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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 28/09/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

El hijo del doctor Landó y Lucía Velázquez,

la psicóloga del hospital, llega a Centro Médico

acompañando a una amiga que se queja de dolor abdominal.

-¡Hijo! ¿Qué haces aquí?

-¡Ay, mamá! ¿Qué tal? Bueno, esta es mi amiga Vanessa.

-Hola. -Hola, encantada:

yo soy la madre del artista.

¿Qué pasa, no tenías que estar en clase o qué?

-Sí, sí. Pero que lleva toda la semana con dolor abdominal... -Aaah.

-Y bueno, he tenido que obligarla un poquito a venir.

-Bueno, pues ya verás como aquí te tratan muy bien.

¿Has dado tus datos en recepción? -¡Ah, no, no, no! Qué va, qué va.

Si he hablado con papá. Está todo arreglado.

He quedado con él aquí. De hecho...

-Bueno, pues que me voy. Os veo luego, ¿vale?

Tengo que ir a trabajar.

-Adiós. -Hasta luego.

-Muy bien, Vanessa, pues cuéntame: ¿qué te ocurre?

-Pues es un dolor como por aquí, que tampoco es un dolor muy fuerte.

Pero en casa, cuando me he tomado la temperatura,

pues sí me salían unas décimas. -De acuerdo.

-Bueno, pasa y lo vemos. Venga.

-Yo me..., me quedo aquí. -¿No entras?

Pensé que, como veníais juntos, pues sois...

-Ya, papá. Bueno.

Un hombre y una mujer pueden ser amigos sin estar juntos.

-Eh. Sí claro.

-Sí. Nosotros solo somos amigos. -Bien, bien. Bueno, no pasa nada.

Venga, pues pasa y luego...

La temperatura de Vanessa ha aumentado

desde que se la tomó en casa. Lo que indica un proceso infeccioso.

También en la exploración abdominal

he notado signos de irritación peritoneal,

lo que podría indicar una patología abdominal grave,

como una peritonitis, una apendicitis o incluso hasta un embarazo ectópico.

Así que tengo que realizarle alguna prueba más.

-¿Y estas pruebas que me tengo que hacer, sabe si van a tardar mucho?

-No. De hecho, en principio, lo único que necesito por ahora

son unos análisis de sangre y unos análisis de orina.

-¡Fff! Menos mal, porque es que tengo un montón que estudiar...

-Bueno, pues intentaré que les den prioridad, ¿eh? -Muchas gracias.

-Me alegro que una chica tan responsable esté cerca de mi hijo.

Oye, una cosa más: -Sí.

-¿Has mantenido relaciones sexuales últimamente?

-¿Qué? Con Ramón no. No, no. A ver, si Ramón y yo no tenemos nada.

-No, no, no, no. Perdóname, perdóname. No me refiero a eso.

Quiero decir en general. Sobre todo es por descartar

posibilidades como... -ya.

-La posibilidad de un embarazo ectópico o algo así.

-No, qué va. Mi vida no..., no ha sido tan emocionante últimamente.

-Ya. No te preocupes. Te acompaño.

-Venga, seguidme, que yo os llevo al médico.

-Fermín llega al hospital porque ha sufrido un percance mientras comía

en un lujoso restaurante junto a su novia Sara.

-Tranquila, pero que la próxima vez deberías de haberme avisado.

-Pero si te aviso no tiene gracia. Tenía que haber sido una sorpresa.

-Por aquí.

-Pero no me vas a decir que no ha sido superbonito...

¡A mí me pareció superbonito! -Sara, no...

-Vale, vale. -Perdón.

-A ver: decidme si no es super romántico.

Quería pedirle matrimonio a Fermín.

Y vi en una peli que escondían una alianza en un trozo de pastel.

Me pareció super romántico. Vamos, porque lo es, ¿no?

-Vale. ¿Qué es lo que ha pasado?

-Eh, a ver: es que Fermín y yo llevamos siete años juntos,

y quería pedirle matrimonio de una manera un poquito especial.

-Y se me ocurrió meterle el anillo de boda en la tarta.

Y bueno, al morderlo pues se ha roto el diente.

-El problema es que Sara debería de dejar de ver

tantas películas románticas.

No sirven para nada y mira lo que ha pasado.

-Qué bonito, ¿no? ¿Usted qué opina, doctor?

-Pues opino que esconder alianzas en la comida

es potencialmente peligroso, pero, sí, sí.

Supongo que es un gesto romántico.

-Doctor, ¿podemos terminar con el diente? Es que me duele muchísimo

y... -Un momento, enseguida vuelvo.

-¡Que sí, que te van a curar y que vas a estar bien!

Pero cariño: ¡que todavía no me has respondido!

Di que sí. ¡Di que sí! (SUSURRA) Di que sí.

-Sara, no. No. -Que sí.

A ver: que yo entiendo que a lo mejor, pues no es el mejor momento.

Pero llevo mucho tiempo esperando a que me lo pida.

Y ahora que me he lanzado yo porque él no lo va a hacer,

¡es que no puedo esperar la respuesta más! ¡¡Quiero saberlo ya!!

-Llévale a Fermín a que una enfermera le haga la cura

y le detenga la hemorragia.

-Siéntate. Ahí. Pon los pies aquí... Muy bien.

-Fer... Que no me has respondido todavía.

-Sara... ¡Que sí, Sara, que sí!

Qué te pensabas que te iba a decir, ¿tonta?

(Gritos de entusiasmo)

-¡Qué bonito, ¿verdad, doctor?! -Sí, sí. Precioso.

Fermín, en cuanto te hagan la cura, es importante que busques un dentista

para que te haga la reconstrucción de la pieza dental, ¿vale?

-Vale, gracias. -Muy bien.

-Bueno, venga. -Cuídamelo, ¿eh?

-Sí. -Chao, cariño.

-A mí me duele muchísimo andar así con los niños.

Lo que pasa que, que de verdad que pensaba en ver a Ramón

y se me removía todo por dentro.

-Te entiendo. Pero, precisamente ahora, te necesita más que nunca.

Aunque no seáis pareja.

-¿A qué te refieres? A ver, mira: no quería tocar el tema

por el respeto que tengo a la amistad, ¿de acuerdo?

Pero no creo que sea bueno seguir haciendo como que no pasa nada.

-Pero a ver: ¿te refieres a esos rumores

que están corriendo por el hospital? Son algo más que rumores, Lucía.

-A ver, Blanco. Que yo conozco a mi marido,

y que puede que haya bebido algún día.

Pero de ahí a que vaya diciendo por ahí la gente que es un borracho.

-Mira: ojalá fuera un borracho.

Posiblemente sea alcohólico y hay una diferencia.

-Blanco, sé perfectamente lo que es un alcohólico y un borracho,

porque he tratado mucho alcohólicos en mi consulta.

Lo sé, y eres una gran profesional, ¿eh?

Pero hay una razón

por la cual un psicólogo ni un médico deben tratar

a sus familiares.

Cuando algo nos toca de cerca se nos nubla la razón, no valoramos igual.

Que de verdad, que te agradezco muchísimo tu consejo

y sé que lo haces de corazón.

Pero me parece que estás exagerando, en serio.

No, no estoy exagerando. -Bueno, sigo trabajando.

-Bien, pues os he llamado porque ya tengo los resultados

de la analítica de Vanessa,

lo que nos indica un alto nivel de leucocitos, del fibrinógeno

y la proteína C reactiva. -¿Y en cristiano?

-Ah, en cristiano esto quiere decir que Vanessa tiene una infección

de tres pares de narices.

Así que te vamos a realizar de urgencia un TAC,

tanto abdominal como pélvico y a ver qué vamos encontrando.

-Vamos, que me olvido de los exámenes.

-A ver, Vanessa: los exámenes se pueden repetir.

Pero la vida, tenemos una y hay que cuidarla.

-Papá, de verdad. Basta con el drama que me la asustas.

-De acuerdo. Bueno, intentaré que las pruebas se hagan lo antes posible.

-Vale.

-No. No, no. Tranquila, tranquila. Tu madre está en neonatos con Aníbal.

Oye, ¿a qué hora vienes?

Silvia, no. ¡No te estoy controlando! Es solo por saberlo.

Vale, muy bien. Hasta ahora, un beso.

-Hola, Mendieta. ¿Cómo está Mendietita?

-El niño se llama Aníbal. -Mm. -Está bien.

Bien, parece que en breve le van a dar el alta.

-Ah. ¿Y cómo está Marco?

-Pues bien pero, espero que no la tengan mucho más tiempo de baja

porque está un poquito insoportable.

-¡Ay! Ya veo que no todos sois como los pacientes del anillo en la tarta.

-¿A qué te refieres?

-¡Venga, hombre! Un poco más de romanticismo, de pasión...

Que parece que lleváis 40 años casados.

-Ya, y por cómo me hablas, parece que tú y yo seamos amigos.

Vanessa, la amiga del hijo del doctor Landó,

se somete a un TAC abdominal después de que se haya confirmado

que sufre una importante infección.

En el TAC realizado a Vanessa se

percibe una estructura que desplaza a la vejiga.

Esto podría ser cualquier cosa.

Desde líquido acumulado a una lesión quística.

Así que se va a quedar ingresada

y le voy a realizar una ecografía transvaginal.

-Si es que no me puedo creer que no vaya a poder hacer el examen.

-Hijo mío, estoy pensando dejarte ingresado en esta habitación

junto a tu amiga a ver si se te pega algo de su dedicación académica.

Bueno, Vanessa: intenta descansar. ¿De acuerdo? Luego te veo.

Hasta ahora. -Hasta luego.

¡Qué majo es tu padre! -Sí.

-Y qué bien me trata. -Ya.

-Eso debe ser cosa de familia.

-Eh, sí. Bueno, había pensado que, si quieres, puedo llamar a tus...

a tus compañeros de piso y les pido algunos apuntes

o algo que te traigan.

-No hace falta. No hace falta. Voy a hacer caso a tu padre.

Además, que aquí... Aquí yo no puedo concentrarme.

Y ya sabes que no me vale solo con aprobar. -Ya.

Después de recuperarse de la hemorragia que tenía en un diente,

Fermín está de vuelta en el hospital.

Esta vez, ha perdido la visión de su ojo derecho.

-Mira, pues no sé lo que ha pasado.

Yo iba a darle una sorpresa

y de repente ¡bum! ¡Que no ve de un ojo!

O sea, sorpresa la que me he llevado yo.

-A ver, Fermín, mira la luz...

Tápate el ojo izquierdo, por favor... ¿Ves mi dedo?

-No veo nada. -¿No? ¿En ninguna posición?

-No. -Vale, ya está.

Pues cuéntame, ¿qué es lo que ha pasado exactamente?

-Pues que Sara me había preparado otra sorpresa de las suyas,

y me ha tenido media hora en coche dando vueltas con los ojos vendados.

-Cariño, que ha sido porque se rompió el GPS, ya te lo he dicho.

Yo quería llevarlo al mirador para que viese la ciudad,

que era muy bonito;

y cuando llegamos, se quita la venda de los ojos y me dice que no ve.

Cariño, yo no te quería dejar ciego, que simplemente quería ser romántica

No dejarte ciego.

-Sara, tu romanticismo va a acabar conmigo.

-De verdad, es muy difícil así contigo, ¿eh?

-¿Qué es lo bonito de los actos románticos?

Pues que sean sorpresa.

Pero aquí el problema es que a Sara la veo venir

tres días antes de que pase.

Por lo que al final, dejan de serlo.

Sara, tranquila, eres muy importante para mí.

Aunque me hayas roto un diente y no vea por un ojo,

sigues siendo la mujer de mi vida.

-Fermín, lo que vamos a hacer

es pedir una interconsulta con Oftalmología,

y a ver si averiguamos la causa de la pérdida de visión.

-¿Y esto no puede estar relacionado

con la anestesia que me puso el dentista?

-No. NO, no. La anestesia tiene efecto en el nervio facial,

que no tiene nada que ver.

-Pero ¿se va a poner bien? O sea, ¿es grave o...?

-Vamos a esperar a ver lo que dice el oftalmólogo, ¿de acuerdo?

Ya te puedes levantar.

-Bueno, hijo. Entonces, ¿quieres tomar algo,

quieres un helado, qué quieres?

-A ver, Mamá: quiero que me digas qué quieres tú.

-Pues quiero saber cómo está tu padre, cómo lo ves.

-Bien. Yo le veo bien. Vanessa está muy contenta con él...

-Sí... -Dice que se esfuerza por hacerla sentir bien.

-No, si es que tu padre, cuando quiere,

sabe cómo hacer sentir bien a la gente.

Lo que pasa que no siempre quiere. -Mamá, es que es papá.

-Ya lo sé, lo siento, hijo.

Lo que te quiero decir es que justo estos días,

que estás por el hospital,

que si puedes estar un poco más con él y apoyarle...

-Ya. ¿Qué quieres, que le apoye o que le espíe?

-Me estoy preocupando por tu padre -Vale. Pues yo le apoyaré.

Pero, si quieres información, la buscas en Internet.

-Bueno, y hablando de otro tema:

entonces Vanessa ¡es tu amiga, o es tu lío, o qué es?

-Helado. -¿Qué?

-Helado. Quiero helado. -Anda, tira para allá...

¡Venga, venga, tira!

-Un oftalmólogo le ha realizado a Fermín una prueba

para comprobar el estado del fondo de su ojo derecho

y poder saber el origen de su ceguera.

-Fermín, ¿qué tal, cómo estás? -Bien. ¿Qué tengo, doctor?

-Pues verás: he estado hablando con el oftalmólogo

y parece ser que todo tiene un origen vascular.

Así que vamos a pedir interconsulta con Cardiología

para ver cómo tenemos que proceder y te vamos a dejar ingresado

para hacerte un estudio completo y ver a qué se debe.

-Pero ¿voy a recuperar la visión del ojo, ¿no?

-Vamos a esperar al resultado de las pruebas

y a ver qué dicen los cardiólogos.

La cuestión es que ese problema vascular ha provocado

que las células de la retina de Fermín no hayan recibido

el suficiente aporte de oxígeno y por ello se hayan visto dañadas.

Desgraciadamente es posible que nunca recupere la visión de ese ojo.

-¿Cómo ha ido? -Bueno, aún no se sabe nada.

Pero me han comentado que es posible que pierda la visión del ojo.

Y no sé qué voy a hacer. Voy a perder el trabajo.

¿Dónde se ha visto un policía municipal sin un ojo?

-Venga, cariño. Mira, tú por eso ahora no te preocupes, ¿vale?

Que con mi trabajo y con mi sueldo podemos vivir bien los dos. ¿M?

-Sara, que no. ¡No voy a ser un mantenido!

-Pero que no es ser un mantenido, cariño, que vas a ser mi marido,

que yo quiero cuidar de ti.

-Pero ¿qué quieres que haga, que me lleve en casa todo el día ahí,

con los brazos cruzados o qué?

-Bueno, mira, yo solo intento tranquilizarte, ¿vale?

y darte opciones.

-Pues no lo estás haciendo, me estás poniendo nervioso, Sara.

Mira: yo lo único que quiero es recuperar la visión;

y no tendría que haberte dejado que me pusieses la venda en los ojos.

-No. Pero es que, vamos a ver:

tu problema vascular no lo he causado yo.

-No, seguro que tiene algo que ver

¡por haberme tenido media hora ahí con eso puesto!

-Oye, Fermín, vamos a ver:

me estás echando la culpa de algo que no tiene nada que ver.

-¡Vamos a ver: que al que le han partido un diente

y no ve por un ojo soy yo, no tú!

-Vamos a ver, Fermín, que estás siendo superinjusto conmigo.

¿Es que no te estás dando cuenta?

-Injusto, pues si crees que soy injusto,

ya sabes lo que tienes que hacer. ¡Cancela la boda!

El doctor Landó visita a Vanessa

para darle a conocer los resultados de la ecografía transvaginal

que le han realizado.

Te explico: esta manchita que ves ahí,

eso es el quiste de unos cuatro centímetros aproximadamente.

-¿Eso es lo que me está doliendo? -Sí.

En la mayoría de los casos este tipo de quistes no produce síntomas.

Pero, si aparece dolor o un sangrado inusual

es conveniente acudir a su médico.

También, si en un periodo de dos semanas aparece

una considerable pérdida de peso y de apetito.

Vamos a hacer una intervención quirúrgica.

Es una intervención muy sencilla, ¡eh? Es una laparatomía.

Verás, haremos unas pequeñas incisiones,

por las cuales introduciremos un tubo que tiene una cámara de fibra óptica,

y entonces, localizamos el quiste y lo extirpamos.

Es una operación muy sencilla y además es muy poco invasiva,

con lo cual, dentro de un par de días, si todo va bien,

podrás volver a tus exámenes. -Los exámenes me dan igual.

-¿Quieres que avisemos a tus padres?

-No. No, no. Tampoco estamos ahora en un buen momento.

-Vaya, lo lamento.

-Pero sí hay..., hay un chico que me importa mucho.

Y bueno, creo que este es un buen momento para decirle cómo me siento.

Ya sabes, por si algo de la operación saliera mal

o tuviéramos alguna complicación. -Ya, entiendo.

De todas formas Vanessa, de verdad, quédate tranquila

porque es una operación muy sencilla. ¿De acuerdo?

-Hola. ¿Qué tal, cómo estás? -¡Hola!

-Que, ¿están ya los resultados de la ecografía?

-Sí. Pero casi mejor que te los cuente Vanessa, ¿eh?

Además, tengo que agradecer a esta chica

que estés tanto por aquí y así te pueda ver.

-Que había pensado si te apetecía ahora, al acabar de trabajar,

¿vamos a tomar algo? -Genial, me parece genial.

Pero es que hoy es imposible; tengo programada una cesárea.

Pero ¿qué te parece mañana? -Vale. Vale. Cuando, cuando puedas.

-Perfecto. -Vale.

-Luego te veo. -Hasta luego.

-¿Qué tal, qué te ha dicho?

-Sí, en 15 minutos estoy allí

y ya te vas tú a casa a descansar, mamá.

No, no, no. No hace falta que te quedes conmigo.

Te dejo; venga, chao.

-Hola. -¿Qué haces aquí?

-Nada, que sé que siempre coges este camino para ir al hospital y...

quería darte una sorpresa.

-¡Qué bien! Pero ¿no es mi santo hoy, no ni...?

-Ya, ya lo sé. Es un detalle, nada más.

-¿Qué pasa, que has hecho algo mal o qué?

-Silvia, no he hecho nada malo, solo quería darte unas flores y punto.

-Pues muchas gracias.

-Tras localizar un tumor quístico en la fosa iliaca izquierda,

el doctor Landó ha realizado a Vanessa una laparoscopia.

-Finalmente la muestra de líquido

procedente del quiste extirpado a Vanessa ha dado negativo

en cultivos de gérmenes aerobios y anaerobios.

Es decir, en cristiano, que afortunadamente no hay infección.

Vanessa, tengo ya los resultados de Anatomía Patológica. -Mm.

-Verás, nos confirman que tenías un pseudoquiste inflamatorio.

Lo curioso de este caso es que este tipo de pseudoquistes

no suelen presentar este tipo de dolor.

Es más, yo es el único caso que conozco hasta la fecha.

-¿Lo ves? Eres única en tu especie.

-Bueno, si todo va bien, te daré el alta.

-Genial. -¿De acuerdo?

Y tú y yo brindaremos esta noche por la recuperación de Vanessa.

-Seguro. -¿M? Venga, hasta ahora.

-Hasta luego.

-Que, si lo prefieres, me puedo quedar y te hago compañía.

-No. No, no. Vete con tu padre. Algo me dice que te necesita más que yo.

Después de realizarse las pruebas, el doctor Mendieta va a ver a Fermín

para comunicarle los resultados.

-Tenemos los resultados de Cardiología

y parece que hay una afectación de la válvula mitral.

-Pero lo que no entiendo es que, estando sano, de un día para otro,

empiece a tener problema del corazón.

-Fermín, ¿tú no recuerdas si estos últimos días

te has sentido extraño o mal? Intenta hacer memoria.

-Bueno, últimamente me he sentido, por las tardes sobre todo,

con problemas de escalofríos y esas cosas,

pero tampoco le he dado importancia.

-Ya. Pues eso seguramente está relacionado con lo que te pasa.

Las analíticas nos han demostrado que hay una infección y seguramente,

pues esto es lo que ha provocado las lesiones cardiacas,

y de ahí las lesiones en el ojo.

La infección que sufre Fermín se ha diseminado por vía sanguínea

hasta el corazón, donde las bacterias han provocado la inflamación

de la válvula mitral y por consiguiente,

que esta deje de funcionar correctamente.

Esta situación de flujo sanguíneo alterado provoca

que sea más fácil que se formen trombos.

Estos, una vez son eyectados

por la contracción del músculo cardiaco, pueden acabar provocando

un embolismo en cualquier zona del cuerpo;

en este caso en el ojo derecho.

-Y, ahora que sabemos lo que tengo,

¿podremos empezar el tratamiento y curarme?

-Todavía no podemos.

Tenemos que esperar a saber cuál es la bacteria

que está provocando este problema, ¿de acuerdo?

Así que te vamos a tomar unas muestras para hacer unos hemocultivos

y, a partir de ahí, pues nada, te tendremos ingresado en observación

a ver cómo evolucionas.

-Pero podré recuperar la visión del ojo, ¿no?

-No. NO, lo siento pero me temo que no.

-Pero esto que le ha pasado en el ojo, ¿se le puede pasar al otro?

-Existe esa posibilidad, pero no nos pongamos en lo peor, ¿de acuerdo?

Por lo menos ahora ya sabemos qué es lo que te pasa.

Luego os veo.

-Vamos a brindar, venga. -Por nosotros.

Vaya bestia, papá.

Ya llevas dos copas y yo no me he acabado todavía la primera.

-Hijo mío, quiero decirte una cosa:

que sepas que te quiero muchísimo y que estoy muy orgulloso de ti.

Y estoy muy contento de que estemos aquí los dos, como dos adultos,

tomando nuestra primera copa.

Y además como debe de ser: bajo la supervisión de un médico.

-Ah, yo siempre como debe ser.

-Ay, mi chico. Sí, sí. Ahí estamos.

-¿Qué pasa? ¿Estás bien? -Sí, sí. Estoy bien.

Lo único que..., me acuerdo cuando éramos una familia feliz.

-Bueno, seguimos siendo una familia.

Un poco separados, pero bueno, nuestra familia, ¿no?

-Pues ¿sabes qué? Voy a llamar a Marcos

para que se venga a tomar algo.

-¿Qué dices? ¡Déjalo, deja a Marcos en paz.

Ya, ya estás hablando... -¡Qué tío, pero qué tío!

Deja a Marcos en paz. -que sí, hombre, que sí.

-Bueno, le mandamos una foto. -No, no. Bueno, la foto luego.

Ahora le voy a llamar para que se venga a tomar un refresquito.

Además... -Que no...

-¡Escúchame! Tu madre está en el hospital, así que no se va a enterar.

-Vale. Pero que no es aquí, joé. Es...

-Aquí. -Ahí, venga.

-Eh, venga. Vamos a salir de esto,

¿m? Los dos, juntos, ¿sí? Todo va a salir bien.

Que es como en las pelis, ¿eh? Que cuando todo se pone negro

y se ve que todo va mal, al final se arregla y todo sale bien.

-Mira, no empieces con ese rollo.

La vida no es como en las películas románticas.

La vida es esto: una auténtica porquería.

-No te pongas así. Tienes que estar bien.

El médico ha dicho que es posible que no pierdas la visión en el otro ojo,

Tienes que ocupar la mente con otras cosas.

Piensa en algo bonito, piensa en nuestra boda.

-Mira...

-¿Cómo te gustaría que fuera, dónde quieres viajar?

-Déjalo, Sara, déjalo.

Las cosas han cambiado mucho últimamente y...

Ahora mismo no estoy seguro de nada.

-O sea que... ¿que lo que has dicho antes iba en serio o qué?

-No sé. Mira, todo esto me ha hecho darme cuenta

de que somos más diferentes de lo que pensaba.

-Siempre hemos sido diferentes, Fermín.

Y nunca hemos tenido ningún problema. ¿Sabes el problema de ahora?

Que es que aquí se ve quién está enamorado y quién no.

-Hola, Silvia. -¿Qué tal, qué tal, Juanjo?

-¿Y el peque, cómo está?

-Bien, parece que ya queda menos para que podamos irnos a casa,

así que más tranquilos.

-Muy bien. -Gracias. -¿Y eso?

-Ah. Nada, que me lo ha regalado Álvaro.

-Hay que ver con el hombre de hielo.

-Pero ¿qué te hace tanta gracia, que no..., no lo entiendo?

-Porque le di caña. Porque le dije que era menos romántico que una seta

y le sentó mal y ahora va corriendo y te compra una rosa.

-¿O sea, que la rosa es para demostrarme que es romántico?

-Y yo no le hice ni caso cuando me la regaló.

-Bueno, tú tampoco es que seas la alegría de la huerta:

en cuanto a romanticismo. ¿O no?

-Total, que acabamos yéndonos de ahí a las tantas.

-¡Qué bueno! O sea, ¿que también vino tu hermano el pequeño?

-Sí, sí, sí. Ya verás, mira.

Y además mi padre, graciosísimo, haciéndonos fotos todo el día.

Míralos, míralos, míralos. Toma -¡Qué fuerte! ¿Y esta foto?

-A ver: que esto ya no. Esto ya es cosa mía.

¿Quieres que te lleve los libros? -No. No, no; estoy bien.

Pero a ver: ¿tu hermano pequeño también estaba bebiendo alcohol?

-No. Mi hermano el pequeño solo bebía refrescos.

-Ay, Ramón... -¿Qué te pasa, te encuentras bien?

-¿Te encuentras bien? ¡Ey, ey, ey, ey...!

Vanessa ha llegado a Urgencias

con síntomas que podrían indicar una hemorragia interna.

Posiblemente como consecuencia de un exceso de esfuerzo físico

tras la laparoscopia a la que se sometió.

-Hijo mío, menos mal que has venido.

Vamos a ver: ¿a ti te parece normal

sacarte una foto con tu padre borracho?

¡Es que tu hermano la ha subido a las redes sociales!

-Mamá, déjame en paz. -¡No, no te dejo, no, cariño! ¡No!

-Sí. ¡No es el momento!

Han ingresado a Vanessa porque ha tenido un problema con la operación.

-¡Madre mía! A ver si tu padre la ha operado borracho.

-¡No! Papá no trabaja borracho.

¡A lo mejor lo que te pasa es que tienes celos,

porque nos lo pasamos muy bien los tres juntos!

-Ramón, hijo, escúchame. Mírame. ¡Mírame! Estás muy confundido.

Tu padre está bebiendo, y está bebiendo todos los días.

Me lo ha dicho un compañero de trabajo.

-Hola. -Buenas.

¿Se sabe algo ya de la bacteria que lo ha causado?

-Sí. Sí, sí. Ya sabemos cuál es.

-Menos mal. Porque ha tardado más de lo que pensaba.

-Fermín, estos procesos no se pueden acelerar.

Las muestras para cultivo necesitan un tiempo para desarrollarse.

Pero ya tenemos el diagnóstico definitivo

y es de endocarditis infecciosa de la válvula mitral

por Streptococo Viridans.

-Vale, ¡y voy a perder la visión del otro ojo?

No, no no te vamos a poner un tratamiento.

-Vamos a pautarle a Fermín un tratamiento antibiótico

.....mediante vancomicina y gentamicina.

Esto en principio debería resolver la infección

y así conseguiremos que el ojo izquierdo no se vea afectado.

De todas formas, las lesiones en la válvula mitral son irreparables

y es muy posible que en el futuro

necesite que sustituyamos la válvula por una prótesis.

-Hay algo que me preocupa, y es lo del tema del corazón

que me ha comentado.

-A ver, lo de la prótesis valvular no deja de ser una posibilidad,

¿de acuerdo? Quizás en un futuro haya que ponerla,

pero también podría ser que no. Eso solo lo sabremos con el tiempo.

-Bueno, ¿no se puede hacer otra cosa? -No.

-Y lo que no entiendo es, ¿cómo me he infectado?

-Pues verás, he consultado con varios colegas y,

la opción más probable es que haya sido a raíz

de la reconstrucción dental que te hicieron.

-Vaya... No me digas eso, que al final va a ser todo

por culpa de Sara.

El romanticismo no vale para nada.

-Ya. ¿No está por aquí? Espera, creo que la he visto fuera.

Voy a por ella. -Eh...

-Mi suposición es que Fermín no tomó correctamente

el tratamiento antibiótico que le recetó el dentista

tras la reconstrucción dental.

Esto hizo que las bacterias pasaran de la boca a la sangre,

de la sangre al corazón

y de ahí a provocar los problemas oculares que hemos visto.

-Vanessa, lo que ha ocurrido ha sido debido a que durante la laparoscopia,

tuvimos que dañar algún tipo de capilar sin darnos cuenta,

por lo que nos vemos obligados a tener que llevarte a quirófano

y hacer una cirugía abierta.

-Pero vamos a ver, papá:

¿no crees que sería una buena idea que interviniese otro médico?

-Y ¿por qué dices eso ahora?

-No sé. A lo mejor otro punto de vista..., o...

-Oye vamos a hablar fuera tú y yo solos.

-Ramón, que no. Que yo quiero que me opere él.

A ver, lo que me ha pasado le podía haber pasado a cualquiera.

Tu padre, yo confío en él. Es el mejor.

-Voy a ir a prepararlo todo.

-¿Por qué dices eso? Eso...

-Hola...

Que me han dicho que te vas a poner bien. De lo del ojo malo sé que no.

Pero... bueno, mira, que yo quería darte esto. Y si quieres me voy.

Son solo bombones, ¿eh? No, no tienen sorpresa ni nada.

Son bombones normales, te los puedes comer si quieres y...

y si no quieres, no te los comas.

Mira, yo sé que nuestra vida ha cambiado mucho esta semana, ¿m?

Y, aun así, quiero que sigas formando parte de ella.

Sé que tu vida ha cambiado mucho más

y que necesitarás tiempo para pensar,

para asimilar las cosas y yo voy a estar ahí.

Yo voy a darte todo el tiempo que necesites, ¿m?

Voy a darte el tiempo que tú necesites, ¿vale? -Gracias.

-Me voy, ¿vale? Que ya hablamos y... Venga, adiós.

-En quirófano hemos comprobado que,

efectivamente Vanessa tenía un capilar dañado.

Al abrirla hemos visto lo que se conoce como un sangrado de sábana.

Es decir, una hemorragia leve pero constante.

A continuación hemos procedido a la reparación del vaso dañado y,

tras esperar unos minutos y comprobar que dejaba de sangrar,

hemos cerrado la incisión... eso sí, ahora sin complicaciones.

-Ahora vamos a poder ir a celebrarlo juntos.

-No. Yo creo que es mejor que te recuperes

y que te prepares los exámenes. -¿Los exámenes? -M.

-Pues es que me dan igual ya los exámenes.

Vamos, que estoy pensando en irme a Granada.

-¡Y eso? -Visto lo visto,

tampoco hay nada que me retenga aquí.

-Puede ser lo mejor.

Bueno, em... Voy un segundo a hablar con mi padre y ahora vengo, ¿vale?

-Hola, hijo. Pasa, pasa.

¿Vienes de ver a Vanessa? ¿Cómo está? -Mejor, mejor.

-Ya. En un par de días le haremos un TAC para asegurarnos,

pero en principio todo parece indicar que está perfectamente.

-Que..., nada, eso. Que te quería dar las gracias por intervenirla.

Y que lo siento por dudar de ti. -Ya, bueno, no pasa nada;

no tiene importancia. ¿Estás bien? -sí.

-Oye, yo no soy muy bueno dando consejos, pero...

¿No crees que esa chica merece la pena?

Yo, la verdad, es que tal y como anda el mundo,

no creo que tengamos que pasar de las personas que nos quieren.

Y además, Ramón, ¿tú te has dado cuenta cómo te mira esa chica?

Eres igual que yo a tu edad, que no me enteraba de nada.

-No me entero de nada. No me entero. ¿Que no me entero de nada, no?

Vamos a ver: ¿tú qué te crees?

¡¿Que yo no sé que yo le gusto a ella, que ella no me gusta a mí?!

¡El que no se entera eres tú!

¿Qué quieres, que me enamore de ella?

¿Que vivamos felices y comamos perdices

hasta que ya no nos podamos ni mirar a la cara como mamá y tú?

-Oye, Ramón. Si quieres, luego tomamos algo y hablamos.

-¡No, no, no! Encima no voy a ser tu excusa

para emborracharte con alguien.

-Es que no..., no sé, de verdad cómo no me he podido dar cuenta;

porque Ramón tiene un problema con el alcohol y un problema gordo.

Pero vamos, beber delante de mis hijos, es que...

Lucía, por favor; por favor, no te tortures.

A ver, primero, no es culpa tuya.

Ahora lo importante es que los que conocemos la situación real de Ramón,

le apoyemos, no podemos dejarle abandonado.

-Que yo ahora necesito tomar distancia, de verdad.

Necesito protegerme de esto.

Te entiendo, Lucía, te entiendo. Pero te necesita.

-¿Sabes lo que me preocupa ahora? Mis hijos.

Porque creo que puede estar siendo una mala influencia para ellos.

Y tú mismo lo dijiste, yo no le voy a poder ayudar.

Le tendrá que ayudar un profesional, pero yo no puedo.

Yo lo sé, Lucía pero...

-¡Que no! Ya he tomado una decisión, de verdad.

Lo siento. Me tengo que ir.

-¿Qué tal? -Bien.

¿Se puede saber por qué hemos quedado aquí?

-Pues porque te he preparado un plan... un plan romántico. Siéntate.

-Ah. Eh, perdona, ¿un plan romántico tú?

-sí, sí. He preparado un picnic. -Vaya.

-Y antes de que digas nada, tranquilo.

Porque mi madre se ha quedado con Aníbal, ¿vale?

Ay, a ver si te gusta el bizcocho. Lo he hecho yo, ¿eh?

Me ha costado muchísimo, así que, si no te gusta, miénteme. -Gracias.

-¿Qué haces?

-No, nada. ¡Mmm! ¡Qué rico!

-Pero ¿te gusta el plan? -Sí. Sí, sí. Claro.

-Álvaro, no disimules, no hace falta. Que sé que no te gusta.

-Mira, Silvia, a mí esto de comer al exterior...,

como que no me hace ninguna gracia. Y además en esta época

y con este tiempo... nos van a comer los mosquitos.

-¿Los mosquitos? Menudo romántico estás hecho.

-Tú tampoco lo fuiste mucho cuando lo de las flores.

Mira, Silvia, escúchame.

Ni tú ni yo somos las personas más románticas del mundo

y eso está claro.

Pero no creo que sea impedimento para que nos queramos.

-Pues no. -Mira, te propongo otro plan.

¿Vamos al hospital para estar con Aníbal?

-Con Aníbal y con mi madre.

-Bueno, a tu madre le podemos dar la cesta

y que se venga ella a hacer el picnic.

-Pues me parece estupendo, no es el plan más romántico del mundo,

pero..., a mí es lo que más me apetece, la verdad.

-No insistas. Por ahora no quiero hablar con él.

Lucía, es el padre de tus hijos. Igual algún día te lo agradecen.

Tienes el nivel de glucosa muy alto: 250 casi el doble de lo que debería.

-¿Tanto? -Te estás pasando con los dulces.

Ya sabes cómo te sientan, tú no puedes tomar dulces.

-¡Mamá! -¿Qué? -¿Te quieres estar tranquila?

que voy a salir a correr ahora y ahora lo quemo.

Me he mareado y me he pegado una leche contra un bordillo.

-Vamos a Triaje, venga.

Es que sospecho que se está poniendo menos insulina a posta.

-Tiene un trastorno alimenticio.

Estás poniendo en riesgo tu vida. -Eso es mentira.

Creo que deberías hablar con la psicóloga.

-¿Te has dado algún golpe? -No, si este dolor lo conozco yo.

Esto es de un cólico del riñón.

-Ah, sí. ¡Un cólico nefrítico! Bua, es que eso duele mazo, ¿eh?

-He perdido mi trabajo en el hospital. -¿Qué?

¿Y no le puedes buscar un hueco o inventarte un puesto para él?

-¿Me lo estás diciendo en serio?

En tu pulmón derecho, pues lo recubre una membrana que se llama pleura.

Pues justamente ahí está entrando líquido.

-Pero vamos a ver: con la de pruebas que le han hecho,

¿cómo no se lo han visto antes?

-¿Has visto a Basir? Que le estoy buscando.

-Sí. Justo estaba en el chill out, despidiéndose.

-Basir, soy yo otra vez. Por favor, tenemos que hablar, llámame, ¿vale?

  • Centro médico - 28/09/17 (2)

Centro médico - 28/09/17 (2)

28 sep 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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