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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 26/01/18 (1) - ver ahora
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Rocío. -¿Sí?

-Quería agradecerte todo tu apoyo. -Nada.

-Que sepas que sigo pensando

que tienes la sonrisa más bonita que he visto.

-Muchas gracias.

-Bueno, no insisto más.

Es que siento que tenemos una conexión especial, de verdad.

No puedo mirar hacia otro lado como si nada.

-Bueno, la verdad es que tú a mí también me caes muy bien pero...

no es el momento.

-¿En otro momento quizá? -Igual sí.

-Vale. Que sepas que has rechazado a un exjugador de rugbi

con fibromialgia, ¿eh?

Eso no le pasa a cualquiera.

-Supongo que ya te habrás enterado de que Zapardil al final no se va, ¿no?

Se queda.

-Siento mucho no haber podido ayudarte

a cumplir tu palabra con Oliveira.

-Como si eso te importara.

-Oye, ¿se puede saber por qué siempre tienes que pensar tan mal de mí?

Aparte de tu subdirector también soy tu compañero.

Llegó a mis oídos que Oliveira tenía cierta información sobre ti

y que iba a utilizar en tu contra.

Y yo simplemente quería aplacar ese enfado que tenía contigo

para que no lo hiciera.

Solo quería ayudarte, Natalia, lo creas o no.

¿Sabes qué?

Cuando Oliveira me dijo que quería utilizar esa información contra ti,

le dije que, si lo hacía, tú saldrías reforzada.

Salvaste al hospital, Natalia.

-No. No me siento muy orgullosa de lo que hice.

-¿Cómo que no? ¡Natalia, por favor!

¡El hospital acabó saliendo beneficiado,

tú conseguiste el puesto de directora!

¿Dónde está el problema?

¿Y sabes qué? Te aseguro que te has ganado aún más mi respeto.

-Pues gracias.

-Ya.

-¡Qué terco eres! -Bueno, sí, ¡Bea! Pero creo que es...

Es que no lo sé. No...

-Papá, que si le saqué la roja es porque se lo merecía.

¿O es que no lo viste?

-Bueno, mira, Bea, eres una de las personas más justas

que he conocido en mi vida.

Pero creo que no compensa hacer las cosas bien

para recibir el trato que has recibido hoy.

-Papá, que a mí lo que me digan cuatro energúmenos

es que me da igual.

Tú no te das cuenta de que es con esta actitud

con la que yo me gano el respeto en el campo?

Que si tengo que sacar la roja, pues saco la roja.

Hay comportamientos que no puedo permitir en un partido de fútbol.

Y tú lo sabes.

¡Que me dio un balonazo en el pecho a propósito, papá!

-¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?

¿Estás bien? Bueno, tranquilízate. Respira; déjame esto. Va.

Respira, ¿te duele? -Un poco.

-¿Sí? Bueno, va. Apóyate.

-Beatriz acude a Urgencias porque siente presión en el pecho,

visión borrosa y mareo.

-Va muy rápido. Sí. Tiene 134 latidos por minuto.

Bueno, esto suele ser bastante común

cuando hay partidos complicados y difíciles.

Yo también soy árbitro. Bueno, supongo que será ansiedad.

-Que no, papá, que no es ansiedad.

Que yo tengo la conciencia bien tranquila.

Que me han tocado mucho las narices en el partido pero que no es eso;

no estoy así por eso.

-A ver, sí que podría ser ansiedad, pero yo prefiero asegurarme.

-A mí me encanta el fútbol. Pero bueno, como todo,

tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

¿Lo malo? Pues que el público o los jugadores se cabrean muchísimo

durante los partidos y eso lo acaban descargando contra el árbitro,

o en mi caso contra la árbitra.

Pero bueno, a mí eso no me afecta en nada.

Por mucho que lo paguen conmigo, yo voy a continuar con mi carrera.

-Y la molestia que tienes, podría deberse a la taquicardia.

-O al balonazo.

-Es que he sacado la tarjeta amarilla a un jugador durante el partido y,

bueno, sin querer, me ha respondido con un balonazo en todo el pecho.

¡Jolín! ¿Eres árbitro de equipos masculinos?

Te voy a tomar la temperatura. Sí. En tercera.

¡Mira qué bien!

Bueno, supongo que después de esto le habrás sacado la roja, ¿no?

Hombre, ya te digo yo que sí.

Y va el tío después y me dice que si se la quito que me invita a cenar.

¡Qué poca vergüenza! Lo que hay que aguantar, ¿eh?

Pues sí. No tiene fiebre.

Muy bien.

Beatriz no tiene soplos cardíacos ni alteraciones neurológicas.

Pero le he pedido una analítica de sangre y una placa de tórax

para ver si ese balonazo ha podido causarle algún daño.

Mientras tanto vamos a dejarla monitorizada

para controlar la taquicardia.

-Mira, a ver, a mí me gustaría montármelo por mi cuenta,

lo que viene siendo abrir mi propio negocio.

-¿Con qué dinero?

-Pues mira, precisamente de eso quería yo hablarte.

Tengo una reunión con unos inversores que me ha buscado Gertrudis.

-¿Gertrudis, la chica de la cocina?

-Sí. Y si todo sale bien, será también mi socia.

¡Socia! Pero bueno, ¡menuda socia!

¿Gertrudis, pero la chica de la cocina?

-Que sí, que sí. Gertrudis.

-A ver, ¿y se lo has dicho..., a ver, se lo has dicho a mi padre?

-No, no le he dicho a tu padre nada todavía. ¿Por qué se lo iba a...?

A ver. Pues no se lo digas.

Porque ¿para qué le vas a dar un disgusto inútil?

A ver, te lo voy a decir yo. Aguántate.

Te lo voy a decir: eres un obrero.

Tú no eres un líder como es mi padre, ¿vale? Eres un obrero, Mauri.

¡Ay, por favor, Mauri! ¡Por dios! -Se me ha escapado, lo siento.

-¡Por Dios! De verdad, estás podrido, tío.

Muy mal. ¡Menuda mañanita me estás dando, Mauri!

¡Menuda mañanita me estás dando!

Este es apestoso, que lo sepas.

Apestoso. 12 llevas hoy. ¡12, tío! ¿qué has comido?

Estás podrido, de verdad.

-Mi suegro me ayudó mucho cuando yo lo necesité.

Me dio trabajo de cocinero en su restaurante.

Y yo se lo agradezco mucho.

Pero es que yo ahora quiero hacer mi propio negocio.

El problema es que, cuando se lo planteo a Adela,

parece que le estuviera metiendo una puñalada por la espalda a mi suegro.

Y eso me tiene descompuesto.

Pero literalmente.

-Doctor, ¿se acuerda de mí? -Sí. Sí, sí.

Soy la mujer de Mauricio Córdoba.

-Sí. -¿Vale? Que hemos hecho el test.

Vinimos hace un mes, ¿te acuerdas? -Sí. Perfectamente. ¿Sabe qué pasa?

Que ahora no puedo, no puedo atenderla porque tengo una urgencia,

-¡Ay!, urgencia lo nuestro. No te puedes imaginar cómo está.

Ya van 15 hoy. ¿Vale? Está tremendo.

-Vale. Vamos a hacer una cosa. Mira: la va a atender la doctora Romero.

Es una maravillosa doctora, es una eminencia.

Tenemos una suerte en este hospital de tenerla, no se puede imaginar.

Es brillante.

Le va a contar todo, con pelos y señales.

No se guarde nada.

Y sobre todo, muy importante: cuéntele lo del test, ¿vale?

-Es esa chica rubia, la que está junto al otro doctor. ¿De acuerdo?

Importante, el test.

-Vale. Muy bien.

-Que había mucha gente en el baño, lo siento.

-¡Dónde estabas? -Pues en el baño.

-¿Sí?

-Me ha dicho el doctor Molina que iba a atendernos usted.

A ver, es que mira: es mi marido, que está sufriendo ahora de...

-Sí, bueno, de lo que vienen siendo flatulencias.

-Eso es. ¿Vale? Entonces, que he hecho el test.

Venía a enseñárselo.

-Pues, pues casi mejor lo hablamos en consulta, si os parece bien, ¿eh?

Esa es mi consulta.

-Vale. -Gracias.

-Alucino.

¿Qué pasa? Pues que yo nunca participo en nada.

Ni en sorteos, ni en concursos ni en nada,

y, para una vez que lo hago,

me ha tocado un viaje a Niza para dos personas.

¡Bueno! ¿Eso no será esa publicidad engañosa?

Ayer a mí me tocó un millón de euros.

Y todavía estoy esperando... O sea que...

Que no, Clara, que no.

Que esto es una encuesta online que hice para un portal de viajes.

¡Jolín, qué suerte!

¡Anda que no lo vais a pasar bien Aníbal y tú allí en la Costa Azul!

Oye, y te puedes llevar a tu madre y que te eche una mano.

Ya. Pero a lo mejor ahora hace un poco de frío por allí, ¿no?

¿Frío? Pero ¿qué dices de frío?

¡Anda, no digas tonterías! ¡Frío el que hace aquí que estoy helada!

Por cierto ¿te apetece un cafetito?

No, no. Me tengo que ir a Urgencias. Gracias.

Venga, tú que te lo pierdes. Hasta luego.

Venga, chao.

Después de una analítica y una radiografía de tórax, Beatriz,

la paciente con taquicardia,

descansa monitorizada en Reanimación.

Que me están poniendo a parir, ¿no?

Que me da igual.

Papá el arbitraje es así.

Tenemos que asumir que habrá críticas, ya está. No pasa nada.

-Yo también soy árbitro de fútbol.

Pero por afición, Bea quiere vivir del fútbol.

Bueno, lo que pasa es que, para algunos,

pues no es normal que una mujer haga esto.

Claro, si encima el árbitro siempre se lleva todas las broncas y demás,

pues siendo mujer... pues la cosa se complica.

Y ¿te compensa? Yo creo que no.

Creo que deberías centrarte en tus estudios

y opositar para profesora de educación física.

El mundo del fútbol es muy difícil, Bea.

-¿Me lo estás diciendo en serio?

Hola, Bea. ¿Qué tal, Beatriz, cómo estás?

-Estoy un poco mareada. -¿Sí?

Sí. Es que tiene taquicardia otra vez.

Vamos a hacer un electrocardiograma. Muy bien.

En la analítica y en la radiografía no hay nada destacable.

Pero el electrocardiograma muestra una taquicardia supraventricular

a 220 latidos por minuto.

Vamos a administrarle adenosina para restablecer el ritmo cardíaco.

Pero existe el riesgo de que bajen demasiado las pulsaciones

y aparezcan complicaciones como una parada cardiorrespiratoria.

Fran, sal, por favor. Porque ahora no puedes estar aquí.

-Pero ¿por qué? ¿Qué ocurre?

-Tú tranquilo, que, en cuanto pueda, voy a informarte.

Beatriz, con la medicación que te van a poner vas a notar un calor intenso

y de repente una sensación como si el corazón te frenase de golpe.

Pero tú no te preocupes porque es algo normal, ¿vale? Estate tranquila.

Mira, le está bajando a 30 los latidos, ¿eh?

Mira, ya suben.

Sí. Pero demasiado porque está a 130.

Vamos a repetir el electrocardiograma.

Porque como tenga un flúter auricular,

tenemos que bajarle la frecuencia cardíaca como sea.

Venga, tranquila.

Bueno, estuvimos aquí hace un mes, ¿vale?

Y hemos hecho todo lo que nos ha dicho:

hemos cambiado la alimentación, hemos cambiado la forma de dormir.

Y esto no mejora. Es más, va mucho peor.

Y hemos venido varias veces,

hemos tenido que venir una y otra vez y esto cada vez es peor.

-No. La que viene es ella, ¿eh?

-Bueno. El caso es que he hecho el test, ¿vale?

Mire, se lo enseño.

-¿El test?

-Sí. He hecho el test que me dijo el doctor Molina.

-¿¡Test de flatulet!?

-Sí. Entonces mira: estoy apuntándolo todo, ¿vale?

El número de ventosidades, el olor,

porque hay todo tipo de olores, no te puedes imaginar. ¿Vale?

La sonoridad, según suena, el lugar,

por ejemplo, este en el ascensor, o en el coche o en casa.

¿Vale? Y luego si es día y noche.

En las noches están siendo horribles. Ya te lo digo yo.

Entonces tengo apuntadas todas. Todo el control lo estoy llevando.

-Vale, vale. Muy bien.

-No tengo nada que ver con esto. -Bueno, y perdóneme, ¿tu nombre es?

-Mauricio. Mauricio Córdoba. Mauricio Córdoba.

-Bueno, pues Mauricio, si eres tan amable de pasar a la camilla,

por favor, te tumbas y te desabrochas...

A ver, cuéntame.

-Bueno, pues hace una semana empecé a tener un dolor aquí en el abdomen.

Y coincide un poco con el inicio de los gases estos.

-Vale. ¿Fumas, bebes? -Fumador social un poco.

Y beber hace mucho que no bebo ya.

-¿Tomas algún tipo de medicación?

-No. -¿Vómitos, náuseas?

-Bueno, náuseas tengo yo. Que no te puedes imaginar lo que es, ¿eh?

-Bien. Pues si me permites. Ahí. Eso es. Vale.

-Lo siento, se me ha escapado. -Te lo dije.

-No pasa nada, ¿eh? Tranquilo. Es totalmente normal.

Los gases intestinales vienen de tres fuentes:

alimentos, metabolización celular y proceso respiratorio.

Ahora tenemos que hacer una serie de pruebas para comprobar

cuál es la causa en este caso.

-Y ¿tú no llevas chuletario ni nada? -¿Chule qué? Chu, ¿el qué?

-Un chuletario.

Es una libreta donde vas apuntando las cosas

que aprendes durante la residencia.

Deberías hacerlo porque es muy útil. Yo todavía consulto el mío a veces.

-¡Qué buena idea! -Sí.

Y lo llevan casi todos los residentes.

Marco, por cierto: ¿qué has pensado con lo del viaje, eh?

¿Qué viaje?

-Que me ha tocado un viaje a Niza pero no lo voy a aceptar.

-Ah, bueno, pues si no lo quieres aceptar, ya lo acepto yo, ¿eh?

-Pues por mí, estupendo. -Que no, hombre, hija, que era broma.

Que no, que es una buena idea.

Mira, te puedes ir con ese novio nuevo que tienes.

Con Nacho, se llama, ¿no? Pues ya está.

Que no es mi novio. Y además, ¿tú cómo sabes eso?

¡Uuhh! Pues no tengo yo aquí fuentes de información. ¡Así!

Ya veo, ya. Que me alegro muchísimo, de verdad.

Que ya es hora, ¿eh? De que te des un homenaje al cuerpo.

No, pues el homenaje al cuerpo no ha llegado.

-Bueno, por mí, si quieres ir con ese tal Nacho, sin ningún problema.

Pero yo me voy, que tengo que pasar una visita de control.

-Venga. Venga, hasta luego.

Después de la medicación,

el ritmo cardíaco de Beatriz parece haberse estabilizado.

¿Qué tal? ¿Cómo estás, Beatriz? ¿Cómo te encuentras?

-Bien. Muy bien.

-A ver, déjame que vea la frecuencia cardíaca, por favor.

Estupenda, la tienes bien. ¿Cómo estás tú entonces?

-Bien. No tengo mareos ni dolor en el pecho ni nada.

-Estupendo. Beatriz, ahora vamos a hacerte un ecocardiograma

para comprobar que no hay ningún problema más.

Pero todo apunta a que hoy mismo te podremos dar el alta.

-Vale. Genial, genial.

-A través de un ecocardiograma

se puede ver una imagen en movimiento del corazón.

Y nos da información sobre el tamaño, el grosor,

la forma e incluso el funcionamiento de las paredes del corazón.

Si le han pedido un ecocardiograma, no se preocupe,

porque no es una prueba dolorosa

y tampoco tiene ningún efecto secundario.

Voy a preparar la prueba y ahora vendrán unos celadores a por ti.

-Vale.

-¿Vale? Venga. Hasta ahora. -Gracias.

-A ver, ¿qué te pasa?

¿Todavía le estás dando vueltas a eso que te dije de dejar de ser árbitro?

Bea, yo quiero lo mejor para ti.

Y lo que creo es que, sinceramente, con el coco que tienes,

deberías dedicarte a la enseñanza, nada más.

-¡No, basta, por favor! O sea, no empieces con eso otra vez, de verdad.

Ahora no. No. No me apetece.

Es que estaba esperando a salir de aquí para darte una buena noticia,

pero es que ya se me han quitado las ganas.

-A ver, ¿qué noticia?

-Nada. Que me han ofrecido arbitrar un partido masculino de segunda B.

-¿Es en serio? -Sí.

Y me van a hacer una entrevista

y voy a salir en los medios la semana que viene, papá.

-Pero... eso es fantástico. No sé... estoy muy orgulloso de ti, Bea.

A ver, Bea.

Lo único que quiero es que pienses qué quieres hacer con tu vida.

-Y dale.

-A ver, cuanto más te digo que no hagas una cosa, más quieres hacerla.

-Pero ¡porque a mí nadie me dice lo que tengo que hacer!

¡Es que ya lo sabes eso!

-¡Ay, Dios!

Mauri está siendo sometido a una radiografía abdominal

para localizar la causa del exceso de gases que padece.

Los carbohidratos provocan gases.

Pero también alimentos como las legumbres, algunas verduras,

los quesos curados y las bebidas carbonatadas.

Es conveniente también comer la fruta pelada

para evitar estos gases que son bastante molestos.

Así que lo que veo en la radiografía es que tienes meteorismo.

-¿Meteorismo? ¿Y eso qué es? -¡Ay, Mauri, por favor!

-No, no. No pasa nada. Es acumulación de gases en el intestino,

¿de acuerdo? De ahí el dolor abdominal y también la flatulencia.

-El meteorismo es un conjunto de síntomas como la aerofagia,

la flatulencia y la distensión abdominal,

provocada por la acumulación excesiva de gases.

Es algo bastante frecuente entre la población,

pero hay personas que necesitan ayuda médica.

-Bueno, ¿y tiene remedio esto?

-Sí. De hecho, lo que voy a hacer va a ser recetarte simeticona,

que es un antiflatulento, para disolver los gases,

y facilitar su expulsión.

De todas formas es importante también hacer ejercicio,

tomar alimentos que favorezcan precisamente el no tener gases.

Aquí tienes la lista de los alimentos que te convienen.

Bueno, y la semana que viene pues te quiero ver otra vez por aquí.

-Muy bien. ¿Sigo haciendo el test? ¿Te parece? ¿Continúo un poco?

-No, no. No es necesario. -Vale. Bueno, pues nada.

-Pero una cosa, ¿tienes la libreta aquí?

-Sí, claro. Ahí la tienes. Dime.

-¿Es posible que me la quede hasta la semana que viene que nos veamos?

-Vale. Muy bien.

-Muchas gracias. Pues nos vemos la semana que viene.

-¡Me haces quedar como un idiota! Y además no me gusta que hables por mí.

-Vale, muy bien. Muy bien. Como lo del restaurante, ¿no?

Menudo disgusto vas a dar a mi padre.

Te tiene en muy buena consideración, que lo sepas.

-Pues si me tiene en tan buena consideración,

entenderá que no quiera pasar el resto de mi vida friendo croquetas.

-Pues Beatriz. Está todo bien.

Parece que lo que tuviste fue un presíncope

por una taquicardia supraventricular.

Pero hicisteis muy bien en venir al hospital,

porque podía haber ido a más.

Ya te puedes limpiar, sí.

Hoy mismo te vamos a dar el alta.

Tendrás que llevar un seguimiento por la Unidad de Arritmias.

-Vale. Pero puedo seguir yendo a los partidos, ¿no?

-Hasta que te vea el cardiólogo

y te asegure que no vas a tener más problemas,

lo que tienes que hacer es esperar.

-Ya pero es que mañana tengo un partido.

Y la semana que viene tengo uno mucho más importante.

Es que me estoy jugando un ascenso a segunda B. Tengo que ir sí o sí.

Es que estas oportunidades solo se presentan una vez en la vida.

-Ya, Beatriz. Te entiendo.

Pero como tu médico te digo que lo que tienes que hacer es esperar.

No tenemos más opciones.

-Molina, ¿a ti esto te parece normal? -¿El qué?

-¿Cómo que el qué?

Vamos a ver, te explico: número de pedos, olor a pescado,

huevo... muy bonito. Sonoridad, lugar...

¿Esto es lo que tú le has dicho a la mujer de un paciente que haga

para humillarlo?

¿O cómo es esto?

Además, qué bonito nombre: test de flatulet.

-Perdona. No, perdona, de verdad.

Es que, dicho por ti suena todavía más genial que cuando se me ocurrió.

-¡Ah! Una preciosa idea. Oye, pues a mí no me hace ni pizca de gracia.

Sinceramente, ¿eh? -¡Ay! Mira, Natalia.

Esta mujer ha venido no sé cuántas veces con el mismo cuento.

Exploré a su marido, solo tenía gases. La mandé a su casa.

Al menos la tengo una semanita entretenida.

Y tranquila. Le dije que si el paciente se ponía peor,

que acudiera al hospital.

Y ya puestos, me quedo con esto, ¿vale?

Para presentarlo en el siguiente simposio internacional

sobre flatulencia.

-Por favor, dame... ¡Molina!

Beatriz se desmayó mientras arbitraba un partido de fútbol.

Hubo que desfibrilarla en medio del campo y ahora su padre, Fran,

la acompaña en ambulancia al hospital.

Ya estamos llegando al hospital, tú tranquila.

Aguanta, aguanta, hija mía, aguanta.

-Beatriz acaba de llegar al hospital

y ya ha recibido una primera asistencia en la ambulancia.

Pero vuelve a tener mareos

y la frecuencia cardíaca a 250 latidos por minuto.

Parece que su corazón recibe estímulos de dos sitios diferentes.

Y esto lo que hace es que las contracciones sean irregulares

y no sean del todo efectivas.

Ahora vamos a hacerle un estudio electrofisiológico y un cateterismo

para averiguar el origen de esa sobreestimulación cardíaca.

Mauricio, el paciente diagnosticado de meteorismo,

regresa al hospital al hospital al agravarse sus síntomas.

Aguarda aquí un momento que voy a recepción, ¿vale?

-Mira que darme esto justo cuando vamos a firmar el préstamo...

Y muchas gracias, Gertru, ¿eh?

Si no es por ti, esto no sale, ¿eh? -Bueno, pero tú no pienses eso ahora.

Por cierto, ¿Has hablado con Adela? -No. Ni con mi suegro tampoco.

-Vale. Ahora lo importante es que te pongas bien. Espera aquí, ¿vale?

-Bueno, la buena noticia es que a Gertrudis y a mí

nos han otorgado la subvención para abrir nuestro restaurante.

Bueno, gracias a la Gertru, que está hecha un hacha.

Y lo malo es que no me he atrevido a decírselo a mi suegro todavía.

Ni a mi mujer tampoco.

Doctora, pues mejoré bastante con la medicación que me recetó.

Pero poco a poco volvió el dolor y me entró fiebre y náuseas,

y una sensación de vacío que, por mucho que comiera,

pues seguía estando ahí.

Y además daba igual lo que comiese porque acababa vomitándolo.

-Vale.

-Perdón. -Es Gertru, mi socia.

-No. Yo solo venía a avisarte que Adela está ya en camino, ¿vale?

-Pero ¿por qué la has llamado?

-Pues porque es tu mujer y tendrá que saberlo, que está preocupada.

-Bueno, yo es que tengo que explorarle.

Entonces, si es tan amable de esperar fuera...

-Por supuesto. -Muchísimas gracias.

-De nada.

-Pues pasa a la camilla, que voy a echar un vistazo.

El dolor de Mauri sigue en el mismo sitio.

Pero tanto la intensidad como la sintomatología han cambiado.

De hecho le he palpado el abdomen y ha contraído la musculatura.

A eso se le llama defensa abdominal.

Y es un signo de irritación peritoneal, por tanto, no es bueno.

-Hola. Fran, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Bueno, algo nervioso, la verdad. Ya, bueno.

Pues tranquilízate porque Bea está en muy buenas manos.

El equipo de cardiólogos del hospital, juegan en primera división.

Ya lo sé. No lo dudo.

Y además Bea me parece una valiente. Está haciendo algo excepcional.

Romper todas las barreras tradicionales y demostrar

que las mujeres podemos hacer las mismas cosas que los hombres.

Me parece, de verdad, fantástico. Tienes que estar muy orgulloso.

Lo sé, lo sé. Pero no es fácil, ni para ella ni para mí.

¿A qué te refieres? Bueno...

Siéntate, siéntate, por favor. ¿Qué quieres decir?

Pues que yo también soy árbitro.

Y en el campo, en el terreno de juego ocurren muchas barbaridades, ¿sabes?

Muchos insultos, en fin, ya sabes.

Ya. Y tú crees que por el hecho de ser mujer y árbitro

¿se meten más con ella, a lo mejor?

Bueno, no especialmente.

Pero es bastante desagradable, insultos que son bastante ofensivos.

Ya. Todos fuera de lugar, ¿sabe?

Sí. Y a Bea le afecta, claro.

Bueno, Bea al final ha desarrollado una especie de superpoder, ¿sabe?

Que le permite aislarse ahí y centrarse en lo que es el partido.

Bea puede conseguir todo lo que quiera. Es así, yo lo creo.

Pero creo que se debería centrar en sus estudios.

Viviría más tranquila. Ya.

Si oposita y no sé,

se hace profesora de educación física, por ejemplo.

Y no lo digo desde un punto de vista machista, ¿eh?

Pero es que lo creo, la verdad.

Entiendo que quieras protegerla porque a mí me pasa lo mismo, ¿sabes?

Yo soy madre, y aunque he tenido mis más y mis menos, pues claro,

mi hija para mí es lo más importante.

Pero ¿sabes qué?

Que me he dado cuenta que tienen que hacer lo que ellos quieran.

A fin de cuentas es su vida. Sin duda.

Así que de verdad, tranquilo, ya verás como todo va a salir bien.

Ojalá. Claro que sí.

Venga, hasta ahora. Gracias.

De nada, hasta ahora.

Tras agravarse los síntomas de Mauricio,

la doctora Romero ha solicitado un TAC abdominal

para recabar más información sobre el estado del paciente.

¿Cómo estás, Mauri?

-Bueno, aquí estamos.

-Bueno. A ver, tengo ya los resultados del TAC.

Entonces, lo que hemos visto es un acúmulo en la zona,

bueno, por debajo del duodeno.

-Perfecto. ¿Entonces más gases, no?

-Pues no. No. A ver, ¿tú recuerdas que te hice unos análisis,

porque tenías fiebre?

Entonces han confirmado lo que yo sospechaba,

que es que hay infección. ¿Vale?

Entonces, en el TAC lo que hemos visto es que hay un absceso,

una acumulación de líquido purulento que hay que extraer.

Así que yo creo que lo más conveniente

es que te hagamos una laparoscopia.

-Es que no falla, ¿eh? Estoy delante de la oportunidad de mi vida

y se me rompen las tripas.

Pues no descarto yo que esto tenga que ver

con el miedo que le tengo yo a Adela,

cuando se entere que voy a dejar el restaurante de su padre.

-¿Dónde está Mauri?

-Está ahí dentro, que le están haciendo unas pruebas.

-Muy bien.

Bueno, mira, te voy a decir, me parece muy mal

que le estés metiendo un montón de pájaros en la cabeza. ¿Vale?

A estas alturas de la vida,

Mauri no necesita a nadie que le meta delirios de grandeza, ¿vale?

-Mira, Adela. Lo siento pero no estoy de acuerdo contigo.

Lo que pasa es que no creo que este sea el momento de hablarlo.

-Pues a mí me parece que sí que es el momento.

Porque Mauri era muy feliz hasta que llegaste tú.

Era muy feliz conmigo.

-Pues yo no creo que Mauri fuera feliz.

Yo lo que pienso es que el pobre estaba muerto en vida

pensando que no valía para nada más

que para hacer croquetas en Casa Braulio.

-¡Uy, mira! Braulio es mi padre, ¿eh?

O sea que mucho respeto con lo que dices.

¡Y te ha dado a ti trabajo cuando estabas muerta de hambre!

Y a Mauri le ha tratado siempre como a un hijo!

Y por eso va a seguir trabajando en el restaurante.

Porque además no sé qué tipo de subvención os van a dar a vosotros.

El equipo de cardiología busca el origen

de las taquicardias de Beatriz.

Los electrodos miden la actividad eléctrica del corazón

y nos permiten detectar la zona exacta

que está enviando señales eléctricas confusas.

Una vez localizado este foco, se destruye mediante una ablación,

que es lo que estamos viendo en las imágenes.

Es decir, se quema el tejido.

La intervención se ha desarrollado sin complicaciones,

así que parece que Beatriz se recuperará pronto.

Después de la intervención de ablación cardíaca,

Beatriz se recupera en la habitación.

Bea, siento mucho que no hayas podido pitar ese partido de segunda.

-Sí. Al final te has salido tú con la tuya, ¿no?

-Vaya, ahora la culpa la tengo yo.

Te recuerdo que eres tú

la que te has saltado las recomendaciones de la doctora.

Si lo llego a saber, no te dejo hacerlo.

-Cómo te gusta decirme lo que tengo o no tengo que hacer.

¡Que he perdido la oportunidad de ascender!

-En, no. No exactamente.

La Federación te dará una segunda oportunidad.

-¿Cómo?

-Pues he hablado con la Ejecutiva, y quieren, cuando te recuperes,

que pites un partido de segunda.

-¿En serio? -Sí.

-Pero ¿tú no querías que lo dejara? -Ay, y quiero, y quiero.

Porque sé que es bastante difícil y duro, pero bueno,

también sé lo importante que es para ti el fútbol.

Y lo sé desde que te compré esa pelota el día de tu cumpleaños.

Las horas que hemos pasado jugando en el patio,

y la de macetas que hemos roto.

Mira, no sé si algún día dejarán que una mujer pite el mundial de fútbol.

Lo que sí estoy seguro es que, cuando llegue ese momento, tú estarás allí.

Seguro.

-Gracias, papá. Por entenderme y por conseguirme otra oportunidad.

-Bueno, vale. Vale, vale, vale, vale. ¡Ay!

-No sé por qué has tenido que avisar a esta, a Gertru, antes que a mí.

¿Dónde estabas?

-Es que estábamos juntos en una reunión.

-¿Qué reunión, Mauri? -Nos han dado la subvención.

-Vale. Muy bien. O sea, ¿esto es lo que quieres?

¿Tú sabes el disgusto que le vas a dar a mi padre?

¿Eh, qué quieres, que cierre el negocio?

¿Es lo que quieres?

-A lo mejor es lo que tiene que hacer.

-Bueno ¡no te atrevas a decir lo que tiene que hacer mi padre!

¿De acuerdo?

Bueno, ¿y le has contado todo a esta chica? ¿Le has contado todo?

¿Tú sabías que hace 6 años era un alcohólico,

que nada más que pensaba en beber, y beber y beber?

¿Y que yo fui la única, la única que vi algo en ti, Mauri?

Y estaba ahí cuando caías, y volvías a caer... Y ahí estaba yo, Mauri.

-No haces más que tratar de chantajearme. Igual que tu padre.

Os debo mucho, sí. Pero todo no.

Solo quiero intentar ver cómo me va en mi propio negocio.

Estoy harto de que tiren de mí hacia abajo, como si no pudiera crecer.

¿Entiendes? -¡Qué injusto eres con papá!

-Hablaba de ti, Adela. Gertru lo sabe todo.

Pero ella por lo menos me valora. Y se preocupa por mí.

-Mauri, ¿qué pasa?

-¡Mauri! Mauri, ¿no te habrás...? Mauri, por favor...

-¿Qué ha pasado? -Me duele mucho.

-Vale. Déjame que te explore, por favor, Mauri.

Intenta ponerte..., eso es, boca arriba...

Hay que adelantar la operación.

Avisa a Cirugía, por favor, Mar. -Enseguida.

-Vale, tranquilo.

-¡Hola! -¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Bien. Mejor. -¿Sí?

-Sí. Lo único que me preocupa un poco que esto que me ha pasado

pues me pueda impedir seguir arbitrando.

-La recuperación de Beatriz está siendo un éxito.

Eliminadas las zonas que comprometían el circuito eléctrico de su corazón,

no tendría por qué tener más problemas.

Pero igualmente deberá llevar un seguimiento por Cardiología.

-Entonces, ¿voy a poder seguir arbitrando, no?

-Sí, tranquila. ¿Cómo que vas a poder?

Es que te obligamos, fíjate, ¿eh?

Eso sí. Espero que cuando llegues a la final del mundial,

te acuerdes de nosotras y nos pases una entraditas, guapa.

Allí estaremos todos, ya sabes.

Además, con lo que impones tú vestida de negro...

-Oye, perdona, que con el amarillo también tengo carácter, ¿eh?

No como tú, que pareces un canario.

-Va. -Di que sí.

Horas después de que el cirujano doctor Villagrasa y su equipo

operasen de urgencia a Mauricio,

de un absceso en el duodeno que le provocaba un intenso dolor abdominal

el paciente se recupera satisfactoriamente en su habitación.

Hola.

-¿Cómo estás, Mauri?

-Pues ya ves. -¿Tú qué haces aquí?

-He venido a ver cómo está Mauri. -Pues ya lo ves, estupendamente.

¿Algo más? -No.

Me voy, ¿vale? -Muy bien.

-Mauri, piensa en lo que quieres.

Pero no dejes que nadie te diga lo que puedes hacer o no.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás, Mauri?

-De la operación bien.

-Efectivamente ha salido todo muy bien, pero,

cuando hicimos la laparoscopia, y fuimos a quitar el absceso,

nos encontramos también un quiste y una úlcera.

La úlcera es la que ha provocado todo lo demás,

y además el resto de síntomas que presentabas.

-¿Y eso es grave?

-Bueno, lo hemos pillado a tiempo, eso es importante.

También, durante la operación aprovechamos a hacer una biopsia

y tengo aquí los resultados.

Han dado positivo en una bacteria bastante frecuente en estos casos,

que se llama helicobacter pylori.

-Vale. ¿Y eso puede ser porque él ha bebido mucho?

-Hombre, efectivamente el alcohol es una de las causas más frecuentes

en estas ocasiones, ¿no?

-Hace más de seis años que no pruebo una gota de alcohol.

-Bueno, que sepamos.

-Adela, esto no lo aguanto. ¿Dónde están mis pastillas, a ver?

-Las tienes... -Perdón, ¿qué pastillas?

-Ibuprofeno. Que es lo que tomo en estos casos.

-¿Y con qué frecuencia?

-Pues bueno, cuando estoy con mi mujer y con mi suegro, casi siempre.

-Mauri, ¿recuerdas que yo te pregunté si estabas tomando alguna medicación?

-Sí.

-El abuso del ácido acetil salicílico, ibuprofeno,

naproxeno u otros antiinflamatorios de este tipo

favorecen la aparición de úlceras, diarreas o estreñimientos.

Además, en el caso de Mauri,

hay que añadir que ha dado positivo en la bacteria helicobacter pylori.

La buena noticia es que, sabiendo la causa,

podemos poner un tratamiento adecuado.

-¿No vas a decir nada? -¿De qué?

-Pues no sé, Mauri. De la subvención, del restaurante, de Gertrudis...

-No. No tengo nada que decir.

Creo que entre tú y yo ya no hay absolutamente nada de qué hablar.

Ahora voy a intentarlo yo solo.

-Mauri...

-Buenas. -¿Qué tal, chicas?

¿Qué pasa?

¡Oye! ¿Qué vas a hacer al final con el premio?

Pues lo he estado pensando bien y no lo voy a aceptar.

No lo voy a aceptar porque creo que no lo disfrutaría.

Supongo que será una cuestión de tiempo.

Pero ahora mismo, hacer un plan más allá de irme al parque con el niño,

se me hace cuesta arriba, la verdad.

-Normal. -Ya.

-¿Por qué no vas tú con Arce?

¿Quién, yo? Sí, tú.

Hombre, yo por mí... O sea, que vamos, que encantada.

Pero, ¿y a ti no te importa?

Porque a lo mejor preferías ir con ese amigo tuyo, con tu novio. Nacho.

¡Ay! Me tenéis con el temita...

Si es que yo no creo que vaya a volver a quedar con él.

-Pero ¿por qué? Va, cuéntanos.

-A ver... es que tengo mis dudas.

Y tampoco lo conozco de nada. Es que...

Mujer, que no te estamos diciendo que te tengas que casar con él.

Un viajecito y ya está.

Pero por lo que tú me habías hablado de él, parece buena persona, ¿no?

Y los buenos chicos no abundan.

Podrías darle una oportunidad aunque sea.

Eso es verdad. Eso sí, el viaje ya está adjudicado, ¿eh?

Sí.

Pues no se va a poner contento Arce cuando se lo diga, ¡madre mía!

Mira, me voy ahora mismo y se lo voy a decir.

Venga, hasta luego.

¡Corre!

-Sí. Yo me voy también a tomarme el café y me cambio.

-Muy bien.

-Chao. -Chao.

Nacho. Sí.

¿Qué tal?

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Centro médico - 26/01/18 (1)

26 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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