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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 29/09/17 (1) - ver ahora
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Voy a recoger esto, ¿vale? Y ya, creo que por hoy es suficiente, ¿no?

-No, hombre, no. Ponme otra copa, ¿No prefiere que le llame a alguien?

-¡Que dejes de llamar a nadie, y que me pongas otra copa, hombre!

¡No seas pesado! Lo mejor será que te vayas a tu casa;

no querría llamar a la policía. Son las consumiciones

que dejaste sin pagar el otro día.

-Es que... Suso se puso como se puso y no me dejó pagarle.

Pero vamos, que no pasa nada. Que ahora te lo pago.

Vamos ahí a un cajero, que es que no...

Sabes perfectamente lo que me preocupa.

-Mira, Javier: ¡Tú no eres nadie para decirme lo que debo hacer,

ni lo que no debo hacer! Estás en un agujero; no lo niegues.

Pero se sale, Ramón, de los agujeros se sale.

-¡Qué más da si yo quiero seguir en un agujero o no quiero seguir!

Si no quieres luchar por ti, hazlo al menos por la gente que te quiere;

por Lucía; por tus hijos.

Vaya bestia, papá. Ya llevas dos copas,

y yo no he acabado todavía la primera -Hijo mío, quiero decirte una cosa.

-Que sepas que te quiero muchísimo, y que estoy muy orgulloso de ti.

¿A ti te parece normal sacarte una foto con tu padre borracho?

¡Tu hermano lo ha subido a las redes! -Mamá, déjame en paz.

No, no te dejo, no, cariño, no. -Sí. No es el momento.

-¿Sabes algo del visado? -Pues pocas y todas malas.

El contrato que tengo con el hospital es temporal.

Si no consigo que me lo mejoren y me hagan fijo,

aquí o en otro sitio, tendré que volverme a mi país.

Soy profesor de universidad. Tengo una tesis de lengua española.

¿Es que no merezco una oportunidad?

-Basir, yo voy a intentar ayudarte en lo que pueda.

Acabo de desayunar con Ramón. Ha estado de guardia esta noche y...

Me ha estado contando lo que pasó el otro día con tus hijos.

No quiero hablar de eso. Lucía...

Está muy arrepentido de haber bebido delante de ellos y...

no quiere perder, por nada del mundo la relación que tiene contigo

ni con ellos; y me ha pedido si podéis tener una charla tranquila

¿Tranquila? Tranquilísima, con él. Lucía, para limar asperezas;

no sé, y llegar a tener un trato cordial.

Que no lo veo, sinceramente. Bueno, piénsalo, ¿vale?

No insistas. Por ahora, no quiero hablar con él.

Lucía, es el padre de tus hijos; igual algún día te lo agradecen.

Venga, que llego tarde. Pero piénsalo, ¿vale?

¡Que sí!

Alaska Martínez acude a la consulta del doctor Blanco

acompañada de su madre, Maribel, porque lleva varias semanas

con un dolor que le impide sentarse con normalidad.

Siéntate. No.

Que me duele el culo.

-Yo creo que tiene una heridita, una fisurita en el ano,

debido a que tiene un estreñimiento brutal.

Y ¿desde cuándo te pasa eso? Pues no sé; desde hace dos semanas,

más o menos. ¿Comes fruta, verduras?,

¿bebes suficiente agua? -Sí.

Yo creo que el estreñimiento... puede tener que ver con que quizá

esté embarazada. -Pero ¿de dónde te has sacado

que puedo estar embarazada? Le falta la regla hace una semana...

-Bueno, no me lo puedo creer. ¿Desde cuándo controlas mis reglas?

Tiene náuseas, tiene dolores de cabeza, no duerme bien...

¿Te has hecho la prueba de embarazo? -No.

Bueno. Pues vamos a ir por partes: Primero examinaremos esa fisura.

Pasa detrás del biombo, desnúdate de cintura para abajo

y túmbate en la camilla de lado. -Mamá. Por favor.

¡Vete!

Una fisura anal se puede definir como un desgarro en la piel del ano,

que causa un intenso dolor pese a su pequeño tamaño.

Predisponer a la mucosa del ano a un traumatismo como hemorroides,

estreñimiento, diarreas, puede influir en su aparición.

Hola. Perdón. Perdón, perdón. Un segundito.

-Hola, doctora Romero. Nos conocemos, ¿verdad?

-Sí. Dígame: ¿Qué es lo que le ocurre?

-Pepón es el quiosquero de nuestro barrio.

-Lo conocemos de toda la vida. Y... esta mañana hemos ido a comprar

la revis, y es nos hemos encontrado al pobre hombre muriéndose del dolor.

-Es que estaba que se doblaba... No podía ni incorporarse.

Malísimo, malísimo. Como tenemos conocimientos médicos,

pues hemos pensado que podíamos ayudarle.

-Estamos terminando de estudiar el módulo para auxiliar de enfermería

Y por eso hemos hecho lo que había que hacer: no tocar a Pepón, y llamar

Las dos:Al 112. ¡Ua!

-Ahí va, Pepón. No te preocupes, que no va a ser nada, ¿vale?,

que te vamos a curar. -Apriétame la mano.

-Sí, sí. Si me permites, por favor... ¿Podrías... sentarte?

Eso es... Dime si esto te duele, ¿eh?

Por favor: ¿Puedes dejar de tocar esas cosas? Muy amable.

-¡Ay, ay! Oh... Oh... -Vale. Tranquilo, Pepón. Perdona;

lo tengo que hacer. Eh... ¿Te has dado algún golpe?

-No, no, no. Este dolor lo conozco yo Esto es de un cólico al riñón.

-Ah, sí: ¡Un cólico nefrítico! Que eso lo hemos estudiado ya, Yoli.

-Sí, es verdad. -Bua, es que eso duele mazo, ¿eh?

Pepón: ¿Quieres que salgan, y así estamos más tranquilos?

-No, no, si a mí me... Me da igual. -No, no, no, no, no, doctora.

Seguro, ¿no? -Sí, sí, sí.

-Perfecto. Si tiene un cólico renal, es importante hidratarse bien,

poner calor seco en la zona, tomar analgésicos para el dolor,

y también hacerse un estudio para ver si hay alguna complicación asociada

a dicho cólico. Tendrás que tomar una dieta

rica en fibras, y hacer baños de asiento con agua temblada

durante diez o 15 minutos después de cada deposición;

y te aplicarás una pomada con anestésico.

Si sigues mis consejos, en muy poco tiempo te sentirás mucho mejor.

Además, quiero hacerte una analítica para comprobar si estás embarazada.

-No quiero que mi madre sepa nada, porque es una pesada,

pero lo que más ilusión me haría en este momento sería tener un bebé.

Mis amigas me dicen que estoy toda loca, porque no tengo ni novio.

Pero ¿qué tiene de malo? A mí me hace ilusión.

Además que sé que lo sacaría adelante igual que mi madre hizo conmigo.

-Ah, se me olvidaba; soy diabética de tipo 1.

-No sé si es importante que se sepa.

Es un dato importante si estás embarazada.

Existen riesgos para el bebé, pero vamos, se minimizan

llevando un control, un control médico.

-Muchas gracias. Nada. Adiós.

Para controlar la diabetes una dieta equilibrada

es el elemento clave. No es recomendable la bajada de peso,

sino tomar alimentos saludables. Controlando los productos

con azúcar refinado, las proteínas y las grasas.

Bueno, Pepón, las constantes son normales, ¿eh?

-Serán normales, pero el hombre está que se parte de dolor.

-Algo le pasará, ¿no? ¡Digo yo! -Yoli, tía, cállate.

Pepón: ¿Quieres que avise a alguien? -Eh... No. Solo tengo una chica,

pero no me llevo con ella. Vale.

¿Me disculpáis? -Hoy, sí, sí.

A ver, Pepón, lo que vamos a hacer es una analítica de orina ¿vale?,

para ver si hay sangre en ella, y si fuera así, pues podríamos estar

ante un cólico renal o nefrítico;

y tendríamos que hacer pruebas de imagen. Pero vamos paso a paso.

-¿Eso qué es? ¿Que tengo piedras o algo de eso?

Bueno, es posible que una piedra pues esté dando la lata.

-Lo único que me quiten el dolor, por favor.

Sí. Precisamente, te voy a mandar unos analgésicos, ¿vale?

Toma, Pepón, y tranquilo, ¿de acuerdo?

En cuanto a vosotras quiero que sepáis

que esto es un hospital, no es a ver quién sabe más.

-Vale. Lo único, doctora Romero, queríamos decirte que tenemos

un trabajo de recuperación, y nos vendría superbién hacerlo de esto.

-Es una recuperación práctica. Entonces, pues estar aquí, de verdad,

en un hospital, viendo cómo... Perdonadme; tengo muchísimo trabajo.

¿Os importaría? -Muchas gracias.

La analítica y las pruebas de imagen han confirmado que Pepón

tiene un cólico renal debido a unas piedras en el uréter.

Lo que vamos a hacer es destruirlas con el litotríptor,

que es un equipo que las pulveriza con ondas de choque.

Pero también vamos a poner un tratamiento antibiótico,

para evitar posibles complicaciones como infecciones o inflamaciones.

Así que se tiene que quedar ingresado.

Hola. ¿Tienes las pruebas que te pedí?

Gracias.

El doctor Blanco tiene los resultados de la analítica

que ha realizado a su paciente, Alaska Martínez.

A ver, te cuento.

No estás embarazada, sin embargo he visto algo

que me preocupa;

tienes el nivel de glucosa muy alto, 250,

casi el doble de lo que debería. -¿Tanto?

¿Te pones la insulina cuando debes?

-Pues sí. Tengo hasta una aplicación.

Lo llevo, vamos,... todo controlado, a rajatabla. Mira.

Sí.

Está muy bien llevarlo así apuntado, y además es correcto.

¿Me enseñas tu... tu pluma de insulina?

Es un modelo un poco antiguo, ¿no? -Bueno,...

es el que llevo usando un montón de años.

Te recomiendo que te compres una nueva.

Te voy a recetar las pautas a seguir para administrártelo.

Y si vuelves a tener una subida de... de glucosa,

vuelves inmediatamente. -Gracias.

-Hasta luego.

Pero a ver, ¿cómo que te vas?

-El permiso de asilo no llega;

he perdido mi trabajo en el hospital. -¿Qué?

-Cuando estaba la comisión gestora despidieron a un trabajador

al que yo sustituí.

Este demandó al hospital por despido improcedente y...

ha ganado el juicio, así que ahora tienen que readmitirlo,

y yo dejar el trabajo. Así me lo ha comunicado Romero.

-Pero ¿cómo puede ser eso? -Pero ¿has hablado con algún abogado?

Sí, sí. Sí, no hay nada que hacer.

Además, yo estoy cansado de esperar el permiso de trabajo.

Me han dicho que se tarda como siete años.

En Alemania es todo mucho más rápido. -A ver. Espera un momento.

-Tiene que haber una solución. La decisión está tomada.

-Em... A ver, Soto;

¿te acuerdas de lo que hablamos, de casarte con él y todo eso?

-Pues creo que ahora mismo es el mejor momento. Piénsalo;

tendría todos los derechos españoles, sería español y no tendría problema.

-No no es tan fácil como tú te crees. -Bueno, es tu amigo,

y tienes que ayudarle. Se va a ir. -Lo que me estás proponiendo

es un delito. -No, no es un delito,

porque tú le quieres,

o por lo menos esa es la sensación que a mí me da cuando te veo con él.

-Ya voy a encontrar otra solución.

Bueno. ¿Me vas a decir... la analítica, qué ha salido?

-Puedes estar tranquila, no estoy embarazada.

¿Me puede poner un batido de chocolate, por favor?

Te estás pasando con los dulces, ¿no? Ya sabes cómo te sientan.

Tú no puedes tomar dulces. -¡Mamá!

-¿Te quieres estar tranquila? Voy a salir a correr y lo quemo.

-Que yo sé lo que hago. Tienes que madurar, Alaska,

hacer cosas para ti, para tu salud.

-Tía, ¿qué haces? -¿Qué pasa?

-Tía, pues que yo no quiero acabar en comisaría. No sé tú.

-A ver. A ver, Yoli, tía, que no vas a acabar en comisaría por esto.

-Ah, ¿no? -Vamos a ver, tía.

¿Tú quieres que nos cateen otra vez? Te recuerdo que volver a suspender

significa volver a pagar la matrícula con una pasta que, por lo menos

yo, no tengo. ¿O tú tienes pasta? -Pues tampoco, tía.

-¡Estamos estudiando no trabajando! -Schsss... ¡Yoli!

Mira, tía. A ver, escúchame.

Vamos a entrar, y le vamos a contar a Pepón nuestra situación,

para que nos deje ser sus acompañantes

y que así la doctora hueso, pues no pueda decir ni mu.

-Bien, tía. Pero es que la doctora hueso le va a dar lo mismo.

-¡Que! los hospitales funcionan, pues como los centros comerciales.

-¿Como los centros comerciales? -O sea...

O sea que si yo quiero descambiar algo me lo... ¿Me lo devuelven?

-No, Yoli, no: que el paciente siempre tiene la razón.

-Ay... Joé, qué labia tienes, tía.

-Hola, Pepón. -¡Hola!

-¿Qué? ¿Cómo estás? -Bueno. Ahí...

-Mira: Es que..., la Yoli y yo hemos pensado que nos vamos a quedar aquí

para acompañarte. -Qué bonicas. Quedaros aquí por mí.

-Ya, Pepón, bueno, la Rebe no se está refiriendo a eso exactamente,

porque... -No, claro que no. Como... No.

Me refiero a que cómo nos vamos a ir y te vamos a dejar a ti aquí solo.

-¿Eh? Hombre. No, no, no, no. -Pepón, tú... tú eres de la familia,

si, te conocemos de toda la vida. -Nos vamos a quedar aquí contigo,

y te vamos a ayudar en todo lo que tú necesites.

-¿Vale? -Muy bien.

A ver, Soto, me tienes que entender. Es que Basir no reúne el perfil

que yo necesito como ayudante en Dirección.

-¿Y no le puedes buscar un hueco, o inventarte un puesto para él?

¿Me lo estás diciendo en serio? -Perdóname.

Necesito encontrar una solución. He estado haciendo llamadas,

pero no he conseguido nada. -Basir es una herencia

de la mala gestión, precisamente, de la comisión gestora, y de Landó.

-¿Qué ha pasado exactamente? El antiguo empleado de mantenimiento

estaba trabajando, y entonces no puso el cartel de advertencia.

Entonces se resbaló un paciente. Landó, ¿qué hizo?,

que para evitar demandas, pues lo despidió.

Pero el empleado lo que ha hecho es, en el juicio,

demostrar que sí puso el cartel de advertencia. Imagina qué ha pasado

-Lo han tenido que readmitir. Efectivamente.

Perdóname. Te tengo que dejar, perdona, ¿eh?

Perdonad, perdonad un segundo: Estamos en un hospital,

¿vale? Así que, por favor, salid. -No, no, no, no, déjelas aquí,

déjelas aquí, que me están haciendo compañía.

Muy bien, pero más silencio. -Sí, sí.

-Lo sentimos.

La paciente del doctor Blanco vuelve al hospital

con una herida en la cabeza. Alaska, ¿qué ha pasado?

-Pues que me he ido a correr... A ver.

...y me he mareado, y me he pegado una leche contra un bordillo.

Vamos a Triaje. Luego seguimos. -Muy bien.

¿Estás bien? -Sí.

Bueno. Pues esto ya está. Gracias, Mar.

Bueno. ¿Cómo llevas la fisura? -Bien. Ya no me duele.

¿Sueles marearte? -No.

-¿Puedo ir un momento al baño? Sí, claro.

-¡Ah!

¿Qué te pasa? -Que me he mareado.

Igual tienes otra hipoglucemia.

Te voy a hacer la prueba de glucemia y una nueva analítica, ¿de acuerdo?

-Vale, pero puedo ir antes al baño, ¿no?

Sí, claro, te acompaño. -No, no, no, no, no.

-No, si ya me encuentro mucho mejor. ¿Seguro?

-Sí, sí.

A pesar del tratamiento, Pepón sigue con un continuo dolor abdominal,

por lo que la doctora Romero le ha hecho una serie de pruebas,

y ahora se dispone a comunicarle sus resultados.

¿Qué tal, Pepón? ¿Cómo estás? -Bah

--Vale. Pues te voy a contar. Tengo ya los resultados.

En los análisis he visto que la anemia está aumentando,

pero en la ecografía he visto tres cosas.

Primero un quiste en el riñón, no me preocupa de momento,

pero he visto un hematoma en el bazo, y también un posible derrame pleural.

Esto... tranquilo, tranquilo. Te explico lo que significa.

En tu pulmón derecho lo recubre una membrana que se llama pleura.

Pues justamente ahí está entrando líquido.

-Pero un momento; y entonces, ¿por qué me pasa esto?

Como no ha sido por un golpe, es posible que se haya producido

cuando destruimos las piedras de tu riñón.

¿De acuerdo? Ahora lo que vamos a hacer

es una radiografía para confirmar el derrame pleural.

-Vale. Bueno. Voy a continuar. Hasta luego.

-Desde que me pasó lo de la chica, la Laura,

la verdad es que siempre he estado solo,

n no pensé que nunca me iba a pasar nada de esto.

-Bueno, Pepón: Tú no... no pienses en eso ahora, ¿sabes?

-No, no. Si yo solo quería daros las gracias;

porque la verdad es que hay poca gente tan buena como vosotras,

que haga esto así, sin pedir nada a cambio.

-¿Me acompañas un momento al baño? -Sí.

-Ahora venimos.

-¿Qué pasa? -Que yo me planto.

-¿Qué dices, Yoli? -Él piensa que estamos aquí por él,

cuando en realidad estamos por el interés te quiero, Andrés.

-Yoli, no grites que te va a oír. Y eso tampoco es del todo así, ¿vale?

-Ah, ¿no? -No; en el fondo sí le ayudamos.

-Pero muy falsamente, Rebe. Que bastante mal lo ha pasado ya

con lo de su hija. -Pues mira, precisamente por eso

-¿Tú estás segura de que quieres volver a romperle el corazón,

al pobre hombre, eh? -Pues no sé, tía.

Pero él se merece saber la verdad. ¿Sabes? Y hay que contársela.

Después de realizarle la analítica, el doctor Blanco

recibe en su consulta a Alaska para darle los resultados.

A ver, Alaska. Los análisis muestran una preocupante hiperglucemia.

No sé. Igual has tenido una bajada de azúcar mientras hacías ejercicio,

que se ha autocompensado con una fuerte subida.

-Tal vez debería haber desayunado mejor.

Ya. ¿Compraste la pluma de insulina, la nueva?

-Sí, sí, la tengo aquí. ¿La has cargado con la dosis buena?

-Pues creo que sí, pero como es diferente a la anterior,

pues ya no sé si me he confundido.

Bueno. Los tratamientos están para cumplirlos.

La adherencia terapéutica supone el cumplimiento,

por parte del paciente, del tratamiento de su médico.

La principal consecuencia de no tomar

un determinado medicamento o tomarlo en dosis o frecuencia

distintas a las prescritas, es el riesgo de recaídas

y agravamiento de la enfermedad. ¿Conoces la bomba de insulina?

-No.

Es un mecanismo que dosifica la insulina

que necesitas durante el día, mediante un catéter conectado

a... al aparato. Así tienes que estar tranquila,

ni preocuparte por la dosis ni si te la has puesto ni nada.

Es perfecta para alguien como tú,

que pareces un poco despistada.

A ver; ¿me dejas ver los nudillos?

Deja, déjame, déjame ver la mano, por favor.

-No, me sale cuando estoy nerviosa. Parecen engrosados.

¿Puedo ver tus encías? -¿Para qué?

Las encías están relacionadas con la diabetes.

Tienes gingivitis. Deberías ir a ver al dentista.

-¿Algo más? Sí.

Hoy mismo te pondremos la bomba de insulina.

Avisaré a una enfermera para que te acompañe

y te enseñe a colocarla, y bueno, el proceso de funcionamiento.

-Hecho. ¿Me puedo ir ya? ¿Tienes prisa?

Te daré otra cita de control, y el nombre de la enfermera

y la sala a la que tienes que ir.

¿Pero entonces no hay otra solución?

Ya. Pero es que estamos hablando de la vida de una persona.

Ya.

Vale, vale. Gracias.

-Hola. ¡Hola!

-Ah, te he asustado. Sí. ¿Pero cómo me has encontrado?

¿Cómo sabías que estaba aquí? -Tomas café lejos del hospital;

además te he visto salir. Contigo no hay secretos, ¿eh?

-Quería darte las gracias por todo lo que has hecho por mí.

Eso suena a despedida; y no, estoy intentando hablar con una ONG.

Voy a encontrar una solución. -Déjalo. La decisión está tomada.

Pero es que no estás siendo lógico. Tienes que llegar a Alemania.

Te pueden meter en la cárcel. -Lo he hecho otras veces,

y lo haré las veces que sea necesario hasta conseguir...

un trabajo mejor y una casa. Pero es que no entiendo

por qué tienes tanta prisa. -Porque tengo la sensación de que...

mi vida pende de un hilo.

-Ya no vuelan bombas sobre mi cabeza, pero...

necesito poder ir siempre al mismo parque,

y leer bajo el mismo árbol.

Tu árbol, ¿m?

Lo entiendo.

-Gracias.

-Mañana... vendré a despedirme de los demás.

-Ahora me tengo que ir.

Primero vino con una fisura anal; creo que provocada por los laxantes.

Hoy ha venido con una brecha porque parece que se ha mareado

haciendo ejercicio. Tiene las encías inflamadas, y lo peor...

es que sospecho que se esté poniendo menos insulina aposta.

¿Tiene signo de Russell en los dedos? Sí, y estando delante de mí

ha ido dos veces al baño. Pues todo apunta a que tiene

un trastorno alimenticio. ¿Quieres que hable con ella?

Pues estaría bien. Por eso quería verte también.

Tiene que venir a un control. Me avisas cuando venga al control.

Pues ya está. ¿Vale?

Por cierto...

¿Has pensado ya en lo de Ramón?

A ver, Blanco, te voy a ser totalmente sincera.

El otro día hablé con él por teléfono y me dio unos gritos tremendos.

Y de verdad, si antes le costaba reconocer que tenía un problema,

ahora que está bebiendo, no te quiero ni contar.

Dale un voto de confianza. Si yo le daría un voto de confianza,

pero si pide ayuda.

Te la está pidiendo, a través de mí.

Tengo mis razones, y de verdad que no voy a cambiar de opinión.

Gracias de todos modos. Venga.

-Que tenemos que contarte una cosa.

-Eh... ¿Es que no me han hecho la radiografía todavía?

-No, pero no es de eso. En verdad, hemos estado acompañándote

porque nos venía muy bien para hacer un trabajo de recuperación,

no porque quisiéramos exactamente ayudarte.

-A ver, que ayudarte si queríamos, ¿vale? Pero...

-Pues no sé. La cosa empezó por un malentendido,

y al final se nos fue de las manos. -Eh... A ver. No... No lo entiendo.

-Pero... Pero que ahora sí queremos quedarnos, ¿vale, Pepón?, por ti.

-Porque claro, como dice la Yoli, bastante mal lo estarás pasando ya

con el tema de lo de tu hija... -¿Qué sabrás lo que he pasado yo?

-Hombre, pues... -No, no, no, no, no.

Mirad, coged vuestras cosas y fuera. -No. Si es que nosotras no queremos..

-Coged vuestras cosas y largo de aquí.

-Pepón: Es que... -Fuera.

¿No crees que te estás pasando últimamente con los hidratos,

y con los dulces, y con todo?

A mí, que me recuerda mucho esto a tiempos pasados.

Y es que no... no me gusta un pelo. Estoy muy preocupada.

-¿Y mi agua? -¿Esto qué estafa es?

-Pues me voy al baño, a beber agua. ¿Al baño?

-Sí, mamá, al baño, a beber agua, que no pasa nada.

Alaska no me contó que había vuelto al hospital;

y vi la herida que tiene en la cabeza, los puntos,

y no me quiso explicar absolutamente nada de nada.

Encontré en su bolso la cita para hoy,

y la he tenido que traer casi a la fuerza porque...

está enfadada conmigo; aparte, no me gusta nada

cómo está comiendo últimamente;

esto de ir y venir al baño...

Me temo lo peor. Perdona.

¡Alaska! ¿Estás bien, cariño?

¿Qué te ha pasado? ¿Qué le ha pasado? Nada. No se preocupe.

Alaska ha sufrido una cetoacidosis y hemos tenido que ingresarla.

En personas con diabetes, cuando la insulina es insuficiente,

el cuerpo empieza a utilizar grasas como fuente de energía,

que al degradarse producen cetonas que acidifican el organismo.

Si no se trata rápidamente, la cetoacidosis es

potencialmente mortal.

Tras padecer una crisis respiratoria

mientras le realizaban la radiografía,

la doctora Romero le ha programado un ecocardiograma a Pepón,

para averiguar la causa de la crisis.

Pepón presentaba dificultad para respirar y también edemas.

Es decir, hinchazón, tanto en los tobillos, en las piernas

como en el abdomen. Todo esto unido a lo que vimos en la radiografía,

es decir, el derrame pleural, me podría estar indicando que estamos

ante una insuficiencia cardiaca. -Lo que me faltaba;

ahora, el corazón. Ah... -A ver, tranquilo.

Espérate, espera. Yo te ayudo...

Pero ¿lo mío no era una piedra en el riñón?

Vamos a ver; te voy a explicar. Tu corazón ya es sensible de por sí,

de naturaleza ¿de acuerdo? Ahora mismo tienes un problema renal,

es decir, un problema en el riñón, y se está acumulando líquido.

¿Dónde se acumula el líquido? En las zonas más sensibles;

en tu caso el corazón. -¿Y esto cómo se arregla?

-Pues Pepón, en quirófano.

Tranquilo y paciencia ¿vale? -Vale, vale.

He estado mirando la bomba de insulina.

-He estado haciendo todo lo que la enfermera me ha dicho,

solo que necesito tiempo... para hacerme a ella.

Alaska,...

manipulaste la pluma de insulina y...

has hecho lo mismo con la bomba. La dosis sigue siendo baja.

Estás poniendo en riesgo tu vida. -Eso es mentira.

Creo que deberías hablar con la psicóloga.

-Paso.

Esto es más serio de lo que parece. No digo que hables ahora,

cuando te sientas mejor me lo dices y...

y vamos a verla. ¿De acuerdo?

-Vale. Bien.

Después de efectuar la intervención que resolvió

la insuficiencia cardiaca de Pepón, su estado se ha complicado.

Hola, Pepón:. ¿Cómo estás?

A ver. Tengo aquí los resultados de los análisis,

y lo que estoy viendo es que la anemia, o sea,

continúa, la leucocitosis está elevada, y bueno,

tú cada vez tienes la tensión más baja, ¿vale?,

a pesar de que no tienes fiebre. -Al final va a ser verdad eso de...

que entras en el hospital con una cosa y sales con mil.

Bueno, tenemos que llevarte a quirófano,

porque es posible que estés sufriendo un shock séptico.

¿Has visto a Basir? Lo estoy buscando -Sí, justo estaba en el chill out,

despidiéndose. Ah, genial.

Le voy a proponer matrimonio. -¿En serio?

Soto, un segundo. Hay que intervenir a mi paciente de urgencia, a Pepón.

-No puedo. Tengo un tema personal. Es que no hay ningún cirujano libre.

-Alguien tiene que haber. Cuento contigo. ¿Vale? Gracias.

-Basir, Escucha. Eh... Llámame. ¿Vale?

Tengo... tengo que hablar contigo. No te vayas.

Chao. Un beso.

Pues he estado hablando con el doctor Blanco

y me ha dicho que estás teniendo un problema con la bomba de insulina.

-Sí. Es que, después de tantos años usando la pluma,

que era yo la que me administraba las dosis,

no acabo de hacerme a la bomba. Vale.

¿Estás tomando laxantes últimamente?

-A ver. Es que,...

como me dolía tanto la fisura, tenía que hacer algo

aparte de usar la pomada. Así que... sí.

¿Cuánto ejercicio haces a la semana?

-¿Qué pasa?, ¿que también es malo hacer ejercicio?

No, no es malo hacerlo, a no ser que estés ocultando otros síntomas.

-¿A qué te refieres?

Pues que no te estás inyectando la dosis adecuada de insulina,

y no sé cuál es el motivo.

-¿Mi madre... va a enterarse de lo que hablemos aquí?

-Si tú no quieres, no.

-Pues lo que pasa es que...

quiero tener un bebé,

pero...

¿Pero?

-Pero... no quiero engordar.

¡No quiero verme como una foca, cuando lo consiga!

¿Y por eso te estás administrando menos insulina,

para quemar más grasas?

Cariño, ¿has tenido algún episodio de bulimia anterior?

-Pero ya lo he superado.

Tú sabes que... haciendo esto,

tienes muchas menos posibilidades de quedarte embarazada.

-No.

Mi amor, tranquila, ¿vale? Yo te voy a ayudar.

De verdad que tiene solución.

Si lo has superado antes...

Las personas que padecen bulimia suelen darse atracones de comida,

y luego se sienten culpables y se provocan purgas,

como vomitar o tomar laxantes o hacen ejercicio físico excesivo.

Gracias. -Lucía...

Hola, ¿qué hay? -¡Hola! Mira, yo soy Maribel,

la madre de Alaska. Ah, hola, encantada.

-Quería decirte que estoy muy preocupada por mi hija.

¿Me quieres acompañar a la consulta? -Sí.

-Es que no sé si te ha dicho Alaska que hace tres años fue bulímica.

Yo es que no te puedo comentar nada que hayamos hablado en terapia.

Pero bueno, coméntame. -Entiendo que no me lo puedas decir.

Pero verás... Es que pasamos por un horror, las dos juntas...

Muy fuerte ¿sabes?, y fue mucho sufrimiento,

y yo estuve todo el tiempo con ella, todo el tiempo con ella;

pero ahora mismo, no creo que sea capaz de volver a pasar...

por lo mismo. Maribel,

yo como psicóloga te puedo intentar ayudar;

pero de verdad, confía, vas a tener fuerza.

Lo que no se haga por una hija...

La doctora Soto y su equipo están interviniendo a Pepón

por un posible shock séptico.

El foco de la infección estaba en el bazo,

y hemos tenido que extirparlo, así como la cola del páncreas,

que también estaba afectada. Hemos mandado muestras a Cultivo

y a Anatomía Patológica. Necesitamos saber qué bacteria es

la que ha causado la infección para poder aplicar el tratamiento.

Esperemos que el paciente no empeore. ¿Ya?

Vale. Gracias.

Pero ¿dónde estás?

Basir, soy yo otra vez. Por favor, tenemos que hablar.

Llámame, ¿vale? Creo que tengo una solución

para que puedas tener tu árbol.

A ver... Quería hablar contigo porque...

he estado pensando y...

y bueno, creo que... que... Pues que tienes razón,

y voy a intentar hablar con Ramón.

Me alegra oír eso.

Estás haciendo lo mejor para tu familia.

No sé. Lo que sí me gustaría es que, si quedo con él, por favor,

estés tú al principio porque...

No sé, si ves ya que me siento cómoda...

te puedes ir, pero... No te preocupes, estaré contigo.

Y hablaré con él para ver cuándo le viene bien.

Buena decisión. ¿Sí?

Sí.

Uff... Ya veremos. Y gracias.

Ya ves tú.

Bueno, Pepón, pues tengo los resultados de los cultivos,

y han dado positivo en una bacteria que se llama Enterococo fecalis.

¿De acuerdo? Te hemos puesto un antibiótico,

para combatirla, y si evolucionas bien

pues en unos días te daré el alta. -Gracias.

-¿Se puede? -¿Qué hacéis aquí?

¡Que no quiero veros! ¡Largo! ¡Fuera de aquí!

-Lo sabemos, Pepón. Pero solo hemos venido para que veas a una cosa.

-Bueno, en realidad, para que veas a una persona.

-Pasa.

-¡Laura!

-¡Bua, qué subidón, Yoli! Es que tú imagínate

cuando ayudemos a curar a la gente. -¡Bua, tía! ¡Qué ganas!

Alaska acude a una cita de control de seguimiento de su diabetes.

-Hola. ¡Hola!

Siéntate.

Enhorabuena, Alaska. Ahora sí estás respetando la dosis.

Y has avanzado muchísimo en las pocas sesiones que hemos tenido,

y yo, lo que te iba a proponer es que vengas

y te unas a un grupo que tenemos, que es de trastornos alimenticios,

porque es que creo que puedes ayudar a mucha gente.

-Y ¿podría venir mi madre? ¡Claro!

-Madre mía. Es que me has quitado hasta de la cabeza

la idea de quedarme embarazada; al menos hasta que termine la carrera

Yo he tenido hijos muy joven y de verdad, tampoco pasa nada

por esperar un poco, ¿eh? No, de verdad que no.

¡Basir! -¡Hola!

Por tu cara veo que no has visto mis mensajes.

-Es que vendí el móvil. Ya no me iba a hacer falta.

Pues me ha costado un montón encontrarte.

-Estoy practicando para cuando tenga que cruzar la frontera.

-¿Cómo sabías que estaba aquí?

Pues por una mezcla de intuición y desesperación.

-Si vas a empezar otra vez con que no me vaya...

Basir, escúchame. Vamos a casarnos.

-¿Cómo? Es la manera de que tú tengas...

lo que quieres y puedas...

tener tu árbol. -No, eso es pedirte demasiado.

-Tú ya tienes una vida.

Lo he pensado bien.

No tengo anillo de pedida ni reloj pero no...

no te lo pienses tanto.

-No hay nada que pensar. -¡Claro que sí!

¿Seguro que hemos quedado aquí? Sí, seguro.

Es que no va a venir. Vamos a esperar un poco más.

Es que llevamos esperando una hora.

Lo tiene apagado. Igual le ha pasado algo,

o le ha surgido algún imprevisto. No, o que está borracho por ahí

y no se acuerda de que ha quedado; Y ya está.

Yo me voy para casa. ¿Tú qué vas a hacer?

Le buscaré. ¿En algún bar?

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Centro médico - 29/09/17 (1)

29 sep 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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