www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4865002
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 29/11/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Aquí están todos los TAC de ayer.

-Hola... -Hola.

-¿La doctora Marco? -Sí, soy yo.

Soy Alberto,

uno de los amigos del chico con la mordedura de serpiente.

-¿De Adrián? -Sí.

Te hemos estado llamando a ti por teléfono,

por un número que nos dio.

A mí no me ha llamado nadie del hospital.

Entonces sería el de otra persona.

Pues nada, dime: ¿en qué te puedo ayudar?

En esta ocasión creo que soy yo el que puede ayudarles a ustedes.

Sé perfectamente el tipo de serpiente que mordió al chico.

-¿Hablas en serio? -Claro que hablo en serio.

Lo único que le voy a pedir

es que no me haga demasiadas preguntas, ¿de acuerdo?

Confórmese con que le diga qué tipo de serpiente le mordió

y todos tan contentos.

Sí, sí. Claro, claro. Entiendo.

Bien. Fue una Bothrops atrox.

Vale pero espere un momentito porque necesito que...,

que me lo apunte.

Porque si no, no me voy a acordar.

Bothrops atrox.

También conocida como jergón o Mapanare.

¿está totalmente seguro

de que ha sido esta serpiente la que le ha mordido?

Confíe en mí y actúe con rapidez.

Es una de las serpientes más venenosas de Sudamérica

y una de las que más muertes causa.

Pero ¿cómo que de Sudamérica?

Si el chico me dijo que le mordió en un jardín a las a fueras.

Le acabo de decir que no me haga preguntas.

Ha sido un placer conocerla, doctora Marco.

La verdad es que espero que nos volvamos a ver. ¿M?

Haga su trabajo y salve al chico.

Rocío...

Rocío que ya sé qué serpiente ha mordido a Adrián.

¡Sí, sí!

Deja eso que estés haciendo, por favor y apunta.

Bothrops atrox.

También se llama jergón o mapanare.

Eso da igual.

¡Debemos conseguir ya el antídoto!

¿Cómo vas?

Voy, que no es poco.

¿Te han dicho algo de lo último que te han hecho?

Nada.

Bueno, no te preocupes; ya verás cómo todo va bien.

¿Qué pasa?

Es que no quiero que nos vean.

Hola. Hola.

Jaime verás,

tengo ya el resultado

de alguna de las pruebas que te hemos hecho.

Y por lo visto

el origen de tu hemorragia se encuentra en el riñón izquierdo.

El flujo de sangre que sale de él es menor que en el riñón derecho.

Y ¿eso qué quiere decir?

Pues...,

yo tengo mis sospechas;

aunque todavía es pronto para establecer un diagnóstico.

No obstante, te vamos a hacer una prueba más,

y es ver cómo se encuentran las venas de la zona.

Me estás asustando un poco.

No. No te preocupes.

No te preocupes,

porque ya verás cómo en breve

averiguamos qué es lo que está ocurriendo.

Eh, otra cosa.

¿Te busco luego y me acompañas a ver a la peque?

Sí, sí. Claro.

Uy, estoy deseando verla. Vale. Perfecto.

Luego venimos para hacer las pruebas.

Hasta ahora.

-Gracias. -Hasta luego.

¿Me puedes decir qué te pasa?

No. No me pasa nada.

No has querido besarme.

Ya te he dicho que es porque no quiero que nos vean.

Ya tienes una relación.

Pero yo te quiero. Y tú a mí, ¿no?

Berta, yo creo que es mejor que lo dejemos.

¿Que qué?

Pero... ¿Y eso a qué viene, por qué?

¡¿Qué?, di!

Lo he pensado y...

y es mejor que lo dejemos.

-¡Jaime, háblame, mírame! -Soy tu terapeuta.

No podemos seguir juntos.

Pero ¿por qué? Si...

si voy cada vez mejor y todo es gracias a ti.

Y... todo va bien.

No, no, no, no va bien.

Y aunque lo dejemos,

yo creo que no te puedo seguir tratando.

Pero, es que no entiendo nada.

Pero...

es que no me puedes apartar de ti así.

Yo no me merezco esto, Jaime.

Mira, esto va a ser lo mejor para ti.

Pero... Pero tú me quieres.

Tú me quieres, ¿no?

No se trata de eso.

¿Me quieres o no me quieres?

Vamos a ver, Berta.

El hombre que está tratando de curarme

es el padre de tu hija.

-Bueno... -Tenéis una hija juntos.

¿Y qué? ¡Pero ese es mi problema, no el tuyo!

¡Esto va a ser lo mejor para ti!

Yo no entiendo nada, de verdad.

He aprendido.

Jaime me lo enseñó,

que no hay personas buenas ni malas o..., o bueno,

por lo menos no del todo.

Y sí, sí, vale. Ramón no sabe nada,

pero ya lo sabrá en su momento.

a quien hay que ser fiel es a uno mismo, ¿no?

Y Jaime no lo está siendo.

Se está negando a sí mismo.

Es que él me quiere, ¡yo lo sé!

Está siendo un cobarde.

¿Has sentido algún mareo en este rato?

No, que yo sepa.

Pero como estaba grogui...

Si lo he sentido, no me he enterado.

-¿Y los dolores, qué? -Nada.

Con ese matarratas que me estáis metiendo,

funciona como un tiro, ¿eh?

Vamos, que estás estupendamente, ¿no?

Como un toro. Como un toro de lidia.

Gracias, hija.

Sé que te has quedado alguna noche a mi lado.

-¿Y eso, cómo lo sabes? -Ah, porque lo sé.

Pero si estabas grogui, como dices.

Bueno, porque eso se sabe hasta desde el otro mundo.

Entonces ¿estás mejor, te encuentras más o menos bien?

Mejor que nunca.

Pues eso es lo que más importa.

Voy a dejarte un ratito descansar, ¿de acuerdo?

-¿Cómo está? -Yo le veo..., bien.

-Sabes que es puntual, ¿no? -Sí, lo sé.

Pero quiero aprovechar el tiempo que esté despierto.

Claro. ¿Él qué dice?

Que está como un toro de lidia.

Ya sabes cómo es.

Pero vamos, yo le veo mejor, claro.

Qué bien que hayáis podido hablar.

Sí.

Vamos a olvidarnos de la sedación, ¿eh?

Claro. Me parece bien.

Berta, tranquilízate, por favor. Tranquila.

Yo me ocupo. Gracias.

¿Qué pasa, Berta?

Se ha estropeado todo.

A ver, venga. Siéntate y tranquilízate.

Berta, siéntate.

¡Si estaba todo bien! Y se ha ido todo a la ¡mierda!

A ver, escúchame.

¿Todo esto tiene que ver con Jaime? Claro que tiene que ver con Jaime.

Jaime y yo...

Lo siento.

Lo siento muchísimo.

Jaime y tú estáis juntos, ¿verdad?

Lo siento, Ramón, lo siento.

Bueno, no..., no es culpa tuya. Son cosas que pasan.

Son cosas que pasan, dice.

¡Son cosas que pasan!

Berta... Berta, Berta, Berta.

Respira. Siéntate, siéntate.

Respira, respira. Chss, chss, mírame, mírame, mírame.

Berta, mírame. Respira, despacio. Despacio.

Despacio, despacio.

-¡Qué raro! -M.

-Entonces, ¿quién era ese hombre? -No sé.

No sé quién era; era un tipo bastante inquietante.

Pero lo importante

es que nos ha dicho qué serpiente le ha mordido.

-¿Y se fue así, sin más? -Ya, Rocío.

A mí tampoco me gusta nada.

Pero gracias a él Adrián va a salir adelante.

El antídoto ha funcionado y él se siente mucho mejor.

Genial.

Oye, ¿ese anillo no es el que te había desaparecido de la taquilla?

Sí. ¿Ves?

Volví a mirar en la taquilla y estaba ahí.

Fue un despiste mío.

Puede que sea un despiste tuyo

o puede que alguien lo haya cogido

y lo haya vuelto a dejar en su mismo sitio.

Sí, Rocío.

Por poder,

pueden ser multitud de cosas.

Pero lo importante es que está aquí; y ya está.

Y no me apetece enfrentarme a Belén.

Es que no sé cómo tengo que decir lo mismo ya.

Pues lo acabarás haciendo, Silvia.

Porque ella no va a parar. Te lo digo yo.

¿Adónde vas?

Ya veo que estás bastante mejor.

Sí. Sí, sí. Me encuentro mucho mejor.

-Pero necesito pedirte algo. -¿El qué?

Quiero que llames a la policía.

-¿Que llame a la policía? -Es urgente.

¿Estás mejor?

Gracias.

Y perdóname.

Berta. Luego, si quieres, hablamos de todo.

Pero bueno, quería comentarte cómo está Jaime.

¿Está bien?

Ya sabemos lo que tiene.

Verás, tiene un problema en la vena renal.

Esta se comprime

e impide que la sangre salga del riñón.

En su caso el riñón izquierdo.

Es lo que conocemos como el síndrome del cascanueces.

El cascanueces...

Bueno, es una cosa que usualmente se suele operar,

pero en el caso de Jaime

vamos a esperar

a ver si remite de manera espontánea.

¿Vale? Vale.

Gracias por curarle.

Vega, vega, perdona. ¿Tienes cinco minutos?

Dos.

Bueno, lo primero,

que me alegro mucho de que tu padre haya despertado.

Gracias, Rocío.

Dime.

A ver que te quería comentar un tema personal.

No sé si es el mejor sitio...

Pero es que no puedo parar de darle vueltas.

No es mío.

Es sobre...

sobre una compañera, sobre Belén Ariday.

-¿La enfermera? -Sí.

Es que han pasado una serie de cosas últimamente

que me han hecho pensar

que podría estar obsesionada con Silvia, con la doctora Marco.

-Es que no para de darle problemas. -¿Qué tipo de problemas?

Pues le han desaparecido una serie de objetos personales

y ha tenido unas reacciones muy raras.

Que... bueno,

le está haciendo como una especie de guerra fría.

¿Y por qué la doctora Marco no me ha dicho nada? no sé.

No ha presentado ninguna queja contra Belén, que yo sepa.

Que Silvia es así;

no le gusta hablar mal de las compañeras

y dice que no está segura.

Pero yo de verdad te digo que,

es que le he visto unas reacciones que me tienen preocupada.

Y he dicho:

"mira, yo prefiero decírselo a Vega, antes de que pase la cosa a mayores".

-Pero ¿no viven juntas? -Sí.

¿No tienes algo más concreto que decirme, no sé?

¿Habéis hablado con ella, por ejemplo?

-¿Tienes pruebas de lo que dices? -No. Pruebas no tengo.

Pero es que tampoco podemos hablar con ella

porque, cada vez que sacamos el tema, ella salta con que ha tenido cáncer.

Y a ver, es un tema importante,

pero tampoco para usarlo de excusa todo el rato, ¿no?

¿Belén?

Belén no ha tenido cáncer.

Mira, tengo un poco de prisa, ¿eh?

Pero quiero enterarme bien de todo esto.

Así que continuaremos

con esta conversación en otro momento.

-¿De acuerdo? -Gracias.

Bueno, y perdona por...

por el numerito de antes de la consulta y perdona...

Perdona por todo.

Yo no sé

cuántas veces te he dicho "perdona".

Verás.

A nadie le gusta que le mientan, y a mí menos.

Ramón, no te entiendo. Es...

Berta, yo he dudado muchas veces de lo nuestro.

Y lo he pensado mucho, ¿eh?

Y sin embargo pienso que tú

has sido bastante más valiente que yo.

Al menos con tus sentimientos.

Ramón,

¿tú y yo nos hemos querido alguna vez?

Bueno, querernos sí.

Yo te quiero muchísimo.

Pero... ¿enamorados?

¿Y por qué preguntas eso ahora?

No sé. Porque...

a veces tengo la sensación

de que lo nuestro ha sido como... como una borrachera.

¿Cómo, como una borrachera?

Sí, como cuando una noche te enrollas con alguien...

Y durante esa noche todo es maravilloso, ¿no?

Pero a la mañana siguiente, cuando te levantas,

las cosas ya tienen otra apariencia.

Te lo sabes muy bien.

No. No creas.

No creas.

Pero aquí el problema, Berta,

es que lo nuestro no ha sido una borrachera de una noche,

sino de bastante más tiempo

y además con una hija de por medio.

Lo mejor de mi vida.

Y me lo has dado tú.

Tú por julia no te preocupes, ¿vale?

Porque aunque no estemos juntos, pues...

no, no habrá ningún problema.

Gracias.

Pensé que te habías ido.

Bueno, es que no sabía si...

si querías verme.

Pasa.

Ya me ha contado Ramón, ¿no?

Que...

que lo tuyo y que todo bien, ¿no?

Sí. Están en ello.

Por lo menos no me tienen que operar.

-Pues me alegro. -Y yo.

-Porque tengo que hablar contigo. -Berta...

Cállate. Déjame hablar.

Mira he venido para darte otra oportunidad

y que dejes de hacer el idiota.

No Y no me mires así.

No me mires así

porque he comprendido que no puedes seguir tratándome.

-¿Seguro? -Sí.

Porque, si hago terapia contigo,

no te puedo contar los problemas que tengo contigo.

Pero eso no significa que no podamos estar juntos.

-¿Y Ramón? -He hablado con él y...

lo hemos dejado.

Y yo no te he pedido que lo hicieras.

No. Ni falta que hace.

A ver si te das cuenta

de que ya soy lo suficientemente mayorcita

como para tomar mis propias decisiones.

-Ya. -Vale.

A veces soy un poco inestable, y tengo mis cosillas,

pero en eso estamos ¿no?

En el camino.

Y tú me estás ayudando mucho.

Y con Ramón, pues...

es que ha sido todo una locura.

Y entonces tampoco sé muy bien si...,

si alguna vez hemos estado enamorados de verdad

o, no sé, pero...

bueno, estoy segura

de que ninguno de los dos va a sufrir;

no mucho.

Así que...

Y estoy segura de que nos pondremos de acuerdo

para cuidar de Julia.

Que es lo importante.

Claro que sí.

¿Entonces?

¿Ahora eres una mujer soltera?

Y sin compromiso.

Lo que pasa es que sigo enamorada del tonto que me ha dejado.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Pues esperar a que el idiota reconozca que se ha equivocado.

Lo reconozco.

Y que me bese de una vez.

Si no me llegas a besar, te mando al psicólogo.

-¿Echando un sueñecito? -Estaba muy cansado.

¿Y tú?

Me iba para casa,

pero quería pasarme a ver qué tal andabas.

Andar, andar...

Más bien vuelo.

Llevo casi todo el día adormilado.

Son los calmantes.

¿Llevas mucho tiempo aquí?

Un par de minutos. Pero no quería despertarte.

¿Te duele? -¡Ay! ¿Y Ángela?

Trabajando en su despacho, supongo.

La pobre no pensaba que me iba a despertar.

Yo tampoco, la verdad.

Pues muy mal hecho.

Bicho malo nunca muere.

-¿Estás bien, eh? -Eh... No. No estoy bien, no.

Cada vez tengo más dolores.

Voy a pedir que te suban la dosis de calmantes.

No, no. Espera.

¿Puedo pedirte algo?

Claro. Lo que quieras.

No consientas que me manden al otro mundo antes de tiempo, ¿eh?

Ni que me seden ni esas historias.

A no ser que Ángela lo pida.

Está bien. Imanol, como quieras.

Quiero pasar con ella el tiempo que me quede, ¿sabes?

Prométemelo.

Te lo prometo.

Voy a avisar a la enfermera.

Hola. Hola.

¿Cómo sabías que estaba aquí?

Te tengo geolocalizado por el móvil.

¡Que es en broma!

Es que, con el día que llevo hoy... me creo cualquier cosa.

Ya.

Que ya me he enterado de lo de Berta.

Bueno, no me extraña.

No porque te hayas enterado.

Sino porque ahora ya lo sabrá medio hospital.

Tampoco te veo muy sorprendido.

No, verás.

Las últimas conversaciones por teléfono eran muy raras,

muy extrañas.

Ella estaba...

Y luego llámalo intuición o como quieras,

pero cuando la vi con Jaime...

Sabía que había algo entre ellos. Lo sabía.

Imagino que es normal, ¿no?

¿Por qué es normal?

No conozco mucho a ese tipo, a Jaime.

Pero creo que hay algo en él que... que nos parecemos.

La gente tiende a repetir patrones, ¿no?

Es como ese instinto de protección.

Imagino que Berta

encontró en nosotros su propia tabla de salvación.

¿Tú crees que ha sido solo eso?

Por lo menos conmigo sí.

De él está enamorada.

¿Y tú?

¿Yo qué?

¿Tú tiendes a repetir patrones?

Yo suelo tropezar siempre con la misma piedra.

¿Aunque sea un error?

No estoy hablando de errores, Lucía.

Oye, son...

Demasiadas emociones para el mismo día.

Ya, ya.

Y tengo que ir a buscar a la peque. Pues dale un beso de mi parte.

Vale.

Silvia, ¿dónde estabas, que te estaba buscando?

-Vengo de hablar con la policía. -¿Con la policía?

Sí.

Solamente he estado dos horas respondiendo preguntas sobre Adrián.

Y mañana te va a tocar a ti.

Pero un momento: ¿de qué va todo esto?

¿Tú te acuerdas del tipo que nos dijo qué serpiente le había mordido, no?

Pues al parecer

no solamente no es su amigo, sino que ha intentado asesinarle.

-¿Cómo? -Sí. Casi nada.

Mira, yo tampoco entiendo nada, pero me da igual.

Estoy muy cansada y me voy a casa.

¡Eh, un momento, Silvia!

Es que quería comentarte una cosa, sobre Belén.

-¿Sobre Belén? -A ver, dime.

-Belén nunca ha tenido cáncer. -¿Ah, no?

La doctora Vega no sabía nada del tema.

Espera, espera.

¿Qué has ido al despacho de la directora

a contarle tus paranoias sobre Belén?

Sí.

Pero eso no es lo importante ahora.

Lo importante es que a la doctora Vega

no le sonaba de nada que Belén hubiese tenido cáncer,

y me pareció bastante extraño.

Así que, me puse a investigar un poco y llamé al centro oncológico

donde se supone que ella se ha tratado.

-¿Que llamaste al centro? -Sí.

Y no tienen ningún expediente a nombre de Belén.

Belén nunca ha sido su paciente y nunca ha estado ingresada allí.

Yo creo que se lo ha inventado todo. Que es una mentirosa compulsiva.

Que ha mentido desde el principio, sobre su vida, sobre la enfermedad...

Vamos, yo dudo que la hayan echado de su casa.

Que se lo inventaría también.

No sé,

que sería un montaje para meterse en tu casa

y así tenerte cerca para controlarte.

Para controlarme...

Rocío, es que a mí todo esto me parece demasiado loco.

Que ya lo sé, ya lo sé. Que es demasiado loco.

Pero, primero malmete sobre ti,

después te roba para llamar tu atención.

Y luego es capaz de mentir sobre una enfermedad como el cáncer.

Es que esta mujer no tiene límites.

Belén no está bien de la cabeza, Silvia.

¡Es que es muy fuerte!

Tú fíjate que en lugar de un ibuprofeno coges un laxante.

Por favor, la mujer está loca. Luego os lo cuento.

La mujer estaba encerrada en el baño, que no quería salir.

Y..., y luego...

Siento llevarte la contraria, pero yo no lo veo así.

-¿Ah, no? -No.

Ponme otra, anda.

Egoístas somos todos.

Y que levante la mano el que esté libre de pecado.

Tú dirás lo que quieras.

Pero Ángela solo está pensando en sí misma.

-¿E Imanol? -¿Qué pasa con Imanol?

Pues que si Imanol quisiera acabar con todo,

solo tendría que decirlo, ¿no?

Eso es lo peor de todo:

que está destrozado por dentro

y solo quiere seguir viviendo para hacer feliz a su hija.

Pues entonces, es decisión suya.

Pero ¿tú sabes lo que está sufriendo ese hombre?

No quiero ni imaginármelo.

Pero... es lógico que quiera seguir disfrutando de Ángela

el poco tiempo que le queda.

Es que eso no es disfrutar.

Eso es pagar un peaje

por todos los años que ha estado separado de ella.

Bueno eso también podríamos decirlo de ella.

¿A qué te refieres?

Pues que Ángela lleva toda la vida sin un padre

y es lógico que quiera estar al lado

del que ha conocido hace dos días.

Bueno, vale, que sí.

Que oye, lo que quieras.

Cóbrame esto y deja de comerme la cabeza.

Piensa en Ángela.

Piensa en lo duro que debe ser

renunciar a lo que nunca has tenido y ahora tienes.

Pero ¿y eso no te parece egoísta por su parte?

Pero que todos somos egoístas.

Ángela por no querer despedirse de Imanol,

y tú por querer despedirte con tal de dejar de sufrir.

Imanol no se merece seguir sufriendo.

Que no lo digo por Imanol.

No te confundas.

Que lo digo por ti.

-¿Es el piloto? -Sí.

Le hemos sacado del avión en camilla con un fuerte dolor abdominal.

¿Le duele más cuando le aprieto, ahora?

-¡Ah! -¿O al soltar?

-Al soltar. -¿Sí?

-Sí. -El piloto.

-Ah. -Tiene alcohol alto en sangre.

Las transaminasas elevadas y un hígado graso en la eco.

Vamos que es bastante obvio que padece algún grado de alcoholismo.

Llevo unos días como que parece que...

como que me falta el aire. Sobre todo cuando me tumbo.

Que el otro día tuve que dormir en el sillón.

A lo mejor por eso se me han hinchado las piernas.

Le vamos a tener que hacer una radiografía de tórax

y unos análisis.

O sea, ¿que vamos a pasar aquí el día, no?

¿Tú no te estarás inventando todo esto

para no tener que ir a comisaría, no?

Ojalá.

-¿Te he hecho algo? -No lo sé, Belén. Dímelo tú.

Lo que quiero es una explicación.

¿Tú sabes qué cara se me quedó cuando me dijeron

que te habías inventado lo del cáncer?

¿Cómo has podido jugar con algo tan serio

y más después de todo lo que hemos compartido juntas?

No entiendo cómo me has podido estar investigando.

Pues ¿para qué te has inventado que tenías cáncer,

si no ha sido para manipularme?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Centro médico - 29/11/18 (2)

Centro médico - 29/11/18 (2)

29 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

ver más sobre "Centro médico - 29/11/18 (2)" ver menos sobre "Centro médico - 29/11/18 (2)"
Programas completos (1178)

Los últimos 1.191 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios