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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 26/02/18 (2) - ver ahora
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La doctora Ortega acaba de visitar a Jesús Morales,

el paciente que ha sido intervenido recientemente

para extirparle un tumor en su pulmón derecho.

-Como os comenté, la operación ha ido bien.

Ya le hemos subido a planta.

Pero necesito que tengáis en cuenta que está convaleciente.

Y necesito que esté tranquilo.

-De acuerdo. ¿Puedo pasar?

-¿Podemos?

-Sí. Sí, sí. Se puede.

-Gracias.

-Gracias.

-¡Ay, Jesús!

-Hola.

-Hola.

Me alegra que estés bien.

Sí.

Y ella también se alegra.

-Lo siento muchísimo.

No sabría por dónde empezar a explicaros

cómo hemos llegado hasta aquí.

-Cariño, esta mujer dice que es tu esposa.

Dime que no es verdad.

-Sandra, lo siento.

Llevo tiempo queriendo hablar contigo;

bueno, con las dos. Pero no...

Estos dos últimos dos años han sido una pesadilla.

No encontraba el momento ni..., ni la manera.

No...no quería equivocarme y perderos a las dos.

-Mh.

Sandra...

-¡Sandra! ¿Cómo que Sandra?

¿Y con Jaime, con Berta y conmigo qué pasa, Jesús?

-He hecho daño a las dos personas que más quiero en esta vida.

Y mira que sabía que el momento iba a llegar, y lo sabía.

Tenía mil excusas preparadas; pero...

Ahora me doy cuenta de lo que he hecho.

-¿Y ahora qué va a pasar con el bebé?

¿Eh?

-Con el bebé no va a pasar nada, Sandra. Ese bebé es una bendición.

Junto con Jaime y Berta es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Chicas, por favor.

-Por favor...

¿Por favor, qué? ¿Eh?

-Chicas, podemos ver esto con un poco de perspectiva.

No sé: hasta hace nada los tres éramos felices;

eso no tiene por qué cambiar.

¡Os quiero a las dos!

-Mira, ¡yo no aguanto más, ¿vale?!

Yo no aguanto. ¡No quiero volver a verte!

¡Eres un desgraciado!

-Sandra, por favor...

-¡Déjame en paz!

-Sandra, por favor. -Elena...

Elena...

Tras un par de días con picor e irritación en el ojo izquierdo,

Mónica Cerezo ha decidido acudir al hospital.

-Nadia, hija.

-¿Qué pasa?

-Te estaba escribiendo ahora. ¿Cómo has tardado tanto?

-A ver, bueno, que no me podía escapar del instituto.

-Bueno.

-¿Tú cómo estás, estás mejor? -Mm.

-Bueno, siéntate que voy yo a arreglarlo, ¿vale?

-Vale.

-Menuda nochecita he pasado. Sin pegar ojo; nunca mejor dicho.

Me pica muchísimo y lo tengo como un tomate.

Nadia, mi hija, dice que se me habrá metido una mota de polvo o algo.

Pero yo, por más que me miro en el espejo, no veo nada.

Mira, mamá, por favor.

Si te vas a rascar, por lo menos lávate las manos antes.

-¡Ay! Ahora qué eres, ¿tú la madre?

¡Ooo!

Mira, yo necesito fumar.

-¡Que no, qué no!

¡Que tú no te vas a fumar ahora, que va a venir la doctora ya!

-Bueno, da igual; luego entro.

-No, no da igual.

-Hola. ¡Muy buenas!

-Ay, hola. -Hola. Encantada.

Bueno, supongo que tú eres la paciente.

-Sí. Mira, es que lo tengo rojísimo y me escuece y me lagrimea.

-Vale. ¿Y has tenido algún otro síntoma en los últimos días?

-No. No, no.

-¿Cómo que no, mamá?

Ha tenido congestión nasal y mocos y eso...

-Ah, sí, sí.

-Vale. ¿Y has podido notar si has tenido pérdida de agudeza visual?

-No. Eso no.

-Muy bien.

Bueno, vamos a pasar a la camilla, que voy a explorarte,

aunque ya veo que has estado tocándote.

Espero que tengas las manos limpias, por lo menos.

Cuando en el ojo entra un cuerpo extraño, una pestaña,

arena u otra partícula, lo primero es lavarse muy bien las manos.

Aplicar agua tibia o suero fisiológico.

Esto, junto con las propias lágrimas y los parpadeos suele ser suficiente.

Si no fuese así, hay que acudir al médico.

Bueno, pues no tienes ningún cuerpo extraño

y tampoco edemas en los párpados.

Lo que sí que veo que tienes lagrimeo intenso y la conjuntiva enrojecida.

-Pues yo no noto alivio, ¿eh, doctora?

Me escuece igual que antes.

-Bueno, doctora, entonces ¿cuál es el diagnóstico?

-Pues lo más seguro es que tenga...

una conjuntivitis vírica en una primera fase.

En las conjuntivitis virales

la infección suele remitir entre los 7 y los 14 días.

Basta con usar lágrimas artificiales y con usar también compresas frías

para mitigar la sequedad y la inflamación.

Es primordial individualizar el uso de objetos como toallas,

sábanas, almohadas.

-¿Hace falta usar colirio?

-No. Solo si aparecen secreciones.

Que son legañas secas y verdosas.

Porque eso indicaría que hay una infección bacteriana.

Por eso, ahora mismo un colirio antibiótico no tiene sentido

porque no es un medicamento eficaz contra los virus.

-¿Te has enterado, no?

-Sí, hija. Sorda no estoy.

-Bueno, pues nada más. Eso ya está y voy a extenderte la receta.

¿De acuerdo?

-Vale. -¡Ufff!

-¿Quieres que hablemos?

-No. No. La verdad es que ahora no me apetece.

-De acuerdo.

-Elena, espera.

Quédate.

¿No te veo muy sorprendida con esto?

-Bueno...Es que Jesús y yo nos conocemos bastante.

Y han pasado cosas.

No como esto, pero...cosas.

-¡Qué fuerte!

Es que, perdona, pero es que no...,

aún no me lo creo, ¿sabes?

He sido tan imbécil...

No sé, yo estaba...

estaba tan ilusionada con tener un bebé que...,

que no pensé nada más.

No sé, nunca desconfié de él...

No sé. Daba por hecho que...

que trabajaba mucho y que viajaba mucho y...,

y nunca le pregunté.

-Sí. Yo también pensé que jugaba mucho al tenis.

-Ortega, ¿estás bien?

-¡Estoy harta! Harta de miraditas y de chismorreos.

¡Ya está bien!

-Aah.

¿Ya está bien?, es lo que tiene comportarse como dos crías

-¿Yo? -Tú y ella; las dos.

Porque, de verdad, es que parece que tenéis diez años.

Ahora, que a mí no me la dais, ¿eh? Yo sé lo que está pasando aquí.

-Toma. Gracias.

Pues que sois unas orgullosas las dos.

Porque es que si no, no se entiende

que no hayáis arreglado este problema ya.

Madre mía, con lo bien que lo pasábamos las tres,

lo que nos reíamos tomando café...

¿Y ahora qué? Pues lo echo bien de menos, fíjate.

-Tienes razón.

-A ver, Ortega. A mí me encantaría ayudarte.

Pero hija mía, si es que no sueltas prenda. No me dices nada...

A ver, ¿qué puedo hacer yo?

-Clara.

Ainhoa y yo hemos tenido una..., una relación de pareja.

-Vaya.

-No lo sabe casi nadie del hospital.

Lo he mantenido en secreto todo este tiempo. Pero vamos, ya...

Ha faltado poco, ¿sabes?

Para que todo el mundo esté chismorreando.

Da igual.

Mónica Cerezo vuelve al hospital.

El picor, el lagrimeo y el enrojecimiento

casi han desaparecido, pero ha surgido una complicación.

-Que sí, que sí. Que yo veo peor con el ojo izquierdo desde ayer, ¿eh?

-Mira, por favor, tómate el café ya, ¿vale?

Que vamos a llegar tarde y tengo que irme a un examen.

-Nadia, hija. No me estreses. Me voy a tomar el café tranquilamente

que hoy lo necesito como el respirar.

Me he levantado de un zombi...

-Ah. ¿A qué hora llegaste anoche?

-Eso no es asunto tuyo.

Por cierto, ¿cómo va tu fiesta de graduación?

-Bien.

-Mm. Como siga con el ojo así,

voy a tener que ir con un parche de esos pirata, ¿eh?

¡No!

-He pensado que igual llamo a papá y le digo que venga.

-¿A tu padre?

-¿Cuánto hace que no le ves? -Bueno, mucho tiempo, mamá. Pero...

-si nunca se ha interesado por nosotras,

¿qué te hace pensar que va a empezar ahora, hija?

-Mira.

Tú termínate el café, ¿vale?

Y vete a la consulta, procura no llegar tarde

que yo me voy a un examen.

-¿Y a ti qué te pasa, eh?

Estás como ausente.

-Nada, mi hermana; que lleva muchos días sin venir a dormir a casa y...,

y que me da miedo que haya vuelto a la prostitución.

Es que no quiero ni pensarlo, Pepa.

-Pues yo creo que tienes que hablar con ella. Pero sin rodeos, ¿eh?

-Sí yo esta mañana he intentado hablar con ella.

Me ha contestado fatal y se ha ido.

Es que yo no sé cómo hacerlo.

-Pues vas a tener que buscar la manera.

Lo que pasa es que necesitas paciencia.

-Ya.

(Suspiro)

-Bueno, venga. No te pongas en lo peor.

Jesús, el paciente que fue operado para extraerle un tumor en el pulmón

recibe la visita de la doctora Ortega.

-Hola, Jesús.

-¿Han venido Sandra o Elena?

-Eh..., no. Lo siento, no sé nada de ellas.

¿Cómo estás?

-Tengo mucho frío.

-A ver...

(Pitidos)

-La he cagado.

-Tienes fiebre alta. Tienes 39.

Espera un segundo.

-Ha sido culpa mía y me han abandonado.

(Timbre)

-Por favor, necesito una enfermera a la 312.

-Me han abandonado pero las quiero a las dos.

¿Qué voy a hacer si las quiero a las dos?

-Tranquilo, Jesús.

Tranquilo.

Jesús ha empeorado. Presenta fiebre elevada,

expectoración verdosa fétida, halitosis y vómitos.

Además la auscultación pulmonar

muestra alteraciones en el campo pulmonar derecho.

Lo que sería esperable después de una cirugía.

Pero aun así, he preferido solicitar un cultivo de esputos,

una analítica completa, una gasometría

y también una radiografía de tórax.

Y los resultados de esta última prueba

me han sorprendido bastante, la verdad.

Mira. Todo eso de ahí...

-Perdona, ¿tienes fuego?

-No. No tengo fuego; pero aquí no se puede fumar.

-Gracias.

Perdona, ¿tienes fuego?

-Eh... No. Y creo que te va a resultar difícil encontrarlo;

porque está todo el mundo dejando de fumar.

-Vaya.

-Claro, que si quieres ayuda, yo te puedo ayudar, ¿eh? También a dejarlo.

-¿Eres doctora de aquí? -Casi. Soy psicóloga.

-Mm.

Pues mira, yo te lo agradezco.

Pero para dejar de fumar ya tengo a mi hija Nadia;

que está todo el día diciéndome qué puedo y qué no puedo hacer.

Y con el tabaco es de un pesado...

-O sea, que tenéis una relación peculiar ahí.

-Pues un poco sí. Eso no es bueno, ¿no?

-¿Es adolescente?

-Lo es.

-Pues ¿qué quieres?

(Risas)

-¡Uy! Yo tengo consulta.

-Y yo también. ¿Entras? -¡Anda!

-Mira, Jesús. Los resultados de la gasometría son normales.

En la analítica veo una ligera anemia,

pero también es normal después de una cirugía.

Lo que pasa es que en la radiografía de tórax

hay un acúmulo de líquido en la cavidad pleural.

Es el espacio que hay entre el pulmón y la pared torácica.

Eso hace que tu pulmón izquierdo tenga que trabajar mucho más.

-¿Cómo ha podido pasar esto?

-Pues en un principio

yo creía que podía estar provocado por la misma operación.

Pero es que este cuadro de expectoración tan mal oliente

no me encaja con estos resultados.

Entonces, te voy a hacer una videofibrobroncoscopia de urgencia

para ver qué está pasando en tus bronquios. ¿De acuerdo?

Quiero que estés tranquilo, porque yo estaré presente en la operación.

-Gracias.

-¿Tú cómo estás?

-Pues, si no fuera por mis hijos y por el bebé que espero,

desearía no haber salido del quirófano.

-¿No sabes nada de Elena ni de Sandra?

-No.

-Lo siento.

-¿Usted cree eso que dicen que en esta vida todo tiene arreglo?

-No lo sé.

Pero soy médico.

Me gustaría pensar que sí.

(Suspiro)

-Bueno, vamos con esta fila.

¿Me la puedes decir de izquierda a derecha?

-La primera una ¿t?

-La siguiente. -Creo que f.

-La siguiente. -Una d.

-Bueno, vamos a ir con esta fila. Dímela de izquierda a derecha.

Si ves las tres letras.

-Sí. Esas las veo bien.

Mira, la primera una t, la segunda una o, la tercera una z.

-Vale. Muy bien.

Tienes una pérdida de agudeza visual importante en muy poco tiempo.

Eso podría estar asociado a la conjuntivitis,

pero sería algo muy raro.

Así que voy a hacerte una serie de exámenes complementarios.

-Vale.

-Las hormonas tiroideas y prolactina están dentro de lo normal,

lo que hace más improbable un tumor en la hipófisis,

que es la zona del cerebro donde se cruzan las fibras ópticas.

Sin embargo el fondo del ojo

sí que nos ha mostrado resultados preocupantes.

Muy bien. Las papilas, que están en la parte posterior del ojo,

que es por donde sale el nervio, están bastante blancas.

Eso quiere decir que no le está llegando suficiente riego sanguíneo.

Es por donde pasa el nervio óptico, que es muy delicado.

También veo que tienes signos de atrofia en el nervio óptico

y pérdida del patrón en las fibras oculares de las papilas.

-Pero ¿eso es culpa mía por haberme rascado tanto?

-No. La compresión es consecuencia de una presión elevada intracraneal.

Vamos, que hay algo que está comprimiendo el nervio óptico.

-¿Algo? ¿Cómo algo?

-El 99% de los pacientes tiende automáticamente a pensar en un tumor.

Y además a asociar tumor a cáncer.

Es un error muy extendido.

Por otro lado,

solemos temer más, lo que no vemos, que lo que tenemos justo delante.

A ver, el tumor es solo una de las posibilidades.

Hay muchas otras y además es muy pronto para descartar ninguna.

-Pero ¿puede ser maligno?

-A ver, la cuestión ahora es que:

La prioridad es salvar el nervio óptico y, paralelamente averiguar

qué es lo que está ejerciendo esa presión sobre el nervio.

-O sea, ¿que me tenéis que hacer más pruebas?

-Sí. Tenemos que hacerte una prueba de rayos y un TAC.

-Vale. ¿Y cómo es de grave?

-A ver, pues te enfrentas a...

desde una pérdida progresiva de la visión del ojo izquierdo,

hasta una ceguera transitoria.

Jesús está siendo sometido a una videofibrobroncoscopia,

un procedimiento endoscópico para visualizar las vías respiratorias.

-Durante la prueba hemos encontrado un agujero

en la pared de los bronquios de Jesús.

Por esa apertura escapa aire y mocos,

lo cual explica la mucosidad y la halitosis que está sufriendo.

Hemos tomado unas muestras para analizar.

¿Cómo te encuentras, Jesús?

-Como si tuviera plomo en los pulmones.

Y mucha flojera, como cuando tienes la gripe.

-Ya. Es normal que te encuentres así,

porque en la prueba he encontrado una apertura en un bronquio.

Eso ha provocado la infección que tienes,

que ha derivado en mucosidades y la halitosis que estás sufriendo.

A ver, tranquilo. Te voy a tratar con dos antibióticos distintos.

La mala noticia que...

-¿Sobre Elena o sobre Sandra?

-No. Lo siento, no sé nada de ellas.

-Ya.

-La mala noticia, Jesús,

es que tienes que pasar por quirófano otra vez

para corregir esa fístula que hemos encontrado.

Lo siento.

-Ya.

¿Es una operación peligrosa?

-Estás en buenas manos; quiero que estés tranquilo.

-Vaya panorama me espera ahí fuera, ¿eh?

Doctora, si pasara algo durante la operación, dígales a...,

a Sandra y a Elena que, piensen lo que piensen,

que las quiero muchísimo a las dos.

Por favor.

Mi padre engañó a mi madre durante años con otra mujer.

Y nunca le perdoné por eso. Y ahora mira.

Está claro que tenemos la misma sangre.

Una de la peor calidad.

Mónica se somete a una prueba de rayos X para averiguar

qué es lo que está comprimiendo el nervio óptico de su ojo izquierdo

-El problema parece estar en la silla turca

que es una estructura en la base del cráneo

donde se encuentra la hipófisis.

Aparece aumentada de tamaño y con los perfiles casi borrados.

Lo que nos indica una ocupación por un tumor hipofisario.

Un TAC craneal nos ayudará a afinar más el diagnóstico.

-Hola.

-¡Hola! -Perdona, ¿tienes un momentín?

-Sí. Sí, sí. Acabo de terminar la consulta.

¿Qué tal te ha ido tu prueba? Pasa, siéntate.

-Gracias. Bien, mira; acabo de salir del tubo ese horroroso

y la verdad es que me ha dado mucho que pensar.

-¿Y quieres dejar de fumar?

-No, no. No es eso.

Es sobre lo que me dijiste antes,

de que tenía una relación peculiar con mi hija.

-Sí. -La verdad es que sí.

Es que muchas veces ella me hace de madre, ¿sabes?

Yo me quedé embarazada siendo muy joven, 18 años recién cumplidos.

Y el padre desapareció cuando Nadia era muy pequeña.

Yo no le guardo rencor;

era un chiquillo como yo

y se asustó al ver que tenía que cuidar de un bebé.

Pero Nadia, sí que ha llevado mal crecer sin padre.

Y en lugar de culparlo a él, la paga conmigo.

-Yo sé que es una situación injusta.

Pero que sepas que es bastante común

ese comportamiento en los adolescentes

a los que les ha faltado alguno de los padres.

-Ya. Además, yo no estoy favoreciendo en nada a esa situación porque,

hace un tiempo, empecé a beber,

y un día me presenté en su colegio así, tambaleándome.

-Ya.

-Y estoy convencida de que se avergüenza de mí.

-Pero ¿en qué te basas para afirmar eso?

-Pues porque no quiere que vaya a su fiesta de graduación.

Teme que me tome unas copas de más y la líe parda.

-Pues mira, yo creo que esa es una buena oportunidad

para empezar a recuperar la confianza de tu hija.

Pero no portándote bien como si tú fueras su hija; sino como madre.

Y creo que es un buen momento para que des el primer paso.

Jesús está siendo intervenido quirúrgicamente

para eliminar una fístula de un bronquio.

-Hola.

-Hola.

-No podía pegar ojo.

Estaba preocupada por...

-Ya. Yo también.

-¿Se sabe algo? -No.

No, todavía es pronto. Lleva 40 minutos dentro.

(Suspiros)

-De verdad, que no me acostumbro al frío de aquí. ¡Uf!

-O sea: encima de que vengo a verte al hospital,

¿me haces un interrogatorio?

-Pero vamos a ver, Gloria.

Es que tú no contestas a ninguna pregunta.

Todo el día con las intrigas.

¡Pues algo tendrás tú que ocultar, digo yo!

-¡Uy! Pero ¿tú desde cuándo hablas como mamá?

Mira, ¡me sacas de quicio igual que ella, de verdad, Rocío!

-A ver. Que yo solo quiero... ayudarte, hija.

-Mira: a mí no me vuelvas a hacer venir por esto, ¿eh?

A esto no.

En serio te lo digo.

Y espero que no tengas nunca que soportar

que tu propia hermana desconfíe de ti,

porque duele muchísimo, muchísimo.

¡Hala!

-Gloria...

-A mí hace un tiempo me detectaron un cáncer.

Y, bueno me operaron, me reconstruyeron el pecho,

me dieron quimio y Jesús estuvo conmigo en todo momento.

Se portó muy bien.

Bueno, excepto los fines de semana, claro.

Que se iba siempre con su famoso cliente de Algeciras.

Que erais tú y los niños.

-Berta y Jaime, se llaman.

-Bueno, el caso es que yo,

yo ya había tirado la toalla, con lo de ser madre

y me hacía tanta ilusión

que..., que Jesús siempre me animaba, ¿sabes?

Me decía que yo lo iba a superar, que yo podía con todo,

que podría intentar ser madre cuando todo terminara y...

Pues al final...aquí está Raquel.

-Sandra, hace... ¿Raquel?

Que nombre tan bonito.

-Sí.

-Escucha: ¿hace cuánto que tienes una relación con Jesús?

-Pues justo ahora hemos hecho tres años. Sí, tres años y pico.

Para las Navidades de hace tres años.

-¿Estás bien?

-Sí.

No. Es que..., esas Navidades Jesús y yo tuvimos una crisis

y lo dejamos una temporada.

-Y ¿qué os pasó? Bueno, si quieres contármelo.

-Sí. No... Había..., bueno, hacía tiempo que no teníamos relaciones

y yo tuve un "affair" con un chico del gimnasio.

En el fondo supongo que quería que volviéramos juntos

y que eso iba a activar la relación.

Eso pensaba.

¡Bah!

-Mira, Elena. Yo si hubiera sabido que Jesús tenía..., yo pues...No sé;

yo solo quería tener mi propia familia, ¿sabes?

-Sí.

Sí; la familia es lo más importante.

-Oye, ¿te parece que entremos? No sé, estoy un poco intranquila aquí fuera.

-Vale.

Cuando Nadia vuelve al hospital para recoger a su madre,

la doctora Jiménez ya ha averiguado a qué se enfrentan.

-¿Qué pasa?

Que me han dicho en recepción que van a ingresar a mi madre.

-Sí. Pero no te preocupes.

Vamos a escuchar lo que nos tiene que decir, ¿sí?

-Vale.

-En el TAC hemos visto una mancha que comprime el nervio óptico.

Todo parece indicar que es un tumor.

Un adenoma de la glándula hipófisis.

Yo al principio lo descarté por los resultados de los análisis,

pero ahora ya está bastante claro.

¿Hay alguna pregunta que queráis hacerme?

-¿Ese tumor es maligno?

-En la mayoría de los casos el adenoma hipofisario es benigno.

Es muy raro que haya tumores malignos.

Si este lo fuese,

se hubiese propagado a otras zonas del sistema nervioso

en forma de metástasis

y entonces estaríamos hablando de un pronóstico muchísimo más grave.

A ver, que el tumor sea maligno o benigno

en cierto modo es irrelevante.

La masa se encuentra en el cráneo y, como el cráneo es rígido,

esto impide que los órganos que hay en su interior

se expandan o se reubiquen.

Por eso está aplastando el nervio óptico, que es bastante delicado.

Si el tamaño del tumor fuese grande,

pues podría dejarte ciega.

Pero, por suerte, lo hemos cogido muy a tiempo y seguro que sale todo bien.

-Pues mira, yo no sé si será sugestión o qué,

pero es que cada vez veo peor por los lados.

-Sí. Es que lo primero que se pierde es la visión periférica.

Cuantas más fibras ópticas se ven afectadas dentro del quiasma,

más se reducen el campo de visión, desde fuera hacia dentro.

El efecto es parecido al de un túnel o al de la conducción nocturna.

La pérdida de visión en tu caso está yendo más rápido de lo normal.

Por lo que vamos a ampliar el estudio con un TAC y una resonancia magnética

Para ver las dimensiones del tumor

y saber en qué medida está afectando al cerebro.

Yo os dejo un ratito solas y luego me paso a verte; ¿de acuerdo?

-Gracias. -De nada.

-Mamá, cuidado. Vamos a arreglar esto...

A ver, ¿tú has llamado al trabajo?

-Nadia...

-Mi amor. Deja la libreta.

Sí. He llamado al trabajo y he llamado a tu instituto

para decirles por qué no has ido estos días.

-Ah.

Vaya, ¡qué sorpresa!

Pues al final va a ser que el tumor te ha cambiado el carácter o algo

¿no?

-Pues por una vez no estaría mal, ¿no?

¿Cómo te ha ido el examen?

-Pues muy bien.

-Mh. Eso ya lo sabía yo.

Si es que tengo una niña más lista...

Jesús sigue en quirófano donde el cirujano

trata de corregir la fístula hallada en uno de sus bronquios.

Estuvo a punto de entrar en shock en quirófano.

Pero finalmente recuperó la estabilidad hemodinámica

y se le pudo corregir la fístula que le localizaron en un bronquio.

Permanece sedado e intubado.

-La extubación es un proceso que lleva su tiempo. Es delicado.

Necesito que Jesús

reúna unas buenas condiciones generales de salud para el proceso.

Pero tranquilas, es completamente normal.

-¿De acuerdo?

Mónica, la paciente con un tumor que le comprime el nervio óptico,

experimenta un empeoramiento.

-Es que, con el ojo derecho solo veo por en medio.

Y con el izquierdo sombras.

-Bueno, es algo normal porque los resultados de las pruebas

indican que el tamaño del tumor es bastante grande.

Así que, para salvar el nervio óptico hay que operar lo antes posible.

¿Vale?

Voy a hablar con Neurocirugía y a reservar un quirófano cuanto antes.

-¿de acuerdo?

-OK. -Bueno.

-Gracias. -Y tranquilas.

Venga.

La intervención ha finalizado sin incidencias,

hemos extirpado el tumor de la paciente

y también hemos tomado muestras

que han sido enviadas al laboratorio para analizar.

Buenas.

-Hola, doctora.

-Hola. -La tensión está estable, ¿eh?

-Vale. Muchas gracias, Mar, muy amable.

-De nada.

-Bueno, pues yo traigo muy buenas noticias.

Porque en el TAC que hemos hecho postoperatorio,

hemos visto que el tumor ha desaparecido

y en la intervención hemos podido apreciar que el tumor era benigno.

-No más TACs, gracias a Dios.

-Sí. Lo único que, antes de darte el alta,

quiero comentarte que tienes que seguir un tratamiento hormonal

con levotiroxina y acetato de cortisona de por vida.

-¿Y eso por qué?

-Pues porque la hipófisis segrega unas hormonas

que controlan el metabolismo

y entonces tenemos que administrarte

estas hormonas vía oral con el fármaco

para evitar hipotiroidismo e insuficiencia suprarrenal.

-No se preocupe, doctora.

Pienso seguir el tratamiento a rajatabla.

Y también voy a ponerme en manos de ayuda psicológica

para dejar de fumar.

He conocido a Lucía y creo que me puede ayudar.

-Pues eso sí que me parece muy buena idea.

-Lo único que me preocupa ahora es que esta operación

me ha dejado la cara tan morada... para ir a tu fiesta.

-Bueno, no pasa nada. Si yo tengo una sombra de ojos igual.

Mira, me hago el maquillaje y vamos a conjunto.

-¡Ay, mi niña!

Jesús se recupera de la intervención quirúrgica a la que fue sometido

para corregirle una perforación en uno de sus bronquios.

-¿Sabéis que en el quirófano,

justo antes de que me pusieran la anestesia,

no podía dejar de pensar en ninguna de las dos?

Pensaba en ti, Elena y en los chiquillos.

En la compañera que has sido.

En los buenos momentos y en los malos.

Y los hemos pasado malos, ¿eh?

Y en ti, Sandrita.

Fuiste como...

como una luz en mitad de la noche.

Lo siento muchísimo, chicas, de verdad.

Siento no haber sido sincero con vosotras; pero,

entre la quimio, los niños, no...

Nunca encontraba el momento.

-Jesús. Yo..., yo estoy muy dolida.

Y quiero sinceridad en mi vida.

Pero puede que yo tampoco haya sido del todo sincera contigo.

Mira, cuando nos conocimos, ya sabía que tenía cáncer.

No te lo dije porque me daba mucho miedo que salieras corriendo y,

afrontar aquello sola...

Pero es que esto que has hecho, Jesús...

Aun así, creo que en el fondo no has querido hacernos daño

ni a Elena ni a mí.

-No puedo, Jesús. No me sale.

No me nace perdonarte.

¡Ay, Dios!

Mira que he sido infiel, pero no...

¡Ay! No puedo, no puedo, no puedo.

No puedo pero, por algún motivo que no comprendo en absoluto,

creo que tenemos que sostener la familia.

-¿Y qué propones?

-Ah...

Mañana yo tengo spining, tú tienes una ecografía,

tú tienes que recuperarte.

Pues...

el futuro se escribirá sobre la marcha.

Pero no tú solo, Jesús. Los tres.

-Los tres.

-La familia.

-Te aseguro que, si me diera la gana,

montaba aquí la tercera guerra mundial.

Pero eso sería culpar a Jesús de una relación que ya estaba muerta

y eso es responsabilidad de los dos.

Así que...

La familia es lo primero.

No sé.

¿Para qué cambiar algo que no está roto?

-La verdad es que algo me olía, ¿eh?

-¿De lo mío con Ainhoa?

Vaya. Pensaba que estaba siendo discreta.

Clara, escúchame. Quiero pedirte perdón. Por no habértelo contado.

Pero es que necesito que entiendas que...,

que es que estoy hecha un lío.

Si es que ni siquiera me lo puedo explicar a mí misma.

-Ya. Lo entiendo. Es que no tiene que ser nada fácil, la verdad.

De todas maneras te agradezco la confianza que tienes en mí, ¿eh?

Bueno, ¿y ahora qué planes tienes? ¿Qué vas a hacer?

¿La vas a recuperar, la vas a ignorar, vas a pasar de ella?

¿Qué vas a hacer?

-Voy a cambiarme de hospital.

-¡Uy! ¡No me digas eso!

-¡Que es broma!

-¡Mira, qué graciosa!

(Risas)

-No, Clara. Pero no lo sé. Quiero estar con Ainhoa.

La echo de menos pero, a la vez, pues necesito tiempo.

No. Si yo te entiendo.

Pero te digo una cosa, Ortega.

El tiempo pasa más rápido de lo que parece.

Y a veces las oportunidades, como no se cojan...Es como un tren.

Desaparecen.

Así que tú misma.

-Gracias.

-Jorge, dos cañas, por favor.

-Una, una, una.

-Gloria...

Bueno, que..., que yo quería pedirte perdón

porque el otro día, es verdad que te hablé como una madre,

o más concretamente como la nuestra.

Y eso no está bonito.

-Vale. Bueno, menos mal que te has dado cuenta. Me alegro.

Bueno, yo es que me tengo que ir, ¿eh, cariño? que he quedado, ¿vale?

-Ah. Bueno, vale.

-Eh, te prometo que mañana hablamos, ¿Mm?

-Vale.

-¿No me vas a apretar las tuercas para que te diga con quién?

-Pues no.

-Buen, muy bien, muy bien.

Dame un beso, anda.

(Risas)

Esto es una tregua. No es la paz definitiva, pero es una tregua.

-Vale. -Venga.

-Pásatelo bien, petarda.

Ay, muchas gracias, muy amable.

Subtítulos realizados por Elda Hidalgo Castañeda

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Centro médico - 26/02/18 (2)

26 feb 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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