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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 28/06/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Y Pepa? -Ya firmó antes. Es esa firma de ahí.

-Vale.

-Hoy presentaré el documento al Consejo de Administración

para que ratifiquen el acuerdo y, de este modo,

quede oficialmente traspasada la gestión del hospital

a la Fundación Castelo.

-Pues enhorabuena, Marco.

-¿Quién va a dirigir ahora el hospital, Silvia?

-Marco, ¿no?

-Bueno, quizás eso no sea una buena idea.

Aunque sea su fundación la que haya salvado al hospital.

-A ver, Ramón, ya te dije que tenía que pensar

quién va a hacerse cargo de la gestión.

Lo tengo que pensar. -Claro que sí.

A partir de ahora, eres tú quien debe tomar esta serie de decisiones.

Así que, para cualquier cosa, sabes que cuentas con mi ayuda.

-Pues sí, pero bueno, la decisión la tendrá que tomar ella.

-Ya lo decidiré. Por mí ya hemos terminado.

-Muy bien. Perfecto.

-Camila llega al hospital porque tiene tos seca

y una sensación de falta de aire que la tiene muy preocupada.

-¿Cómo estás? -Bien, pero...

me falta el aire y tengo tos.

-¿La llevamos a Reanimación?

-No. Mejor vamos a Triaje.

-A ver, es una urgencia relativa. Yo estaba en mi casa y...

Y me he agobiado y he llamado a la ambulancia.

Pero el problema de la tos y de la falta de respiración

me asustan un montón. Y luego me voy poniendo peor.

vale que no me estoy muriendo, pero para algo son las urgencias.

(Música)

Hola. ¿Qué tal?

¿Es usted algún familiar o amigo de Roque?

-No. No exactamente.

-Pues lo siento, pero no puede estar aquí.

-¿Podría quedarse un poco más? -Bueno, Roque. No...

El doctor tiene razón. Ahora tienes que descansar un poco.

Yo ya volveré más tarde. Y recuerda lo que te he dicho.

¡No hay nada que temer!

-¿Está usted bien? -Sí, gracias.

-¿Estás bien, Roque? -Sí.

-¿Conoces a este señor? -No.

-Pero...

(Tos ahogada)

¿Está usted bien?

-Sí, doctor. Solo ha si...

-Anuc, enfermera. Venga, por favor.

Quédate con Roque, y ya me encargo yo de atender a este paciente.

Y llama, para ver si limpian aquí.

Disculpe. Venga por aquí conmigo.

Sí, pase por aquí. Ya le atiendo yo.

-Lo que ha ocurrido en el pasillo es normal.

Tampoco creo que sea gastroenteritis. Porque hay días en que como de todo

y no me pasa nada. -Ya.

¿Y ese dolor que ha tenido antes le ha ocurrido otras veces?

-Nada importante. Sí.

Lo que pasa es que tengo la espalda hecha un desastre.

Artropatía lumbar, hernias discales intervenidas...

He perdido un poco de sensibilidad en los miembros y...

Y bueno, este dolorcillo en la espalda, pero...

Pero nada importante, de verdad. -Ya. Vamos a ver, Matías.

¿Y usted no tenía pensado venir a verse eso?

-No, qué va. ¡Si estoy acostumbrado!

Si esto no es nada. -Vamos a hacer una cosa.

Voy a realizarle una palpación abdominal

y unas pruebas de sensibilidad.

Una hernia discal ocurre cuando el revestimiento

de los discos intervertebrales se rompe.

Es entonces cuando el tejido blando del interior sale al exterior,

provocando una hernia.

Matías, las pruebas de sensibilidad y la exploración abdominal

han mostrado que tiene usted una paresia de predominio izquierdo

con dolor en flanco. ¿De acuerdo?

Por cierto, una pregunta:

¿qué hacía usted antes con mi paciente?

-¡Ah! Nada.

Darle un poco de paz.

Verá, a menudo, los pacientes en paliativos necesitan paz.

Sobre todo los que están más solos, como Roque.

-Ya. Pero ¿usted es terapeuta, o algo así?

-No, no, no. No soy psicólogo, ni mucho menos. Qué va.

-Digamos que... se me da bien dar paz a los moribundos.

Tengo experiencia.

-Ya...

Bueno, si no le importa, me gustaría realizarle más pruebas.

-Pero ¿de verdad son necesarias, doctor?

Si salvo lo del vómito en el pasillo, yo me encuentro muy bien.

-Si sigue perdiendo cada vez más fuerza y la sensibilidad,

al final no va a poder terminar haciendo aquello que quiera que haga.

-¿Tienes alguna enfermedad importante?

-Salvo las reglas, que las tengo irregulares...

Lo que sí tengo son catarros. Pero todo el tiempo, todo el tiempo.

De hecho, he perdido varios trabajos por eso.

Es más, la última vez estuvieron a punto de hacerme fija,

y no lo hicieron porque me enfermaba todo el tiempo.

-Ya, Camila. Yo te voy a atender, pero quiero que sepas que un catarro

no es un motivo para venir a Urgencias.

-Ya, doctora. Si yo no quiero una baja.

Yo quiero curarme. Quiero sentirme bien.

Entonces, no me siento bien, y me da mucho miedo ponerme mala

y faltar al trabajo.

-Si yo entiendo que es una urgencia por tu trabajo,

pero esto es un recurso limitado, y hay que utilizar el sentido común.

Lo que tendrías que haber hecho es ir a tu médico de cabecera.

-Pero es que me he asustado.

La doctora no entiende.

Yo antes trabajaba en una fábrica de textil,

y justo cuando estuvieron a punto de hacerme fija, contratan a otra.

Y yo estoy segura de que fue por lo de los catarros.

Esto no me puede volver a pasar.

Es muy importante para mí y para mi familia.

¿Sabe qué pasa? Que yo trabajo en un cine,

y justo están a punto de hacerme fija en esta empresa.

No me puedo dar el lujo de estar enfermándome todo el rato.

-Ya. No tienes fiebre y la saturación de oxígeno

y el resto de constantes son normales.

Y la auscultación cardiopulmonar también está bien.

-Y entonces, ¿qué puede ser lo que tenga?

-Lo único que me ha llamado la atención es la congestión nasal,

así que lo que creo que tienes es una rinitis alérgica.

-¿Cómo que una rinitis alérgica?

-Sí. Es un cuadro clínico que aparece cuando se inhalan sustancias

a la que se es alérgico. Como, por ejemplo, el polen

o el pelo de los animales.

Es interesante que las personas con rinitis alérgica

eviten algunos factores que pueden desencadenar este cuadro alérgico.

Algunos consejos son limpiar el polvo con frecuencia,

instalar filtros de aire, retirar las alfombras...

También se pueden usar deshumidificadores

para secar el aire y cambiar el lugar donde duermen las mascotas.

-Entonces, ¿es por eso que tengo los catarros y la falta de aire?

-Pues yo, por lo que me has contado y lo que he visto hasta ahora, sí.

-Vaya.

-Lo que voy a hacer es prescribirte un antihistamínico

y un descongestionante nasal para que lo uses durante unos días.

Solo unos días, dos o tres. Lo menos que puedas.

Y eso sí, si aparecen síntomas como más falta de aire

o expectoración, o tú te notas ruidos respiratorios, tienes que volver.

-Vale. -Y conmigo ya has terminado.

Voy a hacerte la receta y voy a derivarte

al Servicio de Alergología.

Por si quieren hacerte una prueba de alergias.

-Muchas gracias, doctora. Estoy más tranquila.

Por lo menos sé que tiene un tratamiento

y no tengo que dejar mi trabajo. Espero que el tratamiento me sirva.

Es que quiero traer a mis niños a España.

Están muy ilusionados. Y ya estuve a puntito

con lo de la fábrica textil, porque me iban a hacer un contrato fijo.

Pero no pudo ser.

Pero bueno. Ahora, cuando me renueven en el cine, va la vencida seguro.

(Música)

-Y al final era un aneurisma de aorta abdominal.

Y eso a pesar de que el resto de los compañeros

no querían que se interviniera. -Ya.

-En fin. Que si no llego a tirar de las riendas,

al final no se hace nada. ¿Sabes?

-¿Qué tal, chicos? ¿Puedo sentarme? -Sí, sí, claro.

-¡Hombre! ¡El residente cubano! -¡Qué pasa, Rosales!

-¿Qué enfermedad estás diagnosticando

que al final tenga que acabar curando yo?

-Hombre, yo te lo diría, pero como no creo que la conozcas...

-Ah, por cierto.

¿Sabéis que estoy haciendo el doble de consultas que antes?

Yo tendría que estar operando.

A ver si cambia la dirección del hospital,

porque esto es un caos.

-Hombre, yo, sinceramente, no sé, pero no me parece que sea para tanto.

-¿Que no es para tanto? ¿Sabéis la última?

Han contratado a un tipo árabe, o pakistaní, o yo qué sé,

para el servicio de mantenimiento.

¿Y sabéis por qué?

Porque está encamado con una médico del centro

que debe de tener muchos hilos con los de arriba.

-Ah, ¿sí?

¿Y se sabe quién es?

-No.

Pero ya me enteraré. -Ya.

Pues qué quieres que te diga, chico. A mí me resulta tan raro

que haya estos tejemanejes en el hospital, ¿no?

-Bueno. (CARRASPEA) Yo tengo que irme.

-Muy bien. Hasta luego.

(Música)

-Una ambulancia vuelve a traer a Camila al hospital.

Esta vez parece que su estado es más grave, y Gregorio, su jefe,

no ha dudado en acompañarla.

-Camila estaba trabajando, cuando de repente me he dado cuenta

de que le costaba respirar.

Y no podía atender así a los clientes.

Ella quería mantenerse en su puesto de trabajo,

pero hay cosas mucho más importantes. La salud, por ejemplo.

-A ver, Camila. La frecuencia cardiaca la tienes a 102;

y la respiratoria, a 28. Las dos están altas.

Pero, por suerte, veo que no tienes ingurgitación yugular

y tampoco palpo adenopatías.

-Pero eso es bueno, ¿no? -Hablamos de ingurgitación yugular

cuando se produce una hinchazón de la vena yugular.

Este signo indica que el problema respiratorio

de Camila podría tener un origen cardiaco.

Algo que, por suerte, no está sucediendo.

Y que no tenga adenopatías, es decir, los ganglios linfáticos inflamados,

tampoco orienta en principio a un origen infeccioso.

-Y tú tranquila, por favor, Camila, de verdad.

Ya lo tengo solucionado. Estoy hablando con un colega

que dice que va y que nos sustituye en un momento.

-A ver, Camila. Te explico.

Lo que he notado en la auscultación es que tus pulmones

están parcialmente ocupados por algo que hace que el aire

no entre bien, por eso la ventilación está disminuida.

-¿Y qué puede ser eso que me tapa los pulmones?

-Pues todavía no lo sé.

Pero no me parece que sea una patología cardiaca,

ni una infección, y por supuesto que no es una rinitis alérgica,

como te dije en un principio.

Tengo que hacerte más pruebas.

Y voy a tener que dejarte ingresada,

al menos hasta que tengamos los resultados de las pruebas.

-Muchísimas gracias, doctora. -Nada. Ahora vendrán a por ti.

Vamos a hacerle a Camila una analítica de sangre,

una gasometría arterial, un electrocardiograma

y una radiografía de tórax.

Así cubriremos todo el abanico de posibilidades,

y espero que los resultados me orienten para saber

por qué Camila presenta esa dificultad respiratoria,

el cansancio y la pérdida de peso.

-No te quiero meter en problemas. -Que no es ningún problema.

No me tienes que pedir perdón.

Además, si tiene solución, no es un problema. ¿De acuerdo?

Ahora lo que tienes que hacer es descansar.

(Móvil)

Es el Sr. Carrasco.

Contesto, y en cinco segundos estoy aquí, ¿de acuerdo?

-Vale. -No te preocupes.

Hola, Sr. Carrasco. ¿Qué tal? Sí.

Sí, sí, sí, todo bien.

Pues el Sr. Carrasco es mi jefe. Sí.

Y se acaba de enterar del jaleo que he montado ahora mismo en el cine

por culpa de la baja de Camila.

También es mala suerte que haya coincidido con el día

de la fiesta del cine, pero... debería ser más comprensivo.

No sé, está un poco enfadado.

Voy a hablar con ella, si me disculpáis.

-¿Vas para dentro? -Sí.

-Deja, que te abro.. -Muchas gracias.

-Nada.

-¿Qué pasa? -Que tengo que ir un momento allí,

pero no te preocupes. -No puede ser, me va a echar.

-Que no, relájate.

(Música)

-El doctor Cabrera le realiza un TAC a Matías

a causa de su pérdida de sensibilidad en los cuatro miembros.

-Sí. Sácalo ya. Puedes sacarlo.

Yo pensaba que era un problema en la columna,

y resulta que es la aorta la que está afectada.

Ahora entiendo lo de los vómitos.

Escucha, Eva. Envíamelo, por favor, tan pronto como puedas.

¿De acuerdo?

Matías tiene afectada la aorta abdominal a nivel infrarrenal.

La aorta abdominal es una de las arterias principales del ser humano,

puesto que da origen a las arterias que nutren

la parte inferior del cuerpo.

Matías. A ver, Le comento.

Le hemos encontrado el llamado síndrome de Leriche.

Tiene una oclusión en la aorta infrarrenal

y las iliacas. -¿Y eso qué significa?

-Tiene un estrechamiento en la aorta, que es la que está impidiendo

que la sangre descienda de forma correcta hacia las piernas.

Entonces, de ahí los calambres

y los dolores que ha presentado hasta ahora.

Si no le importa, me gustaría realizarle más pruebas.

-Ya, pero...

¿Pero esto es grave?

-A ver, Matías. Cómo se lo explico.

-Doctor, si yo no me voy a asustar.

-Doctor Cabrera, aquí tiene los resultados de la analítica.

-Muchas gracias. -De nada.

-Hasta ahora.

Un momento.

-Entiendo la preocupación del doctor, pero... a mí no me asusta la muerte.

¿Por qué me iba a asustar, si yo ya estuve muerto?

-Pues, Matías, como puedo ver, tienes los leucocitos por las nubes.

Y eso significa que hay una grave infección.

Probablemente sea causada por la masa que rodea la aorta.

-Vaya. Esto sí parece grave de verdad, ¿no?

-Cualquier complicación que haya en las paredes de la aorta

siempre va a desencadenar en serias complicaciones.

-Ya. -Entonces, vamos a hacer una cosa.

Le vamos a ingresar aquí, yo voy a ir a hablar

con mi supervisor y con los cirujanos,

pero ya le adelanto que le van a operar.

-Bien, de acuerdo. Pero se darán prisa, ¿no?

Es que aún tengo muchos pacientes en Paliativos que visitar.

-Ya.

Le veo muy tranquilo, ¿no, Matías? No sé, me sorprende su paz.

-¿Y por qué no habría de estar tranquilo?

Si la muerte es un lugar genial. -¿A qué se refiere?

-Bueno, porque lo he vivido. Porque yo...

ya he estado muerto. Literalmente.

Hace años, perdí a mi mujer y a mi hijo en un accidente.

Ahí morí por primera vez.

Entré en una espiral de autodestrucción,

de borrachera, de buscar broncas todos los días.

Hasta que la encontré.

Hace unos años, unos tipos me dieron una paliza en un bar.

Vamos, me ingresaron en el hospital con una parada cardiorrespiratoria.

Estuve cuatro minutos muerto.

Pero lo que vi en esos cuatro minutos...

-¿Qué? ¿Qué fue lo que vio?

-Una luz... brillante, brillante,

pero que me daba mucha paz.

Y de repente, apareció mi mujer y mi hijo.

Más hermosos de lo que nunca los había visto.

Se les veía que estaban felices, aunque ellos no me hablaban.

Pero yo les veía, y estaban felices.

Entonces, me di cuenta de que no era mi momento.

Que tenía que volver y contarle a todo el mundo

que no tenía que tenerle miedo a la muerte.

(Música emotiva)

-Matías...

Voy a hablar con mi supervisor y vamos a agilizar esto cuanto antes.

-¡Marco! ¿Qué tal? -¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú? -Un poco agobiada, la verdad.

Tengo una paciente que quiere traerse a su familia a España,

y para eso depende de su trabajo.

Y su trabajo depende de su recuperación, así que...

-¿Es una chica sudamericana? -Sí.

-Es que los he visto en Boxes y parecía bastante agobiada ella.

-Sí, está muy agobiada. Desde el primer día, además.

Pues mira, aquí tengo los resultados de las pruebas,

y en el electrocardiograma lo único que se ve

es una taquicardia sinusal.

En la analítica sí que parece que hay un proceso sistémico agudo,

pero a mí lo que más me preocupa es la radiografía,

que tiene una imagen bas...

Te estoy soltando un rollo y no te estás enterando de nada.

-No me he enterado de nada.

A lo que yo venía era a ver cómo estabas tú llevando el hospital.

Porque sé que eres muy autosuficiente,

pero si necesitas ayuda, sabes que estoy aquí, ¿vale?

-Vale. -¡Ah!

-Gracias, Lucía. -Nada, cielo. Pasa buen día.

-El doctor Cabrera ha reunido a un equipo de cirujanos

para abordar el caso de Matías, el paciente con infección de aorta.

-Bueno, y punto y aparte, porque no conocéis al paciente.

Pero me ha contado unas historias...

-No estamos aquí para contar historias ni cotilleos.

-Bueno, venga. Hay que hacer un baipás cuanto antes.

Yo me encargo.

Tú, Andrea, resecarás las paredes junto a la aorta.

¿De acuerdo?

-Soto, ¿tienes un minuto? -No.

-¿Ves todos estos infiltrados de aquí?

La verdad es que la imagen es bastante fea.

-Pero entonces, ¿qué puedo tener, doctora?

-Podría ser una neumonitis, una neumonía atípica,

una fibrosis pulmonar, o incluso una tuberculosis.

-¡Pero eso suena horrible!

-No, a ver, no quiero que te preocupes, Camila.

De momento son solamente suposiciones.

Lo que sí necesito saber es si hay algo más

que se te haya olvidado contarme. Porque, ahora mismo,

cualquier información es crucial para que yo pueda llegar al diagnóstico.

-No sé. No sé.

Mi vida es normal, natural.

Rutinaria. Voy del trabajo a la casa, de la casa al trabajo...

No hago nada más. Tengo que ahorrar.

-Y el primer día me dijiste que trabajabas en un cine...

-Sí.

-¿Y cómo te sientes cuando estás en el cine?

¿Hay algún síntoma que lo relaciones con estar allí?

-La verdad es que, cuando llego, sí, hay una cosa rara.

Que, casi siempre, cuando llego, me tengo que parar porque...

me falta el aire.

Incluso me tengo que sentar, un rato.

Luego se me pasa. Pero es raro. Porque ahí nadie fuma ni..., ni nada.

Debe ser porque vengo del metro o de la calle. No sé.

-Es solamente una suposición.

Pero yo creo que la clínica respiratoria de Camila

podría estar provocada por su puesto de trabajo.

Porque hace poco leí un artículo que relacionaba la cocción de palomitas

con una enfermedad poco frecuente.

Voy a hacerte algunas pruebas para confirmar mi sospecha.

-No puede ser, doctora.

Esta era... la oportunidad que tenía para traer a mi familia.

Y ahora resulta que el trabajo que me sirve para eso

¡no lo puedo hacer!

-Camila: Yo entiendo tu preocupación, pero entiéndeme tú a mí.

Mi deber como médico es decirte lo que creo que te pasa.

De todas formas, hasta que no estén los resultados de las pruebas,

no hay nada seguro. -Ya, doctora.

No, si... Mejor es saberlo cuanto antes. Está bien.

(Música)

"Un equipo de cirujanos interviene a Matías,

para solucionar sus problemas en la arteria aorta".

-Al laboratorio, por favor.

La operación ha ido bien.

El doctor Rosales ha realizado un baipás vascular.

Que para que nos entendamos:

Consiste en, con venas del propio paciente,

unir los dos extremos del fragmento de la aorta

que está sufriendo el estrechamiento, y realizar un puente.

Yo he quitado el absceso que había en la aorta,

y ahora hay que estudiarlo para saber cuál es la infección.

-Soto: Eh... ¿Qué? Cuéntame. ¿Qué tal ha ido con Matías?

-Sí, bien. Ha ido muy bien. -Ey. ¿Y ya está?

¿No tienes nada más que decirme? -Te paso el informe cuando lo tenga.

O mejor, se lo pides a tu amigo Rosales.

-Oye, chica: ¿Se puede saber qué demonios te pasa, que estás tan rara?

El otro día estabas muy bien, ahora estás muy borde... ¿Qué pasa?

-No me gustan los cotillas. -¿Qué? ¿A qué te refieres?

-A ver...

-Si te refieres a lo que estuve hablando los otros días con Rosales,

eso... creo que fue un comentario de nada.

No tiene mayor importancia. -Hablabais de lo que no sabéis.

El pakistaní o árabe, para empezar, es afgano. Se llama Basir.

Es mi amigo, y la médico de la que estabais hablando soy yo.

-Ah... La verdad es que no tenía ni idea.

-Pues ahora ya lo sabes.

-En cualquier caso, tampoco es para exagerar, ¿no?

Es un simple comentario, Soto.

Además, ya sé ya que todo lo que dijo Rosales es mentira.

O sea: yo que tú, no le doy más importancia.

-Mira, si esos comentarios hacen que despidan a Basir,

sí tiene importancia.

(Música)

-Camila, ¿cómo estás? -Pues no sé.

Me van a hacer unas pruebas, dicen. -Lo llevo yo. Gracias.

Tienes mejor cara, ¿no? -¿Sí?

-Oye, perdona por haber tardado tanto.

Que es que el Sr. Carrasco quería hablar conmigo.

-No te preocupes. -Bueno...

-¿Qué te ha dicho? -Pues estaba hecho un basilisco.

-Jo, lo siento. -Bueno, ya lo sabes, como siempre.

Si es que... Que bueno. En el cine, que hay un caos terrible.

-Ay, no. Por mi culpa, claro.

-No, no, no. Para nada, para nada. Que no es tu culpa.

-Claro que sí. -Que el caso es que...

Que la máquina de palomitas, que se ha atascado.

Y... Y había una cola... que no te puedes ni imaginar.

-A ver, Goyo: ¿Qué te ha dicho Carrasco?

-Tía, que tengo que poner a alguien en tu puesto o me echa.

-¿O que te echa? -Que yo no he hecho nada. Vamos.

Quería hablar contigo para ver qué podíamos hacer,

que ya hemos salido de esto otras veces.

-¡Qué vamos a hacer! Nada. Tú, tranquilo.

Tú con tu trabajo. Olvídate de mí ya.

-Eso es lo de menos, Camila. Yo quiero ayudarte.

-¡Cómo va a ser lo de menos, Goyo, por Dios!

¿Qué vamos a hacer? No nos van a echar a los dos.

No te preocupes. -Lo siento mucho, Camila.

Es que yo ya no sé qué hacer.

-Si siempre estás haciendo algo por mí.

No te preocupes. Déjalo ya. -Te llevo a la habitación, ¿vale?

Necesitas descansar. -Sí.

(Música)

"Tras la cirugía de aorta,

Matías ha sido trasladado a la UCI en estado grave.

Aunque la operación fue un éxito, no está fuera de peligro".

-Matías tiene una infección muy seria.

Su diagnóstico es sepsis grave. La sepsis ocurre cuando el cuerpo

da una respuesta inmunitaria masiva ante una infección bacteriana.

-Matías: Le comento. Ya tenemos los resultados del exudado.

Ha dado positivo en la bacteria E.coli.

Así que le hemos suministrado antibiótico,

por lo que supongo que ya empieza a sentir mejora.

-Bien. Gracias. -De nada.

Perdóname que te haga una pregunta.

¿En serio no has... sentido miedo o agobio en algún momento?

-No, de verdad.

Después de la experiencia que viví, me he convertido en otra persona.

Me ha cambiado por dentro. Me he llenado de paz.

-Ya. A mí me gustaría... creerle.

Pero bueno. Hay algunos estudios que avalan

que es más bien producto de la imaginación.

-No, no, no. No es mi caso.

La experiencia que viví fue tan real...

que es imposible que sea producto de mi imaginación. No.

-Ya. Bueno, y ¿algún consejo para darle a alguien

que no tenga pensado morirse en los próximos días?

-Pues mire. No deje para el final el intentar arreglar las cosas,

porque muchas veces no da tiempo.

Y sobre todo: No viva aferrado al pasado.

¡Viva el presente!

-OK. Tomaré nota.

Muchas gracias. Luego nos vemos, ¿eh, Matías?

(ASIENTE)

(Música)

(Llaman a la puerta)

-Hola. -¿Qué tal?

-Silvia: ¿Decidiste ya algo respecto a la dirección del hospital?

-No, Ramón. No he podido porque estoy hasta arriba con mis pacientes.

¿O es que no lo ves? -Entiendo.

Pero alguien tiene que tomar las riendas de este hospital, ¿eh?

Mejor que sea hoy que no mañana. -Vale.

-Verás. Ya te lo dije antes.

Yo tengo mucha experiencia en la gestión hospitalaria.

Y puedo ayudarte a que esta decisión sea más sencilla.

-Ramón, muchas gracias, pero es que ahora mismo estoy con otras cosas.

Estoy ocupada. -Hola, perdonad.

-¿Qué tal, Lucía? ¿Qué quieres?

-Bien. ¿Puedo hablar un momento contigo sobre sobre Camila?

-Sí, claro. Venga, vamos. -Vale.

-Hasta luego, Ramón.

(Música)

"Días después, Matías ha sido trasladado a planta.

Aunque todavía tiene dolores lumbares y falta de sensibilidad".

-¡Matías! ¿Está aquí? Estaba buscándole.

¿Se puede saber qué hace? -Visitando a Alejandro.

-Ya, Matías. Pero es que usted no puede salir de la habitación.

Además, mucho menos en sus condiciones.

Anda. Vamos, que tengo que realizarle un TAC de control. Hasta luego.

-Doctor, habría que cambiarle los pañales al pobre de Alejandro.

¡Se le han escapado las aguas mayores!

-Eh... Matías: No es Alejandro. Eres tú.

-¿Soy yo?

-La falta de sensibilidad ha provocado la incontinencia a Matías.

Pero lo verdaderamente preocupante son las heces, que son alquitranosas.

Esto quiere decir de que, bueno. Ha habido sangrado interno.

Vamos a realizarle una analítica y un TAC urgente,

porque Matías podría entrar en shock hipovolémico.

Lo que podría provocar que alguno de sus órganos deje de funcionar,

provocando la muerte al paciente.

En el TAC se ha visto que el primer baipás que pusimos se ha roto.

Provocando una colitis isquémica.

Esto quiere decir que no llega suficiente sangre al colon.

Estás anémico, producto de la hemorragia interna.

Te hemos puesto una transfusión de sangre, y bueno.

Ahora vendrán los cirujanos para contarle

un poco cómo se va a desarrollar la cirugía.

-Esto no pinta bien, ¿verdad, doctor?

(Música)

"Gregorio vuelve al hospital para conocer los estados de las pruebas

que la doctora Marco le ha realizado a Camila".

-Perdona: ¿Eres Gregorio, el amigo de Camila?

-Sí, sí, soy yo.

-Yo soy Lucía: la psicóloga del hospital. Encantada.

-Encantado. ¿Qué tal?

-Es que Marco me ha hablado de Camila de su caso,

y me parece que tenemos una solución. -Pero ¿Camila está bien?

-Sí, sí, -¿Seguro?

-Sí. Creemos que hay una solución que contente a todos, pero bueno,

sin despedir a nadie. -Vale, pues cuénteme, soy todo oídos.

-Mira, acaba de llegar el ascensor, subimos y te lo voy contando.

-Sí, perfecto. Gracias.

(Llaman a la puerta)

-¿Qué tal, Camila? ¿Cómo estás? -Muy bien. ¿Ya me vas a dar el alta?

-No, qué va. Todavía queda un poco para eso.

-¿Por qué? -Tengo los resultados de las pruebas.

-Han salido mal...

-Tanto el TAC de tórax como el Mantoux, el estudio microbiológico

y las serologías son negativos.

Así que se descarta la neumonía atípica, la neumonitis,

la tuberculosis y la fibrosis pulmonar.

Pero, en las muestras que cogimos mediante la fibrobroncoscopia,

hemos visto un infiltrado difuso.

Lo que tienes es una enfermedad que se llama bronquiolitis obliterante.

La bronquiolitis obliterante es una enfermedad de los bronquios

que produce una obstrucción de las vías aéreas.

Puede ser de origen desconocido,

o estar asociada a factores de tipo infeccioso,

farmacológico o agentes inhalados.

También se conoce como pulmón de palomitas de maíz.

-¿Por qué?

-Es una enfermedad bastante rara, que se da en personas

que han estado expuestas muchos años a la inhalación de agentes sintéticos

como, por ejemplo, sucede en fábricas, manufacturas,

y también hay un estudio que lo relaciona

con la cocción de palomitas de maíz.

-¡Pero no llevo tanto tiempo trabajando con palomitas de maíz!

-Ya, Camila. Pero ¿tú no me dijiste que estabas trabajando

en una fábrica textil, que estuviste un tiempo?

-Sí, varios años.

-Pues eso ha sido.

Tanto tiempo expuesta a estos agentes sintéticos,

primero en la fábrica textil,

y después con la cocción de palomitas de maíz,

es lo que ha hecho que hayas desarrollado la enfermedad.

Y los catarros existentes eran primeras evidencias de la enfermedad.

Desgraciadamente, en la mayoría de los casos,

el tratamiento para la bronquiolitis obliterante

no es suficiente para frenar el avance de la enfermedad.

Y aunque es variable en cada individuo,

termina desarrollándose una insuficiencia respiratoria crónica

que puede precisar oxígeno de forma permanente.

-No puede ser.

¡No puede ser!

-De momento, lo que vamos a hacer es ponerte un tratamiento

a base de corticoides, para bajar la inflamación de los bronquios.

Por ahora es lo que podemos hacer, Camila.

-¡Ay, Dios mío, no puede ser!

Es la única oportunidad que tenía para traer a mi familia.

Y con lo difícil que está conseguir trabajo,

¡tengo que empezar de cero otra vez!

-Vamos a ver cómo respondes. -¡Y mis niños están muy ilusionados!

-Vamos a darle una oportunidad. -No puede ser.

-Bueno, yo creo que para eso Gregorio tiene una solución.

-Sí. Hemos estado hablando Lucía, la trabajadora social y yo.

Y creo que hay una solución.

Como no puedes realizar este tipo de empleo,

a lo mejor te reconocen una incapacidad.

-¿Y eso qué es? -Que te pueden dar una indemnización.

No muy elevada, pero te puede permitir traer a tus hijos.

-Sí. -Ay, ¿de verdad?

¡Ay, no puede ser, mi niño!

-Bueno. Os dejamos. -¡Ay, muchas gracias!

-¡Que vas a poder traerte a tus niños!

-¡Sí! -Sí.

"Tras la transfusión, Matías va a ser sometido a otra intervención,

después de que se le rompiera el baipás de aorta".

-Es diferente cuando le toca a uno.

En este momento no estoy seguro de nada.

¿Y si tenía usted razón, doctor?

Y todo pudo haber sido producto de mi imaginación.

Que lo que vi... es lo que yo quería ver.

¿Y si después..., cuando llegue mi momento,

después no hay nada?

-Eh... A ver, Matías, de verdad. Tranquilo.

¿OK? No se preocupe.

Si lo dice por lo que yo le he dicho no me haga ni caso.

Al fin y al cabo eso son teorías.

Pero lo que usted sintió, Matías, eso es lo que cuenta.

Mira: ¿Sabe qué le puede ayudar mucho?

Tiene que pensar en su mujer y en su hijo. ¿OK? A mí me funciona.

-¿Cómo?

-A ver, te comento. Yo es que...

también he perdido a mi mujer, Matías.

Estamos juntos en esto. ¿OK? Tranquilo.

-¿Estás bien? -Sí.

-Vamos, que no hay tiempo.

(Música)

-Esta arteria está hecha un desastre. Va a ser muy difícil arreglarla.

-Anda. Déjame a mí.

-Ha entrado en asistolia.

(Música de tensión)

No hemos podido hacer nada.

El corazón de Matías ha entrado en asistolia,

que es la ausencia total de actividad eléctrica.

De todas maneras, tal y como estaba la aorta,

iba a ser muy difícil sacarle adelante.

Eso sí. Nunca había visto una cara de paz como esa.

Disculpa.

(Música triste)

Hola. -Hola.

-¿Estás bien? (SUSPIRA) -Sí.

-¿Seguro? -Estoy bien.

Que estaba yo pensando aquí, y dándole vueltas.

Esto de ser médico y convivir con la muerte cada día tiene su ventaja.

Sí. Porque no sé. Es como un reloj que nos recuerda

cada día que todo esto, como no lo disfrutes, se va así.

Y la verdad es que no tengo ni idea.

No sé si habrá algo más después de esto o no.

Lo que sí tengo claro...

es que más vale irse dejando las cosas bien hechas,

o dejando cosas buenas.

-Si te sirve de consuelo,

tu paciente se fue con una paz en el rostro

que yo no había visto nunca.

(Música)

-Gracias. De verdad.

(CARRASPEA) Oye... Por cierto: Quería disculparme contigo.

Por lo de los otros días, la verdad.

No fue mi intención en absoluto entrometerme en tu vida

ni en la de nadie. ¿OK? -De acuerdo. Disculpa aceptada.

¿Te parece que nos tomemos algo para despejarnos?

Ha sido un día duro. -Pues sí.

La verdad es que no te voy a decir que no.

-Vamos. -Vamos.

(Música)

-¿Soto? Llevas un ritmo frenético, ¿eh?

-¡Hola, chicos! -¿Qué haces tú aquí?

-¿Qué pasa? ¿Que yo no puedo venir aquí?

(RÍE) Vengo a poner al día a Cabrera.

Ya sé quién es la médico que está con el moro.

-A ver, Rosales. Hemos perdido a un paciente.

No me parece el día más indicado para hablar de cotilleos.

-Convivimos todos los días con la muerte.

Y un cotilleo es lo mejor para desconectar, y olvidar.

La médico en cuestión es...

una endocrino... -Eh... Rosales.

Discúlpame, hermano, ¿eh? Pero ¿en serio?

¿De verdad que todavía tienes ganas de seguir haciendo bromitas

y burlándote de los demás,

después de haberte quedado bloqueado en el quirófano?

-¡Sabéis que no había nada que hacer! -Ya.

-(MOLESTO) Ahí os quedáis.

-Salud.

(Música)

-Espero que no os haya importado que os haya traído hasta aquí.

Pero es que estaba un poquito cansada del hospital.

-No pasa nada, cariño.

-Me entendéis, ¿no? -Sí; sí, sí.

-Bueno. Lo primero que quería es agradeceros todo el apoyo

que me habéis dado ante esta nueva responsabilidad, de verdad.

-Nada.

-Y os he traído hasta aquí porque quería deciros

que ya he tomado una decisión.

Y no voy a ser yo quien me haga cargo de la gestión del hospital.

-¿No? -No. No.

Porque no me parece lo más idóneo en este momento

de mi carrera profesional,

y prefiero delegar esa función en otra persona.

-¿Y se puede saber en quién has pensado?

-Pues no, no lo sé todavía.

Es una decisión muy importante y necesito más tiempo.

Lo que sí que os quiero pedir es que, de momento, de forma provisional,

sea la comisión gestora la que se haga cargo del hospital.

Será solo de forma provisional; unos días.

Lo que necesite para tomar la decisión.

-Pues sí, que no pasa nada.

De verdad: Que me alegro mucho que empieces a tomar decisiones. ¿Vale?

Yo me voy, cielo. -Vale.

-Porque es que, de verdad...

(CARRASPEA) Mira cómo estoy. Es que estoy agotada.

-Yo también me tengo que marchar. Tengo muchas cosas que hacer.

Quiero descansar un poco. -¿Te quedas?

-Sí, sí. Me quedo un rato más. -Vale. Adiós.

-Hasta luego, Ramón. -Chao, Silvia.

(Música)

¿Me pones un tequila?

-Creo que la dirección del hospital debe recaer en una única persona.

Y quiero que esa persona seas tú.

-¿Se encuentra usted bien? -Sí. Sí.

Si... solo me duele un poco la tripa. Pero no es grave. No se preocupe.

-¿Podrías echarme una mano con una paciente?

-¿Te ayudo a ponértela?

-Clara, bastante que ya me habéis secuestrado aquí.

Por favor, no me torturéis también. -Hemos detectado una masa.

-Ya sabía yo que no tenía que haber venido al hospital.

Seguro que es cáncer, ¿no?

-Creo que Romero está pasando información confidencial del hospital

al holding este empresarial que intenta comprarnos.

Por casualidad, me encontré allí con el tema.

-Además de la auscultación pulmonar deficiente,

vi que el blanco de los ojos y la piel de la cara las tienes amarillas.

A ciencia cierta, lo que sé ahora es que tienes un problema hepático.

Para saber más, necesito hacerte pruebas.

Lo siento, pero te quedas ingresado.

-¿Nunca te has preguntado por qué el famoso holding

tiene tanta información de este hospital?

-No sé qué es lo que me quieres decir exactamente, Ramón. No...

-Que hay un topo, y sé quién es. -A ver: Avisa a la doctora Ortega.

Nos lo llevamos para la UCI. -¿Qué pasa, Nico?

Nico: Ya está. Ya estoy aquí. Ya estoy aquí.

-Quiero aceptar ese puesto de directora si...

Si todavía quieres ofrecérmelo, claro.

-¿Por qué? ¿Crees que tengo algún motivo para retirar la oferta?

(Música créditos)

  • Centro médico - 28/06/17 (2)

Centro médico - 28/06/17 (2)

28 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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