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Para todos los públicos Cine en TVE - La ignorancia de la sangre - ver ahora
Transcripción completa

Pero si es una cliente, ¿por qué no va la Guardia Civil?

Sí.

Imagino que será un miembro de una banda mafiosa rusa.

Sí, voy para allá.

Lo siento. Bueno, no pasa nada.

Tenemos que repetirlo.

Anoche fue muy bonito.

¡Darío! Darío, ten cuidado.

-¡Javi!

Ay... Qué manía de pasar por el seto.

¿Qué pasa, campeón?

Perdona, Consuelo, ha salido disparado

y no me ha dado tiempo a cogerlo. Tranquila, no te preocupes.

¿Nos vamos a jugar al fútbol?

Yo ahora no puedo, me tengo que ir a trabajar.

¿Y mañana?

Darío, Javier está muy ocupado. No, mañana igual sí que puedo.

Mañana echamos unos penaltis. ¿Vale? Venga.

Anda, ahora ve acoger tus cosas y te vienes para acá.

Vamos, Darío. Venga, hasta luego. Gracias, Mariví.

Te quiere mucho. Sí, yo también a él.

Tienes que cuidarte, Javier.

Vas a tener que cuidarte mucho, prométemelo.

Te lo prometo.

Darío ya perdió a su padre.

Lo sé.

Hola, Javier. Hola.

¿Qué hacemos aquí? Esto es un accidente.

El comisario me ha pedido que lo investigáramos

como si fuera un homicidio. El tipo es de la mafia rusa.

¿Habéis abierto el maletero? No.

Buenos días, agente. Buenos días, inspector.

¿Podemos abrir el maletero? Sí.

(Música)

Son grabaciones con cámara oculta en un club.

No sé cuántas horas habrá.

¿Es todo el material así?

Eso parece.

Bueno, copia los archivos en el disco duro.

Ya sabes, uno solo y fuera de la red.

Voy a buscar al comisario.

Parece ser que a ese Vasili Lukyanov le iba la juerga violenta.

Más bien, la juerga animal. Le detuvieron en junio

por la presunta violación de una chica malagueña de 16 años,

pero al final le retiraron los cargos.

¿Y eso?

La chica y los padres se mudaron a una casa de cuatro habitaciones

en una urbanización de lujo.

Este país no cambia. Hola.

Javier Falcón, del grupo de homicidios,

Vicente Cortés, del Greco. -Encantado.

Vasili Lukyanov.

Dirigió varios puticlubs en la Costa del Sol.

Su principal fuente de ingresos eran el tráfico de personas,

la prostitución y, en menor medida, también la distribución de cocaína.

-¿Qué lugar ocupaba en la jerarquía?

-La jerarquía ha sido inestable últimamente.

Hace unos meses tomó el mando Leonid Revnik,

a este lo trajeron directamente de Moscú.

Aquí lo tenéis.

-¿Alguna idea de por qué Lukyanov venía a Sevilla

con 8 millones de euros en el maletero?

-No me extrañaría que se esté constituyendo

un grupo rival aquí en Sevilla.

Los 8 millones serían una especie de cuota de ingreso para Lukyanov,

además, de una forma de quemar sus naves Revnik.

Después de robar ese dinero no querría volver con él.

¿Y el disco que hemos incautado, grabaciones con cámara oculta?

Los rusos hacen las cosas así.

Corrompen a cualquiera que entra en contacto con ellos.

Javier. ¿Sí?

Estoy examinando los vídeos y me gustaría que vieras algo.

Ahora voy.

(Música tensión)

¿Te acuerdas de Marisa Moreno? ¿Marisa?

La cubana. Sí.

Sí, que al principio pensamos que trabajaba para los rusos.

Pero no tenía antecedentes, nunca llegamos a nada.

De hecho, la única vez que había pisado

una comisaría de policía fue para denunciar

la desaparición de su hermana en 2004.

He buscado la foto que dejó entonces.

Estoy segura de que es su hermana.

Vamos a hacerle una visita.

¿Quién es?

La policía, abra.

¿Marisa Moreno? Sí, soy yo.

Soy el inspector jefe Javier Falcón. ¿Nos conocemos?

Sí, nos hemos visto alguna vez. Veníamos a hablarle de su hermana.

¿Mi hermana?

Tiene usted una hermana que se llama Margarita.

Yo sé muy bien cómo se llama.

Pasen. No toquen nada.

Bueno, usted dirá, inspector.

¿Qué ha sido de Margarita?

Usted denunció su desaparición el...

25 de mayo de 2004.

Un mes más tarde, cuando la policía vino a hacer la comprobación,

dijo que ya había vuelto a aparecer. Un mes después.

Eso demuestra lo muchísimo que les importaba.

Estaba en Madrid con un novio, ¿no?

Sí.

¿Y dónde estaban sus padres?

Margarita era una cría. Mis padres habían muerto.

Mi padre murió en el 2001 y mi madre en el 2004.

Dos meses después, desapareció Margarita.

Estaba un poco deprimida, por eso me preocupé.

¿Sabe dónde está su hermana en este momento?

No. Hace muchísimo tiempo que no sé de ella.

¿Tiene algún teléfono donde la podemos localizar?

No.

Pero bueno, ya no está desaparecida, ya...

No hay por qué buscarla.

Pero supongo que querrá saber de ella.

(Música)

Esa foto estaba en poder de Vasili Lukyanov,

que ha muerto en un accidente.

¿Lo conocía? No.

Yo no tengo nada que ver con esto.

Si mi hermana decidió dedicarse a la prostitución

eso no es asunto mío.

¿Que decidió dedicarse a la prostitución?

De las 400 000 prostitutas que hay en España,

las que han decidido su profesión no son ni el 5%.

Y no creo que ninguna de ellas trabaje para la mafia rusa.

Mire, Marisa. No hemos venido a humillarla.

Sabemos que está coaccionada y sabemos quién lo está haciendo.

Estamos aquí para ayudarla. No necesito su ayuda.

¿Cuál era el trato?

Ellos liberaban a Margarita y usted a cambio

les pasaba información, ¿durante cuánto tiempo?

Mire, vamos a encontrar a su hermana.

El tipo de la foto va a hablar y si usted coopera con nosotros,

yo le garantizo que no haremos absolutamente nada

hasta que su hermana esté a salvo.

¿Entiende lo que le estoy diciendo?

Marisa, podemos ayudarla.

Lo único que necesita es tiempo. El problema es que está sola.

Vuelve a verla, gánate su confianza,

que no sienta que se está enfrentando a esto sola.

(Música)

(HABLA EN RUSO)

Hola, quisiera hablar con Vasili. -¿Quién eres?

-Soy Marisa, Marisa, la hermana de Rita.

Es que he estado llamando a Vasili al móvil, pero no me contestaba.

-A lo mejor te puedo ayudar yo. Yo soy su jefe.

¿Ha pasado algo? -Acaba de venir al taller a verme

un poli de homicidios. Se llama Javier Falcón

y anda preguntando por mi hermana Margarita

y me dijo que Vasili se había muerto en un accidente, ¿eso es verdad?

-¿Qué quería el de tu hermana? -Dijo que iba a encontrarla,

pero yo le dije que no hacía falta... -Hiciste lo correcto.

Ya nos ocupamos nosotros. -Pero...

-Falcón...

Pablo.

No sé si alegrarme.

Cada vez que te veo por aquí es para que me preocupe.

Y esta vez no va a ser la excepción.

¿Has tenido alguna noticia de Yacub últimamente?

No.

¿No se ha comunicado contigo para nada?

No, ¿por qué? ¿Qué ha pasado? Que ha burlado la vigilancia.

Es la tercera vez que se nos escapa, la primera, al mes de empezar.

Cuando lo reclutaste dijiste que no tenía ninguna preparación.

Es lo que me dijo.

Pues está muy bien entrenado y por lo visto,

no quiere tenernos cerca.

Espero que no nos hayamos equivocado con él.

No nos hemos equivocado.

¿Has encontrado algo de Margarita Moreno?

No figura en ningún padrón, ni registro público

y ni siquiera hay un teléfono a su nombre.

Bueno, sigue buscando.

Si no aparece nada, vas a tener que recorrerte

todos los puticlubs de la Costa del Sol.

Hazle otra visita a Marisa.

(Teléfono)

¿Sí? "Inspector Falcón.

No meta la nariz en lo que no es asunto suyo".

¿Quién es?

"Ya está avisado y no habrá más avisos".

(Música tensión)

(Mensaje)

(Teléfono)

Javier. Hola, Yacub.

Estoy en Madrid. Tenemos que vernos. ¿Puedes venir?

¿Ahora? Sí.

No sé si me voy a poder escapar. No te lo estoy pidiendo sin motivo.

Pablo, del CNI, está aquí en Sevilla. Me va a ser imposible.

Es importante. Es lo más importante que ha ocurrido hasta ahora.

Está bien. Dime dónde estás. Avísame cuando llegues.

(Continúa la música)

"¿Tiene alguna idea de por qué queremos hablar con usted?

Imagino que por mis contactos en Marruecos,

pero la verdad, no creo ser la persona indicada

para trabajar como espía. No queremos que sea espía.

Fue por Consuelo Jiménez que decidió buscar a Yacub.

Algo así, sí.

Porque usted a Consuelo la conoció...

La conocí mientras investigaba el asesinato de su marido,

Raúl Jiménez".

¿Y cuando empezaron su relación? Un año más tarde.

Nos buscamos porque había algo en el caso de su marido

que a los dos nos obsesionaba.

El hijo desaparecido es de Raúl Jiménez.

Arturo, sí. Un hijo de un matrimonio anterior.

Teníamos que encontrarlo, no podíamos creer que Abdulá Diuri,

su secuestrador, lo hubiera asesinado.

Pensábamos que si se lo había arrebatado

a Raúl Jiménez por una cuestión de honor, lo más probable

es que lo hubiera incorporado a su familia.

Por eso se fue a buscarlo. Sí.

¿Y lo encontró?

Solo que ya no se llamaba Arturo, sino Yacub.

Sí.

(Música)

Gracias.

(Mensaje)

(Teléfono)

Javier. ¿Estás ocupada? ¿Puedes hablar?

Estoy en un atasco.

Darío, para, que no me entero, es Javi.

¡Hola, Javi! ¡Mamá me va a comprar unas botas de fútbol!

Dime, dime. Estoy fuera de la ciudad.

Voy a tener el teléfono apagado durante un rato,

pero me gustaría que nos viéramos esta noche.

¿Quieres ver a Javier esta noche? ¡Sí!

Bueno, creo que eso significa que sería aceptable.

Consuelo...

Te quiero.

(Claxon)

¿Y eso? Pues lo que has oído, que te quiero.

Bueno, luego hablamos. Vale.

Mamá. ¡Mamá!

(Claxon)

¿Qué?

¿Me sigues queriendo ahora que Javi está con nosotros?

¡Pero si tú eres mi hombrecito y lo más importante del mundo!

(Claxon)

¡Mamá, para, para, que están pitando!

¡Ah!

Pasa, pasa.

Eh... He preparado té. Te gusta el té, ¿verdad?

Siempre me preguntas lo mismo, sabes que me gusta el té.

Se supone que no debería estar aquí, estoy escondido.

¿De quién? De mi gente, de todos, del mundo.

Nadie sabe nada de este encuentro.

Eres el único en el que puedo confiar.

¿Qué te pasa, Yacub?

Me estoy volviendo loco.

Has venido con cuidado, ¿no? Cuéntame qué ha pasado.

En Al-Hezim han encontrado la manera perfecta

de mantenerme cerca.

¿Qué quieres decir? ¿Sospechan de ti?

Digamos que no se acaban de fiar del todo.

La parte de mi cerebro que no es marroquí

les pone nerviosos.

Quieren reclutar a mi hijo.

¿A Abdulá?

Pero si es un crío. No, ya no es un crío.

Va a cumplir 17 años.

Dijeron que se sentiría orgulloso de unirse a su padre en las yihad.

Quieren convertirlo en muyahidín. ¿Y tú qué les dijiste?

Le transmití mi gratitud al comandante.

¿Tu gratitud? ¿Qué iba a hacer?

Solo podía mostrarme contento, orgulloso.

Nadie quiere que su hijo sea un mártir.

Todo eso de las vírgenes, del paraíso, del honor, es basura.

¿Quieres que hable con Pablo, el del CNI?

No puedes hablar con nadie de esto. Seguro que se han enfrentado

con situaciones como esta antes, sabrán cómo ayudarte, Yacub.

Lo van a querer utilizar a su favor.

Ellos son así: "Es vulnerable, vamos a utilizarlo".

Por eso necesito que tú estés en el medio, siempre.

Yo acepté entrar en esto porque tú me lo pediste.

Javier, eres el único que puede entender mi situación.

Pero es que no voy a pasar esta noche por el restaurante.

No, que tengo gente a cenar a casa.

(Música tensión)

Bueno, pues háblalo tú. Claro.

Venga, venga, hasta luego.

¿Qué están buscando con esta maniobra?

Quieren infiltrarse en mi hogar. Quieren infiltrarse en mi mente.

Es decir, no están seguros de poder controlarte a ti

y quieren controlar a tu entorno, a tu hijo.

Abdulá está cambiando, no sale con sus amigos,

ha dejado la música, no quiere hablar conmigo.

Entré en su ordenador para ver el historial.

Son todo páginas web fundamentalistas:

Al Qaeda, la yihad, el ejército islámico sirio...

¿Y de dónde viene esta influencia, quién...?

¿Quién lo está formando?

Eso no importa. ¿Cómo que no es importante, Yacub?

Lo importante es que me quieren quitar a mi hijo.

Si tú no eres honesto conmigo, yo no puedo ayudarte.

Es una persona de mi familia y no voy a darte su nombre.

No puedo.

(Continúa la música)

Entonces, ¿esas son las botas que te gustaban?

Sí. ¿Sí, seguro?

(Teléfono)

Espera, espera, mi vida.

A ver. ¿Sí?

Bueno, pues si sigue, le dices que lo dejamos y ya está.

Pues si quiere tratar conmigo, que se pase mañana,

yo voy a estar ahí a partir de las 12.

Venga. Venga, hasta luego.

Hay algo que no me estás contando.

Te has escapado tres veces de los servicios secretos.

Eso no lo hace un principiante. ¿Quién te entrenó?

¿Sabes por qué en Al-Hezim y me aceptaron tan fácilmente?

No.

Porque ya estaban detrás de mí desde hacía meses.

No se habían acercado porque no estaban seguros

de poder contar conmigo, pero me vigilaban.

Tengo algo que les interesa. ¿El qué? ¿Qué es lo que tienes?

No estoy seguro de poder contar contigo.

¿Qué quieres decir?

Es... Un tema delicado.

Estamos hablando de cosas importantes,

está mi vida en juego, la vida de mi hijo.

Yacub, entramos juntos en esto, yo no te voy a abandonar ahora.

No podrás contárselo ni siquiera a tu propia gente.

(Continúa la música)

Desde hace algunos años tengo una amistad...

Con un miembro de la familia real saudí.

Vamos a llamarle Faisal.

Eh...

¿Es tu amante?

Sí.

Cuando vieron que la cosa iba en serio,

me investigaron y después decidieron entrenarme

para que pudiésemos seguir viéndonos sin que nadie se enterase.

¿Y eso tan importante que tú tienes para Al-Hezim

es esta relación de cercanía con Faisal?

Sí. ¿Y qué quieren de él?

La familia real saudí es un monstruo político,

son más de 6000 personas.

Entre ellos hay desde traficantes de drogas,

pronorteamericanos completamente corruptos,

hasta fundamentalistas wahabíes que financian

el terrorismo internacional. ¿Y qué posición ocupa Faisal?

Está con unos, está con los otros y no está con nadie.

O sea que es la persona ideal para convertir a la causa.

Pero nunca va a convertirse del todo y en Al-Hezim lo saben.

¿Y entonces qué es lo que quieren?

Lo quieren muerto.

(Mensaje)

(Música tensión)

Javier. Cristina. ¡Cuéntame! ¿Qué ha pasado?

Unos testigos vieron a dos hombres llevándose a un niño.

Lo metieron en un coche y tiraron una caja.

Eran las botas nuevas de Darío.

¿Y tú por qué estás ahí? He venido a echar una mano.

Consuelo llamó un montón de veces preguntando por ti

y como nadie sabía dónde estabas... Está bien, está bien, está bien.

¿Has ido a ver a Marisa? Sí.

He ido esta mañana y no estaba o no ha querido abrirme.

¿Crees que han sido los rusos?

Sí, me han amenazado, me conocen. Escúchame una cosa.

Quiero que vuelvas a verla, le cuentas que han secuestrado

a un niño, la presionas, haces lo que tengas que hacer.

¿Me has entendido? Sí, iré enseguida, no te preocupes.

Vale.

¿Estás cerca de Consuelo? Sí.

Pásame con ella. Consuelo, es Javier.

Javier. ¿Dónde estás?

No te lo puedo decir, pero estoy de camino.

Se llevaron a Darío. Estoy llegando.

Javier. ¿Qué?

Te quiero.

(Puerta)

Ya pueden estar violando a media Sevilla

que ustedes insisten en tocar a mi puerta.

Mi trabajo consiste en investigar casos de asesinato.

Especialmente seleccionada.

Pasa.

Dulce y virginal.

No soy virgen.

Tú lo que estás es estupenda, hija.

Y estoy segura de que a ti solo te persiguen

los hombres que te gustan.

A mí, en cambio, me persigue cualquier tipo de persona.

Yo también he sufrido.

Quizá no tanto como su hermana Margarita,

pero sí lo suficiente para saber

lo que es que a una la traten como a un trozo de carne.

¿Quieres un trago?

Por mucho alcohol o drogas que se meta en el cuerpo

lo que está pensando va a seguir ahí.

¿Y ti qué carajo te importa lo que a mí me pasa por la cabeza?

Después de venir a verla el inspector recibió una amenaza

de la gente que tiene retenida a Margarita.

¿Y sabe lo que ocurrió esta mañana?

Marisa, ¿me está escuchando?

Han secuestrado al hijo de su compañera,

un niño de ocho años.

Lo metieron en un coche y se lo llevaron.

Y ahora, como usted no quiere hablar con nosotros,

hay un niño inocente que está sufriendo.

Y usted sabe cómo se las gasta esa gente.

Esa gente es capaz de cualquier cosa.

Les da lo mismo todo.

Un niño de ocho años, una niña, un bebé...

Les da exactamente igual.

Y si yo abro mi boca y digo una sola palabra...

Podemos protegerla. (RÍE) Sí...

Pueden protegerme, sí, pueden meterme en un búnker de hormigón

el resto de mi vida.

Y eso les daría gusto.

Porque ellos saben que no podría estar pensando

en otra cosa que en Margarita.

Y en lo que le puedan estar haciendo a ella.

Así son.

O si no, ¿por qué cree que la tienen?

(Música triste)

Cuando mi padre murió, vinieron a la discoteca de Gijón

a cobrar una deuda.

Mi madre intentó sacar dinero de donde pudo para pagarle,

pero luego se enfermó y se murió.

Se llevaron a Margarita para saldar la deuda.

Pero, ¿sabe qué?

No había ninguna deuda.

Nosotros no le debíamos nada a esa gente.

Habían ganado dinero con mi padre toda su puta vida,

desde que estaba en la junta del azúcar en Cuba.

Pero claro,

se aparecieron y vieron a unas mujeres indefensas

y se inventaron esa deuda impagable.

Mi hermana va a trabajar de puta para ellos el resto de su vida.

Y cuando ya no puedan explotarla más,

la van a poner para que viva en las calles.

Para esa gente, el ganado tiene muchísimo más valor.

¿Lo sabías?

Tenemos que hablar.

Vamos arriba, estaremos más tranquilos.

Bien.

Así que esta gente te está vigilando.

O sea, me quieres decir que han estado observando mi casa,

y a mí, y a mi hijo, ¿no?

Es posible.

Me han amenazado otras veces, es su forma de actuar.

¿Su forma de actuar? ¿Pero qué me estás contando, Javier?

¿Qué tengo yo que ver con esta gente, me quieres decir?

Esa es la gente con la que tú te relacionas.

Asesinos, ese es tu pan de cada día.

Creo que es mejor que me vaya.

No quiero volver a verte.

No quiero que tu mundo se mezcle con el mío.

Quiero que te vayas y que no vuelvas nunca más.

(Música)

(Puerta)

Javier. ¿Cómo ha ido?

No he podido sacarle mucho, además, estaba muy fumada.

Me he ido a cenar y cuando he vuelto se había ido de allí.

Vamos a entrar.

(Música suspense)

(Mensaje)

(Música tensión)

¿Diga?

Soy Consuelo Jiménez, me han dicho que llame a este número.

Espere un momento.

-Señora Jiménez, ¿entiende por qué le hemos quitado a su hijo?

No.

Su amigo, Javier Falcón, el inspector.

No es mi amigo.

Qué lástima, se necesitan amigos en un momento así.

Lo que no entiendo es qué tiene que ver mi hijo con él.

Hubo un accidente de coche hace unos días.

El inspector Falcón se hizo cargo.

En el maletero había 8 millones de euros y un disco duro.

Si lo convence para que nos devuelva el dinero y el disco,

a su hijo no le pasará nada.

De lo contrario, señora, le devolveremos al niño,

pero a trozos.

¿Qué sabes de los rusos?

Bueno, en Madrid tuvimos una conversación

con nuestros viejos amigos del CICO.

(Teléfono)

¿Y?

Al parecer, Lukyanov iba a unirse a un veterano de guerra afgano

que se llama Yuri Donstov.

Dicen que está escondido en el polígono de San Pablo.

No sabes si es Donstov o Revnik el que tiene a Darío, ¿verdad?

No. Te lo dirán pronto.

¿Has leído mi último informe sobre Yacub?

Sí. Lo único que sabes es lo que te contó él,

que Al-Hezim quiere reclutar a su hijo.

No iba a mentir con una cosa así. No lo sé.

Quizá quiere que nos ocupamos del hijo

y le perdamos el rastro a él.

Si lo que pretende es despistarnos, lo está haciendo muy bien.

¿Le has preguntado quién lo entrenó?

No.

Estaba muy agobiado con el tema del hijo

y no hablamos de otra cosa. Está bien.

Veo que lo estás respaldando. Es lo que te pedí,

pero lo estás haciendo a ciegas.

Cuidado.

Ah, gracias, Antonio.

(Pitidos)

¿Qué tal se encuentra?

Me ha dicho el ingeniero de sonido que no ha habido comunicaciones.

No. Ninguna.

Voy a necesitar dormir,

así que les he pedido a sus hombres que se queden en la zona de servicio

porque desde mi habitación se oye todo si hablan aquí.

¿Algún problema? No, no, está bien, está bien,

pero si suena su teléfono, tendrán que despertarla.

Sí, claro. Ya he quedado con ellos en que si llaman desde un teléfono

que no está a la agenda, me avisarían.

Los compañeros de Darío le envían esto.

(Música triste)

(Timbre)

¿Sí? Soy yo.

Te abro.

¿Puedo pasar? Sí, claro. Pasa.

¿Quieres tomar algo? No.

(SUSPIRA)

Hablé con ellos.

¿Cuándo?

Me dijeron que no hubo ninguna comunicación.

Los llamé yo.

Me mandaron un mensaje con un teléfono

y que no avisara a la policía.

Esto es lo que hablé.

No es exacto, pero se acerca bastante.

No sé si he hecho bien o mal.

Javier, ¿qué piensas? Dime algo.

Quiero que sepas que voy hacer todo lo que pueda

para recuperar a Darío. (SUSPIRA)

Ahora bien, no es seguro que esta gente lo tenga.

¿Qué quieres decir? Hay dos grupos enfrentados.

El disco y el dinero llegaron a nuestro poder

porque un tipo se estaba pasando de un grupo a otro.

Pero no ha salido nada en los medios,

así que solo lo pueden saber los que lo tienen.

Eso es así en un mundo ideal.

La verdad es que esta gente tiene contactos en todas partes

y no me extrañaría nada que tuvieran a gente en la jefatura.

¿Y qué hacemos?

El primer problema es el dinero.

Está ingresado en el banco, no tengo ninguna autoridad sobre él.

Pero eso lo deben de saber ellos ya.

A lo mejor lo piden para que no pensemos

que el disco es demasiado importante.

(Teléfono)

Es el gerente del restaurante, le di este número.

¿Sí?

(Música tensión)

Voy para allá.

Acaba de entrar un hombre, ha dejado un sobre para mí.

Me tengo que ir.

Consuelo.

¿Le has dicho a alguien que venías a verme?

No. Los que están en casa piensan que estoy durmiendo.

Vale.

Voy a ir contigo,

pero quiero que sepas que si seguimos por este camino

no hay vuelta atrás.

Y a lo mejor tampoco recuperamos a Darío.

Lo sé.

(Mensaje)

"Nuestra paciencia no es infinita".

Son ellos.

(Continúa la música)

Buenas noches. Buenas noches, Carlos.

Buenas noches.

"Para hablar con Darío, llamar a...". Es otro número.

Bueno, ya están los dos jugadores encima de la mesa.

Uno de los dos se está marcando un farol.

¿Y qué hacemos? Tenemos que llamar.

Diles que quieres hablar con Darío, es lo que te han ofrecido.

Si no te dejan, necesitamos que nos den una prueba

de que está bien.

¿Hay algo de él que solo conozcáis vosotros dos?

No sé, él tiene una marca de nacimiento aquí,

cerca de la nuca. Perfecto, pregúntales por esa marca.

(RESPIRA AGITADAMENTE) Lo vas a hacer muy bien.

¿Diga?

Soy Consuelo Jiménez. He recibido un mensaje.

Me decía que si quería ver a mi hijo llamase a este número.

¿Podría ponerse, por favor? "No es posible en este momento".

Pero su mensaje dice... "Señora Jiménez...,

¿usted sabe con quién está tratando?".

Si se refiere a si sé que son un grupo de la mafia rusa, sí.

Qué grupo, ya no lo sé.

"Puede que lo sepa su amigo.

Sabemos que está usted ahí, inspector.

Los vimos entrar en el restaurante juntos".

¿Está usted con Donstov o con Revnik?

"Con Leonid Revnik. Es el único jefe reconocido por el Consejo Supremo".

Necesitamos una prueba de que Darío está bien.

"Nosotros no tenemos al niño.

Desaprobamos la implicación de civiles en nuestras operaciones".

¿Y por qué estamos hablando con ustedes?

"El señor Revnik tiene normas. Tiene un código de honor.

Por eso es un hombre tan respetado. Yuri Donstov no respeta esas normas".

Pero si ustedes no tienen a Darío, ¿entonces...?

"El señor Revnik solo quiere el disco y nosotros le devolveremos a su hijo.

Pero usted no debe entrar en negociaciones con Yuri Donstov".

Está esperando nuestra llamada. "Dígale que hay complicaciones,

que se ha puesto en contacto con este otro grupo

y no sabe a quién creer".

¿Y cómo me van a devolver a mi hijo? "Lo haremos.

No espere que sea más explícito".

(Tono fin llamada)

Tenemos que tomar una decisión.

Hay que decidir con quién vamos a negociar.

Necesito respirar...

(JADEA)

Sabes que si le ocurriese algo a Darío... yo no podría vivir.

Lo sé.

(Móvil)

Contesta.

¿Sí?

"¿Tiene una respuesta, señora?".

Tenemos un problema con el dinero.

Está ingresado en el banco. No tengo acceso a él.

"Buenas noches, inspector.

Ningún problema. Ella nos devolverá el dinero".

¿Piensa en serio que puedo conseguir 8 millones de euros?

"Claro que sí.

Pero no se preocupe, que iremos poco a poco.

Empezaremos por la mitad".

No puedo. No... "Claro que puede.

4 millones de euros por la devolución de su hijo.

No es mucho pedir.

De los 4 millones restantes ya hablaremos luego.

Tiene una semana para conseguirlos,

pero el inspector Falcón tendrá que traernos el disco hoy.

Ya es hoy.

Salgan de Sevilla por el puente de San Telmo

y esperen instrucciones.

¿Está claro?".

Necesito una prueba de que tienen a Darío.

"Alguna prueba...".

Necesito que le pregunten por su marca.

"Quiere una prueba".

Me ha llamado otro grupo que también dice que tiene a mi hijo

y necesito que me demuestren que son ustedes lo que lo tienen".

"Se lo demostraré, señora". -"Mamá, mamá...".

¡Darío! ¡Darío! "Escuche, señora Jiménez...".

-"¡Mamá, mamá! ¡No! ¡Ah! ¡Ah!".

-"Eso fue el meñique del pie. No nos importa enviárselo.

Y más tarde otras partes mayores...

Si usted decide que es necesario".

(Música tensión)

Consuelo...

(GRITA Y LLORA)

(Música suspense)

(Marcación móvil)

¿Diga?

"Soy Falcón. En media hora salimos para el puente de San Telmo".

Escúchame con atención...

(Música tensión)

(Móvil)

¿Sí?

En la comisaría. Estoy acabando.

He hablado con la gente de Revnik.

(Continúa la música)

¿Han dicho cómo nos iban a seguir? No.

Toma.

(Música suave)

(Pitido)

Dice que vayamos al norte, dirección Mérida.

(Música tensión)

¿Estás seguro que esta gente nos está siguiendo?

Tenemos que confiar en que saben hacer su trabajo.

(Pitido)

Coge la primera a la derecha.

Si nosotros pudiéramos verlos, los del otro grupo también los verían.

Tranquila.

(Pitido)

Gira a la izquierda.

(Música tensión)

(Móvil)

"Cojan el segundo camino a la derecha.

Sigan recto y se van a encontrar con la gravera.

Cuando rebasen un camión abandonado,

paren el coche y salgan con las manos en alto".

(Música suspense)

Manténganlas en alto.

No tengo nada ahí.

(HABLA EN RUSO)

Tranquila, señora.

Si quieren seguir con vida tienen que hacer lo que yo les diga.

Primero voy a chequear el disco.

(SILBA)

Quiero ver a mi hijo.

(Música tensión)

No haga nada por iniciativa propia.

Solo lo que yo lo ordene. O no volverá a ver a su hijo.

Lo más importante ahora es que mantenga la calma.

¿Vamos a conocer al señor Donstov?

Llegará a su debido momento. Aquí no está mi hijo, ¿verdad?

¿Qué han hecho con él? ¿Dónde está?

Está aquí. Tuvimos que sedarlo.

Por favor, déjeme darle. Ya tiene lo que quiere. Por favor, por favor.

Si no cumple las órdenes, las cosas saldrán mal.

¿Por qué hace esto?

Tranquilo, inspector, ya casi estamos terminando.

¿Conocía a Marisa Moreno?

¿Y el dinero? ¿Ya no quiere el dinero?

Eso va a ser demasiado complicado ahora.

El señor Donstov los está esperando.

(Música suspense)

No, no, no...

¡Yuri Donstov!

¡No! ¡No!

(Disparos)

(Música acción)

(Silencio)

Ya no hay peligro.

Tenemos el disco.

¿Y mi hijo?

¿Dónde está mi hijo?

Síganme.

(Música suave)

¿Dónde está mi hijo?

(GRITA) ¡Dónde está mi hijo! Está ahí abajo, pero no respira.

¿Darío? ¡Darío! ¡Darío! Consuelo, para, para.

Escúchame, escúchame. Voy yo. Es mi niño, Javier, por favor.

Sujétala. Por favor, por favor...

Por favor, Javier, por favor...

¡Darío!

¡Darío, por favor!

¡Dejadme!

(Música suspense)

(SUSPIRA)

¡Javier, Javier!

No es Darío. No es Darío. Darío no está muerto.

¿Cómo?

¿Y ese quién es?

Un niño.

¿Y entonces dónde está?

No lo sé, Consuelo.

No lo sé.

(Pitido)

Tengo que averiguar en qué momento me equivoqué.

Cometí un error al pensar que los rusos lo tenían

sin que nos dieran ninguna prueba.

(SUSPIRA)

Me entró el pánico.

¿Y si no aparece nunca?

Como el hijo de Raúl...

(Música lenta)

Se te ve más relajado.

He pasado una prueba de lealtad.

Además, en Al-Hezim dicen

que a Abdulá necesita endurecerse mentalmente.

No van empezar todavía los entrenamientos.

Es decir, que tu estrategia funcionó.

Me alegro.

¿Y el problema que tenías con tu amigo Faisal?

Eso fue parte de la prueba.

Querían saber dónde están mis lealtades.

¿Y?

¿Me estás preguntando qué les contesté...

o dónde están mis lealtades?

En estos días he aceptado que esto es un compromiso de por vida.

Por eso sufría tanto.

Mi mentalidad occidental me llevaba a buscar un...

un arreglo rápido.

Ahora sé que eso no es posible.

¿Eso qué quiere decir?

Me han obligado a pensar.

Ha sido humillante, pero también estimulante.

Has cambiado.

Y tú, Javier,

¿no has cambiado?

(SUSPIRA)

Sí, supongo que yo también.

¿Por qué me has pedido que venga?

Anoche traicioné todos mis principios.

Robé pruebas,

negocié con criminales.

¿Por qué?

Por amor.

¿Amor a quién? A Consuelo.

Y porque quiero a su hijo Darío. ¿A su hijo?

¿Qué ha pasado?

Lo han secuestrado. ¿Quién?

Yo creo que está en Marruecos.

¿Piensas que ha sido Al-Hezim?

No lo sé, Yacub, no lo sé.

¿Qué motivo puede tener Al-Hezim?

Sea como sea, tienes que ayudarme a encontrarlo.

No olvides que Darío es tu hermano.

¡Cristina! ¿Dónde vas?

¿Tú de dónde vienes? Perdón.

Es que como no sabía dónde... Nada, no pasa nada. Está bien.

Lo siento. Nada, nada.

Hemos localizado a MargaritaU. Está en el hospital, en Málaga.

La han dado una paliza, pero ahora tiene vigilancia

y me van a avisar en cuanto se recupere. Otra cosa.

Dime. La noche del asesinato...

de Marisa. Una testigo vio a tres sospechosos cerca del taller.

Le enseñamos fotos de rusos y reconoció a uno

y sabemos que fueron ellos.

Cristina. ¿Qué?

Donstov está muerto. ¿Cómo?

Toda su gente está muerta.

Los rusos no tienen a Darío y nunca lo tuvieron.

(Móvil)

¿De dónde ha sacado todo esto? Luego te lo cuento. Pablo.

¿Aquí, en Jefatura?

Sí. Sí, voy para allá.

(SUSPIRA)

Pablo.

Javier. Ya no nos llamas.

No te estoy esquivando, estoy ocupado.

Siéntate, por favor. Sí.

Has estado con él, ¿no?

¿Lo habéis seguido a él o a mí?

A él, por supuesto.

Tú no eres una amenaza. Él tampoco.

¿Seguro?

¿De qué hablasteis?

Va a ayudarme a encontrar al hijo de Consuelo.

¿Y cómo te puede ayudar?

Él cree que lo ha secuestrado Al-Hezim.

¿Por qué ellos?

No lo sé, Pablo, no lo sé.

Alguien está torturando a Yacub con el reclutamiento de su hijo

y a mí con el secuestro de Darío,

que es lo más parecido que he tenido nunca a un hijo.

¿Yacub sigue presionado?

Según nuestra vigilancia, parecía tranquilo.

¿Estás de acuerdo con esa impresión?

Sí.

Completamente de acuerdo. Está mucho más tranquilo.

¿Por qué se tranquiliza de pronto la gente que ha estado...

muy angustiada?

En el caso de Yacub, porque ha ganado tiempo.

Puede ser.

Pero también ocurre cuando se toman decisiones.

(Música suspense)

(Vibración)

(Móvil)

¿Sí? Por fin.

No te molestes en coger el otro teléfono, soy yo también.

"Dime".

No es fácil comunicarte esto, Javier, así que te lo voy a decir sin rodeos.

Yacub ha estrellado una lancha con explosivos

contra un barco de la familia real saudí.

Es...

¿Estás seguro de que era él? Completamente.

Solo quería avisarte antes de que lo vieras.

Es la única noticia en todos los canales.

Hablamos más tarde.

"El capitán y la tripulación han sido recogidos por un helicóptero

y trasladados a Algeciras.

Se cree que a bordo del Princesa Bujra

iban cuatro miembros de la familia real saudí.

Todavía estamos esperando confirmación de sus nombres".

(LLORA)

(Música suave)

"Querido Javier:

Cuando abras esta carta, ya te habrás enterado

de lo ocurrido en el estrecho de Gibraltar.

Aunque, inevitablemente, habrá cierta confusión,

la confusión es deliberada y es una parte importante del plan.

Le conté todo a Faisal.

Lo siento, pero él era el objetivo

y tú, como bien dijiste, no tenías experiencia en estos temas.

Comuniqué al comandante los planes de viaje de Faisal,

luego me presenté voluntario para estrellarme contra el Princesa Bujra

y, a cambio, ellos nunca reclutarían Ana Abdulá.

Expliqué que no era la vida que quería para mi hijo.

Además, era evidente que ese había sido su objetivo

desde el principio".

¿Sí? Consuelo.

"Prepara las maletas, nos vamos a Marruecos".

"Preparamos el embarco de Faisal

y otros miembros de la realeza en Tánger

y su posterior desembarco.

La idea era crear un gran barullo con mucha gente

y que, al final, el Princesa Bujra zarpara con el capitán

y una pequeña tripulación de marineros bien entrenados.

Según el plan inicial,

yo iba a saltar de la lancha antes del choque,

pero solo James Bond puede salir airoso de ese tipo de cosas.

Y, en cualquier caso, estaría condenado a una vida sin mi familia,

a vivir en secreto en Arabia Saudí.

Y después de la infancia que tuve, no era eso lo que quería.

Créeme cuando te digo que estoy completamente en paz.

Quiero pedirte un último favor.

Quiero que vayas a Fez y encuentres a una persona.

Su nombre es Mustafá Barakat.

Para mí ha sido como un hermano

y por eso nunca podría hacer lo que te pido que hagas tú.

Quiero que encuentres a Mustafá Barakat y lo mates.

Él es el que intentó reclutar a Abdulá.

Como le gané el pulso, quedó muy resentido.

Entonces decidió tomarse una revancha

secuestrando a mi hermano.

Javier, el secuestro de Darío no tuvo nada que ver contigo

ni con Consuelo. Fue por mí.

Porque Darío es hijo de Raúl Jiménez, como yo.

Barakat lo hizo por maldad.

Por eso debe morir.

Estoy seguro de que encontrarás a Darío

en la casa familiar de Diuri en Fez.

Cuidado con la mujer que hay ahí, la madre de Mustafá.

Es una mujer peligrosa y está demente.

Si se entera de que su hijo ha muerto, matará a Darío.

Este es el reto.

Tienes que matar a Mustafá Barakat y rescatar al niño inmediatamente.

Por último, Javier, muestra esta carta a Abdulá,

pero que no quede en su poder.

Es vital que no me vea como mártir de una causa terrorista

y por eso la he escrito de mi puño y letra.

Lamento mucho, amigo mío, haberte hecho esto.

Ojalá pudiera abrazarte una vez más.

Me alegró poder despedirme de ti en Sevilla.

No estés triste por mí.

Ahora soy libre.

Tu amigo, Yacub Diuri".

(SUSPIRA) Ahora no vamos a hablar.

Simplemente ve asimilándolo. (LLORA)

Ven aquí.

Tú has sido un buen amigo.

Si no, mi padre no te hubiera confiado estas cosas.

Si alguna vez me necesitas, puedes contar conmigo.

Igual que contabas con él.

Ni se te ocurra, Abdulá.

Javier, de verdad...

Puedes contar conmigo.

¿Tu madre ha estado alguna vez en casa de los Diuri en Fez?

Va allí todos los meses.

Pero es mejor que ella no sepa nada sobre esto.

Le tiene mucho cariño a Mustafá.

Él era como un hermano para mi padre. Y era como un tío para ti.

Pero un impostor.

Necesito que Saná me ayude a entrar en la casa de los Diuri.

Será normal ir a Fez

y hacer el duelo con las demás mujeres.

Pero lo mejor es que mi madre y Leila

no sepan nada sobre Darío.

Se reunirá con la madre de Mustafá.

Esa mujer es horrible.

No se le escapa nada.

Está bien.

¿Y cómo puedo entrar? ¿Tú conoces la casa?

Pasé toda mi infancia jugando ahí.

No te preocupes, todo saldrá bien.

Creo que es mejor que vayamos por separado.

Nosotros llegaremos a Fez como la familia de luto.

Llámame cuando estés preparado.

Vale.

Abdulá.

Tu padre sacrificó su vida para que tú no sufrieras.

Él no quería ser espía

y no quería esa vida para ti.

Nada me hará cambiar de opinión.

(Música tensión)

A ver, ¿qué te pasa?

El problema de siempre: la confianza.

No sé si acabo de cometer un error con Abdulá.

¿Por qué? ¿No te ha parecido sincero?

Sí y no.

Le iba a pedir a su madre que me ayudara a entrar en la casa.

Él me dijo que no lo hiciera y me dio muy buenos motivos.

El tema es que fue muy insistente.

Y cuando la gente insiste demasiado...

No sé... ¿Qué es lo que te preocupa?

Que he confiado en él, que me he puesto en sus manos.

Ya...

No me lo estás contando todo, Javier.

Hay algo más.

Para recuperar a Darío primero tengo que matar

al hombre que lo tiene secuestrado, el tío de Abdulá.

Hay que hacerlo, Consuelo.

No hay otra manera.

(Puerta)

¿Javier Falcón? Ajá.

¿Y ella?

Consuelo Jiménez.

La madre del niño secuestrado.

¿Lo sabe Pablo? Sí, claro.

Te pondrás esto.

Tiene capucha para taparte la cara.

Está cargada y montada.

Mustafá Barakat. La foto es reciente.

La tienda de Barakat está aquí.

Entrarás a las ocho y media.

Dentro habrá un turista español

y fuera un agente marroquí estará controlando la puerta.

Disparas a Barakat, le entregas la pistola al turista español

y sales sin mirar atrás.

Cuando hayas salido, el agente marroquí cerrará la tienda.

Quiero que te aprendas el camino a la casa.

Si me pasa algo y no llegó,

llama a la puerta y pregunta por Saná.

¿Y qué crees que te podría pasar?

He tenido que contarle a Abdulá Diuri nuestro plan.

Eso no es lo que nos habían dicho. No tenía otra opción.

Hablaré con Pablo.

Si abortamos la misión recibirás un SMS.

Con una sola palabra.

(SUSPIRA)

Estás empapado.

Quítatela.

Todo va a salir bien, Javier. Ya verás.

Quiero que sepas que, pase lo que pase, no me arrepiento de nada.

(Música suave)

(Música tensión)

(Música suave)

(Amartillado)

(Música suspense)

¡Abdulá!

Esconde el arma.

¿Por qué lo has hecho?

Toda mi vida he querido mucho ese hombre.

No puedo ni pronunciar su nombre.

Sabías que yo iba a matarlo. No tenías que hacerlo tú.

Ha traicionado a mi familia.

Nos ha deshonrado a todos.

Ahora nos tenemos que ir de aquí.

(Música tensión)

Es por aquí.

(Música suspense)

Yo entro y dejo la puerta entornada.

Es mejor que te quedes aquí.

Nadie entra sin que le inviten.

Vale, escúchame una cosa, piensa bien lo que le vas a decir.

No tienes que darle ninguna oportunidad.

Tranquilo. Ella no puede hacer nada. Está sola.

Muy bien.

(Música tensión)

¿Estás bien?

¿Estás bien? ¿Estás bien?

(Música acción)

(JADEA)

(Ruido)

(Música suave)

¿Y Darío? Creo que está aquí.

Para, para, para. Darío...

Oh...

Oh...

(LLORA)

Está vivo.

(RÍE Y LLORA)

(Música triunfal)

(Risas)

"Ponte tú, Darío".

(Motor)

(Música tensión)

(JADEA)

(Ruido)

Venga.

(SUSPIRA ALIVIADA)

(Música suave)

(Música créditos)

Cine en TVE - La ignorancia de la sangre

16 ene 2018

Javier Falcón, jefe de Homicidios de Sevilla, debe resolver dos asuntos distintos. Por un lado, las complejas consecuencias de un caso de espionaje en el que está involucrado personalmente: un viejo amigo suyo se infiltró en un comando terrorista islámico y ahora pretenden reclutar a su hijo.

Contenido disponible hasta el 13 de mayo de 2028.

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  1. Ansero

    Estupenda, muy bien traida y mantiene viva la espectación hasta el final.

    17 ene 2018