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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 26/12/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Oye: ¿Tienes un minuto?

Es para comentarte lo que te dije antes,

sobre el grupo de apoyo que he creado con el doctor Naya.

Verás: He oído hablar de él.

Un grupo de apoyo a la desintoxicación, ¿no?

Eh..., bueno. Es un proyecto que nos parece muy interesante,

y creemos que estaría muy bien

que alguien del propio hospital participase.¿Un adicto?

Un adicto del propio hospital, y si es un médico, mucho mejor, ¿no?

¿Qué haces aquí perdiendo el tiempo, en lugar de estar estudiando?

Es que Mari Carmen está en el hospital.

Yo no puedo estudiar sin Mari Carmen.

- Escúchame: Mari Carmen ya no es tu profesora.

Porque le has faltado al respeto.

-Pues hasta luego, chico. ¿Qué quieres que te diga?

- Marcos: ¿Me quieres decir qué te pasa?

Que no me pasa nada, papá.

Estoy aquí, con Cuco, pasándomelo bien,

después de clase, como siempre.

Lo que no sé es qué haces tú aquí.

Marcos. ¿Qué?

No vas a ir al concierto. -¿Cómo? ¿Por qué?

Primero, porque no me dijiste que mamá te lo prohibió.

Y después: ¡Has sacado muy malas notas!

Y ese comportamiento que tienes con Mari Carmen, ¿a ti te parece normal?

Papá, yo a Mari Carmen no le dije absolutamente nada.

¡Y tú haces siempre todo lo que quieres sin consultarme!

¡Ni a mí ni a mamá!

¿Y sabes una cosa? No pienso escuchar a un borracho.

Voy a asistir a tus reuniones. Ah, ¿sí?Sí.

-La operación de Lina ha ido bien. -Ya. Ya lo sé.

También sé que se ha reconciliado con su marido

y que va a ayudar a Marta.

-Oye, Rocío, que al final no te voy a abrir el expediente.

Porque algo de razón sí tenías:

Lina tenía que enfrentarse con su pasado.

-Me da igual. No estoy enfadada por eso.

Estoy enfadada por el tono que usaste.

Que fue más el de una jefa que el de una amiga.

Pero tú tranquila,

que ahora a mí me ha quedado claro cuál es nuestra relación.

Ay... ¡Hola! ¡Hola!

No me digas que se ha acabado el café y no lo han vuelto a hacer.

De verdad...

¿Quieres un té? No sé.

Té rojo. Con media de azúcar. Vale.

Vale. Sí. Gracias.

Uf, qué sueño tengo.

¿Qué tal van tus sesiones? Bien...

¡Ah! ¡Cuidado!

¿Bien? Bien. No, ya sabes cómo es esto.

No hay que bajar nunca la guardia, pero bien.

Lo estás haciendo muy bien, ¿eh? No me esperaba menos de ti, tampoco.

¿Y tú, qué tal estás? Pues... tirando, sin novedad.

Me voy a ir a trabajar. Que tengo hoy lo más grande. ¿Vale?

Venga, hasta luego.

-Señora: ¿Se encuentra bien?

-Hijo, por favor: Llama a una ambulancia. -Sí, sí.

Donald, barrendero de profesión,

acude al hospital con dolor en un pie y pérdida repentina de visión.

-Hola. Buenas. -Hola, ¿qué tal? Buenos días.

-Mire: Es que no me encuentro muy bien.

-¿Qué le ocurre? -Pues es que estoy mareado.

Y veo borroso todo.

-Dígame su nombre, por favor. -Donaldo Segura.

Estaba aquí al lado del hospital barriendo, en una calle cerca,

y de repente, he empezado a verlo todo borroso. Y me he mareado.

Vamos, no me había pasado nuncaen la vida. Así, de repente.

Y bueno, lo del pie, no.

Lo del pie ya llevo tiempo. Es que me empezó a doler y... Y digo:

Bueno, esto se me pasa solo. Pero... qué va. Ya no puedo ni apoyarlo.

-¿Donaldo Segura?

-Yo. Pero todo el mundo me llama Donald.

-Ah, muy bien. Nos conocemos, ¿no? -Pues no le puedo decir.

Porque ahora mismo no veo tres en un burro. No sé.

-Somos vecinos.

-¿Vecinos? -Sí.

-Ah, usted es la vecina guapa del quinto.

-No, soy la fea. Lo siento. ¿Me acompaña? -Sí.

Esperanza llega al hospital

después de sufrir un desvanecimiento en plena calle.

-Por favor, avisad a..., a mi hija. Lucía. Es médico y trabaja aquí.

Y también... Y también a Ramón. Que es mi yerno.

Y tienen que estar aquí.

Hola. ¡Esperanza! ¡Ay! ¡Ay, Ramón, cariño!

¿Qué pasa? ¿Cómo estás? Nada, no. Que me he mareado, y...

Y bueno, al salir de la frutería me he caído y...

Y ahora... Ahora aquí también he vomitado.

Vale. Bueno, no te preocupes. Llevadla a Triaje.

Raquel, por favor: Avisad a Lucía. Decidle que está aquí su madre.

De acuerdo, doctor.

Bueno, a ver, Esperanza, cuéntame. ¿Y qué quieres que te cuente?

Estoy bien, no..., no tengo presión en el pecho,

ni tengo palpitaciones, y respiro muy bien...

Y estoy... Estoy bien, de verdad que estoy bien.

Bueno. La verdad es que no te voy a engañar.

Últimamente he estado un poquito cansada.

Pero vamos, una tontería. No es nada. Vale.

¿Y tú? ¿Tú cómo estás? Dime.

Es que hace tanto que no te veo y hablo contigo...

Tienes que llamarme para que un día comamos juntos.

De acuerdo. Lo haré. Te lo prometo. Yo estoy bien.

Adaptándome a la nueva situación, imagino, como cualquiera.

Pero ahora lo importante eres tú.

Mira: Lucía y tú habéis nacido el uno para el otro. No se te olvide.

Verás: No te voy a negar que echo de menos a Lucía y a los niños.

Claro. Pero... bueno, las cosas son así.

Pero vamos a centrarnos.

Déjame, que te voy a explorar. ¿De acuerdo?

¿A explorarme? ¿Y qué tengo que hacer?

Nada. Tú respira. ¿Respiro? ¿Fuerte?

Cállate. Vale.

Yo a Ramón, es que le quiero como a un hijo.

Desde hace un porrón de años que me lo presentó Lucía, ya conectamos.

Lucía y él han vivido muchas cosas juntos.

Pero me han dado dos nietos ¡preciosos!

Por eso no puedo hacerme a la idea de que estén separados.

Yo estoy segura de que es algo temporal. Un bache. Una crisis.

Pero volverán a estar juntos. Como que me llamo Esperanza.

Tiene 38 de fiebre. Vale. A ver, mira a un punto fijo...

Vale. El otro...

¿Qué antecedentes médicos tienes?

-Soy diabético. Diabético tipo 2.

Bueno. Y, como trabajo de barrendero,

pues estoy todo el día barriendo, y...

¡Pero si usted me tiene que haber visto!

Si nosotros hemos coincidido en el..., en el portal alguna vez.

Ah. ¿Sois vecinos?

Ah, pues nada, encantada, vecino de la doctora Jiménez.

Igualmente. Bueno. Siento que nos encontremos aquí.

-Bueno. Quítese los calcetines, que voy a explorarle.

Supongo que estará en tratamiento con insulina.

Observo un callo de larga evolución con edema.

-Fff... -Hay supuración de material fétido.

Pero ¿cómo ha dejado que se desarrolle el callo así?

¡Pero si es que no podrá ni andar! -Bueno, no sé.

La verdad es que no me lo he curado muy bien. Pero... ya ni me molestaba.

Solamente al pisar.

-Bueno. Vamos a curarle eso, porque hay que desinfectarlo ya.

Y luego ya se lo vendamos. ¿De acuerdo?

Para los pacientes diabéticos,

es importante acudir de forma rutinaria al médico,

para hacer revisiones generales,

para hacer también pruebas de hemoglobina glucosilada

cada tres meses,

revisar la presión arterial, controlar el peso

y el estado de los pies.

Que no haya inflamación, o heridas,

también es importante hacer un estudio completo del fondo de ojo,

cada año,

y además, como siempre,

todo esto debe estar acompañado de una alimentación equilibrada,

y de ejercicio físico.

Eh... Estás tomando las pastillas para la diabetes, la tensión... ¿No?

Sí, sí, sí, sí, sí.

Tomo las pastillas, pues para la tensión,

para la diabetes, para el colesterol...

Vamos, que lo tomo todo. No, no, no fallo nada.

Mira.

Solamente el dichoso pastillero, que me recuerda la edad que tengo.

Porque yo me siento estupendamente.

Por cierto, ¡que no te he contado! ¿Qué?

Estoy dando clases de informática, a personas mayores.

Bueno, mayores que yo. ¿Eh? No te rías.

No, no, no lo sabía.

Además, tú siempre has sido una mujer muy avanzada a tu tiempo.

Me parece genial.

Oye. Escucha. ¿Qué?

En la auscultación... Sí.

He notado que tu frecuencia cardiaca es un poco baja.

Tienes unas 46 pulsaciones por minuto.

Eso es una bradicardia. ¿Y eso es grave?

Bueno. Vamos a hacer una cosa.

Quiero que te quedes aquí, porque te quiero hacer unas pruebas.

¿Aquí, en el hospital? Sí, señora. Aquí, en el hospital.

¿O sea que no me puedo ir a casa? No, no, no, no, no.

Vamos a hacer las pruebas, y luego ya vemos. ¿Vale?

Vale, vale, vale, hijo, vale. Uf, qué horror.

Oye, avisa a Lucía, ¿eh? Para que lo sepa.

Sí, sí.

Que sí, doctora. Que ya..., ya me he enterado.

He aprendido la lección.

No se preocupe, que me voy a curar el pie, vamos.

Me lo voy a tratar como oro en paño.

-Ya, pero es que eso hay que hacerlo siempre.

Bueno. ¿Sigue un plan de alimentación personalizado?

¿Toma sus medicamentos correctamente?

¿Hace ejercicio físico?

-El mes pasado me apunté al gimnasio.

Pero es que, claro: Con el pie así, con el callo...

-Bueno, Clara. Vamos a hacerle también una analítica,

yo mientras voy a preparar su ingreso en observación,

y también voy a preparar la sala de Imagen

para hacerle una radiografía del pie,

porque creo que estamos ante un pie diabético.

-Muy bien. -¿Que me van a ingresar?

-Hombre, es que no es conveniente que haga vida normal

con el pie como lo tiene.

Hasta ahora. Hasta ahora.

Madre mía, lo que tenía ese hombre ahí. De verdad.

Yo es que no entiendo cómo la gente se deja tanto.

Y además, ¡cómo olía! ¡Buf!

¡Si es que se salía hasta el pasillo el olor!

Sí, yo estoy de acuerdo contigo.

Pero no hay que hablar así de los pacientes.

Mujer, si esto es una cosa entre tú y yo.

Si el tío parece muy simpático, y además, buena persona.

Pero vamos, que una duchita de vez en cuando...,

tampoco le vendría mal.

Desde luego, es el claro ejemplo de un mal paciente. Con diabetes.

Un posible pie diabético. Y no se cuida nada.

¡Y lo que tenía...! ¡Madre mía! Que sí. Que sí.

Que yo pienso igual que tú.

Y que yo estaba ahí.

Pero que no hace falta que me lo estés recordando todo el rato

con pelos y señales. ¡Que se me pone mal cuerpo!

Rocío, mujer: Si es que no me puedo contener.

Si es que, cada vez que me acuerdo... Venga, ya. Hala.

Y dale, Perico, al torno.

Después de hacerle una analítica, un electrocardiograma

y una radiografía,

el doctor Landó ha decidido ingresar a Esperanza.

Bueno, Esperanza: Te vas a quedar ingresada. ¿Eh?

Porque, por los resultados que he visto de las pruebas,

prefiero que te quedes aquí,

así te tengo más controlada.

Pero, entonces... ¿Entonces no puedo ir hoy a clase?

No, lo siento.

Vaya por Dios. Pues vaya faena.

Precisamente hoy tenía una clase divertidísima.

¿Y eso?

Les iba a enseñar a mis alumnos

cómo meterse en las páginas de citas on line.

Pero no me dirás... No me dirás que tú eres usuaria de esas páginas.

¡Pues claro! ¿Por qué te ríes?

Si supieras la cantidad de pretendientes que tengo...

No te lo puedes ni imaginar. Desde luego no puedo contigo.

Ay, Dios mío.

Pero te voy a decir una cosa. Es un truco.

Dime.

No pongas nunca, en tu perfil, la mejor foto que tengas.¿Y eso?

Porque así, cuando te ven,

pues se ponen tan contentos y se llevan una sorpresa enorme.

-Mami. -Sí.

-Que me acaban de avisar. ¿Qué ha pasado?

-¡Nada! Tranquila, mi vida, no me ha pasado nada.

Mira. Me han hecho una analítica y una radiografía, y están perfectas.

Y Ramón... me ha hecho un electro que...

Bueno, que no ha salido muy bien. Nada más. -¿No?

Sí, hemos descubierto que tiene un bloqueo auriculoventricular.

Un bloqueo auriculoventricular

supone la interrupción total de la conducción entre

la aurículay el ventrículo.

Provocando una desconexión eléctrica entre ambas partes.

La causa de este bloque y de la bradicardia

puede estar provocado

por el betabloqueante que está tomando Esperanza.

Por eso he decidido dejarla ingresada

y monitorizada durante las próximas 24 horas,

sin tomar la medicación.

Mientras limpiamos, por decirlo de alguna manera,

su organismo con el suero.

Bueno solas para que habléis de vuestras cosas.

Esperanza: Cualquier cosa, me avisas. ¿De acuerdo?

Sí, sí. Sí, claro que sí. Yo te aviso.

Pero no te vayas muy lejos, ¿eh? No. Yo estaré por aquí.

Vale, cariño. Que te quiero mucho. Vale.

¡Guapo! Hasta luego. -Hasta luego.

-Ay, hija, ¡qué gusto tener un yerno como este! ¡Ah!

-Mami: Que ya no es tu yerno. -¿Cómo que no es mi yerno? -No.

-Lo es y lo será, cariño. Lo será, y lo es.

Bueno, por cierto. -¿Qué quieres saber?

-Pues que me hables de ese Álex o como se llame.

Porque... no me hubieras dicho nada

si supieras que la cosa no iba a progresar, ¿no?

-Pues nada, mamá. Que... -¿Qué?

-Que ahí está, que no es fácil.

-¿Y por qué no es fácil? Por Ramón, claro.

-Pero ¿por qué estás tan preguntona? -No estoy preguntona, mi vida.

Es que... Es que nunca me cuentas nada, compréndelo.

Si..., si casi no nos vemos. Tú trabajas mucho. Yo lo entiendo.

Los niños. El trabajo. El hospital.

Pero yo también necesito un ratito de cariño, mi vida.

-Mami, pero ya sabes que te quiero mucho. ¿A que sí?

-Claro, ya lo sé. Y yo a ti. -Ay, mamá.

-Y yo a ti, te quiero.

Donald, el paciente para el que la doctora Jiménez ha solicitado

una analítica de sangre y una radiografía del pie

para confirmar el pie diabético,

permanece en observación a la espera de los resultados.

Yo, Donald, alucino contigo. ¿Cuándo tú vas a empezar a cuidarte?

Tienes 45 palos, tío.

-Jo. Oye, Macho: No te he llamado para que vengas a echarme la charla.

De verdad: ¿Quieres que te recuerde a lo que me dedico?

-A ver. Dejar el bote de gel del año de Cristo.

No cambiar las sábanas.

Dejar tu ropa sucia tirada por todo el salón.

¿Eso también forma parte de tu profesión?

-Mira, oye: Si has venido a echarme la charla en plan mi exmujer,

casi que prefiero que no vengas, ¿eh? -Ay..., vale, vale, vale.

Nosotros ahora podemos vivir a nuestras anchas. Es verdad.

No le tenemos que dar explicaciones a nadie.

Pero... por favor te lo pido. O sea...

Mira: El otro día subió una amiga a casa. ¿Vale? Y...

Y no se cortó un pelo en decir que nuestra casa olía a mierda.

Literalmente. -Lo siento. De verdad.

Pero vamos, pero... Si me quieres ayudar,

yo no tengo ningún problema en cambiar la escoba y el recogedor

por trajes y corbata.

-Buenas.

Bueno. La placa del pie es normal,

y no hemos encontrado osteomielitis, que era lo que me preocupaba,

pero en la analítica sí que hemos encontrado leucocitosis

y la PCR elevada.

Así que vamos a combatir esa infección urgentemente

con antibióticos intravenosos y curas locales.

Vas a hacer noche en el hospital hasta que el pie mejore.

-Bueno, pues muy bien. Mira: Yo estoy encantado de pasar aquí la noche.

Está todo tan limpito que da miedo hasta de tocarlo.

-Perdona. Tú eres nuestra vecina, ¿no? -Sí.

Bueno. Yo me voy, y... vamos a ir viendo cómo evoluciona ese pie.

Hasta ahora. -Adiós.

-Hasta ahora, doctora.

-Bueno, Donald, yo también tengo que irme. ¿Necesitas algo?

-No. Gracias, Pablo. -¿Seguro?

-Seguro. Estoy bien.

-Bueno, yo ahora tengo que irme.

Pero mañana vendré después del curro a visitarte, ¿vale?

-Vale. -Venga. Ánimo.

-Gracias por venir, tío.

-Nada, de nada. Bueno, cuídate, por favor.

Vale. Cualquier cosa me haces llamar. -Vale.

Lucía ha pasado la noche acompañando a su madre, Esperanza,

que continúa ingresada.

-¡Oh!

-¿Qué pasa, mami? ¿Estás bien? -Sí.

-¿Estás mareada? -Un poco, hija. Un poco.

-¿Quieres agua? -No, no, no.

-Espera, que voy a llamar.

Pero ¿qué sientes, mamá?

-No sé, mal cuerpo, hija.

-No sé, que parece que se acaba de marear un poco.

A ver, déjame pasar. Ay, Ramón...

-¿Mami? Rápido, Lucía.

Avisa a una enfermera. Corre.

Esperanza ha recuperado la conciencia al par de minutos.

Pero la bradicardia persiste.

Y como presenta un electrocardiograma patológico,

que puede suponer un riesgo para ella,

se ha considerado aconsejable la colocación de un marcapasos.

Ramón: ¿Cómo ha ido todo? Bueno. Tranquila.Sí.

En la operación no hemos tenido incidentes,

además le hemos dejado colocado el marcapasos,

y ahora mismo está en la UCI descansando.

¿Sí? Uf... ¿De verdad?

Ey... Venga. Muchas gracias, ¿eh?

¡Es que vaya susto! Venga. Tranquila.

Llaman a la puerta ¿Se puede?

-Adelante.

-Bueno, que...

Que quería comentarte... un caso que tengo con un paciente,

Donaldo Segura, y tiene posible pie diabético, y...

-Y que además es tu vecino, ¿no? -¿Cómo lo sabes?

-Porque me lo ha dicho Clara.

-Cómo corren las noticias en este hospital, ¿no?

-A ver, Rocío, que no tiene nada que ver contigo ni con tu trabajo.

Es simplemente que a Clara le gusta desahogarse

y entre las dos tenemos mucha confianza.

-Y que a Clara le gusta mucho un chismorreo.

-Rocío, va, no te lo tomes como algo personal.

Ya te digo que es parte de su encanto.

-Bueno. El caso no tiene mayor complejidad.

Pero la relación con mi vecino no... No es muy fluida y...

Nunca me había pasado algo así. -Ya, Rocío. A ver.

Es normal que te encuentres algún caso con el que te sientas incómoda.

A todos nos ha pasado y nos seguirá pasando.

Si quieres, ve contándome cómo lo vas llevando

y yo te aconsejo en lo que pueda. -Vale.

Te lo agradezco mucho. Te mantendré informada.

-Rocío, espera. Que, aprovechando este caso,

me gustaría que recuperásemos un poco la comunicación que teníamos antes.

Es que el otro día me quedé con ganas de decirte algo.

Yo soy tu supervisora, pero también soy tu amiga.

Y sé que las formas con las que te hablé no fueron las correctas

y que tú tenías parte de razón.

Pero sí que me gustaría poder decirte

lo que pienso libremente a nivel profesional,

sin que eso perjudicase nuestra amistad.

No sé si me entiendes. -Te entiendo y...

Tienes toda la razón. Mensaje recibido.

-Estoy aquí para lo que necesites. -Lo mismo te digo.

-Gracias. -Gracias a ti.

Después de la colocación del marcapasos,

las pulsaciones de Esperanza están controladas

y han desaparecido los mareos.

Aunque, debido a su estado, debe permanecer en la UCI.

Esperanza, ¿cómo estás?

Ay, estupendamente, hijo, estupendamente.

Sí, ¿eh? Sí.

Además..., me gusta que me hayas dejado ingresada, ¿sabes?

Sí, porque gracias a que me has dejado ingresada,

he tenido la oportunidad de hablar con Lucía.Ya.

Y... Y no tienes que preocuparte, hijo. Todo va a ir muy bien.

Ese tal Álex, bueno, o como se llame.

Me parece a mí que no tiene ningún futuro con ella.

Ah, ¿sí? Sí.

¿Y eso te lo ha dicho Lucía?

Sí. Sí, me lo ha dicho, sí, o... Me lo ha da...

¿Qué? Esperanza.

¿Qué? ¿Te cuesta respirar?

¿Eh? ¿Estás bien? Un poco.

Vale. Un poco.

A ver. Respira.

A ver.

Una desaturación sucede cuando llega menos oxígeno a nuestra sangre,

debido a un fallo en la ventilación de los pulmones.

En este momento, la paciente está con oxígeno y aerosoles.

Pero algo me hace sospechar que es una probable broncoaspiración.

40 de fiebre. ¿40 de fiebre?

Hemodinámicamente está inestable.

Vamos a comenzar con noradrenalina e hidrocortisona. ¿De acuerdo?

Muy bien.

La inestabilidad hemodinámica es la alteración de las constantes vitales

taquicardia, bajada de tensión,

y elevación de la frecuencia respiratoria.

Es un signo de mal pronóstico.

Porque nos pone en la pista

de que algo grave le está pasando al paciente.

En este caso, hemos tomado una muestra para cultivos,

y comenzar un tratamiento antibiótico.

¿Cómo está?

Donald, el paciente en observación por pie diabético, no ha mejorado

y ha sido ingresado en planta.

La doctora Jiménez le hace una ecodoppler

para estudiar el flujo sanguíneo.

En la exploración anterior hemos visto que la lesión sigue con edema,

inflamación y supuración. ¿Vale?

Además, estoy viendo ahora que el pulso tibial parece algo disminuido.

-Pero doctora, ¿por qué me duele el pie?

¿Es que no me han puesto medicación? -A ver, sí.

Le hemos puesto un antibiótico de amplio espectro,

pero parece que no está siendo suficiente.

Pero no se preocupe, que lo vamos a arreglar, seguro.

Clara, ¿puedes ir a por un antibiótico de más amplio espectro?

Claro. Ahora mismo. Gracias.

Debido a la infección e inflamación

condicionada por la diabetes descontrolada,

la lesión del pie ha acabado haciendo una arteriopatía diabética.

Es decir:

que las paredes de los vasos sanguíneos han perdido elasticidad,

se han vuelto rígidas,

y esto hace que llegue mucha menos sangre y mucho menos oxígeno al pie.

Lo que hace mucho más difícil la regeneración de esta lesión.

Clara, me vas a tomar una muestra de exudado para cultivo

y para estudiar el tipo de bacteria.

Además, hazle una cura más profunda. Muy bien.

¿Vale? De acuerdo.

Hasta ahora. Hasta ahora.

Bueno, Donald: ¿Qué tal? ¿Eh? ¿Cómo te encuentras?

Así, así. ¿Así, así? Bueno.

¿Y el tema del aseo personal, cómo va?

Ya sabes que el tipo de diabetes que tienes, que es crónica,

necesita muchísimo cuidado en el tema higiene, ¿eh?

Ya. Pues no sé.

A lo mejor me tenía que haber tomado un poquito más en serio mi enfermedad

No se lo niego. Pero yo no soy un guarro.

Lo que pasa es que mi ex era muy estricta.

Y ahora, como vivo a mi aire, pues... Ya.

No, si está bien que vivas a tu aire ¿Eh?

Pero eso no puede hacer que descuides tanto tu higiene,

que te afecte a tu salud.

Ahora mismo, en tus circunstancias,

la úlcera que tienes en el pie es muy peligrosa.

Ya. Pero desde que estoy separado no he conocido a nadie.

Entonces, ¿por qué tengo que... cuidar tanto mi imagen?

Ya.

Hombre: Si quieres rehacer tu vida,

tendrás que cuidarte un poquito.

Y empezar a sentirte bien contigo mismo.

Mira. La verdad es que, desde que me dejó mi mujer,

no salgo del pozo.

La echas de menos, ¿verdad? Sí. Cada día.

Algunos consejos higiénicos que se dan a los pacientes diabéticos

se basan en lavar minuciosamente cada dedo del pie,

incluida la planta,

y secarlo después con una toalla suave.

Ya que los pies húmedos son causa de posibles infecciones.

También es muy importante cambiarse los calcetines a diario,

realizar una hidratación lo más profunda posible con cremas,

y cuidar las uñas de los pies, cortándolas en su justa medida.

Para investigar el cuadro infeccioso de Esperanza,

al día siguiente el doctor Landó programa una radiografía de tórax

mientras su hija, Lucía, espera noticias.

Cualquier paciente ingresado en un hospital

y sometido a una cirugía

corre el riesgo de contraer una neumonía.

Que comúnmente se conoce como nosocomia.

Este tipo de neumonías tiene un mayor potencial maligno

que las contraídas en la comunidad,

ya que presentan mayor resistencia a ciertos antibióticos.

Y su abordaje desde un punto de vista terapéutico,

pues siempre es más complejo.

Explícame bien qué es eso de que

tiene condensación en el lóbulo inferior derecho,

porque es que no lo entiendo.

Verás: Significa que tiene una neumonía

en la base del pulmón derecho.

Pero esto es una bacteria que se ha cogido aquí en el hospital, ¿no?

Sí.

¿Y qué hacemos?

Porque es que está empeorando muchísimo.

Pues verás, Lucía: Ahora mismo no podemos hacer nada,

sino esperar a ver cómo va evolucionando.

De todas formas, te digo que este tipo de complicaciones

suelen ser habituales en un hospital, después de una intervención

Donald sigue ingresado en planta,

a la espera de los resultados del cultivo

que confirme el tipo de bacteria que ha infectado la lesión de su pie.

-¿Por qué no me hiciste llamar

y hubiese venido corriendo si no te encontrabas bien?

-Porque no quiero molestarte, Pablo. -Pero no, no, no me es molestia.

Mira: Yo en la mochila he cogido cosas

por si tengo que pasar la noche contigo. Yo me quedo.

-Bueno, pues podemos pedir una pizza, ¿no?

-Sí. Sí, pero...

Mira, Donald, hay una cosa importante que yo tengo que decirte.

-Bueno, ya. En cuanto me den el alta, te lo prometo: limpio la casa,

y la coloco y lo pongo todo bien, ¿vale?

-No, eh... He conocido a alguien.

-¡Ah, mira! Eso está bien, ¿no? Para eso estamos.

-Sí, pero no es igual que siempre. Esta vez va en serio.

María. Se llama María.

Y nos vamos a ir a vivir juntos. Nos hemos enamorado.

-Pero ¿qué significa eso de que te has enamorado?

-Sí, bueno. Estas cosas pasan. Uno no las programa.

-Ya, pero vamos a ver.

¿Eso es lo que te ha durado a ti estar soltero?

¿Un año, y ya te has enamorado de una tía?

-Bueno, eso te puede pasar también a ti, ¿no?

-A mí no me pasa eso. -¿Por qué?

-Porque a mí me dejó mi exmujer tirado como un perro,

y a mí no me deja ninguna mujer más. -Pero Donald: Mira cómo te pones.

Estás traumado, tío.

A ver, tienes que superarlo,

si ni siquiera puedes nombrar a tu ex.

-No necesito consejos de nadie.

Y menos, de una persona a la que también la han dejado tirado.

-Pero si yo, aunque sea, pudiera subir con María a la casa

sin sentir la vergüenza que siento por el pestazo que echa la casa,

no..., no tendría que irme ya del piso.

Entiéndelo, a ver: Que yo me vaya no significa que tú y yo

no sigamos siendo amigos. -Mira, quiero que te marches.

-Donald, por favor. -Vete de aquí, por favor.

-Por favor. -¡Que te largues!

Donald y yo nos conocimos en la época de la universidad.

Siempre hemos estado muy unidos.

El año pasado, coincidió que nos separamos.

Hasta para eso vamos a la par.

Decidimos alquilar un piso, irnos a vivir juntos,

disfrutar de nuestra soltería.

Pero ahora... Ahora yo conocí a alguien.

Y Donald tiene que olvidar a su exmujer.

Si no, jamás va a poder rehacer su vida y superarlo.

¿Cómo está? Hola.

Pues bueno, está un poco mejor. ¿Eh?

La hemos estabilizado hemodinámicamente y está estable.

Pero ¿se va a poner bien? Sí, sí, claro que sí. Claro que sí.

Cuando tengamos controlada ya la infección

que le ha causado la neumonía,

pues entonces le daré el alta.

Ay... De verdad, muchísimas gracias, ¿eh?

Nada. Tranquila. Tranquila.

Es una luchadora. Sí. Ay...

-¿Pasa algo?

-Quiero que me diga lo que tengo en el pie.

Me quiero marchar a mi casa. -Vale.

Ha dado positivo en una bacteria multirresistente a los antibióticos.

-¿Y eso qué quiere decir? ¿Que no tiene cura?

-No. Significa que hay que intervenir quirúrgicamente.

-¿Operar? -Sí. El cirujano limpiará la lesión.

Aunque antes quiero hacerle unas pruebas preoperatorias:

un estudio de coagulación, una radiografía de tórax

y un electro.

-Pero, ¿que me quieren operar hoy? -Sí. Hay que operar lo antes posible.

No podemos esperar.

O corres el riesgo de... perder el pie.

Esperanza continúa ingresada con tratamiento antibiótico,

y parece que, gracias a la medicación, está mejorando.

Que sea la última vez, ¿eh?

Que es que no lo había pasado tan mal, vamos: Desde que me...

-Sí, ya. Desde que te separaste de..., de tu marido.

-No me separé, mamá. Me divorcié, y Ramón ya no es mi marido.

Es mi exmarido.

-Pero mira que eres cabezota, de verdad.

¿Cuántas veces te lo tengo que repetir? Ay, de verdad, mi vida,

luego dices que soy una pesada.

Pero si tú quieres mucho a Ramón. Y él te adora a ti.

Si yo sé que vais a seguir juntos. -Mamá.

-¿Qué? -¡No voy a volver con Ramón!

-Ay...

-De verdad. Es que no sé por qué

no quieres hacerte a la idea de lo que está pasando.

-No puedo.

-Pues es que eres muy moderna para unas cosas y muy adelantada,

y para otras, pues mira.

Cada vez que yo tomo una decisión...

Y mira: El divorcio es una decisión en firme. Y de verdad.

Mamá, que ya no hay marcha atrás.

-Hola. Venga, os dejo.

¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Estupendo.

El cirujano limpia la lesión infectada del pie de Donald.

La doctora Jiménez observa la intervención.

Bueno, la operación ha ido muy bien, ¿eh?

Y cuando se te pase del todo el efecto de la anestesia

te subiremos a planta.

Y ya hablaremos de los cuidados del pie.

-No se preocupe, doctora.

Le juro que, a partir de ahora, vamos:

voy a salir a correr todos los días.

Me voy a duchar tres veces. Y voy a comer sano.

Tampoco te pases, ¿eh?

Aquí el caso es que no te laves como los gatos.

Y además eso tendrá que esperar un poquito.

Porque hay que esperar a que la herida cicatrice...

Es más: Los primeros meses vas a tener que llevar muletas.

-Bueno, lo que ustedes me digan. Pienso hacerles caso a todo.

-Después de una cirugía por pie diabético,

es muy importante el control de la glucosa

antes y después de las comidas.

También llevar una alimentación equilibrada,

no consumir ni alcohol ni tabaco, y sobre todo,

tomar todos los medicamentos que recete el médico.

Otra cosita, Donald.

Que tu amigo está esperando para entrar a verte.

Mira. Ha estado todo el tiempo en el pasillo esperando

cuando estabas en quirófano

y estaba el hombre muy preocupado, la verdad. ¿Qué? ¿Le dejamos pasar?

Pues claro.

-Permiso.

-Pues ahora ya sí que os dejo solos.

-Un momento. Antes de que se vaya, doctora. Quería pedirle disculpas.

Porque me he comportado como un imbécil.

Es que todavía estoy aprendiendo a tratar a las mujeres.

Y bueno, ya que está aquí mi amigo y yo, y que es usted vecina,

pues bueno, queríamos invitarlas a cenar.

-Bueno. Eso ya... lo vamos viendo. ¿Vale?

Que muchas gracias, ¿eh?

Esperanza, la madre de Lucía, ya está totalmente recuperada,

y el doctor Landó le va a dar el alta.

Pero con algunas recomendaciones.

Y escúchame una cosa. Sí.

No quiero volver a verte más por este hospital.

Seguro que no. Bien.

Ahora. Tú también prométeme otra, ¿eh?

Dime.

Quedaste en que íbamos a comer juntos.

O sea que me tienes que llamar. Prometido.

Ahora siéntate, por favor. Gracias.

Ay, ¡qué bonito es este sitio! Oye, me encanta.

Verás. Te voy a dar un par de recetas.

Sí. Una, para las arritmias. ¿Eh?

Y la otra,

para prevenir la formación de los trombos. ¿De acuerdo?

Qué manía tenéis los médicos de llenar el dichoso pastillero. ¡Oh!

Llaman a la puerta -¡Hola!

Hola. Hola, hija.

-Hola, mami. Que te vengo a acompañar a casa.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-Ay, qué bien. Pues mira, te lo agradezco.

Pero antes, tenemos que ir a..., a comprar algo.

Porque el otro día cuando me dio el mareo,

estaba empezando a comprar unas cosas y...

Te confieso que tengo la nevera vacía.

-Vamos. Que te vaya a la compra, ¿no? -Bueno, iremos las dos.

-A ver qué te han dado. Toma. Las recetas de tu madre.

Te las tomas, ¿eh?, que luego nos conocemos:

se las toma dos días, y...

Os acompaño. Vale.

Dame un beso. Sí. Te doy un montón.

Sabes que te quiero muchísimo. Y yo a ti.

Tú tranquilo, hijo. Que todo se va a arreglar.

-Venga, mami: Que Ramón tiene mucho trabajo. ¡Hala!

-Ay, sí, hija, sí. Qué, qué pesada es.

Y siempre gruñéndome. Oh, oh, oh.

-¿Te duele? -No duele, no.

-¿Seguro?

Mira, Donald: ¿Por qué no me dejas que esta noche me quede contigo?

¿Vale? Yo...

Yo sé que es difícil que lo puedas entender.

-Vale.

-Yo te juro que, si estuvieras en mi lugar...

-Vale. Pero con una condición. ¿Ah? -No, pero yo...

Yo no pienso dejarlo con María, ¿eh? -Que no, hombre.

Que te pidas una pizza para cenar.

-Vale. Pero pagas tú, ¿eh? -Vale.

¿Qué desea? Ponme un whisky.

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Centro médico - 26/12/17 (1)

26 dic 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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