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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 30/05/16 (1) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Paco llega al hospital

después de haber sufrido una hemorragia nasal espontánea.

Tras llevar varios días con dolores de cabeza y mareos esporádicos,

finalmente ha acudido al médico.

Disculpe, ¿alguien que me pueda atender a los niños mientras...?

-¿Qué le ha pasado? -"Bueno, estaba"

en el autobús, llevando a los niños al colegio

y de pronto el mayor me ha dicho: "Papá, tienes mucha sangre".

Y claro, cuando me he visto en el cristal del bus,

parecía la pasión de Cristo.

Me acaban de curar

y ya se ha quedado una enfermera muy simpática

con los niños y ya me he quedado más tranquilo.

Pues tengo

hipertensión, pero me medico, así que no hay problema, ¿no?

¿Se ha puesto enfermo últimamente?

Bueno, me duele un poquillo la cabeza

y tengo náuseas.

Sobre todo lo de las piernas.

Es normal por mi trabajo,

porque estoy siempre arriba y abajo, ¿sabe?

Pero últimamente las tengo entumecidas,

-como si estuvieran muertas. -Vale.

¿Y de hábitos cómo estamos ¿Come sano? ¿Fuma? ¿Bebe?

Comer un poquillo descontrol porque trabajo en un restaurante.

Ahí solo se puede comer cuando hay un hueco.

Hay veces que como un sándwich mixto y tiro millas.

Y fumar sí que fumo.

Me fumo un paquete y medio al día mínimo.

Para ponerse enfermo, no, pero para echarse sus cigarrillos

-sí que tiene tiempo, ¿eh? -(RESOPLA) Pues...

Son las cosas del estrés y eso, ¿sabe usted?

-Ya no es solo por el trabajo. -Ya.

Es que también me he separado

y tengo que echar el doble de horas

para poder pagar la pensión a mi mujer.

Vale. Tómele la presión arterial, por favor.

"Acabamos regular mi mujer,"

bueno, mi exmujer y yo.

Que si los niños, que si el dinero,

su madre...

En fin,

por algún lado teníamos que estallar y es una pena,

pero las cosas a veces son así.

Eh, buenos días, Mercedes.

Siéntese en esta silla que la llevo a rayos ahora mismo.

Y tranquila, no le cobro la carrera.

Ya. Lo siento, pero creo que te has confundido.

-Yo no soy una paciente. -Perdona.

Ella es la doctora Marco.

Perdón, disculpe.

Es que me han dicho que tenía veintitantos años

y la he visto a usted sin bata de doctora ni nada.

Nada, no te preocupes. ¿Eres nuevo?

No. Llevo 26 años trabajando en este hospital,

pero me han trasladado a urgencias a sustituir a un celador.

-Sí, a Jorge Puga. -Exacto.

Yo Juanjo Martínez. Para lo que usted necesite.

Encantada.

(SE QUEJA)

No quiero ser atrevido, doctora,

pero creo que me he dislocado la muñeca

llevando a un paciente que estaba un poco fondón.

-Ya. A ver, déjeme. -Sí.

-Ahí. -Hombre,

así en una primera impresión no me parece que tengas nada.

-¿No? -No.

No. Bueno, ¿y la consulta

dónde la tiene? Por si el dolor no se va.

Yo soy residente de medicina interna, pero ahora no paso consulta.

-Estoy de vacaciones. -¿De vacaciones y en el hospital?

Doctora, disfrute de las vacaciones, hombre.

Mira que me gusta mi trabajo y esto es como mi casa,

pero en vacaciones esto ni en pintura.

Tampoco piso mi casa, vaya.

Ya, bueno, aunque esté de vacaciones un compañero es un compañero.

Si te parece buena idea puedes llevar a Mercedes, ¿no?

-Sí. -Llévala donde tengas que llevarla

y yo voy a rayos a ver quién está y si te hacen una radiografía.

-Bien. A la orden, mi doctora. -Vale.

Voy a avisar a la radiología para vayas.

-¿Vale? -Muy bien.

¿Siente esto?

Un poquillo.

-Pero poco. -¿Y aquí?

-Ahí sí. -¿Sensibilidad?

En esa menos.

Doctor, mire.

¿Se toma la medicación correctamente para la hipertensión?

Sí. Bueno, más o menos. Cuando me acuerdo.

Es importante que sigan las instrucciones

de su médico cuando les pone un tratamiento.

Paco no lo hizo y ahora tiene la tensión por las nubes.

Tendremos que estabilizársela

o podría sufrir graves complicaciones.

Es que está sufriendo una crisis hipertensiva aguda.

Yo no me noto muy tenso.

A veces estas crisis no se presentan con síntomas evidentes,

pero hay que tratarlas a tiempo.

Pues vaya.

No me iré a quedar aquí tirado ahora, ¿no?

-Tengo a los niños ahí fuera. -No se preocupe.

Lo primero que haremos, será tratarle la presión arterial.

Intentaremos bajarla, ¿de acuerdo?

Puede esperar fuera con sus hijos,

pero necesito que se quede para hacerle unas pruebas.

Necesito una radiografía y un electrocardiograma

y ver si su corazón y pulmones están bien.

-Hola. -¿Qué tal?

Muy bien. ¿Y tú qué tal?

Bueno, bien. La verdad que estoy bastante bien.

Bueno, me alegro, siéntate.

A ver, Lucía, que ya te digo, que estoy bastante bien

yo creo que seguro que tienes pacientes que están peor

y necesitan tu ayuda, así que... No quiero hacerte perder el tiempo.

Bueno, me había reservado

lo que queda de tarde para estar contigo.

Bueno, no sé. No sé qué quieres que te cuente ni por dónde empezar.

Pues por ejemplo, ¿por qué has venido?

Porque me obliga Lando.

¿Sí?

-¿Tú crees que no lo necesitas? -No.

Un episodio de ansiedad es algo muy importante.

Porque eso te pasa, ¿no?

Sonia, tu madre ha sufrido un shock séptico

-y un fallo multiorgánico. -¿Y? (LLORA)

De verdad que hemos hecho todo lo que hemos podido,

-pero ha fallecido. -¿Cómo?

¿Qué? ¿Qué?

Ha muerto, sí. Mamá ha muerto.

¿El ataque de ansiedad te dio en el mismo momento?

No, fue después en la consulta.

Ya lo celebraremos cuando estés más animada.

Claro, si estoy bien. No te preocupes.

Silvia,

gracias por todo.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

El ataque de ansiedad o de pánico se caracteriza por hiperventilación,

una sensación de ahogo, de mareo

que en algunos casos puede llevar al desmayo.

Por eso es muy importante conocer las causas

para prevenir futuros episodios

y no deriven en un trastorno de ansiedad.

Una vez tratado de una crisis de hipertensión,

Paco espera a que le hagan una radiografía

cuando llega al hospital su exmujer.

¿Estáis bien, chicos? Hola.

-¿Qué pasa, guapo? -¿Qué tal?

Vente para acá.

-Vente. -¿Qué quieres?

Me llaman, que los niños no están en el cole.

Yo creía que me daba algo. Este hombre hace lo que quiere.

Digo yo que me podría haber llamado para decirme que estaba aquí.

Me podrías haber avisado. Cuando me han llamado del colegio

creía que me daba algo. No hagas las cosas así.

A ver, Paloma, te he avisado cuando he podido.

¿Sabes? Es que los del colegio se me han adelantado.

Yo pensaba que iba a ser un trámite, me iban a curar y fuera,

-pero me han ido liando. -¿Qué te ha dicho el médico?

Nada, tú tranquila. Es por lo de la hipertensión.

¿Sabes? Ya está. No pasa nada.

-¿Seguro que estás bien? -Sí, estoy bien.

(SUSPIRA)

Relájate que no pasa nada, mujer.

"Me puse muy nerviosa."

¿Sabe? Me llaman estando con mi madre que siempre lo ha tenido enfilado

y me empieza a decir: "Este se ha fugado con ellos".

Yo sabía que no era verdad,

pero ya me he alterado.

Me he puesto nerviosa y al final lo importante

es que Paco estaba en el hospital, ¿no?

-Yo qué sé. -"Tu madre no cambiará nunca."

A mí lo que más me preocupa es que tú le sigas haciendo caso.

Para ya con mi madre, para.

Bueno, es verdad, esta conversación ya la hemos tenido muchas veces.

-Sí, demasiadas. -No digo nada que luego todo se sabe.

¿Estás bien?

Sí, mujer. Ya te he dicho que estoy bien.

Me he dejado todo empantanado

y el trabajo lo he dejado así, entonces no...

Bueno, vete que no pasa nada, mujer.

-¿Sí? ¿Seguro? -Claro.

-Chicos. -¿Te los vas a llevar?

Sí.

-Sí, sí, mejor. -La mochila.

¿Es la primera vez que muere un paciente?

No, es la segunda vez.

¿Y la otra vez reaccionaste igual?

No, esta vez ha sido muchísimo peor.

¿Notas que ha habido algo especial esta vez?

Pues no lo sé. Supongo que por eso estoy aquí.

No lo sé, Lucía. Lo mismo fue por la noticia

de que Jorge se iba del hospital.

O a lo mejor fue por acumulación.

Porque la verdad que tener que estar viendo como la gente sufre,

lo pasa mal todos los días

-es bastante duro, ¿no crees? -Sí.

¿No te deprime escuchar tantos problemas?

No.

¿De verdad nunca has pensado dejarlo?

Yo no.

¿Y tú lo has pensado?

Casi todos los días.

Bueno, ¿volvemos a los ataques de ansiedad?

¿Qué fue lo que pasó la otra vez cuando se murió el paciente?

Estabas llorando.

-No. -No me vas a engañar. Soy tu padre.

Vas a tener que acostumbrarte en esta profesión

y convivir con estas situaciones, hija.

Ya, pero empiezo a plantearme que no valgo para esta profesión.

No conozco ningún médico que valga la pena

que no se haya preguntado lo mismo a veces.

A ver, papá, es que me siento fatal

porque yo le convencí de que se operara.

Le dije que saldría todo bien. Se lo prometí.

No puedes cometer el error

de tratar a los pacientes como amigos.

Los pacientes no son tus amigos.

Los amigos lo perdonan todo.

Los pacientes no perdonan nada.

No sabía que el doctor Castelo era tu padre.

¿Por qué cambiaste el apellido por el de tu madre?

Pues muy simple, Lucía.

No quería que nadie me tratase mejor por mi padre.

Tampoco quería que pensaran que no me he ganado las cosas por mí.

Quería empezar de cero, pero ya veo que es difícil.

Y, bueno, no sé,

-¿qué sientes al pensar en tu padre? -¿Hemos acabado ya?

Yo la verdad es que tengo tiempo.

Yo sí que tengo prisa, lo siento.

-Vale. -¿Hablamos otro día?

Claro que sí, venga.

-Gracias. -Hasta luego, cariño.

El doctor Ferrer va a darle los resultados

de la radiografía y el electrocardiograma a Paco,

el hombre que llegó al hospital con una crisis de hipertensión.

Estas son las radiografías que te hice.

Puedes ver que tienes líquido en los pulmones.

¿Y por qué hay líquido ahí?

No lo sabemos. Yo necesito hacerte más pruebas.

¿De acuerdo? De momento voy a tratarte

con medicamentos intravenosos

y voy a administrarte diuréticos

para ver si conseguimos desalojar este líquido.

Eso no tardará mucho, ¿no?

Bueno, tendrá que quedarse ingresado.

No, no, eso no puede ser. Mire usted,

a mí eso me complica mucho las cosas

por el trabajo, por los niños...

Oiga, no sabemos exactamente por qué le pasan estas cosas.

Necesito hacerle más pruebas y tenerle ingresado

por si empeora.

Es que ahora no se puede. Es imposible.

Es que estoy muy liado ahora. No puedo.

Pues poco va a hacer por sus hijos si no se preocupa por usted mismo.

Bueno, visto así.

-Vale, pues ya está. -Bien.

Vamos a preparar su ingreso.

Pues voy a tener que llamar a mi ex

para decirle que mañana no me puedo hacer cargo de los niños.

A ver cómo se lo toma

porque está con la madre.

"Buenas."

Ferrer, ¿cómo vamos? ¿Qué tal?

Me he enterado de lo del camarero. Sí, sí. Vaya problemón tiene.

Se está matando a trabajar para pasarle la pensión a su mujer.

Y los hijos la mañana de mano en mano.

Ya, bueno.

Cuando uno sabe que su matrimonio está acabado y tiene hijo, a veces

no se sabe si hay que continuar por ellos o no.

¿Qué quiere decir "cuando uno sabe que su matrimonio está acabado"?

A ver, Ferrer, hablaba hipotéticamente.

Bueno, a mí me parece que usar a los hijos como excusa

para mantener un matrimonio que está terminado

me parece de cobardes.

Ya. ¿Y tú lo sabes por qué?

No estás casado ni tienes hijos.

Porque yo tuve que aguantar 18 años

a unos padres que se detestaban, ¿sabes?

Y mira, por no saber qué pasaría al día siguiente de divorciarse,

convirtieron la casa en un infierno para ellos y para los demás.

Yo no veo que tengas ninguna lesión.

Aún así me quedo más tranquila si se la llevas a Ferrer.

-Vale. -Para que le vea.

-¿Vale? Dile que vas de mi parte. -Okay.

Así lo haré. No se puede ser más simpática y guapa.

No te preocupes. Te iba a ayudar, no me hagas la pelota.

Vale.

(RESOPLA)

¿Y tú qué haces aquí?

Me he quedado preocupada y digo: "Me voy a quedar".

Para saber qué pasa.

¿Pero y qué ha pasado con eso de tu trabajo?

Nada, que estoy tonta. Es mañana.

-No pasa nada. -Pues me alegro

porque así te lo digo. Te iba a llamar.

Mira, resulta

que me tienen que hacer unas radiografías,

me tienen que hacer unas pruebas y esas cosas,

entonces me voy a tener que quedar.

Entonces no me voy a poder hacer cargo de los niños.

-Vale. -El tiempo que esté aquí.

Vale, vale. ¿Pero estás bien?

Sí, estoy bien. ¿Y los niños dónde están?

Ha venido mi madre a buscarlos.

Ah, bueno.

Te habrá cantado las cuarenta, ¿no?

-Bueno, ya sabes cómo es. -Claro que sé cómo es.

Habrá dicho que soy un vago, que no quiero ir a trabajar.

Para, para, para, ¿eh? Porque viene al hospital a buscar a los críos

y encima tú cargas contra ella, hombre.

-Vale, vale. -Ya te vale.

-Lo siento. -Vale.

No te preocupes, mujer. De verdad,

tú quédate tranquila

que yo estoy bien, esperando tranquilo

a que me hagan las cositas a ver si todo se arregla.

Si hay cualquier cosa, yo te llamo.

Vale. Llama, ¿eh?

Más te vale que no sea nada.

-Venga. -Chao.

Dale un besillo a los nanos.

-Sí. -Venga, hasta luego.

Al día siguiente la doctora Marco

vuelve al hospital para continuar con su terapia.

¿Entonces seguimos donde lo dejamos el otro día?

-Sí. Me pongo aquí cómoda, ¿no? -Sí. Háblame de tu padre, venga.

¿Qué quieres que te cuente?

Por ejemplo, ¿le ves a menudo?

Sí, sí, nos vemos. No tanto como a mi madre,

con ella tengo más confianza, pero nos vemos a menudo.

¿Y con ella tienes más confianza que con tus amigos?

A ver, es que estos últimos años entre el MIR y la carrera

he estado muy absorbida y, bueno,

a lo mejor me he olvidado un poco de mis amigos.

Con mi madre puedo hablar de todo.

¿Y con tu padre no?

No, con mi padre es distinto.

Con él solo hablo de trabajo.

¿Y siempre habéis tenido esta relación un poco distante?

A ver, cuando era pequeña era diferente.

Cuando era pequeña me acuerdo

que íbamos al parque a jugar a baloncesto

y luego me compraba un helado.

¿De estos de cucurucho?

Sí.

Hace mucho tiempo, pero la verdad

es que era lo mejor de la semana.

Horas después, el doctor Ferrer visita a Paco,

el camarero que acudió al hospital con síntomas de hipertensión

y al que le encontraron líquido en los pulmones.

-¿Cómo vamos? -Estupendo.

-Bien, ¿sí? -Muy bien.

Hacía mucho tiempo que no me pasaba tanto tiempo sin hacer nada.

¿Eso es bueno o es malo?

Eso es bueno. Y además estoy contento porque mi mujer

me está ayudando con el tema de los niños.

Muy bien. Muy bien.

Pues todavía traigo mejores noticias.

Parece que el tratamiento con los diuréticos ha funcionado.

Y la última radiografía de control que tenemos

nos ha mostrado que el líquido que tenía en los pulmones

se ha desalojado por completo

y hemos conseguido reducir la inflamación.

Esto son malas noticias para mi suegra, ¿no?

Bueno, a ver, no vamos a lanzar campanas al vuelo.

Aunque se haya recuperado de los síntomas de la hipertensión

me gustaría hacer una ecografía para ver

si hay algún otro órgano en el cuerpo que se haya podido ver afectado

por la elevada presión arterial,

como el hígado o los riñones.

Bueno, pero esas pruebas las podemos hacer otro día, ¿no?

Cuanto antes mejor, ¿eh?

Ya. Lo que pasa

que debería de ir al trabajo, ¿sabe usted?

Porque corro riesgo de perderlo como no vaya.

A ver, como médico tengo que decirle que no es una buena idea esta.

A ver, yo lo que puedo hacer es que vengo mañana

y mañana hacemos las pruebas.

"Tú con tu paciente,"

¿qué tal? Bien, bien.

Es evidente que le siguen queriendo.

Dice que ella está preocupada, que lo apoya.

Hombre, es que un divorcio es complicado.

Tú no dejas de querer a alguien de un día para otro.

Bueno, yo tengo clarísimo cuándo dar el portazo.

¿Cuándo lo das?

Bueno, es fácil, tú te preguntas:

"¿Sigo queriéndola?"

y te das un minuto para darte un sí o un no.

Si después de ese minuto no tienes un sí rotundo,

aire. Portazo.

Ya.

Vale. ¿Un café?

No, gracias.

Yo sí me hago uno.

¿Hace mucho que no charláis tranquilamente?

Si ya te digo, hablamos muy a menudo.

No, pero digo hablar de otras cosas que no sean trabajo.

Ni me acuerdo.

Pues creo que será por la tarde. Espera, me llama mi madre. Sí, dime.

Sí, sí. Te lo he mandado por WhatsApp.

Sí, es un italiano. Te va a encantar.

¿Cómo que no vienes?

Vale, si es por trabajo no pasa nada, claro.

Vale.

Sí, sí, yo te ayudo. Mándame los casos por mail

y te ayudo.

Vale. Vale.

no te preocupes, yo también te quiero.

Vale. Chao.

Es normal lo que te pasa con tu padre, vamos.

Conozco a muchos padres que no han hablado en años

con los hijos más que de fútbol.

Pero estaría muy bien que quedaras con él

e intentarais hacer alguna actividad o algo hoy.

Puedes charlar con él de algo que no sea trabajo.

Es muy importante que la doctora cuelgue de vez en cuando su bata

y sea simplemente Silvia, sobre todo con su familia y amigos.

No sé cómo reaccionará mi padre cuando le llame

para preguntarle si hacemos algo juntos

en vez de hacerle una consulta médica.

A lo mejor puede sonar un poco triste,

pero es que cuando llamo a casa de mis padres

puedo estar una hora hablando con mi madre de lo que sea

y con mi padre solo hablo de trabajo.

Aquí está. Hola, doctora.

¿Qué tal?

Acabo de estar con el traumatólogo y tampoco ve nada.

-Pues muy bien. -Sí, muy bien

durante un rato porque acaba de darme un repeluco en la espalda.

que tengo un cosquilleo y un frío en la nuca que no muevo el cuello.

-¿Un repeluco? -Sí, un repeluco.

Bueno, a ver, Juanjo, yo pienso que lo mejor que puedes hacer

es volver al traumatólogo

para que te vea otra vez

por si acaso tiene relación con la muñeca.

Sí, sí. ¿Va a volver usted mañana?

Sí, voy a volver.

Porque le voy a traer unos tomates y unos pepinos para el gazpacho.

-Vale. Muchas gracias. -Okay.

"Qué gusto encontrarse"

con alguien se interesa por lo que te pasa.

Ay, cómo se nota que es joven.

La mayoría de los médicos de aquí

llevan tanto que te miran como su fueras un número.

Unos días más tarde, Paco vuelve al hospital.

Aunque el doctor Ferrer piensa que es para hacer una ecografía

que tenía pendiente, lo cierto es que Paco tiene un nuevo síntoma.

-¿Qué tal? -Ahí, tirando.

Me alegra que por fin vengas a hacerte la ecografía.

Has sido muy imprudente por no haberla hecho antes.

Lleva usted razón, pero lo que sí he hecho ha sido

tomarme la medicación de la hipertensión como Dios manda.

-Bien. -Y, bueno,

ya quitarme el dolorcillo este cabeza,

pero lo que he notado es que se me ha inflamado

un poco un huevo.

La inflamación testicular puede tener varias causas.

Puede indicar paperas, varicela,

o puede ser síntoma de un cáncer testicular.

Vale, ya puedes subirte los pantalones.

Bueno, se trata de un varicocele.

¿Y qué es eso de varicocele?

Un varicocele es la dilatación de la venas

del cordón espermático situadas en el escroto.

¿Y me lo tienen que quitar? Porque, vamos,

yo no es que quiera tener más niños, pero tampoco me gusta la idea...

Bueno, no te preocupes. Mira, suele ser benigno.

entonces se da más o menos en un diez por ciento de los hombres.

Pues menos mal, porque estaba ya sudando la gota gorda.

¿Y qué vamos a hacer entonces con esto?

Bueno, tendré que hacerte esa ecografía

que teníamos pendiente y no te hiciste la otra vez.

-Vale, lo que usted diga. -¿Vale?

Y sabremos de dónde viene.

¿De acuerdo? Venga.

"Este nuevo síntoma"

se podría haber evitado si Paco se hubiera hecho

la ecografía cuando se la recomendé.

Cuando un doctor recomienda una prueba

en una fecha específica, es importante hacerle en ese momento.

"Una posible causa del varicocele

viene de un problema grave en el riñón,

pero debemos esperar a ver qué dice la ecografía."

El varicocele que tiene en el testículo

puede producirse por una obstrucción en el riñón.

A ver.

Ahí veo algo.

Una masa. Una masa en el riñón izquierdo.

¿Y eso qué es?

Pues una acumulación sólida

de unos...

dos centímetros de diámetro.

Pero para saber exactamente qué es necesito hacer una biopsia.

¿Una biopsia? Eso es algo chungo, ¿no?

No, no se preocupe. Todavía es pronto para asustarse.

Límpiese, por favor.

Bueno, pues a mi ex

todavía no le vamos a decir nada

hasta que no estemos absolutamente seguros de lo que es.

Sobre todo por no darle expectativas a mi suegra, ¿sabe?

"El doctor"

no me dice lo que es,

pero para mí que es un tumor, así de claro.

Y encima no me dan el resultado de la biopsia hasta mañana.

Menuda nochecita me espera.

Un día más la doctora Marco

vuelve a visitar a Lucía para su tercera sesión.

Te veo muy buena cara.

Sí, hoy por fin he dormido bien.

-¿Sí? -Sí.

¿Hiciste los ejercicios de relajación?

Y además otra cosa.

He hablado con mi padre y hemos quedado para vernos mañana

para ir al parque donde jugábamos.

No creo que esta vez juguemos,

pero seguro que nos tomamos un helado.

-De barquillo. -De barquillo.

Pues me parece genial que quedes con tu padre

donde os traiga buenos recuerdos.

¿Y no echas de menos el baloncesto?

Sí, la verdad que lo echo mucho de menos, pero, bueno,

estaba en un equipo, pero al empezar la universidad

lo tuve que dejar. No tenía tiempo.

A lo mejor lo puedes retomar ahora.

Ya, no sé.

Recurrir a pensamientos positivos

es algo muy importante para salir de un trastorno de ansiedad,

así como intentar no aislarse

y hacer actividades que mantengan la mente y el cuerpo ocupados

porque esto genera endorfinas, las hormonas de la felicidad.

Y ahora que estás recordando cosas buenas de tu pasado,

recuérdame algún momento bueno en el hospital.

-Habrá habido, ¿no? -Sí que ha habido.

-Además desde el principio. -¿Sí?

Me acuerdo del primer día que salimos todos a tomarnos unas cañas

y al día siguiente no me acordaba.

-(RÍE) -Y Jorge

me hizo creer que nos habíamos enrollado

cuando en realidad no pasó nada.

¿Qué haces? ¿Qué haces? ¿Qué haces? ¿Qué haces quitando la foto?

Por favor, si esta foto tiene

un buen rollo, tiene un "flow", fíjate qué favorecida estás.

De hecho cuando he entrado por la puerta he notado buenas vibraciones.

La voy a poner aquí.

Estáis todos fatal.

Tampoco te lo tomes así, Marco.

¿Te das cuenta en todos tus recuerdos sale Jorge?

Ya, es que no sé. Supongo

que de alguna u otra manera siempre ha estado ahí.

En los momentos buenos y malos.

Hablas de él como si no estuviera.

Se ha marchado del hospital, pero no tiene que irse de tu vida.

Y además, en este hospital

hay mucha gente que te quiere.

Entre ellas yo.

-Acompáñame. Ven. -¿Dónde vamos?

Ah.

Sorpresa.

Paco llega al día siguiente para recibir los resultados

de la biopsia que le realizaron ayer

tras encontrarle una lesión en el riñón.

Paloma, su exmujer, le acompaña.

Paloma, yo es que te quería agradecer

que me hayas permitido pasar la noche con los niños y contigo.

Bueno, a los críos les ha venido bien, estaban preocupados.

Sí. ¿Sabes lo mejor de todo?

La cara de tu madre cuando me vio entrar por la puerta.

Para ya, Paco. Para.

-Para con mi madre. -Es verdad. Perdona.

Bueno, pues ya tengo los resultados.

La biopsia muestra que tiene un tumor en el riñón.

-¿Pero están seguros, doctor? -Sí, sí.

Los resultados son inequívocos.

Bueno, pues poco es para todo el festival que tenía

con lo del dolor de cabeza, las náuseas,

el huevo, las piernas, ¿no? Yo qué sé.

Bueno, tiene usted un cáncer que se llama el tumor del internista,

por su difícil detección y su gran cantidad de sintomatología.

¿Pero es grave?

Bueno, es operable.

Le realizamos una nefrectomía, la extirpación del riñón,

pero creo que lo hemos encontrado en uno de sus primeros estadios.

Eso significa que seguramente no le ha dado tiempo e propagarse.

Necesito hacer nuevas pruebas para confirmas esto último, ¿eh?

Bueno, ya está, eso es,

hay que hacer más pruebas para ver cómo está esto.

No pasa nada.

"Me siento fatal."

Cuando nos separamos no lo hice bien

y le metí mucha presión con los niños, la pensión,

con mi madre.

¿Y si el cáncer que tiene

es por la vida que ha llevado estos meses?

Perdón.

Perdona.

"Es que no es fácil"

escuchar la palabra cáncer.

Pero bueno, hay que venirse arriba.

Hay que hacer lo que sea.

Y ver a Paloma aquí, (SUSPIRA)

eso ha sido lo mejor

porque por lo menos hace que esto sea menos horrible.

¿Y esto qué te parece?

Es una escena preciosa.

Es normal que sean felices, acaban de ser padres.

Ya.

¿Y esto?

Entiendo que quieres hacerme ver los momentos bonitos del hospital,

pero tú y yo sabemos que la realidad

-muchas veces es otra. -Marco.

En la vida como en el trabajo siempre hay momentos positivos y negativos.

Lo importante es a quién le das tú el peso.

Además, tú como médico y como psicóloga, ayudamos a la gente

a que se sienta mejor.

Eso me parece un lujo.

¿No te parece?

-Ya. -Espera un momento.

Hola, doctora, me alegro de verla.

-¿Qué tal? -Tengo unos tomates para usted.

Los pepinos aún no están buenos.

Estupendo. ¿Qué tal tu espalda?

Bueno, el doctor Ferrer me ha hecho una radiografía.

-¿Sí? -No me ha visto nada tampoco.

No me ha hecho mucho caso.

Vamos a verla.

-¿Me puedes esperar? Luego te veo. -Vale.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

Hola, Silvia. Creí que estabas de vacaciones.

Sí, de vacaciones. No estoy pasando consulta,

pero no vengo a hablar de eso. Vengo por Juanjo.

-Me acaba de enseñar su radiografía. -Vale. Siéntate, siéntate.

Por favor.

¿Lo sabe el celador?

No lo sabe. He visto que le has dado una radiografía

que es falsa porque la fecha es de otro día.

-Me parece bastante grave esto. -Bueno, a ver.

¿Has visto su historial?

Solo nos hemos visto por los pasillos.

Vale, mira.

En los últimos cinco años

ha ido más de 40 veces a traumatología,

unas 15 a cardio y 15 ingresos por urgencias. O sea,

¿sabes lo que tenía?

-Nada. -Ya, bueno,

pero sigo sin saber por qué le das radiografías falsas.

Bueno, en realidad sí que tiene algo.

Tiene una enfermedad psicosomática. Es hipocondríaco.

Yo me lo llevé a rayos, ¿de acuerdo?

Sin radiólogo ni nada. Ni encendí la máquina, le di a la placa

sobre la columna vertebral que estaba perfectamente.

Es una radiografía de hace menos de un mes.

No creo que en este periodo de tiempo si no ha tenido

un accidente traumático, haya empeorado.

¿Entiendes?

-Es hipocondríaco. -Ya.

Tienes toda la razón.

Lo siento, he sido una borde. No pasa nada.

-Yo hubiera hecho lo mismo. -Ya,

-pero he desconfiado. -No te preocupes.

¿Cómo estás?

Bueno.

Tranquilo.

La verdad que no me esperaba

que me iba a quedar frito.

Si lo de dormir nunca ha sido tu problema.

Que discutíamos y tú a dormir y yo dando vueltas.

Mira, ya no vas a tener problema

porque tienes la camita entera para ti.

Que...

Paco, he pensado que tenemos que evaluar la pensión.

No tiene sentido que te pongas a echar

horas para pagarla, ¿sabes?

A ver, Paloma, eso ya lo hemos hablado.

-Es mi responsabilidad. -No es negociable.

Así pasas más tiempo con los críos.

Bueno.

No solo quiero pasar más tiempo con los niños.

¿Qué va a pensar tu madre de esto?

Pues ya está. Ya está decidido y si no le gusta, que se aguante.

(LLAMA A LA PUERTA)

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo vamos?

-¿Bien? -Bien. Ahí vamos. Sí.

Ahora vendrán para llevarte a quirófano.

-¿Vale? -Vale.

Venga. Tranquilo, ¿eh? Nos vemos arriba.

Va a salir todo bien, verás.

-Sí. -Claro que sí.

-Ya. -Va a salir bien.

Seguro.

Doctora.

Me alegro de verla.

Le traigo los tomates para el gazpacho.

Muy bien. ¿Qué tal tu espalda?

Estoy mejor. Como el traumatólogo dice que no tengo nada.

Ya.

Juanjo, tengo que confesarte algo.

-Sí. -No sé hacer gazpacho.

Lo siento mucho.

No pasa nada.

¿Pero sabes qué? Hay alguien a quien le sale muy, muy bien

y quiero que conozcas.

-¿Ah, sí? -Sí.

-¿Me acompañas? -Claro.

¿Cómo? ¿Cómo que no le gusta el gazpacho?

Estoy segura de que le sale un gazpacho estupendo.

Pues está mal que lo diga, pero sí, me sale muy rico.

¿Y le echa usted pepino?

Hombre, por favor, el pepino es fundamental.

-(RÍE) -Fundamental en un gazpacho.

-¿Y esto? -Bueno, pues es de Juanjo.

Bueno, yo soy Lucía.

-Encantado. -La psicóloga.

Encantada.

Lucía, que me gustaría que hablaras con él si tienes un rato

y le puedes dar una cita.

¿Conmigo? ¿Con la psicóloga?

-Sí. -¿Y eso?

A ver, Juanjo, según he visto tu historial médico

creo que te ayudaría mucho.

Me lo han dicho antes.

No es normal que a la mínima crea que tengo algo gravísimo.

Supongo que al trabajar en el hospital

y ver enfermedades por todos lados

ha hecho que me dé miedo tenerlas yo y he acabado obsesionándome.

Bueno, pues que le siente bien el gazpacho.

A ver.

bueno, buenísimos los tomates. Muchísimas gracias.

-Y no se olvide del pepino. -Qué va.

-Encantado. -Hasta luego.

-Igualmente. -Bueno.

-Venga. -Venga, hasta luego.

Te ha faltado tiempo

para ayudar a Juanjo y empezar a hacer de médico otra vez.

Ya, no sé.

¿Sabes lo que tenéis en común Juanjo y tú?

-¿El qué? -El miedo.

Él tiene miedo a la enfermedad y tú a fracasar como médico.

Y el fracaso está ahí, siempre existe,

pero no podemos pensarlo porque entonces no haríamos nada.

Todavía es pronto para saber si la doctora Marco

va a superar su crisis personal y profesional,

pero yo creo que la terapia le está ayudando a conocer las causas

y le está dando herramientas para superarlo.

¿Qué tal? Ferrer. Hola.

¿Qué tal tu paciente?

Bien. Muy bien. Se recuperará seguro.

Vale. ¿Y la ex le va a dar caña?

No. Las cosas van bien entre ellos ahora.

Oye, que igual fui un poco radical el otro día.

¿Vale? Y no sé... Pero igualmente esta relación

estaba destinada a salvarse porque se querían.

Bueno, y los niños.

No, no. No vuelvas con los niños.

Sigo pensando que usar a los niños como excusa

para mantener un matrimonio muerto no es buena idea.

A ver, Ferrer.

Yo te respeto, pero tú no tienes hijos y yo sí

y te digo que cuando tú tienes hijos

ya no quieres a una persona, sino a una familia entera.

Ya. Pero eso tú no lo sabes.

¿Vale?

Venga, me voy.

Jorge. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Sí, que si te apetece tomarte unas cañas.

Que no, que no me voy a dormir.

Vale, además

me gustaría que me contaras otra vez por qué quieres ser médico.

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Centro médico - 30/05/16 (1)

30 may 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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