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Para todos los públicos Cine en TVE - La piel que habito - ver ahora
Transcripción completa

Elma, ayúdame con el torno.

Abre.

Toma esto. -Sí, señora.

-Marilia, ¿estás ahí?

Sí.

-Mándame más arpillera y cinta de doble cara.

No podré conseguírtelo hasta mañana.

-Vale.

Oye, también quería... aguja, hilo y tijeras.

Eso será una broma, ¿no?

-Pues sí.

El rostro nos identifica.

A las víctimas no les basta con salvar su vida,

necesitan tener un rostro.

Aunque sea el de un muerto.

Un rostro con rasgos para poder gesticular.

He participado en tres de los nueve trasplantes de rostros

que se han llevado a cabo en el mundo.

Y puedo asegurarles que han sido las experiencias

más emocionantes de mi vida.

Para que una masa informe adquiera los rasgos que le darán expresión

debemos moldear los músculos.

Articulando la musculatura facial con sus correspondientes

terminaciones nerviosas.

Vera, te traigo un poco de opio.

(RESPIRA PROFUNDAMENTE)

¿Te importa respirar más suave?

-Si quieres que deje de respirar, mátame.

No digas tonterías.

-¿Cuánto va durar todo esto?

Tienes la piel más blanda de lo que pensaba.

-Si no terminas tú, lo terminaré yo.

Si hubieras querido matarte

te habrías cortado la yugular, o al menos lo habrías intentado.

De todos modos...

No sabía que tuvieses la piel tan blanda.

Aquí la tienes,

extraída del animal todavía vivo.

Gracias.

Ahora sí que es cierto que ya no habrá más quemaduras.

-Eso ya me lo dijiste hace un año.

Me anticipé.

Dime si te quema.

-No.

¿Y ahora?

-No.

¡Ya!

He bautizado con el nombre de Gal la piel artificial

en la que he estado trabajando los últimos años.

Dime si te pica el mosquito.

Esta piel es resistente a la picadura de cualquier insecto.

-No.

Por lo que supone una barrera natural...

Pues a la malaria, por ejemplo.

Naturalmente he llevado a cabo un riguroso control de calidad

de los tejidos implantados en mamíferos,

en concreto con ratones atímicos

y los resultados han sido espectaculares.

Lo que hace suponer que serían igualmente positivos

en mamíferos humanos.

Murmullo.

-¿Qué significa el nombre de Gal? ¿Son unas siglas?

Mi mujer se llamaba así

y murió quemada en un accidente de coche.

-En su ponencia afirma que... la piel es resistente

a la picadura de mosquitos como el de la malaria.

¿Qué le hace suponer eso?

La piel artificial es mucho más dura

que la piel humana y huele distinta.

Está demostrado que el mosquito de la malaria

distingue la piel humana por el olor.

El olor de Gal es distinto y la repele.

-A ver si se lo quitamos de encima.

-Eso no basta.

¿Cómo consiguió endurecer la piel?

Disculpe.

-Vamos a una zona más tranquila.

Solo existe un medio de endurecer la piel: mutándola.

Sí, eso he hecho.

-Transgénesis.

Sí... He transferido información genética

de una célula de cerdo a una célula humana.

-¿De un cerdo? Es mucho más fuerte que la nuestra.

-Está loco.

Usted sabe la aplicación de terapia transgénica

en seres humanos está prohibida. Lo sé.

Y me parece, con perdón, el colmo de la paradoja.

Intervenimos en todo lo que nos rodea:

la carne, la ropa, los vegetales, la fruta, en todo...

¿Por qué no aprovechar los avances de la ciencia

para mejorar nuestra especie? ¿Ha pensado la de enfermedades

que se curarían con la transgénesis o las malformaciones genéticas

que se podrían evitar? -No siga.

Conozco la lista de memoria.

Y no hay día que no piense en ello...

Pero eso no me impide prohibirle

que continúe investigando sobre la piel.

O me veré obligado a denunciarle ante la comunidad científica.

Más allá de lo que pensemos usted o yo,

la bioética es absolutamente clara a este respecto.

No se preocupe, Gal ha sido...

una aventura personal, lo hice en memoria de mi esposa

y con el único fin de ampliar mis conocimientos.

-Recuerdo la primera vez

que me hablaste de este experimento,

entonces nos parecía un sueño.

Y debe seguir siéndolo, el presidente me ordenó

tajantemente que lo abandone sine die.

-Qué putada, porque suena como el negocio del siglo.

Lo será, pero no seremos tú y yo quien se beneficie de ello.

-Si dejas la investigación, ¿volverás, al menos, a la cirugía?

Tus antiguos pacientes se alegrarán cuando se enteren.

No lo sé... No lo sé.

-No tenemos lista de espera para operar en El Cigarral.

Oye, me voy. -Espérate que yo también.

-¿Te gusta lo que ves?

¿Qué quieres decir?

-¿Hay algo que quieras mejorar?

No.

No quiero mejorar nada.

-Entonces, ¿puedo darme por terminada?

Sí.

Y puedes presumir de tener la mejor piel del mundo.

-¿Y ahora qué?

Ahora voy a encenderme esta bolita de opio

y me la voy a fumar.

-Me refiero a nosotros.

A mí.

Si estoy terminada, ¿qué vas a hacer conmigo?

No lo sé, ya lo pensaré. Toma.

-¿Cuándo? Si sigues con el tema me voy.

-¿No crees que lo más sencillo sería vivir?

Convivir.

¿Convivir?

¿Cómo? -Como todo el mundo.

Tú y yo no somos como todo el mundo.

-Míralo como otro de tus experimentos:

la convivencia de igual a igual.

Ya... ¿Eh? Ya.

-Toma...

Podría prender fuego a la casa con esto.

Soy tuya.

Estoy hecha a tu medida.

Y acabas de decirme que te gusto.

¿He dicho eso?

-Sé que me miras.

Desde que me trajiste aquí

prácticamente vivimos en la misma habitación.

En este bolsillo.

(TELEVISIÓN) Durante estas fechas se celebra en Madrid

el ya tradicional baile de carnaval

en el emblemático edificio de la Gran Vía,

el Círculo de Bellas Artes.

Televisión de fondo.

No debiste ponerle su cara.

Si yo hubiera estado aquí te habría advertido del peligro.

Puede que se parezca pero Vera no es igual.

Pero se parece demasiado.

¿Has pensado qué vas a hacer con ella?

No. Tendrás que matarla...

o tenerla ahí escondida de por vida.

¿Por qué tienes tanta prisa en que desaparezca?

Si no la matas tú, se matará ella.

Las historias se repiten.

No, no se repetirá.

Vera es mucho más fuerte, es una superviviente nata.

Estás enfermo, Berto.

Si no te deshaces de ella lo que sientes ahora acabará

devorándote como un cáncer.

Cuando quieras darte cuenta no tendrá remedio.

¿Cómo estás tan segura

de lo que siento si ni yo lo sé?

Porque te conozco como si te hubiera parido.

Despide a los criados y no contrates a nadie.

(HABLAN EN OTRO IDIOMA)

-Normal.

Murmullo.

Portero electrónico.

¿Qué quiere?

-Ver a mi madre, hace más de 10 años que no la veo.

Si se refiere a alguna sirvienta, acaban de irse y no volverán.

-Ya las he visto pero no era ninguna de ellas.

Mi madre es más guapa.

Lárgate o llamo a la policía.

¡Zeca!

-Soy tu hijo, Zeca. ¿Cómo te atreves a venir aquí?

-Ábreme. Es carnaval.

Estamos los dos muy lejos de Bahía.

"Tenho saudade".

Mira, como el disfraz que me ponía de pequeño, ¿te acuerdas?

¡Uh, uh!

(EMOCIONADA) Tigriño.

-Solo quiero verte un momento.

Bueno, me ves y te vas.

-Lo que tú digas.

Sigue el camino de tierra

y cuando llegues a la segunda puerta, entra.

¿Cómo nos has localizado?

-Llevo ya tiempo en España.

Vi a Robert en el periódico.

Daba un... (TITUBEA) Un...

No sé, algo en Madrid.

Fui allí y después le seguí hasta aquí.

¿No me invistas a entrar? No, no, no.

Tengo prohibida las visitas.

-Huele muy bien. Tengo hambre.

¡Bruto!

(HABLA EN PORTUGUÉS, EN LA TELEVISIÓN)

Música. (TELEVISIÓN) La de hoy ha sido

una jornada marcada por la festividad del carnaval

y por el impresionante robo ocurrido en la joyería Bulgari,

en pleno corazón de Madrid.

Sucedió anoche y hoy hemos tenido acceso

a las primeras imágenes grabadas por una de las 24 cámaras

de seguridad que protegen la joyería.

Además del ladrón que aparece en la imagen, la policía busca

a un empleado de la joyería desaparecido de su domicilio

en las últimas 24 horas.

-¡Que sigan buscándolo! A ver si lo encuentran.

El cabrón solo tenía que desactivar las cámaras

pero se arrepintió y dejó una grabando.

Ahora se estará pudriendo en el infierno.

Entonces la policía te estará buscando.

-Claro. Si no es por el carnaval no podía salir a la calle.

Supongo que me puedes esconder aquí unos días.

¿Esconderte aquí? Ni pensarlo.

Tenemos montones de pacientes, aquí viene mucha gente.

-Yo sabré esconderme.

Además, quiero que Robert me opere y me cambie la cara.

¿Operarte Robert?

Cuando te tenga en la mesa de operaciones

en vez de anestesia te pondrá una inyección letal.

¿Cómo puedes pensar que Robert te operaría

después de lo que le hiciste? -Tendré que chantajearle con algo.

¿Tú crees que raptándote podría obligarle?

Estás más loco que una cabra.

Yo solo soy una sirvienta.

Además, Robert está fuera de España.

(CON LA BOCA LLENA) -Mejor. Así me quedo aquí hasta que vuelva.

¿Dónde vas?

¿Qué quieres? -Un licorcito.

Coge la botella. Llévate lo que sea pero vete de una vez.

-¿Qué es esto? Es una película.

¡Vete ya!

-Me recuerda a... No te recuerda a nadie.

¡Vete o disparo!

-Mae... No le harías eso a tu filio.

Tú no eres mi hijo. Yo solo te parí.

-Es ella, ¿qué hace aquí? ¡No es ella!

¿Cómo va a ser ella? ¡Vete de aquí!

¡No te acerques!

(INTENTA GRITAR)

-¿Marilia?

He oído un ruido, parecía un tiro.

¿Ocurre algo? También he oído voces.

¡Marilia!

¡Marilia!

(INTENTA GRITAR)

(HABLA EN PORTUGUÉS)

(SE QUEJA)

(RESPIRA PROFUNDAMENTE)

-¿Quién es?

-Soy, Zeca, ábreme.

-No puedo. -¿Por qué no?

-No tengo llave.

-¿La tiene Marilia?

-No sé. ¿Qué haces aquí?

Pasos alejándose. ¡Oye!

(SE QUEJA) -Si gritas te parto la cara.

¿Dónde tienes la llave de arriba?

(JADEA) En el cajón de la esquina.

Desátame y te la doy.

-No, ¿dónde está?

En ese cajón, dentro de un sobre.

-¡No está! En el fondo.

-Solo hay un sobre y pone clips.

Es para despistar, idiota.

Mira dentro.

No, no, la servilleta no.

No, no... Te juro que no grito. -Sí, que si no gritas.

Que gritas. No, no, desátame, por favor.

-"Abre boca". (SE QUEJA)¡Ah!

-"Abre a boca", mae. ¡Mae! (INTENTA GRITAR)

-Antes te cabía entera. (INTENTA GRITAR)

(AMBOS GRITAN)

(GRITA) ¡Aah!

¡Aaah!

-¿Te manda Robert?

-No.

¿Cómo te salvaste?

Te dejé ardiendo como una antorcha.

-Él me salvó. Sácame de aquí, Zeca

Me iré contigo adonde quieras.

-Eso lo dices porque me tienes encima y casi no puedes respirar.

Mira... -No.

-Pídeme lo que quieras.

¡Pídeme lo que quieras! -¿Qué puedes darme tú?

Además de inflarnos a follar. -No sé...

Muchas cosas.

Haré lo que me pidas.

-Podías ayudarme con Robert. ¿Cómo te llevas con él ahora?

-Bien.

-¿Bien? -Sí.

-¡Y te tiene encerrada bajo llave!

-Bueno, sí, ya sabes cómo es.

-Sí...

Te voy a llevar conmigo, a ver si se le ablanda el corazón

y me hace un arreglo en la cara. -Eso.

Mira, si me raptas podrás pedirle lo que quieras.

-Sí. Te voy a raptar.

Pero antes vamos a follar. -No.

-Sí. -¡No!

Oye. -¿Qué?

-Vamos a follar al jardín, por favor.

-¿Al jardín para qué?

Estoy harto de polvos al aire libre.

Este tigre quiere cama.

Gemidos.

(VERA GRITA) ¡Ah!

-¿Qué pasa, no te gusta?

-Me haces daño.

La tienes muy grande.

-La tengo como siempre, antes te volvía loca.

-Sí, ¡ahora también!

¡Me vuelve loca!

-¡Cállate, estás muy rara y me distraes!

(GRUÑE)

Ruido de motor.

(INTENTA GRITAR)

(GIME) ¡Aaah!

(JADEA)

Mátala.

Mátalos.

(ASUSTADA) ¡Ah!

(LLORA)

De niños solo jugaban a matarse.

Sabía que un día se matarían de verdad.

-¿El tigre y Robert?

Sí.

Son hermanos.

Aunque ninguno lo sabe.

Al menos yo no se lo dije.

A Zeca lo tuve con un criado que despareció pronto.

Y Robert es hijo

del señor Ledgard.

Aunque los padres eran muy distintos

los dos nacieron locos. La culpa es mía.

Llevo la locura en mis entrañas.

Yo servía en casa de los Ledgard desde muy niña.

La señora Ledgard era estéril.

Y cuando mi Robert nació se quedaron con el niño.

Y dijeron que lo había parido ella.

Pero fui yo quien le cuidó toda la vida.

Desde el día en que nació.

-Zeca me hablaba como si me conociera.

Te confundía con Gal,

la mujer de Robert.

Al contrario que Robert, Zeca se crió lejos de mí.

Desde los siete años empezó a transportar droga.

Yo no lo veía nunca.

Se crió en la calle.

Hace unos... doce años

Zeca volvió por La Mancha...

Venía huyendo de una banda y nos pidió asilo.

Yo le escondí en un cobertizo.

Pero Gal lo descubrió, se encaprichó de él

y acabaron fugándose juntos.

Tuvieron un accidente de coche.

Zeca se salvó y huyó.

Pero ella...

Robert la encontró carbonizada...

pero todavía con hilo de vida.

Y Robert se la arrebató a la muerte en el último momento.

Trabajaba día y noche.

Investigaba sin parar.

No dormía.

Solo descansaba cuando se sentaba al lado de la cama de ella,

cubierta de gasas.

El olor a carne quemada le embriagaba.

Desde el accidente vivíamos como vampiros...

en completa oscuridad y sin espejos.

Para sorpresa de todos

después de unos meses eternos Gal empezó a mejorar.

Lo que no pueda conseguir el amor de un loco..

Un día...

cuando ya podía sostenerse en pie...

Gal escuchó a lo lejos la voz de Normita...

Cantando una canción que ella misma le había enseñado.

Cántico de Norma.

Y se emocionó.

Por primera vez en muchos meses... se emocionó.

Y fue como... Como sentirse viva de nuevo.

(CANTA EN PORTUGUÉS)

Cántico de Norma.

Cántico de Norma.

Cuando abrió la ventana...

De repente se cruzó con su imagen reflejada en el cristal.

Canto en portugués de Norma.

No parecía un ser humano.

Era una pavesa.

Dio un grito que se oyó en toda la casa

y se arrojó al vacío.

(RESPIRA ACELERADA)

(GRITA) ¡Aaaaaah!

Años después la pequeña Norma...

salió en busca de su mamá.

Por el mismo camino por donde la madre se había ido.

Por la ventana.

¿Qué has hecho con el cuerpo? Lo he enterrado bien.

¿Le has rezado?

Sí, todo lo que me dijiste.

¿Vamos dentro?

(JADEAN)

(SE QUEJA) -¡Ah!

¿No te importa?

¿No te importa si lo dejamos para mañana?

El tigre me ha dejado hecha polvo.

Como tú quieras.

(JADEA) Pero abrázame.

Abrázame.

No te preocupes, esperaré.

Lo último que quiero es que te sientas incómoda.

-Gracias.

(RESPIRAN EXCITADOS)

-Me voy a quedar dormida.

Duerme, mi amor.

Música de jazz.

-Gracias, Robert, esta boda te la debo a ti.

No exageres, Nico te adora.

-Sin tu ayuda me adoraría menos.

-Enhorabuena. -Gracias.

Murmullo.

-Tu hija ha hecho muy buenas migas con mis sobrinas.

La veo mucho mejor.

Al menos ya no le da miedo la gente.

Sí, es extraño que no haya venido a pedirme que nos vayamos.

-Está estupenda. Se lo está pasando divinamente.

(RÍEN) Por ti.

Música de orquesta.

Risas y murmullo.

-La abandoné

porque me fue preciso,

así abandono a la mujer

que a mí me ofende.

Voy a buscar

un nuevo amor

que a mí me comprenda,

yo a esta la olvido

cada día más y maaaaás.

¡Aaaaaah! ¡Más y más!

-Ya lo dejé bastante, ahora me toca a mí.

-Disfrútalo, querida.

-Yo a esta la olvido, la olvidooooo...

Permiso.

-La olvido más y más, y más y más, más, más, más...

La olvido más y más, y más y más,

la olvido más y más...

Música en la casa.

Gemidos de varias parejas.

Gemidos.

Gemidos de varias parejas.

Ladridos.

¡Norma! ¡Norma!

¡Norma! ¡Norma!

Norma. (GRITA) -¡No, no!

No.... ¡Norma! (GRITA ASUSTADA) -¡No, no!

Soy yo... (GRITA) -¡Aaaaah!

¡Soy yo! -¡Nooooo!

¡Noooo!

(LLORA) ¡Ya, ya, ya!

(LLORA Y GRITA) ¡Ya está, ya está, ya está!

Ya...

Gritos a lo lejos de Norma.

(RESPIRA ACELERADO)

-¿Qué tal este? -Este sí, pero no.

Además, lo veo un poco viejo. -No es viejo, es vintage.

-Ya. -A lo mejor algo de flores.

-No. Flor no. -Flor no.

Hum... ¿Algo así? -Raya tampoco.

-Raya tampoco.

Murmullo.

-¿Algo gráfico? -Gráfico, tipo...

¿Tipo esto? -Mira, mejor vengo otro día.

-Sí, mejor viene otro día que está muy espesa.

-Adiós. -Hasta luego.

Cristina. -¿Ah?

-Toma, regalo de la casa. Póntelo y nos vamos de fiesta.

-He quedado con mi novia, gracias.

-Póntelo de todos modos, me gustaría verte con él.

Seguro que te sienta de maravilla.

-Si tanto te gusta, póntelo tú.

-Cómo te equivocas, tía.

-¿¡Por qué no me gustan los hombres!?

-Porque no te gusto yo.

-De todos modos tengo pastillas para ponerte a tono.

-No deberías tomar esas guarrerías.

-Vicente, deja a Cristina en paz.

-Me voy. -¿Dónde vas?

-A casa, a cambiarme.

-¿Y eso?

-Quedé con mis colegas, creo que vamos a ir

a la fiesta de doña Casilda. -¿Os han invitado?

-Jorge conoce a una de las sobrinas.

Vamos al baile solo.

Bueno, ¿qué, te vienes?

-Que la dejes en paz, pesado.

-Buenas tardes. -Buenas.

-Hola, buenas. -Hola. Que mi mujer nos ha dejado

y quería saber si les interesaría su ropa.

-¿Josefina? -Sí.

-Vaya.

-Bueno, sí, la verdad es que no tenemos tallas de gordas.

-No, no, no. -Pues yo si les interesa

se las puedo dejar que las valoren.

Están muy bien.

-Vale, le echamos un vistazo. -Claro, claro.

¿Es esto? -Sí, ¿pesa, eh?

-Pues sí que pesa. -Pero...

¿Os ha dejado o ha desaparecido?

-Las dos cosas, la verdad es que lo hace a menudo.

Ya estamos acostumbrados. Así que la próxima vez que lo haga

se tendrá que ir desnuda porque le pienso vender la ropa.

Música de balada.

-Es el señor jardín. -¡A los jardines!

Vaya puta fiesta. (RÍEN)

-¡Dios, aire!

-Sois unos porretas, unos porretas.

Risas y murmullo.

-Me llamo Vicente.

-Yo, Norma.

Tus amigos se han ido.

-Mejor, ¿no?

Estás puesta.

¿Puesta? -¿Que si te has metido pastillas?

-Ah, sí...

Cipralex 20...

100 miligramos de Deprax...

Dos gramos de Trankimazin... Bueno, Rohypnol ya no tomo.

Y Lyrica, claro, eso. -Hostias.

Yo también voy hasta el culo.

-¿Hasta el culo?

-Sí.

Tú no eres de aquí, ¿no?

-No, ¿y tú?

-Yo sí, pero me quiero pirar.

-¡Ah! (RÍEN)

-Es que estoy harta de tanto tacón.

(RÍE NERVIOSA)

Y esta chaqueta...

Me da claustrofobia tanto vestido.

Por mí iría todo el tiempo desnuda.

-Espera, espera...

Yo te desnudo.

(JADEA) Eres muy guapa.

Y distinta.

Yo también soy distinto. -¿Tú también estás en tratamiento?

¿Eh? -No, ¿crees que debería, eh?

Oh...

-Y ahora, a petición del novio voy a cantar "Necesito amor",

se la dedico también a la novia con mucho cariño.

Aplausos.

Quiero la luz del Sol,

también quiero el azul del cielo en...

el mar.

Quiero más sin fin,

para no tener nunca que terminar.

Como la flor feliz de ver como nace la flor.

(JADEA)

-No, no, no, por favor, no, no.

Ah, ah, ¡ah...!

¡Hum...!

(CHISTA) -Cállate. -Hum...

-Cállate, cállate.

-Hum... -¡Ah, ah, para!

¡Ah, ah, ah...!

Oh, oh, para. -Ah.

-Para. -¡Ah!

-Cristina. -¿Sí?

-Si yo me fuera tú seguirías aquí en la tienda con mi madre, ¿verdad?

-Sí, ¿pero tú dónde te vas a ir?

-No sé, estoy harto del pueblo.

-Eso es por todo lo que te metes.

-Hace una semana que no me meto nada.

-Pues entonces por no meterte.

-¿En qué quedamos, me meto o no me meto?

-Mejor no te metas.

-Voy a dar una vuelta.

-¿Ahora, vas a dejar eso ahí?

-Sí. -Vicente.

-¿Vienes a cenar, Vicente, o llegarás a las tantas?

-Sí, vendré a cenar, sólo voy a dar una vuelta para despejarme.

Mamá, deja, ya puedo yo. Pásame el casco.

-¿Vas a dejar esto así, empantanado?

-Mañana vengo y lo termino.

Motor de arranque.

Motor de arranque.

¿Qué haces, gilipollas, estás loco?

¡Ah!

Oh... oh.

¡Hijo de puta!

Hijo de puta, cabrón.

¿Pero te has vuelto loco?

No dispares, no dispares. No, no, no dispares.

Disparo.

(RESOPLA)

Oh.

Oh...

Oh, oh, oh...

oh, oh...

Oh.

¡Socorro!

¡Socorro...!

-Pase, pase.

Siéntese, por favor.

-Gracias.

¿Me han dicho que ya saben algo?

-Hemos encontrado la moto totalmente destrozada

en el acantilado de Finisterre.

-¿Y el cuerpo? -Nada,

las olas lo habrán arrastrado mar adentro.

Lo sentimos mucho, señora.

-Mi hijo está vivo.

-Ya le hemos dicho. -Sí, han encontrado

la moto, pero... ¿y mi hijo, eh?

Pueden haberle... secuestrado.

Hasta que no aparezca el cuerpo

deben seguir buscándole, por favor.

-Ya hemos hablado de esto, señora, no insista.

-Tienen que seguir buscándole, mi hijo está vivo.

-Si está vivo se halla lejos del pueblo.

Todos los amigos que hemos interrogado,

incluida su dependienta, coinciden en que

estaba harto del pueblo y quería irse de aquí.

-Pero a mí me dijo que volvería a cenar, Cristina es testigo.

Si no me llamó es que le ha ocurrido algo.

Se abre una puerta.

Se cierra la puerta.

Soy yo, Normita, soy papá.

Norma...

Ven, mi niña, mi... mi niña.

-Oh, oh, oh... No te toco, no te toco.

¿Dónde vas, Norma? -Ah...

(SOLLOZA) Eh.

-Ah... ¿Dónde vas?

-Oh... Norma.

Norma, mi amor.

Llaman a la puerta.

-¿Todo bien? Sí, sí.

-Soy yo, Normita, puedes salir, ya se han ido los hombres.

¿No podrían ponerle un vestido?

Con esa pinta parece peor de lo que está.

-Lo hemos intentado, pero su hija no soporta

la ropa mínimamente entallada, se la arranca.

Doctor Ledgard, yo creo que no debería venir a verla

con tanta frecuencia.

Es mi hija. -Pero ella no le reconoce

y empeora cuando le ve.

En su mente ella está convencida de que usted la acosó.

Yo sólo la encontré allí tirada,

¿por qué no le meten eso en la cabeza?

-Ella le identifica con el violador.

No sé, quizás nos precipitamos sacándola tan pronto.

Fue idea suya que empezara a socializar.

-Estaba superando su fobia social,

¿cómo iba yo a suponer que alguien intentaría violarla

estando con usted?

Golpe.

-Eh... aquí, eh.

Eh, por favor, por favor, sácame de aquí.

¡Socorro! Sáqueme de aquí.

(LLORA) Tengo sed y tengo mucha hambre.

Ahora comerás y beberás. -Yo no he hecho nada,

esto es un error.

Puede ser, todo el mundo se equivoca.

-Sal, hijo de puta y suéltame ya.

Ah, ah... oh.

Vuélvete.

-Oh, oh...

Uh...

Voy a encadenarte más cerca de la mesa.

-¿Pero por qué, si yo no he hecho nada?

En la mesa estarás más cómodo.

Se abre una puerta.

-Gracias.

Perdóneme si el otro día le molesté,

es mucho tiempo aquí solo.

Espere, por favor, no se vaya, por favor, no se vaya.

No se vaya, por favor.

Tenemos que hablar.

No se vaya, por favor, tenemos que hablar.

No se vaya... no se vaya.

-No tengo palabras.

-Lo siento.

Hicimos lo que pudimos.

No fue suficiente, lo hicieron muy mal.

Voy a denunciar al hospital, y a usted en particular

por negligencia homicida.

-Por favor, este no es el lugar. -Por favor.

¿Estás seguro de que quieres trabajar hoy?

Sí, sí, sí. -Deberías descansar,

Tratar de olvidarlo.

No podría dormir, trabajar me hará tener la mente ocupada,

confirma todo el equipo. -Vale.

-Oh...

Mi madre estará muy preocupada,

nunca he faltado de casa más de tres días sin llamar.

Usted tiene una hija, ¿verdad?

¿Por qué lo dices?

-Por los juguetes. Mi hija ha muerto,

la enterramos hoy.

-Lo siento.

Ahora voy a ponerte un poco de aftershave.

-¿Por qué me afeita? Esa es una buena pregunta.

-Ah, ah, ah, ah...

Portero automático.

Portero automático.

¿Sí? -Somos nosotros.

Os abro.

-Si comenta que llegamos tarde le decimos

que nos cruzamos con dos accidentes,

ya sabes cómo es con la puntualidad.

Buenas noches. -Buenas noches.

Llegáis tarde.

-Había dos accidentes en la carretera.

Aquí tenéis toda la documentación y los sobres.

Venga, cuando estéis listos empezamos.

-Dos accidentes, uno llegando aquí a...

al pueblo este de aquí, ¿cómo se llama?

-Es muy joven, parece un niño.

No lo es.

Tiene 27 años y sabe perfectamente lo que quiere.

Es un caso especialmente confidencial.

-¿Qué ha pasado?

¿Qué me han hecho?

Una vaginoplastia.

-¿Una vagino... qué?

No...

No.

Se abre una puerta.

Escucha bien lo que voy a decirte, Vicente,

es muy importante.

Bien, como acabas de ver la operación ha sido un éxito,

pero los tejidos que forman la vagina

están todavía muy tiernos y podrían pegarse,

pero no te preocupes, evitarlo es fácil.

Tienes...

Tienes que mantener abierto el nuevo orificio

y conseguir que poco a poco se haga más profundo.

Piensa que tu vida depende de ese orificio,

que respiras por ahí.

Dentro de este maletín

hay varios dilatadores de distintos tamaños.

Empieza introduciéndote el más pequeño,

te dolerá al principio,

pero en pocos meses te cabrá el más grande sin esfuerzo

y la piel estará perfectamente cicatrizada.

Esto está muy bien, ¿eh? Muy bien.

¿Cuánto tiempo llevas con el último dilatador?

-4 semanas, ¿puedo irme ya?

¿Adónde? -A mi casa.

Pero si sólo estamos empezando.

-¿Qué más me va a hacer?

Lo irás viendo cuando llegue el momento.

-¿Por qué me hace todo esto?

¿Te acuerdas de la boda de doña Casilda Efraiz,

en aquel pazo tan espectacular?

Soy el padre de Norma, la niña que violaste.

-Creo que no llegué a violarla. ¿Cómo que "no llegué a violarla"?

¿Has perdido la memoria?

-Aquella noche había tomado muchas pastillas y...

lo recuerdo todo muy mal.

Pues yo no tomé nada y no lo olvidaré jamás.

-¿Qué me va a hacer ahora?

Una pena que no puedas verte el cuerpo entero.

Ya no parecen neumáticos, ¿verdad?

Son como gotas de agua que resbalan

por la superficie de un cristal.

Las marcas de la piel desaparecerán.

Queda trabajo todavía.

Para tu tranquilidad te diré que ya no habrá más quemaduras.

Ah, y te he traído este body

para que te protejas la piel,

además te dará firmeza y te moldeará.

Acostúmbrate a llevarlo siempre, como una segunda piel.

Póntelo.

Vamos.

-¿Me ayudas con la cremallera, por favor?

Oh, oh...

Ah.

Maldita...

-Párate ahí,

y tírame la llave de la puerta o subo y te rajo.

¡Que te estés quieto!

Si sigues bajando me corto el cuello y se te acabó el juguete.

No eres capaz.

Oh...

Hemos tenido suerte.

Ya no puedo seguir llamándote Vicente.

A partir de hoy te llamarás... Vera.

-Oh.

Oh.

Ah.

Oye, no sé si estás ahí,

te devuelvo el libro de maquillaje y las pinturas,

haz con ello lo que quieras.

-Y se puede practicar en cualquier sitio,

en la cama de un hospital, en la cárcel...

Tenéis que saber que hay un lugar en el que os podéis refugiar,

un lugar que está en vuestro interior,

un lugar al que nadie más tiene acceso,

un lugar que nadie puede destrozar, que nadie puede destruir.

Para acceder a ese lugar existe el yoga

una técnica ancestral,

es un mar donde encontraréis paz, donde encontraréis sosiego,

libertad, pero debéis practicar diligentemente,

intensamente, y entonces lo conseguiréis,

seréis libres.

Hay que tener cuidado, no obstante,

de no confundir la sana, la forma, con el fondo.

Mi Cigarral.

Cuantas saudades.

Qué largo se me han hecho estos cuatro años.

¿Tanto tiempo? Cuatro años y dos meses,

creí que te habías olvidado de mí.

Pensé que al menos cuando murió Norma me llamarías.

Pobrecita, mi niña. Tirarse por la ventana.

Preferiría no hablar de ella, Marilia.

Como quieras,

pero la voy a echar mucho de menos.

Vamos a la cocina, estoy seca.

No mires las encimeras.

Hay que hacer una limpieza de todo.

Pues llama a la agencia y contrata al servicio que necesites.

Has puesto más televisiones.

No, no son televisiones, es para controlar a una paciente,

luego te lo explico.

A partir de hoy tú cuidarás de ella,

pero no tienes que entrar en la habitación,

la limpia ella misma.

¿Hay más pacientes? No, está ella sola.

¿Ya te has puesto el uniforme?

No hace falta que te lo pongas si no quieres.

Me gusta el uniforme, porque eso quiere decir

que estamos otra vez juntos.

¿Quién es?

Ya te lo he dicho, se llama Vera.

¿Qué hace ahora?

Escribe en la pared. Ya, ya lo veo.

¿Huele a croquetas? Ajá.

Me llamó por el interfono

y me preguntó que quién era yo y qué día era,

y cuando se lo dije se puso a escribir en la pared.

No quiero que se tome confianzas contigo,

no le abras la habitación, si tienes algún problema, me llamas.

Me recuerda a alguien.

Todas las mujeres que he operado te acaban recordando a alguien.

Sí, pero esta más. la cara es igual.

(SOPLA)

¿Qué haces? -Parto piña.

No me mires así, Marilia, no voy a hacerte nada.

No me fío de ti.

-Si confías en mí será todo más fácil para los tres.

Pásame la bandeja. -No, voy a subirla yo.

Basta con que la pongas en el torno.

-Gracias.

Buenos días.

El desayuno.

Muchas gracias.

¿Y Marilia? -En la cocina refunfuñando.

No acepta que nadie más se ocupe de ti.

Anoche... antes de acostarnos,

¿hablamos mucho y nos hicimos una promesa?

¿O lo he soñado? -No lo has soñado,

tú me prometiste que no habría más puertas cerradas,

que podría ver todos los canales de la televisión,

que era libre,

y yo te prometí que jamás te abandonaría.

No me falles. -Es lo único que tengo, Robert,

tu promesa y la mía.

¿Has pensado bien lo que vamos a hacer, Roberto?

Cuando estemos en la calle puede darme un empujón

y salir corriendo.

No lo va a hacer, me lo ha prometido.

¿Y tú la crees? Eres como un niño.

Con las mujeres siempre te ha pasado igual,

y así te ha ido. Basta ya, Marilia.

-Perdón por el retraso, Marilia.

Me he puesto los zancos para ir practicando.

Cómprate todo lo que te guste, Marilia lleva las tarjetas.

-Muchas gracias.

Vamos, niña.

-¿Te pasa algo conmigo, Robert?

No, pero como puedes ver estoy muy ocupado.

-He venido para hablar del cigarral, de la clínica.

Ya te lo dije por teléfono,

después de hablar con el presidente he decidido

no seguir utilizando el cigarral como clínica.

-Pero si las cosas se hacen con cuidado

no hay por qué temer nada. No es sólo eso,

tengo otros planes que no tienen nada que ver con un quirófano.

-Si no te interesa operar te alquilamos

nosotros la clínica.

Hablo en nombre de todo el equipo que ya conoces,

a nuestras principales clientes les encanta este lugar.

Te he dicho que no, Fulgencio.

Y ahora te agradecería que me dejaras solo,

perdona que no te acompañe, ya conoces el camino.

¿Todavía estás aquí?

-Ya me voy, pero antes me gustaría

que le echaras un vistazo al periódico de hoy.

Vicente Guillén Piñeiro, es el chico

al que cambiamos de sexo.

Desapareció de su casa el 10 de septiembre de 2006.

Como puedes ver. ¿Y?

-Que siempre me extrañó que ese chico

quisiera ponerse un coño sin hormonarse ni nada.

Sólo le interesaba el coño, ahora está mucho más musculado

y trabaja en Los Ángeles, haciendo porno, y se está forrando.

¿A qué viene esto ahora?

-Aquí dice que su madre sigue buscándole desesperadamente.

No sigas por ahí, Fulgencio.

-Los documentos que nos diste eran todos falsos.

No sería la primera vez que hacemos vista gorda

ante documentos falsos.

¿Por qué crees que nuestra clientela prefiere este lugar?

-¿Sabes qué es lo que creo? No, ni me importa.

-Creo que lo secuestraste

y que has estado experimentando con él en todos los sentidos.

Nos dijiste que Gal, tu nueva piel la testaste con ratones atímicos,

conociéndote como te conozco no creo que tuvieras

el menor escrúpulo en hacerlo también con un ser humano,

con Vicente, por ejemplo. ¿Sabes la que te caería encima

si la comunidad científica se entera que usaste

la transgénesis con alguien al que previamente has secuestrado?

No me gustan las amenazas porque me acaban contagiando.

No sabes lo que estás diciendo.

-Robert, Robert. Vete de una puta vez, anda.

-Si se refiere a mí, el doctor Robert no me raptó.

¿Y qué es eso de la transgénesis?

¿Una crema?

Si estoy aquí es porque vine por mi propio pie,

y no me llamo Vicente, sino Vera, Vera Cruz,

y siempre fui una mujer.

Dame un cigarrillo.

Gracias.

No, gracias a ti.

(JADEAN)

-Ah.

¿Te duele todavía? -Sí.

¿Lo hacemos por detrás? -¿Eh?

-Por ahí me dolería más, ¿no?

Espera. ¿Qué?

-Justamente hoy he comprado una crema lubricante.

Pues tráela. -Sí, la tengo en el bolso.

Estoy segura de que la traía en el bolso nuevo,

pero no lo encuentro. Te lo has dejado abajo.

Seguro, abajo. -Sí, voy a cogerlo.

Vera, date prisa.

(RESOPLA)

Por fin, creí que te habías ido.

-Todavía no.

Vamos, Vera...

¿Qué haces?

(MONTA EL ARMA)

-Voy a matarte. Es una broma, ¿verdad?

-Llámalo como quieras.

Pero me lo prometiste. -Te mentí.

Disparo. ¡Oh!

Oh.

Oh...

(LLAMA A LA PUERTA) Berto.

¡Berto! -Está dormido.

He oído un ruido. -Sí, yo también.

Vuelve a la cama, Marilia, no ha sido nada.

Berto...

Hijo mío.

Sal de ahí. ¡Hija de puta!

¿Dónde estás?

Disparo. Oh.

Lo sabía.

-Hola.

-Atiéndela tú, Cristina.

-Buenos días.

¿Qué desea?

¿Le pasa algo?

¿Está bien, le pasa algo?

-No sé por dónde empezar, Cristina.

-¿Me conoce?

-Soy Vicente, acabo de fugarme.

Me raptaron, me cambiaron de sexo,

para huir he tenido que matar a dos personas.

Tenéis que ayudarme.

Mira.

¿Recuerdas este vestido?

-Antes de la boda de doña Casilda, hace 6 años,

yo te dije que te lo regalaba,

sólo para ver cómo te quedaba.

Tú me dijiste que si tanto me gustaba, que me lo pusiese yo.

En ese momento estábamos... aquí solos tú y yo, ¿te acuerdas?

Pasos.

-¿Pasa algo, Cristina?

-Venga un momento, por favor, señora.

(LLORA)

-¿Qué ocurre, por qué estás llorando?

-Soy Vicente.

Cine en TVE - La piel que habito

10 feb 2018

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