará a los socialistas,

es decir, condicionáis su voto por miedo

a que no os vote a vosotros.

Ese es todo vuestro argumento filosófico.

Pues yo os digo con dolor

que lo que estáis haciendo ahora es sembrar en su espíritu

la respuesta que os dará dentro de cuatro años votando a los partidos

que la defendieron

al recordar que vosotros solo la habéis rechazado.

Nada más.

Aplausos

Vamos a proceder a la votación.

Hecho el recuento,

la enmienda a favor de la disposición transitoria que aplaza

la vigencia del art. 23 de la Constitución

queda desestimada por cuatro votos

de diferencia.

Felicidades,

señora diputada.

Gracias.

Con esto vas a tener mucho trabajo.

No.

Ese artículo lo tenía ya escrito hace tiempo.

Esto es solo el principio. Ahora iremos a por la abolición

de la prostitución, la inscripción de los hijos ilegítimos,...

Tengo tanto por hacer.

Espero seguir dándote mucho que escribir.

Me han ofrecido un trabajo, Clara. La corresponsalía

en Berlín.

Bien.

Es lo que querías,

viajar.

Te voy a echar de menos.

Hay fiesta en el Ateneo,

¿te vienes?

Bueno, acompáñame por lo menos hasta la puerta.

Evaristo Fernández. Vota.

Rosa López Rivas.

Vota.

Francisco García Sanz. Vota.

Margarita Jiménez Castro.

Vota.

Clara Campoamor. La mujer olvidada

14 sep 2015

Los últimos 6 programas de Clara Campoamor. La mujer olvidada

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