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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 28/09/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Hola, Daniel. No, no se levante. No se levante.

-¿Cómo está Nico?

Pues verá, no traigo buenas noticias.

Nicolás ha entrado en coma.

Lo siento.

(#Música#)

-Si... Si ¿ya saben lo que le pasa?

Pues, tal y como yo sospechaba,

su cuadro coincide con un síndrome de Reye.

La aparición repentina de los síntomas,

los vómitos durante días...

Hemos comenzado con un tratamiento de corticoides

para intentar reducir la inflamación del cerebro.

-Yo nunca he oído hablar de ese síndrome.

-Ya. Imagino.

Es un síndrome bastante raro.

Verá, consiste en que se produce un daño cerebral y hepático,

en niños que han sido tratados con ácido acetilsalicílico

cuando tenían una enfermedad vírica.

-No, no me lo puedo creer.

¿Y cómo es de grave?

Pues no le voy a engañar, pero es bastante grave.

De hecho, en algunos casos...

(Susurrando) -No.

No, no, no, no puede ser.

Vamos a ver. Eh...

-No puede ser.

No nos pon... Escúcheme. No nos pongamos en lo peor.

Tenemos que esperar, y ver cómo va evolucionando el coma,

y también esperar que no haya secuelas.

Daniel,

aunque hubiéramos diagnosticado la enfermedad el primer día,

tampoco hubiéramos podido hacer mucho,

porque no existe un tratamiento específico.

-Si no le hubiera dado ese...

Antigripal...

Bueno. Ahora no tiene usted que pensar...

-¡Estaría bien!

Usted no tiene que pensar en eso.

-¿Y en qué voy a pensar?

Pues piense que Nico va a salir de esta.

Piense en eso.

(#Música#)

Eh... Luego vendré a acompañarle para que lo vea.

Hasta ahora.

(#Música#)

-Beatriz...

Beatriz, si Nico se muere yo me voy detrás.

Nico se va a morir...

Ya te perdí a ti hace dos años y no...

Pero a él no.

No voy a permitir que se vaya.

¡Pero por mi culpa!

Y si Nico...

Si a Nico le pasara algo, por favor...

¡Beatriz!

(Gimoteos)

(#Música#)

-Muy buenas.

-Buenas, doctora.

-¿Qué tal? Te veo mejor.

¿Estás entretenida?

-Sí. Bastante.

Estoy mejor.

-Me alegro.

Al final se ha quedado todo en un susto.

-Sí, esta vez.

-He hablado con el cardiólogo

y me ha contado que has sufrido un síndrome coronario agudo.

-He tenido suerte.

-Bueno, suerte no lo llamaría yo precisamente.

-Las pruebas, Amparo, confirman que estás bien.

Pero la lesión en el corazón,

obviamente, continúa ahí, entonces...

Necesito que estés tranquila.

-No, no.

Si ella tranquila está.

Está tranquilísima.

Aquí parece que la única que está de los nervios soy yo.

-A ver.

Yo sé que es difícil

y que os lo he pedido muchas veces,

pero necesito que tengáis paciencia.

Las dos.

Ese corazón que necesitas va a llegar.

Ya lo veréis.

-Si corazones aquí llegar, llegan. -Tere.

¿Se sabe algo de Mariana?

-Sí. Mariana está en la UCI en estado crítico.

-No me diga eso, doctora.

-Hemos tenido complicaciones en la operación, Amparo.

Parece que el nuevo corazón,

pues no responde como esperábamos.

-¿Cómo...? ¿Cómo que no responde?

-Las siguientes horas son cruciales.

No os puedo decir nada más.

¿De acuerdo?

En cuanto tenga noticias os cuento.

-Gracias, doctora.

-Nada. Amparo.

Por favor, descansa.

(#Música#)

-Creo que lo dije bien claro,

pero lo volveré a repetir.

No quiero que se muera Mariana.

Ni... Ni nadie.

De verdad que...

Que espero que se ponga bien.

Pero yo no tengo ningún poder sobre lo que va a ocurrir.

Ni para lo bueno ni...

Ni para lo malo.

(#Música#)

-Nico...

Nico, Nico...

Bueno, yo me ocupo. ¿Eh? Gracias.

-¡Hola! Hola.

-¿Qué tal tu día?

Vaya, parece que estás perdiendo facultades.

Antes, solo con mirarme ya lo sabías.

-Y lo sé.

Que has tenido un día horrible.

Pero me gusta que me lo cuentes tú.

Bueno. Tampoco hay mucho que contar.

Desde que llegué a este hospital,

nada más que hacen amargarme la vida.

-Pero ¿de quién estás hablando?

¿De Herrera?

¿Ya te lo han contado? -Pues no.

Pero es que tiene un carácter muy difícil.

¿Difícil? -Sí.

Lucía, es un impertinente.

-Pues sí. Sí lo es, sí.

Y yo ya sabía que era un impertinente.

Pero, desde luego, es que no deja de sorprenderme.

-Pero ¿qué ha hecho? ¿Qué te ha pasado?

Ha despedido a un compañero delante mía.

Imagino que para demostrar su autoridad, o vete tú a saber qué.

-Mm... Pues a mí eso me suena, ¿eh?

¿Te suena, a qué?

-Pues a que me parece un comportamiento un poquito masculino

(#Música#)

Pues eso no lo dirás por mí. -Bueno.

Vamos a ver, Lucía. Yo nunca me he comportado así.

-No.

Sabes que he dirigido diferentes hospitales,

pero nunca me he comportado así.

Porque yo no tengo nada que demostrar a nadie.

Soy médico internista,

soy doctor en Ginecología,

tengo mi máster en Gestión Hospitalaria,

así que vamos a ver.

-Bueno, ¿y entonces? ¿Entonces, qué?

-¿No te has comportado como un gallito?

Venga, anda, por favor...

-Por favor, que no te enfades.

Que lo que quiero es que te relajes, un poco.

Ya, ya. Si ya lo intento, ya.

-A ver.

Herrera es un tonto al cubo.

Pero no te puedes poner a su altura.

¿No?

Porque puedes tener un problema en el trabajo.

Y vas a tener un hijo, y tienes otros dos.

Y esto te lo digo como amiga.

O sea, que mejor me callo.

-Pues sí. Te callas,

porque ¿a ti de qué te sirve decirle cuatro verdades? ¿De qué?

¡Es que tú no tienes que demostrar nada a nadie!

Es que me saca de quicio...

Esa soberbia.

-Pues...

Eso va a ser algo que vas a tener que trabajar tú.

¿Y eso cómo me lo dices? ¿Como amiga?

-No, como psicóloga.

Ya, Lucía, si ya lo intento. Pero sabes que me cuesta.

-Sí, ya lo sé.

Bueno. Esto te lo digo como ex mujer.

(#Mensaje#)

De verdad... No puedo contigo.

Mira, te dejo. Tengo que ir a la UCI.

(#Música#)

-A Ramón siempre le ha costado muchísimo asumir los cambios.

Lo que pasa es que, además, venía de un hospital,

donde ha sido director,

tenía un prestigio, y aquí...

pues es que ni siquiera tenemos asegurado el puesto.

Y yo me callo.

Pero Ramón,

es que ve una injusticia y se incinera.

Y no le viene bien.

(#Música#)

Hola. Le estaba buscando.

Vengo de la UCI, de ver a su hijo. Y le traigo noticias.

-No quiero oírlas.

Nunca me trae buenas noticias.

Pues creo que en este caso se equivoca.

Las noticias son buenas.

Verá, Nicolás está respondiendo muy bien al tratamiento.

De hecho, le hemos retirado la intubación.

-No me engañe.

Estoy preparado para lo que sea.

No, no le estoy engañando.

No obstante, tenemos que ser cautos, ¿eh?

Porque todo...

Porque tenemos que confirmar que no hayan quedado secuelas.

-Ya decía yo.

A ver, ¿qué secuelas?

De tipo neurológico.

Verá, tanto la inflamación como el coma,

lo que suelen es provocar daños cerebrales.

-Le voy a contar una cosa.

(#Música#)

Me estaba acordando de una tarde

que pasamos en un zoo de esos abiertos,

cuando Nico era pequeño.

Íbamos los tres, mi mujer, Nico y yo.

A Nico le encantaban los pájaros.

Todavía le gustan.

Pero... De pequeño era increíble.

Se sabía todos los nombres.

Cuanto más raros, mejor.

Bueno, el caso es que...

Nico se quedó embobado con uno de esos pájaros y...

Y salió detrás de él.

Y se perdió.

Estuvimos cuatro horas buscándole.

Estábamos muertos de miedo.

Imagino.

Debió de ser durísimo.

-Yo fui el primero que se vino abajo.

Seguro que mi mujer estaba tan asustada como yo, pero...

No le dejé hueco.

Tuvo que hacer frente a la situación mientras yo me hundí.

Incluso llegué a pensar que...

Que no lo íbamos a encontrar nunca.

Pues resulta que Nico...

Se había metido en una especie de cueva,

y se había quedado allí, acurrucado...

Temblando.

No se puede imaginar lo que sentimos cuando lo vimos.

Aunque, si tiene hijos, se puede hacer una idea.

Sí, los tengo.

-Bueno, pues cuando Nico nos vio,

salió corriendo y...

¿Y a que no sabe a quién fue al primero que abrazó?

¿A usted?

-¿Cómo lo sabe?

Porque imagino que, si no fuera así,

no me estaría contando esta historia.

(#Música#)

-¿Cómo le voy a contar yo a mi hijo...

que tiene problemas cerebrales por mi culpa, doctor?

Porque le di una simple pastilla...

Daniel, no se martirice.

-¡Soy un mierda!

Escúcheme.

Existía una pequeña,

pequeñísima posibilidad de que ocurriera lo que ha ocurrido.

-Ya, pero me ha sucedido a mí.

Sí.

Y esto ocurre porque la gente no es consciente

de las posibles consecuencias

que tiene tomar medicamentos sin receta médica.

-A mí no se me va a olvidar en la vida.

Se lo aseguro.

¡Ande!

Acompáñeme, que vamos a ir a ver a su hijo.

-No.

No, no, no sé, no sé. No...

No sé, creo que está mejor sin mí.

¡Escúcheme!

Nico le necesita, ¡ahora! más que nunca.

Así que venga.

Vamos.

(#Música#)

Por suerte, hay muchos pacientes

que logran superar el síndrome de Reye,

libres de secuelas.

En el caso de Nicolás, bueno, Pues...

no podemos prever lo que va a pasar,

y lamentablemente solamente podemos esperar.

Esperar y...

Ver cómo va evolucionando.

Yo entiendo que estos momentos de espera, pues...

Para los familiares son muy angustiosos.

Pero...

No podemos hacer nada más.

(Suspira)

-Hola. -Hola, doctora.

-¿Qué tal, Amparo? ¿Cómo te encuentras?

-Mejor.

-Me alegro. Mm...

-¿Qué pasa?

Está seria.

Y usted normalmente...

No se pone tan seria.

-Amparo, Teresa, no tengo buenas noticias.

-No me asuste.

-¿Qué pasa?

-Pues que hemos hecho todo lo que está en nuestra mano,

pero desgraciadamente Mariana ha fallecido.

(#Música#)

-¿Qué...? ¿Cómo?

-Pues todavía no lo sabemos.

Tenemos que hacerle la autopsia

para saber qué ha pasado exactamente.

Los órganos destinados a un trasplante pasan un examen previo.

Pero puede que el corazón trasplantado estuviera dañado.

No lo sé.

-Eso quiere decir...

-A ver, es solo una hipótesis.

De verdad no sabemos lo que ha pasado.

-¿Entonces?

-Que si me lo hubieran puesto a mí...

-Eh...

Son cosas que pasan.

No pienses en eso, Amparo. ¿Vale?

Lo que pasa es que necesito vuestra ayuda

porque estoy intentando localizar a sus familiares,

y... Y no he encontrado a nadie. Sabéis...?

-Su marido murió hace dos años,

y no tenía hijos.

-¡Vaya!

-Ella siempre decía...

Que cuando se muriera

nadie la iba a echar de menos.

(#Música#)

-Lo siento.

(#Música#)

-¿Pero por qué se ha tenido que morir?

De verdad que... Que yo no quería que...

Que se muriera.

¿Y si resulta que...,

Que el corazón era defectuoso,

y...,

y yo deseando que se lo diesen a mi madre?

¿Y si le llega a pasar a ella?

(#Música#)

(#Música#)

-Ramón, ¿Tienes un momento?

Sí. Sí, sí, pasa.

De hecho, quería hablar contigo.

-Dime.

Eh... Verás.

Es acerca del doctor Herrera.

Creo que debería tratar mejor a sus compañeros.

-Sí, ya me han llegado comentarios sobre vuestro enfrentamiento.

Bueno. Yo no lo llamaría un enfrentamiento.

Sencillamente le di mi opinión acerca de lo que habéis decidido

con respecto al tema de Claudio.

-Ya. Pero eso no te compete a ti.

¿Me equivoco?

Mira, Ramón,

sé que dirigiste durante algún tiempo el hospital donde trabajabais.

Pero aquí las cosas se hacen a nuestra manera.

Ya lo veo.

-Y te diré más, nuestra manera es buena.

Me da igual si la compartes o no.

Solo tienes que adaptarte a ella.

Ya.

-Herrera puede ser un tanto brusco, incluso perder las formas.

Pero es uno de los mejores cirujanos que conozco y es un buen subdirector.

No, si yo eso no lo pongo en duda.

-Eso es lo que quiero.

Es tu jefe.

No tiene por qué caerte bien. Sólo tienes que hacer lo que te diga.

De acuerdo.

¿Y no sería mejor que, de vez en cuando,

Herrera también escuchara la opinión de sus compañeros?

-Quizá.

Pero entonces no sería Herrera.

Además, contrastar opiniones a veces solo retrasa las cosas,

y aquí queremos resultados.

Eso me ha quedado claro.

-Me alegro.

¿Alguna cosa más?

No, ninguna.

No quiero retrasarte.

-Me marcho entonces.

(#Música#)

-¿Nico?

Nico.

¡Nico! ¡Nico!

Nico, ¿Me escuchas?

Nico, soy tu padre.

Nico. ¡Nico!

No, Ssssh... Nico, Nico.

¡Por favor, un médico! ¡Un médico!

Nico. Tranquilo, que ya viene el doctor...

¿Qué ocurre?

-Nico se ha despertado.

Ah, eso es una gran noticia.

-¿Has escuchado, Nico?

¡Es una gran noticia!

Bueno. Es una buena noticia. Pero tenemos que esperar. ¿Eh?

-¡Estoy cansado de esperar!

A ver.

Véngase conmigo...

Mire. Escúcheme.

Verá. Eh...

El hecho de que se haya despertado del coma es una buena noticia.

Pero tenemos que esperar,

porque es posible que hayan quedado secuelas.

Ya sea a corto, medio o largo plazo. ¿Eh?

Y es una cuestión que tenemos que contemplar.

-Vale. Pero también podemos contemplar que...,

que no le hayan quedado ninguna secuela.

También es verdad. -Vale, pues me voy a quedar con eso.

Vale, perfecto. -Todo va a ir muy bien, Nico.

(Pitidos)

Nico, ¿qué pasa?

-Ah...

-Doctor...

Nico, no te pongas nervioso.

¿Qué pasa? ¿Qué quieres?

-Ah...

Nicolás, ¿Nos oyes?

¿Me oyes?

Vale. Tranquilo. No te asustes. ¿Eh?

Acabas de despertar de un coma.

Es normal que estés aturdido.

¿Puedes decirme algo?

(#Música#)

-No puede ser.

Es que cada vez que parece que Nico se va a poner bien pasa algo.

(#Música#)

Cuando he visto que no podía hablar...

No puedo más.

Estoy agotado.

¡Yo quería que triunfara!

¡Cosa que yo no hice!

¡Esa era mi ilusión, esa era mi frustración!

¡No la suya!

Por favor, Daniel. Baje la voz.

-Es que soy un idiota.

Soy un mal padre, una mala persona. ¡Soy la peor persona del mundo!

¡Por favor, ya está bien!

¡Ya está bien!

¿No se da cuenta que esto no le hace ningún bien al chaval?

¡Está en una situación muy delicada!

Y por favor. ¡Deje de pensar en usted!

Venga conmigo fuera.

¡Vamos a ver! El problema lo tiene su hijo.

No usted. -Sí.

Y lo único que hago es escucharle hablar de su responsabilidad,

de cómo se siente,

y me parece que eso no es lo más importante ahora.

-No, no lo es.

Bien.

-Pero si es que soy lo peor, soy lo peor.

¿Lo ve? Ya lo está haciendo.

-Es verdad.

Verá, tiene que pensar

cómo está Nico y cómo puede ayudarlo.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

Acaba de despertar de un coma. Necesita descansar.

Y a pesar de que ahora no hable,

tenemos que ver cómo va evolucionando,

y no sacar conclusiones precipitadas.

-Vale.

Tenemos que esperar.

De acuerdo. Perfecto.

Verá, que se haya despertado es muy buena noticia.

Pero vayamos paso a paso.

-Bueno.

Gracias, doctor.

Nada.

(#Música#)

-Hola, doctora.

-¡Hola! A las dos.

-¡Qué sonriente!

Así está mucho mejor.

-Pues sí.

Hoy no ha sido un buen día, la verdad, pero...

me parece que todo va a cambiar.

-¿Por qué?

-Me vas a tener que sonreír, Teresa.

-Mm... Ya veremos.

-Amparo, tenemos un corazón.

-¿Un corazón?

-Tenemos un nuevo donante,

lo he contrastado con todas las pruebas que te hicimos, y...

¿No me preguntáis ninguna o qué pasa? -Me da miedo.

-Amparo, es para ti.

Es tu corazón.

-¿De verdad? ¿Para mi madre? -Entero.

-Ay, doctora Ortega.

De verdad, ¡qué alegría más grande!

-¡Hombre! ¡Pero si te sabes mi nombre!

-Hombre, claro. Y sé sonreír...

Es que lo hemos pasado fatal, de verdad, doctora.

-Ya lo sé. -He pasado mucho miedo.

Las dos.

Las dos hemos pasado mucho miedo, y...

Y encima con todo lo de Mariana.

-Ya lo sé.

Y la espera ha sido muy larga, así que lo entiendo.

-Y con el miedo de que a mi madre le diese otro jamacuco

y se quedase ahí, en el sitio.

-El corazón es compatible.

Y, además, Amparo,

ya has superado la infección que tenías.

Así es que vamos a proceder al trasplante.

-¿Qué, mamá? ¿No estás contenta? -Sí, claro.

-¡Que tienes un corazón nuevo!

-Bueno.

El corazón llegará más o menos en cuatro horas.

Así es que voy a prepararlo todo.

Voy a hablar con el equipo de trasplantes.

¿De acuerdo? Enseguida vengo.

-Vale, perfecto.

Gracias, doctora. -Nada que agradecer.

-¡Ya está, ya lo tenemos!

-Me alegro mucho de que por fin haya llegado mi turno.

Es solo...

que llevo tanto tiempo esperando...

Que no me lo creo.

Bueno.

También tengo...

Un poco de miedo.

Mucho miedo.

¿Y si me pasa lo mismo que a Mariana?

¿Y si el corazón está mal?

-Mamá, ¿No estás contenta?

¡Que ya viene tu corazón!

-Hola. Perdón.

Todo dispuesto.

Traigo el consentimiento para que lo firmes, Amparo.

-Venga, mamá, que ya sabes lo que dicen esos papeles. Fírmalos.

Es mejor no leerlos.

La información sobre el trasplante ya la conoces.

Y el resto es información

para que sepamos que conoces los riesgos

a los que te enfrentas.

-Sí, sí, sí. Ya, ya los conocemos todos.

-Pfff... ¿Y si me pasa algo?

Mire lo que pasó con Mariana.

-Amparo, es normal que estés nerviosa, ¿eh?

-No, no estoy nerviosa.

Estoy...

Estoy con dudas.

-Es normal que...

Que tengas dudas.

Pero todo va a salir bien.

-Mamá, por favor.

-¿Y si me muero?

Puede pasar, ¿no?

-A ver. Cualquier intervención tiene sus riesgos.

Y más, una intervención de estas características.

-Mamá, mamá, por favor, no me puedes hacer esto.

Piensa...

Piensa en nosotros.

Mírame.

Mamá, estoy orgullosísima de ti.

Y solo de pensar que tú me faltes, es que...

Mamá, por favor.

-Amparo,

la decisión es solo tuya.

¿De acuerdo?

Pero sí necesito que la tomes.

Porque, si no, hay que pasar al siguiente en la lista.

-¿Tenéis un boli?

-Ay... ¡Eres una valiente!

-Toma. -No soy valiente.

Estoy muerta de miedo.

-Bueno, ¿y contenta?

-Contenta,

agradecida,

y feliz.

-Venga, firma.

-Has tomado una buena decisión.

-No sé qué tal me irá con el nuevo corazón.

Pero el de ahora...

Lo tengo a 200 pulsaciones.

Va a tener un final por todo lo alto.

Tengo nervios,

emoción,

alegría...

Tengo de todo.

Por fin ha llegado el momento.

Voy a relajarme,

y a pensar que todo va a salir bien.

(#Música#)

(#Tarareo#)

-Buenos días. -Buenos días.

-Papá. -Ya voy.

Nico.

¡Nico!

Nico, estás hablando. -Hola.

-A ver. Repítelo otra vez.

-¿El qué?

-Lo que acabas de decir. Repítelo.

-Hola. -¡Ay, hijo mío!

Hijo mío, ¿Estás bien? ¿Te encuentras bien?

-Es... Estoy bien.

-Voy a... Voy a por el doctor.

¿De acuerdo? Voy a por el doctor.

-Igual... -¿Qué?

Igual puedes hablar...

Con el programa.

He soñado con eso. -¿Cómo?

-Con... Singer Star.

He soñado con el casting.

-Ah, hijo mío, no, no, no, no.

No, no, tranquilo.

Ahora el programa, no.

Habrá más programas, de verdad.

Te lo aseguro. Habrá más programas.

-Pero... A ver, es que...

Este es Singer Star.

Y tú... -¿Yo?

Yo, nada, hijo mío.

Yo, nunca más.

Ahora eres tú.

Es tu momento.

No te voy a atosigar.

¿De acuerdo?

-Te entiendo regular. Pero vale.

-Pero bueno, si quieres,

cuando salgamos de aquí, pues llamo al programa.

No, no, no, no. Mira, mira.

Nos dedicamos a hacer duetos en casa,

¿eh?, los dos,

y tan a gusto.

¿Vale? -Ya veremos.

-Bien. Pues voy a... Voy a por el doctor. ¿Vale?

No. No. No, no, no voy, no.

No, no vaya que te vuelvas a poner malo, no.

-Que estoy bien.

-Hijo mío, es que me da miedo de que me vaya y...

Y vuelvas a perder la voz.

-Que no, no creo.

-¿Hacemos una cosa? Canta.

No. No, no, no, can...

Ahora cantar no, no, no. Cuenta. Cuenta.

-¿Qué dices? -Sí, que cuentes.

Así te escucho mientras voy a por el doctor, ¿de acuerdo?

Cuenta. Uno...

-Dos. -Dos.

-Tres. -Tres.

Ahí. Sigue. Sigue. Sigue. Ahora vengo, ¿eh?

Sigue. Que yo te escuche. Sigue.

-Seis, siete,

ocho...

(#Música#)

-Eh, ¿qué haces?

(#Música#)

-Estaba buscando a la doctora Vega. -¿Para qué?

-Nada. Si... ya me voy.

-¡Eh, eh, eh, ven aquí, ven aquí, ven aquí, ven aquí!

¿Por qué la estás acosando?

-¡Pero si yo no la estoy acosando!

Soy paciente de este hospital y quiero ver a la directora.

-Mentira. Estabas tratando de forzar su puerta,

y llevas varios días siguiéndola.

¿Qué quieres de ella? -Déjame pasar.

-No te dejo pasar.

Más te vale que expliques lo que está sucediendo aquí.

Porque si no, voy a llamar a la policía

y te voy a denunciar por acoso. -¡No tengo nada que explicar!

Solo quería...

que me enseñara unos papeles que necesito.

-Ya, claro,

y por eso estás intentando colarte en su despacho.

Muy bien.

-No llames a la policía.

-Quiero denunciar un caso de acoso.

-Soy el padre de la doctora Vega.

(#Música#)

-Llévame a la policía.

Denúnciame si quieres.

Pero a ella no le digas nada, ¿eh?

Lo siento...

Siento haberte dicho antes una mentira.

Pero... Pero ahora te estoy diciendo la verdad.

¡Créeme!

-Es que mi hijo estaba haciendo botellón y...

No sé, estaría haciendo el tonto.

Se ha clavado ese hierro.

-Esto es Nueva York, ¿no? -Mm...

-Bua, me encanta esa ciudad.

Y es muy buena la foto.

¿Hace mucho que estuviste allí?

-Nunca. Pero la hizo mi...

Mi hija Marta, que está allí.

-¿Que tienes una hija?

-La historia de cada día.

¿Por qué la gente, cuando se entera de que soy padre, pone esa cara?

-Tenemos este hierro,

que ha atravesado la base del pulmón derecho

y ha fracturado dos costillas de este insensato.

-¡Este insensato se llama Víctor!

¡Y no se le puede transfundir!

-Ah, ¿no?

¿Porque es testigo de Jehová, o qué?

-¿Y ya le han visto los médicos?

¿Qué han dicho?

-Le están operando. Va para largo.

-Si estábamos de puta madre,

en el descampado, pasándolo bien, riéndonos,

y de repente Víctor se tropieza y se cae sobre esa...

-¿Quién es el culpable...

de lo que le está pasando a mi hijo?

-Mi madre...

murió hace muchos años.

-Lo siento.

No... No lo sabía.

Y... ¿Tu padre? ¿Complicada la cosa?

-No, no. Está todo bien. -Mm.

-Me voy. Es que tengo mucha prisa en realidad, ¿sabes?

Oye, que aproveche.

(#Música#)

Subtitulado realizado por María del Carmen Casado Rubio.

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Centro médico - 28/09/18 (2)

28 sep 2018

Ficción documental basada en hechos reales, con dos casos médicos por programa, desarrollados en una clínica

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