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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 31/01/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-¡Hola! -Hola.

-¿Qué lees tan interesada?

-Me ha mandado un mensaje la abogada

diciendo que ya hay fecha para el juicio.

-¡Ay, pero si eso es una buena noticia!

-Claro, muy bien.

-De hecho podíamos salir hoy a celebrarlo, ¿no?

-Sí. Sí. Podemos ir a cenar;

yo dejo a Aníbal con mi madre y ya está. No hay problema.

-Vale.

-Oye, tenemos que pasar consulta, Rocío, que llegamos tarde.

-Es verdad.

Que tengas muy buen día. -Vale.

-Hasta ahora. -Venga, anímate.

-Gracias, hasta luego. -Chao.

Pero ¿de verdad estás bien?

Porque el otro día en la cena estabas en otro sitio.

-Si casi ni comiste.

-Es que estoy, estoy preocupada; porque tengo miedo que...,

que la jugada del juicio salga mal y...,

y yo qué sé; y que termine pagando yo lo que le hice a Curro.

-Perdón.

-Chicas, me tengo que ir; que es un paciente que vi el otro día

-Venga, hasta ahora.

-¿Sabes qué pasa? Que él sabía todo de mí. Todo.

Que yo no sabía nada de él. No sé ni dónde vive.

Se pasaba el día en mi casa.

-Bueno. Si queréis podéis ir a mi consulta

para estar más tranquilas. Vale. Venga, vamos.

-¿Y tú cómo lo has sabido?

-Porque me recordaba tanto a Curro, tan controlador, tan celoso...,

que sabía que sus intenciones no eran buenas.

-Pues te has portado como una valiente.

De verdad, me he quedado muerta

cuando has empezado a correr por el pasillo.

-¿Sabes una cosa?

Que estoy preparada para el juicio. -Claro que sí.

-¡Que no sabe qué hacer ya y ha decidido matarme ahora!

La doctora Ortega atiende a la agente de policía Marian Ruiz

por la inhalación de gas lacrimógeno.

-¿Puedes preparar el material? -Sí.

-Gracias.

Íñigo, ¿puedes esperar fuera mientras le hago la prueba a tu madre? -Sí.

-Gracias. -Lo siento, mamá.

-Sí. ¡Lo siento!

Ahora se lo cuentas al comisario a ver qué te dice.

-Ante una exposición a gas lacrimógeno

se recomienda abandonar el sitio lo antes posible.

Y dirigirse a una zona ventilada.

Si se presenta tos o dificultad respiratoria,

lo más importante es mantener la calma y respirar profundamente.

Nunca frotarse los ojos ni la cara.

También se recomienda lavar la piel con agua y con jabón

y quitarse la ropa que haya sido expuesta al gas;

sin sacarla por la cabeza.

Vale, los ojos están irritados y con lagrimeo intenso,

pero no veo ninguna lesión en la córnea.

Y el fondo de ojo es normal.

Pero es verdad que la piel, alrededor de los párpados

y parte de la cara, está cada vez más enrojecida.

Vamos a quitarle toda la ropa que haya sido expuesta al gas,

porque está contaminada,

y te vamos a lavar la piel con agua y con jabón.

-Vale, pues yo te ayudo.

-Venga, todo por la bromita de mi hijo. Es que no puedo con él.

¡Es que estoy harta ya!

-Mujer, no creo yo que lo haya hecho a posta, ¿no?

Vamos a quitarte la ropa y luego hablas con él.

-¡Estoy harta ya! ¿Qué voy a hablar con él?

-Los síntomas de Marian apuntan a un posible ataque de asma

o insuficiencia respiratoria,

tras la exposición al gas lacrimógeno.

Le voy a suministrar un antihistamínico ocular

y otro oral para combatir los síntomas.

Íñigo, ya le hemos puesto tratamiento a tu madre.

No te preocupes, que se va a poner bien.

¿Estás bien?

-Si es que no me va a perdonar.

Va a decir que he sido yo, que lo he hecho a posta.

Que soy un gamberro, un delincuente.

-Pero a ver, ¿qué ha pasado? Cuéntame.

-Pues estaba con mis colegas, pintando con los grafitis,

saqué el gas lacrimógeno, pero solo para ganar la apuesta.

-Pero cogiste el gas del coche de la policía.

-Pero te juro que no quería usarlo.

Solo era para quedar bien con ellos, con los colegas.

Pero es que se nos fue de las manos y mira.

-Es que esos gases son muy peligrosos.

Pueden causar importantes síntomas en el sistema respiratorio.

-Ya, pero yo no lo sabía.

-Bueno, pues ya está. Ahora ya lo sabes.

¿Vale?

Tranquilo.

Voy a ver cómo está tu madre y, en cuanto puedas pasar, te aviso.

-Muy bien. -Venga.

-¿Ves cómo al final todo ha ido bien?

Te han dado la razón a ti

y han puesto una orden de alejamiento y una multa como tenía que ser.

¿Qué te pasa? -Nada. Me siento rara.

-Bueno, Marta, es normal que tengas las emociones a flor de piel

después de todo lo que has pasado.

Pero date tiempo.

Ya verás como todo se va poniendo en su sitio. -Eso espero.

Tras llegar en ambulancia gracias al aviso de su mujer,

Aitor es evaluado por la doctora Marco

después de que los técnicos de la ambulancia constataran

que sufre una arritmia.

-¿Qué tal, Mar? -Pues ya está todo listo.

-Vale, gracias. -De nada. Hasta luego.

-Perdone, ¿usted es Aitor Enerit,

el locutor que está siempre en la radio y en la tele

defendiendo al Bilbao, no? -¿Al Bilbao?

¡Al Athletic, al Athletic de Bilbao! -Discúlpeme, discúlpeme.

No se altere, que no es bueno para su estado. Perdone.

Cuénteme, ¿cómo empezó todo?

-Estaba retransmitiendo el partido

y, y noté unos sudores fríos y unas palpitaciones.

Tuve que dejar de retransmitir.

Y mi mujer parece ser que estaba escuchando por la radio y...,

y es un poco bruja, llamó al 112 y aquí estoy.

-Vale. ¿Dolor en el pecho ha tenido? -No.

-¿Náuseas?

-No.

El síntoma característico en un infarto

es un color en el pecho opresivo, como un peso.

Este dolor se puede irradiar hacia el brazo izquierdo,

el cuello o incluso el abdomen.

Además del dolor en el pecho, también pueden aparecer náuseas,

sudoración y mareos.

Si usted cree que puede estar sufriendo un infarto,

no dude en contactar con los servicios de emergencia.

Pepa se prepara para realizar un lavado ocular a Marian,

la agente que sufrió un ataque de asma por gas lacrimógeno,

para eliminar cualquier zona contaminada.

-¿Qué te pasa?

-Que no me puedo creer que mi hijo me haya hecho esto.

-Yo siento muchísimo lo ocurrido.

Mira, yo te voy a lavar los ojos, y luego puedes hablar con tu hijo;

está fuera esperando, igual es un malentendido.

-Mi hijo es demasiado inteligente como para hacer las cosas sin querer.

-Yo creo que lo mejor es que hables con él, ¿eh?

-Con quien tiene que hablar es con el comisario.

A ver si deteniéndole se le quita la tontería de encima y se da cuenta.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal, Marian, cómo te encuentras?

-Bueno... -Voy a lavarle ahora los ojos, ¿m?

-Vale.

En cuanto te recuperes con el tratamiento, te podrás ir a casa.

Te voy a recetar antihistamínicos para el picor.

-Le he dicho a un compañero que me traiga ropa.

Así que no creo que tarde mucho.

-De acuerdo.

Está tu hijo fuera. ¿Le digo que pase?

-No.

Le dices que se vaya directamente a comisaría.

Y que si no quiere ir,

que haga lo que le dé la gana con su vida.

-Vale. -Venga, vamos allá.

Echa la cabeza para atrás...

-¡Aitor! ¡Aitor!

¿Estás bien? -Perdón...

-Perdone, soy Laura Pertusa, soy la mujer de Aitor.

Yo llamé a la ambulancia.

-Vale, tranquilícese, que la veo muy acelerada.

-¿Cómo me voy a estar tranquila?

Aitor no se cuida, fuma como un carretero,

es hipertenso, tiene todas las papeletas

para que le dé un buen patatazo.

-Eh, eh. No..., no exageres, ¿vale? -No exagero y tú lo sabes.

Hace un mes te dio un sustito en el corazón.

-¿Cómo que un sustito en el corazón?

-Bueno, él decía que le dolía el pecho,

luego también dijo que no era nada.

Pero los médicos dijeron que era una angina inestable.

-Ya. Una angina inestable. -Sí.

-¿Y le han puesto medicación? -Eh..., sí.

Un tubito. Que, bueno, en una arteria

y un montón de medicación para la circulación,

para la tensión y para el colesterol.

-¿Con el tubito te refieres a un stent? -Eso es, sí.

-Pues voy a explorarte. Te voy a auscultar.

Es que tienes la frecuencia cardiaca muy alta.

Te está latiendo el corazón muy rápido.

Para ver bien el ritmo cardiaco voy a hacerte un electrocardiograma,

y también voy a pedirte una placa de tórax

y una analítica de sangre especial.

-¿Y puede firmar algo para que coja la baja?

Es que lo primero que tiene que hacer es descansar.

No sabe usted cómo se pone con los periodistas.

Parece que le sale el corazón por la boca.

-Yo no me cojo la baja ni aunque me obliguen.

-¿Qué haces aquí?

-Mamá, escúchame, solo quiero hablar. -¡Que me da igual!

¡Que me da igual quién me robó el bote de gas del coche!

¡Me da igual quién me lo tiró! ¿No lo entiendes?

-Ah, está bien.

-¡Haz lo que te dé la gana con tu vida!

-Ah, vale. Está bien.

No me des la oportunidad de explicarme ni nada, ¿vale?

-Pero si te he dado mil oportunidades y no has aprovechado ni una.

¿Qué más quieres? ¡Si eres un desastre!

Te dedicas a robar, no vas a clase, fumas marihuana,

encima ahora te pones con los grafitis esos...

¿qué más quieres? -Mira, ¡yo no soy como Olga!

No tengo la culpa de no estar muerto como ella.

-¡A tu hermana ni se te ocurra volverla a mencionar, ¿me oyes?!

-¡Si tal vez tú lo hubieras superado, no estaríamos en esta situación!

-Si estamos en esta situación

es por tu comportamiento, no te equivoques.

Y ahora vamos a comisaría.

-Marta, Marta. -¿Qué haces aquí?

Se supone que tienes una orden de alejamiento.

-A ver, puedo explicarlo, ¿eh? Se trata de mi tío Anselmo.

Que está muy malo y, y no tiene quien le acompañe.

-Pues le contratas un asistente. -Sí. ¿Con qué dinero, eh? Perdona.

Mira, cuando pasó lo del juicio me quedé en números rojos.

Y ahora nadie me quiere contratar para ningún papel.

Si hubiéramos solucionado esto como personas civilizadas...

Pero no. Tú preferiste señalarme.

Y quedar como el malo para todo el mundo.

-Lo siento pero es lo que te has buscado.

-Bueno, perdóname. No te molesto más.

-Aitor, mira, no me quiero enfadar contigo.

Pero no estás poniendo de tu parte. -No. Yo...

-Parece que te lo estás buscando.

No has hecho nada después de que te dio el primer achuchón.

Tienes que cuidarte, tienes que relajarte, tienes que respirar.

No entras más que al trapo y a provocar.

-Yo... -¿Y tu corazón?

Es que late muy deprisa.

-Y si lo dices cada cinco segundos, me palpitará más rápido

y me pondré más nervioso, ¿vale? -Chsss, vale, vale.

-A ver. -Perdona.

Aitor, yo creo que tiene que haber un término medio

entre dejar de trabajar y no dañar tu salud.

Aitor, igual puedes locutar otro tipo de deportes...

El tenis, por ejemplo.

Los que comentan los partidos de tenis no son así, tan bestias.

No provocan, simplemente dicen lo que hay.

-Tú me quieres matar a disgustos, ¿verdad?

-¿Qué tal? ¿Cómo estás, Aitor? -Bueno...

-Te cuento, los resultados de la radiografía de tórax son normales.

Y la analítica de sangre especial que te he hecho,

con marcadores de lesión miocárdica, es negativa,

así que también descartamos que sea un infarto.

Pero por los resultados del electrocardiograma,

he estado hablando con el especialista

y vas a tener que quedarte ingresado.

-¡Jo! ¡Fff!

-Esto ya está. -Muy bien. -Gracias.

-¡Hola! -Hola.

¿Qué tal? -Muy bien.

-Qué sonriente te veo. -Gracias.

-Me da a mí que esas dudas que tenías, se han disipado.

-Pues mira, siempre estoy calculando las cosas al milímetro.

Así que esta vez me he dejado llevar. -Pues me parece muy bien.

Así debería ser siempre.

Oye, y ahora que te has tirado a la piscina...

¿me vas a contar quién es ese hombre que te...?

-No, no, lo siento, ese secreto, de verdad,

se va a ir conmigo a la tumba. Eso sí que no.

-Hola. ¿Qué ha pasado? -Paciente de 50 años.

Con insuficiencia respiratoria y taquicardia leve.

-Es Marian. A Reanimación, por favor.

-Saturación al 91.

-Roncus y sibilantes dispersos en ambos campos pulmonares.

Marian.

¿Me escuchas, Marian?

Tranquila, estás en el hospital. ¿Vale?

Te vamos a poner broncodilatadores y corticoides inhalados

para que respires mejor.

También te vamos a hacer una analítica y una gasometría arterial.

Y Pepa, necesito también placa de tórax.

-Voy a preparar la sala. -Gracias.

Estate tranquila.

Venga.

-Perdona, perdona. -Sí.

-Mi madre ha llegado en ambulancia.

-De acuerdo, tranquilo. ¿Cómo se llama?

-Marian Ruiz.

-Sí, está aquí.

Mira. Puedes esperar por aquí a que terminen de atenderla,

y ahora viene un médico y te informa. -Vale.

-Aitor, en el electrocardiograma hemos visto

que tienes una fibrilación auricular a 150 latidos por minuto.

Y también hay signos de hipertrofia en el ventrículo izquierdo.

Esto es por la hipertensión. -¿Y eso qué es?

-A ver, para que lo entiendas bien,

una fibrilación auricular es una arritmia,

tu corazón no va rítmico, mira, un corazón normal hace esto.

Tun-tun, tun-tun, tun-tun, tun-tun.

Y tu corazón va arrítmico.

Hace, tun, tun-tun-tun, tun, tun-tun, tun, va arrítmico.

-¿Y qué hay que hacer?

-He estado hablando con el cardiólogo

acerca de la posibilidad de hacer una cardioversión.

-Y ¿cómo sería eso? -A ver.

Cardiovertir es volver a ritmo sinusal el corazón,

a ritmo normal.

Se puede hacer con fármacos o eléctricamente.

Y aunque estamos dentro del rango de las primeras 48 horas

desde el inicio de la arritmia,

creemos que en tu caso no es lo más adecuado.

-¿Qué rango es ese?

Si ya no estamos dentro del rango,

si han pasado más de 48 horas

desde el inicio de la fibrilación auricular,

no se debe realizar una cardioversión eléctrica.

Porque existe el riesgo

de que se hayan formado trombos dentro del corazón,

y con la cardioversión eléctrica,

estos trombos podrían salir del corazón

y provocar complicaciones importantes.

Por protocolo, dentro de las primeras 48 horas,

lo normal es intentar volver a ritmo sinusal.

Pero tu caso es muy especial.

Porque te han puesto un stent hace menos de un mes.

Y como tú de momento estás bien, que toleras bien la arritmia,

estás estable hemodinámicamente, el cardiólogo cree

que de momento es mejor dejar la arritmia,

pero sí frenarla, controlar la frecuencia cardiaca

porque vas muy rápido.

Para eso vamos a utilizar un tratamiento

que es con betabloqueantes, con atenolol.

Y también vamos a anticoagularte con heparina.

Después de ponerle un tratamiento a Marian,

le hemos hecho una radiografía de tórax

para investigar la zona afectada.

La placa no ha mostrado alteraciones significativas.

Puede que Marian haya vuelto a sufrir una crisis asmática,

o un broncoespasmo.

Que es la contracción anormal de los bronquios,

que provoca la obstrucción de las vías respiratorias.

Mientras esperamos los resultados de la analítica y de la gasometría,

la mantendremos en Reanimación,

con los corticoides y con los broncodilatadores.

-¿Que has visto a Curro en el hospital?

Pero habrás avisado a alguien, ¿no?

Porque tiene una orden de alejamiento.

-No, porque... Porque bueno.

Porque... no quería echarle más leña al fuego, tampoco.

Además, que bastante tengo ya.

-Pero Marta, ¿cómo que más leña al fuego?

Tú no tienes la culpa de nada.

Ese tío se lo ha ganado todo él solo porque es un maltratador.

-Ya, vale. Ya lo sé. ¿Eh? Pero no puedo evitar sentirme mal.

Además, que...

Que su tío está enfermo y...

Y él se ha quedado sin dinero.

-¿Te estás dando cuenta? -¿De qué?

-De que lo estás volviendo a hacer.

Le estás justificando.

-No, Silvia, no le estoy justificando. Pero...

-Pero nada. Marta, le han puesto una orden de alejamiento por algo.

Y eso lo tiene que respetar él, y lo tienes que respetar tú.

Marta, te tienes que cuidar.

Porque es normal que todavía te sientas vulnerable.

-Hola, mira quien ha venido a verte.

Os dejo.

-¿Qué haces aquí?

-Teníamos un pacto.

-Eso pacto lo rompiste hace mucho.

-No, ese pacto lo estás rompiendo tú ahora.

Mira, mamá, siento mucho lo del otro día pero yo no tiré ese bote.

-He estado pensando que lo mejor es que entres en un reformatorio.

Por lo menos hasta que cumplas la mayoría de edad.

Será lo mejor para todos. -No.

No voy a ir a esa cárcel.

Mamá, ¿por qué te niegas a hablar con un psicólogo?

Puede ayudarte a superar la muerte de Olga.

-No eres quién para darme lecciones.

-Mira, mamá, yo a Olga la quería tanto como tú.

Y la echo mucho de menos. ¡Pero yo no soy ella! ¿Te enteras?

-No cambies de tema.

Por más que he intentado que cambies de actitud,

no ha habido manera.

Tengo la sensación de que he criado a un delincuente.

-Ah, ¿a un delincuente?

Pues voy a demostrarte que yo no soy como tú piensas que soy.

Yo no soy Olga. ¿Me escuchas? ¡No soy ella!

Y vale. Puedo hacer lo que sea.

Puedo... Puedo faltar a clase. O puedo...

Puedo hacer cosas de las que luego me arrepienta.

Pero no soy Olga.

Y por lo menos afronto mis errores.

Cosa que tú no sabes hacer.

-Hola, Íñigo. ¿Qué tal?

Hola, Marian.

Tengo los resultados de la analítica y de la gasometría y están bien.

¿Vale? No te preocupes. El gas no ha pasado a la sangre.

Así que, en cuanto recuperes la función respiratoria y se estabilice,

te podrás ir a casa con un tratamiento, claro.

Y también te voy a dar cita

para controlar los síntomas dentro de unos días.

Marian, ¿tienes alguna duda, necesitas hablar de algo...?

Mi hija Olga murió de sobredosis hace dos años.

Intenté que dejara las drogas, de verdad que lo hice.

Pero no lo conseguí.

Llegué tarde.

E Íñigo...

No quiero que siga los mismos pasos.

Por eso he decidido que...

tiene que entrar en un reformatorio.

No puedo perderle,

a él también, no.

¡Es un niño!

¡A él no!

Tras un tiempo ingresado, y a pesar del tratamiento,

el corazón de Aitor continúa en ritmo de fibrilación auricular.

-Su corazón sigue latiendo... sin control.

-A ver...

Sí, va muy rápido.

Vamos a tener que cardiovertirte.

Vamos a empezar con amiodarona, una dosis inicial en bolo intravenoso,

y luego vamos a continuar con una perfusión.

Todo esto es una medicación que te vamos a poner por la vía.

Ahora venimos.

-Hasta luego. -Gracias.

-Hasta luego.

-¿Tienes hambre? -Sí, un poco, sí.

Además hay una sorpresa ahí, ¿eh?

-¿Qué dices? -Sí. Ya verás.

Quita la tapa. -A ver qué te han traído.

-Quita la tapa. ¡Arroz con el escudo del Athletic!

-¡Guau!

Athletic, gorri ta zuria, ta, ta zuria...

-Voy a sacarle una foto antes a esto.

-Venga.

-Vamos a subirla a las redes sociales.

-Vale. Pero estate tranquilito, ¿eh?

-"El Corazón de Aitor Enerit ha fallado como el del Athletic".

-No les hagas caso.

-"Seguro que, como siempre, echa la culpa al árbitro".

Joe... Vale, vale, vale, vale, vale.

Estos se van a enterar. -Aitor.

¡Aitor! -Se van a enterar. Se van a enterar.

-¡Aitor, no respondas! -Ya verás. Se van a enterar.

-No seas como un niño. No avives el fuego.

Tu corazón no está para juegos.

A comer.

Lo que estás haciendo es ilegal.

-No estoy aquí por voluntad propia, ¿eh?

Lo de mi tío está teniendo complicaciones.

-¿Qué le pasa?

-No sé. Complicaciones.

Si a lo mejor tuviera dinero para pagarle un tratamiento, pues...

se podría solucionar.

Pero...

He intentado pedir un microcrédito, pero... no me lo conceden.

Aún les debo dinero, por lo del juicio.

-Lo siento.

-Marta, ¿por qué no me haces un favor?

¿Por qué no llamas y pides el microcrédito por mí?

Seguro que a ti te lo conceden y... Y yo te lo pagaría cuando pudiera.

-Curro, no...

No quiero más vínculos contigo.

-Me lo debes.

-¿Qué haces aquí, Curro?

Voy a llamar a la policía ahora mismo.

-Tranquila. Ya...

Ya me iba.

-Pensaba que..., que después del juicio acabaría todo, pero...

Pero ya veo que no.

-Pues Marta, tenemos que hacer algo.

-Ya, Silvia, pero es que no puedo, no tengo fuerzas.

-Claro que las tienes, Marta.

Eres la tía más fuerte que conozco.

-¡Hola! -¡Hola! ¿Qué tal?

-Bien. ¿Y tú? -Bien, muy bien.

-Te vas, ¿no? -Sí, estoy terminando.

-Vale. Solamente vengo a decirte

que los resultados del paciente que esperabas, el de la 234...

-¿Sí? -Ya están listos.

-Perfecto. Ahora voy a por ellos. -Vale.

-Oye, qué guapa estás. -Ah, muchas gracias.

-Sea lo que sea lo que te estás tomando, quiero otro para mí.

-Te puedo asegurar que no tiene nada que ver con esto.

-Ya, ya lo sé, tiene que ver con esa persona misteriosa,

cuyo nombre piensas llevarte a la tumba.

-Pues sí.

Pero bueno.

Estoy convencida de que la historia no va a terminar de salir bien.

-¿Por qué piensas eso?

-Bueno. Cosas mías. Venga.

-Aitor, todavía sigues con la fibrilación auricular,

con la arritmia.

Pero te he mandado caminar porque necesito ver

cómo vas tolerando el ejercicio. ¿M?

¿Cómo te encuentras? -No muy bien.

-¿Tienes náuseas? ¿Notas sudores?

-Venga. No, vamos.... Vamos a la cama otra vez.

Aunque hayamos conseguido mejorar la frecuencia cardiaca,

acabamos de comprobar que Aitor no está tolerando bien esta arritmia.

Y como con la medicación que le hemos dado no ha sido suficiente,

vamos a tener que hacerle una cardioversión eléctrica.

Pero antes, deberemos descartar

la presencia de trombos en el corazón con un ecocardio.

Estupendo. Tampoco hay trombos en la aurícula,

así que podemos hacer la cardioversión eléctrica. ¿M?

Voy a prepararlo todo, Aitor. Hasta ahora.

-Estoy asustado.

A ver si no voy a poder trabajar. -No te preocupes por eso ahora.

-La gente espera algo de mí.

Y yo no sé si lo voy a poder dar.

La gente me quiere. -Sí, la gente te quiere,

pero, si duras dos días...

Lo importante eres tú.

Tras ser dada de alta,

Marian vuelve a Consultas Externas

para control de sus problemas respiratorios.

La doctora Ortega la recibe.

-¿Qué tal estos días? ¿Cómo te has encontrado?

¿La tos, cómo va? -Me cuesta un poquito respirar, y...

Y luego por la noche, pues un poco de tos,

y también me está saliendo como una especie de saliva blanca,

así, como espesa.

Sí, muy raro. -¿Saliva blanca?

-Sí. -Vale.

Déjame que te ausculte, por favor... -Como más espesa.

-Respira profundo...

Despacio, profundo, otra vez...

Continúas con sibilancias.

¿Tienes algún otro síntoma, aparte de lo que me has contado?

-No, no.

-Pues Marian, lo siento mucho,

pero con estos síntomas te voy a dejar ingresada.

No me quiero arriesgar. ¿Vale? Otra vez, no.

Lo primero que te voy a hacer es una espirometría basal,

en consulta de neumología.

Una espirometría basal es una prueba que mide los volúmenes

y los flujos de aire que pasan a través de los bronquios.

De esta manera podemos evaluar

un amplio rango de enfermedades pulmonares.

Después le vamos a hacer a Marian una nueva radiografía de tórax.

Esta prueba sirve para ver cómo está tu función pulmonar,

después de la inhalación del gas lacrimógeno. ¿De acuerdo?

Voy a preparar los papeles del ingreso.

-Jolín... -Marian.

-Es que me ha venido todo de golpe. Y ahora, encima, lo de mi hijo.

Es que...

-¿Pero has hablado con él?

-Sí, pero es inútil.

Es que ya no le puedo creer.

-Pero hombre, ¡dale una segunda oportunidad!

-¿Para qué? -Pues Marian, porque es tu hijo.

Y porque, por lo que yo he visto, parece arrepentido.

-Ya.

Lleva todo el día llamándome al móvil.

-¿Pero sabía que tenías cita hoy, aquí? -Mm.

-Ya.

Por lo menos dile que te vas a quedar ingresada y...

Y que no se preocupe. ¿No?

-Jo. Eres una médico estupenda, la verdad. Gracias.

Aitor es sedado.

Y su corazón es sometido a una descarga

a 125 julios de energía trifásica.

¡Fuera!

-Genial, ya está en ritmo sinusal.

Vamos a dejarlo en observación hasta que se recupere de la sedación.

-Muy bien, doctora.

Tras un tiempo en observación,

el corazón de Aitor experimenta una significativa mejoría.

-¿Qué tal? ¿Qué tal, Aitor? ¿Cómo te encuentras?

-Bien, bien, bien. Mejor, mejor. -¿Me vas a dar el alta?

-¿Tú qué crees?

-Mmmmm...

-Sí, te voy a dar el alta. -¡Bien!

-Por fin ha llegado el día. ¿M?

-Ahora lo que tienes que saber es que, a las pastillas que ya tomabas,

vamos a añadirle unas nuevas.

Vas a tomar una que se llama bisoprolol, es un betabloqueante.

Sirve para controlar tu frecuencia cardiaca.

Y además también te vamos a anticoagular.

La anticoagulación durará un mínimo de seis meses.

Y por favor, intenta tomártelo todo con un poco más de filosofía,

con más calma. -Eso está hecho, doctora.

Yo me encargo de que este bicho lleve una vida más tranquila.

También le he dado unas recomendaciones dietéticas,

porque en pacientes con tratamiento anticoagulante

existen algunos alimentos que pueden modificar

la efectividad de la anticoagulación.

Por eso debe ser una dieta basada en cereales, también legumbres,

frutas, lácteos, y lo que se deben evitar

son los vegetales de hoja grande, el perejil, la cebolla, el ajo,

el curri y los suplementos vitamínicos

que no hayan sido aprobados por su médico.

La doctora Ortega le hace una nueva radiografía de tórax a Marian,

la paciente que sigue con tos y dificultad respiratoria.

La espirometría basal ha mostrado un bronquio estrechado.

Que impide el paso del aire.

Pero que se abre al suministrar los broncodilatadores,

permitiendo que el aire circule.

Es decir, que Marian está respondiendo bien al tratamiento.

Pero es posible que esté pasando por algún proceso asmático.

Continuará ingresada, para vigilar la respuesta.

-¿Qué voy a hacer contigo, Íñigo?

¿Sabes?

El primer día que Olga llegó borracha a casa,

la castigué un mes entero sin salir.

Tenía solo 13 años.

-Mamá, yo no bebo.

-He estado pensando mucho estos días,

y he decidido que te voy a dar otra oportunidad.

Pero la última.

Te pido por favor que no me falles, Íñigo, esta vez no.

-¿Que no te falle?

Mamá, no te falles tú.

La oportunidad te la tienes que dar a ti.

No estás bien. ¿No te das cuenta?

Tomas antidepresivos.

Sigues cada paso que doy, me espías,

me llamas drogadicto, mamá. Me llamas drogadicto.

-Tengo miedo, Íñigo.

-Lo sé, y yo también.

Tengo miedo de que no lo superes.

Mamá, te oigo llorar todas las noches.

Tengo miedo de que no logres superarlo.

Mira, vamos a ir al psicólogo, quieras o no.

En pareja o como te dé la gana, pero vamos a ir.

Te echo de menos, mamá, te echo de menos.

-Y yo, mi amor. No sabes cuánto.

Te quiero, hijo, te quiero mucho.

Te quiero.

-Hola.

Íñigo Calvo. -Presente.

-A ver, señor, sus análisis, de tóxicos y drogas. Negativo.

Hasta luego. -Hasta luego.

¿Ves, mamá?

-¿Qué es?

-Los análisis.

Y esto lo haría por ti, una y mil veces más.

Hasta que me creas.

-Dicen que el corazón de Enerit ha ralentizado el ritmo,

qué curioso, como los jugadores del Athletic.

Eh, eh. ¡Cago en sos! -¡Aitor!

-Es verdad, cariño, no hay mejor desprecio que no hacer aprecio.

Y estos no se merecen atención.

Pero no se van a ir de rositas. No, no, no, no, no.

Cuando a un león le metes en el circo, ¡se come al domador!

No sé por qué me casé contigo.

Bueno, sí lo sé,

porque conviertes a un león en cachorro.

-Por eso mismo, cariño. Por eso mismo.

-¡Hola! -Hola.

-¡Qué guapa! ¿Ya te vas? -Sí, ya me voy.

-¡Qué suerte!

A mí me espera una larga noche de urgencias y...

Por lo que se ve, a ti te espera

una larga noche con la persona misteriosa.

-Simón, se llama Simón.

Es una persona que está aquí, en Paliativos,

porque tiene cáncer de páncreas.

No pongas esa cara, es un hombre excepcional.

Y tengo clarísimo que quiero estar con él.

-¡Guau! Pepa, eres muy valiente.

Qué bien que escuches a tu corazón y...

Y que no te importe lo que piensen los demás.

-Bueno, lo he pensado mucho.

Pero, en este punto, me da igual lo que piensen los demás.

¡Bueno! Son buenas noticias, no te quedes tan seria.

-Hola. -Curro, ya está bien, ¿eh?

-Espera, espera, espera, espera.

El otro día, nos interrumpieron.

Cuando te estaba contando lo del microcrédito.

Marta, por favor, lo necesito.

Lo estoy pasando muy mal.

Y yo te prometo que te lo voy a devolver.

Solo tienes que llamar, de verdad. Mira. Este es el...

Este es el teléfono de..., del banco, por favor.

Haz eso por mí.

  • Centro médico - 31/01/18 (1)

Centro médico - 31/01/18 (1)

31 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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