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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 30/06/16 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

Rafael Navas y su hijo Fito han llegado al hospital.

Rafael se queja de disnea y taquicardia.

¿Estás bien?

Bueno... -¿Qué hacemos?

No, no, no. -¿Nos quedamos?

Sí, nos quedamos, nos quedamos.

Oye.

Que me encantó verte el otro día en la boda con mi familia y tal.

Mm.

Sí, a mi también.

¿Me dejas probar este?

Sí, sí, sí. No..., no tengo mucha hambre.

¿Qué tienes, resaca o qué?

¿Qué resaca ni qué resaca? No tengo resaca.

Claro, un poco sí que bebiste, ¿eh?

Que no bebí, que soy diabética.

Un par de copitas de vino sí que te vi.

Bueno, que no pasa nada, que era un día especial.

Era la boda de mi hermana y te presenté en sociedad...

¡Mm! Me gusta este, ¿eh?

Están llamando.

¡Ah! Mi madre. Seguro que quiere decirme que está supercontenta

porque estuviste en la boda el otro día...

¿qué hora es? ¡Ah! Me voy.

Me voy, que se me ha olvidado... Escú... Cómetelo.

Vale. Hasta luego. Hola, Mamá.

¿Estás vacilando?

¿Por qué respiras así?

¿Has visto? Al final tanto churro y tanta porra por la mañana

te pasa factura.

Pero no me haces caso...

¡Joder, papá! Que estás amarillo.

¡Eh!

¡Por favor, por favor, un médico! -¿sí?

¿Qué pasa? -Mi padre que...

¿Qué pasa? -No sé, me duele mucho el pecho.

Vale, tranquilo. Tranquilo, respira, respira con normalidad, Venga.

Perdona, ¿has visto a Romero?

No, no. No la he visto. ¡Vaya, hombre!

Bueno, si la ves o hablas con ella, le dices que la estoy buscando.

De acuerdo. Vale.

Oye, me gusta.

Me gusta eso de que prefieras el cara a cara en lugar de usar el móvil.

Me gustaría decirte que soy un clásico, pero la verdad es que...

que no me coge el teléfono.

César, jardinero de profesión,

acude al hospital acompañado por la señora de la casa en la que trabaja,

tras haberse caído podando un árbol.

Por favor. -¿Sí?

Por favor, mire.

Cuéntele, cuéntele.

Pues que estaba podando un sauce y me caí de la escalera.

Y el cuello me duele muchísimo. Es que no..., no puedo moverlo.

¿No lo puedes mover? A ver... Álex.

Vale, mueve el cuello... Hacia el otro lado...

Vamos a ver esto.

Discúlpeme, doctor,

¿usted se va a tardar mucho haciendo esta exploración?

Es que tengo mucho trabajo en la finca de Dña. Carmen.

César, por favor, ahora no, no..., puede usted pensar en estas cosas.

Lo más importante es que esté en buenas manos.

Que, por cierto, doctor, las suyas son preciosas.

Gracias.

Bueno, César. Voy a hacerte una radiografía, ¿vale?

Yo ya la estoy haciendo. -Disculpe.

Pueden esperar fuera si quieren hasta que la Imagen esté disponible.

Claro. No hay ningún problema, vamos.

De hecho yo puedo esperar todo el tiempo que haga falta.

De acuerdo.

La doctora Rey, tras atender de urgencia a Rafael

y realizarle un ECG,

descarta que su paciente haya sufrido un ataque cardiaco.

Bueno, Rafael. Ya está. Tienes la tensión bien.

Ya. Y ¿por qué no podía respirar, doctora?

Porque te ha dado un ataque de ansiedad.

¡Venga, hombre! ni que tuviéramos que ir al psicólogo ahora.

A ver, no es para tomárselo a broma;

de hecho, un ataque de ansiedad es uno de los principales motivos

de ingreso en Urgencias.

La ansiedad es una emoción básica normal del organismo

que constituye una reacción adaptativa ante una situación

de peligro, tensión o amenaza.

Lo cierto es que Urgencias no es el mejor lugar para tratar

este tipo de crisis.

Pero, si comenzamos una terapia, puede ser un buen punto de partida

para averiguar por qué se tiene ansiedad y poder tratarla.

Entonces, lo que te he visto en la explicación física

es que tienes el hígado ligeramente inflamado.

Además también tienes ictericia en la piel y esclerótica.

¿Tú estás seguro de no haber tenido ningún dolor abdominal?

A ver, a ver. Que la ictericia esta, que ya..., le ha pasado más veces,

¿sabe? Que se pone amarillo un poco pero que luego se le pasa.

A mí la barriga no me duele nunca.

Y ataques de ansiedad tampoco me han dado.

No creo que estén relacionados una cosa con otra.

¿Te encuentras mejor? Sí. Estoy un poquillo mejor.

-Sí. Ya parece que se me ha quitado el...

Perdón por interrumpir. ¿Puedo hablar contigo un momento?

Eh, no, no, porque estoy con un paciente.

Es un minuto.

Bueno, por nosotros no se preocupe, que nosotros no..., nos vamos ya.

Bueno, discúlpeme, Rafael, pero eso lo tendré que decir yo.

No he acabado tengo que hacerle una exploración más exhaustiva.

Así que me gustaría verte en mi consulta.

Bueno, pero atiéndale un momento.

Nosotros no nos movemos de aquí si no quiere.

Eso es. Si pueden estar aquí solos. No pasa nada. ¿Vamos?

Nada, nada, no se preocupe, doctora.

¿Qué pasa? -Mi madre, que está muy afectada.

Pero ¿por qué?

Porque el otro día en la boda había tanta gente con la fiesta y...

miró un collar que tenía y se lo han robado.

¡No! -Sí.

No puede ser porque estaba todo lleno de familiares. No puede ser.

Bueno, eso mismo le dije yo pero da igual. La mujer está muy afectada.

Pero que no, no te preocupes. Que solo te lo quería contar. ¿Vale?

Y perdona por la interrupción. -Vale.

¿Qué pasa?

Que lo cogí yo.

¿Cómo? - Que lo cogí yo pero que fue sin querer.

¿Cómo que...? -Espera, ven.

¿Cómo que lo cogiste tú? A ver.

-Escucha. Fui a la habitación de tu madre

porque quería ver si tenía la foto esta de cuando eras pequeño,

que me gusta tanto. -Sí.

Y entonces estaba el collar ahí, puesto encima de la mesilla

y me lo fui a probar y justo entró tu madre

y me dio tanta vergüenza que me lo guardé en el bolsillo de la chaqueta

y luego con los vinos, se me olvidó.

No te rías. Oye, no te rías.

Lo que me voy a reír en las comidas familiares

cuando cuete esta historia...

¡No! -Rey, sí.

No voy a ser Marina la ladrona. Tengo una reputación en tu familia.

No, Daca...

Pepa...

¿sí? -Perdona.

¿Podrías ir a la sala de Imagen para la radiografía de César, por favor?

De César, el jardinero ese que vino con la marquesa o...

¡Ah, sí, sí! Claro, me paso, me paso por allí.

Me paso ahora y te digo.

Perdona, te ha guiñado el ojo. -No.

Que sí, que te ha guiñado, que lo he visto.

Que te ha guiñado el ojo. -Que solo me ha saludado.

A mí también me saluda y no me guiña el ojo.

Yo creo que estás viendo cosas donde no las hay, pero bueno.

¿seguro? - Que sí.

Bueno, igual sí. Es que estoy sometido a acoso y derribo

por parte de la marquesa, ¿sabes? -¿De quién, de la...?

Pero ¿de verdad?

Sí, sí. Que me mira de arriba abajo, las manos bonitas, no sé,

me dice cosas así.

¡Ay, la marquesa!

Bueno, pero si es que no me extraña.

César, el cuello recto..., mantén la posición.

Y, cuando yo te diga, abre bien la boca, ¿m? -OK.

César, el jardinero que sufrió una caída mientras podaba un árbol,

se somete a las pruebas de imagen que ha solicitado el doctor Ferrer.

Pues se observa una luxación axoidea.

Es leve, no es muy grave porque tampoco hay mucha distancia

entre la apófisis odontoides del axis y el arco anterior del atlas.

¡Cuánto sabe usted, doctor! Me deja fascinada. - Es verdad, ¿eh?

¿Entonces qué vamos a hacer ahora?

Vamos a iniciar un tratamiento conservador. -Entonces como yo.

Antiinflamatorios, analgésicos y por lo menos un collarín. ¿M?

El tratamiento de esta lesión es de inicio conservador.

Es decir, que se prescribe ibuprofeno,

relajantes musculares y reposo absoluto.

En su caso también hemos procedido a tomar otras medidas.

Mire lo que me han puesto, un collarín.

¿Cómo voy a trabajar yo así?

Yo no, yo no puedo causarle más problemas a Dña. Carmen.

Con todo lo que me está ayudando.

Discúlpeme, Dña. Carmen.

Pero yo no quisiera que esto influyera en mi puesto de trabajo.

¡César, por favor!

Pero ¿te piensas que le voy a dejar por esto tiradito en la calle?

Si es como de la familia ya.

Además, yo también llevo collares a veces y mucho más pesados,

y puedo hacer mi vida normal.

Ya, pero es que los árboles no esperan. Hay que podarlos.

Bueno, César, no se preocupe, contrataré un temporal y ya está.

Hágame caso, tranquilo.

Además, si no hubiera sido por este incidente,

nunca hubiéramos tenido la oportunidad

de conocer a un médico tan... competente.

Tú también eres muy mona, cielo, ¿eh? -Gracias.

Bueno, aquí tienes el alta.

Cualquier novedad, no dudes en volver.

No le quepa la menor duda. Volveremos.

Me preocupa que la señora Carmen quiera sustituirme.

Y si lo hace mejor que yo, ¿qué?

Que yo no puedo perder este trabajo.

Yo tengo mujer y cuatro hijos en Colombia. Y ellos dependen de mí.

La doctora Rey quiere descubrir qué provoca los ataques de ictericia

de su paciente Rafael Navas.

Bueno, vamos a ver, Rafael.

La ictericia, cuando va acompañada de un malestar general

o de náuseas y de vómitos, pues puede ser síntoma de varias enfermedades.

Entonces tenemos que descubrir cuál es. ¿Vale?

Tal y como te he dicho he visto que tienes el Hígado

ligeramente inflamado.

Y en la auscultación pulmonar no he visto que tuvieses congestión.

Entonces, ¿tú has tenido alguna infección últimamente,

has tomado algún fármaco o puede que hayas tenido anemia?

No. -¿No?

No tengo nada. -¿No? ¿Ninguna de las tres cosas?

Y ¿te has sentido bien estos días? -Sí, sí. Perfecto.

Estamos perdiendo oportunidades de negocio. -Ya Fito, hijo, ¡ya!

Que me está preguntando la doctora.

Perdona, doctora. Así es la juventud, usted sabe.

No. Perdón. No sé si a lo mejor quizás tu trabajo

puede estar relacionado con lo que te ocurre.

Eh...

Dile de qué trabajas. Díselo, díselo. A ver qué pasa.

Bueno, soy intermediario.

A ver cómo me explico:

la gente me busca, me pide lo que necesita,

y yo me entero de dónde o quién me lo puede conseguir.

No sé si me entiendes.

O sea, me refiero, que trabajo de ciudad en ciudad. O sea...

Sí, sí. Bueno, de hecho tiene una novia en cada puerto. M-hm.

O sea, que... ¿Tienes prácticas sexuales de riesgo?

Eh, ¡no, no!

Bueno..., bueno. Tiene su pequeño momento de gloria. Eso sí.

Perdonadme, pero es que no me estoy enterando de nada.

Claro, no me extraña, no me extraña.

A ver, mi padre se ha enamorado... De una quiosquera.

Sí, que se llama Gloria, que tiene un quiosco.

Por eso dice su momento de Gloria... Esto es... -Vale.

Bueno, vamos a ver, Rafael.

Pues vamos a comenzar con una analítica

y química sanguínea, ¿de acuerdo?

Voy a hacerte una serología también

y una eco abdominal para ver cómo tienes el hígado.

-M-hm. -¿Vale?

Lo primero que tenemos que hacer es descartar que tengas hepatitis A.

Y en el caso de que diese positivo, pues tendrías que llamar a Gloria,

a tu pareja para hacerle un análisis. ¿Vale?

¡Fff!

César, el jardinero con una luxación cervical tras sufrir una caída,

vuelve a la consulta del doctor Ferrer

porque su estado de salud ha empeorado.

Bueno, cuéntame, ¿cómo va el cuello?

No, pues el dolor de cuello me ha aumentado muchísimo.

Y ahora este brazo se me ha quedado sin fuerza y no lo siento mucho.

Bueno, vamos a ver.

¿Y crees que el dolor...? -¡Aaaa!

¿Ahí te duele? -Sí.

¿Crees que el dolor que tienes en el brazo te viene del cuello? -Sí.

¡Ah! ¡Ah!

Bueno, ¿y esos estornudos? -Pues no, esto es que me he resfriado.

Vamos a ver, descúbrete, por favor. Me gustaría auscultarte.

No le dije a Dña. Carmen que volvía al hospital.

Ella ni siquiera sabe que cada día estoy peor.

Yo le digo que cada día estoy más fuerte, pero es mentira.

Bueno, tienes crepitantes en el pulmón.

Que son ruidos que hacen los pulmones al respirar.

Es probable que tengas una infección respiratoria.

Voy a hacerte unos análisis y una radiografía de tórax.

Muchas gracias, doctor.

Pero lo que me preocupa es ese dolor que tienes en el brazo.

Porque no tiene nada que ver con la radiografía

que hicimos de la luxación.

También te voy a pedir una resonancia magnética urgente

para ver si hay más lesiones.

Pero ¿se va a tardar mucho en hacer esas pruebas?

Porque yo tengo que volver a la finca para que Dña. Carmen no se entere.

Pues mínimo van a ser dos horas.

Yo le contaría la verdad a Carmen.

No, se equivoca, doctor. La verdad nunca ayuda a los pobres.

En cualquier caso, la mentira tampoco.

Al final Dña. Carmen ha contratado a otro jardinero.

Más joven, más rápido y más fuerte que yo.

Ella dice que es temporal pero...

No sería la primera vez que me quitan el trabajo.

Tras sacarle una muestra de sangre para el análisis,

Rafael espera con su hijo a que le realicen una ecografía abdominal.

Yo no sé para qué tanta prueba médica ni tanta historia.

Si estás bien.

Pero hijo, ¿no has visto que me acaba de dar un ataque de ansiedad?

¡Que aparte me van a hacer otras pruebas ahora!

De verdad, es que no sé en lo que piensas, Fito. Que soy tu padre.

¡Bueno, la que faltaba!

Hola, Gloria. -Hola.

Me voy a dar una vueltecita. -¡Ay, madre!

¿Cómo estás? -Bueno, regular solo.

La verdad que me he quedado un poco preocupada con tu llamada.

Siento que te tengas que hacer análisis por mi culpa.

Bueno, no pasa nada.

Eso no es lo importante, lo importante es saber

qué es lo que te pasa y por qué te ha dado ese ataque de ansiedad. ¿Eh?

¿Sabes? Qué he estado pensando y te quería comentar algo.

Yo sé que hace muy poco que nos conocemos pero...

Pero hacía mucho que no me sentía así con nadie y me gustaría ayudarte.

Si tú quisieras, no sé, dejar de hacer lo que haces,

que ya va siendo hora, pues no sé, cuentas conmigo para lo que sea.

¿Vale?

Lo que pasa es que yo ahora mismo no..., no estoy muy preparado.

Yo prefiero, de momento, si no te importa, cambiar de aires.

Y luego ya veremos. -Vale.

Bueno, Rafael. En la ecografía he visto que tienes el hígado bien,

¿vale? Y no tienes obstrucción en las vías biliares, lo cual es muy bueno.

Entonces, en los análisis queda descartada la hepatitis A,

¿de acuerdo?

Y veo que no tienes las transaminasas altas,

pero sí tienes la bilirrubina indirecta elevada.

¡Y eso? -Pues eso me lleva a tener un posible diagnóstico.

Yo creo que puede ser una enfermedad hereditaria

que se conoce como el síndrome de Gilbert.

Tranquilo, te explico, mira:

es una afección benigna que no suele presentar síntomas,

salvo por la ictericia, que es lo que tienes tú,

que te suele aparecer en condiciones de un esfuerzo, o un estrés,

o si has tenido un ayuno, insomnio,

o tras la ingesta de alcohol también suele aparecer.

Ya, ahí me suena más.

Ya. Bueno, lo que provoca es que haya un aumento en la concentración

de bilirrubina y eso te da ese tinte amarillento,

que es lo que tienes tú ahora mismo aquí en la piel.

Anda, a mi abuelo le llamaban el amarillo, si le vale de algo...

Pues mira, seguramente te pueda venir de ahí. -Y ser genético.

Claro. Es hereditario.

Buenas. Hola, ¿qué tal?

¿Cómo va la guardia? Bueno, llevándola como puedo.

¿Sabes? Hoy es... hoy es uno de esos días que me pregunto

por qué me especialicé en oncología.

No te preocupes seguro que al final del día encuentras un buen motivo

para alegrarte de esa decisión.

Eso espero. Por cierto, hoy Romero tampoco ha venido a trabajar,

¡verdad?No lo sé, no lo sé. Pero está recuperada ya.

¿Recuperada de qué?

Hace unos días parece que tenía una congestión, pero no parecía nada.

No te preocupes. Está bien. ¿Hay algo que yo no sepa?

Lo siento. Me tengo que ir.

Mientras César, el paciente del doctor Ferrer

se somete a una resonancia magnética para descubrir

por qué el dolor cervical se le ha irradiado al brazo derecho,

Carmen regresa al hospital porque se ha enterado de que su jardinero

ha decidido volver por su cuenta.

Pues mire, pase un momento a la sala de espera

que voy a preguntar por él para que le informen.

He vuelto a casa después de tomar el aperitivo con mis amigas.

Y Yago, que es el nuevo jardinero,

me ha dicho que César había venido aquí al hospital solo.

Y no me avisa. Menos mal que a primera hora estuve en el estilista.

Porque no quiero que ese médico tan guapo me vea despeinada.

Al menos de momento.

¿Qué te ha dicho? -Pues que tengo que estar dos días ingresado.

Quiere hacerme una prueba y eso.

No, la verdad es que la mujer es muy maja. ¿Sabes?

Pero me ha dicho que no es grave.

Que no nos preocupemos que no es grave, corazón.

Tienes que estar dos días entonces.

Sí. -¡Y Fito?

¿Qué te parece si me lo llevo a casa conmigo?

Para que no esté por aquí dando vueltas.

Vale, muchas gracias, corazón. -Nada, cariño.

Eres la mejor. -No pasa nada.

Oye, papá. Que he estado viendo el hospital, ¿sabes?

Y que hay algo que me gusta, ¿sabes? Hay algo que me gusta.

Eres muy amable, hijo. Sobre todo preguntar qué tal estoy,

y todas estas cosas y si... -¿Cómo estás, cómo estás?

Vamos a ver, escucha una cosa: me tengo que quedar dos días ingresado.

Está diciendo Gloria, ¿sabes?

Que por qué no te vas a su casa esos dos días.

Está flipando. Está flipando.

Yo me quedo aquí contigo, que ya te he dicho que esto tiene su puntillo.

Ya te lo he dicho. -¡Qué cabezón eres!

Perdóneme, Dña. Carmen, pero es que yo no quería molestarla.

Que usted es una mujer muy ocupada.

Me parece fatal. La verdad es que estoy muy disgustada, César.

Si no se encontraba bien, me lo tenía que haber dicho. No me puede mentir.

No puedo presentarme así, de repente aquí.

Hola, ¿qué tal? -Buenas.

Bueno, ya tengo los resultados de la analítica,

de la radiografía y de la resonancia magnética también.

He consultado con un colega internista y bueno,

hemos llegado a la conclusión de que tienes una infección respiratoria.

Es aguda pero bueno, no es grave; hay que tratarla simplemente.

Pero y entonces ¡qué va a pasar con mi cuello?

Bueno, parece que..., que la lesión es más grave de lo que pensábamos.

También tienes una rectificación cervical

y una luxación que afecta a C4 y C5.

Probablemente esté bloqueando la salida de la raíz nerviosa, C5,

y provocando una estenosis.

Esto suena preocupante.

Una estenosis es un estrechamiento de un orificio o de un conducto

de nuestro organismo.

En este caso del canal cervical,

que es la parte alta de la columna vertebral.

Ese estrechamiento es lo que está originando el dolor

irradiado en el brazo de César.

¿Qué opciones tengo?

Una vez hemos visto que el tratamiento conservador

no ha funcionado, lo que queda es la cirugía.

¡Quirófano? ¡Es que no puede ser!

Porque claro, ustedes me abren ahí, me tocan las vértebras,

y luego yo me quedo en una silla de ruedas y ¡quién va a trabajar por mí?

Un momento. César, por favor, no me sea usted niño.

No va a pasar nada. Por favor, ¿en qué consiste la intervención?

Se trata de una laminectomía cervical.

Es una operación muy habitual yda buenos resultados, ¿eh?

Es verdad que entrar en quirófano conlleva sus riesgos.

Pero para eso te voy a tratar antes de la infección respiratoria.

La laminectomía cervical consiste en extirpar la lámina,

una parte del hueso de la vértebra.

Para aliviar la presión en el canal cervical

y así corregir el estrechamiento que sufre César.

No, pero si a mí esto ya prácticamente no, no me duele.

Yo ya, yo ya estoy bien. Yo ya puedo hacer vida normal.

-César, por favor. Que me haya mentido a mí me parece mal.

Pero que le mienta a un médico... Eso está fatal, ¿verdad, doctor?

Verdad, verdad.

Puedes disimular el dolor.

Pero no ese límite que tienes al girar la cabeza.

Bueno, yo te recomiendo que te quedes ingresado.

Te tratamos de esta infección respiratoria,

estás en reposo y ese dolor cervical no aumenta.

Pero entonces ¿quién va a trabajar por mí?

César, lo voy a solucionar. Eso corre por mi cuenta. No pasa nada.

Es verdad que el cuello me duele a morir.

Pero no sé si prefiero eso a que me operen.

El doctor dice que las estadísticas son buenas...

Pero también me dijo que tenía una luxación leve y mira cómo voy.

Tras dos días de ayuno, a Rafael le repiten la analítica

para comprobar los valores de bilirrubina en sangre.

Así podrán confirmar que presenta el síndrome de Gilbert.

Oyey ¿dónde está Fito?

Pues no lo sé. Anda por ahí, por el hospital dando vueltas, ya sabes.

Yo quería hablar contigo de Fito.

¿Tú realmente te das cuenta que él te imita en todo,

no solo en la manera de ser sino, sino en lo... lo que haces, vamos?

Y no sé, yo no creo que sea algo bueno.

¿Tú no has pensado que tendría que ser diferente,

que tendría que cambiar?

Días después, tras superar la infección respiratoria que padecía,

César, el paciente con una estenosis cervical,

está a punto de ser llevado a quirófano para su intervención.

Después de las últimas pruebas que te hemos realizado,

ya estás preparado para hacerte la laminectomía. ¿Vale?

No. Pero es que no va a ser necesario. Que ya no me duele. Mira.

¿Cómo que no le duele? A ver, un momento.

La verdad es que estoy sorprendido por la evolución de César.

Hace unos días no era capaz de mover el cuello. Y le dolía visiblemente.

Y ahora no tiene ningún problema para realizar movimientos rotatorios.

¡No te duele nada?

No, no. Es que es un milagro.

Es que yo he rezado mucho para que pasase esto.

Vamos a hacer un TAC de emergencia.

Y vamos a sacarle un poco de sangre para unas pruebas. -Vale.

Ahora vengo.

Aún es pronto para saberlo.

Pero si la medicación que le hemos dado a César para que se recuperara

de la infección respiratoria ha tenido algo que ver,

el origen de su lesión no está en la caída que sufrió.

¿Qué? ¿Con algún caso raro?

Sí. Tengo un paciente con una estenosis cervical no traumática.

Y sospecho que alguna enfermedad se la ha causado.

De momento lo estoy tratando con antibióticos

por una enfermedad respiratoria que tiene.

Pues sí es un caso raro, sí.

No sé, podría ser síndrome de Marfan. Pero ¿sabes?

El aspecto físico no..., no me cuadra.

Bueno, por lo que me cuentas podría ser un síndrome de Grisel.

Yo tuve uno cuando empecé y me costó dar con el diagnóstico.

¡claro quesí, síndrome de Grisel!

¡Claro que sí! Le haré unas pruebas serológicas para corroborarlo.

Perfecto. Por cierto: ¡sabes algo de Romero? Tiene el móvil apagado.

Ya. Ya, a mí tampoco me contesta a los mensajes.

Mira, yo creo que quiere desconectar y estar tranquila, ¿sabes?

Es un consejo personal, ¿eh?

Es una opinión personal,

pero quizá sería un buen momento para guardar las distancias, ¿no?

Está pasando un momento delicado personal y...

Gracias por el consejo. Así lo haré.Hasta luego.Bien.

¡Rey, Rey! ¿El collar? -No está.

No es, no está, no está.

No lo encuentras, ¿no? -Es que lo tenía me...

¿Qué pasa, te lo han quitado? -Que me lo han robado.

Es que lo acabo de ver.

Estaba mirando todo y yo lo he tenido que dejar aquí. -A ver, a ver...

-A ver tranquila, tranquila, piensa.

Piensa un poco. Escucha. Escucha.

¿Cómo te van a robar en este hospital

con toda esta gente mirando todo el día?

Que no tiene sentido.

Si el problema es que tiene mucho valor sentimental.

Ese es el problema.

¡Cómo de valor sentimental?

-Pues es el clásico collar que era de mi abuela,

y antes de su abuela, e iba a ser para mi hermana ahora, claro.

¡joder, joder, joder!

Bueno, escucha, oye, escucha. Tranquila, ¿vale?

Yo creo que lo mejor es que confiese y ya está.

Ni de broma. Tu madre me mata, me mata.

A ver, escúchame. Me refiero a que yo confieso. -No.

¿Vale? Le cuento a mi madre que yo lo cogí y que lo perdí

con cualquier excusa y ya está.

Es mi madre y a mí me perdonará. No pasa nada. ¿Vale?

Es que no me lo puedo creer.

Bueno, ya está. Ven. Ya está. Tranquila. ¿Vale?

La verdad estoy supercontenta de que te hayan dado ya el alta.

Sí, yo también. Me ha dicho la doctora que quería hablar conmigo.

A ver qué me cuenta. -¿Sí? Bueno, bueno.

¡Papá, papá, mira! Bueno, te iba a enseñar algo.

Pero hasta que no se vaya Gloria no puedo.

Pero ten más educación, hijo.

De verdad... -¡Qué tal el quiosco, abre hoy?

Pues no. no abro hoy estoy cansada, a verdad.

Y he pensado en venderlo porque... porque es demasiado para mí ...

Oye, mira, que yo te espero en el pasillo y ya me cuentas

lo que te dice la doctora, ¿vale?

Vale. -Ay, Gloria...

-Déjalo. Anda, Fito que...

¡Mira, mira, mira! ¡Mira! ¿Qué te parece?

¿De dónde has sacado eso? -Se dice el pecado pero no el pecador.

¡Pero tú eres tonto!

Buenas. -Hola.

Sentaros, por favor. -Sí.

Perdonad, que me pilláis con el bolso.

Es que me acaban de quitar una cosa muy importante.

Bueno, vamos a ver, Rafael. -Sí.

Ya tengo los resultados del análisis que te hemos hecho después del ayuno,

y han confirmado la enfermedad de Gilbert.

Y ¡qué se puede hacer?

Lo cierto es que no hay un tratamiento farmacológico

para combatir la ictericia, pero no te preocupes porque este síndrome

es una condición genética benigna.

Ah. -¿Vale?

No, no es malo.

Entonces, simplemente, si llevas un estilo de vida saludable,

con una dieta saludable para que no sobrecargues mucho el hígado...

Tienes que cuidarlo, eso sí, ¿vale'

Simplemente será suficiente.

Bueno, césar. Eres un hombre con suerte.

Gracias a la infección respiratoria hemos conseguido

un diagnóstico más preciso de lo que te pasa.

Perdón, doctor. No he entendido bien la evolución. ¡Me lo puede explicar'

Bueno, lo que ha tenido César es un síndrome de Grisel.

La rectificación cervical y la subluxación fue causada

por la laxitud de los tejidos.

Y esa laxitud por el síndrome de Marfan.

El dolor en el cuello se agravó por la infección respiratoria

conseguimos reducir ese dolor drásticamente.

Pero entonces ¡ya me curé de ese síndrome?

Del síndrome de Grisel sí.

Pero me preocupa el por qué de tu cuadro clínico.

Porque el síndrome de Grisel se da en niños, básicamente.

Entonces se me ocurrió hacerte unas pruebas genéticas en la sangre,

y pude ver que lo que tenías es un trastorno llamado síndrome de Marfan.

El síndrome de Marfan es un trastorno del tejido conectivo.

Los tejidos que ayudan a sostener e integrar todos los órganos y huesos

del organismo.

Las articulaciones son laxas

y los ligamentos no pueden sostener correctamente las vértebras.

Con lo cual, esto, unido a la infección hizo que las vértebras

se giraran provocando la luxación.

Y eso ¡tiene cura?

No. No tiene cura pero bueno, no es problemático.

Puede hacer vida normal.

Lo que sí que tiene que hacer es estar un poquito pendiente

de las complicaciones que puedan surgir,

continuar con los antiinflamatorios para la infección respiratoria

y bueno, tiene que ser optimista.

Porque el pronóstico es bueno.

Generalmente las complicaciones de este trastorno

afectan al sistema cardiovascular.

Por suerte, de momento César no presenta ningún síntoma al respecto.

Por lo que va a poder hacer una vida normal.

Pues nada, me ha dicho eso, que tengo que hacer dieta,

y por supuesto no fumar, no beber y...

Pero bueno, pero ¿cómo vas a hacer dieta y todo eso

con la vida que llevas de pensión en pensión?

Verás. Yo había pensado una cosa. -Sí.

Ya que Fito está con la cabeza loca,

mitad por lo que hemos vivido y mitad por la juventud que tiene y eso,

¿sabes? Y tú me has dicho que estás cansada, a ver qué te parecía

si no sé, si me quedara contigo en el quiosco y así te ayudo y todo.

Pues me parece muy bien.

Sabes que, la verdad, no estoy tan cansada.

Lo dije para que te quedaras.

Pues ha surtido efecto, corazón.

Oye, ¿y Fito?

-Pues a Fito le tengo... Le tengo haciendo un recado.

¡Daca!

Qué. -Perdona.

Oye, ¿has hablado con tu madre ya? -Qué va, aún no.

Voy ahora, que está en cafetería esperándome.

Pero no te preocupes. Que se lo digo yo y ya está. Y...

No, no, no. Es que se lo quiero decir yo.

¿Qué?

Que lo he estado pensando y se lo voy a decir a tu madre.

Pero ¡tú estás segura de eso?

Cada vez que mire a tu madre me voy a sentir como una ladrona. Así que...

Pues estoy muy orgulloso de ti.

¿Sí? -Sí.

¿Te acompaño? -No.

¿Seguro? -Seguro.

Pues mucho ánimo. ¿M' -Vale.

Que no es fácil. Hasta ahora.

Doctora, doctora... -¿Sí?

Que muchas gracias. Muchas gracias, en serio.

De nada. De nada. -Gracias.

¡Coño!

En cuanto a la laminectomía mmm, ya veremos.

Con el tiempo veremos si hay que hacerla o no, ¿de acuerdo?

Y sobre todo, pues evitar los deportes de contacto y las caídas.

No hay ningún problema. De eso me voy a encargar yo.

César, voy a contratar a Yago como nuevo jardinero.

No, ¡cómo otro jardinero, cómo así?

Sí. Sí, tranquilo.

Ya sabes que el cocinero que tenemos, él no está a gusto y yo tampoco.

Así que tú vas a ocupar su lugar. ¿Qué te parece?

Lo que usted diga, Dña. Carmen. Yo con tal de seguir con usted, ya sabe.

Eres un gran cocinero.

Doctor, ¿qué le parece si se viene usted al jardín de casa

y estrenamos el primer menú de César como cocinero?

Lo siento. Pero es que no, no podré ir.

¡No? -No.

¡Qué lástima! Porque hubiera sido usted un fantástico ex marido.

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Centro médico - 30/06/16 (1)

30 jun 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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