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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 25/10/17 - ver ahora
Transcripción completa

Mira, siento mucho haberte dado a entender lo que no era, ¿vale?

No, perdona tú. Si era demasiado bonito

que una chica como tú se fijara en alguien como yo.

A ver, si me caes super bien, ¿vale?

Y conectamos mucho y me has ayudado con todo lo de las oposiciones y eso,

pero... me gusta una persona, aunque no estoy con ella.

Pues esa persona es idiota.

Es un poco más complicado que...

Venga, no digas tonterías.

Si una chica como tú le dice un chico que quiere estar con él,

ese tío está dando saltos de alegría desde el minuto uno.

Te voy a decir algo, pero que quede entre nosotros, ¿vale?

Me gusta una persona... y es una chica.

¿Qué era eso que me tenías que comentar?

Gracias. -De nada.

Que ya no me voy a ir, que no me voy a presentar a las oposiciones.

¿En serio? ¡Qué bien!

Aunque te voy a decir una cosa:

te iba a quedar monísimo el uniforme militar.

¡Boba!

No, en serio, Ainhoa, me alegro.

Por cierto, ¿qué le has hecho mi padre?

¿Por qué? ¿Qué le pasa? -Que ahora te adora.

¡Ah! ¿Ves? Te dije que sabía ganarme al personal.

Me alegro que os llevéis bien.

¿Sí? -Claro.

Pues pensé que me habías dicho

que te daba igual cómo se llamara tu padre con tus amigas, ¿no?

Hay amigas y amigas.

Federico Romay ha acudido a Urgencias acompañado de su mujer,

Agustina, porque sufre molestias torácicas.

Venga, respira. ¿Quieres agua? -No.

¿Y tu spray? ¿Quieres tu espray?

No, no, que no me sirve de nada. Ya no me hace nada.

Hola. Perdonad. ¿Eres... Federico?

¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Pues fatal.

Pasa a la camilla, por favor, que voy a explorarte. ¿Te ayudo?

Puedo, puedo. -Vale.

Eso es, ahí. Tranquilo, un segundo. Cuéntame.

Tengo un dolor aquí, en el pecho,

que me oprime el tórax y claro,

tengo miedo de que me vaya a dar otra vez un infarto.

¿Has tenido ya un infarto? -Hace dos años.

Después de que a Fede le diera el infarto,

empezó a cuidarse de verdad y dejó de fumar, adelgazó muchísimo,

empezó a comer bien, a hacer deporte,

pero él vive obsesionado con que le vuelva a pasar.

El dolor no parece tener características coronarias.

Es decir, no se irradia hacia otro lugar,

no se irradia hacia el brazo ni hacia cuello.

Y, además, no tiene sudoración ni náuseas, ¿verdad?

Vale. Pero como te veo preocupado y, además, has tenido un infarto ya,

es normal que estés preocupado, te voy a hacer algunas pruebas.

Un electro y una analítica de enzimas cardíacas. -Sí, por favor. Sí.

Vale. Perdona, ¿eh?

Agustina, cariño, quiero...

Necesito decirte una cosa. -¿Qué pasa, cariño? Dime.

Mira, siento que esta vez puede ser la definitiva y si me pasara algo...

-No digas tonterías.

Shh... Calla, calla. Tengo algo que confesarte.

Si no te lo he dicho antes es porque no he encontrado el momento

ni la forma, pero es algo muy importante para mí.

Cariño... -Fede, me estás asustando.

Es que tienes que saberlo. Tienes que saber que yo...

Federico... Perdón. Está preparado el electro.

¿Pasamos? -Sí.

Agustina, quédate en la sala de espera.

Vale. -Gracias.

Ve tranquilo.

No paro de darle vueltas a qué será eso que Fede tiene que decirme

porque por su cara, sé que es algo que le preocupa

y que no me va a gustar.

Como cuando me confesó que no le gustaba mi cocido.

Pero como este marido mío se lo guarda todo,

se lo guarda todo dentro hasta que le explota.

Oye, que muchas gracias por acompañarme, ¿eh?

Y más a estas horas de la mañana.

Nadie nunca lo había hecho por mí.

Bueno, yo es que se diferente. Me alegra que lo valores.

No está para estar en la UCI, pero tampoco quiero...

Ay, mira, está ahí Marco.

Voy a aprovechar y me voy a tomar un café con ella.

Pues sí. -Perdonad que os moleste.

Ya no. -Oye, que si quieres me tomo el café contigo.

No, de igual. No te preocupes. Hasta luego.

¿Te llamo luego? -Vale.

Sabía que te iba a encantar. -Marta, ¿qué tal?

La verdad es que estoy encantada con el proyecto.

Me está resultando superinteresante.

¿Sí? ¡Vaya! Pues me alegro de que por fin estés conectando con Álvaro,

porque sé que al principio puede ser un poco complicado.

Ya, pero es que nadie se puede resistir a mis encantos...

Qué cara tienes. Te dejo que entra una urgencia.

¿Qué ha pasado?

Un vecino llamó a una ambulancia porque oyó un golpe

y ella no respondía.

¿Esperanza? Yo a esta chica la conozco.

Vamos a reanimación, por favor.

Venga, rápido. Tiene una glucemia de 52.

Pues tenemos que ponerle un gramo de Glucagón intramuscular

y si en 5 o 10 minutos nos remonta, hay que repetir la dosis.

Esperanza, Esperanza, ¿me reconoces?

¿Dónde estoy?

Estás en el hospital, pero tranquila, que yo me encargo de ti.

Pínchaselo ya, por favor. Intramuscular.

Esperanza padece diabetes mellitus Tipo 1

por lo que es insulinodependiente y si la pauta de insulina

es superior a las necesidades de la persona,

puede ocurrir una hipoglucemia,

una bajada de azúcar que hace que el cerebro deje de funcionar

con normalidad y puede producirse desde un mareo

hasta una pérdida de conocimiento, como en el caso de Esperanza.

Después de realizar a Fede un electrocardiograma

y una analítica que han descartado el infarto,

la doctora Ortega le somete a una ergometría o prueba de esfuerzo

para intentar averiguar la causa de su dolor torácico.

Doctora...

Tranquilo.

Doctora, por favor, ¿puedo avisar a mi mujer?

Tengo algo muy importante que decirle.

Fede, necesito que tu mujer espere fuera. ¿Estás bien?

Porque yo no veo ningún cambio en la ... Tranquilo, tranquilo.

Ya está. Para. ¿Bien? Ven, siéntate, siéntate. Eso es. Relájate.

La doctora Marco ha decidido ingresar a su amiga Esperanza

para mantenerla en observación y reajustar su pauta de insulina.

Por lo que veo aquí, tu padre tuvo epilepsia en la infancia.

Mm. Fuiste prematura, naciste a las 32 semanas por sufrimiento fetal.

Y también estuviste ingresada en la UCI con dos años

por una quemadura extensa en el cuero cabelludo que se complicó

con una infección.

¿Y cómo no me habías dicho nada de todo esto?

Tampoco son cosas que se cuenten en la primera cita, ¿no?

Bueno, pero nosotras somos muy amigas durante varios años.

No, no. Durante unos meses. Hasta que me cambié de carrera, ¿no?

Sí. Hasta que te cambiaste de Arquitectura y desapareciste.

¿Trabajas como arquitecta o...?

Sí. ¿Cuándo me voy a ir a casa, doctora?

¿Doctora? Me puedes llamar Silvia, Espe.

Esta noche es mejor que te quedes en observación.

¿Te había pasado alguna vez perder el conocimiento por una hipoglucemia?

No sé, algún mareo... Igual.No lo sé.

¿Y no recuerdas cómo fue?

Pues por la noche. Creo que sido por la noche. No sé.

Pues me quedé dormida en el sofá, viendo la tele.

Supongo que me caería al suelo y ese es el ruido que escucharía el vecino,

el tío es un cotilla.

Todo lo tiene que controlar, así que bueno..., esta vez me ha salvado.

Federico y su mujer esperan en consulta a que la doctora Ortega

llegue con los resultados de las pruebas.

Entonces... Entonces ¿qué? ¿No has podido terminar la prueba?

Nada. Quizá tengan razón los médicos y el dolor que siento sea imaginario.

Ya ves. Pero te juro, te juro que duele. Y mucho.

Yo te creo. Pero también creo que deberías...

Igual deberías sacar algo que tienes dentro y...

Y que debes sacar fuera de una vez,

Fede, porque quizás eso es lo que te está doliendo.

Así es, mi amor. -¿Qué pasa, mi vida?

Escúchame: lo que me pasa..., ¿cómo te lo digo?

Es que me siento... Me siento, no...

Soy, soy una mujer. Eso me pasa. Eso me pasa.

Y eso lo he sentido toda mi vida. Y no entendía. No lo entendía.

Y he luchado contra ello, te lo juro.

Pero ya no aguanto más.

Y ya no aguanto más, y te lo tenía que decir. Ya no puedo más.

No puedo más, Agustina.

Pero... Una mujer... ¿Una mujer cómo?

Fede, ¿una mujer como yo? No entiendo nada.

Sí. Sí. Sí. Por dentro, sí. Aunque te parezca una locura.

Aunque me conozcas por este cuerpo de hombre, pero es así, una mujer.

Por fin te lo he dicho. Te lo he dicho.

Hola... Perdón.

Perdón que interrumpa. ¿Estáis bien?

Agustina, ¿estás bien? ¿Estás mareada?

Agustina, Agustina, por favor. ¡Agustina! ¿Han averiguado algo?

¡Agustina!

La analítica de enzimas cardíacas que le hemos hecho al paciente es normal,

y en el electro no se aprecian imágenes compatibles

con una cardiopatía isquémica actual.

Por eso le he dado el alta, pautándole un nuevo fármaco,

ranolazina, que es efectivo para prevenir episodios de dolor torácico.

Soy una mujer que ama a otra mujer.

No te entiendo. Por Dios, Fede, ¡tantos años!

y esperas a un momento así para decirme algo como esto.

Es que no... comprenderlo, en comprenderlo yo mismo.

Yo misma, quiero decir.

Pero llegado un punto en que necesitaba decírselo

a la persona que más quiero en este mundo que eres tú.

Y ha sido hoy.

A ver,... A ver que yo me aclare. Tú eres una mujer, pero me quieres.

Sí. Sí, así es. Te quiero. Soy una mujer, pero...

Yo te quiero porque soy una mujer que ama a otra mujer.

Es que no sé qué decir. Yo comprendo.

Yo comprendo, cariño, que esto que te dicho es muy fuerte

y que esto es una bomba y que necesitarás tiempo para asimilarlo.

Poco a poco, Fede. ¿Vale? Ahora mismo necesito estar sola.

Por favor... -Quiero pensar...Quiero pensar.

¿Qué estás viendo? ¿El documento que te he mandado de las células madre?

No, qué va. Siéntate, Rocío. No, eso me lo tengo que leer en casa.

Pero me lo voy a leer, ¿eh?

Tranquila. Estaba viendo unas fotos de la universidad

en las que estoy aquí, con mi amiga Esperanza, ¿ves?

Es la paciente que han traído esta mañana el Samur.

Sí, fuimos muy amigas a la facultad, el primer año.

Éramos inseparables, pero luego, no sé muy bien por qué, desapareció.

¡Uy! Eso es porque te pusiste a salir con un niño que le gustaba.

No, eso es imposible. Porque yo allí ya tenía novio.

¿Y ella tenía novio?

No, no tenía novio, pero porque era la típica con el listón muy alto,

muy exigente. Ninguno de valía.

¿Y quién de las dos sacaba mejores notas?

O sea que tú.

Pero es que me lo curaba mucho.

A ella no le iba mal, pero sí que es verdad que en las épocas de exámenes

se ponía nerviosísima, se agobiaba mucho.

A lo mejor por eso se cambió de carrera, pero no lo sé.

¿Y por qué me haces tantas preguntas?

No, por curiosidad, vamos.

Que igual te sirve ahora para retomar la relación con ella, ¿no?

No sé. Claro, ¿por qué no? ¿Y tú qué? ¿Tienes mucho hoy?

Sí, hija. He salido a por el café y ya me vuelvo,

porque esta noche me toca guardia.

Bueno, acostúmbrate.

Fede, el paciente de la doctora Ortega que acudió al hospital

con dolor torácico, vuelve en ambulancia

después de sufrir una caída.

¿Qué día es hoy? -Me llamo Minerva...

Estamos en una ambulancia, ¿vale? Ya estamos llegando. Venga.

Tranquila.

Me falta un zapato... -Sí, lo tenemos. Lo tenemos, tranquila.

Pero vamos que... con esa torcedura no te lo vas a poder poner en un tiempo.

Vale. -Ya estamos llegando, venga.

Tranquila.

Hola. -Hola.

Cuéntame. ¿Qué te pasa? -Pues... Un mal paso con los tacones.

Como no estoy acostumbrada...

Perdóname, ¿nos conocemos?

Es que me suena mucho tu cara, pero...

Sí, doctora Ortega, usted quizá me recuerde como Federico Romay,

pero a partir de ahora puede llamarme Minerva, por favor.

¿Está bebido?

Sería "bebida", ¿no? Que es chica. Y no, no está bebida.

Ah. Perdón.

Es comprensible que la gente que me ha conocido

como Fede quede en shock al verme así. Pero ya me da igual.

Lo único que me preocupa en este momento es Agustina, mi mujer.

Ella lo ha intentado, pero no ha sido capaz de seguir conmigo.

Y yo quería esta nueva vida, estoy feliz por ser yo, yo por fin,

pero me falta ella.

Tiene la tensión baja y mira el tobillo.

A ver. Sí, está inflamado. ¿Te duele?

¡Ah! -Ahí duele.

Sí. -Te duele, pero puedes moverlo.

Me duele. -Ya está, ya está.

Carlos, avisa a rayos, por favor,

necesito hacerle una radiografías al paciente.

Diana, "a la paciente". La paciente. -Perdón.

No se preocupe, doctora. Todos necesitamos un tiempo.

Al explorar a Minerva, efectivamente,

hemos comprobado que tiene la presión arterial muy baja.

Presenta sudoración fría y palidez.

Además, tiene la glucosa un poco alta.

Yo creo que podía ser diabética tipo II y no saberlo.

Por otro lado, continúa quejándose de lo dolor torácico,

por lo que voy a realizarle varias pruebas.

Esperanza, soy Rocío. ¿Te encuentras bien?

Esperanza, ¿me oyes?

Después de realizar Minerva un electrocardiograma y una analítica,

la doctora Ortega la somete a varias radiografías:

una del tobillo y otra de tórax.

Bien. La presión arterial está estabilizándose.

¿Puede decirme si me he roto algún hueso o qué ha pasado?

No, no, Minerva. Tienes un esguince.

Te hemos puesto este vendaje para controlar la inflamación

y limitar los movimientos.

Ahora tienes que permanecer en reposo con la pierna en alto, ¿de acuerdo?

Pero..., usted, ¿no sabe lo que me está pasando? ¿No encuentran...?

Todavía no. A ver, tengo los resultados de las pruebas,

con el electro he visto que no hay signos de infarto agudo de miocardio.

Además, con la analítica hemos descartado pancreatitis

y síndrome coronario agudo, y la radiografía de tórax es normal.

Así es que, en un principio,

podemos descartar una disección aórtica.

Pero es verdad que hay que encontrar la causa de la hipovolemia

que ha sufrido. ¿Estás haciendo una dieta?

¿Y has vomitado últimamente? -No, no.

¿Y has empezado el tratamiento hormonal para la transición?

No, todavía no. Y lo estoy deseando.

Pero me gustaría comenzar ese camino junto con Agustina, mi mujer.

Mi pareja de toda la vida. ¡Cómo voy a hacer algo así sin ella!

Sería tan importante para mí... -¿Estar acompañada, verdad?

Sí, pero no es fácil.

Claro, tienes que respetar lo que ella siente.

La hipovolemia se caracteriza por una disminución significativa

de la cantidad normal de sangre.

El que la sufre destaca por su palidez,

tiene taquicardia y su pulso es débil.

Si no se controla puede suceder un shock hipovolémico,

lo cual sería muy peligroso,

por eso hay que mantener vigilado al paciente.

A ver, or los síntomas que tienes creo

que puede ser una patología valvular.

Te voy hacer un ecocardiograma,

¿de acuerdo? Si no encontramos nada, te haré TAC de tórax, ¿vale?

De acuerdo, gracias. -Tranquila.

Por favor, doctora, si me puede acercar el móvil,

que está en el bolso. -Sí, claro.

Es para ver si... Si me ha llamado o si me ha dejado un mensaje Agustina.

Es que hoy necesito alguna buena noticia y esa sería la mejor.

Pues espero que lo haya hecho. -Sí, por favor. Sería... Fantástico.

Después de consultar con un neurólogo,

la doctora Marco reinterroga a Esperanza, ya estable,

para obtener más datos sobre el episodio nocturno.

¿Qué tal, Esperanza? ¿Cómo estás?

La doctora Jiménez se llevó un buen susto cuando te encontró aquí,

en mitad de la noche, inmóvil.

¿Te había pasado alguna vez?

Pues... Me han dicho que sí, pero no soy consciente.

Cuando era pequeña solía despertarme por las noches.

Al principio, de forma esporádica, y luego, casi cada noche.

Mis padres pensaban que eran sonámbula y no me despertaban.

Supongo que me sigue pasando,

pero como vivo sola y no tengo compañeros de piso ni pareja, pues...

no puedo asegurarlo.

Pues he estado hablando con el neurólogo y según me ha explicado,

puede ser que hayas tenido una crisis epiléptica tipo ausencia.

Por la clínica y por tus antecedentes,

el hecho de que tu padre fuese epiléptico y tu nacimiento prematuro,

son factores de riesgo.

Si presencia una crisis epiléptica, mantenga la calma,

no mueva a la persona ni intente despertarla,

simplemente retire todos los objetos que hay alrededor,

que puedan ocasionarle algún daño y gírela suavemente sobre un costado.

Y por supuesto, llame al 112.

En estas ocasiones, en las que me has comentado

que había alguien presenciando las crisis,

¿recuerdas si antes de dormirte sentiste miedo,

hiperventilación, escalofríos, mareos...?

Bueno... El cuerpo agotado. No sé. O estresada.

Y luego, he tenido varias hipoglucemias.

Ah, pues entonces..., puede ser que esta última vez

hayas tenido una crisis de ausencia y luego,

por eso tuviste la hipoglucemia y la pérdida de conocimiento.

Pero como no había nadie contigo no lo podemos saber seguro.

Porque vives sola, ¿no?

Pues para confirmar el diagnóstico de esta posible epilepsia,

tengo que hacerte algunas pruebas. -Vale.

Después de hacerle a Esperanza un análisis de sangre, de orina,

de tóxicos, un electroencefalograma, y una resonancia magnética,

no hemos encontrado ninguna alteración.

Así que hemos decidido empezar un tratamiento preventivo

con antiepilépticos y programar un estudio

de electroencéfalografía nocturna con videograbación.

Diana. -Hola.

Hola. Justo salía a llamarte. ¿Por qué no entras?

Lo estaba pensando ahora. -¿Estás bien? ¿Te pasa algo conmigo?

Diana, ¿leíste la revista que te dejé?

Ah, ¿la de las dos chicas?

La he visto en la papelera de la sala de personal.

Pero... ¿Te has enfadado por eso?

Perdóname, no sé, no le di importancia.

Mira, Diana, creo que tienes bastantes prejuicios

si no consigues ver que una pareja de chicas

puede ser incluso mejor que una heterosexual.

Ainhoa, si crees que tengo prejuicios,

es que no me conoces lo suficiente.

Creía que te conocía, pero no hace falta más

que ver que no consigues tratar correctamente tu paciente.

¿A Fede? -A Minerva. Diana, A Minerva.

Eso, Minerva. Perdón... Minerva.

La doctora Marco le realiza a Esperanza una polisomnografia

o estudio del sueño para estudiar sus episodios de epilepsia.

Necesito un diazepam y el antiepiléptico de la 312.

Por favor, está sufriendo una crisis tónico-clónica.

Tranquila, tranquila. Ya está.

¿Se puede? -¡Agustina! Pasa. Pasa, por favor.

¿Cómo estás? -Bueno, no muy bien.

El dolor todavía continúa. Pero ahora muchísimo mejor.

Ahora que estás tú aquí.

Yo no... No sabía si venir. -Sí, gracias.

(Llaman a la puerta) -Hola.

Doctora, me alegro de verla. -Hola, Agustina.

Qué bien que hayas venido. -¿Cómo está mi...?

¿Cómo está Minerva? ¿Cómo está Minerva?

Pues... A ver, os cuento: el ecocardiograma y el TAC torácico

descartan una patología aórtica.

Así es que, de momento, pues sigo sin saberlo.

Ella dice que le duele. Algo le tiene que estar provocando el dolor.

Pues es que tiene que ser el corazón.

¿Qué otra cosa puede ser? -¿No tienes aquí tu espray?

Sí, sí. Está en mi bolso. ¿Me lo acercas, por favor?

Quizá me alivie un poquito. Por favor.

¿Qué es eso del espray? Perdona, ¿eh? -Su espray de nitro.

Es lo único que me alivia. Por lo menos...

Perdona. No lo uses, por favor.

¿Sueles usar espray de nitroglicerina? (AMBOS) Sí.

Sí, es que me alivia un poquito el dolor. -¿Muchas veces?

Sí le duele, sí. Hay días que incluso 20 veces.

Sí.

Vale. A ver... Vamos a empezar de nuevo.

Necesito saber exactamente dónde empieza el dolor. El punto exacto.

Sí, es aquí, aquí. Es en el pecho. Aquí, en el corazón.

Es aquí, doctora.

¿No empieza aquí? Justo en este puntito, ¿un poco más abajo?

Sí. Sí.

Ya sabía yo que no era el corazón.

El dato de que Minerva utilice la nitroglicerina para aliviar su dolor,

me hace pensar en otra dirección.

Es evidente que el... la paciente y vive obsesionada

con la posibilidad de sufrir un infarto y por eso utiliza en espray

como si fuera agua u homeopatía sin saber que esta puede ser la causa

y no el consuelo, como dice ella, de su dolor.

Minerva, ¿sufres estreñimiento? -Sí, sí. Desde hace años.

Otra contrariedad.

Pero ¿tanto tiempo? ¿Cómo no me lo has dicho antes?

No sé... Como lo que siempre nos ha preocupado es el corazón...

No pensé que fuera... Que estuviera relacionado o que fuera importante.

No sé. -Un mal menor. No sé.

No es tan menor.

Es necesario poner a Minerva un enema de limpieza.

El dolor y la hipotensión pueden deberse al estreñimiento crónico

que sufre la paciente por el abuso de nitroglicerina.

Después de tener una interconsulta con neuropsicología,

Esperanza espera a que la doctora Marco

llegue con el diagnóstico de su dolencia. -¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Pues después de someterme a una exploración neurológica,

un estudio neuropsicológico, el test...

Estoy muy cansada.

Ya, veo que recuerdas muchas cosas de Medicina.

Hay cosas que no se olvidan.

Esperanza, ¿yo hice algo que te molestara?

No. ¿Por qué lo dices?

Porque yo recuerdo nuestra amistad con bastante cariño.

Incluso me gustaría que quedásemos algún día, si tú quieres,

pero es que veo que no vas a creer porque te noto muy...

Es que esto es la vida. Algunas personas se quedan y otros se van.

Ya.

¿Me puedes decir los resultados?

El patrón del electroencefalograma se corresponde, efectivamente,

con una crisis epiléptica.

Y el foco de las crisis se localiza en una zona de la base del cráneo.

Aunque a nivel cognitivo Esperanza no tiene ninguna alteración,

el Departamento de Neuropsicología

ha considerado que hay que seguir estudiando su caso.

O sea, que me tengo que quedar aquí ingresada.

Sí, de momento vamos a ponerte tratamiento antiepiléptico

hasta que tengamos las crisis controladas.

¿Y si no se controlan?

Pues en ese caso, no queda otro remedio que recurrir a la cirugía.

Pero vamos a ser optimistas, ¿mm? -Lo intentaré.

Esperanza, me gustaría que me hablases claro.

Y me dijeses por qué estás así conmigo,

porque yo me acuerdo

que tú en Medicina estabas contenta con las clases y...

Me enrollé con Eric, tu novio.

Y cuando lo dejaste salimos durante varios años.

No me lo esperaba.

¿Te encuentras mejor, verdad?

Muchísimo muchísimo mejor, muchas gracias.

Desde que he ido al baño se puede decir que soy otra... otra persona.

Me alegro. Te voy a pautar un tratamiento para el estreñimiento,

¿de acuerdo?

Yo confío en que con este tratamiento pues el dolor

y la hipotensión desaparezca.

Bien. Pero, doctora, ¿todo por culpa de la nitroglicerina?

No, todo esto es culpa de automedicarse.

Siempre que nos mediquemos hay que consultar antes con un profesional.

Siempre. Es importante. ¿Vale?

Voy a preparar los papeles del alta

porque enseguida os podréis ir a casa.

Os dejo solas.

Os he dejado las muletas allí.

Hasta ahora.

Pues al final Esperanza va a tener que operarse.

¿Y al final qué ha pasado con vosotras? ¿Volvéis a ser amigas?

No, no somos amigas. Pero al menos ahora ya sé por qué dejamos de serlo.

Vas a alucinar.

Aquí está Esperanza con un chico. -Sí.

Y aquí estoy yo...

¡Con el mismo!

¿Pero y por qué tiene la cara pixelada?

Pues no sé. Supongo que es la manera que tiene Esperanza

de hacer desaparecer a la gente.

¿Pero sabes qué es lo más fuerte de todo?

Que Eric, mi exnovio, era el típico buenazo

que nunca me hubiese imaginado que me iba a engañar con mi mejor amiga.

Si hasta me pidió que nos casáramos, el muy cachondo.

Ahí fue cuando me di cuenta de que no queríamos lo mismo.

Eso te pasa por preguntarle a tu amiga.

No, de amiga nada. Es que encima no me quiere ni ver.

Cuando fue ella la que se enrolló con mi novio.

Pues yo creo que tu amiga tiene el síntoma de una enfermedad

mucho más grave: La envidia.

Hola. -Hola. ¿Qué tal?

Oye, ¿tú no ves a Palacios últimamente un poco rara?

¿Rara? No. ¿Por qué?

¿Hace cuánto que tú y ella nos vais a tomar algo juntas?

Hace... un tiempo. Pero es normal.

Porque ya está empezando con su chico, está muy enamorada,

yo también está muy ligada.

Ya, pero es que la falta de tiempo no es una excusa.

Yo creo que es más en cuestión de interés.

¿Tú no querías retomar lo de tu amiga, "la robanovios"?

Pues más te vale recuperar lo de tu amiga Palacios

antes de que sea demasiado tarde.

Y te dejo que tengo lío, ¿vale? Hasta luego.

Chao.

Te he traído algo. -¿Sí? Gracias.

Sí. Son muy bonitas. Y seguro que muy cómodas. Gracias.

Pero... Esto significa... ¿que lo vamos a intentar?

Poco a poco. ¿Vale? Pasito a pasito. -Sí, gracias. Gracias.

Tantos años... tienen que significar algo, ¿no? -Gracias.

Solo te voy a poner una condición. -Sí.

Ni se te ocurra coger mi ropa. Te queda a ti mejor que a mí.

Y eso sí que no. -Tonta. Bueno...

¿Vamos? -Vámonos.

A pesar del tratamiento médico,

las crisis nocturnas de Esperanza no se logran controlar.

Por lo que el neurólogo y la doctora Marco han decidido operarla.

El motivo de la lobectomía temporal es eliminar el foco epiléptico

que se ha detectado y que no es posible controlar mediante fármacos.

A Esperanza se le está extirpando el lóbulo temporal derecho del cerebro,

una parte, esperando que el lóbulo temporal izquierdo supla su función.

Esperanza, ahora necesito que vayas caminando hasta el baño.

Vale.

No sé qué me pasa. ¿Qué me pasa?

No te asustes.

Lo que sucede es que la memoria visual se ha visto afectada

por la operación, pero irás recuperándola poco a poco,

gracias a la plasticidad neuronal.

Por suerte, tu memoria general está intacta

así que podrá seguir trabajando.

Pero soy arquitecta, ¿voy a poder hacerlo?

Sí. Acompáñame. Es por aquí. Porque hasta que te recuperes del todo,

puedes utilizar trucos como, por ejemplo,

trazar mapas de recorrido con una aplicación del móvil

o señalar zonas por colores. ¿Ves?

Aquí está el baño. Ahora necesito que lo hagas tú.

Vamos. Yo te acompaño.

Silvia, gracias. -Nada.

De momento, Esperanza deberá continuar

con medicación antiepiléptica entre uno y dos años.

Desde la operación no ha vuelto a sufrir ninguna crisis,

así que el pronóstico es bueno.

En pocos días, le daremos el alta y podrá volver a su vida normal.

Gracias por venir. Quería hablar contigo porque bueno...,

lo que me dijiste me ha hecho pensar.

Y te has dado cuenta que tienes prejuicios, ¿no?

No. No. No tengo ningún prejuicio, pero es verdad que sí,

que tiré adrede la revista porque no me gustaba la foto de la portada.

¿Por qué? -Porque... una de las chicas pues...

se parecía mucho a Lola.

Lola... La que te atacó, ¿no?

Es que sigo despertándome... soñando con ella muchas noches y...

me sigo siento culpable porque es verdad que de una manera o de otra,

yo provoqué que ella se sintiera así..., ¿sabes?

Diana, tú eres la víctima en todo eso. ¿Vale?

No tienes culpa de absolutamente nada. -Ya, pero Lola no estaba bien.

Y yo debería haberme dado cuenta.

Diana, siento mucho no haberme dado cuenta de lo que te pasaba realmente.

Lo siento mucho, de verdad.

No te preocupes, Ainhoa, si no es tu culpa. Si soy yo, que soy buenísima...

ocultando lo que me pasa. Yo te lo debería haber contado porque...

tengo mucha suerte de tenerte mi lado.

Las abejas estas, que me quieren picar.

Sí. Son muchas. Llevan un rato siguiéndome.

No tomo drogas desde hace... 20 años, a lo mejor.

No es nada raro pensar

que una persona que ha consumido drogas vuelva a recaer.

Ya, lleva años diagnosticado con personalidad esquizoide.

La esquizofrenia sí que presenta voces o alucinaciones,

pero la personalidad esquizoide no.

Paco, tranquilo, soy el psicólogo, ¿recuerdas?

Llévele a Reanimación. La doctora Rey está ahí.

  • Centro médico - 25/10/17

Centro médico - 25/10/17

25 oct 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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