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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 27/11/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Tienes una nieta. Pero no vive conmigo.

No la veo nunca.

Se llama Raquel.

Pero ¡es preciosa!

¿Qué pasa?

Pues que he vuelto a tener un encuentro con Ramón.

Pero en cuanto ha salido Berta, pues se ha ido con ella.

Ayer fui a ver a Raquel.

¿Pero a ti quién...,

quién te ha dado permiso, eh?

Tengo una enfermedad autoinmune

que provoca temblores en mis articulaciones.

Es esclerosis.

Si quieres mi opinión,

yo creo que la dirección del hospital debería saberlo.

Pero es que...,

si se lo cuento a Vega, ya no va a haber vuelta atrás.

Además, me va a preguntar

que por qué no lo mencioné en la entrevista.

Y con razón.

Mujer, pero entenderá que es que querías trabajar aquí,

en el hospital.

Vamos.

He conseguido hablar con tu hijo Marcos,

ha ido Ramón a verle

y dice que está bastante bien.

Que es que se acaba de pegar hace poco con un chaval.

No es solo por Marcos, ¿no?

Tengo que hablar con Ramón

y de verdad es que me está costando todo...

¡Que Julia no es tu única hija,

que tienes dos hijos y te necesitan, Ramón, por favor!

Es que ¡tú no eres el único que está solo para todo, ¿vale?!

Vienes el viernes y ya está.

Quizá sea el momento de recuperar a Raquel.

No por mí, ya; sino...

por ti

y por ella.

Para que sepa que tiene un abuelo que nunca se da por vencido.

Nunca.

Señorita, necesito que me den morfina;

me duele mucho.

Vale. Pero haga el favor de ponerse en la cola

y ahora le atendemos, ¿vale?

Pero ¿es que no tienes ojos en la cara?

Mi amigo está muy mal, necesita ayuda.

Bueno, baje el volumen o me voy a ver obligada...

¿O qué...?

Venga, vamos a la cola.

¡Eh, eh! ¿Qué miras?

¡Pero bueno!, ¿Qué está pasando aquí?

No te preocupes, Carmen, ya me encargo yo.

¿Usted sabe que no se puede beber alcohol aquí, en este recinto,

que está prohibido, verdad?

Por favor, necesito que me pinchen morfina ya.

Y yo también, yo también.

Pues lo siento,

pero en eso no os vamos a poder ayudar, ¿vale?

¿Alguien necesita un médico, usted?

Sí...

Yo, yo, de verdad. Tengo mucho dolor, por favor.

Bueno, pues vamos a ver qué...,

¿qué es lo que le está pasando?

Pues que casi no puedo ni andar y tengo las piernas que ni las siento.

¡Eh, oiga!

¡Oiga! Pero bueno,

¿hola?

¡A ver, una silla de ruedas, rápido!

¿Me oye?

¡Oiga!

¿Se puede saber qué habéis tomado?

De verdad, yo nada.

Ella, ella de todo ha tomado.

Venga, ayúdame a Levantarla.

Venga, vamos para arriba. Así.

Sí. Siéntese, sí. Siéntese, tranquila.

Venga.

Al box número 3,

informa de una posible sobredosis.

Déjame, gracias.

Carmen, tíralo a la basura.

¡Eh! ¿Y a mí?

¿A mí cuándo se me llevan?

Por favor,

necesito que alguien me dé algo para el dolor, ¡me duele mucho!

Sí, esto ya me lo conozco yo.

Nos vamos de juerga por ahí,

y luego al hospital a dormir la mona, ¿no?

Anda, vente conmigo.

¡Pero hombre, que no tengo todo el día, venga!

Voy. Voy, voy. ¡Ay, de verdad!

Venga, tose...

Pero tose para que nos oigan al lado.

Venga, fuerte.

A ver,

es que no me creo que esto es todo lo que sabes hacer.

Venga, vamos allá.

No insista.

Si es que no da más, el pobre.

Vale, vale.

Ahora sí.

A ver, ¿te duele?

Del uno al diez, ¿qué dirías?

Bueno...

Doctor, no le haga preguntas demasiado complicadas

porque no...

Pues 7,45, exactamente.

7,45. Me gusta la precisión.

Y me has comentado que te dolía el pecho.

Yo pensaba que era un simple catarro.

Y anoche venga toser el chiquillo,

que le puse media cebollica al lado de la mesita de noche,

pero..., ni con esas, no se le iba.

Ya. A ver, ¿y has tenido fiebre?

Sí. Unas decimillas sobre todo.

Ayer exactamente por la mañana 37,8.

Por la noche 37,3 y esta mañana he tenido 38,1.

No me digas más;

a ti te gustan las ciencias.

¿Qué tal las mates?

Las mates, dice.

Si este no me aprueba ni la educación física.

Ya. Bueno,

eso será porque está por ahí con sus amigos dando vueltas, ¿no?

Qué va. Sus hermanos sí.

Sus hermanos sí que están todo el día para arriba y para abajo

con la moto, los amigotes...

Pero este no.

Este viene del colegio, se mete en la habitación

y ya no tienes niño.

Ya. Bueno,

igual en la habitación tienes algún hobby.

¿Qué haces, leer?

Sí.

Pero no los libros de la escuela.

Las viñetas esas que a ti te gustan, ¿verdad, cariño?

Mamá, no son viñetas. Son cómics.

Bueno, da igual. Como se llame.

Ya, bueno.

Ya tendrá tiempo de salir, ¿no?

A ver, escucha, Jonás, ¿te duele al respirar?

Sí. 2,63.

Bueno, con esa cifra no me preocupa demasiado.

¿Ves? Lo que yo te decía:

un simple constipado y ya está.

Pero él empeñado en venir.

Bueno, has hecho bien en venir, ¿eh?

Así te aireas un poquito.

Vale. Pues ya estamos.

Eso sí:

voy a hacerte una analítica, ¿de acuerdo?

Para estar seguros de que todo está bien.

-Jonás, un placer. -Igualmente.

-Doctor... -Un placer.

-Que vaya bien. -Chao.

Jonás es el pequeño de mis tres hijos.

Y a ver, es al que más le cuesta estudiar.

También es verdad que sus hermanos, a ver,

una eminencia no es ninguno, ¿eh?

Pero bueno,

ellos se lo van sacando, se lo van sacando todo.

Pero es que Jonás pierde mucho el tiempo.

Como está todo el día metido en su habitación...

Que si ahora me leo unas novelillas de aventuras,

que si me veo entera una serie de televisión ahí...

Bueno, de televisión o en el ordenador,

que está todo el día ahí, al ordenador.

Y claro, abrir un libro de texto, pues como que, ni por casualidad.

Así le va.

Hola.

Aquí tienes la lista negra, por si te aburrías.

¿Urgencias?

Pues sí.

Y de momento tenemos una posible apendicitis,

una fractura de tobillo,

ah, y una vagabunda con sobredosis.

¿Vagabunda o vagabundo?

No, no. Vagabunda; es una chica.

El vagabundo es otro que viene con ella.

Que se ha empeñado a toda costa en que le pinchemos morfina;

así como así, vamos.

Ya.

Ah, oye: ¿quieres?

¡Uy! ¿Y estas delicatesen?

¡Me encantan! ¿Qué celebramos?

Pues celebrar, celebrar, nada.

Que Julia, se encuentra mucho mejor.

¿Ah, sí? Sí.

Pero oye, ¿ya está mejor de...?

Eso nada de nada. De momento todo bien.

Eso sí,

va a tener que seguir con sus revisiones.

Me imagino.

Si la vieras ahora...,

está todo el día riéndose. Todo el día riéndose;

todo lo quiere tocar, todo lo quiere coger.

Y lo que es más importante. Y lo digo con la boca pequeña.

Ahora duerme...

Y me deja dormir. ¡Bieeeen!

Pues te digo una cosa:

me alegro muchísimo oírte decir eso.

Porque de verdad, hijo mío,

traías una cara últimamente por las mañanas...

¿Sí, no?

Mira, este fin de semana, que yo libro,

me la voy a llevar de picnic.

Bueno, de picnic,

vamos, que nos vamos a ir al campo ahí,

a un lago, un pantano, no sé.

Oye, pero ¿cómo de picnic?

¿Así en plan mantita de cuadros, con la cesta y estas cosas?

Sí, sí, sí.

Como en las películas americanas. Igual.

Un poquito de naturaleza.

Le va a venir muy bien respirar aire puro, ¿no?

Sí. Supongo que sí.

Desde luego que le va a encantar.

Pero a mí eso de ir al campo y comer ahí en el suelo,

con los bichos alrededor, como que no me hace gracia.

Hola. Hola, Lucía.

¿Qué tal? ¿Hay café?

Pues no. No, café no. ¿Quieres un té?

Vale. Gracias.

Bueno, me voy a Urgencias.

Clara, luego te cuento.

¿Qué tal?

Bien. ¿Y tú? Bien, bien.

Vale. Hasta luego. Hasta luego.

Hasta luego.

¿Qué se celebra?

¡Ah! ¿Qué lo dices, por los croisanes estos?

Sí.

Pues nada.

Toma,

que los ha traído Ramón

porque está encantado de la vida

porque la nena parece que se va recuperando.

¿Qué nena, Julia o Berta?

No, mujer. La pequeña, Julia, claro. Que está fenomenal, por lo visto.

Bueno, fíjate si está contento

que se quiere ir este finde de picnic.

¿Tú te lo imaginas?

Pues, pues mucho no me lo imagino, la verdad, a Ramón de picnic.

Ay... No, no sé.

A lo mejor he metido la pata, ¿no?

No, qué va, Clara.

Lo que pasa que estoy un poco enfadada con él

porque últimamente no hace caso a mis hijos,

solo le hace caso a la pequeña.

Vaya...

Pero ¿ha pasado algo entre vosotros?

No. El pasado, pasado está ya.

Ah, claro que sí.

Bueno, pues que yo me tengo que ir.

Voy a ver si echo una mano en Urgencias, ¿vale?

Venga, hasta luego. Hasta luego.

Pepa, por favor,

¿cuando tengas cinco minutos,

me pasas los informes de quirófanos de la semana pasada?

Claro, me pongo a ello ahora mismo.

Gracias, no corre prisa.

¡Pepa!

¿Estás bien?

Sí.

He tropezado.

¿Con qué?

Pues con mi propio pie, creo.

Sí, me daba la sensación de que te flaqueaban las piernas.

¿Estás descansando bien?

Sí.

¿Te has hecho daño?

No. Bueno,

un poquito en la rodilla, pero no es grave.

Ve a que te lo miren, ¿eh?

Yo creo que no hace falta.

¿Te acompaño?

No. Ya voy yo.

-¿Puedes? -Sí, sí.

muy bien.

Hola.

Usted debe ser Santiago, ¿Yago Linares?

Por fin.

Llevo más de una hora esperando.

Bueno, entenderá que en Urgencias

atendemos a los pacientes en función de la gravedad, ¿m?

Ya.

Imagino que yo soy el último mono, ¿no?

No. No quería decir eso.

Pero bueno, ya estoy aquí con usted.

Yago, me han dicho que le duelen mucho las piernas.

¿Es así?

Sí, sí. Me duelen mucho, doctor.

Llevo varios días con dolores,

pero es que hoy se ha vuelto insoportable.

De acuerdo.

¿Toma usted algún tipo de estupefaciente,

drogas, alcohol...?

Yo no. ¿Y usted? ¿Perdone?

Como usted presupone que yo me drogo...,

he pensado que tal vez usted también.

Bien pensado;

pero no, no era mi intención ofenderle.

Simplemente quería saber si...

En ese punto...

Necesito morfina, doctor.

De acuerdo.

¿Dónde le duele, exactamente?

Dígame, ¿por las articulaciones...?

¡No, no, no, no, no!

la piel, todo, todo.

Vale. Bueno, vamos a ver...

Pero ¿por qué no me ha enseñado esto antes?

Hola.

Necesito una enfermera en el box 2.

Rápido, por favor.

Yago, esto debe dolerle mucho, ¿eh? Tendría que haber empezado por aquí.

No he dejado de repetirlo, doctor.

Ya. Bueno, verá:

le vamos a hacer unas pruebas, ¿de acuerdo?

Dime.

¡Uy! Pero ¿y esto?

¡Madre mía, y yo haciéndole caminar!

Eh... Verás, vamos a hacer una cosa:

vamos a tomar unas muestras de la parte necrosada,

vamos a hacer unas curas...

Por favor, coge unas mascarillas.

Toma. Gracias.

Yago, se va a quedar usted ingresado. ¿De acuerdo?

Le vamos a hacer unos análisis

y también tomaremos unas muestras de la parte necrosada

para hacer una biopsia.

Verá, una biopsia es un estudio.

Se lo que es una biopsia, doctor. ¿Y la morfina, por favor?

Vale. Clara, le tomas una vía

y le pones cinco mililitros de morfina, ¿de acuerdo?

De acuerdo.

Yo luego vendré a verle en un ratito.

Qué mal. Vaya metedura de pata.

Pero claro,

es que muchos de los sintecho que llegan al hospital,

pues tienen problemas con las drogas o con el alcohol, y una pues...,

tiende a generalizar.

Y luego pasa esto, que pagan justos por pecadores.

De verdad,

no me puedo imaginar el dolor que está pasando este hombre.

Bueno, se me pone la piel de gallina.

Qué lástima.

Bueno, a ver, Jonás.

Tengo los resultados de la analítica y está todo normal, no hay anomalías.

¿Lo ves? Un paracetamol y para casa.

¡Venga!

Toñi, perdona;

pero esto no quiere decir que a Jonás no le ocurra nada.

Que... ¿qué quiere decir con eso?

A ver:

Jonás, ¿tú consideras que hay algo que te ponga nervioso

o te preocupa algo...?

Este...,

¿este qué preocupaciones va a tener?

Si se lo dan todo hecho:

no tiene que pagar el alquiler, ni hacer la comida, ni trabajar...

Ya.

Pero puede que le preocupe alguna otra cosa, no sé.

Sí, exactamente

la semana que viene empiezo con los exámenes.

¡Uy! Esta sí que es buena.

O sea, ¿que a ti lo que te preocupan son los exámenes, hijo?

Pues ya te digo yo

que por eso no te agobies porque los vas a suspender igual.

Toñi, no seas tan dura con él.

Si no es que sea dura, doctor.

Si es que yo me pongo con él, repasamos la lección y ni con esas.

¡Que no se lo saca!

Pero bueno, hijo:

vámonos a casa

y en el bus me cuentas esto de que te preocupan los exámenes,

porque eso sí que ha sido una sorpresa.

Bueno, ya te mandaremos una citación para una prueba de esfuerzo.

¿qué te pasa, cariño?

Que me ha dado un pinchazo en el pecho.

-Siéntate, siéntate. -Me cuesta respirar.

¿Te duele, te duele aquí?

Como un pinchazo has dicho, ¿no?

A ver.

No, si al final le va a pasar algo, doctor.

Vale, sí que tienes el pulso acelerado, ¿eh?

A ver, lo mejor

es que te quedes en el hospital y que te hagamos una placa de tórax,

¿de acuerdo?

Vale.

Pero, ¿cree que es algo grave?

A ver, por lo que me está contando, y por la edad que tiene,

seguramente sea un cuadro de ansiedad.

Normalmente se manifiesta con arritmias

o, como en su caso, con pinchazos en el pecho, ¿vale?

Hacemos las pruebas y salimos de dudas, ¿de acuerdo?

¿Quieres que te deje el libro de anatomía?

Pesa un montón. Pero, si me lo cuidas, te lo presto.

Gracias, doctor.

Pero ¿qué vamos a hacer nosotros con semejante trasto?

Jonás, ¿lo quieres o no?

-No. -Bueno, vale.

En ese caso, esperad en la sala de espera

y ya los vendrán a buscar, ¿vale?

Gracias, doctor.

Bueno, estate quieta, que ya casi lo tengo.

Perdón...

Pero no estés tan seria,

que pareces uno de tus pacientes recién operado.

-¿Te falta mucho? -No. Ya está.

Bueno, mira.

¡Oh, qué bonito!

Ojalá hubiera heredado tu talento para dibujar.

-¿Te gusta? -Muchísimo.

-¿Puedo? -Sí, sí.

¡Dacaret! Aquí está muy guapo, ¿eh?

Sí, sí.

Me puso como condición que le sacara más guapo, sí.

Si no, no se dejaba dibujar.

¡Oh, Clarita! ¡Qué guapa!

Sí, sí. Ese salió muy bien, es verdad.

Está guapísima.

Qué gracia.

Pero esta es...

Sí, es Raquel.

La vi solo cinco minutos. Y la dibujé de memoria.

Igual no se parece mucho.

Está muy guapa.

Se parece muchísimo a ti.

Ya no recordaba su sonrisa.

-Mira, quédatela tú. -¡No!

-Arranca la hoja y guárdala tú. -¡no, no, no, no!

-No, de verdad. -Quédatela tú.

No, por favor.

Además ...es tuya.

-No... -Sí. Me voy, ¿eh?

Que tengo mucho que hacer.

Luego te veo.

Cuando he visto a Raquel...,

... pensé que me daba algo.

Ya sé que era solo un dibujo,

pero no sé, estaba tan, tan guapa y tan sonriente...

Se la veía tan contenta...

Y yo me estoy perdiendo eso.

Ya sé que no hice bien, que no debí dejarla sola.

Pero de ahía que la niña no...,

no quiera hablarme...

Que no quiera saber de mí...

¿Ya respiras mejor, cariño?

He estado pensando

que, si lo que te preocupan son los exámenes,

yo llamo a tu profesora

y le digo que no los haces. Y ya está, que no estás bien.

No, no. Que no hace falta, mamá.

Pero ¿cómo no va a hacer falta?

Si mira cómo te pones por unos exámenes sin importancia.

Mañana sin falta llamo a tu tutora y le digo que mira, que...

Que he dicho que no.

Que quiero hacer los exámenes.

A ver, Jonás:

es muy difícil que los apruebes.

Y te digo una cosa: que no pasa nada.

Que lo intentamos el próximo curso y ya está.

Pero que los quiero aprobar.

Que quiero estudiar Bachillerato científico.

-¿Que quieres qué?

Pues eso, que quiero estudiar una carrera.

Porque realmente las ciencias me gustan.

Me gusta la física, la química..., las mates no tanto, pero, pero eso:

que quiero estudiar una carrera.

Ya.

Y yo quiero que mi marido sea George Clooney, cariño.

Y eso es imposible.

A ver, Jonás,

cada uno da para lo que da.

Y no hay nada de malo en ser soldador o transportista,

como tu padre.

Que ya lo sé. Ya lo sé.

Pero que a mí me gustan los números, los problemas, los...,

los diagnósticos...

Ya.

A ver, si yo no te digo que no.

Pero cariño, mira tu expediente, ¿eh?

Estudiar no es lo tuyo, corazón.

Y te digo una cosa, ¿eh?

hay un montón de profesiones que, sin estudiar,

ganas mucho, mucho dinerito, ¿sabes?

Que no hace falta estudiar.

Ya sé lo que a ti te pasa:

que tú has visto al doctor este y te han dado ganas de ser médico,

¿a que sí?

Pues ya te lo estás quitando de la cabeza, cariño,

porque eso es muy difícil.

-Hola. ¿Qué tal, Jonás? -Hola.

A ver,

ya tengo los resultados de la radiografía, ¿de acuerdo?

Y el problema es más grave de lo que yo pensaba.

qué... ¿Qué ocurre?

Pues lo que ocurre

es que Jonás tiene el corazón más grande de lo normal.

Aquello que se dice de

"tienes el corazón que no te cabe en el pecho".

Pues eso.

Es una cosa que médicamente se conoce como...

-¿Cardiomegalia? -Cardiomegalia, sí señor, eso es.

El problema es que esto puede generar diversas cardiopatías,

que pueden llegar a ser bastante peligrosas, ¿m?

Y, ¿y ahora qué, qué hacemos?

Pues ahora lo que tendremos que hacer es ingresar a Jonás.

Le llevaremos a planta,

le haremos una serie de pruebas

para ver que todo funciona correctamente,

y vamos viendo poco a poco, ¿vale?

He mirado una habitación para ti que te va a encantar.

Venga, bájate, anda.

Una necrosis es una cosa muy seria, Yago.

Y usted ha tardado mucho en venir aquí, al hospital.

Bueno, he solicitado que le aumenten la dosis de morfina,

¿de acuerdo?

Ahora intente descansar, por favor.

No estaba escuchando, se lo aseguro.

Usted es el padre de la doctora Vega, ¿verdad?

Vaya, veo que ha oído usted hablar de mí.

Espero que haya sido para bien.

Sí, sí, sí. Por supuesto.

Soy el doctor Ramón Landó.

Bueno, usted quizá me pueda ayudar.

Mire,

yo es que soy muy aficionado al dibujo, ¿sabe?

Me gusta dibujar los espacios

y las personas que han sido importantes para mí.

Ya veo.

Mire, por ejemplo:

este jardín que estoy terminando...

¡Ah! Estos son los jardines de aquí detrás.

Sí, exacto.

Como he pasado tanto tiempo en este hospital,

tengo dibujos del jardín, de algunos doctores,

de la cafetería...

Bueno, incluso de Rafa, el del bar.

Pero me falta el de esta habitación.

Ya. Pero verá:

es que resulta que la habitación ahora mismo está ocupada.

Y como comprenderá yo no puedo...

No, no. Sí. No, no. Lo comprendo perfectamente.

Pero mire, antes, sin querer,

he oído algo sobre una herida muy fea.

¿Qué es, un accidente?

No. Es un sintecho.

Vaya, pobre.

¿Y qué le ha pasado?

Bueno, pues verá:

que tiene las piernas en bastante mal estado

porque tiene unas úlceras que se han necrosado.

Eso debe ser muy doloroso. Y más viviendo en la calle.

Yo también he sido vagabundo, ¿sabe?

Ah, no sabía.

Sí, pero de eso hace mucho tiempo.

¿Y es una persona joven?

Verá: no puedo...

Sí, sí. Lo comprendo.

No es un asunto que me concierna

y usted tampoco puede hablar de ello.

Exacto.

Bueno, ha sido un placer conocerle,

pero le tengo que dejar, que tengo que ir al laboratorio.

Sí, sí, claro. Faltaba más.

Lamento mucho que no pueda dibujar su habitación.

Pero vamos, que, si quiere,

yo le puedo llevar a cualquier otra.

Si al fin y al cabo son todas iguales.

Bueno, no. Eso no. Todas iguales no.

Porque cada una tiene sus vistas,

y yo precisamente

quiero dibujar las de esta habitación.

No sé, es una pequeña manía.

Perfecto. Vamos a hacer una cosa:

cuando se quede vacía la habitación,

yo le busco y le paso dentro, ¿de acuerdo?

Muy agradecido, doctor.

Veo que voy a terminar dibujándole a usted también.

Ah, pues será un placer. Yo por mí encantado.

Hasta luego. Gracias.

Perdone que entre así. ¿Puedo pasar?

-¿Es médico? -No. Más bien lo contrario.

¿Le conozco?

Es que me han puesto demasiada morfina.

No, disculpa. Me presento.

Soy Imanol,

el antiguo inquilino de esta habitación.

¿Ah, sí?

Y ahora me dirá que la echaba de menos, ¿no?

Bueno, pues, aunque le cueste creerlo, un poco.

Pero no;

en realidad vengo a dibujarla.

¿A dibujarla?

Sí.

Me gusta dibujar los espacios que han sido importantes para mí.

Podría hacerle una foto, pero prefiero dibujarla.

-Pues por mí no se corte. -¿De verdad que no le importa?

-No, no. Se puede quedar.

Si no le importa a usted

que salga un vagabundo en su dibujo...

No. Incluso eso, mira:

me puede dar un tono...

¿Pintoresco?

No. Iba a decir auténtico.

¿Sabe? Usted y yo tenemos algo en común

que va más allá de esta habitación.

Yo también he vivido en la calle.

-¿Ah, sí? -M.

¿Y qué le pasó?

Pues yo perseguí el sueño

de poder vivir

haciendo aquello que más me gustaba en el mundo:

dibujar.

Pero ya sabes aquello de que el arte en la vida...

-de trabajar por amor al arte. ¿No? -Sí, sí.

-Vamos, que no le daba ni para pipas. -Exacto.

Pero yo persistí en mi intento.

Porque..., no sé,

era lo único que tenía, lo único que sabía hacer.

No me importaba tratar de poder vivir de lo que más me gustaba.

Hasta que me rendí.

Suena triste.

Siempre es triste recordar el pasado, ¿no crees?

No importa si fue bueno o malo.

Es un tiempo que ya pasó y...

Y te recuerda lo poco que te queda adelante.

Se nota que has vivido en la calle.

Eres un vendemotos de cuidado.

Es que si no me habría muerto.

No, fue un buen tiempo, un tiempo feliz,

aunque duró poco, afortunadamente.

Bueno, ¿y tú? Cuéntame tu historia.

No. No, no, no. No me gusta hablar de ello.

Ah, de acuerdo.

Cada uno puede contar hasta donde quiere.

Pero ¿no te importa que siga dibujando?

Qué va. Dibuja, dibuja.

Imanol parece un buen hombre.

Se ha interesado por mí y eso...,

eso no es muy habitual.

Lo que pasa es que a mí me cuesta hablar del tema.

Para él es su pasado, pero...,

pero yo sigo viviendo en la calle.

Y cuando salga de aquí no tengo adónde ir.

Y ahora mismo me siento como en un hotel de cinco estrellas.

No sé.

Me gusta tener compañía y, y de alguien más o menos normal.

¿Qué ponemos por aquí?

Yo quiero una infusión. una manzanilla, Rafa.

¿Y tú?

Es que a mí no me apetece nada, Rafa.

Ay, no me apetece nada...

¡Pero Lucía! ¿Cómo estás tan mustia? ¡Con lo que tú eres!

Pues no lo sé. Que hoy no tengo el día.

Ni yo.

Tenías que aprender de Landó.

Que parece que tiene diez años menos.

Está el tío superjoven, feliz...

-¿Landó? -Sí, Landó. ¿No le habéis visto?

Que por las mañanas parece que toma el gas de la risa.

Bueno, sus razones tendrá.

Voy a traer un par de palmeritas de chocolate,

que os vendrán bien.

Venga, gracias.

Venga, Lucía...

Es que me toca las narices;

que esté jajajá, Jijijí con todo lo que nos está pasando.

Es normal, Lucía.

Pero es que Julia ya está bien;

pero tiene otros dos hijos.

Y de verdad,

parece que solo se ocupa de la pequeña.

Bueno, a lo mejor

es la que necesita ahora más atenciones, Lucía.

Ya.

A lo mejor lo que me está molestando es que...

Bueno, es que yo qué sé.

Volver a sentir lo que sentías, ¿no?

Es que no sé, de verdad; no lo entiendo.

No tiene ningún sentido.

Pepa, no entiendo lo que me está pasando.

Bueno, es que hay muchas cosas que no deberían estar pasando.

¿Y tú, cariño?

Que yo vengo a hablar aquí de mis problemas...

¿Y cómo estás tú?

¿Has vuelto a tener molestias?

Eh, sí. No, bueno, bien, bien.

Si dentro de lo malo ya...,

ya voy controlando la enfermedad.

¿Sí?

Yo estoy aquí para lo que necesites, ¿eh?

Ya, ya. Bueno,

con que me dejes desahogarme de vez en cuando...

Venga. Anda, que vaya dos.

Ya os veo, ya.

Bueno, aquí tenéis las palmeritas, ¿eh?

¿Sabéis que el chocolate es bueno para el mal de amores?

Yo lo tomo y a mí me va muy bien, ¿eh?

Gracias.

Siendo tu hija la directora,

te debían tratar como un marajá, ¿no?

Bueno, no creas.

Para mí que algunas enfermeras me tenían incluso miedo.

Oye, por cierto:

¿por qué estabas aquí? No me lo has contado.

Cáncer.

-Bueno, ya lo has superado. -¿Superado?

No. él va por delante.

Vaya, lo siento.

Pensé que si no estabas aquí es porque te habías curado.

No.

Por mucho que me guste esta habitación,

prefiero la de un hogar.

Te entiendo.

Yo al revés.

Yo prefiero esta a la de mi hogar.

Y ¿cómo lo llevas?

Bueno, no del todo mal.

Ahora que me han quitado la medicación, me quejo menos.

Saber que te quedan pocas semanas para morir,

te da cierta tranquilidad.

¿Interrumpo?

-Perdone, doctor.

Le había pedido permiso a Yago

para dibujar aquí un poco la habitación.

Pero ya me marcho.

No, no, no. No se preocupe.

Yo solo venía a ver cómo estaba el paciente.

¿Cómo se encuentra?

Me duele menos.

¿Tiene los resultados de la biopsia?

No. Los tendré mañana.

No obstante

hoy le vamos a hacer un proteinograma.

Verá,

es una prueba porque...,

le voy a ser sincero:

los resultados de los análisis no me gustan mucho.

¿Qué tengo?

Pues, por un lado

las proteínas están demasiado elevadas.

Y por otro lado, la globulina también.

Lo cual me hace pensar

que pudiera tratarse...

Dígame lo que tenga que decir, doctor, aunque esté Imanol aquí.

De acuerdo.

Todavía tengo que esperar todos los resultados.

Pero podría ser un cáncer.

¿De qué? De médula.

Pero, como le digo:

tengo que esperar todos los resultados

para estar seguros.

Bueno, me marcho. Si quieres alguna cosa...

No, no, no. Por favor, no te vayas, por favor.

No.

Me quedaré el tiempo que sea necesario.

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Centro médico - 27/11/18 (1)

27 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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