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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 15/03/17 (1) - ver ahora
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Subtitulado por ACCESIBILIDAD TVE.

Bárbara llega al hospital

porque lleva varios días vomitando y con malestar general.

-Que de verdad, que estoy muy a gusto contigo.

Hace mucho que no estaba tan a gusto con alguien.

-¿Ah, sí? -¿Y a ti también te pasa?

-Sí, Claro. -Genial.

Me da rabia, porque justo hoy tengo turno con Rey

y se me pone como un nudo en el estómago

y se me agarrota la espalda...

Y no sé, que me gustaría poder disfrutar más del momento contigo.

-Yo tengo una solución para eso, fíjate.

-¿Cuál es? -Voy a empezar por la espalda.

-¿Ahora, aquí mismo? -Sí, ahora mismo.

-Haz respiraciones profundas. -Dime si lo hago bien.

-Sí. Y piensa algo que te relaje.

-Cómo tienes esto, ¿no? -Está duro, ¿eh?

-Mir... Perdón, ¿eh?

-¿Ya es la hora? -Sí. Ya es la hora, vamos.

-Que me voy, que... -¿Te ha gustado?

-Demasiado.

-Hola. -Hola.

-Bárbara, ¿verdad? -Sí.

-Veo aquí tu diagnóstico, hace mucho tiempo que no vienes al hospital.

Eso es buena señal, tu diagnóstico de agorafobia va mejorando.

-No. Es que, si no es por algo muy grave, no suelo venir.

No me gustan los hospitales. -Ya.

-Hola. -Buenas.

-Pablo, Mir, médico residente. -Hola.

-Me ha dicho una enfermera que has estado vomitando, ¿no?

-Sí. -¿Has comido algo que te haya sentado mal?

-No, creo que no. Creo que tiene que ver con mi enfermedad.

-La agorafobia es un trastorno de ansiedad

que está relacionado con el temor a los espacios abiertos o públicos

en los que pueden presentarse aglomeraciones.

Los agorafóbicos tienen miedo a perder el control,

a vivir una crisis, a desmayarse o incluso morir.

-Ya verás, se escucha perfectamente.

Iñaki, un aficionado a los fenómenos paranormales,

ha venido al hospital por dolores de cabeza y malestar estomacal.

-¿Lo has escuchado?

-¿Has visto? Lo grabé el otro día en una casa abandonada.

-¿Iñaki Méndez? -Aquí, aquí.

-¿Otra vez de visita? -Sí.

-¿Otra fantasma? -No estoy de humor, me encuentro fatal.

-Vale, pasa.

-Iñaki, avísame si te duele.

-¡Oh! -¿Ahí?

-De acuerdo.

Por los síntomas que tienes, estoy seguro de que es una gastroenteritis.

Porque tienes fiebre, dolor abdominal, diarrea...

Son bastante claros los síntomas.

-Lo que viene siendo una gripe de estómago, ¿no?

-Sí pero no vayas diciendo que te lo he dicho yo,

porque me van a perder el respeto.

-Vale.

-Lo puedes haber cogido a través del agua, de comida

o de alguna persona cercana, un familiar quizás.

-Pero si yo vivo solo. -¿Ah, sí?

-Pues no tenía ni idea.

¿Qué pasa? -Nada. Una herida que me...

-No te rasques.

-Me debí hacer el otro día en una casa abandonada.

-Está un poco infectada. Tendremos que curar esto.

Esto que dices de las psicofonías,

¿es eso de grabar las voces de los fantasmitas?

-Sí, pero que no se entere nadie, que podrían perderme el respeto.

-Te puedes sentar.

-Yo antes también era muy escéptico

sobre todos estos temas de lo paranormal y tal.

A raíz de la muerte de mi hijo,

pues como que cambió mi punto de vista

sobre lo que todos conocemos como realidad.

Y desde entonces dedico todo el tiempo que puedo a eso.

-Es que apenas salgo de casa porque cada vez que lo hago lo paso fatal.

He cogido un taxi para venir hasta aquí.

Pero ha sido entrar en recepción y ver a tanta gente entrar y salir

me ha producido mucha ansiedad.

-Te agobias, ¿no? -Sí.

-Menos mal que trabajo en casa, porque si no...

Pero es que últimamente ni allí me siento segura.

Yo creo que mi enfermedad se está agravando.

-Tranquila; vamos paso a paso.

Aparte de los vómitos, ¿qué más síntomas tienes?

-Estoy muy cansada. Y tengo sueño durante todo el día.

Y me cuesta mucho concentrarme.

No he escrito ni una sola línea en las últimas semanas.

Es que no puedo continuar así. Mi editora me está presionando ya.

-¿Eres escritora? -Sí, soy novelista.

-¿Bárbara Meneses? -Sí.

-Perdona, es que soy muy fan de tu trabajo.

La última novela que escribiste me pareció, vamos increíble.

¿Me puedes contar un poco de la siguiente?

¿Estás escribiendo ya o cómo...? -(Carraspeo)

-Ahora estoy escribiendo la historia de una superviviente

de los atentados del 11-M en Madrid. -¿Has dejado la ficción?

-Me vais a disculpar, pero yo creo que nos vamos a centrar en lo médico.

-Es una historia autobiográfica.

Pensé que escribir sobre lo que me había sucedido,

pues me ayudaría a superarlo.

Pero, viendo cómo estoy, empiezo a pensar que ha sido un error.

El trastorno de agorafobia se genera usualmente

a partir de una experiencia traumática.

Es muy probable

que el hecho de que Bárbara viviese una situación como el atentado,

esto la haya provocado que evite situaciones

como coger el transporte público o asistir a lugares públicos,

lo que hace que su problema persista.

-Quizá lo haga para llenar el vacío que me dejó mi hijo tras perderle.

Solo tenía diez años. -No lo sabía. Lo siento mucho.

-Gracias. Pero bueno, vamos a dejar ya de hablar de cosas tristes,

que al final vamos a acabar aquí los dos llorando.

Así que pensaba que solo era un cazafantasmas pringado.

-No, es eso. Simplemente es que yo no creo en los fenómenos paranormales.

-No hace falta que juegue al despiste conmigo, doctor.

Trabajando en un hospital,

seguro que está más que familiarizado con eso que usted llama fantasmitas.

-No, para nada. Llevo tiempo trabajando aquí

y nunca ha pasado nada que esté relacionado con fantasmas.

-Todos los que nos dedicamos al mundo de la parapsicología

sabemos que los hospitales son, por definición,

lugares donde se concentra una gran cantidad de energía espiritual.

Hay sufrimiento, hay fallecimientos.

Lógicamente el personal del hospital,

cada vez que tenga una experiencia de este tipo,

no lo va a ir pregonando por ahí.

Podrían tacharlo de loco y echarlo a la calle a patadas. Es así.

-Como tienes fiebre, me gustaría hacer un hemocultivo,

también coger una muestra de la herida.

Mira, y este tarrito. ¿De acuerdo?

-O sea, ¿que esto es para mis residuos hectoplásmicos?

-Si a lo que te refieres es una muestra de heces

para hacer un coprocultivo, es eso exactamente, sí.

Por mi parte ya está. Si te sientes peor o empeoras,

ya sabes dónde estoy.

Te voy a recetar algo para la herida también.

-Bárbara, cuéntame: ¿Has vomitado en casa,

o has vomitado simplemente cuando sales a la calle?

-No, en casa también.

-Los síntomas no tienen que ser provocados por tu agorafobia,

sino que podría ser por algo físico.

-Tranquila.

-Perdona, ¿eso es sangre?

-¿Has vomitado sangre? -Sí.

-¿Por qué no nos has dicho nada? -Tengo pánico de quedarme ingresada.

He hecho un esfuerzo enorme para venir al hospital.

Si tengo que quedarme aquí más tiempo, empezaré a angustiarme.

Es como si en cualquier momento pudiera suceder una catástrofe.

-La tensión arterial está muy baja. -Le vamos a hacer una analítica,

una placa de tórax y de abdomen, y... -Una endoscopia digestiva.

-Sí. Como no tiene mucho sangrado,

pues vamos a intentar encontrar la fuente.

-¿Todo esto es necesario? Me gustaría volver a mi casa cuanto antes.

-Sí que es necesario porque podrías tener una hemorragia digestiva.

Tranquila.

-Toma, Soto. -Ay, gracias.

-¿Sabes con quién acabo de estar? -¿Con quién?

-Con el friqui de los fantasmitas. Tres días en un mes ha venido.

-¿Quién es? Este hombre que está obsesionado con los fantasmas.

Que se cree que en el hospital hay apariciones cada dos por tres.

Porque Mendieta como fantasma no cuenta, ¿no?

Normalmente mis chistes te hacen gracia. ¿Te pasa algo?

-No, es que estaba pensando que algunas cosas raras sí pasan.

-Venga ya, estás de coña.

-¿No te ha pasado nunca que, de repente, parpadea una luz?

-Sí, claro.

-¿Puertas que se cierran de golpe? -Sí, por la bisagra.

-¿Sensación de frío repentino con la buena calefacción que hay?

-Sí. -Igual es que te da miedo admitirlo,

por si te cambia el concepto que tienes del mundo.

Después de hacerle los análisis y las placas,

los doctores le realizan a Bárbara una endoscopia

para visualizar el revestimiento del esófago, el estómago,

y la primera parte del intestino delgado.

-La mucosa del esófago está inflamada pero no se aprecian úlceras.

-Tendremos que seguir investigando.

-No, Hércules, prefiero que no vengas al hospital por ahora.

Gracias. Hasta luego. Chao.

-Perdón. ¿Interrumpo? -No.

-¿Cómo estás? -Bueno...

-Te hemos puesto en una zona más apartada

para que así puedas controlar mejor tu ansiedad.

No te preocupes que no te vas a encontrar a casi nadie.

-Gracias.

-Ya sabemos por qué presentabas sangre en el vómito,

y es porque tienes las plaquetas bajas.

Además hemos visto que tienes las transaminasas y la creatinina altas,

indica que tienes un fallo renal y un fallo hepático.

Significa que tus riñones no están funcionando bien

y por eso tenemos que practicarte una hemodiálisis urgente.

-La hemodiálisis hará el trabajo sucio

que tus riñones no quieren hacer.

La función principal de los riñones

es eliminar toxinas y líquido extra de la sangre.

Si los productos de desecho se acumulan,

la situación podría llegar a ser muy grave o mortal.

Si eso ocurre, tenemos que hacer es una hemodiálisis de urgencia

para sustituir la función de los riñones,

en caso de que estos fallen.

El personal del laboratorio le entrega a Dacaret

los informes de Iñaki: su paciente con una gastroenteritis viral

y un arañazo infectado en la pierna.

-Hola, ¿me habéis llamado? -No. ¿Tú?

-Yo no lo he llamado, ¿para qué? -Para los resultados.

-¡Ah!

-Estos son.

Voy a llamar al paciente.

Al parecer los resultados evidencian

que la situación es más grave de lo que yo pensaba,

Iñaki padece septicemia, tiene bacterias en la sangre.

El resultado de la analítica de heces

ha confirmado que tiene una gravísima enfermedad.

Tras realizarle una hemodiálisis de urgencia, debido a un fallo renal

los doctores Rey y Mir visitan a Bárbara para valorar su evolución.

-Estar tanto rato aquí es agotador. -Es normal.

Después de una hemodiálisis, es lógico que te encuentres cansada.

-Doctora, tiene una coloración amarillenta en la piel

y en la esclerótica de los ojos. -Es verdad, tiene ictericia.

La ictericia hace que la piel y las partes blancas de los ojos

se vuelvan amarillas, por un aumento de la bilirrubina en sangre.

Siempre que hay ictericia suele ser un signo de que hay un problema,

o bien en el hígado, el páncreas o la vesícula biliar.

-¿Estás bien? ¿Qué pasa? ¿Qué te duele? ¿El abdomen? ¿Dónde te duele?

-Aquí. -Mir busca una enfermera para hacerle otra analítica.

-Y que le ponga analgesia, ¿no? -Vale. Sí. Díselo.

Respira. Tranquila.

Iñaki regresa al hospital

tras recibir la llamada del doctor Dacaret,

ya que está infectado por una bacteria muy peligrosa.

El estado de Iñaki ha empeorado considerablemente.

Esto no tiene muy buena pinta, lo que empezó siendo un arañazo,

se ha convertido casi en un agujero. Tiene bastante pus y sangre.

Tengo aquí los resultados de la muestra de heces,

y han revelado que tienes una bacteria, Vibrio vulnificus.

-¿Y eso es grave?

-La bacteria que presenta Iñaki,

normalmente entra en el torrente sanguíneo desde el agua del mar

a través de heridas abiertas.

Recibe el nombre coloquial de bacteria comecarne,

por la velocidad en la que destruye los tejidos del organismo.

Cuando tuviste la depresión por lo de tu hijo,

¿tuviste algún otro problema de salud?

-No recuerdo, doctor. Aparte de eso, no recuerdo...

Pues empecé con todo el tema este, de lo paranormal y eso.

-Te lo comento porque normalmente esta bacteria ataca a las personas

que tienen el sistema inmunológico debilitado.

Así que me gustaría hacer una analítica

para descartar otras posibles causas de esta inmunodeficiencia.

La depresión que sufriste podría explicarlo,

pero me gustaría ser más exhaustivo.

-Bárbara, hemos visto que tienes pancreatitis.

-¿El qué?

-Es un tipo de afección que se puede complicar,

así que necesitamos que te quedes ingresada.

-¿Cuánto tiempo? -Pues en unos días con el tratamiento se pasará.

En el caso de que fuese crónica, pues entonces sí ya sí que tendríamos...

-Prefiero no saberlo.

-La pancreatitis es causada, generalmente, por cálculos biliares.

Sus síntomas son: dolor intenso en el abdomen, náuseas y vómitos.

Suele desaparecer en pocos días, con un tratamiento,

a no ser que sea crónica que empeora con el tiempo

y lleva a un daño permanente.

-No puedo respirar. -Bárbara, mírame a los ojos.

Tranquila. -¡No puedo respirar!

¡No puedo respirar! -¡Bárbara; estoy aquí!

¡¡Por favor, cálmese todo el mundo ya!!

Bárbara. Tranquila. -¡No puedo respirar!

-Mírame. Tranquila. Estoy aquí. Tranquila. Ya está.

Y respira. Respira. Calma. Calma.

El doctor Dacaret se reúne con Iñaki,

el paciente que padece una infección por la bacteria comecarne,

para darle los resultados de los análisis que le han realizado

-Hola, Iñaki. -Hola.

-Esto ya está. Si necesitas algo me avisas.

-Gracias.

Traigo el resultado de la analítica. Ha dado positivo en VIH.

-Tiene sentido.

¿Tiene un momento, doctor? -Sí, claro.

-Cuando uno pasa, en poco tiempo, por un divorcio y la pérdida de un hijo,

no sabe ni qué hacer.

Comencé, entonces, autodestrucción total:

fiestas nocturnas, drogas, alcohol...

También me dio por frecuentar prostíbulos,

y, por mis circunstancias,

supongo que me daba igual tomar medidas de protección que no.

Luego ya me refugié en el tema de la parapsicología, como usted sabe.

Pensé que todo aquello me libraría de aquel caos.

-Yo, la verdad es que no creo mucho en los fenómenos paranormales.

Pero soy padre y no consigo ni imaginarme

por lo que has tenido que pasar con lo de tu hijo.

-¿Sabe realmente por qué me metí en el mundo del más allá?

Quería mantener la esperanza.

Averiguar si en algún sitio hay...

Dejar de sentirme culpable,

por no haber estado aquel día a tiempo a recogerle.

Hubiera evitado que aquel coche se lo llevara.

Mi hijo murió en este hospital, doctor.

-Entiendo perfectamente por qué Iñaki viene tan a menudo al hospital.

Él lo que pretende es grabar las salas y los pasillos

para ver si consigue oír la voz de su hijo.

-No sé si te parecerá bien, pero me gustaría comentarte unas cosas.

La infección que tienes es grave.

La bacteria primero corroe los tejidos grasos,

luego los tejidos musculares, y va avanzando hasta el hueso.

Y lo que tenemos que hacer es impedir que eso pase.

El problema que tenemos

es que el antibiótico es solo eficaz en las primeras fases.

Así que no puedo garantizarte nada. -Nunca hay una garantía de nada.

-No, desde luego que no.

-Espira... Inspira. ¿Más tranquila, Virginia Woolf?

-Sí. No sabes lo importante que es para mí escucharte, Hércules.

Me hace sentir tan acompañada...

-A mí no me gusta insistir, pero creo que, dada la situación,

sería mucho más efectivo estar allí a tu lado.

No solo con la voz, sino en carne y hueso.

Y acariciarte el pelo, yo te digo que respires, cuidarte...

-No, nuestra relación dejaría de ser perfecta si deja de ser virtual.

Es mejor que no nos conozcamos en persona.

Hasta luego.

-Hola. -¿Qué tal? ¿Más tranquila?

-Sí.

-Me alegro. Esta es Marta Palacio, que la he traído conmigo

porque es una de las fisios del hospital. Para mí, la mejor.

Y he pensado que a lo mejor te gustaría que te diera

uno de sus masajes relajantes. Yo los he probado, y créeme que funcionan.

Y pensaba que por tu ansiedad a lo mejor te iría bien.

-Sí, claro. -Pues os dejo y luego te veo.

-Vale. Gracias. -Gracias.

-Me ha comentado Pablo que tienes agorafobia.

-Sí.

-Si quieres te puedo ayudar con algunas técnicas de osteopatía

para relajar un poco y calmar la ansiedad.

-Vale. No sabía que se utilizara la osteopatía en el hospital.

-Quiero empezar a implantarla. ¿Te apetece?

-Sí, claro.

-Voy a empezar con un masaje craneosacral,

para incrementar un poco la vitalidad y para relajar.

Pero supongo que estarás recibiendo apoyo psicológico.

-Empecé a ir a terapia pero dejé de ir porque no me sentía con fuerza.

-Pues yo creo que es bueno que la retomes.

Empezamos.

(Teléfono) -Puedes cogerlo, si es importante.

-No es necesario.

Es un amigo que he hecho por Internet y insiste en conocerme.

-Pues estando hospitalizada, creo que te viene bien recibir visitas.

-No, no me apetece. Es que, desde mi agorafobia,

por el único sitio donde paseo tranquila es por la red.

-Como quieras. Empezamos. A ver.

El doctor Dacaret se reúne con Iñaki,

el paciente infectado por la bacteria comecarne.

Su estado ha empeorado gravemente.

-Siento decirte que el antibiótico no está haciendo efecto.

-Ya me he dado cuenta.

-Lo que tenemos que hacer es operarte cuanto antes

porque si esperamos mucho tiempo,

puede que la bacteria afecte a los órganos internos, a la cadera

o la columna vertebral. Y eso sí que sería...

-¿Fatal? -Sí, se ven afectadas las estructuras óseas,

tu vida correría serio peligro.

-¿En qué va a consistir exactamente la operación?

-Tendremos que seccionar las zonas afectadas, la pierna,

y luego tendremos que abrirte para explorar la zona

y ver qué zonas están afectadas en el interior.

-¿No sabrá en qué quirófano me operan?

-Sí. En el 1. Con la doctora Soto.

-¿Ha dicho la doctora Soto? -Sí.

-Tengo que pedirle un favor, doctor. -Dime.

-Necesito que me deje introducir una grabadora de alta sensibilidad

en el quirófano durante mi operación. -Es una broma, ¿no?

¿Quieres hacer una psicofonía en tu operación?

-Mi hijo murió en ese quirófano.

Es muy probable que, durante mi operación, por las circunstancias,

pueda registrar algo. Se lo ruego, doctor.

Al día siguiente, Bárbara,

la paciente agorafóbica que fue ingresada por una pancreatitis,

sufre nuevos y preocupantes síntomas.

-¿Cómo has pasado la noche? -Pues ayer me quedé muy relajada

pero es que hace un rato me he despertado con mucho frío

y mucho dolor de cabeza.

-¿Tienes frío? -Déjame echar un vistazo a las manos.

Creo que puedes tener anemia.

Vamos a tener que hacerte una analítica para comprobarlo.

-¿Otra? -Sí, otra.

-¿Adónde vas con eso?

-Soto, que es del paciente de los fantasmas,

me ha pedido que lo deje allí. Tú haz tu trabajo y ya está.

-Déjate de fantasmas, no quiero trastos en mi zona de trabajo.

Esto es una intervención importante.

-¿Tú no me dijiste que creías en estas cosas?

Pues colabora un poco con la causa, Soto.

-Que no voy a dejar que metas eso en mi quirófano.

-¿Tienes miedo, o es que no quieres que cambie tu idea del mundo?

Es importante para el paciente, de verdad.

-¿Por qué? -Porque su hijo murió en este quirófano.

-¿Cómo se llamaba el niño? -Eh... Daniel. Daniel Méndez.

-Iñaki. -Doctora Soto.

-No me denunciaste al final. -Estuve a punto; no se crea.

Le debo una disculpa. Obviamente usted hizo lo que pudo.

-Yo hice lo que pude.

-Me ha dicho el doctor que podrían complicarse las cosas.

Si eso ocurre, quiero pedirle no me mantengan enchufado a una máquina,

que me dejen irme con Daniel. -No tenemos por qué ponernos en lo peor.

-No hay nada peor que sobrevivir a un hijo, doctora.

-Créeme que te entiendo. Yo ahora tengo un niño a mi cargo.

-Felicidades por su maternidad. -No he sido madre.

Es mi sobrino y me estoy haciendo cargo de él.

Yo he venido aquí para decirte que no acepto anomalías en mi quirófano,

y menos, de material no reglamentario.

Pero en tu caso voy a hacer una excepción.

-Gracias. -De nada.

Nos vemos en quirófano. -Gracias.

-Además de la anemia,

tiene las plaquetas más bajas de lo que esperaba.

-Es verdad, tiene trombocitopenia.

-La trombocitopenia es un trastorno

que hay una disminución de las plaquetas por debajo de lo normal.

Las plaquetas son muy importantes porque forman parte de la sangre,

y ayudan a que esta coagule.

Si no tenemos plaquetas, las heridas no pueden sanar.

Vamos a hacer un recuento. Sangre en el vómito.

Fallo renal. Esofagitis. Anemia y trombocitopenia.

Es que son demasiados síntomas para una pancreatitis.

¿Me estás oyendo? -Sí. Síndrome urémico hemolítico.

Todos los síntomas encajan.

Desde los vómitos, hasta la anemia y la ictericia.

Además, que el síndrome contempla: una anemia hemolítica,

trombocitopenia e insuficiencia renal.

-Estás empezando a ser mi pequeña estrella.

-Que muy bien. Es que encajan todos los síntomas.

El síndrome urémico hemolítico ocurre generalmente

cuando una infección en el aparato digestivo produce sustancias tóxicas.

En el caso de Bárbara, está asociado a su pancreatitis,

y lo que sucede es que estas sustancias tóxicas

destruyen los glóbulos rojos,

que a su vez producen una lesión en los riñones.

Pues le vamos a hacer una transfusión de concentrado de hematíes, plasma,

y también de plaquetas.

-Vale. -¿OK?

-Y hemodiálisis, según la evolución. -Perfecto.

Iñaki, el paciente que sufre una infección de bacteria comecarne,

está siendo intervenido quirúrgicamente

para extirparle la zona afectada.

-A ver, aguanta ahí, por favor.

-Bien, ¿mosquito?

-Hola, Iñaki. -Hola.

-Pues tenemos buenas noticias.

La bacteria solo había afectado a un tramo del intestino,

que hemos tenido que seccionar, y a algunos músculos abdominales.

Te va a quedar una buena marca, el posoperatorio va a ser lento,

pero vas a vivir.

-Bueno. Muchas gracias. -¿Lo estás escuchando sin mí?

Me has dicho que me ibas a esperar. -Lo siento, estaba impaciente.

-Tranquilo, tampoco me interesa mucho

-¿Por qué? -Porque tiene miedo.

-¿Que tengo miedo? Venga. Dale.

Vamos allá.

-A ver. Aguanta ahí, por favor... No me gusta nada escucharme.

-Ahora no se escucha nada. Pero si ajustamos unos parámetros...

-Es como un ruido, ¿no? -Hay que esperar. Hay que esperar.

-Bueno, me voy al quirófano, que tengo bastante que hacer.

-Espera. Yo voy contigo. -No, espérese,

seguro que escuchamos algo.

Después de recibir las transfusiones indicadas por la doctora Rey,

Bárbara se encuentra mucho mejor y le dan el alta.

-Me alegro que por fin te encuentres y si lo necesitas, aquí estamos.

-Muchas gracias. -Mándanos una copia de la novela cuando la acabes.

-Sí. Gracias.

-¿Qué tal, Bárbara? -Doctora, muchísimas gracias.

Voy a volver a terapia.

Y la volveré a llamar para continuar con los masajes.

He seguido su consejo. He avisado que me vengan a buscar.

-¡Me alegro muchísimo, Bárbara, de verdad! Qué bien.

-Gracias. -Nos vemos pronto. Hasta luego.

A Bárbara aún le queda un tiempo para superar sus miedos

y vencer la agorafobia.

El trauma que vivió con el atentado fue muy fuerte.

Y aunque los masajes le han ayudado

en cuanto a la relajación y la ansiedad,

va a necesitar apoyo psicológico para poder salir de casa

o coger el transporte público.

Aun así, hoy ha dado un gran paso.

-Encantado. Eres mucho más atractiva en persona que en foto.

-Ay, gracias. Tú, más alto.

-¿Quieres que te acompañe a casa? -Sí.

-No quiero romper este momento romántico que estamos viviendo

pero me gustaría saber por qué habéis realizado una práctica osteopática

a mi paciente sin mi consentimiento.

A lo mejor es que no sabíais que Mendieta había prohibido

ese tipo de servicio aquí en el hospital.

Como ahora ya lo sabéis, imagino que no lo vais a volver a hacer.

-No. -No.

-Muy bien.

-Madre mía, la bronca que nos ha pegado...

Me ha dejado la espalda que no me puedo ni mover.

-No tengas morro, Pablo... -Tenemos un problema. Hazme un masaje

-Aprende tú a hacer masajes y me haces tú uno a mí.

-Pues tú primero, así sabré cómo se hace.

-Venga, yo te enseño. -Venga.

-Que estoy hecho caldo, de verdad. -No tengas morro. No tengas morro.

-¿Daniel?

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Centro médico - 15/03/17 (1)

15 mar 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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