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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 29/06/17 (1) - ver ahora
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-¡Hola!

¡Hola!

¿Hay alguien?

No sé. A veces, trabajando en esto, me olvido que tratamos a personas.

Personas que tienen emociones, miedos...

Y yo ahora estoy ahí, en ese otro lado.

¡Estaba soñando! Me disparaban con una ballesta.

-Ya, pero también tendrás que hablar con ella, por...

-Silvia, ¿qué te pasa? Silvia, ¿estás bien?

-Sí, sí. Si ha sido como una pequeña contracción.

También, me molesta un poco la pelvis, con los movimientos,

pero ya, ya se me ha pasado, de verdad. Que me lleva pasando días.

Estoy bien. Que se me ha pasado. -¡Silvia, vamos a la consulta!

Te voy a explorar.

-¿Te acuerdas de la noche que pasamos juntos?

-Sí. Sí, claro, pero no sé por qué me hablas ahora de esto.

-¿Cuánto tiempo ha pasado?

-Seis meses, pero...

Silvia, no... No sé qué..., qué me quieres decir.

Voy a ser...

Inma ha llegado con un problema en una válvula cardiaca.

Para subsanarlo, la doctora Ortega realiza,

por primera vez en su carrera, una intervención llamada TAVI.

Un TAVI es una intervención poco invasiva,

que consiste en introducir un tubo por la arteria femoral.

Y a través de él, implantar una válvula artificial,

que sustituya a la válvula aórtica dañada.

La sustitución de la válvula cardiaca de Inma ha sido un éxito.

Por lo que, al día siguiente de su intervención,

la doctora Ortega le da el alta.

Tienes que tener paciencia durante unas semanas.

-Sí. -¿Vale? Puedes notar algo de dolor,

y bueno, inapetencia, también... -Mm.

-Ah, por cierto, si tienes estreñimiento,

es por los analgésicos, por la medicación. No te preocupes.

-Mm. Muy bien. -Inma.

¡Inma!

Inma, ¿estás bien? -Mm. Sí.

-Inma. Inma, ¿qué te pasa? -Que estoy un poco nerviosa, creo.

-A ver, a ver. Eh... Acabas de salir de una operación cardiaca,

cualquier complicación puede ser de la opera...

¡Juanjo, por favor! ¡Juanjo!

Una silla de ruedas, por favor.

Tranquila. Respira. Tranquila, por favor...

Venga, venga. Venga. Ahí, ahí, ahí, ahí.

Siéntate... -Oh, oh... Sí.

-Venga. Vamos para dentro, por favor. Tranquila.

Tranquila. Vamos, vamos, vamos, vamos.

Respira, por favor. -¿Dónde está? ¿Dónde está?

-Vale. Venga. Tranquila. Pasa.

Inma podría estar sufriendo una insuficiencia cardiaca.

Se trata de una complicación bastante habitual

en el posoperatorio de este tipo de intervenciones.

Elías ha sido evacuado al hospital,

porque ha empezado a ahogarse y a encontrarse muy mal,

mientras estaba en el monte.

Ay, majo. ¡Que no pasa nada, hombre! -Ay, ay.

-Hala, venga. ¿Eso es para mí? Siéntate y te llevo yo.

-Elías, por favor. Déjate de chorradas y siéntate ya.

-Bueno. Hala. Venga. Ya está.

-Bueno. Supongo que lo habéis reconocido ya.

Es Elías Apache, el aventurero experto en supervivencia,

que lo está petando en Internet.

Pues la verdad es que es bastante alucinante verle en acción, ¿eh? Sí.

Pero el pobre ha empezado a sentirse mal, a sentirse como decaído,

a asfixiarse, y bueno, hemos tenido que traerlo hasta aquí,

en contra de su voluntad, porque no quería.

-¡Buenas! -¿Qué tal?

Elías, según mi compañero, has venido con dificultad respiratoria,

y has estado a punto de desmayarte en dos ocasiones.

¿Te han hecho ya la extracción de sangre que te indicó mi compañero?

-Sí. Se la acaban de hacer ahora mismo.

-Doctora, de verdad. Esto, fijo, es una mordedura de una víbora seoane.

Que por cierto, bueno, no abunda mucho por estos lares,

pero me ha pillado.

Pero tranquila, que su veneno no es mortal, ¿eh?

-¿Dónde tienes la mordedura? -La verdad es que no tengo ni idea.

Porque no..., no me la he encontrado. ¡Si es que estoy lleno de picaduras!

Si no, me habría succionado el veneno.

-Quítate la ropa, por favor, que te voy a explorar.

-Sí, hombre, claro.

¡Hala!

-En los primeros auxilios de una mordedura,

es importante limitar el movimiento de la zona afectada por la mordedura,

y mantenerla por debajo del nivel del corazón.

También deberemos controlar las constantes vitales,

y eso de succionar el veneno, mejor no.

Pues no he localizado ninguna mordedura,

así que voy a tener que hacerte una exploración más completa.

Ya te puedes vestir, ¿eh? -¿Seguro?

-Sí, Elías. Seguro.

Elías tiene la saturación de oxígeno muy baja.

La presión arterial por las nubes, y en la auscultación pulmonar,

lo que he oído son crepitantes en ambas bases pulmonares.

Y esto significa que hay una alteración en los pulmones

que hace que no estén funcionando bien.

-El corazón late rítmico, pero con taquicardia.

-No sé qué me ha ocurrido, doctora.

-Te voy a hacer una auscultación pulmonar, ¿vale?

-Sí. -Tranquila. Ahí. ¿Bien?

-Sí. -Vale.

Te levanto la camisa, respira hondo, por favor...

Profundo, tranquila...

Tienes crepitantes.

-¿Qué es eso, doctora? ¿Qué es eso?

-Quiere decir que hay líquido en los pulmones.

-Ah... ¿Es grave? -Eh... Todavía no...

No puedo decirte nada. No lo sé. Tengo que hacerte pruebas. ¿Vale?

La suerte es que te ha pasado aquí en el hospital. A ver...

La saturación de oxígeno en sangre está baja.

Necesito hacerle un electro. -Enseguida.

-Vale, tranquila. Te vamos a hacer un electrocardiograma. ¿Vale?

-Sí. -Muy bien.

El resultado del electrocardiograma no es demasiado tranquilizador.

En la lectura, hemos detectado onda Q.

A veces, este tipo de onda es solo una huella

de un infarto imperceptible sufrido en el pasado.

Pero también podría indicar que Inma está sufriendo un infarto

en este preciso momento.

Eh... A ver, Mar. Importante, por favor.

Necesito analítica de enzimas cardiacas

para confirmar o descartar si es un infarto.

-Enseguida.

-Inma, te voy a poner oxígeno. ¿Vale? Para que puedas respirar mejor.

-Sí.

-A ver, es un poquito incómodo, ahora... Así.

¿Bien? -Sí.

-Levanta un pelín la cabeza. Ahí. ¿Bien?

-Sí.

-Mar. -Sí.

-Mientras esperamos los resultados de la analítica,

necesito una radiografía de tórax. Urgente, por favor. Gracias.

-Perdone, pero usted no puede estar aquí.

Salga, por favor. -Perdón.

Yo he venido para hacerme un chequeo rutinario.

Pero... Algo pasó. No puede ser ella. No puede ser.

-Ah, estupendo. Gracias, Carlos.

Según la analítica de sangre, tienes una anemia importante.

Voy a hacerte un tacto rectal. -Vale. Pues entonces yo espero fuera.

-Che, che, che, che, che, che, che. Tú no te muevas de aquí, Sandrita...

Doctora, ¿Tú sabes quién soy?

Nadie le va a hacer un tacto de esos a Elías Apache.

-Elías, es que esto es lo primero que tengo que hacer

para descartar que sea una hemorragia digestiva baja. No...

-Bueno. Pues entonces va pasando como a la segunda prueba.

-Bueno, Elías, no te puedo obligar.

Pero quiero que sepas que no estoy de acuerdo para nada con tu opinión.

-Muy bien.

-Ahora voy a pasarte a Boxes,

porque quiero ponerte oxígeno para la dificultad respiratoria,

y voy a tener que hacerte más pruebas.

-Vale. ¿Y yo me puedo quedar con él, aquí?

-Sí, claro. -¿Sí?

-Claro que te puedes quedar. Voy a ir preparándolo todo.

-Mm, aaay. Ay...

La doctora Ortega ya tiene los resultados de la analítica

y de la radiografía que le ha hecho a Inma.

Y ha decidido ingresarla. Hola, Inma, ¿cómo estás?

-Hola, doctora. Pues aquí aguantando. -Ya me imagino.

Vale, a ver. Te cuento. La buena noticia.

-Sí.

-Las enzimas cardiacas han dado negativo. Descartamos el infarto.

-Ah. Bien.

¿Y las malas? ¿Qué me pasa? -La mala. Mira.

Estos son tus pulmones, ¿vale?

Y tal y como sospechaba, pues están llenos de líquido.

-Que es la crepitación esa, ¿no?

-Las crepitaciones que escuché en la auscultación, efectivamente.

Te acabamos de poner un diurético, para eliminar líquidos. ¿Vale?

-¿Es grave? -Quiero que estés tranquila. ¿Vale?

Porque estás en buenas manos. Te vuelvo a poner la mascarilla.

-Sí. -Ahí.

Inma está sufriendo el caso más grave posible de insuficiencia cardiaca:

un edema agudo de pulmón.

Esta situación puede ser mortal.

Pero en el caso de Inma,

está siendo controlada con la medicación adecuada,

lo que nos hace suponer un buen pronóstico.

-Es la Baby Sleep.

-Pero... Pero, ¿cómo que la Baby Sleep?

Pero si es... Es carísima esa cuna. -Pero nuestro bebé merece lo mejor.

-Jo, Álvaro, te has pasado. De verdad, es un detallazo.

Te has pasado un montón. -Qué va. Para el niño.

-Lo único es que no puedo tenerla aquí todo el día.

-Por eso no te preocupes. ¿Vale?

Yo me encargo de llevártela a casa y te la monto.

-¡Si es que al final vas a ser un padrazo!

No como dicen todos. Gracias. -Nada.

-¿Puedes? -Sí, ya está, ya está. Tranquila.

Es que pesa un poco. -Bueno. Que te vaya bien, ¿eh?

Para asegurarse de que la operación de sustitución de válvula cardiaca

de Inma, ha sido un éxito, y no provoca complicaciones,

la doctora Ortega le realiza a Inma una ecocardiografía.

¿Ves eso de ahí? Esa es la válvula que te hemos puesto.

Está perfectamente. -Sí.

-El corazón también, bombea perfectamente, así es que muy bien.

Ya está. Ahora hay que esperar a que el tratamiento, pues te haga efecto.

¿Te limpio? -Sí.

Ayer, la idea de morirme no me importaba tanto.

Cuando se tiene una edad, el futuro te promete cada vez menos.

Pero hoy no he visto el futuro. Hoy he visto el pasado.

Y de pronto, quiero que mi corazón siga funcionando.

Elías, el aventurero que ha llegado con edemas, anemia

y dificultad respiratoria grave,

está siendo sometido a una batería de pruebas.

Pues Elías, ahora vamos a hacerte una radiografía

y vas a quedarte ingresado.

Mar, puedes quitarle los electrodos y llevarle a Rayos, por favor.

Los resultados del electro son compatibles con un problema cardiaco.

Pero no parece que sea un infarto. Un infarto es una emergencia médica.

Por eso no hay que esperar para llamar a Urgencias.

Porque el riesgo de muerte súbita es más alto en las primeras horas.

Y por supuesto, que nunca hay que intentar ir al hospital

conduciendo uno mismo.

Tranquila, ¡que no te van a comer! Esto es un chill out.

La gente viene a relajarse. ¿Me pones una cerveza, por favor?

-Bueno, Soto, si te hubieran disparado con una ballesta hace poco,

pues igual no te podías relajar igual.

-Ah, es verdad. No me han disparado con una ballesta.

Con una pistola, con un revólver, con granadas...

-Ya está. Ya salió. La veterana de la guerra.

-Bueno. De algo tengo que presumir, ¿no?

¿Qué es eso que bebes? -No sé. Me lo ha hecho Fran.

Pero me ha asegurado que no lleva alcohol.

-Gracias.

Mira. Yo, la primera vez que estuve en el frente, tenía mucho miedo.

Pánico.

Y lo que hice fue hablar con mis superiores

y pedirles que me llevaran a la primera línea de batalla,

para enfrentarme a ese miedo. Fue muy duro, lo pasé muy mal.

Pero funcionó.

¿Nos sentamos?

Llaman a la puerta

Elías, ¿qué tal? -Muy bien.

-Bueno, ya tengo los resultados de la analítica de sangre

más completa que te pedí, y las enzimas cardiacas están bien.

Así que descartamos que sea un infarto.

-Fabuloso. Bueno, nosotros tenemos muchísimo trabajo que hacer.

Así que nos vamos a ir yendo.

¿Me puede ir desintubando, quitándome estas cosas?

-No, no, no, no, no.

Lamentablemente, no todo son buenas noticias.

Porque aunque las enzimas cardiacas están bien,

el proBNP ha salido muy elevado. -¿Y eso qué quiere decir?

-El proBNP alto, junto con la clínica que presentas

y la radiografía de tórax, indican que tienes un edema agudo de pulmón,

secundario a una insuficiencia cardiaca.

Para que nos entendamos,

el corazón de Elías no es capaz de bombear sangre de manera eficiente,

y se está acumulando en sus pulmones.

No parece que haya taponamiento cardiaco,

porque el corazón se está moviendo bien dentro del pericardio,

y tampoco parece una miocardiopatía dilatada alcohólica.

-Ah, ¿no? Bueno, entonces, va a haber que brindar por ello.

Sandrita, el biberón. -Sí, sí. Toma. Disfrútalo.

Tranquila. Que se la he rellenado de agua.

-Ah, qué graciosa.

-Elías, no deberías tomarte tu salud a broma,

como parece que has estado haciendo durante bastante tiempo.

-Perdona, yo mi salud me la tomo muy en serio.

Por eso yo soy experto en hierbas y ungüentos. Mira.

¿Ves esta cicatriz?

Me clavé una rama, cayendo al vacío por un barranco.

Me la desinfecté con Aristolochia paucinervis.

Y luego, me la cosí yo mismo. Siete puntazos. Pin, pan, pin.

-Ya. Aquí no tenemos Aristo... lochia,

pero lo que te hemos puesto es una bomba de nitroglicerina,

para bajarte la tensión arterial.

Y otra de furosemida, que es un diurético,

para que puedas eliminar todo el líquido

que se ha acumulado en tus pulmones.

También vamos a tener que transfundirte,

porque la anemia es muy importante,

y, sintiéndolo mucho, te van a sondar.

-Ah. Y yo, sintiéndolo mucho,

te digo que a mí nadie me va a sondar por ahí.

No. -Elías, no hay discusión posible.

Necesito saber cuánto estás orinando. Así que vete haciendo a la idea.

-Señor, sí, señor. -Muy bien. Me marcho.

La medicación hace su efecto en Inma,

y los síntomas de su edema agudo de pulmón van desapareciendo.

-Huy, respiro muy bien, doctora. -Sí. Qué bien. Tienes muy buena cara.

¿Estás animada? -Sí, estoy mucho mejor, doctora.

Y a usted no le veo buena cara. -¿No?

-¿Ha dormido mal? -Poco. Por el calor. Pero estoy bien.

-Yo le quería hacer una pregunta. Cuando me dio la crisis...

-Mm...

-En ese momento, ¿se pueden ver alucinaciones?

-¿Alucinaciones? ¿Por qué? ¿Por qué me preguntas eso?

-Pues porque, cuando ocurrió, yo vi un hombre, como de mi edad.

¿Usted no lo vio? -Mm...

-Un hombre con pinta de guiri, alto, guapo... ¿No?

Llaman a la puerta

Perdón, perdón. Hay un señor, aquí fuera, que dice conocer a Inma.

-¿Estoy bien? -Sí, sí, estás guapísima.

-¿Seguro? -Sí, sí, sí. Tranquila.

-Yo no sé si eres quien creo que eres.

Pero desde que te vi ayer, no he podido pegar ojo.

-Kevin. -Inma.

La mujer con la que me iba a casar hace 50 años. ¡Uh!

-No, no, no, no, no, no te levantes. Tranquilo, tranquilo, tranquilo.

Ayúdame, ayúdame, ayúdame. Ahí, ahí, ahí. Vale, vale, vale.

Enfermera, electro y analítica. A Reanimación.

Por favor, rápido. Tranquilo. Tranquilo, tranquilo. Ya está...

Ya está. Respira, por favor. Respira.

Elías ha pasado la noche en el hospital,

por una insuficiencia cardiaca aguda grave.

Sandra, la productora de su futuro programa, le acompaña.

Elías. -¿Qué?

-Que te está sangrando la nariz.

-¿Eh? -Sí.

A ver. Doctora. -¿Qué haces quitándote...?

-No. Es que... Tiene sangre en la nariz.

-Y la bolsa de diuresis está vacía. -¿Qué pasa?

-Los riñones de Elías están empezando a fallar, al igual que su corazón.

Lleva demasiadas horas sin orinar,

y eso es una señal de insuficiencia renal.

Sus riñones no son capaces de eliminar los residuos,

ni de ayudar al equilibrio de líquidos y electrolitos del cuerpo.

Y es una situación grave.

Tienes una retinopatía hipertensiva.

Tienes lesiones en ambas retinas,

provocadas por una hipertensión de años de evolución.

¿Hace cuánto que no vienes al médico? -Pff. No me acuerdo.

-Voy a hacerte una ecografía renal. -¿Es muy grave?

-Mm. Bien no está.

La hipertensión arterial suele diagnosticarse

en una revisión médica, porque a menudo no presenta síntomas.

De ahí su apodo "la asesina silenciosa".

Y para no llegar a la situación de Elías,

una persona con hipertensión arterial debe cambiar de hábitos de vida

lo antes posible.

Es importante dejar de fumar, mantenerse en un peso adecuado,

comer sin sal y eliminar la ingesta de alcohol.

En la ecografía no he visto estenosis de las arterias renales,

pero sí que hay abundante líquido.

-Ah... Eso es por no tratarse la hipertensión, ¿verdad?

-No. No, la hipertensión no lo explica todo.

Tiene que haber algo más.

Elías, lo que voy a hacer es pedirte serologías de todo.

Porque, por tu estilo de vida, hay muchas cosas que no puedo descartar.

Y mientras tanto,

voy a duplicar la velocidad de infusión del diurético.

A ver si así conseguimos que orines.

Venga. Os dejo. -Chao.

-¿Cómo estás, Apache? -¿Y el piloto qué tal está, Sandra?

-Lo han enviado ya. Ah, la suerte está echada.

-Oye, Sandra, quería darte las gracias, por...

Bueno, no sólo por llevarme aguantando tantos años,

sino por haberte quedado conmigo.

La verdad es que, en estos momentos, la compañía se agradece.

-Oye, ¿y tú nunca has tenido compañía?

-¿Compañía? ¿Qué compañía? -Novia. Pareja.

-¿Novia?

No. A mí lo que me apasiona es la aventura y la supervivencia.

Y ya está.

Y si hay algo que sabemos los que nos dedicamos a esto

es que, siempre, hay que viajar con el equipaje justo.

No, no, no, no. Una novia solo sería un problema.

La doctora Ortega le hace un electrocardiograma a Kevin,

después de que se haya sentido indispuesto mientras visitaba a Inma

Kevin sufre una taquicardia sinusal. Sin otras alteraciones.

Estos síntomas no parecen sugerir un infarto.

Pero para estar seguros,

hay que esperar los resultados de la analítica.

¿Estás bien? -Sí, sí, sí.

-Gracias. -Aquí tienes.

-La analítica es positiva en troponinas.

Es un infarto agudo de miocardio. -O sea, ahora me pega esto.

-A ver, eh... Por favor, Mar, antiagregantes y nitroglicerina,

cuanto antes. -Enseguida.

-Gracias.

-Pero, con todas estas medidas, mejorarán las cosas, ¿no?

-Espero que sí. Es el procedimiento habitual.

De todas formas, teniendo en cuenta tu edad y tus antecedentes,

cuando estés un poco más estable, me gustaría hacerte un estudio,

mediante un cateterismo, para ver el estado del corazón.

-Mm... ¿Podemos hacerlo más tarde?

Es muy importante que hable con Inma ahora.

-Lo importante ahora mismo, Kevin, es tu salud, ¿vale?

Esto es una urgencia médica.

En cuanto puedas ver a Inma, te aseguro que te voy a llevar a verla.

-Vale. Gracias, ¿eh?

-¿Y qué es lo que hiciste? -Pues eso, que llamé a la cárcel.

Para hablar con Lola, con mi agresora.

-M. -Pensé en ir a verla primero,

porque igual, al verla ahí, indefensa, sin ballesta, encerrada,

pues... Me ayudaría a superar el trauma.

Pero nada, al final no fui. Solo la llamé.

-Ah, ¿y qué tal? -No sirvió de nada.

Al oír su voz, me quedé bloqueada y... Y colgué.

-Bueno, yo creo que te iría bien ir a un terapeuta.

A mí me funcionó cuando lo de la secta.

-Vale. Perdona. Tengo que ir a quirófano.

-Ya. Buena operación. -Gracias.

Venga, Diana, que tú puedes, venga, Diana, que tú puedes.

-Hola. -¿Qué tal? Ay, no puedo más.

-¿Por qué? ¿Qué te pasa?

-Entre el lío de la dirección del hospital y este, estoy muerta.

-Yo te puedo echar una mano. Tanto con una cosa, como con la otra.

-Con que quieras ayudarme con el bebé, es suficiente.

Lo otro, mejor se lo dejamos a Natalia. ¿No te parece?

-Muy bien, como quieras.

Silvia, eh...

¿Puedo?

-Sí. Sí, sí. Claro.

Oye, que... ¿Qué hiciste con la cuna? -¿No te mandé la foto?

Mira. Mira. La tienes ya en casa. Mira qué chula.

-Pero esta es tu casa, Álvaro. -Sí, claro.

No pretenderás que me vaya a vivir contigo y con Palacio

en el cuchitril ese en el que estáis, ¿no?

-Pero, ¿cómo que a vivir?

-Bueno, como dijiste que íbamos a ser los padres, pues...

-Álvaro, yo lo que te dije es que, como padre,

quería que formases parte de su vida, no que fuéramos a ser una familia.

-Vale. Bueno, vale. Eh... No pasa nada. Perdona. Es que...

Es verdad, no tiene ningún tipo de sentido, pero...

Pensé que... En fin. No te preocupes.

Hoy mismo, la desmonto y te la hago llegar a casa, ¿vale? Me voy.

-Oye, Álvaro... Que lo siento. -Lo siento. Ya, ya. Tranquila.

-¡Álvaro!

La doctora Ortega le practica a Kevin un cateterismo

para tratar su infarto, pero se encuentra con algo que no esperaba.

Las arterias coronarias no están dañadas.

Esto no parece un infarto. Vamos a ver el ventrículo...

Ahí está. Está deforme.

No es un infarto. Es el síndrome de Takotsubo.

El síndrome de Takotsubo tiene los mismos síntomas que un infarto,

pero no produce daño en las arterias.

Es una cardiopatía que suele estar producida por emociones fuertes.

Tanto negativas, como positivas.

Como las que ha sentido Kevin al ver a Inma.

Y eso, en este caso, ha sido una emoción positiva.

-¿Está usted segura? -Inma, por favor.

-No lo sé, doctora.

Porque... La verdad es que él me conocía cuando yo tenía 18 años.

Yo entonces era muy guapa, y yo no sé.

-Y ahora más. Con los años, mejor. -Bueno.

¿Sabe? Que nos conocimos en Rota. Él estaba en la base de Rota.

Y le dieron permiso un día, fue a un bar, yo también fui,

coincidimos y tuvimos un flechazo.

Y cuando ya nos íbamos a casar, lo destinaron,

vamos, lo llamaron para Vietnam.

Y pasó el tiempo, no tuve noticias de él,

y yo pensé que lo habían matado.

Ahora pienso... A lo mejor fue...

Tal vez una excusa, porque en realidad no me quería, ¿no?

-Inma, perdona que me meta, ¿eh? Pero no sé.

No... No parece un hombre que huye.

Desde que ha llegado al hospital, no ha hecho otra cosa que buscarte.

Que es todo lo contrario que huir.

De todas formas se lo puedes preguntar tú misma, ahora,

cuando salga de la UCI. -Sí. Puedo ir a verle, ¿no?

-Claro.

-¿Sí?

-Hola. ¿Puedo pasar, Kevin? -Por supuesto. Hola.

-¿Sabes que todos estos años me los he pasado

pensando que estabas muerto? -Sí, sí, sí.

Pensar en que morí en un ataque.

Pero... Me hicieron prisionero. -Ay...

-Te diré una cosa. -Sí.

-Sobreviví por la culpa tuya. -No.

No, no, es la verdad, ¿eh? Cuando estaba en el camp... ¿Tú viste?

-¡Oy!

-Pero más importante, aquí.

Durante todos los años, tuve la imagen de tu cara,

de tus ojos, tu sonrisa, y intentaba verlos otra vez.

Fuiste mi fuerza para sobrevivir, Inma. ¿Eh? De verdad.

¡De verdad! Es la verdad. -Ay, Kevin...

No puedo ni imaginarme lo que has debido de pasar.

-Cuando terminó la guerra, me liberaron, pero...

Viví varios años muy malos, muy malos para recuperar.

Pero lo antes posible, fui a Rota para buscarte y...

¡Desapareciste! ¡Nadie sabía dónde estabas!

-Me fui de Rota enseguida.

Kevin, no podía soportar ver a los hombres vestidos de uniforme.

Todos me recordaban a ti.

-No ha pasado ni un mes sin acordarme de ti, de verdad.

Me imaginaba cómo sería tu vida y... Con qué tipo te habrías casado.

-No me casé. Nunca me casé.

Tuve pretendientes, pero no llegué a tener ningún compromiso serio

con ellos. -Supongo que lo mismo para mí, ¿eh?

Conocí algunas mujeres, algunas buenas. Pero...

Pero no eran tú.

-Oh, Kevin. ¡Qué alegría! ¡Qué alegría!

-¡Oh, mi amor, mi amor!

-Kevin, qué bien.

Tras mejorar de su insuficiencia cardiaca y renal,

Elías ha podido pasar la noche en planta,

y cada vez se encuentra mejor.

¿Qué te parece? ¿Eh?

-Ah... No lo veo, ¿eh?

No lo veo, no lo veo. Le falta algo. -¿El qué?

-Tú. -Pero, ¿qué dices?

-Que faltas tú en el programa, Sandruqui.

De verdad, yo soy un dramático y un cansino. Falta tu presencia.

Para darle color, para darle alegría...

Además, tú y yo hacemos una pareja espectacular,

y a la gente le va a enganchar lo que pueda pasar entre nosotros.

Y... Y así estaremos más tiempo juntos.

Llaman a la puerta

Perdón si interrumpo. -No.

-¿Sí?

Elías, ya tengo los resultados de las serologías que te hicimos

el otro día. -Mm...

-Elías, las serologías han confirmado que tienes VIH.

Y por el recuento de linfocitos y la carga viral

que hemos ampliado posteriormente,

hemos visto que la infección está bastante avanzada.

Tienes SIDA en estadio B 3.

A menudo se confunde el VIH con el SIDA.

El VIH es el virus de inmunodeficiencia humana.

Y el SIDA es la fase más avanzada de la infección con este virus.

Una persona puede tener VIH y no tener SIDA,

que se da cuando la infección por VIH ha dañado gravemente

el sistema inmunológico. Un proceso que puede llevar años.

Y este es el caso de Elías.

Ha sido el SIDA el que ha provocado el síndrome nefrótico,

responsable de insuficiencia renal,

y la hipertensión arterial no diagnosticada

ha sido la causante de la insuficiencia cardiaca.

Dos enfermedades diferentes,

pero que han ido retroalimentándose entre ellas.

Vamos a intentar ser optimistas.

Elías, a partir de ahora, tienes que ser muy estricto con la medicación.

Deberás tomar una pastilla todos los días para la tensión arterial,

y antirretrovirales de por vida.

Pero podemos llegar a controlar la enfermedad.

Eso sí, tendrás que poner de tu parte.

Tienes que hacer un esfuerzo y cambiar de estilo de vida.

Lo siento mucho.

Lo siento.

-Bueno, pues hasta aquí hemos llegado.

Adiós al programa, adiós a las aventuras y adiós a mi vida.

Y supongo que adiós a ti también. -No. No me pienso ir.

Elías, tenemos muchos proyectos juntos.

¿Te acuerdas? Tenemos a mucha gente, a nuestro alrededor,

que quiere hacer cosas juntos. Vamos a seguir. ¿Vale?

Vamos a ir al máximo, como siempre. -Vale.

-¿Vale?

-Gracias.

-Estoy enamorada de él. No es ningún secreto.

Ya sé que es un bruto, un fantasma, es un inconsciente.

Ya lo sé.

Pero es que no le voy a dejar ahora porque tenga sida.

Y yo sé que va a ser difícil y... Y nos va a costar.

Pero una cosa tengo superclara. Y es que Elías es un superviviente.

-Bueno, nos vamos a ir. Nos vamos a Rota.

A recuperar todo lo que dejamos.

Y, como tenemos corazones nuevos, vamos a estrenarlos.

-Pero, antes de..., de marcharnos, quiero darte una cosa.

Esta medalla me dieron por salvar la vida de un compañero, ¿eh?

Y... Y yo quiero que la tengas, por salvar a mí la vida y...

Y la de Inma. -Claro. Qué bien.

Sólo he hecho mi trabajo, pero... No sabes cuánto te agradezco esto.

-Gracias, ¿eh? -Gracias.

-Ya lo creo. -¡Ah!

-Nos vamos. -Nos marchamos. Encantado, ¿eh?

-Doctora, muchas gracias. -Gracias por todo.

-Cuidaos mucho, por favor. -Vale.

-Gracias. Os mandamos postal, ¿eh? -Por favor.

-Qué... -Hola. ¿Qué tal?

-Bien. -¿Cómo fue la primera sesión?

-Bien, bien. Muy bien. Buenas sensaciones, sí, con la terapia.

Gracias, Juanjo.

De hecho, me ha ido tan bien,

que esta tarde he vuelto a coger una sesión, sí.

-Si ya te decía yo. Sí, tú hazle caso al psicólogo.

Y cuéntale todo, todo.

Porque lo que pasa en terapia se queda en terapia.

-Gracias. -Adiós.

Entonces, ¿esta tarde tienes terapia?

Habíamos quedado para ir al cine, pero...

-No. No... No voy a terapia. Pero es que no para de darme la brasa.

-Bueno, a lo mejor te venía ben.

¿No? Así no puedes seguir. -Soto, estoy bien. De verdad.

Estoy perfectamente. Voy a hacer lo que tú me has dicho:

primera línea de batalla. De verdad, que cada día estoy mejor.

-Vale. Entonces, te veo luego. -Claro.

-Cine y copas. -Vale.

-¿Qué tal? ¿Me pones un zumo de naranja?

Gracias.

¿Qué? ¿Me pido otro copazo y nos emborrachamos juntos, o qué?

-No es una copa. -Ya, ya lo sé, Álvaro. Era una broma.

-Ya.

-Álvaro, siento mucho si me expliqué mal cuando te dije que...

-No, Silvia, no. Tranquila. Si es que es... Es culpa mía.

-¿Por qué dices eso?

-Verás, llevo días dándole vueltas a la cabeza,

intentando averiguar qué es lo que hice mal.

Por qué no quieres estar conmigo.

Sé que puedo ser un borde y un cretino y un soberbio.

Y lo he sido, pero...

Te juro que contigo me he esforzado y hasta me he... Humillado

como no lo he hecho nunca con nadie. Pero no ha servido de nada.

Hasta que al final, pues lo he visto claro.

Uno no elige de quién se enamora. Yo no elegí quererte y...

Sin embargo, ha sucedido.

Y en cambio a ti, pues... Supongo que te ha pasado justo lo contrario.

Si necesitas ayuda para montar la cuna, ya sabes dónde estoy.

Ya soy todo un experto.

-Este vestido.

Que me gusta muchísimo, pero es que lo veo un poco atrevido.

Si lo que pretendes es reconquistar a alguien, no lo dudes, ¿eh?

Pues no. Y además, le he pedido el divorcio a Ramón.

-Es que estábamos en un club de golf, con unos amigos, y bueno, nada,

me encontré así.

-Hay que protegerse del sol,

o bien sea con un sombrero, o con una sombrilla.

¿Te sientes bien? -Sí, no... Un poco dolor de cabeza,

y los músculos un poco atenazados. -¿Sí?

-¿Puede ser que él también esté sufriendo una insolación?

Uy, tiene 40 de fiebre, ¿eh? Tranquilo. ¿Qué pasa?

Por favor, avisa tú al doctor. Sí, no...

Venga, tranquilo. Ya está, tranquilo. Respira.

Tiene las plaquetas bajas, un poco de anemia, y la bilirrubina alta.

¡Pero bueno! -¡Hola!

¡Ay, qué guapísima! ¿Sí?

-Ah, ya, ya, pero, ¿dónde tú vas tan bonita, muchacha?

-Pues dolor aquí en el estómago, malestar general, y estoy muy débil.

Esto podría deberse a las setas que llevaste a la barbacoa.

Necesitaría saber qué tipo era.

Yo tengo un colega que entiende de eso.

Le llamo ahora mismo y...

-En dos días, la comisión gestora se ha ido al garete.

Y Natalia es directora.

Y francamente, no me parece fruto de la casualidad.

Seguimos sin saber el origen de la insuficiencia renal.

Me gustaría hacerte una biopsia de riñón.

Este hospital necesitaba un cambio, y lo sabes.

Tu mujer era un topo, y también lo sabes.

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

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Centro médico - 29/06/17 (1)

29 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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