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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 29/01/18 (1) - ver ahora
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-Lucas...

Aunque sea amiga de tu tía, tú me puedes contar lo que quieras.

De verdad, puedes confiar en mí. ¿Vale?

Que yo no voy a decir nada si tú no quieres. Pero hablar a veces ayuda.

-No fue una pelea. -¿No?

-Él me pegó. -¿Quién, cariño?

-Marcos, ¡tu hijo!

Y vino con sus amigos, y me amenazó con pegarme, que...

Que si se lo contaba a alguien, me iban a pegar más y que...

Y que no... Que no se lo contase a nadie porque nadie me iba a creer.

-A mí no me parece que haya que quitarle hierro al asunto.

El asunto es serio.

-Nosotros no le estamos quitando hierro.

Lo que pasa que hemos hablado con Marcos, y Marcos nos dice que no.

Que él sería incapaz de pegar a un niño pequeño.

Y..., y le hemos dado un voto de confianza.

Sí. Porque...

O sea, me estáis diciendo que Lucas está mintiendo.

-No queremos decir que Lucas esté mintiendo.

No. No es eso.

Pero vamos, que se puede haber equivocado.

Porque Marcos nos dijo que los niños en el instituto van todos iguales.

Van todos con la capucha negra,

y que además ese día hacía frío y estaban con bufanda, ¿verdad?

Y a lo mejor, pues se ha confundido. Y ya está.

-Pues yo no le veo a Lucas nada confundido.

Más bien, me parece que el confundido aquí es vuestro hijo.

-¿Qué estás insinuando?

-A ver. Tendréis que reconocer que Marcos no está en su mejor momento.

Vamos a ver, los chavales a su edad...

están en un momento muy difícil.

Muy complicado.

A ver, de verdad. Que no. Que no.

Que yo creo que ya, si nos metemos a hablar ya en estos términos,

de verdad que esto no sirve para nada. Es mejor no hablar.

-No. Desde luego.

Si estáis cerrados en banda de esta manera,

no tiene ningún sentido hablar.

-Bueno.

Andrea.

Debido a que Josefa se ha quedado dormida dejando un cigarro encendido

la habitación del hostal donde se aloja ha sufrido un incendio.

No ha sufrido quemaduras, pero sí que ha inhalado humo.

-¿Qué ha pasado?

-¡Ay, nada! Estoy bien, que estoy bien.

Es que he respirado un poco de humillo. Pero estoy bien.

-¿Es usted familiar?

-Sí. Es mi hijo. Mi hijo. ¡Ay, ay! ¡Qué maja eres, hija!

Te voy a traer del pueblo, cuando vaya, unos huevos camperos.

-Muy bien, muy bien. Pero ahora, tranquila.

Ahora lo importante es que se recupere. ¿De acuerdo?

-Chicos, vamos a Rea.

Usted espere aquí y se le mantendrá informado.

Vamos a ver qué tal están los pulmones,

porque le veo que está muy agitada, Josefa.

A ver.

Está taquipneica. Eso es que está respirando demasiado rápido, Josefa.

Tiene que calmarse un poquito.

¿Se encuentra usted mareada, o algo así?

-Me cuesta... Me cuesta un poco respirar, pero..., pero estoy bien.

¡Ay, hijo mío! Un descuido que tuve.

Es que no perdono el cigarrillo de antes de la siesta.

Y se conoce que me quedé dormida con él encendido.

-Ya. A ver, si me permite, incorpórese un poquito...

Ayúdame un momentito, Mar.

Incorpórese un poquito...

Para ver los... Para escuchar los pulmones aquí en la espalda...

Eso es.

Vamos a ver.

Tome aire... Muy bien. Expulse...

Perfecto. Una más... Vale. Ya está bien. De acuerdo.

Vamos atrás despacito. Estoy escuchando estertores, Josefa.

Son unos ruiditos

que me dicen que a sus pulmones no está llegando bien el oxígeno.

Así que el cigarrillo, fuera, ¿eh?

No debería hacerlo.

Mar, vamos a tomar la saturación de oxígeno.

-Ay, yo es que... Yo no vivo aquí. Yo vivo en el pueblo.

Sí, sí. Yo es que he venido porque, de aquí a diez días,

hace mi nieto diez años.

Y lo van a celebrar por todo lo alto. -Qué bien, qué bien.

-Juanillo es el hijo de mi..., de mi hijo, vamos. Mi nieto.

Es que mi hijo Juan se vino, cuando murió el padre, se vino aquí a...,

a la ciudad a estudiar.

Y aquí se casó, y tuvo el crío...

Y se ha hecho un hombre de negocios... Muy importante, ¿eh?

¡Bueno! ¡Se codea hasta con ministros, vamos!

¡Y con la gente de alta alcurnia! ¡Ay! ¡Es que mi Juan vale mucho!

¡Vale mucho mi Juan!

-Bueno. Ahora que habéis visto a Adela, ¿qué opináis?

-Pues es un caso complejo.

Puesto que no hay nada en la resonancia cerebral,

pero es evidente que está empeorando.

-Para decir eso no hace falta sacarse una carrera.

-¿Tienes tú una idea?

-¿Me dejas?

Hombre, por el tono de piel, yo creo que habría que buscar en el hígado.

-Pues yo creo que es absurdo buscar en el hígado, vamos.

Eso no tiene ningún tipo de sentido.

-Ah, ¿sí? Ah, no tiene ningún sentido. Vale.

-Vale, vale, vale.

Que aquí no estamos para discutir, ¿eh?

Aquí estamos para entendernos y ayudar al paciente.

En este caso era Adela, y ahora nos toca habitación 228.

Se llama Rufo. ¿Vais a comportaros?

-Sí, sí. -¿Sí?

-Seguro. -Pues venga. Toma.

¡Jaime! Jaime. ¿No dices nada?

-Jaime: ¿Estás bien? -¿Qué? Que sí, que sí.

-Que te has quedado... -¿Cómo me he quedado?

¿Sabes tú cómo me he quedado ahora, o qué?

-Pues Jaime. Te has quedado como bloqueado. ¿Vale?

-Que sí. O sea, que... Que lo sé porque me pasa a veces.

Pero que no, que no es nada. Que podemos seguir.

-No, no, no. Bueno. Bueno.

Tú lo que vas a hacer es venirte conmigo a Triaje.

Te voy a echar un ojo. Venga. Vamos.

-Jaime y yo estudiamos juntos la carrera.

Y estamos haciendo la residencia juntos.

Pero... Juntos, juntos, la verdad que nunca hemos estado.

Al principio empezó siendo un pique sano entre los dos,

pero es que, últimamente, ¡a la mínima se me tira al cuello!

-Eh..., Mar, apunta que hay lesiones dérmicas en nariz y garganta.

Es normal. Es que tiene hollín por todas partes, Josefa.

Es normal. Forma parte del proceso.

Así que vamos a hacer un tratamiento como...

Como medida de control, ¿de acuerdo?,

porque además necesitamos saber con qué se ha intoxicado.

-Pues con humo, hombre. ¿Con qué va a ser? ¡Con humo!

-El humo contiene diferentes gases,

que se pueden agrupar en dos grandes bloques: irritantes y asfixiantes.

En estos últimos, se encuentra el cianuro y el monóxido de carbono,

que pueden provocar serios problemas para respirar.

Vamos a hacer, Mar, una gasometría arterial

y una analítica con encimas cardiacas,

aparte de una radiografía de tórax.

-Bien, bien, bien, pero... Pero rapidito, ¿eh?

Que me dé tiempo de ir al cumpleaños de mi niño.

-Todo parece indicar que se trata de una intoxicación por humo.

La intoxicación por humo puede causar una insuficiencia respiratoria aguda

y una afección multiorgánica, que, si no se trata a tiempo,

puede llegar a causar la muerte.

-Soto. Soto. -Dime.

-Que ya estamos haciendo las pruebas a la paciente que me has traído.

-¡Ah, qué bien! Jo, qué encanto de mujer.

-Sí, la verdad es que sí. -No me voy sin mis huevos, ¿eh?

-Eso mismo le he dicho yo.

Oye, escucha, cuando puedas, me gustaría tocar contigo un tema.

-¿El tema no se llamará Lucía...?

-Mmm..., por ejemplo.

-Le dices a Lucía que, si quiere hablar conmigo,

que venga ella, que no mande a un mensajero.

-Soto, Soto. No es cosa de Lucía. Es cosa mía.

Que quiero, a ver si podéis aclarar la situación.

-Tengo mucho trabajo. No tengo tiempo.

-O sea, que..., que de verdad, que estoy probando fármacos.

Lo que pasa que, bueno. Lejos de que... se me quiten,

lo que hacen es al revés, se me aumentan las crisis.

-¿Y a qué achacas eso?

-¿Estoy hablando contigo, Rocío?

-A ver, Jaime, escucha: ¿Tienes algún otro síntoma?

-No. O sea, síntomas, no. Lo único que...

Que es eso, que me quedo ausente, y luego reconecto con el mundo.

-¿Y te parece normal?

O sea, es que no entiendo cómo lo dices con esta naturalidad.

Lo lógico es que te vea alguien, te pase consulta,

y ver si hay alguna alteración o algo, ¿no?

-Ya. O sea, que mirármelo lo iba a hacer.

Lo que pasa que, bueno. Últimamente he estado muy liado, y...

Y bueno, que sinceramente, estoy muy, muy...

Muy centrado en el hospital, y lo único que quiero es,

pues demostrar que puedo llegar a ser un buen médico.

-Pues así sí que lo estás demostrando. ¡Vaya!

-Bueno. A ver. Te voy a auscultar...

Coge aire...

Muy bien...

Otra vez...

Bueno. Ya me lo temía, ¿eh? Físicamente estás bien.

-Pues si no hay alteraciones neurológicas,

quizá se trate de convulsiones tipo ausencia.

-A ver. ¿Tienes datos para decir eso?

No, porque a lo mejor no son crisis reales, y el cuerpo,

pues me las provoca de forma psicógena.

-Ah, entonces querría decir que lo que tienes es un trastorno mental.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-Ah, vale, pues entonces es que a lo mejor lo tengo, sí.

-Claro, pues seguramente, porque tienes toda la pinta.

-Ah, ¿tengo toda la pinta? -Sí, pareces...

-Ah, bueno, pues ten cuidado... -Vale, vale. Ya está, ya está. Jaime.

Ya está. Me gustan mucho estas peleas de gallo que tenéis,

pero no tienen ningún sentido. ¿Vale?

A ver. Los médicos nos basamos en pruebas. No en suposiciones.

Así que lo que vamos a hacer son pruebas. ¿De acuerdo?

Muy bien.

En una crisis de ausencia,

el síntoma principal es una pérdida repentina de la conciencia

en un breve periodo de tiempo.

La persona se queda estática y con la mirada perdida.

Y cuando se recupera no recuerda nada.

Creo que es lo que le puede pasar a Jaime.

Lo que pasa que, hasta que no estudiemos el caso con profundidad,

no podemos hacer un diagnóstico.

Tras hacerle varias pruebas,

le realizan una radiografía de tórax a Josefa,

la paciente que ha inhalado humo en un incendio.

Pues, efectivamente, tiene una intoxicación por monóxido de carbono.

-Y ¿qué le van a hacer ahora?

-Ahora vamos a mantenerla en observación,

con el oxígeno a alto flujo

para poder eliminar los tóxicos de los pulmones.

Y claro, mantenerla monitorizada.

-Uy, uy, uy. Con tantas cosas, seguro que no llego al cumpleaños.

-Tu madre tendrá mal los pulmones. Pero el oído...

A ver, Josefa. Que tenemos que ser cautos.

Tranquila, mujer, queda mucho tiempo para el cumpleaños de su nieto.

Lo que sí hay algo que me preocupa,

que he visto en la radiografía unos pequeños nódulos en los pulmones

y quizá se trate de una neumonitis química, por la inhalación del humo.

El pulmón, al no estar acostumbrado al humo,

reacciona contra este generando una neumonitis.

Es decir, la inflamación del mismo.

Lo siento mucho, Josefa.

Se me ha pasado preguntar por sus antecedentes.

¿Está usted diagnosticada de algo?

-Siempre he estado más sana que una pera.

Bueno. Salvo hace poquillo. Sí.

Que me llevé un sustillo con..., con eso de los bajos.

-¿Los bajos? -Sí, hombre, ¿usted no es médico?

Los bajos. Por donde parimos las mujeres, y las cabras, y las burras.

-¡Mamá, por favor! -Hijo, ¡si es que no lo entendía!

-Bien, Josefa: ¿Y qué le dijo el médico que le pasaba entonces?

-Es que tenía sangre en la orina. Me hicieron muchas pruebas, sí,

pero estaba bien, me dijeron que todo era normal...

-Bien, de acuerdo.

Bueno, vamos a esperar a ver cómo reacciona al tratamiento.

Venga. Hasta ahora.

-Ay. Estás muy serio, hijo.

Mira, estoy yo pensando que mejor le regalo a Juanillo dinero,

para que él se compre lo que quiera.

Porque, como apenas lo conozco, ¿qué sé yo de sus gustos?

¿A ti qué te parece?

-Mira, mamá. De eso quería hablarte, del cumpleaños.

Que yo creo que es mejor que te quedes aquí y te recuperes.

-¡Anda, anda! ¡Claro que me voy a recuperar!

Tú sabes que, como a mí se me meta algo en la mollera, yo lo consigo.

Yo me pongo buena y voy a al cumpleaños. ¡Bueno!

-¡Bueno, mamá, a lo mejor es mejor que no vengas!

Mira, allí va a haber gente que no conoces. Te vas a aburrir.

Son gente que son... Son más cerrada. Que no son como tú.

-¿Más cerradas?

Claro. No te preocupes, claro.

¿Qué pinto yo allí en la fiesta? Tú no te preocupes. Mira.

Luego te doy el dinero para que se lo des al niño. ¿Vale?

-Oye. Rocío, escucha, ¿esto con Jaime es siempre igual?

-Es que Jaime me saca de mis casillas desde la universidad, la verdad.

-Ya, bueno. Me temo que a él le pasa lo mismo.

-Sí. -Escucha, te voy a dar un consejo.

La competitividad entre compañeros está muy bien.

Hasta que sobrepasa la línea, y ahí puedes tener un problema.

-Ya, pues yo creo que ya hemos traspasado esa línea, la verdad.

No sé, a mí me gusta competir.

Pero... antes al menos nos hablábamos con respeto.

-Bueno, ¿y entonces qué ha pasado?

-Pues no lo sé. Pero, si te digo la verdad, no quiero saberlo.

Porque ya estoy cansada.

-Ya. ¿Sabes lo que estoy pensando?

Que te voy a poner al cargo de su seguimiento.

-No, no, es que no me has entendido.

-No, Rocío; la que no me entiendes eres tú a mí. Sí, sí.

Porque así, aprendéis a convivir juntos, os ayudáis con los pacientes,

y os irá muy bien para pulir diferencias.

-Ya, pero es que... -Además, escúchame una cosa.

¿Quién manda aquí? ¿Tú o yo? Yo, ¿verdad?

Pues ya sabes lo que te toca. Venga.

-¡Soto! Soto. Tenemos una conversación pendiente.

A ver, Soto. De verdad.

Es una pena que dos amigas como vosotras

estéis separadas por una tontería como esta.

-Cabrera, eres muy pesado. Lo sabes, ¿no?

-Sí, ya. Bueno, sí. Ya lo tengo claro.

A ver, de verdad, escúchame.

Soto, ¿te parece normal que estéis peleadas por una discusión de críos?

Los adolescentes hacen estas cosas. Son normales que pasen.

Pero lo que tenéis que hacer vosotras dos como adultas

es sentaros a hablar y predicar con el ejemplo.

De verdad, anda. Llama a Lucía, hija mía.

Que desde que no habláis tiene un carácter insoportable.

Además, si no lo haces por ella, hazlo por mí. Pero llámala.

-Bueno, ya veré lo que hago.

-¿Seguro? La llamarás, ¿verdad?

-¡Que no insistas, Cabrera, de verdad!

Tras sufrir un episodio de desconexión,

Jaime fue sometido a diversas pruebas en busca del posible origen.

Es que no nos vale nada. No nos vale nada.

Sí. -Hola.

-Ah, hola. ¿Qué tal estás?

-O sea, ¿que aquí es donde hace magia el doctor Pelocho?

-¿Magia? La magia está de vacaciones, creo.

Mira que lo intento, pero no...

Estoy perdiendo la gracia, creo.

-No, no, no.

Pero si yo venía en el autobús y la gente me estaba mirando raro,

por las carcajadas que yo estaba soltando mirando el blog.

Vamos, yo porque sé que eres muy buen médico y que te gusta.

Que si no, pensaría que esta es tu verdadera vocación.

-Ya. ¿Y tú has venido aquí a hablar de la tira cómica, o...?

-No, no. De... los resultados.

-Vale. Vale. ¿Los has visto ya? -Sí.

-A ver.

Tanto el electrocardiograma, como la analítica,

como la placa de tórax mostraban resultados normales.

No había alteraciones que pudieran influir en la aparición de la crisis.

Así que hicimos un TAC craneal con contraste para profundizar.

-Eh..., Rocío, no hace falta que me ayudes,

que sé cómo tengo que proceder. ¿Vale?

-Bueno. Solo intentaba ayudarte.

¡Jaime! ¿Qué te pasa? ¡Dacaret, Dacaret!

-¡Ponlo en posición lateral!

No, no. De los hombros. De los hombros.

-Vale, vale.

Jaime ha sufrido una convulsión tónico-clónica

y ha perdido el conocimiento.

Ahora está en Reanimación, donde le hemos aplicado una medicación,

pero tenemos que descubrir lo que está ocurriendo cuanto antes.

Pasado algún tiempo,

el doctor Cabrera le hace una exploración de control a Josefa,

la paciente que sufrió intoxicación por monóxido de carbono.

Bueno, pues las constantes parecen normales, Josefa.

-Sí, doctor. Toso menos, pero..., sigo respirando mal.

Y me encuentro muy cansada.

-¿Sí? Pues no debería.

Porque el tratamiento tendría que haber hecho efecto.

Una pregunta, ¿esa falta de aire la ha notado también estando en casa?

-Ahora que lo dice..., creo que sí, que también me pasaba.

-A ver. Sospecho que tienes una insuficiencia respiratoria.

-¿Por el humo? -No, no. No es por el humo.

Es otra cosa que tendremos que averiguar ahora.

Mira Vamos a hacerte un análisis de sangre, una gasometría

y una radiografía de tórax.

Para echar un vistacillo por ahí dentro, a ver qué pasa.

-Está bien.

-Y Josefa, siento que no hayas podido acudir al cumpleaños de tu nieto.

Es igual, si..., de todas formas, no iba a ir.

Mi hijo no..., no quería que fuera.

Y lo comprendo, a ver qué iba a hacer yo allí, con gente de alto copete.

Yo, que soy más bruta que un arado y... Y más de campo que las amapolas.

Pues meter la pata, eso es lo que hubiera hecho. Meter la pata.

-¿Pues sabe qué le digo, Josefa? Que ellos se lo pierden. De verdad.

¿Cómo no van a querer que vaya a la fiesta la alegría de la huerta?

¡Hombre, por Dios!

-Yo lo que quiero es irme pronto a mi pueblo. Cúreme, doctor.

-No te preocupes. Yo voy a hacer todo lo que esté en mi mano.

Y cuanto antes te vayas al pueblo,

antes me invitarás a esas migas tan ricas que me das dicho, ¿no?

-Te puedes ir, ¿eh, Rocío?

-Quiero asegurarme de que estás bien.

Y además es mi obligación.

-O sea, no te vale con...

Haber dado en el diagnóstico, que también te quieres regodear.

-No me puedo creer lo que estás diciendo.

Yo no soy así, ¿eh?

-Ya, ya. Tampoco eras así cuando te dieron el proyecto de investigación.

-Ah, ¿que es eso?

Que estás enfadado conmigo porque me dieron el proyecto de investigación.

Pues lo siento si te ha molestado.

Pero... yo trabajé muy duro para conseguir ese proyecto.

Y estoy muy contenta.

-Ya, pero es que yo también me he esforzado, Rocío.

Bueno, da igual. La gente como tú siempre es la que consigue las cosas.

-¿La gente como yo, cómo? ¿A qué te refieres?

¿No será por ese enfado permanente con la vida y con el mundo

por lo que tú no consigues nada?

-A ver, ¿lo que tú me estás diciendo es que para mejorar en mi trabajo

yo me tengo que ir camelándome a la gente?

-Mira, se acabó.

He venido aquí a intentarlo porque Dacaret me lo ha pedido.

Pero yo no tengo por qué aguantar cómo me insulta nadie.

Y mucho menos, tú.

-Necesitaba el dinero.

Ya está. Necesitaba el dinero de investigador para mantenerme.

-Entonces, ¿el problema es el dinero?

Tras realizarle a Josefa una segunda radiografía de tórax,

el doctor Cabrera ha encontrado algo

que le ha hecho consultar con el doctor Blanco.

Y la gasometría también nos indica que hay algo a nivel respiratorio,

que está desequilibrando el medio interno y el dímero D está alto.

Y hay múltiples nódulos en ambos campos pulmonares.

Ya. La primera radiografía que vi lo tenía, pero desde luego eso no.

Pues yo creo que esto no es por una intoxicación por humo, ¿eh?

Ya, lo sé. Si precisamente por eso vengo a hablar contigo.

¿Estás bien?

Me duele mucho que alguien rechace a su familia por ser diferente, Blanco.

Te estoy hablando del hijo de la paciente.

Que la señora se vino desde el pueblo superlejos,

y el chaval la ha hecho hospedarse en un hostal,

y encima no la deja acudir al cumpleaños de su nieto.

Y eso no se le hace a una madre.

Te entiendo, pero... Nosotros ahí no podemos hacer nada.

Ya, ya.

¿Quieres que te acompañe a ver a la paciente?

Venga. Vamos a verla.

Hola, Rocío. -¡Hola, bonita!

-No habrás visto a mi padre, ¿no?

-Pues ahora mismo no lo tengo muy controlado.

Pero creo que está ocupado.

-Ah, sí. Vamos. Inventándose alguna historia para el doctor Pelocho.

-No, creo que está haciéndole un TAC a un paciente.

Oye, por cierto. Tenéis que seguir con ese hobby, que es maravilloso.

-Uy, sí. Ojalá fuera un hobby. -¿Y eso?

-Mira. Que no puedo más. Que es que solo piensa en eso.

De verdad, es que no hace más que nombrarlo, todo el día.

-Es que tu padre es muy exigente y muy perfeccionista.

Pero, si se pasa, se lo tienes que decir, ¿eh?

-Ya.

¿Y qué hago? ¿Se lo digo así?

Es que le voy a dejar destrozado.

-Es que los hobbies son para disfrutar.

Si no se disfruta, pues lo mejor es dejarlo.

-Y ahora que lo dices... He visto a tu padre bastante agobiado.

-Ah, ¿que estaba agobiado? -Sí.

-Hola, Josefa. -Hola.

¿Qué tal? Hola.

¿Hoy qué viene? ¿Con un compañero?

-Sí, nos va a ayudar con el caso un poco.

-Ha visto algo malo...

-Bueno, vamos a ver. Lo que quiero es descartar cositas, Josefa.

-No se ande con rodeos, dígame lo que sea.

Si yo soy muy fuerte y lo soporto todo.

Josefa, en la radiografía hemos visto algo

que puede indicar un tromboembolismo pulmonar.

Es una colisión del sistema venoso de los pulmones.

Un cáncer...

Metástasis.

¿Y qué me van a hacer ahora?

Lo primero será hacer un angiotac.

Nos dará una imagen más precisa que la radiografía.

Bueno. Hágame lo que quiera, pero... Pero no le digan nada a mi hijo, ¿eh?

No. Él ha demostrado de sobra que no me quiere para nada,

y que yo le estorbo y...

Y yo soy muy ignorante y muy pueblerina. Pero tengo mi orgullo.

-Josefa, este tipo de situación, lo mejor es no pasarla sola.

-Si me tengo que morir, me moriré sola y ya está.

Jaime, que había convulsionado, ya se ha recuperado.

Y el doctor Dacaret ha decidido retomar el TAC craneal con contraste

que tenía pendiente.

Bueno. El TAC muestra una lesión hiperdensa a nivel temporal

que no capta contraste.

Pero no está comprimiendo ni afectando

las estructuras que le rodean.

Lo que está claro es que tendremos que ingresar a Jaime.

Mira, Jaime, tú tranquilo, que seguiremos profundizando.

¿De acuerdo? -Vale.

Bueno. De todas maneras, no hace falta que me pongáis paños calientes.

O sea, que... Vamos. Que tiene toda la pinta de ser un tumor, ¿no?

-Bueno. Cabe la posibilidad.

Pero sabes perfectamente que podría ser otra cosa, ¿no?

Eres un buen residente y manejas esa información.

-Buenas. Dacaret, te está buscando tu niña, que me la he encontrado.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-Vale. Jaime, escucha. Tranquilo, que encontraremos lo que ocurre.

-Gracias.

-Es cierto que el tumor explicaría las crisis epilépticas.

Pero, aún siéndolo, tendríamos que saber de qué tipo es.

Jaime es un chico muy bien formado.

Así que conoce las posibilidades y por eso está tan preocupado.

Pero lo que tenemos que hacer ahora es esperar los resultados

de la angiografía y de la resonancia magnética.

El doctor Blanco termina de efectuar un angiotac a Josefa

para determinar la causa de su insuficiencia respiratoria.

El angiotac no muestra que haya un tromboembolismo pulmonar,

pero sugiere metástasis de un tumor no localizado que debemos encontrar.

Por lo que le haremos un TAC.

Lo difícil en estos casos es decirle al paciente qué es lo que tiene.

Y a esto sí que no se acostumbra uno nunca.

Tranquila, ¿eh? Que yo estaré aquí contigo todo el tiempo.

No te preocupes.

-Bueno, Jaime: Yo... sé que ahora mismo tu situación es complicada.

¿Vale? Pero te traigo una buena noticia.

He estado hablando con la doctora Marco, y me ha dicho que, bueno,

que en el proyecto que estamos trabajando no hay sitio.

Pero que ahora va a salir, dentro de poco,

un proyecto nuevo a concurso, y que en ese sí que te podrás incorporar.

Hemos estado hablando del dinero, y me ha dicho que...,

que será más o menos lo mismo. Así que... ¿Qué te parece?

¿Empezamos de cero?

-Claro. Porque la mejor manera para empezar de cero es humillarme,

¿verdad?

No, lo digo, como me vas a enchufar en un proyecto...

-A ver, no se trata de enchufarte.

-Se trata de enchufarme, Rocío.

Te voy a decir una cosa,

soy lo suficientemente bueno para conseguir las cosas por mí mismo.

No soy como tú. ¿Sabes? Yo no funciono así.

O sea, que no necesito ni tu caridad, ni tu lástima...

-Jaime, yo solo quiero ayudarte. -Que no, Rocío.

El problema es que he sacrificado mucho para llegar hasta aquí. ¿Vale?

Si tú has tenido una vida muy fácil, me parece genial.

Pero el que tiene un problema soy yo.

¿Sabes? El que tiene un tumor en la cabeza voy a ser yo.

Y ya está. Ya tienes tu vía libre y tu...

Eh... Mira. Necesito estar solo, Rocío, por favor.

-Vale.

-Perdone, doctor. -Sí.

-Mi madre lleva ya unos días ingresada,

y le pregunto y me dice que está bien,

pero me gustaría saber qué le pasa.

-Eh..., lo siento mucho. No puedo decirle nada.

-Pero ¿cómo que no puede decirme nada?

-Vamos a ver. La paciente es su madre.

-Pero bueno, ¿qué tiene que ver eso? Usted me lo puede decir.

Soy su hijo, ¿no? Soy su familiar, no pasa nada, ¿no?

-Lo siento mucho. Tengo cosas que hacer.

-¡Ay! ¡Ay, ay, ay! ¡Ay, que me duele! ¡Ay, ay, ay, que me duele aquí!

-¿Qué pasa, Josefa? ¿Dónde le duele? -¡Ay, que me duele aquí, aquí!

-¿En el bajo vientre? -¡Aquí, sí!

-A ver, permítame un momentito para auscultarla.

-¡Debajo del ombligo! ¡Ay! ¡Ay, por favor!

-A ver, aparte las manos, por favor. Aparte las manos... Eso es.

-Si es que me duele mucho. Por favor, que me duele mucho.

¡Ay! ¡Ay, aquí, sí!

-Efectivamente, tiene un globo vesical.

-¡Ay, que no puedo orinar! ¡Me cuesta mucho trabajo orinar! ¡Ay!

-Eso es porque tiene la vejiga llena, Josefa.

-Y otra vez, ¡sangre en la orina! ¡Ay, ay!

-Anuc, rápido. Hay que sondarla. Rápido, ¿eh?

Hemos sondado a Josefa, y se está estabilizando.

También el dolor que presenta probablemente nos dé una pista

de dónde se encuentra el tumor primario;

si está en el útero, en la vejiga o en los ovarios.

He hablado con el doctor Blanco y hemos coincidido los dos

en que le vamos a realizar un TAC para confirmarlo.

-Ah. Oye, Marta. Mira, te quería enseñar una cosa.

A ver qué te parece.

He tenido el típico bloqueo de escritor,

pero he hablado con Rocío, del hospital, y...

Me ha ayudado a sacarlo adelante. ¿Qué?

-Ya. No, yo también he hablado con Rocío.

-Ah, ¿sí? ¿Y qué te ha dicho?

-Eh..., nada, que sigamos así.

-Claro, claro. Pues lo que tienes que hacer ahora es ponerte a dibujar.

Que estos temas hay que actualizarlos rápido.

Que si no, ya sabes lo que pasa.

-Pero ¿cómo? ¿Ahora mismo?

-Pero es que he quedado con amigas, papá.

-Ya, a ver, que quedes con amigas está muy bien, ¿eh?

Como padre te lo digo. Me encanta.

Pero ahora mismo es secundario.

Porque he tenido la intuición de que esto puede ser la bomba.

Así que hay que trabajar. -Pues me voy a casa.

-Pero a ver. ¿Estás bien?

-No, sí, pero me tendré que concentrar, ¿no?

-Eso es. Eso es. Concentración. Venga. ¡Ánimo, hija!

-Adiós.

Los doctores Cabrera y Blanco traen los resultados del TAC

que le acaban de hacer a Josefa

para poder localizar el tumor primario del cáncer que padece.

Te cuento, hemos encontrado un tumor en la vejiga,

y el riñón derecho también está afectado.

Eso... ¿La sangre que me encontraron en la orina tiene que ver con eso?

-Probablemente su médico, Josefa, que le atendió en su momento,

se centró más en los ovarios y en el útero,

y no hizo las pruebas pertinentes en el aparato urinario.

-¿Y es muy grave?

Sí, Josefa.

Tenemos que hacer una biopsia para conocer la naturaleza del tumor.

Pero tranquila eh, que yo estaré aquí contigo todo el proceso

y no te vas a quedar sola.

De verdad. Que no me voy a ir. Yo estaré contigo todo el tiempo.

Al percibir una masa en el cerebro de Jaime,

el doctor Dacaret decidió realizarle al residente varias pruebas más.

En la angiografía no hemos visto nada,

en cambio en la resonancia, sí que aparece una lesión con forma de mora.

Nos hace pensar que puede ser un cavernoma.

Y esto es una malformación vascular en el cerebro.

Esto explicaría la crisis, y también las cefaleas.

-Ya. El cavernoma está aislado de la circulación, no llega el contraste,

y por eso no se veían alteraciones vasculares.

Bueno, y tampoco veíais nada en la angiografía.

-Mira. El siguiente paso que tenemos que hacer...

-Ya, ya, sí, es operarme. Abrirme la cabeza...

O sea, que, como no...

Que con las crisis epilépticas, pues no hay tratamiento conservador.

-Bueno. Jaime, no te precipites.

Primero hay que hablar con el comité para saber cuál es la mejor decisión.

Y sobre todo y lo más importante, Jaime, mantén la calma. ¿Vale?

-Hola.

-Os dejo a solas.

Quiero valorar bien la lesión con mis compañeros,

para saber cuál es la mejor manera de aproximarnos.

Podríamos empezar con un tratamiento conservador, pero, como dice Jaime,

el hecho de que se manifiesten ya los síntomas,

puede que precipite su paso por quirófano.

-Eh..., mira, Rocío. Que ya está. Que... Que tú ganas.

Ya está, sí. De verdad.

Que no hace falta que me vengas a decir que va a salir todo bien...

-Cállate un momento, por favor. Ahora me toca hablar a mí.

Yo... siento muchísimo haber sacado el otro día el tema del dinero,

y haberte ofendido.

He estado pensando en... todo lo que hemos hablado y...

Creo que tú y yo tenemos más cosas en común de las que te crees.

A mí nadie me ha dado todo hecho.

Y también me lo he tenido que currar como tú.

Y sobre todo, tengo muchísimo miedo de no ser suficientemente buena.

-Rocío, que el problema no es ese. De verdad, que yo no soy como tú.

Que no lo soy.

-Sí, sí es ese. Y además tiene que ser ese.

Porque tú y yo somos los nuevos, los recién llegados.

Y tenemos que ganarnos el respeto de los demás.

Y yo sé que a veces eso, pues motiva,

y otras veces, pues da muchísimo miedo.

Y reconocerlo y hablarlo, creo que ayuda.

Yo, al principio, pues me equivoqué. Te vi como un enemigo.

Y creo que te tendría que haber visto, pues como un apoyo...

Así que... solo quiero decirte que...

Que yo no gano nada si tú te das por vencido.

Que yo voy a ayudarte, aunque sea por mi propio beneficio.

Estoy contigo. Un abrazo.

El doctor Blanco y el doctor Cabrera ya disponen de los resultados

de la biopsia que le realizaron a Josefa

para determinar el tipo de tumor que padece.

Se los van a comunicar.

A ver, Josefa, los resultados de la biopsia

confirman que tiene una neoplasia de vejiga con metástasis pulmonar.

No, si ya me lo temía.

El tratamiento será quimioterapia paliativa.

La quimioterapia paliativa...

-Ya sé lo que es. Esto no va a ser como las friegas del pueblo, ¿verdad?

-No, Josefa. Ojalá. Pero no.

-Hola. -Adelante. Pase.

¿Tienes alguna pregunta, Josefa?

¿Quieres que te aclaremos algo, alguna duda...?

-No. Ninguna. Gracias por todo.

-No hay de qué. De verdad. Ha sido un placer.

Bueno. Os dejamos para que podáis hablar. ¿De acuerdo?

-Hasta luego. Hasta luego.

Hola.

Lo siento. Me he portado como un idiota.

-A ver, a ver... A ti te han dicho lo que me pasa, ¿no?

Por eso no quería yo que te dijeran nada.

Porque estás aquí por pena. No porque me quieras, ni mucho menos.

Y eso yo no lo quería.

-No digas eso. No digas eso. -Yo no quería eso.

-No digas eso. -Yo no quería eso.

-Mira. Si quieres, les vamos a decir a los médicos...

que a ver si te dejan salir, y vamos Juan, tú y yo al pueblo. ¿Vale?

¿Qué te parece?

-¿Y ordeñarías a las cabras? Porque deben estar a punto de reventar.

Tras la valoración por parte del comité,

se decidió intervenir a Jaime del cavernoma en el cerebro que padece.

Los cirujanos te van a practicar una craneotomía temporal derecha.

¿De acuerdo? Van a extirpar el tumor, y luego,

cogerán una muestra para analizar en Anatomía Patológica.

¿Vale? Tú tranquilo. ¿De acuerdo?

Jaime, los resultados han confirmado que se trata de un cavernoma. ¿Vale?

Bueno. ¿Cómo te encuentras?

-Mejor. Mucho mejor.

-Bien. Seguiremos con la medicación anticomicial.

-Vale. Sí, luego me la retiráis, ¿no? Poco a poco.

-Lo que tienes que hacer es animarte. ¿Vale?

Porque podrás volver a hacer vida normal.

-Bueno, más te vale,

porque es que yo estoy aburrida de no tener con quien discutir.

-¡Bueno! Espera, ¡que hasta parece que sois amigos!

-Sí. -¿Que ya no gritáis para comunicaros?

¡Qué maravilla!

Bueno. Os dejo, que tengo que ir a hacer unas cosas. Hasta ahora.

-Muy bien, hasta ahora.

Pues nada, al final va a resultar

que nos van a dar el Premio Nobel de Medicina a tí y a mí.

-Sí. Como suba yo allí a recoger el premio,

vamos, te suelto una pullita.

-Pues te digo una cosa, no te vengas arriba,

que no estás tú como para venirte arriba, ¿sabes?

¿Qué te pasa, Jaime?

-Que no. ¡Que es broma! -¡Qué tonto! ¡Me has asustado!

-¿Ah, sí? Pues qué bien, cariño. Me alegras el día, la verdad.

Qué quieres que te diga. Oye, escucha, luego te veo, ¿vale?

Sí, sí. Venga. Un besito. Hasta luego.

¡Eh, Blanco! ¿Qué pasa? ¿Que no vas hoy en moto, o qué? Cuidado.

No, no, no. Tengo..., la tengo en casa. Voy...

Voy andando.

¿Sí? Oye, escucha, vamos al bar y nos tomamos una cañita, compadre.

Que voy para casa.

¡Ah, qué tontería! Vamos aquí a tomarnos unas cañas.

Que te quiero agradecer el trabajo que has hecho hoy,

que la verdad es que...

Un gran esfuerzo, ¿eh? Por tu parte.

Oye, por otro lado, también quiero festejar, compadre,

que al final Soto y Lucía...

Cuidado. Ya se han arreglado. ¿Te lo puedes creer?

¿Sí? Sí, sí.

¿Y ha surgido así, sin más, eso? Hombre, la verdad es que no.

Digamos que lo he forzado un poquito. Pero solo un poquito, ¿eh? Tampoco...

Entonces tendrán que ser dos cañas.

¿Dos cañas por qué?

Cualquier motivo es bueno para que me invites a dos cañas, ¿no?

¡Eh! ¡Pues venga! ¡Que sean dos!

-Hola, Marta. -Hola.

-Oye, que no me coges el teléfono desde ayer. ¿Qué pasa?

-Nada, que... Que estaba ocupada. -Bueno, con lo de las tiras, ¿no?

-Papá, te tengo que decir una cosa.

Que no la he hecho.

-Co... ¿Pero por qué?

-Bueno, pues porque, aunque no te lo creas, tengo vida. ¿Vale?

Y tengo que estudiar, tengo...

Tengo que ver a mis amigos, que hace mucho tiempo que no les veo...

-Ya, vale. Ya, bueno. Y... Y que la tira es mala, Marta.

Que la he estado revisando y... Y no es graciosa.

Pero ¿sabes qué? No te preocupes, porque tengo otra preparada.

Así que esta noche te invito a una pizza,

y te expongo... la opción que tengo.

¿Vale? Venga. Vámonos.

¡Marta, Venga!

Uy, que esa cara ya me la conozco.

¿Qué pasa? -Eh...

Nada, que... Que odio cuando la pides con anchoas.

-Ah, bueno, pues fuera anchoas. Venga. Vámonos.

¡Venga! -Sí, voy, voy.

  • Centro médico - 29/01/18 (1)

Centro médico - 29/01/18 (1)

29 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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