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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 26/09/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Martina llega a la consulta del doctor Landó.

Ha estado sufriendo algunos problemas en su vida íntima

y ha decidido consultarlo con el ginecólogo.

Martina. Sí.

Por favor, siéntate. Gracias.

Bueno, ¿qué ocurre?

Es que estoy teniendo problemas en...

En mis relaciones íntimas.

Y no sé qué me pasa.

Son totalmente insatisfactorias, y yo creo que es mejor no tenerlas.

Ya. Bueno, pues no sé cómo yo puedo ayudarte.

Vamos a ver, ¿qué tipo de problemas tienes?

Es que no... Que no...

No consigo hacerlo.

No consigo realizar el coito. No.

Yo creo que es por mi culpa, que me pasa algo a mí,

porque mi novio no puede ser.

Ya. Vamos a ver, Martina,

¿recuerdas haber tenido algún tipo de enfermedad importante?

No. No, todo bien.

¿Cómo son tus ciclos menstruales?

Pues... es que todavía no me ha venido.

¿Quieres decir que tienes un retraso?

-No, no. Que todavía no he tenido el periodo. Nunca.

Pero vamos a ver, Martina, tú tienes edad suficiente

como para haber tenido el periodo desde hace años. ¿Lo sabes?

A menudo, los padres no saben cómo tratar la primera regla de una hija.

Lo importante es anticiparse,

que la menstruación no nos pille por sorpresa.

Es aconsejable hablar abiertamente, sin metáforas.

Y siempre desde la calma.

Y, sobre todo, no ser pudorosos

para evitar que la situación sea más difícil.

Y, ante la duda, el humor siempre es un buen aliado.

Es que antes no le había dado importancia

porque a mis amigas

también les ha tardado mucho en venir la regla,

y ahora que veo que les ha bajado a todas, me he asustado.

Es que yo lo he llevado en secreto porque, mi novio,

su ilusión es tener hijos, y la mía también.

Entonces, no podía decírselo.

Bueno, no te preocupes.

Vayamos poco a poco.

Si te parece, te voy a hacer una exploración física,

así que, por favor, pasa a la camilla. ¿De acuerdo?

En la exploración física, se detecta

ausencia de vello corporal y los labios algo atrofiados.

Así que vamos a realizar una ecografía ginecológica

y abdominal para recabar más información.

-Quizá no ha sido muy buena idea venir aquí, ¿no?

-¿Por qué dices eso?

¿No crees que necesitamos salir de la misma rutina de siempre?

El hospital, el bebé, mi madre todo el día en medio.

-Ya.

Te recuerdo que gracias

a que tu madre se ha quedado con Aníbal en el hospital,

tú y yo hemos podido venir aquí a tomar algo.

-Sí, ya lo sé, Álvaro. Ya sé que mi madre es una gran ayuda.

Pero no me vas a negar que también nos está quitando bastante intimidad.

Eso y que ahora solo tenemos ojos para el bebé.

Es que yo siento como que te estás distanciando de mí como pareja.

¿Tú no te has dado cuenta que desde hace un tiempo

solo compartimos la cama para dormir?

-Pues sí, sí, claro que me he dado cuenta.

Pero después del parto hay que esperar un tiempo,

y además tampoco te veía muy preparada.

-¿Preparada?

Voy a llamar a mi madre a pedirle

que se quede ella esta noche con Aníbal.

-¿Por qué?

-Porque voy a coger una habitación en un hotel

y vamos a arreglar esta situación ahora mismo, Álvaro.

-Silvia, ¿estás segura?

-¿Tú qué crees?

El doctor Landó somete a Martina a una ecografía abdominal

para intentar averiguar

el porqué del escaso desarrollo genital de la joven.

Verás, en la ecografía

no se aprecian indicios de malformaciones renales.

Pero ¿me pasa algo en los riñones?

No, no. No te pasa nada.

Lo que ocurre

es que cuando aparecen síntomas

de deficiencias en el desarrollo del aparato genital,

suele estar asociado a problemas estructurales en el riñón.

Pero no es tu caso, ¿de acuerdo?

Tanto el riñón como los otros órganos adyacentes

se encuentran en perfecto estado.

Así que vamos a hacer ahora la ecografía genital. ¿De acuerdo?

Vale.

Esta nueva ecografía muestra claramente

la ausencia de cuerpo uterino, de un ovario

y de la trompa de Falopio en el lado izquierdo.

Aparentemente, los del lado derecho aparecen intactos.

Claramente, estamos frente al problema que tiene Martina.

Puedes incorporarte.

Entonces, ¿estoy vacía?

Verás, Martina,

la ausencia solo hace referencia al aparato reproductor.

El resto de tus órganos se encuentran en perfecto estado.

Quiero hacerte un estudio hormonal y cromosómico

para ver si el origen de tu problema es genético. ¿De acuerdo?

Tomaré unas muestras

y los resultados estarán en un par de días, espero.

Así que nos volvemos a ver y ya hablamos con más datos.

¿Esto quiere decir que no puedo tener hijos?

Biológicamente, no.

Lo lamento.

Es muy duro que te digan que no vas a poder tener hijos.

Es que era una de las ilusiones de mi vida.

Y también de la Javier, claro, yo no sé cómo se lo va a tomar.

Creo que se va a venir abajo.

No sé qué hacer.

No sé si tengo el valor para decírselo.

Silvia, tranquila.

A lo mejor lo del hotel ha sido algo precipitado,

pero, aun así, ha sido una noche maravillosa.

-Sí. -Hola.

¿Qué tal, parejita? ¿Cómo estáis? -Bien.

-¿Te han dado ya el alta?

-No, qué va.

Vengo a relevar a mi madre,

que se ha quedado esta noche con Aníbal,

y de paso voy a ir a la fundación a comprobar unos mails

y ordenar unas cosas.

Os dejo. -Luego te veo.

-Mamá, me duele muchísimo la cabeza.

-Aguanta un poquito. -Me va a explotar.

-Aguanta un poquito. Ya estamos en el hospital y te van a ver.

-Juanjo, vamos. -Yo no voy, que me da mal rollo.

-Hola. ¿Qué tal? Soy el doctor Mendieta. ¿Estás bien?

-No demasiado, la verdad.

Me duele mucho la cabeza y tengo la sensación de que...

-Vale. Tranquilo. Tranquilo, no pasa nada.

Vamos a ir a Triaje, ¿vale? Venga, por aquí.

Miguel, cuéntame.

El dolor, ¿desde cuándo...?

-Doctor, aquí muere gente, ¿verdad?

-Miguel. Por favor, no es el momento. -Perdona, ¿cómo dices?

-Verá, es que...

no quiero que me tome por loco, pero es que puedo intuirla, ¿sabe?

La muerte.

-Mi hijo es así.

Siempre está con el tema de la muerte, las calaveras.

Pero antes no era así. Algo cambió en él.

Y quiero con toda mi alma que vuelva a ser normal.

Como lo soy yo o lo era su padre.

¿Es pedir tanto?

-Verás, esto es un hospital y, evidentemente, aquí muere gente,

pero, por suerte, salvamos más vidas de las que perdemos.

-Ya, entiendo.

El caso es que es algo que me viene pasando desde hace bastante tiempo.

Lo sentí cuando murió mi padre y cuando murió mi abuelo.

Y ahora puedo sentirlo aquí observando.

-Ya.

Escribo un blog sobre literatura, música heavy y cine de terror.

Bueno, y sobre todo lo relacionado con el ocultismo y la muerte.

La verdad es que es la leche.

El único problema es...

Bueno, el único problema en realidad es mi madre,

que le cuesta bastante entenderlo.

Qué, disfrutando de las vistas, ¿no?

No, solo haciendo tiempo. ¿Haciendo tiempo para qué?

Bueno, estaba pensando en una paciente que tengo, que...

Bueno, que le hace mucha ilusión ser madre,

pero, por problemas médicos, no va a poder ser.

Jo. Pues vaya palo, ¿no? Pobrecilla.

La verdad es que tener tus hijos y verlos crecer cada día,

disfrutarlos, menudo regalazo de la vida.

Ay, lo siento, Ramón, de verdad.

Que no me he dado cuenta de la situación

en que estás ahora mismo con los tuyos.

Perdona. No, no. No te preocupes.

Si tienes razón.

La verdad es que yo cada día, y llámame exagerado,

pero me planteo que mis hijos van a querer dejar de verme y pasar de mí.

Pues sí, eres un exagerado, porque eso no va a pasar. De verdad.

Te vuelvo a repetir, eres el padre y los vas a ver siempre.

Además, ellos no creo que tomen partido por nadie.

¿Sabes lo único que quieren?

Que esto se solucione lo antes posible.

Y hazme caso, que de otra cosa no,

pero de divorcios anda que no sé.

Verás, tengo que hacerte una serie de preguntas

para intentar averiguar qué te pasa. ¿De acuerdo?

-Deja tus intuiciones, tus cosas raritas,

y contesta al doctor.

-¿Desde cuándo sientes este dolor? -Desde...

No sé, desde hará un par de días.

Volvía de un concierto y me empezó a doler.

-¿Te había pasado antes?

-Alguna vez, pero nunca había sido tan intenso.

-¿Dónde te duele exactamente? -Aquí.

-Y las otras veces que has sentido dolor,

¿crees que lo podrías asociar a algún factor desencadenante?

-Sí, al...

Al estrés y a la falta de sueño.

Pero solía tomarme un antiinflamatorio o algo, y se pasaba.

-¿Un antiinflamatorio? -Sí.

-¿Te lo recetó un médico? -No.

La verdad es que me lo..., me lo dio un amigo.

Aunque la automedicación es una práctica muy habitual,

no está exenta de riesgos.

Dependencias, intoxicaciones, efectos secundarios...

Ya se trate de medicamentos con o sin receta,

ante la duda, siempre siempre

hay que consultar con el médico de cabecera antes de consumirlos.

Martina regresa para conocer los resultados de su estudio genético.

Sí, no me extraña.

Si por mí hubiera sido, me habría plantado aquí

en cuanto me contaste lo que te dijo el médico, pero ahora me va a oír.

Que no está bien, hombre.

Que no está bien esto de despachar un asunto de esta manera.

Hala, ya está.

Os quedáis sin familia. Que pase el siguiente.

-Oye, ¿te quieres tranquilizar? -No me voy a calmar, Martina. No.

No puede ser que nos informe n de una barbaridad como esta

y no nos den ninguna solución. Que no está bien, no.

-Oye, te recuerdo que yo también sufro,

y que una barbaridad como esta es mi cuerpo.

Así que, por favor, te tranquilizas.

-Ya lo sé, cariño. Ya lo sé. Lo siento.

Pero es que me niego a aceptar que no haya ninguna solución.

-Bueno, vamos a la consulta.

-Bueno, buenos días. Sentaos.

Me gustaría que me explicara qué es eso

de que Martina no tiene ni útero ni órganos genitales.

Por favor, ¿te puedes tranquilizar?

Escuchadme un momento. Vamos a calmarnos.

Veréis, lo que Martina tiene se conoce como síndrome de Morris

o síndrome de resistencia completa a los andrógenos.

-¿Qué es eso?

El estudio hormonal y cromosómico de Martina confirma

que su cariotipo, es decir, su carga genética,

es la de un hombre.

O lo que es lo mismo, sus cromosomas sexuales son XY

en lugar de lo que le correspondería como mujer, que serían XX.

-Eso no tiene sentido. Martina, evidentemente, es una mujer.

Veréis, para que en un hombre

se produzca un desarrollo sexual completo,

es necesario que la hormona masculina, es decir, la testosterona

se imponga y actúe.

Cuando hay una resistencia o un rechazo,

las hormonas sexuales femeninas se imponen, ¿de acuerdo?

Generando unos caracteres externos femeninos,

aunque no bien desarrollados.

-A ver, no entiendo nada.

Si tengo cromosomas masculinos, ¿por qué no tengo pene?

Verás, Martina, existen dos variantes,

síndrome completo e incompleto.

El tuyo es el primero, es completo.

Lo que impide el desarrollo del pene,

así como el de otra serie de órganos masculinos.

-Es que no sé cómo encajar todo esto.

De verdad que me supera.

No tengo palabras.

Javier, definitivamente, no vamos a poder tener hijos.

Lo siento mucho.

-Martina, tú no tienes que pedir perdón por nada.

Y todo esto que está pasando lo vamos a superar juntos,

queriéndonos más que nunca.

Porque a mí me importa un comino lo que digan las pruebas.

Tú eres mi novia.

¿Y esta alteración genética de Martina

podría suponer algún otro problema de salud?

Veréis, en tu caso lo aconsejable es hacer una operación quirúrgica

para hacer una reconstrucción de la vagina.

Además, mediante laparoscopia,

corroboraremos cuál es el estado del aparato reproductor.

¿De acuerdo? Tomaos unos días. Pensado.

Os llamaremos desde el hospital

cuando sea posible realizar la intervención. ¿De acuerdo?

Pues parece que las constantes son normales.

Ahora te voy a hacer una exploración neurológica.

Mira el dedo, por favor, y síguelo con la mirada sin mover la cabeza.

-Doctor, ¿a usted se le ha muerto algún paciente alguna vez?

-¡Miguel, por favor!

-Pues sí, sí.

Forma parte del trabajo.

Cierra los ojos.

Ábrelos.

Sonríe.

Levanta los hombros.

Vale.

Saca la lengua, por favor.

Muévela a los lados.

Ya está.

Parece que los pares craneales están bien.

Cógeme las manos y aprieta fuerte.

Más.

Ya.

Parece que hay una pérdida de fuerza en el brazo izquierdo.

A ver, mira la luz.

Las pupilas reaccionan bien a la luz,

pero parece que están algo más dilatadas de lo normal.

Miguel, ¿has consumido algún tipo de droga?

-No. No, no. Yo no me drogo. -Ya.

-¿Qué le pasa, doctor?

-Parece que está experimentando algún tipo de cefalea.

Podría tratarse de una migraña.

Lo que vamos a hacer es llevarte a boxes,

y allí te pondremos oxígeno,

que va bien para mejorar este tipo de dolor,

y también te pondremos un tratamiento farmacológico.

-Vale.

-Además, te haremos un análisis de tóxicos.

-Pero, doctor, ya le he dicho que no...,

que no es necesario, que yo no me drogo.

-No, no toma nada. Doy fe. Es un chico sano.

-Ya. Sí, sí.

No pongo en duda que sea un chico muy sano,

pero el test lo vamos a hacer igualmente.

Enseguida vienen a por ti. Hasta ahora.

-Hasta ahora.

-No te preocupes, amor.

Ya has escuchado al doctor. En principio no...

-Es que no puedo parar de pensar qué soy.

-¿A qué te refieres? -Pues que no sé qué soy.

Un hombre, una mujer, las dos cosas... No entiendo nada.

-Martina, por supuesto que eres una mujer. Y una mujer preciosa.

Y el amor de mi vida.

Y todas estas dudas que tienes

y sentimientos los iremos entendiendo poco a poco tú y yo, mano a mano.

-Es que necesito estar sola.

No puedo seguir con esto

si ni siquiera entiendo a mi propio cuerpo.

-¿Qué quieres decir? -Lo siento.

¿Sigues preocupado por tu paciente?

Ya.

Yo también he pasado por eso, no te creas.

Pero es que al final no te queda otra que asumirlo

y tirar para adelante.

Vamos a ver, Clara,

¿qué sabrás tú de lo que le pasa a la gente

si estás todo el día con el "yo, yo, yo y yo" en la boca?

-Silvia, estás de baja.

No creo que pase nada porque no respondas a unos correos. Vale.

Bueno, tampoco creo que a tu madre le importe quedarse otra noche...

Silvia, por fa...

Vale. Vale, muy bien. Como tú quieras.

Simplemente pensé que era una buena idea

reservar la noche de hotel otra vez. No, no.

Tranquila, no pasa nada. Venga, un beso. Nos vemos luego.

-Álvaro. -Amelia.

-Hola. -¿Qué tal?

Oye, ¿cómo ha pasado la noche Aníbal?

-Muy bien. Si es un bendito, dijo.

Yo te buscaba porque te quería enseñar una cosa.

He apuntado a Aníbal a judo.

Bueno, a partir de los seis años, claro.

-¿A judo? -Sí. ¿Qué pasa, no te gusta?

-No. Bueno, quiero decir que sí. Claro, ¿por qué no me iba a gustar?

-No lo parece.

-Amelia, verás, creo que es un poquito pronto para apuntarle,

pero es un deporte estupendo el judo.

-Bueno, esto es un club exclusivo deportivo de muy alto nivel.

Vamos, tiene una lista de espera infinita.

Por eso hay que apuntar a los niños nada más nacer.

Me hace una ilusión tremenda hacerle este regalo a Aníbal.

No le digas nada a Silvia,

que es una sorpresa y se la quiero contar.

Móvil

Lo siento, te tengo que dejar. -Vale.

-Hasta luego.

Martina, la paciente con síndrome de Morris,

se ha sometido a la operación para extirpar

y reconstruir parte de sus órganos reproductivos.

Afortunadamente, la operación ha transcurrido sin complicaciones

y hemos podido realizar sin problemas

la reconstrucción de la vagina.

Sin embargo, hemos confirmado ciertos aspectos

que tengo que comunicar a mi paciente.

-Doctor Landó. Doctor.

Hola. Ah, Javier. ¿Qué tal?

Buenos días. ¿Cómo está Martina? Pues ahora iba a verla.

Está bastante bien. La operación salió muy bien y...

Bueno, si quieres, acompáñame.

He intentado verla los días pasados varias veces, y ella no quiere.

Todo esto la ha creado mucha confusión

y dice que ahora mismo no..., no puede estar en pareja.

Lo siento, no sabía nada. Ya.

¿Sabes si esta confusión suele ser temporal o puede dar más tiempo?

La verdad es que no lo sé, Javier.

Depende de cada caso y de cada persona.

-Ya.

Supongo que ahora me toca aprender a estar solo.

Bueno, gracias.

Escucha, si puedo hacer algo por ti o necesitas cualquier cosa, dímelo.

No, pero..., pero gracias.

-¿Qué le pasa? -¡Mamá!

-¡Por favor, avisa al doctor! -Enseguida.

-A ver, tranquilo. Tranquilo. -¿Qué ocurre?

-Ha empezado a torcerse la boca y ha empezado a hablar raro.

-Mira la luz.

Tranquilo. -Vale.

-Dame las manos. Aprieta.

¿Notas esto? ¿Y esto?

Hay pérdida de sensibilidad en el brazo izquierdo.

Hay que hacer un tac, esto es algo más que un dolor de cabeza.

Miguel. Miguel. Miguel, escúchame. ¿Te diste un golpe?

-No. No.

-Y ahora necesito que seas sincero conmigo, ¿has tomado drogas?

Dime la verdad, por favor. -Coca... Cocaína.

-¡Ay! Ay, Dios mío. -Solo... una raya.

Doctor, la... Doctor, viene a por mí. -¿Qué?

-Doctor, está aquí. La muerte. ¡La muerte!

-Miguel... -¡La muerte, doctor!

¡Tiene que salvarme! -Miguel, intenta respirar despacio.

Hay que ponerle Diazepam, vamos. Miguel, intenta respirar despacio.

-Viene a por mí.

Hemos conseguido atajar la crisis de ansiedad del paciente,

pero seguimos sin saber la causa de sus síntomas.

Así que vamos a ampliar el estudio mediante un tac craneal.

Juanjo, ven.

Mira, hay que llevar al paciente del box a la sala de imagen

y hacerle un tac, ¿vale? -¿Al fúnebre?

No, que me da mal fario.

-Pues te aguantas y lo haces, que es tu trabajo.

-¿Qué pasa? ¿Has tenido hoy un mal día?

¿Es algo personal contra mí o simplemente personal?

-No, es... Personal, simplemente.

Bien, ¿cómo estás? Mejor.

¿Mejor? Me alegro.

Solo decirte que la operación ha ido muy bien

y que hemos hecho la reconstrucción de la vagina sin ningún problema.

Entonces, el aparato reproductor no...

No. Verás, con la laparoscopia hemos confirmado

la ausencia de cuerpo uterino, y, paralelamente,

hemos extirpado tanto el ovario como la trompa de Falopio izquierda.

Pero, vamos a ver, ¿esto qué significa?

¿Soy un hombre o una mujer?

Vamos a ver, Martina, yo entiendo que en este momento es complicado.

Porque tu genotipo es el de un hombre,

pero tu fenotipo, es decir, tus características externas,

son de una mujer.

Y eso creo que es lo que cuenta.

¿Soy un hombre que se ha creído toda la vida que es una mujer,

o soy una mujer que no se ha atrevido a reconocer que es un hombre?

Es que nunca voy a estar segura.

Así, ¿cómo voy a tener una vida normal?

Oye, no veo a Javier por aquí, y creo que su apoyo sería importante

Ahora mismo tengo demasiadas dudas.

No puedo lidiar con todo esto y con una relación.

No puedo, le he pedido tiempo.

Ya.

Bueno, yo creo que a Javier se le ve muy enamorado de ti.

Y yo creo que eso cuenta. Ya.

Pero me da miedo que me rechace él.

Si ni siquiera yo sé qué soy, ¿qué va a estar pensando él?

Pues él estará pensando que quiere estar contigo.

Y él estará pensando que está enamorado de ti

y que quiere una familia contigo, aunque no sea biológica.

Y seguramente que no quiere quedarse solo.

Bueno, te dejo que descanses, ¿vale? Vale.

En un rato volveré a ver cómo sigue el posoperatorio.

Descansa.

El doctor Mendieta le está realizando a Miguel un tac craneal

ante la focalidad neurológica que está teniendo.

-Tenemos ya los resultados.

El test de tóxicos nos ha confirmado el consumo de cocaína.

Y en el tac hemos observado la presencia de un quiste aracnoideo.

-¿Qué tipo de quiste es ese?

-Es un quiste situado entre el cerebro y la aracnoides,

que es una de las tres membranas meninges

que recubren cerebro y médula espinal.

-No me he explicado bien. Quiero saber si es maligno o benigno.

-Verá, los quistes, en general, y este en particular,

acostumbran a ser benignos.

El problema es que, en su caso,

la pared del quiste se ha roto y ha empezado a sangrar.

Así que vamos a tener que extirpar el quiste y drenar el sangrado,

y para eso vamos a tener que meterte en quirófano.

Miguel, lo siento, pero es la única opción.

Vamos a empezar con el estudio preoperatorio cuanto antes, ¿vale?

-Lo que le pasa a Miguel,

¿es consecuencia del consumo de cocaína?

-Es muy posible. Sí.

El consumo de cocaína puede producir múltiples problemas médicos,

como pueden ser accidentes isquémicos transitorios,

accidentes cerebrovasculares, colapso cardiovascular o infarto

o angina de pecho.

De todas formas, nuestra prioridad es ocuparnos del quiste.

-Y eso de que intuye la muerte, ¿forma parte también del consumo?

-A ver, el consumo de cocaína

puede producir, entre muchas otras cosas,

psicosis y paranoia, pero no creo que sea el caso.

-Bueno, ya estás contento, ¿no?

Ya perteneces a un grupo en toda regla.

Al grupo de los drogadictos. Dios.

Javier vuelve al hospital para visitar a Martina,

a la que han operado recientemente

por un problema en el desarrollo de su aparato reproductor.

-Pasa. -¿Cómo estás?

-Mejor.

Pero todavía es pronto. -Ya.

Me imagino. He estado pensando.

-¿Sí? -¿Sabes lo bueno de todo esto?

-¿Qué? -Que tenemos tiempo.

Y yo puedo esperar hasta que tú decidas lo que quieres.

Y si en algún momento no entro en tus planes...

-Javier, perdóname.

He estado pensando y quiero estar contigo.

No podría superar un momento tan difícil como este sin ti.

-Pero si yo lo único que quiero, amor, es seguir estando a tu lado.

Y me da igual lo que digan esos informes.

Yo me enamoré de ti por tu forma de ser.

Y eso no va a cambiar.

Y si tienes alguna duda de quién eres para mí, he venido preparado.

-Primera cita.

Nos dieron las 12 del mediodía siguiente,

y mira qué caras de felicidad.

-Me alegro mucho de que hayas vuelto, Javier.

El equipo de neurocirugía

le está extrayendo a Miguel el quiste con reabsorción del sangrado.

-Bueno, pues parece que la intervención ha sido un éxito.

Le han practicado una craneotomía a Miguel,

le han extirpado el quiste completamente

mediante técnicas de microcirugía y han drenado el sangrado.

Ahora tenemos que esperar a ver cómo evoluciona,

ya que este tipo de intervenciones pueden provocar edema en el tejido,

es decir, una acumulación de líquido en el cerebro.

-A ver, ¿qué te pasa?

-Mamá, Álvaro me ha contado lo del judo.

-Mira que le dije que no te dijera ni una palabra.

-Mamá, me sabe mal, pero no me gusta nada que hayas hecho eso.

-¿Pero por qué?

-Mamá, porque es predisponer al niño a que le guste algo.

Es marcarle ya desde bebé.

No entiendo qué necesidad hay.

Si luego lo que quiere hacer, por ejemplo,

es patinaje en vez de judo, ya le apuntamos a judo porque sí.

-Hija, de verdad, no seas tan radical.

Siendo así, no le compres nunca un osito de peluche,

no vaya a ser que le vayas a predisponer

a que solo le gusten los ositos de peluche

y no los conejos ni los perros.

-Muy bien, o sea que te lo vas a tomar así,

sacando las cosas de quicio.

-No, yo no saco las cosas de quicio, las sacas tú.

-Mamá, lo único que quiero es que Aníbal sea libre

para decidir qué es lo que quiere hacer y lo que no.

-Claro. Ahora lo entiendo.

Yo he sido una madre malísima, que te ha comprado cosas,

y eso te ha impedido ser libre.

-Muy bien, así que vas a hacer un drama de todo esto.

-No, no voy a hacer un drama.

Pero esto significa que cada vez que quiera comprarle algo

o apuntarle a algo, te lo tengo que consultar, ¿no es así?

-Pues sí, mamá.

Hola.

-Buenas. -Hola.

Bueno, Martina, informarte que todo va muy bien.

Estás evolucionando muy bien,

así que posiblemente mañana te pueda dar el alta.

Buenas noticias.

Solo recordarte algunas cosas.

Verás, primero tendrás que hacer las dilataciones

para evitar que la vagina se cierre. ¿De acuerdo?

-Vale. Otra cosa.

Deberíais absteneros de mantener relaciones sexuales,

al menos durante una temporada, hasta que todo esté bien cicatrizado

Por favor.

Y, por último, recordarte

que deberías comenzar con el seguimiento psicológico.

-Bueno, sea como sea, de la manera que sea,

terminaremos formando una familia.

-Sí, aún es pronto para tirar cohetes,

pero estoy feliz de estar con alguien que me respeta

y me quiere tal y como soy.

Me alegro de escuchar eso.

Bueno, os dejo que descanséis. -Muy bien.

-Gracias. Hasta luego.

-Gracias, hasta luego.

En los casos de pacientes con alteraciones hormonales o genéticas,

como es este caso, es muy importante el tratamiento psicológico.

Por eso, hable con su médico de cabecera.

Le informará de cómo recibir este tipo de asistencia

en la sanidad pública.

También existen asociaciones ciudadanas a las que poder acudir

y recibir esta ayuda.

-Miguel, parece que evolucionas satisfactoriamente.

Vas a tener que seguir con el tratamiento y en reposo,

y en unos días te haremos un tac de control

para confirmar que no ha habido resangrado.

Estaremos muy atentos también

a si aparecen síntomas de síndrome de abstinencia y actuar en consecuencia.

Y sería muy recomendable que en cuanto salgas de aquí

busques algún tipo de terapia o grupo de apoyo

para dejar de consumir cocaína. ¿De acuerdo?

-De acuerdo. -¿Alguna pregunta?

-No, gracias. -Muy bien, pues luego te veo.

-Gracias. -Muchas gracias.

-Si Miguel muestra síntomas de síndrome de abstinencia,

en el hospital le podemos ayudar a encontrar un grupo de apoyo.

Es muy importante que si usted sospecha de que un familiar

o un conocido puede tener un problema con las drogas,

consulte inmediatamente en su centro médico,

ya que allí le pueden orientar sobre cuál es la mejor forma de actuar.

-Mamá.

Soy un fraude.

Soy un fraude.

Como gótico, me..., me he acojonado en cuanto he visto a la muerte.

Y como hijo, ni te cuento.

Mamá, lo siento muchísimo, de verdad.

¿Crees que... podrás perdonarme?

Es que...

Es que ni siquiera sé quién soy y...

tampoco he tenido nunca un padre.

Cuando te he necesitado

en el colegio o fuera,

tampoco estabas nunca.

Y... lo peor de todo es

que no sé qué tipo de persona voy a acabar siendo mañana.

Tengo miedo.

Tengo miedo, mamá.

Por favor, no me dejes.

De acuerdo.

Bueno, pues entonces nos vemos en otro momento, ¿te parece?

Muy bien. Un besito.

Camare... ¡Eh, Clara! Clara.

Hola. Hola.

Oye, verás, quería pedirte disculpas por haber perdido ayer los papeles.

Lo siento.

Ya. O sea que primero exploto como un mamut

y luego pido perdón, ¿verdad?

A ver, Ramón, yo sé que ahora lo estás pasando mal,

que es un momento difícil, ¿vale? Pero no es excusa.

Ya, escúchame.

Me merezco el rapapolvo y lo sé. Lo siento.

Pues como vayas así por la vida, mal camino te espera.

Te lo digo en serio. Escúchame una cosa.

¿Por qué no te quedas, tomamos algo y hablamos tranquilamente? ¿Vale?

No puedo, he quedado con Elsa y ya no puedo cancelarlo.

Ah Vale. Bueno, pues otro día. La familia es lo primero, ¿no?

¿Vas a estar bien? Sí, sí. Claro que sí.

Bueno. Venga, hasta mañana. Que descanses.

Adiós.

Camarero, ¿me traes un whisky, por favor?

-He quedado aquí con Álvaro.

Me ha dicho que te quedabas tú con Aníbal.

-Yo también he quedado con Álvaro. Y a mí me ha dicho lo mismo.

-Mamá, me he quedado muy mal

después de la conversación que hemos tenido antes,

y no quiero que las cosas se hagan más grandes.

Perdóname.

Es que últimamente siento que estoy muy irascible,

pero me parece que es algo normal.

Entiéndelo, es que son muchas cosas nuevas a la vez, mamá.

El bebé, la boda...

Pero, por favor,

no quiero que vuelvas a decir que has sido una mala madre.

Porque eso me parte el corazón.

-A ver, ¿duele ahí? -Sí, sí, sí. Me duele un montón.

-¿Desde cuándo te duele?

-Pues no sé, no lo recuerdo, la verdad.

-Quizá me estoy metiendo donde no me llaman,

pero estoy igual no es lo mejor para la esclerosis.

-Te estás metiendo donde no te llaman.

-Parece que tienes artritis idiopática juvenil.

-Pepa.

Siéntate, tómate algo conmigo.

No, no, no. Estoy a punto de entrar a trabajar.

Dices que a tu tía le tuvieron que extirpar un pecho.

-Sí, ¿por? ¿Puede que tenga lo mismo que ella?

A ver, cálmate. Es verdad que el componente genético

es un factor importante a tener en cuenta,

pero eso no quiere decir que lo tengas.

-Bueno, si ya está todo bien, nos podemos ir, ¿no?

Necesito hacerle una biopsia para confirmar

de qué tipo de tumor se trata.

-Ya tienes otra excusa para sabotear la gira.

Por un lado, que los resultados de la biopsia confirmen

que el tumor es benigno y, por otro, bueno,

que se deshaga cuanto antes de este representante.

-Por tu operación hemos perdido un contrato millonario, de los buenos

-Si queréis ganar dinero,

comerciad con objetos, no con personas.

-Lo mejor será que te vayas a tu casa,

no querría tener que llamar a la policía, ¿vale?

¿Pero qué vas a llamar a la policía? ¿Qué vas a llamar a la policía?

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Centro médico - 26/09/17 (2)

26 sep 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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