www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.12.2/js
4280760
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 31/10/17 - ver ahora
Transcripción completa

- Pues nada, que entre las enfermeras ya se empieza a hablar de elecciones.

Bueno, pues tampoco me sorprende mucho, la verdad.

Pero de cualquier manera me da lo mismo.

Porque yo voy a defender mi proyecto y no pienso echarme para atrás,

en ningún momento, por presiones de nada ni de nadie.

No sigas por el camino de pasarme por encima.

Y mucho menos, conspirar contra mí.

- ¿Conspirar? Es una palabra muy fuerte, mamá.

Pero ¿tú te crees que yo me chupo el dedo? ¿Eh?

Sé que tu grupito lo único que quiere es presionar a Natalia

para que cumpla los objetivos lo antes posible.

Y os estáis equivocando. ¿Vale?

Elsa: Natalia acaba de llegar al puesto, por favor.

Hay que darle un tiempo para que se adapte.

- A ti lo que te pasa es que tú antes eres amiga de Natalia

antes que representante de las enfermeras.

Sí, y estamos pensando que no eres lo suficientemente agresiva,

y no solo por Natalia.

Ah, ¿no? Bueno, habla claro. ¿Qué?

- Tu novio también está en la dirección, ¿no, mamá?

Mira. No me lo puedo creer.

¿Tú piensas eso de mí? ¿Eh?

¿Conociéndome como me conoces?

- Hola. Eh...

He estado hablando con Marco y me ha contado tu idea:

la terapia neurogenerativa con células madre.

Me parece superinteresante.

De hecho, he estado buscando información y...

no hay casi publicados avances al respecto.

- Bueno, me alegro mucho de que te haya gustado,

pero...

Jiménez, no me vas a convencer.

Sería un error que trabajáramos juntos. Acabaríamos...

tirándonos las células madre a la cara.

- Pero ¿por qué dices eso?

Mira que los amores más reñidos son los más queridos.

- Gracias, pero... No, gracias.

- Podríamos hacer historia.

(Música)

- Rocío: Quita la música, por favor. - Ah.

- Rocío.

¡Rocío! ¡Rocío! - Sí.

- Fuera. Fuera. La música, fuera.

- Pero si me he puesto los cascos.

- Ya, ya lo veo. Pero estamos trabajando juntos.

Y tenemos que vernos y comunicarnos.

Además: Aunque lleves los cascos,

la música se sigue oyendo, y me distrae.

En tu casa escuchas lo que quieras, al volumen que quieras.

Pero aquí se trabaja sin música.

- Con lo inteligente que eres tú,

me sorprende que te moleste un poquitito de música.

- Perdona, no es una cuestión de inteligencia.

- Es verdad.

Es más cuestión de... ser un sieso.

- Perdón, es que estaba... comunicándome.

(Música)

Tras tener un susto mientras conducía su taxi,

Teresa decide ir al hospital

preocupada por la progresiva pérdida de visión en su ojo izquierdo.

Pero bueno, Teresa, ¿qué haces tú por aquí?

- Pues mira, venía buscándote.

Ah, ¿sí? ¿Qué pasa?

- Pues que te quería contar que es que no sé qué me pasa.

Llevo unos días que no veo bien por este ojo.

No... No centro la mirada, veo como borroso.

Y resulta que he salido esta mañana con el taxi,

iba conduciendo, ha pasado una señora, no la he visto,

y casi me la llevo por delante.

Bueno, me he llevado un susto...

- Sí, sí. Iba con la silla de ruedas, ha pasado por delante,

y claro, como me molesta el ojo, pues no la he visto.

Bueno, la señora no se ha enterado de nada.

Pero claro, yo he pensado: Igual tengo que ir a que me vean el ojo.

No te preocupes. Siéntate aquí, que voy a buscar un médico, ¿vale?

- Gracias, Clara.

Conozco a Teresa, vamos. Casi de toda la vida.

Somos vecinas, desde hace ya muchos años,

y la verdad es que la mujer

siempre me ha echado una mano cuidando de Elsa cuando era pequeña.

Mira. ¿Tú ves esta gente que no le pasa nada malo en la vida,

y siempre anda por ahí quejándose?

Y otras, en cambio, pues oye: que les pasa de todo,

y siempre están con una sonrisa de oreja a oreja,

tirando hacia adelante.

Pues esa es Teresa.

- Bueno.

A ver, Teresa:

El nervio óptico izquierdo, del ojo izquierdo,

parece que está un poco inflamado.

¿Vale? De ahí que haya problemas con la visión.

Y por otro lado, ambas máculas están pálidas.

Y esto podría indicar que hay presión intercraneal.

- Bueno, doctor, pero eso seguro que, con un ibuprofeno, se pasa, ¿no?

- El aumento de presión intracraneal, es decir, dentro del cráneo,

puede ser debido a una elevación de la presión del cerebro,

o bien del líquido que lo rodea.

En cualquier caso, se considera un problema de salud bastante grave,

y requiere un estudio detallado.

Bueno: En este caso, solicitaremos una analítica,

Y también quiero hablar con Oftalmología

para que hagan un estudio del fondo del ojo más en profundidad.

- Vale, pero...

¿Usted cree que tardarán mucho en hacerme esas pruebas?

Es que verá. Le explico.

Yo conduzco el taxi; me gano la vida así.

Y hoy había salido a trabajar, cuando me ha pasado esto.

Y entonces, me quedaban unas horas,

y había pensado en hacer un par de carreras más para...,

para poder amortizar el día, claro.

Pero ahora mismo tienes que dejar de lado el taxi.

Tienes que centrarte en tu salud, que es lo importante.

- Bueno, lo que quiero decir es que, si no puedes ver bien,

lo que puede pasar es que pongas en riesgo

la salud de la gente y la tuya.

- Ya, bueno, doctor: Para usted es muy fácil decir eso.

Pero yo me gano la vida trabajando en el taxi,

y además, tengo un hijo al que mantener.

Teresa: Acuérdate de lo que me has contado antes, ¿vale?

- Mira, es importante que entiendas

que la medicina a veces no es tan fácil

como tomarse un ibuprofeno y ya está. ¿Vale?

Es importante que te tratemos,

porque podrías quedarte con problemas de visión.

No quiero alarmarte, ¿vale?

Pero tampoco nos podemos relajar. ¿De acuerdo?

- Vale, gracias.

(Música)

Carmen acude al médico acompañada por su hermano Juan,

tras sentirse cansada y decaída varios días.

- ¿Cuántas horas has dormido hoy?

Que cuántas horas has dormido hoy.

¡Carmen!

- ¿Qué? Yo qué sé. Ocho. No sé. Qué pesado.

- No sería tan pesado si me contestaras a la primera.

- Pues a veces hay que darse cuenta

de cuándo alguien no tiene ganas de hablar.

- ¿Ves? Tú no estás normal. A ti te pasa algo.

- Pero a ver, Dios. ¿No te he hecho caso y estoy aquí?

Y desde luego ha sido facilísimo traerte.

- Oye, ¿tú no tienes unos hijos que cuidar?

- Mis hijos están preocupados por su tía.

que a su tía la tiene secuestrada su padre.

Así que, si tanto les importa la tía,

que muevan el culo y me saquen de aquí.

Toda la vida igual.

Llevaba la pastelería con mi padre, pero ahora ya ella sola.

Y por mucho que se ponga así de idiota,

pues tiene que dejar que la ayuden y que la acompañen al hospital.

Como cualquier persona normal, ¿no?

- Que ya me va a ver el médico.

Que si quieres te puedes ir a casa. Y me haces un favor.

- Madre mía.

- Muy bien, gracias.

Bueno. La tensión está un poquito baja.

- Es por el calor, yo creo.

- No. No, no, no creo que sea solo por el calor.

- ¿Ves? Lo que yo te decía.

- Si es que, con lo listo que eres, no sé ni para qué hemos venido.

- ¿Ha notado usted algún sangrado fuera de lo normal?

¿Urinario, una menstruación más abundante?

- ¿Antecedentes médicos de interés?

- Tuve hipotiroidismo.

- Y la gastritis crónica.

- ¿Te quieres callar, que se lo iba a decir ahora?

- Vale, vale.

- ¿Ha tomado algún medicamento para la gastritis?

- Alguna vez un protector de estómago,

y cuido bastante la alimentación. Lo tengo controlado.

- Para evitar o reducir los síntomas de la gastritis

es recomendable no hacer comidas muy copiosas.

Intentar comer despacio.

No fumar, no tomar bebidas alcohólicas o gaseosas,

y evitar los alimentos muy salados, muy condimentados

o con un alto contenido en azúcar.

Muy bien, pues, aunque no hayamos encontrado un foco de sangrado,

yo diría que puede tratarse de una anemia

eso justificarían la fatiga y el cansancio.

Así que le vamos a hacer una analítica,

y tampoco estaría de más controlar a ver cómo está la tiroides.

- Sí, doctor. Yo también creo que es una anemia.

- La anemia es una patología en la que los glóbulos rojos de la sangre

no son capaces de transportar

la suficiente cantidad de oxígeno de los pulmones a los tejidos.

Lo que provoca, entre otras cosas, la sensación de fatiga y cansancio.

Las causas pueden ser múltiples,

así que vamos a esperar a ver lo que dicen los análisis de Carmen.

Bueno, Teresa. A ver si te llaman ya pronto para hacer la radiografía.

- Sí, a ver si me llaman, sí.

Oye, ¿qué tal Nico?

- Ay, Nico. Nico está precioso. Si lo ves, ya, lo mayor que está...

Bueno. Fíjate qué cosas tiene.

Me ha dicho, hace unos días, que está soñando con trabajar,

cuando sea de mayor, en una pescadería. ¿Tú te crees?

¡Qué cosas tiene este muchacho, de verdad!

La verdad es que es un chico muy majo, ¿eh? Y muy fuerte, además.

- Sí, la verdad. Yo estoy muy orgullosa de él.

-¡Pero bueno, Teresa!

- ¡Ay, hola, cariño!

- ¡Ay, qué guapísima estás!

- Muchas gracias. ¿Qué haces aquí? Estás bien, ¿no?

- Sí, sí, estoy bien. Nada. Una tontería.

Que es que resulta que llevo unos días

que no veo muy bien con..., con este ojo.

Y he venido aquí a hacerme unas pruebas, para...,

para que los médicos me digan qué me pasa.

Pero seguro que con un ibuprofeno se me cura.

Ya sabes qué pesados son los médicos con las pruebas.

- Sí, que me lo digas, si son pesados.

Estamos los enfermeros hasta aquí de ellos.

Elsa, por favor. No hables así de tus compañeros de hospital, ¿vale?

- Bueno, es mi opinión.

Bueno. Luego hablamos. Que no sea nada, ¿vale?

- Vale, cariño. ¡Hasta luego!

Oye, Clara: ¿Qué le pasa a la niña?

Pues mira. Que estamos de elecciones

para la presidencia de la asociación de enfermeras.

Y hay un grupo muy radical que quiere conseguir las cosas ya.

Sí. Y yo conozco muy bien a la directora, de siempre,

y sé que hay que entrarle con un poquito de mano izquierda.

- Claro. ¿Y tú te presentas a las elecciones?

Sí. Pero...

- ¿Por qué, mujer?

Pues porque la otra candidata es muy lista, ¿sabes?

Yse ha metido a todas las enfermeras

en el bolsillo, incluida Elsa.

- Bueno. Seguro que tú eres capaz de convencerlas.

Además, mira. Podemos hacer una cosa: Si quieres yo puedo ayudarte,

un poco, con..., con las cosas que necesites.

Ya sabes que con el taxi

he desarrollado un don de gentes que no veas.

¿Te parece?

Bueno, venga. Lo miramos.

- Vale. Venga.

- ¿Ves cómo tenía razón y teníamos que venir al hospital?

- ¿Ni un segundo de paz me vas a dar?

- ¿Has pensado que es el momento de plantearse ciertas cosas?

- ¿Qué cosas?

- Qué hacer con la pastelería, por ejemplo.

- Juan, ¿me meto yo en tu vida?

- No. No te metes en mi vida porque no hay nada con que meterse.

En cambio, a ti, se te presenta una oportunidad extraordinaria

para vender la pastelería por un dineral.

Y yo qué sé... Vivir la vida que soñaste, viajar, hacer otras cosas.

Si es que son todo señales, Carmen.

- A ver, Juan: Por enésima vez te digo

que no voy a vender la pastelería en la que papá se ha dejado la piel.

Probablemente la mejor pastelería de la ciudad.

No la vendo a una cadena

de esas que te venden cinco cruasanes por un Euro.

Que a saber de qué están hechos. No le voy a hacer eso a papá.

- Lo que parece que no te has dado cuenta

es que papá no está con nosotros.

- Papá hace solo seis meses que no está con nosotros. Deberías pensarlo.

Voy al baño.

(Música)

Tras ser revisada en la Unidad de Oftalmología,

Teresa, la paciente que ha perdido capacidad visual por un ojo,

es sometida a una radiografía de cráneo

para determinar el origen del problema.

- Mira, Teresa: En la radiografía

hemos podido apreciar un aumento en la zona de la silla turca.

Con erosión en la hipófisis glenoidea.

¿De acuerdo? Eso quiere decir que hay algo

que está rozando los huesos de forma ligera.

- Sí, mira. Para que lo entiendas.

La silla turca es como un conjunto de huesos

que están en la base del cráneo.

Y lo que hacen es proteger una glándula que se llama hipófisis.

Que lo que hace es segregar hormonas.

Madre mía, cómo es el cuerpo humano, ¿no, doctor?

¿Y se supone que yo tengo la silla esa deformada?

- A ver cómo te lo cuento para que lo entiendas.

Mira: Imagínate.

- Imagínate que la silla turca es una caja de cartón.

¿De acuerdo? Y dentro ponemos un globo.

Y este globo se va hinchando, hasta que no cabe en la caja

y lo que hace es presionar las paredes.

- Y entonces, ¿se supone que ese globo es lo que no me deja ver bien?

- Claro, la silla turca, que vendrían a ser las paredes de la caja,

están comprimiendo el nervio óptico.

- Vale. - ¿Vale?

- Madre mía, doctor. No me entero de nada,

- Bueno. Mira, lo que vamos a hacer ahora va a ser un TAC.

Porque con la radiografía solo apreciamos los huesos,

y con el TAC podemos ver las imágenes más detalladas.

- Vale, vale.

(Llaman a la puerta)

- Adelante.

- Nati no, si no quería molestarte. Venía solo a traerte un cafelito,

que sé que ayer te encargaste tú de Anibal...

- Muchas gracias, qué detalle. Me va a salvar la vida.

- Y también a darte el primer borrador del proyecto.

- Ay, ¡qué bien!

Oye, pero Álvaro no te estará utilizando como recadera

con el papeleo del proyecto, ¿no?

- Bueno, digamos que le estoy dejando creer que él manda.

- Muy bien. Ya te dije que solamente era insoportable al principio.

- Lo bueno en nuestra relación es que de aquí solo podemos ir para arriba.

(Suspira)

Pues espero que te guste el café.

Porque no sé si te gusta con más azúcar, menos azúcar...

- Oye, ¿estas son las tarjetas de la boda?

- ¿Te gustan?

- Sí. Bueno, es que...

ya no se lleva la típica tarjeta blanca con las líneas negras.

Ahora se llevan más los colores fuertes,

con formas geométricas...

Todo así más desenfadado, ¿sabes?

- Ya, que esto se ha quedado como antiguo, ¿o qué?

- Perdóname.

Es que... el año pasado yo ayudé a dos amigas con la boda,

y es como si me hubiera hecho un doctorado, ¿sabes?

- No, no, pues tú no te preocupes, aconséjame,

porque esto no es definitivo. Así que...

- Bueno, pues si me permites el consejo,

hay un color que a mí me encanta, que es el fondo turquesa oscuro,

con unas letras marrones acaneladas, se llama Otoño en el Mediterráneo.

Y queda de bonito... ¡Bu!

- ¿Acaneladas, has dicho? - Sí.

Otoño en el Mediterráneo.

Bueno, yo me voy. - Vale

- Hasta luego. -Chao

Otoño en el Mediterráneo.

(Música)

Teresa: Que te estaba buscando.

¿Qué tal ha ido? Dime.

- Pues no lo sé, supongo que bien.

Me han dicho que parece que tengo un globo en la cabeza.

Ya. Bueno, mujer.

Tú por eso no te preocupes, de verdad.

Que estás en muy buenas manos, ¿eh?

- Bueno, supongo que sí.

Además: Supongo que no me sirve de nada

ponerme a darle vueltas a la cabeza.

Oye, ¿cómo llevas tu campaña electoral?

Ah, pues muy bien, mira. He hecho un discurso... estupendo.

- Ah, ¿sí?

Sí, es que tengo a muchas enfermeras que convencer.

- Bueno, sobre todo a una que yo me sé.

¡Uh! Esa va a ser más difícil.

Mira. Yo solo confío que el buen juicio

que he intentado inculcarle toda la vida sirva para algo.

Porque vamos: Tiene un ímpetu juvenil

Oye, ¿por qué no me dejas leer tu discurso y te digo qué me parece?

Tú tranquila, y preocúpate de ti, que es lo importante.

- Que no, mujer. Que así me sirve de distracción,

y no pienso en las cosas que me están pasando, bah.

¡Que quiero que todas sepan cómo es mi Clara!

Venga. Pero es un borrador, ¿eh?

¡A ver qué te parece!

(Música)

El doctor Mendieta recibe los resultados

de la analítica realizados a Carmen

la paciente con síntomas de cansancio.

- Los niveles de hemoglobina en sangre de Carmen son de 9,3.

Si tenemos en cuenta que los niveles normales

en una mujer adulta son de 12 a 16,

podemos concluir que sufre una anemia importante.

Para profundizar en la causa, vamos a ampliar el estudio

mediante un análisis bioquímico.

Pues tenemos ya los resultados: la tiroides está bien,

pero en la analítica hemos visto signos de anemia.

- El calor decías tú, ¿no?

- Parece que te alegras. Tú, con tal de tener razón...

- Perdón. ¿Me permiten terminar?

- Sí. Discúlpenos, doctor.

- Muy bien, pues, según el volumen corpuscular medio

que hemos visto en la analítica

y en los resultados del estudio bioquímico,

creo que podría tratarse de una anemia secundaria

La anemia suele asociarse a un déficit de hierro.

Pero en el caso de Carmen los niveles de hierro son normales.

Este factor, unido a otros que hemos observado,

me hacen pensar que puede haber una enfermedad subyacente

que esté provocando la anemia.

Ahora nos toca averiguar cuál es.

Lo que significa que le vamos a tener que hacer unas pruebas:

una analítica de orina, unas serologías, una ecografía vaginal

y otra abdominal, y una placa de tórax.

- ¿Solo esas? Qué poquitas, ¿no?

- Lo siento. Pero tenemos que averiguar la causa de la anemia.

- ¿Y usted qué cree que puede ser, doctor?

- Podríamos estar frente a un trastorno autoinmune,

o una infección...

Las causas posibles son múltiples.

Así que mejor vamos a esperar a los resultados. ¿De acuerdo?

Voy a ir pidiendo las pruebas.

De todas formas, lo primero que haremos

será una transfusión de sangre para intentar recuperar

los niveles de hemoglobina.

- ¿Te puedes acercar un rato por la pastelería, y echas un ojo?

- Ahora no deberías preocuparte por la pastelería.

- Ya, Eugenio, pero si no me ocupo yo, alguien tendrá que hacerse cargo.

- Pues para eso está Pedro, tu ayudante, ¿no?

- Sí, está Pedro, pero Pedro es un empleado.

No es de la familia. No es lo mismo.

- ¿De verdad quieres que vaya a la pastelería

en vez de quedarme aquí contigo?

- ¿Pues no es lo que te estoy diciendo todo el rato, Juan?

- Pues nada. A la pastelería.

- Vuelve pronto.

(Música)

Para analizar el origen de la presión que afecta al nervio óptico

y provoca una pérdida de vista, Teresa es sometida a un TAC.

- El TAC ha revelado una zona hiperdensa

que está comprimiendo el nervio óptico.

Hemos realizado un segundo TAC de la zona de la silla turca,

y hemos podido comprobar

que esta zona está al nivel de la glándula hipófisis.

Pero en cambio, hemos podido observar la presencia de un tumor.

Cosa que hemos confirmado con la resonancia magnética.

Mira, Teresa: El tumor que hemos encontrado, de dos centímetros,

es lo que está presionando al nervio óptico. ¿De acuerdo?

Seguramente se trate de un macroadenoma hipofisario.

Pero no estamos seguros aún.

- Pero eso tiene cura, ¿verdad, doctor?

- Lo más probable es que sea benigno.

Así que tenemos que extirparlo y ya está.

- Y podré volver a ver normal, ¿no?

- Bueno. Yo me mantengo positivo, espero que sí, porque...

parece que los daños pueden ser reversibles. ¿Mm?

- Vale. ¿Y cua..., y cuándo me lo quitan?

- Pues lo antes posible. Te..., te tendremos que dejar ingresada,

y en cuanto podamos, te operamos.

- Vale. Clara, por favor: Eh...

¿Tú podrías encargarte de Nico mientras estoy aquí ingresada?

Por supuesto, cuenta con ello, Teresa.

- Vale, gracias.

- Si me lo permitís os dejo. ¿De acuerdo?

- Es que... querría decirle algo antes.

- Claro.

Mi marido me dejó hace poco, y cuido sola de mi hijo.

Entonces, bueno. Si...

Si algo saliera mal, si..., si yo no pudiera volver a ver,

pues no sé lo que haría.

No tendría cómo mantener a mi hijo, y...

Y bueno. Pues le... Le fallaría muchísimo, la verdad.

- Mira, si en realidad te entiendo perfectamente.

Porque soy padre soltero de una hija.

- Ah, ¿sí? - Sí.

- ¿Y cuántos años tiene? - Pues 16.

- Ah. - Tranquila. ¿Vale?

Haremos todo lo posible para que se solucione la situación.

- Vale, muchas gracias.

- ¿Vale? Bueno. Os dejo.

Hasta luego. - Adiós.

(Música)

- ¿Qué haces aquí? Te estaba buscando.

- Nada, he salido a tomar el aire, ya está.

- Pero ¿has comido ya?

- No. No, pero es que no tengo mucha hambre.

De momento con un café ya me basta.

- Álvaro, ¿estás bien?

- Sí. Sí, tranquila, no te preocupes. ¿Vale?

Que por cierto: Me ha llamado Laura, la “wedding planner”.

Y me ha dicho que tenemos...

Tenemos que cambiar el color de las invitaciones,

a turquesa oscuro con marrón, creo.

- ¿Otoño en el Mediterráneo?

- Sí. Sí, ¿cómo lo sabes?

- Porque es lo mismo que me ha aconsejado Rocío.

- No me digas que también va a meter las narices en la boda.

- Álvaro, por favor.

¿Puedes darle una oportunidad a esa chica?

Es una chica estupenda. - Mm.

- Y por lo que he visto hasta ahora hacéis un gran equipo.

Porque el proyecto va muy, muy bien.

- Bueno, pues entonces voy a tener que dejar de hacer bien mi trabajo

para poder librarme de ella. ¿No?

Ay, Elsa, por favor, que te estoy llamando. ¿Dónde estabas?

- Pues no sé, me he quedado sin batería. ¿Por qué? ¿Qué pasa?

Vamos a ver. Me tienes que hacer un favor, ¿vale?

Te tienes que quedar con Nico: el hijo de Teresa.

Hoy tengo planes y no los puedo cambiar. No.

Elsa: Que yo tengo guardia, y Teresa está ingresada.

- ¿Que Teresa está ingresada? Sí.

- Pero ¿qué..., qué le pasa? ¿Es grave?

Pues espero que no. A ver, mira.

Que es que yo me tengo que volver al hospital.

¿Cuento contigo, o qué?

- Pff... Pues...

Podemos llamar a una canguro. Y pagamos las dos.

No me puedo creer lo que estoy oyendo.

- Bueno, no sé, ya pago yo,

y cuando vuelva, pues le hago el relevo...

Teresa no tiene por qué enterarse.

A ver, me parece fatal lo que me estás diciendo, Elsa.

Precisamente Teresa se ha quedado contigo mil veces

cuando eras pequeña. ¡Es que se lo debemos!

Pero ¿cómo voy a buscar una canguro en cinco minutos,

que a saber quién venga? ¡Que no!

Te digo una cosa, Elsa.

En la vida es muy importante

distinguir entre las cosas que son verdaderamente importantes

y las que son tonterías. ¿Sabes? Pues eso.

(Música)

- Dame las llaves.

Muchas gracias, hija.

- De nada, mamá.

(Música)

- ¿Cómo estás? - Bien.

¿Qué tal? ¿Cómo van las cosas en la pastelería?

- Ya sabes que Pedro puede con todo.

Han estado en la pastelería los de la oferta.

- Pero ¿has hablado con ellos?

- Sí. Y han subido considerablemente la oferta.

- Pero ¿tú? ¿Para qué tienes que hablar con ellos?

Que no voy a vender la pastelería a ninguna cadena de esas.

Que si papá levantara la cabeza, no nos lo perdonaría.

- Ya, ya, pero lo que pasa que papá no va a levantar la cabeza.

- En esa pastelería está todo el sudor

y el esfuerzo de papá. Toda su vida.

- ¿Y qué pasa con tu vida, Carmen?

¿Qué pasa con la vida que tú querías vivir?

- A veces, parece que te alegras de que papá ya no esté.

¿Cómo dices? Carmen: ¿Qué te pasa?

¡Carmen!

- Carmen, ¿qué te pasa?

- Llama a alguien.

- ¡Por favor, que venga alguien! ¡Por favor, un médico!

Carmen, dime algo.

- ¡Ah! Ah...

- Creo que está sufriendo una reacción hemolítica.

Hay que quitarle las bolsas de sangre y sustituirlas por suero.

¿Quién es su médico? - Eh... Un tal Mendieta.

- Vale, voy a avisarle.

La paciente ha sufrido una reacción hemolítica.

Esto ocurre durante una transfusión de sangre

cuando el sistema inmunitario de la persona

destruye los nuevos glóbulos rojos.

Es raro que pase, dado que se comprueban todas las compatibilidades

pero siempre cabe una pequeña posibilidad.

Y siempre, siempre, hay que actuar muy rápido.

(Música)

Teresa, la paciente con problemas de vista en el ojo izquierdo,

está siendo sometida a una extracción

de una parte de la glándula hipófisis.

- Bueno. Para eliminar el macroadenoma

lo que están haciendo los cirujanos ahora mismo

es extraer la glándula hipofisaria por completo,

a través de la nariz.

Que es donde se estaba generando el tumor.

Teresa lo que tendrá que hacer es compensar las hormonas tiroideas

y suprarrenales con medicamentos.

Pero bueno. Afortunadamente, parece que va a recuperar la vista.

(Música)

- Si no fuera por ustedes,

sería mucho más difícil, compañeras, afrontar una enfermedad.

Las enfermeras son personas que, con una verdadera vocación,

nos brindan...

Menudo discurso.

Me dan ganas de estudiar enfermería solo para poder votarte.

Qué exagerado eres. ¡Y un inconsciente!

¿Se puede saber por qué no dejas descansar a Teresa,

que está todavía convaleciente?

Que se lo he pedido yo. Que me encuentro mucho mejor.

La operación ha ido muy bien, y ya veo mejor, y así me distraigo.

Bueno, me alegro. Pero no debes forzar la vista, ¿eh?

- Vale. - Ahí sí que intervengo yo, ¿eh?

- Vale, vale, vale. Ay...

¿Qué pasa?

- No sé. Me está empezando a doler un poco la cabeza.

No sé lo que me pasa. Así... Pero bueno.

Vete tranquila al discurso. Que será una tontería.

- Sí, no sé. Me está empezando a doler bastante por aquí...

- ¡Y no veo bien por..., por el ojo! ¡No sé lo que me pasa!

Tranquilízate, venga, Teresa.

- Clara, tengo mucho dolor de cabeza.

Venga, tranquila. Tranquila, Teresa.

- ¡Y estoy empezando a ver fatal!

Vale, tranquila. Respira tranquila.

- No sé qué me pasa.

- ¡Ay! No veo bien, me duele mucho la cabeza, Clara.

- ¿Qué ocurre, Clara? - ¡Ay!

Pues mira: Le duele mucho la cabeza, y dice que ve peor.

- Juanjo. ... Urgencia, rápido.

- Venga, venga me va a estallar!

Tranquila, Teresa.

(Música)

Tras varias pruebas realizadas

buscando el origen de la anemia crónica,

Carmen es sometida a una radiografía de tórax.

- Le hemos hecho a Carmen varias pruebas y análisis

en las que no hemos visto nada fuera de lo normal,

pero en la placa de tórax hemos encontrado una masa en esta zona.

Así pues, le hemos hecho un TAC y una resonancia magnética,

que nos han permitido identificar esa masa

como un timoma encapsulado no invasivo.

El timo es una glándula que está situada

en la parte alta del mediastino justo por encima del corazón.

En su caso, parece que sus células

han empezado a proliferar de forma descontrolada,

hasta acabar originando esta masa: este timoma.

- ¿Un timoma es como un tumor?

- Un timoma es un tumor.

Lo que pasa es que, por sus características,

parece que tiene un buen pronóstico,

siempre y cuando lo extirpemos lo antes posible.

- Muchas gracias, doctor. - Nada. Luego les veo.

- Gracias.

(Música)

- Perdóname, hermanito.

- Perdóname tú a mí.

Por haber sido tan pesado con la pastelería.

Pero es que estaba preocupado por ti. Me acuerdo cuando eras joven,

y te quejabas por trabajar ahí.

Querías viajar, y al final, te quedaste ahí atrapada.

- Bueno, yo creo que hice lo que tenía que hacer,

y me gustaría mucho que lo entendieras.

Tú eras el pequeño y has seguido tu camino.

Has tenido esa suerte.

- Sí, si lo entiendo.

Lo que pasa que ahora tienes 48 años.

Y tienes toda la vida por delante.

Y se nos presenta una oportunidad extraordinaria para vivirla.

- Bueno. No sé yo si me queda mucha vida por delante

con esta milhoja que tengo...

- Ya verás cómo todo va a salir bien.

Además: ¿Qué voy a hacer yo sin mi hermana?

- Yo qué sé.

Te puedes comprar un saco de boxeo.

- Bueno. De seguro que no sería tan divertido.

(Música)

Teresa, la paciente a la que recientemente

extirparon una parte de la glándula hipofisaria,

se somete a un TAC para estudiar su empeoramiento.

Bueno, Teresa. Ya está. Venga, que te ayudo.

- ¿Ya está? Sí.

- Gracias.

- En el TAC hemos comprobado

que Teresa está sufriendo una hemorragia cerebral,

justo en esta zona de aquí.

Lo que tenemos que hacer ahora es llevarla a quirófano urgentemente,

para taponar el vaso que está generando la hemorragia,

y tratar de que no se produzcan daños irreversibles.

El equipo de cirugía opera a Teresa

para cortarle la hemorragia cerebral producida tras la operación.

- Ve a dar tu discurso,

que yo te avisaré en cuanto sepa algo de tu amiga.

No te preocupes, Juanjo. Lo primero es lo primero.

- Qué vergüenza, mamá.

Todas las enfermeras esperando a que aparecieras y tú aquí.

Elsa, por favor. Déjame en paz, ¿vale?

Que no tengo el cuerpo yo ahora mismo para pensar en elecciones.

- Hay que tomarse las cosas un poquito más en serio.

Luego no esperarás que yo te vote, ¿no?

Mira, antes de criticar a tu madre,

deberías de saber por qué no ha ido a la asamblea.

- Hola. ¿Qué, qué pasa?

- Bien, ha ido muy bien.

- Los cirujanos han detenido la hemorragia

y han drenado el hematoma perfectamente.

- Y como has actuado tan rápido, seguramente no tenga secuelas.

- ¿Alguien me puede contar qué pasa?

- Sí. Lo que ha pasado es que hemos operado a Teresa.

Bueno. Que te lo cuente tu madre.

Que le ha salvado la vida,

y además es una maravillosa enfermera. ¿Vale?

- Hasta ahora. Gracias, Dacaret.

Ay... Qué alegría, por Dios.

(Música)

- Y, en esta disposición,

nosotros estaríamos en el medio, en una mesa, los cinco.

Mi madre, tus padres, tú y yo.

Y el resto de mesas estarían alrededor, al mismo nivel.

¿Qué te parece?

- ¿Esto también es idea de Rocío?

- Pues sí. ¿Y qué más da?

Además, a Laura, nuestra “wedding planner”,

le ha parecido una idea estupenda.

- Ya. Lo que pasa es que no entiendo

a qué viene este repentino interés de esta chica por nuestra boda.

- Álvaro: Te conozco.

Y no puede ser que te moleste tanto

que una residente nos dé unos consejos para la boda.

Bueno, sí que puede ser que te moleste tanto.

Pero es que te noto raro, últimamente. ¿Estás bien?

(Llanto del bebé)

- Sí. Sí, tranquila, no te preocupes. Estoy bien.

Voy a darle esto a Aníbal.

(Música)

Tras el éxito de la operación para cortar la hemorragia cerebral,

Teresa permanece ingresada guardando reposo.

Bueno, todo ha salido bien, ¿no?

- Ay, sí. Menos mal.

Mira. Ya viene el doctor.

- Hola. - Hola, doctor.

Que sepas que tendrás que quedarte unos días ingresada. ¿De acuerdo?

- Pero bueno. Poco a poco, ya verás cómo vas recuperando la vista.

Y por otro lado, lo que ya te he comentado:

tendrás que medicarte de por vida.

Para compensar la glándula que te hemos extirpado.

- Bueno, eso es pan comido, doctor.

- Vale, me alegra oír eso.

(Llaman a la puerta)

- ¡Ay! - ¡Mamá!

- ¡Hijo! ¡Nico, cariño! ¡Qué ganas tenía de verte!

- Súbete, Nico, corre. Que voy a hacer una foto.

- Sube... ¡Huy!

-Sonreíd... Guapísimos. - ¡Ay, cariño!

(Música)

Carmen, la paciente con anemia crónica causada por un timoma,

se ha sometido a la operación para su extirpado.

- La intervención ha sido un éxito.

Hemos conseguido extirpar completamente el tumor,

y lo hemos mandado a Anatomía Patológica a analizar,

para saber exactamente a qué tipo de timoma nos enfrentamos.

(Llaman a la puerta)

- Hola, doctor. - Hola.

Tenemos ya los resultados de Anatomía Patológica,

y se trata de un timoma de grado 1.

Lo cual nos confirma el buen pronóstico.

Va a tener que someterse a varias sesiones de radioterapia

y seguir un tratamiento con corticoides

para evitar que se reactive el foco,

pero en principio, con eso, hablaríamos de curación.

- Muchas gracias, doctor.

- Solo estoy haciendo mi trabajo.

- Toda la vida por delante. Te lo dije, ¿no?

- Yo sí que te dije que esto no era nada.

- ¡Huy...! - Cuidado, ¿eh?

- Ay... Mmm...

(Música)

- Juan. - ¿Qué?

- He estado pensando.

Creo que voy a aceptar la oferta.

- ¿Cómo dices?

- Se me parte el alma y...

Se me viene todo el rato la cara de papá a la cabeza, pero...

Creo que ya es hora de vivir mi vida, de hacer mi historia.

Y quiero viajar, quiero vivir,

quiero cuidar de mis sobris...

Creo que por una vez tenías razón.

- Vas a vender la pastelería al diablo de los pasteles basura.

Pues yo también he estado pensando.

A mí también me sabe muy mal

que todo el esfuerzo de papá se pierda. Y el tuyo.

Por eso he encontrado otra solución.

He estado hablando con Pedro: tu ayudante.

Y está dispuesto a comprar la pastelería, o parte de ella.

El dinero, desde luego, no tiene nada que ver.

Pero seguiría siendo la pastelería tradicional que papá creó.

- ¿Qué dices? Ay...

Me quito de en medio cuatro días y lo organizas todo.

- Si es que soy el pequeño, pero soy el más listo.

- Ven aquí. Cuidado. Ay...

(Música)

- Mamá. Dime.

- Perdóname. Esta semana he estado superimpertinente.

Ay, qué tonta. Que no pasa nada, mujer.

- No. Sí pasa.

Y además, que nunca te lo digo. Pero...

Que te admiro.

Y que estoy superorgullosa de que seas mi madre.

Pero ¿qué? A ver.

- Pues que... Que no voy a votar por ti.

Que yo respeto tu opinión.

Pero opino de forma distinta.

Os estáis equivocando, Elsa.

Conozco muy bien cómo funciona este hospital,

y te aseguro que de esa manera no vais a conseguir nada.

Eso no es una buena actitud, y ya está.

Pero yo opino de forma distinta.

Y tienes que respetarme.

Mira, yo prefiero ir a dar un paseo primero, ¿vale?

Sí, luego te veo.

Nada. Solo llamaba para decirte que...

últimamente están pasando cosas en mi vida.

Cosas importantes, y quería que supieras que...

Que me sigo acordando de ti.

Sigo teniendo el mismo número,

así que, si me quieres llamar, ya sabes. ¿Vale?

(Música)

- Veo que tienes encima de la amígdala derecha una zona más roja.

- ¡Mamá! - ¡Hijo!

- Bueno, estoy muy bien. Esto no va a ser nada, ¿a que no?

- La nasolaringoscopia ha ido bien, no hemos visto nada.

- Tu tío no ha sido invitado a la boda.

- No, mamá, mamá. No sabes lo que dices.

- Está muy feo no invitar a un familiar tan cercano.

- ¿Familia? - Claro.

- Ya. Mira, en lo único que se ha esforzado el tío Melchor

en toda su vida es en recordarme que soy familia postiza.

- Posti, me llama. - Anda, hijo.

- Toma. La invitación.

- Ya me imaginaba yo. Un poquito hortera.

El vestido déjatelo para lo último.

Porque acabas de dar a luz

y tienes el cuerpo un poquito descompensadito.

- Tenías razón. Es un tío un poco... especial.

- Te lo dije.

Al no haber funcionado la quimio,

la única opción es someterte a un trasplante de médula alogénico.

Hay un donante compatible en Alemania.

- ¿En serio?

- Me acaban de informar desde Centro Médico que habéis...,

habéis hecho cola para..., para venir a donar

y... Gracias, de verdad.

Aun en el caso de que hubiera rechazo,

es pronto para que esto ocurra.

Y aunque no tenga familia, Lidia le está apoyando mucho.

- Ya, cariño, pero sabes que a veces eso no es suficiente. ¿No?

Tú lo has pasado, Lidia también...

Vale. Pero no nos pongamos en lo peor.

  • Centro médico - 31/10/17

Centro médico - 31/10/17

31 oct 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

ver más sobre "Centro médico - 31/10/17" ver menos sobre "Centro médico - 31/10/17"
Programas completos (711)

Los últimos 724 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios