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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 27/02/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Me van a colocar una bolsa aquí para dejar mi...

¡El resto de mi vida!

-Pero es que si no lo haces será peor. Te quedará menos.

-¡Que me da lo mismo!

-Disculpad, chicos. Un momentito.

A ver, Mateo, Brian tiene razón

y esta es la única solución para poder acabar con el cáncer.

-Pues no se acabará y ya está.

-Hasta que no tengamos los resultados, no podremos saber...

Pobrecillo.

Espero que no sea nada

porque la verdad es que ese hombre hace una función muy buena,

aquí, en el hospital.

¡Cuántos prematuros no habrá ayudado!

-Mira a quién te traigo: a mi niña.

-Tu niña...

Hola, princesa.

-Si no hubiese sido por ti... Jamás hubiera tomado esta decisión.

-¿Quieres llamar al doctor?

Y le dices que... Que me voy a operar, ¿vale?

-No has hablado con Romero, ¿no?

-Lo intenté, pero digamos que no la cogí en su mejor momento.

¿Y esa cara? -Nada.

-Andrea...

¿Qué?

-No imaginé que sería tan fácil manejarte.

-Ya. Es curioso porque yo tampoco pensé

que me pusiera tanto que lo hicieras.

A la espera de que le operen de un cáncer de colon,

Mateo Rubio sigue colaborando con la Unidad de Neonatología

haciendo de canguro con los bebés prematuros.

-Hola, Mateo. ¿Qué tal estás? -Mucho mejor que mañana, ¿eh?

Cuando me agujereen y me vacíen.

-A ver, que ya hemos hablado mucho de esto.

Tal y como está la neoplasia,

no hay otra opción que operarte, ¿de acuerdo?

Hay una buena noticia:

el tratamiento que empezamos después de implantar los estens

ha funcionado perfectamente.

La doble alteración y la heparina han ido muy bien.

Y no ha habido complicaciones ni digestivas ni cardiacas,

así que si te parece bien, mañana te podemos operar.

-Qué buena noticia, ¿no, doctor?

Hace poco estaba yo aquí, con los bebés,

y me dio un dolor en el pecho muy fuerte, muy fuerte. Muy doloroso.

Y bueno, me tuvieron que poner unos muelles

para dejarme abiertas las arterias

y también descubrieron que tenía cáncer de colon.

Y me dijeron que cuando me curara de lo otro, pues... me operarían.

-Lo que vamos a hacerle a Mateo es una hemicolectomía

que consiste en extirpar este segmento del intestino

para darle salida por aquí al abdomen.

Con esto lograremos que las deposiciones

vayan a parar a una bolsa colectora.

Escucha, mira,

yo entiendo perfectamente que llevar una bolsa colectora

puede ser un poco traumático, ¿de acuerdo?

Pero antes de lo que te des cuenta, te habrás adaptado. Te lo aseguro.

-¿Me voy a adaptar? ¿Me voy a adaptar a llevar una bolsa ahí de porquería?

O sea, ¿que no me voy a dar cuenta

cuando la tengo que llevar el resto de mi vida, doctor?

¿No me voy a dar cuenta?

Es algo que... que me pone malo.

-Bueno, a ver, Mateo, hoy en día las bolsas son estancas y muy discretas.

Pero bueno, déjalo, que no te quiero atosigar.

Lo que tienes que hacer es descansar

porque mañana va a ser un día muy duro, ¿de acuerdo?

-Vale. -Bueno.

-Una cosita... El chico ese... ¿Cómo se llamaba?

-Brian.

-Brian... ¿Iba a dar a su hija en adopción?

-Ah, sí. Bueno, está... Bueno,

le ha salido un trabajo en Cádiz, donde vive su tía.

Ha cogido a la niña y ni se lo ha pensado.

Se ha ido a Cádiz y ahí están, empezando una nueva vida.

Espere, espere. Espere un momentito.

Es que están en Cádiz

y me han enviado unas fotos que son maravillosas.

Aquí... Muy bien, muy bien. No, no...

Le teníais que haber visto por aquí. Era un chico moreno, muy chulito.

Bueno, la verdad es que la madre de la niña murió en el parto

y él decía que era demasiado joven para ser padre.

Pero yo sabía que... sabía que iba a ser incapaz de dejar a la niña.

Se llama Claudia, como una hija que yo tuve.

O tengo.

No sé qué fue de ella.

-Pues se les ve muy felices, la verdad.

-Y la niña, qué guapa es, ¿eh?

Cuando ya la tenía aquí era un bultito.

Mira, qué mona, ¿verdad?

-A mí me parece más bien un cachopo pequeño...

¿Qué pasa? Mateo, ¿estás bien? -Sí, sí. Estoy bien.

-¿Seguro? A ver, siéntate. -Sí, estoy bien.

-Cuidado, cuidado. Eso es. ¿Seguro que estás bien?

-Sí, doctor, estoy bien. -Vale.

Aunque le hicimos un cateterismo y le implantamos una serie de estens

para evitar problemas cardiovasculares,

un sobreesfuerzo podría desencadenar algún tipo de complicación

como, por ejemplo, otra angina de pecho.

Así que lo mejor que podemos hacer es ser prudentes.

-Hola. -Hola.

-No tengo buenas noticias.

No creo que Romero nos vaya a dar más financiación para el proyecto.

-Pero si la investigación de células madre

es una prioridad a nivel internacional.

-Ya. Pues así está el tema.

No sé... Se me ocurre igual intentar hablar con Sonia,

a ver si consigo que nos dé algo de pasta.

-Gracias. -De nada.

-Al final, nos va a venir bien que tengas tantas amigas.

Una urgencia. -Chao.

Ana Arribas acude a Urgencias

después de haber sufrido, durante más de una hora,

un intenso dolor en el pecho.

Me ha empezado a doler esta mañana.

El dolor es...

Empieza aquí y sube hacia el cuello, por aquí.

Y no... No puedo respirar bien. Me duele muchísimo al respirar.

Me estaba vistiendo para ir a trabajar

y, de repente, sentí una punzada.

Iba a ir en coche, pero ha ido a más

y he decidido coger un taxi y venir aquí.

-Ha hecho bien. ¿Es fumadora? -Sí. Fumo.

Y suelo tener la tensión alta. -Pues ahora la tiene baja.

Esta hipotensión puede ser pasajera, por causa del dolor.

Pero siempre que un paciente refiera dolor torácico,

lo primero que hay que hacer es

descartar que haya una infección coronaria aguda;

es decir, que pueda haber infarto.

A ver...

-¡Ay! Me está empezando a doler mucho más.

-Tranquila, tranquila. Intente relajarse.

-He llamado a mi marido. Le dejarán pasar, ¿verdad?

-Sí. Bueno, de eso no se preocupe.

Vamos a hacer unas pruebas.

Vamos a hacer un electrocardiograma y un análisis de enzimas cardiacas,

¿de acuerdo?

La analítica y el electrocardiograma arrojan resultados normales.

Esto es positivo porque podemos descartar el infarto de miocardio,

pero, por otro lado, es desconcertante

porque seguimos sin saber el origen del dolor.

-Bueno, Mateo, ¿qué tal va el reposo? -Bueno, bien.

¿De verdad que no puedo ir a acunar a los bebés?

-A ver, no pasa nada por el hecho de estar allí,

pero los traslados y todo el trajín...

No puedes someterte a sobreesfuerzo, ¿de acuerdo?

Porque te acaban de intervenir del corazón.

Así que hay que ir con calma.

-Bueno, esperemos que sea algo provisional porque...

Si me van a poner la bolsa esa de las porquerías y...

no puedo ir a ver a los bebés... Apaga y vámonos ya...

-A ver, Mateo. Escúchame:

si todo va bien, en pocos días podrás volver a hacer vida normal.

-Si todo va bien...

Si todo va bien... -Sí, si todo va bien.

Bueno, me tengo que ir,

pero en un rato paso y veo qué tal estás, ¿de acuerdo?

Venga. ¡Ánimo!

Sergio, el marido de Ana Arribas, llega al hospital.

Su esposa permanece en observación por un fuerte dolor en el pecho.

-Carlos, por favor, ¿le puedes acompañar a boxes?

-Gracias.

Discúlpame por haber tardado tanto, cariño.

Me ha pillado un atasco tremendo.

-Bueno, lo importante es que estás aquí.

-Bueno, cuéntame. ¿Qué tal estás?

¿Qué pasa? ¿Qué te han dicho los médicos?

-Sí, no sé qué me ha pasado.

Bueno, pero lo que es seguro es que no es un infarto

y esto está bien, ¿verdad?

-Bueno, voy a avisar a los niños para que vengan...

-No, no. No, Sergio. Por favor, ni se te ocurra.

A ver, viven a 200 kilómetros y están en plenos exámenes.

Tienen que estar a lo que están y no quiero asustarles

y con que estés tú, es suficiente.

Sergio, te quiero.

-Vale, vale. No te preocupes, cariño, ¿vale?

Llevamos más de 20 años felizmente casados.

Tenemos dos hijos estupendos.

Dos buenos trabajos, la casa pagada.

Pero últimamente la actitud de Ana me tiene descolocado.

No sé. Se muestra fría, distante

y de buenas a primeras, me regala un reloj carísimo.

Se muestra más cariñosa.

Es que me tiene desconcertado, la verdad.

Y ahora esto... Solo espero que no sea nada grave.

-Marta, hola. -Hola.

-¿Qué tal? Oye, perdona, que llego un poco tarde.

-Nada, no te preocupes. -¿No ha venido aún?

-No. No le he visto por ninguna parte...

Bueno..., ¿no es ese? ¿el que viene por ahí?

-¿El que habla solo? -Creo que sí.

-Pues espero que no. O sí... -Me da a mí que sí...

-¿Miguel? Hola. -Miguel Aguera, de ATLÁNTICA C.

-Soy Hamman Dacaret. -Hola.

-Ella es mi hija, Marta. -¿Qué tal?

La verdad es que no te imaginaba así, tan guapetón, macho.

-Ella es la que se encarga de dibujar las viñetas. -Sí.

-O sea, que lo hacéis entre los dos. -Sí, claro.

-¿Hay algún problema o...?

-¿Qué?

-¿Qué tal?

¿Has podido hablar con Sonia? -No, aún no.

Primero quería terminar de revisar estos cultivos

que tienen que ver con nuestro proyecto.

Dios, esta postura me está matando. Tengo los hombros...

-¿Sí? A ver...

-Andrea, Andrea... Verás, si no te importa,

me gustaría no mezclar las cosas, que luego se complica todo.

-Bueno, eso no parecía importarte

cuando estábamos encima de la mesa de tu consulta.

-Ya.

Esa es una piedra en la que no me gustaría volver a tropezar.

-Muy bien.

Si algo te enseña la medicina militar es a ser práctica.

-Vale. Nos centramos en el proyecto y listo.

-Perfecto.

Chao. -Chao.

-Hola, Mateo.

¿Qué? ¿Cómo te encuentras?

Tienes a todo el hospital pendiente.

En Prematuros me han dicho que te diga

que te echan mucho de menos.

-Yo sí que les echo de menos, ¿eh, Juanjo? Mucho.

-Un poco bajo de ánimos, ¿no? -Hombre, ya ves.

-Ya he visto que no has comido nada. -No.

Todo el día aquí metido y con lo de la operación y...

Bueno, qué le voy a hacer.

-Te entiendo perfectamente.

El otro día mi hijo estuvo fuera,

hace poco, que tuve yo un cólico y, francamente, lo pasé regular.

Con la edad, que nos volvemos más sensibles.

-O más listos, Juanjo. Más listos.

Porque la vida hay que vivirla acompañado,

si no ¿para qué, Juanjo? ¿Para qué?

-Ya. Ya sé, ya. Ya sé que tienes razón, sí.

-Vamos a ver, Juanjo,

tú has venido a animarme a mí y yo te estoy deprimiendo.

Lo siento mucho, Juanjo, de verdad.

Pero tú tienes toda la vida por delante.

Y a mí, ¿qué me queda, Juanjo? ¿Eh? ¿Qué me queda?

Esperar...

Y yo no sé si quiero esperar.

-Venga, ánimo, Mateo. -Gracias, Juanjo. Gracias.

Mientras a Ana, la paciente que llegó con dolor torácico,

se le administra un tratamiento para remontar su tensión,

Sergio, su marido, comprueba que su aspecto ha empeorado.

-Estás sudando...

Ana, ¿qué es esto?

Sabes perfectamente que tengo hecha la vasectomía.

-No sé, una muestra que me dieron por la calle. No lo sé.

-Lo sabía... Lo sabía.

Es que lo sentía aquí dentro,

lo que pasa es que uno prefiere mirar para otro lado.

Esas reuniones de trabajo hasta las tantas,

los mensajitos a deshoras, los silencios...

Está uno harto de oírlo en mil películas

y cuando lo tiene delante de las narices...

Por lo menos ya sé a qué vino el regalito del reloj.

Se sentía culpable.

Roberto, ¿verdad? ¡Lo sabía!

¡Sabía que me ibas a poner los cuernos con tu compañero Roberto!

-A ver... No es el momento ahora. No es el momento.

No me encuentro bien, Sergio. Por favor.

-Mírame: si tienes un mínimo de decencia, me lo niegas.

-Fue una vez, Sergio.

Me acosté con Roberto una vez. No fue nada. Fue una estupidez.

El fin de semana de la convención. Habíamos bebido. No fue nada.

-Suficiente, ¿vale? No quiero saber nada más.

Mira, para empezar,

le vas a dar este maldito reloj a tu amiguito Roberto, ¿sabes?

Ana, Ana...

¡Un médico, por favor!

-A ver..., ¿qué pasa?

Vale. Tranquila, tranquila.

Está claro que hemos pasado algo por alto en la exploración.

Como la hipotensión persiste,

hemos tomado la tensión en el otro brazo de Ana

y hemos observado que hay una gran diferencia de tensión

entre los dos brazos.

Además, el pulso femoral, que se mide en la ingle,

está ausente en el lado izquierdo y no hay pulso radial.

El día de la hemicolectomía de Mateo Rubio ha llegado

y el doctor Dacaret supervisa la prueba.

El cirujano ha extirpado el segmento dañado del colon de Mateo

por laparoscopia.

Esta es una técnica mucho más ventajosa que la cirugía abierta

en cuanto a estancia hospitalaria, riesgo de infección de la herida

y también aporta una mejor calidad de vida después de la operación.

Miguel, ¿qué haces aquí?

-Perdona que la visita ha sido un poco repentina,

pero como el otro día me dijiste que trabajabas por aquí,

pues he venido a hacerte una proposición.

Las proposiciones hay que hacerlas en persona, ¿no?

-Claro. Pues tú dirás.

-¿A ti te interesaría escribir historias

para otros dibujantes de la Atlántida C?

No te llevaría mucho tiempo.

Sería escribir alguna viñeta de vez en cuando...

-Pues, Miguel, es que ahora mismo, no sé qué decirte.

-Bueno, piénsatelo. Aquí tienes mi tarjeta.

-Hola, Marta. -Hola.

-¿Qué? ¿Has venido a ver a tu padre? -Sí, claro. Ni de broma.

-Bueno, ya sabes que me encantaría contar contigo.

-Muy bien, Miguel. Gracias.

-Hola, Daca. -Hola.

-Acabo de ver a Marta salir. -¿Ah, sí? Pues no la he visto.

-Parecía mosqueada. Oye, ¿cómo está Mateo?

Porque el otro día estaba muy desanimado.

-Nada, tranquilo. La operación ha ido bien.

Está en Observación.

Bueno, ya sabes que este tipo de operaciones son delicadas.

-Ya, pero no creo que esté desanimado solo por eso.

Yo creo que Mateo necesita a alguien a su lado.

-Pues como todo el mundo, Juanjo.

-Sí, pero yo sé a quién necesita Mateo. A su hija.

Y yo la voy a encontrar. -¿Cómo?

-Mateo y su mujer renunciaron a una hija cuando eran muy jóvenes.

Y luego, se han preguntado qué sería de ella.

-¿Ah, sí? Pues no sabía nada.

-¿Cómo? Si lo sabe todo el hospital...

-Menos yo, Juanjo.

Adiós.

La doctora Soto hace una radiografía de tórax a Ana Arribas.

El resultado muestra un ensanchamiento mediastínico.

-El mediastino es la parte central de la caja torácica

que va entre las paredes de los pulmones,

la columna vertebral y el esternón.

El hecho de que haya aumentado de tamaño

plantea un diagnóstico diferencial muy amplio,

que incluye linfomas, carcinoma de pulmón

o enfermedades como la tuberculosis, sarcoidosis o histoplasmosis.

Tenemos que ingresara a Ana.

-El dolor es insoportable. Haga algo, doctora. ¿No puede hacer nada?

-Bueno, vamos a subir la dosis de analgesia,

incluso vamos a poner algo de morfina.

-¿Morfina? Entonces, ¿es bastante serio?

-Bueno, la realidad es que no me ha gustado

lo que he visto en la radiografía.

No estoy en condiciones de emitir un diagnóstico

y tampoco hay que ser alarmistas,

pero sí hay que pensar que puede ser algo grave.

Entonces, voy a hablar con el técnico para hacer un TAC,

para poder saber a qué nos enfrentamos, ¿de acuerdo?

-Gracias.

-Perdóname. Sergio, por favor.

-¿Qué importa eso ahora, Ana? ¡Por Dios! Lo primero es tu salud.

-Sí que importa. Yo no...

No puedo ahora mismo afrontar las dos cosas. Me desborda.

Me encuentro muy mal,

pero te quiero y te juro que fue solo sexo.

Sexo cutre. No fue nada.

Te juro que no va a volver a pasar jamás.

-No es justo, Ana.

Me sueltas esto aquí, en la cama del hospital,

sin saber todavía qué enfermedad tienes.

Me parece una forma muy enrevesada de chantaje emocional.

-Para nada. No es eso.

-Mira, tengo que salir de aquí.

Un tiempo después de someterse a una laparoscopia

para extirparle el tumor de colon,

Mateo se recupera en su habitación.

-Mira, he estado revisando los informes, ¿de acuerdo?

Y evolucionas favorablemente. ¿Vale?

Tanto las constantes como la función hemodinámica están estables.

Eso es muy buena señal.

Así que tú mismo. Depende de ti.

Cuando quieras te empiezo a explicar cómo funcionan las bolsas colectoras.

-No me queda más remedio, ¿eh?

-A ver, entre tú y yo, te lo recomiendo, ¿vale?

Porque si aprendes a cambiártelas tú mismo,

pues tienes más autonomía y no necesitas a nadie.

-Vale. Vale.

-Mira, te cuento lo que ocurre:

cuando te expones a una intervención de este tipo,

los intestinos se detienen como defensa.

Entonces, poco a poco retoman los movimientos peristálticos

y eso quiere decir que el intestino vuelve a funcionar.

¿Y para comprobarlo qué hacemos?

Pues vemos la bolsa colectora a ver si hay deposiciones, ¿de acuerdo?

Con tu permiso.

Vale. Perfecto.

Voy a ver si escucho ruidos en el intestino.

-Hola.

-Hola.

-Hola, Mateo.

Le he quitado la cena a un auxiliar

porque quería traértela yo personalmente.

Para ver cómo estabas.

-No tengo hambre, Juanjo. De verdad.

-No debes venirte abajo. Esa bolsa... Esa bolsa no es nada.

La he visto mil veces en el hospital.

Y, además, debes estar animado porque nunca se sabe lo que puede pasar.

-Ya. Yo sí sé lo que va a pasar.

Que me iré a casa y bueno..., tendré cuidado en que no se me salga nada.

Me cambiaré yo la bolsa y... Ya sé lo que va a pasar, Juanjo.

-Bueno, y si tienes algún problema,

sabes que Juanjo y yo estamos aquí para ayudarte, ¿no?

-Claro.

-Cuando colocamos una bolsa colectora a un paciente

se puede encontrar con ciertas dificultades,

como, por ejemplo, a la hora de vaciarla o de cambiarla,

pero una vez lo tiene controlado, la adaptación puede ser muy rápida.

A Ana se le hace un TAC toracoabdominal para averiguar

qué está provocando el ensanchamiento mediastínico,

origen del dolor en el pecho.

-¿No está su marido? -No, ha salido. Ha salido un momento.

-¿Alguna novedad? -Sí. A ver:

el resultado del TAC no deja duda. Hay una disección aórtica.

Esto es: hay una rotura en la arteria aorta que va desde cerca del corazón

y se extiende hasta las arterias ilíacas, en las ingles.

Por eso no tiene pulso,

porque el aneurisma está evitando que la sangre llegue a las extremidades.

-¿Y qué me va a pasar ahora? ¿Me tienen que operar o...?

-Sí, es una emergencia quirúrgica.

Ya están preparando el quirófano.

Así que enseguida vendrán a por usted, ¿de acuerdo? -Gracias.

-He intentado localizar a la hija de Mateo por internet

y ha sido imposible.

-Bueno, es que si fuera fácil ya la hubiera encontrado él.

-Quizá no ha querido buscarla.

-Ah, y si no quiere buscarla, ¿por qué la buscas tú?

-Porque yo sé que, en cuanto la vea, él se va a liberar.

-A ver: ¿no me has dicho que no la encuentras?

-Sí. Pero tengo un plan B infalible. -Bueno... Un plan B infalible...

No me fio yo de eso, Juanjo.

-Bueno, bueno... ¿Qué le pasaba a Marta?

-Uf. Pues mira lo que le pasaba es que me vio el otro día

hablando con el editor, de Atlántida C, la editorial,

y bueno, que me han ofrecido trabajo.

-¿Sin Marta? -Sin Marta.

Que dice que no quiere complicarse la vida porque es menor de edad.

-¿Y a ti te apetece el proyecto? -Pues, sinceramente, sí.

-¿Tanto como para que tu hija se enfade?

-No, tanto no. Por supuesto que no. -Pues ya verás tú.

-Sergio, tienes razón.

No tengo ningún derecho, después de lo que te he hecho,

a presionarte para que me perdones.

-¿Cómo puedes pensar en eso ahora, Ana, por Dios?

Vas camino del quirófano.

-Al contrario. Estoy tranquila. Y sé que va a ir bien.

Solo te pido que reflexiones sobre nosotros.

Yo lo único que tengo claro en esta vida es que te quiero. ¿Me escuchas?

Te quiero. Solo a ti.

Y mi deseo es que estemos juntos.

Me he equivocado. Sí, me he equivocado.

Pero haré lo que haga falta para que veas que estoy arrepentida.

Lo que sea.

Sergio, piénsatelo.

-Durante la intervención

le pondremos al paciente una prótesis tubular sintética

para evitar tanto la rotura de aorta, como otras complicaciones,

como pueden ser una regurgitación masiva,

un taponamiento o una dilatación ventricular, entre otras.

Disculpad.

-Hola, Mateo.

¿Quién era esa chica tan maja, eh?

¿Has visto como no estabas tan solo como tú decías?

Siempre hay alguien que se preocupa por nosotros.

-Esta no se preocupaba por nadie. Es periodista.

-¿Una periodista? -Juanjo, no me tomes el pelo.

Has sido tú el que la has llamado.

-Eh... Ya veo que no te ha hecho mucha gracia.

-No me ha hecho ninguna gracia, Juanjo.

¿Pero quién te crees que eres? ¿Paco Lobatón? ¿Eh?

Oye, mira:

si yo hubiera querido salir en televisión para buscar a mi hija,

lo hubiera hecho yo.

-Ya, pero ¿te ha dicho algo?

-Qué va a decir, qué me va a decir...

Preguntas y una foto que me ha hecho para que se marchara.

Juanjo, no te metas más en mi vida, ¿eh?

Por favor, no te metas más en mi vida.

Prefiero estar solo que mal... que...

-¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?

¡Enfermera! ¡Enfermera!

La doctora Soto informa a Sergio, el marido de Ana Arribas,

del desenlace de la operación.

-Hola. Ya hemos terminado. -¿Qué tal? ¿Cómo ha ido?

-Pues muy bien. No ha habido complicaciones, así que muy bien.

-Menos mal. Al ver que pasaba tanto tiempo, me he temido lo peor.

¿Puedo pasar a verla? -No. Yo le recomiendo que no.

Ahora mismo está en la UCI, está sedada.

Yo no creo que despierte hasta mañana. ¿De acuerdo?

Así que es mejor esperar. -Muy bien. Muchas gracias.

-Hasta luego.

Tras sufrir un nuevo episodio de dolor torácico,

un cardiólogo realiza una nueva coronariografía a Mateo,

el paciente operado de un cáncer de colon.

La coronariografía nos permite estudiar

los vasos que alimentan el miocardio.

En la de Mateo hemos podido comprobar

que los estens que habíamos implantado en la arteria coronaria

estaban estrechados

y esto obstaculiza el flujo correcto de sangre.

Mira, Mateo, te cuento:

te hemos hecho una coronariografía, ¿de acuerdo?

Y hemos aprovechado para colocarte unos estens,

además del que ya tienes. ¿Vale?

Por otro lado, con la angiografía y la ecocardiografía

hemos comprobado que todo está funcionando correctamente.

A ver, Mateo...

Mira, escúchame: tienes que animarte, ¿vale?

Mira, por un lado, hemos cogido el cáncer de colon a tiempo

y tienes que saber que eres una persona que tienes mucha suerte.

¿Sabes por qué?

Porque las dos veces que has tenido el dolor de pecho, ¿dónde estabas?

En el hospital.

Y hemos podido atenderte enseguida.

Y en cuanto a la bolsa colectora, pues...

Si no se te adapta, pues probamos otra.

¿Tú sabes la de modelos que hay de bolsas colectoras?

Seguro que alguna encontramos, ¿de acuerdo?

Lo más importante es mantener una buena higiene

y cambiar la bolsa cuando toca

porque cuando la retiras hay un orificio, que se llama "estoma",

que queda expuesto.

Y por ahí pueden entrar las infecciones.

-Doctor, yo... Yo le agradezco que sea tan paciente conmigo

y que me atienda tan amable y...

Pero yo lo que quiero es curarme ya, urgentemente,

porque yo quiero volver a ver a los bebés, ¿sabes?

-A ver, Mateo, es que tienes que saber

que la intervención que te hemos hecho ha sido importante, ¿vale?

Y tienes que recuperarte poco a poco.

Y los esfuerzos, ya te lo he dicho, no te van bien.

-Eso no es un esfuerzo para mí, doctor.

A mí cuidar de los bebés me relaja y me da vida, ¿sabe, doctor?

-Te conozco perfectamente y lo sé, pero tenemos que esperar.

Escúchame, tengo que irme.

Cualquier cosa que necesites ya sabes dónde estoy.

Y tranquilo, ¿vale?

Que volverás a ver a tus bebés. ¿De acuerdo?

Bueno, luego te veo.

-Hola...

-Tranquila, ha salido todo bien, ¿vale?

Estás fuera de peligro.

-Si sabía que todo iba a ir bien... Estaba convencida.

¿Y sabes por qué?

Porque sabía que no me iba a morir.

Porque tú y yo todavía tenemos que hacer muchas cosas juntos

en esta vida.

¿Has... pensado en...? Bueno, eso.

-No hablemos de eso ahora, ¿vale?

-Muy buenas.

Bueno, Ana, tiene mejor cara. ¿Cómo se encuentra?

-Bueno, como si me hubieran dado una paliza.

Pero el dolor ha desaparecido. -Eso es buena señal. ¿Vale?

Poco a poco la tensión se irá regularizando

y enseguida podrá empezar a dar pequeños paseos por la habitación,

con cuidado de no fatigarse.

Y yo creo que en unos días le voy a poder dar el alta,

si no hay complicaciones.

También quiero que sepa,

que sea consciente, que dada la extensión y la localización

de la disección aórtica que tenía,

realmente ha tenido mucha suerte.

Ha sido como volver a nacer. -Lo sé. Sé que he vuelto a nacer.

Y que la vida me está dando otra oportunidad.

¿Algún consejo para que no me vuelva a ocurrir, doctora?

-Lo esencial, de ahora en adelante,

es mantener controlada la tensión arterial

y demás factores cardiovasculares,

como el colesterol, triglicéridos y obesidad.

Para evitar futuros problemas,

simplemente, hay que aplicar el sentido común.

Es decir, una dieta saludable, ejercicio moderado,

comer con poca sal, etc.

Bueno, yo me voy. Procure descansar, ¿de acuerdo?

-Muchas gracias. -Gracias.

-Bueno, ¿qué? ¿Te lo has pensado?

-Claro que me lo he pensado.

Te quiero.

¿Sabes qué? -¿Qué?

-Yo creo que esta experiencia nos va a servir

para saber lo importante que somos el uno para el otro,

aunque tengamos muchas cosas que solucionar.

-Claro que sí. -Te quiero.

-Mateo...,

¿puedo pasar o sigues enfadado?

-Claro que puedes pasar. Y no estoy enfadado, Juanjo.

-Pues espero que dentro de un rato sigas pensando lo mismo.

-¿Qué has hecho ahora?

-Me ha llamado la periodista.

-No quiero saber nada de ninguna periodista, ¿vale?

-Que no es eso. Espérate.

Marina...

-¿Quién es Marina?

-Me han dicho los del programa que es casi seguro que es tu hija.

-Juanjo...,

es el vivo retrato de mi mujer.

Es ella.

Perdóname, hija.

Por favor, perdóname.

Solo te pido que me des un abrazo, por favor.

-Claro que sí...

-Yo ya no me esperaba una alegría tan grande a estas alturas.

Siempre pensé que, si un día conocía a mi hija,

sentiría mucha vergüenza al mirarla a la cara,

pero no sé...

Ha sido verla y solo quería darle un abrazo.

-Ahora os veo, chicos. Esperadme abajo.

Hola.

-¿Hablaste con Sonia? -Eh, no. No. Todavía no.

He tenido un día hoy con mucho lío. Pero lo haré.

-Vale. Me mantienes informada, ¿vale? -Sí, claro.

Esto..., Andrea, verás...

que la conversación que hemos tenido antes en el Laboratorio,

que no pretendía... -Está clarísimo.

Además, yo creo que tienes razón.

Creo que lo mejor que podemos hacer

es limitar nuestra relación al plano laboral.

-Vale.

Que, en cualquier caso, hemos quedado para tomar un vinito.

Si te apetece... -No gracias. Tengo plan.

-Bueno, te veo mañana. Chao.

-Hamman.

Hamman... -Hola.

-Bueno, ¿qué? ¿Te vienes conmigo a Atlántida C?

He enseñado una foto tuya a las compañeras

y están como locas con tu incorporación.

-¿Ah, sí? Yo te agradezco mucho la oferta, la verdad.

-No me gusta el tono de ese agradecimiento.

-Es que tengo que decirte que no.

Mira, es que un proyecto que empecé con mi hija.

Ella es la que dibuja y no puedo dejarla en la estacada.

-No me puedo creer que encima seas buen padre, tío.

Me parece que alguien te busca.

-Ah, hola. -Hola.

-Es una pena que hayas dicho que no.

Encajarías muy bien en el equipo, ¿verdad?

-Mira, papá, escúchame:

que lo he estado pensando y creo que deberías aceptar la oferta.

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Centro médico - 27/02/18 (1)

27 feb 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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  1. Angeles

    Cómo se llama el humorista invitado en centro medico en el capítulo del martes y miércoles 27 y 28 de febrero llamado Mateo?

    28 feb 2018