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Para todos los públicos Mañanas de cine - Minnesota Clay - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Música tensión)

Bueno, puedes irte.

Venga, otro.

-Vosotros, ¿qué hacéis ahí mirando?

¡A trabajar!

Ah.

Ah.

Ah.

(JADEA)

(JADEA)

Ah. ¡Oye, tú!

Deja ese agua, que es mía.

Cuando acabe de beber.

¡Te he dicho que ese agua es mía!

¡Socorro!

-¡No sabe nadar!

¡Se ahoga! ¡Se va a ahogar!

-¡Auxilio!

¡Socorro!

(Música tensión)

¡Eh! ¿Qué pasa ahí?

-¡Largo de aquí! ¡Fuera todos! Volved al trabajo.

-Llevadle a la tienda de campaña. -¡Vamos!

-Deprisa. Tú espérame aquí, Clay.

-¡A trabajar! Ya terminó el espectáculo.

¡Andando!

(RESOPLA)

(Música tensión)

(RESOPLA)

(Música tensión)

No le pasará nada. Tragó un poco de agua.

Noble gesto el tuyo, pero podía haberte costado caro.

No vuelvas a arriesgarte.

Tienes la vista muy mal.

Yo no seré un gran oculista, pero...

te lo advierto por última vez,

al menor golpe, puedes quedarte ciego.

Procuraré hacerle caso y no meterme en jaleos.

Lo dudo.

No es fácil pasar 20 años en un sitio como este,

sin acabar a puñetazos con alguien.

Serán menos años. ¿Qué dices?

Si intentas escapar, te atraparía en 24 horas.

Es muy alto el premio por capturar a un evadido.

Además, hay muchos que quisieran matar a Minnesota Clay,

el mejor tirador del país. No siga.

Clay, confía en mí.

Existe un hombre que puede atestiguar tu inocencia, ¿no?

No sé si vive aún.

¿Por qué crees que no se presentaría?

Él lo sabrá.

¿Quién es?

¿Para qué iba a servir?

Para la revisión el juicio, idiota. (GRITA) ¿Cree que harían eso por mí?

Está loco.

¡Maldito sinvergüenza!

Y pensar que si declarase que actuaste en legítima defensa,

quedarías en libertad.

¿Es cierto que disparas sin mirar? A veces.

Cuando estoy de buen humor.

¿Y cómo lo haces?

Intuición. (RÍE)

Si lo que me has contado es verdad, tú debes tener un sexto sentido.

(Serpiente)

¡Quieto, doctor!

¡Vosotros, tirad esos fusiles! ¡Vamos!

Esto es una locura, Clay.

No conseguirás salir de aquí. Lo intentaré.

¡Que nadie se mueva!

Capitán Warren, un paso nada más, y el doctor es hombre muerto.

(GRITA) ¿No lo ha oído, capitán?

¡Quietos, no disparar!

(Música tensión)

Tira el rifle y dame tu caballo.

(Música tensión)

Que nadie intente detenerme.

¿Entendido, Warren?

Baje, doctor.

Para usted...

ya terminó el viaje.

Clay, ¿qué piensas hacer?

No pase cuidado.

Eso es Nuevo México.

Tengo buenos amigos allí.

Y ya llevo ventaja suficiente para hacer desaparecer mi rastro.

En cuanto usted, es cuestión de horas.

Los soldados llegarán pronto.

Tarde o temprano te cogerán.

Me cogerán cuando yo quiera, doctor.

Cuando haya podido demostrar mi inocencia...

o cuando haya muerto.

En ambos casos quedaré libre.

No así.

Y ahora, doctor, deme todo el dinero que lleve encima.

No tengo más que 20 dólares. La paga no da para ahorrar más.

Gracias. Es suficiente para comprarme ropa.

Tenga.

Puede serle útil.

No faltan por aquí los pumas ni los indios.

Clay, sabes de sobra que no saldrás con vida.

Ahora podría disparar contra ti.

Podría, pero no lo hará.

(Música)

¡Uhm!

¡Hasta la vista, doctor!

(Continúa la música)

(Música)

Tu hijo se alegrará mucho de verte.

(Música)

Ya no deben tardar.

-¿Estás seguro de que debemos respetar a la mujer?

¿No sería mejor que...? -No digas tonterías, Tubbs.

El jefe solo quiere apoderarse del padre de Ortiz.

-Ahí están.

(Relincho)

(Disparos)

-¡Jía! -¡Jía!

-¡Malditos asesinos!

(GRITA)

¡Imbécil, el jefe lo quería vivo! -Iba a dispararme.

-Podías tirarle al brazo. ¿Qué diremos ahora?

-¡Eh! ¡Mirad allá!

(Música tensión)

Parece que viene desarmado.

-Ocúpate de él.

Vamos, Tubbs.

Tú mismo le dirás al jefe que mataste al viejo.

-¡Jía! -¡Jía!

(Música tensión)

No parece muy hospitalario Nuevo México.

Bueno, recoge los caballos.

Y marchaos. Pueden volver.

¿Has entendido? Es mudo.

Sí, pero me habrá oído.

Solo obedece órdenes mías.

Le doy las gracias.

¿Por qué?

Me ha salvado la vida.

También he salvado la mía.

¿Quién era?

El padre de Domingo Ortiz.

Está usted con los mexicanos.

Soy la mujer de Domingo.

¿Y usted? Yo no intereso.

Quiero decir...

¿De qué parte está?

De la mía.

De momento.

¿Y luego?

Ya veremos.

Diré en el pueblo que venga alguien a recogerlos.

Yo en su lugar...

no me acercaría a Mesa Encantada.

Allí está Fox Cinco Ases,

el amo del pueblo.

Es muy peligroso. Me gusta el peligro.

El que ha matado usted es uno de los hombres de Fox.

¿Cree que no se lo merecía?

(Música emotiva)

(Música tensión)

¡Por mil diablos! -¿Quién es?

¿Quién es ese? -Minnesota Clay,

un hombre que podría hacer que cambiarán las cosas aquí.

Jack, por favor, ¿quieres acabar de servirme?

Sí, Nancy, enseguida.

(Música animada)

Dame un vaso de leche.

Lo siento, de eso no tenemos, amigo.

Busco a un tal Fox, llamado Cinco Ases.

¿Dónde está?

Oye, hermano,

por esa pregunta se ve que acabas de llegar al pueblo, ¿no?

¿Y tú?

Eres sordo, por lo visto.

Te he preguntado dónde está un hombre llamado Fox.

Quieres saber demasiadas cosas.

Y aquí manejamos bien el revólver.

Yo tampoco lo hago mal.

Es una lástima que el bandido de esta mañana

ya no pueda hablar.

Por cierto, creo que era de vuestra cuadrilla.

¡Conque eres tú el que ha matado a mi hermano!

¿Qué estáis mirando?

Es solo un revólver.

Sí, es solo un revólver, pero distinto a todos

cuando el que lo maneja es... Minnesota Clay.

Hola, Fox.

Creo que tenéis suerte de estar todavía vivos.

¡Largo de aquí!

¡Fuera todos!

Hacía mucho que no nos veíamos. Sí, Fox, desde que tuve que matar

a los hermanos Lucky. Tú estabas allí.

Sí, es verdad.

Pero no te presentaste a declarar que yo actué en legítima defensa.

No pude.

Me estaban buscando para colgarme.

Los hermanos Lucky...

fueron comprados para matarte.

Los pagaron.

¿Por qué lo hiciste, Fox?

(RÍE)

Esa es una pregunta infantil.

Además, ¿cómo explicar el odio?

¿Lo ves?

Eres más rápido que yo.

Esa podría ser muy bien una razón.

Pero no dispararás contra mí, no te conviene.

(RÍE)

El que mata a un sheriff no escapa de la horca.

(RÍE)

Dime la verdad, amigo Clay,

¿no te ha sorprendido?

Fox Cinco Ases,

tu compañero de otros tiempos, es ahora representante de la ley.

(RÍE) ¿A que es muy divertido?

Piénsalo, no te precipites, Clay.

Ten mucho cuidado con eso.

No te voy a matar ahora, Fox.

No temas.

Te necesito vivo.

Escucha, voy a hacerte una proposición.

Ponte de mi parte.

No, gracias.

Yo lucho solo.

Y no quiero traicionarte.

(Música tensión)

¡Señor Clay!

¡Hola, señor Clay! ¡Clay!

Sin "señor".

Todo el mundo habla de usted. Ya estoy enterado de su vida.

El asunto de Dallas, el desafío de San Antonio...

Me llamo Andy Barrett, mi padre era amigo suyo.

Esta mañana le vi, fue algo formidable.

Desde la colina contemplé el espectáculo.

Usted avanzaba mientras le apuntaba con el rifle.

De pronto dispara, y usted, como el rayo,

se tiró del caballo... ¡Uh!

¡Ah!

(RÍE) Nunca vi nada igual, señor Clay.

¿Cómo lo hizo usted? Yo quisiera aprender.

Por favor, lléveme como ayudante. ¿Para qué?

Para limpiar este pueblo. ¿De qué?

¿Pero es que no ha venido para eso?

No. Tiene que intervenir, señor Clay.

¡Clay!

Ya no se puede vivir en Mesa Encantada.

Antes había solamente una banda, la de Ortiz,

que robaba y asesinaba sin piedad.

Este ha sido siempre un pueblo pacífico,

y nadie fue capaz de luchar.

Entonces contrataron a Fox Cinco Ases.

Se nombró sheriff y se convirtió en amo del pueblo.

Total...

que ahora tenemos dos bandas, una dentro y otra fuera.

Y mientras esperan destrozarse entre ellos,

no dejan vivir en paz a nadie.

Comprendo.

Pero yo no tomo partido por nadie.

Trabajo solo.

Es que yo podría ayudarle en lo que fuera.

Solo pido que me enseñe a disparar. Los cementerios están llenos

de muchachos que aprendieron a disparar.

Pero yo no... ¡Basta, Andy!

Sé lo que tengo que hacer. De momento me quedaré en el hotel.

No, no vaya usted a ese hotel,

es el cuartel general de la banda de Fox.

¡Mire, ahí vienen ya!

(Gritos y disparos)

Cuando vuelven de sus fechorías, se divierten asustando a la gente.

(Disparos y gritos)

¡Jía, jía!

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA) ¡Baja de ahí!

-¡Cuidado, Nancy!

(Gritos y disparos)

(Música tensión)

¡Eh, Don! Te apuesto un dólar a que no le derribas del caballo.

-Lo vas a ver.

¡No tires!

¡Deja ese fusil!

¿No puedo vengar...? ¡No discutas!

¡Y lo mismo digo a todos!

¡Guardad las balas para los hombres de Ortiz!

¡Qué lástima!

No encontraremos otra ocasión como esta para acabar con él.

No te preocupes,

de eso me encargo yo.

(Música tensión)

(RELINCHA)

¡Oh!

(RELINCHA) (GRITA)

(SOLLOZA) Gracias.

Si no llega a ser por usted, no sé qué me había pasado.

¿Pero qué tiene? ¿Se encuentra mal?

¿Qué le pasa? ¿Le ha sucedido algo?

Nada.

No es nada.

Me entró polvo en los ojos.

¿Y usted? ¿Se encuentra bien?

Ahora ya sí.

El caballo se asustó de los tiros y se desbocó.

Acabo de coger agua en el pueblo.

Estará fresca aún.

Creo que le vendrá muy bien a los ojos, ¿señor...?

Clay, Minnesota Clay.

No hace falta, gracias.

Yo soy Nancy Mc Mara.

Nunca le había visto a usted en el pueblo.

Seguro que no será de la banda de Fox,

y mucho menos de la de Ortiz.

No.

Puede estar segura.

Bien. Pues antes de marcharse, venga a vernos.

Yo vivo con el tío Jonathan, cerca del río.

Antes teníamos una escuela, pero el tío Jonathan

dejó de dar lecciones y...

ahora las doy yo solamente.

Una vez por semana, en el juzgado.

Pero también tendré que dejarlo.

Todos temen enviar a sus hijos a la escuela.

El espectáculo de hoy se repite todos los días.

Esto cambiará. No lo dude.

Bueno...

Parece que ya se ha calmado.

Puede volver.

Regrese tranquila, señorita Nancy.

Antes voy a pasar por casa de los Milton.

Llevo unas medicinas para su hijo.

(GRITA) ¡Eh!

¡Por fin!

(RÍE)

Hola, Nancy. Hola.

Ya sabía yo que el señor Clay conseguiría detener tu caballo.

Bueno... Para usted, señor Clay...

(RÍE) Quiero decir, Clay, solo. Llegas muy tarde, Andy.

Ya no te necesitamos para nada. Se conocen ustedes, ¿eh?

Sí, le he visto algunas veces en el pueblo.

¿Cómo "algunas veces"? Hace 10 años que nos conocemos.

Pero de vista, nada más que de vista.

Bien. Les dejaré para que se pongan de acuerdo en la fecha.

Aunque...

Veo que ese caballo sigue estando nervioso.

Será mejor acompañarla a casa, ¿no crees?

De acuerdo, Clay. No se preocupe, yo iré.

No hace ninguna falta que te molestes.

Conozco perfectamente el camino. Pero... Nancy, ¿por qué dices eso?

No es ninguna molestia. Ya has oído.

Pueden ponerse de acuerdo acompañándose el uno al otro.

Descuide. Puede marcharse tranquilo, yo cuido de ella.

Hasta la vista, Nancy.

Adiós, Andy.

(GRITA) ¡Adiós, señor Clay!

Adiós, hasta la vista. ¡Arre!

¡Eh! ¿Adónde vas? ¡Espérame, tengo que acompañarte!

¡Jía! ¡Espérame, Nancy!

(Música)

(Martillazos)

Jonathan.

No podré hacer nada hasta el martes, amigo.

Me falta madera, me falta hierro,

y lo que es peor, me falta el buen humor.

¡Por todos los demonios!

¡Clay!

En persona.

¿No te alegras de verme?

Saber que estás vivo ya es algo.

¿Para qué has vuelto? Aún estás a tiempo. ¡Vete!

Esto ya no es un pueblo, es un estercolero.

¿Has oído hablar de Drunner?

Es un presidio.

Un lugar de trabajos forzados.

De allí vengo.

Yo me alegro de volver a verte.

Pero hazme caso,

sigue tu camino.

Será mejor. Mucho mejor para todos.

He venido aquí,

y aquí me quedaré,

donde está mi hija.

¿La has visto ya?

Sí.

La he visto.

Y...

yo creo que...

una chica como Nancy no debería ir sola por ahí.

Una chica como Nancy debió tener un padre de verdad,

y no un viejo estúpido como yo.

Yo he sido padre, madre, abuelo, tío, hermano...

Yo he hecho de todo por ella, ya solo me falta... buscarla novio.

Y no pienso morirme sin verla casada.

Bueno...

Dejemos eso.

Su madre murió al traerla al mundo,

mientras tú andabas a tiros por todo el Oeste.

Oye...

¿Verdad que es igual que Elizabeth?

¿Igual de bonita?

Sí.

Se parece mucho.

Tiene los mismos ojos,

la misma voz. Al verla, creí ver a su madre.

¿Sabe algo de mí? No.

La dije que su padre había muerto también.

Es mejor así.

Gracias, Jonathan,

por todo lo que has hecho por mi hija.

Me hace... un efecto extraño pronunciar esta palabra.

No me des las gracias, la quiero como una hija.

Pero nunca debe saber la verdad.

No te muevas,

tenemos visita.

¡Los mexicanos!

-Buenas tardes, amigo.

-¿Tú eres Minnesota Clay? Mi general quiere verte.

¿Quién es tu general?

Don Domingo Ortiz Mendoza, señor. -El dueño de todas estas tierras.

Está bien, iré.

Volveré pronto.

Y tú no has visto a nadie. ¿Has entendido?

-Bueno...

Ya hemos llegado.

Adiós, Andy.

Espe... Espero que no estés enfadada conmigo.

Quiero decir, por haberte acompañado.

Además, Clay me lo recomendó... Sí, ya lo oí.

Por cierto, hay algo extraño en el comportamiento de ese hombre.

¿Por qué habrá venido aquí, y por qué se va

con dos rufianes de la banda de Ortiz?

Tú has dicho que le conoces. ¡Pues claro, es Minnesota Clay!

Fue amigo de mi padre, y tu tío le conoce.

Prometió enseñarme a manejar el revólver.

Y el día que lo haga como él,

Fox y Ortiz dejarán de mandar en el pueblo, ya verás.

Tú no pelearás con nadie.

No quiero pasarme la vida llevando flores a una tumba.

¡Entonces te importo algo! ¡Confiesa que yo te importo!

¡Di que yo...! -¡No nos importas ni un rábano!

(GRITA) ¿Está claro? -Sí, sí, muy claro.

No se enfade, señor Jonathan. No he querido molestarle.

No he pretendido más que... Ya me voy.

(Música)

Aquí está.

Uno, por vengar a mi padre.

Otro, por rechazar la proposición de ese cerdo de Fox.

Y otro,

para que pienses sobre lo que voy a proponerte.

¿Qué propones? Que te pongas de mi parte

contra ese zorro.

Dicen que eres un tirador formidable.

Fox también lo es.

Pero si tú consigues liquidarlo, yo te recompensaré.

¿Por qué quieres que lo haga yo?

Tienes muchos hombres.

Tú puedes entrar y salir del pueblo cuando quieras,

nosotros no.

Fox tiene allí sus pistoleros. Todo un ejército.

Cuando ve llegar a uno de mis hombres,

lo mata en el acto.

Yo ya estoy harto de esperar, y por eso te contrato.

Quiero que me ayudes a ser el único amo de Mesa Encantada.

¡Dame de beber!

-Es una grosería rechazar el vino que te ofrece una señorita, gringo.

-Miguel tiene razón.

Cuando una chica guapa nos ofrece vino, tenemos que beberlo.

A lo mejor no lo quiere porque no tiene sed.

Pues que beba, ¿verdad, general?

-Tampoco hay que exagerar, Miguel.

No olvides que es nuestro invitado. -¡Al demonio!

Me molestan los extranjeros, y este, más.

Ahora comprendo por qué le temes a Fox, general.

Tus hombres son una partida de borregos.

¡Quietos!

(RÍE)

¿Sabes que cualquiera en tu lugar ya estaría muerto?

¿Y quién me iba a matar? ¿Tú...

o el payaso este?

¡Eh!

A veces apunto a la cabeza.

¡Caramba!

¡Eres rápido como el rayo, palabra!

Bueno, ese dinero que te he dado será la mejor inversión de mi vida.

¿Aceptas mi oferta?

Tu oferta es buena,

pero la empresa es difícil y tengo que pensarlo.

Puedes pensar hasta mañana, gringo.

Estella, prepara alojamiento.

Minnesota Clay será huésped nuestro. Aquí lo pensará mejor.

(Música suave)

(SUSURRA) Despierta.

Estoy despierto.

Hace tiempo que aprendí a dormir con un ojo abierto.

¿Qué quieres? Tu vida está en peligro.

Sé defenderme.

Son muchos contra ti. Debes irte ahora mismo.

Ahora mismo, ¿me oyes?

Yo no le tengo miedo a nadie.

Además, Ortiz se ha portado como amigo.

Pero no tardará en cambiar de idea,

cuando sepa el precio que han puesto tu cabeza.

¿Cómo lo sabes?

Tengo amigos que me informan de todo.

Sé que Ortiz asaltará mañana el rancho de tu amigo Jonathan.

¿Es verdad eso?

¿Por qué iba a mentirte?

Qué sé yo.

¿Qué interés tienes por mis amigos y por mí?

¿Por tus amigos? Ninguno.

Tú...

me salvaste la vida.

Está bien, te creo.

¿Por qué va a asaltar un rancho tan pobre?

Quiere asolar la comarca para coger a Fox en campo abierto,

y acabar con él.

Voy a hacerte caso.

Por ahí no, ven conmigo.

(Relincho)

Adiós. Adiós.

Gracias.

(Música tensión)

Ve ahora mismo.

(Continúa la música)

(Disparos)

¡Eh!

¡Soy Clay, no disparéis!

Está bien, venga.

No sabía que era usted.

¿Estás sola? Sí.

El tío Jonathan se marchó al oscurecer.

Acostumbramos a tomar precauciones.

Cuando me quedo sola, no dejo que se acerquen a la casa.

Sé manejar bastante bien el rifle.

El tío iba a reunirse con el juez porque querían...

Pero, no sé por qué le hablo a usted de todo esto.

Aún no sé de qué parte está usted.

¿No te ha dicho Jonathan nada de mí?

No, nada.

Que es antiguo amigo suyo y que maneja muy bien el revólver.

Es mi madre.

Ya.

Os parecéis mucho.

Esa foto y esto es todo lo que tengo de ella.

Yo tengo otra.

¿Ves? Se complementan.

Hace tiempo eran muy corrientes.

(RÍE) Te lo regalo.

Gracias. "¡Nancy!".

"¡Nancy!".

¿Qué haces tú aquí?

¿Por qué has vuelto? ¿Qué quieres? Hablar contigo.

Es inútil.

Hablando no se resuelve nada.

Hoy he tenido que llevar otros 50 dólares a ese ladrón de Fox.

Una fortuna para un pobre como yo.

Hasta que nos arruinen a todos, no se irán de aquí.

Así no podemos seguir.

Nos reunimos, hablamos, pero cuando hay que actuar,

todos nos echamos atrás. ¡Todos iguales!

¡Somos unos cobardes!

No hay más solución que renunciar a todo

y marcharse de este maldito pueblo.

Esa sí que es una idea de cobarde.

Si has venido para decirme eso, vete.

Jonathan, tienes que escucharme, tengo derecho a pedírtelo.

Pero, ¿quién es usted?

¿Cómo se atreve a dar órdenes en esta casa? ¡Explíquese!

Es una historia demasiado larga. Ahora no tengo tiempo.

Nancy, vete a dormir y déjanos solos.

Ortiz vendrá a atacarte y debéis iros de aquí.

Pero esto no será una huida,

han puesto precio a mi cabeza.

10 000 dólares, me parece.

¡Ah!

Pagan bien a quien denuncia a un fugado.

Ese dinero sería suficiente para comprar una granja

lejos de Mesa Encantada.

Un sitio donde por fin pudieseis vivir en paz.

Escucha, Jonathan,

coge a Nancy,

marchad enseguida a Drunner y denúnciame.

Diles que me has visto aquí.

El capitán Warren vendrá a por mí.

No. No soy un traidor.

Jamás denunciaré a un amigo. Calma.

Escúchame, no he terminado.

La presencia de las tropas aquí

pondrá en desbandada a Fox y a Ortiz.

Voy a procurar que Fox atestigüe mi inocencia.

Al menos por una vez,

habré hecho algo bueno en mi vida.

(Música)

Le hablo sinceramente, señor Fox.

80 dólares diarios es demasiado para nosotros.

No podemos seguir pagando cantidades tan elevadas.

Si no pagan, aténgase a las consecuencias.

La tranquilidad cuesta cara.

Y mis hombres, también.

No es fácil defender a un pueblo como este

de la banda de Ortiz. Y cuando se pone en juego la vida,

no hay más remedio que pagar.

¿Qué?

¿De acuerdo, señor juez?

"Canalla, te vas a llevar tu merecido".

-"Anda, Tubbs, demuéstrale quién eres".

(RÍE)

¡Oh!

¡Oh!

¡Ah!

¡Ya basta!

(Relincho)

¿Quién es?

Un tal Andy.

Vive aquí en el pueblo. Tiene una casa.

¿Por qué le pegabais?

(RÍE) No quiere pagar.

(ASIENTE)

Buena ocasión para dar ejemplo.

¡Oh!

(Galope)

¿Qué hay?

-Espera.

Parece que ha llegado el momento de hacer un buen trabajo.

Vamos a acabar de una vez con Ortiz Y, al mismo tiempo, con Clay.

Muchachos, reunid a todos inmediatamente.

Saldremos enseguida para el rancho de Jonathan.

Repasad las armas y coged munición en abundancia.

¿No habéis oído?

Rápido, preparad los caballos. Vuelve al campamento.

Pero que nadie te vea, mucho cuidado.

John, Max, llenad las cartucheras.

Es muy importante que estés de regreso antes del amanecer.

¡Fulgencio!

¡Fulgencio! -¿Qué ocurre?

-Una puñalada.

-¿Qué pasa?

-Han matado a Ramiro.

-Canallas... -¡Quintín!

¡Rafael!

-¡General! -¿Qué pasa?

-¡General!

¡Han robado la caja! -¿La de mi oro?

¿Quién estaba de guardia?

-Ramiro estaba aquí y yo al otro extremo del campamento.

Pero no he visto nada, general.

-¡Perro! ¿Quién se ha llevado el dinero?

-No lo sé. -¡Vamos, contesta!

¿Quién ha sido? -No lo sé.

-¡Dime la verdad! -No lo sé, general.

-No he visto nada, lo juro, es la verdad.

-¿Quién ha sido? -Estaba al otro extremo.

Escúchame, Ortiz.

Ha sido el americano.

¿Cómo lo sabes tú?

Yo no lo he visto, pero nadie ha podido robar más que él.

Ninguno de tus hombres se atrevería a eso.

Robó el oro, mató a Ramiro y escapó.

Si no estás aún convencido, te daré una prueba. Él le vio alejarse.

Y después me avisó.

¡Perro maldito!

Lo encontraré aunque tenga que buscarlo en el infierno.

¡Miguel, reúne a los hombres!

¡Francisco, deja aquí dos de guardia y que vengan todos los demás!

Ese gringo me las va a pagar, lo juro, palabra de Ortiz.

Yo sé dónde está.

¿Dónde? Con su amigo Jonathan.

Ya le encontraste allí otra vez, ¿recuerdas?

Cierto.

Y si no estuviese allí, bajaré hasta el mismo pueblo a por él.

Tú espérame aquí. Esta vez vamos a acabar con los dos.

¡Deprisa, los caballos!

¡Mueran los gringos! (TODOS) ¡Mueran!

-¡Mueran los gringos! -¡Mueran!

¡Viva Ortiz! (TODOS) ¡Viva!

(Música)

Hay que darse prisa, Jonathan. ¡Nancy! ¡Nancy!

(Continúa la música)

¡Adelante!

-¡Los mexicanos, vienen los mexicanos!

(Disparos)

Yo me cuidaré de este lado. Tío, por favor, siéntate.

No es nada, no te preocupes, puedo disparar.

Nancy, quítate de ahí.

(Disparos)

¡Nancy!

Abajo.

Dame ese revolver.

Tenga.

Cárgalo. ¡Un rifle!

Menos mal que era más feo de la casa.

-La casa es muy sólida.

Mientras tengamos municiones, podremos resistir.

Quizá durante algunas horas.

Pero después será peor.

¡Jonathan! ¿Hay otra salida?

Sí, por la parte de atrás.

Ve a echar un vistazo, Andy. Enseguida.

¿Tienes miedo, Nancy?

No, pero son muchos, ¿verdad? Tranquilízate.

¡El carro sigue ahí fuera! Quizás podamos marchar.

-¡Francisco, Rafael, atacad vosotros, rápido!

-Es mejor seguir resguardados, general.

El americano maneja el revolver muy bien.

-¡Que ataquéis he dicho, vamos!

Marchaos a casa de Andy. ¿Y usted?

Luego iré. No te preocupes por mí.

Esperadme allí. ¡Deprisa, Jonathan!

Sí. Vamos, Nancy.

Suerte, Clay.

-Mi general, se escapan todos.

-Sí, pero el gringo sigue ahí. Vamos a ver hasta cuándo.

¡Miguel!

Junto a la casa hay ramas secas. Vamos a prenderle fuego.

-Sí, mi general.

(Disparos)

Quiero saber lo que resistes ahora, americano.

Cuando salga no disparéis.

Quiero matarle yo mismo.

(TOSE)

¡Gringo! ¿Qué te pasa? ¿Sales o no sales?

¿O prefieres morir achicharrado?

(Música tensión)

(TOSE)

¿Qué? ¿Me vas a decir dónde está el oro que me robaste?

¿Dónde tienes mi dinero?

¡Habla, gringo!

Toma.

(Disparos)

¡Malditos perros, es una emboscada!

Hola, Ortiz, me alegro de verte,

pero no esperaba encontrarte tan sofocado.

Oigan, es un canalla.

Claro, antes o después tenía de llegar.

General,

sepamos tu última voluntad. ¿Cómo prefieres morir?

Dime quién me ha traicionado. ¡Dímelo!

(RÍE)

¡Eh, Estella!

¿No te lo figuras?

¡Has sido tú, maldita!

¡Quietos!

Este gusano vive todavía.

Muy bien, es lo mejor que podía sucedernos.

Ortiz nos lo ha puesto todo a pedir de boca.

Sigue dándole, me gusta oírle quejarse.

No te conviene matarle. ¿Cómo? ¿Es que te interesa su vida?

Han puesto precio a su cabeza.

(RÍE)

Llévatelo al pueblo. Nos será útil.

Bien, muchachos.

Todos los que me habéis ayudado, recibiréis la recompensa prometida.

(Música)

(Disparos)

(Música)

Estás furioso contra el jefe, ¿eh, Richard?

Tú querías liquidar a Clay y no te deja, ¿eh?

-Calla o te rompo la cara. (RÍE)

Eres una mujer muy lista. Di mejor que son tontos los demás.

Todo ha sido muy fácil. Sí.

Ahora nos queda una sola cosa que hacer

y es vaciar los bolsillos de los ciudadanos de Mesa Encantada,

su última contribución.

Después a desaparecer.

¿Vamos a huir? Sí.

¿Por qué?

Que por qué...

Tarde o temprano el ejército meterá aquí las narices

y habrá complicaciones.

Tienes razón, Fox.

Es mejor que nos marchemos tú y yo lejos de aquí.

A gozar de la vida.

Tú y yo solos, ¿eh?

Naturalmente.

Y cualquier día conoces a otro

más joven y más listo que el viejo Fox...

Y a lo mejor

se te ocurre hacer conmigo lo que has hecho con el pobre Ortiz.

¿No es eso?

No, Estella.

Yo he sobrevivido por no fiarme de las mujeres.

Sois muy bonitas, pero demasiado peligrosas.

Acepta este regalo, de momento.

No es tan malo.

¡Eh, Burton!

Quiero ver aquí enseguida a las autoridades del pueblo.

¿Has oído?

¿Y si no quieren venir? Seguro que vendrán.

Saben lo que se juegan si no lo hacen.

¿Y con Clay qué hacemos?

No te preocupes, yo me cuidaré de él.

Vamos, daos prisa.

¿Por qué no te vas a dormir, Nancy?

Estás cansada.

No, estoy bien. ¿Qué habrá sido de Clay?

Pobre, ¿habrá podido librarse? Seguro.

Tranquilízate.

No es fácil acabar con él. Yo le conozco.

Viví en su rancho hace muchos años.

De niño salíamos juntos de caza.

Conseguía dar siempre en el blanco antes que yo.

A veces disparaba

sin mirar apenas.

La pistola fue siempre su gran pasión.

Nadie ha logrado vencerle.

Os he librado de Ortiz

y exijo el precio que merece ese servicio.

Siempre hemos pagado bien y con puntualidad, ¿no es cierto?

(RÍE)

Eso eran entregas a cuenta.

Ahora exijo el saldo.

En cambio, os dejaré un hombre

a cuya cabeza han puesto un precio muy alto

y que ahora está ahí dentro muy bien atado

esperando su última hora.

Le voy a matar

porque no quiero dejar aquí a nadie que pueda sustituir a Ortiz.

Este otro servicio que os hago vale 20 000 .

Cantidad que me vais a pagar esta misma noche, ¿entendido?

Parece que está claro.

Clay...

Clay.

Escucha.

Tengo que decirte algo muy importante.

Fox se va. Ya han huido muchos de sus hombres.

¿Me oyes?

Fox quiere huir.

Va a escapar.

¿Vienes a decirme eso? Sí.

Para salvarte.

Entonces, ¿a qué esperas?

Es que... ¿No quieres saber por qué lo hago?

Traicionaste primero a Ortiz.

Ahora le toca a él.

Tú puedes conseguirlo.

Quiere huir con todo el oro que pueda conseguir y luego abandonarme.

Tienes que matarle.

Tienes que vengarnos.

No deseo nada más que eso.

¿Pero qué será luego de ti?

Todos sabrán que te ayudé contra Fox y podré vivir en paz.

Claro.

Claro.

¿Hay alguien de guardia ahí fuera?

No. Todos están divirtiéndose. Finge que estás borracho.

Pasaremos.

(Alboroto)

¡Eh, amigo!

Con la borrachera que tienes, ¿para qué quieres a esa mujer?

Anda, guapa, vente conmigo.

¿Vienes o no?

¡Enséñame la cara!

¿Pero tú no eres...?

Aparta. ¿No eres la mujer que...?

¿Sabes dónde está la casa de Andy? Sí.

Llévame.

Sí, pero es que ahora...

Yendo los dos se fijarán menos en nosotros. Vamos.

¡Es Clay!

¿Quién le ha hecho eso? Los hombres de Fox.

Escuchadme.

¿Vienes solo? Sí.

Prepárate, hay que actuar enseguida.

Hay que avisar al ejército.

Tú estás herido, pero puede ir Andy.

Ya no se trata de la recompensa, sino de salvar al pueblo.

Es preciso que las tropas lleguen aquí

antes de que sea demasiado tarde.

Yo lo haré, Clay. Yo me quedo aquí vigilando.

Si empeora la situación, procuraré entretener a Fox yo mismo.

Andy tendrá que cabalgar toda la noche

disparando contra todo el que intente detenerlo.

De acuerdo, Clay. Haré lo que dice.

Cuidado, hijo.

¡Andy!

Yo solo te pido que seas prudente.

Te lo prometo. Lo seré.

¡Le habéis ayudado a escapar vosotros, no lo neguéis!

¿Por qué le íbamos a ayudar? Es un asesino.

-Un fugado de presidio. Sí.

Clay es un fugado, aunque sea inocente.

No me importa decirlo porque a los fugados se les ahorca.

Y ahora,

en vez de 20 000, me vais a dar 50 000.

Y me los entregareis con Minnesota Clay.

Dentro de una hora, si no hacéis lo que os digo,

os iré matando uno a uno.

(Disparo)

Ya hemos empezado.

Está bien.

Haremos lo posible.

Pero Minnesota Clay... Han pasado varios minutos.

¿Habéis visto?

Los chicos están nerviosos.

Muy nerviosos.

Ha dicho que los va a matar.

Lo ha dicho y lo cumplirá.

Ya sabes lo que es. ¿Qué piensas? Contesta.

No voy a consentir

que mueran por mi causa. ¿Y qué vas a hacer?

Matarle ahora.

Está con los suyos, te matarán. No.

No iré allí.

Estaré esperándole en la calle.

Ve tú a decírselo.

Anda...

Esta vez acabaré con Fox. Sí.

Sí.

Voy enseguida.

Solo tú puedes hacerlo.

(Música)

Andy ya se ha marchado.

Tengo confianza en él, es un buen chico.

Ahora, Jonathan, dame un revolver.

Pero...

En esas condiciones, ¿qué puedes hacer?

Un revolver, Jonathan. ¡Un revolver!

Clay...

Cómo suenan, Nancy.

Parece como si cantaran.

Clay está en el pueblo.

Ya lo sé.

Y también sé quién le ayudó a escapar.

Y tú también lo sabes, ¿no es verdad?

Esta vez no has sido muy lista.

Te has descubierto, Estella.

¿Dónde está? Ahí fuera, esperándote.

¿Quién viene con él?

Nadie, está solo, te busca a ti.

Dame esa biblia, Richard.

Júrame que no es una trampa.

Jura que Clay está ahí fuera completamente solo.

Pero cuidado, Estella, es tu último juramento.

Porque después vas a morir. No tengo miedo, Fox.

Ya no me importa morir.

Clay está solo esperándote.

Júralo.

¡Júralo! Lo juro.

¡Lo juro, lo juro!

Mátame si quieres, pero lo pagarás...

Y ahora

os voy a dar a vosotros

la oportunidad de que acabéis con Clay hoy.

¿No oís? Sí.

Llévate a esta víbora de aquí.

(Música tensión)

(Disparos)

(Disparo)

(Disparos)

(Disparos)

(Música tensión)

Es tuyo, Fox.

Termina con él.

Está ciego.

Ciego.

(Música)

¡Clay!

No te escondas.

Tenemos que jugar la última partida.

Solo quedamos tú y yo.

Vamos, sal de ahí.

¿Me oyes, Clay?

¿O eres tan cobarde que no quieres pelear en campo abierto?

Puedo perder algún hombre, pero al final siempre gano yo.

(Relincho)

¡Fox!

(Música suspense)

Sé que estás aquí.

Pero no disparas porque quieres cogerme vivo

para que declare en favor tuyo.

Sé también que estás ciego.

Yo hubiera querido matarte lentamente.

Incluso delante de tu hija.

Ahí fuera conocimos a su madre, a Elizabeth. ¿Recuerdas?

Hace 20 años.

Te odio desde entonces.

Te odio desde hace 20 años, Clay.

Desde el día en que ella te eligió a ti.

(Disparo)

(Disparos)

No te queda ni una sola bala, Fox. He contado los tiros.

No veo, pero oigo bien.

Ahora te estarás ahí quieto hasta que llegue el ejercito.

Me interesa verte ahorcado.

Pero si intentas escapar, no vacilaré en acribillarte.

(Disparos)

Ahí dentro tengo a Clay, está ciego.

Podría matarle,

pero quiero cobrar la recompensa.

Si quieres seguir viviendo, acércate a él sin hablar.

¡Clay! ¡Clay!

Pretendía que te matase yo.

Quería descargar en ti su odio.

Yo estaba dispuesto a disparar.

Y de pronto, oí tu pulsera.

Ella te ha salvado.

Yo no hubiera querido matar a Fox.

Y así...

hubiera declarado que no fui culpable.

Ya sé que es inocente.

El propio Fox lo confesó ayer. Entonces, he salvado.

Por fin seré libre.

¡Clay! ¡Clay!

Clay... (LLORA)

¡Socorro!

(Corneta)

Esta es la recompensa ofrecida por Minnesota Clay.

Tiene usted derecho a cobrarla,

aunque se haya confirmado su inocencia.

-Habrá una revisión y quedará en libertad.

Al fin ha vuelto la paz a Mesa Encantada, señor Jonathan.

Gracias, doctor.

-¡Eh, Clay, dese prisa! Nosotros nos vamos.

No tarda, va enseguida.

¿Crees que puedo andar con estas malditas gafas?

Ya sabe lo que ha dicho el doctor.

Que tiene que llevarlas ya para siempre.

¡Escuadrón en marcha!

-Es algo increíble, ese hombre tiene siete vidas como los gatos.

Adiós, Andy.

Volveré para la boda.

¿Es preciso que se vaya? Por poco tiempo.

Es un buen muchacho, serás feliz.

Adiós, Clay.

Adiós.

Me gustaría que no se fuera.

Es igual, no tardará en volver, lo ha prometido.

Adiós. ¡Adiós, Clay!

¡Adiós! ¡Adiós!

¡No tarde!

¿Se lo has dicho ya?

Me faltó valor.

Y tal vez sea mejor así.

Cuida de ella,

como has hecho siempre.

Adiós, amigo.

Adiós, amigo.

(Música)

Mañanas de cine - Minnesota Clay

17 abr 2019

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