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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 31/01/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Hola, buenos días.

Francisco acude al hospital porque siente palpitaciones

y una presión en el pecho acompañada de sudores.

Le acompaña Sheila, su cuidadora.

-¡Hola, Francisco! ¿Qué tal?

Me alegro que te hayas decidido al final a venir, ¿eh?

Estas cosas hay que mirárselas, que ya vamos teniendo una edad.

Nuria. -Sí.

-Mira a ver si la doctora Ortega está libre.

-Enseguida. -¿Vale?

Francisco y yo somos amigos y vecinos desde hace muchos años.

El otro día me contó que sentía palpitaciones,

y le dije que no esperara más y que viniera al hospital.

-Ya pueden pasar con la doctora.

-Muy bien. Pues venga, acompáñame, vamos a verla.

No, tú, Sheila, te puedes esperar aquí o esperas en cafetería.

-Ay, no, yo prefiero acompañar al señor Francisco.

-Sí, Juanjo. Yo prefiero que venga conmigo.

-Bueno, venga, vamos, amigo.

Francisco está irreconocible desde que Sheila, su cuidadora,

llegó a su casa.

Antes bajaba todos los días al bar a jugar al mus,

y siempre tenía un chiste.

Pero ahora...

Ahora está como abducido.

La chica se está haciendo la dueña de la casa.

-Francisco, noto cierta taquicardia. ¿Estás nervioso?

-Doctora, yo le tomo las pulsaciones todos los días,

y yo no he notado nada raro.

-Enséñale la libretita. -¿Eres familiar, o...?

-No. Pero como si lo fuera.

Desde que llegó a casa, me ha cambiado la vida.

Además estudió enfermería en Venezuela.

Y no puede tratarme mejor. -Ya veo, ya. Está todo... apuntado.

No me casé ni..., ni he tenido hijos.

Y las cosas en casa, pues no se me dan muy bien.

Por eso, desde que murió mi madre,

he tenido a una mujer en casa, que me ayuda con todas las tareas.

No tengo ninguna queja de las anteriores.

Pero Sheila...

ha marcado la diferencia.

Desde que llegó a casa hace seis meses, no sé, me siento...

como con más energía.

Más vivo.

Con más ganas de vivir.

-Pues necesito hacerte algunas pruebas. ¿De acuerdo?

-Como usted quiera, doctora.

Yo no tengo otra cosa que hacer en todo el día.

-Te voy a hacer un electro,

para valorar la actividad eléctrica de tu corazón,

y también una analítica completa;

para descartar que se haya podido producir un infarto. ¿De acuerdo?

-Muy bien.

Ainhoa, una joven de 17 años,

está en el paritorio a punto de dar a luz.

Le acompaña Carlos, su novio y padre del niño que esperan.

-Venga, Ainhoa, respira, respira, respira.

-¡Si ya respiro, pero es que duele mucho!

-Venga, venga. -¡Mmm!

-Pepa: No localizo a Landó y no coge el teléfono.

-Pues esto está muy avanzado. -Es que no sé dónde está.

-Pero ¿dónde está el doctor Landó? -Voy a ir a buscarlo, ¿vale?

-¡No, no, no! -¡No, no, no se vaya!

-Venga. Tranquila, tranquila. -Quédate aquí. No tardo nada.

-Nada, tranquila, tranquila.

-Sí, tranquila. Lo estás haciendo muy bien.

-Venga.

-Perdón.

Silvia, necesito un médico. -¿Qué pasa?

-Pues que estoy con una chica que está de parto y...

No tengo doctor.

-Pero ¿cómo que de parto? ¿Quién la lleva?

-Pues la lleva Landó, pero no está en el hospital.

Le he llamado muchas veces y no coge el teléfono.

Vente, por favor. -Te acompaño, pero te advierto

que hace muchísimo que no atiendo un parto.

-Pues haz memoria, porque el bebé está aquí ya, ¿eh?

-No, Lucía, verás, es que me he tenido que quedar en el hospital.

Que he tenido una urgencia toda la noche y...

En fin. No, una paciente, que se ha...

Oye, que ahora no puedo hablar. ¿Vale? Que tengo un parto.

Venga, sí. Luego te llamo. Adiós.

-¡Venga, Ainhoa, empuja! ¡Empuja fuerte!

Venga, que el bebé ya está asomando la cabeza.

-Hola. Ya estoy aquí. -Ya era hora.

-Ya me ocupo yo.

A ver.

Muy bien, Ainhoa. Venga, sigue empujando, cielo.

¡Ah! ¡Pero este ya está aquí asomando!

Venga. Pepa. Pepa... Marco...

-Pero ¿qué pasa? -Tú no te preocupes.

Cielo, venga, tú sigue empujando. No te preocupes. Tú sigue empujando.

-Tranquilo, tranquilo. -Muy bien...

Respira. Respira hondo. -Muy bien.

-Muy bien. Así. Respira hondo... Eso es.

¿Has realizado algún ejercicio extenuante?

-No, el único ejercicio fuerte ha sido subir las escaleras.

¿Verdad, Sheila? -Y perdona...

Te tengo que preguntar otra cosa,

¿has tomado alguna droga, o viagra, o un medicamento similar?

-No. Si los yogures de coco cuentan como droga, sí.

La doctora Ortega prepara a Francisco,

el paciente que ha entrado con taquicardia,

para hacerle un electrocardiograma.

Las enfermedades del corazón

son la primera causa de muerte no violenta en el mundo.

Por eso es importante tener hábitos saludables para la salud del corazón.

Como, por ejemplo, tomar mucha fruta y verdura,

reducir el consumo de sal, hacer ejercicio diario, dormir bien,

vigilar el peso, y no fumar.

Bien, pues Francisco, el electro no muestra ningún dato preocupante.

Tendremos que esperar,

a ver qué dicen los análisis de sangre.

-¿Tardarán mucho?

Porque si es más de dos horas, Sheila y yo nos podemos ir al cine.

-No, no, no, no, no.

Yo prefiero que esperemos aquí, en el hospital.

-¡Señor, sí, señor!

-Doctora: Estaremos en la sala de espera, cualquier cosa.

-Ay... -Sí, está en el paritorio.

Pues porque se ha adelantado. Pero... Pero no te preocupes; que está bien.

Está Carlos con ella. Sí... Un segundo.

Eh... Luego te llamo.

Pero...

Pero ¿qué le ha pasado a Carlos? -Tranquilícese.

Ha sufrido un desmayo, pero no parece nada importante.

Ahora le han llevado a la sala de reanimación hasta que se recupere.

-Vale. Y ¿Ainhoa cómo está?

-Todo va muy bien, su nieto está a punto de nacer.

-Muchas gracias.

Estoy... Estoy emocionado. Es mi nieto. Es mi primer nieto.

Y estoy un poco preocupado también, porque sé que...

sé que nos vienen momentos difíciles ahora.

Para mi hija, sobre todo, y para Carlos, que son unos críos.

Un bebé es una responsabilidad demasiado grande.

Bueno, y para mí también.

Vienen momentos difíciles, tengo que estar con ellos.

Tengo que estar cuidando de ellos, y en cuanto nazca mi nieto

nos vamos todos a mi casa.

-Venga. Un último esfuerzo... -¡Mmm!

-Un poquito más... -Un último esfuerzo, venga.

Que ya está aquí. -Venga, que ya lo tienes.

-Que ya está aquí. Ya está aquí. Ya está aquí.

Llanto del bebé

Ya está aquí.

Ya está aquí. Muy bien. -Ya está, Ainhoa.

Respira. Respira ahora tranquila...

Llanto del bebé

-¿Estás bien?

Le cuesta respirar, ¿eh? -Mírale la tensión.

-Tiene el pulso muy débil.

-Bueno, ve preparando suero y coloides

para subir la tensión arterial.

-Vale. -Y prepara también antihemorrágicos.

¡Rápido! ¡Que ha perdido la conciencia!

Llévate al bebé.

-¡Huy, papá! ¿Qué haces aquí?

¿Estás bien? -Sí, sí, cómo no.

-¿Te han acompañado los de la residencia?

-¿Recuerdas que te presenté a mi novia?

-Sí, claro. Como para olvidarme de algo así.

¿Por qué? ¿Está bien? ¿Le pasa algo? -No, no, no le pasa nada.

Pero le va a pasar. Le he pedido que se case conmigo.

-¿Qué? -¿No vas a decir nada?

-Pero ¡qué quieres que te diga, papá! ¡Que me parece una tontería!

Es que...

-Yo vengo con toda la ilusión del mundo

a compartir la noticia contigo y darte una alegría,

¿y me dices esto? Yo no esperaba esto de ti, hija mía.

-Hola, doctora. -Hola, Juanjo.

-Ese que ha salido por la puerta era tu padre, ¿no?

-Sí. Sí, sí. Ha venido a decirme

que le va a pedir matrimonio a su novia, de la residencia.

-¿Estás enfadada por eso?

-Pero Juanjo, ¿te parece normal pedirle matrimonio a su novia,

de la residencia, estando enfermo y con 78 años? ¡Por favor!

-Ya, puede que no sea normal, pero es una locura bonita, divertida,

y no le hace daño a nadie. Si él es feliz...

Tendrás que alegrarte por él, ¿no?

-No lo sé. Igual tienes razón. Pero me cuesta. Es que...

Igual me he pasado con él, sí. Luego le llamo y me disculpo.

Minutos más tarde,

Ainhoa se recupera de la fuerte hemorragia sufrida tras el parto,

mientras el doctor Landó le realiza una ecografía transvaginal

para descubrir el origen del sangrado.

-¿Cómo estás? -Mejor.

-Bien. Has tenido una hemorragia intensa, ¿eh?

Posiblemente debido a una atonía uterina.

-Es como si las paredes de tu útero

no pudiesen volver a la normalidad después del parto. ¿M?

-Ahora te voy a hacer un masaje uterino, ¿de acuerdo?,

para favorecer otra vez la contractilidad del útero,

y así evitar nuevas hemorragias.

-¿Qué tal está mi bebé? ¿Y Carlos?

-Pues Carlos ya se ha recuperado del desmayo. Ya está bien, ¿eh? Y...

-Bueno. Y además es normal, ¿eh?

Que en las salas de partos tenemos muchos desmayos.

-Sí. Pero ya saben que estás bien,

y ahora Pepa les informará de que te encuentras perfectamente.

Y tu bebé se encuentra perfecto.

-Vale. Voy a hablar con ellos. -Sí, por favor.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Mejor? -Un poco mejor, sí.

-¿Quieres un café? -Carlos, ¿qué tal estás?

-Bien. -¿Mejor?

Ainhoa ya está bien, está estable,

la hemorragia se ha detenido, así que ya.

-Vale, pero ¿qué es lo que había pasado?

-Pues que, después del parto,

el útero no se contraía con normalidad,

y por eso ha tenido la hemorragia. -Pero ya está bien, ¿no?

-Sí, sí, sí. Ya está bien, ya está bien.

-¿Podemos ir a verla? -Sí. Tenéis que esperar un poquito,

porque el doctor Landó le está dando ahora mismo un masaje en el útero

para restablecer las contracciones... -Vale.

-Y luego ya podéis pasar. -¡Eh, eh, eh!

-Carlos, ¿qué pasa? -Carlos...

-Siéntate otra vez. Siéntate. -¿Estás bien?

-¿Estás bien? ¿Te has vuelto a marear?

Te voy a tomar la tensión de nuevo.

Voy a por el tensiómetro y ahora vengo. -¿Qué hago?

-Quédate aquí con él. ¿Vale? Perdón.

-Coleóptero, empieza por e, tiene...

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez letras.

La quinta, una r.

-Escarabajo.

-Hola, Francisco. -Hola.

-¿Cómo te encuentras? -Muy bien.

Estupendamente. Gracias a Juanjo, que nos ha dejado esperar aquí.

En esta sala, que tenéis de todo.

-Me alegro. Te cuento, tengo los resultados de la analítica.

¿De acuerdo? Y las enzimas cardiacas están dentro de la normalidad.

Pero, el colesterol, el malo, lo tienes muy elevado.

Está por encima de lo normal.

Tienes que cuidar la alimentación. ¿De acuerdo?

-No se preocupe, doctora. -Bueno, ¿nos podemos marchar ya?

-Sí, os podéis marchar.

Pero necesito que vuelvas dentro de unos días

para colocarte un Holter.

Es un aparato que mide la actividad eléctrica de tu corazón

durante 24 horas.

Luego tienes que volver para que analicemos los datos.

Es un aparato muy sencillo.

Pero es que no tengo ninguno disponible

ahora mismo en el hospital.

-No se preocupe, doctora, que Sheila me cuidará estupendamente.

-Me alegro. En Recepción te darán cita.

-La verdad es que me he asustado un poco.

-Bueno. Pero no ha sido nada tampoco.

-De todas maneras, sería bueno dejar las cosas bien atadas

por si a mí me pasara algo.

No quiero que te falte de nada en el futuro, ¿eh?

-Hola. -Juanjo.

-Tenéis que volver dentro de dos días, a recoger el Holter,

a las diez de la mañana. ¿Entendido?

-¿Has visto qué bien me cuida? No podría curarme mejor. -Ya veo.

-Venga. Muchas gracias, Juanjo. -Venga, un abrazo.

-Chao.

-Oye, dime qué tal está la paciente. -Pues está en observación.

Pero ha dejado de sangrar y está estable.

O sea que bien. -Me alegro.

Pero sobre todo

me alegro de que Landó llegara a tiempo para asistir el parto.

Y más con la complicación de la hemorragia.

-Es que ¿te puedes creer que aún no ha pedido disculpas por llegar tarde?

¡Y estamos hablando de un parto!

-Pepa, Marco. Oye, os estaba buscando

porque quería disculparme por llegar tarde.

Es que en casa ha habido un lío esta mañana.

Marquitos, mi hijo, el pequeño, que se ha puesto malo, y en fin.

Un lío de estos caseros, pero vamos, que todo bien. Que gracias.

-Vale, vale. -Lo habéis hecho muy bien.

-Vale. Disculpas aceptadas. -Muy bien.

-Me voy, que tengo que pasar consulta.

-Bien.

-Y yo voy a ver qué tal está Ainhoa.

-Estupendo. Luego nos vemos.

Mensaje en teléfono móvil

Mónica, que cuando quedamos.

24 horas después, Francisco regresa al hospital.

Parece que está sufriendo un infarto.

-Como me trató tan bien ayer, he vuelto a verla.

-¿Qué te notas? -Siento...

-¿Sí? -Como si algo me...,

me aplastara el pecho. -Te aplastara el pecho. Vale.

Vamos a reanimación. -Doctora, ¿qué tiene Francisco?

¿Cómo es posible que ayer me haya dicho que estaba bien?

-No lo sé, lo voy a intentar averiguar.

No puedes pasar, lo siento.

Francisco estuvo aquí ayer y le atendí yo misma.

Y no vi ningún síntoma que me hiciera prever una evolución tan drástica.

No sé, igual se me ha pasado algo por alto.

-Hola, Sheila. -Hola.

-Parece que Francisco ha sufrido un infarto,

pero ya está fuera de peligro.

¿Te puedo coger un zumo de esos que tienes en el bolso?

-¿Perdón?

-Que si me invitas a un zumo.

-Es que son del señor.

-No, pero seguro que al señor no le importa que me invites a un zumito.

-Mira. No.

Bueno, me tengo que ir.

-Ya te contaré novedades.

Horas más tarde, Ainhoa empeora.

Le cuesta respirar y presenta tos expectorante,

así como edemas en sendos tobillos,

a pesar de que no hay presencia de una nueva hemorragia vaginal.

-Oiga, ¿cuándo va a venir el doctor Landó?

-Pues tiene que estar a punto de llegar

porque ya le he llamado varias veces.

-Papá, ¿dónde está Carlos?

Sé que me has dicho que ha ido a la cafetería

después de ir a ver al bebé, pero ya ha pasado mucho desde entonces.

-No te preocupes por eso ahora, cariño.

-Pero es que no le veo desde el parto.

Y me gustaría que estuviese aquí. ¿Puedes ir a buscarle?

-No sé. Yo preferiría quedarme aquí contigo, ¿eh?

-Pero papá, está Pepa aquí.

Y el doctor Landó está a punto de llegar.

Ve a buscar a Carlos, por favor. -Vale. Vale.

Le he mentido a mi hija.

No sé dónde está Carlos. No sé, se ha recuperado del mareo,

hemos ido a ver a mi nieto, que es que..., que ha sido...,

ha sido una experiencia maravillosa.

Para mí por lo menos. Porque él se ha puesto nervioso,

ha dicho que necesitaba tomar algo, se ha ido a la cafetería,

y yo he ido a buscarle y no está.

No está allí, no está en ningún sitio.

No sé dónde está.

Yo no puedo decirle esto a mi hija, no puedo estando como está.

-¿Qué tal? -9-4. -Está hipotensa.

Además tiene edema porque está reteniendo líquidos en los tobillos.

Y esa tos expectorante, bien podría ser un edema pulmonar.

Déjame un momento.

Ve preparando diuréticos, por si fuera un edema.

Y luego tómale una muestra.

Vamos a hacer también una analítica, ¿eh? Voy a hablar con el cardiólogo.

-Doctor Landó, ¿puedo ver a Carlos?

-Ahora no es el momento, Ainhoa. -¿Y si me muero?

-¡Ey! ¡Que no te vas a morir!

-¿Me lo promete?

-Te lo prometo.

Todo indica que la paciente presenta una insuficiencia cardiaca aguda,

que es una afección grave, ya que el corazón

no puede bombear la sangre rica en oxígeno al resto del organismo,

y esto puede dar lugar a serias complicaciones.

-¡Hija! -Papá.

-Ay, cómo me alegro. -¿Qué tal?

-Me alegro que lo hayas reconsiderado.

Ahora te voy a necesitar para organizarlo todo.

Ay, perdón. Perdona, pero ya sé que...

he venido, he llegado tarde. Pero es que... -Tranquilo.

-Iba a salir a la calle y he dicho, pues mira.

Voy a aprovechar la ocasión para comprar una cosita.

-¿A comprar el qué?

-A ver si te gusta una cosita que he comprado yo.

Mira, mira, mira. Míralo otra vez.

-Papá, has comprado un anillo.

-Ay, sí. Es un anillo de compromiso. -Pero te habrá costado un dineral.

-¡Huy, un dineral! Un pastón, un pastón, sí, sí.

Bueno, pero es que no quería escatimar.

He dicho, bueno, le compro esto, pero he aprovechado...

-Me parece una locura que te gastes un dinero que no tienes,

en un anillo, papá. -Pero mujer: No... No...

-¡Papá, papá! ¡Papá, papá, papá! ¡Apóyate en mí! ¡Apóyate en mí!

Álex, por favor.

¿Estás bien?

-Sí, sí. -Papá, respira, por favor. Respira.

-Estoy bien. -Vamos, vamos para Triaje, por favor.

-No, no es nada. Solo...

Tras haberle realizado una radiografía de tórax a Ainhoa,

la paciente que padece de una insuficiencia cardiaca aguda,

el doctor Salinas, cardiólogo del hospital,

le realiza un ecocardiograma.

-Ainhoa es muy joven,

y no tiene antecedentes de patología cardiaca previa.

Además el problema ha surgido tras el parto.

Por esa razón, el cardiólogo y yo coincidimos

en que sufre una miocardiopatía periparto.

Esto es una patología rara,

que provoca una insuficiencia cardiaca aguda en mujeres embarazadas

y normalmente suele aparecer en los últimos meses de embarazo

o tras el parto.

Muy bien. Gracias, Salinas.

Bueno, Ainhoa. Ahora vamos a empezar a administrarte la medicación

que marca el cardiólogo, y en un par de minutos

ya verás cómo te encontrarás mejor. ¿Vale?

-Quiero ver a Carlos. ¿Por qué no viene a verme?

-No te preocupes. Ahora saldré yo y hablaré con él y con tu padre.

¿De acuerdo? Tú quédate tranquila y descansa ahora.

Mensaje en teléfono móvil

-Hola. -Ah, hola. Pepa,

por favor, ponle heparina subcutánea y verapamilo, por favor.

-Vale. -Ahora vuelvo.

-Hola: Eh... Te estaba esperando.

-Estaba en Triaje, atendiendo a mi padre.

-Ah, ¿qué le ha pasado a tu padre?

-Pues que hemos vuelto a discutir y se ha mareado, del disgusto.

-Vaya por Dios. Y ¿tienes..., tienes alguna novedad sobre mi amigo?

-No, iba ahora justo a verle. Me tiene un poco desconcertada.

Yo creo que se me está escapando algo con Francisco.

-Bueno, a lo mejor te parece una locura lo que te voy a decir,

pero tengo una mala intuición con esa cuidadora.

Me da muy mala espina.

Y esto nos puede ofrecer una prueba.

-¿Este zumo? ¿Por qué?

-Sí. Sheila siempre tiene zumos en su bolso.

-Pero no le veo nada raro. -¿Cómo que nada raro?

Francisco siempre está bebiendo zumos.

Ella no prueba ni uno.

Yo sí. Lo he probado y...

Te puedo asegurar que tiene un sabor algo raro.

Doctora: ¿Me das tu autorización para hacer pruebas de laboratorio para...,

para analizar este zumo?

-Juanjo, me parece un poco raro, pero bueno.

Sí, si te quedas más tranquilo, te doy la autorización.

Pero más que nada por no oírte, Sherlock Holmes.

-Gracias, doctora. -Venga. Hasta luego.

-Mónica, hola, soy yo.

Oye, no, no te he podido llamar antes.

Porque he tenido un parto esta mañana y se ha complicado la cosa.

Pero ¿está todo bien? ¿Qué tal? Sí, sí. Yo lo pasé muy bien anoche.

Oye: Luego te llamo. ¿Vale? Luego te llamo.

Que estoy un poco liado. Venga. Un besito.

-¡Doctor! Eh... -Ah...

-¿Ainhoa? ¿Cómo está mi hija? -Eh... Bien, está bien.

La estamos tratando de una miocardiopatía periparto,

pero todo está controlado.

-Pero ¿eso qué es? ¿Qué..., qué significa eso?

-Eh... Mire: Ahora tengo que volver a la habitación.

Luego vendrá una enfermera a informarle. ¿De acuerdo?

No se preocupe. Está todo bien. -Sí. Bien.

¿Qué tal? -Pues iba a salir a buscarte.

Se está poniendo peor. -¡Pepa! ¿Cómo le pones verapamilo?

¡Te he dicho digoxina! ¡Digoxina! -Me has dicho verapamilo.

-Pero ¿cómo te voy a decir verapamilo?

Además: En la prescripción del cardiólogo está clarísimo.

Mira, Digoxina.

-Pues el cardiólogo dirá eso, pero tú me has dicho verapamilo.

Estoy completamente segura.

-Bueno. Da igual.

La digoxina es más eficaz para este caso.

-No pasa nada, pero me podrías haber dicho algo

que le podría haber sentado peor.

-Por favor, avisa..., avisa al cardiólogo,

que hay que hacer una cardioversión eléctrica.

Porque la frecuencia cardiaca está disparada.

Tranquila, Ainhoa. Respira. Venga. Tranquila.

La doctora Ortega visita a Francisco

para informarle del resultado de las pruebas a las que ha sido sometido.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? -Bien, bien.

-¿Estás bien? ¿Estás mejor? -Sí, un poco más tranquilo.

-Vale.

Te cuento, has sufrido un infarto agudo de miocardio. ¿Vale?

Esto se produce porque una parte del músculo cardiaco

se queda repentinamente sin riego sanguíneo,

debido a una obstrucción en una arteria coronaria.

Esta falta de riego sanguíneo produce una lesión en el músculo cardiaco.

Que, si no se trata rápidamente,

producirá la muerte del tejido muscular afectado.

-¿Tú sabes algo de esto, Sheila? -Sí. Te explico luego.

-Vale. Te vamos a realizar una angiografía coronaria,

para localizar la arteria obstruida. ¿De acuerdo?

Y así poder hacerte una angioplastia, y colocarte un stent.

-Yo soy un mandado.

Lo que usted estime conveniente, bueno, seguro que está bien.

Minutos más tarde, el doctor Landó y Pepa

comunican a Sebastián que su hija

ha estado a punto de sufrir un paro cardiaco.

Pero que han logrado solventarlo y que se encuentra estable.

-¿Sí? Se encuentra bien de verdad, ¿no?

-Sí, está bien. Ahora la medicación ya está haciendo efecto,

y en un momentito podrá pasar a verla.

-Y si ve al padre de la criatura, dígale que puede venir.

Porque Ainhoa está deseando verlo.

-Sí. Es que no sé dónde está. No sé dónde está. Se ha ido.

No lo encuentro por ninguna parte, no le localizo, no sé dónde está.

Se ha..., se ha largado.

-Bueno, tranquilo. Estará asustado o agobiado. A ver, en el fondo...

Ya se dará cuenta, es que es un crío. -Sí, bueno.

Yo no es por justificarlo.

Pero hay veces que, cuando uno está en una situación de agobio,

pues toma decisiones equivocadas.

-Sí. ¿Sabe cuál es el problema?

Que yo no sé cómo mirar a mi hija a la cara

y decirle que Carlos se ha ido. Yo...

Yo le entiendo mucho. Yo también fui padre joven,

y entiendo la presión y entiendo la edad,

pero hay cosas que son más importantes.

Y cuando se toman algunas decisiones, la familia pasa a ser lo primero.

Tener un hijo es una de las decisiones más importantes.

Yo creo que debería ser lo primero.

Voy a pasar a verla. Está bien. ¿De verdad, puedo entrar?

-Sí, sí, sí, sí. Pase. -Muchísimas gracias, ¿eh?

-Adiós.

Bueno. Yo me voy.

-Pepa, espera un segundo.

Nada, que disculpes lo que ha pasado antes.

Perdona por lo de la confusión, la medicación, mi comportamiento...

Perdóname.

-Disculpas aceptadas.

Pero arregla lo que sea que te está pasando.

Eres médico y hay errores que no te vas a poder permitir.

Mensaje en teléfono móvil

-¡Ay!

¡Hola! -Hola. ¿Cómo has pasado la noche?

-Bien. Por lo menos he dormido un par de horitas.

-Y... ¿Y cómo está tu padre?

-De salud bien, Juanjo.

Pero sigue sin perdonarme que no me guste el tema de la boda.

-Ya. ¿Te puedo dar mi opinión?

Yo creo que tu padre es adulto.

Y merece vivir como él quiera vivir lo que le queda.

Y ya te puedes empeñar en opinar con sus relaciones,

con su boda o con el "sursum corda".

Que al final va a hacer lo que él quiera.

Y de ti depende estar en su contra,

o apoyarle en su última etapa de su vida.

La soledad no es buena compañera.

Ni para mí, ni para Francisco ni...

Ni para tu padre.

-Gracias, Juanjo.

Al día siguiente, Ainhoa está fuera de peligro

y evoluciona favorablemente de la insuficiencia cardiaca

sufrida tras el parto.

-Está muy bien. Está muy bien.

Si todo sigue igual,

en un par de días te podrás ir a casa.

-No sabe cuánto me alegro. Pero ¿puedo ver ya a Alejandro?

-Sí, sí, claro que sí.

Ahora voy, si quieres aviso y que te lo traigan. ¿De acuerdo? Venga.

-Gracias. -Luego les veo.

El corazón es un músculo muy importante,

al que debemos cuidar.

Nada de alcohol ni tabaco.

Nada de alimentos grasos o con un alto contenido en sal.

Un corazón sano es salud.

-Qué bonito es. ¿Verdad, papá? -Ss. Es igualito que la madre.

-No. No se parece a mí. Se parece a su padre.

-Bueno, tranquila.

Verás cómo Alejandro va a estar muy bien con nosotros.

-Seguro que sí. Va a ser muy feliz, como lo fui yo.

-Sí. Míralo.

-Hola. ¿Se puede?

Ainhoa, lo siento. Me asusté.

Me agobié pensando que no tengo edad para trabajar,

ni para conducir, ni para nada.

Me pregunté, ¿cómo vas a hacerte cargo de un niño?

Y luego pensé,

no tienes ni idea de cómo vas a hacerlo;

pero tienes que hacerlo.

Y aquí estoy. Te quiero, Ainhoa.

-Dame un beso.

Mira.

Juanjo recoge el resultado del análisis del zumo

que le cogió a Sheila, la cuidadora de Francisco.

-Eh... Doctora. -Sí. Perdona. Dime.

-Tengo los resultados de los análisis del zumo, y...

Efectivamente, tienen sustancias que no estaban en la etiqueta,

taurina y cafeína.

-Ya. Bueno, es verdad que la taurina potencia el efecto de la cafeína

y que está contraindicado para enfermos del corazón. Pero...

No sé, Juanjo. Muchas bebidas energéticas tienen esas sustancias.

-Ya. Pero no es lógico que estén en este zumo.

Yo creo que Sheila está intentando acelerar el proceso

para quedarse con todos los bienes de Francisco.

-Eso es una acusación muy seria, Juanjo.

-Ya, pero... No es casualidad que sea ella siempre quien se los dé.

¿Sabes una cosa, doctora?

Voy a llamar a la policía, para que aclare más este tema.

-Vale. Sí, me parece bien.

-De acuerdo. Así lo haré. -Venga.

-Bueno, ya tenemos bastantes. Pues aquí están.

Hola, Silvia. -¿Qué tal?

-Hola. -¿Qué tal?

Mira: Te hemos llamado porque estamos elaborando un documento

para que haya una mejor comunicación entre médicos y enfermeras.

-Sí, porque además casi siempre salimos perdiendo nosotros.

-Ya. Esto tiene algo que ver con lo que te ha pasado con Landó, ¿no?

-Bueno. Es verdad que el otro día

me llamó la atención por un error que, te prometo, no era mío.

Pero es que a mis compañeros

les ha pasado lo mismo también con otros médicos.

Pero da igual. Al grano,

lo importante es que estamos elaborando este documento

porque creemos que la comunicación entre médicos y enfermeras

tiene que ser más fiable,

y sobre todo pensando en el bien de los pacientes.

Y bueno. Nos vendría muy bien tener la firma de una doctora.

-Claro que sí. Me parece una gran iniciativa.

-Hola, Sheila.

-Hola.

-Sheila,

¿tú sabes lo que estás haciendo?

-No, no sé de qué me estás hablando.

-Mandé analizar el zumo que te cogí,

y contiene sustancias que alguien le ha añadido.

-Bueno, no tengo por qué darte explicaciones.

-No, a mí no,

pero sí a la policía, que te está esperando en la puerta.

A Francisco mejor no decirle nada,

no vaya a ser que le rompamos el corazón.

-Hola. ¿Qué es eso de lo que no me puedo enterar?

Eh... Tengo que...

Tengo que ir a Venezuela porque mi hermana me..., me necesita.

-¿Qué le pasa a tu hermana? ¿No podemos hacer nada desde aquí?

-¡No, no, no! No puedo hacer nada porque...

Bueno, porque tengo que ir a atender a mi sobrino y... no puedo.

-¿Y qué va a pasar conmigo?

-Ay, señor Francisco, no sé.

Eh...

Cuando... Cuando todo se arregle, yo...,

yo voy a tratar de volver y... Adiós.

-Por tu culpa. -No... No llores. No llores, Francisco.

-¿Papá?

¿Qué te vas? ¿Sin despedirte de mí, o qué?

-Le he dicho a la enfermera que ya estoy bien

y quería ir a la residencia. -Papá, no te vayas.

A ver.

Perdóname, ¿vale? Perdóname.

Te voy a ayudar a organizar la boda.

Sí.

Lo primero, comprarte un traje.

Que los que tienes están pasados de moda.

Que son de cuando se llevaban las hombreras. ¡Por favor!

-Ay, por Dios.

-Mónica, hola. Sí.

Oye, ¿podría verte luego?

Tenemos que hablar.

-Vamos a hacer una ecografía abdominal,

una gastroscopia y una prueba de ureasa.

-Gracias.

-¿Qué menos podía hacer por el padre de un amigo de mi hija?

-Bueno. Amigos, amigos...

Que aunque nos cueste reconocerlo a los padres,

podemos decir que están saliendo juntos.

-Que yo no sabía que... Que tenías novio.

-No, no, no. Solo nos hemos acostado un par de veces. Pero vamos, que...

Que ya está. -¿Cómo?

En la gastroscopia, pues hemos apreciado una masa.

-¿Eso quiere decir que es cáncer? -¿Por qué has llamado a mi madre?

-Escúchame, cuando los hijos tienen problemas, ¿los padres qué hacen?

Se comunican, ¿no? Pues eso hemos hecho.

-Ya, bueno. Pero es que yo no tengo ningún problema.

Y aunque lo tuviese, es de Antón y mío.

-Pero tendríamos que avisar a la doctora Rey primero.

-Ve a avisarla. Va. -Aaaaah.

-¡Ayuda! ¡Ayuda, por favor!

Que Sara ha tocado al paciente cuando estaba haciéndole la descarga.

-¿Qué le has dado una descarga? -Sí, es que no, no... No sé.

-Te queda absolutamente prohibido que te acerques a un paciente.

-¿Tú te das cuenta que a mí esto me ha podido costar la vida?

No te das cuenta, ¿verdad?

-¿Me puedes decir qué tiene que ver Dacaret en todo esto?

-Estoy harto ya del rollo que os traéis entre los dos.

Discusiones constantes en el trabajo.

Cambios de turno para evitaros, y saltos en el protocolo. ¡Como este!

-Vuelvo a repetírtelo, ha sido un accidente.

-Lo grave es que me tenga

que enterar de la situación por la propia paciente.

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Centro médico - 31/01/17 (2)

31 ene 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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