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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 28/09/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Hemos operado con éxito a tu paciente.

Pero ha tenido todo tipo de complicaciones:

un neumotórax, una infección, y todo esto, gracias a ti.

¿Pero cómo ha podido ser?

Paciente grave,

más médico en la inopia más pérdida de tiempo,

igual a... desastre.

Perdona,

pero no sabes de lo que estás hablando.

No quiero saber nada más.

Todavía sigo con la paciente de tu amiga,

la que vive en la inopia.

¿De verdad es tan importante?

Me parece muy bien cómo lo hicierais allí donde trabajabais.

Pero aquí, si hay un turno rotativo, es por algo. ¿Bien?

Ya.

Esto se lo comentas a tus compañeras.

A ver si preferís trabajar aquí, o estar en el paro.

Yo te dije que no quería salir con ninguna jefa.

No con compañeras de trabajo.

Sí, eso es.

Con la doctora Vega.

Por cierto, que...

hoy no ha venido por aquí, ¿no?

Pero ¿sigue en el hospital?

-¿Por qué lo preguntas? -No, no, por nada.

Chico acompaña chica hasta el portal...

Y chica sube a su casa.

Hasta mañana, Merino.

¿Vamos a dejarlo así?

El tipo que me siguió ayer.

¿Dónde?

¡Vega!

-¡Qué susto me has dado otra vez! -Ay. Perdona, no era mi intención.

Ya lo he notado, ya.

No te preocupes.

Si es que estoy muy tensa últimamente. Ya lo sabes.

Lo siento,

pero somos casi vecinos

y entramos a la misma hora en el hospital.

¿Vamos?

¿Sigues preocupada por el tipo ese?

Pues intento que no.

Pero sí, la verdad.

Me da la sensación de que va a aparecer en cualquier esquina.

¿Le has vuelto a ver desde que estuvimos tú y yo ayer?

No.

Qué pena no haberle visto.

Pues sí. Porque parece que solo lo veo yo...

-¿Cómo era? ¿Qué aspecto tenía? -Pues normal, así, no sé.

Calvo, unos 70 años... Como aviejado...

-¿Qué te pasa? -Eh... No, porque...

me ha venido a la cabeza la imagen de alguien que conozco.

-¿Quién? -Nada, bueno,

un señor que me encuentro de vez en cuando

ahí en el bar de Rafa.

-¿Pero has hablado con él? -Sí, bueno, un par de veces.

Pero nada...

Cosas del fútbol y chorradas así.

Pero sí que parecía interesado en ti.

¿Interesado por mí? ¿En serio?

¿Y cómo no me lo has dicho?

Yo qué sé... Me olvidé.

De todas formas...

El otro día sí que te lo iba a decir. Pero tampoco era un buen momento.

No doy crédito.

A ver. Que...

Que en realidad, si lo piensas,

tampoco ha sido para tanto. Que han sido solo dos preguntas.

Bueno, si te parece esperamos a que me secuestre.

Venga, no seas exagerada.

Que... no quería preocuparte.

Pues mira, has conseguido justo todo lo contrario. ¿Eh?

¡Ángela!

Ahí hacía falta un delantero. ¿Por qué no lo ha sacado antes?

Absolutamente.

Hasta mi niño de seis años lo veía claro.

¿Y lo de la defensa?

Pero si estaban más aburridos que...

Una pachanga. Eso era una pachanga.

¿Doctor Inestrosa? ¿Tiene un momento?

Herrera ¿Viste el partido de ayer?

No.

No lo imagino yo saltando por un gol.

Depende de a quién se lo metan.

Pero no, no. Ayer no lo vi. Tenía papeleo.

He recibido una citación judicial

para asistir como testigo a un juicio por negligencia.

¿Te suena?

Te acuerdas de tu paciente, ¿verdad?

El paciente conocía sus riesgos.

Y... yo llevaba más de 13 horas de guardia.

Cuéntaselo a la muerta. Porque ese no es el tema.

El tema del hospital

es si debería de despedir a los médicos con mala praxis.

Yo no lo llamaría mala praxis.

¿Cómo lo llamarías? ¿Cagada?

Eh... Vamos a ver, señores. Vamos a calmarnos.

¿A usted también le ha mandado el juez una citación?

Bueno. A mí no. Pero es que...

No, claro.

Porque usted no estaba trabajando aquí

y no sabe de lo que estamos hablando.

Eso es cierto.

Pero lo que sí sé es que las guardias de 24 horas

traen más problemas que otra cosa.

Es más,

hay muchos países en los que ni tan siquiera están permitidas.

-¿Y qué les vas a decir? -La verdad.

¿Y cuál es la verdad? ¿Dejarme vendido?

Si testificas en mi contra me inhabilitarán.

Es lo que tiene cometer errores que cuestan vidas.

A mí no me des lecciones a estas alturas, Herrera.

De todas formas

voy a consultar con la dirección

si deberíamos despedirle antes del juicio.

¿Cómo?

A ver, vamos a ver, Herrera.

Deberíais de esperar a la sentencia.

¿A usted no le han enseñado modales en su antiguo hospital?

Herrera, mira, yo...

Pero por si no se ha dado cuenta, usted aquí no tiene ni voz ni voto.

Ya te comunicaré mi decisión. Podéis seguir hablando de fútbol.

Tranquilo, Nico.

Ya verás cómo no va a pasar nada.

Me siento fatal, papá.

¿Cuántas veces ha vomitado en la última hora?

Pues no lo sé. Unas cuantas...

No sé, he perdido la cuenta.

-¿Y tiene dolor abdominal o fiebre? -No, no, no tiene fiebre.

Llévale a boxes para que continúen con la exploración

Te espero en la ambulancia, ¿vale?

Perdone.

Te avisarán cuando puedas ver a tu hijo.

Sí, sí, no, no, sí, es mi hijo.

Lo que quiero saber es...

Pues cuánto tiempo va a estar aquí.

Porque vamos,

tiene pinta de ser vómitos pasajeros, ¿no?

Pues ahora mismo no se lo puedo decir. ¿M?

Es que mañana tiene una prueba muy importante y tiene que ensayar.

Bueno pero ahora lo importante es saber qué le pasa a su hijo, ¿no?

Bien. ¿Usted ha visto Singer Star?

¿El programa de talentos de los viernes?

-Alguna vez haciendo zapping, sí. -Sí, seguro que lo ha visto.

Es que mi hijo es uno de los finalistas del concurso

y mañana tiene ¡la última prueba!

Pues me alegro mucho.

Y si no le importa, voy a seguir con mi trabajo.

Claro, claro, claro, claro.

Estoy muy orgulloso de mi hijo.

Bua... Si lo oyerais. Es como el nuevo Bublé.

Bueno, no, no, como Bublé, no. Es... Vamos a ver.

Es que no se parece a nadie porque tiene una voz única.

Mira, si mañana entra en el programa, todo el mundo lo va a oír,

y va a entender cómo me siento.

Si es que es muy pequeño.

Y tiene una... Bua.

¡Si es que canta muy bien!

Me alegro mucho, Mariana, de verdad.

Muchas gracias. Ya lo sé. Pero... Pfff...

-¿Qué pero? No hay peros que valgan. -Me da cosa por ti.

-Llevas tanto tiempo esperándolo... -Pues sí.

Y yo, fíjate,

acabo de llegar, como quien dice, y... Y mira.

Eso no importa. No importa el tiempo.

Lo que no está para una... no está para una.

Ojalá llegue pronto un corazón nuevo para ti.

Si no se lo dan a la última que llegue...

Tere, ya está.

Perdónala.

Es que tiene un carácter mi Tere...

No, no te preocupes, Amparo. Si la entiendo.

Yo no soy tu hija

y casi preferiría que el corazón fuera para ti.

Lo aprovecharías más.

Haces más falta que yo.

No digas tonterías.

Ese corazón es tuyo, y lo vas a aprovechar muy bien,

ya verás.

Yo lo único que quiero...

es que tú también salgas pronto de aquí.

Si no, ¿con quién voy a...,

a disfrutar yo mi nuevo corazón?

Bueno. Vengo a llevarla a quirófano.

¡Ay! Ay, ay... ¿Puede esperar un poquito?

-Venga, va. Enseguida vuelvo. -Gracias.

Venga, venga. Vuela. Dame un abrazo.

-Ay... -Todo va a salir muy bien.

Sí. Dios te oiga.

-¿Estás nerviosa? -Un poco.

-Tere, ¿Por qué no acompañas a Mariana...

hasta el que entre en quirófano?

Sí, hombre, en eso estaba yo pensando.

Si no pasa nada. No te preocupes, no pasa nada.

Sí, sí pasa.

No está bien que estés sola en estos momentos.

-Estoy acostumbrada. -Mejor.

Yo me quedo aquí.

No vaya a ser que encima

me encuentre con la doctora especialita esa.

Teresa, cállate. ¿Es que no..., no respetas nada?

¿Y esto?

No puedo meterlo en quirófano.

¿Me lo puedes guardar tú?

-Claro. -Además,

seguro que te va a dar suerte, como me ha dado a mí.

Muchas gracias.

Bueno.

Os veo en un rato, ¿eh?

Si yo faltara,

no sé cómo se las apañaría mi hija sola, con mi nieto.

Para llevarle y traerle del colegio especial,

y para la comida, y para todo.

Es que está tan sola la pobre...

Pero ¿qué culpa tiene nadie?

El corazón que le van a trasplantar a Mariana

no me servía para mí porque cogí una infección.

Y mejor es que lo utilice alguien, ¿no?

A nosotras solo nos queda esperar que llegue otro corazón,

y que esta vez sea para mí.

Deberías ir a pedirle perdón a Mariana.

Ni de coña.

Eres tú la que tendría que estar entrando en quirófano ahora.

¿Y qué culpa tiene ella de eso?

La pobre es más buena que el pan y encima está sola.

Bueno, cualquiera sabe.

Lo mismo anda medio compinchada con la doctora especialita esa.

-¡Teresa! ¡Haz el favor! -¡Ay, haz el favor tú, mamá!

¡Déjame en paz ya, en serio!

-¡Aaah! ¡Ah! -Bueno, no seas dramática.

¿Qué te pasa?

-¡Teresa! -¿Qué?

-¡Me duele mucho el pecho! -Tranquila, espera. Llamo...

-Llama. -¡Ayuda! ¡Ayuda, por favor!

¡Mi madre necesita ayuda!

Mamá, tranquila.

-me duele mucho. -¿Qué te duele? Vale, ya,

ya vienen, ya. Ya vienen, mamá. Tranquila.

Hola. Hola.

¿Tu eres Nicolás, imagino, no?

Sí. ¿Cómo estás?

-Un poco mejor, ya. -Hace rato que no vomita nada.

¿Verdad, Nico?

Perfecto. Mira,

te voy a hacer una exploración abdominal, ¿eh?,

y me vas diciendo por dónde te duele. ¿Eh?

¿Te duele por aquí? No, no, no me duele.

¿No? Perfecto.

Podía darle algo para cortar los vómitos y ya está,

debemos irnos.

Pues verá,

eso sería poner un tratamiento sintomático.

Es decir,

lo único que haríamos sería quitar los síntomas.

Pero lo importante es averiguar

qué es lo que está provocando todos estos vómitos.

Claro, claro, claro.

Mira. Bueno, tú tranquilo, que tú mañana pasas.

Que no hay nadie en tu grupo que cante mejor que tú,

y eso te lo aseguro yo, que de cantar entiendo un rato, ¿eh?

¿Ve Singer Star?

¿El programa de talentos de los viernes?

No, no.

Pero, por lo que veo, también es usted cantante, ¿no?

Sí, sí, sí, sí. Bueno, lo era, lo era. Hace mucho tiempo.

Ahora soy el coach ¡del cantante mejor de este mundo!

Cuando entres en el programa tienes que darle un saludo al médico.

¿Cómo se llama?

Eh... Ramón Landó.

Pero vamos.

A mí, con tal de que Nico esté bien, me es más que suficiente.

Bien.

Eh... Nico, ¿qué has comido hoy?

Poca cosa.

Si es que, cuando se pone nervioso, se le cierra el estómago.

Un batido y medio sándwich. Vale.

Oye, ¿eres alérgico a algún medicamento

o has tomado alguno, últimamente?

No, no, no, no, no ha tomado nada. Está fuerte como un roble.

¿A que sí, Nico?

Vale. Perfecto.

Verás, vamos a hacer una cosa.

Eh...

Te vamos a poner un antiemético intravenoso, ¿eh?,

para cortar los vómitos.

Luego también te voy a solicitar unos análisis de sangre,

unos de orina,

y haremos también una radiografía de abdomen,

a ver si encontramos algo. ¿M? Vale.

¿Ves, Nico, cómo no es nada?

Oiga, doctor,

si no quiere que le salude en el programa, pues no sé...

Que le cante. Cántale algo.

Cántale algo al doctor.

Que le cante mejor ahora,

que cuando se haga famoso

no va a haber nadie que le vea el pelo, ¿eh?

Eh... No, no, no. No. No se moleste. ¿Eh? Mejor que se relaje.

Venga, eso. Relájate un poquito. Venga.

Me refiero a usted.

A ti te veo luego. Hasta ahora.

No me siento mal en absoluto. Deberías de estar agradecido.

¿Agradecido, de qué?

Que de qué tengo que estar agradecido, si puede saberse.

Podríamos haberte despedido por negligencia.

Y no tendrías derecho a nada.

Así que ya te puedes dar con un canto en los dientes.

Es que es un despido improcedente.

Si lo hacéis antes de que me declaren culpable,

es un despido improcedente. Que lo sepáis. ¡Tú y tu amiguita!

-Mi amiguita y yo somos los que mandamos aquí.

Eso me ha quedado claro.

Bien.

También me ha quedado claro

que da igual los años que he trabajado en este hospital.

Creía que éramos compañeros.

Y lo éramos.

Hasta que cometiste un error muy grave.

Puedes pasar a recoger tus cosas cuando quieras.

Te llamaré

para que vengas a firmar el finiquito.

¿Vega está de acuerdo con esto?

Por supuesto que Vega está de acuerdo con esto.

Cualquiera lo estaría.

Bueno, se ve que cualquiera, no.

Es un compañero.

Y sinceramente,

no entiendo qué ganáis echándolo antes de que se celebre el juicio.

Eres un médico. Deberías de saberlo. ¿A qué te refieres?

me refiero... que los médicos, eh...

Tenemos esto de curarse en salud.

Claudio ha cometido una negligencia.

¿Sabes lo que significa esa palabra, doctor Landó?

Pues que no se puede volver a repetir.

Bien, y ahora me voy a hacer un trasplante de corazón,

que me parece un poco más importante que esto.

Bien.

Si no surgen complicaciones echaremos unas cuatro horitas.

Vamos bien.

Pues claro que vamos bien, doctora Ortega.

¿Qué pensaba?

Nada, doctor Herrera.

Conozco tu reputación con los trasplantes.

Es que me encantan.

No hay nada como cambiar la vida de un sitio a otro.

Sujeta mejor desde ahí. Por aquí.

Eso es.

¿Qué tal está su compañero, el ginecólogo?

-¿Landó? -Sí.

Mm... Bien, me imagino. ¿Por qué?

No, por nada.

Porque creo que no sabe cuál es su lugar.

Y la forma que tenemos aquí de trabajar.

Landó es un profesional.

De hecho

fue director de nuestro hospital durante un tiempo.

-Ahora lo entiendo todo. -¿El qué? ¿Qué es lo que entiendes?

Pues que cerrara el hospital.

Con un tipo así y su gestión,

no me extraña que estéis todos trabajando por aquí.

El hospital cerró por un tema económico.

Además, Landó dejó de ser director hace mucho tiempo.

¿Qué le pasó? ¿Le destituyeron?

Ya, bueno.

Vamos a dejar el tema, que me aburre.

Pásame...

Eh, todavía sigue latiendo cuando... cuando lo sacamos, ¿verdad?

A ver.

A ver... Ayuda... Esta pinza...

A ver.

Así vas perfecto.

Perfecto.

¡A bordar!

Vamos a darle vida a este nuevo corazón.

-¿Preparada para la magia? -Adelante.

¿Sí? Dale al botón.

Oye, Pepa

¿Tú sabes qué es lo que ha pasado con Claudio?

Pues algo he escuchado, pero yo no sé ni quién es.

Es que no le pongo cara.

Sí, Claudio, de Neumología.

Es que Herrera le ha despedido. Pero no sé muy bien por qué.

Lo estaban comentando ahora en Cirugía.

He escuchado algo de una negligencia médica.

Ah, bueno, pues si es por una negligencia...

Bueno, espérate,

porque, si está Herrera detrás,

vete tú a saber si ha sido una negligencia o qué ha pasado.

-Ya. -Mira.

Oye, Ramón

¿Tú sabes qué es lo que ha pasado con Claudio?

¿Claudio? Sí.

Que lo han puesto en la calle. Pero así. En mitad de un pasillo.

¿Pero ha sido por una negligencia? Qué va.

Bueno, vamos a ver. Sí y no.

Quiero decir,

una paciente le había puesto una denuncia,

pero todavía no hay una sentencia.

Lo que ocurre es que han llamado a Herrera a declarar.

Ya ves tú, a Herrera a declarar.

Es decir,

que el chico puede salir hasta inocente.

¿Y le han echado antes de que haya una sentencia en firme?

Claro,

y además todo esto viene

por esas puñeteras guardias de 24 horas, que son inhumanas.

Que son una bestialidad.

Bueno, pero además,

en caso de duda, por qué no defiendes a tus médicos,

Habrá que cubrirlos, digo yo.

Para preservar el buen nombre del hospital.

Vamos, que lo tenía entre ceja y ceja y...

lo ha largado. Ya está.

¿Pero tú estabas cuando pasó?

Pues claro que estaba.

Si estamos ahí, en mitad de un pasillo.

Además no tuvo ni la decencia de llevarlo a un despacho.

Yo me puse, un poco, a favor de Claudio para defenderlo,

y luego al final, el otro se...

Bueno, se la tomó conmigo.

Pero vamos a ver ¿Y Vega no dice nada?

Herrera habla en nombre de los dos.

No, pero eso no puede ser. Eso lo tiene que saber Vega.

Herrera no puede hacer lo que le dé la gana.

Pues anda que, como le declaren inocente

y le tengan que llamar para reincorporarse...

Pues ya ves tú qué ganas de volver al sitio donde te han dado la patada.

Bueno, pues a mí no me extrañaría.

Pero lo que está claro es que, ahora mismo,

Claudio se va al paro,

y sinceramente

dudo mucho que cualquier hospital lo vaya a contratar.

Pero vamos a ver, esto será un despido improcedente.

Pues claro que lo es, Pepa, claro que lo es.

Lo único que ocurre es que...

Pues Claudio no sería de los que le daba bola a Herrera,

y se lo ha quitado de en medio. Punto. Ya está.

¡Madre mía!

aquí te contratan y te echan con una facilidad...

Sí, vamos.

Como para irles con un problema.

No, no. Te ponen de patitas en la calle, ¿eh?

Y yo lo tengo muy claro,

el problema de este hospital es Herrera.

Yo el otro día tuve un problema con él.

Con un paciente mío que operó y...

Parece que fue a mí a quien le salvó la vida.

Es...

Sí, sí, vamos. Como si no fuese su trabajo.

Eh...

Hay que andarse con mucho cuidado, ¿eh?

Hay que andarse con mucho cuidado porque, como la tomen contigo...

Además yo creo que ya me la estoy jugando.

Así que... andaros con cuidado. ¿Vale?

Pues habrá que andarse con cuidadito.

Y yo ya he tenido una bronca con Herrera,

que tampoco parto de cero.

Nico. Nico, ¿quieres que hagamos algún ejercicio?

Venga, que te va a venir bien.

-No, no. No me apetece ahora. -Mira.

Cuando uno está mal, lo mejor es no pensar en eso.

Tú hazme caso. Vamos a sisear.

Yo te cronometro,

que no te pase lo de la última vez.

No empieces con eso.

¡Pero que no importa!

Que al cantar, lo más difícil es controlar el aire.

Por eso vamos a sisear. ¿Vale? Venga. Tú relájate...

Venga. Cuidado con los hombros. Los hombros. Venga.

Y ahora tomamos aire lentamente.

Mira.

-Que no puedo, papá. -Venga, sí que puedes. Venga, venga.

Que no, ¡papá, que estoy mal!

Bueno, pues mejor.

Yo estoy seguro que esto ayuda a los vómitos. Venga.

¿Cómo va a ayudar a los vómitos? Si no...

Si no puedo ni siquiera llenar los pulmones.

Nico, porque estás nervioso.

Si es que... tú lo sabes.

Que todo el mundo debe practicar. Porque la gestión del aire es más...

¿Quieres..., quieres parar ya?

Gestión del aire y la gestión del aire...

Es que estoy harto ya de la gestión del aire,

de mimear y de sisear.

No puedo más, ya.

Y si te vas a quedar aquí, que sea calladito.

Al menos, por un rato.

Pues claro que quiero entrar en Singer Star.

Cantar ha sido mi sueño desde... desde siempre.

Mi padre

hasta dice que antes de hablar ya cantaba.

Aunque yo eso no me lo creo.

Yo creo que lo dice para animarme.

Bueno pues me enfado porque es un pesado.

Está todo el día encima para que practique.

Y es que...

¡Es que no se despega ni un minuto!

-Hola.

-¿Qué? -¿Puedo hablar?

-¿Qué quieres? -Pues pedirte perdón.

-Perdóname, por agobiarte. -Ya.

-Mira, hijo. Es que... la gestión del...

-Vale. Respirar lento... -No empieces, papá.

-De acuerdo.

Yo veo que tú estás bien, y ya está.

-¿Qué has hecho? -Nada. Nada. Ya me callo. Me callo.

Ya está.

-No, no, no, no, no, no. No, me refiero a... A las piernas.

-¿Las piernas? ¿Qué le pasa a las piernas?

-Tócamelas otra vez.

-¿Qué pasa, hijo? -No, no las siento.

-¿Cómo que no las sientes? -No, no sien... No siento...

¡No siento nada, papá! ¡No siento las piernas!

¿Qué...? Pero no digas tonterías, Nico. ¿Cómo no vas a sentir...?

-Ni los brazos, no puedo... -Pero Nico. ¿Qué te pasa, Nico?

-No puedo mover na... -¡Nico! ¡Nico!

¡Enfermera! ¡Enfermera!

¡Un médico, por favor! ¡Un médico, por favor!

¡Nico! Nico, ¿qué te pasa, Nico? Nico, Nico, por Dios. Nico. ¡Nico!

¿Sí?

Ah, hola, Clara, dime.

¿La doctora Vega?

Sí, me parece que la he visto hace un segundo yendo a cafetería.

Pero...

Pero tampoco te lo sé decir seguro.

Vale. Vale, vale, de nada.

Venga. Hasta luego.

Hola.

¿Puedo?

Oye... ¿Hasta cuándo vas a estar enfadada

porque no te haya contado lo de Imanol?

¡Ah! ¿Que sabes cómo se llama? ¿Qué sois? ¿Íntimos, o qué?

Te dije que había hablado un par de veces con él.

-Dale recuerdos de mi parte. -Oye, afloja un poco, ¿eh?

Está claro que se nos dan mejor los portales.

-¿A qué te refieres? -Ya sabes a qué me refiero.

No, ¿qué es? ¿Otro...

secretito que me estás guardando?

Hombre...

Yo no lo llamaría un secretito.

Es verdad que no conviene que lo sepa todo el mundo,

pero...

En todo caso sería nuestro secreto.

No sé de qué me estás hablando.

Ah, ¿no?

Te estoy hablando...

de lo que pasó ayer en tu portal al despedirnos.

Parecíamos dos quinceañeros.

-Habla por ti. ¿M? -Venga, Ángela.

No vas a ceder nunca,

¿no? No te vas a quitar nunca la coraza.

-No me toques las narices, Carlos. -Mira. ¿Carlos? Eso me gusta.

Mira, no desvíes el tema. Yo no tengo ninguna coraza.

-Ah, ¿no? -No.

Ayer estuvimos a punto de besarnos. ¿Qué pasa? ¿Que ya no te acuerdas?

No finjas ahora que ha sido cosa mía.

No estoy fingiendo.

-Yo no iba a besarte, en absoluto. -Ah, ¿no?

No.

No te lo crees ni tú.

¿Qué pasa?

Que ahora me vas a decir tú lo que yo pienso, ¿no?

Eso es muy típico, ¿sabes?

-¿Típico, de qué? -Sí, de los hombres.

Ya empezamos. No la líes ahora.

Está claro que ayer pasó algo.

Y no pasó nada más porque, precisamente...

¿Por qué? Porque yo me hago la dura, porque en realidad lo deseaba, ¿no?

Te pega muchísimo decirlo, ¿eh?

Oye, perdona.

Pero no iba a decir eso. Yo no soy así, ¿eh? No te confundas.

Mira, Ca... Merino.

Yo no suelo confundirme con la gente. ¿Sabes?

Al contrario que tú. Por lo que veo.

Me da igual lo que pensaras o no que iba a pasar en ese portal.

Estoy harta de los hombres que os creéis irresistibles

y que todas las mujeres estamos locas por vosotros.

-Tú estás por lo de Imanol, ¿verdad? -¿Lo ves?

Te confundes, todo el tiempo.

No sé,

no entiendo qué le pasa a Vega.

No sé.

No sé por qué me niega ahora eso. Si...

Es que encima, parece que estoy yo loco.

Que me estoy inventando las cosas.

No, ma..., macho.

Es que encima, me pone en una posición,

como si fuera yo el típico machito

al que le gusta que le miren todo el rato.

Pues no, perdóname, pues no, no soy así. Yo no soy así.

Soy médico y estoy acostumbrado a que me miren,

porque los médicos estamos siempre

en el punto de atención de todo el mundo,

pero ya está. Punto.

No sé.

No entiendo qué le pasa, la verdad. No entiendo.

Hola, Daniel. ¿Cómo está mi hijo?

Pues Nicolás está en observación. Tiene un edema cerebral.

¿Cómo un edema? ¿Qué ha pasado?

Todavía no lo sabemos. Pero siéntese. Siéntese.

Es importante que ahora

me ayude a recordar todos los pasos previos de Nicolás

antes de que empezaran los vómitos. ¿De acuerdo?

Eh... ¿Cree que tomó algo en mal estado?

No. No, que yo sepa.

Vale.

¿Sabe si tuvo fiebre los días previos?

No.

Seguro que no tomó ningún tipo de medicamento, ¿no?

A ver, creo que le di un antigripal.

¿Cómo que cree?

¿Le dio un antigripal, o no se lo dio? Es importante.

A ver.

Le di algo porque estaba destemplado, pero no era nada.

Era un antigripal como el que toma todo el mundo.

Ya. Pero todo el mundo hace mal.

Vamos a ver,

¿Qué tipo de antigripal era?

A ver,

recuerdo que llevaba ácido acetilsalicílico,

pero eso no es nada, ¿no? Es inofensivo ¿no?

Vamos a ver. Mm... Daniel.

Los medicamentos están prescritos para cada enfermedad.

Y siempre bajo prescripción médica.

En niños menores de 14 años,

el ácido acetilsalicílico puede provocar un síndrome de Reye.

Y además, en el caso de Nicolás,

los síntomas coinciden.

A ver, a ver, a ver, a ver. A ver.

Nicolás estaba bien. Solo vomitó varias veces.

Pues lo siento mucho, pero no. La cosa es bastante más grave.

¿Por un antigripal?

Si se confirma el síndrome de Reye, sí.

Sería provocado por el antigripal.

Eh... Bueno.

Cuando tenga más información, ya le iré contando, ¿de acuerdo?

No puede ser.

No, no puede ser que, por un simple antigripal,

Nico se ponga así. Vamos a ver.

Si... Si yo le he dado muchas veces esa pastilla y nunca ha pasado nada.

Estoy seguro que tiene que ser por otra cosa.

Son los médicos.

Los médicos, que son unos rebuscados.

Tiene que ser...

Tiene que ser por otra cosa.

-Hola, mamá. ¿Cómo estás? -Bien.

-¿Sí? -No sé.

-¿Te duele mucho? -¿Qué ha pasado? Estoy...

me duele aquí.

Bueno. Tranquila.

El... El médico ha dicho que has tenido...

un amago de infarto.

No ha llegado a ser infarto, pero... Pero casi.

-¿Te duele? -No, no mucho.

Me alegro mucho que estés aquí conmigo.

¿Pues dónde iba a estar si no? Tonta.

Tendré que estar aquí contigo, ¿no?

Para que nos dures mucho tiempo.

-¿Y el niño dónde está? -Está con Laura.

Ya sabes que a ella le gusta quedarse con él y...

Y hace buenas migas con las niñas.

-¿Y de Mariana sabes algo? -No.

Sé que sigue en quirófano.

¿No está tardando mucho?

-Pues no lo sé,

no sé cuánto tardan en cambiarte el corazón.

Debería de saberlo, pero no.

Eso no lo sabe bien nadie.

Bueno.

Si fueses tú la que estuviese ahí, estate segura de que lo sabría.

No empieces con eso. No me des más disgustos.

¿Disgustos? ¿Yo?

Disgustos te dará todo el mundo menos yo. ¿No te parece?

Vale ya, nena.

Mamá ¡que has tenido un amago de infarto!

¡Que casi te mueres! ¡Que tu corazón ya no puede más!

Hija, será lo que tenga que ser.

¡No, lo que tenga que ser no, mamá! ¡Lo que le da la gana a esta gente!

¿No te parece?

Mira, ese corazón no era para Mariana.

Tendría que haber sido para ti. Ojalá se muera.

No digas eso.

Claro que no quiero que se muera nadie. Vale.

Pero...

Pero mi madre lleva esperando muchísimo más tiempo,

y ya casi le ha dado un infarto.

¿Qué más hace falta, eh?

¿Qué..., qué hace falta que le pase

para que le trasplanten el corazón a ella?

Bien, bien. Esto va muy bien.

Ya casi lo tenemos.

¿Lo estás disfrutando?

Te has quedado muy callada.

Estoy concentrada.

A ver, que lo de tu amigo tampoco es para tanto.

Herrera, ¿no te aburría ese tema?

Estáis de un corporativo los nuevos, ¿eh?

Que no se os puede toser a ninguno.

Mira. Nnnn...

No sé qué ha pasado con Landó y prefiero callarme.

-Ya está. -Bien hecho.

Tampoco necesito tu aprobación, Herrera.

Algo no va bien.

La extracorpórea no funciona. No va bien.

-Está cayendo la saturación. -¡Vamos..., vamos! ¡Vamos!

¡Estamos perdiéndola! Venga. ¡Vamos, vamos!

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Centro médico - 28/09/18 (1)

28 sep 2018

Ficción documental basada en hechos reales, con dos casos médicos por programa, desarrollados en una clínica

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