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Mañanas de cine - La sombra del ciprés es alargada - ver ahora
Transcripción completa

-¡Sooo!

Campanadas.

(LLAMA A LA CAMPANILLA)

-Quiero que causes una buena impresión.

Así que pórtate formal. Suénate antes de entrar.

Y no te vayas a morder los padrastros.

Tome. -Gracias.

-¿Vive aquí don Mateo Lesmes? Sí.

Ah, ustedes son los que esperaba.

Ah, pues los está esperando. Pasen.

Señores, pasen, por favor. Están ustedes en su casa.

-Soy Florencio Canales. Encantado.

-Y este es el niño que mencionaba en mi carta.

Ah, así que este es el caballerito, ¿eh? (RÍE)

¿Cree usted conveniente que el chico asista...

...a nuestro, digamos, convenio?

-Pues... Gregoria, llévatelo...

...al cuarto de estar y dale un polvorón.

Ven, hijo, ven. Con su permiso.

Siéntese, por favor.

Y... ¿qué tal el viaje? -Bien.

Toma. Anda, siéntate.

Aquí vas a estar como un príncipe, ya verás.

-¿Y sobre cuánto había pensado usted?

Pues verá, sobre unos 800 reales. -¿800 reales?

No, no, no. 800 reales es una fortuna.

Piense usted que la vida se ha puesto por las nubes.

Además, los chicos a esa edad comen a horrores.

-Está bien, aunque me parece muy caro.

Le aseguro que tendrá el máximo por cada céntimo que gaste.

Ladrido.

¿Cómo te llamas? -Se llama Boni. Y yo Martina.

Y tú eres el niño, ¿verdad? ¿Qué niño?

-Papá nos dijo que iba a traer a casa un niño.

¿Para ti? -Sí. ¿Nos das un poco...

...de polvorón a Boni y a mí? Sí, ten, cógelo todo.

-Adiós, Pedro.

Espero que hagas honor a todo lo bueno...

...que he dicho a don Mateo sobre ti.

Don Mateo. Ha sido un placer, don Florencio.

-Te escribiré pronto.

Señora. Pase usted.

Se abre una puerta.

Le enseñaré su cuarto.

La maleta.

Por aquí, a la derecha.

Déjela ahí.

La austeridad templa el espíritu.

Ahora, si pasa usted frío, dígamelo y le pondré otra manta.

Bueno, le dejo para que se instale.

Piense que la paz del espíritu...

...radica en la aceptación del destino.

Niñas cantando.

Niñas cantando.

Campanadas del reloj.

Gimoteos de Boni.

Gimoteos de Boni.

Pero ¿no tiene usted nada que darle al pobre Boni?

Sí. Es que no me he atrevido.

Ten, Boni.

¡Pero no todo!

¿No le gusta el guisado? Sí, está buenísimo.

No tengo apetito.

Hay mucha hambre en el mundo para tirar la comida.

Toma. Una carne tan buena.

Mañana le volverá el apetito.

O si no, pasado.

O al otro.

Qué bonitos son. Sí, pero muy voraces.

¿Ves? Si no tengo cuidado, uno se lo come todo.

Por eso, a estos les echo por aquí...

...y a estos por acá.

¿Cómo se llaman? Los animales no tienen nombre.

¿Y Boni?

Los perros... son casi humanos.

Bueno, ahora acuéstese y descanse.

Ah, y recuerde que desnudarse a oscuras...

...ahorra luz y propicia el sueño.

Buenas noches.

Campanadas.

Ruido metálico.

Crepitar del fuego. Como ya es parte de la casa,...

...se encargará de la estufa.

Se trata de evitar el frío.

Pero sin llegar al calor, que es malsano y amodorra.

Recoja.

Hallar la justa medida es un arte que aprenderá con la práctica.

¿Sabe usted escribir? Sí, señor.

¿Y las cuatro reglas? Sí, señor.

¿Conoce la potenciación? No, señor.

¿Puede señalar las capitales de Europa?

Claro. No, no, con su palabra basta.

¿Ve usted? Cuatro preguntas y ya sé...

...hasta dónde llegan sus conocimientos.

Ahí están los guerreros heroicos,...

...más valientes,...

...más nobles y más generosos que nosotros,...

...porque ellos tenían causas por las que luchar.

Los que con Alfonso VIII a la cabeza inflingieron...

...al infiel las más decisiva derrota de la reconquista...

...en las Navas de Tolosa.

Fue el principio de la gran alianza.

La que iba a permitirle a los Reyes Católicos...

...liberar España de las hordas infieles y llevar la cruz,...

...defendida por la espada...

...pues hasta las remotas tierras de América.

Campanadas del reloj.

Un momento, señores. Un momento.

Siéntense.

Ya saben que ese reloj es inseguro.

Este es el que cuenta.

Campanadas en el exterior.

Ahora sí, señores, pueden recoger.

Buenos días.

(TODOS) ¡Buenos días!

-Oye, tú no eres de Ávila, ¿verdad?

No, pero soy de aquí cerca, de un pueblo.

-De pueblo, claro, tienes cara de paleto.

(TODOS MOFÁNDOSE) ¡Paleto, paleto, paleto!

¡Eres un cerdo! -¡Cerdo lo será tu padre!

(GRITAN Y FORCEJEAN) -¡Cerdo!

-¡Toma!

Golpes. ¡Dejadme!

(GRITAN Y FORCEJEAN)

-¡Dale! -¡Toma!

¡Quietos!

¡Al que me toque le doy!

-¿Serías capaz de pegarnos con eso?

¡Acércate y lo verás!

-Dejadlo, no veis que estáis loco. Vámonos.

Pasos alejándose.

Niñas cantando.

Griterío.

Niñas cantando.

Piano.

Comer es gusto.

-¡Pedro, mira, Pedro!

Sí, muy bien, eres muy lista.

Bah, listo Mozart, que a su edad daba conciertos.

No todos somos genios. Afortunadamente.

El exceso de genios nos embrutecería.

¿Querría usted leernos algo? Si usted gusta.

Vamos a ver...

Santa Teresa, Cervantes, Platón...

Lope, Séneca... sí, Séneca.

Venga acá.

Lea a partir del subrayado.

¿Este? Sí.

Empiece.

No es maravilla que los buenos...

...sean dejados para que se fortifiquen.

No hay árbol recio ni consistente sino aquél...

...que el viento y la lluvia azotan con frecuencia.

Bien.

Pues la furia de los elementos le obliga a robustecerse...

...y a hincar sus raíces en la tierra con mayor fuerza.

-¿Qué hacemos?

(LADRA)

¡Vamos, Boni, ven, ven! -¡Ven, Boni!

¡Corre, corre!

-Buenos días, Martina. -Hola.

Oye... ¿quién es?

-Es Diana, la de la botica.

Vamos.

-¡Boni! ¡Boni, corre, corre!

-¡Corre, Boni!

(LADRA) -Yo sé una cosa, tú no.

Yo sé una cosa y tú no.

¿Cuál? (CANTURREA)

¡Qué va a venir otro niño, qué va a venir otro niño!

Ladridos de Boni. ¡Cógelo, Boni, cógelo!

¡Ocupado!

Se abre una puerta.

Golpe seco.

Yo digo que está buena. Te secas bien, ¿eh?

No te vayas a enfriar.

Los pies, frótese los pies y las partes que sudan.

(CONVERSAN)

¿Y sabes lo que pasó? -No, ¿qué?

Pues que al morir la encontraron el cuerpo lleno de monedas...

Eso lo contaba otra tía mía que tenía bastante idea.

Realmente yo creo...

Coros.

Coros.

Cuándo instalaron la luz eléctrica en las provincias...

...mucha gente creía que era obra del diablo.

Por eso la ponían primero en las iglesias.

Mira, Martina, unos novios.

Mira.

(LO CELEBRAN) -¡Enhorabuena!

-¡Enhorabuena! -¡Muchas gracias!

-¡Muchas felicidades! -Gracias, muchas gracias.

No habría tantas bodas ni los enamorados buscarían...

...tanta ni vanas suntuosidades si se detuvieran a pensar...

...que uno ha de enterrar al otro.

(SONRÍE IRÓNICAMENTE)

Ay, Mateo... Mujer.

Piano.

-¿Aún no llega? Huy, no.

Y me muero de curiosidad. -Yo también.

Pobre muerte sería esa.

Nena, deja en paz el pianito.

¡Ay, ya baja del coche! -¿Has visto qué traje?

Por favor, un poco de calma. -¡Lleva astracán!

Tú ve a recibirla. Las demás, a la cocina.

Vamos, vamos.

Eh, un momento, un momento. Llévate a la niña.

Sí, ven.

Pasen ustedes, mi marido les está esperando.

-Gracias.

¡Dios mío!

¡Pero esto es horrible!

¡Es como una celda!

señora, la austeridad es al espíritu...

-Nada, nada, lo que le pago no es para que mi hijo...

...viva como un preso.

Pero tampoco da para costear suntuosos.

-Sí, sí, sí. Está bien, está bien.

Lo comprendo.

Pero, suntuosos o no,...

...yo podría traer lo más necesario.

Siendo así el caso quedaría resuelto...

...a satisfacción de todos. -Bien.

Por favor... Ah.

-Hijo, esta separación es muy triste para ti...

...y más para mí, compréndelo.

Pero las circunstancias me obligan, de momento...

Te prometo que todo se va a arreglar muy pronto.

Es cuestión de un poco de tiempo.

Confía en mí, en tu madre que te adora.

Ahora voy a irme.

No quiero más lágrimas.

Ni despedidas tristes.

No podría soportarlas.

Por favor, quédate aquí y no me sigas...

...ni me llames.

¡Te mataré, juro que te mataré!

-Hola, yo soy Martina. ¿Y tú cómo te llamas?

¡Déjame en paz!

Ella no tiene la culpa de sus problemas.

(ALFREDO LLORA) Pero...

Alfredo, Alfredo.

No llore usted.

Hay momento en que...

En fin, yo...

Pedro.

¡Pedro!

¡Pedro!

Pedro... Ah, Pedro.

Por favor...

Por favor, ocúpese de Alfredo.

Es una criatura débil y necesita apoyo.

Háblele de nosotros, de cómo somos,...

...del buen trato que va a recibir...

En fin, de lo que sea, pero que deje de llorar.

Llorar es estúpido y no conduce a nada.

Ande, vaya, Pedro.

Hola. Me llamo Pedro. Tu compañero de cuarto.

Quita.

Déjame en paz. No quiero hablar con nadie.

Yo tampoco estoy aquí por mi gusto.

Si quieres que seamos amigos, bien, si no, allá tú.

(LADRA) Hola, perrito.

Este es Boni. Lo mejor de la casa. Boni.

Qué bonito eres y qué alegre.

Demasiado, ya lo verás. ¿Es de don Mateo?

Sí. Pero Boni es de todos.

Perdona lo de antes. Me llamo Alfredo.

Y yo Pedro, ya te lo dije.

¿Es tu madre? Sí. Muy guapa, ¿verdad?

Sí, muy guapa.

Y el señor que venía con ella, ¿es tu padre?

Mi padre murió.

Ese... no es nada mío,...

...pero por su culpa estoy aquí.

Un día le mataré. No sabes lo que dices.

¡Sí lo sé!

No voy a parar hasta que me echen de aquí,...

...y cuando esté junto a mi madre...

(RÍE IRÓNICO)

Don Mateo no te va a echar mientras le paguen.

¿Tienes padres?

Qué tarde más bonita.

Ladridos y campanadas del reloj.

¿Y su compañero?

Dijo que... que no quería cenar.

Déjale, Mateo.

Hoy debe estar muy triste. Es su primera noche.

Bien.

Por esta vez, pase.

Campanadas. -¡Sereno, sereno!

(ALFREDO RESPIRA ENTRECORTADAMENTE)

Pedro... Pedro... ¿Qué pasa?

No puedo dormir. Me muero de frío.

Díselo mañana a don Mateo y te dará otra manta.

Alboroto de los niños.

Buenos días, señores. (TODOS) ¡Buenos días!

Ya, Pedro.

Vamos a empezar.

Antes que nada quiero presentarles a un nuevo alum...

Pedro, ¿dónde está?

Señor Rocafort, ¿qué hace usted en la cama?

Dormir.

Bueno, comprendo que las tensiones y el cambio le hayan afectado.

Pero... En fin, vístase y venga a clase.

No voy a ir.

(ENFADADO) ¿Cómo ha dicho usted? Que no pienso ir.

Bueno, veamos.

Anoche no vino usted a cenar. Esta mañana no ha desayunado.

Y ahora, no quiere usted ir a clase.

Por una lado tiene usted muy poca carne sobre los huesos...

...para darse el lujo de ayunar.

Y por otro, el estudio es sagrado.

Así que vístase o le llevo a clase como está.

En cuanto me suelte, me escaparé.

Ajá, así que se declara usted en franca rebeldía.

Sí.

Bueno, pero le aconsejo que lo piense bien.

¡Tú, bájate de ahí!

Y usted tiene de tiempo hasta la hora de la cena.

Es decir, las ocho en punto.

Ocho campanadas.

Esto es un desafío y a mí... Mateo, Mateo.

A mí no me desafía nadie, nadie. Mateo, por favor.

Mateo, por Dios.

¡Mateo...! No le pegues demasiado fuerte.

Piensa en los 1000 reales que nos pagan por él.

Hay cuestiones de principios más importantes que el dinero.

Lo sé. Pero es que este nos viene tan bien.

Castígale... No.

...pero simbólicamente.

Pero qué simbolismos ni qué leches. Mateo.

Dios nos valga.

Azotes.

-¿Le están pegando al niño? Ajá.

-¿Con la correa? Ajá.

-Pobrecito.

Ladridos.

Creo... que nos vamos a entender.

Ladridos. Menos mal que sea así.

¿Te pegó mucho? Sí. Y muy fuerte.

Con saña.

Me duele mucho.

Me arde.

Por favor, ponme algo. Agua o lo que sea.

¡Ay...!

No es justo.

¡Yo no quiero nada de eso! ¡Que se lo lleven todo!

A mí tampoco me gusta.

Es lógico que su madre quiera lo mejor para él.

Sí, pero...

-La cama es muy bonita y caben los dos niños.

Digo yo.

Bien.

Un cinco.

¿Y esto?

¿Esto es todo? La mano.

(EL NIÑO LLORA) Venga. Siguiente.

Bien. Eso...

Está muy bien. Toma.

A ver.

Ahí va todo lo que traes.

Acércate el cristal al ojo. Mira.

El mar. Las olas.

El mar es lo más hermoso que existe.

¿Tú lo has visto?

Sí.

Cuando vivía mi padre, íbamos todos los años a veranear al mar.

Es maravilloso.

Es más grande... más grande que nada.

Yo voy a ser marino y tú también.

¿Yo marino? Estás loco.

Si prefieres pasarte la vida empollando hasta que te salgan...

...callos en para acabar encerrado en un despacho...

No, claro que no.

En cambio...

...vivir al aire libre,...

...recorrer el mundo, luchar contra los vientos...

...y las tormentas.

Piano. Y luego, llegar a puerto.

No, si como idea no está mal. Claro.

Sobre todo si los dos vamos en el mismo barco.

Yo de capitán y tú de piloto. ¿Por qué no al revés?

Por que tú eres más seguro. (TOSE)

(ALGUIEN REPASA LA ESCALA MUSICAL EN UN PIANO)

(ASPIRA FUERTE) Esa chiquilla nos va a volver locos.

(TOSE MUY FUERTE)

(LOS TRES RÍEN)

Música de piano "Para Elisa".

No puede ser. ¡No puede ser!

¡Se la aprendió!

Claro, no podía ser.

Por lo que veo, es usted un estuche de habilidades.

Muchas gracias.

Si así, a ratos...

...perdidos,...

...quisiera usted ayudarla un poquito...

Ya lo he hecho.

Ah, ¿sí?

Ven aquí.

Primero, la mano derecha.

(TOCA "PARA ELISA")

(TOSE REPETIDAS VECES)

Alfredo,...

(TOSE MUCHAS VECES) Alfredo.

¿Te encuentras mal?

No, ¿por qué?

Estás tosiendo mucho.

(TOSE) Todo el mundo tose a veces.

(SIGUE TOSIENDO)

-Estás como un silbido, hijo.

A ver.

33 es muy poco para lo alto que eres.

¿No tendrá lombrices?

Lo que tiene es mucha tos.

Sobre todo, por las noches. ¡Acusica!

¡Métete en lo que te importa! Eso hago.

-Le voy a dar un jarabe buenísimo. Ay, sí.

A ver si se le quita esa tos de perro.

(RÍE) -¡Qué guapa estás, Martina!

Y qué elegante vienes.

-Es que me van a retratar.

-Ah, ¿sí?

-Muy bien.

Así.

Quieta.

¡Sonríe!

Vamos a hacer otra más cerca. Sí, sí.

Colócate, hija.

Pedro.

Pedro, mira esto.

Mira. Qué horroroso.

(CON ASCO) Aaah.

Qué asco.

Aquí alcanzaron a Santa Teresa cuando huía...

...a tierra de moros para sufrir martirio.

Y dicen que aquí se sacudió las zapatillas para no llevarse...

...ni el polvo de Ávila. Eso son leyendas malintencionadas.

Yo le creo; el día que tenga dinero no viviré aquí.

Es una ciudad aburrida; yo no podría ser feliz.

El tiempo te enseñará que no ser desdichado...

...es lograr bastante felicidad en este mundo.

Campanadas.

Tal vez, el secreto esté...

...en conformarse con poco...

...y aceptar el destino,...

...pero con una resignación quejumbrosa,...

...sino con la voluntad de la razón,...

...capaz de sostenerse en el mar embravecido de la existencia.

A propósito de mar...

Estaba pensando que Ávila, vista desde aquí,...

...parece un barco.

Sí. Un barco...

Un barco de guerra.

Al menos lo fue...

...en guerras del espíritu.

Pero cuando hay que ver Ávila desde aquí es una noche de luna.

¿Por qué compraste una navaja? ¿Para qué la quieres?

Pues me gustó.

Es bonita y...

...para algo servirá.

(TOCA DESAFINANDO "PARA ELISA")

(HACE FUNCIONAR LA CAJA DE MÚSICA)

Ah, no. No soportaré que Beethoven me ataque...

...por los dos lados. Para eso. (PARA LA CAJA DE MÚSICA)

Y tú, ¿no has aprendido a tocar otra cosa?

-No, pero Alfredo dice que me enseñará una muy bonita.

Ajá. Muy bien.

Mateo, el jueves cumplirá tu padre seis años.

¿Seis años?

De muerto, claro.

No me gustan los cipreses.

¿Por qué?

Son árboles tristes.

Y mira, hasta esos frutos secos que dan,...

...parecen calaveritas.

Sí.

Y fíjate ése...

Qué sombra tan alargada.

Como si señalara algo... No sé qué.

Como la manecilla de un reloj de muertos.

Estás loco.

Qué ideas se te ocurren.

Yo,...

...cuando me muera,...

...no quiero que me entierren bajo la sombra de un ciprés.

Prefiero la de un pino.

Ya enterrado...

...¿qué más da?

Os veo muy alegres. (ASIENTEN)

Ah, qué maravilla...

...este aire purísimo de la sierra, ¿eh?

Se podría decir que los muertos de Ávila son...

...los más sanos del mundo. (RÍEN)

-Papá, aúpame.

Arriba.

-Los peces son más grandes que los pescadores.

No, es que, para ellos no son pececitos;...

...para ellos, los más pequeños, son...

...como tiburones.

Y los más grandes son como ballenatos.

(RÍE)

-Ese niño Jesús es el más bonito y el más grande.

Claro.

Porque es Dios.

-¿Y por qué está ahí y no en el cielo?

Pues...

...porque vino a la tierra como hombre.

(RÍEN)

-¿Por qué?

Para sufrir y sacrificarse por nosotros.

-¿Por qué?

Pues para...

Para salvarnos.

-¿De qué? (RÍEN)

Del pecado y la condenación.

-¿Por qué? (RÍEN)

Porque los padres malos les daban azotes en el culo...

...a las niñas preguntonas como tú.

(TOCA LA CAMPANA)

Venga, piloto, ¿no ves que nuestra nave entra en la bruma?

Llegarás a puerto, capitán,...

...aunque sé que esta vez...

(ENFADADO) ...vas a abandonar el barco.

Óyeme, piloto llorica,...

...voy a volver.

No te creo.

Voy a volver, ¿me oyes?

Voy a volver a buscarte.

Te llevaré a mi casa de mi madre.

Mi madre tiene dinero de sobra para los tres.

Pero aunque ella acepte...

...está ese hombre.

(MUY ENFADADO) ¡No!

Esta vez le voy a atacar...

...como sea.

Me opondré a él...

...y si es necesario, obligaré a mi madre a que escoja entre él y yo.

Y voy a ganar.

Cánticos.

Y si ganas...

...y tu madre quiere alejarse de ése,...

...te irás con ella...

...y yo me quedaré solo.

Como siempre.

Cánticos.

-Vámonos ya, hijo.

Por aquí, señora. -Sí.

Está muy contento.

Después de fiestas, volveré a traerlo.

Toma, te lo regalo.

No, no, es tuyo.

Quiero que lo tengas tú para que veas nuestro mar.

Cascos de caballos.

(LADRA)

(GIMOTEA)

(VOZ MUY BAJA) Pobrecillo, qué pena, está más triste.

Pedro, ¿por qué...? Chis.

(VOZ BAJA) Es que me parte el alma este crío.

Campanadas.

Boni. Boni.

Ven. Échate aquí.

Atrasé un poco las vacaciones navideñas para ayudar...

...a algunos de ustedes, que iban un poco retrasadillos.

Hoy les dejo libres y sólo daremos un ligero repaso a algunas cosas.

Pedro, échele un firmita a la estufa.

¡Pedro!

Que le eche una firmita a la estufa.

(RÍEN)

(VOZ BAJA) -Está triste porque se le fue la novia.

Risas.

Sigüenza.

(DEJAN DE REÍR)

Venga acá.

La calumnia es lo más vil que hay.

La mano.

Otra vez.

Golpe.

Otra vez.

(HACE SONAR LA CAMPANILLA)

A ver dónde viene.

Mira, allí está.

¿Qué te pasó? Me pilló una borrasca, piloto.

Martina. -Alfredo.

Aquí te traigo leche caliente y aspirina.

Verás como enseguida te pones bien.

Toma.

Niñas cantando. No dejes que se te enfríe, ¿eh?

Niñas cantando.

Sígueme contando. No, pues nada.

(TOSE)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Que cuando vi que a mi madre...

...le interesaba más ese hombre que yo,...

(JADEA) ¡Le insulté y le saqué la navaja!

Lo sabía, debí quitártela. Entonces, me pegó.

Me pegó en la cara, y en el pecho.

Muy fuerte. ¿Y tu madre?

Pues...

...le tuvo que dar la razón.

Luego me llevaron al tren...

Fuera.

Me echaron a pique, piloto. Pero me alegro.

Porque así volveremos a navegar juntos.

A propósito, acércame esa maleta.

Tómalo, es tu barco.

Y este no se va a hundir nunca. Muchas gracias.

-Hay mucha novelería en lo que se cuenta de los marinos.

El mar es... maravilloso. Además, hay peligros y aventuras.

-Peligros, peligros sí.

Aventuras, a veces.

Pero también llega a ser aburrido. (TODOS RÍEN)

Como sea, pero debo conocer el mar. Bueno, bueno.

Brindemos, que esta es una noche de alegría.

Feliz Navidad. (TODOS) Feliz Navidad.

-Salud, don Paco.

-Así que son huérfanos los dos.

Pobres. Uno perdió a sus padres en Cuba.

Casi ni los conoció.

Al otro, al rubito, ese tan mono,...

...sólo se le murió el padre, por desgracia.

-La madre vive de mala manera con un hombre.

Lo dejó aquí...

...para quitárselo de encima. -¡Ave María purísima!

Cambiar a un hijo... por una bragueta.

Y que lo digas. Nosotros le recogimos...

...por un acto de misericordia.

-Pero ¿no os pagan por ellos? Sí, 800 reales por uno...

...y 1000 por el otro.

-Pues por ese dinero, cualquiera es misericordioso.

(RÍE) Vaya por Dios, mujer.

Detrás siempre está la ambición, el poder y el egoísmo.

Campanadas del reloj. -Pero el progreso nos trae...

...luz, calor y cosas muy buenas. Con un brasero...

...escribió Cervantes "El Quijote".

Y con velas pintaba El Greco. -¿El progreso es malo?

Sí, para el espíritu, sí.

Sólo sirve para hacer de la moda una religión.

Y para que se mate...

...a más gente en las guerras. -Sí, sí.

Por desgracia, no te falta razón.

Bueno, vamos a alegrarnos que esta es una noche especial.

Que si no tenemos más, cuando estemos peor...

...por lo menos estemos como ahora. (TODOS RÍEN)

Feliz Nochebuena. (TODOS) Feliz Nochebuena.

(TODOS SE FELICITAN)

El pastel. (TODOS) ¡Viva! ¡Bien!

-Primero tu marido. Qué cara más buena tiene esto.

-¿Quién lo hizo, el pastel? Es de la Favorita.

-Para usted. -Gracias, hija.

-¡Se va usted a poner morado! (RÍE) -Con lo que me gusta a mí esto.

Mateo. -Para tu marido.

Gracias, Eduarda.

Toma, Pedro. Gracias.

También nuestros amigos acuáticos...

...tienen derecho a festejar una noche tan familiar...

...comiéndose un poquito de tarta. (TODOS RÍEN)

Y...

¡Ah! Y un poquito de anís. (TODOS GRITAN)

¡Pero qué hace! -¡Mateo!

Se van a morir. -¡Está loco!

Toma, bebe. Una noche es una noche. -No, no, gracias. (RÍE)

Alboroto. No me pasa nada.

En el portal de Belén hay un viejo cachirulo,...

...que tiene las uñas negras de rascarse... la nariz.

Ande, ande, ande, la marimorena,...

...ande, ande, ande, que es la Nochebuena.

Ande, ande, ande, la marimorena,...

¿Cuántos curas tienes? Con esos dos, siete.

Son pocos. No está mal.

¿Y tú, cuántas monjas?

Nueve, y con una más, te gano.

Campanadas. ¡Pedro, Pedro!

Hay una luna como un queso.

Venga, vamos a Cuatro Postes.

Debe hacer mucho frío.

Y además, tú sigues con tos.

Nada, me lo prometiste.

Te lo gané a curas y a monjas.

Si no quieres ir, iré solo. No, hombre, espera.

Campanadas.

Venga, vamos, date prisa.

Campanadas y pasos.

Ayúdame.

Abrígate bien, que está helando.

Pasos rápidos.

Pasos rápidos.

Tos de Alfredo.

Ladridos lejanos.

Tos de Alfredo.

¿Qué te pasa? (JADEA)

Estoy terriblemente cansado, y tengo mucho sueño.

(RESPIRA CON DIFICULTAD) Te lo dije, no debimos venir.

Sí, tienes razón.

(JADEA) Me encuentro muy mal, y me duele mucho aquí.

Volvamos a casa, venga. Sí, será lo mejor.

(TOSE)

(TOSE)

(TOSE Y RESPIRA CON DIFICULTAD)

(TOSE Y RESPIRA CON DIFICULTAD)

(JADEA Y TOSE) Espera.

Déjame descansar un poco. ¿Qué te pasa?

Te estás muriendo de sueño. (JADEA) No.

(RESPIRA Y HABLA CON DIFICULTAD) No es eso, es que...

No puedo... Estamos cerca de casa.

(HABLA CON DIFICULTAD) No puedo respirar...

Tres pasos más y llegamos. (RESPIRA CON DIFICULTAD)

Me estoy asfixiando.

(SE AHOGA) No puedo más.

(TOSE Y RESPIRA CON DIFICULTAD)

(TOSE Y TIENE ARCADAS) ¡Alfredo!

¡Alfredo! (SE AHOGA)

(TOSE Y RESPIRA CON DIFICULTAD)

-Mujer, ten confianza.

-Hay que tener fe en Dios.

-Ese chico padece una crisis aguda.

Y lo malo no es la bronquitis de ahora.

Sino que esa criatura... ya no tiene pulmones.

Oh... -No puede ser.

Vamos, vamos.

Dios mío, ese pobre ángel se muere...

...y no podemos encontrar a su madre.

-Qué cosas, qué cosas.

Se abre la puerta.

El médico recomendó que dejemos la ventana abierta.

Y es que el aire de Ávila es mejor que todo lo que hay en botica.

¿Quieres algo, hijo mío?

(RESPIRA CON DIFICULTAD) Sí.

Que Martina...

Toque "Para Elisa".

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

(TOSE)

Sí.

Campanadas.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Campanadas.

-No pierdan la esperanza.

Muchos se han salvado después de recibir la extremaunción.

Acércate, no me dejes.

Hasta que me vaya.

La caracola.

El mar.

Óyelo.

Caracola.

Cierra los ojos.

¿Lo ves? Me lo imagino.

Las olas...

Y una playa.

Una playa.

Una playa...

Música de piano "Para Elisa".

El mar...

Era de los dos.

Ahora... es sólo tuyo.

Música de piano "Para Elisa".

Por favor, hermano.

No te quedes tan frío.

¡Alfredo!

¡Alfredo!

(LLORA DESCONSOLADO)

Sirena del barco.

-Pedro, un barco pide auxilio.

-Es un yate pequeño. Está cerca.

Se le descompuso la máquina y van a la deriva.

Interferencias de la radio.

(LOS NÁUFRAGOS GRITAN)

No creo que debamos salvarlos.

Si su destino era pederse en el mar, ¿por qué vamos a cambiarlo?

-Muy fácil, porque nuestro destino es que no se pierdan.

Eres lógico, piloto. -Y tú una bestia, capitán.

(LOS NÁUFRAGOS GRITAN)

Al menos irás a recibirlos. ¿Por qué?

-Hombre, entre otras cosas, porque es la cortesía del mar.

Bueno.

-Cuidado, despacio.

Agárrese bien.

Eso es.

-¿Usted es el capitán? Pues sí.

-Pues muchas gracias por salvarnos la vida.

Si no hubiera llegado yo habrían llegado todos.

-Por aquí, señorita.

Venga por aquí.

(LE AGRADECE EN INGLÉS)

Ahí está Veracruz.

-Eh.

Ahí está Veracruz.

-Después del miedo que he pasado...

Me parece más bella que nunca. Ajá.

Habla usted un español casi perfecto, apenas tiene acento.

-Sí, es que viví muchos años en España y luego aquí.

Pero es americana, ¿no?

-Sí, mi padre. Pero mi madre es sueca, mi abuelos rumanos...

...y yo pues... Soy una verdadera ensalada.

¿Y usted?

Soy español y me llamo Pedro.

-O sea que... piedra.

Ajá.

-¿Pero que clase de piedra?

Porque hay muchas clases de piedras, ¿eh?

Hay de granito, de río, blandas...

O carísimas y duras como esa.

-También hay otra en las que se puede protestar.

Esas son las peores.

-¡Pedro!

Sube un momento. Voy.

Me necesitan arriba. Lo siento.

Me gustaría... volver a verla.

-Por ejemplo...

¿Mañana?

Por ejemplo.

Sirenas de barcos.

Música del xilofón. -Pero mira que sois guapas todas.

Oye, nos vamos a tomar una copitas hasta ponernos moraos.

Lo que acordéis.

-Hola. -Hola.

-¿Qué hace aquí sola una mujer tan guapa?

-Esperar a su capitán.

¿A Pedro? -Sí.

Qué raro.

Me dijo que se quedaba en el barco a revisar unos papeles.

-¿Cuándo se lo dijo? -Hará poco más de una hora.

¿Quiere que nos quedemos a acompañarla hasta que...?

-No, gracias. Prefiero estar sola, muchas gracias.

-Como guste. -Hasta luego.

-Si mal no recuerdo, os decía que estabais buenísimas.

-¡Mesero!

Me da la cuenta, por favor.

Oh, no, ya no, ya no.

Buena hora de llegar.

Ya me iba.

Puede hacerlo si quiere.

-¿Ni siquiera me pide una disculpa?

Sí, es que...

Es que no pensaba venir.

-¡Ja! ¿Entonces por qué dijo que quería verme?

Fue... no sé.

Un impulso.

El mismo que me ha traído aquí ahora.

¿Se va a ir?

-No.

Me pesa más la curiosidad... que el amor propio.

Siéntese.

Música del xilofón.

¿Qué está usted tomando?

-Vermú con ginebra. Ah, caray.

Por favor, lo mismo para mí.

Bueno, a ver... ¿Por dónde empezamos?

Cuando perdí a mis padres era tan pequeño que ni me di cuenta.

Música de piano "Para Elisa". Mi primer dolor intenso...

...fue cuando perdí a aquel amigo tan querido.

La vida es un perder mucho para ganar un poco.

Y el que se entrega a amores intensos...

...mucho va a sufrir cuando se le vaya.

Y lo mismo los bienes materiales.

Música caribeña.

(MÚSICO) -Ahí la lleva paisano.

Canción de los músicos.

-Pero sufrir por amor es parte de la vida.

Sí.

Pero me refería... el sufrimiento de perder lo que amas.

-Terrible.

¿Pero qué pasa si el que se muere es uno y el que sufre es el otro?

Ooh...

Dices unas cosas...

-Lo que pasas es que tú piensas como un avaro.

¿Avaro yo? Que desprecio el dinero...

-Sí, avaro y tacaño.

El avaro no gasta su dinero y solamente goza de él viéndolo...

...bien guardado.

Igual tú con tus emociones.

Las tienes guardadas bajo 7 llaves.

¿Y tú? -¿Yo?

¿Cómo eres?

(RÍE) -Yo soy todo lo contrario.

Yo... lo hablo todo.

La vida, la naturaleza,...

...las plantas, los animales. ¡Todo, todo!

Y yo.

-¿Tú?, para nada.

Para nada, ya ves que cuando te traje aquí,...

...a este lugar maravilloso...

...torciste el gesto así como si fuera...

No me gusta el trópico.

La nieve y el frío son puros.

En cambio el calor lo corrompe todo, lo pudre.

-Por eso eres tan frío.

¿Frío yo? (ASIENTE)

¿Estás segura? -No.

Claro que siempre se puede encontrar...

...algún esquimal ardiente. (RÍE)

-¿Qué tienen mis brazos que tanto los ves?

Son.. no sé, como si tuvieran vida propia.

-Huy, lástima que solo tengo dos, porque si no te regalaba un par.

(RÍEN)

-Tú sabes que estás en deuda conmigo, ¿verdad?

¿Yo? -Claro.

Si un hombre le salva la vida a una mujer,...

...pues se tiene que casar con ella.

Si fuera por eso tendría que casarme también...

...con la que estaba contigo.

-Ella está casada con el dueño del yate.

Pero está bien, ¿eh?

Si no quieres cargar conmigo no te voy a obligar.

Lo que sí quiero es que me cumplas un capricho.

¿Cuál?

-Hum, ya verás...

¿Tus padres? Sí.

Él se llamaba Jaime y ella María. -¡Qué bonita!

Tiene cara de buena. Yo era muy pequeño cuando murieron.

Casi no puedo recordarlos.

-Y este es Alfredo, ¿verdad? (ASIENTE)

-Qué guapo, parece una niña.

Y como dormían juntos,...

...¿nunca hicieron jueguecitos de tocársela?

(TAJANTE) Nunca.

Eso pensaban muchos.

Pero te juro, jamás hubo entre nosotros...

...ni un mal pensamiento.

Fue simplemente una gran amistad.

-Te creo, pero, ¿sabes?

Además yo pienso que la amistad fraternal entre hombres...

...es una forma de amor.

Bueno, y para que acabes de conocer los secretos de mi madriguera,...

...toma, mira por el cristalito ese.

-¡Ja, el mar! ¡Qué bonito!

Cuidado con ese barco que ahí estoy yo.

Mejor dicho, soy yo mismo y en él navego por mis mares.

-¿Navegar? ¿Encerrado en un frasco de cristal?

¿Vas a tu casa? -Sí, ¿por qué?

Porque yo también tengo un capricho.

(RÍEN) -Bueno, después de ver tu camarote...

...esto te va a parecer un total desorden.

Pero no te creas, ¿eh?, porque yo sé hasta donde está...

...el último papel o libro que necesito.

Se nota, y me encanta tu casa.

Pero yo no me la habría imaginado así nunca.

-¿La creías más frívola? No, no...

-Es que no te he contado que yo soy antropóloga.

¿Antropóloga de los que estudian las civilizaciones antiguas?

-Sí, en lo referido al hombre. Las colectividades humanas,...

...sus creencias, sus relaciones de familia.

¿Son tuyas? -Ajá.

También dibujo, mira.

Bueno, ¿y ahora qué voy a hacer yo contigo?

(SONRÍE PÍCARAMENTE) -Ya veremos.

Primero tienes que venir a comer, porque la señora que me cuida...

...es una cocinera de museo.

Así que hay una señora que te cuida.

-Hasta donde yo quiero.

Bueno, pues entonces invítame mañana.

-Ay, mañana no puedo.

Voy a comer con unos amigos que quiero mucho.

Él es español también, como tú.

Pero refugiado.

¿Y tú por qué tienes aquella bandera?

-Mi padre combatió con la brigada Lincoln.

Todavía sigue obsesionado con la guerra de España.

Y yo... pues soy su hija.

Yo estudié en la Escuela Naval de Barcelona.

Si hubiera aceptado un puesto que me ofrecían...

...la guerra me habría tocado en el lado republicano.

Pero me cogió en Galicia.

Algunas veces pensé en escaparme, quedarme en algún puerto...

...y pasarme al otro lado.

Pero nos tenían muy vigilados.

-¡Eso son leches!

¡Miles del otro bando se pasaron a nuestro lado!

Y muchos se quedaron en el camino...

¡Y de nuestra gente murieron centenares de miles en combate!

O lo que es peor, fueron fusilados después.

-Mi hermano entre ellos. -Ahí tienes.

Y después la Guerra Mundial...

...donde los muertos fueron decenas de millones.

Y donde se perdió todo respeto por la vida...

...y por la dignidad humana...

...en los campos de exterminio alemanes.

¡Y en Hiroshima! -Alfonso.

-Y ahora viene tu capitancito de mierda a decirnos...

...que lo lamenta, pero que no pudo.

¡Anda y que le den por el saco!

Vámonos al café o voy a seguir diciendo burradas.

Perdona, hija, lo siento.

-Está bien.

Vaya médicos, ¿eh? se pasan todo el día en la parroquia.

-Nada de eso, niña, nos pasamos las mañanas...

...en el Hospital general.

Y a las 6 de la tarde ya estamos en el consultorio.

Lo del café... es un rito.

-¿Y si hay una emergencia?

-Nos llaman al café. (RÍEN)

-Perdón.

Es muy bueno, una maravilla...

...pero en cuanto le tocan la guerra de España...

...se pone como un tigre.

-Y tiene razón. Pero en este caso se equivoca.

Pedro es un hombre atormentado,...

...confundido por ideas que le metieron de niño en la cabeza.

Sufre mucho. -Claro.

Y como el pobre seguramente es muy guapo...

...tú tienes que darle apoyo,...

...confianza, cariño,...

Y otras cositas que tú quieras dar.

(RÍEN PÍCARAMENTE)

-Niña, ese señor llegó.

Me dijo que es muy amigo suyo y quiere esperarla.

Y yo lo dejé.

-Hiciste bien.

-Me pidió una copa y yo le di un roncito.

Pero tiene un juego de garganta que ya se jaló media botella.

-Está bien, Ana, déjanos. -Sí.

Perdona que haya venido así, pero... es que...

Ya no podía más.

-Está bien. Bebe.

-¿Qué es lo que no puedes más? Seguir así.

-¿Cómo?

Sufriendo, angustiado.

Haciendo todo lo que es contrario a mis principios.

El primer imperativo ético es vivir conforme a la razón.

-De acuerdo.

Combatir contra las fuerzas de la pasión que producen...

...intranquilidad y perturban el equilibrio.

-¿Estás hablando tú o tu don Mateo?

No, no, no. Estoy hablando yo.

Porque el problema es mío.

Hay que renunciar a lo inalcanzable.

Debe uno aceptar el destino...

...sin luchar contra la fatalidad. -Es cierto.

Pero el destino no tiene por qué ser todo amargura y renunciación.

Y aceptarlo es aceptar todo lo que nos sucede en la vida.

Sea bueno o malo.

Pero hay que desasirse...

...de todo lo que puede hacerte desgraciado,...

...de lo que puedes perder.

-¡Qué disparate! Eso es negarlo todo.

Hasta lo más maravilloso que hay en el mundo, el amor.

Tú hablas de generalidades y yo de un problema real que tengo.

-Y que por lo visto soy yo.

¡Sí!

No podía estar en mi camarote.

He recorrido el barco no sé cuántas veces.

Antes no bebía y ahora me emborracho.

(RÍE)

-Si he entendido bien... no duermes,...

...te desesperas, te emborrachas...

...porque no me puedes olvidar. ¡Exacto!

¡Y a eso he venido, a terminar esto de una vez!

-No se puede terminar lo que no ha empezado.

¿Te das cuenta que ni siquiera nos hemos dado un beso, eh?

Jadeos y crujir de muelles.

Espera.

(AMBOS JADEAN)

-Mira, aquí lo tienes.

Este es el famoso puerto de San Juan de Ulúa.

Ya, claro. Los mismos terrenos, las mismas muralla...

...que describe Salgari. Lo habré leído mil veces.

-Es bonito, ¿eh? Es precioso.

Por aquí han venido todo tipo de piratas haciendo...

...todo tipo de asaltos. (RÍE)

Sí, en serio. Supongo que hasta aquí no llegaban.

-¿No es maravilloso? Impresionante.

-¿Cómo es que no lo conocías?

Ten en cuenta que es la segunda vez que hago esta ruta.

Además, me faltabas tú.

-Este es El Tajín.

Es de la cultura totonaca.

Es menos conocido porque está más lejos...

...y ya has visto lo que hemos tardado en llegar.

Pero es una maravilla. Ahí hay otra pirámide.

Y en cada uno de esos huecos había un ídolo.

Qué belleza, ¿verdad?

Pues sí, es bonita.

Pero yo, la verdad, prefiero una catedral gótica.

-¿Qué tendrá que ver?

Eh...

-En fin, si careces de la sensibilidad necesaria...

...para apreciar las culturas precolombinas,...

...lo siento por ti.

Pero, Jane. Tampoco es para tanto.

Pareces un cachorro con un hueso. (RÍE)

-Es que me encanta comer... y beber... y...

¿Y bien?

-Y más que nada. (RÍEN)

¿Por qué te has puesto triste de pronto?

Me voy mañana.

Jane.

Jane.

Jane.

-¿Qué?

¿Y eso?

Para que brindemos por nuestra bo...

...por nuestra boda. (RÍE)

-¿Boda?

Creo que así le llaman a la ceremonia del casamiento.

-Sí. Pero para eso se necesitan dos y que los dos estén de acuerdo.

Hace unos días me dijiste que como te salvé la vida...

...estaba obligado a casarme contigo.

-Sí, pero era una broma. Pues ahora te digo muy en serio...

...que tú me has salvado de algo mucho peor que la muerte.

-¿Yo? ¿De qué? Sí, del no ser.

Del no vivir.

O lo que es peor, de vivir encerrado en una botella.

No me abandones ahora.

Yo sé que me quieres y que te gusto como hombre.

-¿Y tú cómo lo sabes?

Porque tú me sedujiste. (RÍEN)

-Sí, bueno, pero...

Casarse es muy serio, ¿eh? Y además tú eres marino...

...y yo no soy mujer para quedarme toda la vida esperando...

Lo sé y te juro que el próximo viaje cuando venga a por ti,...

...será el último.

-No.

¿Cómo vas a dejar tu carrera por mí?

Encantado sin el menor sacrificio.

-¡No! Espera, verás.

Mi tutor nunca me quiso, pero al menos resultó un hombre honrado.

Cuando cumplí la mayoría de edad, me dio hasta el último céntimo...

...que dejaron mis padres, las alhajas de mi madre...

...y la casa de mis abuelos, caerás cuando la veas.

-Pero todo eso a mí no me... Todo eso, entiende,...

...es porque quiero hacerte la mujer más feliz del mundo.

Por favor, acepta.

No dudes.

No me angusties más.

-Sí.

Sirena del barco.

(RÍEN)

-Me estás regalando la reina.

Es que tengo en la cabeza pájaros.

-Desde que salimos.

Espero que tus vuelos sean gratos.

Lo son.

Tan maravillosos que casi no puedo creerlo. No sé qué me pasa.

-Que eres otro.

Ahora tienes en la cabeza jilgueros y no murciélagos.

Y que estás enamorado, amigo.

Y se lo debes a esa maravillosa mujer que te encontraste...

...y te ha dado la vuelta como un calcetín.

Y por ella vamos a brindar ahora mismo.

Por Jane.

Por mi mujer.

Pues así están las cosas.

Con gran tristeza por mi parte, pero... les tengo que dejar.

-¿Quieres decir que no navegarás más con nosotros?

Sí, algo así. -¿Tienes una oferta mejor?

No, no. Cómo se le ocurre. Esta es mi casa.

Ustedes han sido más amigos que patrones.

Si siguiera en el mar, sería con ustedes.

Es que voy a casarme.

-Enhorabuena. -Hombre, qué sorpresa.

Pues seguramente no se lo van a creer,...

...pero su capitán se ha enamorado como un cadete.

-Qué barbaridad. -Qué callado te lo tenías.

-Esta copa de despedida será de felicitación.

(TODOS RÍEN)

-Bueno, pues brindemos por esa novia desconocida.

-Perdóneme, Capitán. Llegó esta carta hace unos días.

Muchas gracias.

-Será de su novia que está impaciente por casarse. Ya verá.

-Siempre pasa lo mismo. -Estos jóvenes.

-Mala cara se le ha puesto.

¿Algún problema?

No, problema, no.

-Pero ¿qué ocurre?

Entonces. Sí...

Una noticia muy triste.

-Lo siento. -Yo también.

Adiós, maestro.

-Aguanté muchos años.

Tal vez demasiados.

Pero llegó un momento en que esta casa se me cayó encima.

Lo comprendo.

-Tú te llevaste los últimos recuerdos gratos.

Luego vino el tedio.

Años y años y años de días iguales.

¿Para qué buscar más justificaciones?

Hace tres años me fui con un hombre.

Juró que se iba a casar conmigo y no lo cumplió.

Desapareció un día sin despedirse siquiera.

Me dolió mucho al principio.

Luego comprendí que me había marchado con él.

No tanto por amor como por salir de aquí.

Luego viví de mi trabajo dando clases de música...

...y tocando en un café.

La doña me tomó cariño y me cuidaba.

Cuando supe que papá se estaba muriendo, llegué a tiempo...

...al menos de cerrarle los ojos.

No te atormentes ni sufras por lo que no tiene remedio.

Lo que te ha pasado es muy frecuente...

...y tan viejo como la vida.

Trata de olvidarlo.

Llantos.

-Tiene que calmarse.

No puede seguir así.

Si es que me desespero.

Mateo lo era todo para mí. -Sí.

Y esta casa...

¿Qué vamos a hacer sin él?

Recordar sus palabras.

Aceptar la desgracia cuando llega.

Y soportarla como parte de la vida.

Hijo.

Mire, doña Gregoria,...

...yo no he tenido más familia que esta.

Usted ha sido como una madre para mí.

Quiero que esté tranquila en todos los sentidos.

Cada mes le enviarán una cantidad suficiente...

...para que vivan con holgura y que nada les falte.

Gracias, hijo.

-Recibo telegramas larguísimos cada dos o tres días.

Me dice que la casa es una maravilla,...

...que me voy a volver loca cuando la vea.

Pero yo no me encerraré a los 27 años...

...en un caserón de un pueblucho.

-¿Y hasta ahora te das cuenta? -No, claro...

Es que es...

Las cosas se fueron complicando.

-Ay, mira, niña, para mí ese hombre me parece un garbanzo a libra.

-Y lo es.

Pero para otra.

-Pues antes lo era para ti.

-Entiéndeme, por favor.

Yo me esforcé mucho para tener una carrera.

Y hoy la amo más que a nada.

Pero para poder hace mi trabajo necesito ser libre.

Poder viajar adonde sea.

-Lo entiendo. ¿Pero por qué no se lo dijiste?

-No pude. ¡No pude!

Intenté hacérselo comprender, pero no pude.

No entendía nada que no fuera su obsesión de casarse conmigo.

-Y tú lo aceptaste. -Sí.

Al despedirnos, habíamos bebido mucho.

Y él insistía, insistía.

Pero... Pero han pasado casi dos meses.

Me olvidé de todo.

Y ahora, de pronto me encuentro con que llega mañana.

-Bueno...

Ahora vamos a lo importante.

¿Le quieres?

-Le quise en un momento.

Y me gustaba.

Pero no para toda la vida. -Ahí está lo malo.

-No, ¿por qué? Ellos nos dejan cuando quieren.

Y yo no veo ningún crimen en que una mujer...

...termine una relación con un hombre.

-Pues no.

-Pues no.

-Perdonad.

Sin querer escuché lo que estabais hablando.

Y quiero decir algo.

Mira, hija, a mí no me simpatiza tu capitán ese.

Pero, por lo que dices, es un hombre cabal.

Y que te quiere.

Así que, merece una explicación.

Y tú debes dársela cara a cara.

Con sinceridad y con afecto.

Pienso yo.

Dicho esto, vuelvo a lo mío.

-Es cierto.

Pero es que sé que le voy a hacer mucho daño.

Pedro era un hombre duro, que dudaba de todo,...

...que tenía defensas.

Y yo se las he quitado.

-¿Y entonces?

-No sé.

Pero tu marido tiene razón.

Lo que no debo hacer es ofenderle,...

...con mentiras ni engaños.

No más botellas.

-¡Bravo, bravo, capitán!

Que ya está a la vista Veracruz.

Y en el puerto te está esperando tu nuevo barco.

¿Qué pasa? No la veo.

-Habrá tenido algún contratiempo. Seguro.

-Ah, mírala, ahí viene.

Estaba nervioso. -Claro.

¡Cuidado!

(GRITA) ¡Ah!

Claxon. ¡Jane!

¡Jane!

(LOS NIÑOS ARMAN JALEO)

-Hombre, hoy has acabado más temprano que de costumbre.

Los chicos están estudiando bien.

Y los premio dejándoles salir un rato antes.

-Pero aún falta un poco para que esté la comida.

No importa.

Mientras, aprovecharé para sacar a la perra.

Ven, chis, chis.

(SUSURRA) Vamos. Vamos, vamos.

Vamos, Boni, ven. Vamos, ven aquí.

Vamos. ¡Coge, coge, salta!

¡Ven, busca, busca, vamos!

Campanadas.

Música de piano "Para Elisa".

Mañanas de cine - La sombra del ciprés es alargada

15 sep 2016

Los últimos 155 programas de Cine en TVE

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