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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 26/11/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-¡Ay, necesitaba vitaminas! -Y una buena dosis de cafeína.

-Es que..., menuda nochecita me has dado, ¿eh?

-¿Yo? -Sí.

-Me porté muy bien contigo anoche.

-No, porque yo te invité a subir a tomar una copa.

Y aquello se complicó y al final... -Cosas que pasan.

-Ya, ya. Sí.

-¿Qué pasa? ¿Que hoy no se trabaja? -Sí. Estamos reponiendo fuerzas,

que ayer fue un día un poco duro. -Mm.

-Hacía tiempo que no te veía tan contento y tan relajado.

Mira qué bien.

-Ya. No sé, supongo que..., no sé. Veo la vida de otra manera.

-Claro, es que salir un día por la noche, pues te relaja

y empiezas de nuevo con otra cosa. -Mm.

-Eso digo yo. -Y..., y yo.

-Pues deberíamos hacerlo más a menudo, ¿no crees?

-Mm. Bueno, ¿vamos a salvar vidas?

-¿Ya os vais? -Sí.

Es que se ha hecho un poco tarde. -Bueno, pues nada.

-Vale. -Hasta luego.

-Adiós. -Hasta ahora.

Ponme un café solo.

-A lo mejor tienen que cambiarte la dosis de algo.

¿Quieres que llame a la enfermera? -Ahora vendrá la doctora.

¿Qué te ha dicho Martín?

-Pues nada; está igual que nosotros. Asimilándolo.

El vuelo se ha retrasado un poco, pero ya están en el taxi.

O sea, que llegarán de un momento a otro.

-Lo sé, lo sé; hablé antes con Alejandra.

Ella también está mosqueada.

Porque dice que, si está infectada,

no es porque lo haya hecho con alguien fuera del grupo.

-Bueno, ya pensaremos en eso, ¿no?

-Hola. -¿Tiene los resultados?

-Sí. La analítica lo ha confirmado y ya no hay ninguna duda, Laura;

tienes VIH.

Y además has desarrollado la enfermedad.

Empezaremos hoy mismo con el tratamiento con antirretrovirales

y en poco tiempo los síntomas mejorarán.

Quería decirte que, que ya te comentaré con más calma

los posibles efectos secundarios, pero, sobre todo,

quería comentarte que tienes a tu disposición

tratamiento psicológico si crees que lo necesitas.

-No lo sé. Aún no lo sé. -Ya, bueno. Tranquila.

Y decirte a ti, Alberto, que tendrás que hacerte las pruebas,

también tendrán que hacerse las pruebas vuestras parejas, ¿vale?

El procedimiento será más o menos el mismo,

haremos un test rápido y una analítica para confirmarlo.

Con los antirretrovirales y una serie de pautas,

podrás llevar una vida más o menos normal.

-Sí. Sí, si es lo mismo tener VIH que no tenerlo.

-No. Pero tener una vida ordenada siempre mejora las cosas.

-¿Y qué es eso de una vida ordenada? -Bueno, me refiero a los horarios,

a no saltarse ninguna toma del medicamen...

Yo voy a dejarlo claro una vez más.

Yo no juzgo a nadie por llevar la vida que lleva.

Aunque no me canso de advertir a la gente que, tener sexo seguro,

pues nos evitaría algún que otro disgusto.

-Bueno, ya.

Entendiendo que el sexo más seguro es el que no se tiene, ¿no?

-A ver: tener sexo o no seguro es la causa más habitual de contagio.

Y eso es un hecho. Y ahora te dejo descansar.

En Análisis Clínico ya saben que vais a pasar hoy a haceros las pruebas,

así que estaré al tanto por si veo a alguna de vuestras parejas, ¿vale?

-Doctora. -¿Sí?

-¿Es posible saber quién es el foco? -No.

Hay estadísticas como que es más probable

que un hombre contagie a una mujer, pero..., son solo estadísticas.

Es imposible saberlo; lo siento.

-¿Qué? ¿A qué viene esa mirada? ¿Me estás acusando?

-No. Bueno, un poco sí. Es que no entiendo tu tono.

Esta mujer se ha dejado los cuernos hasta saber qué me pasa.

Y tú dándole cera todo el rato. -Pero porque nos la tiene jurada.

Pero eso no significa que sea culpable de pasarte ningún virus.

-No...

Es que, ¡estoy infectada! -Y yo también puedo estarlo, cariño.

Pero no se me ocurre pagarlo contigo. Al contrario:

pienso que ahora tenemos que estar más unidos que nunca.

-Es que siento que... Necesito una explicación.

Si solo hemos tenido relaciones entre nosotros, ¿cómo ha podido pasar esto?

¿Seguro que no tienes nada que contarme?

-No. No, no he estado con nadie más desde que os conocí. Te lo juro.

Os quiero y quiero estar con vosotros.

-Vale. ¿Y qué crees de Martín y Alejandra?

También tendrán que dar sus explicaciones.

-No sé, no sé, Laura.

-Alejandra viaja mucho. A lo mejor tuvo un escarceo con alguien raro.

Y..., y Martín pasa mucho tiempo con la gente de la empresa.

-Bueno, la enfermedad también tarda un tiempo en aparecer.

A lo mejor quien sea el foco lo pilló antes de estar con nosotros.

A lo mejor no es fruto de una infidelidad,

sino de simple mala suerte. -¿Mala suerte?

-Sí. Por eso no podemos dejar que esto interfiera entre nosotros,

y se cargue lo más bonito que tenemos los cuatro;

la confianza entre nosotros.

-Creo que para eso es..., es un poco tarde.

-La mitad de los diagnósticos de VIH en España son causados

por mantener relaciones heterosexuales de riesgo.

Esto supone un gran cambio,

ya que la mayoría de los diagnósticos en los años 90

eran causados por mantener relaciones homosexuales de riesgo

y por el intercambio de jeringuillas.

Se calcula que cada año se infectan unas 3.000 personas

y teniendo en cuenta que la enfermedad

tarda varios añosen dar la cara,

hay personas que pueden estar contagiando a otras sin saberlo.

Si se hacen el test y descubren que son seropositivas

antes de desarrollar la enfermedad,

siempre tendrán un pronóstico mejor

que si se diagnostican una vez desarrollada la enfermedad.

-Ya me contarás dónde has estado,

porque me he pasado toda la noche llamando a los hospitales,

a la policía...

-Sé cuidarme de mí mismo, hija. -Ya.

¿Y no se te ocurre pensar en los demás?

No sé, tenías una revisión, podías haber llamado.

¿Tan importante es eso de lo que te tenías que ocupar?

-Pues sí; tan importante. -¿Ah, sí?

¿Qué quieres, que entremos en el despacho?

-Sí, que estoy sin voz, estoy sin voz.

-Vamos, vale, vale.

¿Se puede saber qué misterio te traes, eh?

-Ayer fui a ver a... Raquel. -¿Qué?

-Sí. -Pero... Pero ¿cómo se te ocurre?

Pero ¿a ti quién..., quién te ha dado permiso, eh?

-Bueno, perdona, me tomé la libertad. -Ya. ¿Acaso yo te lo pedí?

¡No sé con qué derecho te metes en mis cosas!

No... ¿No te he comentado lo dificilísima

que es esta situación para mí?

-Sí, bueno. Pues yo sentí que tenía que hacer algo.

Conforme me lo contabas, me di cuenta que tenía que dar ese paso.

-Ya. ¿Y no te paraste a pensar las posibles consecuencias

que esto pueda tener? ¿Para ella y para mí?

-Si lo hice precisamente por eso:

porque es un disparate que una madre y una hija estén tan distanciadas.

Por cierto; ¿sabes?, que Raquel es clavadita a ti.

Y está muy alta para los doce años.

-No le habrás dicho nada, ¿no?

Porque en su día ya le conté que su abuelo había muerto.

Como para que llegues tú ahora mismo y le digas:

"Hola, ¿qué tal? Soy tu abuelo...". -Que no, que no, que no.

Que fui solamente a verla desde lejos.

Ni ella ni tú ex se dieron cuenta.

Mira: tomé un autobús, y me situé en la acera de enfrente del colegio.

-No quiero saber nada más. ¿De acuerdo? Estoy harta, ¿sabes?

¡Me parecéis todos una panda de egoístas!

Mi tío Álvaro, tú, el padre de mi hija...

-Bueno, no hice más que ir a verla y..., nada más.

-Pues la próxima vez preguntas, si te parece. O te quedas quietecito;

que solo aparecéis en mi vida para complicármela.

-Tampoco es eso, Ángela, y tú lo sabes.

-Vete, por favor.

Vete a revisión, que si no me caliento.

Y dile a Merino que te dé algo para esa voz.

-No, si la tengo bien ya, mujer. -Sí. Ya te veo, ya.

-Sara...

Sara, bonita.

¡Sara!

-Mm...

-¿Sara? ¡Sara! -Aaa...

-Déjate eso, Sara. ¡Sara! ¿Estás despierta, Sara?

¡Sara, cariño! ¿Estás mejor, no?

¡Ay, qué alegría, Sara!

Escucha, mira: mira, soy yo. Mira, estás mejor.

Atiéndeme. Atiéndeme, por favor, mira. ¿Qué tal? ¿Qué tal?

¡Ay, qué bien te veo!

Mira, escúchame, Sara: no sé cómo están las cosas.

Las cosas no están saliendo como pensábamos.

Mira, puede, puede que vengan a hacerte preguntas, ¿vale?

Atiéndeme, cariño. Atiéndeme a mí.

Mira, puede que vengan a hacerte preguntas.

Y si alguien te pregunta, cariño, tienes que decir...

Yo sé que esto no te va a gustar, ¿vale?

Pero tienes que decir, mírame, mírame.

Mírame, tesoro, tranquila, mírame.

Tienes que decir que, que ha sido todo un intento de suicidio, ¿vale?

Sss, sss. Ya, ya, ya... Ya, ya, ya. Cariño, ya.

Mira, atiende, atiende, atiende, atiende.

Mira: tienes que decirlo, ¿vale?,

tienes que decirlo porque estamos entre la espada y la pared.

No..., nos están pillando, Sara. Nos la estamos jugando.

Mira, recuerda: atiéndeme. Mira, atiéndeme.

Tienes que decir que ha sido un intento de suicidio, ¿vale?

Venga, cariño.

-¿Qué hace? -¡Que se ha despertado!

-Salga de aquí.

-Que se ha despertado y se ve que se ha puesto nerviosa.

Se ha... -Voy a avisar a la doctora, ¿vale?

-Ay, mi vida, que se ha despertado. Ya está, ya está.

Ya está. Ya está, cariño. Que todo va a ir bien.

Todo va a ir bien. Acuérdate, cariño. No, es muy importante, ¿vale?

Es muy importante. Venga. Lo estás haciendo muy bien.

Que ha sido un intento de suicidio. Venga...

-Hola. -¿Qué tal?

-Oye, si con los tacones corrías, con esto así, plano, ¿qué haces, vuelas?

-No me hace gracia. Porque me hacen daño ahí en el meñique.

Me hacen una rozadura y me están matando.

-Bueno, yo te ofrecí mis zapatillas viejas, ¿eh?

Y si no estas, que acabo de terminar el turno.

-¿Esas? -Mm.

-Que serán como... ¿6 tallas más que mi número?

-3, yo creo. -3, sí...

Pues gracias, pero no.

-Bueno, y las tuyas, ¿qué pasa, que no las encuentras?

-No. No las encuentro.

Y no lo entiendo, Dacaret, porque es que las tengo aquí.

Nada más que las utilizo para trabajar; no las saco de aquí.

Y en casa tampoco están, y no he tenido tiempo

para comprarme otras.

-Bueno, que conste que yo te ofrezco las mías.

-Ya. Gracias.

Oye, ¿tienes hora? -No, no. No uso reloj.

¿Qué pasa, que también has perdido el reloj?

-Estaba en la mesilla de noche y no lo encuentro.

-Uy, uy, uy... Al final te hago un TAC, ¿eh?

-Pues sí, igual es una buena idea.

-Venga, va. En serio; que te dejo..., te dejo las mías.

-Doctora Marco. Sara Roca, acaba de despertarse.

-Vale.

Te dejo, gracias. -Vale.

(Llaman a la puerta)

-Adelante.

Sí, Alberto, pasa.

Te estuvimos esperando para daros los resultados a los tres.

-Ya. No..., no pude ir.

¿Cómo están Martín y Alejandra?

-Bueno, Alejandra tiene el virus, es seropositiva. Martín no.

Sus resultados han sido negativos.

De todas maneras hay que hacer una analítica para confirmar.

-Al menos él se ha librado.

-¿No quieres saber tus resultados?

-Claro.

Tengo sida, ¿no?

-No. Ha sido positivo para VIH. Pero eso no es tener sida.

Vuestro diagnóstico, tanto el tuyo como el de Alejandra,

son más alentadores que el de Laura.

Sois portadores pero no habéis desarrollado la enfermedad.

Que suele presentarse con infecciones

como la candidiasis invasiva que tiene Laura.

Vuestra esperanza de vida no ha cambiado.

Si os cuidáis no tiene que interferir en vuestra vida diaria.

-Es cómo que... Nosotros hemos salido beneficiados

de que a ella se le haya manifestado antes.

-En cierto modo sí.

Saber que ella tenía la enfermedad nos ha permitido tener

vuestro diagnóstico antes. -Ya.

-Luego os comentaré las medidas cautelares que tenéis que tomar

y pondremos fecha para las visitas al hospital.

No tenéis que quedaros ingresados, ¿vale?

-Se habrá quedado contenta, ¿no? -¿Perdona?

-No. Ahora que estamos contagiados,

así se reafirma su idea de las relaciones múltiples, ¿no?

-De verdad:

¿tú te piensas que diagnosticarle una enfermedad a un paciente

me puede suponer a mí cualquier tipo de satisfacción?

-Pues sí, eso me parece, sí.

-Pues me parece que estás muy equivocado.

Y además me estás ofendiendo. Esto no es una guerra entre tú y yo.

Me parece a mí que esto es una guerra entre tú y el mundo,

repitiendo siempre la misma historia. Yo tengo mi conciencia muy tranquila.

A lo mejor eres tú el que no tiene la conciencia tan tranquila.

Hola, Sara. Me llamo Lucía, y soy psicóloga, aquí en el hospital,

y venía a ver cómo te encontrabas.

¿Cómo estás?

-Embotadilla.

-¿Te apetece charlar un ratito conmigo, y desahogarte?

Yo creo que te va a venir bien.

¿Quieres contarme cómo..., cómo es tu vida?

-¿La vida?

Es difícil.

Me mato a trabajar...

nos matamos,

todos los días, de sol a sol, y total para nada.

-Ya, ya entiendo.

-Parecerá una tontería, pero... Hubo una cosa que para mí no lo fue.

-Pues si no lo fue para ti, no es ninguna tontería.

-Hace unos días, se nos rompió la tele,

y yo sé que no me vas a creer, pero...

Cuando volvía reventada a casa, es lo único que me apetecía.

Me gustan los realities, y las series...

Y ya sé que es una bobada, pero... Son los únicos ratos que yo me río.

-Es que no es ninguna bobada.

-Y de repente... Hasta sin eso me quedé.

Me puse muy nerviosa.

Es que hasta me costaba coger el sueño que...

Que me entró como una ansiedad horrible,

y yo venga calcular, calcular, cuándo iba a poder tener otra tele,

¡Y era demasiado tiempo! -¿Te dio mucha angustia?

-Si ya sé que parezco tonta.

Anda que no me lo dicen, pero...

Yo no salgo de compras, ni con amigas...

Lo único que hago es...

ver la tele con mi hermana, y... Y a mí eso me gustaba.

-Cuando te diste cuenta que ibas a tardar tiempo

en volver a tener una tele, ¿qué sentiste?

-Ay... Aquí.

Lo empecé a ver todo mal. -¿Sí?

-Es que era un infierno, doctora. Tú no sabes. Es que yo me aburría.

Y...

Y empecé a perder las ganas...

Mmm... -¿Las ganas, de qué? ¿De vivir?

-De vivir, de vivir.

Y cogí lo primero que tenía a mano, en el súper. Sección de automóviles.

Y me acabé la garrafa.

-¿Sabes lo que has hecho? -Que la he liado, doctora.

-No, no, no. No. -Sí, la he liado.

-No, acabas de... darte cuenta de lo que te ha pasado y por qué.

Eso está muy bien. -¿Está bien?

-Sí. Sí, sí.

-Bueno, si usted lo dice...

-Sara, creo que te puedo ayudar.

Me gustaría que vinieras a terapia cuando te encuentres un poco mejor.

¿La semana que viene, te gustaría que nos viéramos?

¿Pasa algo? ¿No...? -Sí...

-¿No quieres? -No, sí, sí.

-¿Sí? -Bueno. No sé. Mm... Mm...

Lo que usted diga.

-Yo... creo que sí. ¿Eh? Que te va a venir bien.

-Bueno, pues ya está. -Entonces vienes.

-Voy, voy.

-Entrégalo en Recepción, por favor.

-Gracias.

-Pasa, pasa.

Ya le he hecho la revisión a tu padre.

-¿Le has dado algo para la voz? -Sí, lo mismo que tomo yo.

-Siéntate.

¿Cómo le has visto?

-Pues... más o menos igual que siempre.

Pero un poco más apagado, la verdad. -Hombre, a mejor no va a ir.

-Igual tiene algo que ver la charla que le has metido.

-¿Cómo?

-Perdona. Yo lo he visto un poco tocado.

-¿Qué te ha dicho?

-Ángela: está muy enfermo. No hace falta ser tan dura con él.

-Perdona, ¿me vas a decir cómo tengo que tratar a mi propio padre?

-Perdón. No quería parecer entrometido.

-Perdóname tú a mí. Es que con él es un sobresalto continuo. ¿Sabes?

Sale de una, y se mete en otra. -No será para tanto...

-Mira, da igual. Ya te hemos dado... suficientemente la lata los dos. ¿Eh?

-Ángela: a mí me importa lo que pasa entre tu padre y tú. Y lo sabes.

-Desapareció porque fue a ver a Raquel, a mis espaldas.

-¿A Raquel, a tu hija? -A mi hija, sí.

-¿Por qué hizo eso? -Pues no lo sé.

Le había contado lo dificilísima que era la situación para mí,

lo mal que lo he pasado separada de ella y...

¿Lo primero que hace es ir a buscarla? ¿No te parece egoísta?

-¿Estás segura? -¿Que fue a verla?

-No. De que lo hizo de una manera egoísta.

Sin pensar en ti, y todo eso...

-Pues no se me ocurre otro motivo, la verdad.

Y haciendo esto no ha solucionado nada.

-A ver, él sabe lo delicada que es esa situación, ¿no?

Si ha ido a hablar con tu hija tendrá alguna razón, no sé.

¿No te ha explicado nada? -Pues no.

Estaba tan enfadada que no le he dejado ni hablar.

-Ya. A lo mejor habría que empezar por ahí.

-¿Ya te han dado el alta? -Sí.

Tendré que venir a revisiones cada cuatro semanas.

Al menos, al principio.

¿Y tú? ¿Sabes ya tus resultados?

-Sí.

-¿Por qué no viniste a verlos con nosotros?

Creía que iríamos a ver los resultados todos juntos,

porque queríamos hablar sobre cómo hemos contraído el virus,

si solo hemos mantenido relaciones entre nosotros.

-No, no pude.

-¿No pudiste? Mm... ¿Que tenías... alguna urgencia?

¿Ya has hablado con Alejandra?

Porque está contagiada con el VIH. -Ya, ya, ya lo sé, pero no.

No la he visto aún. -Ya.

Ella está contagiada, y Martín no.

Qué cosas. ¿No crees?

Qué cosas tan curiosas, y ni siquiera te presentas.

¿Qué era? ¿Tu manera de..., de reconocerlo?

-No.

-¿De reconocer que todo esto es tu culpa? ¿Eh?

Que te acostaste con alguien estando con nosotros,

y nos pasaste la enfermedad.

-No lo sé. No lo sé, creo que no.

-¿Crees? ¿Qué crees? -Lo siento. Laura, lo siento.

-Pero ¿qué es lo que sientes, Alberto? ¡Dime!

Tuviste relaciones sin preservativo con otra persona

estando con nosotros. ¡Nos pusiste a todos en peligro!

-Laura, lo siento, de verdad. Lo siento.

Me siento fatal. Fue una estupidez. -Y tanto que fue una estupidez.

Una estupidez que nos ha salido muy cara.

Alejandra y yo estamos infectadas.

-Laura, perdóname. Tenéis que perdonarme, por favor.

-No, esto no se puede perdonar. No se puede.

Pero ,¿cómo...? ¿Cómo pudiste callarte? ¿Eh?

Y antes mentirme así, a la cara. Con esa sangre fría.

-Perdóname. De verdad. -Y dime. Dime... ¿Quién fue?

¿De quién nos hemos contagiado?

-Fue una tontería. Una noche, hace años.

O sea, ni siquiera recuerdo cómo se llamaba.

Pero parecía alguien normal. No tenía pinta de...

-¿De qué? ¿De qué? ¿Es que tengo yo pinta de algo?

-No. -¿Tengo yo pinta de algo?

-No. No, quiero decir... Lo siento, Laura.

No sé, no sé ni cómo pasó.

Supongo que en ese momento no le quise dar importancia.

-Esto no se arregla diciendo un "lo siento". ¿Eh?

Nos has destrozado la vida.

-Martín y Alejandra me esperan abajo.

No te molestes en venir ni en seguirme.

Porque va a pasar bastante tiempo

hasta que podamos volver a mirarte a la cara.

-Por favor, por favor, Laura, quiero explicaros.

Por favor, lo sois todo para mí.

-Ya te diremos cuándo te puedes pasar a por tus cosas.

-Anda, venga. Date prisa, que estoy deseando irme de aquí.

-Sí, lo dices fácil. Pero yo todavía estoy hecha polvo.

Además, que no me muevo yo de aquí sin saber

por qué he tenido que mentir diciendo que me quería suicidar.

-Mira, de verdad. Es... que tienes pocas luces, Sara, ¿eh?

Pues mira: el plan se nos torció. ¿Sabes?

Y, como yo ya había denunciado a la empresa, por poco las cosas se...,

se nos van de madre.

Nos metemos en un lío. -¿Se nos torció, o se te torció?

Porque desde el principio la brillante idea fue tuya.

-Pues mira, sí. Por una vez te voy a dar la razón.

Miré en un montón de páginas de Internet.

Pero a lo mejor tenía que haber mirado en otras poquitas.

-Ya lo creo que sí.

-Pero... Sara, ¿y cómo iba a saber yo que el análisis diría exactamente

lo que te habías tomado,

y que la empresa podría denunciarnos? ¿Cómo lo sé yo?

-¿Y eso es todo? ¿Ya está?

Estoy a punto de irme al otro barrio,

y tú me dices que tenías que haber buscado un poquito más en Internet.

¡Vaya, vaya cuajo el tuyo!

-Mira, una cosa te voy a decir: que si tú te has metido en ese lío

y has estado a punto de irte al otro barrio, como tú dices,

es porque no has seguido las instrucciones al pie de la letra.

-Eh, eh, eh, tomé la cantidad que tú me dijiste.

-No. Un poquito más. -Solo un poquito.

Pero para asegurarme que hacía buen efecto.

-Buen efecto, buen efecto.

Pues por tu buen efecto, por poco nos metemos en un lío de narices,

y... Y lo que tienes que hacer es darme las gracias.

Porque por mí no estás hoy en la cárcel por fraude.

-Tendrás poca vergüenza...

-Mira. Pues ahí te tenía que haber dejado: en la cárcel.

Por lo menos allí... tendrías tele, y estarías tranquilita.

-Ah, ja, ja, ja, qué graciosa.

Pues que sepas que conmigo el chollo se te ha acabado de por vida.

La próxima vez, la que acabe en la UCI vas a ser tú.

-Qué tonta eres, Sara, hija, qué tonta eres.

-No, de verdad.

-Sara.

¡Sara! ¡Sara, por favor! -¡Que me dejes!

-Hola, Eugenia, ¿ya os vais? -Hola. Hola, ¿qué tal, doctora?

-¿Todo bien? -Sí, sí, todo bien.

Pero que me marcho.

Que se va mi hermana. Muchas gracias, ¿eh?

-Nada.

-A mí en esta historia hay algo que no me encaja.

-Pero te ha dicho que va a ir a terapia, ¿no?

¿Por qué crees que se te escapa algo? -Porque no la veo convencida.

-Bueno. Pero ya sabes cómo son este tipo de pacientes.

-¿Qué tipo de pacientes?

-Perdona, que ha sido un comentario un poco ofensivo.

Ya sé que cada paciente tiene una problemática distinta.

-Claro. Pero a mí lo que me preocupa

es que la hermana ha tenido un montón de contradicciones.

-¿A que sí? -Claro.

-Es que tan pronto decía que era un accidente como se retractaba.

Y luego la relación entre ellas. Que... Tú sabes de eso más que yo.

-Bueno, si viene a terapia igual descubrimos algo.

Porque lo que está claro es que en esta historia

hay parte que es verdad y hay parte que es mentira.

-Pues ya me contarás las novedades.

-¿Qué te pasa? -Nada, que me voy a sentar un rato.

Porque... es que estos zapatos me hacen rozadura y...

Y es que no sé dónde están mis zapatillas.

De verdad. No sé dónde las he metido.

-Vaya, hombre, pues yo voy a trabajar, que tengo consulta ahora.

¡Suerte!

-Hola. -Hola.

-Bueno, primero, gracias por haberme llamado.

Creí que no podría disculparme.

Ya sé que me metí donde no debía. Pero...

-Es que fue... algo irracional.

Porque no pude evitarlo.

-Sigue, te he llamado para esto: para que me expliques.

-Pero, ¿sigues enfadada? -Quiero escuchar tu versión.

-Sois mi hija y mi nieta. Y no puedo concebir que estéis separadas.

Ya sé que lo que me dijiste fue muy duro.

Pero no tiene por qué ser para siempre.

Mira, cuando se cree que todo es imposible.

Cuando uno piensa que ha perdido a la persona que...

Pues siempre queda una salida.

-Yo no la veo, papá.

-Fíjate. La prueba somos nosotros.

-¿Qué hay entre una hija y un padre que no se pueda arreglar?

¿Tú crees que...? ¿Piensas que yo fui a ver a Raquel porque...,

porque de pronto sentí que..., que era abuelo y...,

y que quería vivir emociones que no había sentido nunca?

Pues sí. Sí, sí, fue por eso en principio.

Pero... hay algo más importante.

-¿Y qué es lo más importante?

-El pasado no se puede recuperar.

Pero sí se pueden dejar las cosas bien hechas.

Y el cáncer avanza.

No, no, no me rindo. No me rindo. Pero... mis fuerzas son limitadas.

¿Entiendes? Por eso... ¿Entiendes mis prisas?

Porque mañana, o pasado mañana, a lo mejor no tengo la energía.

-Tienes razón, papá.

Quizá haya llegado el momento de... recuperar a Raquel.

No ya por mí. Sino por ti.

Y por ella.

Para que sepa que tiene un abuelo, que nunca se da por vencido.

-Nunca.

-Pero ¿es que no tienes ojos en la cara?

Mi amigo está muy mal, necesita ayuda.

Me han dicho que le duelen mucho las piernas.

Llevo varios días con dolores, pero es que hoy se ha vuelto insoportable.

Pero ¿por qué no me ha enseñado esto antes?

Vamos a tomar unas muestras de la parte necrosada,

vamos a hacer unas curas... Vale.

Y, por favor, coge unas mascarillas.

¿Qué te pasa, cariño?

-Que me ha dado un pinchazo en el pecho.

-Siéntate, siéntate. -Que me cuesta respirar.

-Un pinchazo has dicho, ¿no? A ver.

-No, si al final le va a pasar algo, doctor.

-A ver. Sí que tienes el pulso acelerado, ¿eh?

A ver, lo mejor es que te quedes en el hospital

y que te hagamos una placa de tórax. ¿De acuerdo?

-Vale. -Pero... ¿cree que es algo grave?

-Por lo que me está contando y por la edad que tiene,

seguramente sea un cuadro de ansiedad.

Normalmente se manifiesta con arritmias o, como en su caso,

con pinchazos en el pecho. ¿Vale?

Hacemos las pruebas y salimos de dudas.

-¡Pepa! ¿Estás bien? -Sí.

-Me daba la sensación de que te flaqueaban las piernas.

¿Estás descansando bien? -Sí.

-¿Qué ocurre? -Pues lo que ocurre es que Jonás

tiene el corazón más grande de lo normal.

Aquello que se dice de tienes el corazón que no te cabe en el pecho,

pues eso.

Es una cosa que médicamente se conoce como...

-¿Cardiomegalia? -Cardiomegalia.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Centro médico - 26/11/18 (2)

26 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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