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Para todos los públicos Cine de barrio - La Graduada - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Verano, verano, alegría, alegría,

se visten de fiesta los pueblos cada día.

Verano, verano, carrusel de aventuras.

¡Ay, qué bien se pasa, pero qué poco dura!

Ay, buenas tardes, amigos de "Cine de barrio".

Bienvenidos. Pero qué poco dura el verano, ¿verdad?

Con un saludo musical al verano que está a punto de llegar

hemos comenzado el programa de hoy

en el que, entre otras cosas,

vamos a recordar al artista que cantaba,

José Luis Cantero, El Fary.

Y también vamos a charlar con el padre Ángel García,

de quien acaba de editarse una biografía,

y que fue muy amigo de Lina Morgan,

la protagonista de la película que vamos a ver esta tarde,

que se llama "La graduada".

(Llantos)

Tía Ágata...

Tras morir su tía y recibir su herencia...

Ya sabes que tía Ágata decía...

que Madrid es la antesala del infierno.

-Adiós.

Benita decide dejar su vida provinciana.

Llega a Madrid dispuesta a emprender una nueva vida.

Oiga, Nisio, ya podría subir a otras horas por la basura.

-¿Es usted bailarina? -Sin chuflas, guapa.

Yo vivo del descorche.

En la capital, Benita encontrará nuevas amistades.

Vete quitando el traje de volantes.

-Pero... ¿Así, a lo bestia?

-Hombre, si quieres hacemos un rato de manitas

y te recito el "Tren expreso".

Conocerá la vida nocturna.

(RÍE)

-Pues si siempre es así esto...

¿Dónde está el amor?

(RONCA)

-Lista, doctor... Carlos.

Tendrá varios escarceos amorosos...

pero ella quiere algo más.

Dame la mano. -Sí, mujer.

"La graduada", una comedia sentimental

protagonizada por Lina Morgan.

Ay, sí, "La graduada", protagonizada por nuestra queridísima Lina Morgan.

Bueno, tengo aquí en el plató al padre Ángel.

¿Cómo está usted, padre?

Estoy feliz de estar contigo y recordar a Lina,

que tanto hablaba del amor

y de que había que querer mucho a la gente.

La razón principal de su presencia esta tarde en "Cine de barrio"

es la aparición, hace unas semanas, de un nuevo libro:

"Padre Ángel. La humildad y la rebeldía".

Y se presentó en San Antón, en la calle Hortaleza,

que es la iglesia de Mensajeros de la Paz.

Una asociación que, por si alguien no lo sabe,

usted es el presidente y fundador, ¿no es así, padre?

Así es, desde hace ya más de 50 años.

Pero es una iglesia, la iglesia de San Antón,

una iglesia abierta las 24 horas del día.

¿Y en qué mejor sitio en se podía presentar un libro,

con la vida mía pero también con la de muchos de los sin techo

que se habla en el libro ese?

De Fausto, Magdalena, Pepe... y tantas personas,

muchos de ellos vidas rotas y vidas que queremos coser

y que salgan a flote porque, cuando se quiere,

es posible que se hagan milagros

y el milagro es devolver otra vez esa ilusión y el amor

a mucha gente que lo ha perdido, o que no lo ha tenido nunca,

como son muchos de los sin techo, sin calle,

que llegan a la iglesia de San Antón.

El título del libro, padre,

habla de la humildad y de la rebeldía.

Términos que definen un poco

su posición frente a la pobreza y la marginación,

que es lo que ha movido su vida siempre, ¿no, padre?

Bueno, fue la autora, que ha sido muy benigna conmigo

y quiso poner dos títulos

que se contraponen un poco, pero es verdad.

Uno cuando se conoce, cuando tiene muchos años,

como los que tengo yo, ya 80 años...,

uno sabe que la vida hay que aprovecharla

y que hay que ser humilde.

Voy a decir el nombre de la autora. Lucía López...

Espere, que yo con estas gafas... Alonso. Lucía López Alonso.

Sí, ella iba recordando un poco mi vida, la vida de niño

allá en Asturias.

Claro, porque usted nació en Mieres. En Asturias.

¿Y desde niño quiso ser cura?

Sí, cuando somos niños te suelen preguntar qué quieres ser de mayor.

Unos dicen futbolista o dentista. Dentistas pocos.

Artista que dije yo. "Mamá, quiero ser artista".

Usted dijo: "Mamá, quiero ser cura".

Yo dije: "Mamá, quiero ser cura"

y ella me preguntaba y decía...

¿Y sabía por qué? En mi pueblo había un don Dimas, un cura,

y hacía tanto bien a las personas cuando se morían,

cómo ayudaba las vidas y a los niños,

y yo decía que cuando fuera mayor quería ser como el cura de mi pueblo

y acerté y estoy feliz.

Estoy feliz de haber sido cura y de estar en un partido

en el que no hay oposición, en un partido como el nuestro.

En algún sitio

he leído que le echaron de su primera parroquia

porque rezaba muy deprisa, padre.

¿Qué quiere decir eso? ¿Qué se lo sabía usted al dedillo?

No, en el rosario que se rezaba por las tardes,

a las siete de la tarde,

y era cuando no podía estar con los niños, con los jóvenes,

y el rosario se me eterniza.

Son muchas Aves Marías las que hay que decir.

Y entonces lo hacía tan aprisa que alguno de los feligreses

miraba el reloj y decía: "Son las 7:55 y está terminando"

y el cura me invitó...

Me dijo: "Mira, mejor que te vayas a otro lugar".

Me salvó, porque entonces, gracias a eso, me puede dedicar

a lo que era la Cruz de los Ángeles, Mensajeros de la Paz...

En principio eran las casas de familias

para recoger a los niños huérfanos.

Sí, y para deshacer aquellos grandes internados

que parecían más unas naves de niños que unos hogares.

Y comenzamos con el otro compañero, con Ángel Silva,

a hacer los primeros pisos, los primeros hogares,

que por supuesto llegábamos...

como veníamos a veces a Madrid a pedir,

pasábamos por tu Valladolid y por León

y allí íbamos haciendo casas también para estos niños.

Uno de los premios más importantes ha sido, sin lugar a dudas,

el Príncipe de Asturias, ¿no?

Sí. Ese era un premio, no dado a una persona,

sino que lo recibíamos en nombre de tantas ONGs

y de tantos voluntarios y cooperantes que hay

porque un mundo mejor es posible y lo estamos haciendo entre todos.

El mundo de hoy es mucho mejor que el de hace 50 años

y que el de ayer. Y el que vamos a dejar a nuestros hijos,

a nuestros niños, también.

Pues de ese premios sí que tenemos imágenes

y me gustaría que lo viera, padre. Mire.

Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 1994.

De forma conjunta a las organizaciones:

Mensajeros de la Paz, España,

Movimiento Nacional de Meninos e Meninas de Rua, Brasil,

y Save the Children, Reino Unido.

Recogerán los galardones, respectivamente,

el padre Ángel García Rodríguez y el niño Julio García Gutiérrez.

-El Premio Príncipe de Asturias a la Concordia,

a Mensajeros de la Paz,

que ha atendido a más de 1100 niños en este momento,

y 16 000 desde que existe,

presidida por el padre Ángel García, que es asturiano.

-En estos momentos en que los niños son prohibidos, explotados o muertos,

hoy gracias a vuestra fundación,

sus voces pueden resonar con mayor eco que nunca.

Y desde esta Asturias, desde este marco impresionante,

con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazón,

pedimos y suplicamos al mundo entero, todos los hombres y mujeres,

a todos los políticos y gobernantes,

que amen y defiendan los derechos de los niños y niñas,

sobre todo los que ni siquiera tienen hogar.

Me recuerda tanto ese momento emocionante

donde uno le puede decir al mundo entero y a las autoridades

que de verdad defiendan los derechos de los niños.

Usted ha comentado en alguna ocasión que los premios,

los libros, tanto los que escribe usted como los que escriben otros,

las entrevistas..., que únicamente sirve

para ayudar al proyecto Mensajeros de la Paz

porque muchas veces decimos desde fuera

que el padre Ángel está en todo, que está en todas partes,

y ¡Dios mío este hombre!... ¿Es cierto que lo hace usted por eso?

Sí, sin duda alguna. Todo eso te ayuda.

Siempre realza más los premios, pero aparte de premios

a veces hay algunas contrariedades en la vida porque a veces

hemos sido y seguimos siendo incómodos.

Por eso lo de la humildad nos viene bien.

Hay que arrepentirse. Uno a veces habla mucho o demasiado y molesta

y otras veces debemos seguir hablando,

aunque molestemos a las personas. Es decir, es cierto que...

que vale más pedir perdón que pedir permiso para hacer cosas.

¡Qué bonito lo que acaba de decir!

¡Más vale pedir perdón que pedir permiso!

Pues esperemos que para ese fin

sirva también su presencia esta tarde en "Cine de barrio".

Y yo no sé, padre, si es usted muy aficionado al cine.

Poco tiempo tiene.

Al teatro ya me ha dicho que una vez vino,

e incluso a verme a mí, ¿pero es usted aficionado al cine?

Sí, sobre todo a las películas estas antiguas.

Y, claro, las de Lina Morgan

me las he visto todas y las sigo viendo.

Te da muchos años a seguir y recordar a esas personas

con las que has vivido, convivido y tantos días...

Días del Abuelo que pasaba con ella

y sobre todo lo que hemos llorado y reído los dos juntos.

Y a mí me emociona mucho ver las películas

y por eso yo creo que el día que nos llamen,

que espero que tarden un poco en llamarnos,

tiene que haber cine allá arriba

porque, si no, aquello va a ser muy aburrido.

(RÍE) ¿Sí, verdad?

Usted fue muy amigo de Lina.

Estuvo, por supuesto, con ella en los últimos momentos.

Yo le recuerdo en el entierro, en el Teatro de la Latina...

Vamos a recordar esas imágenes, padre.

Decirle adiós a Lina Morgan.

Ella ha sido la campeona del cariño, de la amistad, de hacernos sonreír...

y ha muerto como siempre vivió: feliz.

Queriendo mucho a la gente y dejándose querer.

(Aplausos)

Ya que estamos recordando a Lina,

quiero mencionar, si usted me lo permite un momento,

a un actor que ha fallecido hace unos días, Enrique Ávila,

que trabajó con Lina en "Señora doctor"

y conmigo en muchísimas películas.

Vamos... -¡No me toques!

-Pero, bueno, ¿te has puesto así porque he llegado tarde?

-Si he de serte sincera, y debo serlo,

te diré que lo que me irrita es que hayas llegado.

Así que, desde aquí, le mandamos el pésame

a su familia y a todos sus seres queridos

y un cariñoso abrazo, estés donde estés,

queridísimo de todos los que hacemos "Cine de barrio".

Padre...

¿Cuándo conoció usted a Lina Morgan en persona?

Pues como... quizás 10 o 15 años antes de morirse ella.

Un día vino a Mensajeros de la Paz, que quería ser voluntaria

y cuando vi a Lina me emocionó y me dijo que iba a venir

una vez al mes o a la semana a trabajar

y después dijimos: "Pues persona más adecuada que esta

para que sea la madrina de todos los abuelos y las abuelas...".

Y nos decía: "Si no he sido madre, ¿cómo voy a ser abuela?".

Pero fue abuela de verdad. Pero Lina era muy reservada.

Ese paso que dio de ser voluntaria de Mensajeros de la Paz,

de estar con usted,

de que la conocieran desde otro punto de vista,

es un paso que usted debe de llevarlo como un gran halago

porque eso a ella no le gustaba nada que se supiera nada de su vida.

Usted que la conocía, ya sabe... Sí, es cierto.

Ella quería estar casi siempre en la oscuridad.

Y, cuando después iba a tantos actos,

todas las personas la querían besar y tocar

y cuando te besan y tocan 20 000 veces...

y yo le decía: "Es como los santos, que te quieren tocar"...

Es como cuando sacas un santo en procesión,

que todos quieren ir a tocarle.

Ya vio usted el día que murió

cómo estaba la calle del Teatro La Latina.

Hay personas como ella, como Lina, que tienen una cierta fuerza especial

y ella siempre admiraba a aquellas personas

que tenían una familia, que tenían hijos, que tenían...

Pero ella se dedicó mucho más a trabajar, a ser solidaria...

Pero siempre respetábamos esa reserva que tenía ella.

Yo creo que solamente con usted

fue capaz de abrir su corazón de verdad.

Sí, cuando hablábamos de la edad,

habíamos nacido los dos en el mismo año.

Ella me decía: "No lo digas". Ella presumía mucho.

Ella decía: "Soy más joven que tú". Era dos días más joven que yo.

Ella decía lo de "taitantos" y luego decía aquello de:

"Yo no quiero que digan de mí ni esto".

(RÍE) Yo solo he copiado tantas veces...

"No quiero que digan de mí ni esto".

Bueno, padre, que hemos empezado hablando del Fary.

No sé si usted recuerda al Fary. ¿Usted le conoció?

Le conocí, pero le conocí menos.

Quien no conozca al Fary no era español.

(RÍEN)

Bueno, pues el día 19 se cumplen 10 años de su muerte

y nosotros queremos dedicarle unos minutos,

si nos lo permite, padre.

El Fary se puso el nombre del Fary

porque tenía una admiración enorme a Rafael Farina

y por eso, de ahí viene su nombre artístico: El Fary.

Este es El Fary, señoras y señores.

El Fary está a caballo entre lo español y lo flamenco.

¿Desde cuándo canta El Fary?

-Bueno, cantar..., verdaderamente canto desde muy niño.

Dedicándome... 10 o 11 años quizás.

-¿Cuál es el estilo del Fary? ¿Qué canta El Fary?

-Bueno, El Fary canta...

Canción flamenca española y...

Creo que me estoy adaptando a los tiempos que estamos.

Ese flamenco más bien pop,

pero, verdaderamente, lo que yo siento, es el flamenco.

Lo llevo desde muy niño.

-Hijo, que tengas mucha suerte.

Muchas gracias a Televisión Española,

a todos tus seguidores

y a todos los que te quieren.

-Mi actuación, y si es mi éxito, que espero que así lo sea,

para esa viejita que tanto adoro. Para ella.

Mamá, para ti todos mis sacrificios.

-Ese día es hoy para ti, Fary. Suerte.

Estuve en el extranjero.

Señores, qué sensación

al ver a los emigrantes

que lloraban de emoción.

Cuando sonó la guitarra

algo sentí por mis venas

porque no hay dolor más grande

que el no encontrarse en España

la noche...

la noche de Nochebuena.

¡Qué jovencito!

Usted es asturiano, padre.

Yo comprendo que tendrá sus gustos especiales.

La copla española... ¿Sí?

Bueno, nos encantan más las canciones asturianas.

Los bailes asturianos rejuvenecen a uno.

Cada uno es de donde ha nacido y tiene esa...

La tierra tira, ¿verdad? La tierra tira, sí, sí.

Pues vamos a seguir recordando al Fary

con alguna de las canciones que él hizo populares

a partir de ese debut del año 1979.

A mi madre,

a esa vieja tan viejita

que tanto la hice sufrir.

A mi madre,

a esa buena mujercita

que tanto luchó por mí.

A mi madre,

que a pesar de los agravios

y la carga de los años

siempre la veo un reír,

que con la piel arrugada,

por la vida maltratada,

tiene ganas de vivir.

-Vaya torito, ay, torito guapo,

tiene botines y no va descalzo.

Vaya torito, ay, torito guapo,

tiene botines y no va descalzo.

-Mañana...

estrenarás el vestido

que tanto deseabas lucir conmigo.

Mañana parecerás bajo el cielo

una paloma blanca que pierde el vuelo.

una paloma blanca que pierde el vuelo.

Mañana,

ay, amor, te vas a casar con otro,

con otro que no soy yo.

-Apatrullando la ciudad, apatrullando la ciudad,

por las noches con su coche apatrulla la ciudad.

-Apatrullando la ciudad, apatrullando la ciudad,

por las noches con su coche apatrulla la ciudad.

Pues este ha sido nuestro homenaje cariñosísimo al Fary,

que nos dejó hace 10 años,

el 19 de junio de 2007.

La vida me debe 20 años de juerga y voy a cobrárselos ahora.

Yo necesito una... profesora para...

para graduarme en una asignatura especial.

Juergas.

Y amor.

¿Entonces qué? ¿Acepta?

-Bueno, yo te llevaré a algunos sitios,

te presentaré algunas amigas y te divertirás.

La juerga te la garantizo, pero el amor...

¿Pero qué entiendes tú por amor?

De las veintitantas películas,

que no recuerdo cuántas hizo Lina exactamente,

esta tarde vamos a ver "La graduada".

¿La ha visto alguna vez, padre? La he visto, la he visto.

¿Ha visto "La graduada"? Sí, sí. La he visto.

Y es la misma realidad humana

que les pasa a muchas personas, que es esa...

Sobre todo, dentro de ella existe el amor y el desamor,

lo que es estar sola o estar en compañía.

Hay tantas personas que se encuentran solas,

que a veces no tienen quién les quiera,

o no tienen a quién querer,

y Lina es una protagonista de las personas

que se encontraba a veces muy sola y a veces muy acompañada,

pero que ella siempre admiraba aquellas personas

que tenían una familia, que tenían hijos, que tenían...

Pero ella se dedicó mucho más a trabajar, a ser solidaria...

-Hice el Servicio Social en Maternidad.

Ya sé que no voy a serle tan útil como una comadrona,

ni siquiera como una enfermera, ya sé,

pero soy mujer y soy fuerte. Toque, toque.

Y necesito servir para algo por una vez en mi vida.

En mayo de 1971

comenzó el rodaje de "La graduada"

y se estrenó pocos meses después, el 18 de octubre.

Un año antes, en 1970,

Lina Morgan había tenido un éxito enorme

con la película "La tonta del bote",

y como consecuencia de ese éxito

firmó un contrato para hacer varias películas con Mariano Ozores,

de las cuales "La graduada" es la primera.

En ese año, 1970,

también Lina Morgan hizo teatro con Juanito Navarro

y un "Estudio 1" aquí, en Televisión Española,

que vamos a ver un poquito.

Y tú a casa con tu marido y allí arreglar...

-Ni esto tiene arreglo ni yo me muevo de aquí.

-¿Cómo que no? ¡A casa ahora mismo! -Ni lo sueñes.

-Soy tu marido y tienes que obedecerme.

-Yo no reconozco derechos de quien no cumpla con sus deberes.

-Bueno, pues entonces te lo mandaré yo, que soy tu padre.

-Bueno, tú mandarás en tu hija,

pero tu hija debe obediencia a su marido.

Y como su marido es mi hijo,

pues mi hijo hará lo que a mí me dé la gana.

-Esta se queda. -Gracias, mamá.

-Por favor, don Eduardo, por favor, mamá, por caridad, Pili,

a ver si es posible que frenemos todos los nervios

porque estoy hecho un lío y no me entero de nada. ¡De nada!

Isabel Garcés, Pepe Sacristán, Rafael Alonso... ¡Vaya reparto!

¡Qué grandes actores! Qué grandes actores, sí.

Lina Morgan es la protagonista absoluta de "La graduada",

pero está acompañada de un reparto de actores y actrices...

bueno, habituales, en las películas de Mariano Ozores.

¿Te ocurre algo, palomita? -No lo sé.

López Vázquez, por ejemplo.

Yo no sé si usted llegó a conocer a José Luis López Vázquez.

Sí, sí le llegue a conocer.

Iba a decir, convivir no, pero vivir con él, sí.

Y estar en algún restaurante y en algún acto de estos públicos

porque te entusiasmaba.

Era de las personas que, con él, no había tristezas.

José Luis López Vázquez y Lina Morgan

volverían a coincidir en otras tres películas de Mariano Ozores.

Y una cuarta dirigida por José María Forqué:

"Una pareja... distinta".

Una película que no sé si gustó mucho o no a nivel popular,

pero Lina tenía un recuerdo estupendo

porque le permitió hacer un personaje diferente

de los que solía hacer.

Lloro porque no lo hago por ti... ni por mí.

Sino porque ellos quieren.

Pues tengo que seguir

con otros de los nombres fundamentales

del reparto de "La graduada".

Aquí Benita, una amiga. -Hola.

-Oye, tú, pero, maja...

Mari Carmen. Habrás oído hablar de ella.

-Así, sin el apellido...

-Es que, como todavía no soy famosa...

María del Carmen Martínez Villaseñor Barrasa.

Yo me llamo Barrasa también.

Más conocida como Mari Carmen y sus muñecos

a la que seguro que ha visto usted.

Sí, la he visto además hace muy pocos días.

Ah, ¿sí? ¿La conoce? Qué bien. ¿Cómo está Mari Carmen?

Está más mayor, pero así estamos todos, un poco más mayores.

Bueno, pues en esta película, en "La graduada"

ella hace un poco... Se interpreta a sí misma.

Además debutó. Es la primera película que hizo.

Aunque ella en esos momentos era muy popular

gracias a los programas que hacía en Televisión Española.

En el reparto de "La graduada" está también una gran actriz,

Lola Herrera, que no había hecho mucho cine en estos momentos todavía

pero que aquí en "La graduada" hace un personaje de María,

una mujer a punto de dar a luz y que está casada con Antón,

personaje interpretado por Carlos Muñoz,

un actor muy popular en esos momentos

porque acababa de hacer del señor Martínez

en el programa de Televisión Española

"La casa de los Martínez". ¿Se acuerda usted de ese programa?

Sí, era una serie muy bonita.

Todos lo veíamos y esperábamos al día en que salía.

No queríamos perder el capítulo para ver en qué quedaba.

En esa serie también trabajaba Florinda Chico

que en "La graduada" interpreta a una de las amigas de Lina,

una de las profesionales del descorche,

como dice ella en la película.

Qué bonita manera de llamarlo. Había entendido el escote.

No, el descorche. (RÍEN)

Trabajaban en el cabaret y con ella aparecen Gracita Morales,

Fernanda Hurtado y Mari Paz Pondal, profesionales del descorche.

Y entre los clientes que van a este bar

trabajan actores como Antonio Ozores...

Abrázame, Benita, que es mi mujer. -Pero...

Y José Sacristán.

También hay que mencionar a Julio Riscal y María Luisa Ponte,

que son dos vecinos del pueblo de la protagonista.

Julio Riscal dice que es su novio

y María Luisa Ponte dice que hace

una de esas mujeres que entonces se llamaban beatas.

Muy bien, gracias.

-Oiga, me parece que he venido en un momento... inoportuno.

Tengo que mencionar al galán de la película,

Ángel Aranda, que interpreta al médico

del que se enamora la protagonista y el guion y dirección,

como ya he dicho, es de Mariano Ozores,

al que le enviamos desde aquí un cariñosísimo saludo.

Mariano, querido..., te queremos siempre.

Y, padre, es que yo no tengo palabras para darle las gracias

por haber estado toda la tarde en "Cine de barrio".

Ojalá que esta biografía

sea un éxito de ventas

y pueda seguir ayudando a esa gigantesca labor que tienen...

ustedes y la asociación Mensajeros de la Paz.

Muchas gracias, es un privilegio estar aquí

y poder hablar, no solo de mi vida,

sino de la vida de muchos que están en Mensajeros de la Paz

y que en este libro de "La humildad y la rebeldía"

salen y son como esos hijos o hermanos

que uno sigue teniendo vivos todavía.

Muchísimas gracias por haber estado con nosotros

en "Cine de barrio", padre Ángel.

Muchas gracias, es un privilegio estar aquí.

Me dejas dar un llavero de la virgen de Covadonga,

que llevo siempre conmigo. ¡Uy! ¡Muchas gracias, padre!

Bueno, muchísimas gracias, no sabe cómo se lo agradezco.

Ya sé que llevas el rosario del Papa Francisco, ¿no?

Sí, sí, me lo manó a través de Paloma Gómez Borrero,

gran amiga nuestra.

Bueno, qué bonito. Gracias, padre.

Y a todos ustedes, les dejo ya con "La graduada",

una película muy divertida protagonizada por Lina Morgan,

con la que van a pasar un rato estupendo.

Y ya saben que si les hemos gustado, que estoy segura de que sí,

les espero aquí, en "Cine de barrio",

el próximo sábado.

Un beso...

para todos.

(Música créditos)

  • La Graduada

Cine de barrio - La Graduada

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Cine de Barrio emite la película "La Graduada"; y Concha Velasco charla con El Padre Ángel, que habla sobre Lina Morgan y su biografía "La Humildad y la rebeldía".

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