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Para todos los públicos Cine en TVE - Los habitantes de la casa deshabitada - ver ahora
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¿Sabes que eres lo mejor que me ha pasado en la vida?

¿Y tú sabes que eres lo más maravilloso

que me ha ocurrido jamás?

¿Y tú sabes que eres como el océano Pacífico?

¿Y tú como la Gran barrera de coral de Australia?

¡Eh!

¿Y tú como la Casa de la Cascada de Lloyd Wright?

¿Y tú como un ático con vistas a Central Park?

¿Y tú como Las señoritas de Avignon?

Tocado.

Silvia...

¿Quieres casarte conmigo?

Música suspense

Chico, atento, que nos la damos.

¿Todo bien?

Estoy cansado.

Nada más, Óscar, estoy bien.

¿Me podrías echar una mano?

¿Para qué? Si lo haces muy bien tú solo.

Esa cosa está perfectamente zarandeada.

Anda, deja eso y ayúdame.

Que ya lo hago, Diego,

te estoy ayudando a convertirte en un hombre autosuficiente.

Colaboro en tu superación personal.

No necesito que colabores en mi superación personal,

estoy perfectamente superado.

Necesito averiguar dónde estamos.

¡Anda, pega eso al cristal!

Yo no sé cómo funciona esto, Diego.

Toma.

Chupa.

Oh, no no, lo siento, yo no chupo cosas raras.

¡Óscar!

Ay, a ver, trae.

Esto no funciona, está estropeado.

¡Completamente absurdo ir a Barcelona en coche!

Teníamos que haber ido en avión, como todo el mundo.

Yo no soy como todo el mundo, lo siento.

Y además, no vuelo.

Si la Genética hubiese querido que yo volase,

habría nacido con alitas y no es el caso.

Porqué le propuse ser mi agente, ¿por qué?

Ay, Diego, ya te he explicado muchas veces

que estas cosas no se me dan bien.

Lo de tratar con gente y todo eso.

Bastante he hecho,

que he hablado con el de la editorial en Barcelona.

Hemos quedado mañana a primera hora, así que date prisa.

(GPS) Continúe durante doscientos metros...

Ah, mira, esta cosa dice que vamos por la A-2.

Ya te aviso de que este bicho es un optimista incurable

si cree que este camino de cabras es la A-2.

Estamos en una zona sin cobertura.

¿Qué haces? ¡Quita, quita!

¡Quita, Óscar! (GPS) Ha llegado a su destino.

¡Anda, cógelo!

No tenemos tanta confianza, Diego.

¡Óscar! Diego...

Por favor, no hagas cosas raras... ¡Pues cógelo tú!

Nos la vamos a pegar, por favor Diego.¡Ya está!

¡Ya está!

Gritan

Golpe

Bella Durmiente...

Eh...

Óscar... Ay, ¿Qué ha pasado?

¡¿Qué ha pasado?! Nada, tranquilo, tranquilo,

nos hemos estrellado.

¿Estás bien?

Creo que sí.

Más que el golpe, ha sido el airbag, que me ha dado en toda la cara.

Muy útil este inventito, ¿eh?

Si no te mata el accidente, te remata el airbag.

¿Tengo la nariz rota?

Espera espera...

¡La tienes como siempre!

¿Seguro que no está rota?

Oye, ¿el gato?

En casa, supongo.

No, Óscar, que si sabes...

Bueno, da igual, déjalo.

Empezaré por echarle un vistazo al motor.

Muy bien, así me gusta, que te organices.

Creo que he perdido mi bollito.

Óscar, ven y échame una mano, deja de tocarte las narices.

Literalmente.

Ya me gustaría, Diego.

Pero mira, yo de los únicos coches que entiendo algo es de los taxis,

que cuando llueve es imposible encontrar uno,

que hay que estar atento para que no te cobran de más;

y que a veces te toca un taxista simpático y otras veces, no.

La mayoría de las veces, no.

Esto es un desastre.

Voy a mirar el manual.

¿Me lo acercas?

¿Eh? El manual.

Manual.

En el maletero.

Maletero...

¡El manual, Óscar, en el maletero!

Déjalo, da igual, da igual.

Ya voy yo.

Come, come.

¡Aahh!

No sabía que trajeran instrucciones estas cosas.

Oye, que bien hacen en ponerlas, ¿no?

Pues si no te molesta, mientras tú te entiendes con el motor,

yo voy a seguir con mi novela.

(Con la boca llena) Diego, ¿queda café helado en el termo?

¿Qué?

(Con la boca llena) Que si queda café caliente en el termo.

Pero...

Supongo, Óscar, supongo.

Pues si no te importa,

yo me voy a sacudir un vasito,

porque yo creo que esto me va a venir muy bien, fíjate.

Ay...

Oh...

Oh, qué rico.

Es que esto, esto te deja como nuevo, ¿eh?

Como nuevo.

Diego, ¿te molestaría si pongo música?

Con esto no vamos a ninguna parte.

Vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamos...

No, no, no...

Teníamos que haber ido en avión, Óscar.

No, imposible, ya te lo he dicho, me da pánico volar.

Oye, y ahora, ¿qué?

¿No pensarás ir a Barcelona andando?

Voy a buscar ayuda.

Me ha parecido ver una casa.

Diego...

Diego, espera.

A ver...

Música suspense

Grito

¿Lo has oído?

Como para no oírlo.

Lo he oído yo y todo el mundo en 50 kilómetros a la redonda.

Si es que hay alguien en 50 kilómetros a la redonda.

Estoy empezando a pensar

que hemos hecho mal en dejar el coche.

¿De dónde ha venido, Óscar? De demasiado cerca.

Venga, vamos a echar un vistazo. ¡No! No puedo.

Diego, mi instinto de supervivencia me ha paralizado.

Muy convenientemente, por cierto.

Muy buenas noches, amigo.

Vaya susto que se ha llevado usté, ¿no?

cómo se nota que no es de por aquí.

Ah, ¿que la gente de aquí no se asusta?

Qué valientes, les admiro. Pero bueno,

qué bien encontrar a alguien más por aquí.

Y... ¿de dónde sale usted? ¿De dónde quiere que salga?

De patearme to'l bosque pa ganarme el pan con el sinsudor de mi frente.

Toma con el académico de la lengua.

¿Y qué es lo que haced usted en este bosquecito tan mono?

Estoy contratao pa el vigile y cuidao

de lo que viene siendo este terruño.

¿Pero qué es lo que hay que vigilar de este terruño?

Pues lo que le da la gana al alcalde del pueblo de al lao,

que es el que ha tenido a bien contratarme.

¡Ah, que hay un pueblo al lado! ¡Qué alegría!

¿Y a qué distancia queda ese pueblo?

A ojo, unas tres leguas castellanas, que son cinco de posta.

¿Y en kilómetros, que es como yo me entiendo?

Kilometreando, un golpe de veinte.

¿Veinte kilómetros? Pero así, hablando entre hombres,

veinticuatro y medio.

¿Y no hay otro pueblo más cerca que ése?No, señor.

Castillejo del Condestable, es el único pueblo en la zona.

Por eso lo llamo yo el pueblo de al lao.

Y cuando un pueblo está lejos, ¿cómo lo llama usted?

Cuando un pueblo está lejos, le llamo Nueva York.

Nos ha fastidiao, el listo éste...

Yo les aconsejo que sigan su camino lo antes posible

y que se alejen de aquí sin perder un segundo,

pa que no se les coman los lobos, que en estos parajes pasa mucho.

Se nos ha estropeado el coche.

¿Pero está seguro que no hay por aquí cerca una casa,

un albergue, una cabaña...? Ninguna.

Pues nosotros hemos visto un caserón al acercarnos.

Bueno, como haber una casa... hay una casa,

pero más valdría que no la hubiera...

Estornudo

¿Qué? Na, no he dicho na.

Yo no he dicho na.

Y si lo he dicho como si no lo hubiera dicho.

¡Olvidarse toca y se ha sanseacabaó porque lo digo yo!

El oriundo se pone violento.

Precaución, Diego.

Grito

(Habla bajo) ¡El duende vagamundos!

¡¡Por ahí va!! ¡El duende!

Ya lo ves, Diego, el oriundo ha enloquecido.

Y viendo el decorado, me parece de lo más natural.

¡No le digan na!

Sobre to no le digan na...

Él pasará de largo, camino de la casa deshabitá,

si no le dicen na, na les dirá él...

¡No le hablen!

¿Qué te parece?

Pues que tenías razón, que teníamos que haber cogido un avión.

Que teníamos que haber cogido un avión

y no haberlo soltado hasta llegar a Barcelona.Sshh, calla, mira.

Qué decepción de duende.

Sí, hoy lo conseguiré por fin...

Qué dice. Cosas de locos.

Ah, ya habéis llegado.

Habéis llegado ya, ¿eh?

¡¿Eeeeh?! Aguanta...

¿Y para qué habéis venido?

¿No os dije ya que no os necesitaba?

¡Que lo haría yo todo solo! ¡Todo solo!

Ulular

¡Chist, silencio!

¡Ni una palabra!

¿Vais a decírselo a alguien?

¿Vais a decírselo a alguien?

No, no... No, no, no.

Vaya tranquilo, que no se lo diremos a nadie...

¡Pues mira tú si tuviera yo a quién decírselo!

Ulular

¡Es el momento!

Voy a ver...

Vaya, vaya.

Encenderán las luces...

Ya habrán encendido.

¡Ya habrán encendido las luces...!

Pues a nosotros nos deja a oscuras.

Corre, Óscar, corre.

¡Oiga!

¡Buena la han hecho con hablarle al duende!

¡¡Buena!!

¿Pues no les advertí que traía desgracia el hablarle?

¡Ande, tiren pa el pueblo,

lo antes posible aunque sea andando, y evítense los sinsabores que...!

¿Quién es ese desgraciado?

¿De qué le conoce?

¿Y qué es eso de una casa deshabitada?

¿Cómo deshabitada?

¿Pero que es esto? ¿Se ha vuelto loco o qué?

Todo se pega.

¿Dónde está esa casa y a quién pertenece?

¿Y por qué, si no hay nadie,

el loco dice que se encienden las luces?

¿Quién vive en esa casa? Nadie.

Siempre ha estao deshabitá, hasta el año pasado...

¿El año pasado? ¡Cabalmente!

Un año se cumple pa San Silvestre que en esa casa

están pasando unas pasás que dende entonces

no hay cuidao de que nadie se pase por allí.

¿Pues qué ocurre?

Asín que anochece se ven encender y apagar luces

en las vidrieras de la fachada y suenan timbres.

Si se encienden luces y suenan timbres,

lo que sucede es que alguien ha vuelto a habitar aquello.

Muy listo es usté, ¿no?

¿Pues no ve que eso es lo mismo que pensamos tos

y que incluso no faltaron gentes que fueron a la casa

a enterarse de quién la vivía ahora?

¿Y qué?

Pues que en un pelo estuvo el que no se quedasen tos tiesos,

porque se encontraron

con que la casa estaba deshabitá, como siempre,

y que allí no había nadie.

¿Y después de ese día continuaron pasando cosas raras?

Unos operarios de telefonía de Cuenca,

que se despistaron una madrugá por aquellas cercanías,

vieron de la casa salía una figura en camisón,

que helaba la sangre.

Y luego vieron el camión fantasma.

¿El camión fantasma? Aquí tienen de todo.

La misma palabra lo dice, amigo.

El camión fantasma.

Un camión que de vez en cuando aparece en mitá de la arboleda,

se dirige hacia la casa

y cuando está a eso de seis o siete varas de ella, desaparece.

Será que entra en la casa.

El camión desaparece como si se lo tragase la tierra,

que los operarios de telefonía de Cuenca lo vieron

y estuvieron tres días mudos por la impresión.

Eso es tan cierto como que muchos paisanos, por las noches,

oyen que de la casa salen gritos de mujer pidiendo auxilio.

Bueno, pues...

Yo creo que después de escuchar todo esto,

lo más sensato es que nos echemos a andar

y no paremos hasta Barcelona.

Es un paseo, pero si salimos ya... ¿A Barcelona?

A donde vamos a ir, y ahora mismo, porque me parece que urge,

es a la casa deshabitada.

¡Ay, ya estamos en el lío! ¡Ya estamos en el lío!

Grito

¡Corre, Óscar, corre!

Música suspense

¡Esto no es un guardia, es un velocista!

¡Estoy contigo, no te desanimes, que estoy llegando!

Música suspense

Óscar grita

¡Aagg!

Llaman a la puerta

Crujir de madera

¡Mamá!

¡Estaba cerrada, de verdad, es imposible, es que estaba cerrada!

Pero, ¿qué dices, Silvia?

¿Otra vez?

¿Te has tomado tus pastillas?

Lo he revisado varias veces, está bien.

Mamá...

¿Se sabe algo nuevo de papá?

Tómate tus pastillas y no trabajes tanto.

Descansa.

Víctor y yo estamos muy preocupados por tu salud.

Luego, antes de cenar, daremos un paseo por la casa...

¡Juntas!

Sola, no.

¡Sola, no, mamá!

Claro, mi vida.

Juntas.

Como siempre.

(Bajito) ¿Mamá?

Grita

Grita

Ten cuidado.

Sshh, Óscar.

Realmente, entrar en la casa no es muy difícil, ¿no?

Puede que lo difícil sea salir.

Golpe

Aquí hay unas escaleras.

¿Cómo lo sabes?

Me las acabo de comer.

Óscar, ve con cuidado.

Timbre

¿Has oído el timbre? Pues sí, mira.

¿Y los gritos de mujer? Por desgracia, también.

¿Y si yo te dijera que...

que me parece que conozco esa voz?

Pues te diría

que lo raro sería encontrar una voz de mujer que tú no conozcas.

Timbres...

y gritos de mujer...

Lo que no es cierto que ocurra, y bien que lo siento,

es eso de que, al hacerse de noche, se encienden las luces.

¡¡Toma!!

Pues sí que ocurre.

Pero aquí no hay nadie.

Menos mal.

Lo que nos faltaría sería encontrarnos

con la gente que vive en esta casa...

Bueno, pues no me parece tan grave.

No me quedaría a vivir aquí, pero no es tan grave.

Esperaba algo peor.

Los timbres no significan nada.

Y la luz puede encenderse y apagarse por control remoto.

Lo que me llama la atención

son los gritos de mujer.

¿Ves?

Aquí hay gente viviendo.

Me da a mí que el misterio

va a ser menos misterioso de lo que me gustaría.

¡Chúpate esta!

A oscuras otra vez...

¿Qué haces?

Intento acertar

con la linternita esta de las narices,

pero es que con este tembleque no hay quien pueda.

¡Para operar a corazón abierto estoy ahora!

¡Aah! ¡Qué alegría! Ya parece que...

Pues no, no parece nada.

¡Esto es una señal!

¡Muy bien! Una señal de que debemos irnos.

No, esto es una señal que se le hace desde aquí dentro

a alguien que está ahí fuera, en el campo.

¡Ya sé a quién le hacen la señal!

¡Sshh!

¿No oyes?

Oigo un ruido,

pero no descarto que no sea mi corazón, que va a mil por hora.

No.

Motor en marcha

Ah, no, que no soy yo, que parece el ruido de un motor.

Es el camión, y ahora está esperando la señal definitiva

para ponerse de nuevo en marcha.

Pues no le hacemos la señal y tan contentos.

¡Lástima, se nos han adelantado!

El camión...

¡El camión ha desaparecido!

Delante de nuestras narices.

¡Tenían razón los operarios de telefonía de Cuenca!

Y yo de ésta me quedo mudo igual que ellos...

Ríe

¡Pero, ¿dónde vas, insensato?!

Óscar, tiene que haber una rampa oculta o algo así.

No puede desaparecer sin más. Diego...

Toma, anda, no tengas miedo. ¡Qué fácil es decirlo!

Si ves algo raro, dispara.

¿Me pego un tiro?

Dispara lo que veas. Mucho más cómodo.

Mucho más cómodo, sí.

Ten cuidado.

Que dispare, dice.

No sé yo si tengo ánimo para eso.

Aunque esta pistola ya... Así vista, ya asusta.

¡Mira tú, que lo del camión...!

Y la cosa es que esto no es feo, no hay nada extravagante.

Pues no se sabe por qué,

la habitación impone por lo viejo y lo sucio.

Mucho mejor.

¡Mucho mejor!

Ruido

¡Ah! Es el reloj. ¡Es el reloj!

Mira...

¡Mira tú qué bien!

Va a tener Diego razón,

si el reloj anda

y si hay una botella de coñac empezada,

eso es que esto no está tan deshabitado como dicen.

Caramba.

Una espectra...

Una espectra.

¡Ha pasado delante de mis narices una espectra!

Con muy buenas piernas, por cierto.

Y se ha marchado por el reloj.

Esto se lo perdieron los operarios de telefonía de Cuenca.

Gruñidos

(Gruñendo) ¿Tú quien eres? ¿Qué haces aquí?

¿Qué haces?

¿No me entiendes?

¡Mi madre!

¡Un Muerto viviente!

¡Un Muerto viviente con sombrero!

¿Tú eres nuevo?

Sin estrenar.

Esa ropa que llevas no sirve para nada.

En esta casa no nos vestimos así, ¿entendido?

Luego vendré a desnudarte.

Hombre, no hagas tonterías.

Usted disculpe.

Este es igual que el otro y que la espectra...

Y ha desaparecido por la chimenea.

Yo me quedo mudo.

Yo me quedo mudo como los operarios de telefonía de Cuenca...

Campanadas de reloj

Grita

Disparos

¿Disparos? ¿Toca disparos?

¿A quién se le ocurre que toquen disparos justo antes de la cena?

Será mejor disparar después, vamos digo yo.

¡Qué paciencia, qué paciencia hay que tener!

¡Aquí no se pegan tiros! ¿Me oyes? ¡No se pegan tiros!

Claro, ¿tú eres el nuevo?

Si no fueses el nuevo sabrías que aquí no se pueden pegar tiros.

¿Qué te has creído?

Señora, usted perdone,

pero es que viendo lo que se ve en esta casa,

a mi me parece de lo más natural ponerse a pegar tiros.

¿Tú sabes lo que le ocurre

a los que pega tiros en esta casa cuando no toca?

Usted perdone.

Si te habían dado orden de quedarte aquí con la pistola,

pues haber quedado aquí con la pistola,

pero quietecito y formal,

y sin disparar cuando no te lo mandan.

¿Qué pasa?

¿Que te aburres y te entretienes pegando tiros, no?

¡Muy mal hecho, hombre! ¡Muy mal!

¡Muy mal hecho!

Has tenido suerte.

De momento te salva

que los tiros los he escuchado yo sola, que si no...

¡Menos mal, señora!

Ahora siéntate en ese arcón.

Y más te vale estarte quietecito y formal,

porque como no te estés quieto, ¡te la cargas!

Pase lo que pase, tú no te muevas.

Eso ya es mucho pedir en esta casa.

Mamá, ¿vamos a...?

¿Por qué hay flores en el suelo del salón?

¿Pero qué dices, Silvia?

Que porqué hay flores en el suelo.

¿Cómo va a haber flores, mujer?

¡Que sí hay, mamá! ¡Mira!

Te digo que no, Silvia, no seas niña.

Pero mamá...

¡Óyeme!

Escucha...

Las flores nacen y se crían

en el suelo de los jardines o del campo,

y sólo en el suelo de los jardines o del campo es donde se ven flores.

En el suelo de las casas,

en las habitaciones no hay flores, Silvia...

¿Cómo va a haber flores en el suelo de una habitación?

Pues aquí sí hay. ¡Aquí sí hay! ¿Cómo puedes decirme que no? ¡Mira!

Deja de tratarme como...

Uy...

¡Pues es cierto que hay flores...!

¡Qué cosa tan rara!

¿Tú ves flores ahora? Sí...

¡¿Tú ves flores ahora?! Sí...

Y no me explico cómo no las he visto antes...

¡Pero si ahora no hay!

¡Ahora no hay, mamá!

¿Usted ve flores?

Sí, sí, sí las veo, pero de mí no se fíe,

porque es que yo hoy ya he visto de todo...

¿Con quién hablas, Silvia?

Aquí no hay nadie más que nosotras dos.

¡No puede ser!

¡No puede ser!

Silvia...

Me das miedo...

No te pongas así.

Mira, la que tiene razón eres tú;

antes había flores y ahora no las hay.

Y con quien estés hablando...

Bueno, pues ahora a preparar la cena...

Me da a mí que tú aquí eres de los que acaban de muy mala manera.

Y tú aquí parado sin hacer nada.

Ruido metálico

Grita

Murmullos

Ruido de puerta

Óscar,

¿estas bien?

He encontrado la pistola fuera, pensaba...

Nada es igual, déjalo, déjalo, come, come.

Eso sí, ve haciéndote a la idea de que todo esto que tanto te asusta

no ha hecho más que empezar.

¡Ah, pues qué bien!

No me cabe duda

de que en la casa sucede algo extraordinario, Óscar.

Si logramos salir de aquí vivos, ¡qué trabajo de investigación!

¡El Pulitzer!

Por ejemplo, ¿sabes dónde está ahora mismo el camión fantasma?

Aquí, en un garaje camuflado.

La rampa comunica con un sótano.

Pues si te hubieras quedado tú aquí conmigo,

todo esto que me estas contando, te daría asco de puro vulgar...

¿Quieres decir que al irme yo, alguien ha venido?

Aquí ha habido, lo que se dice, un cachondeo.

¿Y por dónde entraban?

¿Por la escalera?

Por todas partes, Diego, por todas partes.

Lástima que no haya estado yo aquí cuando entró...

Buenas noches.

¿Ha dicho buenas noches?

Sí, Diego, eso ha dicho.

Se conoce que esta es una espectra bien educada.

Porque la otra no saludó al pasar.

¡Claro!

Aquí hay una puerta secreta pero no se nota a simple vista.

Qué libro va a salir de esta casa, Óscar.

Esto me gusta cada vez más, ¿y a ti?

A mí me encanta. ¿No se me nota en la cara?

No me extraña pero...

todas mis ideas las echa por tierra

lo que acaba de ocurrir ahora mismo...

¿El qué? ¿Que haya cruzado otra espectra?

No, que nos salude.

Hasta ahora yo pensaba que todo era un truco para alejar mirones,

para encubrir algo ilegal, pero que nos salude,

eso me desconcierta.

¿Qué está pasando?

Pues...

Chico, ni idea, porque si fuera capaz de adivinarlo,

andaría hinchándome a dinero en Internet.

Pero lo que sí que está claro

es que un recién llegado no le sorprende a nadie,

porque los otros que han entrado después,

al margen de otras locuras, lo único que me han dicho

es que la ropa que llevaba puesta

no pegaba nada con lo que se hacía en esta casa.

Explícate.

Nada más pegarle el tiro al aparecido,

surgió por las ahí una mujer de carne y hueso,

que daba aún más miedo que todos los demás,

y después de echarme una bronca imponente

y quitarme el arma,

se puso a extender flores por el suelo.

¿Y qué pasó?

Pues que entonces,

apareció una joven que era la hija de la bruja,

y la bruja le hizo creer que no había flores en el suelo,

y cuando la chica se lo creyó,

pues le cambió el cuento y le dijo todo lo contrario.

Y, claro, la chica se metió un soponcio de aúpa,

y se fue llorando.

Empujan la puerta

Qué raro que quieran entrar por la puerta.

Yo creía que aquí las puertas se usaban para otras cosas.

Se abre una ventana

Se lo han pensado mejor.

Claro, se conoce que entrar en esta casa por la puerta

ya es demasiada normalidad.

Cuidado, Jesús, que te conozco. Cuidado, Jesús, que te conozco.

¡Si es que tenemos la negra! ¡Rodríguez de Toledo en esta casa!

¡Con la de casas que hay en España!

Parece que te conocen, Diego.

Pero, hombre, de fama y nombre,

¿quién no conoce a Rodríguez de Toledo

en el mundo del periodismo?

Prepárate, Diego, que en nada, el loco y el guardia,

se lanzan a pedirte un autógrafo.

Un momento, a ver, si nos aclararnos.

¿Vosotros quiénes sois?

Yo soy Jesús y este es mi amigo, Pedro.

Llevamos ya un mes rondando la casa, investigando, corriendo riegos,

y para nada.

Es que, ustedes no lo saben,

pero nosotros tenemos un blog de investigación sobrenatural.

¡Dos frikis, Diego, tus admiradores son dos frikis!

Y nos vinimos aquí con la cámara y el ordenador,

listos a dar con el reportaje de nuestra vida.

Al poco tiempo de empezar a investigar,

nos dimos cuenta de que había algo raro entre el loco y el guardia,

y que ellos dos estaban en el misterio.

Entonces, ¿hay un guardia y un loco de verdad?

Aprovechando el parecido físico, decidimos disfrazarnos,

para ver si así conseguíamos descubrir algo, pero nada...

Sólo hemos conseguido ponernos en posición de que nos maten.

Vigilando al guardia verdadero,

le vimos tirar unos sacos muy sospechosos

en un pozo que está cerca de aquí.

Y esta misma noche

el loco se ha colado en la casa escondido en el camión.

¡Maldita sea!

¿Y de la chica que grita?

¿Habéis conseguido descubrir algo?

¡Ah!

Los frikis no sé, pero yo tengo aquí imágenes de primera mano.

¡Es ella! ¡Es Silvia! ¡Mi Silvia!

¿Por dónde se fue?

Extrañamente se fue por esa puerta.

A ver, ¿quién es Silvia?

¿Es que Rodríguez de Toledo conoce a alguien en esta casa?

Conocer, lo que se dice conocer...

¡Aagg! ¡Mira!

¿Eso que es?

Na, una espectra, pero de las corrientes.

Ésta no.... ¡Pero que tío más valiente!

No tiene importancia.

Esta se mueve mucho, se conoce que es hiperactiva,

pero nada, no tiene importancia, no haga usted caso,

le sigo contando... ¡Y lo dice como si nada!

Silvia, Silvia es una muchacha que Diego conoció hace un año.

Voy a ser sincero con vosotros.

A mí sólo me importa recuperar a Silvia.

¡Vaya! Así que os propongo una colaboración

a cambio de cederos por completo la gloria de este reportaje.

No puedo perder tiempo,

porque estoy seguro de que Silvia está aquí en contra de su voluntad.

¡Secuestrada!

Hombre, que una chica te haya abandonado,

no tiene por qué significar, necesariamente, un secuestro.

¡Cuenta con nosotros para lo que necesites!

Pero no le animéis, que es lo que le faltaba al muchacho.

¿Cuál es el plan de acción?

Por tu parte, seguir fingiendo que eres el loco.

Aprovecha para ver

si tienes cobertura en algún lugar de la zona,

los móviles siguen sin funcionar.

Me los matan, a los frikis me los matan.

Y tú sigue fingiendo que eres el de seguridad.

Hay descubrir qué misión está haciendo el verdadero guarda.

Y tú, ya que te confunden con alguien a quien esperaban,

hacer todo lo que te digan. ¡Me veo en traje de náufrago!

Chirrido de puerta

(Susurrando) ¡El loco! ¡Ha salido del reloj!

Aquí todo el mundo sabe abrir el reloj menos nosotros, Diego.

Y estamos haciendo el ridículo.

Hay que cogerle,

así nadie se dará cuenta de que Pedro no es el verdadero loco.

¡Vamos, cogedle y amordazadle!

Vamos, hay que atarle. ¡Las esposas!

¡Pero si son de juguete, eso! ¡Que es un disfraz!

Ya está, hay que...

¡Diego, Diego, dale!

Hay que sacarlo de aquí. Sí, sí, toma.

Al arcón. Al arcón.

¡Pero Diego...!

Vale. ¡Ostias, ostias!

Bueno, pues si hay que llevarle a algún sitio ya está embalado.

¡Francisco, Francisco!

Claro, imbécil, ¿quién va a ser si no?

Ven aquí.

¿Estabas tú aquí cuando ha pasado? ¿Eh? ¿Le has visto?

¡No pongas esa cara de imbécil y habla!

¡Ha entrado en la casa! ¡Ha conseguido entrar!

¡Esto te va a costar caro, eh!

¿No se te mandó que le echases mano y nos lo trajeras vivo o muerto?

¿O es que el muerto quieres ser tú?

Pero, ¿por qué no me miras? ¿Qué te pasa ahora?

¡Contesta!

Contéstame.

¿Cómo quieres que te conteste si no le dejas hablar?

¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí?

Eh, eh, eh, ha... venido... conmigo.

Es... es... es el... el...

¿El mecánico que manda Javier para que se ocupe del camión?

Ése mismo. ¡Aguanta!

Entonces, ¿has sido tú el que ha traído a éste de parte de Javier?

Exacto. ¡Cada vez más liados!

¿Y dónde te has estado escondido todo este tiempo?

¿No te explicó nada Javier?

Sí, me informó de todo, menos de dónde encontrarte a ti...

Ah, sí, y me dijo que tuviéramos cuidado con el asunto de...

¿Silvia?

¡Liados por completo!

¿No te ha hablado del loco?

No, te ha ha dicho que ha encontrado la casa

y que está dispuesto a todo para hablar con...

Bueno, sabes lo que se espera de ti, ¿no?

Más o menos.

¡Voy enprovechando pa vigilar la villa en toa su extensión!

Pero bueno, ¿por qué habla así este imbécil ahora?

¿Pero qué le pasa? Ni idea.

Bueno...

¡El loco! ¡Pero de dónde ha salido, el loco, sujetadle!

¡Venga, sujetadle, toma, electrocútale con esto!

¡Rápido, date prisa!

Eso es.

Pero...

No es él.

(Susurrando) ¡Nos mondan! ¡De ésta, nos mondan!

Tú, ayúdame.

Ayúdame, échamelo encima.

Por allí, vamos bajando por allí, ve encendiendo las luces.

¡Arrea!

¡Pues no se ha pensado éste que es Papá Noel!

Luego iré a pintarme.

¡Silvia!

¡Tú no!

Silvia, soy yo.

¡Silvia!

¿Quién eres?

Me envía Javier para encargarme del camión.

¿Has hablado ya con Víctor?

Sí, y me ha dicho que fuera a por Silvia, y a eso iba ahora yo.

Por lo visto, ya estás informado de todo.

De todo, señora.

Pues si estás informado,

sabrás también lo que te espera en caso de engaño,

¿no es cierto?

Sí... Sí, señora.

Entonces, no hay más que decir.

Ayúdame a prepararlo todo para la cena.

A ver, venga. Sí, sí...

Ese brazo... Ajá...Ahí.

Así...

Bueno, pues...

Ya, si eso, si le parece ya me quedo con él charlando

a ver si me cuenta... No, ya nos encargamos nosotros de él.

Conocemos métodos infalibles.

Mucho ánimo, ¿eh?

Buenas...

Que aproveche. (Gruñe)

Pero, ¿qué está pasando?

Tú sígueles la corriente y no llames la atención.

No, que para eso ya está éste.

Gruñe

Vamos, niña, estamos esperando...

Que pasa Silvia, no nos hagas esperar, siéntate.

Pero...

¿Dónde me siento? No hay silla para mí.

¿Qué te pasa ahora?

Vamos, tranquila.

Tu sitio está libre, como siempre, cariño, ¿no lo ves?

Sí...

¿Qué haces?

Utiliza los cubiertos.

Diego, que nos pierdes

y a ver quién nos encuentra después.

¿La señorita va a repetir?

Grita

¡Basta ya!

La acompañaré, no sea que haga alguna locura...

Muy bien traído, muchacho, muy bien interpretado.

Cuando recojas todo esto, ve preparando el camión

que mañana tiene que salir la remesa, vamos retrasados.

Pues si no vamos a hacer ninguna otra cosa rara,

yo me voy a encerrar en la jaula con Pedro.

Gruñidos

No, no, no, mira, así no, vocaliza, vocaliza,

así no te entiendo, vocaliza, por Dios.

¡Paso!

Ah, menos mal que te has quietado el boza, amigo,

porque nos estabas dando una partidita...

Pero, bueno, ¿a ti qué te ocurre? Todo son quejas.

Todo malas caras, todo caras de muerto.

Esto, más que una timba, parece un entierro.

-¡Es que te lo estás llevando muerto!

¡Eso es que se pega el disfraz, Elisa!

Claro que me lo llevo muerto,

porque estoy en racha...

¿Qué quieres que haga, que me coma la racha?

Yo no tengo la culpa de que el nuevo tenga la negra.

Pues yo tengo la negra porque voy de luto.

Menos gritos, que si nos oyen arriba, nos levantan la timba.

Abierto a su valor, que son dos euritos.

Y el que no pueda ir, que se aguante.

¡Qué carácter tienes, chico! ¡De ultratumba!

Tú eres de las que ve la paja en el ojo ajeno,

pero la viga en el propio...

¡Pues lo subo veinte pavos más, hombre, para que te quejes!

Yo voy.

Yo...

También voy, no sé a donde pero voy.

-A destapar el juego, señores.

Escalera al as.

"Full" de ases...

-Póquer de ases...

¡Mi madre! ¿Pero cuántos ases hay en la baraja?

Pues en esta jugada sólo han salido ocho...

Es que yo, siempre que he jugado al póquer,

he jugado con cuatro ases nada más.

¿Pero habías jugado alguna vez con nosotros?

No, eso, no. Pues entonces.

-Cada partida tiene sus reglas y sus costumbres...

Ya, amigo, pero eso de sacarse ases de las mangas...

-Aquí nos los sacamos de donde nos da la gana.

En fin, para la próxima me traeré un prestidigitador,

porque llevo perdidos 300 euros... ¡Y lo que te queda, chico!

Timbre

Es la hora, Manuel, venga, a lo tuyo.

-Ya lo oigo,ya lo oigo, mujer... ¿Pero es que te marchas?

Bueno, voy y vuelvo.

Tengo que darme el paseo por el corredor de arriba.

Ah, pero este trabajo nuestro, ¿en qué consiste exactamente?

Pues ya lo ves, en desconcertar.

Tú, no estás conmigo, en que yo, vestido así,

soy muy desconcertante. ¡Mucho!

Te cuento.

Yo esto no lo hago por vocación, sólo lo hago por el dinero.

Contesté a un anuncio de Internet, y mira ya ves como he terminado.

¡Internet tiene mucho peligro, amigo!

¡Mucho peligro!

¿Qué estamos ahora, de cháchara?

-Es buena chica, un poco borde, pero buena chica.

¡Manuel! -Ya voy, ya voy.

Vuelvo enseguida.

Tú ve repartiendo, voy a darme el paseo a todo gas...

-Y luego me toca a mí a y diez darme el paseo por el comedor,

y a las doce y cuarto, Víctor, ya empolvado y con los pelos de punta

tiene que dar los gritos lúgubres...

Y a la una es cuando tú intervienes haciendo de cabeza que flota.

Y oye, Elisa, todo este jaleo de sustos y disfraces...

Pues eso, si te parece, será mejor que no hablemos.Pero...

Y si opinas que debemos hablar de eso pues me lo avisas,

para separarme de aquí y que circules sin compañía por la casa.

Y para que una vez que circules tú solito a tu aire

hagan contigo lo que con Pascual. ¿Con Pascual?

Es todo lo que queda de él.

En la fotografía está algo movido, ¿verdad?

Un poco. Pues en la realidad ya está inmóvil.

¡Y vamos a dejar de hablar de eso, ¿eh?!

¡Ándate con cuidado!

¿Cómo que me ande con cuidado? Y tu amigo, también.

Me da a mí que vosotros dos estáis jugando demasiado a Sherlock Holmes,

y más os valía tiraros al mar con un diccionario atado al cuello.

¡Paciencia, amigo, paciencia!

En cuanto podamos te sacamos de aquí.

Pero, ¿es que no les has oído?

¡Que esta gente te mata por preguntar y yo soy periodista!

Pues no preguntes, Pedro, no preguntes.

Susurros

¡Silvia!

¿Eres tú? ¿Eres tú de verdad?

¡Claro que soy yo de verdad!

¡Silvia!

Pero, ¿por qué te fuiste, Silvia?

¿Dónde has estado todo este tiempo?

Silvia, sé que está pasando algo extraño.

He estado en la cena

y he visto lo que esas personas están haciendo contigo,

dime qué está pasando. No sé qué quieres decir.

Estoy seguro de que estás aquí en contra tu voluntad.

Secuestrada, ¿no, Diego? Tú lo has dicho.

Secuestrada yo con una puerta y ventanas que dan al campo...

¿En qué puedo parecer yo una secuestrada?

Y, además, que ya no es asunto tuyo.

Todo lo que a ti te ocurra es asunto mío.

Diego, lo nuestro se terminó.

Ya no te quiero.

Y en vez de aceptar que nuestro amor ya no existe,

has tenido que imaginar que yo vivía secuestrada por mi familia

y que tú tenías que venir a liberarme, ¿no?

Pero Silvia, tienes que entender que estás equivocada.

Aquí está pasando algo extraño, criminal.

Pero, qué crees, ¿que mi madre, que es la única que me ha cuidado

desde que mi padre tuvo que recluirse en un sanatorio mental

iba a permitir esa cosa extraña, que tú dices que ocurre?

Tu madre es una de las principales instigadoras

de lo que aquí está pasando,

y si tu padre está encerrado en un psiquiátrico, será por su culpa.

Échale un vistazo.

¡Silvia!

Que no, Silvia... ¡Mira, mamá!

Tenemos un problema.

-Déjame hablar con ella.

El nuevo y tu hija se conocen, tuvieron una relación.

Les he oído hablar en el comedor.

A éste no le ha mandado Javier,

éste está aquí para reventarnos el negocio.

No me gusta nada, Víctor.

-No te preocupes, Víctor, yo lo arreglaré.

Es esa obsesión con su padre, la tiene...

-Sebastián está muerto.

¿Muerto?

-Francisco le encontró en el arcón,

le dije que terminase con él, ya está hecho.

Toma, nos vamos

y asegúrate de que Silvia no nos moleste en el viaje.

-¿Quién ha metido en el arcón al loco?

-Empiezo a pensar que han sido los nuevos.

-Las de abajo ya casi han terminado.

¿Qué hacemos con ellas? -Lo de siempre.

Yo hablaré con Francisco, tú prepara su dinero.

-¿De verdad nos vamos a llevar a Silvia?

No creo que Leonor esté de acuerdo,

sobre todo, si se entera de por qué te la quieres llevar.

Ya no hay motivo para mantenerla con nosotros...

a menos que tú tengas un motivo...

más personal.

-Si Leonor tiene algún problema,

siempre se puede hacer con ella lo que con las chinas.

Y lo que es válido para Leonor también lo es para ti.

¿Entendido?

Ve con Manuel y cuando encontréis a esos dos imbéciles, os los cargáis.

Francisco...

Éste es el último envío que hacemos aquí,

cuando acabemos, deshazte de ellas, no quiero testigos.

¿Has terminado con el otro asunto?

No te preocupes, que no nos hemos olvidado.

Luego me encargaré de ti.

(Murmurando) Sin prisas.

¿Qué estás haciendo, mamá?

¿Qué está pasando?

He visto un vídeo, un vídeo donde sí se ven las flores

que tú decías que no existían, y donde se ve...

¡Tú no lo entiendes, Silvia! ¿Qué más es mentira?

¿Esa chica que se me aparece?

¿Dónde está mi padre? ¡Muerto!

¡Tu padre está muerto!

¡Pascualizado!

Como la leche.

Lo han pascualizado y sin sacarle del arcón,

para mayor comodidad.

Y lo han pascualizado para que no hablase.

¡Porque este venía a hablar!

Este venía a hablar...

Llaman a la puerta

Eso que suena son golpes o es mi pulso.

Llaman a la puerta

Ah, no, no, son golpes... son golpes,

porque mi pulso suena mucho más fuerte.

¡¿Pero qué pasa?! ¡¿Es que no hay nadie?!

¡Ay, que es en la puerta, que es en la puerta!

¡Abran ustés, que soy una servidora!

¡Que vengo a ver a mi padre!

Pero, ¿tú quién eres? ¡Su hija!

¿La hija de quién? ¡De mi padre!

Me parece que como no abra no me entero.

¡Ave María Purísima! A la paz de Dios.

Que el Señor le guarde.

Sean con usté la Santísima Virgen, y todos los santos,

incluido el del día, que es San Rufino.

¿Qué tal está usté? ¿Está usté bien? ¿Cómo le va? ¿Se encuentra usté bien?

Yo, bien, a Dios gracias.

Pero cierre usté la puerta, que esta noche corre una ventolera,

que como se nos cuele,

ya estamos tos con el gripazo y la pulmonía galopante.

¡Hay que cuidar la saluz!

Un invierno bien trabajoso tengo yo pasao

por culpa de unas fiebres que me dieron de bañarme en una charca.

Por lo visto, el agua estaba llena

de eso bichitos contraproducentes que llaman de microbios,

aunque el médico dijo que él no podía asegurar

si los microbios estaban en el agua y se me fueron a mí,

o si los llevaba yo encima y se habían pasao al agua.

Pero no sé si le he saludao a usté al entrar.

Creo que sí, sí, estate tranquila.

Es que yo tengo un carácter, ¿sabe usté?,

que traigo al pueblo partido en dos bandos:

unos que dicen que me he vuelto tonta con los años,

y otros que dicen que ya lo era al nacer.

Pero no soy tonta, sino algo distraída y aturullá.

Y nunca sé si saludo o no saludo,

y luego quedo mal, queriendo quedar bien,

que ahí está el mal, porque nunca sé bien si he quedao mal

y a mí me parece mal no quedar bien.

¿Con usté he quedao mal o bien?

Has quedado bien, pero puede que acabemos mal.

¡Anda, qué señor tan corriente y tan dicharachero!

Por supuesto, que todos los señores que yo he conocido

tenían el mismo cachondeo encima...

El verano pasao vinieron unos al pueblo,

¡que hay que ver la juerga que se traían!

Eran gentes mu importantes y mu conocías,

porque yo a to el que le digo cómo se llamaban los conoce.

A él le dicen don Juan Tenorio, y a ella, doña Inés de Ulloa.

¿Cómo?

Ellos y sus amigos se pasaban la vida divirtiéndose.

Se ponían disfraces con espadas y to;

y hacían que peleaban y que se mataban,

¡de cachondeo, claro!

Usté también andará siempre con burlas y con inventos, ¿verdaz?

Y a lo mejor se ha vestido usté así pa reírse.

¿Para reírme?

¡Ay, qué demonio de señor! ¡Usté debe ser de los buenos!

¡De los buenos debe usté ser!

Ay, lo que yo daría por verle hacer una broma de las suyas,

que no me divierto ya va pa dos años,

dende que estuve en la feria de Alba de Tormes.

Lo que se reirán ustés en esta casa, ¿eh?

Aquí nos morimos de la risa.

¡Claro! Ya me lo decía yo.

¡Lástima de no poder quedarse una temporá estable,

porque seguro que esto es de tanta diversión

como la feria de Alba de Tormes! Al lado de esto,

la feria de Alba de Tormes resulta sosa...

Uy, le advierto a usté que en la feria de Alba de Tormes

vi yo una mujer a la que le salía la barba...

Pues si te quedabas aquí, a la que le salía la barba es a ti.

Y había una familia que bailaba en la cuerda floja.

Lo mismo que aquí.

Y un endividuo que lo metían atao en un arcón...

¿Qué me dices? Y una vez dentro y bien encerrao,

que hasta me hicieron subir a mí pa comprobar que no podía escaparse,

pues fueron y le clavaron un porrón de sables y cuchillos...

¿Cómo? Y luego dieron dos palmás,

y el individuo salió tan campante por el otro lao

y echando besos pa allá y pa acá.

Ah, no, pues no creo que el nuestro

salga echado besos pa allá pa acá, no.

Pues yo me llamo Carmela Cerrillo,

y estoy sirviendo en el Casino de Castillejo,

ande me dan doscientos euros, dos cafés, alguna que otra bofetá

y las sobras que quedan en la cocina a la hora de cerrar.

Sólo que los doscientos euros aún no me los han pagao dengún mes;

los dos cafés se los mando a mi prima Dolores;

las sobras son pa mi padre, y las bofetás me las quedo yo.

Pues estás como quieres. No me puedo quejar.

¿Que no te puedes quejar?

No, porque si me quejo, me arrea mi padre.

Por eso estoy yo aquí.

El hombre ha salido muy de mañana y sin desayunar.

Y to el día lo he pasado yo preocupá,

pensando en lo que andaría maldiciendo sin comer...

Pero mire usté por dónde, por la tarde hubo un festejo,

y cuando acabaron y recogí las sobras,

me encontré un trozo enorme de jamón sin tocar.

Y esta noche, así que cerramos,

agarré la Vespa y me vine pa acá.

Y aquí estoy con el jamón y... Ya, ya...

Pero, vamos a ver, ¿quién es tu padre?

¿Quién ha de ser?

Francisco Cerrillo.

Un señor, así, bajito... Ah...

¿De modo que tu padre trabaja empleado en esta casa?

Sí, señor. ¿Y qué es lo que hace?

¡Me lo va a contar mi padre! ¿Y tú nunca se lo has preguntado?

¿Preguntarle a mi padre?

Míreme usté esta ceja...

¿No ve usté que la tengo partia en tres?

Sí. ¿Y eso qué fue? ¿Una pregunta?

No, señor, esto fue la respuesta.

¡Acabáramos!

Si fuera una a hacer caso de to lo que dicen en el pueblo,

claro que me habría dao miedo venir sola y de noche...

Porque, atendiendo al run-run,

aquí pasan las mil y una de cosas supernaturales.

Pero creerse eso

y pensar que lo que pasa aquí sea supernatural es pura iznorancia...

¿Cómo?

Iznorancia de no conocer las costumbres de los señores.

Yo, siempre que me contaban algo de aquí,

atemorizaos y santiguándose, les decía lo mismo:

"¡Mirad que vosotros no conocéis a los señores!

¡Que están siempre de guasa!"

Pero me contestaban lo de siempre: que yo era tonta.

Y mi padre, el guarda, me daba la razón...

¿Y no se te ha ocurrido pensar que a lo mejor tu padre decía eso

para disimular y encubrir lo que ocurre en la casa?

¡Anda, anda! ¡¡Ya lo está liando!!

¡Ya está urdiendo un cachondeo pa que yo me embarulle!

¡Ay, qué demonio de señor!

¡Ay, qué risa!

¿Pero es que no me crees? Mira, vete a ese arcón,

levanta la tapa y mira lo que hay dentro.

¿Lo que hay dentro? ¡A saber lo que habrán metido ahí!

Lo mismo, un ratón, pa que salte y asustar al que lo abra...

Pues no salta na... No.

Bueno, ¿y ande está el chiste?

¿Cuál es la gracia de esto del arcón?

¿Pero no has visto lo que hay dentro?

¿Qué tengo que ver, si no hay na? ¿Que no hay nada en el arcón?

¡Que no hay nada en el arcón!

¡¡Que ha desaparecido el cadáver, que ya no está el loco!!

¿Qué dice usté?

¡Que aquí había un hombre,

que yo mismo he ayudado a atar y a encerrar

y que alguien ha matado después! ¡Anda, qué risa!

También ustés saben juegos de esos

que se hacen con un arcón y un hombre atao, ¿verdaz?

Pero, ¿qué juegos? ¡Que aquí había un cadáver!

¡Muy bien traído, señor! ¡Muy bien traído!

Ande, ande... principie usté, que aquí me siento pa verlo to...

Mira, no le parto la otra ceja por no igualarle la cara.

¿Silvia?

¡Silvia!

Golpe

Silvia...

Silvia...

Grita

Pero, señora...

¡Señora!

Aporrea la puerta

Disparo

Oscar...

¿Qué haces enlutado? Pues que soy la cabeza que flota.

¿Qué? ¡Como lo oyes, sí!

No digas locuras y échame una mano, corre.

Que se han cargado ya a uno que se llamaba Pascual

y, hace nada, se han cargado al loco.

¿Han matado al loco? ¿En el arcón?

Ya, es que se atreven con cualquier cosa.

Víctor y la espectra me vienen siguiéndome.

Ya le he enseñado el video a Silvia, lo que tenemos que hacer ahora...

¿Y ésta?

La hija de Francisco, el guardia.

Ya, ¿y qué hace aquí?

Pues que ha venido a traerle comida a su papá,

y ya de paso se ha quedado a ver la función

porque está convencida de que todo esto que nos pasa

es un cachondeo para que ella se ría.

Mira, es de una idiotez que funde las bombillas,

pero me ha servido para darme cuenta

de una cosa muchísimo más gorda, Diego...

¿Qué?

Pues que no contentos con cargarse al loco

se han llevado también el cadáver, pero así, de golpe,

en un visto y no visto.

¡Qué bien que lo hacen los dos!

¡Está vacío!

¡Mu bien, mu bien!

¿Qué le pasa a ésta? Que nos aplaude.

Ahora tien ustés que echar pa alante el arcón,

que estará roto por detrás,

y encontrar el hueco que habrá en la parez,

y que por ahí será por ande se habrán llevao el cadáver...

El talento que tiene la idiota...

¡Chica, ven! ¿Quieres ayudarnos?

Lo mismo que en la feria de Alba de Tormes.

¿Qué tengo que hacer, señor?

Mira, arrimar el arcón a la pared en cuanto nosotros

nos hayamos metido por el hueco. ¿Podrás?

¡Pues es claro!

¡Ay, qué bueno que va a estar!

¡Anden, métanse cuando quieran. ¡Ay, Madre, qué risa!

¡Y pensar que uno se juega la cara para que esta idiota se divierta!

¡Y que está en un plan que nos hacen la autopsia y pide un bis!

¡Madre, lo bien que lo estoy pasando!

¡Listo!

Y ahora vamos a ver por ande llega el cadáver...

Qué asco, qué asco de loco.

¡Hombre, a buenas horas...!

Esta gente me ha tomado por el chico de los recados.

Me tienen todo el día haciendo cosas.

No te quejes, que no he tenido un día fácil.

¿Pero donde vas? Hay que aprovechar ahora.

A liberar a mis compañeras de encierro.

Vaya, ahora tienes empatía carcelaria.

Gritan

Pero, ¿dónde estamos ahora? Sshhh.

Sí, aquí hay pruebas para encerrar a éstos de por vida.

Hay que avisar a la Policía.

Parece que a tu chica le ha salido un admirador.

¡Este Víctor le da a todo!

Llama a la Policía.

Pero, ¿dónde vas ahora?

¡A buscar a Silvia!

No hay señal

Puerta chirriante

¡Hala! Este viene enlutao, como el otro, para hacer ambiente.

¡Toma! ¡Y aquí tenemos al cadáver!

-¿Les has visto? -Al amigo,

le he perdido en el pasillo de arriba.

Han estado en tu despacho, mirando tu ordenador.

-Elisa, nos jugamos la cárcel.

¡Nos la estamos jugando por culpa de esos dos idiotas!

¡Anda, morena! ¡Un Muerto inviviente!

Ah, pero de filfa, éste tiene que mejorar.

-Manuel, tenemos que darle salida a lo de abajo enseguida.

-Pero, ¿qué pasa? -Tenemos un problema grave.

¡Ahora sí que no entiendo lo que está pasando!

Pues, hombre, voy a preguntar, porque, si no,

no me voy a enterar de lo que siga.

¡Ustés me perdonarán!

-¿Pero esto que es, qué hace ésta aquí?

-Lo que faltaba. -Una duda que me ha entrao...

¿Cuál de ustés tres es el cadáver?

Porque el señor que vestía de negro y el que iba hecho un pincel

ya se han metido por la parez... -¿Qué dice?

-Y ahora tie que salir el cadáver echando besos pa allá y pa acá...

Porque si no, los dos señores no van a poder hablar con la señorita

ni encontrar el cadáver del loco, que es lo que ahora les ocupa.

-Vosotros, a buscarles, ¡ya!

Y no dudéis, que estos nos arruinan el negocio.

Nos estamos jugamos la cárcel.

-Ah, no. Yo la cárcel, no.

Yo soy un caramelito

y a mí en la cárcel, seguro que se me rifan.

¡Yo a la cárcel, no!

-Bueno, pues entonces muévete.

Yo iré a buscar a Francisco.

-Se conoce que ahora va a venir lo bueno.

Pero, ¿por dónde se marchan el Muerto inviviente y la fantasma?

-Te quieres callar. ¿Tú a qué has venido?

-Pues a traerle la cena a mi padre,

pero de haberlo sabido me hubiese traído palomitas.

¡Ya verá, ya verá usté

cuando los dos que se han ido por el agujero de la parez...!

-Ah, pero, ¿es que han descubierto el pasadizo?

-Pues claro, se lo he descubierto yo.

Gritan

(Susurrando) ¡Silvia!

Sil...

¡Silvia!

-Ya te voy a dar yo a ti Silvia.

-Muy bien combinao... ¡Muy bien combinao!

Aplaude

¡Y la idiota divirtiéndose, que es lo que más me indigna!

Ya verá usté cuando el Muerto inviviente

encuentre a su amigo. ¡Ya verá, ya!

Para que tú te rías, ¿verdad, hija?

¿Y qué otra broma me están preparando ustés?

¡Gracias!

¿Y usted a quién busca,

a la chica de la curva o al Muerto inviviente?

Porque, aunque se parezcan,

en lo que viene siendo el estar demacrados, no son lo mismo.

Barullo

Ésta es más sosa, no ha hecho ningún número gracioso.

-Aquí está tu padre. Sí, señor...

Esto debe de ser el principio de la broma...

-Le das la cena y te vuelves al pueblo

y no se te ocurra volver a poner los pies en esta casa

porque podrías llevarte un disgusto.

-¡Anda! ¡Ya veo la broma!

¡Que no he picao!

¡Que éste no es mi padre! ¡Que va disfrazao! ¡Disfrazao!

¡Eh! ¡Ven aquí!

¿Silvia? Sí. ¿Y tú eres...?

Amigo de Diego, gran amigo de Diego,

me ha hablado muchísimo de ti.

Demasiado, incluso. Ven.

¡Hala, fiesta! ¡Esto es un no parar!

¡Silvia!

Silvia, yo...

¡Ay, qué bueno!

¡Ay, madre mía, que bueno está esto!

No sé si ahora es el momento, Diego.

Diego...

Silvia, hemos descubierto... ¡Lo sé todo, Diego!

Mi padre y mi madre y Víctor, eran socios.

Se dedican a la falsificación objetos de marca

y tengo pruebas de todo lo que digo,

estaban en los ordenadores de la casa.

No, no...

Barullo

¡A correr, a correr!

Disparos

¡Cuidado, que vienen tirando a matar!

¡El sótano está lleno de objetos de marca, falsificaciones!

¡Ahí abajo las fabrican unas pobres chinas!

¡Uy, qué galopar!

¿Y si nos estamos muy quietecitos

y dejamos que ello solos se cansen de dar vueltas?

¡Quietos!

Quietos ahí.

Silvia, tú te vienes conmigo... ven aquí, quietos.

Vosotros, de rodillas y con las manos en la nuca.

-¡Qué tensión!

-De rodillas he dicho.

Acabo de meter al Muerto viviente en la jaula de abajo.

Me lo he encontrado...

He sido yo, que le he dado con la puerta en las narices.

Con mucho criterio.

El loco descubrió que Víctor y la bruja tenían un lío,

y amenazó con tirar de la manta y denunciarle.

Por eso le secuestraron a la hija.

Muy bien.

Coged a Víctor y encerradle en el sótano.

Vamos.

¡Y ahí va la chica de la curva!

¡Por ahí, por ahí!

Disparos

¡Ah!

¡Padre, padre!

¡Qué trompazo se ha metido mi padre!

¡El cabreo que va a traer cuando se despierte!

(Maliciosa) Si se despierta...

La idiota no respeta ni a la familia.

Ahora lo bueno lo están haciendo abajo.

Pues yo no me quedo sin verlo...

¡Ya están todos en el bote!

Diego...

En AVE... ¿Eh?

En AVE.

¡Teníamos que haber ido en AVE a Barcelona!

¡Claro, mira tú qué fácil!

Chirrido de puerta

¿Qué es eso?

¡Ya está! ¡Ya los he soltao!

(Todos) ¿Qué?

He soltao a tos los que estaban en la jaula

pa que pueda seguir la broma...

¡Ya vienen tos pa aquí pegando tiros!

¡Rápido, Diego, en el cruce de la carretera general

he dejado el camión! ¡Pronto!

¡Vamos!

Mira, guapa...

Ahora la broma consiste en que nosotros nos vamos, ¿sabes?

Y tú te quedas aquí

a esperar a ésos. Sí, señor.

Y les dices que has sido tú

la que nos has descubierto lo que pasaba en la casa.

Sí, señor, sí, señor. ¡Aquí me quedo a decírselo!

Y ahora es cuando te parten la otra ceja.

Ríe

Sirenas

Campanadas de reloj

Cine en TVE - Los habitantes de la casa deshabitada

27 mar 2018

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