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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 26/01/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-¿Cómo estás?

-Pues más o menos. Con Ramón bien.

Ahora, el que está insoportable y fuera de control es mi hijo

el pequeño.

-¿Crees que es su respuesta emocional a vuestro divorcio?

¿Cómo crees que estaría si no os hubierais separado?

-Pues no me lo quiero ni imaginar.

-¿Te lo vas a terminar? -No.

Oye, ¿estás comiendo últimamente tanto, así?

-Ansiedad. -Ya.

¿Has hablado con tu mujer? -¿Para decirle que tengo una amante?

Me está superando la situación, Lucía.

No duermo por las noches, como mucho y mal,

y no sé, me duele la cabeza... No lo estoy llevando bien.

-¿Hace cuánto tiempo no te haces un análisis?

-¿Siete años?

¿Siete años hace que no te haces análisis?

¡Por favor, mañana te quiero ver en el hospital en ayunas a primera hora

para hacerte una analítica!

¡Sí! Sí. Porque si no vas tú, te llevo a rastras.

-No sé si comparto su praxis, doctora.

Al día siguiente Héctor acude en ayunas al hospital

a realizarse unos análisis de sangre.

-Lucía... -¡Hola!

¡Ayyy!

-¿A que pensabas que no iba a venir, ¿eh? -Sí.

-Para que veas que un hombre infiel no miente siempre.

-Me da una alegría verte... tremenda. Ay, mira. Mi exmarido.

¡Hola, Ramón!

¡Hola! Hola.

-Mira, que te presento a Héctor Domenec.

¡Ah! Encantado.

-Amigo. Encantado de conocerte.

Lucía me ha hablado mucho de ti.

Además, me prestó unos libros tuyos

y muy interesante tu trabajo y tus reflexiones.

Lucía también me ha hablado mucho de ti.

Vaya. Pues miedo me da preguntar qué te habrá contado.

Secreto profesional. Me imagino.

Bueno, que encantado de conocerte. Un placer.

-Hasta luego. -Venga, hasta luego.

¡Ay, madre mía! -Parece un buen tío.

-No, si buen tío es.

Lo que pasa que hay veces que se ha comportado como un...

capullito de alelí, vamos.

-Vaya, parece que tengo algo en común con tu ex.

-Venga, que te acompaño a la sala de Extracciones. -Vamos.

-¿Qué tal? ¿Vas bien de ánimo? -Sí, bueno.

No me gustan mucho las agujas.

Susana y Manu llegan a Centro Médico después de haberse lesionado

en uno de sus entrenamientos de defensa personal.

-¿Qué tal?, ¿qué ha pasado? -El hombro.

-El pie.

-Clara, ¿tenemos sitio en Triaje para dos personas?

¡Uy, de momento no! Es que hoy estamos a tope.

Pues atendedle a él primero,

que me siento por aquí y me puedo esperar.

-Vale. Pues entonces te veo a ti primero y luego vengo a por ti.

-Vale. Gracias. -Venga, vamos. Tranquilo.

Bueno. ¿Te has hecho daño en el pie?-Sí.

¿Y puedes andar? Andar regular.¿Sí?

Vale. Anuc, por favor, trae una silla cuando puedas.

¡Oye, yo a ti te conozco! Sí.

¿Tú sales en la tele, no? Eso, sí. Alguna vez he salido.

Sí.

¿Puedo acompañar a mi amigo dentro?

No. porque le va a explorar ahora mismo la doctora.

Pero vamos, luego sin problema.

¿Te ocurre algo?

Me está persiguiendo un hombre. ¿Cómo?

Un hombre. Me está persiguiendo.

¿Un hombre? Sí.

E..., vale.

Siéntate, que te voy a acompañar a la sala de espera

y vas a estar más tranquila. Vale. ¡Au! Gracias.

Vale. Déjame, ya la llevo yo. Gracias.

Yo soy actriz y, aunque lo último que hice en televisión

fue hace algún tiempo,

pues a veces hay gente que me reconoce por la calle;

y yo amo mi profesión,

pero reconozco que tiene sus pros y sus contras.

Por ejemplo, hace algunas semanas que hay un tío,

con una sudadera gris, con una estrella en la espalda,

que me sigue a todas partes.

O sea: sabe dónde vivo, donde entreno, donde ensayo, todo.

Y me tiene mosqueada porque creo que lo he visto antes en el parque,

cuando estaba entrenando con mi compañero defensa personal,

lo he visto.

Pero no estoy segura si era él

porque no llevaba la estrella en la espalda.

Pero me tiene muerta de miedo.

Hola.

Pepa ha quedado con Héctor

para darle los resultados de la analítica que le realizó.

Mira, he estado mirando

los resultados de tu analítica con un médico.

¿Qué te pasa? -No, nada.

Es que los hospitales no me gustan. -¿No te gustan?

Bueno, pues entonces voy a ser breve.

-Mira, en general está todo bastante bien,

lo único es que tienes el colesterol, el colesterol malo, ¿se entiende?

El LDL lo tienes por las nubes. Lo tienes a 273.

-Si tener el colesterol alto es el precio a pagar

por llevar la vida que quiero vivir, pues la verdad es que no me asusta.

¿O debería asustarme?

-El colesterol es una sustancia similar a la grasa

que se encuentra en las membranas celulares de todo el cuerpo.

Es indispensable para la vida.

Pero un exceso en la sangre y su depósito en las arterias,

puede provocar arterioesclerosis;

o un problema cardiovascular grave como puede ser un infarto o un ictus.

Hombre, mira, yo te voy a ser muy sincera:

la edad es un factor agravante.

Y perdóname, pero tú no eres precisamente un chaval.

¿Fumas? -M... no. Prácticamente no...

-¿Fumas o no fumas?

-Lo estoy intentando dejar, pero... todavía no...

-¿Todavía fumas?

Bueno, Héctor, pues me voy a tener que poner muy seria contigo.

Porque con el colesterol como lo tienes, fumando,

eres una bomba de relojería.

-¿Y qué puedo hacer?

-Pues lo primero va a ser tener que empezar un tratamiento con estatinas,

que es lo que te prescribe el médico. -Mm... No. Yo pastillitas no.

-¿No te gustan las pastillas?

Vale, mira.

La atorvastatina es un controlador lipídico;

es decir, de grasas.

Es importante para ti que al principio te lo tomes

y con el tiempo, si tú consigues controlar tu colesterol

mediante la dieta y el ejercicio,

vas a poder retirar la medicación.

Pero al principio es fundamental. -Vaya. No tengo escapatoria.

-Pues no. Y además te voy a incluir

en un Programa de Educación para la Salud,

y te voy a controlar bien de cerca.

Para cuidar el colesterol es importante,

en primer lugar, tomarse la medicación,

si es que el médico la ha prescrito.

Eliminar las grasas saturadas de la dieta,

tomar frutas, verduras y legumbres.

Eliminar completamente la bollería industrial

y hacer actividad física.

Para empezar, por ejemplo, caminar tres días a la semana

durante 40 minutos.

-¡Aaaa! ¡¡Aa!!

¡Ah, ah! ¡Ah, me duele mucho, no puedo! ¡Ah!

No soporto el dolor, ¿no tendrás un calmante?

-Bueno, es que es normal que te moleste

porque parece una luxación de hombro.

Tranquilo que ahora te voy a poner una vía para analgesia.

-¡Aa! ¿Dónde está Susana?

-Está en la sala de espera.

Tu nombre ¿me dijiste que era? -Manu.

-Manu. Ahora te van a llevar a Rayos

para hacerte una radiografía del hombro

y ver si verdaderamente tienes una luxación.

Y luego te pasarán a Boxes.

Por tu amiga no te preocupes, porque ahora voy a verla a ella.

-Ella también está muy mal. ¿No puedo ir a verla?

-Pues no porque tienen que hacerte la radiografía.

¿Vale? Ahora vendrán unos celadores a por ti.

En la exploración Manu tiene una marcada impotencia funcional

y una deformidad del hombro en charretera.

Se llama así porque recuerda a las hombreras de las chaquetas militares.

El hombro pierde su forma y queda como un escalón en la parte anterior.

Es un signo típico en la luxación anterior del hombro,

cuando la cabeza del húmero se desplaza de la articulación

por delante.

A ver, Susana. Yo creo que deberías denunciar el acoso de ese hombre.

Porque normalmente esto va a más, ¿sabes?

¿Y qué hago?

¿Contrato un guarda espaldas, que esté todo el día siguiéndome?

¡Es que me niego! Para eso estoy en defensa personal.

No, si está muy bien que aprendas a defenderte;

una cosa no quita la otra.

Pero de verdad, pide ayuda. Que en estos casos es necesario.

¿Qué tal, Clara? Hola.

¿Podrías ponerle una vía con analgesia

a un paciente que tengo en Boxes?

Ah, sí. Voy ahora mismo.

Bueno, te dejo con la doctora, ¿vale?Gracias.

Hasta ahora.

¿Van a ingresar a Manu?

-De momento se va a quedar en observación.

Porque parece que tiene una luxación de hombro.

-¡Seis, sieeete!

¡Uuf! Chica.

-Eres un viejuno. Hemos dicho hasta diez.

-Me está costando recuperar mi barca.

Pero en unos días me voy a poner a punto. Tú verás.

-¿Has hablado ya con tu mujer? -Voy a hacer cinco más. ¿Vale?

-¡Aaa! ¡Ay!

-Venga, va. Que tú puedes. ¡Cuatro!

-¡Cin... uff!

-¿Héctor?

-¡Vega! ¿Qué haces aquí?

Eh. Mira, te presento a Ágata:

es una alumna de un seminario que hice hace unos meses.

Nos hemos encontrado aquí haciendo ejercicio y...

-¿Podemos hablar?

¿Así que esta alumna es tu rollito?

-No sé qué decir. No sé. No quería...

-¿No querías qué? ¿Que me enterara?

¡Aaah, claro! Por eso quedas con ella en un parque, al lado de casa...

para hacer ejercicio.

Héctor: ¿52 años y te lías con una alumna?

Tienes la inteligencia de un niño de cinco años.

¿Tú me quieres dejar?

Héctor. ¡Héctor! ¡Héctor, ¿qué?! ¡Ay, Héctor!

-¡Mm! -¡Ah, ah!

Para, para, para. ¡Por favor! -Vale, vale. Tranquila.

¿El dolor ha ido a más, no? -Sí.

-¿Desde que estás en el hospital? -Sí sí.

Ahora mismo no puedo ni moverlo. ¡Aah!

-En la exploración del pie de Susana se ve que está muy inflamado

y tiene un intenso dolor a la palpación del dorso del pie.

Pero es que incluso tiene crepitación.

Que es cuando al palpar se oyen como chasquidos.

Como el ruido que se produce al pisar la nieve.

También tiene impotencia funcional, claro.

Vamos a hacerte radiografías desde distintos ángulos de este pie

y del pie sano también te vamos a hacer para poder compararlas.

-¿Me puedo quedar ingresada, por favor?

-Tenemos que hacerte las pruebas primero.

No sabemos...

-No quiero ir sola a mi casa. Nada, cosas mías.

-Bueno.

Manu sigue en observación

a la espera de los resultados de la radiografía del hombro accidentado.

Bueno, pues esto ya está. Muchas gracias, Clara, ¿eh?

Ya me encuentro mucho mejor. Bueno, me alegro.

Pero que no me des las gracias, que estamos aquí para eso, hombre.

Bueno. Oye, por cierto, ¿cómo está Susana?

Pues mira, ahora mismo la está explorando la doctora.

Que la pobre, entre lo de su pie y lo del hombre ese,

está muy agobiada.

Pero ¿te lo ha contado? Claro.

¿Qué tal, cómo vas, Manu? ¿Cómo va el dolor?

-Pues muy bien, doctora.

La verdad que esto que me han puesto es muy bueno, ¿eh?

-Me alegro. Te cuento:

en la radiografía, ¿ves? hay una luxación de hombro.

Lo bueno es que no hay ninguna lesión ósea asociada, no hay fracturas.

Ahora van a tener que reducirte el hombro.

-¿Reducir? ¿Qué es eso?

-Manu tiene una luxación glenohumeral anteroinferior,

que quiere decir que la cabeza del húmero

se ha desplazado de la articulación hacia delante y hacia abajo.

Las luxaciones de hombros son de las luxaciones más frecuentes que hay.

Y ahora, lo que tiene que hacer el traumatólogo es reducirla.

Que significa que va a colocar la cabeza del húmero otra vez

dentro de la articulación.

-¿Y me va a doler?

-Hombre, la maniobra de reducción es un poco molesta.

Pero solamente dura unos minutos. -¿Cómo que unos minutos?

-Bueno, puedo decirle al traumatólogo

que te ponga una suave sedación, si quieres.

-Sí, por favor, sí. Que me seden.

-Vale. Venga, ahora vendrán a por ti.

-Oye, por cierto, doctora, ¿cómo está Susana?

-Ahora mismo le están haciendo unas radiografías del pie.

Pero parece que se ha hecho una lesión importante, la verdad.

-Vale. Pues gracias.

-Nada. Ahora vendrán a por ti, Manu. -Vale.

Hasta ahora. Hasta ahora.

Tras sufrir un episodio de rigidez

y dolores en el pecho y brazo izquierdo,

Héctor fue llevado a Urgencias por presentar un posible infarto.

-¿Qué ha pasado? -¿Cómo está Héctor?

Pues veréis, ha sufrido una insuficiencia cardiaca.

Ahora está estable.

Le hemos hecho unos análisis de sangre

para valorar las enzimas cardiacas,

la función renal, hepática, la tiroides...

Bueno, vamos a ver. -Pero ¿qué es lo que ha ocurrido?

Pues la verdad es que no lo sé muy bien.

Estaba haciendo deporte.

Entonces imagino que es una combinación de cosas:

sobreesfuerzo muscular, algo de estrés...

A ver, yo le recomendé que hiciese ejercicio.

Pero le dije que fuese de leve a moderado.

-¡Madre mía! ¿Ha venido solo?

No, no. Su mujer y una chica están en la sala de espera.

Así que... No sé,

él está más preocupado por ellas que por él mismo.

¿Podemos entrar? Sí, sí. Pasad, pasad.

-Vale. -Gracias.

Venga, adiós. ¡Madre mía!

-Oye, tengo una duda, ¿tú eres médico?

-No. ¿Por?

-Porque, cuando han ingresado a mi marido,

has dado un diagnóstico perfecto de infarto.

-Médico no. Estudiante de enfermería.

-¡Aa, estudiante de enfermería!

¿Y qué pasa, que en tus ratos libres te camelas a los profesores

para tener un aprobado o qué? -¡Uy!

-¿Tú qué edad tienes?

-Pues menos que tú. 30 añitos. -Mira...

Hola.

Venía a informarles de cómo se encuentra Héctor.

Ha sufrido una insuficiencia cardiaca.

Ahora está estable pero se va a quedar en observación.

¿Puedo verle?

Ahora lo importante es que esté tranquilo, ¿de acuerdo?

Y no tenga ninguna situación de estrés.

Bueno, la situación de estrés

solamente la provoca la estudiante de enfermería.

-Bueno, yo más bien diría lo contrario. Conmigo se calma.

-Voy fuera, ¿vale?

Necesito respirar un poquito de aire puro.

Bueno, voy para allá. Gracias.

-En las primeras radiografías se ve una fractura por avulsión,

que quiere decir que el tendón ha arrancado una parte del hueso.

Las radiografías comparadas con el pie sano confirman

una luxación tarsometatarsiana con fractura.

Esta lesión es una lesión muy grave y puede provocar dolor,

artrosis degenerativa e incluso invalidez permanente.

Por eso el mejor tratamiento es operar urgentemente.

El traumatólogo le ha realizado a Manu

la reducción de la luxación de hombro.

Después le ha colocado un cabestrillo

para inmovilizar la zona.

Bueno, ya ha terminado todo. -Sí.

Han sido los peores minutos de mi vida, ¿eh?

-Lo importante es que ya está hecho.

Te he preparado aquí una receta

con la medicación que te tienes que tomar.

Y recuerda pedir cita con Rehabilitación.

-Vale. ¿Puedo ir ya a ver a Susana?

-Es que Susana está ingresada en la planta porque la van a operar.

-¿Operar? -Sí.

-¿Por qué? ¿Qué es lo que...? ¿Puedo ir a verla?

-Sí, claro. Yo te acompaño. Vamos.

-¡Hola, guapetón! -¿Qué tal?

-Aquí os dejo. Pero cuidaos, que estáis los dos lesionados.

-Vale. Muchas gracias. -Nada.

-¿Qué, cómo estás? -Imagínate.

Encima que me tienen que operar, no paro de pensar en el pesado ese.

Es que, si me ha seguido, sabe que estoy aquí.

-Susana...

-¿Y si se cuela en el Hospital qué hago?

-¡Susana, tranquila! Este tío no te quiere hacer nada.

Se le va la olla y seguro que es un cobarde

y él lo único que quiere es estar cerca de ti.

-Pero ¿por qué, si no me conoce de nada?

-Yo qué sé. No es tan fácil encontrar hoy en día chicas tan divertidas,

inteligentes, guapas...

Encima buena actriz.

-Pues entonces tendré que explicarle al tonto ese

cómo se trata a una tía como yo. -Eso tienes que hacer.

Tú tranquila, que saldremos juntos de esto.

-¿Te vas a casa? -No. Me voy a quedar aquí, contigo.

-¿Qué haría yo sin ti? Ven aquí, tío.

-Con cuidado. -¡Ay, cuidado!

Héctor, el paciente que llegóal hospital

con una insuficiencia cardiaca,

se recupera poco a poco tras ser atendido por el doctor Landó.

-¿Mi mujer y Cata siguen fuera? -Sí. -Sí.

Héctor, ¿tú tienes alguna idea de lo que has hecho mal

para que te haya pasado esto? -No. No tengo ni idea.

Pero he hecho todo lo que tú me has dicho, ¿eh?

Me tomé las estatinas, he comido sano y he estado haciendo ejercicio.

-¿Qué deporte has hecho?

-Pues he estado corriendo unos siete kilómetros al día,

de lunes a viernes, puntualmente.

-Hombre, es que siete kilómetros al día, para empezar, es mucho.

Hay que ir de menos a más.

Sobre todo al principio.

Si vamos a empezar a hacer ejercicio físico, tenemos que ser prudentes.

Porque hay que acostumbrar a nuestro sistema cardiovascular

a la nueva situación.

Por eso, si vamos a correr,

que no sean más de tres días a la semana,

tampoco más de 40 minutos y con una intensidad leve a moderada.

Especialmente si ya tenemos una edad.

Bueno, pues ahora vas a tener que reposar,

vas a tener que seguir con la dieta y vas a tener que dejar de fumar.

-Si no fumo. Estoy... Fumo... nada.

-¿No fumas? -No.

-¿No? -No.

-Vamos a ver:

la ropa te huele a tabaco.

Me marcho. Que tengo otra paciente con colesterol.

-Ponme como ejemplo de lo que no hay que hacer, ¿eh?

-Ya, ya. No, si ejemplos tengo. Pero voy a estar pendiente, ¿eh?

Venga. Hasta luego, Lucía. -Adiós.

-Menuda he montado, ¿eh?

-¿Qué pasa, que tu mujer se ha enterado de lo de Cata, no?

-¿Qué puedo hacer?

-Pues yo, por experiencia propia

creo que tienes que cuidarte y priorizarte a ti mismo.

-Menudo topicazo.

-En serio.

Yo creo que tienes que hacer algo para sentirte mejor contigo mismo.

Porque es que si no, veo que dentro de dos días

vas a volver a estar aquí, en la camilla.

-No sé cómo he llegado a estar aquí.

Yo, como psicólogo,

cuando me he encontrado pacientes que hacen de su vida una trampa,

siempre les he mirado con condescendencia.

Y mírame ahora.

Mi matrimonio está muerto y yo con una amante 20 años más joven.

-Héctor, ¿tú crees que tu matrimonio está muerto?

Pues es que creo que entonces tenéis que dar un paso.

Y en este momento creo que eres tú el que lo tiene que dar.

-Cuando me recupere, hablaré con ellas.

-No sé lo que le voy a decir a Curro cuando le vea en el juicio.

-Bueno, Marta, pero es que igual ni te cruzas con él.

No anticipes.

-Todavía recuerdo cuando...

Curro me hacía creer que solamente le tenía a él.

Y me aislé de todo el mundo. Incluso de ti.

-Ya. Ya lo sé, cariño. Pero eso ya ha pasado.

¿Vale?

Marta. Que voy a estar contigo en el juicio.

-¿De verdad? -Hombre, por supuesto.

Si tú me dejas... -No sabía cómo pedírtelo.

-¡Qué tonta eres!

-Gracias. -Nada.

-Pues a ver qué tal.

El doctor Landó visita a Héctor,

el paciente que sufrió una insuficiencia cardiaca

mientras realizaba ejercicio.

Bueno, Héctor, traigo buenas noticias.

Ya tengo los resultados de todas las pruebas que te hemos hecho,

el electrocardiograma,

los análisis de sangre con marcadores de lesiones miocardiacas,

la radiografía de tórax y la ergometría, y son todos buenos.

¿De acuerdo? Así que no te van a quedar secuelas.

Eso sí: vas a tener que ponerte en manos de Pepa y del cardiólogo

para reducir los factores de riesgo cardiovascular.

Todo eso por el colesterol.

Sí. Ha tenido una parte importante que ver, sí.

Bueno, cualquier cosa que necesitéis no dudéis en llamarme, ¿de acuerdo?

-Adelante. -Gracias.

-¿Qué hace ella aquí? E...

-No, no. Bueno...

Por favor, doctor, muchas gracias.

Usted ya ha hecho su trabajo. Ahora me toca a mí. Gracias.

De acuerdo. Os dejo solos.

La angina de pecho es la obstrucción parcial

de las arterias coronarias en el corazón.

Cuando se hace ejercicio, por ejemplo,

que es cuando más sangre se requiere y se necesita,

el calibre de las arterias coronarias puede verse reducido

a causa de una placa de ateroma,

que son las grasas y el colesterol que se acumula en las pareces.

De este modo, el músculo cardiaco sufre

por ser incapaz de rendir lo suficiente.

El cirujano opera a Susana de la fractura luxación del pie.

Durante la intervención el cirujano ha conseguido la reducción

y estabilización de la lesión,

mediante la colocación de tres agujas kishner.

Después ha realizado una pequeña incisión

para drenar el hematoma

y ha colocado un vendaje y una férula para estabilizar el pie.

Susana tendrá que quedarse ingresada por lo menos dos días más

hasta que se observe una buena evolución clínica.

Bueno, pues esto ya está.

¡Clara, Clara, Clara, corre!

¿Qué te pasa?

¡Corre, corre! ¡El tío de la sudadera!

¡A la derecha se ha ido!

¡Te lo juro que lo he visto! Vamos a ver, Susana, por favor,

tranquilízate, ¿vale? Ahí no hay nadie.

De todas maneras, sigo pensando, por favor, ¡tienes que denunciar!

¡Que no, Clara, que ya me defenderé yo sola!

Que está muy bien que te sepas defender. Pero pide ayuda, por favor

¡Que no quiero ninguna ayuda, Clara! Muy bien.

-Buenos días, princesa. -Hola.

-Le traigo el desayuno a mi chica favorita.

-No tengo hambre.

-Tienes que comer, después de la operación.

-Tío, Manu. Que no tengo hambre, tío. No insistas. No eres mi madre.

-¿Qué tal? ¿Qué tal?

Tienes que hacer reposo. No puedes coger nada con esa mano.

-Sí, sí. Ya lo sé que tengo que reposar. Pero es que...

-Se lo he dicho yo. -Quería quedarme con ella.

Dame, por favor.

Susana, si todo va bien, en dos días te damos el alta.

Pero tienes que hacer reposo.

El pie no lo puedes apoyar.

Tendrás que utilizar muletas o una silla de ruedas

hasta que te citen para retirar las agujas.

-¿Y cuándo podremos empezar con las clases de defensa personal?

-La defensa personal ya para el próximo curso.

-¿Un curso?

¿Y qué piensas, que vamos a estar 24 horas tumbados en el sofá

muriéndonos del asco, eh?

-En el caso de Susana es la única opción que tenemos

porque tiene que hacer reposo.

-Ya, ya. Muchas gracias. -¡Manu!

-Muchas gracias por estropear todos mis planes.

-Manu, tío. Es que lleva fatal que le digan lo que tiene que hacer.

Como ve. -Ya.

-Lo primero, quiero agradeceros que estéis aquí conmigo.

Realmente no..., no me lo merezco.

Vega: lo mejor que me ha pasado en la vida ha sido casarme contigo.

Pero, pero tú ya sabes que nuestro matrimonio está muerto.

-Sí. Pero... Si está muerto, ¿por qué no me has dejado, Héctor?

-Por miedo. Igual que tú. -No. Igual que yo no.

Porque yo te quiero. Bueno, te quería.

-Yo ahí no me voy a meter. -Un poco tarde, ¿no?

-Por favor. Cata:

he sido muy feliz contigo.

Y me has hecho sentir joven.

Por tu energía y cómo eres;

pero lo nuestro no..., no tenía futuro.

Nuestra relación no puede funcionar.

Una relación que se construye por la destrucción de otra,

no puede llegar muy lejos.

Así que he tomado una determinación: mi vida es una ruina.

Y no quiero, no quiero arrastraros a ella.

Así que, lo voy a dejar.

Os voy a dejar a las dos y voy a seguir solo.

Me queda mucho trabajo por delante:

encontrar un abogado, firmar el divorcio,

buscar una casa...

Me va a costar recuperarme de este palo.

Tengo 52 años y me da miedo estar solo.

Pero bueno, más miedo me daba en lo que se estaba convirtiendo mi vida.

Tiempo después, Susana y Manu vuelven al hospital a revisión.

Susana ha consulta con la doctora Marco

y Manu a sesión de rehabilitación con Marta Palacio.

A ver cuándo empezamos a hacer deporte,

que no soporto los hospitales.

¿Tú qué? Ya con el pie mejor, ¿no? -Sí.

-Oye, ¿con quién estás hablando? -Con una amiga.

-¿Con una amiga? ¿Desde cuándo tienes una amiga?

-Pero ¿qué insinúas?, ¿que no tengo amigas?

-No. Lo que insinúo es que te quieren por el interés,

que a ver cuándo te das cuenta, Susana.

-Hola. -Hola.

-¿Me toca ya? -Sí. ¿Qué tal el pie?

-Pues con tus cuidados, muchísimo mejor.

-¿Me acompañas? -Sí.

Y no te vayas sin mí, ¿eh? -No.

-O sea, que conociste a Susana en defensa personal, ¿no?

-Sí. Ahí nos conocimos e hicimos buenas migas.

¿Te lo ha contado ella? -Sí, me lo ha contado.

-Entonces también te habrá contado lo de el tío ese, ¿no?

-Sí, también.

Pero bueno, la buena noticia es que ya la va a dejar en paz.

-¿Ah, sí? ¿Y eso por qué?

-Pues porque ha denunciado. ¿No lo sabías?

-No.

-Pues sí.

Ya parece ser que saben quién es.

Relaja el hombro porque... A ver, ahí.

-Pues Susana, estás evolucionando muy bien.

Yo creo que en poco tiempo podremos quitarte las muletas.

-¡Qué bien! Es que tenía un casting supe importante el mes que viene,

y pensaba que iba a tener que ir con muletas, o sea, que menos mal.

Además, te van a coger seguro, fíjate.Ojalá.

-De todas formas, luego tampoco puedes hacer muchos esfuerzos, ¿eh?

Paseos y poco más. -Ya, ya.

¿Habrá terminado ya Manu? -Pues no lo sé.

Pero, de todas formas, a Marta, si la interrumpimos

no la va a molestar porque es muy maja.

-Vale. -Vamos para allá.

-Lo que me extraña es que el acosador se atreviera a entrar al hospital.

Aunque Susana me ha dicho que todo el rato le ha visto de espaldas.

Eso quiere decir que..., que no quería que le viera la cara.

O sea, que se conocen.

Pero bueno, ya veremos lo que dice la policía.

Relaja el hombro, por favor, que no puedo trabajar así.

-Bueno, mira, yo es que me tengo que ir.

-Pero, pero si no hemos terminado todavía. No te puedes ir.

Además, te tengo que poner el cabestrillo.

-No. Ya..., ya lo pondré en mi casa, ¿eh?

-¿Y esto? -¿Qué haces?

¡Estás loca!

¿Qué pasa?

-Susana. Vámonos de aquí, que están todas de la olla.

-¿Dónde vas? -¡Vámonos!

-¡Ten cuidado! -¡Con cuidado!

-Mira. Ven. -¡No, no! ¡Déjame, tío!

-¡Manu, para!

Enséñale a Susana lo que llevas en la mochila.

Héctor ya se ha recuperado de la angina de pecho que sufrió

y regresa al hospital para recibir los resultados de su primer análisis

tras iniciar el tratamiento para el colesterol.

¿Qué tal, cómo te encuentras?

-Pues un poquito estresado, la verdad.

-Pues justamente eso no es lo que mejor te viene.

-Me he divorciado, he dejado el trabajo,

me he cambiado de casa... Estoy que no puedo más.

-Pero ¿en medio de todo eso, tú te estás cuidando?

-M..., me estoy cuidando sobre todo de aquí.

La relación con mi mujer

y el mantener otra relación fuera del matrimonio,

me he dado cuenta que las dos se convierten en un infierno.

Así que, Pepa, mejor solo.

-Bueno, lo siento.

Yo te voy a dar una buena noticia, ¿vale?

Mira, te ha bajado el colesterol, lo tienes a 220.

No es que te haya bajado mucho,

pero por lo menos no son los 270 que tenías al principio.

Y luego, en cuanto a la medición de tensión, también.

La última te ha bajado un poquito.

Así que tu riesgo cardiovascular ha disminuido.

-Ah, muy bien.

-¿Has visto como las buenas actitudes al final tienen premio?

-Ya solo me falta superar una mudanza infernal

y un divorcio doloroso.

Pero el colesterol, a rajatabla.

-Eso, a rajatabla.

Y el próximo día, 200 de colesterol, no 220.

-Muy bien. -Venga.

-Gracias. -Cuídate mucho.

-Hasta luego.

-¡Madre mía! Todo lo que has tenido que pasar

hasta que te has enfrentado a... a decir lo que te pasaba.

Pero bueno, de verdad que te admiro, ¿eh? Porque eres tan valiente...

-Para valiente tú, Lucía.

No sé cómo puedes hacerlo, trabajando aquí con tu ex,

y le sigues mirando a la cara con lo que te hizo.

-Bueno, de momento...

Oye, ¿has dejado de fumar? -Llevo una semana sin humo.

Y creo que es la definitiva. -Bueno, ¡por favor! ¿Ves?

El que la sigue la consigue.

-Y al que madruga, Dios le ayuda.

-Oye, espero verte pronto otra vez, ¿vale?

-Adiós, guapa. Adiós. -Venga. Hasta luego.

-¡Susana! ¡Su! ¡Susana!

-Siento mucho lo que ha pasado, Susana.

Tranquila. Ya verás cómo no vuelve a molestarte, ¿vale?

¿Sabes qué pasa? Que él sabía todo de mí, todo.

Y yo no sabía nada de él. No sé ni dónde vive.

Se pasaba el día en mi casa.

-Si queréis, podéis ir a mi consulta para estar más tranquilas.

Vale. Venga, vamos.

-¿Y tú cómo lo has sabido?

-Porque, me recordaba tanto a Curro...

Tan controlador, tan celoso...

que sabía que sus intenciones no eran buenas.

-Pues te has portado como una valiente. De verdad.

Me he quedado muerta cuando has empezado a correr por el pasillo.

-¿Sabes una cosa? Que estoy preparada para el juicio.

-Claro que sí.

Ya verás cómo después del juicio todo va a ser mucho mejor, Marta.

Ya lo verás.

-Me quedo ausente.

Y luego ya, como que reconecto con el mundo.

-Se trata de convulsiones tipo ausencia.

-A ver, ¿tienes datos para decir eso?

No. Porque a lo mejor no son crisis reales

y el cuerpo pues me las provoca de forma psicógena.

-Es que Jaime me saca de mis casillas desde la universidad, la verdad.

-¿Sabes lo que estoy pensando?

Que te voy a poner al cargo de su seguimiento.

-El cavernoma está aislado de la circulación...

-Mira, el siguiente paso que tenemos que hacer,

te tenemos... -Ya. Ya sé. Es operarme.

-Quiero asegurarme de que estás bien. Y además es mi obligación.

-O sea, ¿no te vale con... haber dado en el diagnóstico,

que también te quieres regodear? -Yo no soy así, ¿eh?

-Ya, ya. Tampoco eras así cuando te dieron el proyecto de investigación.

-Ah, ¿que es eso?

-Es que no perdono el cigarrillo de antes de la siesta.

Y se conoce que me quedé dormida con él encendido.

-Ahora vamos a mantenerla en observación,

con el oxígeno a alto flujo

para poder eliminar los tóxicos de los pulmones.

Cuando puedas me gustaría tocar contigo un tema.

-Le dices a Lucía, que, si quiere hablar conmigo, que venga ella.

Que no mande a un mensajero.

-¿Has visto algo malo?

En la radiografía hemos visto algo

que puede indicar un tromboembolismo pulmonar.

Hágame lo que quiera, pero, pero no le diga nada a mi hijo, ¿eh?

-Es una pena que dos amigas como vosotras

estéis separadas por una tontería como esta.

Llama a lucía, hija mía.

Que, desde que no habláis, tiene un carácter insoportable.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Centro médico - 26/01/18 (2)

26 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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